2024ko maiatza / mayo de 2024
Los
catequistas
de Mufunga
Mufungako
katekistak
1969ko
ekaina
/
Junio
de
1969
FUNDAZIOA FUNDACION
Fundación Amigos de Mufunga Fundazioaren helburua da Kongoko Errepublika
Demokratikoko Goiko Katanga probintziako Mufunga-Sampweko Misioa garatzea
eta sustatzea, eta han bizi direnen bizitza duin egitea, osasun, lehen eta bigarren
hezkuntza, eta unibertsitarioentzako proiektuak bultzatuz eta pastoral lan eta
katekista batzuen proiektuei lagunduz, azpiegituren mantentze-lanak ahaztu gabe.
Era horretan, jarraipena eman nahi zaio Bilboko Elizbarrutiaren apaiz eta misiolarien
taldeak 1965tik gaur arte egin duen lanari.
La Fundación Amigos de Mufunga Fundazioa tiene por finalidad fundacional el
desarrollo y potenciación de la Misión de Mufunga-Sampwe, provincia de Alto
Katanga, en la República Democrática del Congo y la dignificación de la vida de
las personas que allí residen, a través de proyectos de sanidad, educación primaria,
secundaria y becas para universitarios, así como dedicación plena a la pastoral
y a proyectos de algunos catequistas, sin olvidar mejoras y mantenimiento de
infraestructuras. Todo ello, dando continuidad a la labor desarrollada por el equipo
de sacerdotes misioneros de la Diócesis de Bilbao desde 1965 hasta la actualidad.
Fundación AMIGOS DE MUFUNGA Fundazioa
Euskal Autonomia Erkidegoko Fundazioen Erregistroan 2014ko azaroaren 27an inskribatuta. F-378
Inscrita el 27 de noviembre de 2014 en el Registro de Fundaciones del País Vasco. F-378
NIF. G-95769865
Bailén 29, lonja. 48003 Bilbao
944 799 452 / 615 764 132 / 688 682 700
fundacionamigosdemufunga@gmail.com / www.mufunga-goicouria.org
Nº 10. 2024ko maiatza / mayo de 2024
Diseinua / Diseño: mikel.robledo@gmail.com
Inprimatzea / Impresión: CRAN arte gráfico
Lege gordailua / Depósito legal: BI-205-2015
3
KONGOKO ERREPUBLIKA DEMOKRATIKOA
REPUBLICA DEMOCRATICA
DEL CONGO
El territorio de Mufunga - Misión Católica San José
de MUFUNGA-SAMPWE- se encuentra situado en la
Provincia de ALTO KATANGA, 385km. al norte de su capital,
Lubumbashi. La extensión de este territorio se aproxima a
los 13.000 km2
, equivalente a los territorios de Navarra y
Bizkaia juntos.
KATEKISTA IZATEA
SER CATEQUISTA
en la Misión de San José de Mufunga-Sampwe - Diócesis de Lubumbashi.
Provincia de Alto Katanga (R.D. del Congo)
“Catequista” es una expresión, un “común denominador”, que utilizamos en la Misión de
Mufunga. Algo así como “para andar por casa”. Cuando nos referimos a todos aquellos/
as que colaboran, a tres niveles, en la tarea de evangelizar, de sembrar la alegría del
Evangelio.
Somos conscientes de que esta denominación puede confundir a la persona que no
conoce de cerca todo aquello que entre nosotros engloba la denominación “Catequista”.
TIPOS DE CATEQUISTA
A) Catequista (minúsculas)
B) CATEQUISTA (mayúsculas)
C) CATEQUISTA (mayúsculas y en negrita): este tercer nivel que íbamos a poner en
marcha al cabo de un largo tiempo. Cuando constatamos que, después de que nosotros
hubiéramos dejado oficialmente Mufunga, la atención a las Comunidades del interior
había quedado prácticamente relegada al olvido.
Estos CATEQUISTAS habían ido “saliendo” de entre algunos de nuestros maestros,
formados en nuestras escuelas o en nuestro instituto. Desde su juventud, habían trabajado
en movimientos de adolescentes y jóvenes, y además, por otra parte, habían colaborado
con nosotros en la actividad pastoral.
A varios de estos jóvenes, por encima de su trabajo oficial en la enseñanza, paulatina
y progresivamente los habíamos ido enviando al Centro MULOLWA, de Formación en
Catequesis e Introducción a la Teología, en Lubumbashi; o bien al Centro de Formación
Catequético, en Butare (Rwanda); o incluso también al Monasterio Benedictino en Brujas
(Bélgica), con objeto de que fueran formados en Teología y Pastoral.
OHARRa NOTA
En el décimo aniversario de la Fundación Amigos de Mufunga, publicamos un texto
sobre los catequistas de la Misión de Mufunga escrito por Luis Mari Gerrikagoitia
hace diez años, en julio de 2014.
4
A) Catequista (minúsculas)
Miembro de la Comunidad, hombre o mujer, que
colabora en la formación cristiana de niños, como en
cualquier Parroquia de Euskadi y de otros lugares.
B) CATEQUISTA (mayúsculas)
Miembro(hombreomujer,engeneralhombre)dealguna
de las 52 comunidades salpicadas a lo largo y ancho de
la sabana, de una extensión de 13.000km. cuadrados.
Este “Catequista” se ha preparado en el Centro de
Formación Catequética de KANSENIA de la Diócesis de
Lubumbashi. Tras dos cursos-períodos de formación, en
dos años consecutivos, se le ha confiado la animación
y el seguimiento de algunas de las Comunidades del
interior (selva-sabana) próximas al pueblo en que dicho
Catequista habita con su familia.
Además de la animación de estas comunidades, hace de
vínculo de unión entre estas y el equipo de sacerdotes
responsables de la Misión que residen en Mufunga-centro.
C) CATEQUISTA (mayúsculas y en negrita)
Especialmente formado para su dedicación plena a la
tarea pastoral; lo que en términos de nuestras Diócesis
Vascas, podría considerarse como “Catequista liberado”
o “Agente de Pastoral de Plena Dedicación”.
Residen con su familia en Mufunga-Centro donde
trabajan en colaboración con el equipo de presbíteros.
Cada uno de ellos es responsable directo de uno de
los seis sectores en que tienen dividido el territorio.
Mantienen estrecha relación con los “Catequistas de
Sector” que, a su vez, sobre el terreno ANIMAN a las
diferentes Comunidades que tienen asignadas.
Periódicamente, visitan las Comunidades de las que
son responsables en el interior del extenso territorio,
“sus Comunidades” en bicicleta, en moto (cuando es
posible) o en piragua, cuando se trata de poblados de
pescadores. O incluso a pie en el caso de Comunidades
situadas en la meseta o en lugares de difícil acceso.
Tienen o reciben formación específica en Centros “ad
hoc”, en Lubumbashi, Rwanda y Bélgica.
KATEKISTEN FORMAKUNTZA
FORMACION DE LOS
CATEQUISTAS LIBERADOS DE
PLENA DEDICACION
Estos Catequistas “Agentes de Pastoral de plena
dedicación” se fueron formando en diferentes
Centros al respecto. Para comenzar, dentro de la
República Democrática del Congo; y más tarde, al
cabo de unos años de ejercicio como Catequistas, en
el extranjero.
– Para comenzar, todos ellos en Lubumbashi, Instituto
“MULOLWA”, de Formación en Teología y Pastoral
(2-3 años).
– Algunos de ellos, uno o dos años en la Escuela de
Formación Catequética de BUTARE, Rwanda.
– Algunos, además, siguieron un Curso de Formación
en Teología y Pastoral, en la Abadía Benedictina
de San Andrés, Brujas (Bélgica).
– En el caso de uno de estos Catequistas “à plein
temps” (de Plena Dedicación), Timothée Nkonde,
por encima de lo dicho, dos cursos de Formación
en Teología y Pastoral, en el Instituto Lumen Vitae,
Bélgica.
