contenido
                                                   Estudios
                                                       Por tu bien, y sobre todo por el mío: fundamentos
                                                       y altibajos del prohibicionismo estadounidense
                                                   ANDRÉS LÓPEZ RESTREPO                                                              3
UNIVERSIDAD                                            España-América Latina: la dimensión europea de las relaciones
NACIONAL                                           HUGO FAZIO VENGOA                                                                  25
DE COLOMBIA
                                                   Democracia
                                                       Inclusión partidista y exclusión cultural en Colombia:
I N S T I T U TO D E E S T U D I O S                   pistas para comprender su relación
POLÍTICOS Y RELACIONES                             MARÍA EMMA WILLS OBREGÓN                                                           44
INTERNACIONALES
                                                       La seguridad: difícil de abordar con democracia
IEPRI
                                                   FRANCISCO LEAL BUITRAGO                                                            58
                                                   Coyuntura
análısıs
MAYO / AGOSTO 02                          Nº 46
                                                       La posguerra colombiana: divagaciones sobre
                                                       la venganza, la justicia y la reconciliación
                                                   IVÁN OROZCO ABAD                                                                   78
                                                       La política internacional del gobierno


polítıco                                               Pastrana en tres actos
                                                   DIANA MARCELA ROJAS RIVERA
                                                       La compleja relación colombo-venezolana.
                                                       Una coyuntura crítica a la luz de la historia
                                                                                                                                     100


                                                   SOCORRO RAMÍREZ VARGAS                                                            116
Francisco Leal Buitrago
FUNDADOR

William Ramírez Tobón
                                                   Debate
DIRECTOR                                               Credo, necesidad y codicia: los alimentos de la guerra
Miguel García Sánchez
                                                   ÁLVARO C AMACHO GUIZADO                                                           137
EDITOR
                                                       ¿Guerra civil en Colombia?
Gonzalo Sánchez Gómez                              WILLIAM RAMÍREZ TOBÓN                                                             151
ASESOR EDITORIAL

Jimena Holguín Castillo
                                                       Colombia: ¿guerra civil, guerra contra la
ASISTENTE EDITORIAL                                    sociedad, guerra antiterrorista o guerra ambigua?
                                                   EDUARDO PIZARRO LEONGÓMEZ                                                         164

ASESORES EDITORIALES
                                                   Testimonio
INTERNACIONALES                                        La guerra contra los Derechos del Hombre
Thomas Fischer Alemania                            GONZ ALO SÁNCHEZ GÓMEZ                                                            181
Klaus Meschkat Alemania
                                                       Tensiones en la investigación y cambios de paradigmas:
Maria Isaura Pereira de Queiroz Bra sil
                                                       intercambio con matemáticos
Catherine LeGrand Canadá
                                                   ORLANDO FALS BORDA                                                                191
Norbert Lechner Chile
Charles Bergquist Estados Unidos
Daniel Pécaut Francia
                                                   Reseñas
                                                       La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social,
Eric Hobsbawm Inglaterra                               de Germán Guzmán, Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna
                                                   GONZ ALO SÁNCHEZ GÓMEZ                                                            198
Preparación editorial e impresión                      La seguridad nacional a la deriva: del Frente Nacional a la Posguerra Fría,
    Unibiblos / Universidad Nacional de Colombia       de Francisco Leal Buitrago
Carátula                                           ERIC LAIR                                                                         200
    Ideódromo
    Luis Miguel Cabanzo, Óscar Eduardo Arias           La globalización en su historia,
Distribución                                           de Hugo Fazio Vengoa
     Siglo del Hombre Editores                     DIANA MARCELA ROJAS RIVERA                                                        201
     Unibiblos

                                                   Resúmenes                                                                         203
Impresa en Colombia, 2002
estudios
  Por tu bien, y
  sobre todo por el
  m í o : fu n d a m e n t o s
  y altibajos del
  prohibicionismo
  estadounidense*
                                                     el narcotráfico es uno de los dos grandes
                                                     problemas, junto con el conflicto interno, de la
                                                     Colombia actual. El narcotráfico es un fenómeno
                                                     que tiene una clara dimensión internacional, pero
                                                     muchas personas han confundido la dimensión
                                                     internacional del narcotráfico con su origen. Así,
                                                     en lugar de reconocer que el tráfico de drogas




                                                                                                                      análısıs polítıco nº 46
                                                     tiene múltiples causas, muchas de ellas internas,
                                                     prefieren atribuir este problema a factores exclusi-
                                                     vamente externos. En particular, se dice que el
                                                     narcotráfico tiene su origen en el prohibicionismo
                                                     de los Estados Unidos, y por tanto su solución sólo
                                                     puede provenir de ese país. Muchos creen además,
                                                     de acuerdo con una visión conspirativa de la reali-            [3]
                                                     dad, que el prohibicionismo es un instrumento
                                                     hipócrita mediante el cual Estados Unidos busca
                                                     someter y explotar a países como el nuestro. En
                                                     apoyo de este argumento afirman, con una certe-
                  Andrés López Restrepo
Profesor del Instituto de Estudios Políticos y
                                                     za que no tiene sustento alguno en la realidad,
                Relaciones Internacionales,          que el gobierno estadounidense es prohibicio-
          IEPRI, de la Universidad Nacional          nista más allá de sus fronteras y tolerante con los
                               de Colombia.          traficantes y consumidores locales.
                                                         No han faltado quienes están orgullosos del
                                                     éxito que Colombia ha tenido en la exportación
                                                     de drogas ilegales, y concluyen que la política
                                                     estadounidense simplemente pretende desplazar
                                                     a los países del Tercer Mundo de una de las pocas
                                                     actividades económicas en las cuales han tenido
                                                     éxito, para quedarse con todas las ganancias de
                                                     ese tráfico ilícito. La falsedad de esta tesis queda
                                                     en evidencia si se considera que ha sido la prohi-
                                                     bición misma la que ha generado la posibilidad de
                                                     tan extraordinarios beneficios, y que bastaría con
                                                     eliminar la prohibición para acabar con la compe-
                                                     tencia de los traficantes extranjeros. Lamentable-
                                                     mente tales falacias, que tienen su origen en un


                                                 *   Este artículo es la versión revisada y reducida del informe
                                                     presentado al programa de investigaciones del IEPRI sobre
                                                     Estados Unidos, que fue financiado por el Departamento
                                                     Nacional de Planeación y coordinado por Luis Alberto
                                                     Restrepo.
nacionalismo y un izquierdismo ignorantes, no                        prohibido por la misma Constitución. Pudiera
                           son inocentes sino que sirven a intereses crimina-                   entonces pensarse que la sociedad estadouniden-
                           les al justificar la acción de los narcotraficantes y                  se ha sido singular en su afán de regular los exce-
                           la inacción del Estado.                                              sos de los individuos. No ha sido la única, pero sí
                               La verdad es que el prohibicionismo estaba                       la que con más decisión lo ha intentado. Lo ha
                           vigente muchas décadas antes de que fuesen visi-                     hecho con el sexo. Estados Unidos es uno de los
                           bles sus efectos sobre países como Colombia. Es                      pocos países del mundo donde la prostitución es
                           imperioso reconocer que el prohibicionismo de                        un crimen; con una excepción: es legal en Neva-
                           Estados Unidos encuentra sus antecedentes en el                      da. Los estatutos de este Estado establecen que los
                           origen mismo de su nacionalidad, y es el resultado                   condados pueden licenciar el funcionamiento de
                           de múltiples dimensiones sociales y culturales, e                    los burdeles, con excepción de aquellos que tie-
                           involucra percepciones, prejuicios y valores muy                     nen más de 400 mil habitantes. Curiosamente,
                           diversos. Digo que esto es imperioso porque es                       sólo el condado de Clark, donde está situada la
                           condición necesaria para sostener un diálogo                         ciudad de Las Vegas, tiene ese número de habi-
                           maduro con Estados Unidos en relación con el                         tantes y por tanto no hay burdeles legales en la
                           tema de las drogas. Este trabajo pretende colabo-                    capital del juego1. Los prostíbulos de Nevada apa-
                           rar en esta tarea. Para ello, en la primera parte, se                recieron durante la fiebre del oro, y se volvieron
                           examinan las condiciones y justificaciones del                        legales y regulados desde 1971 en 10 de los 17
                           prohibicionismo estadounidense, y luego, en las                      condados del Estado, pero no en las dos principa-
 análısıs polítıco nº 46




                           siguientes dos, se considera su manifestación en                     les ciudades, Las Vegas y Reno. Hay unos 30 bur-
                           los casos del alcohol y de las drogas.                               deles con licencia en el Estado2.
                                                                                                    La prostitución sigue siendo un delito, pese a
                           P R O H I B I C I Ó N , L I B E R TA D Y R A C I S M O               que aproximadamente la mitad de la población
                              En esta primera parte se aborda la contradic-                     estadounidense está en favor de la descrimina-
                           ción que supone el que Estados Unidos puede ser                      lización de esta actividad. Esto debe servir para
[4]                        al mismo tiempo una tierra de libertades y de                        poner en guardia contra las esperanzas de cambio
                           intolerancia, acudiendo al concepto de ciudada-                      de la actual legislación antidrogas de Estados Uni-
                           nía recortada. Más en concreto, se quiere mostrar                    dos fundadas sobre encuestas de opinión. Después
                           que una de las fuentes del prohibicionismo –tanto                    de todo, si la gente está de acuerdo con determina-
                           de las drogas como del alcohol– es el racismo.                       do cambio social pero no tiene intenciones de
                                                                                                poner nada de su parte para lograrlo, es muy difícil
                               Religión y control                                               pensar que el cambio tenga lugar3. En el caso de las
                               A finales del siglo XIX y principios del XX,                      drogas, la mayoría de las personas no son consumi-
                           muchos países se preocuparon por las consecuen-                      doras, por lo que sus opiniones en favor de una
                           cias de la adicción y procuraron controlar y regu-                   modificación de la legislación previsiblemente no
                           lar las drogas. En Estados Unidos, esta inquietud                    tendrán efecto alguno.
                           dio lugar a una política mucho más estricta, que                         La prohibición del alcohol tiene particular
                           devino en una ideología: el prohibicionismo. De                      relevancia en nuestro caso. A lo largo del siglo
                           allí se extendió hasta triunfar en menor o mayor                     XIX, algunos países europeos empezaron a mani-
                           grado en el resto del mundo.                                         festar su preocupación por las consecuencias del
                               El país del Norte tenía experiencia en experi-                   consumo de alcohol, y surgieron los primeras
                           mentos similares: entre 1920 y 1933 el alcohol fue                   grupos temperantes y prohibicionistas4. En Fin-


                           1     Friedman, Lawrence M. Crime and Punishment in American History. Nueva York: Basic Books, 1993, pp. 424-426;
                                 James, Jennifer. “Prostitution”. En: Microsoft Encarta 98 Encyclopedia.
                           2     Nieves, Evelyn. “Resort Plan Brings What Nevada Brothers Hate Most: Attention”. En: The New York Times, 19
                                 de agosto de 2001.
                           3     Olson dice al respecto: “A menos que el número de miembros del grupo sea muy pequeño o que haya
                                 coacción o algún otro mecanismo especial para hacer que las personas actúen por su interés común, las
                                 personas racionales y egoístas no actuarán para lograr sus intereses comunes o de grupo”. Olson, Mancur. La lógica de la
                                 acción colectiva. Bienes públicos y la teoría de grupos. México: Limusa - Noriega Editores, 1992, p. 12.
                           4     Aunque los términos temperancia y prohibicionismo son usados a veces de manera intercambiable, estas dos
                                 palabras designan realidades diferentes: los temperantes abogan por el consumo moderado de alcohol,
                                 mientras que los prohibicionistas quieren erradicarlo por completo de la dieta humana.
estudios
landia, una ley de 1866 prohibió la destilación                posición por parte de los protestantes, que
casera de bebidas embriagantes, y otra de 1919                 tradicionalmente han dominado ese país, so-
prohibió todas las bebidas con más de un 2% de                 bre los católicos, cuya migración en grandes
alcohol. En este último año, un referendo en                   números es, en términos históricos, reciente.
Noruega declaró fuera de la ley los licores con                Se han vertido muchas páginas sobre la rela-
más de un 12% de contenido alcohólico. En                      ción entre protestantismo y conducta de vida.
1922, un referendo similar fue derrotado por un                Las de Weber son clásicas:
estrecho margen en Suecia, pero el gobierno
nacionalizó poco después todo el sector de los                    El ascetismo laico del protestantismo (...) actuaba
licores con el fin de regular su consumo. Inglate-                 con la máxima pujanza contra el goce despreocupa-
rra no aprobó ninguna ley prohibicionista, pero                   do de la riqueza y estrangulaba el consumo, singu-
como consecuencia del activismo antialcohólico                    larmente el de artículos de lujo (...) La lucha contra
de diversos colectivos e individuos el consumo de                 la sensualidad y el amor a las riquezas no era una
alcohol puro disminuyó de 92 millones de galo-                    lucha contra el lucro racional, sino contra el uso
nes en 1912 a 53 millones en 1922. Y en Canadá,                   irracional de aquéllas (...) Por uso irracional de las
todas sus provincias se volvieron “secas” median-                 riquezas, se entendía, sobre todo, el aprecio de las
te referendo entre 1915 y 19195. Todo esto ocu-                   formas ostentosas del lujo –condenable como idola-
rrió antes de que Estados Unidos estableciese el                  tría–, de las que tanto gustó el feudalismo, en lugar
prohibicionismo como política federal, y muestra                  de la utilización racional y utilitaria querida por




                                                                                                                              análısıs polítıco nº 46
que lo ocurrido en este país no fue un fenómeno                   Dios, para los fines vitales del individuo y de la co-
aislado sino que hizo parte de un proceso más                     lectividad. No se pedía “mortificación” al rico, sino
general. Pero como también ocurrió con las                        que usase sus bienes para cosas necesarias y prácti-
drogas, la política estadounidense fue bastante                   camente útiles7.
más radical que la europea. Los primeros esta-
dos que adoptaron leyes contra el alcohol fue-                 Y sobre el catolicismo, Weber advierte:
ron Maine, en 1858, y Kansas, en 1867. Para                                                                                 [5]
1919, 33 de los 48 estados contaban con legisla-                  No es que dentro del catolicismo la vida “metódi-
ción prohibicionista6. Finalmente, en aquel año                   ca” hubiese quedado relegada a las celdas de los
fue aprobada la Decimoctava Enmienda de la                        claustros; ni la teoría ni la práctica medievales
Constitución, que instituyó la prohibición a                      aprobarían tal afirmación. Pero siempre se ha
escala federal.                                                   hecho notar que, a pesar de la elevada sobriedad
    Es indudable la estrecha relación que exis-                   moral del catolicismo, una vida no sujeta a sistema
tió entre prohibición y protestantismo. Los                       ético no puede alcanzar los supremos ideales que
países europeos que aprobaron legislación en                      aquél proclamó como válidos, incluso para la vida
contra del alcohol eran de religión protestan-                    en el mundo (...) En la Edad Media, el hombre
te, más concretamente, en el caso de los países                   que por excelencia vivía metódicamente en senti-
escandinavos, de denominación luterana. En                        do religioso, era el monje; en consecuencia, el
Canadá ha existido una gran presencia católi-                     ascetismo, cuanto más integral, más debía apartar
ca, pero el último Estado donde triunfó la pro-                   del mundo al asceta, ya que la santidad de la vida
hibición fue precisamente Quebec, lugar de                        consistía precisamente en superar la moralidad
concentración de la población católica de ori-                    suficiente para el mundo (...) Sebastián Franck
gen francés. En Estados Unidos también existe                     supo ver la médula de esta forma de religiosidad
un gran número de católicos, por lo cual la                       [la de Lutero y Calvino], cuando dijo que lo pro-
prohibición debe ser entendida como una im-                       pio de la Reforma estuvo en convertir a cada cris-



5   En Estados Unidos se usan los términos drys y wets para designar, respectivamente, a los prohibicionistas y a los
    antiprohibicionistas. Los términos, concisos y expresivos, podrían ser traducidos literalmente como “secos” y
    “mojados”. Sobre el caso canadiense, Véase Clark, Norman H. Deliver Us from Evil. An Interpretation of the
    American Prohibition. Nueva York-Londres: W.W. Norton & Company, 1976, pp. 136-139.
6   Véase mapa en Sinclair, Andrew. Era of Excess: A Social History of the Prohibition Movement. Nueva York: Harper
    Colophon Books, 1964, p. 66.
7   Weber, Max. La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Barcelona: Ediciones Península, 1995, pp. 242-243.
tiano en monje por toda su vida. Con esto se pusie-       impuestos sobre el licor para ponerlo fuera del
                                ron barreras a la huida ascética del mundo, y a           alcance de los africanos10.
                                partir de entonces, las naturalezas más serias y              La participación de Estados Unidos en estas
                                apasionadamente interiores que antes habían pro-          campañas internacionales respondía a dos de los
                                porcionado al monacato sus mejores figuras,                rasgos que, según Michael H. Hunt, han marcado
                                viéronse obligadas a realizar sus ideales ascéticos       la política exterior estadounidense y su diploma-
                                en el mundo, en el trabajo profesional8.                  cia. El primero de ellos es la creencia en que la
                                                                                          grandeza nacional reside en hacer libre al mundo;
                               Los protestantes hicieron de la sobriedad un               el segundo es la idea de jerarquía racial, que mide
                           ideal y una forma de vida. Y por ello, pese a la im-           la valía de los pueblos y naciones de acuerdo con
                           portancia que el alcohol había tenido en la cultura            el color de su piel: mientras más clara, mejor. Este
                           de sus países, intentaron regularlo, incluso prohi-            segundo elemento fue el primero en términos
                           birlo. Para los católicos, en cambio, el alcohol si-           cronológicos en obtener relevancia en la agenda
                           guió siendo un dato definitivo de su vida social. Por           estadounidense, y durante mucho tiempo inspiró
                           eso, la prohibición estadounidense puede ser en-               las relaciones con los nativos americanos y los
                           tendida como un intento de opresión a los católi-              latinoamericanos. Claro está que la idea de
                           cos por parte del conjunto de denominaciones                   supremacía racial no es exclusiva de Estados
                           protestantes. Los países europeos y Canadá des-                Unidos, y ni siquiera de los europeos. Pero pro-
                           echaron rápidamente sus leyes prohibicionistas o               bablemente en ninguna otra parte se han dado
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                           eliminaron sus aspectos más represivos, tras lo cual           juntas las dos características mencionadas, las
                           adoptaron alguna forma de regulación9. Estados                 cuales permiten justificar la intervención en el
                           Unidos, en cambio, que adoptó la legislación más               resto del mundo con miras a salvar a las razas
                           estricta y duradera y que realizó el intento más               inferiores de sí mismas11.
                           decidido por aplicarla, vio cómo esa prohibición se                El prohibicionismo de las drogas parte del su-
                           desmoronaba tras la Gran Depresión. La misma                   puesto de que la colectividad, la comunidad, el
[6]                        radicalidad de la prohibición, su carácter opresivo,           Estado, pueden intervenir en el comportamiento
                           hicieron que no quedara rastro alguno de ella ni               de las personas para regular las conductas en que
                           en la Constitución ni en las leyes.                            incurren y que pueden hacerles daño. Cuando al
                               A lo largo del siglo XIX, las principales potencias        prohibicionismo se une el internacionalismo hu-
                           europeas, con el apoyo de Estados Unidos, empren-              manitario, las naciones más desarrolladas se
                           dieron una serie de campañas humanitarias en con-              arrogan el derecho a impedir que los habitantes de
                           tra de la guerra, la esclavitud, el tráfico de mujeres y        otras naciones sigan usando sus escasos recursos en
                           niños, y a favor de diversas causas sociales. Estas            bienes suntuarios o francamente peligrosos como
                           campañas fueron por lo general progresistas, aun-              el alcohol y las drogas. En el caso de las drogas, la
                           que muchas de ellas tenían un claro matiz pater-               institucionalización del control internacional tuvo
                           nalista. La lucha contra el alcohol fue uno de los             sus orígenes en la preocupación de Estados Unidos
                           aspectos de ese nuevo internacionalismo humanita-              por las secuelas negativas del consumo de opio en
                           rio. Así, dentro de la política de protección de las           China y por su deseo de mejorar las relaciones con
                           “razas inferiores” que fundamentó los esfuerzos                el país asiático12. Así, entre el 1o. y el 26 de febrero
                           contra la esclavitud, en 1890 se declaró al Congo              de 1909 se reunió en Shanghai la Comisión Inter-
                           zona libre de alcohol, y en 1899 se aumentaron los             nacional del Opio (International Opium Commission)


                            8   Ídem., pp. 154-155.
                            9   Clark, Norman. Ob. cit., p. 138.
                           10   Taylor, Arnold H. American Diplomacy and the Narcotics Traffic, 1900-1939. A Study in International Humanitarian
                                Reform. Durham: NC, Duke University Press, 1969, pp. 26-27.
                           11   El tercer rasgo es la convicción de que las revoluciones, aunque pueden ser justificables e incluso necesarias,
                                rápidamente pueden orientarse en una dirección peligrosa. Este peligro es particularmente agudo en el caso
                                de las revoluciones de izquierda. Véase Hunt, Michael H. Ideology and U.S. Foreign Policy. New Haven-Londres:
                                Yale University Press, 1987.
                           12   El afán estadounidense por mejorar las relaciones con China era jalonado por hombres de negocios –que
                                hacían cuentas alegres con la inmensidad de ese mercado– y misioneros protestantes. Véase La Feber, Walter
                                “The American Search for Opportunity, 1865-1913”. Vol. II. En: Cohen Warren I. (editor). The Cambridge
                                History of American Foreign Relations. Nueva York-Cambridge: Cambridge University Press, 1995, pp. 98-102.
estudios
con la asistencia de 13 países para discutir el pro-               ven ningún motivo particular para odiarlos, puesto
blema chino del opio y –esa era la intención implí-                que no son nunca ni sus esclavos ni sus dueños, su
cita de Estados Unidos y China– denunciar los                      corazón se inclina fácilmente hacia la benevolen-
tratados internacionales que le impedían a este                    cia. Se ocupan del interés general en primer lugar
último país regular las importaciones de opio. La                  por necesidad y después por elección. Lo que era
diplomacia antiopio adquirió un alcance global                     cálculo se hace instinto y, a fuerza de trabajar por
durante las tres Conferencias Internacionales efec-                el bien de sus conciudadanos, finalmente adquie-
tuadas en La Haya entre 1911 y 1914, que sentaron                  ren el hábito y la afición de servirlos15.
las bases del actual sistema internacional de control
de las drogas13.                                                   Tocqueville afirma que esos principios existen y
                                                               se perpetúan porque corresponde al interés de sus
Las vicisitudes de la igualdad                                 ciudadanos que así sea. Es el mismo argumento
   La regulación de la conducta humana es con-                 que había empleado décadas antes Adam Smith:
tradictoria, o al menos es difícil de reconciliar,             “No es de la benevolencia del carnicero, del cerve-
con los postulados de una sociedad que se procla-              cero o del panadero que esperamos nuestra propia
ma a sí misma liberal. Por muchas deficiencias                  comida, sino de su consideración al interés propio.
que tenga, es indudable que Estados Unidos es un               No nos dirigimos a su generosidad sino a su egoís-
país liberal, probablemente el más liberal que                 mo, y nunca les hablamos de nuestras necesidades
haya sobre la tierra. Desde el momento mismo de                sino de su provecho”16. La mayoría de los habitan-




                                                                                                                             análısıs polítıco nº 46
su Declaración de Independencia, el 4 de julio de              tes de Estados Unidos gozaba entonces de las con-
1776, este país se organizó en torno a unos princi-            diciones propias de la ciudadanía, es decir, que se
pios modélicos para las demás naciones del mun-                consideraban entre sí como seres iguales, portado-
do. Decían así los representantes reunidos en el               res de derechos. Y esta ciudadanía existía, como
Segundo Congreso Continental: “Sostenemos                      afirmó el mismo Tocqueville, gracias a que los esta-
como certeza manifiesta que todos los hombres                   dounidenses dependían generalmente de sí mis-
fueron creados iguales, que su creador los ha                  mos para obtener su subsistencia:                           [7]
dotado de ciertos derechos inalienables, que en-
tre ellos se encuentran la vida, la libertad y la                  ¿Por qué en América, país de la democracia por
búsqueda de la felicidad”14. Y no eran sólo pala-                  excelencia, nadie hace oír contra la propiedad en
bras. Décadas después, Tocqueville, un observa-                    general esas quejas que a menudo resuenan en
dor que en principio no era sospechoso de                          Europa? ¿Es preciso decirlo? Es que en América no
simpatizar en exceso con la nueva nación por su                    hay proletariado. Como todos tienen unos bienes
doble condición de francés y aristócrata, recono-                  particulares que defender, reconocen en principio
ció la existencia de esos principios en la realidad:               el derecho de propiedad. En el mundo político
                                                                   sucede lo mismo. En América, el hombre del pue-
     Las instituciones libres que poseen los habitantes            blo ha concebido una idea elevada de los dere-
     de Estados Unidos y los derechos políticos de que             chos políticos porque tiene derechos políticos; no
     tanto uso hacen, recuerdan a cada ciudadano con-              ataca los de los otros para que no violenten los
     tinuamente y de mil maneras que vive en sociedad.             suyos. Y en tanto que en Europa ese hombre no
     A cada momento encaminan su ánimo hacia la                    reconoce la autoridad soberana, el americano se
     idea de que el deber y el interés de los hombres              somete sin murmurar al poder del más inferior
     están en hacerse útil a sus semejantes, y como no             de sus magistrados17.


13   Los balbuceos de este sistema internacional se encuentran descritos en Lowes, Peter D. The Genesis of
     International Narcotics Control. Ginebra: Librairie Droz, 1966.
14   Pero el término “felicidad” tenía un significado bastante particular entonces: “Felicidad no era aquí más que
     una perífrasis de la adquisición y libre disposición de una propiedad”. Véase Barudio, Günter. “La época del
     Absolutismo y la Ilustración (1648-1779)”. En: Historia Universal Siglo XXI. Vol. 25. México: Siglo XXI Editores,
     1989, p. 347.
15   De Tocqueville, Alexis. La democracia en América, (edición crítica preparada y traducida por Eduardo Nolla).
     Madrid: Aguilar, tomo II, 1989, pp. 144-145.
16   Smith, Adam. An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. Nueva York-Oxford: Oxford
     University Press, 1979.
17   De Tocqueville, Alexis. Ob. cit., tomo I, pp. 234-235.
Estados Unidos es el país liberal por excelen-           sido idealizadas como el lugar de realización de la
                            cia, pero no por ello está exento de fuertes tensio-         ciudadanía –la filiación entre las palabras es
                            nes entre sus ciudadanos, pues unos intentan                 significativa–; sin embargo, paradójicamente, las
                            imponer su visión del mundo y sus comporta-                  ciudades estadounidenses se han convertido en los
                            mientos sobre otros, mientras que la política exte-          lugares de concentración de los marginados. Por su
                            rior estadounidense es paternalista hacia muchos             parte, los blancos huyen a los suburbios, y con ellos
                            pueblos y naciones. La razón de esta aparente                se llevan los impuestos que permiten financiar
                            contradicción es que sólo algunos de sus habitan-            mejores servicios públicos y escuelas. En fin, esa
                            tes –blancos, por lo general protestantes y                  ciudadanía parcial o recortada permitió que en
                            anglosajones– han ejercido de manera plena la                Estados Unidos un grupo de blancos y protestantes
                            ciudadanía. Otros muchos la han visto recortada,             impusiese su visión del alcohol y las drogas sobre
                            o simplemente, como sucedió con los negros del               otros grupos. De esta manera, el prohibicionismo
                            Sur hasta hace menos de cuatro décadas, padecie-             puede ser considerado como una forma de racis-
                            ron su total negación. El mismo Tocqueville insis-           mo, pues en parte es resultado de la existencia de
                            te en que la democracia de la cual está hablando             una jerarquía racial.
                            no incluye al gran número de esclavos. El ejerci-                Esta jerarquía de razas también fue evidente en
                            cio de la ciudadanía estuvo vinculado desde sus              la dimensión internacional del control de las drogas.
                            orígenes a la idea de jerarquía racial, y por ello,          Después de todo, la participación de Estados Unidos
                            cuando Estados Unidos se asomó al resto del                  en la construcción del régimen prohibicionista in-
 análısıs polítıco nº 46




                            mundo desde finales del siglo XIX, vio como so-               ternacional de las drogas fue una respuesta a los
                            cios naturales a las potencias europeas, y como              problemas que enfrentó ese país en dos naciones
                            inferiores y sujetos de dominación a los países              asiáticas. A fines del siglo XIX, el país nortea-
                            latinoamericanos y asiáticos.                                mericano había colonizado todo el territorio con-
                                Esta creencia en la supremacía es de vieja data:         tinental, hasta el océano Pacífico. Su dinámica
                                                                                         expansiva parecía empujarlo hacia el otro lado del
[8]                             La presunción de superioridad de los pueblos blan-       mar, hasta los países asiáticos. Allá estaba la China,
                                cos frente a las tribus de pieles rojas procedía de un   el país más poblado del mundo. Era imperioso
                                cristianismo que predicaba ciertamente el amor al        establecer relaciones comerciales con la nación
                                enemigo como mandamiento supremo, pero al                asiática. Pero los chinos estaban agobiados por el
                                mismo tiempo proclamaba como misión: “¡Someted           consumo de opio, y los tratados desiguales con las
                                la tierra!” (…) La realización de los ideales de la      potencias occidentales les impedían prohibir su
                                Ilustración europea en suelo americano excluía a         importación. China necesitaba ayuda para contro-
                                los indios y a los negros en tanto (...) éstos no eran   lar su problema, y Estados Unidos tenía la inclina-
                                reconocidos como seres humanos en el sentido de          ción y los medios para ayudar. Por otra parte, las
                                ciudadanos, propietarios y cristianos18.                 Filipinas fueron parte del botín que recibió Esta-
                                                                                         dos Unidos como resultado de su triunfo en la
                                Y así continúa siendo en gran medida, pese a los         Guerra Hispanoamericana de 1898. Y en ese ar-
                            avances de las décadas posteriores a la Segunda              chipiélago había una importante minoría de chi-
                            Guerra Mundial. Los indios permanecen relegados              nos que fumaba opio. Estados Unidos,
                            en sus reservaciones, y los negros se concentran en          estrenándose como potencia imperialista, quería
                            los guetos de los centros de las grandes ciudades, a         congraciarse con los chinos y deseaba que sus
                            los cuales afluyen de manera creciente los latinos y         nuevos súbditos del archipiélago filipino no con-
                            otras minorías étnicas. A lo largo del siglo XIX, los        sumiesen opio.
                            inmigrantes escogían asentarse en barrios donde                  Para conseguir ambos objetivos y para impedir
                            predominaban sus nacionales, pero esto cambió                que el opio llegase a su propio territorio era nece-
                            después de la Primera Guerra Mundial. Así, mien-             sario crear un régimen internacional que regulase
                            tras que en el siglo XIX las divisiones dentro de las        la producción y comercio de drogas desde otras
                            ciudades estaban determinadas por razones                    partes del mundo. Los activistas antidrogas estado-
                            étnicas, después de 1920 lo determinante fue la              unidenses habían llegado a la conclusión de que
                            discriminación racial y de clase19. Las ciudades han         el éxito de la legislación prohibicionista interna


                           18   Barudio, Günter. Ob. cit., pp. 345-348.
                           19   Véase Monkkonnen, Eric H. America Becomes Urban. The Development of U.S. Cities & Towns, 1780-1980. Berkeley-
                                Los Ángeles-Londres: University of California Press, 1988, pp. 204-205.
estudios
de su país –y de sus colonias, como Filipinas–                impone sobre sus miembros unas pautas de con-
dependía de la cooperación de la comunidad                    ducta establecidas, al tiempo que hace responsa-
internacional, pues de nada servía contar con                 ble a cada individuo de su salvación. Así, aunque
leyes internas que prohibían el consumo y comer-              en principio contradictorios, el comunitarismo y
cio de ciertas drogas si éstas seguían siendo pro-            el individualismo están en la base misma de la
ducidas y exportadas en otros lugares del mundo.              historia estadounidense.
Esto lo corrobora un estudioso, quien dice que                    La religión ha tenido una importancia decisiva
Estados Unidos                                                en Estados Unidos. Esto fue justipreciado –otra
                                                              vez– por Tocqueville:
     se vio impulsado a convocar la Comisión de
     Shanghai, en parte por su actitud tradicional fren-         América es (...) el lugar del mundo donde la reli-
     te al comercio del opio, en parte por la influencia         gión cristiana ha conservado más verdaderos pode-
     de los misioneros en el Lejano Oriente, en parte            res sobre las almas, y nada muestra mejor cuán útil
     por sus problemas domésticos del opio, pero prin-           y natural es al hombre que el país donde ejerce en
     cipalmente debido a haber adquirido reciente-               nuestros días el mayor imperio sea al mismo tiem-
     mente las islas Filipinas. Así eran los Estados             po el más ilustrado y el más libre (...) No se puede
     Unidos: protestantes y prohibicionistas en poten-           decir (...) que en los Estados Unidos la religión
     cia, el nuevo rico descarado recién llegado al              ejerza una influencia sobre las leyes ni sobre el
     liderazgo de los consejos del mundo20.                      detalle de las opiniones políticas, pero dirige las




                                                                                                                              análısıs polítıco nº 46
                                                                 costumbres, y al regir a la familia trabaja para or-
                                                                 denar el Estado (...) Al mismo tiempo que la ley
L A P R O H I B I C I Ó N CO M O C R U Z A D A                   permite al pueblo americano hacerlo todo, la reli-
    En esta segunda parte se examina la influencia               gión le impide concebirlo todo y le prohíbe atre-
que ha tenido el protestantismo, y más en concre-                verse a todo. La religión, que entre los americanos
to su vertiente puritana, sobre la cultura estado-               no se inmiscuye nunca directamente en el gobier-
unidense. Pese a que el protestantismo insiste en                no de la sociedad, debe ser considerada como la
                                                                                                                            [9]
la autonomía de la persona, también ha                           primera de sus instituciones políticas, pues si no
justificado controles muy estrictos sobre la con-                 les da el gusto por la libertad, les facilita singular-
ducta individual. A continuación, se consideran                  mente su uso (...) No sé si todos los americanos
los intentos de algunos movimientos religiosos                   tienen fe en su religión (¿quién puede leer en el
por prohibir la producción, venta y consumo de                   fondo de sus corazones?), pero estoy seguro de
alcohol en diferentes momentos de la historia del                que la creen necesaria para el mantenimiento de
país norteamericano.                                             las instituciones republicanas21.

Puritanismo y sobriedad                                           Algunas de las primeras colonias se organiza-
    El recorte de ciudadanía a la que se ven some-            ron en torno a la práctica oficial de una religión.
tidas algunas minorías en los Estados Unidos se               Fue lo que ocurrió en Virginia y Maryland con la
remonta al período anterior a la Independencia.               Iglesia anglicana, y en Nueva Inglaterra, con ex-
Varias de las primeras colonias norteamericanas               cepción de Rhode Island, con el Congrega-
fueron fundadas por comunidades protestantes                  cionalismo. Maryland fue fundada como colonia
tan radicales que ni siquiera pudieron cultivar su            católica –la única– por los dos primeros lores
religión libremente en las naciones europeas don-             Baltimore, pero sus habitantes fueron desde un
de había triunfado la Reforma. Así ocurrió con los            principio mayoritariamente protestantes. En 1654,
puritanos, los cuáqueros y diversas sectas alema-             esta mayoría protestante consiguió la derogación
nas. Estas comunidades migraron a Norteamérica                de la Ley de Tolerancia aprobada en 1649. Poste-
para vivir su religión libremente. Constituyeron              riormente los miembros de la casa Baltimore se
así virtuales teocracias, intolerantes en su interior,        convirtieron al anglicanismo, no obstante lo cual
celosas de su autonomía, pero respetuosas de la               la ciudad de Baltimore, la capital del estado de
autonomía de las demás comunidades. Una de las                Maryland, sigue siendo hasta el presente una de
paradojas del protestantismo norteamericano es                las ciudades estadounidenses con mayor número
esa intolerancia dentro de cada comunidad, que                de católicos. En otras colonias la tolerancia fue la

20   Lowes, Peter D. Ob. cit., p. 14.
21   De Tocqueville, Alexis. Ob. cit., tomo I, pp. 283-284.
norma: en Rhode Island, en las colonias fundadas                   Dios se aplica tanto a las sociedades como a los
                           después de 1660 –las Carolinas, Nueva York, Nue-                   individuos... El principal elemento del patrimonio
                           va Jersey y Pennsylvania– y en el Viejo Oeste22.                   moral y religioso de los Estados Unidos fue el
                           Esta situación, así como la distribución de las                    puritanismo, con su profunda creencia en que la
                           distintas denominaciones religiosas, se vio profun-                Iglesia debía influir sobre la sociedad y, de ser
                           damente afectada por las nuevas corrientes                         necesario, debía reformarla25.
                           migratorias que trajeron fieles de otras religiones,
                           y por las “grandes renovaciones”, esas oleadas que                 Hay quienes han querido ver en el puritanismo
                           periódicamente han sacudido al protestantismo.                 el antecedente de los movimientos prohibicionistas
                           Estas renovaciones –la primera tuvo lugar en la                del siglo XIX. Es cierto que la moral puritana insis-
                           década de 1740– reavivaban la fe de bautistas,                 tió en la sobriedad, pero no en la abstinencia. De
                           metodistas y presbiterianos, pero también alimen-              hecho, el licor fue un elemento importante de la
                           taban el sectarismo religioso, haciendo que, por               vida social de los puritanos, aunque éstos siempre
                           ejemplo, Connecticut revocase en 1743 su Ley de                insistieron en la moderación. Los movimientos
                           Tolerancia23.                                                  temperantes surgieron cuando el puritanismo
                               Aunque pocas décadas después el puritanismo                original, aquel que colonizó Nueva Inglaterra,
                           desapareció como denominación religiosa, mu-                   había desaparecido26. Es posible que la prohibición
                           chos analistas consideran que su influencia aún                sea en efecto heredera de la insistencia de los puri-
                           perdura en la cultura del país. Un historiador                 tanos en el autocontrol, pero en tal caso habría
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                           afirma que, en la medida que los pobladores de                  traicionado la confianza de los puritanos en la
                           Nueva Inglaterra se extendieron por el resto de                capacidad de los individuos de beber sin perder el
                           Norteamérica, “la semilla del puritanismo, aligera-            control de sí mismos.
                           da de su revestimiento teológico, se implantó por                  Los cambios sociales asociados a la Indepen-
                           todo Estados Unidos”24. De acuerdo con esta inter-             dencia socavaron el poder de la vieja elite social,
                           pretación, la insistencia de los puritanos en la               política, económica y religiosa. En respuesta a la
[10]                       sobriedad y el autocontrol pervive todavía, incluso            pérdida de poder de la jerarquía calvinista, los
                           entre miembros de tradiciones religiosas ajenas al             predicadores evangélicos reaccionaron con la
                           puritanismo. Más aún, hay quien se atreve a                    primera gran cruzada moral: el movimiento tem-
                           afirmar que este puritanismo explica en parte el                perante. Esta cruzada tuvo lugar en medio de la
                           carácter particular de los reformistas seculares               segunda “gran renovación” que sacudió a Nueva
                           estadounidenses:                                               Inglaterra entre 1795 y 1835. El predicador
                                                                                          Lyman Beecher desempeñó un papel determinan-
                                Es difícil de decir hasta qué punto un puritanismo        te tanto en la renovación religiosa como en el
                                regenerador difuso y secularizado (vague and              movimiento temperante. A él se debe atribuir en
                                secularized Puritan transformationism) subyace a to-      buena parte la asociación entre evangelismo y
                                dos estos movimientos [reformistas] típicamente           reforma moral y social. En este período surgió
                                estadounidenses, pero sería difícil imaginar este         una nueva clase de institución religiosa, la asocia-
                                persistente “complejo del entrometido”                    ción voluntaria de individuos privados con fines
                                (interferiority complex) estadounidense sin la            misioneros, reformistas y filantrópicos. Se trataba
                                subestructura de la preocupación puritana por             de organizaciones fundadas por miembros de
                                mejorar las costumbres de este mundo y su insis-          varias denominaciones protestantes, por lo gene-
                                tencia “teocrática” en que el gobierno moral de           ral de clase media. Pese a que tales organizaciones


                           22   Se trata del primer “Oeste” que encontraron los colonos norteamericanos, el cual comprendía el interior del
                                país, pocos kilómetros más allá de la costa, hasta los montes Apalaches.
                           23   Morison, Samuel Eliot; Commager, Henry Steele y Leuchtenburg, William E. The Growth of the American
                                Republic. Nueva York: Oxford University Press, 7a. ed., Vol. I, 1980, pp. 107-108.
                           24   Degler, Carl N. “La formación de una potencia (1600-1860)”. En: Historia de Estados Unidos. Tomo I.
                                Barcelona: Editorial Ariel, p. 29.
                           25   Ahlstrom, Sidney E. A Religious History of the American People. New Haven-Londres: Yale University Press, 1972,
                                pp. 428, 787.
                           26   Gusfield, Joseph R. Symbolic Crusade. Status Politics and the American Temperance Movement. Urbana-Chicago:
                                University of Illinois Press, 2a. ed., 1986, p. 36.
estudios
eran independientes de toda Iglesia, lo cierto es         sociedad y distraer a los protestantes de los pro-
que permitieron que la jerarquía religiosa, y en          blemas intelectuales y las disensiones internas,
general la vieja aristocracia, mantuviese el control      comprometiéndolos en campañas morales y espi-
sobre las crecientes clases medias. Algunos activis-      rituales que exigían toda su energía y grandes
tas del movimiento misionero fundaron en                  recursos económicos. Las cruzadas que más aten-
Boston, en 1826, la Sociedad Estadounidense para          ción recibieron fueron la temperancia y la labor
la Promoción de la Temperancia (American Society          misionera en el extranjero. Esta última estuvo
for the Promotion of Temperance), que desde 1836          acompañada por la convicción de que Estados
defendió la abstinencia total. En 1851, el Estado         Unidos debía cumplir la responsabilidad, para
de Maine aprobó la primera ley prohibicionista, y         con el resto del mundo, que Dios le había enco-
a partir del año siguiente varios estados siguieron       mendado. Las dos últimas décadas del siglo XIX
su ejemplo. Los reformadores extendieron su               supusieron el clímax del movimiento misionero
rigor moral a otras causas como el descanso domi-         protestante en el extranjero, y en él participaron
nical, la prohibición del baile y el teatro, las lote-    tanto clérigos como laicos. En 1893, Josiah Strong,
rías, la obscenidad, las malas palabras, etc.27 Fue       el secretario general de la rama estadounidense
precisamente a principios del siglo XIX cuando            de la Alianza Evangélica, describió a su país como
“el puritano empezó a ganar su reputación como            la “nueva Roma” cuyo destino era “anglosajonizar”
un legalista entrometido, estrecho de mente,              (anglo-saxonize) al mundo entero. Y afirmó: “No
amargado y algo latoso”28.                                pido que salvemos a Estados Unidos por el bien




                                                                                                                    análısıs polítıco nº 46
    La Guerra Civil de 1861 a 1865 produjo des-           de Estados Unidos, sino que salvemos a Estados
trucción y muerte a gran escala, y dividió por            Unidos por el bien del mundo”. De esta forma, los
completo al viejo establecimiento protestante. El         eclesiásticos contribuyeron a sentar las bases de la
medio siglo posterior fue un período de rápido            intervención de su país en los asuntos del mundo
cambio económico y social producido por las               a partir de 1898. Los misioneros, con sus prejui-
revoluciones urbana e industrial. Esto generó una         cios y estereotipos, se convirtieron en la ventana
ampliación de las diferencias entre el Norte y el         de Estados Unidos sobre el mundo no occidental:        [11]
Sur del país, entre el Este y el Oeste, entre la ciu-     China, Japón, India, África. Tuvieron gran in-
dad y el campo, entre liberales y fundamentalistas.       fluencia sobre el Departamento de Estado, y mu-
Sin embargo, el gobierno y la política no estuvie-        chos de sus hijos se convirtieron en diplomáticos
ron a la altura de los nuevos retos. El problema          o en académicos especializados en otras regiones
fue complicado por un cambio en los patrones de           del mundo29.
la inmigración. Los nuevos llegados eran de na-               Muchos protestantes creían que el catolicismo
cionalidades y religiones diferentes a sus predece-       y el modo de vida estadounidense eran por princi-
sores. Italianos, irlandeses, eslavos, judíos,            pio incompatibles. Muchos católicos estaban de
católicos y ortodoxos hicieron sentir acorralados a       acuerdo, y deseaban vivir lo más alejados que
muchos protestantes. Éstos recurrieron al                 pudieran de la cultura dominante. Los más mili-
“nativismo”, pidieron restringir la inmigración y         tantes a este respecto fueron los católicos alema-
se comprometieron con reformas políticas que              nes, que tenían su centro en el medio-oeste, en
estaban interesadas menos en los ideales demo-            ciudades como Milwaukee, Chicago y San Luis.
cráticos que en mantener a los “mejores hombres”          Los polacos pensaban lo mismo, aunque todavía
en el poder. A su vez, las iglesias se vieron profun-     eran pocos en la década de los años 1880. La Igle-
damente divididas por la aparición de nuevas              sia católica estaba dominada entonces por los
corrientes de pensamiento, particularmente por            irlandeses, quienes, debido a su conflicto histórico
la crítica histórica de la Biblia y por el evolucionis-   con los británicos, se definían a sí mismos por
mo darwiniano.                                            oposición a la cultura anglosajona. Por ello, la
    En estas décadas, hombres y mujeres, sobre            mayoría de los religiosos irlandeses consideraban
todo del Norte, lucharon por movilizar las masas          toda participación en la vida del país que no fuese
protestantes en torno a diversas causas. Las igle-        obligatoria como una traición a su herencia.
sias protestantes organizaron cruzadas de diverso         Roma, que no comprendía la cultura estadouni-
tipo, con el fin de restablecer su posición en la          dense ni aceptaba las tradiciones democráticas,


27   Ahlstrom, Sidney E. Ob. cit., pp. 415-428.
28   Ídem., p. 428.
29   Ídem., pp. 8, 733, 734 y 848-866.
alimentaba estas concepciones. Pero entre alema-                     Pero no pasó mucho tiempo para que diese ini-
                           nes e irlandeses había un conflicto profundo. Los                cio la segunda oleada temperante. El elemento más
                           alemanes eran minoría, pero estaban en mejores                   característico de este período fue la participación en
                           condiciones económicas y resentían la domina-                    la política electoral de los activistas contra el alcohol.
                           ción irlandesa de la Iglesia. Casi todos los alema-              Por iniciativa de la Gran Logia de los Buenos Tem-
                           nes, incluidos sus religiosos, bebían cerveza. Por               plarios (Grand Lodge of Good Templars), en septiem-
                           su parte, los prelados irlandeses eran fervientes                bre de 1869 se realizó una convención a la cual
                           temperantes debido al daño que la bebida hacía                   asistieron delegados de 19 estados, y en la que se
                           en sus comunidades. Pese a sus diferencias en este               decidió la creación del Partido Prohibicionista. El
                           tema, irlandeses y alemanes vieron con preocupa-                 primer documento oficial del Partido, “An Address
                           ción las actividades de la Liga Contra las Taber-                to the People of the United States”, decía:
                           nas, de orientación protestante, y finalmente la
                           aprobación de la decimoctava Enmienda unificó a                       La suerte del esclavo literal, a quien otros han
                           los católicos en contra del prohibicionismo30.                       esclavizado, es bastante dura; sin embargo, es un
                                                                                                paraíso comparada con la suerte de quien se ha
                           Tres etapas prohibicionistas                                         esclavizado a sí mismo, en particular con aquel
                               La más grande de las cruzadas protestantes, la                   que es un esclavo del alcohol (...) La única salva-
                           que convocó los esfuerzos de un mayor número de                      ción del alcoholismo es la abstinencia total de
                           activistas pertenecientes a un espectro más amplio                   bebidas embriagantes (...) La existencia de las
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                           de denominaciones, fue la realizada contra el alco-                  tabernas (...) es el peligro más grande para la per-
                           hol. Los éxitos y fracasos de esta campaña afectaron                 sona y la propiedad, porque es la fábrica principal
                           casi todos los aspectos de la vida nacional. El movi-                de incendiarios, locos y asesinos.
                           miento contra el alcohol fue un elemento funda-
                           mental del debate político durante la segunda mitad                 Sin embargo, en un principio el Partido tuvo
                           del siglo XIX y las tres primeras décadas del siglo              un crecimiento muy lento. El movimiento retomó
[12]                       XX, aunque es necesario distinguir tres etapas dife-             su impulso gracias a la labor de un grupo femeni-
                           rentes en su historia. La primera tuvo lugar en las              no del Estado de Ohio. El 24 de diciembre de
                           décadas anteriores a la Guerra Civil. De particular              1873, un grupo de 70 mujeres de Hillsboro, al sur
                           importancia fue la labor que realizó en este período             de Ohio, se situaron al frente de una taberna del
                           el Frente Evangélico Unido (Evangelical United                   pueblo y, tras ahuyentar a sus clientes mediante
                           Front), que había sido creado durante la segunda                 plegarias y súplicas, obligaron a su propietario a
                           “gran renovación”, y cuyo objetivo era hacer de                  cerrar. Luego hicieron lo mismo con las demás
                           Estados Unidos el más grande ejemplo de una au-                  tabernas del pueblo. La prensa les dio amplio
                           téntica república protestante. Con ese fin se creó                cubrimiento, y el público sus simpatías. De esta
                           una asociación voluntaria de miembros de las dife-               forma nació la Cruzada Femenina (Women’s
                           rentes denominaciones protestantes para cada obje-               Crusade), que luego se extendió al resto de Ohio y
                           tivo: lucha contra la esclavitud, oposición a la                 a otros estados. Fue tal su éxito que en 1874 dismi-
                           influencia del Vaticano, labor misionera, fin de los              nuyeron los ingresos fiscales por concepto de
                           duelos armados, escuelas dominicales, temperancia,               alcohol. Aunque la Cruzada perdió impulso al
                           etc. El primer Estado que prohibió la venta de licor             cabo del año, consiguió revitalizar el movimiento
                           fue Maine, en 1851. En los años siguientes, otros 13             temperante y, sobre todo, le confirió a las mujeres
                           estados del Norte y del Oeste adoptaron la prohibi-              estadounidenses un papel en los asuntos públicos
                           ción imitando el modelo legislativo de Maine. Sin                que nunca más perdieron. La feminista Mary
                           embargo, para fines de la misma década la mayor                   Livermore diría retrospectivamente: “Ese levanta-
                           parte de los estados habían derogado sus leyes                   miento fenomenal de mujeres en el sur de Ohio
                           prohibicionistas. Así, en 1865, cuando la guerra                 elevó su condición a un nivel más alto y las sacó
                           acabó, tan sólo dos estados, Maine y Massachusetts,              de la sumisión en la que padecieron un dolor
                           eran “secos”, y poco después incluso Massachusetts               inenarrable”32. En noviembre de 1874, en la ciu-
                           revocó su legislación al respecto31.                             dad de Cleveland, Ohio, delegadas de 17 estados


                           30   Ídem., pp. 828-831.
                           31   Ídem., p. 867; Kobler, John. Ardent Spirits: The Rise and Fall of Prohibition. Nueva York: Da Capo Press, 1993,
                                capítulos 1-4.
                           32   Ahlstrom, Sidney E. Ob. cit., p. 868.
estudios
fundaron la Unión Temperante Cristiana de Mu-                  League), que había sido fundada en 1895 y que
jeres (Women’s Christian Temperance Union, WCTU),              asumió el liderazgo del movimiento temperante
cuyo objetivo era, como lo indica su nombre,                   hacia 1905. Incluso la WCTU, debilitada tras la
establecer la prohibición. En 1881 llegó a la presi-           muerte de Frances Willard, se convirtió en poco
dencia de esta organización Frances Willard, “una              más que el apéndice femenino de la Liga. Los
metodista leal y ortodoxa”, como se definió a sí                miembros de organización se agrupaban en ligas
misma. Willard hizo de la WCTU la organización                 locales, regionales y estatales, y se comprometían
femenina más importante que hubo en Estados                    a votar por quien decidiera la organización. El
Unidos en ese siglo. En lugar de concentrarse                  poder derivado del control de un número impor-
exclusivamente en el tema de la prohibición,                   tante de votos disciplinados le permitió a la Liga
como hasta entonces lo había hecho la WCTU,                    introducir la prohibición en la agenda de todas
Willard hizo un mayor énfasis en otros problemas               las legislaturas estatales. Así, la prohibición, que
sociales, incluido el derecho de la mujer a votar.             estaba vigente en apenas tres estados en 1906, se
Su éxito radicó en el vigor de su campaña y en su              extendió a 23 para 1916. En 17 de estos estados la
enfoque en las dos instituciones donde le era más              prohibición fue aprobada mediante plebiscito. El
fácil acceder a las mujeres: el hogar y la iglesia.            movimiento siguió su curso, y en enero de 1919 ya
    Deseosa de ampliar su influencia, Willard qui-             eran 36 estados los que contaban con leyes en
so poner los recursos de la WCTU al servicio de                contra del alcohol. Sin embargo, tan sólo 13 de
alguno de los partidos políticos. Pero tras haber              ellos, que comprendían un séptimo de la pobla-




