4. CONTEMPLATIO                                                                       1º Domingo de Adviento (C)
                   La contemplación es el saber unir nuestro corazón y nuestra                           La manifestación del Hijo del Hombre
                   mente al Señor que con su Palabra nos transforma en nuevas                              como principio de nuevos tiempos
                   personas que cumplen siempre su voluntad. “Sabiendo estas co-                    ¡Atención! ¡Dios puede llegar en cada momento!
                   sas, seréis dichosos si la ponéis en práctica” (Jn 13,17).                                       Lucas 21,25-28.34-36


                   5. REFLEXIÓN FRANCISCANA                                                1. LECTIO
                   Para reflexionar la fe en clave franciscana                             a) Oración inicial
                          Al convocar el AÑO DE LA FE, el papa Benedicto XVI ha in-                            Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Bi-
vitado a toda la Iglesia a profundizar la fe recibida. Para ello, la LECTIO DIVINA nos                         blia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos
puede ser de gran ayuda. Y es aquí donde presentamos a Francisco de Asís como                                  en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Bi-
hombre orante de la Palabra, ya que él fundamentó su vida bebiendo en la fuente                                blia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acon-
de la Sagrada Escritura, del Evangelio. Francisco nos dice que “nadie me mostraba                              tecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que
qué debía hacer, sino que el Altísimo mismo me reveló que debía vivir según la for-                            parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como
ma del santo Evangelio” (Testamento 14). Teniendo como guía al Espíritu Santo es                               fuente de vida y resurrección.
como Francisco supo leer, orar y vivir la Palabra de Dios. Es, en el silencio y la medi-            Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Es-
tación de la misma Palabra de Dios, cómo el Señor le concedió la gracia de su con-         critura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los
versión. Francisco descubrió que la Palabra de Dios es fuente de vida y que, en la         que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípu-
Palabra, Dios se revela, se comunica a los hombres. Pero Francisco no se apropió           los de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a
dicha Palabra, sino que quiso compartirla con sus hermanos de fraternidad.                 los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de
         Estamos al principio del ADVIENTO, comienza el año litúrgico (ciclo C). Es        justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al
una buena ocasión para retomar con seriedad la lectura continuada del Evangelio            Padre y enviado tu Espíritu. Amén
de cada día. Dios nos habla hoy. Estemos despiertos a la presencia de Dios que lle-
ga y que quiere entrar en la historia, concretamente, en tu historia personal. ¡Que        b) Lectura del Evangelio (Lucas 21,25-28.34-36)
nuestro corazón viva con esperanza la llegada del Reino de Dios y la manifestación                   25 «Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de
del hijo del Hombre!                                                                       la gente, trastornada por el estruendo del mar y de las olas. 26 Los hombres se quedarán
                                                                                           sin aliento por el terror y la ansiedad ante las cosas que se abatirán sobre el mundo, porque
       Clave de la reflexión: Como Francisco, lee, ora y vive la Palabra de Dios en        las fuerzas de los cielos se tambalearán. 27 Y entonces verán venir al Hijo del hombre en
fraternidad, en comunidad. Porque el ejercicio de la Lectio Divina en fraternidad          una nube con gran poder y gloria. 28 Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad áni-
enriquece la vida de la comunidad y acrecienta los vínculos entre los hermanos,            mo y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación.» 34 «Cuidad que no se embo-
quienes son alimentados por la Palabra, leída, meditada, orada y compartida. Deja          ten vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la
que sea el Espíritu Santo sea el Maestro interior que te vaya adentrando en la Pala-       vida y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, 35 como un lazo; porque vendrá sobre
bra. ¡Qué mejor que podamos discernir los acontecimientos de la vida apoyados en           todos los que habitan toda la faz de la tierra. 36 Estad en vela, pues, orando en todo tiempo
                                                                                           para que tengáis fuerza, logréis escapar y podáis manteneros en pie delante del Hijo del
la Palabra de Dios!
                                                                                           hombre.»

                                                                                           c) Momentos de silencio orante
                                                                                           para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestras vidas.
2. MEDITATIO                                                             “¡Estamos ya en la sexta señal!” Y después viene la pregunta: ¿Cuántas señales faltan para
                                                                                                 que venga el fin?
