I. Ezequiel recibió una visión de Dios en el quinto año del cautiverio junto al río Quebar, donde estaba entre los deportados. En la visión, vio una gran nube con fuego y resplandor que rodeaba a cuatro seres vivientes con cuatro caras y alas. II. De la nube emergía la figura de Dios sentado en un trono de zafiro. Ezequiel fue comisionado por Dios para profetizar a los cautivos en Babilonia y advertirles sobre sus transgresiones.