El documento analiza el papel de Jeremías como siervo sufriente, destacando su sufrimiento y desafío al proclamar el mensaje de Dios en un contexto de rechazo y burla. Señala la impiedad de los profetas y sacerdotes de su época, quienes desviaron al pueblo de su camino correcto, y subraya que los líderes espirituales tienen una gran responsabilidad en la fortuna de la nación. Además, el texto subraya que el sufrimiento por parte de los creyentes es intencionado y necesario en su camino de fe, revelando el amor incondicional de Dios hacia su pueblo.