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Hoy, una mañana como todas
las mañanas en Felicilandia, el sol
se levanta, resplandeciente con una
sonrisa, e irradiando l...
Son dos espectaculares unicornios, una llamada Estrella y otra llamada
Arcoíris, juegan, saltan, ríen y salpican el agua d...
Estrella y Arcoíris galoparon por el sendero hasta que se
consiguieron con el Señor Beltrán: una ardilla muy mayor, con
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Estrella y Arcoíris siguieron por el bello paisaje buscando a
quien más poder ayudar; consiguieron una gallina gorda y pin...
Arcoíris: ¡Que bellos y pequeños son!
Estrella: ¡Si! Son de muchos colores: unos amarillos, otro marrón
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Estrella y arcoíris siguieron por el bosque de Felicilandia
distrayéndose con sus saltos y jugueteos por un rato, cuando d...
Arcoíris y estrella halaron y halaron con sus patas a Constelación
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Después que las niñas lograron sacar a Constelación del árbol,
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Arcoíris: ¡Quiero entrar!; Estrella: ¡No, no
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peligro o no!. ¡Cómo se te ocu...
Estrella: ¡Ultimadamente! ¡Yo me voy!, ¡Si quieren entren ustedes,
sabes que mamá siempre dice que cuando veamos cosas así...
Entonces Estrella decide irse por el sendero, pensando que
Arcoíris y Constelación pronto se unirían a ella, por lo que el...
Cuando de repente se tropieza con un pequeñito conejo, semejante
a una nube caída del cielo, era blanquito como un copo de...
Estrella: Yo también ando buscando a mi hermana y amigo que dejé al
frente de una cueva. Les dije que no se metieran en el...
Estrella: ¡Entonces busquemos juntos: Tú a tú familia y yo a mi hermana
y amigo!. José: ¡Si qué bueno que te conseguí!, ¡A...
Estrella: ¡Aquí estoy hermanita soy yo!, ¿Qué paso? Arcoíris:
¡Por no hacerte caso!... ¡Por no hacerle caso a mamá!... ¡Po...
Estrella y José corrieron rápidamente por lo profundo del bosque
buscando el gran árbol que los podía ayudar. Hasta que lo...
Don Árbol: ¡Buenas tardes mis bellos animales...!, bienvenidos,
cual es el apuro, pasen, siéntense y conversen conmigo un ...
En eso Estrella se guindo de
una liana y otra, logrando
romper las dos, se las monto
en el lomo y junto a José, se
fueron ...
Arcoíris y Constelación: ¡Ya, Ya… ya nos
amarramos, súbenos por favor! Estrella haló con todas
sus fuerzas para subir a lo...
Apuntó hacia la cueva y una energía hermosa y resplandeciente
salió de su cuerno entrando a la cueva; en pocos minutos se ...
Procedieron todos a buscarla, separándose todos por diferentes
direcciones para encontrarla más rápido; ya que se hacía de...
Amiguitos, siempre debemos hacerle caso a nuestros padres y
hermanos mayores; ellos son sabios, precavidos y su experienci...
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Cuento Los Unicornios Mágicos

  1. 1. Realizado por: LIGIA CAMERO
  2. 2. Hoy, una mañana como todas las mañanas en Felicilandia, el sol se levanta, resplandeciente con una sonrisa, e irradiando luz y fulgor a toda la ciudad; los pájaros trinan su bello cantar: tri, tri , tri, tri, la dicha los invade del nuevo día que llegó; las flores se levantan alegres, separando sus hojas para que la luz del hermoso amanecer pueda llenar sus pétalos y disfrutar su energía; los animales abren sus ojos y extienden sus patas recibiendo el espectacular amanecer, los insectos van y vienen en el horizonte, bailando al son del viento, se ven árboles frondosos, llenos de hojas y ricos frutos, gramas verdecitas que acaricia las lomas, como si estuviera en alfombras toda la ciudad; en todos la felicidad siempre persiste y el ambiente es de risas y risas; al final del paisaje se oyen dos carcajadas diferentes que se confunden con el sonido del riachuelo.
