Qwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwerty 
uiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasd 
fghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzx 
cvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmq 
COLEGIO JOSE SARTO 
wertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyui 
Compilación de mitos y leyendas 
Sonora, 2014 
opasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfg 
Mónica Abigail Rojas Reyes 
Alexia Ma. Manjarrez 
hjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxc 
Valeria de María Gutiérrez Moreno 
José Manuel Ramos Machado 
vbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmq 
wertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyui 
opasdfghjklzxholinmqwertyuiopasdf 
ghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzx 
cvbnmqwertyuiopoffepoasdfpeppagh 
jklzxcvbnmqwertyuiopasdfjklzxcvbn 
mqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwert 
yuiopasdfghjklzxcvbnmrtyuiopasdfgh 
jklzxcvbnmqwertyuionedirectiondfg 
hjklzxcvbnmidqwertyuiopasdfghjklzx 
cvbnmqjwertyuiopasdfghjklzxcvbnm
INDICE 
» Presentación……………………………….1 
» La excursión………………………………..2 
» El último mensaje………………………….3 
» El Aguasa Guasu………………………….4 
» La leyenda de Martita……………………5 
» La pulsera negra…………………………...6 
» La leyenda de la bañera 
con hielos…………………………………..11 
» Alguien bajo tu cama……………………12
PRESENTACIÓN 
Hemos escrito y seleccionado algunas 
leyendas urbanas de diferentes partes del 
mundo. Al momento de escribir y leer nos 
llamó la atención el terror y el misterio. Con 
esta compilación queremos transmitir 
algunos relatos. Esperemos y les guste 
nuestra antología. 
Alumnos de 1º “A”
La excursión 
(Leyenda) 
Era hace una vez un niño que iba paseando por un bosque en una excursión 
familiar, pero él se alejó demasiado de ellos y se perdió. Al ya estar perdido 
grita con desesperación pero es en vano, escucha ruidos que provienen de lo 
más oscuro del bosque, el se acerca para ver y se encuentra con una señora 
llorando le pregunta que le pasa y ella no responde, el niño se fue alejando y 
cuando menos lo esperaba estaba detrás de él, la señora le pregunta: ¿Qué 
pasa mi niño? Y él respondió: Estoy perdido. Ella lo ayudó a regresar con su 
familia. Al momento de llegar con su familia llego solo. Los días pasaron y ya 
iban de camino a casa, al pasar por un puente el niño dice: Ahí murió la 
señora que me ayudó a llegar. Y apunto a un carro viejo que se había 
revolcado hace tiempo.
El último mensaje 
(Leyenda) 
Hay una persona parada enfrente de mi ventana igual a ti, Justin 
Pero yo estoy en mi casa viendo Peppa, Abby 
Justin, se está acercando 
Corre Abby Corre, escóndete en el armario, llega a Narnia y vuela en un 
unicornio 
Justin, tengo mucho miedo 
Abby , llama a la policía 
Justin, está aquí 
Abby! 
Abby, ¿cómo se que eres tú la que me está escribiendo esto? 
Abby!! 
| Abby se ha desconectado |
El Aguasa Guasu 
(Leyenda) 
Hace miles de años atrás existió un animal como un perro llamado “Aguasa 
Guasu” al que los padres primerizo le daban sus hijos para que los lamiera y en 
ese momento los bebes se hacían nahuales. Si en algún momento los padres 
quisiera recuperar a sus hijos el Aguasa Guasu se convertía en un enorme zorro 
y no devolvía a los bebes pero asesinaba a sus familiares.
La leyenda de Martita 
(Leyenda) 
Una vez en un lugar de Tokio una niña había muerto en un carrusel por querer 
salir cuando estuvo en movimiento ella saltó y un caballo de carrusel le pego 
en la cabeza y se la quito y sus padres ni le importo nomás se fueron y es 
cuando el cuerpo de la niña llamada Martita se levanta no hay nadie y con 
los ojos rojos llenos de sangre y maldad como se le cayó la cabeza se la llevo 
cargando por todo Tokio y cada noche a las 2:00 am. Sale por la calle y al que 
encuentre le corta la cabeza o lo persigue y lo tortura ella ha matado y 
torturado a casi todo Tokio por culpa de sus padres que no les importaba.
