El documento describe la ciudad de Zaragoza en el siglo XVIII. Tras la Guerra de Sucesión, los decretos de Nueva Planta suprimieron los fueros aragoneses. La población era de unas 40.000 personas de diferentes estratos sociales. Finalmente, se hace un recorrido por varios monumentos importantes de la época ilustrada como el Canal Imperial de Aragón y se mencionan dos ilustrados aragoneses destacados: Ramón Pignatelli y Andrés Piquer.