                                                                                                                         análısıs polítıco nº 46
sido rechazada en las convenciones de los dos                  ción del país, contaban con una legislación estric-
partidos mayoritarios, el demócrata y el republica-            tamente prohibicionista; los demás estados
no, la Unión decidió apoyar al Partido                         establecían excepciones tales como la posibilidad
Prohibicionista en las elecciones de 1884. El res-             de importar licor o producirlo de forma casera.
paldo de la WCTU fortaleció al Partido                             Hasta el momento toda la legislación conside-
Prohibicionista, y pudo haber sido un elemento                 rada había sido estatal. En aquel entonces la
decisivo en los resultados de ese año. Aunque los              autonomía de los estados era más amplia, y se          [13]
prohibicionistas sólo obtuvieron el 1,5% del total             entendía que eran ellos los llamados a regular el
de la votación, en Nueva York le restaron votos                consumo de alcohol, y que el Congreso federal
esenciales al candidato republicano James G.                   no tenía la facultad de expedir leyes al respecto.
Blaine, permitiendo la elección del demócrata                  Por tanto, la única alternativa para establecer la
Grover Cleveland. La Unión aprendió a influir en               prohibición en el ámbito nacional era mediante
la política, y en los años siguientes practicó este            una reforma de la Constitución. La primera vez
arte con una efectividad no vista antes en los Esta-           que el Congreso consideró una enmienda consti-
dos Unidos. Para 1896, Willard había orientado                 tucional prohibicionista fue en 1914, la cual fue
sus simpatías hacia el Partido del Pueblo, más                 aprobada por la Cámara de Representantes por
conocido como Populismo (Populism), que tenía                  un estrecho margen de 197 votos a favor y 190 en
su origen en los productores agrícolas del Sur y el            contra, lejos de las dos terceras partes requeri-
Oeste del país. Trató entonces infructuosamente                das. En diciembre de 1917, un nuevo proyecto
de unir los partidos Prohibicionista y Populista               redactado por la Liga Contra las Tabernas fue
bajo una única organización que incluyese entre                aprobado por el Congreso. Pasó entonces a con-
sus objetivos la temperancia y el sufragio femeni-             sideración de los estados, que completaron las
no. Luego luchó junto con otros políticos inde-                ratificaciones necesarias en enero de 1919, con
pendientes por crear un único gran partido                     lo cual la decimoctava Enmienda pasó a hacer
reformista. Pero su salud ya era mala, y murió en              parte de la Constitución. La Enmienda establecía
189833.                                                        que un año después de su ratificación quedarían
    Fue durante la tercera oleada temperante que               prohibidas “la manufactura, venta o transporte
tuvo lugar al suceso más conocido, y que repre-                de licores embriagantes, su importación y su
sentó tanto el clímax como el final de los intentos             exportación en Estados Unidos y en todo territo-
por controlar el alcohol: la Prohibición, por anto-            rio sujeto a su jurisdicción”, y confería al Congre-
nomasia. En esta etapa tuvo una importancia deci-              so y a los estados “poder concurrente para
siva la Liga Contra las Tabernas (Anti-Saloon                  aplicar este artículo mediante la legislación apro-

33   Ídem., pp. 868-870; Hofstadter, Richard. The Age of Reform: From Bryan to F. D. R. Nueva York: Vintage Books,
     1955, capítulo 2.
piada”. Nótese que la Enmienda no hace referen-                embriaguez: aquellos que consideraban que era
                           cia alguna al consumo34.                                       una enfermedad y veían por tanto al consumidor
                               En octubre de 1919, tres meses antes de que la             como una víctima, y aquellos que creían que la
                           decimoctava Enmienda entrase en vigencia, el                   embriaguez era un vicio de la voluntad y por tanto
                           Congreso aprobó la Ley de Prohibición Nacional                 era atribuible a la responsabilidad –o falta de ella–
                           (National Prohibition Act), comúnmente conocida                del bebedor. En general, los prohibicionistas pen-
                           como Ley Volstead. Sus propósitos eran reglamen-               saban que la embriaguez era una enfermedad y
                           tar la prohibición y regular “la manufactura, pro-             veían en el consumidor a una víctima impotente
                           ducción, consumo y venta de alcoholes de alta                  de la inmoralidad y la codicia de productores y
                           graduación con propósitos distintos a la bebida”.              vendedores. De acuerdo con esta línea de pensa-
                           La aplicación de esa ley, incluyendo la expedición             miento, el bien común requería la afectación de
                           de licencias, la prevención de infracciones y el               los intereses económicos involucrados en la fabri-
                           arresto de transgresores, le fue confiada el Depar-             cación y venta de licor. En una sociedad tan celosa
                           tamento del Tesoro, que para el efecto creó una                de la propiedad privada como la estadounidense,
                           Oficina de Prohibición (Prohibition Bureau). Esta               los prohibicionistas no deseaban ser identificados
                           Oficina inició operaciones con 1500 agentes sin                 como enemigos de las libertades económicas, más
                           entrenamiento y mal pagados; su incompetencia y                aún cuando los bolcheviques acababan de llegar
                           venalidad fueron proverbiales. Pero la principal               al poder en Rusia. Por ello, insistieron en que los
                           fuente de problemas en la aplicación de la ley                 empresarios no relacionados con el licor se verían
 análısıs polítıco nº 46




                           fueron las excepciones y garantías que ofrecía la              favorecidos con la mayor productividad que po-
                           ley misma. Algunas eran inevitables. El alcohol                dría alcanzar una mano de obra abstemia. Ade-
                           puro es una materia prima de muchos procesos                   más, hicieron todo lo posible por asimilar su
                           industriales, por lo que muchas empresas obtuvie-              causa a la lucha contra la esclavitud, pues ese
                           ron permisos para fabricarlo y venderlo, e inevita-            tráfico malvado había sido destruido y los dueños
                           blemente parte del alcohol se desvió a la                      desposeídos, sin por ello amenazar los legítimos
[14]                       producción de licor. Otras excepciones, sin em-                derechos de propiedad de otros propietarios. Para
                           bargo, crearon muchas dudas en torno al compro-                hacer aún más adecuada la comparación, equipa-
                           miso real del gobierno con el prohibicionismo.                 raron la esclavitud física con la esclavitud al alco-
                           Así, por ejemplo, se permitió la producción de                 hol, pese a que esto suponía desconocer que, en
                           cerveza con un contenido alcohólico hasta del                  el caso de la embriaguez, el “esclavo” tenía una
                           0,5%, lo que mantuvo una capacidad instalada                   participación muy activa en su “enajenación”.
                           que fácilmente podía fabricar una bebida más                       El triunfo de los prohibicionistas había sido
                           fuerte. Por otro lado, la elaboración de licor para            abrumador, y los efectos de la Prohibición fueron
                           el consumo doméstico no fue declarada ilegal.                  notables: 170 mil tabernas desaparecieron y el
                           Así, algunas personas instalaron pequeños alambi-              consumo de alcohol descendió entre un 33 y un
                           ques para producir alcohol para su consumo pro-                50%. La disminución en el consumo fue más fuer-
                           pio, siendo prácticamente imposible impedirles                 te entre la clase trabajadora, que no podía permi-
                           las ventas ocasionales. Esto también propiciaba                tirse pagar los precios más elevados del licor de
                           que algunos criminales estableciesen pequeños                  contrabando. Pero mucha gente debió ir a la cár-
                           negocios de fabricación de alcohol para la venta               cel para hacer posible el éxito de esta política. De
                           ilegal. La industria casera del vino era tan próspe-           los más de 12 mil prisioneros que cumplían con-
                           ra que la superficie de los viñedos de California               denas a largo plazo en las prisiones federales en
                           aumentó siete veces en los primeros cinco años de              1930, el grupo más grande, con una tercera parte
                           la Prohibición.                                                del total, lo constituían quienes habían violado la
                               Las inconsistencias de la Ley Volstead tenían su           legislación sobre el alcohol35. Además, había gran-
                           origen en la concepción de embriaguez de los                   des grupos que no estaban de acuerdo con los
                           prohibicionistas y en la ambigüedad del legislativo            prohibicionistas. Los productores y comerciantes
                           estadounidense frente a la propiedad privada.                  de licor, un buen número de demócratas y habi-
                           Existían dos posiciones principales frente a la                tantes de ciudades, los católicos, los inmigrantes


                           34   Hamm, Richard F. Shaping the Eighteenth Amendment: Temperance Reform, Legal Culture, and the Polity, 1880-1920.
                                Chapel Hill-Londres: The University of North Carolina Press, 1995, capítulo 8.
                           35   Sinclair, Andrew. Ob. cit., pp. 212-440 (nota 122).
estudios
irlandeses, italianos, judíos y eslavos, hacían parte         Republicano no sólo dominaba la política estado-
de quienes se oponían a la Prohibición y sentían              unidense desde la Guerra Civil, sino que encarnaba
que se les oprimía con ella.                                  la prosperidad de los años 192036. También apoya-
    Los primeros que se movilizaron en contra de              ban la Prohibición 43 de los 48 gobernadores, 80
la Prohibición fueron los plutócratas que decían              de 96 senadores y 328 de 424 representantes.
que la pérdida de ingresos fiscales generados por              Hoover creó la Comisión de Aplicación y Cumpli-
el alcohol les obligaba a pagar más impuestos. Por            miento de la Ley (Comission of Law Enforcement and
ello, algunos de los hombres más ricos de Estados             Observance), que tras dos años de trabajos emitió un
Unidos contribuyeron a la financiación de la Aso-              informe en apoyo a la Prohibición. En 1929,
ciación Contra la Enmienda Prohibicionista                    William Randolph Hearst, uno de los opositores
(Association Against the Prohibition Amendment,               más famosos de la Prohibición, juzgaba que su
AAPA), la primera organización creada con el fin               abolición no iba a conseguirse jamás. No existía el
de promover la revocatoria de la decimoctava                  apoyo necesario, y hasta entonces ninguna parte de
Enmienda. La AAPA emprendió una campaña                       la Constitución había sido derogada.
publicitaria en la cual atizó el temor de los empre-              Pero la Gran Crisis de los años treinta hizo
sarios frente a la confiscación de la propiedad                posible lo que parecía imposible. De pronto,
privada, y contribuyó a establecer aquella leyenda            cuando de un momento a otro se perdía un 40%
según la cual la Prohibición trajo un auge del                de los empleos industriales, uno de los argumen-
crimen y de los homicidios sin precedentes en                 tos preferidos de los prohibicionistas, que la




                                                                                                                        análısıs polítıco nº 46
Estados Unidos. Aunque es cierto que las organi-              pobreza y el desempleo tenían como una de sus
zaciones criminales se fortalecieron en este perío-           causas la bebida, se evidenció como falso. Ade-
do, ya estaban bien consolidadas antes de la                  más, los empleos y los impuestos generados por
década de 1920, y durante la vigencia de la Prohi-            el alcohol fueron más relevantes que nunca. De
bición no hubo un aumento significativo de los                 un momento a otro, el Prohibicionismo colapsó.
crímenes no relacionados con el alcohol. La                   Y con él se fue todo un mundo, el de un Estados
AAPA pedía la no criminalización de los consu-                Unidos homogéneo, blanco, protestante, rural,          [15]
midores, pero no promovía una completa libera-                tradicional. Un historiador ha dicho que ese
lización del comercio de licor. Esta organización             viejo país enfrentó y perdió sus grandes batallas
estaba de acuerdo conque el Estado regulase el                en los años veinte, esa “década tumultuosa de
comercio y gravase fuertemente las bebidas, so-               prohibición, inmigración, evolución, jazz, Ku
bre todo las más fuertes. Su meta era establecer              Klux Klan, faldas cortas, películas, Al Smith y la
una política que fuese tan estricta como para que             Gran Crisis”37.
el consumo de bebidas embriagantes no constitu-                   Durante su campaña presidencial, el demócra-
yese una amenaza a la sociedad, pero                          ta Franklin D. Roosevelt prometió derogar la deci-
suficientemente laxa como para que pudiese ser                 moctava Enmienda y revivir así una industria que
aplicada de manera efectiva y con el apoyo de la              generaría trabajos e ingresos fiscales. Luego de la
ciudadanía.                                                   elección de Roosevelt, en febrero de 1933 el Con-
    Sin embargo, la firmeza de la Prohibición esta-            greso aprobó una enmienda constitucional que
ba más allá de toda duda, no obstante la labor de             seguía estrechamente un proyecto de la AAPA que
la AAPA y los escándalos que rodeaban a la                    había recibido el respaldo del Presidente electo.
Oficina de Prohibición del Departamento del                    La enmienda fue enviada entonces a los estados
Tesoro. Sus partidarios arrasaron en las elecciones           para su ratificación. El 13 de marzo de 1933, nue-
de 1928. El republicano Herbert Hoover, quien                 ve días después de su posesión, el Presidente
fue elegido presidente, era partidario de la Prohi-           Roosevelt propuso al Congreso un proyecto de ley
bición. Su adversario demócrata era Alfred Smith,             que legalizaba la venta de cerveza, el cual fue
de origen irlandés y el primer católico en obtener            rápidamente aprobado. Entre tanto, los estados
una nominación presidencial. Smith era “moja-                 ratificaban la enmienda constitucional a paso
do”, y como gobernador de Nueva York consiguió                vertiginoso: las 35 ratificaciones necesarias fueron
en 1923 la derogación de la ley prohibicionista               alcanzadas el 5 de diciembre de 1933. Entró así en
estatal. Su derrota era previsible, pues el Partido           vigor la vigesimoprimera Enmienda, que en esen-


36   Leuchtenburg, William E., The Perils of Prosperity, 1914-1932. Chicago-Londres: The University of Chicago
     Press, 2ª ed., 1993, pp. 217, 229-240.
37   Ahlstrom. Ob. cit., p. 8.
cia revocaba la decimoctava Enmienda aprobada                   doble filo. Los derivados del opio, en particular,
                           en 1919. Esta es la única vez que una parte de la               revelaron ser muy adictivos. Pero esto sólo se supo
                           Constitución de Estados Unidos ha sido derogada.                luego que muchas personas se hubieran habitua-
                           Aunque el gobierno federal mantuvo la responsa-                 do a las drogas. Por lo general, los primeros adic-
                           bilidad de regular la producción de alcohol y                   tos llegaron a serlo luego de que empezaran a
                           prevenir su producción ilegal, la mayor parte de                consumir drogas por consejo de su médico o por-
                           las cuestiones relativas a la bebida quedaron a                 que se autorrecetaban, y tras usarlas por un tiem-
                           partir de entonces en manos de los estados38.                   po se daban cuenta de que no podían dejar de
                                                                                           hacerlo. Fue entonces, a fines del siglo XIX, que
                           PROHIBICIÓN Y GUERRA DE LAS DROGAS                              la adicción empezó a ser considerada como un
                              Según se vio en la sección anterior, en el curso             problema.
                           de la historia estadounidense han tenido lugar                      Ha sido en Estados Unidos donde se han realiza-
                           varias oleadas de prohibicionismo del alcohol, y                do más y mejores estudios sobre la historia de las
                           uno de los principales factores de ese prohibi-                 drogas ilegales y su consumo39. Estos estudios dicen
                           cionismo han sido las razones religiosas y morales.             que la Guerra Civil creó la primera epidemia de
                           Más recientemente, cuando el hombre pudo ex-                    acción en el país debido a la indiscriminada pres-
                           traer los principios activos o alcaloides de deter-             cripción de opiáceos para las heridas y para enfer-
                           minadas plantas, dispuso de drogas muy                          medades como la disentería, y a que la reciente
                           poderosas, que además eran extremadamente                       invención de la jeringa hipodérmica permitió la
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                           adictivas. Se quiso entonces regular o prohibir el              aplicación fácil y rápida de la droga. Como conse-
                           consumo no terapéutico de esas drogas, en un                    cuencia, muchos soldados se habituaron a la
                           ejercicio de ingeniería social que dio lugar a la               morfina, y los veteranos constituyeron el primer
                           “guerra contra las drogas” de décadas recientes.                grupo significativo de adictos. En las siguientes déca-
                           En un principio la prohibición de las drogas se                 das, otros dos grupos sociales particularmente pro-
                           alimentó de las mismas intolerancias y discrimina-              pensos a la adicción fueron los profesionales de la
[16]                       ciones que dieron origen a la prohibición del                   salud y las mujeres. Pero el problema era generali-
                           alcohol, pero en años recientes ha encontrado su                zado, ya que las drogas eran fáciles de obtener y
                           razón de ser en el apoyo popular.                               muy baratas: un adicto sólo gastaba unos pocos
                                                                                           centavos al día en opio, bastante menos de lo que
                           Hacia la prohibición de las drogas                              gastaba un alcohólico. De acuerdo con los regis-
                              Desde hace miles de años el hombre consume                   tros de importación, a partir de 1860 la disponibi-
                           sustancias que alteran su estado de ánimo. El                   lidad de opiáceos aumentó mucho más rápido
                           alcohol es una de ellas. En el siglo XIX, los avan-             que la población. Los registros muestran una
                           ces de la ciencia permitieron extraer el principio              disminución de las importaciones legales a partir
                           activo de plantas como la adormidera y la hoja de               de 1900, cuando aparecieron las primeras restric-
                           coca. El hombre dispuso así de drogas como la                   ciones al consumo de opio en el ámbito estatal.
                           morfina, la heroína y la cocaína, que eran mucho                 Muy seguramente la reducción de las importacio-
                           más poderosas que las conocidas hasta entonces.                 nes fue compensada en todo o en gran parte por
                           Como los principales centros de investigación                   un incremento del contrabando.
                           química del siglo XIX estaban en Alemania, fue                      Además de la morfina, hubo otra droga que
                           en ese país donde se obtuvieron los alcaloides del              causó problemas en Estados Unidos en las últimas
                           opio y la coca. En un principio, los profesionales              décadas del siglo XIX: el opio de fumar. A dife-
                           de la medicina recibieron las nuevas drogas con                 rencia de la morfina, la profesión médica no des-
                           gran entusiasmo. Por fin se disponía de anesté-                  empeñó papel alguno en la popularización de
                           sicos potentes, que podían ser aplicados en dosis               esta droga. El hábito de fumar opio fue traído por
                           precisas, y cuyos efectos eran predecibles. Pero                los chinos, que a partir de la década de 1850
                           pronto se reveló que estas drogas eran un arma de               empezaron a llegar en gran número a Estados


                           38   Aaron, Paul y Musto, David. “Temperance and prohibition in America: A historical overview”. En: Moore,
                                Mark H. y Gerstein, Dean R. (editores). Alcohol and Public Policy: Beyond the Shadow of Prohibition. Washington:
                                National Academy Press, 1981, pp. 157-173.
                           39   Un excelente ejemplo es Courtwright, David T. Dark Paradise: Opiate Addiction in America Before 1940.
                                Cambridge-Londres: Harvard University Press, 1982.
estudios
Unidos, sobre todo a California. Estos chinos                   punto de partida del régimen internacional de
enseñaron a fumar y suministraron la droga a                    prohibición de las drogas actualmente vigente,
miembros del hampa local. Se dice que la primera                exigía de los países firmantes la aprobación de
vez que un blanco estadounidense fumó opio fue                  una legislación nacional dirigida a regular el con-
en 1868, en San Francisco. El hábito se extendió                sumo y comercio de algunas drogas41.
rápidamente, alimentando el rechazo que ya ha-                      Estados Unidos quería poner en vigencia lo
bía por los inmigrantes chinos. Algunas autorida-               más pronto posible la Convención del Opio, y
des locales aprobaron medidas en contra del opio                para ello debía obtener las ratificaciones de los
para fumar, que hacían parte de una ofensiva                    países firmantes. Para conseguir estas ratifica-
generalizada en contra de la población china. La                ciones, era indispensable que no hubiese duda
primera ciudad en prohibir la práctica de fumar                 alguna sobre su compromiso en la regulación de
opio fue San Francisco, en 1875. Estas medidas                  las drogas. Y para ello necesitaba aprobar su
tenían un carácter puramente local y no parecen                 propia legislación interna referente al opio y sus
haber sido particularmente efectivas, pues hasta                derivados y a la cocaína. Por esta razón, en los
1910 era muy fácil adquirir opio para fumar en                  primeros años de la década de 1910, el Departa-
cualquier población del Oeste40. En todo caso, el               mento de Estado insistió ante el Congreso en la
hábito de fumar opio no se expandió más allá de                 necesidad de adoptar una ley que satisficiese los
los chinos y algunos grupos de delincuentes. Pre-               requerimientos de la Convención. Así pues, las
cisamente, esta estrecha relación entre el opio                 consideraciones de tipo político fueron decisivas




                                                                                                                            análısıs polítıco nº 46
para fumar y la vida criminal facilitó la aprobación            para superar las reservas de tipo constitucional
de la primera ley federal en contra de una droga,               que existían en relación con tal legislación. Fi-
lo cual tuvo lugar en 1909, cuando se prohibió la               nalmente, el Congreso votó favorablemente la
importación de opio para fumar.                                 Ley Harrison, que entró en vigencia en diciem-
    En todo caso, la adopción de una legislación                bre de 1914, y que durante cuatro décadas cons-
federal en contra de las drogas era un asunto                   tituyó el estatuto básico antinarcóticos de los
polémico, pues muchos juristas y políticos consi-               Estados Unidos42.                                        [17]
deraban que el tema era de competencia exclusiva                    El gobierno federal no tenía facultades para
de los estados, y que la intervención del gobierno              regular el consumo de drogas ni nada que tuviese
federal en ese campo era inconstitucional. Este                 relación con temas de salud, pues éstos eran de
principio fue dejado de lado en el caso del opio                competencia exclusiva de los estados. Por ello, la Ley
para fumar, pero los afectados directos fueron                  Harrison se basó en los poderes fiscales del gobierno
entonces los inmigrantes chinos y algunos crimi-                federal. Su propósito ostensible era registrar todas
nales blancos, cuyos derechos no importaban a                   las transacciones legales de drogas dentro de los
quienes defendían los derechos de los estados. La               Estados Unidos. Dicha ley dispuso que todos los
cuestión era más complicada en el caso de drogas                participantes en el comercio de drogas, con excep-
como los opiáceos y la cocaína, que eran amplia-                ción de los consumidores mismos, es decir, los
mente prescritas por los médicos, su consumo era                importadores, fabricantes, vendedores, boticarios y
generalizado y en su comercialización participa-                médicos, debían inscribirse ante el gobierno, llevar
ban muchas empresas y personas. El factor que                   registros de sus transacciones en formatos especiales
inclinó la balanza del lado de la regulación en el              y pagar una tasa especial. Quedaron exentos del
caso de esas drogas fue el internacional. Como ya               cumplimiento de estas normas las preparaciones
se mencionó, Estados Unidos se había comprome-                  que contenían cantidades mínimas de cocaína u
tido a ayudar a China a acabar con el comercio de               opiáceos, y los médicos, dentistas y veterinarios que
opio. El fruto de este compromiso fue la Conven-                prescribiesen o administrasen las mencionadas dro-
ción Internacional del Opio, firmada en La Haya                  gas “en el curso de su práctica profesional” o “con
en enero de 1912. Esta Convención, que fue el                   propósitos médicos legítimos”, pero en cualquier


40   Lindesmith, Alfred R. Addiction and Opiates. Chicago: Aldine Publishing Company, 1968, pp. 214-215.
41   Nadelmann, Ethan A. “Global Prohibition Regimes: The Evolution of Norms in International Society”. En:
     International Organization, Vol. 44, No. 4, otoño de 1990, pp. 479-526.
42   Musto, David F. La enfermedad americana. Orígenes del control antinarcóticos en Estados Unidos. Bogotá: Centro de
     Estudios Internacionales (CEI) de la Universidad de los Andes-Ediciones Uniandes-Tercer Mundo Editores,
     1993, capítulo 3.
caso las drogas debían ser “prescritas de buena fe”.            haría responsables a los médicos “si debido a su
                           Sin embargo, en ninguna parte de la ley se definía               descuido o falta de atención personal”, sus pacien-
                           lo que constituía práctica médica legítima ni buena             tes obtenían drogas en una cantidad superior a la
                           fe43. La Ley Harrison no restringía la facultad de los          requerida por el tratamiento. En 1922, la Ley
                           médicos para formular y entregar drogas, siempre y              Jones-Miller estableció penas de multa y prisión
                           cuando se registrasen y dejasen constancia de las               para los importadores “de cualquier droga narcó-
                           prescripciones. Tampoco decía nada de los consumi-              tica”. Y en ese mismo año, en el caso contra
                           dores, aunque estaba implícito que en adelante                  Behrman, la Corte Suprema determinó que todas
                           éstos no podrían obtener las drogas libremente en               las prescripciones médicas para adictos eran ilega-
                           las farmacias, ni comprarlas por correo.                        les, incluso si su objetivo era tratarlos y curarlos.
                               La reglamentación de la Ley Harrison quedó                  La única excepción era la provisión de drogas a
                           en manos del Departamento del Tesoro. Sus                       los adictos que se hubiesen internado en hospita-
                           regulaciones establecieron las circunstancias en                les con el fin de curar su adicción, y sólo en dosis
                           las cuales los médicos podían o no dar drogas a                 decrecientes. Pero como los hospitales no conta-
                           los adictos, y aconsejaban consultar a la policía               ban aún con tratamientos para la adicción, esta
                           en los casos dudosos. Pero la Ley Harrison dejó                 excepción no existía en la práctica. La decisión de
                           algunos vacíos que sólo fueron llenados tras ar-                la Corte Suprema impidió a los médicos argumen-
                           duos forcejeos entre consumidores, médicos,                     tar la “buena fe” reconocida por la Ley Harrison
                           jueces y funcionarios federales. Por lo general, el             como justificación para recetar a los adictos. De
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                           resultado de tales forcejeos supuso una derrota                 esta forma, a partir de entonces los adictos queda-
                           de los consumidores y un triunfo para los proh-                 ron sin acceso legal a las drogas44. Esto supuso el
                           ibicionistas. El primer paso en este sentido fue                abandono de la teoría según la cual la adicción
                           dado por la Corte Suprema en 1915, cuando en                    era una enfermedad que debía ser tratada por
                           su decisión en el caso contra Jin Fuey Moy dispu-               médicos, y su remplazo por aquella otra que con-
                           so que la posesión de drogas introducidas de                    sideraba la adicción como una flaqueza delibera-
[18]                       contrabando era una violación de la ley. La con-                da merecedora de castigo.
                           secuencia de este fallo fue hacer de los médicos                    La Ley Harrison había autorizado a los médi-
                           la única fuente legítima de drogas. En decisio-                 cos prescribir a los adictos drogas para evitar los
                           nes posteriores, la Corte restringió el derecho                 síntomas de la abstinencia. Por lo menos así lo
                           de los médicos a prescribir libremente drogas a                 entendieron muchas personas. Sin embargo, en el
                           los adictos. Así por ejemplo, en el caso contra                 curso de los ocho años siguientes a la aprobación
                           Webb de 1919, la Corte decidió que los médi-                    de esa ley, una serie de decisiones judiciales y de
                           cos no podían recetar morfina para mantener                      reglamentaciones del Departamento del Tesoro
                           el nivel de consumo propio de un adicto, sino                   cerraron la posibilidad de expedir drogas a los
                           que debían hacerlo únicamente “en el curso                      consumidores habituales. Enfrentados a la posibi-
                           de un tratamiento profesional con el fin de                      lidad de ser arrestados y procesados, casi todos los
                           curar el hábito”, es decir, en cantidades progresi-             médicos abandonaron el tratamiento de adictos.
                           vamente más reducidas, hasta que el adicto no                   El tráfico ilícito floreció a partir de entonces. La
                           requiriese más la droga. También en ese año, el                 droga ilegal era mucho más costosa: durante la
                           Departamento del Tesoro, la entidad encargada de                Primera Guerra Mundial sus precios fueron entre
                           aplicar la Ley Harrison, estableció que en adelante             10 y 50 veces superiores, y más, a los del producto
                           sería ilegal toda prescripción médica expedida a                legítimo. Para mantener su hábito, muchos adic-
                           los adictos, con excepción de las que favoreciesen a            tos se vieron empujados a delinquir. De hecho, a
                           adictos ancianos y débiles, para quienes la priva-              partir de la década de 1920, el consumo de drogas
                           ción supondría la muerte, y a aquellos que padecie-             se concentró en sectores marginales de la pobla-
                           sen enfermedades incurables.                                    ción urbana. El consumidor era el eslabón más
                               La ofensiva contra el consumo no médico de                  débil de la cadena que unía a los diversos partici-
                           las drogas continuó en los siguientes años. En                  pantes del tráfico ilegal de drogas. Como el esla-
                           1921, el Departamento del Tesoro declaró que                    bón más débil, los consumidores, junto con los

                           43   Lindesmith, Alfred R. The Addict and the Law. Bloomington: Indiana University Press, 1965, pp. 3-4.
                           44   Referencias a todas estas leyes y decisiones judiciales y transcripciones de algunas de ellas se encuentran en
                                Terry, Charles E. y Pellens, Mildred. The Opium Problem. Montclair (Nueva Jersey): Patterson Smith, 1970.
estudios
pequeños traficantes, fueron los más afectados                      del adicto, la ha empeorado, pues si restringir el
por la aplicación de la nueva ley. Un antiguo co-                  suministro de la droga ha decuplicado su precio,
misionado de la policía de Nueva York escribió                     ha tenido el efecto de empobrecer aún más a los
sobre este hecho:                                                  adictos más pobres, reduciéndolos a una con-
                                                                   dición de tan abyecta miseria como para hacer-
     Desde la aprobación de la ley federal de narcóticos           los incapaces de ganar su sustento de manera
     en 1914, efectivamente miles de adictos y peque-              honrada47.
     ños traficantes han ido a las prisiones federales,
     mientras que, con pocas excepciones, los “altos            Hacia la guerra de las drogas
     financiadores” del contrabando de drogas perma-                 La prohibición a la producción, tráfico y con-
     necen en libertad. En la práctica, el actual estado        sumo de drogas con fines no médicos llevó a mu-
     de las cosas supone poco más que procesar a las            cha gente a la cárcel. Quienes habían violado la
     víctimas del tráfico y permitir que aquellos que            legislación sobre drogas constituían el 22% de los
     reciben la mayor parte de los beneficios queden             prisioneros federales con condenas largas en
     inmunes45.                                                 1930, siendo el segundo grupo en importancia
                                                                tras los transgresores de la prohibición del alco-
   Es interesante el balance de la situación que                hol48. La situación para los consumidores y
hizo un médico inglés hace ocho décadas, cuando                 traficantes empeoró con la creación, en ese mis-
la Ley Harrison tenía pocos años de vigencia:                   mo año, de la Oficina Federal de Narcóticos (Fede-




                                                                                                                             análısıs polítıco nº 46
                                                                ral Bureau of Narcotics, FBN), dependiente del
     En los Estados Unidos de América un drogadicto             Departamento del Tesoro. Esta Oficina, que fue
     es considerado un malhechor incluso aunque                 dirigida por Harry S. Anslinger entre 1930 y 1962,
     haya adquirido el hábito debido al uso médico              dio forma al moderno paradigma punitivo en
     de la droga, como es el caso, por ejemplo, de los          contra de las drogas. Siguiendo el ejemplo traza-
     soldados estadounidenses que fueron gaseados o             do por Edgar J. Hoover en la dirección de la
     mutilados de alguna manera en la Gran Gue-                 Oficina Federal de Investigaciones (Federal Bureau         [19]
     rra46. La Ley Harrison sobre Narcóticos fue apro-          of Investigations, FBI), Anslinger manipuló de for-
     bada en 1914 en medio de la aclamación                     ma muy ingeniosa los medios de comunicación
     popular generalizada. Esta ley impuso severas              para extender entre la población el miedo hacia
     restricciones sobre la venta de narcóticos y sobre         las drogas y hacia sus consumidores49. El consumo
     la profesión médica, y requirió el nombramiento            de drogas efectivamente disminuyó de forma
     de un ejército entero de funcionarios. Como                drástica en la década de 1940, pero esto no fue
     consecuencia de esta rigurosa ley ha surgido un            causado por la política represiva sino por la Se-
     importante comercio de narcóticos en ese país.             gunda Guerra Mundial.
     El pequeño volumen de esas drogas hace que la                  Por lo general, desde la Guerra Civil los con-
     evasión de la ley sea comparativamente fácil, y el         flictos bélicos han traído un aumento en el consu-
     país está invadido por un ejército de                      mo de drogas. Las razones para ello son, en
     traficantes que exigen precios exorbitantes de              primer término, que las drogas son usadas con
     sus víctimas indefensas. Parece que la Ley                 liberalidad para el alivio del dolor de quienes han
     Harrison no sólo no ha conseguido disminuir                sido heridos en combate. En segundo término, la
     el número de consumidores de drogas –algu-                 guerra provoca gran tensión y ansiedad, por lo
     nos afirman, incluso, que ha incrementado su                que civiles y militares buscan refugio en las dro-
     número–, sino que, en lugar de mejorar la vida             gas, sobre todo, pero no únicamente, en el tabaco


45   Woods, Arthur. Dangerous Drugs: The World Fight Against Illicit Traffic in Narcotics. New Haven: Yale University
     Press, 1931, p. 62. Citado por Lindesmith, Alfred R. Ob. cit., p. 237.
46   Se refiere a la Primera Guerra Mundial.
47   Campbell, Harry. “The Pathology and Treatment of Morphia Addiction”. En: British Journal of Inebriety. Vol. 20,
     1922-1923, p. 147, citado Lindesmith, Alfred R. Ob. cit., p. 223.
48   Sinclair, Andrew. Ob. cit., pp. 212-440 (nota 122).
49   Sobre Anslinger, Véase McWilliams, John C. The Protectors. Harry J. Anslinger and the Federal Bureau of Narcotics,
     1930-1962. Newark-Londres y Toronto: University of Delaware Press-Associated University Presses, 1990; y su
     propio testimonio, Anslinger, Harry J. y Tompkins, William F. The Traffic in Narcotics. Nueva York: Funk &
     Wagnalls Company, 1953.
y el alcohol. Así, la Guerra Civil provocó la prime-   fue Europa, por lo que desaparecieron las redes
                           ra epidemia de adicción en Estados Unidos; la          de distribución ilegal de drogas con origen en ese
                           Guerra Hispanoamericana de 1898 también gene-          continente, pero fueron sustituidas por el tráfico
                           ró un aumento del consumo, aunque en menor             procedente del Lejano Oriente. El inicio de la
                           escala, y durante la Primera Guerra Mundial au-        guerra en el Pacífico interrumpió el flujo de dro-
                           mentó el número de adictos, pero en menor pro-         gas de contrabando desde el Oriente. En conse-
                           porción porque los opiáceos empezaron a ser            cuencia, los precios del mercado ilegal estado-
                           administrados con mayor prudencia. La excep-           unidense se dispararon y la calidad se corrompió
                           ción fue la Segunda Guerra Mundial, pues si bien       por completo. Incentivados por los altos precios,
                           aumentó el número de adictos entre los militares,      nuevos productores entraron al mercado. Primero
                           el hábito se redujo en mayor medida entre la           México, y cuando desapareció la amenaza de los
                           población civil, lo que produjo una disminución        submarinos en el Atlántico, India e Irán se convir-
                           del número total de adictos. La razón del descen-      tieron en las principales fuentes de drogas ilícitas
                           so del hábito entre la población civil fue la menor    del mercado estadounidense. El contrabando era
                           disponibilidad de opio y cocaína ocasionada por        introducido por la frontera con México y los puer-
                           el conflicto mismo.                                    tos del Sur y el Atlántico. Sin embargo, la situa-
                               Estados Unidos no cultiva amapola ni hoja de       ción del mercado negro de drogas siguió siendo
                           coca, por lo cual depende de las importaciones         crítica. La heroína era tan escasa que sus decomi-
                           para satisfacer la demanda, tanto legal como ile-      sos se redujeron un 50% durante la guerra. La
 análısıs polítıco nº 46




                           gal, de opiáceos y cocaína. La droga consumida         poca heroína que se conseguía tenía una pureza
                           por los adictos es importada de contrabando al         de apenas el 1 o el 2%, y era vendida a un precio
                           país, o es desviada en algún punto a partir de los     astronómico de entre 30 y 50 dólares la onza.
                           circuitos comerciales que alimentan la demanda             Ante la dificultad de conseguir drogas, algunos
                           legal. A fines de la década de 1930, cuando se          adictos abandonaron el hábito, pero la mayoría
                           hizo evidente la inminencia de una guerra euro-        se acomodaron a la nueva situación mediante abs-
[20]                       pea, el gobierno estadounidense empezó a acu-          tenciones ocasionales, reducción de las dosis o
                           mular reservas de aquellos bienes estratégicos         consumo de sustitutos inferiores de la morfina y la
                           cuyo suministro sería afectado por un conflicto        heroína. El más popular fue el paregórico o tintura
                           que podía durar varios años. Estos bienes incluían     de opio alcanforado, que contenía pequeñas canti-
                           los opiáceos y la cocaína, que eran esenciales en      dades de la droga –algo menos de dos granos de
                           un momento de guerra, por lo que se establecie-        opio por onza líquida– y era vendido libremente en
                           ron grandes reservas de estas drogas y se hicieron     las boticas. En todo caso, el número total de adictos
                           planes, en los cuales Anslinger tuvo una participa-    del país se redujo. La poca disponibilidad de la
                           ción decisiva, para establecer plantaciones de         droga fue un problema que se prolongó después
                           amapola y hoja de coca dentro de los Estados           de la guerra, y explica la siguiente afirmación de
                           Unidos o en territorios cercanos. En efecto, tras el   un crítico, escrita originalmente en 1947:
                           comienzo de la guerra, en septiembre de 1939, los
                           países del Eje se hicieron al control de buena            En ningún otro país del mundo el adicto al opio
                           parte de la producción de cocaína y, sobre todo,          paga tanto por la droga como lo hace aquí. Esto
                           de opio y sus derivados. Ignorando cuánto habría          no sólo explica la mayor parte de los crímenes
                           de durar la guerra, el gobierno administró con la         cometidos por los adictos sino que también ha
                           mayor prudencia sus inventarios de drogas y au-           convertido a Estados Unidos en el mercado más
                           mentó los controles sobre su comercio legal, ha-          lucrativo del mundo para el traficante. Además, ha
                           ciendo muy difícil su desviación con destino al           estimulado el cultivo de amapola en regiones re-
                           consumo ilegal.                                           motas de la Tierra50.
                               No obstante, si se volvió más difícil la desvia-
                           ción de drogas del mercado legal al ilegal, el con-       Aún así, el tráfico y consumo de drogas llega-
                           trabando se tornó virtualmente imposible, ya que       ron a su nivel más bajo del siglo durante la década
                           la guerra submarina adelantada por los alemanes        de 1940. La creciente intolerancia de la sociedad
                           paralizó el comercio transoceánico, tanto el legal     estadounidense hacia el consumo de drogas tenía
                           como el ilegal. El primer escenario de la guerra       sus excepciones. Así parece indicarlo al menos lo


                           50   Lindesmith, Alfred R. Ob. cit., p. 222.
estudios
ocurrido con Robert Mitchum. Éste, una estrella               que llevaban una vida “desviada” con respecto al
del cine de la época, fue arrestado en agosto de              patrón de conducta dominante53.
1948 por el cargo de posesión de marihuana y fue                  De los escritores de esa época, los más famosos
encarcelado durante dos meses. La prisión no                  fueron los miembros del movimiento Beat, cuyo
afectó su popularidad en lo absoluto, y al salir, un          momento de esplendor tuvo lugar entre 1957 y
estudio compró su contrato por 200 mil dólares51.             1960. Este movimiento estaba integrado por jóve-
    En general, la década de los cincuenta fue un             nes blancos que afirmaban rechazar el materialis-
período de prosperidad, conservatismo, paranoia               mo de la cultura consumista y asumieron un estilo
anticomunista y exaltación patriótica. Prueba de              de vida bohemio, influido por las religiones orien-
ello es que entre 1953 y 1960 la mitad de los hom-            tales. En el libro On the Road, que constituyó el
bres con la edad adecuada pasó por el ejército52.             manifiesto más importante del grupo, decía su
Pero no todo fue apatía y conformismo. Los soció-             autor, Jack Kerouac:
logos, en particular, se encargaron de revelar las
profundas grietas de la sociedad estadounidense                   La única gente que me interesa es la que está loca,
de ese entonces. Fueron ellos quienes populariza-                 la gente que está loca por vivir, loca por hablar,
ron expresiones como “alienación”, “crisis de                     loca por salvarse, con ganas de todo al mismo
identidad”, “era de la ansiedad”, “eclipse de la                  tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de
comunidad”, “desarraigo”, “sociedad de masas” o                   lugares comunes, sino que arde, arde, arde como
“muchedumbre solitaria”, para describir diversos                  fabulosos cohetes amarillos explotando igual que




                                                                                                                           análısıs polítıco nº 46
aspectos de los Estados Unidos. Todas esas expre-                 arañas entre las estrellas54.
siones tienen una connotación negativa, indican-
do la desazón que producían entre los analistas                   Los beats constituyen el precedente directo de
los rápidos cambios. Éstos afectaban la conducta              los hippies, pero aunque los beats eran amigos del
sexual y las relaciones entre las diversas generacio-         alcohol, no hicieron del consumo de drogas un
nes y tenían un profundo impacto sobre la estabi-             aspecto central de sus vidas, como sí ocurrió con
lidad de la familia y la comunidad.                           sus herederos55. Había excepciones: el poeta Allen        [21]
    Una de las manifestaciones del cambio de las              Ginsberg fue un promotor de la marihuana, y el
relaciones entre las generaciones fue la rebeldía de          novelista William S. Burroughs fue un adicto insig-
la juventud, manifestada en hechos como la confor-            ne. De hecho, la obra de este último, de corte
mación de pandillas urbanas. Muchos hablaron de               autobiográfico, está en buena medida centrada en
un crecimiento de la delincuencia juvenil, aunque             su hábito. Existe un fabuloso librito que contiene
las estadísticas al respecto no lo confirman. En               las cartas que se cruzaron Burroughs y Ginsberg
general, la opinión de los adultos frente a las ex-           cuando aquél viajó a Colombia en 1953 en busca
presiones juveniles fue de incomprensión, como                de yagé. De sus experiencias da cuenta el siguien-
lo expresa el título de la famoso película “Rebelde           te fragmento de una de las cartas de Burroughs:
sin causa”, de 1955, la cual convirtió de un mo-              “Recuerdo a un oficial del ejército en Puerto
mento a otro a James Dean en una estrella. Algu-              Leguízamo diciéndome: ‘El noventa por ciento de
nos grupos de jóvenes consumían habitualmente                 la gente que viene a Colombia nunca vuelve a
drogas, como es el caso de los negros de los ba-              salir’. Él quería decir, presumiblemente, que
rrios pobres del nordeste que crearon la cultura              aquellas personas eran seducidas por los encantos
Hip. Sin embargo, el consumo estaba concentrado               del país. Yo pertenezco al diez por ciento que
aún en grupos urbanos con vínculos criminales y               nunca volverá”56. Con drogas o sin ellas, la deses-


51   Anger, Kenneth. Hollywood Babilonia. Barcelona: Fábula - Tusquets Editores, 1994, pp. 335-339.
52   Patterson, James T. “Grand Expectations. The United States, 1945-1974”. En: The Oxford History of the United
     States. Vol. X. Nueva York-Oxford: Oxford University Press, 1996, pp. 339, 343, 370, 373-374.
53   Burnham, John C. Bad Habits: Drinking, Smoking, Taking Drugs, Gambling, Sexual Misbehavior, and Swearing in
     American History. Nueva York-Londres: New York University Press, 1993, capítulo 5.
54   Kerouac, Jack. En el camino. Barcelona: Club Bruguera, 1981, p. 19.
55   Burnham, John C. Ob. cit., pp. 133 y 335 (nota 46).
56   Burroughs, William S. y Allen Ginsberg. The Yage Letters. San Francisco: City Light Books, 1975, p. 32.
peranza fue común a los miembros del movimien-               condición marginal y criminal de los usuarios de
                           to. En su poema más famoso, Howl, escrito bajo la            drogas, de un momento a otro sus autores empe-
                           influencia del peyote, Ginsberg escribió: “Vi las            zaron a hablar de los consumidores como “nues-
                           mejores mentes de mi generación destruidas por               tros hijos”. Los artículos aún tenían un tono de
                           la locura”.                                                  reproche y advertencia, pero a mediados de esa
                               El consumo de drogas se mantuvo en un bajo               misma década, hacia 1964-1965, los medios
                           nivel en la década de 1950, pero la represión se             empezaron a publicar historias que mostraban
                           intensificó. La Ley de 1951 –conocida como el                 simpatía por los usuarios. Era inevitable: el con-
                           Proyecto o la Enmienda Boggs– y la Ley de Con-               sumo de drogas psicodélicas y de marihuana se
                           trol de Narcóticos de 1956 han sido las medidas              extendía entre jóvenes de todas las condiciones
                           más drásticas aprobadas por el gobierno federal              sociales. Un par de años después, hacia 1967, la
                           en contra de las drogas57. Ginsberg describió así la         gente empezó a considerar la posibilidad de la
                           situación:                                                   legalización de las drogas, en particular de la
                                                                                        marihuana59.
                                Por aquel entonces [principios de la década de              La expansión del consumo de drogas entre los
                                los cincuenta] –y en la actualidad no ha desapare-      jóvenes de clase media fue una de las muchas
                                cido del todo, pues aún quedan vibraciones              transformaciones sociales que tuvieron lugar en la
                                residuales de la paranoia del estado policial culti-    década de los sesenta. Muchos de estos jóvenes
                                vadas por las brigadas de narcóticos– estaba muy        creyeron ver en las drogas un vehículo para ex-
 análısıs polítıco nº 46




                                extendida la idea implícita de que si hablabas en       pandir la mente o alcanzar un grado más elevado
                                voz alta de la hierba (y no digamos de la droga)        de conciencia. El típico usuario de drogas ya no
                                en el metro o en el autobús, podías ser detenido,       era, como en las cuatro décadas anteriores, un
                                aunque sólo propusieras posibles cambios en las         marginal, un miembro de una minoría étnica, un
                                leyes. Era considerado ilegal hablar de las drogas.     criminal o un bohemio, que vivía de forma “des-
                                Una década más tarde aún no era posible propo-          viada” con respecto a la conducta aceptable para
[22]                            ner cambios en las leyes en un debate transmitido       la mayoría. Desde 1960, los consumidores de dro-
                                por la televisión pública nacional sin que la           gas eran también blancos y de clase media. Las
                                Oficina de Narcóticos y la Comisión Federal de           drogas se extendieron tanto en las universidades,
                                Comunicaciones te denunciaran presentado                que quienes no las consumían se convirtieron en
                                como pruebas las grabaciones de tus palabras.           desviados sociales. Así, la “contracultura” devino
                                Eso ya es historia... Lisa y llanamente, la verdad es   la cultura dominante en las universidades más
                                que la Oficina de Narcóticos estaba conchabada           elitistas.
                                con la delincuencia organizada y participaba bajo           Todavía existía una fuerte oposición a las dro-
                                mano en la venta de droga, por lo que se dedicó a       gas. Al tiempo que los estudiantes universitarios
                                elaborar mitos que reforzaban la “criminaliza-          ejercían el amor libre y consumían drogas ilega-
                                ción” de los adictos en vez de procurarles trata-       les, la mayoría de los estadounidenses elegían
                                miento médico. Los motivos eran claros y                como presidente a Richard Nixon, declarado
                                sencillos: ansia de dinero, salarios bajos, chantaje    enemigo de todos los cambios sociales ocurridos
                                y grandes beneficios ilegales, todo ello a expensas      durante la década. Pero ni así podía negarse la
                                de una categoría de ciudadanos que eran                 mayor legitimidad de las drogas. La nueva actitud
                                calificados por la prensa y la policía de “enemigos      frente a las drogas se mantuvo casi toda la década
                                de la sociedad”58.                                      siguiente. En 1972, la Comisión Presidencial sobre
                                                                                        Marihuana y Abuso de Drogas (Presidencial
                              Esta situación de intolerancia y represión se             Commision on Marihuana and Drug Abuse) reco-
                           modificó a finales de la década de 1950. El cam-               mendó la descriminalización del consumo de
                           bio fue vertiginoso. A partir de 1960, los periódi-          marihuana. En 1977, el gobierno de Jimmy Carter
                           cos y revistas empezaron a publicar historias                apoyó la descriminalización de pequeñas can-
                           totalmente diferentes en relación con las drogas.            tidades para el uso personal. El cambio de política
                           Si hasta entonces las publicaciones insistían en la          fue más contundente en el ámbito regional:


                           57   Musto, David. Ob. cit., pp. 263.
                           58   Ginsberg, Allen. “Prólogo”. En: Burroughs, William S. Yonqui. Barcelona: Editorial Anagrama, 1997, pp. 10-12.
                           59   Burnham, John C. Ob. cit., pp. 120-145.
estudios
para 1978, un total de once estados habían des-               gobierno fue la política antidrogas. Nancy Reagan,
criminalizado el consumo de la droga. A finales                la esposa del Presidente, se hizo cargo de la pre-
de la década de 1970, la cocaína era de uso co-               ocupación del movimiento de los padres de familia
rriente en las fiestas, por lo menos las de quienes            contra la marihuana y emprendió una intensa
podían permitirse pagar su alto precio.                       campaña antidrogas que tenía un mensaje simple
    La actitud con respecto a las drogas volvió a             y contundente: “Sólo di no”. El presidente George
variar a fines de los años setenta. De acuerdo con             Bush, que llegó al poder en enero de 1989, fue
la empresa encuestadora Gallup, la proporción de              aún más lejos. Estableció una Oficina Nacional de
la población que apoyaba una completa legaliza-               Política para el Control de Drogas (Office of
ción disminuyó del 28% en 1977, al 20% en 1982.               National Drug Control Policy, ONDCP) y nombró
Las tasas de consumo entre los estadounidenses                como su director a William Bennett, un moralista
jóvenes y de clase media disminuyeron a lo largo              conservador. El gobierno Bush declaró la “guerra
de la década de 1980. Las causas del cambio                   contra las drogas” y promovió una política de
fueron diversas. Las drogas habían perdido las                “cero tolerancia” frente a su consumo. Los gobier-
connotaciones místicas que tuvieron en años ante-             nos posteriores de Bill Clinton y George Bush hijo
riores. Volvieron a circular advertencias médicas             no han sido tan radicales como los de Reagan y
sobre los efectos del LSD y la marihuana, que                 Bush padre, pero tampoco han desafiado los pre-
cayeron en el terreno abonado de una generación               supuestos básicos de la política antidrogas. De
mucho más consciente de su salud. El crack ali-               Clinton, en particular, algunos analistas esperaron




                                                                                                                        análısıs polítıco nº 46
mentó la ansiedad existente en torno a la relación            un cambio, pero el presidente demócrata prefirió
entre criminalidad y consumo de drogas. Las je-               no correr riesgos.
ringas compartidas por los adictos a la heroína                   La posición de Clinton causó decepción en
expandieron la hepatitis B y el sida. Algunas                 algunos sectores, pero no es difícil comprender
celebridades murieron por sobredosis. En este                 sus razones. El hecho es que la mayor parte de la
contexto, diversos grupos, desde moralistas con-              sociedad estadounidense está de acuerdo con la
servadores hasta militantes negros, atacaron las              prohibición de las drogas y en contra de la legali-    [23]
drogas, identificándolas con la inmoralidad hedo-              zación. En 1977, cuando el movimiento pro legali-
nista que estaba socavando las bases de la socie-             zación llegó a su clímax, tan sólo un poco más de
dad estadounidense desde la década de 1960.                   la cuarta parte de la población estaba a favor de
Además, algunos padres de familia, preocupados                acabar con la prohibición. Así lo entienden el
por la expansión del consumo de drogas entre sus              Congreso y el Ejecutivo. En los Estados Unidos,
hijos, en particular de la marihuana, y por la que            un político nacional no puede desafiar el consen-
consideraban excesiva tolerancia del gobierno                 so a favor de la prohibición de las drogas sin incu-
frente a esta situación, se organizaron y empeza-             rrir en el riesgo de acabar con su carrera. A lo más
ron a movilizar a otros padres para exigir una                que pueden aspirar los activistas a favor de un
política más activa contra las drogas. Esta moviliza-         cambio de la política antidrogas es a éxitos parcia-
ción de los padres fue decisiva en la reorientación           les, tales como la legalización del consumo de
de la actitud frente a las drogas60.                          marihuana con propósitos medicinales o la distri-
    Estos últimos hechos estuvieron asociados a la            bución de jeringas a los consumidores de heroína.
revolución conservadora de la década de los                   Ésta es al menos la situación presente. Aunque no
ochenta, encabezada por Ronald Reagan. La déca-               es posible saber lo que depara el mañana, no es
da de 1970 había sido un período de confusión y               aventurado afirmar que cualquier cambio será
duda. El escándalo Watergate y la derrota en Viet-            lento, y que es bastante remota la posibilidad de
nam se sumaron para poner en cuestión aquello                 una legalización irrestricta de las drogas.
en lo que creían los estadounidenses, en particu-
lar su gobierno. Reagan, quien asumió la Presi-               CONSIDER ACIONES FINALES
dencia en enero de 1981, restableció la confianza                 En las páginas anteriores se ha querido mostrar
de los estadounidenses en sí mismos y en sus líde-            que el prohibicionismo tiene causas diversas y com-
res; pero lo hizo mediante una reacción conserva-             plejas. Factores como el rechazo hacia algunas
dora en todos los campos de la vida social y                  minorías, el temor a cambios sociales acelerados, el
política. Una de las esferas de la nueva acción del           afán por imponer la sobriedad y la posibilidad