La pulsera negra 
(Leyenda) 
Thomas era un joven médico que trabajaba de interno en un frío hospital de 
Dakota del Norte. Su vocación y sus ganas de salvar vidas eran el único motivo 
por el que no caía rendido de cansancio en unas interminables guardias que 
podían prolongarse hasta 36 horas y que le dejaban exhausto. 
Aquella noche había sido especialmente dura, el servicio de urgencias no tuvo 
ni un respiro y Thomas había tenido que encargarse por primera vez de una 
paciente sin el respaldo de otro doctor. Luchó por la vida de la chica, que no 
debía tener más de 22 años, durante más de dos horas, pero desde que llegó 
se había considerado un caso perdido y en el hospital decidieron priorizar a 
otros pacientes que tenían más posibilidades de sobrevivir. Los daños que 
había sufrido la joven en ese accidente de tráfico múltiple eran tan graves, 
que incluso si Thomas hubiese conseguido obrar un milagro y la chica hubiese 
sobrevivido, las secuelas hubiesen sido tan graves que probablemente habría 
quedado en estado vegetativo. 
Los médicos más experimentados del hospital habían acudido en la ayuda de 
los otros accidentados y decidieron “bautizar” a Thomas con un caso 
imposible para que un primer “fracaso” le hiciera comprender lo dura que es 
su profesión y no empezara a creérselo demasiado. Además priorizando a 
otros de los heridos habían conseguido salvar la vida de tres personas, en lo 
que había sido el peor accidente de tráfico que habían registrado las 
carreteras de la región en meses. 
Thomas era consciente de que la chica probablemente nunca tuvo 
posibilidades de sobrevivir, pero aún así se sentía destrozado por dentro y tuvo 
que tragar saliva para contenerse las ganas de llorar cuando le puso una 
pulsera negra a la fallecida. La pulsera negra era un protocolo de su hospital 
que servía para marcar a un difunto y señalar la hora y causas de su muerte.
Normalmente eran las enfermeras quienes se encargaban de rellenar los datos 
y ponerle la pulsera antes de mandar a un cadáver a la morgue. Pero Thomas 
pensó que haciéndolo él, el recuerdo de su primer “fracaso” le serviría para 
aprender y avanzar en la que puede llegar a ser una de las profesiones más 
duras. Memorizó cada una de las facciones de la chica y la cubrió con una 
sábana para que uno de los celadores se la llevara en una camilla por un 
interminable pasillo que conducía al depósito de cadáveres. 
Al finalizar su turno, Thomas parecía un zombi, su cara demacrada por el 
cansancio y el fuerte impacto emocional de perder a su primer paciente le 
habían dejado destrozado. No era la primera vez que alguien se moría en una 
mesa de operaciones frente a él, pero esta era la primera vez que él era el 
doctor al mando y el “único responsable”. En su mente repasaba todos y cada 
uno de sus movimientos y trataba de buscar cual fue su error o si había algo 
más que pudiera haber hecho. Pero incluso él mismo, sabía que su proceder 
había sido impecable y que cuando a alguien le llega la hora es imposible 
luchar contra el destino. 
Cabizbajo y caminando casi dormido entró en el ascensor. Se dirigía a la 
séptima planta donde tenía su ropa, lo único que quería era cambiarse e irse a 
dormir a la residencia que estaba a pocas calles del edificio del hospital. Eran 
las cuatro de la mañana y el hospital parecía vacío, tan absorto estaba en sus 
pensamientos que casi ni se dio cuenta de que había alguien dentro del 
ascensor cuando entró. Una mujer le saludó: 
-Uff y yo que creía que tenía mala cara, ¿chico pero que te ha pasado? 
