HERMANO FRANCISCO
BOLETÍN DE INFORMACIÓN DE LA ORDEN
FRANCISCANA SECULAR FRATERNIDAD DE
ALCÁZAR DE SAN JUAN
Nº94, Año 2023, Mes de Diciembre
-Celebración-
El 17 de Diciembre (domingo) a las CINCO Y MEDIA
de la tarde, en los salones del Convento de San
Francisco de Asís, celebración de la “ORACIÓN DE
NAVIDAD”. Estamos todos convocados.
Testigos de la Navidad
Es hora de ser Testigo de la Navidad, del nacimiento de Jesús.
Es hora de buscar lo sencillo y humilde, de mirar el pesebre.
Es hora de anunciar a los pueblos que Jesús ha nacido.
Es hora de ser pastores y adorar al Niño-Dios en el pesebre.
Es hora de gritar al mundo que el Niño-Dios
nos ha mirado y nos ha sonreído.
Esta pequeña parte de la Iglesia, que formamos esta
Fraternidad, queremos dar gracias porque nos ha nacido el
Salvador. Gracias Padre, porque Tú, el Dios del Universo, le
pediste permiso a una mujer, para que engendrara a tu Hijo.
Merece la pena ser hombre, pues Dios quiso ser uno de
nosotros.
Gracias, Jesús, porque viniste a salvarnos y a liberarnos.
Gracias, porque podemos ser Navidad para los demás,
porque la Navidad no es sólo un día al año, sino que cuando
amamos, siempre es Navidad.
Gracias, María, porque dijiste si. Gracias, José, por tu papel
humilde y callado. Gracias, Señor, porque en la Navidad de
todos los días todos somos importantes. Gracias, Señor por
que juntos podemos hacer presente tu Reino.
Jesús, Hijo de María,
Hijo de Dios, la Luz de Navidad
ha llegado, como llegó a los pastores y a los magos de
Oriente.
En Belén en tu carne tan débil,
está todo el amor de Dios,
en tu carne está aquél amor, aquella ternura,
aquella esperanza confiada que sólo Dios es capaz de
dar.
Mirándote acostado en el pesebre,
acompañado del amor de María y de José,
quiero poner en tus manos mis ilusiones y mis temores.
Y quiero poner en tus manos el mundo entero:
a quienes más quiero y a quienes no conozco,
a los de cerca y a los de lejos;
y, sobre todo, a los que más sufren.
Jesús, hijo de María, Hijo de Dios,
ilumínanos con la claridad de tu amor,
ilumina al mundo entero con la claridad de tu amor.
«Vayamos, pues, a Belén,
y veamos lo que ha
sucedido y que el Señor
nos ha comunicado»
(Lc 2,15)
Que el nacimiento del
niño Jesús llene nuestro
corazón de paz, amor y fe
FELIZ NAVIDAD
“A cuantos lo recibieron,
les da poder para ser hijos de Dios” (Jn 1,12)
Estas palabras nos dan a entender que hay quienes no la reciben, se
quedan lejos del que viene a salvarnos. Es una noticia triste. Pero, “a
cuantos lo reciben, les da poder para ser hijos de Dios”. La triste
realidad de no acoger a Dios es un hecho frecuente en nuestra
sociedad en la que Dios no importa, no interesa, no me resuelve mis
problemas ni mi situación presente ni futura. Es una realidad
dolorosa: Sin Dios no hay felicidad para el hombre. Se hace un
interrogante: “¿Lo acojo en mí, en mis “hermanos, de la clase que
sean?.
Le sucedió a Jesús: “Los suyos no lo recibieron…Pero a cuantos lo
recibieron, les dio poder para ser hijos de Dios” (Jn 1, 12). Si lo
acogieron María, José, los pastores, los magos.
Hoy somos muchos cristianos que confesamos a Jesús como Hijo de
Dios y Salvador de las naciones. Cantamos “gloria a Dios y paz a los
hombres”. Navidad es la fiesta de la creación renovada, en la que los
hombres se han unido de nuevo a
Dios. Fiesta de gozo y salvación:
“Paz a los hombres de buena
voluntad”. Que sepamos acoger la
paz que Dios nos da y que la
ofrezcamos a los demás. Los pastores
lo cantaron. Que para nosotros la
humildad sea camino y luz que guíe a
todos los hijos de Dios.
