Este documento discute el temor a Dios y cómo, aunque la Biblia promete que Dios salvará a los que confían en Él de la muerte y el hambre, a veces los cristianos aún sufren y mueren. Explica que Dios no creó el mal ni controla las decisiones humanas, pero que nunca abandonará a los creyentes y que en el cielo secará todas las lágrimas.