Este documento presenta los desafíos energéticos de Chile, incluyendo la alta dependencia de importaciones de energía, los altos precios de la electricidad que afectan a familias y empresas, y la necesidad de una matriz energética más diversificada, sustentable y que respete a las comunidades. Propone que el Estado juegue un rol más activo en la planificación energética a largo plazo para abordar estos problemas y asegurar un suministro energético confiable y a precios razonables.