5
En segundo lugar y más importante, la complejidad de
la “cultura” del ser africano con respecto a la nuestra: su
concepción de la vida y la muerte, la enfermedad y su
origen, la “intervención” de determinados “espíritus”, etc.
Es verdad que nuestros antecesores, los Padres
Benedictinos, ya contaban con la colaboración de
algunos maestros, que trabajaban en varias escuelas del
interior, a los que habían encomendado la “Celebración
de la Palabra” dominical en aquellos pueblos alejados
en los que trabajaban.
De ahí que, por nuestra parte, poco a poco, a medida
que íbamos conociendo a algunos de los que ya eran
maestros en Escuelas de la Misión, y a otros que iban
accediendo al nivel de maestro, progresivamente fuimos
proponiéndoles colaborar en el terreno de la pastoral
en la “tarea” de Catequista. De forma que, durante
las vacaciones o en fines de semana esporádicos,
nos acompañaran en algunas de nuestras visitas a
Comunidades del interior de la sabana.
A partir de ahí, con el fin de que pudieran formarse más
y mejor, a algunos de ellos los enviamos sucesivamente
al Instituto Mulolwa de Lubumbashi -Formación en
Teología y Pastoral-. Esta formación constaba de dos
cursos, dos años. Poco más tarde, pasó a contar con
tres años.
Pero, de mutuo acuerdo entre nosotros, para comenzar,
les enviamos para un primer curso, al cabo del cual
regresarían a Mufunga con el fin de combinar su labor
de maestros con la de Catequista en Mufunga-Centro
y, cuando su trabajo lo permitiera, también en los
poblados del interior.
¿Por qué, para empezar, se les enviaba para un solo
curso? Dos razones fundamentales. Por un lado, el temor
a que pudieran apegarse al ambiente de la ciudad, de
forma que les costara volver a la selva y, por otro, que
tuvieran la oportunidad de avanzar en la maduración de
“su ser Catequista” combinando teoría y práctica.
ETAPAK
ETAPAS
Con el fin de entender el desarrollo y la evolución
de estos dos nuevos estilos de Catequista (de Sector
y de plena dedicación) hasta nuestros días, vamos
a distinguir dos etapas en su creación. Una primera
etapa, desde no mucho tiempo después de nuestra
incorporación a Mufunga (21 de febrero de 1965)
hasta 1988, aproximadamente. Una segunda, desde
octubre de 1988 hasta nuestros días.
PRIMERA ETAPA
De los tres Padres Benedictinos que habíamos
encontrado al llegar a Mufunga, dos de ellos dejaron
la Misión al de pocos meses. Solo el Padre Pío,
Padre Superior hasta aquel momento, se quedó con
nosotros hasta enero de 1966.
Apartirdeentonces,amedidaqueíbamosasumiendo
nuestra responsabilidad, hubo dos razones que nos
impulsaron a buscar “colaboradores”.
En primer lugar, la gran extensión del territorio de
la Misión de Mufunga; y también de sus habitantes
(por entonces, unos 50.000). Además, la dificultad de
acceso a muchos de aquellos poblados, ya fuera a
pie, en bicicleta, en piragua o en vehículo.
6
Más tarde, se les enviaba a seguir un segundo curso, de
nuevo, al Instituto Mulolwa de Lubumbashi. E incluso,
hasta un tercero.
Después de un tiempo, dos o tres años, de actividad
pastoral en equipo con nosotros, progresivamente
los fuimos enviando fuera al Centro de Formación
Catequética de Butare (Rwanda); o bien, al Centro
de Formación en Teología y Pastoral, en la Abadía
Benedictina de San Andrés de Brujas (Bélgica).
A uno de ellos, a Timothée Nkonde, nos pareció que
merecía la pena enviarlo a Lumen Vitae, en Bélgica.
La labor de estos Catequistas, en orden a la pastoral de
la Misión en general, consideramos que fue de un gran
valor, incluso para nuestra toma de contacto con una
cultura tan distante de la nuestra.
SEGUNDA ETAPA
A finales de 1988, el 26 de octubre, al ser “el último
en abandonar el barco”, había dejado la Misión de
Mufunga en manos de los tres sacerdotes diocesanos
katangueños que habían llegado a Mufunga un mes
antes.
(Una aclaración: alguien, con toda razón, podría
preguntarse -y, de hecho, hubo quien se preguntó,
y lo preguntó- por qué no permanecí un tiempo
más largo en compañía de los nuevos curas
africanos recientemente ordenados, con el fin de ir
poniéndoles al corriente del “estado de cosas” de la
Misión, tanto en el orden material, como en lo que se
refería a la pastoral.
De hecho, así me lo había propuesto en su día a mí
personalmente el Obispo de la Diócesis -nuestra
Diócesis- de Lubumbashi, Monseñor KABANGA con
ocasión de una de sus visitas a Mufunga. Aquel mismo
día, después de haber cenado, mientras tomábamos
un refresco, el Obispo me preguntó si estaríamos
dispuestos, antes de dejar la Misión de Mufunga
de regreso a Bilbao, a acoger con nosotros durante
unos meses algunos de los nuevos sacerdotes que
serían ordenados en breve con el fin de colaborar en
su rodaje.
Mi respuesta: “Monseñor, aunque de momento me
encuentro solo, yo pienso que sí, que si Vd. nos lo
pide, de nuestra parte, estaremos de acuerdo en
poder acompañar por un tiempo determinado a los
sacerdotes que, una vez ordenados, decida enviar a
Mufunga”.
Lamentablemente, lo que siguió a este coloquio no
fue así: el Arzobispo, bajo pretexto de no se sabe
qué, envió tres sacerdotes que acababan de ser
ordenados, pero, sorprendentemente ya no nos
pidió que nos quedáramos por un tiempo para
acompañarlos. A nuestros oídos había llegado un
rumor según el cual el Arzobispo habría manifestado
que nosotros no estábamos dispuestos a quedarnos
durante un tiempo con los que él enviara.
Más tarde, con ocasión de un encuentro de
Sacerdotes de la Zona “rural”, en Lubumbashi, yo
tuve la ocasión de preguntarle al mismo Arzobispo
-no sin rogarle que, si se trataba de un bulo, una
especie de calumnia, me disculpara- si era cierto lo
que había llegado a nuestros oídos, que no habíamos
7
aceptado acoger a “sus sacerdotes y permanecer con
ellos durante un tiempo determinado”. Su reacción,
fuerte, no se hizo esperar. Enfadado, me preguntó
insistentemente a ver quién me había comunicado
semejante afirmación de su parte. Sin embargo,
no llegó a aclarar si en efecto esas palabras habían
salido de él o se trataba de una mera calumnia.
A partir de ahí, después de permanecer con los tres
nuevos curas durante poco más o menos un mes,
el tiempo necesario para llevar cabo “la entrega de
poderes”, el 26 de octubre de 1988 a las tres de la
tarde, yo dejaba Mufunga)
Dos meses después de llegar a casa, a Bilbao,
fallecía mi aita. Por mi parte, yo había empezado a
“entrenarme” a ser cura en Euskadi al cabo de 25 años
en una Parroquia en la que me acogió provisional y
fraternalmente un buen amigo. Pero, por aquello de
que al llegar el verano, yo me quedaba solo en casa
y aprovechando que contaba con la documentación
en regla para ello, le propuse a mi ama hacer “una
última visita a Mufunga” a modo de despedida
reposada y para saludar a los compañeros que
todavía “misionareaban” en varios puestos de Misión.
En realidad, mi salida de Mufunga había sido un tanto
precipitada. Yo había dejado Mufunga no con la paz que
uno hubiera deseado para despedirse progresivamente
de los amigos hechos en 25 años. En resumen, al tener
todavía el visado de entrada y salida del Congo, a ama
le pareció bien que volviera un mes a Mufunga. De
aquella visita, ¿qué puedo decir hoy? Algunas sorpresas,
sí, de orden diverso.
Julio de 1989: En efecto, fui, vi y sentí. Sentí. ¿Qué? Al
cabo de un mes, regresaba de nuevo a Bilbao un tanto
“tocado”. Tocado de un cierto dolor, pena al contemplar
la nueva situación, “el nuevo estilo” de vida en Mufunga.
