El nacionalismo vasco surgió en 1895 en Bilbao liderado por Sabino Arana, en respuesta a la amenaza a la identidad vasca por la industrialización y la abolición del régimen foral. Arana basó la nacionalidad vasca en la raza, lengua, leyes y costumbres propias, defendiendo la independencia de Vizcaya e identificando a España como la causa de los males vascos. Su nacionalismo se caracterizó por el integrismo religioso, el particularismo racial y el antiliberalismo militante. Más adelante surgieron otras