La carta habla sobre el juicio final de Dios y la condenación de los pecadores cuando Cristo regrese. También advierte a los tesalonicenses sobre el "hombre de pecado" que se opondrá a Dios y se sentará en el templo afirmando ser Dios. Finalmente, exhorta a los creyentes a permanecer firmes en la fe y a trabajar diligentemente mientras esperan el regreso de Cristo.