60   Massing, Michael. The Fix. Berkeley–Los Ángeles–Londres: University of California Press, 2000, capítulo 11.
misma de la adicción, hicieron parte de la agenda         huana medicinal. Sin embargo, en términos gene-
                           de aquellos grupos que se movilizaron en favor de         rales, la inercia institucional se ha impuesto sobre
                           la prohibición. Ésta no es un fenómeno exclusivo          los deseos de cambio.
                           de Estados Unidos; por el contrario, existe un régi-          En cualquier caso, el futuro de la política
                           men prohibicionista internacional de las drogas           antidrogas dependerá de cómo se resuelva el
                           que tiene ya casi un siglo de historia. Sin embargo,      conflicto presente entre dos tendencias contra-
                           las formas que asume este régimen en cada país            dictorias. Por una parte, el consumo de drogas
                           son distintas. Es cierto que Estados Unidos ha adop-      ilegales se extiende inexorablemente y cada vez
                           tado una versión particularmente radical: represiva       es más legítimo. En años recientes han aparecido
                           en exceso y cruel con el consumidor, y ha usado su        nuevas drogas sintéticas –como el éxtasis– que
                           poder para imponer esta versión a otros países. Pero      han transformado por completo las formas de
                           no hay que confundir el prohibicionismo estadouni-        celebración de la juventud actual. La cultura
                           dense con el prohibicionismo mismo. Aunque mu-            popular dominante condona, y en muchos casos
                           chas naciones rechazan la dureza de la prohibición        promueve, al consumo de drogas. Pero al mismo
                           estadounidense, prácticamente todas las culturas,         tiempo, está en marcha otra tendencia por com-
                           todas las religiones organizadas y todos los países del   pleto opuesta: la imposición de mayores regula-
                           mundo están de acuerdo con alguna versión del             ciones sobre las drogas legales, como el alcohol
                           prohibicionismo.                                          y, sobre todo, el tabaco. Obviamente, las pro-
                               El propósito de este ensayo ha sido exponer           puestas en contra del tabaco y del alcohol son
 análısıs polítıco nº 46




                           cuáles son las raíces del prohibicionismo de Esta-        incompatibles con el tono libertario de la
                           dos Unidos. Ha sido un esfuerzo comprensivo, y            legalización.
                           por tanto no se han discutido sus consecuencias               La resolución de este debate depende en bue-
                           negativas –son muchas– y bastará con citar tres.          na medida de la concepción que se tenga del
                           En primer lugar, el tema de las drogas, que inicial-      papel del Estado. Habría que establecer, en pri-
                           mente es, y ha debido seguir siéndolo, un asunto          mer lugar, si se justifica una política pública que le
[24]                       de salud pública, se convirtió en un problema             diga a la gente qué puede y qué no puede hacer.
                           criminal. En segundo lugar, la guerra contra las          Si se acepta que tiene sentido una política pública
                           drogas ha reducido las libertades y derechos indi-        que intervenga sobre la conducta individual, ha-
                           viduales. Y en tercer lugar, esa guerra tiene costos      bría entonces que determinar cuáles son los lími-
                           sociales y políticos cuya mayor parte recae sobre         tes de tal política. Los libertarios dirán que una
                           los más pobres y marginados, incluyendo a los             política tal no se justifica, pero habría entonces
                           cultivadores del Tercer Mundo. Esta situación ha          que asumir las consecuencias que implica la visión
                           sido reconocida desde hace tiempo. Obviamente,            libertaria del mundo. Por otra parte, cualquier
                           la forma más expedita de acabar con las conse-            regulación en el mercado de las drogas dará lugar
                           cuencias negativas del prohibicionismo sería lega-        a la aparición de un mercado negro y a conductas
                           lizar las drogas, eliminado así de un tajo el             criminales, por lo que habría que determinar
                           prohibicionismo mismo. Dejando de lado el pro-            hasta qué punto es soportable el aumento de la
                           blema práctico de cómo hacer que cambie de                criminalidad causado por tales políticas. Todos
                           opinión esa mayoría de ciudadanos que están a             estos elementos deberían hacer parte del debate
                           favor de la prohibición, la realidad es que la lega-      político, en Estados Unidos y en Colombia. Este
                           lización traería un aumento del consumo, y esto           debate permitiría acordar una política de salud
                           muy probablemente debilitaría el apoyo a la lega-         pública que trate de forma más equitativa las dro-
                           lización. También han surgido muchas iniciativas          gas lícitas e ilícitas. Pero es necesario realizar esa
                           de reforma, incluso desde dentro de los sectores          discusión de forma seria y con argumentos sóli-
                           prohibicionistas. Como ya se dijo, algunas de ellas       dos, evitando en lo posible las consideraciones
                           están en marcha, como la legalización de la mari-         interesadas e ideológicas.
estudios
      España-América
      Latina: la
      dimensión
      europea de las
      relaciones

                                             la última década de siglo xx constituyó
                                             un período particular en la extensa historia de las
                                             relaciones entre España y América Latina. Des-
                                             pués de casi dos siglos durante los cuales los vín-
                                             culos se inscribieron fundamentalmente dentro
                                             de un marco retórico o instrumental, en los dos
                                             últimos lustros del siglo XX se produjo un cambio




                                                                                                        análısıs polítıco nº 46
                                             de gran significación: fue la primera vez que Espa-
                                             ña entró a definir un accionar preciso frente a
                                             América Latina, al tiempo que estos últimos se
                                             inclinaron por ubicar las relaciones con la antigua
                                             metrópoli en un alto nivel.
                                                 En esta elevación de la calidad de las relacio-
                                             nes confluyeron dos tipos de situaciones. Por una       [25]
                                             parte, a lo largo de esta década, España se convir-
                                             tió en un propósito específico de la proyección
                                             internacional de los países latinoamericanos. En
                                             este redimensionamiento de Madrid por parte de
                      Hugo Fazio Vengoa      los gobiernos de América Latina, un papel muy
Profesor titular del Instituto de Estudios
                                             importante recayó en la toma de conciencia por
 Políticos y Relaciones Internacionales,
   IEPRI de la Universidad Nacional de
                                             parte de sus elites políticas y económicas sobre las
     Colombia y del Departamento de          profundas transformaciones que se estaban pre-
Historia de la Universidad de los Andes.     sentando en el escenario internacional tras la
                                             caída del muro de Berlín. El nuevo ordenamiento
                                             internacional en proceso de construcción, aunado
                                             a la necesidad de responder al desafío económico
                                             y político que emanaba de la nueva fase globa-
                                             lizadora en que había ingresado el mundo, indu-
                                             jeron a intensificar los vínculos con los principales
                                             centros económicos y políticos de alcance mun-
                                             dial (Estados Unidos, Japón y la Unión Europea).
                                             En la percepción de los líderes latinoamericanos,
                                             España debía convertirse en un referente y en un
                                             medio para multiplicar e intensificar los vínculos
                                             con la entonces llamada Comunidad Europea.
                                             Este interés por España fue posible porque sólo
                                             en esta década el país ibérico dispuso de un con-
                                             junto de condiciones que favorecieron la eleva-
                                             ción del nivel y la calidad de sus relaciones
                                             internacionales. Madrid comenzó a disponer de
                                             condiciones económicas (desarrollo económico y
                                             la pertenencia a la Unión Europea) y políticas
(democratización, aumento de su autoridad inter-               aislamiento internacional en que se encontraba su
                           nacional) que le permitieron abandonar la anti-                régimen, planteó la iniciativa de que España de-
                           gua retórica y, en su lugar, diseñar y poner en                bía convertirse en el puente espiritual entre Amé-
                           marcha acciones concretas en el plano externo.                 rica Latina y Europa. Éste era el trasfondo que se
                               No obstante el hecho de que los estados lati-              escondía en el proyecto de Hispanidad, la Madre
                           noamericanos mostraron una voluntad en intensi-                Patria y la Comunidad Hispánica de Naciones. En
                           ficar los vínculos con Madrid, los gobiernos de la             otras ocasiones, sostuvo la idea de crear un merca-
                           región emprendieron escasas acciones concretas                 do común entre América Latina y España, con el
                           encaminadas a darle un norte a esta orientación.               ánimo de aumentar el interés europeo por Espa-
                           La iniciativa nunca estuvo de este lado del Atlánti-           ña y abrir perspectivas para la siempre anhelada
                           co. Con su actitud, los gobiernos latinoamericanos             inclusión de su país a la Comunidad Económica
                           simplemente crearon condiciones para que Espa-                 Europea. En la carta que en 1962 dirigió el Minis-
                           ña tomara la iniciativa y le imprimiera una orien-             tro de Asuntos Exteriores de España al Presidente
                           tación a estos vínculos.                                       del Consejo de Ministros de la Comunidad, se
                               El segundo tipo de factores fue el resultado de la         sostenía en concreto: “Creo de interés manifestar-
                           nueva postura que asumió el Estado español en                  le que mi gobierno está convencido de que los
                           relación con los países latinoamericanos. Sin lugar a          nexos que unen a España con los países america-
                           dudas, la historia común, la lengua, la religión y la          nos no han de sufrir mengua con la integración
                           cultura constituyen un trasfondo que explica el por            en la Comunidad; antes al contrario, pueden ser
 análısıs polítıco nº 46




                           qué España ha tenido una sensibilidad y una predis-            una positiva contribución para resolver los proble-
                           posición particular hacia América Latina. Igualmen-            mas planteados entre aquéllos y ésta”1.
                           te, estas mismas circunstancias nos ayudan también                 A veces se quería llegar incluso más lejos
                           a entender las razones que han impulsado a los                 como cuando se pretendía alcanzar una
                           gobiernos latinoamericanos a recurrir a la carta               triangulación de las relaciones. Un ejemplo de
                           española cuando han tenido interés en intensificar             esto se puede percibir en la utópica iniciativa de
[26]                       los vínculos con el viejo continente. Pero de esta             crear una Comunidad Atlántica, estrategia que se
                           sensibilidad y de esta predisposición no se puede              centraba en la conformación de un esquema de
                           inferir que las relaciones se hayan mantenido tradi-           cooperación triangular entre Europa, Estados
                           cionalmente dentro de un alto perfil. En realidad,             Unidos y América Latina. El pretexto era poder
                           sólo en la década de los años noventa, Madrid entró            hacer frente a la amenaza comunista. Pero, en
                           a definir una política particular en relación con el           realidad, esta triangulación debía servir para
                           conjunto de América Latina.                                    reforzar la soberanía española frente a Estados
                               Un breve recorrido histórico nos demuestra con             Unidos y estimular el diálogo y la interdependen-
                           contundencia esta realidad. En épocas anteriores,              cia entre ambas riveras del Atlántico, lo que de-
                           España mantenía vínculos esporádicos con los                   bía contribuir a acrecentar el poder negociador
                           países latinoamericanos, y a estas relaciones, cuan-           de España frente a la CEE, ya que Madrid, por
                           do no eran meramente formales, les asignaba un                 los vínculos históricos, debería asumir el papel
                           carácter instrumental. Esta instrumentalización de             de interlocutor y de puente natural entre Europa
                           los vínculos se remonta a la dictadura de Primo de             y América Latina. El carácter instrumental que
                           Rivera, época cuando se planteó la iniciativa de               Madrid le asignaba a las relaciones con América
                           construir un bloque con los países latinoamerica-              Latina no se limitaba a iniciativas para romper el
                           nos, obviamente bajo el liderazgo de Madrid, para              aislamiento y normalizar los vínculos con el resto
                           otorgarle a España una posición más sólida en el               de Europa. En ocasiones, también se utilizaba
                           concierto de naciones durante el período de                    como mecanismo legitimador de determinadas
                           entreguerras. En este diseño, América Latina no                políticas internas. Este fue el caso cuando se
                           representaba un interés de por sí, sino sólo en la             ansiaba la reconstrucción de la España imperial y
                           medida en que constituía un medio que contri-                  eterna, idea que debía contribuir a aumentar la
                           buía a elevar el papel internacional de España en              cohesión interna.
                           el mundo.                                                          Las relaciones económicas tampoco escapaban
                               Esta misma orientación mantuvo Franco du-                  a esta lógica. Los intercambios comerciales con
                           rante su prolongada dictadura. Para romper el                  América Latina oscilaban de modo permanente.

                           1   Citado en: Truyol, Antonio. La integración europea. Idea y realidad. Madrid: Tecnos, 1972, p. 157.
estudios
Aumentaban en momentos de mayor aislamiento                      ello se debió a que, en ese entonces, las elites
internacional de España (casi un 20% a inicios de                latinoamericanas tenían otras prioridades en ma-
la década de los sesenta) y disminuían cuando se                 teria de política exterior y a que en España la
multiplicaban los vínculos con Europa (10% en la                 clase dirigente y la opinión pública apostaron
década de los años setenta, luego de que Madrid                  todas las fichas a crear las condiciones para que el
suscribiera un acuerdo preferencial con la Comu-                 país ibérico fuese admitido como miembro de la
nidad Económica Europea). La misma situación                     Comunidad Europea. De 1977, año que se presen-
se observaba a nivel de las inversiones2.                        tó la solicitud formal de ingreso, a 1986, momento
    Esta situación comenzó a cambiar sutilmente                  a partir del cual España pasó a ser parte de las
cuando se dio inicio a la transición democrática en              estructuras comunitarias, se constituye un período
el país ibérico. La política de los primeros gobier-             en que la vida nacional y la política exterior espa-
nos centristas mantuvo el referente de que España                ñola comenzaron a comunitarizarse. Este involu-
debía servir de puente entre Europa y América                    cramiento de España en una dimensión
Latina. En ese sentido, las relaciones siguieron                 comunitaria, como referente y como práctica,
inscritas en una perspectiva instrumental. Pero la               sugiere que la evolución ulterior de las relaciones
novedad que se presentó en estos primeros años                   con América Latina ya no puede seguir analizán-
posfranquistas radicó en que el gobierno conserva-               dose dentro de un esquema estrictamente bilate-
dor de la Unión de Centro Democrático se propuso                 ral, pues comienzan a desplegarse a través del
convertir la posición española en una especie de                 referente comunitario.




                                                                                                                                         análısıs polítıco nº 46
tercera vía, que además de reforzar el protagonismo
español en política internacional, debía desvincu-               LA NECESIDAD DE UN NUEVO MARCO DE
lar a América Latina de la tensa dinámica de con-                I N T E R P R E TA C I Ó N D E L A P O L Í T I C A E X T E R I O R
frontación Este-Oeste3. En este plano, debía abrirse                 Uno de los temas que más ha concitado la aten-
un espacio para reanudar relaciones más desintere-               ción de los estudiosos de los temas internacionales
sadas entre las partes. Como concluye Celestino del              en las últimas décadas ha consistido en el diseño de
Arenal:                                                          determinados marcos de interpretación de la polí-                    [27]
                                                                 tica exterior. El realismo, paradigma por largo
    De esta forma, la política iberoamericana se usó en          tiempo predominante en este campo de estudios,
    ocasiones como una política de sustitución, al esti-         ha privilegiado el accionar del Estado en la defini-
    lo de la política franquista, aunque con distinto            ción y en la orientación de la política exterior. En
    acento, que tendía a llenar el eventual vacío que se         esta perspectiva, la política exterior es entendida
    podía producir en la afirmación de la dimensión              como el resultado natural del tipo y de la calidad
    europea de España mediante la apertura de una                de recursos que posee un Estado, así como de la
    tercera vía. Otras veces se utilizó como una política        posibilidad de articular estrategias para la realiza-
    de “presión” dirigida a reforzar la posición nego-           ción de sus intereses nacionales. La teoría de la
    ciadora de España frente a la Comunidad Europea              interdependencia considera que el Estado no es el
    y frente a Estados Unidos. Finalmente, se le asignó          único agente en la vida internacional, pues existe
    la función de política de “legitimación” de la pro-          una profusión de actores no estatales que también
    pia Unión de Centro Democrático a nivel interno,             actúan en este plano. A diferencia de los realistas,
    buscando a través de un pretendido “progresismo”             el Estado no es percibido como un actor unitario,
    lavar la herencia franquista que caracterizaba a             pues en el interior del aparato estatal coexiste una
    parte significativa de sus miembros4.                        multiplicidad de agentes que poseen diversos gra-
                                                                 dos de influencia y disponen de variadas motivacio-
   Si estas nuevas orientaciones y usos que los                  nes en sus acciones.
primeros gobiernos democráticos españoles le                         Estos paradigmas, concebidos en la época más
asignaron a las relaciones no redimensionaron                    álgida de la Guerra Fría, sirvieron de importantes
completamente los vínculos con América Latina,                   marcos analíticos de la política exterior, tal como se

2   Alonso, José A. y Donoso, Vicente. Efectos de la adhesión de España a la CEE sobre las exportaciones de Iberoamérica.
    Madrid: Ediciones de Cultura Hispánica, 1983, pp. 47-51.
3   Mujal León, Eusebio. “Iberoamérica en la nueva política exterior española”. En: AA.VV. Realidades y posibili-
    dades de las relaciones entre España y América Latina en los ochenta. Madrid: Ediciones de Cultura Hispánica, 1986.
4   Del Arenal, Celestino. La política exterior de España hacia Iberoamérica. Madrid: Editorial Complutense, 1994,
    p. 120.
practicaba en ese entonces. Sin embargo, eviden-                     Esta necesaria triangulación y la delimitación
                           cian numerosas limitaciones a la hora de intentar                de un marco de aproximación a la interrelación
                           explicar la política exterior en el mundo posterior              entre política exterior e integración, se vuelven
                           a la caída del muro de Berlín. Las certezas de ayer              tanto más importantes en la medida en que a lo
                           han comenzado a desvanecerse. En esto un papel                   largo de la historia del proceso de construcción
                           importante ha recaído, entre otros, en los avances               comunitaria, América Latina se ha caracterizado
                           que ha registrado la disciplina que dispone de                   por ubicarse en una posición poco privilegiada en
                           marcos más sutiles de análisis; el papel que han                 la escala de preferencias internacionales de la
                           desempeñado los medios de comunicación que                       CEE/UE6. Si, por el contrario, la región hubiera
                           han trastocado los factores que tradicionalmente se              gozado de una elevada prioridad por parte de la
                           identificaban con la política exterior; la prolifera-            UE, la situación sería otra por cuanto existirían
                           ción de variados actores internacionales que le han              claras orientaciones que se convertirían en mar-
                           restado centralidad al Estado en la determinación de             cos condicionantes para todos los estados miem-
                           las orientaciones de actuación externa y, por último,            bros de la organización en sus relaciones con
                           el compromiso de numerosos países de Europa, Asia                América Latina.
                           y América con las estrategias de integración, que al                 Si en general, América Latina se encuentra en
                           acentuar la interdependencia, han alterado la ante-              una posición relativamente periférica en cuanto
                           rior autonomía y soberanía en este campo.                        a las preferencias internacionales de la UE, una
                               Esta última afirmación es de gran importancia                situación parecida se observa cuando se pasa
 análısıs polítıco nº 46




                           para los propósitos de nuestro trabajo. La perte-                revista a las preferencias internacionales de la
                           nencia de España a la CEE/UE, su tardío ingreso,                 mayoría de estados de esta organización, para los
                           que le impuso un conjunto de obligaciones que                    cuales América Latina, por diversas razones,
                           previamente había sido asumido por los países                    tampoco constituye un área sensible de interés.
                           fundadores, su compromiso con la profundización                  Este lugar de América Latina en las escalas de
                           de la integración europea y la reiterada utilización             preferencias internacionales de la Unión Euro-
[28]                       de instrumentos comunitarios en sus estrategias                  pea y de la mayoría de los estados miembros de
                           hacia terceros países, vuelven imperativo el estudio             esta organización se convierte en un asunto tan-
                           de las relaciones entre España y América Latina a                to más importante cuando observamos que en
                           través del referente comunitario.                                los últimos años se han fortalecido las institucio-
                               En este campo, nos topamos, sin embargo, con                 nes y las prácticas de actuación externa de la UE
                           un problema mayor. En el medio siglo de historia                 en el plano económico y político, lo que ha con-
                           de la integración europea, desde el momento de                   llevado a que varios estados miembros de esta
                           fundación de la Comunidad Económica del Car-                     organización opten por renunciar a diseñar una
                           bón y el Acero, CECA, han aparecido importantes                  política propiamente latinoamericana porque
                           marcos explicativos de la integración, pero son                  prefieren asumir de manera preferencial los
                           todavía insuficientes los análisis que versen sobre              vínculos con la región a través de los cauces co-
                           la interrelación entre política exterior e integra-              munitarios.
                           ción, aun cuando todos ellos de modo tangencial                      En otras palabras, la consolidación de la inte-
                           se refieran a la lógica de la actuación externa de               gración europea y la transferencia de funciones
                           los estados miembros o de la CEE/UE como un                      de los estados a los órganos comunitarios han
                           todo. No obstante, la interacción entre ambas                    creado una situación en la cual varios estados
                           variables es fundamental porque, como sostiene                   miembros han europeizado sus actividades hacia
                           Robert Keohane, las instituciones actúan como                    América Latina. En este caso, el fortalecimiento
                           marcos condicionantes del comportamiento de                      de un ámbito internacional comunitario no ha
                           los estados, ya que éstas operan como un conjunto                actuado como un multiplicador de oportunida-
                           de reglas formales e informales, persistentes y                  des, sino como un reductor en la intensidad de las
                           conectadas entre sí, que prescriben patrones de                  relaciones. Esto puede ejemplificarse con el caso
                           comportamiento, limitan actividades y configuran                 alemán, país que del diseño de una política exte-
                           las expectativas de los estados5.                                rior hacia América Latina en la década de los


                           5   Keohane, Robert. International Institutions and State Power. Essay in International Relations Theory. Bouder:
                               Westview Press, 1989.
                           6   Véase Fazio Vengoa, Hugo. La política exterior de la integración europea. Bogotá: IEPRI y Siglo del Hombre
                               Editores, 1998.
estudios
ochenta pasó a otra en la cual ha preferido con-                   El 28 de julio de 1977, el gobierno español
traer su presencia en la zona en beneficio de los              presentó formalmente su solicitud de ingreso a la
órganos comunitarios, lo que se ha traducido en                CEE. A diferencia de otros temas de la agenda
un debilitamiento de su presencia en la región7.               exterior que daba lugar a profundas divisiones
    El estudio de las políticas exteriores de otros            entre los españoles, como por ejemplo la partici-
países de la UE nos sugiere ideas similares. Italia,           pación en las estructuras de la OTAN, el ingreso a
por ejemplo, ha propendido por realizar sus ac-                la CEE despertaba un elevado nivel de consenso,
ciones hacia América Latina a través del cauce                 por cuanto se asociaba a modernización: “El senti-
comunitario, y se ha concentrado ante todo en la               do profundo de la construcción europea se perci-
dimensión económica, para lo cual se ha benefi-                be de manera diferente visto desde España y visto
ciado de la naturaleza básicamente económica de                desde otros socios como Francia o Alemania. Para
la UE en sus relaciones con los terceros países. En            nosotros la idea de Europa está identificada con la
este caso, aun cuando la región no ocupe una                   de modernización”9.
posición privilegiada en la escala de preferencias                 Esta asociación entre Comunidad y moderniza-
internacionales de Italia, podemos hablar de una               ción asumía distintos sentidos, pero la mayor par-
“política latinoamericana” que transcurre a través             te de ellos eran compartidos por la mayoría de los
del cauce comunitario. Sus principales agentes                 españoles. Pertenecer a la Comunidad significaba
son los inversionistas italianos, interesados en               establecer una clara demarcación con el dictato-
abrir nuevos mercados de exportación, y los agen-              rial pasado inmediato. La adhesión también re-




                                                                                                                            análısıs polítıco nº 46
tes comerciales que ven oportunidades de nego-                 presentaba una garantía de la recién estrenada
cio en América Latina8.                                        democracia, y se pensaba como una marcha sin
    Estos ejemplos nos sugieren la idea de que                 retorno, lo que en los imaginarios alejaba aún
para los países de la UE las relaciones con Améri-             más a los españoles del pasado inmediato. La
ca Latina se realizan parcial o totalmente a través            participación en los órganos comunitarios era
de los marcos comunitarios. De ello podemos                    entendida así mismo como un medio que contri-
inferir que, no obstante el hecho de que España                buiría a levantar nuevamente el estatus internacio-       [29]
se diferencie de estos casos en la medida en que               nal de España. Por último, la pertenencia a la
dispone de una orientación política concreta en                Comunidad, además de las garantías económicas
relación a América Latina, ella también transcurre             que deparaba, era percibida como un factor que
a través de este cauce comunitario.                            impulsaría un acelerado proceso de moderniza-
                                                               ción de la economía española.
L A I M P O R TA N C I A                                           El ingreso de España a la Comunidad Económi-
D E L A C E E / U E PA R A E S PA Ñ A                          ca representó nuevas oportunidades pero también
   Desde el momento en que se empezó a dejar                   grandes retos. Por una parte, se tradujo en una
atrás el pasado franquista, los sucesivos gobiernos            merma de autonomía en el manejo de la política
españoles pusieron todo su empeño en hacer                     monetaria, en una severa disminución del poder
realidad el ingreso de su país a la Comunidad. La              de maniobra para atacar los graves problemas que
adhesión se convirtió en un objetivo que debía                 enfrentaba la economía española, como el desem-
concitar el esfuerzo de todas las fuerzas vivas del            pleo, y se agudizó la dependencia externa en razón
país. En este sentido, el caso español constituye              de que numerosas empresas nacionales pasaron a
una experiencia en materia de transición política,             manos de inversionistas extranjeros, quienes esta-
por cuanto la modernización económica y la con-                ban interesados sobre todo en asegurar canales de
solidación democrática debían conjugarse con                   distribución y de mercadeo para sus productos
una orientación nueva en materia internacional,                mediante la adquisición de empresas españolas.
pivote del proceso general de modernización,                       Pero, por otra parte, el ingreso a la CEE forta-
centrada en torno al tema de la adhesión.                      leció la modernización general del país, lo que se


7   Véase Hofmeister, Wilhelm. “Alemania y América Latina. ¿Relaciones sin emociones?”. En: Estudios Internacio-
    nales, año XXXI, No. 121-122, enero-junio de 1998.
8   Véase Fazio Vengoa, Hugo. El arco latino de la Unión Europa y sus relaciones con América Latina. Firenze: European
    Press Academic Publishing, 2001.
9   Westendorp, Carlos. “La política exterior de España: las prioridades permanentes y los nuevos conflictos”.
    Conferencia en el Instituto de Cuestiones Internacionales y Política Exterior, Incipe. 23 de febrero de 1996.
    Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores.
tradujo en una liberalización económica, la armo-                    des inversiones en algunas compañías de avia-
                           nización de la reglamentación de las operaciones                     ción latinoamericanas como Viasa, Ladeco y
                           comerciales con las de los demás estados comunita-                   Aereolíneas Argentinas10.
                           rios, impulsó la entrada de capital extranjero, esti-                    No obstante el cambio potencialmente cualita-
                           muló los intercambios con los demás países                           tivo que representó la adhesión a la CEE para
                           miembros de la Comunidad y modificó las relacio-                     redimensionar la modernización económica del
                           nes externas, al fortalecer la presencia de España                   país, España tuvo también que asumir como pro-
                           en el mundo y abrir un espacio para la multilatera-                  pia la lógica que la Comunidad le imponía a sus
                           lización de sus relaciones internacionales. En la                    relaciones externas. Ello explica por qué en el
                           política exterior se produjo un cambio de gran                       segundo lustro de la década de los ochenta, Espa-
                           magnitud. Si tradicionalmente las acciones exter-                    ña no pudo definir una orientación clara hacia
                           nas españolas se habían ejecutado a partir de un                     América Latina, ya que sus esfuerzos se encamina-
                           esquema bilateral, con el ingreso a la CEE en                        ron a adecuarse a los patrones comunitarios. En
                           1986, a lo que se sumaba la previa incorporación                     este sentido, el ingreso a la CEE implicó grandes
                           dentro de la estructura de la OTAN (1982),                           transformaciones que inhibieron la posibilidad de
                           España asumía también una dimensión                                  proseguir una senda “autónoma” a nivel interna-
                           multilateral. A partir de este entonces, las rela-                   cional y se convirtió en un impedimento para
                           ciones externas de España pasaron a conjugar                         definir una política propiamente latinoamericana.
                           ambas dimensiones.                                                       Madrid tuvo que asumir los acuerdos preferen-
 análısıs polítıco nº 46




                               Otro cambio de gran importancia se presentó                      ciales con los países de la EFTA, con los asociados
                           durante la fase de consolidación democrática. En                     de África, el Caribe y el Pacífico, ACP, y con el
                           esta época de indiscutido predominio socialista se                   Mediterráneo. América Latina, región con la cual
                           forjaron los cimientos de la internacionalización de                 el gobierno español deseaba reanudar sólidos
                           España. El objetivo fundamental que se trazaron                      vínculos, quedaba al margen de los beneficios que
                           los líderes españoles consistió en impulsar un ace-                  deparaban los acuerdos comunitarios. De ahí que
[30]                       lerado proceso de modernización del país con el                      en la segunda mitad de los años ochenta los inter-
                           objetivo tácito de crear las condiciones para el                     cambios comerciales con América Latina decre-
                           ingreso de España en la CEE. La integración de la                    cieron (del 20% de las exportaciones españolas al
                           economía española en la CEE significó la definitiva                  mercado no comunitario en 1980 a un 11% en
                           apuesta por la internacionalización de la econo-                     promedio a finales de la misma década). El ingre-
                           mía, tanto en el ámbito europeo, como a nivel                        so a la CEE se tradujo igualmente en una desvia-
                           mundial. De esta manera, en un breve lapso de                        ción comercial en dirección de la misma Europa
                           tiempo, la economía del país ibérico transitó de un                  comunitaria. Si en 1980 las exportaciones ascen-
                           esquema de protección para convertirse en una                        dían a 8.080 millones de ecus, en 1997 habían
                           economía abierta e inserta en uno de los principa-                   alcanzado la impresionante cifra de los 67 mil
                           les centros económicos y financieros mundiales.                      millones de ecus.
                               La tarea no era para nada fácil. Internacionali-                     Esta necesaria adaptación a la lógica comunita-
                           zar las empresas españolas representaba grandes                      ria es uno de los factores que permite compren-
                           retos, ya que por lo general eran empresas de                        der por qué las relaciones de España con América
                           tamaño mediano, con escasa competitividad y                          Latina objetivamente no pudieron despegar en
                           especializadas en sectores que enfrentaban una                       esas circunstancias, y por qué estos vínculos no
                           aguda competencia por parte de países del Asia-                      pueden analizarse al margen de la comunita-
                           Pacífico, el Mediterráneo y América Latina. Por                      rización de la política y la economía españolas.
                           esta razón, la estrategia española de internacio-                    Por más que en determinadas circunstancias los
                           nalización tuvo que basarse en un conjunto de                        gobernantes quisieran darle una mayor significa-
                           firmas muy específicas, localizadas en áreas tales                   ción a estas relaciones, la comunitarización ha
                           como los servicios o las telecomunicaciones,                         intervenido, a veces, en un sentido contrario. El
                           que parecían ofrecer mejores perspectivas y en                       comportamiento de las exportaciones españolas
                           las que el sector público español disfrutaba de                      desde entonces hasta la fecha ha mantenido esta
                           ciertas ventajas comparativas. Uno de estos                          misma tendencia, tal como puede observarse en el
                           ejemplos fue Iberia, empresa que realizó gran-                       cuadro 1.

                           10   Boix, Carles. Partidos políticos, crecimiento e igualdad. Estrategias económicas conservadoras y socialdemócratas en la
                                economía mundial. Madrid: Alianza, 1996, p. 199.
estudios
c ua d r o 1                                                         En síntesis, para España el ingreso a la CEE/
expor taciones de españa en porcentajes                           UE constituyó un objetivo fundamental para im-
                                  1997    1998     1999 2000      primirle una reorientación general al país. En
Países área Euro                  58,6     59,8     60,2 58,5     buena medida, los primeros cinco años, hasta
Países UE no euro                 10,7     11,1     10,1 11,1     finales de la década de los ochenta, las autorida-
Europa Central y Oriental          1,6      1,8      1,8  2,1     des españolas estuvieron sumergidas en los temas
América del Norte                  4,8      4,6      4,8  5,3     comunitarios y sólo a partir de los noventa comen-
América Latina                     6,4      6,6      6,1  6,1     zaron a disponer de condiciones para promover
Asia                               7,5      5,7      5,7  5,9     una política exterior más clara y enfática hacia los
África                             3,5      3,7      3,6  3,3     países latinoamericanos.
Otros                              6,9      6,7      7,7  7,7
Fuente: Dirección General de Política Exterior, Ministerio de     A M É R I C A L AT I N A E N LO S I N I C I O S
Economía.                                                         D E L A P O L Í T I C A E U R O P E A D E E S PA Ñ A
                                                                      Como España se encontraba absorta en las polí-
   No tardó mucho España en comenzar a con-                       ticas y estructuras comunitarias, en la segunda
vertirse en un país con una gran capacidad de                     mitad de la década de los ochenta, la política lati-
incidencia dentro de los marcos comunitarios.                     noamericana de España se realizó fundamental-
Esto fue el resultado del acelerado y adecuado                    mente a través de los referentes comunitarios.
ajuste a las instituciones y políticas comunitarias               Desde el mismo momento en que ingresó España a




                                                                                                                             análısıs polítıco nº 46
en las que España alcanzó sus objetivos en tiempo                 la CEE, los gobiernos españoles intentaron conver-
récord. Pero también desempeñó un gran papel                      tir su participación dentro de esta organización en
el hecho de que España de modo muy enfático se                    un mecanismo potenciador de los vínculos con
ha declarado siempre como un país integracio-                     América Latina. Dado que la calidad de las relacio-
nista, es decir, es un país que aboga por una ma-                 nes entre la CEE y América Latina era baja, Madrid
yor profundización del proceso de integración, lo                 se propuso convertir a su país en el intensificador
que lo ubica junto a países como Alemania, Fran-                  de los vínculos entre las dos regiones. Pero la filo-   [31]
cia, Bélgica e Italia. En tal sentido, los sucesivos              sofía que subyacía a estas relaciones parecía que
gobiernos españoles han sido firmes defensores                    empezaba a dejar atrás el uso instrumental que
de ampliar los ámbitos de acción comunitario                      antes se le asignaba. “Quiero dejar bien en claro –
incluyendo la Política Exterior y de Seguridad                    señaló el Ministro de Asuntos Exteriores, Fernando
Común, PESC. Pero, por su tardío ingreso a la                     Morán12– que España no intentará actuar como
organización, España tuvo que saber definir clara-                puente. Más bien desearíamos que nuestra activa
mente sus preferencias nacionales en el contexto                  participación en Europa y en las instituciones euro-
comunitario, lo que la ha llevado también a sos-                  peas fuera una fuerza impulsora, la ocasión para
tener posiciones a veces afines al interguberna-                  un cambio de dirección audaz en las relaciones
mentalismo.                                                       entre Europa y América Latina”. Esta vinculación
   Desde el ingreso a la CEE/UE, España pudo                      entre la dimensión europea y América Latina lo
beneficiarse de la Cooperación Política Europea y                 resumió claramente el Ministro de Asuntos Exterio-
después de la Política Exterior y de Seguridad                    res, Carlos Westendorp en su conferencia “España
Común en los siguientes planos: dispuso de un                     entre Europa e Iberoamérica” de febrero de 1996:
perfil internacional inalcanzable en el caso de                   “En 1986 la Comunidad Europea “descubre” a
países pequeños o periféricos, gozando así de                     América Latina, reforzando desde entonces esta
mayor prestigio y de posibilidades de liderazgo;                  dimensión de su proyección exterior. Desde la
logró introducir los intereses particulares en una                Unión Europea tenemos una mayor presencia e
agenda europea convirtiéndolos, de esta manera,                   influencia en América Latina. Y gracias a nuestra
en problemas comunitarios y le permitió justificar                dimensión iberoamericana tenemos también más
ante la opinión pública nacional la adopción de                   peso en Bruselas”.
políticas impopulares con base en la existencia de                    A partir de estos años, comenzaron a presen-
una posición europea11.                                           tarse algunos importantes cambios en las relacio-


11   Barbé, Esther. “La cooperación política europea: la revalorización de la política exterior española”. En:
     Gillespie, Richard (et al.). Las relaciones exteriores de la España democrática. Madrid: Alianza, 1986, p. 156.
12   Actividades, textos y documentos, 1983. Archivo del Ministerio de Asuntos Externos.
nes entre la Comunidad y América Latina. Es                      exagerar el poder de España dentro de la Comu-
                           indudable que en varios de estos campos España                   nidad y, de la otra, si esta mejora se produjo fue
                           desempeñó un papel decisivo. Los logros más                      porque desde inicio de la década de los ochenta
                           importantes alcanzados fueron: el incremento de                  el interés europeo por América Latina había cre-
                           la cuantía de los fondos de apoyo y cooperación;                 cido sustancialmente. El inicio del ocaso de las
                           la suscripción de acuerdos de tercera generación                 dictaduras militares, la revolución sandinista, la
                           con varios países latinoamericanos, los cuales                   guerra de las Malvinas, la crisis de la deuda, etc.,
                           ampliaban los campos de la cooperación; el ma-                   despertaron el interés por la región. En particular,
                           yor respaldo a los procesos de integración en que                los gobiernos de Francia y Alemania habían mos-
                           se estaban comenzando a comprometer varios                       trado mucha sensibilidad frente al problema cen-
                           estados latinoamericanos; la incorporación de                    troamericano. Es más, el segundo le dio un
                           algunos países de la región al acuerdo de Lomé;                  sentido muy concreto a una acción política pro-
                           la inauguración de nuevas delegaciones de la                     piamente latinoamericana que antes era práctica-
                           CEE/UE en varias capitales latinoamericanas; la                  mente era inexistente y que después con las
                           multiplicación de los contactos de los miembros                  transformaciones en Europa del Este nuevamente
                           del Parlamento Europeo con homólogos latinoa-                    desapareció.
                           mericanos; la institucionalización del diálogo                       Tampoco se puede ignorar que además de
                           entre la CEE y América Latina, como el Grupo de                  España existen otros múltiples instrumentos que
                           Río; el diseño de regímenes preferenciales a los                 enlazan a América Latina con Europa. De mucha
 análısıs polítıco nº 46




                           países de América Central, y posteriormente la                   relevancia han sido los vínculos que se han esta-
                           creación de estrategias de fomento a las exporta-                blecido a través de los partidos políticos, las agen-
                           ciones de los países que luchan contra el flagelo                cias para el desarrollo, las fundaciones, etc., que
                           del narcotráfico.                                                delimitaban unos marcos específicos en los que se
                               Esto supuso un gran cambio, porque hasta la                  desenvolvían las relaciones entre ambas regiones.
                           fecha la Comunidad consideraba a los países lati-                    Pero además de esto, el argumento de las rela-
[32]                       noamericanos como un grupo de países no asocia-                  ciones especiales entre España y América Latina
                           dos, con los cuales no mantenía ninguna relación                 enfrentaba tres obstáculos mayores: de una parte,
                           especial, lo cual los ubicaba en un lugar periférico             el contenido económico de la relación especial
                           en la escala de preferencias internacionales de la               entre España y América Latina era muy reducido y,
                           CEE. Para España, el hecho de que la CEE desa-                   puesto que el experimento de integración europeo
                           rrollara una línea concreta de acción en relación                era básicamente una empresa económica, a lo que
                           con los países latinoamericanos revestía una gran                se sumaba el hecho de que los países latinoameri-
                           importancia, ya que le permitía conciliar dos                    canos ansiaban sobre todo facilidades comerciales y
                           orientaciones de su política exterior: la comunita-              financieras, el papel que en este plano podía des-
                           ria y la latinoamericana. Así lo sostenía el Ministro            empeñar España no era muy grande.
                           de Asuntos Externos de España, Fernando Morán,                       En síntesis,
                           cuando en la Conferencia Ministerial de San José,
                           señaló: “Hoy por primera vez, podemos ver cómo                      el peso y la influencia de España en América Lati-
                           convergen los dos ejes centrales de la política                     na no tiene equivalencia con su peso e influencia
                           exterior española; cómo no sólo no hay contradic-                   económica. Hecho que puede servir para explicar
                           ción entre nuestra vocación europea y nuestra                       algunos de los problemas de la política iberoame-
                           vocación americana, sino que es posible que Espa-                   ricana de España, así como para percibir el estre-
                           ña aporte una contribución sustancial a este nue-                   cho margen de maniobra que existe para que las
                           vo diálogo por el que España siempre abogó no                       iniciativas españolas incidan en un cambio de las
                           sólo en Europa, sino también en América”13.                         relaciones entre la Comunidad Europea y América
                               Si buena parte de estos éxitos cosechados en                    Latina, que adolecen del mismo desequilibrio
                           las relaciones CEE-América Latina pueden abo-                       entre los ámbitos político y económico14.
                           narse a España, ello no debe interpretarse, como
                           ha sido habitual, como que su ingreso fue el fac-                   Por último, y esto es sin duda un tema funda-
                           tor potenciador de los vínculos entre las dos                    mental, los sucesivos gobiernos españoles no tar-
                           riveras del Atlántico. De una parte, porque sería                daron en darse cuenta de que era necesario

                           13   Revista de Estudios Internacionales. No. 2, 1985, p. 514.
                           14   Del Arenal, Celestino. Ob. cit., p. 108.
estudios
fortalecer los vínculos entre la UE y América Lati-               ca Latina. En síntesis, aunque quizás no fuese el
na, pero sólo hasta determinado punto, hasta que                  propósito, los gobiernos españoles terminaron
la región hiciese parte de las políticas externas de              convirtiendo a su país en un nuevo puente en la
la Comunidad. Sin embargo, no se podía trascen-                   relación triangular CEE-España-América Latina.
der un dintel que amenazara la autonomía del
país ibérico en sus vínculos con América Latina,                  C O M U N I TA R I Z A C I Ó N Y L A E U R O P E I Z A C I Ó N
por cuanto ello dejaría de reportarle un capital en               DE L AS RELACIONES EX TERNAS
términos de influencia política tanto en América                      Las relaciones de España con América Latina
Latina como dentro de la CEE/UE.                                  encontraban una dificultad adicional para entrar
    Es decir, el ingreso de España y el énfasis latino-           en una etapa de definición: las innumerables alte-
americano en su política comunitaria simplemente                  raciones que se producían en la vida nacional espa-
sirvió de estímulo para que se multiplicaran estos                ñola y en el agitado escenario internacional
variados contactos que ya existían entre Europa y                 redundaban en numerosas redefiniciones de los
América Latina. Si finalmente América Latina                      escenarios en los que se desenvolvían estas relacio-
pudo obtener un mejor margen de negociación                       nes. Tras la muerte del general Franco, España
con la CEE/UE, eso sin duda se debió a la mayor                   ingresó en un período de transición democrática,
sensibilidad que previamente existía en Europa                    que se tradujo en una reorientación de la política
con respecto a los problemas latinoamericanos, al                 internacional. Cuando este proceso se encontraba
papel que ha desempeñado la política defendida                    en una fase más o menos avanzada, España ingresó




                                                                                                                                      análısıs polítıco nº 46
por los diferentes gobiernos españoles, así como al               en la Comunidad Europea, lo que implicó sobrelle-
hecho de que Madrid supo ubicar a su gente en los                 var profundas reformas en el plano interno y
puestos clave de la toma de decisión comunitaria                  redefinir sus ejes de acción internacional. Nueva-
frente a los países terceros.                                     mente, cuando se creía que España se había “nor-
    Pero en sí, el objetivo de España en este plano               malizado” y era un país comunitario íntegro en
era a través de una multiplicación de los contactos               términos de comunitarización, se produjo el fin de
entre la CEE/UE y América Latina, ofrecer garan-                  la Guerra Fría, lo que transformó radicalmente el                [33]
tías económicas a los países latinoamericanos,                    escenario internacional, y surgió en algunas capita-
insertarlos en ámbitos prioritarios de las relacio-               les europeas, entre ellas Madrid, el síndrome de la
nes externas europeas, lo cual, en su momento,                    “marginalización”. Igualmente, el inicio de la déca-
producía un reforzamiento de España, y, de este                   da de los noventa trajo consigo el ambicioso pro-
modo, tenía un impacto considerable en las esfe-                  grama de la moneda única, y para un país de
ras económicas y políticas del país15.                            desarrollo medio como España esto se tradujo en
    En la medida en que para América Latina la                    que los nuevos propósitos comunitarios coparon
calidad de los vínculos con otros países más pode-                buena parte de su agenda internacional. Por últi-
rosos era un asunto estratégico, y que de hecho                   mo, si bien es todavía apresurado sacar conclusio-
España representaba un interés limitado, Madrid                   nes definitivas, el ataque terrorista contra las Torres
recurrió a diferentes maniobras con el propósito                  Gemelas y el edificio del Pentágono se ha traduci-
de triangular a través del país ibérico las relaciones,           do en un cambio de gran magnitud en la vida in-
lo que implicaría un acrecentamiento de su papel                  ternacional, con profundas transformaciones a
internacional y un posicionamiento estratégico en                 nivel geopolítico, lo cual dará lugar a la aparición
los vínculos interatlánticos. Por eso es que desde el             de un nuevo contexto en el que deberán desenvol-
momento mismo de adhesión de España a la CEE                      verse las relaciones entre España y América Latina.
se produjeron declaraciones de intenciones, muy                       Lo que sí se puede concluir de modo parcial es
ricas en generalidades, aun cuando no hubo ningu-                 que cada uno de estos giros ha dado como resulta-
na medida concreta que alterara la posición no                    do modificaciones sustanciales en las relaciones
prioritaria de nuestros países para la CEE. Si en                 entre España y los países latinoamericanos y por
este campo no se produjeron variaciones mayores,                  ello no podemos verlas como un proceso conti-
se debe reconocer que a nivel político España lo-                 nuo y lineal sino como un intenso esfuerzo de
gró intensificar las relaciones entre la CEE y Améri-             problematización y redefinición.


