Para ti,vertiente de noche.
Desborde de luz en el misterio.
Al intentar acercarme hacia ti, como antes; luego de ir por laderas y sueños buscándote,
confieso de una manera irreparable que, a pesar de caminar por estancias y valles, lugares
y querencias, no pude encontrarte.
Mira, es cierto, fui en pos de ti como va una golondrina hacia su nido más cercano. Como
un caminante en busca de abrigo, como una flor se inclina buscando el sol.
Hoy tengo el deber de decirte esto y siento que en mi sangre palpita una nueva emoción.
¿Que si siento nostalgia al decirte eso? ¿Que si en algún recodo de mi pensamiento aún te
recuerdo? Me parece que sí.
Mas, han pasado los días sin tregua. Noches de lluvia ligera. Y la colosal esperanza de
mantener tu recuerdo fugitivo se ha difuminado.
Entre la lucha diaria de procurar un día mejor para todos, estabas tú, como una señal, una
alegoría presente, un sólido hito. Tengo que decirte hoy, que allí tú ya no estás,
lamentablemente.
¿Que, qué ha pasado…? No lo sé. Si en tu mirada descubrí la alegría del arco iris, el canto
silente de la noche en todas las estancias de mi pueblo,
el quejido clamoroso del clarín, y a veces sin quererlo te besé y era suficiente para saber que
en tus ojos habitaba el sol de la tarde como una melodía traviesa.
He llegado como uno más en la historia de tu vida. He recreado otrora nuestros mejores
momentos contigo. Te entrego esta carta y deseo sepas tiene una letra consignada en el
borde. Allí sabrás soy yo el que te escribo y lamento no poder entregártela personalmente.
Tú ya iniciaste otro camino, lo sé. Solicito entonces puedas disculparme por este detalle que
llegue a ser impertinente en su tiempo y su lugar.
Solo me cabe pedirte una licencia que quizás justifique este acto.
Deseo tengas presente lo que significaste para mí, aunque de tu parte el silencio ofrece y
ofrecerá las mejores respuestas a través del tiempo.
En estas palabras van pues lo que un día sentí hasta la saciedad y te pido las leas como un
gesto cordial de bondad:
Entre los dos hemos propuesto
paradigmas y besos.
Frías noches llenas de relámpagos
continuos. Humedad en las calles
sonoras.
Basta saber de tu nombre inexacto
que como una cortina se suspende
en el aire, cada vez que te miro de lejos.
Te recuerdo como una sombra ineludible,
vida de mi aliento.
Para verte de nuevo así, busco al sol
lejos de ti.
Eres sin más la nueva esperanza
que no tiene fin.
Jorge Wálter Villanueva Cruzado.
Al intentar acercarme

Al intentar acercarme

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    Para ti,vertiente denoche. Desborde de luz en el misterio. Al intentar acercarme hacia ti, como antes; luego de ir por laderas y sueños buscándote, confieso de una manera irreparable que, a pesar de caminar por estancias y valles, lugares y querencias, no pude encontrarte. Mira, es cierto, fui en pos de ti como va una golondrina hacia su nido más cercano. Como un caminante en busca de abrigo, como una flor se inclina buscando el sol. Hoy tengo el deber de decirte esto y siento que en mi sangre palpita una nueva emoción. ¿Que si siento nostalgia al decirte eso? ¿Que si en algún recodo de mi pensamiento aún te recuerdo? Me parece que sí. Mas, han pasado los días sin tregua. Noches de lluvia ligera. Y la colosal esperanza de mantener tu recuerdo fugitivo se ha difuminado. Entre la lucha diaria de procurar un día mejor para todos, estabas tú, como una señal, una alegoría presente, un sólido hito. Tengo que decirte hoy, que allí tú ya no estás, lamentablemente. ¿Que, qué ha pasado…? No lo sé. Si en tu mirada descubrí la alegría del arco iris, el canto silente de la noche en todas las estancias de mi pueblo, el quejido clamoroso del clarín, y a veces sin quererlo te besé y era suficiente para saber que en tus ojos habitaba el sol de la tarde como una melodía traviesa. He llegado como uno más en la historia de tu vida. He recreado otrora nuestros mejores momentos contigo. Te entrego esta carta y deseo sepas tiene una letra consignada en el borde. Allí sabrás soy yo el que te escribo y lamento no poder entregártela personalmente. Tú ya iniciaste otro camino, lo sé. Solicito entonces puedas disculparme por este detalle que llegue a ser impertinente en su tiempo y su lugar. Solo me cabe pedirte una licencia que quizás justifique este acto. Deseo tengas presente lo que significaste para mí, aunque de tu parte el silencio ofrece y ofrecerá las mejores respuestas a través del tiempo. En estas palabras van pues lo que un día sentí hasta la saciedad y te pido las leas como un gesto cordial de bondad: Entre los dos hemos propuesto paradigmas y besos. Frías noches llenas de relámpagos continuos. Humedad en las calles sonoras. Basta saber de tu nombre inexacto que como una cortina se suspende en el aire, cada vez que te miro de lejos. Te recuerdo como una sombra ineludible, vida de mi aliento. Para verte de nuevo así, busco al sol lejos de ti. Eres sin más la nueva esperanza que no tiene fin. Jorge Wálter Villanueva Cruzado.