:z en cuando a buscar a               y ya parecíamos grandes ami-             guíente a las cinco. Mi coche
 i marido a la salida del             gas.                                     iría a buscarla a casa de su                UN EXTRAÑO SUEÑO
abajo, Ardeshir tardó algu-             —Tiene usted una ventaja               tio Ghotbi, en Niavaran, don-
)s segundos en recuperarse            sobre mí. señorita Diba.                 de ella residía.                           ¿Por qué no invitar también
* su sorpresa.                                                                    Durante toda la tarde pensé          a mi padre a tomar el té al
                                        —¿Cuál, Alteza?                                                                mismo tiempo que la seño-
 Me hizo sentar. Concluiría             —Usted conoce mi nombre                en ella. Hablé de ella a mi             rita Diba? ¿Por qué no? Si
i pocos segundos.                     y yo no sé el suyo.                      marido. Ciertamente la en-              la c o s a "marchaba", tanto
                                                                               contraba encantadora, culta             m e j o r ; en caso contrario,
                                        Hubo un corto silencio y               y bien educada, pero no gua-
                                      luego ella dijo:                                                                 ¿que más daba? En todo caso
         INTIMIDADA                                                            pa. Tenía encanto, podría ves-          significaría una distracción de
                                        —Farah. Me llamo Farah                 tirse mejor, maquillarse más,           un par de horas para él.
                                      Diba.                                    pero seguiría siendo siempre
  Luego reanudó su conversa-                                                                                              ¿Pero cómo h a c e r l o ?
 ón con la joven, que se ha-                                                                                           ¿Cómo conseguir que acu-
 a quedado de pie. Yo le ro-                                                                                           diera?
 lé que se sentara de nuevo.                                                                                              Hablé con él por teléfono
 —S e ñ o r i t a—decía Arde-                                                                                          por la noche. Había tenido
                                                                                                                       una jornada de mucho traba-
  ir—usted pide una prolon                                                                                             jo, y prefería quedarse a cenar
  ición de su bolsa de estudios                                                                                        en su casa.
 ir dos años más. No debe                                                                                                 —Pues ven aquí mañana a
  r difícil obtenerlo, ¿pero por                                                                                       tomar el té a las cinco y me-
 lé no pidió usted una bolsa                                                                                           dia. Aplaza por una vez tus
  : c u a t r o años a partir                                                                                          ocupaciones. No, no puedo
      1957 en v e z de pedirla                                                                                         decírtelo... Sí, será tal vez
  ir dos años?                                                                                                         una sorpresa... No puedo de-
   La muchacha m u r m u r é                                                                                           cirte nada más.
  las palabras a manera de                                                                                                Prometió hacer todo lo que
  spuesta, pero mi presencia                                                                                           pudiera por acudir.
   recia intimidarla v i s i ble-                                                                                         Aquella noche tuve un sue-
  ente. Enrojeció mucho. Era                                                                                            ño extraño. Vi a mi padre con
  uy morena, iba bien vestida,                                                                                          la corona de los Pahlavi en la
| n el pelo levantado forman*                                                                                          cabeza, esa corona que se le
    un moño; no podia decirse                                                                                           negaba desde hacía v e i n t e
   e fuera una gran belleza,                                                                                           años. A su derecha estaba sen-
   ro tenía mucha clase y enor-                                                                                        tada la señorita Diba, cubier-
      encanto.                                                                                                          ta con un manto de pedrerías
     li marido se volvió ha-                                                                                            y a la derecha de ésta cinco
     mi:                                                                                                               niños que yo no conocía, tres
    -Adivina, querida, qué es-                                                                                         niños y dos niñas, que pare-
                                                                                                                                _
    lia en París la s e ñ o r i t a                                                                                     cían hijos de mi padre. El
   i,                                                                                                                  país entero le traía ofrendas,
  ugerí al azar:                                                                                                        regalos, le felicitaba, le fes-
. -¿Derecho? ¿ C i e n c i a s ?                                                                                       tejaba.
letras? ¿Bellas A r t e s , tal
   -No tienes ni idea. La se-                                                                                                  «PRESENTABLE»
     i Diba estudia arquitec
      Quiere ser la primera                                                                                                Me desperté s o b resaltada.
  jer a r q u i t e c t o de Irán,                                                                                      El sol estaba ya alto y mi
 terdad que es original?                                                                                                marido tomaba el desayuno
                                                                                                                        antes de encaminarse al Mi-
                                                                                                                        nisterio. Le conté mí sueño.
         INVITACIÓN                                                                                                     El se rió.