15   Maqrch Pijol, Juan Antonio. “The making of the Ibero-american Space”. En: Roy, Joaquin y Galinsoga Jordà,
     Albert (editores). The Ibero-American Space. Dimensions and Perceptions of the Special Relationship betweeen Spain and
     Latin America. Miami: Universidad de Miami y Universidad de Lleida, 1997, p. 15.
El cambio que afectó de modo más directo la               promoción de valores, pero no se avanzó mayor-
                           política exterior española en la década de los años           mente en lo relativo a los instrumentos para la
                           noventa fue la consolidación de la integración                puesta en marcha de esta política exterior común.
                           comunitaria, tal como quedó esbozada con la                   Ello ha ocasionado consecuencias de dos tipos: de
                           aprobación del Tratado de la Unión, que supuso                una parte, ha fortalecido la asociación entre la
                           la formalización de nuevos ambientes en los cua-              política europea con un conjunto de valores.
                           les se despliegan las tendencias integracionistas.
                           Esto tiene una importancia capital para entender                  El énfasis en lo diplomático en vez de los instru-
                           las relaciones entre España y América Latina por                  mentos coercitivos, la centralidad de la mediación
                           cuanto éstas no transcurren al margen de la                       en la resolución de conflictos, la importancia de
                           comunitarización. En reiteradas oportunidades,                    las soluciones económicas de largo plazo a los
                           las dos direcciones convergen para aumentar el                    problemas políticos, y la necesidad de los pueblos
                           poder negociador de España en el seno de los                      de determinar por sí mismos su propio destino,
                           órganos comunitarios y, en otras, su participación                todo esto contradice las normas de una política de
                           en la CEE/UE se convierte en un referente de                      superpotencia16.
                           acción para el desarrollo de su política latinoame-
                           ricana.                                                           De ahí que hayan surgido grandes expectativas
                               El tratado de la Unión, en su Título Quinto,              entre las naciones en transición y los países de
                           convirtió la Política Exterior y de Seguridad Co-             África, Asia y América Latina, e incluso entre nu-
 análısıs polítıco nº 46




                           mún en un pilar de la Unión Europea, sin llegar a             merosos actores internos, en torno a la transfor-
                           constituirlo en un componente del tronco común                mación de la Unión Europea en un actor que
                           comunitario. Conviene recordar que este tratado               participe más decididamente en la definición del
                           no dispone de un zócalo común, sino que consta                sistema mundial en proceso de conformación.
                           de tres pilares: el primero, el propiamente comu-                 De la otra, la carencia de adecuados instru-
                           nitario de tipo supranacional, se refiere a la unión          mentos de acción creó una brecha entre las ex-
[34]                       económica y monetaria, lo que se ha traducido en              pectativas internacionales que ha despertado y las
                           una transferencia de soberanía a los órganos                  capacidades17, que refleja una contradicción entre
                           supranacionales (la unión financiera con el surgi-            los propósitos y ambiciones de los gobiernos de
                           miento de la moneda única y del Banco Central                 los estados miembros de la UE para desempeñar
                           Europeo); el segundo, abarca los problemas rela-              un papel más importante a nivel internacional y
                           cionados con la política extranjera y de seguridad            su renuencia a ir más allá del esquema
                           común, y el tercero, trata sobre la cooperación               intergubernamental.
                           intergubernamental en materia de justicia y de                    En términos generales, la PESC se caracteriza
                           asuntos internos. Esta división en pilares obedece            porque las decisiones se adoptan por unanimidad,
                           a diferentes tipos de interrelación que se produ-             lo que en principio permite que cualquier país
                           cen entre estos tres ámbitos: el primero es propia-           pueda obstaculizar una acción común y concerta-
                           mente comunitario y supranacional, mientras que               da. Al igual que la Cooperación Política Europea,
                           los otros dos quedaron amarrados en lo funda-                 el Tratado de la Unión establece que la Comisión,
                           mental a la negociación intergubernamental.                   en calidad de “asociado pleno” a la PESC, dispone
                               El artículo J.1 del Tratado de Maastricht define          de la capacidad de iniciativa, determina que el
                           los objetivos de la Política Exterior y de Seguridad          Parlamento Europeo debe ser informado por la
                           Común: reforzar la seguridad de la Unión y de sus             respectiva Presidencia de la Unión y puede formu-
                           estados miembros, mantener la paz y fortalecer la             lar recomendaciones sobre la materia. Pero, a
                           seguridad internacional, promover la cooperación              diferencia de lo que ocurre en otros ámbitos de la
                           internacional, el desarrollo y el reforzamiento de            Unión, la Comisión no es responsable de la
                           la democracia, del Estado de derecho, los dere-               implementación de las políticas externas. Igual-
                           chos humanos y las libertades fundamentales.                  mente, el tratado deja al Parlamento Europeo al
                               La PESC fue definida por el Tratado de                    margen de la toma de decisiones de la PESC. Éste
                           Maastricht en relación con los temas de defensa y             debe ser consultado por la Presidencia en los


                           16   Hill, Christopher y Wallace, William. “Introductions. Actors and Actions”. En: Hill, Christopher (editor).
                                The Actors in Europe’s Foreign Policy. Londres: Routledge, 1996, p. 9.
                           17   Hill, Christopher. “The capability-expectations Gap or Conceptualizing Europe’s International Role”. En:
                                Journal of Common Market Studies. Vol. 31 No. 3, septiembre de 1993.
estudios
aspectos fundamentales y en las elecciones básicas             acometido en los últimos años (el Tratado de
de la PESC. Su comité de asuntos externos, seguri-             Maastricht y el de Ámsterdam) corroboran el
dad y política de defensa mantiene reuniones                   predominio del Estado en la definición de la polí-
periódicas cuatro veces al año con la Presidencia.             tica exterior de la UE en la medida en que los
    Una de las innovaciones que en la materia                  temas fundamentales se negocian en las instancias
introdujo el Tratado de Maastricht fue el compro-              intergubernamentales. Existe, sin embargo, un
miso de los estados miembros en alcanzar posicio-              consenso cada vez más evidente de que no se trata
nes comunes y el hecho de que una vez que estas                de un Estado, tal como lo definían los realistas,
disposiciones han sido acordadas se convierten en              sino de “un Estado activo, capaz de aprender, de
obligaciones para los países integrantes. La dife-             adaptarse y de cambiar en el marco de las limita-
rencia en el fondo radica en que la cooperación                ciones y oportunidades institucionales y normati-
en el anterior esquema “estaba enfocado para                   vas que le ofrece, de una manera altamente
desarrollar políticas conjuntas (...) la PESC intro-           desarrollada, la Unión Europea”20.
duce un mecanismo que determina cómo los                           El proceso decisorio ha evolucionado hacia lo
doce deben llevar a cabo sus acciones”18.                      que Keohane y Hoffmann han denominado un
    Varios factores intervienen en el hecho de que la          intergubernamentalismo supranacional, donde lo
política exterior prosiga vinculada mayoritariamente a         de supranacional “se refiere exclusivamente a la
una dimensión intergubernamental, pero queremos                toma de decisiones por mayoría, a la primacía del
destacar sólo uno: el carácter intergubernamental              derecho comunitario sobre los derechos internos




                                                                                                                           análısıs polítıco nº 46
de la PESC se explica por la gran heterogeneidad de            y la supervisión del Tribunal de Justicia de la acti-
intereses de los países miembros y por la importancia          vidad comunitaria, y no identifican –como el
diferencial que le asignan a ciertos actores extraco-          neofuncionalismo en su primera etapa– la
munitarios. Para algunos estados de la UE, por                 ‘supranacionalidad’ con la meta federal”21.
ejemplo, el desarrollo de una política exterior y                  Esta tesis es plenamente válida para el análisis
de seguridad común debería convertir a la Unión                de la PESC, ya que si bien los estados siguen ejer-
Europea en un émulo de los Estados Unidos, y                   ciendo el principal poder decisorio a través del         [35]
con ello se reduciría sustancialmente el papel del             Consejo, con el Tratado de Ámsterdam la UE ha
hegemón del norte en los asuntos europeos, en                  ampliado sus funciones a través de un mayor po-
condiciones que para otros la presencia de Wa-                 der de control por parte del Parlamento, con la
shington constituye un factor de equilibrio en el              creación de una institucionalidad anexa a la Co-
viejo continente y frena las veleidades hegemó-                misión (la dirección general I A, encargada de
nicas que puedan tener algunos estados europeos.               hacer un seguimiento de la PESC) y la más recien-
Igualmente, no siempre existe un marcado interés               te designación de un PESC, en la persona de Ja-
en que las regiones o temas sensibles para un país             vier Solana, cuyo papel consiste en contribuir a la
miembro sean parte de los dispositivos comunita-               formulación, elaboración y ejecución de las deci-
rios, por cuanto su comunitarización puede                     siones políticas, así como actuar a nombre del
entrañar una pérdida de autonomía en ese cam-                  Consejo y a solicitud de la Presidencia y conducir
po. Esto lo constató claramente el antiguo Mi-                 el diálogo político con terceros países.
nistro de Asuntos Exteriores de España, cuando                     Pero la gran paradoja que enfrenta Europa
señaló: “España debe ser muy cuidadosa, por-                   consiste en que la relación entre los estados y los
que corre grandes riesgos si las áreas de interés              órganos comunitarios se ha vuelto más compleja
de España quedan incluidas en fórmulas de                      ya que en la década de los noventa se asistió a un
mayoría calificada”19.                                         reforzamiento de las instituciones comunitarias lo
    Tanto la experiencia de la PESC como la lógica             que ocurrió de modo paralelo al fortalecimiento
que subyace en las grandes reformas que se han                 de los estados miembros. “Europa –señalaba hace

18   Hord, Douglas. “Developing the Common Foreign and Security Policy”. En: International Affairs Vol. 70 No. 3,
     1994, p. 418.
19   Ordóñez, Fernández. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. No. 169, 9 de noviembre de 1990, pp. 5087-
     5088.
20   Smith, M. “The European Union and a Changing Europe: Establishing the Boundaries of Order”. En: Journal
     of Common Market Studies. Vol., 34 No. 1, 1996, p. 10.
21   Citado en: Salomón, Mónica. “La PESC y las teorías de la integración: las aportaciones de los ‘nuevos intergu-
     bernamentalismos”. En: Revista Cidob d’Afers Internacionals. No. 45-46. Barcelona: Fundación Cidob, 1999, p.
     213.
algún tiempo el Ministro de Relaciones Exteriores                Las tensiones que resultan de la integración
                           de Italia, Lamberto Dini– enseña que la soberanía            económica y de las perspectivas interguberna-
                           renace en la forma de la supranacionalidad, en el            mentales en el ámbito de la política exterior pue-
                           marco de una cooperación internacional basada                den resolverse parcialmente si se introducen dos
                           en la interdependencia y la reciprocidad”22.                 nuevos conceptos: el de comunitarización y el de
                               La dinámica de construcción de la integración            europeización, y si la noción de intereses naciona-
                           europea demuestra que ésta no puede inter-                   les –término que porta una inmensa carga
                           pretarse como un juego de suma - cero, como si lo            valorativa e ideológica, que es inoperante en un
                           que se gana en un nivel se pierde en el otro. Más            contexto de integración y menos aún en un mun-
                           bien, siguiendo a Paul Taylor, puede sostenerse que          do como el actual en el que se asiste a numerosas
                           en la mecánica de la construcción comunitaria el             redefiniciones de los contenidos y de los objeti-
                           Estado y la CEE/UE se refuerzan mutuamente,                  vos internacionales por parte de los estados– la
                           “cuanto más alto es el grado de intergubernamen-             sustituimos por el concepto de preferencias in-
                           talismo, mayor es el grado de integración que pue-           ternacionales, noción más cambiante y menos
                           de tolerarse; cuanto mayor es el grado de                    rígida y, por tanto, más flexible para adaptarse a
                           integración, más fuertes son las manifestaciones             los nuevos entornos internacionales.
                           del intergubernamentalismo”23.                                   La comunitarización, en el sentido que im-
                               Es, en esta perspectiva, que pueden distinguir-          plica una transferencia de soberanía a los órga-
                           se diferentes dimensiones de la política exterior            nos supranacionales, es una categoría
 análısıs polítıco nº 46




                           europea comunitaria. Los órganos comunitarios                operativa para el ámbito económico y financie-
                           tienen competencia directa en materia internacio-            ro, donde el centro de gravedad del poder ha
                           nal sólo en el plano comercial, en materia de                tendido a desplazarse hacia las instituciones
                           cooperación y asistencia, lo cual ata estas estrate-         supranacionales, y donde los estados han teni-
                           gias a la lógica supranacional. De otra parte, la            do que consentir la transferencia de parte de
                           PESC constituye un componente diferente que se               su soberanía a los órganos comunitarios, como
[36]                       realiza a través de la negociación interguber-               único procedimiento a través del cual buscan
                           namental, lo que abre un amplio abanico de posi-             satisfacer determinadas preferencias a nivel
                           bilidades para la realización de las preferencias            regional e internacional. La europeización
                           nacionales por parte de los países miembros. Por             alude a la modalidad de integración que preva-
                           último, subsiste una dimensión eminentemente                 lece en los otros dos pilares del Tratado de la
                           bilateral en el relacionamiento externo por parte            Unión, en los que en lo fundamental no se ha
                           de los estados miembros.                                     abandonado la soberanía en favor de los órga-
                               En este sentido, el avance en la construcción            nos comunitarios. En este sentido, la europei-
                           comunitaria, al tiempo que ha transferido nu-                zación deja abierta la posibilidad de una
                           merosas funciones a los órganos supranacio-                  eventual transferencia posterior de competen-
                           nales, también ha mantenido abierta una serie                cias a la UE, pero recalca, al mismo tiempo, el
                           de intersticios a través de los cuales los estados           mantenimiento de una alta cuota de soberanía
                           miembros realizan sus intereses y ejecutan su                en materia de política exterior en manos del
                           política exterior. La integración, en este plano,            Estado 24.
                           debe entenderse como un juego de suma positi-                    La política exterior se europeiza cuando la
                           va: la comunitarización ocasiona un aumento                  CEE/UE se convierte para el conjunto de sus
                           del papel de los estados tanto dentro de la                  estados miembros en un sistema internacional
                           CEE/UE como en función de la dinámica mis-                   que les permite expresar y realizar parte impor-
                           ma de la integración. Para entender este punto               tante de sus preferencias nacionales y proyectarlas
                           debemos involucrar un par de conceptos que                   al plano externo. En principio, la negociación en
                           nos ponen en evidencia las disimilitudes en la               política exterior no es un juego de suma – cero,
                           dialéctica Estado - supranacionalismo en el caso             por cuanto esta “renacionalización” de las prefe-
                           europeo.                                                     rencias internacionales puede reforzar la autori-


                           22   Dini, Lamberto. “L’Europa e l’America nell’età della globalizzazione”. La Habana 10 de junio de 1998,
                                archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia.
                           23   Taylor, Paul. The European Union in the 1990’s. Oxford: Oxford University Press, 1996, p. 25.
                           24   Mosrisse-Schilbach, Melanie. L’Europe et la Question Algérienne. París: PUF, 1999, capítulo primero.
estudios
dad de la Unión Europea en la escena internacio-                  Por una parte, España busca un espacio propio del
nal. Es, en este sentido, que la europeización ro-                ámbito CPE y, por otra parte, define con claridad
bustece el papel del Estado y permite alcanzar                    una agenda propia (Mediterráneo y América Lati-
objetivos que difícilmente podrían conseguirse de                 na), diferente de la agenda prioritaria en la CPE
manera individual.                                                (Europa Central y Oriental). La diplomacia espa-
                                                                  ñola actúa motivada por dos factores: la búsqueda
EUROPEIZACIÓN COMO                                                de un mayor estatus internacional (potencia me-
“ P O L Í T I C A E X T E R I O R I N T E R N A”                  dia) y la percepción de ser un país periférico en la
    Podemos distinguir varias modalidades de                      Nueva Europa25.
europeización. De una parte, se expresa como
en una política exterior interna a la UE en la                    Otro ejemplo de esto lo encontramos en la
medida en que a través de ella los estados                    idea de constituir una comunidad iberoamericana
miembros persiguen ciertos objetivos dentro                   que se ha propuesto crear un espacio iberoameri-
del espacio comunitario y modifican así su                    cano que, con el tiempo, pueda derivar hacia la
posicionamiento internacional. Para un país                   conformación de una comunidad genuina. Esta
como España, la europeización significa un                    comunidad no ha sido pensada como un proceso
medio de maximización de la protección que                    de integración o como una alianza económica o
provee un grupo más poderoso, al tiempo que                   política, sino simplemente como un espacio de
aumenta la posibilidad de ejercer una mayor                   concertación de países con una historia, lengua y




                                                                                                                            análısıs polítıco nº 46
influencia sobre los socios más grandes. Como                 cultura comunes, con el propósito de favorecer la
ya lo hemos señalado, desde varios ángulos se                 interdependencia económica y cultural, fortalecer
puede sostener la tesis de que la integración en              la democracia y elevar el papel del conjunto en el
las estructuras comunitarias constituye un fin en             escenario internacional.
sí de la política española. Es el mercado donde                   Las cumbres iberoamericanas que han sido su
realiza más de las dos terceras partes de su co-              corolario han estimulado el surgimiento de este
mercio exterior, en calidad de país de desarro-               nuevo tipo de vinculación inexistente en el pasa-          [37]
llo medio dentro de la organización se ha                     do. Los contactos regulares que de ahí se han
beneficiado de la transferencia de recursos fi-               desprendido han permitido ampliar la cobertura
nancieros y tecnológicos, es el lugar de origen               de acción de España en el continente americano,
de la mayor parte de la inversión extranjera                  y con sus resoluciones se ha ido conformando el
directa y la pertenencia a la organización ayuda              espacio iberoamericano en ámbitos específicos.
a realzar su imagen internacional.                            No obstante la significación política de estas cum-
    La política española hacia América Latina se              bres, se ha podido observar en los últimos años un
convierte en una política exterior interna, en la             agotamiento de las mismas.
medida en que la relación especial con los países                 Existen varias razones de fondo que explican el
del continente americano maximiza el poder                    languidecimiento de este tipo de encuentros.
negociador de España dentro de la UE. En alto                 Desde un punto de la política exterior española,
grado la política latinoamericana de España en los            principal gestor del espacio iberoamericano, el
años noventa estuvo motivada por los profundos                tema de lo iberoamericano sólo existe y se experi-
cambios que tuvieron lugar en el continente euro-             menta a nivel de las cumbres, pero éste no hace
peo tras la caída del muro de Berlín. La intensifi-           parte de una verdadera política de Estado. Como
cación con los países de la “otra” Europa aumentó             señala un analista español,
el temor de marginamiento de España en el con-
cierto europeo. América Latina, en este sentido,                  Nunca se ha aceptado plenamente lo iberoameri-
se convirtió en la estrategia utilizada por Madrid                cano de forma incluyente y (...) su más alto nivel
para mantener cierta capacidad de incidencia en                   alcanzado han sido únicamente las cumbres ibero-
las agendas comunitarias.                                         americanas. La política exterior española hacia
                                                                  Iberoamérica ha sido tradicionalmente una políti-
     La inflexión de 1989, determinada por el final de            ca exterior no incluyente, en el sentido de que no
     la Guerra Fría, reorienta la diplomacia española.            siempre se han tenido en cuenta los intereses de

25   Barbé, Esther. “De la ingenuidad al pragmatismo: 10 años de participación española en la maquinaria
     diplomática europea”. En: Revista Cidob d’Afers Internacionals. Nos. 34-35. Barcelona: Fundación Cidob.
los países y de las sociedades civiles iberoamerica-      utilidad que se le asigna a Cuba, país en el cual han
                                nas. Todo ello ha generado un discurso retórico, a        desempeñado un papel destacado las pequeñas y
                                veces falto de sentido práctico, y que ha propicia-       medianas empresas. Según estimaciones de la Aso-
                                do una cierta incomprensión26.                            ciación de Empresarios Españoles en Cuba, las
                                                                                          inversiones directas extranjeras españolas ascen-
                               Este carácter no incluyente del tema de lo                 dían en 1995 a unos 12 mil millones de pesetas. El
                           iberoamericano se explica por el carácter funcio-              número mayor de empresas localizadas es de tama-
                           nal que en alto grado Madrid le asigna a las rela-             ño mediano y pequeño. Según han manifestado
                           ciones con los países latinoamericanos: constituye             algunos empresarios, Cuba ha sido la primera ex-
                           un mecanismo a través del cual Madrid fortalece                periencia internacional de algunas empresas que
                           su papel de interlocutor natural entre Europa y                posteriormente han invertido en México, Argenti-
                           América, mantiene la centralidad del país ibérico              na y Marruecos28.
                           en la triangulación de las relaciones, con lo cual                 Desde una perspectiva institucional, la euro-
                           eleva sus márgenes de actuación a nivel interna-               peización es una política exterior interna que
                           cional y aumenta su capacidad negociadora en el                conlleva a una compleja interpenetración de las
                           seno de la CEE/UE.                                             instancias que participan en su definición y, por
                               Esta misma circunstancia se observa en la lógi-            tanto, conduce a una redefinición de la insti-
                           ca de las relaciones económicas que Madrid man-                tucionalidad estatal para ajustarla a las necesida-
                           tiene con los países latinoamericanos, las cuales, a           des de la integración. En este plano, se observa
 análısıs polítıco nº 46




                           diferencia de lo que ocurre en el plano político,              que la europeización ha conducido a una
                           se realizan a través de un cauce bilateral. Ello se            comunitarización de las distintas dependencias
                           explica porque la triangulación de las relaciones              estatales y a que éstas actúen como una esponja
                           económicas se encuentra aún en un estado inci-                 que moldeablemente permita la interacción de
                           piente y sólo se ha alcanzado un acuerdo relativa-             los distintos niveles institucionales. Esta prolife-
                           mente sólido de la UE con México. Pero más                     ración de intersticios a través de los cuales
[38]                       importante aún es el hecho de que América Lati-                interactúan los ámbitos comunitarios y los nacio-
                           na se ha convertido en un objetivo principal en el             nales ha conducido igualmente a la creación de
                           proceso de internacionalización de las empresas                mecanismos de coordinación de la política co-
                           españolas. Para ello se han beneficiado de las                 munitaria.
                           transformaciones económicas que han tenido                         En la medida en que la política exterior espa-
                           lugar en la región desde mediados de la década                 ñola se ubica en la doble dinámica del bilate-
                           de los años ochenta y de la privatización de em-               ralismo y del multilateralismo comunitario, las
                           presas del sector público.                                     relaciones con América Latina se inscriben y
                               El criterio que motiva esta multiplicación de              reciben el influjo institucional que incide en la
                           contactos con América Latina se debe a las oportu-             naturaleza de las relaciones. En este sentido, la
                           nidades que la región abre a España para una ace-              política latinoamericana de España adquiere
                           lerada internacionalización de sus empresas. Como              nuevos impulsos cuando, por ejemplo, se suscri-
                           lo señalara Pedro Luis Uriarte, Vicepresidente y               ben acuerdos de la UE con países latinoamerica-
                           Consejero delegado del Banco Bilbao Vizcaya, BBV,              nos. Entre éstos encontramos el acuerdo de
                           refiriéndose a la crisis financiera que afectó a Amé-          cooperación interregional Unión Europea-
                           rica Latina en los años 1998 y 1999, señala que                Mercosur y la firma de acuerdos de la Unión
                           permanecerán en la región, donde han invertido                 Europea con México y Chile. El Mercosur, a par-
                           más de 3.000 millones de dólares (unos 435.000                 tir de esta mayor interdependencia, se ha conver-
                           millones de pesetas) porque no son capitales go-               tido en el socio privilegiado a nivel comercial y
                           londrina. “Con los 3.000 millones de dólares que               de inversiones de la UE y España en América
                           hemos invertido en Sudamérica no hubiésemos                    Latina. Para España, los países miembros del
                           adquirido ni el 1% de un mercado europeo como                  Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Para-
                           Italia”27. Lo mismo se observa con respecto a la               guay), a lo que se puede agregar a Chile en cali-

                           26   Mallo, Tomás. “De las cumbres iberoamericanas a la articulación de una comunidad iberoamericana de
                                naciones”. En: Síntesis. Nos. 27-28, Madrid: 1998, p. 104. Véase también Rojas Aravena, Francisco. Las cumbres
                                iberoamericanas. Una mirada global. Caracas: Flacso-Chile, Nueva Sociedad, 2000.
                           27   El País, 21 de septiembre de 1998.
                           28   Valencia, Manuel. “Dos países siempre cercanos”. En: Economía Exterior, No. 8, primavera de 1999, p. 93.
estudios
dad de Estado asociado, representaron en 1997                   plazo. En cuanto a las opciones estratégicas, la
el 56,8% de las exportaciones de España hacia                   IED española en América Latina no parece desti-
América Latina y el 54,4% de las importaciones.                 narse a explotar recursos naturales, sino que se
Esta participación del Mercosur es tanto más                    motiva por las posibilidades de abrir nuevos mer-
importante si tenemos en cuenta que en 1991                     cados, sobre todo a partir del momento en que los
estos países representaban el 27,9% de las colo-                países de la región se comprometieron en apertu-
caciones españolas en nuestra región y el 48,3%                 ras comerciales y en la creación de acuerdos de
de las compras. Es decir, de aquí surge un supe-                libre comercio.
rávit con el Mercosur que se ha convertido en un
objetivo estratégico en las ofensivas españolas
para capturar nuevos mercados. Pero, más im-                    c ua d r o 2
portante aún, España en esta triangulación de las               i n v e r s i o n e s e s pa ñ o l a s e n e l e x t e r i o r
relaciones comerciales se convierte en un país                                                    1998          1999      2000
que asume un protagonismo muy alto y pretende                   UE                                 27,9         34,5       48,8
incidir en el curso que adopten los vínculos en-                Europa no comunitaria               1,8          2,9        4,0
tre la Unión Europea en general y el Mercosur.                  Estados Unidos                      7,8          0,7        7,9
                                                                Paraísos Fiscales                   3,6          2,5        1,3
EUROPEIZACIÓN COMO                                              Europa Centro Oriental             0,39         0,23       1,93
“ P O L Í T I C A E X T E R I O R E X T E R N A”                África                              1,2         0,41        0,2




                                                                                                                                     análısıs polítıco nº 46
    La europeización es una política exterior                   América Latina                     56,3         57,5       33,8
externa a la CEE/UE en la medida en que posi-                   Asia sin Japón                      0,5          0,5        0,1
bilita la multilateralización de temas políticos y              Fuente: Dirección General de Comercio e Inversión. Ministerio
económicos internacionales, crea las condiciones                de Economía.
para una mayor aproximación de las políticas
exteriores de los estados miembros, y esta simili-
tud reduce las divergencias y las competencias.                     La destinación de grandes volúmenes de in-                    [39]
La europeización se refleja como “una maxi-                     versión debe servir igualmente para intensificar
mización” de posicionamiento internacional                      una dimensión económica en los vínculos entre
como, por ejemplo, cuando un país acrecienta                    España y América Latina, lo cual adapta estos
sus facultades negociadoras a nivel internacional               vínculos a la naturaleza económica de las relacio-
por el hecho de ser parte de la UE.                             nes de la UE con América Latina y ubica a Espa-
    Este es el caso de España, país que ganó un                 ña en la intersección de esta dinámica. Empero,
doble prestigio frente a los países latinoamerica-              el móvil principal consiste en aumentar su efica-
nos: como modelo de transición democrática y,                   cia y reforzar la competitividad internacional de
sobre todo, como nuevo punto de intersección                    España a través de la internacionalización de sus
entre América Latina y la Unión Europea. De otra                actividades. Los sectores que más han concitado
parte, la relación especial con América Latina ha               la atención de los inversionistas extranjeros han
servido para potenciar las capacidades negociado-               sido el sector financiero, los transportes y las
ras de Madrid en el seno de la UE.                              comunicaciones. Como señala el Ministro Josep
    Las grandes inversiones que España ha realiza-              Piqué,
do en América Latina son una buena demostra-
ción de esta tendencia. En las relaciones de                        En la fase actual de internacionalización de la eco-
España con América Latina, la Inversión Extranje-                   nomía española, no sólo destaca el hecho del enor-
ra Directa, IED, ha desempeñado un importante                       me crecimiento de las inversiones españolas en el
papel, tal como puede observarse en el cuadro 2.                    exterior (6,2 billones de pesetas en 1999), sino la
En cuanto a los criterios de selección de los países                significativa concentración de este incremento en
hacia los cuales se canaliza la IED, los inversio-                  los países de Iberoamérica (4 billones de pesetas),
nistas españoles se interesan en América Latina                     en donde las empresas españolas fueron las prime-
por la densidad de los vínculos existentes a nivel                  ras inversoras, superando a EE.UU. pues acumula-
económico y político, lo cual abre posibilidades                    ron el 53% del total de inversión extranjera en la
para consolidar su presencia internacional a largo                  región29.


29   Piqué, Josep. “Nuevas fronteras de la política exterior de España”. En: Política Exterior. No. 79, enero-febrero
     de 2001, p. 64.
EUROPEIZACIÓN COMO                                            comunitarias se realizan no sólo a partir de las
                           “ P O L Í T I C A E X T E R I O R R E F R A C TA D A”         preferencias y posiciones que sostienen los países
                               La europeización también se expresa como                  miembros, sino que también éstas se encuentran
                           una política exterior refractada a través de la               atravesadas por factores o actores extracomu-
                           CEE/UE. Este es el caso cuando un país miembro                nitarios que, en determinadas ocasiones, inducen
                           utiliza los canales de la Comunidad para maxi-                a la adopción de determinadas posiciones por
                           mizar su poder negociador o para conservar una                parte de los países miembros y de la CEE/UE. En
                           orientación política, insostenible si contara única-          este caso, la política española en dirección a Amé-
                           mente con los recursos nacionales. En este senti-             rica Latina no sólo tiene que tener en cuenta el
                           do, la política latinoamericana de España ha                  marco institucional comunitario en que se desen-
                           creado un conjunto de expectativas en la región               vuelve parte de su actuación, sino el influjo que
                           (intensificación vía España de los vínculos con               emana de un país extracomunitario de gran peso
                           otros países europeos) que no hubieran sido posi-             a nivel continental como Estados Unidos.
                           bles de no ser parte de esta organización. Con                    Ello, en parte, explica las constantes oscilacio-
                           ello, España ha logrado hacer palidecer la tradi-             nes en la orientación que siguieron los gobiernos
                           cional predisposición de los países latinoamerica-            socialistas españoles con relación a América Lati-
                           nos por intensificar los vínculos con Alemania                na. Bajo la dirección del primer ministro socialis-
                           (gran potencia industrial europea), Reino Unido               ta de asuntos externos, Fernando Morán, entre
                           (tradicional inversor en la región), y Francia, por           los años 1982 a 1986, se intentó darle una mayor
 análısıs polítıco nº 46




                           los significativos lazos culturales y políticos que           fluidez a las relaciones con los países no euro-
                           tradicionalmente este país ha construido con                  peos y se defendió una mayor equidistancia con
                           América Latina.                                               respecto a los Estados Unidos31. Con su sucesor,
                               España refracta su política exterior a través de la       Francisco Fernández Ordóñez, 1986 y 1993,
                           UE cuando se ha preocupado por dotar de un                    como una manera de obviar el referente norte-
                           contenido económico a las relaciones con América              americano, sostuvo la idea de una mayor conver-
[40]                       Latina, lo cual no sólo se corresponde mayormente             gencia de la política latinoamericana con la
                           con la naturaleza de la UE, sino que también con              europea y abogó por otorgarle una mayor
                           lo que anhelan los estados latinoamericanos de las            centralidad a los asuntos latinoamericanos en el
                           relaciones con el Viejo Continente.                           seno de las organizaciones comunitarias. Duran-
                                                                                         te la dirección de Javier Solana se le dio conti-
                                Naturalmente –escribe el Ministro de Asuntos             nuidad a esta última orientación.
                                Externos de España– esto supone un cambio cuali-             Las relaciones de la UE y de España con Amé-
                                tativo en la relación de España con América Lati-        rica Latina tienen en cuenta una fractura de tipo
                                na. Una relación alejada ahora de la retórica un         geopolítico que se presenta en el continente
                                tanto vacía de contenido que predominaba en              americano. Mientras la Gran Cuenca del Caribe,
                                nuestras relaciones hasta hace algunos años, y que       región que incluye el norte de América del Sur y
                                ha permitido revitalizar nuestros vínculos tradicio-     Centroamérica, con la sola excepción de Cuba,
                                nales, dotándolos de una savia nueva en los secto-       se encuentra dentro de un gran designio
                                res económico, financiero, empresarial y                 geopolítico norteamericano, cuyos estados man-
                                tecnológico. La política de España hacia América         tienen estrechos vínculos con la potencia del
                                Latina presenta realmente perfiles inéditos hasta        Norte, el resto de América del Sur y sobre todo
                                hace bien poco30.                                        el Cono Sur constituye una zona menos
                                                                                         hegemonizada por parte de los Estados Unidos.
                           EUROPEIZACIÓN COMO “POLÍTICA                                  En su afán de mantener mayores márgenes de
                           E X T E R I O R H O M O G E N E I Z A D A”                    autonomía, los gobiernos de estos países se han
                              La europeización también puede ser la interio-             preocupado por desarrollar una inserción
                           rización de una política exterior homogeneizada               multilateral en la que determinados actores no
                           de la CEE/UE en relación con la posición que                  americanos sirvan de contrapeso y equilibrio al
                           adoptan algunos países extracomunitarios (v. gr.              poder de los Estados Unidos. En este sentido, en
                           Estados Unidos). En este caso, las posiciones                 el Cono Sur ha existido una predisposición ma-


                           30   Ídem.
                           31   Morán, Fernando. “Principios de la política exterior española”. En: Leviantán, No. 16, 1984.
estudios
yor a intensificar las relaciones con Asia y sobre           en que España ingresó a la OTAN, su política hacia
todo con los países europeos.                                Estados Unidos comenzó a presentar importantes
    Los estados de la Unión Europea y obviamente             variaciones. Se optó por tratar de alcanzar un difí-
España, grandes conocedores de esta realidad                 cil equilibrio entre la acción autónoma de España
geopolítica, se han propuesto acrecentar el acer-            que debía reconstruir sólidas bases para la intensifi-
camiento con estos gobiernos, siendo mucho más               cación de sus vínculos con América Latina y los
cautelosos en lo que se refiere a aumentar la pre-           límites que imponían los intereses norteamerica-
sencia en la Gran Cuenca del Caribe. Esto queda              nos en la región. Por esta razón, cuando se creó el
claramente demostrado cuando se analiza la diná-             grupo de Contadora, el gobierno español optó por
mica del comercio internacional de España y tam-             modificar su posición, le bajó el perfil a su partici-
bién de los otros países de la Unión Europea.                pación, favoreció la estrategia de apoyar las iniciati-
    En los intercambios comerciales se destaca el            vas que surgieran de los países de la región y trató
escaso peso que para España tienen los países                de involucrar más decididamente a la Comunidad
centroamericanos y del Caribe, con las únicas                en la región a través de la Conferencia de San José.
excepciones que son Cuba, país con el cual se                “En este sentido, cambió la estrategia de actuación
mantiene una “relación especial”, y República                y mediación del gobierno socialista en la región
Dominicana, que además del amplio desarrollo                 optándose principalmente por la acción indirecta,
turístico, ha incrementado sus vínculos desde el             el apoyo a los planes de paz de la zona, el plantea-
momento de su ingreso al conjunto de países del              miento del tema en el Consejo de Europa y, una




                                                                                                                          análısıs polítıco nº 46
Acuerdo de Lomé. Los países de América Central,              vez en la CEE, por la actuación en el marco de la
descontando Panamá, representaron el 3,2% del                misma”33.
total de exportaciones españolas hacia América
Latina en 1997 y el 3,9% de las importaciones.               EUROPEIZ ACIÓN COMO “POLÍTICA
    Incluso el intercambio con México ha tenido              E X T E R I O R I N S T I T U C I O N A L I Z A D A”
un comportamiento oscilante. De representar el                  Por último, la europeización puede asumir la
lugar de destino del 28,1% de las exportaciones              modalidad de una política exterior institucio-            [41]
españolas hacia América Latina a inicios de los              nalizada, como, por ejemplo, cuando en relación
noventa, descendió en 1995 al 11,6% y en 1997                con un problema, un país o una zona, los estados
representó el 13,8%. Del lado de las importacio-             miembros no logran –o no se proponen– conce-
nes, se pasó, en esos mismos años, del 32,1% al              bir sólidas estrategias y son sustituidos por los
21,3 y 22,4%. En esta situación han intervenido              diseños que se originan en los órganos comunita-
básicamente dos factores: de una parte, la crisis            rios. En este caso la UE se convierte en un actor
financiera mexicana de 1994 y sobre todo la des-             suplementario que canaliza la “voluntad” del con-
viación comercial que supuso la creación del                 junto de los estados miembros.
NAFTA, lo que aumentó el comercio azteca con                    Esta política exterior institucionalizada es la
Estados Unidos en tres años en un 64%32. Las                 que ha prevalecido en relación con Cuba. Tras la
autoridades españolas han perseverado en su                  disolución del campo socialista y debido a la ex-
empeño de fortalecer los vínculos económicos                 clusión de Cuba del mercado norteamericano, los
con México y por esta razón, en el marco del                 principales objetivos en la proyección exterior del
Acuerdo económico integrado en el Tratado, el                país caribeño se centraron en intensificar las rela-
Gobierno español puso a disposición del mexica-              ciones con los países de la CEE/UE y de América
no, y de los empresarios de ambos países, una                Latina. En las nuevas condiciones internacionales
línea de crédito por valor de 1.500 millones de              de la Posguerra Fría, se ha observado una cierta
dólares, de los cuales 300 millones estaban reser-           reciprocidad por parte de la Unión Europea.
vados a pequeños y medianos proyectos.                       Ilustran esta tendencia la creación en abril de
    Igualmente, la pertenencia de España a la                1994 de una oficina de ayuda humanitaria ECHO
OTAN y las relaciones con los Estados Unidos a               en la Habana, el establecimiento del diálogo entre
través de esta organización también terminaron               la Comisión Europea y el gobierno y la conserva-
imponiendo una mayor dosis de realismo a la polí-            ción de un significativo volumen de cooperación
tica latinoamericana de España. Desde el momento             económica y ayuda humanitaria a la isla.


32   Ojeda, Mario. “México y España veinte años después de la reanudación de las relaciones”. En: Foro
     Internacional. Vol. XXXVIII, México: abril-septiembre de 1998, p. 167.
33   Del Arenal, Celestino. Ob. cit., p. 144.
Igualmente, el endurecimiento de las actitudes      brada en Viña del Mar, en noviembre de 1996.
                           hostiles de Estados Unidos frente a Cuba, el bajo           En la declaración final se estipuló que a partir
                           lugar que la isla ocupa en la agenda comunitaria y      de noviembre comenzarían las negociaciones no
                           de la mayoría de los países miembros de la Unión        arancelarias entre la UE y el Mercosur más Chile
                           y la rivalidad entre la UE y Estados Unidos en          para liberalizar su comercio antes del año 2005.
                           América Latina se han convertido en factores que        Se aprobó igualmente renovar el régimen de pre-
                           han creado las condiciones para que la Unión            ferencias arancelarias con la Comunidad Andina
                           ponga en práctica una modalidad de PESC en              de Naciones hasta el año 2004. Por su parte, se
                           relación con Cuba. En tal sentido, el 2 de diciem-      estableció que las negociaciones arancelarias en-
                           bre de 1996, a iniciativa del gobierno español, la      tre la UE y la Comunidad Andina de Naciones se
                           UE adoptó una posición común sobre Cuba, con            iniciarían el 1 de julio de 2001. Las dos regiones
                           el objetivo de “favorecer un proceso de transición      se comprometieron a preservar la vigencia plena e
                           hacia una democracia pluralista y el respeto de los     irrestricta de las instituciones democráticas y pro-
                           derechos humanos y libertades fundamentales”, lo        cesos electorales libres, justos y abiertos. Manifes-
                           que se ha constituido en la primera ocasión en          taron un enérgico rechazo al unilateralismo y se
                           que se aprueba un documento de la PESC, que             fijó la próxima cumbre para los días 17 y 18 de
                           vincula a todos los estados miembros, en relación       mayo de 2002 en España. Una de las principales
                           con un país latinoamericano.                            consecuencias de esta cumbre radicó en que los
                               El documento señala el interés de que la transi-    países de la Unión Europea mostraron su interés
 análısıs polítıco nº 46




                           ción se inicie desde el actual régimen, condiciona la   para proseguir en la senda del acercamiento con
                           cooperación a los avances que se registren en el        América Latina, antes de que se ponga en marcha
                           plano democrático, declara el interés en fomentar el    el gran acuerdo de la zona de libre comercio de
                           diálogo con todos los sectores, exige el respeto de     América, previsto para el año 2005. Del lado lati-
                           los derechos humanos y propone canalizar la ayuda       noamericano, no se alcanzaron los objetivos de-
                           humanitaria a través de las agencias no guberna-        seados por cuanto no se logró generar un
[42]                       mentales. Los aspectos novedosos de esta posición se    consenso en torno a la demanda de reducción de
                           resumen en el condicionamiento de un eventual           las barreras y subsidios que impiden que los pro-
                           acuerdo de cooperación a avances hacia la democra-      ductos agropecuarios latinoamericanos ingresen
                           cia en Cuba, el mayor activismo que asume la UE en      libremente a Europa.
                           la promoción de una transición pacífica en Cuba y           En las nuevas coordenadas internacionales, en
                           la canalización de la ayuda humanitaria a través de     las cuales las relaciones entre la UE y América
                           instancias no gubernamentales.                          Latina parecen haber pasado a un segundo plano
                               El hecho de que América Latina y Cuba en            debido a la importancia que últimamente han
                           particular ocupen una baja prioridad en la escala       concitado temas como la ampliación de la UE, los
                           de preferencias para la mayoría de los estados          conflictos en los Balcanes y el Oriente Próximo,
                           miembros de la UE es lo que hace que el consen-         importantes figuras de la vida política española
                           so en estos asuntos plantee menos dificultades y        han buscado redimensionar la dimensión latinoa-
                           polémicas y sean más grandes las posibilidades          mericana de la política exterior española y comu-
                           para que se active una posición común y concerta-       nitaria. Así, por ejemplo, el eurodipultado José
                           da de la Unión Europea hacia los problemas de la        Ignacio Salafranca declaraba al periódico madrile-
                           región. Pese al dinamismo de la política española       ño del 16 de noviembre de 2001, que “el diálogo
                           hacia Cuba, en buena medida sus acciones siguen         entre la UE y América Latina, abierto en Roma en
                           los derroteros generales que plantea la UE en           1990, necesita no sólo de una voluntad política
                           relación con este país.                                 renovada sino también de nuevos proyectos que
                               Otro ejemplo de esta política exterior institu-     consoliden y puedan hacer avanzar las relaciones
                           cionalizada se observa en la celebración de la          ante los desafíos del tercer milenio”.
                           Primera Cumbre entre la Unión Europea y Améri-              En síntesis, el caso latinoamericano demuestra
                           ca Latina los días 28 y 29 de junio de 2000 en Río      que la europeización constituye una dimensión en
                           de Janeiro, que congregó a un total de 48 jefes de      la que transcurre la política latinoamericana de
                           Estado para dar inicio a una zona de libre comer-       España. A través de ella, Madrid activa intensas
                           cio entre ambas regiones. Esta cumbre hace parte        relaciones con la región, con lo cual maximiza su
                           de una iniciativa conjunta hispano-francesa y fue       poder negociador dentro de la UE y frente a los
                           anunciada por primera vez por el Presidente             países latinoamericanos.
                           Aznar en la VI Conferencia Iberoamericana, cele-
estudios
CO N C LU S I Ó N                                     región, la acentuada comunitarización de España
   Mientras los países latinoamericanos han mos-      dentro de la UE ha terminado reproduciendo los
trado una gran pasividad a la hora de definir un      vínculos a través de la intermediación comunitaria
perfil de relación con España, desde inicios de la    tanto en la práctica, como cuando la UE se con-
transición democrática Madrid asumió la tarea de      vierte en un referente para la actuación.
determinar la calidad de las relaciones con los          A la fecha, la calidad de estas relaciones repo-
países latinoamericanos. En tal sentido, no es        sa en las iniciativas españolas y ante todo satisfa-
equivocado decir que la esencia de estas relacio-     cen las preferencias internacionales del país
nes es más tributaria de las iniciativas españolas    ibérico. Pero España ya hizo todo lo posible para
que de una presunta predisposición natural de los     sacarle provecho a estas relaciones y difícilmente
países latinoamericanos en relación con España.       desplegará mayores esfuerzos para elevar la cali-
   La política latinoamericana de España en los       dad de las mismas, toda vez que por ser relacio-
noventa se ha llevado a cabo básicamente dentro       nes que se han europeizado, una mayor
de los cauces comunitarios. De ahí que no obstan-     intensificación de los vínculos entre la UE y Amé-
te el interés de las autoridades ibéricas por desa-   rica Latina le arrebataría este importante capital
rrollar un relacionamiento particular con la          político a Madrid.




                                                                                                                análısıs polítıco nº 46
                                                                                                             [43]
Inc l u si ó n p arti dis t a
                                          y e x c l u si ó n
                                          cul tu ral en
                                          Col o mb i a: p i sta s
                           estudios




                                          pa r a c o mp ren d e r
                                          su rel ac i ó n
                                                                                              El conservatismo y el liberalismo, como están
                                                                                              constituidos (...) son una arbitraria supervi-
                                                                                              vencia que hará crisis más o menos tarde (...)
                                                                                              Cuando sea imposible para una gran masa
                                                                                              de ciudadanos vivir sometidos a una discipli-
                                                                                              na partidista que imponga el sacrificio de la
 análısıs polítıco nº 46




                                                                                              libertad de opinar sobre las materias más
                                                                                              graves y de mayor interés para la Patria, esa
                                                                                              opinión flotará de un partido a otro (...) y los
                                                                                              utilizará a ambos como lo que deben ser: como
                                                                                              instrumentos para realizar programas admi-
                                                                                              nistrativos, y no sectas religiosas incon-
[44]                                                                                          movibles, sin finalidad determinada, a los
                                                                                              cuales se incorporen los colombianos para
                                                                                              odiarse recíprocamente, no por los resultados
                                                                                              del juego, sino por el juego mismo.
                                           María Emma Wills Obregón
                                                                                                                  Alfonso López Pumarejo1
                                          Profesora del Instituto de Estudios
                                      Políticos y Relaciones Internacionales,
                                                IEPRI, Universidad Nacional     el siguiente ensayo es un primer esfuerzo
                                                               de Colombia      por comprender la relación que se ha estableci-
                                                                                do en Colombia entre las esferas política y cultu-
                                                                                ral. El interés por interpretar el vínculo entre
                                                                                política y cultura está motivado por la preocupa-
                                                                                ción que la degradación del conflicto armado
                                                                                colombiano suscita, y en una intuición-apuesta:
                                                                                quizás al indagar por la manera como ciertos as-
                                                                                pectos de la política y la cultura se han ido entre-
                                                                                tejiendo en el país, emerjan algunas pistas para
                                                                                comprender por qué los colombianos no han
                                                                                logrado transitar de la confrontación violenta a la
                                                                                tramitación dialogada de sus conflictos, y más
                                                                                precisamente, por qué, a pesar de la persistencia
                                                                                de procesos electorales, actores políticamente
                                                                                significativos siguen optando por el uso de las
                                                                                armas.

                                                                                1   Citado en: González, Fernán. “Legislación y
                                                                                    comportamientos electorales: evolución
                                                                                    histórica”. En: González, Fernán. Para leer la
                                                                                    política. Tomo I. Bogotá: Cinep, 1997, p. 145.
democracia
C U LT U R A Y P O L Í T I C A E N C O LO M B I A :            multiclasistas de tipo clientelista que permitieron
HIPÓTESIS Y PERIODIZACIÓN                                      la inclusión de los sectores populares al mundo
   La hipótesis central de este ensayo es que en               de las pasiones y las componendas partidistas,
Colombia, luego de la Independencia, entre las                 por el otro, las representaciones culturales sobre
esferas política2 y cultural3 se produjeron                    la autoridad y el prestigio social promovidas por
disonancias, algunas veces matizadas, y en otras               las elites político-intelectuales legitimaron una
muy agudas: si por un lado las prácticas políticas             distinción entre política profana4 y gran política5
promovieron la construcción de redes                           que justificó la exclusión de los otrora incluidos.

2   En este trabajo se entiende por esfera política el campo donde variados actores negocian las reglas
    explícitas del juego político –Constituciones, Derecho, leyes–, el andamiaje institucional y la orienta-
    ción general del Estado. Este último aspecto remite a pensar la política como una actividad que
    articula el presente a una visión colectiva de futuro deseable, y formula caminos para orientar las
    energías nacionales hacia su consecución. Además de este aspecto, lo político incluye la manera como
    los actores ponen en práctica esas reglas de juego y luchan por el acceso a los altos cargos del Estado a
    través de hábitos y destrezas tanto de tipo formal como informal.
3   La esfera cultural se define como el ámbito de las representaciones que los actores políticos y sociales
    construyen (y que los construyen) sobre la realidad y el orden, y sobre el lugar que ellos y los demás
    ocupan en el mundo; los actores internalizan estas representaciones hasta tal punto que las viven como
    si ellas fuesen naturales y obvias, y por tanto de cierta manera incuestionables. Las representaciones




                                                                                                                            análısıs polítıco nº 46
    constituyen las categorías sociales relevantes en un orden, delimitan su contenido imputándole un
    conjunto de atributos, y producen las fronteras para distinguir unas categorías de otras. Las represen-
    taciones no son políticamente neutrales en la medida en que establecen jerarquías e inclusiones y
    exclusiones de y entre las categorías. De allí su nexo inexorable con el poder. Mientras las repre-
    sentaciones imputan rasgos denigrantes a unas categorías, a otras las asocian con atributos elogiosos
    generando jerarquías de índole moral, estética y política. Además de estas escalas, las representaciones
    asimilan un cierto tipo de categorías con esferas específicas, ellas también evaluadas según su grado de             [45]
    autoridad, prestigio y poder. En otras palabras, las diferencias construidas culturalmente justifican por
    lo general la desigualdad social y política, y el acceso privilegiado de unas categorías específicas a los
    cargos de poder y autoridad. Por ejemplo, con el advenimiento de la Modernidad, la democracia se vio
    asociada a tres categorías centrales: la Nación, la ciudadanía y el pueblo. A pesar de que las tres se
    conciban muchas veces como construcciones políticamente neutrales, las representaciones que sobre
    ellas tejen las elites y los sectores populares en los distintos países, cada uno a su manera, definen
    fronteras y rasgos que se asocian e incluyen específicamente a ciertas categorías, mientras simultá-
    neamente excluyen otras. La competencia entre actores por imponer sus representaciones hace que la
    cultura, lejos de ser un terreno idílico, se constituya en una esfera conflictiva y diversa. Por lo demás,
    las diferencias culturales no se dirimen en un terreno neutral: las instituciones estatales y los medios
    de comunicación refrendan y ponen a circular ciertas representaciones, e invisibilizan o censuran
    otras convirtiendo ciertos conjuntos de representaciones en dominantes y otros en subalternos. Véanse
    Gramsci, Antonio. Selections from the Prison Notebooks. Londres: Lawrence and Wishart, 1982. Hall,
    Stuart. “Cultural Studies: Two Paradigms”. En: Dirks, Nicholas, Geoff Eley y Sherry Ortner (editores).
    Culture / Power / History. A Reader in Contemporary Social Theory. Princeton: Princeton University Press,
    1994, pp. 155-200. Bourdieu, Pierre. “Structures, Habitus, Power: Basis for a Theory of Symbolic
    Power”. En: Dirks, Nicholas, Geoff Eley y Sherry Ortner. Ob. cit., pp. 520 - 537. Fraser, Nancy. Iustitia
    Interrupta. Reflexiones críticas desde la posición postsocialista. Bogotá: Siglo del Hombre Editores -
    Universidad de los Andes, 1997; Bourdieu, Pierre. Language and Symbolic Power. Cambridge: Harvard
    University Press, 1991.
4   Por política profana se entienden aquellas actividades diarias de intercambio, negociación y cabildeo,
    pero también aquellas realizadas en torno a campañas y elecciones, todas conducentes a mantener las
    redes políticas vivas, y a las bases conectadas con caciques, manzanillos y jefes de partido. Su sello
    distintivo es su naturaleza multiclasista, y el hecho de que se realiza en las calles, las tiendas de la
    esquina, los salones comunales, la escuela local o la plaza pública, todos lugares de acceso abierto. A
    pesar de que parecería que esta política sólo está relacionada con el intercambio de bienes por votos, a
    través de ella también se ponen a circular ideas, programas, propaganda, símbolos, emblemas, cartillas
    cívicas, que van creando un sentimiento de pertenencia no sólo a la red política concreta sino también
    a una “comunidad imaginada” de copartidarios.
5   Es aquella reservada para los “líderes naturales” de las grandes colectividades, que se realiza a “puerta
    cerrada”, en los salones o clubes de la elite social, y que sigue rituales y un código de estilo propios. Es allí
    donde se toman decisiones de Estado, donde se define la orientación de la política económica del país.
Levantadas sobre representaciones que asociaron             y pueblo. Sin embargo, estas expresiones de auto-
                           el ejercicio de la autoridad y el poder con el              nomía y rebeldía no lograron confluir y culminar
                           manejo de las letras, un sexo en particular y una           en la construcción de una identidad política pro-
                           raza en especial, las barreras de entrada a la gran         pia, situación que en parte fue propiciada por la
                           política se mantuvieron para distinguir a los               posición confusa que ellos ocuparon dentro del
                           “jefes naturales” de las dos grandes colectivida-           nuevo orden social. Excluidos de los escenarios de
                           des políticas de gamonales, manzanillos y caci-             la gran política reservados para la gente “comme il
                           ques locales, y de sectores populares a veces               faut”, los sectores populares se situaron en un
                           demasiado bulliciosos. Por lo demás, estas repre-           lugar –adentro y afuera del régimen– desde don-
                           sentaciones ayudaron a trazar los contornos de              de les fue difícil nombrarse claramente, enunciar
                           una nación en proceso de ser imaginada: la gran             su malestar y promover proyectos propios. En
                           política se asoció a las gestas de aquellos héroes          otras palabras, los sectores populares se confun-
                           escogidos para imprimirle su carácter a la Na-              dieron demasiado con las elites por la vía de las
                           ción. De esta manera, el régimen político colom-            redes clientelistas, y a la vez se distinguieron, o los
                           biano, en sus orígenes, no puede ser descrito de            distinguieron, de manera tan tajante de los “cul-
                           un tajo como excluyente y elitista, o por el con-           tos”, que no fueron ni “lo mismo” como para
                           trario, como democrático e incluyente. Lo para-             tener los mismos derechos de opinión y decisión
                           dójico es que fueron justamente ambas cosas, y la           política que los “de arriba”, ni tan distintos como
                           simultaneidad de estos procesos le otorgan, en              para percibirse a sí mismos como “otros” y articu-
 análısıs polítıco nº 46




                           parte, la singularidad a la trayectoria política            lar de manera autónoma una visión propia del
                           colombiana.                                                 mundo.
                               La combinación de inclusión clientelista/ex-                El partido liberal justamente representó un
                           clusión cultural explica de alguna manera la ines-          papel de bisagra entre el afuera y el adentro, en-
                           tabilidad del orden y la dificultad que los sectores         tre lo popular y las elites, que contribuyó a esa
                           populares enfrentaron para formular un proyecto             confusión. En su interior se desarrolló una co-
[46]                       propio desde el cual negociar con las elites                rriente igualitarista que infortunadamente fue
                           bipartidistas unas reglas del juego político y un           derrotada en varias coyunturas clave, bajo el influ-
                           modelo de desarrollo. Incorporados muy tempra-              jo de otras vertientes liberales, unidas muchas
                           namente a las redes clientelistas, los sectores po-         veces al conservatismo. A pesar de las semi-traicio-
                           pulares6 prontamente se politizaron, y en                   nes implícitas en estas derrotas políticas, la memo-
                           circunstancias excepcionales desempeñaron un                ria de las bases populares liberales se construyó
                           papel activo exigiendo derechos y reconocimien-             alrededor de las gestas y las luchas heroicas por la
                           tos, y otorgando sus propios significados a nocio-           igualdad que las corrientes derrotadas del partido
                           nes centrales como las de democracia, ciudadanía            lideraron. Más que evaluar al liberalismo sobre la



                           6   En contravía de una tradición marxista que asumió a la clase obrera como el sujeto central de una
                               acción política transformadora, este trabajo parte del supuesto de que un orden social está cruzado
                               por relaciones de explotación, y simultáneamente por múltiples y heterogéneas relaciones de
                               subordinación, producto del uso discriminatorio de diferencias étnicas, de género, de raza, de
                               generación o de orientación sexual. Por otra parte, las relaciones de subordinación no son
                               equivalentes ni garantizan la existencia de sectores populares. La diferencia estriba en que hay
                               arreglos de género o de raza que subordinan (lo femenino / lo negro a lo masculino/ lo blanco), pero
                               no todas los sectores populares son de origen o se identifican con lo popular. Lo que distingue a los
                               sectores populares de otros actores es que confluyen alrededor de un discurso político que crea un
                               sujeto político –el pueblo–, que lucha simultáneamente por conquistar una igualdad social y
                               económica, y contra diversas formas de subordinación. Así entendidos los sectores populares, no sólo
                               se refieren a los obreros sino que pueden incluir indígenas, negritudes, desempleados, intelectuales,
                               clases medias, siempre y cuando estos sectores se representen a sí mismos como populares y se sientan
                               parte de un campo político compartido, el de lo popular, claramente diferenciado del campo de las
                               oligarquías. Laclau, Ernesto. Politics and Ideology in Marxist Theory. Londres: Verso, 1983, y Laclau,
                               Ernesto y Chantal Mouffe. Hegemony and Socialist Strategy. Towards a Radical Democratic Politics. Londres,
                               Nueva York: Verso, 1987.
democracia
base de las políticas públicas ejecutadas por el              representaciones elitistas sobre la autoridad, el
partido cuando gobernó, los liberales de base                 prestigio social y el poder. De esta manera, reglas
eligieron rememorar los gestos solidarios y el                y representaciones, retroalimentándose mutua-
empeño igualitarista de algunos de sus líderes.               mente, promovieron una distinción tajante entre
La memoria es selectiva; de ahí el fuerte arraigo             gran política y política profana.
electoral de esta colectividad.                                   El segundo momento (1920-1986), el de una
    Además de esta inclusión trunca o exclusión               disolución gradual pero anómica de las barreras, se
a medias, en Colombia la relación entre política              inaugura en los años veinte bajo la presión de un
y cultura estuvo mediada por el papel que la                  ciclo de movilizaciones sociales y la fundación de
Iglesia católica desempeñó en el andamiaje                    corrientes de izquierda. Estos y otros procesos
político. En general, aun bajo regímenes mo-                  (las corrientes lopistas y gaitanistas) contribui-
dernos, las iglesias, como instituciones que pro-             rían a romper las barreras de distinción y a pro-
mueven representaciones culturales, siguen                    mover la entrada de los sectores populares a los
ejerciendo un rol político importante, pero                   espacios más venerables del poder. Más tarde, en
siempre de manera indirecta. En Colombia, esta                la década de los sesenta, cuando las representa-
sutil intervención se vio remplazada por una                  ciones culturales que sostenían las barreras de
injerencia directa en política: en circunstancias             entrada a la gran política comenzaron a
críticas, la Iglesia católica convirtió al púlpito,           derruirse bajo el influjo de otras fuerzas –urbani-
sin ambages, en una mediación política. Bajo su               zación acelerada, secularización, expansión de la