                        a) Clave de lectura                                                      De todas estas cosas, aparentemente muy negativas, Jesús dice en el Evangelio de Marcos:”
                          I. El contexto del discurso de Jesús El texto del Evangelio de este    Son apenas los comienzos de los dolores de parto” (Mc 13,8). ¡Los dolores de parto, aunque
                          domingo (Lc 21,25-28.34-36) es parte del así llamado "discurso         sean muy dolorosos para una madre, no son señales de muerte, sino más bien de vida! ¡No
                          escatológico” (Lc 28-36). En el Evangelio de Lucas, este discurso      son motivo de temor, sino de alegría y de esperanza! Este modo de leer los hechos da tran-
                          está presentado como respuesta de Jesús a una pregunta de los          quilidad a las personas. Como veremos, Lucas expresará la misma idea, pero con otras pala-
discípulos. Ante la belleza y grandeza del templo de la ciudad de Jerusalén, Jesús había di-     bras (Lc 21,28).
cho: “¡No quedará piedra sobre piedra!”(Lc 21,5-6). Los discípulos querían que Jesús les
diese más información sobre esta destrucción del templo y pedían: “¿Cuándo sucederá es-                               3. ORATIO
to, Maestro, y cuáles serán las señales de que estas cosas están a punto de suceder?” (Lc                             a) Salmo 46 (45)
21,7).                                                                                                                            Dios es nuestra fortaleza
Objetivo del discurso: ayudar a discernir los acontecimientos                                                                     Dios es nuestro refugio y fortaleza,
En el tiempo de Jesús (año 33), de frente a los desastres, guerras y persecuciones, mucha                                         socorro en la angustia, siempre a punto.
gente decía: “¡El fin del mundo está cerca!” La comunidad del tiempo de Lucas (año 85)                                            Por eso no tememos si se altera la tierra,
pensaba lo mismo. Además, a causa de la destrucción de Jerusalén (año 70) y de la persecu-                                        si los montes vacilan en el fondo del mar,
ción de los cristianos, que duraba ya unos cuarenta años, había quien decía: “¡Dios no con-                                       aunque sus aguas bramen y se agiten,
trola los acontecimientos de la vida! ¡Estamos perdidos!” Por esto, la preocupación princi-                                       y su ímpetu sacuda las montañas.
pal del discurso es el de ayudar a los discípulos y discípulas a discernir los signos de los                                      ¡Un río! Sus brazos recrean la ciudad de Dios,
tiempos para no ser engañados por estas conversaciones de la gente sobre el fin del mun-                                          santifican la morada del Altísimo.
do: “¡Atención! ¡No os dejéis engañar!” (Lc 21,8). El discurso nos da diversas señales para                                       Dios está en medio de ella, no vacila,
ayudarnos a discernir.                                                                                                            Dios la socorre al despuntar el alba.
Seis señales que nos ayudan a discernir los acontecimientos de la vida                                                            Braman las naciones, tiemblan los reinos,
Después de una breve introducción (Lc 21,5) comienza el discurso propiamente dicho. En                                            lanza él su voz, la tierra se deshace.
estilo apocalíptico, Jesús enumera los sucesos que sirven de señales. Bueno será recordar                                         ¡Con nosotros Yahvé Sebaot,
que Jesús vivía y hablaba en el año 33, pero que los lectores de Lucas vivieron y escucharon                                      nuestro baluarte el Dios de Jacob!
las palabras de Jesús alrededor del año 85. Entre el año 33 y el 85 sucedieron muchas cosas                                       Venid a ver los prodigios de Yahvé,
de todos conocidas, por ejemplo: la destrucción de Jerusalén (año 70), las persecuciones,                                         que llena la tierra de estupor.
guerras por doquier, desastres naturales. El discurso de Jesús anuncia los acontecimientos                                        Detiene las guerras por todo el orbe;
como algo que deberá suceder en el futuro. Pero las comunidades los consideran algo ya                                            quiebra el arco, rompe la lanza,
pasados, ya sucedidos:                                                                                                            prende fuego a los escudos.
Primera señal: los falsos Mesías que dirán: “¡Soy yo! ¡El tiempo está cerca!”(Lc 21,8); Segun-                                    «Basta ya, sabed que soy Dios,
da señal: guerras y rumores de guerra (Lc 21,9); Tercera señal: una nación se alzará contra                                       excelso sobre los pueblos, sobre la tierra excelso».
otra (Lc 21,10); Cuarta señal: hambre, peste y terremotos por todas partes (Lc 21,11); Quin-                                      ¡Con nosotros Yahvé Sebaot,
ta señal: persecuciones contra aquéllos que anuncian la palabra de Dios (Lc 21,12-19); Sexta                                      nuestro baluarte el Dios de Jacob!
señal: asedio y destrucción de Jerusalén (Lc 21,20-24).                                          b) Oración final
Las comunidades cristianas del año 85, al oír el anuncio de Jesús podían concluir: “¡Todas       Señor Jesús, te damos gracias por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del
estas cosas han sucedido ya o están sucediendo! ¡Todo se desarrolla según un plano previs-       Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir
to por Jesús! Por tanto, la historia no se escapa de las manos de Dios”. Especialmente por lo    lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no
que se refiere a las señales quinta y sexta podrían decir: “¡Es lo que estamos viviendo hoy!”    sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas...

