La Biblia describe tres cielos: el primero donde vuelan las aves, el segundo donde están las estrellas, y el tercero donde está Dios y los ángeles. El cielo es un lugar preparado por Dios donde los creyentes vivirán eternamente en comunión con Él, alabándolo, sirviéndolo y conociéndolo más. Para entrar al cielo, debemos arrepentirnos y tener fe como niños.