  3. 3. Son dos espectaculares unicornios, una llamada Estrella y otra llamada Arcoíris, juegan, saltan, ríen y salpican el agua del pequeño río, en donde se encuentran y conversan entre ellas: Estrella: Ja, ja, ja, ja… ¡Esta fría el agua!; Arcoíris: Ja, ja, ja, ja… ¡Si, si, si, esta fría y fresca!, ya me lavaste la cara, ¿Vez el arcoíris que has formado, entre el agua que salpicas y los rayos de sol?; Estrella: si es como si salieran de tu cuerpo .¡Es hermoso!; Arcoíris: ¡Si!, ¡Si… es verdad!, salpícame más hermanita, ¡Que bella es la naturaleza!. Estrella: ¡Un día más de alegría mi hermanita!. Arcoíris: Si hermanita, un día más para ser felices, disfrutar lo bello de la vida y de nuestra ciudad. Estrella: ¿Qué vamos hacer hoy? Arcoíris: Vayamos a saludar a todos y vemos quien nos necesita. Estrella: Esta bien, es muy buena idea, vayamos.
  4. 4. Estrella y Arcoíris galoparon por el sendero hasta que se consiguieron con el Señor Beltrán: una ardilla muy mayor, con bastón, de color marrón oscuro y refunfuñón que siempre estaba regañando. Señor Beltrán: ¡Que hacen niñas!, ¡No corran!, ¡No corran!,¡No ven que se van a hacer daño o me pueden tropezar mis bellotas!. Estrella: ¡Buenos Días señor Beltrán!, ¡No…!, ¡Como se le ocurre, nosotras somos muy cuidadosas! Arcoíris: ¡Si señor Beltrán, Buenos Días!, nosotras somos incapaces de tropezar sus bellotas ¿Queríamos saber si lo podemos ayudar en algo?; Señor Beltrán: ¡No, No, no….! ¡No van a hacerlo como a mí me gusta! ¡Vayan, vayan por el camino y busquen a alguien más que puedan ayudar!
  5. 5. Estrella y Arcoíris siguieron por el bello paisaje buscando a quien más poder ayudar; consiguieron una gallina gorda y pintoresca, que cacaraqueaba sin cesar: co, co, co, co… Era la señora Juana; las niñas le dijeron: Buenos días señora Juana ¿Como amanece?; buenos días niñas muy bien, gracias a Dios, hoy nacieron mis pollitos y voy corriendo a buscarles alimento. Estrella y arcoíris corrieron hasta el nido a admirar a los nuevos hijos de la señora Juana.
  6. 6. Arcoíris: ¡Que bellos y pequeños son! Estrella: ¡Si! Son de muchos colores: unos amarillos, otro marrón claro y otro marrón oscuro. Pollitos: ¡Pio, pio, pio, pio…! Arcoíris: ¡Como pillan!, ¿Será que tienen mucha hambre? Estrella: !Si, si, si... Hermanita acabaron de nacer, deben tener mucha hambre!; Arcoíris: ¡Ahí que preocupante!, ¿Le buscamos de comer?, ¿Qué comen ellos?; Estrella: Ellos comen lombrices, tratemos de conseguirles. Señora Juana: No, no se preocupen mis bellas niñas, ya llegué, aquí les traigo lombrices a mis bellos niños. Estrella: Señora Juana nosotras queríamos ayudar con sus pollitos. Señora Juana: Tranquilas hijas ya resolví, sigan por el camino a ver a quien más pueden ayudar.
  7. 7. Estrella y arcoíris siguieron por el bosque de Felicilandia distrayéndose con sus saltos y jugueteos por un rato, cuando de repente escucharon a alguien diciendo, ¡Auxilio!, ¡Auxilio!, ¡Ayuda!, ¡Ayuda!, ¿Alguien me puede ayudar?. Las unicornios corrieron y corrieron sin descansar, buscando quien necesitaba ayuda. Estrella: ¿Quién pide ayuda?, ¿Quién?, ¿Dónde estás? Arcoíris: ¡Aquí!, !Aquí hermanita!, ¡Aquí esta! Estrella: ¿Quién eres?; Constelación: ¡Soy Constelación!, pero por favor, ¿Me podrán sacar de aquí?, es muy desagradable estar aquí clavado en este árbol, sin poder moverme, saltar y disfrutar. Arcoíris: ¡Sí claro!, ¡Claro…! ¡Ya te sacamos de ese árbol!
