El documento resume la segunda carta de Pablo a los corintios, en la que Pablo se defiende de las acusaciones contra su apostolado y ministerio, proveyendo evidencias como su consciencia tranquila, la unción del Espíritu, los frutos de su predicación, y su pasión por anunciar a Jesucristo, todo con el fin de demostrar la legitimidad de su llamado como apóstol.