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Imitando a don Juan Manuel

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Imitando a don Juan Manuel

  1. 1. Cuento I tra vez, hablando el Conde Lucanor con Patronio, su ayo y consejero, le dijo que estaba muy preocupadopor algo que quería hacer, pero, que si hacía, podía ser muycriticado, y si optara por lo contrario, también podría sercensurado con razón. Le contó a Patronio de que se tratabay le pidió consejo.— Señor Conde Lucanor, — comenzó Patronio — megustaría que meditaseis la historia que le voy a contar, setrata de la historia de un padre y su hijo.El Conde le pidió que le contase la historia y Patroniocomenzó a narrar:— Señor, húbose un hombre que, aunque de buen corazón,siempre intentaba no ser criticado. Ese hombre tenía un hijoque pensaba que no había que ser manipulado por lascríticas e intentaba transmitirle esta sabiduría a su padre.Un día, los dos salieron para llevar unas vasijas muypesadas a otro pueblo, y el hijo aprovechó para concienciara su padre. Se ofreció voluntario a llevar la carretilla en laque estaban las vasijas, y al cruzarse con dos hombres,estos dijeron que el padre debía llevar la carretilla, porque elhijo aún era demasiado joven para llevar tanto peso. Elpadre, después de escuchar aquellas palabras, le dijo a suhijo que desde ese momento sería él el que llevase lacarretilla.Al poco tiempo se cruzaron con otros dos hombres que
  2. 2. comentaron mientras caminaban que el hijo debería ayudara su padre a llevar la carga, pues este ya tenía sus años. Elpadre mandó al hijo a ayudarle con la carretilla, y amboscomenzaron a cargar con ella.Más tarde, cuando ya les faltaba poco para llegar al pueblo,coincidieron con un matrimonio que disfrutaba de un paseo.La pareja, al ver la escena de padre e hijo cargando con lasvasijas, murmuró que debía ser el hijo el que llevase lacarretilla. Entonces el padre paró y le pregunto al hijo el quédebía hacer, y el hijo le explicó que debía hacer lo queconsiderase mejor, y que no se tenía que dejar llevar por lascríticas.— Y vos, Conde Lucanor, si dudáis entre hacer algo o nohacerlo, debéis hablar con vuestro corazón y hacer lo quemejor os parezca.El consejo de Patronio le pareció bueno al Conde, que obrósegún él y le fue de gran provecho.Don Juan escuchó esta historia, y como le pareció de queaportaba mucha sabiduría, la mandó poner en este libro yanotó una moraleja al final del texto: Por miedo a las críticas no dejéis de hacer,lo lo que más conveniente pareciere ser. David 3ºC
  3. 3. Cuento IIVolvió una vez más el conde Lucanor a pedir consejo a suayo Patronio, planteándole el siguiente problema. - Patronio, me gustaría ampliar mis riquezas y mis dominios, pero no por medio de la fuerza, hacia el territorio rival y si la ocasión se presenta tratar con ellos para proclamar la paz, mediante negocios. Pero algunos nobles se han opuesto a mi propósito, ahora me critican a las espaldas y hasta mis propios vasallos se sublevan. El conde refirió a Patronio todas las habladurías y críticas de las que se había conseguido informar.Patronio respondió: - Vera señor conde, casualmente lo que se digna a contarme me recuerda lo que sucedió a un viejo noble de los alrededores hace algún tiempo. El conde pidió a su ayo que le relatara la historia. - Señor conde-se dispuso Patronio a contar la historia- dicho noble era de muy buen parecer, importante en la corte y con muchas riquezas y victorias almacenadas y bien merecidas. Este noble un dia se propuso un gran proyecto a llevar a cabo para asi poder asegurarse su puesto, ya que corrían tiempos muy duros e incluso las gentes mas importantes pasaban penurias, la corte entera se enteró de su propósito, les pareció de mal ver y egoísta entonces empezaron las habladurías. A este distinguido noble la apariencia que daba y lo que la
  4. 4. gente pensaba de él era más que importante por ello cuando se enteró de los rumores se encolerizó, al principio no hizo caso y siguió adelante, pero el orgullo lo ganó y paró todos sus negocios quedándose como estaba al principio. Pasaron los años pero la situación no mejoró al contrario empeoró aún más, a nuestro noble pareció no afectar todos los cambios económicos que había, pero llegó un día en el que sus riquezas no eran tantas ni mucho menos, no vivía en su enorme castillo sino en un palacete pequeño, entonces ocurrió lo que mas temía, por unos sucesos que desconozco perdió todas sus tierras y sus bienes. Dicho noble quedó pobre y mendigo, pues al final no había llevado a cabo los negocios que lo habrían salvado por las habladurías y críticas de los demás.- Vos, señor conde Lucanor si estáis seguro de que esos negocios le harán bien en un futuro o cree que así en vez de perder puede salir ganando, preocupaos más en lo que vos pensáis en vez de hacer caso de las críticas de otros que, simplemente, lo hacen por puro aburrimiento.Al conde le agradó la sinceridad y la verdad de Patronio ypuso en práctica lo que su criado le dijo y le fue muy bien,no tuvo más enfrentamientos con sus rivales y pudoampliar sus tierras y sus riquezas para vivir máscómodamente todavía. Al final la corte se cansó de los
  5. 5. rumores y cesaron, muchos siguieron los pasos del conde.Y como don Juan Manuel gustó de este ejemplo lo mandóponer en este libro y escribió estos versos: Por miedo de las críticas, no dejéis de hacer lo que más conveniente pareciere ser. Sara Yáñez

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