                                                                                                                            análısıs polítıco nº 46
influjo, los colombianos adoptaron representa-                educación y de los medios masivos de comunica-
ciones de la política más cercanas a la guerra                ción–, la entrada de los sectores populares a los
que al debate, poco propicias a la negociación,               espacios más sacros del poder no vino de la
la cooperación y el consenso. Por esta razón,                 mano de una identidad cohesionada en torno a
por momentos, las filiaciones partidistas termi-               un proyecto político propio. Intentos como los
naron asemejándose, más a ejércitos de creyen-                del MRL o la Anapo también fracasaron. De esta
tes que a organizaciones seculares.                           manera, la masificación de la gran política, la            [47]
    Además de la tesis general sobre las disonan-             entrada de los políticos de “carrera”, de aquellos
cias entre política y cultura, el presente trabajo            no ungidos por el aura de la cultura culta, se
pretende también caracterizar muy esquemática-                hizo por la vía de las distintas redes políticas a las
mente los momentos por los que atravesó la dis-               que pertenecían. Mimetizados en un liberalismo
tinción entre política profana y gran política. En            y un conservatismo ideológicamente diluidos,
un primer momento (1850-1920) se construyeron                 esos “no presentables”7 no cambiaron
las prácticas clientelistas y las representaciones            sustancialmente las reglas del juego político ni
culturales que darían pie a esa curiosa combina-              aportaron a este campo proyectos de desarrollo y
ción de inclusión-exclusión que acompañaría la                de Estado propios. Su llegada no implicó, por
formación de la democracia colombiana. Hasta                  tanto, remezones profundos en las estructuras
1886, las barreras de distinción entre la gran polí-          del poder político.
tica y la política profana tendrían una consistencia              Finalmente, los procesos de apertura del régi-
porosa, propiciada en parte por el esquema federal            men asociados a la descentralización política
que asumió el Estado a partir de 1863. La Regene-             (1986) y la aprobación de la Carta Constitucio-
ración modificaría esta situación transformando la             nal de 1991 marcan el inicio del último momen-
porosidad en barrera. Si, por un lado, las prácticas          to –la reparación en entredicho (1986-2002)– en el
clientelistas de tipo multiclasista decantadas du-            que se inscribe la coyuntura actual. A pesar de
rante períodos anteriores se mantuvieron, por                 sus buenas intenciones, y a juzgar por el impacto
el otro, la Regeneración produjo nuevas reglas                que han tenido, la descentralización y la nueva
políticas que refrendaron institucionalmente las              Constitución no han logrado desencadenar los


7   Fue Francisco Gutiérrez quien por primera vez enunció la división que intentan reconstruir las elites para
    distinguirse de los políticos de origen popular: el espacio público estaría dividido entre los “presentables”,
    con “capacidad de aparecer como respetables y con destrezas de alto estatus ante los medios de comunicación
    masivos...” y los “representables”, que ganan elecciones pero que no despliegan los rasgos necesarios para ser
    vistos como “presentables”. Gutiérrez, Francisco. La ciudad representada. Política y conflicto en Bogotá. Bogotá:
    Tercer Mundo Editores - IEPRI, 1998.
procesos de democratización que las animaron.                     de sus partidos políticos; para 1850 ya podemos
                           Las nuevas reglas de juego y las nuevas represen-                 hablar de liberalismo y conservatismo. Estos parti-
                           taciones de nación y ciudadanía no han suscita-                   dos fueron los agentes de la formación de redes
                           do la emergencia de proyectos capaces de                          políticas estables que tejieron puentes entre elites y
                           traducir, a términos políticos negociables, los                   sectores populares de distintas regiones del país.
                           múltiples conflictos que nutren la violencia co-                  Fueron estas colectividades partidistas también las
                           lombiana. En un contexto global árido donde el                    que introdujeron a la vida política a pueblos y ve-
                           discurso antipolítico se mueve con fuerza y en                    cindarios de regiones apartadas, las que iniciaron
                           medio de múltiples escándalos de corrupción                       campañas de educación cívica orientadas a la ple-
                           política, los intentos colombianos por configurar                  be, las que difundieron una imagen de ciudadano
                           proyectos capaces de representar y ordenar las                    virtuoso entre las gentes del común, las que se
                           tensiones y los conflictos sociales naufragan. Hay                dieron a la tarea de imprimir panfletos, cartillas,
                           que decirlo: la superación de las barreras de                     folletos y proclamas, las que movilizaron redes de
                           distinción entre gran política y política profana                 compadres, amigos y copartidarios durante los
                           no ha cumplido hasta el momento la promesa                        períodos electorales8 y las que politizaron a artesa-
                           democratizadora que encerraba. El resultado,                      nos, arrieros y bogas9.
                           poco halagador, no es sólo producto de unas                           Evidentemente estos partidos no fueron del
                           condiciones coyunturales, sino que tiene que ver                  todo democráticos, como esperaríamos que lo
                           con las formas en que, en el largo plazo, se fue-                 fueran a principios del siglo XXI. Sin embargo,
 análısıs polítıco nº 46




                           ron articulando política y cultura en el país.                    vistos dentro del contexto del siglo XIX latino-
                                                                                             americano, estas redes políticas fueron agentes
                           PRIMER MOMENTO (1850-1920): INCLUSIÓN                             eficientes de incorporación del mundo provincial
                           POLÍTICA + EXCLUSIÓN CULTUR AL                                    y pueblerino al debate político. Esto no supone
                              A quienes proclaman a voz en cuello que el                     que estas fuerzas políticas trataran bien a indíge-
                           régimen político colombiano ha sido y sigue sien-                 nas, mulatos y negros, o que incorporaran a sus
[48]                       do fundamentalmente excluyente, hay que recor-                    esferas de debate público las voces femeninas,
                           darles que la historia del país y sobre todo la                   pero sí que politizaron a grandes sectores de la
                           construcción de sus partidos políticos, demues-                   población.
                           tran lo contrario. Colombia, en contraste con sus                     También hay que recordar que la política de-
                           vecinos del Norte y del Sur, ha sido excluyente,                  mostró ciertos márgenes de autonomía frente a las
                           como lo han sido también ellos, pero –y ahí radica                grandes elites económicas. Hacendados y comer-
                           su singularidad–, paradójicamente también ha                      ciantes no controlaron enteramente la actividad
                           sido incluyente.                                                  política, sobre todo aquella que se jugaba en los
                              A diferencia de Perú, Ecuador o México, Co-                    terrenos de la guerra y de las urnas. Políticos adve-
                           lombia se caracteriza por la formación temprana                   nedizos de provincia, muchas veces de extracción


                           8   En Colombia, entre 1810 y 1886 hubo muchos procesos electorales. Sin embargo, la mayoría de ellos tenían
                               un carácter indirecto y suponían restricciones censatarias y capacitarias al sufragio. Sin embargo, a pesar de
                               estas restricciones, estos rituales electorales, muy frecuentes en el país, y las campañas que los acompañaban,
                               sirvieron para instilar en muchos individuos lealtades y pasiones partidistas en la medida en que no todos
                               votaban pero muchos sí participaban. Véanse Registraduría Nacional del Estado Civil. Historia Electoral
                               Colombiana. Bogotá, s.f.; Posada Carbó, Eduardo. “Civilizar las urnas: conflicto y control en las elecciones
                               colombianas, 1830-1930”. En: Boletín cultural y bibliográfico. Vol. 32. No. 39. Bogotá: Banco de la República,
                               1995, pp. 3-26. González, Fernán. “Legislación y comportamientos electorales: evolución histórica”. En: Ob.
                               cit., 1997, pp. 95-164.
                           9   Malcolm Deas, en un ensayo sobre la política en el siglo XIX, justamente ilustra vívidamente cómo las gentes del
                               común fueron incorporadas muy tempranamente a un debate político de dimensiones nacionales. Sin embargo,
                               aceptando esta inclusión activa y multiclasista al debate político, este trabajo sostiene que las bases, politizadas
                               mas no representadas, quedaban en la incómoda situación de pertenecer, pero en un lugar semejante al de un
                               coro: para que pudiera repetir las arias de los tenores principales. Deas, Malcolm: “La presencia de la política
                               nacional en la vida provinciana, pueblerina y rural de Colombia en el primer siglo de la República”. En: Deas,
                               Malcolm: Del poder y la gramática y otros ensayos sobre historia, política y literatura colombianas. Bogotá: Tercer Mundo
                               Editores, 1993, pp. 175-206. Aguilera, Mario y Vega, Renán. Ideal democrático y revuelta popular: bosquejo histórico de
                               la mentalidad política popular en Colombia, 1781-1948. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 1998.
democracia
popular, empuñaron las armas o utilizaron los                  y promovió la organización independiente electo-
votos para defender reclamos colectivos, pero tam-             ral, pero por otro, en su afán de controlar el des-
bién para promoverse a sí mismos en el escalafón               orden suscitado por la competencia interregional,
social10.                                                      otorgó enormes poderes al centro en detrimento
    No obstante el éxito alcanzado por la inclu-               de la autonomía regional. De ahí en adelante los
sión, la política mostró dos tipos de límites: uno             recaudos fiscales se centralizarían en Bogotá;
socio-geográfico y otro cultural. En cuanto a la                desde la capital, el Presidente nombraría a los
dimensión socio-geográfica, es necesario señalar                gobernadores, quienes a su vez designarían a los
cómo algunas regiones –los “espacios vacíos” o                 alcaldes; frente al cuerpo legislativo, terreno de
“tierras calientes”11 –, quedaron por fuera de las             expresión de los intereses regionales, se levantaría
redes clientelares. De esta manera, mientras una               una rama ejecutiva fuerte con amplios márgenes
porción del país entró en los juegos del poder                 de decisión. El centro, a través de este conjunto
partidista y en las reparticiones burocráticas,                de dispositivos institucionales, se alzaría por enci-
otra, nada desdeñable, quedó excluida o se ex-                 ma de las regiones para imponer su orden:
cluyó12.                                                       gamonales, manzanillos y caciques de provincia
    En cuanto al límite cultural, a partir de los pro-         tendrían que rendirle pleitesía a los políticos del
cesos de centralización institucional que propició             centro, los “jefes naturales”, porque de ellos, de
el arreglo regeneracionista de finales del siglo XIX,           sus decisiones y de sus preferencias dependía el
se consolidaron las fronteras entre la gran política           aval político, la designación de cargos, la promo-




                                                                                                                            análısıs polítıco nº 46
y la política profana. Desde ese momento, la políti-           ción en el escalafón público y la asignación de
ca cotidiana siguió siendo un ámbito incluyente y              recursos fiscales13. Por lo demás, y no de manera
fluido, mientras la gran política se constituyó como           gratuita, la Constitución de 1886 “regresó a los
una esfera protegida del barullo y el desorden por             requisitos socioeconómicos para ser senador y
macizas fronteras culturales. Fue desde este último            presidente de la República”, y escalonó la partici-
ámbito desde donde hablaron los “jefes naturales”              pación electoral14.
de las dos grandes colectividades.                                 Pero la Regeneración no sólo sería un proyec-        [49]
    Frente a la implosión y la inestabilidad política          to de ingeniería institucional. La centralización
suscitadas por el arreglo constitucional de                    que promovió vendría de la mano de una propues-
Rionegro, la Regeneración representó un proyec-                ta cultural autoritaria. Desde la mirada de sus ges-
to de centralización estatal y de búsqueda de co-              tores, centralizar implicaba unificar, y unificar,
hesión y orden nacionales. Por un lado,                        homogeneizar. En el lema consagrado en aquella
homogeneizó la regulación fiscal, unificó para                   época por la Academia de la Lengua, “una sola
todo el país la legislación civil, penal y comercial,          lengua, una sola raza, un solo Dios”15, se resume el


10   Curiosamente, a pesar de las grandes diferencias de método, teoría y aun posición política, Deas y Pécaut
     concuerdan en este punto. Véanse Deas, Malcolm. Ob. cit. y Pécaut, Daniel. Orden y violencia. Colombia 1930-
     1954. Bogotá: Cerec y Siglo XXI editores, 1987.
11   Éstos son espacios de frontera que fueron colonizados de muy diversa forma, “pero siempre de carácter
     espontáneo, autónomo, aluvional, más anárquico, un poco más libertario, que rechazaba los controles tanto
     de la Iglesia católica como del Estado colonial (...) Estas regiones permanecieron siendo conflictivas en los
     siguientes períodos de la historia del país”. González, Fernán “Poblamiento y conflicto social en la historia
     colombiana”. En: Ob. cit., pp. 71-94 y 74-77.
12   Pécaut, Daniel. Ob. cit., y González, Fernán. Ob. cit.
13   Wills, María Emma. “Del clientelismo de lealtad incondicional al clientelismo mercantil”. Trabajo sin publicar,
     1989.
14   “Los varones mayores de 21 años que ejerzan profesión, arte u oficio o tengan ocupación lícita u otro medio
     legítimo y conocido de subsistencia” elegían “directamente a los consejeros municipales y diputados a las
     asambleas, (...) los ciudadanos que supieran leer y escribir o tuvieran una renta anual de 500 pesos o una
     propiedad inmueble de 1.500 pesos elegían directamente a la Cámara y escogían electores que votarían en las
     elecciones de Presidente y Vicepresidente (...) Según Bushnell, la táctica principal de los conservadores era la
     aplicación arbitraria del requisito del alfabetismo”. González, Fernán. “Legislación y comportamiento
     electorales: evolución histórica”. En: Ob. cit., p. 130.
15   Arocha, Jaime. Citado por Wade, Peter. Gente negra, nación mestiza. Dinámicas de las identidades raciales en
     Colombia. Bogotá: Editorial Universidad de Antioquia - ICAN - Siglo del Hombre Editores - Ediciones
     Uniandes, 1997, p. 46.
proyecto político y la concepción de nación de las              resonancias religiosas, transformarían la contienda
                           elites regeneracionistas: para ellas, la Nación,                política en una arena, no tanto de negociación,
                           sujeto llamado a mantener la cohesión del orden,                controversia y transacción, como de polaridades,
                           sería indivisible e indisoluble en su unidad al                 antagonismos absolutos y profundas intolerancias.
                           profesar un solo credo, el católico; los ciudadanos             Desde un mapa cultural así constituido, los opues-
                           además serían concebidos ante todo como buenos                  tos no serían simplemente disidentes sino enemigos
                           cristianos. La divulgación de esta representación               impuros, y los conflictos adquirirían visos de guerras
                           de la Nación estaría institucionalmente a cargo de              santas. En parte, este entendimiento de la política
                           una Iglesia católica reencauchada. Es por esta                  como una confrontación de actores portadores de
                           razón que el proyecto, plasmado en la Carta Cons-               verdades absolutas, sigue hoy en día causando
                           titucional de 1886 y su complemento, el Concor-                 estragos bajo nuevos ropajes.
                           dato16, vincularían la suerte del Estado al destino                 Además del énfasis puesto en la unanimidad
                           de la Iglesia, y establecerían informalmente una                religiosa y moral, y en la homogeneización racial,
                           alianza entre la Iglesia y un partido político en               los regeneracionistas, con el beneplácito de
                           particular, el Conservador.                                     dirigencias liberales y conservadoras, representa-
                               Este arreglo institucional que buscaba irradiar             rían a la gran política como una actividad que
                           el programa cultural de civilizar al país                       exclusivamente podrían ejercer las elites letra-
                           instilando en el pueblo un alma católica, tendría               das. De allí que uno de los criterios para tener
                           amplias repercusiones sobre el mundo de la                      derecho a elegir fue el de saber leer y escribir19.
 análısıs polítıco nº 46




                           política. Si bien en el siglo XIX los dos partidos,             En este sentido, más que fortunas, los grandes
                           en parte, habían construido sus fronteras en                    políticos deberían hacer gala de ciertas destrezas
                           torno a sus diferencias religiosas, en el siglo XX              y manejar unos códigos de estilo particulares;
                           la alianza Estado-Iglesia-Partido Conservador le                por ejemplo, hacer un uso impecable de la len-
                           daría un énfasis mucho mayor a la cuestión de la                gua, manejar la gramática y el latín, y comportar-
                           fe. Como consecuencia de esta alianza institu-                  se como caballeros, es decir vestirse y usar los
[50]                       cional, el púlpito se convertiría durante el siglo              modales considerados en la época como una
                           XX, una y otra vez, en espacio de mediación                     marca de civilización y de distinción. Los “otros”,
                           partidista17.                                                   los excluidos de este mundo, serían mirados por
                               Dentro de este régimen concordatario, algu-                 las elites letradas con una mezcla de condescen-
                           nos18 de los discursos partidistas, al impregnarse de           dencia, desprecio y temor20.

                           16   Si algo caracteriza a Colombia frente a otros países de América Latina, es justamente el arreglo concordatario que
                                firmara el gobierno de la Regeneración con la Santa Sede y que perduraría hasta 1993. A mediados del siglo XIX se
                                firmaron algunos concordatos con Bolivia (1851), Guatemala y Costa Rica (1860), Honduras y Nicaragua (1861),
                                Venezuela y Ecuador (1862), de corta duración. En México, país que siempre se opuso a mantener relaciones
                                diplomáticas con la Santa Sede, éstas se formalizaron a comienzos de la década de 1990. “Concordato”. Enciclopedia
                                Microsoft Encarta 98. Microsoft Corporation. 1993-1997, reservados todos los derechos.
                           17   Véanse las cartas pastorales de Ezequiel Moreno citadas en: Palacios, Marco. Entre la legitimidad y la violencia.
                                Colombia, 1875-1994. Bogotá: Norma, Colección Vitral, 1995, p. 107.
                           18   Se recalca lo de “algunos”, porque a la par que este arreglo era divulgado y utilizado por algunas elites
                                políticas para marcar diferencias con el partido contrario, en los años veinte y treinta emergería una elite
                                “convivialista” que buscaba minimizar las diferencias religiosas. Sin embargo, fue esta elite la que se vio
                                derrotada por la Violencia. El termino “convivialista” es usado por Alexander Wilde y Herbert Braun. Véanse
                                Wilde, Alexander. “Conversations among Gentlemen: Oligarchical Democracy in Colombia”. En: Linz, Juan y
                                Alfred Stepan, (editores). The Breakdown of Democratic Regimes. Latin America. Baltimore: The Johns Hopkins
                                University Press, 1987; Braun, Herbert. Mataron a Gaitán. Vida pública y violencia urbana en Colombia. Bogotá:
                                Universidad Nacional de Colombia, 1987.
                           19   Véase nota 21.
                           20   Véanse Zambrano, Fabio. “Las contradicciones del sistema político colombiano”. En: Análisis. Conflicto social y
                                violencia en Colombia. Documentos ocasionales No. 50. Número extraordinario. Bogotá: Cinep, 1988, pp. 19-27;
                                Zambrano, Fabio. “El miedo al pueblo”. En: Análisis 2. Conflicto social y violencia en Colombia. Documentos
                                Ocasionales No. 53. Número extraordinario. Bogotá: Cinep, 1989, pp. 13-19; Braun, Herbert. Ob. cit.; Deas,
                                Malcolm. “Miguel Antonio Caro y sus amigos: Gramática y Poder en Colombia” y “Algunas notas sobre el
                                caciquismo en Colombia”. En: Deas, Malcolm. Ob. cit.
democracia
    De esta manera, si muchos participaban en políti-          pias que se expresaría en las guerras y las urnas, y
ca, pocos eran los que decidían21. Más aún, los que            por otro se afianzaría una esfera política resguar-
decidían sentían que pertenecían a un mundo tan                dada, lugar privilegiado y cerrado de las decisio-
cualitativamente superior al de los “otros”, que sus           nes sobre las políticas de Estado. Mientras los
decisiones no requerían refrendación alguna. La                gamonales y caciques tramitaban dispersamente
gran política se concebía entonces como un mun-                demandas en sus regiones, desde “arriba” y desde
do ajeno a la pequeña “barbarie” de los pueblos y              el centro se trataba de ordenar, a partir de gran-
provincias; un mundo alejado de los gustos popu-               des ejes, la política estatal. De esta manera, el
lares “indecentes”; mundo blanco donde la razón                clientelismo solucionaba demandas de manera
ponderada de las ciencias debía prosperar impo-                dispersa y pragmática e incorporaba unas bases
niendo una cadencia y un estilo capaz de derrotar              sociales a esa política, pero por el otro, en virtud
las bajas pasiones y los instintos viles que, según            de su desarticulación de las grandes decisiones
los ungidos, dominaban el universo de los exclui-              nacionales, se mostraba incapaz de suscitar esferas
dos. Al amparo del proyecto regeneracionista y de              de encuentro de sus redes de apoyo de donde
las representaciones que sobre la autoridad lo                 surgieran “mundos discutidos y en común” y polí-
acompañarían, de sus arreglos institucionales y                ticas públicas realmente consensuadas. En gene-
culturales, la gran política fue –y siguió siendo por          ral, las bases participaban de manera informal en
algún tiempo– exclusivamente “una conversación                 las discusiones sobre cuestiones nacionales –esta-
entre caballeros”, y más precisamente aún, una                 ban ampliamente politizadas–, pero cuando ex-




                                                                                                                              análısıs polítıco nº 46
conversación de, sobre y para caballeros22.                    cepcionalmente buscaron pronunciarse de
    Esta inclusión y politización masiva vía redes             manera organizada y modificar las decisiones,
políticas, simultánea a la exclusión producto de               ellas fueron devueltas al lugar del coro: para repe-
representaciones estrictamente elitistas del poder,            tir, sin modificaciones, las grandes arias cantadas
explica en parte por qué la política, a la vez que             por los tenores principales.
incluía al mundo social popular, no lograba tradu-                  En últimas, esta inclusión partidista / exclu-
cir enteramente sus pulsiones y esperanzas. Era, si            sión cultural generaría un mensaje de “doble               [51]
se quiere, una inclusión trunca, que por lo demás              vínculo”23, o si se quiere, una comunicación “pa-
bloqueaba una articulación propia de los sueños y              radójica”: en la construcción práctica de las re-
reclamos de los de abajo, esos a quienes se les                des políticas, la regla acuñada fue “todos los
prohibía penetrar los lugares sacros del poder                 colombianos (varones) deben participar en polí-
para enunciarse desde su propia voz.                           tica”. Esta invitación / imperativo a participar se
    La separación entre la gran política y la políti-          cumplió, y politizó a amplios sectores colombia-
ca de manzanillos y caciques tendría consecuen-                nos. Sin embargo, contradiciendo este primer
cias de largo plazo. Por un lado, bajo su influjo se           mandato, las elites aplicaron implícitamente otra
desarrollaría un clientelismo con dinámicas pro-               regla en los procesos de toma de decisiones del


21   En general, la política es una actividad que organiza relaciones entre elites y seguidores. Esta distinción
     parece ineludible en sociedades complejas y masivas. Sin embargo, sin evadir el carácter elitista que conlleva
     una relación de representación, el círculo de dirigentes puede ser abierto y fluido, autorizado por vía de
     procedimientos democráticos como elecciones y rendición de cuentas, o acendradamente cerrado y
     aristocrático en la medida en que las elites basan su autoridad en criterios de sangre o privilegio. En el caso de
     Colombia, la autoridad se fundó no sobre criterios de fortuna o propiedad, sino de educación (letrados),
     costumbres (“cultas”), sexo (varones) y raza (blancos).
22   Analizando el período que antecede la Violencia en los años cuarenta del siglo XX, Alexander Wilde
     caracteriza a la democracia colombiana como una de tipo oligárquico donde las elites políticas se mantienen
     unidas a pesar de sus diferencias, gracias al espíritu “convivialista” que las anima y que protege sus intereses.
     Wilde, Alexander. Ob. cit., pp. 28-81.
23   “El doble vínculo (...) puede ser considerado como una forma de comunicación que transmite y mantiene un
     reto del cual no se puede salir y que no tiene fin. Este modo de comunicación puede ser resumido de la
     siguiente manera: a nivel verbal, un mandato es enunciado. Este mismo mandato es luego descalificado a un
     segundo nivel (usualmente no verbal). Al mismo tiempo, otro mensaje se produce prohibiendo que se
     comente la incongruencia existente entre los dos niveles y prohibiendo que se abandone el campo
     comunicativo”. Selvini, Mara; Boscolo, Luigi; Cecchin, Gianfranco y Prata, Giuliana. Paradox and Counter-
     Paradox. Londres: Jason Aronson Inc., 1990, p. 31.
Estado: “La política es una cuestión de, para y                Partido Comunista Colombiano. Ligas campesi-
                           sobre caballeros”.                                             nas, organizaciones obreras, periódicos, mítines,
                                                                                          encuentros nacionales, darían origen a un polo
                           S E G U N D O M O M E N TO ( 1 9 2 0 - 1 9 8 6 ) :             político alterno al liberalismo y al conservatismo.
                           D I S O LU C I Ó N A N Ó M I C A D E L A S F R O N T E R A S   Este polo no sólo propondría arreglos políticos
                               Como ya se ha mencionado, en ciertas coyuntu-              distintos, sino también una representación cultu-
                           ras críticas, los sectores populares, aquellos inclui-         ral del pueblo y la ciudadanía mucho más
                           dos en la política profana “no guardaron su lugar”             igualitaria que la que aún regía25.
                           y desobedecieron el segundo imperativo, aquel que                  A pesar del ciclo de movilizaciones que ante-
                           encerraba las grandes decisiones políticas en los              cedió la alternancia partidista de los años treinta
                           salones de la alta sociedad. A mitad del siglo XIX             –después de dos décadas de hegemonía conser-
                           los artesanos, organizados, se sublevaron contra las           vadora, los liberales regresaron al Palacio de San
                           políticas librecambistas impulsadas por las elites.            Carlos–, estos intentos por transgredir el régi-
                           Inspirándose en los idearios romántico-socialistas             men se vieron frustrados. Por un lado, la corrien-
                           europeos, disputaron a las dirigencias su capacidad            te liberal que respaldaba la Revolución en Marcha,
                           de decidir. A finales de ese siglo, de nuevo se suble-          el programa promovido por Alfonso López
                           varon para protestar contra la manera denigrante               Pumarejo, se vio primero aislada y después de-
                           en que fueron representados en los periódicos de               rrotada en el seno de su propio partido26. Una
                           las elites conservadoras santafereñas. En todos                vez más, como en el siglo XIX, las elites más
 análısıs polítıco nº 46




                           estos intentos, encontraron un respaldo político en            radicales del liberalismo fueron abandonadas a
                           las corrientes igualitaristas presentes en el liberalis-       su propia suerte, mientras se reformulaba una
                           mo, pero en todas estas iniciativas también fueron             alianza de las dirigencias de ambos partidos para
                           derrotados24.                                                  mantener las barreras de entrada a la gran políti-
                               Entrado el siglo XX, durante la década del                 ca y proteger los intereses de quienes, desde la
                           veinte cuajaría de nuevo una desobediencia veni-               sombra, dominaban la cúspide de las cadenas
[52]                       da desde abajo. La Revolución Rusa y sus ideales               clientelares27.
                           serían, como los de la Revolución Francesa de                      Por otra parte, repitiendo el gesto de épocas
                           finales del siglo XVIII, una fuente de inspiración              críticas anteriores28, y de nuevo presa de la confu-
                           para las revueltas populares. Sus discursos, sus               sión promovida por ese estar adentro y afuera, la
                           programas, sus emblemas, así fuera de manera                   dirigencia de izquierda unió su destino a la del
                           fragmentaria, circularían por América Latina. El               Partido Liberal, y en particular a la corriente
                           país no sería la excepción. Es en esta época cuan-             lopista. Sin distancia suficiente frente a esta fuer-
                           do se funda el Partido Socialista Revolucionario,              za, el Partido Comunista corrió la misma suerte de
                           del cual se desprendería unos años más tarde el                su aliado: la derrota y el aislamiento.


                           24   Aguilera, Mario y Vega, Renán. Ob .cit. y Sánchez, Gonzalo. Ensayos de historia social y política del siglo XX.
                                Bogotá: El Áncora Editores, 1985.
                           25   Ídem y Sánchez, Gonzalo. “El imaginario político de los colombianos”. En: Magazín Dominical de El Espectador.
                                No. 359, 11 de marzo de 1990, pp. 17-20.
                           26   Wilde, Alexander. Ob. cit. El propio Presidente López reconocería en su mensaje al Congreso en 1945 que la
                                oposición a su proyecto había provenido de fuerzas tanto externas como internas al propio liberalismo: “Mi
                                primer gobierno tomó la iniciativa de proponer al Congreso Liberal la enmienda constitucional y entonces se
                                vio, fácilmente, cómo no era cierto que los voceros del liberalismo estuvieran tan distanciados filosófica y
                                jurídicamente del pensamiento original de 1886, como parecían estarlo o creerlo...”. Citado en: Tirado,
                                Álvaro. “Colombia: Siglo y medio de bipartidismo”. En: Varios autores. Colombia Hoy. Bogotá: Siglo XXI
                                Editores, 1979, pp. 102-186 y 147.
                           27   Así los grandes terratenientes y comerciantes no hicieran ellos mismos política, y así la política desplegara
                                dinámicas propias que no respondían a su voluntad, las redes clientelistas sí conectaban los mundos de las
                                dirigencias políticas al de las elites económicas.
                           28   En 1922, Benjamín Herrera, líder liberal, se propuso recuperar para su partido las bases urbanas que se
                                estaban deslizando hacia el Partido Socialista. “La plataforma de Herrera satisfizo las aspiraciones del Partido
                                Socialista. En consecuencia este directorio, gustoso, con el mayor entusiasmo y decisión apoya al candidato del
                                liberalismo...”. Declaración del Directorio Municipal Socialista de Bogotá. Citado en: Tirado, Álvaro. Ob. cit.,
                                p. 143.
democracia
    Jorge Eliécer Gaitán, el gran líder liberal-populis-      pie el Frente Nacional. Bajo el influjo de estos
ta asesinado en 1948, también contribuyó a derruir            cruces, los muros que hasta ese entonces separaban
las fronteras entre ambas esferas políticas. Además           la gran política y la política profana se siguieron
de ser mestizo –fue apodado por algunos como el               resquebrajando. Ser letrado, blanco y varón deja-
“negro” Gaitán–, su discurso populista, su estilo y su        rían de ser rasgos ineludiblemente asociados entre
oratoria, cuestionaban las viejas formas de distinción        sí, y cesarían de marcar una diferencia y servir
con las que las elites políticas, los “jefes naturales”,      como criterios de distinción. Dos intentos, tan
pretendían diferenciarse de la “chusma” y el “popu-           fallidos como los del MRL y la Anapo, vendrían
lacho”. Después de Gaitán, la frontera entre gran             fugazmente a cuestionar el pacto y los equilibrios
política y política habitual perdería su aura sacra y se      políticos instituidos entre liberales y conservadores.
convertiría en una barrera, ya no “natural” sino                  Además, como en ocasiones anteriores, un even-
política, y por tanto franqueable29.                          to internacional –la Revolución Cubana– tendría
    A los de abajo, Gaitán con su llamado al Pueblo           amplias repercusiones sobre la política nacional. Al
(en mayúsculas), les otorgaría un lugar distinto en           ciclo de movilizaciones sociales de finales de los
el ordenamiento político. En su discurso, los secto-          sesenta le correspondería la eclosión de una varia-
res populares dejarían de ser las bases y pasarían a          da gama de fuerzas políticas de izquierda, más
ser sujetos de primer orden, y en la práctica adqui-          centradas en sus diferencias que en sus similitudes.
rirían conciencia de su propia fuerza. En lenguaje            Compitiendo más entre sí que con liberales y con-
actual, el líder, con su cadencia y su estética, logra-       servadores, muchas de ellas naufragarían luego de




                                                                                                                           análısıs polítıco nº 46
ría “el derecho al reconocimiento” del pueblo:                algunos años. Otras, articulándose a resistencias
asumido como distinto de las elites, ese pueblo ya            armadas, optarían por la vía revolucionaria,
no sería nombrado con miedo o con desprecio,                  justificando la opción armada por el carácter repre-
sino con respeto y aprecio. Su diferencia ya no               sivo y cerrado del régimen, olvidando que la fuerza
sería justificación de desigualdad. Por el contrario,          no puede sustituir a la política, y que cuando lo
el líder dignificaría con su discurso a “los de abajo”,        hace, la arbitrariedad termina remplazando a la
y les haría sentir que la gran política, la de las deci-      revolución. En esta ocasión, “el pueblo” se tornó        [53]
siones sobre el Estado, el derecho, el modelo de              en sujeto central de muchos discursos claramente
desarrollo también les pertenecía.                            diferenciados de las propuestas liberales y conser-
    El asesinato del líder dejaría trunca la esperan-         vadoras, pero éstos, en lugar de fundarse en con-
za de reparación histórica que su presencia repre-            cepciones democráticas del poder, optaron
sentaba, y su muerte desencadenaría la Violencia,             ciegamente por refrendar los caminos autoritarios
período que paradójicamente reinstauraría las                 de la transformación política. Más que liderar, estas
barreras entre la gran política y la política del día         fuerzas terminaron escogiendo los métodos
a día: el campo, sumido en conflictos violentos,              impositivos, aun frente a aquellos sectores popula-
adquiriría una dinámica propia, mientras en la                res que pretendían representar.
ciudad las elites políticas trataban de recomponer
su orden, aquel que había sido trastocado.                    TERCER MOMENTO (1986-2002):
    Los procesos de secularización gradual promovi-           L A R E PA R A C I Ó N E N E N T R E D I C H O
dos por la urbanización, la expansión de la educa-                Las representaciones que justificaron la barrera
ción, la consolidación de medios masivos de                   entre la gran política y la política profana fueron
comunicación y las transformaciones en las relacio-           las que en su empuje democratizador las corrientes
nes de género30 se cruzaron a finales de los cin-              modernizadoras que impulsaron la descentraliza-
cuenta con la ingeniería institucional que puso en            ción y la Constitución de 1991 trataron de desban-


29   Braun, Herbert. Ob. cit. Sharpless, S. Gaitan of Colombia: a political bibliography. Pittsburgh: Pittsburgh
     University Press, 1978; Wills, María Emma. “El Populismo: un péndulo entre la esperanza y la decepción de las
     masas en América Latina”. Monografía de grado para obtener el título de maestría en Ciencia Política.
     Montreal: Universidad de Montreal, 1992.
30   “Mientras en 1951 el 61% de la población vivía en el campo, en 1984 esta proporción se redujo al 30% (...) En
     1950 el 43% de la población era analfabeta; a principios de los años ochenta esta proporción se redujo al 15%.
     A comienzos del Frente Nacional, había en las universidades públicas y privadas 18.607 hombres matriculados
     y 3.623 mujeres; en 1973, había 113.089 varones y 39.734 mujeres (...) Para 1989, el total de estudiantes
     universitarios era de 474.787 matriculados; de éstos, 245.340 son mujeres (51,7%) y 229.447, varones”.
     Velásquez, Magdala. “Elementos para una reflexión histórica sobre la condición de las mujeres colombianas a
     fines del siglo XX”, sin publicar, s.f.
car definitivamente. Sus gestores le apuntaron a                 contrapeso a los partidos tradicionales. Por esto la
                           una ampliación democrática por distintas vías. En               pregunta realmente relevante en este caso es si la
                           1986, la apuesta tuvo que ver con modificaciones a               masificación de la actividad política ha promovido
                           la estructura vertical de la Rama Ejecutiva; después,           una apertura del régimen colombiano en términos
                           en 1991, los constituyentes redefinieron a la Na-                de la llegada de nuevos actores a la escenografía
                           ción colombiana como “multicultural” y “multi-                  política. Y la respuesta es que sí ha habido una
                           étnica”, e instituyeron nuevos dispositivos de                  apertura, pero que ésta no deja de tener un tinte
                           participación.                                                  de mediocridad.
                               En parte, los objetivos se lograron: la elección                En lo relativo a las alcaldías, a pesar de que las
                           popular de Alcaldes (1986) y luego la de Goberna-               “terceras fuerzas” se han abierto paso –con fluctua-
                           dores (1991) terminó por enterrar la barrera entre              ciones32–, los datos demuestran que ellas no logran
                           las dos esferas. Las nuevas reglas, aún hoy vigentes,           afianzarse, confluir en torno a una agenda común y
                           permiten que líderes municipales y de provincia                 mostrar una continuidad en el tiempo33. A excep-
                           dejen de depender del centro para obtener avales,               ción de la Alianza Social Indígena, el Movimiento
                           competir en las contiendas electorales y ocupar los             Cívico Independiente y el Movimiento Nueva Co-
                           cargos del Ejecutivo local y regional. Esta                     lombia, los demás alcaldes no bipartidistas han sido
                           flexibilización en las barreras de entrada al ruedo             flor de un día34. En el Senado de la República, don-
                           político explica en parte el aumento de listas que              de hoy la competencia se define por circunscripción
                           compiten en cada jornada electoral y la desco-                  nacional, los resultados tampoco son más alentado-
 análısıs polítıco nº 46




                           nexión que impera entre los distintos niveles31. De             res. Aunque la Alianza Democrática M-19 descrestó
                           esta manera, la simultaneidad en los cambios cultu-             con la votación que obtuvo en 1991, y en las eleccio-
                           rales y las transformaciones en las reglas de juego             nes del año 2002 Antonio Navarro obtuvo la segun-
                           político sí han promovido la masificación de la                  da mayor votación, y hoy los colombianos tenemos
                           actividad política que, bajo su influjo, deja de ser el         un Senado donde la voz de un Carlos Gaviria o un
                           reinado de, para y sobre caballeros.                            Jesús Piñacué se pueden oír, los resultados electora-
[54]                           Sin embargo, masificar no quiere decir necesa-               les revelan “más continuidad que cambio”, en la
                           riamente democratizar. Nuevas reglas que                        medida en que “los partidos tradicionales siguen
                           flexibilizan las barreras de entrada no implican de             dominando la escena política”35. En general, las
                           por sí la incorporación de voces disidentes o de                tercerías se han comportado como “grupos disper-
                           oposición, organizadas y capaces de hacerle un                  sos que, con pocas excepciones, no [han tenido]


                           31   En el caso del Senado, el número de listas presentadas a las elecciones, pasó de 143 en 1991 a 319 en 1998. En
                                las elecciones de 2002 se presentaron 8 listas menos que en 1998. Para la Cámara de Representantes, en 1991
                                se presentaron 486 listas y en 2002 906 listas. Véanse Ungar, Elisabeth y Ruiz, Germán. “¿Hacia la recuperación
                                del Congreso?”. En: Dávila, Andrés y Bejarano, Ana María (compiladores). Elecciones y democracia en Colombia,
                                1997-1998. Bogotá: Fundación Social - Departamento de Ciencia Política - Universidad de los Andes, 1998, p.
                                205; y Vargas, Mercedes. “Los problemas de la representación política en Colombia”. Monografía de grado
                                para optar al título de maestría en Estudios Políticos. Bogotá: IEPRI - Universidad Nacional de Colombia,
                                2002.
                           32   Los resultados de las terceras fuerzas en las alcaldías han sido más bien erráticos. En 1992 presentaron su
                                mejor desempeño al obtener el 28,8% del total de alcaldías, para en las elecciones de 1994 descender al nivel
                                más bajo en el período 1988-1997, al ganar las alcaldías de apenas el 10,3% de los municipios del país. Véase
                                Querubín Cristina; Sánchez, María Fernanda y Kure, Ileana. “Dinámica de la elección popular de alcaldes,
                                1988-1997”. En: Dávila, Andrés y Bejarano, Ana María. Ob.cit., pp. 117-140.
                           33   Los resultados de las elecciones municipales del año 2000 muestran las divisiones dentro de fuerzas políticas,
                                tradicionales y nuevas: “Mientras el 28,5% de las alcaldías que obtuvo el conservatismo se distribuye entre
                                cinco fracciones del partido y el 28,5% liberal entre cuatro, el 21% de los gobiernos municipales alcanzados
                                por las terceras fuerzas se reparte entre 35 partidos y movimientos distintos”. García, Miguel. “Elecciones
                                municipales. Bipartidismo, un paso atrás”. En: UN Periódico. No. 16, 19 de noviembre de 2000, p. 8.
                           34   García, Miguel. “Diez años de la elección popular de alcaldes. El poder de las terceras fuerzas”. En: UN
                                Periódico, No. 15, 15 de octubre de 2000, p. 5.
                           35   Rodríguez, Juan Carlos. “¿Cambiar todo para que nada cambie? Reforma política y adaptación: un análisis de
                                la circunscripción nacional para Senado”. En: Varios autores. Degradación o cambio. Evolución del sistema político
                                colombiano, Bogotá: Norma-IEPRI, 2002.
democracia
que responder de nada a nadie ni [han] involu-                   viejo pacto clientelista –que algo ha reportado–,
crado un proyecto político de largo aliento”36.                  que un salto al vacío.
    Ahora bien, ¿por qué la flexibilización en las                   El segundo motivo tiene que ver con la eclo-
reglas de acceso no ha auspiciado la aparición de                sión de la diferencia en estas épocas. Hoy, existen
una fuerza política de oposición? ¿Por qué, a pe-                representantes de los evangélicos, las negritudes,
sar de los esfuerzos y las buenas intenciones, no                los indígenas, los raizales, las mujeres. Dejando la
hay cambios sustantivos en la política colombiana?               tediosa (imputada) homogeneidad del pasado, la
Las razones que aquí se quieren destacar son cua-                diversidad se expresa vía elecciones. Es necesario
tro. La primera tiene que ver con el legado del                  celebrar esta diversidad que permite a grupos
modelo anterior que todavía deja su impronta en                  subordinados, y no por su origen de clase, expre-
la coyuntura actual; la segunda, con un elogio de                sar su indignación y reclamar su derecho a ser
la diferencia, desarticulado de cualquier intento                reconocidos como distintos.
de recomponer una “unidad-en-la-diversidad”; la                      Sin embargo, la diversidad, en su reclamo de
tercera, con una sobrevaloración de la dimensión                 especificidad y en su pelea con un marxismo
participativa de la democracia en detrimento de la               economicista, ha tendido a verse como un criterio
representativa, y por último, porque el nuevo                    ajeno a la clase. Esta desarticulación entre las
modelo de desarrollo, así no lo queramos aceptar,                variables de clase, raza, género o generación, ha
está auspiciando regímenes de representación                     sido reforzada por el descrédito que afectó a los
política que poco tienen que ver con aquel que                   regímenes comunistas asociados con un proyec-




                                                                                                                               análısıs polítıco nº 46
inspiró a los reformadores de 1986 y a los consti-               to clasista luego de la caída del Muro de Berlín.
tuyentes de 1991.                                                En Colombia, además, nadie quiere hablar de
    En cuanto a lo primero, ya se dijo: el cliente-              clase, porque hacerlo se asociaría a una defensa
lismo como mediación entre Estado y sociedad                     de los proyectos anacrónicos que inspiran a
integró históricamente a los sectores populares al               unas guerrillas desprestigiadas y muy poco
mundo político, pero a la vez impidió que ellos                  humanistas.
construyeran “mundos discutidos y puestos en                         Es el elogio de la diversidad, desvinculado de        [55]
común”. Esos sectores, que fueron a las guerras                  cualquier consideración de clase, el que está de
y a las urnas por prebendas pero también por                     moda37. Sin embargo, al decir de un representan-
idearios, quedaron a mitad de camino entre                       te de una comunidad indígena del Amazonas,
una exclusión a medias y una representación                      José Soria Saba, la estrategia de recoger la diversi-
trunca. Cuando estos sectores movilizados por                    dad por fuera y por encima de cualquier conside-
distintas redes políticas se pronunciaron de viva                ración sobre condiciones materiales de vida
voz, las elites de ambos partidos decidieron igno-               genera sus propias contradicciones:
rarlos y ubicarlos en las bases de una pirámide de
eslabones jerárquicamente organizados. En una                       El Estado (colombiano) nos ve aún por pedazos y
frase algo lapidaria, las circunstancias se podrían                 escoge sólo una parte, la que le interesa. Nos ve
resumir diciendo que el clientelismo los integró                    como poblaciones con problemas pero sin dere-
pero a la vez los dividió y los subordinó. Hoy,                     chos a la autonomía; como base social para accio-
parece como si las derrotas infligidas en otras                     nes políticas, pero sin derecho al control
coyunturas, combinadas con el recuerdo de                           territorial; como posibles interlocutores de políti-
gestas heroicas, tuviesen atrapados a muchos                        cas regionales, pero sin participación en la
electores en un mundo donde el único horizon-                       definición de directrices globales; como
te imaginable es aquel impuesto por los arre-                       merecedores del respeto de nuestras tradiciones
glos históricamente decantados. “Más vale viejo                     culturales, pero sin tener derecho a intereses
conocido que nuevo por conocer”. Más vale el                        económicos.



36   Gutiérrez, Francisco con la colaboración de Hoyos, Diana. “Rescate por un elefante. Congreso, sistema y
     reforma política”. En: Dávila, Andrés y Bejarano, Ana María. Ob. cit., pp. 215-253 y 246.
37   Un ejemplo serían las declaraciones emitidas en la Primera Reunión Interamericana de Ministros y Altas
     Autoridades de Cultura. Los gobiernos y las entidades allí presentes declararon que América Latina es “una
     potencia en diversidad”, y “se proponen realizar un plan de acción que permita establecer políticas culturales
     comunes que protejan la diversidad” en “Política para fortalecer lo diverso”. Véase El Tiempo, 13 de julio de 2002,
     pp. 1-3.
El llamado que hace este líder sugiere que una               que le otorgan a unos ventajas sobre otros.
                           acción política debe centrarse, no tanto en las                     En tercer lugar, las nuevas reformas vinieron
                           diferencias, como en las articulaciones. Apuntan-               acompañadas de una supervaloración de la demo-
                           do en la misma dirección que el dirigente indíge-               cracia participativa y de una devaluación de la
                           na, pero esta vez refiriéndose al caso de las                    representativa. Y resulta que la una no puede
                           mujeres, Sonia Álvarez nos recuerda que nuestra                 operar sin la otra. Por esta razón, para superar la
                           mirada debe                                                     participación desagregada e inocua heredada del
                                                                                           andamiaje institucional y cultural anterior, es
                                registrar con especial cuidado las formas en que la        necesario tejer ante todo “mundos-en-común” (es
                                clase y la raza son constitutivas de los intereses de      decir, representaciones) que permitan llevar a la
                                género. Esto significa que la experiencia en el             arena política no sólo reclamos dispersos, deman-
                                mundo de una mujer desde su dimensión de géne-             das atomizadas y denuncias estridentes, sino sobre
                                ro no puede separarse de su experiencia en el              todo proyectos políticos de alcance nacional. En
                                mundo como miembro de una raza o etnia                     este sentido, la experiencia posterior a la Consti-
                                específica o una clase en particular. Por tanto, una        tución de 1991 hace visible los propios límites de
                                mujer no es brasileña y negra y obrera y hembra            la participación: aunque sin ella la democracia se
                                sino que es una mujer brasileña negra y obrera. La         vacía de contenido, su existencia no es suficiente
                                clase y la raza y los atributos específicos al género       para garantizar que el régimen democrático ope-
                                determinan la posición social de una mujer. Por            re adecuadamente. Además de participación, la
 análısıs polítıco nº 46




                                tanto, la clase y la raza deben ser vistos como com-       democracia se nutre de representación, es decir
                                ponentes integrales de una identidad de género             de la invención de proyectos colectivos, que son
                                –no como características aditivas o disyuntivas– que       mucho más que la sumatoria de expectativas indi-
                                moldean de manera crucial los intereses de género          viduales o de preferencias expresadas en encues-
                                prácticos y estratégicos de una mujer38.                   tas, porque justamente permiten imaginar futuros
                                                                                           compartidos.
[56]                            Es muy evidente que las discriminaciones de                    Por último, los nuevos aires económicos y
                           género, de etnia, de raza o de opción sexual no                 sociales que acompañan la aprobación de la
                           pueden ser reducidas o subsumidas en las de clase.              nueva Carta Constitucional no son muy acordes
                           Sin embargo, tampoco pueden ser aprehendidas                    al modelo político allí propuesto (democracia
                           por fuera de una condición específica de clase. Por-             participativa articulada a democracia representa-
                           que es distinto ser mujer estrato seis, que ser mujer           tiva). El viejo modelo liberal de representación
                           estrato uno; y es distinto ser indígena acomodado               política que acompañó el advenimiento capitalis-
                           que indígena acorralado, o raizal empleado que                  ta –sociedad civil organizada expresa intereses,
                           desempleado. Si hay algo de común entre esta                    demandas, valores, normas articulados en pro-
                           diversidad, es esa posibilidad de sentirse pertene-             gramas de partidos que se cristalizan en proyec-
                           cientes a un mismo universo de gentes en busca de               tos de desarrollo y de Estado– no parece
                           sus derechos, tanto económicos como políticos.                  encontrar las condiciones necesarias para seguir
                               Pero además de la necesidad de recuperar el                 operando. Por un lado, la legislación laboral y las
                           potencial explicativo y político que encierra la                nuevas regulaciones arancelarias y comerciales
                           categoría de clase, las dirigencias de estos movi-              que acompañan el nuevo modelo de desarrollo
                           mientos deben resolver sus diferencias y sus renci-             económico dan al traste con la posición prefe-
                           llas aplicando procedimientos democráticos.                     rencial que ocupaba la clase obrera y un
                           Además de los obstáculos peculiares a la historia               empresariado nacional. En su lugar, actores
                           colombiana, el potencial emancipador de la inter-               globales –por ejemplo, el Fondo Monetario In-
                           pretación de clase abortó porque se fundó en una                ternacional o el Banco Mundial– se transforman
                           premisa errada: asumió que había un sujeto cen-                 en interlocutores determinantes para los gobier-
                           tral –los obreros– que podían por su sola condi-                nos nacionales. Muchas decisiones cruciales se
                           ción económica representar a todo el campo                      toman en foros que ponen en juego, no a los
                           popular. Si lo popular ha de retomar fuerza como                partidos, los sindicatos, los gremios de tal o cual
                           aglutinador, debe ser sobre bases más democráti-                país, sino a gobiernos con agencias multila-
                           cas que no asuman que hay “liderazgos naturales”                terales. En esta medida, la transición hacia un

                           38   Álvarez, Sonia. Engendering Democracy in Brazil. Women´s Movements in Transition Politics. Princeton: Princeton
                                University Press, 1990, p. 26.
democracia
nuevo modelo económico sugiere una pérdida                    dimensiones que hoy se oscurecen en muchos
de poder en el nivel nacional.                                análisis por estar demasiado centrados en coyun-
    En medio de estos cambios, se generaliza el               turas más recientes o en otro tipo de explicacio-
discurso de la antipolítica, aquel que culpa a los            nes. Además, el trabajo ha querido demostrar, de
partidos y a los políticos de los descalabros actua-          manera oblicua, cómo los ciclos de violencia en
les, y que le abre la puerta a la aparición de líde-          los que, por momentos, se ha sumido Colombia,
res milagrosos. Ellos, alzándose por encima de la             responden en parte a la construcción de unas
historia, establecen una relación plebiscitaria con           lógicas de participación política masiva sin representa-
unas masas desconcertadas que esperan su reden-               ción o con representación trunca. Los múltiples con-
ción de una mano providencial. Para conservar                 flictos que alimentan los ciclos de violencia no se
sus credenciales democráticas, estos regímenes                resuelven definitivamente si no alcanzan una ex-
mantienen los rituales electorales y los dispositivos         presión política articulada.
de refrendación de decisiones tomadas desde                       La tesis fuerte que se ha reiterado a lo largo de
arriba por el líder y su rosca. Lejos queda la divi-          estas páginas es que los intentos por condensar un
sión y el equilibrio de poderes, la rendición de              proyecto alternativo al bipartidismo han quedado
cuentas de los mandatarios, el respeto a las liber-           frustrados por la propia fugacidad de los esfuer-
tades civiles y políticas y a un Estado de derecho.           zos, por ese estar simultáneamente fuera y dentro
En este clima, el significado de la participación se           de los sectores populares, y por el papel que el
reduce a depositar un voto o a dar un sí en un                Partido Liberal desempeñó en la constitución de




                                                                                                                             análısıs polítıco nº 46
referendo. Colombia, a pesar de sus singularida-              una memoria política de estirpe igualitaria. Atra-
des, no podía escapar a los nuevos vientos que                pados aún en ese pertenecer y no pertenecer, los
corren por el continente.                                     otrora excluidos se incorporan hoy a la gran polí-
    Son estas razones las que explican el resultado           tica a través de redes partidistas que tramitan
mediocre que dejan los últimos intentos refor-                demandas de manera dispersa. En la actualidad,
madores. Para que la fragmentación que reina en               además, la diversidad oscurece la preocupación
el campo de los “nuevos” fuese remplazada por los             por la equidad, y las nuevas claves políticas del          [57]
gérmenes de una comunidad política democrático-               momento son adversas a cualquier intento de
popular, se tendrían que producir desplazamientos             recomposición de una unidad fundada en la clase.
conceptuales que encuentran francamente un                        Así las cosas, sin una oposición sólida, más que
clima adverso.                                                dirigir39, el liberalismo y el conservatismo copan
    Finalmente, muchos lectores se preguntarán                hoy, gracias al clientelismo, el espacio político.
por qué en estas páginas no se ha mencionado el               Esta situación, que a primera vista parecería cir-
papel que ha jugado y juega la Violencia, las vio-            cunstancial, es producto de trazos de largo plazo
lencias y ahora la guerra, en el devenir político             que tienen que ver, entre otras, con las caracterís-
colombiano. El silencio sobre las violencias res-             ticas de la relación entre política y cultura esboza-
ponde a una opción consciente de querer relevar               das a lo largo de estas páginas.




