Pablo escribe a los Colosenses para darles ánimo en su fe en Cristo y recordarles que en él se encuentra la plenitud de la divinidad. Cristo es la cabeza de la iglesia y por medio de su muerte en la cruz ha reconciliado a todos con Dios. Pablo exhorta a los Colosenses a vivir de acuerdo con su nueva vida en Cristo y a mantener la unidad en el amor.