El documento aborda cómo el remordimiento por el pasado y el miedo al futuro generan temor y preocupación, lo cual está en contra de la fe en Dios. Se enfatiza que la fe produce paz y bienestar espiritual, mientras que la preocupación es un signo de falta de fe. Se invita a confiar en Dios y entregar las preocupaciones a Él, recordando prácticas de oración y la importancia de compartir el mensaje evangélico.