39   Una fuerza política logra dirección ético-política cuando sus contrarios, fuertes ideológicamente, le exigen
     que perfile un programa convincente y superior al de los demás. Sin esta dialéctica, los partidos se disuelven
     en minucias y no logran convertirse en orientadores nacionales. Esta reflexión es cercana a la que hace
     Gramsci sobre la hegemonía. Gramsci, Antonio. Ob. cit.
La seguridad:
                                        difícil de
                                        abordar con
                                        democracia*



                                                                                au n q u e n o e s n e c e s a r i a m e n t e e l
                                                                                problema más grave que enfrenta el país, la segu-
                                                                                ridad constituye el más sentido por la ciudadanía
                                                                                y quizás el que requiere afrontarse con mayor
                                                                                prontitud. Esto le sirvió al nuevo presidente para
                                                                                subir en forma vertiginosa y sorpresiva en las en-
                                                                                cuestas de intención de voto, sobre la base de la
 análısıs polítıco nº 46




                                                                                escalada de la violencia guerrillera. También influ-
                                                                                yó en ello la descomposición de los partidos y su
                                                                                consecuente efecto de adquirir mayor importan-
                                                                                cia en esa intención la imagen de los candidatos.
                                                                                Detrás de la bandera ideológica del Presidente
                                                                                electo de dar prioridad al principio de autoridad
[58]                                                                            frente al de libertad, con fines de recuperar la
                                                                                seguridad, se observa un ambiguo modelo de
                                                                                gobierno fuerte ratificado con pretenciones como
                                                                                la de reformar la Constitución, con el objetivo de
                                                  Francisco Leal Buitrago
                                                                                remover los obstáculos jurídicos que se supone
                                        Profesor titular de la Universidad de
                                        los Andes y profesor honorario de la
                                                                                impiden confrontar con éxito a la subversión.
                                        Universidad Nacional de Colombia.           La riqueza que exhibe nuestra Carta funda-
                                                                                mental en materia de derechos es una expresión
                                                                                explícita de la utopía que orienta los anhelos de
                                                                                democracia, así estén ellos lejos de nuestro alcan-
                                                                                ce debido a las distorsiones en el ejercicio político
                                                                                y a la precariedad de medios con que contamos
                                                                                para mantener vivos tales anhelos. Al ser las liber-
                                                                                tades ciudadanas, con derechos y deberes defini-
                                                                                dos, el fundamento del paradigma moderno de
                                                                                democracia liberal, no hay que caer en la contra-
                                                                                dicción de que éstas constituyen una traba, así sea
                                                                                transitoria, para dar un paso adelante en el cum-
                           * Con este número –ya es el 46– Análisis
                                                                                plimiento de los objetivos democráticos. Si bien es
                           Político cumple 15 años de vida                      cierto que la autoridad es la esencia misma del
                           ininterrumpida, 15 años en los que la                modelo de Estado-nación que concreta ese para-
                           constante ha sido el trasegar a través de una        digma, para mantener vigente su legitimidad es
                           prolongada cadena de situaciones nacionales          necesario el acatamiento de una voluntad general
                           críticas, interrumpida por momentos que              que no transgreda los principios en que se susten-
                           reviven la esperanza de revertir el deterioro del
                                                                                ta, en especial el de la libertad. La autoridad debe
                           país, los cuales sin embargo tienden a
                                                                                salvaguardar los medios disuasivos y punitivos,
                           extinguirse. Este ensayo es un homenaje a este
                           aniversario de nuestra revista, que mediante
                                                                                mediante su regulación por parte de las instancias
                           sus análisis ha permitido comprender mejor la        correspondientes, de acuerdo con la naturaleza
                           compleja realidad nacional.                          de las faltas contra la convivencia ciudadana. En
democracia
síntesis, la democracia requiere el ejercicio firme             esta nueva concepción política, el concepto de
de la autoridad, pero sin abandonar la meta per-               seguridad nacional desplazó en importancia al de
manente del bienestar colectivo de la sociedad.                defensa nacional. La seguridad nacional supone
    Pero, ¿es posible seguir estos lineamientos abs-           una permanente amenaza de fuerzas nacionales e
tractos, cuando la complejidad creciente de una                internacionales vinculadas al comunismo, a dife-
guerra corroe al país y golpea con zaña a la pobla-            rencia de la defensa nacional, cuyo móvil era la
ción civil? ¿No vale la pena ordenar la casa a como            tradicional salvaguardia de la soberanía, principal-
dé lugar, para luego sí poner en práctica esos prin-           mente frente a los países vecinos. La defensa na-
cipios y enrumbar al país por el camino de la de-              cional se convirtió en el medio para garantizar la
mocracia? ¿No ha sido ya demasiado el costo por                seguridad, y de esta forma quedó involucrada
no haber puesto en práctica con firmeza el princi-              también en la lucha anticomunista.
pio de autoridad? ¿No estamos entonces en un                       La adopción de la concepción de seguridad
momento clave en el que si no se toman las medi-               nacional como directriz ideológica militar y la
das adecuadas para confrontar a los violentos per-             adquisición de autonomía relativa de las institu-
demos la que quizás sea la última oportunidad de               ciones armadas en el manejo del orden público,
enderezar el rumbo que nos lleva hacia el abismo?              terminaron con la prevención militar de adoptar
    Tales interrogantes guían este trabajo, así sus            posiciones políticas frente a la confrontación
respuestas tengan carácter provisional. Comienzo               bélica. Esto se confirmó con el inicio de los proce-
con un recuento de lo que ha implicado la seguri-              sos de paz en 1982. La consideración de las gue-




                                                                                                                           análısıs polítıco nº 46
dad para el país, en especial la que se conoce                 rrillas como problema político y el inicio de
como seguridad nacional, para luego mirar si es                negociaciones con ellas por parte del gobierno de
posible diseñar una política de seguridad que sea              Belisario Betancur (1982-1986) despertaron la
compatible con los anhelos democráticos. Para                  oposición soterrada de los militares. Éstos nunca
ello, hago comentarios puntuales al aporte sobre               reconocieron el carácter político de la subversión.
seguridad democrática del programa de gobierno                 La combinación del tratamiento militar perma-
formulado por el presidente Uribe en su campaña                nente con negociaciones intermitentes se prolon-         [59]
electoral. Finalmente, señalo algunos lineamientos             gó hasta que la finalización de la Guerra Fría y la
generales que pueden servir de guía para la com-               coyuntura crítica de 1989 a 1991, inducida por el
pleja tarea de elaborar una política de seguridad              narcotráfico, provocaron que el gobierno de Cé-
sin alterar los logros democráticos.                           sar Gaviria (1990-1994) buscara cambiar las ten-
                                                               dencias de tratamiento del problema militar.
LA SEGURIDAD NACIONAL                                              No obstante haber desaprovechado la oportuni-
Y SUS IMPLICACIONES 1                                          dad brindada por la nueva Constitución para hacer
   La concepción moderna de seguridad nacional                 cambios en la institucionalidad militar, el gobierno
fue un producto destacado de la Guerra Fría, que               de Gaviria adelantó reformas importantes en mate-
militarizó las relaciones internacionales y afectó a           ria de defensa y seguridad nacional. Este gobierno
numerosos países del antiguo Tercer Mundo.                     sustrajo esos temas por primera vez de la responsabi-
Surgió de políticas estadounidenses, como el Acta              lidad política castrense, que la dirigencia política
de Seguridad Nacional –promulgada en 1947– y la                había evadido por desconocimiento, despreocupa-
estrategia de contención frente a la Unión Soviéti-            ción o ineptitud. Buscó cambiar la relación de los
ca –puesta en práctica a partir de ese mismo año.              militares con las instituciones civiles del Estado y
Tuvo su expresión particular en América Latina                 desarrolló una novedosa estrategia de seguridad,
desde la elaboración de la rígida macroteoría                  denominada Estrategia Nacional contra la Violencia.
militar del Estado y del funcionamiento de la socie-           También nombró un ministro de Defensa civil luego
dad, conocida como Doctrina de Seguridad Nacio-                de que esta cartera la ocuparan por 38 años genera-
nal, y en particular desde el comienzo de su                   les en servicio activo. No obstante los esfuerzos que
aplicación con el golpe militar de 1964 en Brasil. En          se hicieron, la inexperiencia política civil en estas
Colombia, el desarrollo de la seguridad nacional se            materias y otras circunstancias, como la ruptura de
dio a la par con el Frente Nacional. Mediante la               las conversaciones con la guerrilla y la fuga del capo
afirmación del anticomunismo, base ideológica de                Pablo Escobar de una cárcel llamada de máxima


1   La mayor parte de las ideas de este subtítulo son extractadas de mi libro La seguridad nacional a la deriva. Del
    Frente Nacional a la Posguerra Fría. Bogotá: Alfaomega Editores – Ceso, Departamento de Ciencia Política -
    Universidad de los Andes - Flacso Sede Ecuador, 2002.
seguridad, dieron al traste con este experimento,           bierno y las FARC y sobre todo con los desmanes
                           único en la historia contemporánea del país.                cometidos por esta organización en la zona de
                               El fracaso de la llamada guerra integral, ade-          despeje. Esta zona estuvo ocupada militarmente
                           lantada contra guerrillas y narcotraficantes del             de manera exclusiva por este grupo subversivo
                           cartel de Medellín durante la segunda mitad del             hasta el 20 de febrero de 2002, cuando se rompió
                           gobierno de Gaviria se hizo evidente con la ofensi-         el llamado proceso de paz.
                           va guerrillera al final de su mandato. Esta situa-               Pero, ¿qué políticas de seguridad estuvieron
                           ción facilitó que el nuevo presidente planteara             detrás de estas cuatro décadas de historia nacio-
                           una política distinta. El gobierno de Ernesto               nal? Aunque numerosas, las políticas formuladas
                           Samper (1994-1998) mostró su disposición para               al respecto han sido desarticuladas e inoperantes
                           adelantar negociaciones con la guerrilla, pero su           y poco trascendentes. Las escasas directrices
                           desgaste originado en la financiación de su cam-             políticas del papel militar en la sociedad no fue-
                           paña presidencial por parte del cartel de Cali lo           ron revisadas ni actualizadas2, por lo cual los
                           impidió. Aunque indirecto, el mayor efecto de               altos mandos asumieron su diseño en forma
                           esta situación política sobre los militares fue una         improvisada. Para ello, se guiaron por sus per-
                           serie de descalabros frente a las guerrillas a partir       cepciones de las situaciones de orden público,
                           de 1996. Así, los militares pasaron de eventuales           orientadas por los planteamientos antico-
                           árbitros de la crisis del gobierno a víctimas de            munistas, la concepción político-militar norte-
                           ésta. En ello influyó la visión esquemática e ideo-          americana y la Doctrina de Seguridad Nacional.
 análısıs polítıco nº 46




                           lógica que sustentan los principios de la seguridad         De manera excepcional, los militares adelanta-
                           nacional adoptados por las instituciones militares          ron planes de importancia y las orientaciones
                           y la consecuente reducción de su capacidad para             con pretensiones estratégicas fueron elaboradas
                           enfrentar con eficacia a guerrillas y paramilitares,         para fines concretos y de corta duración. Sólo
                           fuerzas que se fortalecieron de manera significati-          hubo críticas a estos planes y orientaciones cuan-
                           va durante ese gobierno.                                    do los consideraron incompatibles con los objeti-
[60]                           En el cuatrienio de Andrés Pastrana (1998-              vos electoreros del bipartidismo.
                           2002), la incompetencia política del gobierno –en               Durante el Frente Nacional y la vigencia –hasta
                           particular frente al manejo de la zona desmilitari-         los años noventa– del sistema que éste engendró,
                           zada y al denominado proceso de paz– contrastó              la dirigencia política se ocupó principalmente de
                           con la recuperación operativa militar, que contó            construir y consolidar maquinarias para la repro-
                           con la ayuda de Estados Unidos y ha logrado dis-            ducción electoral del bipartidismo coaligado. La
                           minuir la tendencia de expansión de las guerri-             protesta social no encontró mayor receptividad
                           llas. Sin embargo, la subversión alcanzó una                institucional en la clase política, máxime cuando
                           cobertura significativa, amparada por la autono-             el régimen no contemplaba espacios de oposi-
                           mía financiera lograda mediante su participación             ción. Por ello, esta protesta se convirtió en asunto
                           en el narcotráfico y prácticas bandoleriles. El              de orden público manejado por militares y poli-
                           rápido crecimiento de los paramilitares ha sido             cías, casi siempre bajo el amparo del estado de
                           facilitado por la ausencia de voluntad de la Fuerza         excepción constitucional. Además de las guerri-
                           Pública para contenerlos, por la brutalidad guerri-         llas, el sistema convirtió en enemigos potenciales
                           llera que los estimula y también por su participa-          o reales a quienes tan sólo pretendían oponerse
                           ción en el narcotráfico. La reacción negativa de la          por medios pacíficos.
                           población frente a la agresividad de la subversión              La mayor parte de las numerosas normas sobre
                           ha estado acompañada por el apoyo a los                     seguridad fueron dictadas a la sombra del estado
                           paramilitares por parte de quienes han detentado            de sitio, que fue la excepción constitucional per-
                           por largo tiempo privilegios poco democráticos.             mitida por la Carta de 1886. Cuando éste se levan-
                           El empeoramiento de la crítica situación del país           taba, esas regulaciones eran seleccionadas y
                           legitimó en la opinión pública las soluciones de            agrupadas para convertirlas en ley de la Repúbli-
                           fuerza, al tiempo que desprestigió la vía política,         ca. Tal fue el caso, por ejemplo, del llamado Esta-
                           identificada con las conversaciones entre el go-             tuto de Seguridad, promulgado en 1978 por el


                           2   En particular la llamada doctrina Lleras Camargo, formulada por el presidente electo luego del frustrado
                               intento de golpe contra la Junta Militar el 2 de mayo de 1958, que postuló que así como los militares no
                               debían intervenir en asuntos partidistas, los políticos tampoco interferirían en materias militares.
democracia
presidente Julio César Turbay (1978-1982), que             Parte de la reforma militar adelantada durante
fue el ejercicio más visible de la Doctrina de Segu-   el gobierno de Pastrana también se encaminó a
ridad Nacional en Colombia. Entre las normas           sustituir la vetusta ley promulgada más de 30 años
expedidas durante la vigencia de la Guerra Fría se     antes. En uso de las facultades extraordinarias
destaca el Decreto-Ley 3398, llamado Estatuto          otorgadas por el Congreso, el Presidente creó la
para la Defensa Nacional, expedido a fines de           Comisión de Reforma y Modernización de las
1965. Esta norma fue particularmente importante        Fuerzas Militares, que a su vez conformó un comi-
porque no hubo ninguna otra directriz militar          té de militares y civiles para la elaboración de un
con pretensiones estratégicas durante el resto del     proyecto de ley de defensa y seguridad. Sobre la
siglo XX. Este estatuto señala las atribuciones del    base del proyecto redactado durante el gobierno
presidente y del ministro de Defensa en relación       anterior, la comisión escribió una propuesta que
con la defensa nacional, y las funciones del co-       presentó a fines de 1999 al Ministro de Defensa
mandante general de las Fuerzas Militares y de la      Nacional. El ministro la entregó al senador Enri-
Policía Nacional. Hace, además, precisiones sobre      que Gómez Hurtado, quien utilizó la propuesta
las medidas para la movilización y la defensa civil,   de otro senador para modificarla. La versión de
y la requisición y la ocupación de bienes y servi-     Gómez Hurtado fue presentada al Senado a me-
cios. El gobierno reglamentó esta norma, median-       diados de 2000. El trámite del proyecto y la polé-
te el Decreto 893 de 1966, en lo concerniente a        mica nacional e internacional desatada al final de
definición, clasificación y porte de armas. Al per-      las discusiones en el Congreso, ya en 2001, mos-




                                                                                                                análısıs polítıco nº 46
mitir el porte de armas de uso privativo de los        traron la polarización causada por el agravamien-
organismos del Estado a organizaciones de defen-       to del conflicto armado y la falta de resultados
sa civil, abrió el camino a un prolongado proble-      concretos del proceso de paz.
ma que se acrecentó a partir de los años ochenta           El proyecto cumplió el último trámite en el
con la proliferación de grupos de autodefensa y        Congreso en junio de 2001, con el apoyo del
paramilitares financiados por el narcotráfico. El        Ministro de Defensa Nacional, Gustavo Bell y los
Estatuto para la Defensa Nacional fue incorpora-       altos mandos militares. La demora en la sanción       [61]
do en la Ley 48 de 1968, mediante el procedi-          presidencial indicó la sensibilidad del asunto en
miento mencionado de revisión y selección de           la opinión pública internacional vinculada al
normas en momentos en que se requería levantar         tema de los derechos humanos. La Ley 684 de
el estado de sitio, más por circunstancias políticas   agosto de 2001 recoge los aspectos básicos de los
que por cambios en el orden público. Todas las         decretos 3398 de 1965, ya mencionado, y 1573 de
normas posteriores relacionadas de manera direc-       1974 (norma importante pero poco operante,
ta con la defensa y seguridad fueron desarrollos       que clasificó la documentación relativa a la
de esta ley, formulada con los criterios militares     planeación de la seguridad nacional y señaló por
propios de la Guerra Fría.                             primera vez de manera específica el concepto de
    Una vez terminado el “equilibrio del terror”,      seguridad nacional), los cuales junto con la Ley
como se le llamó a este período de la historia del     48 de 1968, fueron las normas rectoras de la
siglo XX, el gobierno de Gaviria presentó al Con-      seguridad nacional hasta la aprobación de esta
greso un proyecto de ley sobre defensa y seguri-       nueva ley. También incorpora avances de la Es-
dad nacional, como parte de la reforma militar.        trategia Nacional contra la Violencia del gobier-
Luego de haberse discutido en varias legislaturas,     no de Gaviria y apartes de los frustrados
este proyecto fue retirado en 1994 por el Ministro     proyectos elaborados por los dos gobiernos ante-
de Defensa Nacional, Rafael Pardo, debido a que        riores.
se le habían hecho modificaciones que reflejaban             Esta ley ignora realidades de la Posguerra Fría
los intereses de los narcotraficantes. En el gobier-    y sobre todo no busca una distribución equilibra-
no siguiente, el de Samper, también se intentó         da de responsabilidades institucionales. Tiene un
remplazar la Ley 48 de 1968. El proyecto de ley        sesgo militar en los conceptos, la nomenclatura y
sobre la materia –elaborado bajo la coordinación       el lenguaje del planeamiento y la ejecución. En
del Ministro de Defensa Echeverry Mejía– se frus-      el Ministerio de Defensa y sus dependencias
tró al no culminarse su trámite. Sin embargo, al       operativas recae el grueso de la responsabilidad
igual que el proyecto anterior, adolecía de noto-      de las funciones de la defensa y la seguridad. En
rias deficiencias, pues se apoyaba en los mismos        los llamados teatros de operaciones, contempla-
principios orientados por una visión de seguridad      dos para situaciones particulares de desorden
con predominio militar.                                público, se subordinan las autoridades civiles a
las militares. La participación en el problema de            res de encontrar el rumbo para la solución del
                           la seguridad de instancias estatales distintas al            conflicto armado reflejó la falta de visión política
                           Ejecutivo es simbólica: se las menciona en lo que            y de liderazgo del gobierno, la dispersión de las
                           se denomina el Sistema de Seguridad y Defensa                instituciones del Estado y la desconexión entre
                           Nacional, se incluyen los presidentes de las comi-           éstas y la llamada sociedad civil. En este sentido,
                           siones segundas del Congreso en el Consejo                   las disgregadas políticas en materia de defensa y
                           Superior de ese Sistema y se señalan funciones –             seguridad no representan una visión que amerite
                           que son regulares– al Consejo Superior de la                 el calificativo de seguridad para la Nación. Ade-
                           Judicatura. Al Presidente de la República le co-             más, dado el agravamiento de la crisis, el papel de
                           rresponden funciones abstractas, como dirigir                directriz estratégica de la seguridad de esta clase
                           los campos de poder nacional. También debe                   de normas se agotó. Para ser eficaz, una medida
                           aprobar planes y documentos, que de cualquier                de este tipo tendría que ser parte de una política
                           manera son su responsabilidad constitucional. El             global de Estado, que incorpore en forma activa y
                           ingrediente político y estratégico, esencia de la            pacífica a la sociedad civil, y busque una participa-
                           seguridad y la defensa nacionales, es ajeno a su             ción internacional que facilite un proceso de
                           incumbencia. Así, los militares quedaron res-                solución de la situación. Y dicha política no existe.
                           ponsables de diseñar la política sobre el tema               En otras palabras, la tradicional seguridad nacio-
                           más urgente de la crisis nacional. Y la conduc-              nal, cualquiera que sea su definición, quedó des-
                           ción de la paz por parte del Presidente quedó                bordada como estrategia para la solución del
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                           como rueda suelta del engranaje de las políticas             conflicto armado del país.
                           de seguridad.                                                    La Ley 684 inició su desarrollo con la presenta-
                               La polémica desatada con la aprobación de la             ción al Congreso por parte del Gobierno Nacional
                           ley y la presión nacional e internacional para que           de un proyecto de estatuto antiterrorista, que era
                           el Presidente no la sancionara se centraron en los           parte obligada de su articulado. Sin embargo, su
                           artículos 58 y 59, sobre flagrancia y policía judi-           implementación real comenzó una vez que el
[62]                       cial, que corresponden a procedimientos                      gobierno dio por terminados, el 20 de febrero de
                           operacionales. Estas disposiciones fueron suaviza-           2002, la zona desmilitarizada asignada a las FARC
                           das en las discusiones, en el sentido de que la              y el proceso de paz que la justificaba. La creación
                           captura fuera en flagrancia y que sólo se otorga-             de un teatro de operaciones, bajo el mando de un
                           ran facultades de policía judicial, transitorias y           general –en 19 municipios, cuyo epicentro eran
                           precisas, a un grupo exclusivo debidamente capa-             los cinco que constituyeron la zona desmilitariza-
                           citado de las Fuerzas Militares, por atribución del          da–, fue el soporte jurídico-operativo con que se
                           Fiscal General de la Nación. Aun con estas salve-            pretendió agilizar la recuperación militar del área
                           dades, el problema de las medidas radica en que              conocida por la opinión pública como el Caguán3.
                           quienes las ejerzan van a ser a la vez juez y parte.         Sin embargo, la Corte Constitucional declaró
                           Los que defienden estas medidas sostienen que su              inexequible esa ley en el mes de abril, con lo cual
                           necesidad obedece a una situación de guerra;                 quedó sin piso jurídico la figura del teatro de
                           pero es este hecho el que las hace peligrosas.               operaciones y en general toda la norma4. Este
                               Esta ley está muy lejos de servir de punto de            hecho explica el propósito expresado por el Presi-
                           partida para la construcción de una política inte-           dente Uribe Vélez, en su campaña electoral, de
                           gral de seguridad, ya que contempla en esencia               presentar un proyecto de reforma constitucional
                           aspectos militares. La pretensión de sus promoto-            que le permita a las Fuerzas Militares recuperar


                           3   “La pelea es peleando”. En: Cambio. Nº 454, marzo 4 al 11 de 2002. “Mando militar en seis zonas”. En:
                               El Tiempo. 1 de marzo de 2002. pp. 1 y 1-2.
                           4   Corte Constitucional. Sentencia C-251. Bogotá, 11 de abril de 2002. En un extenso texto, la Corte plantea, en
                               las consideraciones finales, que “El examen precedente ha mostrado que el sistema de seguridad y defensa
                               previsto por la Ley 684 de 2001 vulnera la Carta, no sólo porque su pilar –la figura del poder nacional– es
                               incompatible con los principios constitucionales más básicos, que defienden la naturaleza democrática del
                               Estado colombiano, sino además, porque muchos de los instrumentos específicos que desarrolla –como la
                               concesión de facultades de policía judicial a las Fuerzas Militares o la regulación del teatro de operaciones–
                               también desconocen numerosos preceptos constitucionales. La única decisión posible, desde el punto de vista
                               constitucional, era entonces declarar la inexequibilidad total de la ley”.
democracia
prerrogativas jurídicas de un pasado nada demo-           bién se afirmaba que el déficit económico de la
crático –como fue el período de vigencia del esta-        Fuerza Pública, de más de 1.7 billones de pesos,
do de sitio–, para supuestamente combatir con             ponía en entredicho la ampliación del pie de fuer-
éxito a la subversión. No obstante, el asunto no es       za en 20.000 efectivos, ya que la norma requiere
solamente de orden constitucional, sino que tam-          294.000 millones de pesos adicionales5.
bién obedece a los principios democráticos que el
desarrollo de las relaciones internacionales ha           ¿HACIA UNA POLÍTICA DE
impuesto a los miembros de su comunidad. Sobre            SEGURIDAD DEMOCRÁTICA?
el particular, en la última parte de las Considera-           La seguridad nacional continúa como factor
ciones Finales, la sentencia que declaró                  destacado de militarización de la política en los
inexequible la ley de defensa y seguridad dice lo         planos nacional e internacional. Pese a la finaliza-
siguiente:                                                ción de la Guerra Fría y la crisis conceptual que
                                                          este hecho representó para la seguridad, por di-
    La Corte destaca que esa decisión no implica,         versas razones, como la necesidad de sostener la
    empero, que haya desaparecido la obligación del       economía de guerra que se creó durante ese pe-
    Estado colombiano de garantizar la convivencia        ríodo y la unipolaridad militar de Estados Unidos
    pacífica. (…), pues la Carta busca el fortaleci-       en el mundo, la militarización de los asuntos de
    miento de las instituciones para que éstas puedan     seguridad se resiste a cambiar. También ha contri-
    cumplir efectivamente su misión constitucional        buido a la permanencia de ese modelo la inestabi-




                                                                                                                     análısıs polítıco nº 46
    de asegurar la convivencia pacífica perturbada         lidad desatada en varios países por los cambios en
    por grupos armados que actúan al margen de la         las relaciones internacionales surgidos del fin de
    ley (…). Nada se opone entonces a que la ley          tal guerra. La seguridad nacional suele absorber
    establezca un sistema de seguridad y defensa para     varias de las dimensiones de la seguridad en gene-
    que las autoridades, y en especial la Fuerza Públi-   ral, como es el caso de la seguridad ciudadana o la
    ca, sigan cumpliendo con su ardua tarea de prote-     seguridad humana.
    ger a la población. Pero es claro que cualquier           Desde que terminó la Guerra Fría se han busca-      [63]
    sistema que sea diseñado debe ser compatible          do definiciones alternativas a la tradicional sobre
    con los principios democráticos y con el respeto a    seguridad nacional. Aunque hay avances concep-
    los derechos humanos, no sólo porque así lo or-       tuales, en la práctica no ha habido cambios signi-
    dena la Constitución sino, además, porque así lo      ficativos debido a que ellos no se han aplicado. Esta
    imponen las obligaciones internacionales asumi-       situación incide en la dificultad para solucionar la
    das por el Estado colombiano en materia de dere-      diversidad de problemas que con frecuencia se
    chos humanos.                                         inscriben en las agendas de seguridad. Los aconte-
                                                          cimientos del 11 de septiembre de 2001 en Estados
    Ante la nueva situación, a comienzos de mayo,         Unidos complicaron aún más el asunto. Antes que
el gobierno de Pastrana emitió la directiva presi-        fortalecer la cooperación internacional, como guía
dencial denominada “El camino hacia la paz y la           de nuevas alianzas frente a la amenaza de actos
estrategia contra el terrorismo”, que pretendió           terroristas, tales acontecimientos fomentaron la
compensar la pérdida de capacidad jurídica militar        desconfianza de los países del Norte con respecto a
frente a la subversión. Las tres estrategias plantea-     los ciudadanos de los países del Sur. Esto sirvió
das en el documento para frenar el incremento de          para disminuir las libertades, los derechos civiles y
la guerra son: reducir la acción de grupos al mar-        los logros alcanzados por el desarrollo de la demo-
gen de la ley, fortalecer la capacidad de castigo a       cracia. La calificación subjetiva de terrorismo, una
esas organizaciones, y sensibilizar a la comunidad        categoría amplia, ambigua y hasta etérea, ha servi-
internacional contra el terrorismo en el país. Sin        do entonces para justificar desmanes y fortalecer y
embargo, sectores militares criticaron la nueva           reubicar intereses en el plano internacional, poco
medida, al argüir que desorganizaba lo que estaba         coincidentes con las conveniencias democráticas
funcionando con respaldo constitucional. Además,          de muchas sociedades.
agregaban que esa estrategia la había establecido el          La seguridad debería ser una tarea política con
gobierno dos años antes. Otras fuentes indicaron          agenda limitada, que exceda las obligaciones de
que la norma tenía el propósito de crear un hecho         las fuerzas armadas y del Estado, y penetre en la
político pero no agregaba ni resolvía nada. Tam-          sociedad. La labor de los militares debe limitarse a

5   El Espectador. 5 de mayo de 2002, p. 3A.
la implementación de la defensa nacional, con el             tizar la seguridad para la población y de manera
                           fin de abolir la identificación que hacen las insti-           complementaria para el Estado; aplicar políticas de
                           tuciones castrenses de sus intereses corporativos            seguridad que no sólo sean legales sino también
                           con los de la Nación. El Ejecutivo central no debe           legítimas y éticamente válidas; vindicar a la Fuerza
                           tener responsabilidad exclusiva en la formulación            Pública como un órgano con una capacidad deli-
                           de la seguridad, pues tiende a equiparar la seguri-          berante sobre asuntos fundamentales y los propósi-
                           dad de los gobiernos con la del Estado y, en últi-           tos colectivos de la sociedad. Entre las políticas de
                           ma instancia, con la seguridad nacional. Distintas           seguridad menciona la restauración de nuevas
                           instituciones estatales deben compartir esa tarea,           doctrinas de seguridad y defensa nacional; el
                           según sus responsabilidades y sus posibilidades              replanteamiento de la visión de las Fuerzas Milita-
                           dentro de nuevas concepciones de seguridad.                  res; la institucionalización de la participación de la
                           También se debe involucrar a diferentes sectores             comunidad en la seguridad ciudadana, y la moder-
                           sociales. La sociedad civil, expresión organizada            nización, profesionalización y reingeniería de la
                           de la sociedad, no sólo debe participar, sino sobre          Fuerza Pública.
                           todo ejercer labores de fiscalización. El Estado no               Estos postulados, precisos y bien elaborados,
                           es ahora el único agente proveedor de seguridad,             que difícilmente alguien con mínimos criterios
                           y las expectativas de la ciudadanía exceden las              democráticos se atrevería a rebatir, constituyen
                           posibilidades estatales, disminuidas por los ajustes         materia para una política de Estado de largo alien-
                           exigidos por los organismos rectores de la econo-            to. En tal sentido, sería necesario jerarquizarlos y
 análısıs polítıco nº 46




                           mía mundial y las reglas del mercado en la nueva             desarrollarlos según su viabilidad y conveniencia
                           fase de globalización.                                       para enfrentar de manera progresiva el reto a que
                               Uno de los conceptos alternativos al de seguridad        se halla abocado el país en materia de seguridad,
                           nacional es el de seguridad democrática. En Colom-           pero más que todo habría que definir los instru-
                           bia, un grupo de expertos auspiciado por el Progra-          mentos idóneos para aproximarse a los propósitos
                           ma de las Naciones Unidas para el Desarrollo,                expuestos en ese amplio contexto. Con el objetivo
[64]                       PNUD, adelantó una reflexión colectiva durante un             de iniciar su concreción política, a continuación se
                           año, conocida como Talleres del Milenio6. En su              hace el ejercicio de examinar a la luz de esos postu-
                           capítulo V, “Seguridad democrática para la paz”, la          lados lo expuesto sobre el tema de seguridad por el
                           publicación producto de tal reflexión desarrolla ese          Presidente electo en su campaña electoral, como
                           concepto. Plantea que la seguridad debe tener un             parte de los 100 puntos que constituyen su
                           carácter de “bien público fundamental”, que tras-            “Manifiesto democrático”7. Sin embargo, no hay
                           cienda la concepción de seguridad exclusivamente             que ceñirse del todo a este texto, pues varias de
                           como defensa y seguridad. Añade que la seguridad             esas ideas expresan lo que muchos electores que-
                           democrática no se basa esencialmente en la capaci-           rían escuchar del candidato8.
                           dad de coacción, de intimidación o de penalización               Los puntos 26 a 40 del Manifiesto señalan lo
                           por parte del Estado sobre la sociedad, sino que se          que en el programa del Presidente Uribe se titula
                           fundamenta en el perfeccionamiento de una cultura            “Seguridad democrática”. En seguida se trans-
                           de convivencia ciudadana en términos de tolerancia,          criben de manera sucesiva esos puntos, con el fin
                           solidaridad, respeto a las diferencias, y en un am-          de hacerles comentarios puntuales. Punto 26:
                           biente igualitario en el que prevalezcan criterios,          “Colombia sin guerrilla y sin paramilitares. La
                           postulados y principios básicos de justicia distri-          autoridad legítima del Estado protege a los ciuda-
                           butiva. Agrega que los principios rectores de una            danos y disuade a los violentos. Es garantía de la
                           estrategia de seguridad democrática son: afirmar el           seguridad ciudadana durante el conflicto y des-
                           Estado de derecho y reconocer el papel que le cabe           pués de alcanzar la paz”. Este punto es amplio y
                           a la sociedad en la definición del pacto social; garan-       no presenta problema alguno, pues es acorde con

                           6   Talleres del Milenio (coordinación general por Luis Jorge Garay). Repensar a Colombia. Hacia un nuevo contrato
                               social. Bogotá: PNUD - ACCI, 2002.
                           7   “Los 100 puntos de Uribe. Manifiesto democrático”. Contracarátula del afiche distribuido por la campaña
                               Uribe Presidente, Mano firme, corazón grande, 2002.
                           8   Un asesor de la campaña Uribe Presidente manifestó que en diversas reuniones el candidato había tomado
                               atenta nota de lo que el electorado quería como política de su eventual gobierno, para luego incorporarlo en
                               su programa de los 100 puntos. “Conversatorio sobre el resultado de las elecciones del 26 de mayo”. Bogotá:
                               Universidad del Rosario, 29 de mayo de 2002.
democracia
el contexto expuesto en la publicación menciona-       tamento. En la Presidencia seré el primer soldado
da y producida por los Talleres del Milenio (en        de la Nación, dedicado día y noche a recuperar la
adelante TM). Punto 27: “La seguridad será de-         tranquilidad de todos los colombianos. Al final de
mocrática. Para proteger a todos, al trabajador, al    esa gobernación el secuestro había descendido en
empresario, al campesino, al sindicalista, al perio-   60%, las carreteras eran transitables y el homici-
dista, al maestro, frente a cualquier agresor”. Este   dio había bajado 20%. Los empresarios pudieron
es otro punto general que no tiene discusión.          volver a trabajar en Urabá, regresó la tranquilidad
Punto 28: “Enalteceré la profesión de soldado y        para los trabajadores y cesaron las masacres”.
policía. Que la comunidad los valore y respete.        Como postulado general, este punto no tiene
Que ellos se esmeren por merecer respeto y admi-       discusión alguna y concuerda con TM, al igual
ración. Que reciban formación técnica y su esfuer-     que los puntos iniciales. Otra cuestión es la mane-
zo sea premiado con becas de estudio y altas           ra como el Presidente logró los avances que seña-
calificaciones. Con más policías y soldados, nues-      la en su gestión como gobernador. ¿Se hizo a
tra Fuerza Pública sufrirá menos bajas, será más       costa de la privatización de una supuesta seguri-
respetada y el pueblo vivirá más tranquilo”. Aun-      dad? ¿Se desplazó la inseguridad a otros departa-
que menos amplio que los anteriores, en princi-        mentos?
pio este punto no tendría contradicción con TM,            Punto 31: “Un país sin droga. Apoyar y mejorar
no obstante la relación mecánica y discutible que      el Plan Colombia. Que incluya interceptación
afirma que a más soldados y policías, menos bajas,      aérea para que no salgan aviones con coca y regre-




                                                                                                                  análısıs polítıco nº 46
más respeto ciudadano y más tranquilidad. El           sen con armas. Pediré la extensión del Plan para
factor cuantitativo, sin duda importante, requiere     evitar el terrorismo, el secuestro, las masacres, las
cotejarse con aspectos cualitativos, como por          tomas de municipios. Necesitamos nuevas formas
ejemplo la capacitación y el marco normativo en        de cooperación internacional contra la violencia:
que se desenvuelve.                                    que Naciones Unidas envíe una misión humanita-
    Punto 29: “Eliminaremos el servicio militar        ria a uno de nuestros municipios en donde nues-
obligatorio cuando hayamos completado 100.000          tra ciudadanía sufre de represalias guerrilleras        [65]
soldados profesionales. Éste se ha prestado para       por la resistencia civil a nuevos intentos de toma.
discriminar a trabajadores y campesinos y no es        Que esa misión humanitaria para proteger a la
indicado para enfrentar curtidos grupos violen-        comunidad tenga el apoyo de soldados colombia-
tos. Habrá la alternativa de la docencia obligato-     nos avalados por Naciones Unidas para disuadir a
ria. Todos los jóvenes recibirán entrenamiento         los agresores. Este tipo de soluciones son jurídi-
militar como los profesionales de la reserva y         cas, pero no convencionales. Un conflicto de la
serán colaboradores permanentes de la Fuerza           magnitud del nuestro necesita soluciones atípicas.
Pública. Cuando digo todos es porque se acabará        Demandamos la cooperación internacional por-
la discriminación”. Sobre este punto, hay que          que este conflicto se financia con el narcotráfico,
señalar que el llamado desmonte del servicio           negocio criminal internacional, y se apoya en
militar obligatorio fue planteado por el Ministro      armas fabricadas afuera. La comunidad democrá-
de Defensa del gobierno de Pastrana, Rodrigo           tica internacional no puede ser indiferente al
Lloreda, desde el inicio de ese cuatrienio, y en       sufrimiento del pueblo colombiano. Proyectos de
alguna medida se ha cumplido con el aumento            sustitución de cultivos ilícitos que sean
significativo del número de soldados profesiona-        sostenibles. Un acuerdo con 50.000 familias cam-
les. También está de acuerdo este punto con lo         pesinas, cocaleras y amapoleras, para que
expuesto en TM. Además, la discriminación en el        erradiquen la droga, cuiden la recuperación del
servicio militar es una realidad y su elimina-         bosque y reciban una remuneración de $5 millo-
ción sería un avance democrático y una forma           nes familia por año”.
de asumir responsabilidades por parte de sec-              El objetivo general de este punto de elimi-
tores sociales que lo han evadido. La alternati-       nar la droga es indiscutible. Su consideración
va de la docencia obligatoria es un                    como problema internacional y la necesidad
complemento positivo.                                  de cooperación en tal sentido van en la misma
    Punto 30: “El Presidente dirigirá el orden pú-     dirección y obedecen a uno de los logros del
blico como corresponde en una sociedad demo-           gobierno de Pastrana: la aceptación de la
crática en la cual la Fuerza Pública respeta a los     corresponsabilidad en el problema de las dro-
gobernantes de elección popular. En la Goberna-        gas por parte de la comunidad internacional.
ción de Antioquia fui el primer policía del Depar-     Pese a las distorsiones producidas –que luego
se mencionan–, hay avances logrados por ese                       tema de las drogas, se acentuó durante el gobier-
                           gobierno en el objetivo de mostrar al mundo                       no de Samper, que cumplió más que ningún otro
                           las características del conflicto armado colom-                    hasta ese momento con las expectativas norteame-
                           biano y evitar imágenes que no corresponden a                     ricanas derivadas de su política prohibicionista y
                           la realidad. En tal sentido, apelar a Naciones                    represiva frente a ese problema. El gobierno de
                           Unidas para que contribuya a solucionar este                      Pastrana continuó con esta pauta, pero dentro de
                           conflicto es un elemento positivo, ya que la                       su afán de recuperar la imagen y el apoyo al go-
                           participación de un tercero que garantice la                      bierno por parte de la comunidad internacional y
                           seguridad y los pactos ha sido un recurso indis-                  en particular de Estados Unidos. Por su parte, la
                           pensable probado en numerosos conflictos                           crisis de su gobierno hizo que el Presidente
                           armados internos a nivel mundial, entre 1940 y                    Samper le prestara poca atención al problema de
                           19929. Pero la eventual tarea de Naciones Uni-                    seguridad. Después, la incapacidad del gobierno
                           das no debe ser sólo humanitaria, ni menos                        de Pastrana de suplir este vacío, mediante una
                           para constatar la criminalidad guerrillera, sino                  política sobre el particular, lo llevó a supeditar
                           –como lo propuso el mismo Presidente electo,                      éste y otros problemas del país a su idea inicial
                           una vez que ganó la contienda electoral10– que                    llamada “Fondo de la Paz”. Se trataba de buscar
                           si acude al llamado sea para iniciar su aproxi-                   que la comunidad internacional colaborara con
                           mación como un tercero con la legitimidad                         fondos –a manera del Plan Marshall– para recons-
                           requerida, no con una propuesta unilateral –                      truir el país y lograr la paz. Este tema, rebautizado
 análısıs polítıco nº 46




                           como se intuye en la idea de Uribe como Presi-                    luego como Plan Colombia, no fue claro, pues el
                           dente electo–, sino como parte de una política                    Presidente en su “diplomacia por la paz” no pro-
                           nacional e integral de Estado, que articule la                    puso participaciones, responsabilidades, ni metas
                           paz con la guerra y que defina el papel de la                      concretas a los diferentes gobiernos y entidades
                           comunidad internacional para contribuir a la                      con que se entrevistó. Ese plan se concretó, final-
                           solución de la crisis. No obstante, éste fue un                   mente, tras la exigencia y la asesoría del gobierno
[66]                       buen inicio de propuestas de gobierno, frente                     de Estados Unidos, y fue presentado por éste al
                           a las expectativas de autoritarismo que desper-                   Congreso de su país, el cual lo aprobó como ayu-
                           tó en algunos sectores nacionales e internacio-                   da a mediados de 200012.
                           nales durante la campaña 11. Igualmente                               La falta de concresión política en materia de
                           positiva es la propuesta de erradicación de la                    seguridad dejó el camino libre para la profun-
                           droga por parte de familias campesinas, siem-                     dización de la injerencia externa. La estrategia
                           pre y cuando haga parte –como se mencionó–                        adoptada por el Plan hace parte de la concepción
                           de una política amplia e integral, ya que el                      de seguridad de Estados Unidos para el hemisferio,
                           tratamiento del problema de las drogas no                         en la que el narcotráfico es considerado como la
                           debe estar fraccionado. El dilema central que                     amenaza principal (luego de los acontecimientos
                           surge entonces es si esa política se formula                      del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos puso
                           solamente a partir de una concepción de segu-                     mayor énfasis en el terrorismo) y que se limita a
                           ridad o más bien como parte de una política                       tratar el problema de las drogas solamente con
                           global de desarrollo social.                                      coerción. Por eso, la mayor parte de la ayuda del
                               El asunto del Plan Colombia merece comenta-                   plan a Colombia (otra parte se destinó a países
                           rio especial. La particular presión de Estados Uni-               de la región y a agencias antidrogas y de inteli-
                           dos desde el gobierno de Gaviria para que se                      gencia estadounidenses) se dirigió a apoyo mili-
                           ejecutara la política trazada por ellos sobre el                  tar (60,4%) y asistencia a la Policía Nacional

                            9   Véase Walter, Barbara F. Commiting to Peace. The Successful Settlement of Civil Wars. Princeton: Princeton
                                University Press, 2002.
                           10   “ONU estudia mediación”. En: El Tiempo. 29 de mayo de 2002, pp. 1-10. “Mensajes sorpresivos”. En: Semana.
                                No. 1.048, junio 3 - 10 de 2002.
                           11   Este inicio presenta, sin embargo, un error de aproximación al organismo multilateral –como se verá en el
                                subtítulo siguiente–, pues la Secretaría General condensa intereses diversos, en especial de los miembros
                                permanentes del Consejo de Seguridad, los cuales habría que abordar antes para generar un ambiente
                                propicio que posibilite la mediación de ese organismo.
                           12   Sobre este proceso, véase El Plan Colombia y la internacionalización del conflicto. Bogotá: Editorial Planeta - IEPRI,
                                Universidad Nacional de Colombia, 2001.
democracia
(14,3%)13. Esta militarización de la confrontación            contra las drogas ha distorsionado la lucha
con el narcotráfico es una estrategia ajena que no             antisubversiva del Estado –para no hablar de la
necesariamente corresponde a la lucha que debe o              lucha contra el paramilitarismo– y la ha limitado
puede librar Colombia de acuerdo con sus proble-              en sus logros. En este sentido, ha sido más eficaz la
mas, recursos y prioridades, y que ha bloqueado las           estrategia antisubversiva de las Autodefensas Uni-
opciones de redefinir las políticas relacionadas con           das de Colombia, AUC, pero con un alto costo de
la seguridad14. Además, es grave el hecho de que el           legitimidad para las Fuerzas Militares y el surgi-
eje de la estrategia del aporte estadounidense al             miento de un grave problema muy complejo de
Plan Colombia sea la erradicación química de culti-           manejar. Aparte de lo mencionado, es también
vos de coca y amapola, medio que ha fracasado. Pese           grave la falta de financiación para los costos econó-
a la fumigación, hasta el inicio del Plan Colombia,           micos y sociales en que incurrirá el país a raíz de la
en menos de 20 años se habían quintuplicado esos              dinámica generada por el Plan Colombia (confir-
cultivos. Y en 2002, las mismas autoridades estado-           mada por la aprobación por parte del Senado de
unidenses reconocieron el aumento de cultivos en              Estados Unidos de la Iniciativa Regional Andina,
el país15.                                                    extensión del Plan para 2003) y la profundización
    La idea formulada en el Punto 31, de pedir la             de las distorsiones macroeconómicas producidas
extensión del Plan para evitar el terrorismo, el              por los gastos en seguridad. En síntesis, sobre el
secuestro, las masacres y las tomas de los munici-            Punto 31, la idea de Uribe de continuar con el
pios, se enmarca dentro de la petición del gobier-            Plan refuerza una inercia que de por sí es difícil




                                                                                                                          análısıs polítıco nº 46
no de Pastrana a los Estados Unidos, de levantar las          de alterar y que tiene demasiados problemas,
restricciones para el uso de los recursos del Plan            susceptibles de aumentar las grandes incerti-
Colombia en tareas no relacionadas directamente               dumbres que existen sobre la seguridad en el país.
con el narcotráfico16. Fuera de esta eventual conce-           Por esta razón, no concuerda con los postulados
sión y la idea de enfatizar la interceptación aérea –         de TM.
también formulada en el Punto 31–, que parece ser                 Punto 32: “Oralidad en la justicia penal para
un medio más eficaz y sin los daños que causa la               agilizarla con transparencia. Acuerdos con consul-       [67]
fumigación, es bien difícil que se altere la rígida e         torios jurídicos para descongestionar despachos”.
ineficaz política estadounidense frente a las drogas.          La justicia penal entró a formar parte de la agenda
Además, los recursos, los equipos y la estrategia             de seguridad a partir del gobierno de Gaviria. La
militar para confrontar guerrillas y paramilitares            adopción de la política de sometimiento a la justi-
no corresponde necesariamente a lo que ofrece el              cia por parte de ese gobierno y su incorporación
Plan Colombia, máxime si su uso en esta confronta-            posterior a la administración de justicia de la na-
ción queda supeditado a los fines de combatir la               ciente Fiscalía, hicieron más problemático el trata-
droga. De hecho, la militarización de la represión            miento del problema del narcotráfico, sobre todo


13   Fuera de los 860 millones de la parte del Plan Colombia financiada para el país por Estados Unidos, no hubo
     claridad sobre la composición del Plan, puesto que las cifras y los rubros de su presupuesto variaron al ritmo
     de las reacciones de la comunidad internacional y la disponibilidad de los recursos nacionales. Las
     expectativas del gobierno siempre fueron mayores que los aportes extranjeros recibidos, y buena parte de los
     fondos del país no estaban destinados originalmente al Plan. Las cifras se ajustaron mediante cambios
     nominales de programas existentes, incorporación de programas futuros, asignación al Plan de créditos
     diversos, además de los recaudos de los llamados bonos de paz. Descontando la ayuda aprobada por Estados
     Unidos, las donaciones internacionales fueron pocas debido a la identificación que varios países hicieron
     entre los planes de lucha antidroga de Estados Unidos y el Plan Colombia. La mayoría de estos recaudos son
     créditos, hacen parte de programas de ayuda externa establecidos con anterioridad o no son apoyos
     explícitos al Plan Colombia.
14   Una consecuencia relevante del Plan Colombia fue la militarización de la confrontación contra el
     narcotráfico, con lo que se relevó a la Policía Nacional de buena parte de las funciones que cumplía en este
     campo. Este hecho implica la asignación de funciones ajenas a los militares y el reforzamiento de un
     tratamiento represivo que ha demostrado ser ineficaz.
15   “Examen al Plan Colombia”. En: El Tiempo. 9 de junio de 2002, pp. 1-16. “Se ‘solló’ el DANE”. En: El
     Espectador. 16 de junio de 2002, pp. 9B y 10B.
16   El 4 de julio de 2002, fecha de terminación de este trabajo, la eliminación de esas restricciones había sido
     aprobada en el Congreso de Estados Unidos solamente en la Cámara.
con la injerencia creciente de Estados Unidos. Se                   Punto 34: “Agravar penas para delitos como el
                           volvieron más frecuentes las reformas a los códigos,            robo de vehículos o porte ilegal de armas. Más
                           como parte del fetichismo normativo que ha carac-               severidad con el menor delincuente de alta peli-
                           terizado al país y que pretende cambiar la realidad.            grosidad”. Son tres los aspectos destacados que
                           Las improvisadas y largas cadenas de normas sólo                encierra este punto. En primer lugar, el aumento
                           han logrado crear irregulares colchas de retazos,               de penas no necesariamente cumple su papel de
                           sin mejorar los altos índices de impunidad. Por eso,            disuadir, sobre todo cuando la impunidad es el
                           la propuesta de Uribe es conveniente y concuerda                problema que facilita y hasta estimula el delito.
                           con el ideal de TM. Sin embargo, mientras no se                 Mientras no se encare este factor de manera inte-
                           lleven a cabo en forma integrada ésta y otras refor-            gral, como eje de los problemas de la justicia,
                           mas fundamentales a la justicia, los juzgados conti-            cualquier medida adicional tenderá a ser inope-
                           nuarán reproduciendo las desigualdades sociales,                rante. En segundo lugar, el problema no es que se
                           pues el acceso a ella, el tratamiento de los casos y            porten armas con o sin salvoconducto. El proble-
                           aun los fallos son discriminatorios.                            ma es el porte de armas en sí mismo. Si bien es
                               Punto 33: “Necesitamos un estatuto anti-                    cierto que las penas por porte ilegal de armas
                           terrorista que facilite la detención, la captura, el            deben ser más severas, armar legalmente a los
                           allanamiento. A diferencia de mis años de estu-                 ciudadanos contrarrestaría esa medida, pues lo
                           diante, hoy violencia y terrorismo son idénticos.               que se ha visto es que creó mayores problemas17.
                           Cualquier acto de violencia por razones políticas               Es un sofisma que el derecho a defenderse se
 análısıs polítıco nº 46