Julio de 1990: De modo que, en vista de lo observado
y sentido, un año después de mi última visita, aunque
ya estaba destinado en una Parroquia de Bilbao,
aprovechando mis vacaciones, regresé de nuevo a
Mufunga. Las Hermanas belgas, discretamente, me lo
habían sugerido. Por otra parte, pensando en el “estado”
en que se encontraban los Catequistas. La situación, en
general, no había mejorado con respecto al año anterior.
8
Sorpresas, diversas sorpresas.
Por otra parte, un paso adelante en el compromiso de
nuestros Catequistas.
Para “colmo de males”, el Gobierno del país dejó de
pagar sus salarios a muchos de los maestros. Sobre
todo, a aquellos que trabajaban en Escuelas del interior
de la selva-sabana, alejadas del asfalto, como era el caso
de los maestros de nuestro territorio, Mufunga y en vista
de las circunstancias, había algunos que comenzaban
a abandonar Mufunga, rumbo a las ciudades de Likasi
o Lubumbashi, ciudades donde esperaban encontrar
trabajo y salario. Varios directores de “nuestras escuelas”
se me acercaron buscando ayuda para permanecer en
Mufunga y no verse obligados a salir hacia las ciudades.
Por otro lado -lo digo con dolor- para los nuevos curas
que nos habían sucedido, las Comunidades del interior
de la sabana contaban muy poco, prácticamente nada,
como si no existieran.
(Hoy, julio de 2014, siguen sin contar para los actuales.
Muy poco. Es una confesión que hago con pena, a modo
de desahogo. Y sobre todo, para justificar la segunda
etapa que pondríamos en marcha, el nuevo rol de los
Catequistas dentro de la Pastoral de la Misión de Mufunga.)
Regresé a Bilbao, pero ya no pude evitar el dolor por
lo que estaba sucediendo en aquella Misión. Por su
ir a menos, particularmente, de tantas Comunidades
del interior del territorio. Tantas personas que
quedaban privadas del aliento de la Palabra y de los
Sacramentos, a pesar de que los Catequistas seguían
haciendo su esfuerzo personal, sobre todo durante
el tiempo de vacaciones.
De ahí que, a mi regreso a Bilbao, dos fueron las
preocupaciones que llenaron mi mochila: por una
parte, el estado en que se encontraba la pastoral;
y por otra parte, me preguntaba interiormente qué
podría pasar con las escuelas, con el Instituto si se
llevaba a cabo el éxodo de muchos de los profesores.
“Manos a la obra”, me dije. “Necesitamos medios,
ayuda económica”.
Así que, después de haber comentado la situación
que se vivía en aquel territorio con parientes, amigos
y conocidos, pude regresar, una vez más, a Mufunga
con la esperanza de ir dando solución a algunos de
nuestros sueños. Apoyado ya, por supuesto, en los
compromisos de orden económico por parte de
algunos buenos amigos. Muchos buenos amigos.
1991. UN AÑO DESPUÉS, A MI REGRESO A
MUFUNGA, DOS PASOS FUNDAMENTALES A
DAR:
Los dos pasos a que hacía alusión:
– En primer lugar, propuesta de un “compromiso
definitivo” a los Catequistas mejor formados.
– En segundo lugar, propuesta a los Profesores del
Instituto de Enseñanza Secundaria: salvar nuestro
Instituto. Sin olvidar al mayor número posible de
maestros de nuestras escuelas.
La búsqueda de ayuda económica para que no
abandonaran Mufunga hacia la ciudad. Así fue como
pasamos a los hechos:
9
Catequistas: propusimos a cinco de los Catequistas,
los que habían recibido formación en los Centros
de los que hemos hablado, Lubumbashi, Butare o
Bélgica, que fueran dejando progresivamente la
enseñanza para dedicarse por entero a la actividad
pastoral.
Maestros: A nuestro regreso a Bilbao, nosotros nos
comprometimos a conseguir que los profesores
del instituto y algunos -el mayor número posible-
de los maestros que trabajaban en las escuelas de
Mufunga-Centro continuasen percibiendo, cuando
menos, el salario que hasta el momento habían
recibido del Estado.
(Por aquel entonces, difícilmente podíamos imaginar las
consecuencias, EL GRAN BIEN QUE IBA A ENTRAÑAR
EN ORDEN AL FUTURO este doble compromiso: la
PERMANENCIA en Mufunga DE LOS PROFESORES DEL
INSTITUTO y la no-huida de nuestros maestros hacia la
capital. Merced a estos dos hechos, cinco años después,
en 1996, los primeros seis jóvenes de Mufunga, cuatro
chicos y dos chicas, iban a acceder a la Universidad. ¿De
quién fue “LA CULPA”? Sin duda, del Espíritu del Señor.)
En lo que concierne a los profesores del instituto y los
maestros en general, nos comprometimos a buscar
ayuda entre nuestros amigos de Bilbao (sin ser capaces
de prometer nada en concreto). El objetivo era poder
seguir sosteniendo, con la mayor dignidad posible, los
salarios de profesores del instituto y de un buen número
de maestros de nuestras escuelas de Mufunga.
En lo que respectaba a los Catequistas, dos “condiciones-
compromisos”:
En primer lugar, que los Catequistas tratasen de tomar
conciencia de su nueva y mayor responsabilidad, puesto
que de ellos y de su dedicación iba a depender casi en
exclusiva la reactivación de las comunidades cristianas
de tantos y tantos pueblos. Y, en segundo lugar, que
la nueva dedicación no tuviera por qué entrañar una
mejora en sus salarios: de modo que cobraran más o
menos el mismo salario que estaban percibiendo todos
aquellos maestros formados a un nivel semejante al suyo.
Esta segunda propuesta generó de inmediato una
reacción de sorpresa y descontento por parte de los
interpelados. Intercambiamos algunas palabras. Mi
respuesta fue: “no olvidéis que si, por el mero hecho de
trabajar como catequistas, percibís un salario mayor que
el de los maestros que realizaron estudios al mismo nivel
quevosotros,habráquienessepreguntensivuestrodeseo
de dejar la enseñanza para trabajar en la Pastoral como
catequistas “de plena dedicación”, puede depender más
de una mejora salarial que de una auténtica vocación.”
10
Debo confesar que yo mismo me preguntaba
interiormente si la “injusticia” -la no correspondencia
entre trabajo y salario- con la que eran tratados los
maestros debía aplicarse, como por “simpatía” a nuestros
catequistas.
Hoy estamos absolutamente seguros de las medidas
que tomamos y, lo que iba a ser más de agradecer al
Espíritu del Señor, se abrió la puerta a que decenas de
jóvenes de Mufunga -chicos y chicas- llegaran a ser
profesores/as, médicos, abogados/as:
a) Este fue el punto de partida del futuro envío a la
Universidad de Lubumbashi, cinco años después, en
1996, de los primeros seis jóvenes de Mufunga (4 chicos
y dos chicas). Superado el examen de selectividad (=
Examen d’État) fueron enviados a la Universidad de
Lubumbashi.
b) No podíamos imaginar que, a partir de 1996,
iría creciendo el número de becarios enviados a la
Universidad hasta alcanzar, en nuestros días, una
media de 50-55 alumnos al año en la Universidad de
Lubumbashi. Un número tan elevado merced a que,
con el paso de los años, hasta las Hermanas religiosas
belgas de Notre Damme des VII Douleurs, residentes
por entonces en Mufunga, llegarían a comprometerse
en apoyar a las jóvenes de Mufunga que superaran el
examen de selectividad. En la actualidad, ya en Bélgica,
siguen apoyando a 15 chicas. En la actualidad, son
una media anual de 57 los y las jóvenes del territorio
de Mufunga que, apoyados en nuestras Becas de
Estudios financiadas por tantos amigos generosos e
infatigables de Euskadi y Bélgica, siguen formándose en
la Universidad de Lubumbashi
En lo que concierne a los Profesores del Instituto y los
maestros en general, nos comprometimos a buscar
ayuda entre nuestros amigos de Bilbao a fin de seguir
sosteniendo, con la mayor dignidad posible, los salarios
de profesores del instituto y de un buen número de
maestros de nuestras escuelas de Mufunga.