Thomas se giró y vio a una mujer de unos cuarenta años que le sonreía, estaba 
casi tan pálida como él y aunque no tenía muchas ganas de conversar la 
contestó. 
-Hoy ha sido un día muy duro, no se ni como estoy todavía de pie. Además he 
perdido a mi primer paciente – le dijo mientras ponía un gesto que denotaba 
que estaba a punto de echarse a llorar. 
-Pues por la cara que pones estoy seguro que has hecho todo lo que podías, 
no seas tan duro contigo mismo. 
-Muchas gracias, probablemente mañana pueda verlo de otra forma – dijo 
Thomas mientras se giraba a ver porque se había abierto la puerta del 
ascensor en una planta que ninguno de los dos había marcado. 
Al mirar fuera vio la silueta de una joven en mitad del pasillo, al terminar de 
abrirse la puerta del ascensor comenzó a girarse lentamente hacia ellos. 
Thomas al ver la cara de la chica dio un salto hacia atrás y pegó la espalda a 
la pared del ascensor mientras señalaba a la chica que había fuera y trataba 
de decir algo sin conseguir articular palabra. De repente pareció recuperar el 
control de su cuerpo y se abalanzó hacia el panel del ascensor presionando
repetidamente el botón que cerraba las puertas. La mujer que había en el 
interior del ascensor se quedó mirándole perpleja cuando la puerta se cerró 
cuando faltaba menos de un metro para que la joven que había fuera entrara 
en el ascensor. 
-E… e… esa chica – dijo tartamudeando del susto – yo mismo la vi morir, no 
pude hacer nada para salvarla y le puse esa pulsera negra. 
La mujer que se había mantenido pegada a la pared sonrió y mientras 
levantaba el brazo le preguntó: 
- ¿Una pulsera cómo esta? 
Thomas se giró a mirarla y vió como en su muñeca había una pulsera de color 
negro, idéntica a las que usan en el hospital. El joven médico se desmayó del 
susto y en su caída agarró fugazmente el brazo que le mostraba la mujer con 
la que había compartido la charla en el ascensor. 
Minutos después encontraron a Thomas aún desfallecido en el suelo del 
ascensor. Todos atribuyeron su desmayo al cansancio. Pero él sabía que lo que 
había pasado era real, en su mano tenía una pulsera negra que había 
arrancado sin querer del brazo de la mujer que había en el ascensor mientras 
caía desmayado. Al revisar la pulsera pudo comprobar que la mujer había 
fallecido dos años antes en un accidente de tráfico muy similar al de la chica 
que quiso salvar. 
Recuperado de: http://www.leyendas-urbanas.com/la-pulsera-negra/ 
Consultado el 10 de septiembre de 2014
La leyenda de la bañera con hielo 
(Leyenda) 
Un joven tímido y retraído decide pasar una noche con sus amigos, que tras 
mucho insistir, consiguen que los acompañe a una discoteca. El joven se 
llamaba Ariel y apenas ingresó al local, se maravilló por el ambiente y la 
algarabía que se vivía en el lugar. Se quedo en un rincón mientras sus amigos 
se divertían pero vio como una hermosa muchacha lo observaba sin disimulo. 
Esto se extendió por media hora, tras la cual y beber un par de tragos para 
envalentonarse, decidió ir a charlar con ella. Inmediatamente entablaron 
conversación y tras un par de besos, la chica lo invitó a ir a su departamento. 
Sin ninguna duda, Ariel se dirigió con la joven hacia su domicilio, donde le 
ofreció un trago mientras ella se fue al baño. 
Al cabo de unos minutos comenzó a sentirse mareado y se desvaneció para 
despertarse a la mañana siguiente. En medio de una nebulosa pudo 
reconocer que estaba en una bañera llena de hielo y unas extrañas cicatrices 
en su espalda. A un costado había un papel que decía: “Llama urgente a 
emergencias si no quieres morir en pocas horas ya que te hemos extirpado los 
riñones”… Se trataba de una banda de traficantes de órganos que utilizaba a 
una bella joven para lograr su macabro cometido. 