                                                                                                                          —Decididamente, q u e rida,
                                                                                                                        esa señorita Diba te ha im-
  5n efecto, aquello no era                                                                                             presionado fuertemente. No
 friente. Entonces, mirándo-                                                                                            sé lo que estás tramando, pero
      pensando en lo que Ar-                                                                                            espero que en el porvenir sea
    lir acababa de d e c irme,                                                                                          una de tus buenas amigas,
  iiella joven comenzó a iri-                                                                                           porque no tienes m u c h a s
  sarme. Sabia lo que quería,                                                                                           amigas.
      voluntariosa y valiente,                                                                                            Es cierto. Casi no t e ni a
     deseaba conocerla mejor,                                                                                           amigas. Y Farah se marcha-
   ando la conversación ofi-                                                                                            ba a París.
     con mi marido estuvo ter-                                                                                            Envié mi chófer antes de lo
  tiada, le dije:                                                                                                       provisto a buscar a la joven
  h-Señorita Diba, ¿por qué                                                                                             en casa de su tío. Tenía de-
  | viene usted mañana a to-                                                                                            seos de verla cuanto antes.
      el té en mi casa de Hes-                                                                                          Saber si me había equivocado,
   ak?                                                                                                                  si era tan hermosa como en
  |.a joven, sorprendida, en-                                                                                           mi sueño, es decir "presenta-
   ecio:                                                                                                                ble" para mi padre, o si ha-
   -Es que. Alteza, p a s ado                                                                                           bría que anularlo todo en el
   Sana, si el señor Zahedi                                                                                             último momento.
    sacha mi expediente, de-                                                                                              Cuando la vi de nuevo que-
  le p a r t i r en avión para                                                                                          dé tranquilizada. Se había ma-
  Incia...                             La vida matrimonial del Sha de Persia ha estado siem-                            quillado, peinado y v e s tido
  Contesté irónicamente:               pre al servicio de su pueblo. Por encima de su felicidad                         muy bien. Quiso hacer una
   -Pediré a mi marido que             personal puso la fidelidad a los principios heredita-                            reverencia delante de mí. La
   rase algunos días la reso-          rios de la Corona de Persia, que exigían un heredero                             abracé y la besé. Le enseñé
  lón favorable de su de-              para el trono. Con Farah Diba, el Sha encontró a la                              mi casa, mi jardín y mis ani-
    ida.                               vez, por fortuna, la felicidad y la sucesión a la Corona.                        males. Mi marido había vuel-
       las dos nos echamos a                                                                                            to del Ministerio unos mo-
                                                                                                                        mentos antes. Había comido
                                                                                                                        en la ciudad con unos amigos.
                                         Farah significa en p e r s a           demasiado robusta, "repleta",           Yo me había quedado sola
        LLAMO FARAH DIBA»              "alegría". Sí, aquella mucha-            "inflada". Yo no compartía              para realizar los últimos pre-
                                       cha, que no debía tener aún              su opinión.                             parativos. Ardeshir no sabia
                                       veinte años, resplandecía de                Más aún: una loca idea me            que el Shah iba a venir.
  ¡penas nos conocíamos des-           alegría, de fuerza, de salud.            atravesó la mente.
   riacía muy pocos minutos            Nos citamos para el día si-                En el fondo, ¿por qué no?               Princesa Shahnaz PAHLAVI
