En 1998, tres investigadores mexicanos definieron la inteligencia emocional como la capacidad de observar y regular las propias emociones y las de los demás, expresarlas oportunamente, compartir dificultades, mantener una motivación y perseverancia altas. Más tarde, el trabajo de Daniel Goleman difundió el tema a nivel mundial al publicar su libro sobre la inteligencia emocional en 1995.