Recuperado de: http://www.leyendasdeterror.net/dos-leyendas-cortas-de-terror/ 
Consultado el 10 de septiembre de 2014
Alguien bajo tu cama 
(Leyenda) 
La citada historia le sucedió a una niña de 9 años, hija única de padres de 
gran influencia en la política local; esta niña tenía todo lo que hubiese querido 
y deseado una niña normal, con buena educación, pero con una soledad 
incomparable. Sus padres solían salir a fiestas de caridad y reuniones del 
ámbito político, y la dejaban sola. 
Todo cambió cuando le compraron un cachorro de raza grande para que 
cuidase a la niña cuando creciera, pasaron los años y la niña y el perro se 
volvieron inseparables. Una noche como cualquier otra los padres fueron a 
despedirse de la niña; el perro, ya acostumbrado a dormir con la niña, se 
tumbaba bajo de la cama. 
Los padres se fueron y pronto la niña se sumió en un sueño profundo, 
aproximadamente a las 2:30 de la madrugada, un fuerte ruido la despertó, 
eran como rasguños leves y luego más fuertes. Entonces, temerosa, bajó la 
mano para que el perro la lamiese (era como un código entre ella y el perro) 
al sentir su lengua en la mano se tranquilizó y durmió otra vez. 
Cuando se despertó por la mañana descubrió algo espantoso: En el espejo del 
tocador había algo escrito con letras rojas. Cuando se acercó, vio que era un 
rastro de sangre que decía así: 
“NO SÓLO LOS PERROS LAMEN”.
Entonces dio un grito de terror al ver a su perro desangrado en el suelo de su 
habitación. 
Se dice que cuando los padres la encontraron ella no decía otra cosa más 
que: 
“¿Quién me lamió?” y decía el nombre de su perro, se volvió loca y hasta la 
fecha está en un manicomio y sus padres, tratando de olvidar lo que hallaron 
en el cuarto y a su hija, se fueron al extranjero. 
La incógnita más grande es: según los que fueron a investigar al cuarto de la 
niña, el perro ya estaba muerto, desangrado en el suelo, desde hace horas. 
¿Quién le lamió la mano a la niña debajo de la cama? 
Recuperado de: http://www.leyendas-urbanas.com/alguien-bajo-tu-cama/ 
Consultado el 10 de septiembre del 2014

Compilación de Mitos y Leyendas

  • 1.
    Qwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwerty uiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasd fghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzx cvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmq COLEGIO JOSE SARTO wertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyui Compilación de mitos y leyendas Sonora, 2014 opasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfg Mónica Abigail Rojas Reyes Alexia Ma. Manjarrez hjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxc Valeria de María Gutiérrez Moreno José Manuel Ramos Machado vbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmq wertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyui opasdfghjklzxholinmqwertyuiopasdf ghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzx cvbnmqwertyuiopoffepoasdfpeppagh jklzxcvbnmqwertyuiopasdfjklzxcvbn mqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwert yuiopasdfghjklzxcvbnmrtyuiopasdfgh jklzxcvbnmqwertyuionedirectiondfg hjklzxcvbnmidqwertyuiopasdfghjklzx cvbnmqjwertyuiopasdfghjklzxcvbnm
  • 2.
    INDICE » Presentación……………………………….1 » La excursión………………………………..2 » El último mensaje………………………….3 » El Aguasa Guasu………………………….4 » La leyenda de Martita……………………5 » La pulsera negra…………………………...6 » La leyenda de la bañera con hielos…………………………………..11 » Alguien bajo tu cama……………………12
  • 3.
    PRESENTACIÓN Hemos escritoy seleccionado algunas leyendas urbanas de diferentes partes del mundo. Al momento de escribir y leer nos llamó la atención el terror y el misterio. Con esta compilación queremos transmitir algunos relatos. Esperemos y les guste nuestra antología. Alumnos de 1º “A”
  • 4.