1992. Aceptada la propuesta, los cinco primeros
catequistasseincorporaron,como“liberados”(“áplein
temps”), a la Pastoral de la Misión. Afortunadamente,
por parte de todos los que pasarían a ser catequistas
de plena dedicación (cinco) se entendió que se trataba
de una vocación de servicio. De este modo, en estas
condiciones daba comienzo la nueva andadura.
1993. Ese año ya no iría a Mufunga como lo había
hecho los anteriores. Hacía ya un tiempo varios
amigos curas, entre otros Gerardo, habíamos
comenzado clases de euskera. Estábamos en
Euskadi y había que tratar en la pastoral del país, de
nuestro país. Teníamos que integrarnos en el nuevo
contexto pastoral al que habíamos regresado. El
mes de vacaciones me fui al Santuario de Urkiola,
en donde me acogían aquellos buenos compañeros,
misioneros que habían “misionareado” en Ecuador.
Hermosa experiencia y también fructífera.
1996. Acontecimiento histórico. Una nueva
luz iluminó el territorio de Mufunga: cuatro
muchachos y dos muchachas superaron el
examen de selectividad y fueron admitidos
en la Universidad de Lubumbashi.
11
1994. Regreso a Mufunga. Llegado de nuevo el
verano y puesto que ama, como cada año, salió de
Bilbao hasta finales de septiembre, le propuse que
me dejara hacer “una última visita” a Mufunga. Para
constatar de cerca el nuevo estilo de trabajo de
nuestros catequistas y observar también cómo iba el
instituto de enseñanza secundaria y las escuelas en
general. Y al mismo tiempo, saludar a los compañeros
que continuaban “en el tajo africano” de las Misiones
de Likasi, Bunkeya, Kansenia, etc.
Con ocasión de esta nueva visita, felizmente encontré
nuevas razones para la alegría, para la esperanza: el
instituto funcionaba bien, el equipo de catequistas
funcionaba bien y los profesores, a pesar de sus
salarios bajos, permanecían en sus puestos.
Esta visita constató una razón para nuestro
gozo. También un deber para el agradecimiento.
Fundamentalmente el agradecimiento al Espíritu del
Señor que continuaba moviendo sus engranajes.
1995. Cambio de sacerdotes en la Misión. Un nuevo
Párroco. Dos buenas noticias: el nuevo Párroco dio un
vuelco al trabajo pastoral. Imprimió otro ritmo al trabajo
con gran interés por toda la extensión del territorio. Y
el instituto continuó funcionando bien, invitando a la
esperanza de que, al final del curso pudiéramos contar
con los primeros universitarios de Mufunga en la
Universidad de Lubumbashi. En unión con el Párroco,
agradecimos y animamos a los profesores.
1996. Éxito. Acontecimiento histórico. Una nueva luz
iluminó el territorio de Mufunga: cuatro muchachos y
dos muchachas superaron el examen de selectividad
y fueron admitidos en la Universidad de Lubumbashi.
Tomamos conciencia de la eficacia del esfuerzo por
evitar que nuestros maestros de Mufunga, ante la
irregularidad en el pago de sus salarios, huyeran a
Lubumbashi. La ayuda recibida de un buen número
de amigos de varias parroquias de Bizkaia de la
Diócesis de Bilbao, había conseguido el milagro.
12
NOTA.
1. Un primer dato complementario: este catequista al
que nos referimos, Timothée Nkonde, después de haber
completado el primer curso de formación en Lumen
Vitae, Bélgica, se disponía a despedirse del Rectorado
para regresar definitivamente a Mufunga. En Lumen
Vitae, al parecer, a los laicos se les admitía solo para
un curso, a diferencia de los que eran sacerdotes, que
completaban su formación con un segundo curso.
Pues bien, cuando Timothée, completado el Primer
Curso, iba a despedirse, se encontró con la grata sorpresa
de que precisamente iba a ser el mismo Rectorado el
que le invitaba a regresar de nuevo para incorporarse al
segundo curso, un año más, con el fin de completar su
formación teológico-pastoral.
2. Poco tiempo después, cuando Timothée se
encontraba a punto de finalizar su formación de dos
años en Lumen Vitae, y se disponía a regresar a su
Congo natal, a Mufunga, una ONG belga le propuso
trabajar para sus objetivos, para sus proyectos, una
vez incorporado al Congo.
Nuestro Timothée, fiel a su compromiso, sin que
de nuestra parte hubiéramos tenido siquiera la
ocasión de decirle una palabra -ajenos como
nos encontrábamos a lo que sucedía en Bélgica-
respondió a los responsables de la oferta, como era
de esperar, que su objetivo era continuar trabajando
en la formación humano-cristiana de la población del
Territorio de Mufunga, en la República Democrática
del Congo.
3. ¿Coincidencia? ¿Providencia? Poco tiempo
después de haber puesto punto final a este informe,
hoy mismo, 16 septiembre 2014, me ha llamado
por teléfono desde Lubumbashi nuestro Catequista
Timothée Nkonde. Quería compartir con nosotros
su alegría, la de todos los catequistas: él mismo,
acompañado de otros dos catequistas de Mufunga,
del equipo de los que podríamos denominar
“liberados”, o “à plein temps”, Simon Pierre y André,
más otro catequista también liberado, Gustave
Muleya, salido de Mufunga y que actualmente ejerce
como tal en Lubumbashi, acababan de regresar
de Kansenya (donde se encuentra el Centro de
Formación de Catequistas de Sector), camino de
Mufunga, después de haber tomado parte durante
un mes en la formación de una nueva promoción de
futuros “Catequistas de Sector”. Pertenecientes éstos
a diferentes misiones del sector rural de la Diócesis
de Lubumbashi. Felices, me decían, por haber podido
contribuir a que otras misiones de esta Diócesis,
pudieran contar con nuevos catequistas de sector.
LUIS MARI GERRIKAGOITIA, JULIO DE 2014.
2023KO FUNDAZIOAREN EKIMENEN LABURPENA
RESUMEN DE ACTIVIDADES
DE LA FUNDACION AMIGOS DE MUFUNGA EN 2023
· Encuentro con la misionera Nekane García (18 / 04 / 2023)
· Mesa redonda de misioneros (02 / 05 / 2023) *
· Encuentro con el Obispo de Bilbao antes de viajar a la R.D. del Congo (14 / 06 / 2023)
· Encuentro con el Obispo de Bilbao al regreso de la R.D. del Congo (05 / 07 / 2023)
· Encuentro con las misioneras Petra Barrientos y Maribe Bengoetxea (10 / 07 / 2023)
· Encuentro anual de la fundación (25 / 10 / 2023)
· Entrega del reconocimiento “Amigo incondicional” (25 / 10 / 2023)
· Testimonios sobre inmigración (11 / 12 / 2023) *
· Visita de Timothée Nkonde desde la R.D. del Congo (del 15 al 22 / 12 / 2023)
· Venta de artesanía en San Vicente Mártir de Abando, Sopela y Begoña *
· Envíos solidarios de material: 8.609kg. de material educativo/sanitario (4 envíos)
· Postal navideña solidaria (750uds.)
· Memoria anual de la fundación. 5º aniversario del fallecimiento de Luis Mari (200uds.)
· Publicación de noticias en la página web
· Boletín Hego Berria (5 boletines)
· Entrevistas en Radio Popular (3 entrevistas)
· Colaboración con la Cofradía de la Pasión
* En colaboración con diferentes parroquias.