“Un hijo se nos ha dado” (Is9,5). Es
el Hijo de Dios. Recordemos como lo
celebró S. Francisco, como lo cantó
en el Evangelio pronunciando
“Bethlehem” como si fuera el balido
de un oveja. Lo sintió con humildad y
gratitud. Nosotros, sus hijos, debemos
seguir su ejemplo. Deseamos la felicidad para todos los hombres
de buena voluntad. Somos hijos de Dios. A todos: Paz y Bien.
“Paz a los hombres que ama el Señor “ (Lc 2,14). Cantemos a
Dios, su voluntad, y a cuantos son amados por él. “Cantar es
propio de quien ama” dice S. Agustín.
Feliz Navidad. Paz y Bien. Fr. Luis Pérez Simón, franciscano
…«Quisiera conmemorar aquel Niño que nació en Belén y
ver de algún modo con mis ojos corporales los trabajos de
su infancia; ver cómo yacía sobre la paja en un establo,
con el buey y el asno a su lado. Si tú quieres,
celebraremos esta fiesta en Greccio, adonde irás antes a
preparar lo que te diga». Giovanni fue, pues, a Greccio, y
en el bosque, cerca de las ermitas, dispuso un establo con
un pesebre y al lado del pesebre un altar. Y Francisco
envió a decir a todos los frailes del valle de Rieti que se
reuniesen con él en Greccio para celebrar la Navidad.
Francisco ofició de diácono, impregnándose sus funciones
sagradas con el embeleso y la solicitud de la madre que
cuida a su hijo. Cuando, después del Evangelio, se
adelantó a predicar, sintió la muchedumbre como que un
misterio oculto iba a ser realmente revelado a sus ojos; el
predicador le comunicaba su propia visión de Belén y la
hacía estremecer con sus emociones personales. Parecía
haber perdido la noción del concurso de gente que le
rodeaba y no ver más que al Divino Niño, a su cuidado
maternal, acariciado por la pobreza y adorado por la
sencillez. Tiernamente le saludaba, llamándole «Niño de
Belén» y «Jesús». De vez en cuando inclinábase sobre el
pesebre y lo acariciaba. Giovanni aseguró después que vio
un niño tendido en la comedera como si estuviese muerto,
el cual despertó al contacto de Francisco. Todos los
circunstantes creyeron que aquella noche Greccio se
había convertido en otro Belén….

BOLETÍN DICIEMBRE 2023.pdf

  • 1.
    HERMANO FRANCISCO BOLETÍN DEINFORMACIÓN DE LA ORDEN FRANCISCANA SECULAR FRATERNIDAD DE ALCÁZAR DE SAN JUAN Nº94, Año 2023, Mes de Diciembre -Celebración- El 17 de Diciembre (domingo) a las CINCO Y MEDIA de la tarde, en los salones del Convento de San Francisco de Asís, celebración de la “ORACIÓN DE NAVIDAD”. Estamos todos convocados. Testigos de la Navidad Es hora de ser Testigo de la Navidad, del nacimiento de Jesús. Es hora de buscar lo sencillo y humilde, de mirar el pesebre. Es hora de anunciar a los pueblos que Jesús ha nacido. Es hora de ser pastores y adorar al Niño-Dios en el pesebre. Es hora de gritar al mundo que el Niño-Dios nos ha mirado y nos ha sonreído. Esta pequeña parte de la Iglesia, que formamos esta Fraternidad, queremos dar gracias porque nos ha nacido el Salvador. Gracias Padre, porque Tú, el Dios del Universo, le pediste permiso a una mujer, para que engendrara a tu Hijo. Merece la pena ser hombre, pues Dios quiso ser uno de nosotros. Gracias, Jesús, porque viniste a salvarnos y a liberarnos. Gracias, porque podemos ser Navidad para los demás, porque la Navidad no es sólo un día al año, sino que cuando amamos, siempre es Navidad. Gracias, María, porque dijiste si. Gracias, José, por tu papel humilde y callado. Gracias, Señor, porque en la Navidad de todos los días todos somos importantes. Gracias, Señor por que juntos podemos hacer presente tu Reino. Jesús, Hijo de María, Hijo de Dios, la Luz de Navidad ha llegado, como llegó a los pastores y a los magos de Oriente. En Belén en tu carne tan débil, está todo el amor de Dios, en tu carne está aquél amor, aquella ternura, aquella esperanza confiada que sólo Dios es capaz de dar. Mirándote acostado en el pesebre, acompañado del amor de María y de José, quiero poner en tus manos mis ilusiones y mis temores. Y quiero poner en tus manos el mundo entero: a quienes más quiero y a quienes no conozco, a los de cerca y a los de lejos; y, sobre todo, a los que más sufren. Jesús, hijo de María, Hijo de Dios, ilumínanos con la claridad de tu amor, ilumina al mundo entero con la claridad de tu amor. «Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha comunicado» (Lc 2,15) Que el nacimiento del niño Jesús llene nuestro corazón de paz, amor y fe FELIZ NAVIDAD
  • 2.