    La excursión (Leyenda) Era hace una vez un niño que iba paseando por un bosque en una excursión familiar, pero él se alejó demasiado de ellos y se perdió. Al ya estar perdido grita con desesperación pero es en vano, escucha ruidos que provienen de lo más oscuro del bosque, el se acerca para ver y se encuentra con una señora llorando le pregunta que le pasa y ella no responde, el niño se fue alejando y cuando menos lo esperaba estaba detrás de él, la señora le pregunta: ¿Qué pasa mi niño? Y él respondió: Estoy perdido. Ella lo ayudó a regresar con su familia. Al momento de llegar con su familia llego solo. Los días pasaron y ya iban de camino a casa, al pasar por un puente el niño dice: Ahí murió la señora que me ayudó a llegar. Y apunto a un carro viejo que se había revolcado hace tiempo.
  • 5.
    El último mensaje (Leyenda) Hay una persona parada enfrente de mi ventana igual a ti, Justin Pero yo estoy en mi casa viendo Peppa, Abby Justin, se está acercando Corre Abby Corre, escóndete en el armario, llega a Narnia y vuela en un unicornio Justin, tengo mucho miedo Abby , llama a la policía Justin, está aquí Abby! Abby, ¿cómo se que eres tú la que me está escribiendo esto? Abby!! | Abby se ha desconectado |
  • 6.
    El Aguasa Guasu (Leyenda) Hace miles de años atrás existió un animal como un perro llamado “Aguasa Guasu” al que los padres primerizo le daban sus hijos para que los lamiera y en ese momento los bebes se hacían nahuales. Si en algún momento los padres quisiera recuperar a sus hijos el Aguasa Guasu se convertía en un enorme zorro y no devolvía a los bebes pero asesinaba a sus familiares.
  • 7.
    La leyenda deMartita (Leyenda) Una vez en un lugar de Tokio una niña había muerto en un carrusel por querer salir cuando estuvo en movimiento ella saltó y un caballo de carrusel le pego en la cabeza y se la quito y sus padres ni le importo nomás se fueron y es cuando el cuerpo de la niña llamada Martita se levanta no hay nadie y con los ojos rojos llenos de sangre y maldad como se le cayó la cabeza se la llevo cargando por todo Tokio y cada noche a las 2:00 am. Sale por la calle y al que encuentre le corta la cabeza o lo persigue y lo tortura ella ha matado y torturado a casi todo Tokio por culpa de sus padres que no les importaba.
  • 8.
    La pulsera negra (Leyenda) Thomas era un joven médico que trabajaba de interno en un frío hospital de Dakota del Norte. Su vocación y sus ganas de salvar vidas eran el único motivo por el que no caía rendido de cansancio en unas interminables guardias que podían prolongarse hasta 36 horas y que le dejaban exhausto. Aquella noche había sido especialmente dura, el servicio de urgencias no tuvo ni un respiro y Thomas había tenido que encargarse por primera vez de una paciente sin el respaldo de otro doctor. Luchó por la vida de la chica, que no debía tener más de 22 años, durante más de dos horas, pero desde que llegó se había considerado un caso perdido y en el hospital decidieron priorizar a otros pacientes que tenían más posibilidades de sobrevivir. Los daños que había sufrido la joven en ese accidente de tráfico múltiple eran tan graves, que incluso si Thomas hubiese conseguido obrar un milagro y la chica hubiese sobrevivido, las secuelas hubiesen sido tan graves que probablemente habría quedado en estado vegetativo. Los médicos más experimentados del hospital habían acudido en la ayuda de los otros accidentados y decidieron “bautizar” a Thomas con un caso imposible para que un primer “fracaso” le hiciera comprender lo dura que es su profesión y no empezara a creérselo demasiado. Además priorizando a otros de los heridos habían conseguido salvar la vida de tres personas, en lo que había sido el peor accidente de tráfico que habían registrado las carreteras de la región en meses. Thomas era consciente de que la chica probablemente nunca tuvo posibilidades de sobrevivir, pero aún así se sentía destrozado por dentro y tuvo que tragar saliva para contenerse las ganas de llorar cuando le puso una pulsera negra a la fallecida. La pulsera negra era un protocolo de su hospital que servía para marcar a un difunto y señalar la hora y causas de su muerte.
