El abuelo fusilado de Don Rodríguez, Juan Rodríguez, se le aparece en sueños para darle un mensaje. Le recrimina sus políticas progresistas y federalistas, diciendo que no ha aprendido de la historia y que el fanatismo es el que mata. Le advierte que no use a los muertos como excusa para su causa y que en vez de eso se cuide de los que realmente matan. Con lágrimas en los ojos, el abuelo fusilado le dice que su muerte y la de tantos otros no sirvió para nada y que ya