EKONOMI TXOSTENA MEMORIA ECONOMICA 2023
BIZUM: 00720
IBAN: ES22 1550 0001 2900 0094 0924 (Fiare Banca Ética)
IBAN: ES75 2095 0000 7091 1450 0130 (Kutxabank)
IBAN: ES86 3035 0072 0107 2004 0384 (Laboral Kutxa)
IBAN: ES40 2100 0732 2302 0108 0669 (Caixabank)
Legado
43,8%
Donativos
43,2%
Proyectos
59%
Coordinación
14%
Envíos
27%
Venta artesanía 2,6%
Azadas 0,4%
Envíos
10%
* En 2023 no se envió ninguna ayuda para apoyar el mantenimiento de las infraestructuras,
porque la Asociación congoleña se ha hecho cargo de esta labor.
*
TWASANTA!
¡GRACIAS!
ESKERRIK ASKO!
www.mufunga-goicouria.org

10 - Memoria de 2024 - Los Catequistas

  • 1.
    2024ko maiatza /mayo de 2024 Los catequistas de Mufunga Mufungako katekistak
  • 2.
    1969ko ekaina / Junio de 1969 FUNDAZIOA FUNDACION Fundación Amigosde Mufunga Fundazioaren helburua da Kongoko Errepublika Demokratikoko Goiko Katanga probintziako Mufunga-Sampweko Misioa garatzea eta sustatzea, eta han bizi direnen bizitza duin egitea, osasun, lehen eta bigarren hezkuntza, eta unibertsitarioentzako proiektuak bultzatuz eta pastoral lan eta katekista batzuen proiektuei lagunduz, azpiegituren mantentze-lanak ahaztu gabe. Era horretan, jarraipena eman nahi zaio Bilboko Elizbarrutiaren apaiz eta misiolarien taldeak 1965tik gaur arte egin duen lanari. La Fundación Amigos de Mufunga Fundazioa tiene por finalidad fundacional el desarrollo y potenciación de la Misión de Mufunga-Sampwe, provincia de Alto Katanga, en la República Democrática del Congo y la dignificación de la vida de las personas que allí residen, a través de proyectos de sanidad, educación primaria, secundaria y becas para universitarios, así como dedicación plena a la pastoral y a proyectos de algunos catequistas, sin olvidar mejoras y mantenimiento de infraestructuras. Todo ello, dando continuidad a la labor desarrollada por el equipo de sacerdotes misioneros de la Diócesis de Bilbao desde 1965 hasta la actualidad. Fundación AMIGOS DE MUFUNGA Fundazioa Euskal Autonomia Erkidegoko Fundazioen Erregistroan 2014ko azaroaren 27an inskribatuta. F-378 Inscrita el 27 de noviembre de 2014 en el Registro de Fundaciones del País Vasco. F-378 NIF. G-95769865 Bailén 29, lonja. 48003 Bilbao 944 799 452 / 615 764 132 / 688 682 700 fundacionamigosdemufunga@gmail.com / www.mufunga-goicouria.org Nº 10. 2024ko maiatza / mayo de 2024 Diseinua / Diseño: mikel.robledo@gmail.com Inprimatzea / Impresión: CRAN arte gráfico Lege gordailua / Depósito legal: BI-205-2015
  • 3.
    3 KONGOKO ERREPUBLIKA DEMOKRATIKOA REPUBLICADEMOCRATICA DEL CONGO El territorio de Mufunga - Misión Católica San José de MUFUNGA-SAMPWE- se encuentra situado en la Provincia de ALTO KATANGA, 385km. al norte de su capital, Lubumbashi. La extensión de este territorio se aproxima a los 13.000 km2 , equivalente a los territorios de Navarra y Bizkaia juntos. KATEKISTA IZATEA SER CATEQUISTA en la Misión de San José de Mufunga-Sampwe - Diócesis de Lubumbashi. Provincia de Alto Katanga (R.D. del Congo) “Catequista” es una expresión, un “común denominador”, que utilizamos en la Misión de Mufunga. Algo así como “para andar por casa”. Cuando nos referimos a todos aquellos/ as que colaboran, a tres niveles, en la tarea de evangelizar, de sembrar la alegría del Evangelio. Somos conscientes de que esta denominación puede confundir a la persona que no conoce de cerca todo aquello que entre nosotros engloba la denominación “Catequista”. TIPOS DE CATEQUISTA A) Catequista (minúsculas) B) CATEQUISTA (mayúsculas) C) CATEQUISTA (mayúsculas y en negrita): este tercer nivel que íbamos a poner en marcha al cabo de un largo tiempo. Cuando constatamos que, después de que nosotros hubiéramos dejado oficialmente Mufunga, la atención a las Comunidades del interior había quedado prácticamente relegada al olvido. Estos CATEQUISTAS habían ido “saliendo” de entre algunos de nuestros maestros, formados en nuestras escuelas o en nuestro instituto. Desde su juventud, habían trabajado en movimientos de adolescentes y jóvenes, y además, por otra parte, habían colaborado con nosotros en la actividad pastoral. A varios de estos jóvenes, por encima de su trabajo oficial en la enseñanza, paulatina y progresivamente los habíamos ido enviando al Centro MULOLWA, de Formación en Catequesis e Introducción a la Teología, en Lubumbashi; o bien al Centro de Formación Catequético, en Butare (Rwanda); o incluso también al Monasterio Benedictino en Brujas (Bélgica), con objeto de que fueran formados en Teología y Pastoral. OHARRa NOTA En el décimo aniversario de la Fundación Amigos de Mufunga, publicamos un texto sobre los catequistas de la Misión de Mufunga escrito por Luis Mari Gerrikagoitia hace diez años, en julio de 2014.
  • 4.
    4 A) Catequista (minúsculas) Miembrode la Comunidad, hombre o mujer, que colabora en la formación cristiana de niños, como en cualquier Parroquia de Euskadi y de otros lugares. B) CATEQUISTA (mayúsculas) Miembro(hombreomujer,engeneralhombre)dealguna de las 52 comunidades salpicadas a lo largo y ancho de la sabana, de una extensión de 13.000km. cuadrados. Este “Catequista” se ha preparado en el Centro de Formación Catequética de KANSENIA de la Diócesis de Lubumbashi. Tras dos cursos-períodos de formación, en dos años consecutivos, se le ha confiado la animación y el seguimiento de algunas de las Comunidades del interior (selva-sabana) próximas al pueblo en que dicho Catequista habita con su familia. Además de la animación de estas comunidades, hace de vínculo de unión entre estas y el equipo de sacerdotes responsables de la Misión que residen en Mufunga-centro. C) CATEQUISTA (mayúsculas y en negrita) Especialmente formado para su dedicación plena a la tarea pastoral; lo que en términos de nuestras Diócesis Vascas, podría considerarse como “Catequista liberado” o “Agente de Pastoral de Plena Dedicación”. Residen con su familia en Mufunga-Centro donde trabajan en colaboración con el equipo de presbíteros. Cada uno de ellos es responsable directo de uno de los seis sectores en que tienen dividido el territorio. Mantienen estrecha relación con los “Catequistas de Sector” que, a su vez, sobre el terreno ANIMAN a las diferentes Comunidades que tienen asignadas. Periódicamente, visitan las Comunidades de las que son responsables en el interior del extenso territorio, “sus Comunidades” en bicicleta, en moto (cuando es posible) o en piragua, cuando se trata de poblados de pescadores. O incluso a pie en el caso de Comunidades situadas en la meseta o en lugares de difícil acceso. Tienen o reciben formación específica en Centros “ad hoc”, en Lubumbashi, Rwanda y Bélgica. KATEKISTEN FORMAKUNTZA FORMACION DE LOS CATEQUISTAS LIBERADOS DE PLENA DEDICACION Estos Catequistas “Agentes de Pastoral de plena dedicación” se fueron formando en diferentes Centros al respecto. Para comenzar, dentro de la República Democrática del Congo; y más tarde, al cabo de unos años de ejercicio como Catequistas, en el extranjero. – Para comenzar, todos ellos en Lubumbashi, Instituto “MULOLWA”, de Formación en Teología y Pastoral (2-3 años). – Algunos de ellos, uno o dos años en la Escuela de Formación Catequética de BUTARE, Rwanda. – Algunos, además, siguieron un Curso de Formación en Teología y Pastoral, en la Abadía Benedictina de San Andrés, Brujas (Bélgica). – En el caso de uno de estos Catequistas “à plein temps” (de Plena Dedicación), Timothée Nkonde, por encima de lo dicho, dos cursos de Formación en Teología y Pastoral, en el Instituto Lumen Vitae, Bélgica.