  8. 8. Arcoíris y estrella halaron y halaron con sus patas a Constelación para lograr sacarlo del árbol en donde estaba clavado con su cuerno. Arcoíris y Estrella: ¡Hala, hala, hala…! Arcoíris: ¡Está muy pesado! Estrella: ¡Dale hermanita hala duro, lo vamos a lograr!, ¡Hala! Arcoíris: ¿Cómo te metiste en esta dificultad? Constelación: Estaba jugando y saltando con las ramas de los árboles, me tropecé y ¡Plus…! ¡Me clave al árbol!. ¡Yo soy un unicornio muy juguetón! Estrella: ¡Más duro hermanita, concéntrate y hala, para que saquemos a constelación! ¡Uuuuup…! ¡Hasta que por fin!, Estrella y Arcoíris, pudieron sacar a constelación del árbol donde estaba atrapado. Era un unicornio muy saltarín que vivía en el bosque jugando con todo lo que se encontraba a su paso.
  9. 9. Después que las niñas lograron sacar a Constelación del árbol, decidieron los tres, jugar y jugar por toda la senda; cuando de pronto consiguieron una cueva al final del sendero y pensaron los tres en entrar…
  10. 10. Arcoíris: ¡Quiero entrar!; Estrella: ¡No, no podemos!. ¡No sabemos que habrá dentro, si hay peligro o no!. ¡Cómo se te ocurre que vayamos a entrar! Constelación: ¡Pero debemos investigar…! ¡Vayamos a ver, exploremos… ¡Anden vamos…! Arcoíris: Anda hermanita, anda… vamos… veamos que hay dentro… Estrella: Hagan caso… Ya les dije que no vamos a entrar, al menos que vayamos a pedirle permiso a los mayores a ver si eso es correcto. ¿Les parece? Constelación: Pero… ¿Para qué?... no es necesario… vamos, vamos, yo sé que no nos pasara nada malo, mi intuición me dice que no hay nada malo dentro. Estrella: Ya les dije que ¡NO! , ¡Que parte del «NO»!, ¡No entienden!. Arcoíris: Hay hermanita, ¡Anda!, ¡Vamos, vamos a entrar a ver que hay, no seas así…!
  11. 11. Estrella: ¡Ultimadamente! ¡Yo me voy!, ¡Si quieren entren ustedes, sabes que mamá siempre dice que cuando veamos cosas así nos alejemos o vayamos a pedirle permiso a ella para confirmar que todo esté bien; si no me quieren escuchar, allá ustedes con sus decisiones y consecuencias!
  12. 12. Entonces Estrella decide irse por el sendero, pensando que Arcoíris y Constelación pronto se unirían a ella, por lo que ella les había dicho sobre su mamá. Caminó y caminó, viendo constantemente hacia atrás, con la esperanza de que al voltear en algún momento viera a su hermana y amigo… Anduvo como un kilómetro; al esperar y esperar, se preocupó y decidió devolverse para ver ¿Qué ocurría?... Se fue acercando poco a poco a la cueva donde había dejado a su hermana y amigo, observaba constantemente para todos los lados con la esperanza de verlos en algún momento… ¡Pero nada…! ¡No los veía…! Cada vez más preocupada y asustada, apresuró el paso para llegar más rápido y lograr conseguirlos…. ¡Nada aún…! ¡Todo era inútil…! ¡No lograba verlos!, solo conseguía en el camino árboles, arbustos, flores, piedras y algunos animalitos.
  13. 13. Cuando de repente se tropieza con un pequeñito conejo, semejante a una nube caída del cielo, era blanquito como un copo de nieve, gordito, peludito y chiquitico… ¡Buenas tardes!, que bello animalito eres le dice Estrella al bello niño llamado José. José: ¡Gracias!, muchas gracias. (Contesta él muy amablemente). Me llamo José y ¿Tú? Estrella: Yo me llamo Estrella, ¿Que haces por aquí tan solito?. José: La verdad estaba jugando cerquita de mi cueva junto a mí mami y hermanitos, cuando de repente se me apareció una bella mariposa parecida a un arcoíris, tenía varios colores: amarillo, azul, rojo, verde, fucsia y resplandecía como el sol; me llamaba a jugar con ella, iba de flor en flor; me cautivó tanto, que corrí y corrí junto a ella, sin darme cuenta me hallé, lejos, perdido y solo; hasta que tropecé contigo.
