Los flujos globales de inversión disminuyeron un 12% en 2022 a 1,3 billones de dólares, aunque las inversiones en países en desarrollo crecieron un 4%. En América Latina y el Caribe, la inversión extranjera directa aumentó un 55,2% en 2022, alcanzando un máximo histórico de $224.579 millones. Dentro de la región, el 54% de la inversión fue al sector de servicios, aunque también aumentaron las manufacturas y los recursos naturales.