Este documento es una carta de Pedro a varias iglesias de Asia Menor. En ella, Pedro alienta a los creyentes a mantener su fe en Dios a pesar de las dificultades, y les recuerda que han sido salvados por la sangre de Cristo para heredar la vida eterna. También les insta a vivir santamente y a someterse a las autoridades civiles, a fin de que su buena conducta lleve a otros a glorificar a Dios.