  14. 14. Estrella: Yo también ando buscando a mi hermana y amigo que dejé al frente de una cueva. Les dije que no se metieran en ella, porque no sabíamos si era peligroso y nuestra madre nos dice que si conseguimos peligro debemos alejarnos enseguida y no me hicieron caso. Se quedaron frente a la cueva mientras yo me di la espalda y me vine. Ahora ando buscándolos y no los he conseguido. José: Por donde yo vivo hay muchas cuevas alrededor; unas seguras… que son nuestras casas, pero otras peligrosas, que son de los señores murciélagos Vetulio, Bernardo, Adolfo y Venancio, entre otros, otra es del señor Ruperto un oso gruñón, muy alto, robusto y marrón; que aunque tiene un buen corazón, le molesta mucho que se metan en su cueva y más cuando está durmiendo; y otras cuevas con huecos oscuros y muy profundos de las cuales es casi imposible salir.
  15. 15. Estrella: ¡Entonces busquemos juntos: Tú a tú familia y yo a mi hermana y amigo!. José: ¡Si qué bueno que te conseguí!, ¡Así no estaré solito y conseguiremos a mi mamita!. Estrella: ¡Si José yo te ayudaré y acompañaré hasta que consigas a tu linda familia!. ¡Vayamos por el sendero buscando las cuevas!. ¡Dirijámonos por aquí…! Caminando por las sendas de Felicilandía, José y Estrella escuchan unos gritos a lo lejos del pasaje. ¡Ayuda!… ¡ayuda!... ¡Auxilio!… ¡Ayuda por favor!... Eran las voces de Arcoíris y Constelación. ¡Estaban en peligro!; los gritos se escuchaban cada vez más cercas, a medida que Estrella y José se aproximaban a una de las cuevas. Hasta que por fin llegaron a la entrada de una de ellas. Arcoíris: ¡Auxilio, Auxilio!, ¿Quién esta ahí?... ¡Ayúdennos por favor…! Constelación: ¡Si Ayúdennos por favor!, ¡Estamos atrapados aquí abajo!. ¡Dentro de esta cueva fría y oscura!.
  16. 16. Estrella: ¡Aquí estoy hermanita soy yo!, ¿Qué paso? Arcoíris: ¡Por no hacerte caso!... ¡Por no hacerle caso a mamá!... ¡Por dejarme llevar por lo que me decía Constelación!, nos metimos en la cueva y de repente. ¡Ups…! ¡Caímos hasta el fondo sin poder salir, es muy hondo, frío y oscuro; ¡Tengo miedo hermanita…! ¡Sácame, por favor! Constelación: ¡Sí...! ya aprendimos la lección, haremos caso a los hermanos mayores, a los amigos y sobre todo a los padres cuando nos digan que nos debemos alejar de los peligros sin importar lo que nos puedan decir los demás o convencer de ello; !Por favor sácanos de aquí lo más rápido que puedas…! José: Estrella yo sé en donde hay un gran árbol, uno que tiene lianas muy largas, que nos servirán para sacar a tu hermana y amigo de ese atolladero; vayamos a buscarlo. Estrella: ¡Sí!, ¡Sí…! ¡Apresurémonos para que salgan rápido de ahí!.
  17. 17. Estrella y José corrieron rápidamente por lo profundo del bosque buscando el gran árbol que los podía ayudar. Hasta que lo consiguieron. Casi sin aliento, se detuvieron a respirar para poder hablar. Estrella: !Buenas tardes Don árbol!, ¿Podría agarrar dos de sus grandes lianas para salvar a dos unicornios que se encuentran atrapados en una cueva? ¿Por favor?. José: !Si don árbol!, ¡Por favor!, permítanos quitarle dos lianas de su hermoso cabello lleno de frondosas hojas para salvar a mis amigos. Don Árbol con su voz armoniosa, cálida y sublime contesto a sus nuevos anfitriones.
