Este documento presenta varios símbolos y parábolas bíblicas, incluyendo a Caín y Abel, la serpiente de bronce, y Jeremías quebrando una vasija de barro. También describe a Jeremías enterrando un cinto para simbolizar cómo Israel se había corrompido alejándose de Dios. El documento concluye enfatizando que aunque existe el peligro de corrupción, en Dios hay poder para vencer nuestras pasiones si pedimos su ayuda.