  • 5.
    5 En segundo lugary más importante, la complejidad de la “cultura” del ser africano con respecto a la nuestra: su concepción de la vida y la muerte, la enfermedad y su origen, la “intervención” de determinados “espíritus”, etc. Es verdad que nuestros antecesores, los Padres Benedictinos, ya contaban con la colaboración de algunos maestros, que trabajaban en varias escuelas del interior, a los que habían encomendado la “Celebración de la Palabra” dominical en aquellos pueblos alejados en los que trabajaban. De ahí que, por nuestra parte, poco a poco, a medida que íbamos conociendo a algunos de los que ya eran maestros en Escuelas de la Misión, y a otros que iban accediendo al nivel de maestro, progresivamente fuimos proponiéndoles colaborar en el terreno de la pastoral en la “tarea” de Catequista. De forma que, durante las vacaciones o en fines de semana esporádicos, nos acompañaran en algunas de nuestras visitas a Comunidades del interior de la sabana. A partir de ahí, con el fin de que pudieran formarse más y mejor, a algunos de ellos los enviamos sucesivamente al Instituto Mulolwa de Lubumbashi -Formación en Teología y Pastoral-. Esta formación constaba de dos cursos, dos años. Poco más tarde, pasó a contar con tres años. Pero, de mutuo acuerdo entre nosotros, para comenzar, les enviamos para un primer curso, al cabo del cual regresarían a Mufunga con el fin de combinar su labor de maestros con la de Catequista en Mufunga-Centro y, cuando su trabajo lo permitiera, también en los poblados del interior. ¿Por qué, para empezar, se les enviaba para un solo curso? Dos razones fundamentales. Por un lado, el temor a que pudieran apegarse al ambiente de la ciudad, de forma que les costara volver a la selva y, por otro, que tuvieran la oportunidad de avanzar en la maduración de “su ser Catequista” combinando teoría y práctica. ETAPAK ETAPAS Con el fin de entender el desarrollo y la evolución de estos dos nuevos estilos de Catequista (de Sector y de plena dedicación) hasta nuestros días, vamos a distinguir dos etapas en su creación. Una primera etapa, desde no mucho tiempo después de nuestra incorporación a Mufunga (21 de febrero de 1965) hasta 1988, aproximadamente. Una segunda, desde octubre de 1988 hasta nuestros días. PRIMERA ETAPA De los tres Padres Benedictinos que habíamos encontrado al llegar a Mufunga, dos de ellos dejaron la Misión al de pocos meses. Solo el Padre Pío, Padre Superior hasta aquel momento, se quedó con nosotros hasta enero de 1966. Apartirdeentonces,amedidaqueíbamosasumiendo nuestra responsabilidad, hubo dos razones que nos impulsaron a buscar “colaboradores”. En primer lugar, la gran extensión del territorio de la Misión de Mufunga; y también de sus habitantes (por entonces, unos 50.000). Además, la dificultad de acceso a muchos de aquellos poblados, ya fuera a pie, en bicicleta, en piragua o en vehículo.
  • 6.
    6 Más tarde, seles enviaba a seguir un segundo curso, de nuevo, al Instituto Mulolwa de Lubumbashi. E incluso, hasta un tercero. Después de un tiempo, dos o tres años, de actividad pastoral en equipo con nosotros, progresivamente los fuimos enviando fuera al Centro de Formación Catequética de Butare (Rwanda); o bien, al Centro de Formación en Teología y Pastoral, en la Abadía Benedictina de San Andrés de Brujas (Bélgica). A uno de ellos, a Timothée Nkonde, nos pareció que merecía la pena enviarlo a Lumen Vitae, en Bélgica. La labor de estos Catequistas, en orden a la pastoral de la Misión en general, consideramos que fue de un gran valor, incluso para nuestra toma de contacto con una cultura tan distante de la nuestra. SEGUNDA ETAPA A finales de 1988, el 26 de octubre, al ser “el último en abandonar el barco”, había dejado la Misión de Mufunga en manos de los tres sacerdotes diocesanos katangueños que habían llegado a Mufunga un mes antes. (Una aclaración: alguien, con toda razón, podría preguntarse -y, de hecho, hubo quien se preguntó, y lo preguntó- por qué no permanecí un tiempo más largo en compañía de los nuevos curas africanos recientemente ordenados, con el fin de ir poniéndoles al corriente del “estado de cosas” de la Misión, tanto en el orden material, como en lo que se refería a la pastoral. De hecho, así me lo había propuesto en su día a mí personalmente el Obispo de la Diócesis -nuestra Diócesis- de Lubumbashi, Monseñor KABANGA con ocasión de una de sus visitas a Mufunga. Aquel mismo día, después de haber cenado, mientras tomábamos un refresco, el Obispo me preguntó si estaríamos dispuestos, antes de dejar la Misión de Mufunga de regreso a Bilbao, a acoger con nosotros durante unos meses algunos de los nuevos sacerdotes que serían ordenados en breve con el fin de colaborar en su rodaje. Mi respuesta: “Monseñor, aunque de momento me encuentro solo, yo pienso que sí, que si Vd. nos lo pide, de nuestra parte, estaremos de acuerdo en poder acompañar por un tiempo determinado a los sacerdotes que, una vez ordenados, decida enviar a Mufunga”. Lamentablemente, lo que siguió a este coloquio no fue así: el Arzobispo, bajo pretexto de no se sabe qué, envió tres sacerdotes que acababan de ser ordenados, pero, sorprendentemente ya no nos pidió que nos quedáramos por un tiempo para acompañarlos. A nuestros oídos había llegado un rumor según el cual el Arzobispo habría manifestado que nosotros no estábamos dispuestos a quedarnos durante un tiempo con los que él enviara. Más tarde, con ocasión de un encuentro de Sacerdotes de la Zona “rural”, en Lubumbashi, yo tuve la ocasión de preguntarle al mismo Arzobispo -no sin rogarle que, si se trataba de un bulo, una especie de calumnia, me disculpara- si era cierto lo que había llegado a nuestros oídos, que no habíamos
  • 7.
    7 aceptado acoger a“sus sacerdotes y permanecer con ellos durante un tiempo determinado”. Su reacción, fuerte, no se hizo esperar. Enfadado, me preguntó insistentemente a ver quién me había comunicado semejante afirmación de su parte. Sin embargo, no llegó a aclarar si en efecto esas palabras habían salido de él o se trataba de una mera calumnia. A partir de ahí, después de permanecer con los tres nuevos curas durante poco más o menos un mes, el tiempo necesario para llevar cabo “la entrega de poderes”, el 26 de octubre de 1988 a las tres de la tarde, yo dejaba Mufunga) Dos meses después de llegar a casa, a Bilbao, fallecía mi aita. Por mi parte, yo había empezado a “entrenarme” a ser cura en Euskadi al cabo de 25 años en una Parroquia en la que me acogió provisional y fraternalmente un buen amigo. Pero, por aquello de que al llegar el verano, yo me quedaba solo en casa y aprovechando que contaba con la documentación en regla para ello, le propuse a mi ama hacer “una última visita a Mufunga” a modo de despedida reposada y para saludar a los compañeros que todavía “misionareaban” en varios puestos de Misión. En realidad, mi salida de Mufunga había sido un tanto precipitada. Yo había dejado Mufunga no con la paz que uno hubiera deseado para despedirse progresivamente de los amigos hechos en 25 años. En resumen, al tener todavía el visado de entrada y salida del Congo, a ama le pareció bien que volviera un mes a Mufunga. De aquella visita, ¿qué puedo decir hoy? Algunas sorpresas, sí, de orden diverso. Julio de 1989: En efecto, fui, vi y sentí. Sentí. ¿Qué? Al cabo de un mes, regresaba de nuevo a Bilbao un tanto “tocado”. Tocado de un cierto dolor, pena al contemplar la nueva situación, “el nuevo estilo” de vida en Mufunga. Julio de 1990: De modo que, en vista de lo observado y sentido, un año después de mi última visita, aunque ya estaba destinado en una Parroquia de Bilbao, aprovechando mis vacaciones, regresé de nuevo a Mufunga. Las Hermanas belgas, discretamente, me lo habían sugerido. Por otra parte, pensando en el “estado” en que se encontraban los Catequistas. La situación, en general, no había mejorado con respecto al año anterior.
