La energía nuclear se libera desde el núcleo de los átomos a través de las reacciones de fisión y fusión nuclear. Se descubrió a finales de los 1930 y ha sido usada para generar electricidad en centrales nucleares, así como para desarrollar armas nucleares. Aunque genera poca contaminación, plantea riesgos como accidentes y residuos radiactivos de alta duración.