Adviento

  • 1.
    4. CONTEMPLATIO 1º Domingo de Adviento (C) La contemplación es el saber unir nuestro corazón y nuestra La manifestación del Hijo del Hombre mente al Señor que con su Palabra nos transforma en nuevas como principio de nuevos tiempos personas que cumplen siempre su voluntad. “Sabiendo estas co- ¡Atención! ¡Dios puede llegar en cada momento! sas, seréis dichosos si la ponéis en práctica” (Jn 13,17). Lucas 21,25-28.34-36 5. REFLEXIÓN FRANCISCANA 1. LECTIO Para reflexionar la fe en clave franciscana a) Oración inicial Al convocar el AÑO DE LA FE, el papa Benedicto XVI ha in- Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Bi- vitado a toda la Iglesia a profundizar la fe recibida. Para ello, la LECTIO DIVINA nos blia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos puede ser de gran ayuda. Y es aquí donde presentamos a Francisco de Asís como en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Bi- hombre orante de la Palabra, ya que él fundamentó su vida bebiendo en la fuente blia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acon- de la Sagrada Escritura, del Evangelio. Francisco nos dice que “nadie me mostraba tecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que qué debía hacer, sino que el Altísimo mismo me reveló que debía vivir según la for- parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como ma del santo Evangelio” (Testamento 14). Teniendo como guía al Espíritu Santo es fuente de vida y resurrección. como Francisco supo leer, orar y vivir la Palabra de Dios. Es, en el silencio y la medi- Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Es- tación de la misma Palabra de Dios, cómo el Señor le concedió la gracia de su con- critura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los versión. Francisco descubrió que la Palabra de Dios es fuente de vida y que, en la que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípu- Palabra, Dios se revela, se comunica a los hombres. Pero Francisco no se apropió los de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a dicha Palabra, sino que quiso compartirla con sus hermanos de fraternidad. los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de Estamos al principio del ADVIENTO, comienza el año litúrgico (ciclo C). Es justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al una buena ocasión para retomar con seriedad la lectura continuada del Evangelio Padre y enviado tu Espíritu. Amén de cada día. Dios nos habla hoy. Estemos despiertos a la presencia de Dios que lle- ga y que quiere entrar en la historia, concretamente, en tu historia personal. ¡Que b) Lectura del Evangelio (Lucas 21,25-28.34-36) nuestro corazón viva con esperanza la llegada del Reino de Dios y la manifestación 25 «Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de del hijo del Hombre! la gente, trastornada por el estruendo del mar y de las olas. 26 Los hombres se quedarán sin aliento por el terror y la ansiedad ante las cosas que se abatirán sobre el mundo, porque Clave de la reflexión: Como Francisco, lee, ora y vive la Palabra de Dios en las fuerzas de los cielos se tambalearán. 27 Y entonces verán venir al Hijo del hombre en fraternidad, en comunidad. Porque el ejercicio de la Lectio Divina en fraternidad una nube con gran poder y gloria. 28 Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad áni- enriquece la vida de la comunidad y acrecienta los vínculos entre los hermanos, mo y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación.» 34 «Cuidad que no se embo- quienes son alimentados por la Palabra, leída, meditada, orada y compartida. Deja ten vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la que sea el Espíritu Santo sea el Maestro interior que te vaya adentrando en la Pala- vida y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, 35 como un lazo; porque vendrá sobre bra. ¡Qué mejor que podamos discernir los acontecimientos de la vida apoyados en todos los que habitan toda la faz de la tierra. 36 Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza, logréis escapar y podáis manteneros en pie delante del Hijo del la Palabra de Dios! hombre.» c) Momentos de silencio orante para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestras vidas.
  • 2.