                           e ideológicas es terrorismo. También es terroris-               traduzca en la legalización del porte de armas a
                           mo la defensa violenta del orden estatal”. Ya se                los ciudadanos de bien. Fuera de aumentar la ya
                           indicó la amplitud y ambigüedad que encierra el                 grave incapacidad estatal de monopolizar el uso
                           concepto de terrorismo, además de la mediación                  legítimo de la fuerza, en una sociedad donde las
                           que ejerce la subjetividad y los intereses unilate-             armas median casi todo acto de la violencia, bue-
                           rales en su calificación. Los acontecimientos del                na parte de la violencia común se ejerce con ar-
[68]                       11 de septiembre de 2001 convirtieron al terro-                 mas amparadas con salvoconductos. Estados
                           rismo en el lente a través del cual se observa –y               Unidos –como se ha argumentado también– no es
                           se distorsiona– la seguridad. Esta situación se                 ejemplo a seguir, pues además de que el contexto
                           aprecia en la ligereza y confusión con que el                   social es muy diferente, los fuertes intereses de los
                           candidato Uribe define el terrorismo. Ligereza                   fabricantes y comerciantes de armas interfieren
                           porque equipara cualquier acto de violencia, así                cualquier comparación. Aunque, quizás, la indus-
                           sea por razones ideológicas y políticas, con terro-             tria militar y su comercialización legal de armas
                           rismo. Confusión porque desconoce el uso legíti-                sean un remedo de esos poderosos intereses en
                           mo de la fuerza por parte del Estado en la                      Estados Unidos, con el agravante de que, dada la
                           defensa de un orden constitucional establecido.                 discriminación que caracteriza las relaciones so-
                           Por estas razones, es difícil acudir a un estatuto              ciales en Colombia, muchos salvoconductos se
                           antiterrorista, sobre todo con el fin de detener,                otorgan a quienes no deberían portarlos. La polí-
                           capturar y allanar, sin que se respete el actual                tica de desarme ciudadano es la que más conviene
                           orden constitucional, pues las críticas del nuevo               a la situación nacional –Bogotá es ejemplo desta-
                           Presidente al fallo de la Corte Constitucional al               cado al respecto–, más aún si se tiene en cuenta la
                           declarar inexequible la ley de defensa y seguri-                controvertida idea de Uribe de armar gran canti-
                           dad van en esa dirección. No se trata de excluir                dad de ciudadanos para que colaboren con las
                           la utilidad de un estatuto que haga más eficaz la                autoridades y la extensión del radio de acción del
                           labor de la Fuerza Pública, pero no a partir de la              ya numeroso ejército de empresas de vigilancia
                           ambigüedad que encierra la definición de terro-                  privada. Finalmente, en tercer lugar, en una socie-
                           rismo, ni pasando por encima de los derechos                    dad donde la exclusión social ha sido una cons-
                           fundamentales y la libertad inherentes a la de-                 tante, al esgrimir mayor severidad con los
                           mocracia como valor supremo, como podría                        menores delincuentes se ataca la consecuencia
                           derivarse de la adjetivación propuesta.                         más visible de ese marginamiento, pero no sus


                           17   Este asunto fue claro en las críticas de las autoridades de Bogotá al proyecto de ley que permite a los civiles el
                                porte de armas de uso privativo de la Fuerza Pública para su defensa. El proyecto fue archivado en las
                                discusiones adelantadas en el Congreso el pasado mes de junio.
democracia
causas. No se ve, pues, concordancia entre lo             Punto 37: “Eliminar el Consejo Superior de la
planteado en este punto y lo expuesto en TM.          Judicatura. Es muy costoso: $60.000 millones. Con
    Punto 35: “Impulso al arbitramento y a la         ese dinero podemos financiar 10.000 viviendas
justicia de conciliación en lo civil, comercial,      sociales por año. Que la autonomía de la justicia la
administrativo y de familia, para acelerar y des-     administren las altas cortes con apoyo del Ministe-
congestionar”. Sin duda, este punto va en la          rio”. Uno de los problemas derivados de la Carta
misma dirección de las características de la segu-    de 1991 han sido los conflictos entre cuatro cortes
ridad democrática fijadas por TM. Colombia se          ubicadas al mismo nivel en la cúpula del poder
ha caracterizado por su constante legalismo des-      judicial. Este hecho podría tener relación con la
de el inicio de la República. La importancia de       seguridad, en razón de que la justicia ha sido incor-
los doctores-abogados a lo largo de la historia       porada en su agenda y requiere mayor eficacia. Sin
nacional contribuyó a esta situación. El país os-     embargo, no es claro el sentido de su relación. Lo
tenta una de las tasas más altas de abogados por      que no guarda vínculo alguno con el tema es el
habitante en el mundo. Esto se refleja en la enor-     papel de administración autónoma que cumple el
me cantidad de demandas, pleitos, expedientes y       Consejo Superior de la Judicatura, aunque es posi-
negocios que atiborran los juzgados. Comenzar a       ble que carezca de eficacia. También es factible que
desmontar este enredo, al fomentar –dentro de         no cumpla debidamente con su importante fun-
una política integral de seguridad en el campo        ción de selección y control por méritos de miem-
de la justicia– instrumentos alternativos de conci-   bros de la rama judicial, lo cual no se arregla con la




                                                                                                                  análısıs polítıco nº 46
liación, es un gran avance hacia el ideal demo-       eliminación del organismo. Pero éstos no son los
crático.                                              problemas en discución. El candidato Uribe se
    Punto 36: “Ensayar cárceles privadas. El Esta-    equivocó al ubicar este punto –con cierto sabor
do pagará por interno. Las cárceles deben for-        demagógico– en el contexto de seguridad.
mar en principios y en un oficio técnico. Como             Punto 38: “Todos apoyaremos a la Fuerza
Gobernador de Antioquia instalé una fábrica de        Pública, básicamente con información. Empezare-
gaviones en la cárcel de Bellavista. Exensión         mos con un millón de ciudadanos. Sin parami-             [69]
tributaria para los empresarios que produzcan en      litarismo. Con frentes locales de seguridad en los
las cárceles”. Sobre este punto, es bien conocido     barrios y el comercio. Redes de vigilantes en ca-
el grave problema y la tragedia de las cárceles en    rreteras y campos. Todos coordinados por la
el país. Por eso, es asunto de la mayor importan-     Fuerza Pública que, con esta ayuda, será más efi-
cia enfrentarlo con prontitud y eficacia. Las          caz y totalmente transparente. Un millón de bue-
privatizaciones no son buenas ni malas en sí          nos ciudadanos, amantes de la tranquilidad y
mismas; dependen del contexto en que se den.          promotores de la convivencia”. Sin lugar a dudas,
Tampoco son expresiones a ultranza del neolibe-       este es el punto de mayor controversia. La indis-
ralismo, como lo afirman muchos críticos. Las          pensable –pero ausente– participación activa de la
políticas neoliberales tienen aspectos positivos de   sociedad civil y su acción comprometida en las
eficacia administrativa, así como también graves       políticas y los problemas de la crisis –entre los que
falencias sobre todo en el plano social y en el       se destaca la seguridad– no pueden sustituirse con
beneficio a las empresas trasnacionales en aras        una medida tan ambivalente y peligrosa. No es, en
de la eficacia. Si el Estado es incapaz de abordar     ningún sentido, la manera de apoyar a la Fuerza
de manera directa este problema con la rapidez y      Pública. Fuera de las profundas implicaciones que
la tecnificación que se requieren –como parece         tiene esta idea del candidato Uribe en contra del
ser la situación–, vale la pena diseñar una pro-      principio democrático de libertad, evidenciadas
puesta adecuada de concesiones a la empresa           en todas las experiencias contemporáneas simila-
privada, siempre y cuando tenga un estricto con-      res desarrolladas en países con conflictos armados
trol estatal y se integre dentro de una política      internos, no hay capacidad alguna de control de
general de reforma a la justicia. En este sentido,    ese eventual pero auténtico –virtual, por ahora–
el objetivo sería disminuir la impunidad y el         ejército de “sapos”. En una sociedad sin referentes
delito, para que el Estado pueda reasumir en          nacionales sólidos, fragmentada en lo regional, lo
forma directa sus funciones carcelarias en un         económico, lo político y lo social, no es posible
plazo prudencial, y la pretendida solución no         aislar la influencia de esta profunda característica
sea la sola ampliación de las cárceles. En princi-    negativa del país en la labor de información, con
pio, esta medida no riñe con los postulados           el mínimo nivel de objetividad requerido. Por un
expuestos en TM.                                      lado, ¿quién puede evaluar, mediante una selec-
ción, lo que es o no útil en este universo de infor-    cuidadosa. Además, todas las formas de transporte
                           mación, si ni siquiera lo han podido hacer de           tienen “piratas”, no pocas veces con fines
                           manera adecuada los organismos especializados           delincuenciales. No sobra añadir sobre este punto
                           del Estado con muchísima menos información?             la ligereza con que el candidato más opcionado
                           Además, la falencia más grande de las labores de        para ganar la Presidencia en ese momento con-
                           inteligencia en la Fuerza Pública se ubica en lo        fundía –al equipararlas– las funciones militares
                           que se denomina “inteligencia humana” –frente a         con las de policía, y también las propias de sus
                           la “inteligencia técnica”–, es decir, la capacidad de   respectivas jerarquías.
                           evaluar de manera eficaz la información sin los              Punto 40: “Enseñar negociación de conflictos.
                           lastres ideológicos distorsionantes heredados de la     Que sirva para evitar la violencia intrafamiliar. Que
                           Guerra Fría y del medio siglo de conflicto armado        los cónyuges aprendan a discutir entre ellos con
                           interno. Por otro lado, en lo que concierne a la        respeto, a corregir con cariño a sus hijos para que
                           información deseada, no es que no haya un mi-           éstos, más tarde, en la escuela y el trabajo, sepan
                           llón –para comenzar, además– de ciudadanos de           que todo conflicto se puede negociar pacíficamen-
                           bien. El problema no está ahí, sino en la imposibi-     te”. Esta idea es muy loable, pero ha habido una
                           lidad de preparar ese organismo informe (¿o es          tendencia universal nociva, derivada de la larga
                           que se le va a dar una organización paramilitar,        vigencia del concepto tradicional de seguridad
                           para suplir esta característica social propia de una    nacional, de “securitizar”, es decir, incorporar en la
                           población dispersa?), con la visión necesaria para      agenda de seguridad, toda clase de problemas con
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                           transmitir información con un mínimo de utili-          características conflictivas. La idea presentada en
                           dad y evitar una avalancha imposible de clasificar       este punto es un ejemplo de ello, así se adjetive
                           y administrar. Dentro de este contexto, ¿de qué         como democrática a la seguridad. Esta idea podría
                           transparencia se trata?, ¿cómo se haría para con-       hacer parte de la justicia en el campo de las políti-
                           trolar la factible “infiltración” de intereses de la     cas sociales. Sobre el particular, es importante eva-
                           delincuencia organizada, las guerrillas y los           luar los problemas para tratarlos de manera
[70]                       paramilitares? En suma –y para no alargar una           adecuada, con el fin de no caer en la tentación de
                           discusión que tiene muchos argumentos en con-           que debido a su gravedad lo mejor es incorporarlos
                           tra de la propuesta–, si hay una idea descabellada,     a la agenda de seguridad. La relación que guardan
                           frente a cualquier noción de democracia que se          los problemas sociales los vincula de distintas ma-
                           considere, es ésta. No resiste, entonces, contras-      neras entre sí. Por esto, lo mejor es que la agenda
                           tación alguna con los principios de TM.                 de seguridad sea lo más limitada posible. Una for-
                               Punto 39: “Concertar con transportadores y          ma de evaluar la pertinencia de incorporar diversos
                           taxistas para vincularlos a la seguridad de calles y    problemas a esa agenda es mediante un análisis
                           carreteras. Cada carretera tendrá un coronel del        que aclare si su inclusión no es forzada, es decir, si
                           Ejército o de la Policía responsable de su seguri-      es articulada y fluida, dentro de una política cohe-
                           dad. El lunes será el ‘Día de la Recompensa’ que        rente de Estado, que pueda desarrollarse en forma
                           pagará el Gobierno a los ciudadanos que en la           secuencial sin que desentonen esos problemas
                           semana anterior hubieran ayudado a la Fuerza            debido a su naturaleza similar.
                           Pública a evitar un acto terrorista y capturar al
                           responsable. A liberar un secuestrado y capturar        L I N E A M I E N T O S PA R A U N A P O L Í T I C A
                           al secuestrador. Se respetará la reserva de identi-     DE SEGURIDAD DEMOCRÁTICA
                           dad y se exigirá visto bueno de las autoridades             La transcripción comentada de los 15 puntos
                           competentes”. Acerca de este punto es convenien-        sobre “Seguridad democrática” del programa que
                           te recordar que cada ciudadano de bien, como            como candidato formuló el Presidente Uribe, deja
                           tal, tiene la obligación moral de informar a las        ver su falta de articulación. No hay unidad que
                           autoridades sobre anomalías que atenten contra          guíe su presentación. Descontando la utilidad e
                           los derechos civiles. Estimular con premios infor-      importancia que tienen algunos de estos puntos y
                           maciones veraces y efectivas es una idea que pue-       el desacierto y la desubicación de otros, el proble-
                           de experimentarse. Pero de ahí a crear instancias       ma central es su dispersión y la falta de visión de
                           imposibles de controlar –relacionadas con la idea       conjunto. Por eso, la primera condición que hay
                           del punto anterior–, como los taxistas y transpor-      que anotar con respecto a lo que debería ser una
                           tadores, para que se conviertan en blancos de las       política de seguridad es su coherencia interna, la
                           delincuencias organizada y política, hay gran dife-     articulación directa de sus componentes, para que
                           rencia. A lo sumo, habría que evaluarla de manera       permita entenderla como un todo, como una
democracia
unidad con objetivos definidos en la misma direc-                 5) proclividad de la Fuerza Pública a minimizar
ción. Esto hace posible su desarrollo de manera              su responsabilidad frente al paramilitarismo por
armónica y fluida, tanto en términos normativos               considerarlo un aliado de facto;
como de implementación y ejecución.                              6) injerencia de Estados Unidos mediante la
    Sobre esta base, en esta parte del artículo se           imposición –consentida por el Gobierno Nacio-
presentan ciertas líneas generales que deberían              nal– de su política represiva y unilateral frente a
considerarse en la difícil tarea de construir y defi-         las drogas;
nir una política de seguridad apropiada para con-                 7) distorsión de la eficacia en la tarea
frontar los problemas que generan inseguridad en             antisubversiva de la Fuerza Pública, por efecto de
el país. Algunas de estas líneas se apoyan en co-            la ayuda militar estadounidense enfocada en la
mentarios hechos en el aparte anterior. Pero,                lucha contra las drogas;
antes que todo, la tarea de construir esa política               8) requerimiento firme de la comunidad inter-
no debería hacerse a costa de los principios que             nacional y de algunos sectores nacionales para
rigen el ideal de democracia18.                              mantener los niveles mínimos alcanzados en el
    La mayor dificultad en la urgencia de elaborar            ejercicio democrático;
una política coherente de seguridad, en un país                  9) crisis económica del país, agravada por las
con las características que presenta Colombia, es            necesidades de ajustes macroeconómicos, apoyos
articular la realidad de la guerra con la búsqueda           sociales a la población civil víctima de la guerra y
de paz. Un régimen político con grandes falencias            una asignación mayor de recursos a la Fuerza




                                                                                                                         análısıs polítıco nº 46
en su ejercicio democrático, pero sin ser dictato-           Pública.
rial, alterado por un conflicto armado interno en                 En una situación como ésta, la seguridad ad-
el que intervienen subversión y paramilitares,               quiere gran relevancia y se ubica en el primer
requiere confrontar ese conflicto sin deteriorar              lugar de las urgencias del país. Además, hace ver
sus limitados logros en materia de derechos civi-            en forma equivocada que la solución de muchos
les. El objeto de este requisito esencial es crear las       de los problemas que a diario se agravan debe
condiciones mínimas para alcanzar una paz que                buscarse mediante su incorporación a una agen-           [71]
permita emprender los correctivos necesarios                 da poco clara de seguridad. En estas circunstan-
para desarrollar la democracia y de esta manera              cias, sería adecuado diseñar la mencionada
asegurar que esa paz sea duradera. Y para em-                política integral de seguridad con el objetivo
prender esta compleja tarea es necesario, enton-             inmediato de afrontar la guerra, con instrumen-
ces, lograr un difícil equilibrio político, difícil          tos jurídicos, económicos y militares que, sin
debido a la dinámica adquirida por los siguientes            mengua de su eficacia para frenar este conflicto,
nueve factores relevantes que determinan el con-             logre inducir un ambiente propicio para iniciar
flicto armado y que en parte se contraponen:                  un proceso de paz que sea aceptado por las par-
    1) intensidad del conflicto, expresado en la              tes, pero sin caer en los errores de procesos ante-
tendencia a la desaparición de inhibiciones por              riores. Un logro así implica, de hecho, articular
parte de las guerrillas en el uso de medios                  el problema de la guerra con el de la paz. Pero
indiscriminados de destrucción para alcanzar su              para que tal logro tenga viabilidad es indispensa-
objetivo de toma del poder;                                  ble la incorporación en esa tarea de objetivos
     2) crecimiento del paramilitarismo con la               que consideren profundas políticas sociales de
complacencia y el apoyo de sectores importantes              mediano y largo plazo.
de la población y del Estado;                                    El primer requisito para que una política tal
    3) dispersión del narcotráfico enquistado en la           que enfrente la guerra tenga eficacia y viabilidad
sociedad y facilitador de la corrupción que ésta             hacia la paz es la incorporación activa de la socie-
presenta y de la autonomía financiera alcanzada               dad civil en el problema. Pero es aquí donde sur-
por guerrillas y paramilitares; 4) incapacidad de la         gen las mayores confusiones, pues se habla de
Fuerza Pública para confrontar con eficacia la                armar a los civiles, promover la necesidad de que
subversión;                                                  la población informe a la Fuerza Pública de lo que

18   El problema no radica en la necesidad de cambiar el concepto de seguridad –o de adjetivarlo como
     democrático– para garantizar la democracia, pues una condición aceptable de democracia es más bien la que
     permite aplicar un concepto de seguridad distinto de la concepción tradicional heredada de la Guerra Fría, o
     de la que se puede derivar de un gobierno agobiado por la inseguridad. Por eso, lo fundamental en asuntos
     de seguridad es salvaguardar los principios que rigen el paradigma de democracia liberal, materializados en la
     vigencia del Estado de derecho.
ocurre a su alrededor, y otras ideas confusas y                han agregado a organizaciones gremiales, a sin-
                           hasta peligrosas. Al ver la utilidad de incorporar a           dicatos, a movimientos sociales, a organizaciones
                           la sociedad en el problema, los militares se quejan            cívicas y a varias expresiones sociales viejas y
                           de que están solos y reclaman la solidaridad de los            nuevas, para conformar un rico entramado
                           civiles con sus tareas antisubversivas, pero no sa-            organizacional que, sin embargo, por su disper-
                           ben cómo inducirla. Este punto es importante, ya               sión y fragmentación aparece como inorgánico y
                           que el Estado y su brazo armado necesitan gran                 poco eficaz. De ahí que una sociedad civil, para
                           legitimidad, es decir, confianza, credibilidad y                que decante su aporte al desarrollo democrático,
                           apoyo de su entorno social. La reivindicación de               requiera de objetivos con amplias coberturas,
                           los derechos humanos por parte de la Fuerza                    expresados en proyectos nacionales y fuertes
                           Pública en años recientes, en gran medida debido               liderazgos, incluso a través de un sistema de parti-
                           a la presión de la comunidad internacional, tiene              dos. Al respecto, a la degradación y descomposi-
                           como subproducto destacado haber ganado respe-                 ción de los partidos en el país se ha sumado la
                           to de muchos grupos sociales. Pero, a la vez, los              coacción y la criminalización de los liderazgos a
                           crímenes de paramilitares y guerrilleros han                   todos los niveles del espectro social y a la ausencia
                           opacado el problema de violación de derechos                   de movilización social en la historia nacional, para
                           humanos por parte de la Fuerza Pública (viola-                 confluir en un gran vacío que se manifiesta en esa
                           ción que sin embargo ha disminuido) y por tanto                inorganicidad y aparente inexistencia de sociedad
                           han ayudado a diluir responsabilidades. No obs-                civil. Este fenómeno constituye la esencia de su
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                           tante, el mayor problema radica en el consenti-                debilidad en el país19.
                           miento tácito de algunos sectores armados del                      Por esta razón, se necesita un proyecto nacio-
                           Estado de las acciones criminales de los                       nal, no necesariamente para llenar el vacío histó-
                           paramilitares, pues al hacer éstos el trabajo sucio            rico de la precariedad de nuestra formación
                           que por largo tiempo identificó los desmanes de                 nacional –deseable, sin duda–, sino que pretenda
                           los organismos armados oficiales, le restan gran                fortalecer la sociedad civil. Ese proyecto debe
[72]                       parte de la legitimidad que requiere el Estado                 estar implícito en un conjunto de medidas norma-
                           para avanzar en la búsqueda de su monopolio en                 tivas, políticas, económicas y sociales que bus-
                           el uso de la fuerza.                                           quen, como un todo coherente, solucionar la
                               Además de este requisito de legitimidad, que               guerra y ambientar la convivencia ciudadana.
                           induce dinámicas de apoyos sociales –no de par-                Inventar medios políticos para fomentar
                           te de quienes ostentan privilegios antidemo-                   liderazgos en esa dirección es una tarea manco-
                           cráticos y pretenden defenderlos con la ayuda a                munada de instancias oficiales y de la sociedad
                           grupos de justicia privada o de los que agobiados              civil. No se trata de unanimismos, ni de inhibicio-
                           por las acciones depredatorias de las guerrillas               nes a movimientos de oposición política que tanta
                           ven con buenos ojos al paramilitarismo, sino del               falta han hecho. Se trata de que el gobierno in-
                           grueso de la ciudadanía que anhela tranquili-                  duzca en forma creativa la participación amplia y
                           dad–, se requiere –como se dijo– incorporar de                 entusiasta de esas variadas instancias en una defi-
                           manera activa a la sociedad civil. Y ésta, como                nición integrada de medidas para enfrentar la
                           expresión organizada de la ciudadanía, ha teni-                guerra y generar la continuidad de un trabajo
                           do un notable desarrollo en las dos últimas déca-              colectivo de corto, mediano y largo plazo en sus
                           das, en buena medida debido al tratamiento                     alcances.
                           político del conflicto armado mediante los llama-                   La situación crítica por la que atraviesa el país
                           dos procesos de paz, que han ido a la par con el               ofrece la oportunidad para lanzar e implementar
                           manejo represivo oficial. Gran cantidad de ONG,                 una propuesta de tal tenor, con mensajes como
                           preocupadas por ese conflicto y por la paz, se                  “la reconstrucción nacional”, “la recuperación de

                           19   La desconfianza generalizada producida por la escalada del conflicto armado y el uso de medios terroristas
                                inhibe la participación en acciones colectivas. La debilidad de los referentes institucionales hace que se
                                desconfíe de los organismos estatales. El gamonalismo y el clientelismo han limitado el ejercicio de la
                                ciudadanía y facilitado la ausencia de movilización social. Sin desconocer sus aspectos positivos, la
                                descentralización ha debilitado los frágiles referentes globales. En estas condiciones, la sociedad civil tiene
                                una representación limitada, no tiene mediaciones sólidas y carece –a todos los niveles– de las necesarias
                                articulaciones con el Estado. Véase: Pécaut, Daniel. Guerra contra la sociedad. Bogotá: Espasa Hoy, 2001,
democracia
la convivencia”, u otros con mayor fuerza y atracti-           solución del conflicto armado, reduce su vulnera-
vo, que permitan remplazar el desgastado mensaje               bilidad frente a éste, sin que medien redes de
de búsqueda de paz. Sería una forma de movi-                   informantes o ampliaciones de funciones a nú-
lización social, ausente como tal en la historia               cleos armados privados, como por ejemplo las
nacional, debido a la prevención de los grupos                 numerosas empresas de vigilancia privada, así
dirigentes con las expresiones sociales de pro-                estén esos riesgosos experimentos respaldados por
testa20. Semillas recientes, como la frustrada mo-             una legalidad forzada. Pretender que el conflicto
vilización social del “No Más” contra el secuestro             armado –con el nivel alcanzado en 2002– se libre
en 1999, las manifestaciones de resistencia civil              entre uniformados a espaldas de la población civil
de las comunidades indígenas del Cauca ante los                es además de irreal inconveniente, pues cualquier
desmanes de guerrillas y paramilitares en 2001 y               legitimidad de las acciones estatales no se logra de
2002, y el movimiento de la No Violencia en                    manera pasiva, sino mediante actos que impli-
Antioquia, interrumpido con el secuestro del                   quen compromisos ciudadanos expresos. Así mis-
gobernador y su asesor de paz por parte de las                 mo, buscar la neutralidad frente a los “actores” es
FARC en abril de 2002, son ejemplos de lo que                  loable, pero lo más que se puede alcanzar son
podría ser la base de una movilización social. Un              acuerdos transitorios con arreglos a veces turbios,
proyecto de esta clase debe estar orientado por                como ha ocurrido en los últimos años en algunas
liderazgos sociales amplios21, con el claro objetivo           comunidades y municipios. Además, los intentos
de comprometer en forma integral a la sociedad                 pasados de diálogos regionales dispersos expresa-




                                                                                                                            análısıs polítıco nº 46
civil en la tarea de respaldar, de manera firme y               ron la fragilidad del poder estatal, como reflejo de
explícita pero pacífica, las acciones legítimas del             la histórica fragmentación regional, económica,
Estado de reprimir los ejércitos privados, sean                política y social del país. Este problema no contra-
ellos guerrillas o paramilitares. Es una forma de              dice la conveniencia de distribuir el poder políti-
fortalecer el Estado, deslegitimar a los “actores              co en las regiones, bajo coordinaciones
armados” e inducir negociaciones sin que medie                 nacionales.
la ilusa y peligrosa premisa de que es necesario                   Otro insumo civil que es indispensable para           [73]
arrodillar por la fuerza a las guerrillas para que             afrontar el conflicto armado interno con las carac-
entren a conversar “de buena fe”. Esta mal llama-              terísticas actuales es la participación de la llamada
da buena fe, que sustituye como expresión a la                 comunidad internacional. Está demostrado que el
voluntad política requerida para firmar acuerdos                país no sale por sus propios medios de su encruci-
viables de paz, se ha logrado en otros contextos               jada. También, una larga experiencia de solución
nacionales mediante negociaciones y sin rendicio-              de conflictos de este tipo ha enseñado, como se
nes militares previas22.                                       anotó, que la participación de un tercero neutral
    Esta manera de comprometer en forma pacífi-                 fue decisiva. No obstante, para ello es convenien-
ca, pero activa, a amplios grupos sociales en la               te, e incluso necesario, que esa participación, por


20   El antimilitarismo que caracterizó a las elites –inducido por la organización granadina hacendaria y de
     “doctores”, y por los desmanes del ejército libertador asentado en la Nueva Granada luego del triunfo de
     Ayacucho– se sumó a hechos como el gobierno popular del general José María Melo en 1854, el desarrollo de
     guerrillas populares en la Guerra de los Mil Días, el “peligro volchevique” de la Revolución en Marcha de
     Alfonso López Pumarejo, el movimiento gaitanista, los amagos populistas del general Rojas Pinilla, la huelga
     nacional de septiembre de 1977, las movilizaciones campesinas derivadas de la ley de reforma agraria de 1961
     y las manipuladas posteriormente por las FARC, para configurar un temor clasista de la dirigencia nacional a
     las movilizaciones sociales. Su corolario ha sido una implacable represión. Por su parte, la cadena de
     coaliciones históricas bipartidistas de las elites, que culminaron con el Frente Nacional, surgieron como
     solución a crisis con alto contenido social, e hicieron parte de ese temor y prevención.
21   “La gente identifica liderazgo con autoridad en vez de darse cuenta de que en una democracia saludable se
     necesitan personas que promuevan el liderazgo desde diferentes lugares en la comunidad. Si continuamos
     dependiendo de un salvador o de un presidente ‘perfecto’, continuaremos destruyendo la democracia. Por
     eso, paradójicamente necesitamos al mismo tiempo centralizar el poder militar y distribuir el poder político”.
     Heifetz, Ronald y Linsky, Martín. “Los retos del liderazgo”. En: Liderazgo para el cambio. Bogotá: Memorias del I
     Congreso de Liderazgo Colombiano. Revista Cambio. Junio de 2002, p. 12.
22   Véase Walter, Barbara. Ob. cit., segunda parte.
medio de acompañamiento, mediación, verifica-                   unilateral de Naciones Unidas, sino más bien
                           ción u otra figura ajena a la intervención militar,             haber pedido una participación concreta, como
                           se derive de funciones específicas, que podrían                 parte de una política integral –que no existe–, lo
                           ser simultáneas o sucesivas, plasmadas en una                  conveniente hubiera sido crear un ambiente favo-
                           propuesta política integral, como se señaló. Esto              rable previo con gobiernos de países que tengan
                           hace aún más complejo y cuidadoso su diseño.                   la capacidad de influir en la Secretaría General de
                           Para ello, habría que crear por medio de planes                Naciones Unidas. De lo contrario y dadas las ca-
                           específicos un ambiente apropiado, con el fin de                 racterísticas de este organismo, es muy difícil
                           evitar costosas improvisaciones23 y sobre todo para            lograr su compromiso en una tarea tan compleja y
                           involucrar a personalidades, gobiernos, organiza-              riesgosa sólo con la solicitud del Presidente, así
                           ciones multilaterales u otros actores en el proceso            tenga toda la voluntad política del caso. Y esto sin
                           desde su inicio.                                               mencionar la necesidad de acogida previa de la
                               Con respecto a la participación de la comuni-              propuesta por las partes interesadas24.
                           dad internacional, cabe añadir que la mencionada                   Los lineamientos anteriores son apenas ejem-
                           falta de visión de conjunto de los puntos sobre                plos de lo que podría ser la compleja participa-
                           “Seguridad democrática” del programa electoral                 ción civil en una política integral, con el fin de
                           del Presidente Uribe Vélez, se nota también en la              manejar de manera adecuada el conflicto armado,
                           exclusión –o mejor, en la ubicación en otro subtí-             al fortalecer y legitimar las medidas de orden
                           tulo– de un tema inherente a la seguridad: “En                 militar, e inducir y acelerar el uso de mecanismos
 análısıs polítıco nº 46




                           busca de la paz”. En su parte inicial, el Punto 41,            políticos explícitos para una solución negociada.
                           dice: “Pediré mediación internacional para buscar              El Estado, en su carácter de eje político de la so-
                           el diálogo con los grupos violentos, siempre que               ciedad, tiene la responsabilidad de inventar me-
                           empiece con abandono del terrorismo y cese de                  dios políticos para lograrlo25, y no dedicarse sólo a
                           hostilidades. Para el desarme y la desmovilización             competir en el campo militar con guerrillas y
                           puede haber todo el plazo que se requiera”. Esta               paramilitares, así estos grupos hayan dado priori-
[74]                       idea guarda relación con el polémico Punto 31:                 dad a la fuerza en desmedro de la política26. El
                           “Un país sin droga”, cuando señala “…que Nacio-                uso de medios militares con tendencia a su exclu-
                           nes Unidas envíe una misión humanitaria…”.                     sividad y las reformas administrativas y políticas
                           Como se vio, la petición que hizo el Presidente                del Estado con el único fin de lograr mayor efica-
                           con relación a este organismo, una vez que se                  cia, podrían enmarcarse en el ambivalente contex-
                           oficializó su triunfo electoral, fue distinta de la             to del “eficientismo”, el cual atenta contra la
                           expresada en ese punto: pidió su mediación en el               flexibilidad y el equilibrio políticos necesarios
                           conflicto armado. Además de no haber dejado                     para afrontar con éxito los agudos problemas
                           esta propuesta vaga al albur de una respuesta                  nacionales. Para esto, es fundamental, por ejem-


                           23   Al respecto, es ilustrativo el ejemplo del 20 de enero de 2002 en el Caguán, que buscó la supuesta salvación de
                                un proceso de paz contrahecho, mediante una ayuda improvisada –motivada por la incapacidad política del
                                Gobierno Nacional– de los embajadores de los Países Amigos y el representante del Secretario General de la
                                ONU.
                           24   A mediados de junio, en su primer viaje al exterior como presidente electo, Uribe se entrevistó con el
                                Secretario General de Naciones Unidas. Las parcas declaraciones que se emitieron hacen pensar en lo errado
                                del procedimiento, en su inconveniencia y en las falsas expectativas que despertó. “Uribe en la ONU”. En: El
                                Tiempo. 17 de junio de 2002, pp. 1-4. “En secreto, Uribe busca fórmulas con la ONU”. En: El Tiempo. 18 de
                                junio de 2002, pp. 1-8.
                           25   Ejemplos de esta clase de “invenciones” para ambientar la paz son el Plan Nacional de Rehabilitación, PNR,
                                durante el gobierno de Barco y en parte del de Gaviria, y la participación de instancias civiles que contribuyó
                                a las desmovilizaciones guerrilleras y de milicias en 1990.
                           26   Son comunes los comentarios acerca de la despolitización de las guerrillas y su falta de comprensión del nuevo
                                contexto internacional. Si bien en parte ello es así, la inercia de su dinámica les ha creado dificultades para
                                alterar su rumbo. A diferencia de la política, las acciones de fuerza les han dado mejores resultados, sobre todo
                                al tener en cuenta que su vinculación con el narcotráfico y la consecuente autonomía financiera alcanzada han
                                ido parejas con esos resultados. Además, su objetivo de toma del poder no ha cambiado y el control territorial y
                                de la población mediante la fuerza es la estrategia que guía sus acciones. Y para ello no tiene importancia el
                                contexto político en que se dé, bien sea democrático o no.
democracia
plo, reconocer los diversos esfuerzos regionales              manera potencial, violaciones a esos derechos al
mediante su estímulo y apoyo por parte de las                 oponerse a la búsqueda de eficacia represiva del
instancias nacionales. Ello no implica un abando-             Estado para prevenir problemas mayores28. Con
no de la obligación constitucional del Gobierno               esa posición, también minimizan la legitimidad
Nacional de dirigir el orden público, pues su                 que le asiste al Estado de usar la fuerza cuando
liderazgo en un proyecto de envergadura significa              se agotan otras formas de solución a las trans-
distribución del poder político.                              gresiones de las normas estatales, lo que no
    Resta ver, como complemento de los                        implica necesariamente que se abandone el
lineamientos políticos anteriores, otros –tam-                Estado de derecho. El fortalecimiento de la
bién de carácter general– tendientes a alcanzar               Fuerza Pública, cuando se requiere eficacia,
mayor eficacia en el campo militar. En primer                  hace parte de este contexto. También hace par-
lugar, es indispensable un marco estratégico                  te del mismo la cooperación militar, siempre y
normativo que permita articular las acciones                  cuando no sea unilateral o impuesta bajo los
militares con la participación activa de la pobla-            criterios de intereses ajenos a las necesidades y
ción civil y la comunidad internacional, u otras              posibilidades del país.
actividades políticas novedosas que puedan                        En el campo normativo, primero la campaña
idearse al respecto, como por ejemplo las orien-              electoral del Presidente Uribe y luego altos fun-
tadas a afectar las finanzas de los grupos arma-               cionarios designados, inicialmente, como el Minis-
dos ilegales. Su diseño debe ser producto de                  tro del Interior y de Justicia, criticaron el fallo de




                                                                                                                          análısıs polítıco nº 46
instancias civiles del Estado, sin interferencias             la Corte Constitucional que declaró inexequible
ideológicas de modelos como el de la tradicio-                la ley de defensa y seguridad aprobada en 2001, y
nal seguridad nacional surgida de la Guerra                   señalaron la falta de instrumentos legales para
Fría y de nomenclaturas castrenses originadas                 que las Fuerzas Militares llenen los vacíos del
en el mismo contexto27. No debería ser una                    Estado. Algunos de ellos indican que es necesario
propuesta de origen parlamentario, sino que                   reformar la Carta –o incluso desconocer los fallos
provendría de representantes de diversas insti-               de la Corte–, para dar vía libre a este tipo de nor-     [75]
tuciones estatales ligadas a los asuntos militares            mas y quitar las trabas a los estados de excepción
y de seguridad coordinadas para esa tarea por la              constitucional. Al respecto, hay que recabar que,
Presidencia de la República, como el Ministerio               dada la gravedad de la situación nacional, el papel
y el Viceministerio de Defensa, el Departamento               de directriz estratégica de normas como la citada
Nacional de Planeación, las comisiones segun-                 ley se agotó. Aparte de requerir un diseño bien
das del Congreso, la Fiscalía, la Corte Suprema,              distinto al de esa ley, tendría que derivarse de una
la Corte Constitucional, la Procuraduría y la                 política global de Estado, con elementos como los
Defensoría del Pueblo. Además, el proyecto                    indicados antes, que oriente un proceso de solu-
debería contar con la participación de represen-              ción democrática al conflicto armado. Pero dicha
tantes de los gremios económicos y de otras                   política no ha existido y no parece que esté en las
instancias destacadas de la sociedad civil, como              consideraciones del nuevo gobierno. Además,
las ONG defensoras de derechos humanos. En                    cualquier proyecto debería despojarse del fetichis-
este caso es fundamental que esas entidades se                mo normativo tradicional en el país y evitar que se
despojen de la contradictoria posición de ser                 retorne a épocas pasadas en las que las prerrogati-
reacias a medidas militares, pues inducen, de                 vas castrenses, en especial en el campo de la justi-

27   La citada sentencia de la Corte Constitucional, C-251 de abril de 2002, mediante la cual se declaró
     inexequible la Ley 684 de 2001, indica la ambigüedad que encierran los conceptos castrenses derivados de la
     concepción tradicional de seguridad nacional, como es el caso del término “poder nacional”. Con ello no se
     desconoce la dificultad que hay para definir la seguridad sin los lastres de la visión tradicional de seguridad
     nacional, pues la persistencia en el país de un conflicto heredado en parte de la Guerra Fría hace que
     importantes grupos de sectores oficiales y privados sigan con la lógica de una época pasada. Además, la
     perspectiva militarista de Estados Unidos –reforzada con los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001–
     ha cambiado poco, ya que continúa “securitizando” problemas de la más variada índole.
28   Se asume aquí flexibilidad frente a la clásica concepción liberal que plantea que solamente violan los
     derechos humanos funcionarios de instancias oficiales, mientras que los particulares delinquen; además, no
     se desconoce la concepción generalizada de violación al Derecho Internacional Humanitario por parte de
     cualquier persona.
cia, ajenas a las funciones militares, estimularon      con respecto a los fondos que se requieren. Ade-
                           su ineficacia y la radicalización y el escalamiento      más, la dinámica de gasto generada con la ayuda
                           del conflicto armado.                                    militar contradice las posibilidades financieras
                               Las pretenciones de reforma para eliminar las       de una economía en crisis. Quizás el único ele-
                           trabas a la ampliación del uso de los mecanismos        mento positivo claro que tiene la injerencia esta-
                           de excepción constitucional van en la misma di-         dounidense ha sido la presión para evitar una
                           rección, puesto que se volvería al nefasto estado       escalada en la violación de los derechos huma-
                           de sitio de la Carta de 1886. Si hay un factor que      nos por parte de la Fuerza Pública y para que
                           explique en buena medida el fracaso de la justicia,     ésta enfrente a los paramilitares. Pero, en espe-
                           en lo que respecta a las improvisaciones e incohe-      cial en este último punto, los logros han sido
                           rencias que generó, fue la facilidad con que se         precarios.
                           legisló a espaldas del Estado de derecho. No es             Otro factor de la ayuda militar que merece
                           sensato, en términos políticos, desconocer las          atención es la “inteligencia”. Si bien en su aspecto
                           experiencias negativas del pasado y creer que lo        técnico ha mejorado el equipamiento, el factor
                           que se necesita ahora para doblegar la intransi-        más importante es la llamada inteligencia huma-
                           gencia, los desmanes y la criminalidad supuesta o       na. Cambiar una mentalidad rígida, que limita
                           realmente terrorista de los grupos armados ilega-       una selección apropiada y sobre todo una evalua-
                           les es dar vía libre a los “excesos” de la Fuerza       ción adecuada de la información que se obtenga,
                           Pública. Sería la forma más cómoda –e irresponsa-       es una tarea bien compleja. Y es mayor esta tarea
 análısıs polítıco nº 46




                           ble– de justificar la tradicional incapacidad de los     si se tiene en cuenta el lastre ideológico prove-
                           gobiernos nacionales de apoyarse en la obligatoria      niente de la Guerra Fría y del prolongado conflic-
                           –moralmente– creatividad política estatal, con el       to armado interno, lastre reforzado por la
                           fin de lograr la eficacia y la legitimidad que los        maniquea visión norteamericana de seguridad y
                           organismos armados oficiales requieren para con-         su enfrentamiento con un terrorismo en extremo
                           tribuir a la solución de la guerra y así abrir el ca-   difuso. Aunque hay algún avance al respecto, es
[76]                       mino para avanzar en la construcción de                 necesario continuar –sin la manipulación con
                           democracia.                                             fines de propaganda– con la lenta reeducación
                               En el plano específico militar es importante         emprendida, unida a la necesaria y cabal com-
                           mencionar también algunos lineamientos apro-            prensión del sentido democrático que tienen los
                           piados para afrontar la situación actual. La rees-      derechos humanos, para que las labores de inteli-
                           tructuración militar adelantada durante el              gencia alcancen una eficacia tal que permita avan-
                           gobierno de Pastrana contrastó con su incompe-          zar en la lucha contra la subversión y los
                           tencia política, en particular en los asuntos de la     paramilitares. También para que se facilite la in-
                           paz. Sin embargo, ese importante proceso de             dispensable empatía de amplios grupos de la so-
                           reingeniería se juntó con los requerimientos            ciedad civil con las tareas militares, y por tanto se
                           oficiales de Estados Unidos y luego con su ayuda         genere su apoyo con la finalidad de fortalecer el
                           militar al Plan Colombia, lo que causó –como se         Estado.
                           mencionó– serias distorsiones en la misión cas-             Por último, hay que señalar que la reestruc-
                           trense, pese al fortalecimiento represivo alcanza-      turación militar es aún insuficiente. Sin duda,
                           do. Aunque mejoraría la situación si el Congreso        se necesita más pie de fuerza, más equipo y una
                           de ese país levanta la prohibición de usar la ayu-      redefinición del servicio militar con respecto a
                           da en menesteres diferentes al combate contra           la profesionalización de las tropas, pero tam-
                           las drogas, no es una solución al problema. Ese         bién se requiere una revisión a fondo del dispo-
                           permiso no alteraría el objetivo primordial de la       sitivo militar, pues todavía tiene problemas
                           ayuda. Por tanto, no arregla la inadecuación del        debido a la dispersión y la escasa adecuación de
                           equipamiento y el diseño específicos de las uni-         la mayoría de unidades castrenses. Su mayor
                           dades objeto de la ayuda para que enfrenten en          concentración y especialización debería com-
                           forma prioritaria a guerrillas y paramilitares. La      pensarse con un estudio sobre la conveniencia
                           Iniciativa Regional Andina –para implementar            de dividir funcionalmente a la Policía Nacional
                           en 2003– refuerza esta situación, y parece poco         en dos cuerpos: una guardia nacional –transito-
                           probable que la corrija una eventual extensión          ria mientras dure el conflicto armado–, que
                           de la ayuda derivada de la solicitud del nuevo          aunque militarizada sea más cercana a la pobla-
                           gobierno, fuera de que ella no sería sustancial         ción civil que las unidades castrenses y afronte
democracia
tareas de menor envergadura –básicamente                     “exabrupto revolucionario” es la supuesta falta de
tácticas– que las desarrolladas por las unidades             legitimidad de las autoridades locales, debido a la
militares especializadas29. Y otro cuerpo que                corrupción, el clientelismo y la influencia que
corresponda a las características civiles propias            sobre ellas ejerce la oligarquía. Esta variación en
de la Policía, que se compenetre con la pobla-               la estrategia subversiva parece reflejar un afán que
ción civil para que la asista en lo cotidiano y              contradice la parsimonia con que las guerrillas
que logre inducir una visión diferente en los                han buscado acercarse a sus objetivos. ¿Será una
grupos armados ilegales, al punto que agredirla              muestra de debilidad? Tal debilidad podría estar
implique altos costos políticos. Un factor adicio-           relacionada con cierta asfixia financiera causada
nal importante de ese eventual estudio sería la              por el aumento de los gastos de la guerra y la
conveniencia de trasladar la Policía Nacional al             “inelasticidad” que han alcanzado sus medios
Ministerio del Interior, para ratificar el carácter           bandoleriles de financiación. También con la
civil que le otorgó la Constitución.                         mayor presión de las autoridades, la escalada del
                                                             paramilitarismo y el creciente desprestigio nacio-
E P Í LO G O                                                 nal e internacional de las guerrillas. Estos factores
    Al tiempo de la terminación de este trabajo              serían la motivación de los actos terroristas que
apareció una variación en la estrategia de las               buscarían que el Gobierno Nacional genere pro-
FARC. Esta guerrilla ha buscado desde los años               puestas de negociación en términos favorables
ochenta el control de territorios, pobladores,               para las FARC. Las medidas extraordinarias para




                                                                                                                        análısıs polítıco nº 46
recursos y poderes locales. Ahora trata de poner             controlar la situación que tome el gobierno debe-
“en jaque” la gobernabilidad del país, mediante              rían estar acompañadas de fórmulas de moviliza-
amenazas terroristas a las autoridades municipa-             ción social en apoyo del Estado. Pero éstas sólo
les. Y esto a pesar de los beneficios que les ha              serían viables si su dirigencia demuestra con he-
dado su influencia sobre autoridades locales, em-             chos voluntad de respetar los frágiles logros de-
presas mineras y cultivos ilícitos. La excusa de este        mocráticos de la sociedad.
                                                                                                                     [77]




29   Una idea similar se presenta en Leal Buitrago, Francisco; Bulla, Patricia; Llorente, María Victoria y Rangel,
     Alfredo. “Seguridad nacional y seguridad ciudadana. Una aproximación hacia la paz”. En: Camacho Guizado,
     Álvaro y Leal Buitrago, Francisco (compiladores). Armar la paz es desarmar la guerra. Bogotá: Cerec - DNP-
     Fescol - IEPRI - Presidencia de la República, 2000.
La posguerra
                           colombiana:
                           divagaciones
                           sobre la venganza,
                           la justicia y la
                           reconciliación
                                                           tengo más vocación de académico que
                                                           de político. Me gustan más las pinturas llenas de
                                                           grises que aquellas otras en blanco y negro. Pre-
                                                           fiero la contemplación crítica de los matices a las
                                                           disyuntivas de la acción. Y sin embargo, el hecho
                                                           de haber sido en ocasiones consultor para la
                                                           definición de políticas me ha enfrentado a encru-
 análısıs polítıco nº 46




                                                           cijadas que me han torturado intelectualmente
                                                           durante años. Tal es el caso de los dilemas propios
                                                           de las relaciones entre justicia y reconciliación.
                                                           Como defensor de derechos humanos he favoreci-
                                                           do la justicia. Como hacedor de paz, en cambio,
                                                           he estado dispuesto a pagar el precio de la amnis-
[78]                                                       tía. Sin haber podido jamás resolver internamente
                                        Iván Orozco Abad   el conflicto moral que me plantean esos dos pape-
                                     Visiting Fellow del
                                                           les, me he preguntado: ¿Habrá alguna manera de
                                 Instituto Kellogg de la   flexibilizar la idea de justicia para hacerla más
                             Universidad de Notre Dame     abierta a los motivos del perdón y de la reconcilia-
                                                           ción? ¿Habrá alguna manera de escapar al cinis-
                                                           mo de la razón estratégica en materia de amnistía,
                                                           de forma tal que la labor del hacedor de paz se
                                                           abra un poco más hacia los motivos y las conside-
                                                           raciones de los defensores de derechos humanos?
                                                               A ese esfuerzo están dedicadas estas páginas.
                                                           Probablemente no contienen respuestas, pero sí
                                                           exploran caminos. En vez de abordar el problema
                                                           del castigo y la amnistía desde la perspectiva de
                                                           un sujeto racional, intento hacerlo desde la pers-
                                                           pectiva de un sujeto pasional. Para ello, antes que
                                                           de la razón estratégica o moral, me ocupo del
                                                           odio, de la venganza y del sentimiento de justicia.
                                                           Las teorías fundadas en la racionalidad instru-
                                                           mental o moral del sujeto tienen enorme capaci-
                                                           dad explicativa. Pienso, sin embargo, que los
                                                           hombres, individuos y grupos, sobre todo en la
                                                           guerra, están movidos también por fuertes emo-
                                                           ciones y pasiones. Y es que también el corazón
                                                           tiene sus razones1.

