Este documento discute cómo los cristianos pueden temer a Dios de manera saludable sin caer en temores malsanos. Explica que el temor a Dios es una emoción protectora que nos advierte del peligro pero que ha sido dañada, llevándonos a tener falsas alarmas. Sin embargo, temer a Dios de manera apropiada nos protege de esos otros temores y nos permite confiar en Él. Finalmente, insta a los lectores a recordar que Dios es más poderoso que cualquier temor y que en Él podemos