  • 9.
    Normalmente eran lasenfermeras quienes se encargaban de rellenar los datos y ponerle la pulsera antes de mandar a un cadáver a la morgue. Pero Thomas pensó que haciéndolo él, el recuerdo de su primer “fracaso” le serviría para aprender y avanzar en la que puede llegar a ser una de las profesiones más duras. Memorizó cada una de las facciones de la chica y la cubrió con una sábana para que uno de los celadores se la llevara en una camilla por un interminable pasillo que conducía al depósito de cadáveres. Al finalizar su turno, Thomas parecía un zombi, su cara demacrada por el cansancio y el fuerte impacto emocional de perder a su primer paciente le habían dejado destrozado. No era la primera vez que alguien se moría en una mesa de operaciones frente a él, pero esta era la primera vez que él era el doctor al mando y el “único responsable”. En su mente repasaba todos y cada uno de sus movimientos y trataba de buscar cual fue su error o si había algo más que pudiera haber hecho. Pero incluso él mismo, sabía que su proceder había sido impecable y que cuando a alguien le llega la hora es imposible luchar contra el destino. Cabizbajo y caminando casi dormido entró en el ascensor. Se dirigía a la séptima planta donde tenía su ropa, lo único que quería era cambiarse e irse a dormir a la residencia que estaba a pocas calles del edificio del hospital. Eran las cuatro de la mañana y el hospital parecía vacío, tan absorto estaba en sus pensamientos que casi ni se dio cuenta de que había alguien dentro del ascensor cuando entró. Una mujer le saludó: -Uff y yo que creía que tenía mala cara, ¿chico pero que te ha pasado? Thomas se giró y vio a una mujer de unos cuarenta años que le sonreía, estaba casi tan pálida como él y aunque no tenía muchas ganas de conversar la contestó. -Hoy ha sido un día muy duro, no se ni como estoy todavía de pie. Además he perdido a mi primer paciente – le dijo mientras ponía un gesto que denotaba que estaba a punto de echarse a llorar. -Pues por la cara que pones estoy seguro que has hecho todo lo que podías, no seas tan duro contigo mismo. -Muchas gracias, probablemente mañana pueda verlo de otra forma – dijo Thomas mientras se giraba a ver porque se había abierto la puerta del ascensor en una planta que ninguno de los dos había marcado. Al mirar fuera vio la silueta de una joven en mitad del pasillo, al terminar de abrirse la puerta del ascensor comenzó a girarse lentamente hacia ellos. Thomas al ver la cara de la chica dio un salto hacia atrás y pegó la espalda a la pared del ascensor mientras señalaba a la chica que había fuera y trataba de decir algo sin conseguir articular palabra. De repente pareció recuperar el control de su cuerpo y se abalanzó hacia el panel del ascensor presionando
  • 10.
    repetidamente el botónque cerraba las puertas. La mujer que había en el interior del ascensor se quedó mirándole perpleja cuando la puerta se cerró cuando faltaba menos de un metro para que la joven que había fuera entrara en el ascensor. -E… e… esa chica – dijo tartamudeando del susto – yo mismo la vi morir, no pude hacer nada para salvarla y le puse esa pulsera negra. La mujer que se había mantenido pegada a la pared sonrió y mientras levantaba el brazo le preguntó: - ¿Una pulsera cómo esta? Thomas se giró a mirarla y vió como en su muñeca había una pulsera de color negro, idéntica a las que usan en el hospital. El joven médico se desmayó del susto y en su caída agarró fugazmente el brazo que le mostraba la mujer con la que había compartido la charla en el ascensor. Minutos después encontraron a Thomas aún desfallecido en el suelo del ascensor. Todos atribuyeron su desmayo al cansancio. Pero él sabía que lo que había pasado era real, en su mano tenía una pulsera negra que había arrancado sin querer del brazo de la mujer que había en el ascensor mientras caía desmayado. Al revisar la pulsera pudo comprobar que la mujer había fallecido dos años antes en un accidente de tráfico muy similar al de la chica que quiso salvar. Recuperado de: http://www.leyendas-urbanas.com/la-pulsera-negra/ Consultado el 10 de septiembre de 2014
  • 11.
