El documento describe las tradiciones de brujería en el folclore vasco y los akelarres o reuniones de brujas. Algunas mujeres se dedicaban a la recolección de hierbas para usos curativos y eran consideradas magas o curanderas. Con la llegada del cristianismo, las brujas fueron rechazadas socialmente y perseguidas. Los estudiosos afirman que los relatos de las reuniones de brujas eran fantasías de los inquisidores. En el siglo XVII la Inquisición condenó a muerte a varios