ABC (Madrid) - 13/07/1969, Página 151
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  • 1.
    :z en cuandoa buscar a y ya parecíamos grandes ami- guíente a las cinco. Mi coche i marido a la salida del gas. iría a buscarla a casa de su UN EXTRAÑO SUEÑO abajo, Ardeshir tardó algu- —Tiene usted una ventaja tio Ghotbi, en Niavaran, don- )s segundos en recuperarse sobre mí. señorita Diba. de ella residía. ¿Por qué no invitar también * su sorpresa. Durante toda la tarde pensé a mi padre a tomar el té al —¿Cuál, Alteza? mismo tiempo que la seño- Me hizo sentar. Concluiría —Usted conoce mi nombre en ella. Hablé de ella a mi rita Diba? ¿Por qué no? Si i pocos segundos. y yo no sé el suyo. marido. Ciertamente la en- la c o s a "marchaba", tanto contraba encantadora, culta m e j o r ; en caso contrario, Hubo un corto silencio y y bien educada, pero no gua- luego ella dijo: ¿que más daba? En todo caso INTIMIDADA pa. Tenía encanto, podría ves- significaría una distracción de —Farah. Me llamo Farah tirse mejor, maquillarse más, un par de horas para él. Diba. pero seguiría siendo siempre Luego reanudó su conversa- ¿Pero cómo h a c e r l o ? ón con la joven, que se ha- ¿Cómo conseguir que acu- a quedado de pie. Yo le ro- diera? lé que se sentara de nuevo. Hablé con él por teléfono —S e ñ o r i t a—decía Arde- por la noche. Había tenido una jornada de mucho traba- ir—usted pide una prolon jo, y prefería quedarse a cenar ición de su bolsa de estudios en su casa. ir dos años más. No debe —Pues ven aquí mañana a r difícil obtenerlo, ¿pero por tomar el té a las cinco y me- lé no pidió usted una bolsa dia. Aplaza por una vez tus : c u a t r o años a partir ocupaciones. No, no puedo 1957 en v e z de pedirla decírtelo... Sí, será tal vez ir dos años? una sorpresa... No puedo de- La muchacha m u r m u r é cirte nada más. las palabras a manera de Prometió hacer todo lo que spuesta, pero mi presencia pudiera por acudir. recia intimidarla v i s i ble- Aquella noche tuve un sue- ente. Enrojeció mucho. Era ño extraño. Vi a mi padre con uy morena, iba bien vestida, la corona de los Pahlavi en la | n el pelo levantado forman* cabeza, esa corona que se le un moño; no podia decirse negaba desde hacía v e i n t e e fuera una gran belleza, años. A su derecha estaba sen- ro tenía mucha clase y enor- tada la señorita Diba, cubier- encanto. ta con un manto de pedrerías li marido se volvió ha- y a la derecha de ésta cinco mi: niños que yo no conocía, tres -Adivina, querida, qué es- niños y dos niñas, que pare- _ lia en París la s e ñ o r i t a cían hijos de mi padre. El i, país entero le traía ofrendas, ugerí al azar: regalos, le felicitaba, le fes- . -¿Derecho? ¿ C i e n c i a s ? tejaba. letras? ¿Bellas A r t e s , tal -No tienes ni idea. La se- «PRESENTABLE» i Diba estudia arquitec Quiere ser la primera Me desperté s o b resaltada. jer a r q u i t e c t o de Irán, El sol estaba ya alto y mi terdad que es original? marido tomaba el desayuno antes de encaminarse al Mi- nisterio. Le conté mí sueño. INVITACIÓN El se rió. —Decididamente, q u e rida, esa señorita Diba te ha im- 5n efecto, aquello no era presionado fuertemente. No friente. Entonces, mirándo- sé lo que estás tramando, pero pensando en lo que Ar- espero que en el porvenir sea lir acababa de d e c irme, una de tus buenas amigas, iiella joven comenzó a iri- porque no tienes m u c h a s sarme. Sabia lo que quería, amigas. voluntariosa y valiente, Es cierto. Casi no t e ni a deseaba conocerla mejor, amigas. Y Farah se marcha- ando la conversación ofi- ba a París. con mi marido estuvo ter- Envié mi chófer antes de lo tiada, le dije: provisto a buscar a la joven h-Señorita Diba, ¿por qué en casa de su tío. Tenía de- | viene usted mañana a to- seos de verla cuanto antes. el té en mi casa de Hes- Saber si me había equivocado, ak? si era tan hermosa como en |.a joven, sorprendida, en- mi sueño, es decir "presenta- ecio: ble" para mi padre, o si ha- -Es que. Alteza, p a s ado bría que anularlo todo en el Sana, si el señor Zahedi último momento. sacha mi expediente, de- Cuando la vi de nuevo que- le p a r t i r en avión para dé tranquilizada. Se había ma- Incia... La vida matrimonial del Sha de Persia ha estado siem- quillado, peinado y v e s tido Contesté irónicamente: pre al servicio de su pueblo. Por encima de su felicidad muy bien. Quiso hacer una -Pediré a mi marido que personal puso la fidelidad a los principios heredita- reverencia delante de mí. La rase algunos días la reso- rios de la Corona de Persia, que exigían un heredero abracé y la besé. Le enseñé lón favorable de su de- para el trono. Con Farah Diba, el Sha encontró a la mi casa, mi jardín y mis ani- ida. vez, por fortuna, la felicidad y la sucesión a la Corona. males. Mi marido había vuel- las dos nos echamos a to del Ministerio unos mo- mentos antes. Había comido en la ciudad con unos amigos. Farah significa en p e r s a demasiado robusta, "repleta", Yo me había quedado sola LLAMO FARAH DIBA» "alegría". Sí, aquella mucha- "inflada". Yo no compartía para realizar los últimos pre- cha, que no debía tener aún su opinión. parativos. Ardeshir no sabia veinte años, resplandecía de Más aún: una loca idea me que el Shah iba a venir. ¡penas nos conocíamos des- alegría, de fuerza, de salud. atravesó la mente. riacía muy pocos minutos Nos citamos para el día si- En el fondo, ¿por qué no? Princesa Shahnaz PAHLAVI ABC (Madrid) - 13/07/1969, Página 151 Copyright (c) DIARIO ABC S.L, Madrid, 2009. 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