El documento describe tres pasos para alcanzar la misericordia de Dios como pecador arrepentido: 1) Dejar de ocultar el pecado mediante la falsedad, hipocresía, jactancia o profesiones ruidosas; 2) Confesar honestamente los pecados a Dios sin echar la culpa a otros ni argumentar debilidad; y 3) Abandonar el pecado repudiando cualquier intento presente o futuro de persistir en él, así como lugares, compañeros u ocupaciones que puedan conducir al descarrío.