Un buen afiche debe comunicar su mensaje de manera clara y atractiva en pocos segundos. Debe captar la atención del público a través de una combinación efectiva de imágenes, palabras y colores, y transmitir su mensaje de forma memorable e impactante. Asimismo, un afiche no pretende explicar un tema en profundidad sino crear una impresión emotiva que promueva ideas o cree expectativa sobre un tema a discutirse posteriormente.