El documento describe cómo Jesús es la única fuente de palabras de vida eterna. Aquellos que escuchan su palabra a través de sus hijos tienen oídos para entender que proviene de Dios y los lleva a su reino. Solo Jesús, como la Palabra viva, puede dar vida. Al recibirlo a él y creer en su nombre, Dios nos da el poder de ser sus hijos. Somos renacidos no por semilla corruptible sino por la palabra de Dios que vive para siempre.