El hombre se encuentra en un extraño lugar subterráneo poblado por almas en pena. Se enfrenta a Caronte, quien dice ser el gobernante de ese reino llamado Limbo. Caronte insiste en que el hombre está muerto y condenado a vagar por el Limbo, pero el hombre comienza a recordar detalles que sugieren que todavía puede estar vivo. Su recuerdo se ve interrumpido por la llegada de un gracioso cuervo parlante.