  • 8.
    8 Sorpresas, diversas sorpresas. Porotra parte, un paso adelante en el compromiso de nuestros Catequistas. Para “colmo de males”, el Gobierno del país dejó de pagar sus salarios a muchos de los maestros. Sobre todo, a aquellos que trabajaban en Escuelas del interior de la selva-sabana, alejadas del asfalto, como era el caso de los maestros de nuestro territorio, Mufunga y en vista de las circunstancias, había algunos que comenzaban a abandonar Mufunga, rumbo a las ciudades de Likasi o Lubumbashi, ciudades donde esperaban encontrar trabajo y salario. Varios directores de “nuestras escuelas” se me acercaron buscando ayuda para permanecer en Mufunga y no verse obligados a salir hacia las ciudades. Por otro lado -lo digo con dolor- para los nuevos curas que nos habían sucedido, las Comunidades del interior de la sabana contaban muy poco, prácticamente nada, como si no existieran. (Hoy, julio de 2014, siguen sin contar para los actuales. Muy poco. Es una confesión que hago con pena, a modo de desahogo. Y sobre todo, para justificar la segunda etapa que pondríamos en marcha, el nuevo rol de los Catequistas dentro de la Pastoral de la Misión de Mufunga.) Regresé a Bilbao, pero ya no pude evitar el dolor por lo que estaba sucediendo en aquella Misión. Por su ir a menos, particularmente, de tantas Comunidades del interior del territorio. Tantas personas que quedaban privadas del aliento de la Palabra y de los Sacramentos, a pesar de que los Catequistas seguían haciendo su esfuerzo personal, sobre todo durante el tiempo de vacaciones. De ahí que, a mi regreso a Bilbao, dos fueron las preocupaciones que llenaron mi mochila: por una parte, el estado en que se encontraba la pastoral; y por otra parte, me preguntaba interiormente qué podría pasar con las escuelas, con el Instituto si se llevaba a cabo el éxodo de muchos de los profesores. “Manos a la obra”, me dije. “Necesitamos medios, ayuda económica”. Así que, después de haber comentado la situación que se vivía en aquel territorio con parientes, amigos y conocidos, pude regresar, una vez más, a Mufunga con la esperanza de ir dando solución a algunos de nuestros sueños. Apoyado ya, por supuesto, en los compromisos de orden económico por parte de algunos buenos amigos. Muchos buenos amigos. 1991. UN AÑO DESPUÉS, A MI REGRESO A MUFUNGA, DOS PASOS FUNDAMENTALES A DAR: Los dos pasos a que hacía alusión: – En primer lugar, propuesta de un “compromiso definitivo” a los Catequistas mejor formados. – En segundo lugar, propuesta a los Profesores del Instituto de Enseñanza Secundaria: salvar nuestro Instituto. Sin olvidar al mayor número posible de maestros de nuestras escuelas. La búsqueda de ayuda económica para que no abandonaran Mufunga hacia la ciudad. Así fue como pasamos a los hechos:
  • 9.
    9 Catequistas: propusimos acinco de los Catequistas, los que habían recibido formación en los Centros de los que hemos hablado, Lubumbashi, Butare o Bélgica, que fueran dejando progresivamente la enseñanza para dedicarse por entero a la actividad pastoral. Maestros: A nuestro regreso a Bilbao, nosotros nos comprometimos a conseguir que los profesores del instituto y algunos -el mayor número posible- de los maestros que trabajaban en las escuelas de Mufunga-Centro continuasen percibiendo, cuando menos, el salario que hasta el momento habían recibido del Estado. (Por aquel entonces, difícilmente podíamos imaginar las consecuencias, EL GRAN BIEN QUE IBA A ENTRAÑAR EN ORDEN AL FUTURO este doble compromiso: la PERMANENCIA en Mufunga DE LOS PROFESORES DEL INSTITUTO y la no-huida de nuestros maestros hacia la capital. Merced a estos dos hechos, cinco años después, en 1996, los primeros seis jóvenes de Mufunga, cuatro chicos y dos chicas, iban a acceder a la Universidad. ¿De quién fue “LA CULPA”? Sin duda, del Espíritu del Señor.) En lo que concierne a los profesores del instituto y los maestros en general, nos comprometimos a buscar ayuda entre nuestros amigos de Bilbao (sin ser capaces de prometer nada en concreto). El objetivo era poder seguir sosteniendo, con la mayor dignidad posible, los salarios de profesores del instituto y de un buen número de maestros de nuestras escuelas de Mufunga. En lo que respectaba a los Catequistas, dos “condiciones- compromisos”: En primer lugar, que los Catequistas tratasen de tomar conciencia de su nueva y mayor responsabilidad, puesto que de ellos y de su dedicación iba a depender casi en exclusiva la reactivación de las comunidades cristianas de tantos y tantos pueblos. Y, en segundo lugar, que la nueva dedicación no tuviera por qué entrañar una mejora en sus salarios: de modo que cobraran más o menos el mismo salario que estaban percibiendo todos aquellos maestros formados a un nivel semejante al suyo. Esta segunda propuesta generó de inmediato una reacción de sorpresa y descontento por parte de los interpelados. Intercambiamos algunas palabras. Mi respuesta fue: “no olvidéis que si, por el mero hecho de trabajar como catequistas, percibís un salario mayor que el de los maestros que realizaron estudios al mismo nivel quevosotros,habráquienessepreguntensivuestrodeseo de dejar la enseñanza para trabajar en la Pastoral como catequistas “de plena dedicación”, puede depender más de una mejora salarial que de una auténtica vocación.”
  • 10.
    10 Debo confesar queyo mismo me preguntaba interiormente si la “injusticia” -la no correspondencia entre trabajo y salario- con la que eran tratados los maestros debía aplicarse, como por “simpatía” a nuestros catequistas. Hoy estamos absolutamente seguros de las medidas que tomamos y, lo que iba a ser más de agradecer al Espíritu del Señor, se abrió la puerta a que decenas de jóvenes de Mufunga -chicos y chicas- llegaran a ser profesores/as, médicos, abogados/as: a) Este fue el punto de partida del futuro envío a la Universidad de Lubumbashi, cinco años después, en 1996, de los primeros seis jóvenes de Mufunga (4 chicos y dos chicas). Superado el examen de selectividad (= Examen d’État) fueron enviados a la Universidad de Lubumbashi. b) No podíamos imaginar que, a partir de 1996, iría creciendo el número de becarios enviados a la Universidad hasta alcanzar, en nuestros días, una media de 50-55 alumnos al año en la Universidad de Lubumbashi. Un número tan elevado merced a que, con el paso de los años, hasta las Hermanas religiosas belgas de Notre Damme des VII Douleurs, residentes por entonces en Mufunga, llegarían a comprometerse en apoyar a las jóvenes de Mufunga que superaran el examen de selectividad. En la actualidad, ya en Bélgica, siguen apoyando a 15 chicas. En la actualidad, son una media anual de 57 los y las jóvenes del territorio de Mufunga que, apoyados en nuestras Becas de Estudios financiadas por tantos amigos generosos e infatigables de Euskadi y Bélgica, siguen formándose en la Universidad de Lubumbashi En lo que concierne a los Profesores del Instituto y los maestros en general, nos comprometimos a buscar ayuda entre nuestros amigos de Bilbao a fin de seguir sosteniendo, con la mayor dignidad posible, los salarios de profesores del instituto y de un buen número de maestros de nuestras escuelas de Mufunga. 1992. Aceptada la propuesta, los cinco primeros catequistasseincorporaron,como“liberados”(“áplein temps”), a la Pastoral de la Misión. Afortunadamente, por parte de todos los que pasarían a ser catequistas de plena dedicación (cinco) se entendió que se trataba de una vocación de servicio. De este modo, en estas condiciones daba comienzo la nueva andadura. 1993. Ese año ya no iría a Mufunga como lo había hecho los anteriores. Hacía ya un tiempo varios amigos curas, entre otros Gerardo, habíamos comenzado clases de euskera. Estábamos en Euskadi y había que tratar en la pastoral del país, de nuestro país. Teníamos que integrarnos en el nuevo contexto pastoral al que habíamos regresado. El mes de vacaciones me fui al Santuario de Urkiola, en donde me acogían aquellos buenos compañeros, misioneros que habían “misionareado” en Ecuador. Hermosa experiencia y también fructífera. 1996. Acontecimiento histórico. Una nueva luz iluminó el territorio de Mufunga: cuatro muchachos y dos muchachas superaron el examen de selectividad y fueron admitidos en la Universidad de Lubumbashi.