  18. 18. Don Árbol: ¡Buenas tardes mis bellos animales...!, bienvenidos, cual es el apuro, pasen, siéntense y conversen conmigo un rato antes de agarrar mis lianas. Tenía tiempo que no me llegaba una nueva visita. Siempre son los mismos: el señor Jordán, el castor; el señor Wilfredo el pájaro Carpintero; las ardillas: Pina y Pipo; la señora Florencia, la culebra y todas las hormigas. Pero nuevos amigos no. ¿Por qué el apuro?... quédense un rato. Estrella: ¡Que lindo y cortes Don árbol!, ¡Muchas gracias…! pero en otra ocasión será, estamos preocupados, apurados y nerviosos; porque se ha caído al fondo de una cueva mi hermana y un amigo, no hayan como salir de ahí. Dicen que es un sitio muy horrible y que nos apresuremos a sacarlos por favor. Don Árbol: ¡Qué problema tan grande tienen! ¡Okey…! ¡Okey…! ¡Agarren las lianas que necesiten y corran a salvarlos pronto! ¡Después conversaremos!
  19. 19. En eso Estrella se guindo de una liana y otra, logrando romper las dos, se las monto en el lomo y junto a José, se fueron inmediatamente por los árboles y arbustos hasta la cueva. Al llegar ahí se amarró las dos lianas al lomo; los otros extremos los tiró hacia el fondo del hueco que quedaba en la cueva, donde se encontraban los unicornios. Estrella: Hermanita, ya llegué, te he tirado los extremos de dos lianas hacia ti y Constelación, búscala y se la amarran a la cintura. Me avisan para halar.
  20. 20. Arcoíris y Constelación: ¡Ya, Ya… ya nos amarramos, súbenos por favor! Estrella haló con todas sus fuerzas para subir a los dos unicornios, pero por más esfuerzo que hizo, no lograba subir a Arcoíris y Constelación. José: Pero Estrella yo he escuchado que ustedes los unicornios tienen poderes en los cuernos, ¿eso es verdad?...Estrella: Que sabio eres José, siendo tan pequeño te recordaste de eso, a mí los nervios, el apuro y la desesperación por sacarlos de ahí no me han permitido pensar sabiamente. Ya voy a usar mis poderes para sacar a Arcoíris y Constelación. Pero para ello, me tengo que calmar y confiar, para que así pueda usarlos sin problemas. Estrella se desamarró las lianas, se sentó… suspiró… cerró los ojos, calmándose y procediendo a usar sus poderes de su cuerno para sacar a su hermana y amigo.
  21. 21. Apuntó hacia la cueva y una energía hermosa y resplandeciente salió de su cuerno entrando a la cueva; en pocos minutos se veían los dos unicornios saliendo de la caverna y levitando sobre el prado fresco, allí los colocó y terminó de sacarlos. Exclamando Estrella: ¡Lo logré!... ¡Yuju…! que alegría!... ¡Ya están a salvo y conmigo! Arcoíris: Si hermanita, ¡Gracias! ¡Aprendí la lección y no lo volveré a hacer! Constelación: ¡Si!, ¡Si…! ¡Ella tiene razón, no volveremos a ser desobedientes ni a meternos en problemas, sabiendo que no es lo correcto! Estrella: ¡Me alegro mucho que hayan aprendido, que estén bien y a salvo!; les presento a José, que me ayudó mucho a rescatarlos; necesitamos buscar su casa, la cual es una cueva que se encuentra por aquí cerca.
  22. 22. Procedieron todos a buscarla, separándose todos por diferentes direcciones para encontrarla más rápido; ya que se hacía de noche. En eso Constelación exclamo: ¡Aquí es, aquí es!... ¡Vengan, vengan ya la conseguí! ¿Señora coneja usted es la madre de José?; ¡Si… si…! ¿Ustedes saben dónde está?, se me perdió esta mañana y no he logrado conseguirlo. Estrella: ¡Aquí está conmigo señora coneja!, yo lo conseguí en el bosque, ¡Pero aquí se lo traigo, sano y salvo! Al llegar a la cueva donde estaba mamá coneja con sus conejitos, todos reían y brincaban de alegría por estar juntos nuevamente.
  23. 23. Amiguitos, siempre debemos hacerle caso a nuestros padres y hermanos mayores; ellos son sabios, precavidos y su experiencia sirve para enseñarnos lo que ellos han aprendido; así que cuando se les presente una dificultad o quieran dirigirse a un lugar desconocido, pidan permiso y pregunten si es correcto o seguro hacerlo; que ellos les sabrán orientar de la mejor manera… Y colorín colorado todos los animales fueron felices como día a día lo son en Felicilandía…

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