    “A cuantos lorecibieron, les da poder para ser hijos de Dios” (Jn 1,12) Estas palabras nos dan a entender que hay quienes no la reciben, se quedan lejos del que viene a salvarnos. Es una noticia triste. Pero, “a cuantos lo reciben, les da poder para ser hijos de Dios”. La triste realidad de no acoger a Dios es un hecho frecuente en nuestra sociedad en la que Dios no importa, no interesa, no me resuelve mis problemas ni mi situación presente ni futura. Es una realidad dolorosa: Sin Dios no hay felicidad para el hombre. Se hace un interrogante: “¿Lo acojo en mí, en mis “hermanos, de la clase que sean?. Le sucedió a Jesús: “Los suyos no lo recibieron…Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder para ser hijos de Dios” (Jn 1, 12). Si lo acogieron María, José, los pastores, los magos. Hoy somos muchos cristianos que confesamos a Jesús como Hijo de Dios y Salvador de las naciones. Cantamos “gloria a Dios y paz a los hombres”. Navidad es la fiesta de la creación renovada, en la que los hombres se han unido de nuevo a Dios. Fiesta de gozo y salvación: “Paz a los hombres de buena voluntad”. Que sepamos acoger la paz que Dios nos da y que la ofrezcamos a los demás. Los pastores lo cantaron. Que para nosotros la humildad sea camino y luz que guíe a todos los hijos de Dios. “Un hijo se nos ha dado” (Is9,5). Es el Hijo de Dios. Recordemos como lo celebró S. Francisco, como lo cantó en el Evangelio pronunciando “Bethlehem” como si fuera el balido de un oveja. Lo sintió con humildad y gratitud. Nosotros, sus hijos, debemos seguir su ejemplo. Deseamos la felicidad para todos los hombres de buena voluntad. Somos hijos de Dios. A todos: Paz y Bien. “Paz a los hombres que ama el Señor “ (Lc 2,14). Cantemos a Dios, su voluntad, y a cuantos son amados por él. “Cantar es propio de quien ama” dice S. Agustín. Feliz Navidad. Paz y Bien. Fr. Luis Pérez Simón, franciscano …«Quisiera conmemorar aquel Niño que nació en Belén y ver de algún modo con mis ojos corporales los trabajos de su infancia; ver cómo yacía sobre la paja en un establo, con el buey y el asno a su lado. Si tú quieres, celebraremos esta fiesta en Greccio, adonde irás antes a preparar lo que te diga». Giovanni fue, pues, a Greccio, y en el bosque, cerca de las ermitas, dispuso un establo con un pesebre y al lado del pesebre un altar. Y Francisco envió a decir a todos los frailes del valle de Rieti que se reuniesen con él en Greccio para celebrar la Navidad. Francisco ofició de diácono, impregnándose sus funciones sagradas con el embeleso y la solicitud de la madre que cuida a su hijo. Cuando, después del Evangelio, se adelantó a predicar, sintió la muchedumbre como que un misterio oculto iba a ser realmente revelado a sus ojos; el predicador le comunicaba su propia visión de Belén y la hacía estremecer con sus emociones personales. Parecía haber perdido la noción del concurso de gente que le rodeaba y no ver más que al Divino Niño, a su cuidado maternal, acariciado por la pobreza y adorado por la sencillez. Tiernamente le saludaba, llamándole «Niño de Belén» y «Jesús». De vez en cuando inclinábase sobre el pesebre y lo acariciaba. Giovanni aseguró después que vio un niño tendido en la comedera como si estuviese muerto, el cual despertó al contacto de Francisco. Todos los circunstantes creyeron que aquella noche Greccio se había convertido en otro Belén….