  • 11.
    11 1994. Regreso aMufunga. Llegado de nuevo el verano y puesto que ama, como cada año, salió de Bilbao hasta finales de septiembre, le propuse que me dejara hacer “una última visita” a Mufunga. Para constatar de cerca el nuevo estilo de trabajo de nuestros catequistas y observar también cómo iba el instituto de enseñanza secundaria y las escuelas en general. Y al mismo tiempo, saludar a los compañeros que continuaban “en el tajo africano” de las Misiones de Likasi, Bunkeya, Kansenia, etc. Con ocasión de esta nueva visita, felizmente encontré nuevas razones para la alegría, para la esperanza: el instituto funcionaba bien, el equipo de catequistas funcionaba bien y los profesores, a pesar de sus salarios bajos, permanecían en sus puestos. Esta visita constató una razón para nuestro gozo. También un deber para el agradecimiento. Fundamentalmente el agradecimiento al Espíritu del Señor que continuaba moviendo sus engranajes. 1995. Cambio de sacerdotes en la Misión. Un nuevo Párroco. Dos buenas noticias: el nuevo Párroco dio un vuelco al trabajo pastoral. Imprimió otro ritmo al trabajo con gran interés por toda la extensión del territorio. Y el instituto continuó funcionando bien, invitando a la esperanza de que, al final del curso pudiéramos contar con los primeros universitarios de Mufunga en la Universidad de Lubumbashi. En unión con el Párroco, agradecimos y animamos a los profesores. 1996. Éxito. Acontecimiento histórico. Una nueva luz iluminó el territorio de Mufunga: cuatro muchachos y dos muchachas superaron el examen de selectividad y fueron admitidos en la Universidad de Lubumbashi. Tomamos conciencia de la eficacia del esfuerzo por evitar que nuestros maestros de Mufunga, ante la irregularidad en el pago de sus salarios, huyeran a Lubumbashi. La ayuda recibida de un buen número de amigos de varias parroquias de Bizkaia de la Diócesis de Bilbao, había conseguido el milagro.
  • 12.
    12 NOTA. 1. Un primerdato complementario: este catequista al que nos referimos, Timothée Nkonde, después de haber completado el primer curso de formación en Lumen Vitae, Bélgica, se disponía a despedirse del Rectorado para regresar definitivamente a Mufunga. En Lumen Vitae, al parecer, a los laicos se les admitía solo para un curso, a diferencia de los que eran sacerdotes, que completaban su formación con un segundo curso. Pues bien, cuando Timothée, completado el Primer Curso, iba a despedirse, se encontró con la grata sorpresa de que precisamente iba a ser el mismo Rectorado el que le invitaba a regresar de nuevo para incorporarse al segundo curso, un año más, con el fin de completar su formación teológico-pastoral. 2. Poco tiempo después, cuando Timothée se encontraba a punto de finalizar su formación de dos años en Lumen Vitae, y se disponía a regresar a su Congo natal, a Mufunga, una ONG belga le propuso trabajar para sus objetivos, para sus proyectos, una vez incorporado al Congo. Nuestro Timothée, fiel a su compromiso, sin que de nuestra parte hubiéramos tenido siquiera la ocasión de decirle una palabra -ajenos como nos encontrábamos a lo que sucedía en Bélgica- respondió a los responsables de la oferta, como era de esperar, que su objetivo era continuar trabajando en la formación humano-cristiana de la población del Territorio de Mufunga, en la República Democrática del Congo. 3. ¿Coincidencia? ¿Providencia? Poco tiempo después de haber puesto punto final a este informe, hoy mismo, 16 septiembre 2014, me ha llamado por teléfono desde Lubumbashi nuestro Catequista Timothée Nkonde. Quería compartir con nosotros su alegría, la de todos los catequistas: él mismo, acompañado de otros dos catequistas de Mufunga, del equipo de los que podríamos denominar “liberados”, o “à plein temps”, Simon Pierre y André, más otro catequista también liberado, Gustave Muleya, salido de Mufunga y que actualmente ejerce como tal en Lubumbashi, acababan de regresar de Kansenya (donde se encuentra el Centro de Formación de Catequistas de Sector), camino de Mufunga, después de haber tomado parte durante un mes en la formación de una nueva promoción de futuros “Catequistas de Sector”. Pertenecientes éstos a diferentes misiones del sector rural de la Diócesis de Lubumbashi. Felices, me decían, por haber podido contribuir a que otras misiones de esta Diócesis, pudieran contar con nuevos catequistas de sector. LUIS MARI GERRIKAGOITIA, JULIO DE 2014.
  • 13.
    2023KO FUNDAZIOAREN EKIMENENLABURPENA RESUMEN DE ACTIVIDADES DE LA FUNDACION AMIGOS DE MUFUNGA EN 2023 · Encuentro con la misionera Nekane García (18 / 04 / 2023) · Mesa redonda de misioneros (02 / 05 / 2023) * · Encuentro con el Obispo de Bilbao antes de viajar a la R.D. del Congo (14 / 06 / 2023) · Encuentro con el Obispo de Bilbao al regreso de la R.D. del Congo (05 / 07 / 2023) · Encuentro con las misioneras Petra Barrientos y Maribe Bengoetxea (10 / 07 / 2023) · Encuentro anual de la fundación (25 / 10 / 2023) · Entrega del reconocimiento “Amigo incondicional” (25 / 10 / 2023) · Testimonios sobre inmigración (11 / 12 / 2023) * · Visita de Timothée Nkonde desde la R.D. del Congo (del 15 al 22 / 12 / 2023) · Venta de artesanía en San Vicente Mártir de Abando, Sopela y Begoña * · Envíos solidarios de material: 8.609kg. de material educativo/sanitario (4 envíos) · Postal navideña solidaria (750uds.) · Memoria anual de la fundación. 5º aniversario del fallecimiento de Luis Mari (200uds.) · Publicación de noticias en la página web · Boletín Hego Berria (5 boletines) · Entrevistas en Radio Popular (3 entrevistas) · Colaboración con la Cofradía de la Pasión * En colaboración con diferentes parroquias.
  • 14.
    EKONOMI TXOSTENA MEMORIAECONOMICA 2023 BIZUM: 00720 IBAN: ES22 1550 0001 2900 0094 0924 (Fiare Banca Ética) IBAN: ES75 2095 0000 7091 1450 0130 (Kutxabank) IBAN: ES86 3035 0072 0107 2004 0384 (Laboral Kutxa) IBAN: ES40 2100 0732 2302 0108 0669 (Caixabank) Legado 43,8% Donativos 43,2% Proyectos 59% Coordinación 14% Envíos 27% Venta artesanía 2,6% Azadas 0,4% Envíos 10%
  • 15.
    * En 2023no se envió ninguna ayuda para apoyar el mantenimiento de las infraestructuras, porque la Asociación congoleña se ha hecho cargo de esta labor. *
  • 16.