Este documento describe las cualidades de un buen educador. Explica que aunque no necesitan ser personas excepcionales, los educadores deben amar sinceramente su profesión. También deben ser conscientes de que sus acciones pueden afectar a los estudiantes para bien o para mal, tanto en el presente como en el futuro. Finalmente, el documento señala que los educadores tienen la enorme responsabilidad de contribuir a formar ciudadanos responsables y de transmitir valores como el amor por el país y la cultura.