Albrecht Dürer fue un destacado pintor y grabador alemán cuya ambición artística fue apoyada por su hermano, quien sacrificó su propio sueño para financiar sus estudios. Tras alcanzar el éxito, Dürer homenajeó a su hermano con una obra conocida como 'las manos que rezan', simbolizando la importancia del sacrificio y la colaboración. Este relato resalta que nadie puede lograr el éxito por sí solo.