Tras la independencia de México en 1821, hubo un periodo de inestabilidad e incertidumbre sobre la forma de gobierno. Se estableció brevemente un imperio bajo Iturbide y luego una república federal. Sin embargo, el país sufrió constantes revueltas entre liberales y conservadores durante décadas. Este periodo de turbulencia política terminó con las Leyes de Reforma de mediados del siglo XIX, que establecieron un gobierno secular y democrático.