El documento discute cómo nuestra capacidad de predecir el futuro está limitada por el principio de incertidumbre de la mecánica cuántica. Este principio establece que no podemos medir con precisión simultáneamente la posición y velocidad de una partícula. Como resultado, no podemos conocer con certeza el estado del universo en un momento dado y, por lo tanto, nuestra capacidad de predecir el futuro está restringida. Aunque Einstein creía que Dios podría conocer el estado subyacente del universo, experimentos posteriores mostraron