El 'retrato de Adele Bloch-Bauer I', pintado por Gustav Klimt, fue legado por Adele a un museo austriaco tras su muerte en 1925, pero fue confiscado durante la invasión nazi. Después de una prolongada batalla legal, en 2006 se determinó que su heredera, Maria Altman, era la legítima propietaria, lo que llevó a su venta en Christie’s por 135 millones de dólares. La pintura, ahora exhibida en Nueva York, es considerada una pérdida significativa del patrimonio cultural austriaco.