La delincuencia juvenil es un problema mundial que afecta a todas las clases sociales. Algunas de las causas principales incluyen la negligencia de los niños debido a las presiones laborales de los padres, familias desestructuradas incapaces de transmitir normas como padres drogadictos o ausentes, y factores sociales como la pobreza. Para prevenir la delincuencia juvenil, es necesario fortalecer a las familias como unidad central para la crianza de los niños y desarrollar políticas que promuevan entornes familiares estables