El documento clasifica las actividades físico-deportivas para personas con discapacidades en cinco categorías: rehabilitación, deporte terapéutico, deporte recreativo, deporte de competición y deporte de riesgo y aventura. La rehabilitación se enfoca en recuperar la movilidad, mientras que el deporte terapéutico y recreativo buscan mejorar la calidad de vida. El deporte de competición promueve logros a través de marcas y resultados, y el deporte de riesgo satisface la necesidad de nuevas experiencias.