    La leyenda dela bañera con hielo (Leyenda) Un joven tímido y retraído decide pasar una noche con sus amigos, que tras mucho insistir, consiguen que los acompañe a una discoteca. El joven se llamaba Ariel y apenas ingresó al local, se maravilló por el ambiente y la algarabía que se vivía en el lugar. Se quedo en un rincón mientras sus amigos se divertían pero vio como una hermosa muchacha lo observaba sin disimulo. Esto se extendió por media hora, tras la cual y beber un par de tragos para envalentonarse, decidió ir a charlar con ella. Inmediatamente entablaron conversación y tras un par de besos, la chica lo invitó a ir a su departamento. Sin ninguna duda, Ariel se dirigió con la joven hacia su domicilio, donde le ofreció un trago mientras ella se fue al baño. Al cabo de unos minutos comenzó a sentirse mareado y se desvaneció para despertarse a la mañana siguiente. En medio de una nebulosa pudo reconocer que estaba en una bañera llena de hielo y unas extrañas cicatrices en su espalda. A un costado había un papel que decía: “Llama urgente a emergencias si no quieres morir en pocas horas ya que te hemos extirpado los riñones”… Se trataba de una banda de traficantes de órganos que utilizaba a una bella joven para lograr su macabro cometido. Recuperado de: http://www.leyendasdeterror.net/dos-leyendas-cortas-de-terror/ Consultado el 10 de septiembre de 2014
  • 12.
    Alguien bajo tucama (Leyenda) La citada historia le sucedió a una niña de 9 años, hija única de padres de gran influencia en la política local; esta niña tenía todo lo que hubiese querido y deseado una niña normal, con buena educación, pero con una soledad incomparable. Sus padres solían salir a fiestas de caridad y reuniones del ámbito político, y la dejaban sola. Todo cambió cuando le compraron un cachorro de raza grande para que cuidase a la niña cuando creciera, pasaron los años y la niña y el perro se volvieron inseparables. Una noche como cualquier otra los padres fueron a despedirse de la niña; el perro, ya acostumbrado a dormir con la niña, se tumbaba bajo de la cama. Los padres se fueron y pronto la niña se sumió en un sueño profundo, aproximadamente a las 2:30 de la madrugada, un fuerte ruido la despertó, eran como rasguños leves y luego más fuertes. Entonces, temerosa, bajó la mano para que el perro la lamiese (era como un código entre ella y el perro) al sentir su lengua en la mano se tranquilizó y durmió otra vez. Cuando se despertó por la mañana descubrió algo espantoso: En el espejo del tocador había algo escrito con letras rojas. Cuando se acercó, vio que era un rastro de sangre que decía así: “NO SÓLO LOS PERROS LAMEN”.
  • 13.
    Entonces dio ungrito de terror al ver a su perro desangrado en el suelo de su habitación. Se dice que cuando los padres la encontraron ella no decía otra cosa más que: “¿Quién me lamió?” y decía el nombre de su perro, se volvió loca y hasta la fecha está en un manicomio y sus padres, tratando de olvidar lo que hallaron en el cuarto y a su hija, se fueron al extranjero. La incógnita más grande es: según los que fueron a investigar al cuarto de la niña, el perro ya estaba muerto, desangrado en el suelo, desde hace horas. ¿Quién le lamió la mano a la niña debajo de la cama? Recuperado de: http://www.leyendas-urbanas.com/alguien-bajo-tu-cama/ Consultado el 10 de septiembre del 2014