El Alcázar de Sevilla tiene su origen en el siglo X cuando el califa Abderrahmán III ordenó la construcción de un recinto fortificado. A lo largo de la Edad Media y Moderna, el Alcázar fue ampliado y reformado por diferentes gobernantes, adoptando estilos arquitectónicos como el mudéjar, renacentista y decimonónico. Actualmente, el Alcázar sigue sirviendo como sede de la corona española y centro del poder municipal de Sevilla.