El documento aborda el concepto de una vida firme, presentada por Charles Stanley, destacando que esta se fundamenta en una relación personal con Jesucristo y la guía del Espíritu Santo. Se enumeran características clave para desarrollar una vida firme, como la obediencia a Dios, la disciplina, y el manejo de las tormentas de la vida, así como la importancia de las relaciones y el perdón. Finalmente, se enfatiza la necesidad de establecer metas que agraden a Dios y formar una familia sólida en la fe.