    2. MEDITATIO “¡Estamos ya en la sexta señal!” Y después viene la pregunta: ¿Cuántas señales faltan para que venga el fin? a) Clave de lectura De todas estas cosas, aparentemente muy negativas, Jesús dice en el Evangelio de Marcos:” I. El contexto del discurso de Jesús El texto del Evangelio de este Son apenas los comienzos de los dolores de parto” (Mc 13,8). ¡Los dolores de parto, aunque domingo (Lc 21,25-28.34-36) es parte del así llamado "discurso sean muy dolorosos para una madre, no son señales de muerte, sino más bien de vida! ¡No escatológico” (Lc 28-36). En el Evangelio de Lucas, este discurso son motivo de temor, sino de alegría y de esperanza! Este modo de leer los hechos da tran- está presentado como respuesta de Jesús a una pregunta de los quilidad a las personas. Como veremos, Lucas expresará la misma idea, pero con otras pala- discípulos. Ante la belleza y grandeza del templo de la ciudad de Jerusalén, Jesús había di- bras (Lc 21,28). cho: “¡No quedará piedra sobre piedra!”(Lc 21,5-6). Los discípulos querían que Jesús les diese más información sobre esta destrucción del templo y pedían: “¿Cuándo sucederá es- 3. ORATIO to, Maestro, y cuáles serán las señales de que estas cosas están a punto de suceder?” (Lc a) Salmo 46 (45) 21,7). Dios es nuestra fortaleza Objetivo del discurso: ayudar a discernir los acontecimientos Dios es nuestro refugio y fortaleza, En el tiempo de Jesús (año 33), de frente a los desastres, guerras y persecuciones, mucha socorro en la angustia, siempre a punto. gente decía: “¡El fin del mundo está cerca!” La comunidad del tiempo de Lucas (año 85) Por eso no tememos si se altera la tierra, pensaba lo mismo. Además, a causa de la destrucción de Jerusalén (año 70) y de la persecu- si los montes vacilan en el fondo del mar, ción de los cristianos, que duraba ya unos cuarenta años, había quien decía: “¡Dios no con- aunque sus aguas bramen y se agiten, trola los acontecimientos de la vida! ¡Estamos perdidos!” Por esto, la preocupación princi- y su ímpetu sacuda las montañas. pal del discurso es el de ayudar a los discípulos y discípulas a discernir los signos de los ¡Un río! Sus brazos recrean la ciudad de Dios, tiempos para no ser engañados por estas conversaciones de la gente sobre el fin del mun- santifican la morada del Altísimo. do: “¡Atención! ¡No os dejéis engañar!” (Lc 21,8). El discurso nos da diversas señales para Dios está en medio de ella, no vacila, ayudarnos a discernir. Dios la socorre al despuntar el alba. Seis señales que nos ayudan a discernir los acontecimientos de la vida Braman las naciones, tiemblan los reinos, Después de una breve introducción (Lc 21,5) comienza el discurso propiamente dicho. En lanza él su voz, la tierra se deshace. estilo apocalíptico, Jesús enumera los sucesos que sirven de señales. Bueno será recordar ¡Con nosotros Yahvé Sebaot, que Jesús vivía y hablaba en el año 33, pero que los lectores de Lucas vivieron y escucharon nuestro baluarte el Dios de Jacob! las palabras de Jesús alrededor del año 85. Entre el año 33 y el 85 sucedieron muchas cosas Venid a ver los prodigios de Yahvé, de todos conocidas, por ejemplo: la destrucción de Jerusalén (año 70), las persecuciones, que llena la tierra de estupor. guerras por doquier, desastres naturales. El discurso de Jesús anuncia los acontecimientos Detiene las guerras por todo el orbe; como algo que deberá suceder en el futuro. Pero las comunidades los consideran algo ya quiebra el arco, rompe la lanza, pasados, ya sucedidos: prende fuego a los escudos. Primera señal: los falsos Mesías que dirán: “¡Soy yo! ¡El tiempo está cerca!”(Lc 21,8); Segun- «Basta ya, sabed que soy Dios, da señal: guerras y rumores de guerra (Lc 21,9); Tercera señal: una nación se alzará contra excelso sobre los pueblos, sobre la tierra excelso». otra (Lc 21,10); Cuarta señal: hambre, peste y terremotos por todas partes (Lc 21,11); Quin- ¡Con nosotros Yahvé Sebaot, ta señal: persecuciones contra aquéllos que anuncian la palabra de Dios (Lc 21,12-19); Sexta nuestro baluarte el Dios de Jacob! señal: asedio y destrucción de Jerusalén (Lc 21,20-24). b) Oración final Las comunidades cristianas del año 85, al oír el anuncio de Jesús podían concluir: “¡Todas Señor Jesús, te damos gracias por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del estas cosas han sucedido ya o están sucediendo! ¡Todo se desarrolla según un plano previs- Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir to por Jesús! Por tanto, la historia no se escapa de las manos de Dios”. Especialmente por lo lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no que se refiere a las señales quinta y sexta podrían decir: “¡Es lo que estamos viviendo hoy!” sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas...