El chico tuvo una mala noche plagada de pesadillas donde sonaban continuamente despertadores y dispositivos electrónicos a todo volumen. En su sueño intentó apagarlos disparándoles, golpeándolos y arrojándolos, pero seguían sonando. Finalmente, despertó de verdad sobresaltado y estresado, y destrozó el despertador de un disparo.