                                                            1   Entiendo que también la razón tiene sus pasiones.
                                                                Aún más, soy consciente de que también la
                                                                venganza puede ser pensada como una “opción”
                                                                más, entre otras, en un modelo de escogencia
coyuntura
    Si bien una y otra visión se agregan y comple-           sentido. Pero aun en Colombia, donde tiene toda-
mentan, hay tensiones entre ellas. El sujeto racio-          vía estatuto constitucional, el concepto del delito
nal está sometido ciertamente a camisas de fuerza            político ha sufrido fuertes golpes jurispruden-
que resultan, por ejemplo, de la necesidad funcio-           ciales y hasta legislativos2. Las éticas dominantes
nal en las relaciones medio-fin, pero en general es           de medios, en cambio, con su insistencia en la
más flexible en sus decisiones. El sujeto pasional           incapacidad de ciertos medios para legitimarse
del odio y de la venganza se parece, en cambio, a            por ningún fin, ya no encuentran sino razones
los carácteres del teatro griego, llamados a cumplir         pragmáticas para resignarse a la impunidad. La
un destino, esclavos de una pasión y muy poco                reducción de la guerra al terrorismo sobre la base
flexibles en su capacidad de respuesta. Para una             de una definición de este último en términos de
teoría jurídica o moral de la responsabilidad,               una ética absoluta de medios, es apenas la culmi-
fundada en la idea de la libertad resulta más fácil,         nación del largo proceso de empobrecimiento
por lo pronto, imputarle responsabilidades pena-             moral de la amnistía.
les al hombre racional que al hombre pasional.                   La razón instrumental o estratégica no está en
    El objeto central de esta reflexión es la figura          capacidad de suplir ese vacío de sentido moral. El
del vengador, la cual yo veo asociada a lo que, si-          asunto, por definición, no pertenece a su ámbito
guiendo una antigua tradición que se remonta a               de reflexión. Ella puede explicarnos, por ejemplo,
la Grecia clásica, podemos denominar un senti-               cómo la amnistía constituye un “incentivo” nece-
miento trágico de la justicia. El vengador, víctima          sario dentro del conjunto de los estímulos positi-




                                                                                                                         análısıs polítıco nº 46
que se transforma en victimario, está, a mi juicio,          vos y negativos que debe ofrecer un Estado a sus
en el centro de las tensiones y de las transacciones         propias huestes y a sus enemigos internos para
posibles entre los valores de la justicia y la reconci-      moverlos a aceptar la terminación de la guerra y
liación en contextos de guerra civil. Algunas de las         la desmovilización en un contexto de paz negocia-
preguntas que me hago en torno a él son: ¿Quién              da. Puede anticiparnos, igualmente, cómo mien-
es? ¿Por qué surge y se generaliza en las guerras            tras más cercana esté la correlación de fuerzas
irregulares? ¿Qué significan la justicia y la amnis-          entre el Estado y sus enemigos militares a una           [79]
tía desde su punto de vista? ¿Cómo tratarlo en               situación de empate militar, más amplia deberá
escenarios de paz y reconciliación?                          ser la amnistía que la refleje. Puede incluso expli-
    Frente al fenómeno de la amnistía, la razón              carnos funcionalmente la amnistía como un dis-
moral y jurídica se han ido quedando sin discurso            positivo de integración en sociedades divididas
positivo. Para el derecho contemporáneo, la am-              por la guerra o por la exclusión. Pero ella resulta
nistía es impunidad y sólo se justifica por razones           incapaz de devolverle la significación moral perdi-
pragmáticas. Las éticas clásicas de justificación de          da. Sólo la religión, como lo demuestra el caso
medios por fines –con su fondo trágico y escépti-             muy interesante pero muy cuestionado de la Co-
co– eran terreno abonado para la concesión de                misión Sudafricana de Verdad y Reconciliación, es
amnistías, sobre todo para los delincuentes con              capaz todavía hoy, a través de la teología del per-
motivaciones políticas. La historia colombiana,              dón, de dignificar el fenómeno de la amnistía. Yo
con su tratamiento secular del rebelde como de-              quiero intentar otro camino. A través de la resigni-
lincuente político, es rica en experiencias en ese           ficación del enemigo como vengador, quiero in-


    racional. Es conocido cómo, sin el apoyo de las emociones, la razón analítica pierde su capacidad para decidir.
    Frente al fenómeno de la venganza tiendo a creer, con David Hume, que la razón –y en particular la razón
    moral– es en buena medida una esclava de la pasión. En ese sentido, este trabajo se inscribe en la tradición de
    Hume.
2   El concepto privilegiado del delito político ha ido desapareciendo de todas las legislaciones penales
    ordinarias. Sin embargo, cada vez que los estados inmersos en procesos de transición a la paz o a la
    democracia se ven obligados a amnistíar, tienen que recurrir a esa figura como un recurso de emergencia. Así
    sucedió en Chile, Argentina, El Salvador, Suráfrica etc. En Suráfrica, por ejemplo, la prueba utilizada por el
    Comité de Amnistía para determinar el carácter político de un acto se fundó en los principios desarrollados
    por Carl Aage Norgaard, abogado danés y Ex presidente de la Comisión Europea de Derechos Humanos en el
    contexto de la transición de Namibia. Norgaard extractó sus criterios de las normas sobre extradición. Véase
    “The Norgaard Principles”. En: Boraine, Alex y Levy, Janet (editores). The Healing of a Nation?. Ciudad del
    Cabo: 1995, pp. 156-160.
troducir las ideas de un sentido trágico de la justi-         un claro lugar de refugio. Mi propuesta se limita a
                           cia, la de las zonas grises de la victimización hori-         definir algunos de los elementos de un juego de
                           zontal y como corolario, la de la amnistia como la            roles. En tal sentido está más cerca de la terapia
                           expresion del “perdón retributivo”.                           transaccional que del psicoanálisis profundo.
                               Mi perspectiva es limitada; soy consciente de                 De otro lado, no resulta absurdo escribir sobre
                           que para entender los fenómenos de la guerra y                justicia retrospectiva y post-conflicto y pretender
                           la paz, la justicia y la reconciliación se requiere           además que mis especulaciones contribuyan a
                           mucho más que reflexionar sobre la economía                   prefigurar un escenario de futuro, precisamente
                           emocional del odio retributivo y la figura del                 en un momento en que nos aprestamos para esca-
                           vengador. Aun el individuo pasional es mucho                  lar la guerra, una guerra que ya dura cuarenta
                           más rico. La dialéctica de la víctima y el victimario         años y que no sabemos cuando habrá de terminar.
                           se estructura también a través de otras figuras                    El futuro, en general, es pura contingencia.
                           distintas y complemetarias del vengador, como es              Sólo se puede con alguna probabilidad de éxito
                           la del “sobreviviente”. Se trata de aquel a quien la          profetizar el pasado. En eso consisten las ciencias
                           victimización le ha enseñado que hay que estar                sociales. Sus hipótesis son anticipaciones del pasa-
                           dispuesto a subordinar todo otro valor al interés             do que se verifican o se falsifican. Escribir sobre el
                           superior y único de conservar la propia vida. Pri-            futuro, si no se tiene el don de la profecía, es pura
                           mero Hobbes y luego Spinoza generalizaron y                   especulación. La cosa es peor aún, si de lo que se
                           normalizaron su tipo, a través de su exaltacion del           trata es de imaginar los escenarios en que habrá
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                           interés individual en la auto-conservación, pero al           de sedimentarse la paz, luego de una guerra de
                           precio de quitarle su especificidad y su patología.            casi cuarenta años como la colombiana, la cual ha
                           Elias Canetti y Zygmunt Bauman le devolvieron su              venido borrando instituciones sociales y estructu-
                           concreción como un tipo humano particular, y                  ras, y haciendo desaparecer con ello algunos de
                           nos legaron profundas reflexiones sobre este per-             los pocos elementos y tendencias que bien carac-
                           sonaje, sobre su tragedia existencial y sobre su              terizados permitían anticipar el mañana.
[80]                       infinito potencial de barbarie3. Las víctimas-sobre-               Sin embargo, la labor de especular sobre el
                           vivientes de Auschwitz, sobre todo aquellos que               futuro no es ni absurda inútil. Por el contrario,
                           todo lo sacrificaron al único interés de que su                sólo las representaciones del futuro permiten
                           cuerpo siguiera palpitando, se transformaron en               darle sentido y orientar la acción presente. Por-
                           los defensores a ultranza del Estado de Israel. Las           que estoy convencido de que es así, y porque de
                           víctimas se transformaron en victimarios. ¿Cuán-              todas maneras el repertorio de los recursos que
                           tos informantes y cuántos colaboradores en tiem-              ofrecen tanto la tradición colombiana como la
                           pos de guerra y de penuria se explican por la                 experiencia internacional en materia de justicia y
                           psicología del sobreviviente? Más aún, la figura               reconciliación, de castigo y de amnistía en contex-
                           del sobreviviente es de capital importancia para              tos de justicia transicional son limitados, me atre-
                           entender al vengador en toda su complejidad                   vo a sacar a veces, aunque sin optimismo en
                           emocional. También el vengador se representa a                cuanto a mis facultades adivinatorias, la opaca
                           sí mismo con frecuencia como sobreviviente.                   bola de cristal.
                               Pero además existen el amor y la compasión.
                           Sin ellos, el discurso sobre el perdón y la reconci-          L A C OY U N T U R A . L A A P OT E O S I S
                           liación siempre quedará incompleto. Sin embar-                D E LO S V E N G A D O R E S
                           go, pienso que es importante pensar la guerra                     La primera versión de estas ideas la esbocé
                           desde la perspectiva del vengador. Un motivo                  hace algunos meses, a manera de work in progress,
                           central en las guerras degradadas, como el de la              en mi mal inglés, y todavía bajo el impacto
                           venganza, se ha convertido en un tema más bien                ambivalente que me produjo la escogencia de
                           marginal si no inexistente en las ciencias sociales           Francisco Santos como fórmula vicepresidencial
                           –con la sola excepcion de la psicología–, y lo que            de Álvaro Uribe Vélez. Cuando leí la noticia pen-
                           es más delicado, en los grandes discursos normati-            sé: una víctima del secuestro escoge como su com-
                           vos de la racionalidad moderna. Sólo la religión,             pañero de aventura a otra víctima del secuestro.
                           la literatura y el cine, parece, le ofrecen todavía           Da igual en este contexto que el padre del segun-


                           3   Bauman, Zygmunt. “The Holocaust’s Life as a Ghost”. En: Decost, F.C. y Schwartz, B. (editores). The
                               Holocaust’s Ghost. Alberta: University of Alberta Press, 1997. Canetti, Elias, Crowds and Power. Harmondsworth:
                               Penguin Books, 1962, pp. 290-293, 544.
coyuntura
do hubiera sido secuestrado y asesinado por las           transforme en justicia retributiva sino en la guerra
FARC; en tanto que el primero hubiera sobrevivi-          sucia de los vengadores.
do a los vejámenes impuestos por Pablo Escobar.               También en esta materia, el cambio hacia el
Hoy, para el común de las gentes, secuestro y             siglo XXI nos cogió a los colombianos haciendo
FARC se han convertido en sinónimos. Era la               una experiencia parecida a la que debieron en-
primera vez, desde que tengo uso de razón, que el         frentar nuestros ancestros al despedir el siglo
hecho de haber sido secuestrado parecía haber             XIX. Decía entonces don Miguel Antonio Caro
sido elevado a la categoria de título de legitimidad      que en Colombia no había partidos políticos sino
para gobernar el país. El lema tácito de la campa-        “odios heredados”. Desde entonces mucho se ha
ña de Uribe parecía ser “la vindicta al poder”.           escrito sobre cómo el odio sirvió durante el siglo
    Tengo la mejor opinión personal de Francisco          XIX, y hasta mediados del siglo XX, para fijar las
Santos. Me parece un hombre bueno, honesto e              identidades partidistas entre liberales y conserva-
independiente, de pronto demasiado, si se piensa          dores. El Frente Nacional nos permitió poner en
en las exigencias de alta subordinación asociadas         el congelador e incluso superar temporalmente la
al cargo que ocupa. Su batalla contra el secuestro        idea de la política como odio transformado en
a través de “País Libre” ha sido generosa y no            identidades partidistas a través de la dialéctica
rencorosa. Me cuento entre quienes creen que              entre amigos y enemigos. Hoy, como hace cien
Pacho Santos se puede convertir en una pieza              años, pareciera que sucumbimos a la tentación de
clave en la lucha por los derechos humanos con-           tratar de crear identidades políticas a través del




                                                                                                                      análısıs polítıco nº 46
tra el secuestro y contra la consolidación de la          odio vindicativo. No importa que en el siglo XIX
alianza entre militares y paramilitares. Sin embar-       se tratara de construir partidos, en tanto que hoy
go, no me queda duda de que en la campaña de              se busca compactar a la nación toda en una gran
Álvaro Uribe lo escogieron no sólo por el poder           guerra contra las FARC. El dispositivo sigue sien-
social y político que representa, sino también            do básicamente el mismo.
porque quienes aconsejaron la decisión querían                No es fácil cuantificar el odio. No es fácil saber
compactar en torno a una simbólica nacional de            cuántos son los que odian, ni cuál es su intensidad,     [81]
rabia justiciera, el nuevo frente de guerra contra        ni de qué manera se retroalimentan el odio y la
las FARC. Es como si los ideólogos de la nueva            guerra. Asumo, sin embargo, y en general, que
derecha y sus asesores de imagen quisieran que la         mientras mayor sea el número de víctimas dejado
economía del odio dejara de ser una economía              por la guerra, y mientras mayor sea la injusticia
informal y periférica –campesina como hasta aho-          asociada a los procesos de victimización, mayor
ra había sido– y se convirtiera en el corazón, en el      será el acumulado de odio en la sociedad. Asumo
gran capital emocional y moral llamado a finan-            igualmente que las guerras irregulares, sobre todo
ciar la furia retaliatoria del establecimiento social     en la medida en que se escalan y se alejan del para-
y político y de las clases medias urbanas.                digma interestatal en lo que atañe a los medios y
    Acaso tenía razón Alfredo Molano cuando               métodos de lucha, producen más odio y ofrecen
afirmaba en alguna de sus columnas recientes que           mejores condiciones para la proliferación de ven-
lo de articular en torno a Pacho Santos el rencor         gadores y de retaliaciones que las guerras regladas.
acumulado contra las FARC fue un intento fallido.         En ese sentido, la guerra colombiana, especialmen-
En cualquier caso, la jugada simbólica disparó mis        te en cuanto confrontación no reglada y altamente
alarmas interiores y me puso a pensar: algo tiene         degradada entre guerrillas y paramilitares, constitu-
que haber cambiado durante los últimos años. La           ye un espacio ampliamente habitado, si no gober-
guerra intestina que padece nuestro país tiene            nado, por el odio vindicativo y la rabia retaliatoria.
que haber crecido y tiene que haberse degradado               Las entrevistas concedidas por “Duncan”, di-
mucho como para que el lenguaje del odio justi-           rector de una de las escuelas de formación de las
ciero haya sido propuesto en el ámbito electoral          Autodefensas durante el año 20014, al igual que
nacional como sustituto de la ideología. Creo que         las entrevistas más recientes de la periodista Alma
la democracia colombiana tiene derecho a defen-           Guillermoprieto con guerrilleros desertores, repi-
derse de sus enemigos internos, pero le temo a la         ten los mismos motivos5. Allá y acá se escucha que
posibilidad de que el rencor de las víctimas no se        alguien ingresó a una u otra organización armada

4   Semana, abril de 2001.
5   Guillermoprieto, Alma. “Letter From Colombia: Waiting for War, Funded by Drugs, and Ready for a Fight”.
    En: The New Yorker. 13 de mayo de 2002.
porque le mataron a su papá o a su hermano o a                 enteramente distintas. “Tirofijo” sigue cobrándole a
                           su amigo.                                                      las clases dirigentes, a los policías chulavitas y a los
                               Es cierto que la sed de venganza y la rabia                pájaros conservadores que asolaron los pueblos de
                           retaliatoria constituyen apenas uno entre los varios           su Caldas natal en la década de los cincuenta, y a los
                           motivos básicos que explican, en forma agregada o              bombardeos que mataron sus cerdos, sus gallinas y
                           independiente, tanto el reclutamiento como la                  sus amigos en la Marquetalia de los sesenta6. Casta-
                           degradación en los métodos de lucha. Se trata,                 ño, por su parte, explica la obra de su vida, las
                           además, de aquel motivo que ofrece mayor capaci-               ACCU, como la expresión de las transformaciones
                           dad de “justificación” moral, y tal vez por eso se le           sucesivas de su odio personal contra quienes secues-
                           otorga alguna preferencia por los entrevistados en             traron y asesinaron a su padre7. No es casualidad
                           sus historias de vida. En ausencia de un clima de              que las FARC en sus comienzos y los paramilitares
                           verdadera polarización partidista, donde la simpa-             ahora, se autorrepresenten como “autodefensas”. Es
                           tía ideológica sea una motivación suficiente y creí-            que la legítima defensa suele ser la primera figura
                           ble, resulta más cómodo decir que se ingresó a las             en la fenomenología de las transformaciones y
                           autodefensas o a las guerrillas porque se quería               sublimaciones del odio retributivo. En el corazón de
                           vengar la muerte de alguien, que afirmar que uno                las autodefensas de todo tipo están las víctimas efec-
                           estaba buscando trabajo o que simplemente le                   tivas y no las víctimas potenciales. El ánimo vindi-
                           gustan las armas y el riesgo o sentir el poder y el            cativo, probablemente tanto o más que la ideología,
                           prestigio representado en un fusil. Pero en cual-              suele tener un lugar central en la transformación de
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                           quier caso el odio está allí, y cumple un papel cen-           las estrategias defensivas en estrategias agresivas y
                           tral. Fidel Castaño, durante una conversación en la            ofensivas.
                           cual participé, decía que entre sus guerreros prefe-               Ahora, cuando pareciera que la venganza y el
                           ría a los vengadores porque eran los más fieles y los           odio retributivo en general empiezan a tornarse
                           más valientes. “Duncan”, en cambio -de la misma                omnipresentes y a ocupar de nuevo un lugar
                           manera que Carlos Castaño en sus memorias-, ex-                prominente –hasta el punto que se intenta su
[82]                       presaba su preocupación por el hecho de que los                manipulación como complemento de la ideolo-
                           vengadores a veces “se encausan” mucho y come-                 gía en la gran guerra de la nación colombiana
                           ten atrocidades.                                               contra las guerrillas–, hay que empezar a pregun-
                               Se equivocan quienes creen que una guerra                  tarse cuál es el tratamiento judicial y político que
                           tan degradada y tan alejada del paradigma inter-               se les deberá dar cuando llegue la hora, en el
                           estatal como la colombiana, es sólo un asunto de               marco del proceso de la transición de la guerra a
                           cálculos racionales y estratégicos. La política pue-           la paz.
                           de todavía reclamar que es su cerebro, pero su
                           músculo es el narcodinero y su corazón es el odio.             ¿ C Ó M O L I D I A R C O N LO S V E N G A D O R E S ? L A
                           Si las FARC fueron durante mucho tiempo una                    V E N G A N Z A E N E L E S TA D O D E E S Q U I LO Y E N
                           ideología en busca de odio, para encarnar, los                 E L E S TA D O M O D E R N O
                           paramilitares han sido sobre todo un odio visceral                 El asunto de la venganza y del odio retributivo,
                           en busca de ideología, para espiritualizarse.                  y de su tratamiento por parte del Estado, sobre
                               El carácter caudillista y extremadamente perso-            todo en contextos de transición a la paz, no lo
                           nalizado del poder en organizaciones tan preca-                inventamos los colombianos. Es tan antiguo como
                           riamente institucionalizadas como las guerrillas y             la historia de la civilización y de sus guerras. En la
                           los paramilitares, permite pensar que sus historias            historia de su valoración, el surgimiento del Esta-
                           colectivas repiten las biografías de sus comandan-             do moderno desempeñó un papel central.
                           tes. Las historias de vida de hombres como                         Entre los grandes textos que regulan la ética
                           “Tirofijo” y Castaño no son, en ese sentido, tan                pública, sólo la religión se ocupa en serio todavía


                           6   H. Braun presenta una perspectiva similar, al asociar la violencia de las FARC a la existencia de resentimientos
                               (grievances) colectivos e individuales, y explica a través de ello la importancia del “reconocimiento” del otro en
                               las negociaciones. Véase Braun, H. “‘Que Haiga Paz!’ History and Reconciliation in Colombia”. Ponencia
                               presentada en el Seminario “Democracy, Human Rights and Peace in Colombia”. Universidad de Notre Dame,
                               marzo de 2001.
                           7   Véase Aranguren Molina, Mauricio. Mi confesión: Carlos Castaño revela sus secretos. Bogotá: Editorial La Oveja
                               Negra, 2001.
coyuntura
del problema de la venganza. El hecho de que las             ganza a través de la amenaza de castigo y del casti-
llamadas religiones “del libro” estén amarradas a            go efectivo de la misma cuando acaece, es evitar la
textos originales antiguos que se interpretan y              guerra y la violencia; es garantizar la paz como
reinterpretan, adaptándose –por vía hermenéuti-              presupuesto para el funcionamiento del Estado y
ca pero sin perder continuidad– a los cambios                del Estado de derecho. Con el advenimiento de la
sociales y culturales, determina que las mismas no           modernidad política-estatal, en el ámbito interno,
hayan podido escapar fácilmente a la necesidad               la venganza fue estigmatizada, si no expulsada del
de reflexionar sobre un motivo tan arcaico y que             lenguaje del derecho público, y confinada desde
fuera dominante en el pasado. El derecho y la                entonces, y hasta hoy, al mundo privado de la lite-
filosofía moral, en cambio, no tienen un texto                ratura y del cine9.
original para cuidar, lo cual los hace más abiertos              En el ámbito externo, las guerras interestatales,
a la innovación, pero igualmente más propensos a             se pensó, habrían de ser a partir de entonces due-
las rupturas y al olvido. El derecho y la moral              los ampliados y racionalizados, gobernados por
tienen una historia más llena de discontinuidades            una razón política secularizada, fría y sin ira, eje-
de sentido que la religión. La religión, apuntalada          cutados a través de ejércitos disciplinados y profe-
sobre sus arcaicos motivos, sobrevivió a la revolu-          sionales, capaces de limitar sus acciones siguiendo
ción cultural profunda que significó la emergen-              los imperativos del derecho de gentes. La distin-
cia del Estado moderno, secularizado en lo que               ción entre combatientes y población civil se convir-
atañe al papel de la venganza en la moral pública.           tió en la gran garantía de que no habría víctimas




                                                                                                                         análısıs polítıco nº 46
Así se podría explicar el hecho de que el cristia-           sino apenas “bajas” y de que, en consecuencia, el
nismo, y en general las grandes religiones, a dife-          odio retributivo no se apropiaría de las contiendas.
rencia del derecho y la filosofía moral, hayan                Nadie habría podido prever entonces que dos o
conservado viva en la moral pública la preocupa-             tres siglos después, la ideología democrática, con
ción por el Talión8 y por la revancha, por el odio           su tendencia al involucramiento masivo de la po-
retributivo y la venganza como destino, por el               blación civil, sumada a los nacionalismos y los fun-
perdón y la reconciliación.                                  damentalismos de toda índole, iba a destruír ese         [83]
    El Estado moderno, con su monopolio legítimo             sueño racionalista, y que la rabia y el fanatismo
y eficaz de la violencia, siguiendo la feliz expresión        habrían de enseñorearse de nuevo de la dinámica
de Max Weber, es antes que nada, negación y supe-            de las guerras.
ración de la guerra civil, si no de la guerra interna-           ¿Pero cómo habían sido las cosas antes? Ya la
cional. Su surgimiento, en el lenguaje de Norbert            Orestíada de Esquilo, y muy en particular sus famo-
Elias, podría ser interpretado como la expresión de          sas Euménides, simbolizaban la emergencia de la
un largo proceso de domesticación y transforma-              ciudad- Estado ateniense mediante el expediente
ción de la venganza. Todavía el Estado absolutista           de la transformación de las Erinnias, divinidades
era muy arbitrario. Su justicia ejemplarizante, justi-       arcaicas de la venganza, en Euménides, diosas
ficada con argumentos de prevención, era despro-              protectoras y benefactoras de la ciudad. Desde
porcionada. Fue necesaria la Ilustración para                entonces y con razón, la existencia de la justicia
domesticarla. Sólo con el surgimiento del Estado             punitiva como función pública del Estado –y la
de derecho hacia el siglo XIX, concluyó el largo             emergencia misma de éste– se explica como un
camino de sustitución de las guerras privadas me-            dispositivo para domesticar y para satisfacer en
dievales por las penas retributivas estatales. La más        forma racionalizada la sed de venganza. El castigo
importante garantía judicial de la reproducción del          retributivo se explica como un sustituto civilizado
Estado moderno de derecho es, probablemente, la              de la justicia salvaje de los vengadores.
supresión del odio retributivo como causal de                    Y sin embargo, la verdad es que la solución
justificación en los procesos penales. Evitar la ven-         propuesta por Esquilo es muy distinta a la solu-

8   Véase Antiguo Testamento. Éxodo 21: 22-55. La ruptura significada por Cristo en términos de oponer el amor al
    odio retributivo aparece claramente en Mateo 5: 38 a 39 y Mateo 5: 43 a 48. Es allí donde aparecen las famosas
    expresiones “pon la otra mejilla” y “ama a tus enemigos”. No quiero con lo anterior significar que hay una
    ruptura completa entre el Antiguo y el Nuevo Testamento en esta materia.
9   Véase Jacoby, Susan. Wild Justice: The Evolution of Revenge. Nueva York: Harper y Row Publishers, 1983. Wilson,
    Richard A. “Vengance, Revenge and Retribution” en: Wilson, Richard A. The Politics of Truth and Reconciliation
    in South Africa. Cambridge: Cambridge University Press, 2001.
ción que ofrecen los estados modernos. Palas                   de la perspectiva de un tercero concernido, o de
                           Atenea, el deus ex machina del poeta griego, rompe             un observador neutral, cabe afirmar que en
                           el empate dilemático entre los miembros del juez               Auschwitz se presentaba una relación vertical y
                           colegiado que debe juzgar a Orestes, el vengador               unidireccional de victimización en la cual los
                           arrepentido, perdonándolo. La Diosa no lo lanzó                victimarios-omnipotentes contaban con todos los
                           de nuevo a la calle para que completara su desti-              recursos de fuerza, en tanto que las víctimas-inde-
                           no irredimible de vengador, según lo prescribía la             fensas poseían una suerte de monopolio del valor
                           tradición, pero tampoco lo condenó a cincuenta                 moral. En la medida en que la Alemania de Hitler
                           años de cárcel por asesinato, como lo ordenan las              puede ser entendida, asumiendo los riesgos y las
                           leyes de los estados modernos. Repito, lo perdo-               limitaciones de toda gran simplificación, como
                           nó, con lo cual reconoció, por lo menos para la                “un gran campo de concentración”, la idea de la
                           ocasión, el odio retributivo como causal de                    existencia de una relación vertical y unidirec-
                           justificación10.                                                cional de victimización sirve también para carac-
                               ¿Quién tiene la razón, Esquilo o los pensadores            terizar, a pesar de las diferencias que éstos
                           y juristas del Estado moderno? ¿Debemos castigar               presentan en lo que atañe a aspectos como el
                           o debemos perdonar a los cientos de miles de                   grado de movilización de la sociedad, etc., los
                           colombianos que, como Orestes, son víctimas que                modelos represivos de los regímenes totalitarios y
                           se han transformado en victimarios?                            autoritarios en su conjunto11. Un poco diferente
                                                                                          es el caso de los regímenes de ocupación, los cua-
 análısıs polítıco nº 46




                           S O B R E E L S E N T I M I E N TO D E J U S T I C I A : L A   les, dependiendo del grado de consolidación de
                           JUSTICIA VERTICAL Y LA JUSTICIA                                la ocupación, implican relaciones más o menos
                           H O R I ZO N TA L                                              verticales/horizontales de victimización. Dentro
                              En lo que atañe a los grandes crímenes colecti-             de Latinoamérica, la dictadura de Pinochet du-
                           vos, los procesos de victimización a través de los             rante los setenta, en la medida en que estaba
                           cuales se constituye y se despliega el conflicto               soportada sobre un modelo de represión sin
[84]                       entre víctimas y victimarios, pueden ser de dos                resistencia, representa el caso que más se acerca
                           formas básicas: verticales y unidireccionales, u               al tipo ideal.
                           horizontales y recíprocos. Tal vez, el ejemplo más                 Pero también hay relaciones más horizontales y
                           claro de un proceso de victimización vertical y                recíprocas de victimización, como las que son
                           unidireccional es el de los campos de concentra-               propias de las situaciones y dinámicas de confron-
                           ción y exterminio, mediante los cuales la Alema-               tación armada entre grupos de guerrilla y de
                           nia nazi llevó adelante buena parte del                        contraguerrilla no estatales. No la confrontación
                           Holocausto del pueblo judío europeo durante los                directa entre combatientes, sino las retaliaciones
                           años finales de la Segunda Guerra Mundial. Des-                 cruzadas de los guerreros omnipotentes contra los


                           10   La expresión odio retributivo la tomo del filósofo moral Jeffrie G. Murphy. Véase Murphy, J. “Retributive
                                Hatred: An Essay on Criminal Liability and the Emotions”. En: Frey, R.G. y Morris, Christopher (editores).
                                Liability and Responsability. Cambridge: Cambridge University Press, 1991; Murphy, J. “Hatred: A qualified
                                Defence”. En: Hampton, Murphy y Jean, Forgiveness and Mercy. Nueva York: Cambridge University Press, 1988.
                                Obsérvese igualmente que, como lo anota Susan Jacoby en su obra Wild Justice, la diosa Atenea, acaso
                                reflejando los valores de una sociedad machista, perdona a Orestes mediante una compensación de culpas en
                                la cual le atribuye mayor valor criminal al uxoricidio que al matricidio. Véase Jacoby, Susan. Ob. cit.
                           11   Dentro de los campos de concentración, una pequeña minoría de guardias-SS nazis controlaba a una mayoría
                                de prisioneros. En Alemania en su conjunto, en cambio, un gran aparato de Estado con el apoyo de una gran
                                mayoría alemana, oprimía a la minoría judía y a otra minorías. Ese solo hecho tiene grandes implicaciones
                                desde el punto de vista de la formación de zonas grises. Por debajo de la tesis extrema de Daniel J,
                                Glodhagen, quien en su libro Hitler’s Willing Executioners. Ordinary Germans and the Holocaust, asume que la
                                inmensa mayoría del pueblo alemán debe ser entendida como victimarios indirectos, la mayor parte de los
                                autores asume que el aparato nazi ejercía gran presión de conformidad y aun amedrentaba fuertemente a su
                                población. Diferente es también el caso de los regímenes autoritarios, donde el nivel de movilización en favor
                                del régimen represivo y de la victimización es comparativamente menor. En todos los casos opera, sin
                                embargo, una combinación de terror y persuasión.
coyuntura
grupos indefensos de civiles que forman los sopor-              Castaño ha insistido mucho en que su extrema
tes sociales y políticos –reales o aparentes– del               brutalidad no era sino expresión de su debilidad,
enemigo, constituyen verdadera victimización. El                lo cual insinúa que su fortalecimiento militar y
caso reciente de la matanza en el municipio cho-                político, ambos evidentes hoy, deberían traer un
coano de Bojayá, es apenas un ejemplo entre                     cierto alivio humanitario para las gentes del cam-
muchos de lo que ello significa.                                 po. Tengo la impresión de que los paramilitares
    El país entero, sobre todo sus zonas rurales,               han cambiado un poco las tácticas, aprendiendo a
pero también las ciudades, se ha convertido en un               convivir con la vigilancia de la comunidad interna-
campo de batalla, territorio en disputa. Alguna                 cional, pero que en realidad están demostrando
vez se pensó que las FARC se replegarían y estabi-              poco progreso humanitario. Prometer que ya no
lizarían sus dominios en el sur, mientras los                   van a matar a los civiles de cinco en cinco sino de
paramilitares consolidarían los suyos en el norte,              uno en uno para no llamar la atención y evadir la
alrededor de las zonas de Urabá y Córdoba. El                   calificación de sus crímenes como masacres, no es
Estado, por su parte, se repliegaría sobre las ciu-             progreso. Es cierto, sin embargo, que en zonas ya
dades, donde habita más del 70% de la población.                controladas, como Barrancabermeja, han introdu-
La verdad es que por una compleja combinación                   cido códigos de conducta. De todas maneras, su
de factores, entre los cuales se cuentan el dinero              pecado es estructural. Creen que la guerra se gana
de la droga y el Plan Colombia, la guerra se ha                 quitándole el agua al pez. Las FARC, por su parte,
expandido, de manera que los paramilitares com-                 se han degradado. Luego de que la superioridad




                                                                                                                          análısıs polítıco nº 46
baten en el sur, tal vez apoyados por el ejército del           aérea del Ejército les cerró el camino fijado desde
Plan Colombia, mientras las guerrillas hacen lo                 la llamada Séptima Conferencia de 1982, hacia la
propio en el norte, tratando de llegar a Urabá. En              transformación en ejército regular y el combate
ausencia del Ejército, ninguno de los dos bandos                abierto con unidades militares fuertes, se han
no estatales consigue estabilizar sus dominios                  visto obligadas a retornar a un comportamiento
territoriales. Las poblaciones pasan de mano en                 clásico de guerrilla. Es verdad que con los para-
mano sin lograr acomodarse a una relación esta-                 militares se enfrentan cada vez más de manera          [85]
ble de dominación. Muchos colaboran e infor-                    directa, pero en este caso su guerra horizontal de
man, ante todo buscando sobrevivir. Pero ya la                  vengadores es una guerra degradada, sin reglas y
colaboración y la información no protegen. Reina                sin cuartel. Existe además el problema de llegar
la paranoia, todo el mundo es un “sapo” poten-                  por fin en forma significativa a las ciudades. Sólo
cial. Algunos tratan de escapar a ese manoseo                   podrán hacerlo, o bien a través del terrorismo, si
mortal y hacen declaraciones de autonomía y de                  es que deciden definitivamente renunciar del
“neutralidad” que nadie escucha. Finalmente,                    todo a buscar algún respaldo y vengarse de las
para escapar a la tensión insoportable sólo queda               clases medias urbanas por su falta de apoyo al
un camino: el desplazamiento.                                   proyecto revolucionario, o limitarse al secuestro y
    Michael Walzer, quien estudió a fondo el pro-               al asesinato selectivos en los centros urbanos para
blema, afirma cómo en general las prácticas de la                amortiguar, si es posible, el deterioro de su ya muy
contrainsurgencia suelen ser aún más brutales                   destruida imagen.
que las prácticas de la insurgencia. No lo dice por                 Todas las guerras civiles latinoamericanas de
benevolencia con los revolucionarios. De otro                   las últimas tres décadas se aproximan en mayor o
lado, es claro en afirmar que la insurgencia es la               menor grado al tipo descrito. La existencia de
“causa” de la contrainsurgencia degradada12. A                  grupos paramilitares que eran o bien simples
Fidel Castaño le escuché decir que los para-                    prolongaciones o muy dependientes del Ejército,
militares tenían que ser más brutales que las gue-              determina que en casi todos los casos, la degrada-
rrillas, porque a diferencia de éstas, debían entrar            ción del Estado nos permita hablar de procesos de
a territorios previamente ocupados y controlados                victimización horizontal y recíproca entre el Esta-
ideológicamente, de manera que no les quedaba                   do y las guerrillas. En Colombia la autonomía
una opción distinta que practicar el terror para                relativa y creciente de los paramilitares frente al
desocuparlos y “resembrarlos”.                                  Ejército nacional hace más complejo el juicio. La
    Es posible que las cosas hayan cambiado un                  dimensión más horizontal de la guerra está asocia-
poco desde entonces. No lo tengo claro. Carlos                  da a la confrontación entre guerrillas y

12   Walzer, Michael. Just and Unjust Wars, A Moral Argument with Historical Illustrations. Nueva York: Basic Books,
     1977, pp. 176-196.
paramilitares. Obsérvese, por último, que las gue-                La justicia y el final de juego: el punto de vista
                           rras en general implican una combinación de                      interno de los enemigos-vengadores
                           procesos verticales y horizontales de victimización,                 Los caminos básicos para salir de la guerra son
                           de manera que la victimización horizontal repre-                 dos: la victoria o la negociación. Existen por su-
                           senta apenas algo así como su diferencia                         puesto caminos intermedios, victorias negociadas
                           específica.                                                       y negociaciones que equivalen a victorias. Existen
                               En procesos verticales y unidireccionales de                 además mil maneras de vencer y de negociar. Y sin
                           victimización, desde el punto de vista de los terce-             embargo, cabe decir que, en general, mientras los
                           ros concernidos y de los observadores neutrales y                actores armados conserven el control de la situación
                           lejanos, resulta comparativamente fácil decir quié-              de salida, las victorias van a implicar impunidad para
                           nes son los buenos y quiénes los malos. Bajo la                  los vencedores y castigo para los derrotados, en
                           premisa de una enorme claridad cognitiva y moral                 tanto que las negociaciones van a implicar una tran-
                           en torno a quiénes son los “chicos buenos”, y quié-              sacción y con ello, una combinación de castigo y
                           nes los “chicos malos”, el sentimiento dominante es              amnistía, variable para todos los bandos según las
                           el de una justicia vindicativa que exige castigo.                correlaciones de fuerza y las destrezas negociadoras
                               Desde idéntica perspectiva, la circunstancia de              de los enemigos14.
                           que en los procesos horizontales y bidireccionales                   ¿Qué explica por lo menos esta relativa previ-
                           de victimización haya un cierto equilibrio en la                 sibilidad de los resultados en materia de justicia e
                           distribución de los recursos de fuerza, y con ello               impunidad al final de una confrontación armada?
 análısıs polítıco nº 46




                           también un cierto equilibrio moral, explica, por                 Tzvetan Todorov lo expresa en una fórmula sim-
                           el contrario, la eventual “suspensión” del juicio                ple pero rica en implicaciones: “Los victimarios
                           vindicativo y la emergencia de un sentimiento                    quieren olvidar, en tanto que las víctimas no pue-
                           trágico, más proclive al perdón retributivo y a la               den olvidar. Por ello, las víctimas tienen derecho a
                           reconciliación. Pensadores tan dispares y tan aleja-             olvidar, en tanto que los victimarios tienen la obli-
                           dos en el tiempo como Hegel o Maquiavelo, como                   gación de recordar”15.
[86]                       Max Weber, Isaias Berlin o Giovanni Sartori le han                   Del hecho psicológico de que los victimarios
                           rendido tributo a esta idea13.                                   quieren olvidar, mientras las víctimas no pueden


                           13   Susan Jacoby en su libro cita a Isaiah Berlin, quien, en su escrito The Originality of Machiavelli exaltó el valor de
                                este último como aquel pensador que “sembró un permanente cuestionamiento problemático y profundo en
                                el camino de la prosperidad”. La pregunta proviene del reconocimiento de que “los fines en la medida en
                                que se plantean a la vez como lo último y como lo sagrado, entran en contradicción. Este sistema de valores
                                puede entrar en conflicto sin que exista la posibilidad de la existencia de un arbitraje racional, no sólo en
                                circunstancias excepcionales (como resultado de anormalidades, de accidentes, o de errores –el choque de
                                Antígona y Crenon o la historia de Tristán–), sino como parte de la condición normal de los humanos”. Y más
                                adelante: “Si tan sólo existe una única solución para el problema, entonces los únicos problemas existentes
                                son reconocer cuáles son los problemas, y cómo hacer que otras personas hagan parte de la solución por
                                medio de la persuasión o de la fuerza. Pero si esto no es así (…), entonces el camino consiste en abrirse a la
                                tolerancia y al compromiso”. (T. del E.) Jacoby, Susan. Ob. cit, pp 146-147. Es conocido cómo Hegel
                                interpretó la Antigona como un ejemplo perfecto de tragedia de “motivos igualmente justificados”. Es cierto
                                que le atribuye a esa perspectiva un valor limitado y que debe ser superado por un punto de vista más
                                universal. De otro lado, el relativismo moral de los pensadores liberales de la Alemania de Weimar es
                                conocido. Pongo de relieve el caso de Weber por su prominencia. Pero también juristas de la talla de Gustav
                                Radbruch y Hans Kelsen transitaban por esos caminos. En su escrito sobre “la tolerancia”, afirma Sartori que
                                esa idea, en su versión moderna, nació en el horizonte de las guerras religiosas europeas.
                           14   Samuel P. Huntington distingue tres tipos de transición a la democracia: transformación, remplazamiento y
                                transplazamiento. Carlos Nino, por su parte, distingue entre transiciones coactivas, consensuales y por
                                colapso. Véase Huntington, Samuel. “The Third Wave: Democratization in the Late Twentieth Century”. En:
                                Kritz, Neil J. Transitional Justice. Volumen I. Washington D.C.: United States Institute of Peace, 1995. Nino,
                                Carlos. Radical Evil on Trial. New Haven: Yale University Press, 1996, pp. 128 y ss. Todas estas variantes
                                implican algún tipo y grado de negociación o de imposición.
                           15   Todorov, Tzvetan. “Zvetan, Zehn Jahre Ohne Primo Levi”. En: Mittelweg. No. 36, Zeitschrift des Hamburger
                                Institutes fuer Sozialforschung, octubre-noviembre, 1998, p. 36.
coyuntura
olvidar, y de su complemento normativo en la                  expresa la aceptación del argumento del tu
idea de que las víctimas tienen derecho a olvidar             quoque. En la práctica, sin embargo, gracias al
en tanto que los victimarios tienen el deber de               brillo de la defensa, se lo aplicó de manera tácita
recordar, se deriva la explicación para buena par-            a la guerra de submarinos en el Pacífico en favor
te de las tensiones y dinámicas básicas que caracte-          del almirante Doenitz. Su fuerza es tanta, a pesar
rizan la llamada “justicia retroactiva”16 en los              de que el discurso moral reniegue de él, que ame-
procesos de transición de la dictadura a la demo-             nazó seriamente la credibilidad pública de todo el
cracia y de la guerra a la paz.                               espectáculo de juzgamiento, en la medida en que
    La interpretación jurídica dominante parte de             los crímenes innumerables del Ejército soviético
la premisa de que los enemigos militares son                  durante la última gran contraofensiva y los bom-
victimarios que desean olvidar y que tienen ade-              bardeos ingleses a las ciudades alemanas todavía
más el poder para negociar y para imponer el                  torturaban la memoria colectiva de las víctimas.
olvido por decreto. Es por eso que las amnistías,             Sólo el carácter incomparable del holocausto
en cuanto desconocen el deber de recordar que                 judío como radical evil y el sometimiento riguroso
se imputa a los victimarios, son interpretadas                de los jueces a las reglas del rule of law pudieron
como actos de “cinismo”, sólo explicables, pero               salvar la justicia de Nuremberg de la crisis de legi-
nunca justificables, por la necesidad de resignarse            timidad en que parecía sumirla el sentimiento
a las lógicas político-instrumentales que gobier-             trágico de justicia que acompaña los procesos de
nan los procesos de transición.                               victimización recíproca horizontal, propios de la




                                                                                                                         análısıs polítıco nº 46
    Pero los enemigos no se autorrepresentan, en              guerra total17. Y ni qué decir del escepticismo con
primer lugar, como victimarios, sino como vícti-              el cual el pueblo japonés enfrentó los tribunales
mas-victimarios inocentes, y en consecuencia                  que impusiera el General MacArthur, luego de las
como vengadores. Que luego de una victoria mili-              bombas atómicas de Iroshima y Nagasaki.
tar los vencedores se regalen con una amnistía                    Si la compensación recíproca de culpas apare-
generalizada y en cambio apliquen justicia contra             ce como un argumento fuerte incluso en situacio-
los vencidos resulta por ello apenas natural. Del             nes de victoria y en escenarios de juzgamiento de       [87]
hecho de que los enemigos se autorrepresentan                 los vencidos, su fuerza es mucho mayor en los
como víctimas-victimarios inocentes, y en cambio              escenarios políticos de negociación. Es cierto que
representan al otro como victimario-víctima culpa-            el razonamiento que lo funda será más o menos
ble, se desprende que los vencedores creen que                creíble dependiendo del grado de verticalidad y
tienen no sólo una justificación retributiva para              unidireccionalidad, por ejemplo de horizontali-
sus crímenes sino además un “derecho a olvidar”.              dad y reciprocidad que caracterice los procesos de
Por el contrario, en la medida en que los vencedo-            victimización a los cuales se aplique.
res representan a los vencidos como victimarios,                  En el Chile autoritario de la década de los
les atribuyen toda la culpa por el origen y por la            ochenta, Pinochet, antes de acceder a dar los pri-
barbarie de la guerra, y les aplican castigos retri-          meros pasos hacia la transición desde la dictadura
butivos, los cuales son la cristalización más intensa         militar y hacia la democracia, expidió una ley de
del “deber de recordar”, en cabeza de los victima-            auto-amnistía que cobijaba en lógica “compen-
rios. De esta manera, la guerra toda puede ser                satoria” tanto los crímenes de los militares como
interpretada a posteriori como una guerra punitiva            los de la oposición. Pero sabemos que la oposición
o como una ejecución judicial. No de otra manera              a la dictadura chilena fue practicamente inexisten-
se explica el fenómeno de la “compensación retri-             te, de manera que toda la represión estuvo edifi-
butiva de culpas”, que opera casi como regla al               cada sobre la ficción ideológica de una “guerra
final de todas las guerras, aun en aquellas en que             preventiva”, en un clima de polarización ideológica
hay vencedores y vencidos.                                    pero sin violencia efectiva. Por ello sabemos tam-
    En la Carta de Londres que reguló los grandes             bién que aquello de la compensación recíproca de
procesos de Nuremberg se prohibió de manera                   culpas, como argumento para justificar la amnistía

16   Nino, Carlos Santiago. Ob cit.
17   Véase Persico, Joseph E. Nuremberg: Infamy on Trial. Nueva York: Penguin Books, p. 338, 1994. Bassiouni, M.
     Cherif. Crimes Against Humanity. pp. 502-503; Walzer, Michael. Ob.cit., pp. 147-151. Sobre los procesos de
     Nuremberg y su respeto por el debido proceso, véase buena parte de los artículos contenidos en: Cooper,
     Belinda (editora). War Crimes: The Legacy of Nurenberg. Nueva York: TV-Books, 1999.
general, fue una mentira, una manera de ocultar el            establece la paz, dominan el tablero de las decisio-
                           carácter puramente vertical y unidireccional del              nes. Sólo el punto de vista interno de los enemi-
                           proceso de victimización que se llevó a cabo duran-           gos enfrentados permite entender las guerras,
                           te la dictadura.                                              siguiendo la tradición de la Antígona de Sófocles,
                               ¿Cabe decir lo mismo de la guerra peruana                 como tragedias de motivos igualmente justifica-
                           contra el grupo terrorista Sendero Luminoso, la               dos. Así las interpretó la tradición secularizante
                           cual dejó víctimas distribuidas casi por igual entre          que fundó el Estado moderno y el derecho clásico
                           los dos bandos?18 ¿Aún, cabe decir lo mismo de la             de los conflictos armados, cuando, mirando hacia
                           guerra salvadoreña, a pesar de que el Estado, el              el pasado de los siglos XVI y XVII en boca de
                           cual luchaba en una proporción favorable de 5 a 1             Alberico Gentili, definió las guerras confesionales
                           o de 9 a 1 contra su enemigo, fue el responsable de           religiosas entre católicos y protestantes de manera
                           entre el 66% y el 85% entre bajas y víctimas, en              radicalmente aporética, como guerras justas ex
                           tanto que al FMLN, una guerrilla comparativamen-              utraque parte19. En ello habita un factor importante
                           te limpia y con fuerte impulso hacia la regulariza-           de relativización de la enemistad y de
                           ción, no le fueron imputables sino los porcentajes            fundamentación de la tolerancia.
                           restantes? Todavía la guerra salvadoreña encarna,                 Desde el punto de vista de la sociedad como
                           en mi opinión, a pesar de la desproporción entre              conjunto, o de la justicia abstracta en que se arti-
                           los crímenes y bajas de los unos y los crímenes de            cula, el interés más fundamental es posiblemente
                           los otros, un claro proceso de enfrentamiento y de            el de la prevención, es decir el del “nunca más”, el
 análısıs polítıco nº 46




                           victimización recíproca horizontal, que hace creí-            de que el horror no se repita, sin desdeñar por
                           ble el argumento de la compensación retributiva.              ello la urgencia social de reivindicar también el
                               A más tardar a estas alturas, algún lector con            interés retributivo y reparatorio de las víctimas y
                           un claro y riguroso concepto de justicia estará a             aún, el interés resocializador de los victimarios, en
                           punto de gritar para recordarme que “un crimen                la medida en que resultan fundamentales para la
                           no borra otro crimen”, y que además el olvido                 reincorporación de ambos al grupo social. La
[88]                       general por decreto no permite aprender de los                única manera de evitar que la amnistía conduzca
                           grandes crímenes del pasado, ni tampoco preve-                por el camino de la compensación anticipada de
                           nir su repetición hacia el futuro. Ambas afirma-               culpas a un olvido facilista sin capacidad de pre-
                           ciones son ciertas.                                           vención, es compensando la eventual falta de
                               Las objeciones son irrefutables. En mi defensa            castigo con una alta dosis de memoria y de ver-
                           puedo alegar, sin embargo, que éstas expresan                 dad. También las comisiones de la verdad y no
                           básicamente el punto de vista de aquellas vícti-              sólo el castigo, son dispositivos para reforzar la
                           mas y demás segmentos sociales, entre los no                  memoria y la prevención, y si se quiere, para me-
                           combatientes y la población civil que no se sien-             jorar la calidad del olvido.
                           ten representados y que no se identifican con los
                           actores armados, sino que se distancian de ellos,             SO B R E L A R E CO N C I L I A C I Ó N
                           hasta el punto de que los perciben como                           En el marco de las guerras irregulares, dijimos,
                           victimarios.                                                  la enemistad se construye sobre la base de narrati-
                               En efecto, mi observación en torno a la lógica            vas opuestas, en cuya oposición desempeña un
                           de la compensación retributiva de culpas como                 papel central la dialéctica de la víctima y el vícti-
                           fundamento de la amnistía no refleja el punto de              mario. En efecto, resulta difícil imaginar una oposi-
                           vista de las víctimas, ni el de la población civil no         ción más radical que aquella de representar al otro
                           victimizada, sino el punto de vista de los guerre-            como victimario-víctima culpable, mientras uno se
                           ros, en el entendido de que son éstos quienes, por            representa a sí mismo básicamente como víctima-
                           lo menos durante las negociaciones y mientras se              victimario inocente. La reconciliación, por el con-


                           18   En Perú, en doce años de guerra entre un ejército y unas guerrillas que estaban en una relación de once
                                soldados contra un guerrillero, el terrorismo de Sendero fue sin embargo capaz de equilibrar el de víctimas a
                                lado y lado en una proporción de 50%-50%. Véase Nasi, Carlo. “Peace Accords in Colombia, El Salvador,
                                Guatemala: A comparative Study” Tesis de doctorado. Notre Dame: Universidad de Notre Dame, 2002.
                           19   Sobre la importancia de A. Gentili para la estructuración del derecho clásico de los conflictos armados en
                                torno a un concepto acotado de la enemistad, véase Schmitt, Carl. Der Nomos der Erde im Jus Publicum
                                Europaeum. Berlin: Dunkler und Humblot Verlag, 1953.
coyuntura
trario, entendida en un sentido realista, ajeno a las            de la zona gris representan, sin duda, una propor-
fantasías consensualistas, consiste en el acercamien-            ción significativa dentro del grupo final de sobre-
to progresivo de las narrativas opuestas20. Acercar              vivientes. Levi, quien era implacable en su juicio
las narrativas opuestas, por su parte, es escapar al             sobre los victimarios, afirma, sin embargo, que
blanco y negro del juego de la enemistad y aden-                 frente a los habitantes de la zona gris no es capaz
trarse en la verdad más profunda y opaca de los                  de hacer un juicio condenatorio. Su doble con-
grises; es reconocer la presencia y la significación              dición de víctimarios y de víctimas lo aturde, des-
de las zonas grises, de figuras que son a la vez vícti-           pierta su compasión. El caso de Chaim Rumkowski
mas-victimarios, y culpables e inocentes.                        el comerciante judío del gueto de la ciudad de
                                                                 Lodz, en Polonia, quien fuera intermediario entre
Las zonas grises                                                 el gobierno nazi de ocupación y su pueblo victi-
    Mi caracterización de los procesos verticales                mizado, quien se autoproclamó emperador, acuñó
y unidireccionales de victimización oculta la                    moneda con su efigie y maltrató a sus compañeros
existencia de zonas grises. En efecto, ni siquiera               de desgracia, le suscita, como él mismo lo dice,
un ejemplo como el de Auschwitz, donde los                       una impotencia judicandi22.
victimarios y las víctimas parecían pertenecer a                     Suponiendo, de nuevo, que el régimen totalita-
dos campos claramente diferenciados fue en su                    rio de la Alemania de Hitler era una suerte de
realidad histórica tan perfecto. En su texto inolvi-             gran campo de concentración, así que se trataba
dable sobre “The Drowned and the Saved” Primo                    de un sistema político apuntalado sobre un mode-




                                                                                                                                análısıs polítıco nº 46
Levi, con su humanismo incomparable, hace un                     lo de represión vertical y unidireccional, en el
estudio de las relaciones sociales dentro del uni-               cual el gran campo social de los victimarios
verso concentracional, cuyo capítulo más amplio y                victimizó ciertos segmentos de población como
más elaborado es el dedicado a las “zonas gri-                   eran los judíos, los gitanos y los comunistas, el
ses”21. Con esa expresión alude él a aquellas                    asunto de las zonas grises se nos plantea aún con
figuras que eran simultáneamente víctimas y                       mayor fuerza. Pero lo mismo cabe decir, en ge-
victimarios, y que estaban suspendidas en la mitad               neral, de los regímenes autoritarios y de los de            [89]
del camino de la represión. Comunistas, naciona-                 ocupación. “Denunciantes”, “informantes” y “cola-
listas polacos y muchos judios, victimizados por                 boradores” son apenas dos, acaso las más conoci-
sus captores, estuvieron dispuestos a victimizar a               das pero no las únicas, entre las muchas figuras
sus compañeros de desgracias con la esperanza de                 candidatas a habitar las zonas grises, bajo la pre-
“sobrevivir”. Sus funciones eran múltiples. Iban                 misa, por supuesto, de que el amedrentamiento y
desde los famosos “Kapos”, largamente recorda-                   la presión de conformidad ejercida sobre ellos
dos por su sadismo, hasta aquellos otros que obte-               hayan constituido motivaciones determinantes
nían pequeños privilegios por vigilar la limpieza y              para su conducta criminal.
el orden de las camas en las barracas. Su cálculo,                   Las guerras, dijimos, comportan dinámicas com-
en efecto, no siempre fue equivocado. Personajes                 plejas en las cuales se combinan procesos de

20   Dwyer, Susan. “Reconciliation for Realists”. En: Carnegie Council on Ethics and International Affairs. Vol. 13, 1999,
     pp. 81-88.
21   Levi, Primo. The Drowned and the Saved. Nueva York: Vintage, 1989. Marie Smyth, por su parte, en un ensayo
     maravilloso sobre Irlanda del Norte, afirma: “Se ha discutido que el recuerdo de las víctimas es algo que suele
     afectar por más tiempo a aquellos que han experimentado más pérdidas. De esta forma, debemos compartir
     ese recuerdo como una forma de solidaridad con aquellos que han perdido más seres queridos. Esto también
     nos sirve como un proceso de educación para nosotros mismos, y como una forma de construir una
     explicación inclusiva y común sobre aquello que le ha sucedido a nuestra sociedad durante los últimos treinta
     años. Debido a que nuestras propias heridas nos pueden enceguecer, parte del proceso de recordar debe
     consistir en examinar no sólo nuestra historia en tanto víctimas, sino nuestra historia de dolientes al hacerlo
     con otras personas. Tan sólo cuando podemos recordar, no sólo lo que nos han hecho sino lo que le han
     hecho a otras personas en nuestro nombre, la reconciliación será posible. El peligro del recuerdo es que
     reescribiremos nuestro pasado para ocultar nuestra deshonra y sólo exhibir la de nuestros enemigos”. (T. del
     E.) Smyth, Mary. Remembering in Northern Ireland: Victims, Perpetrators and Hierarchies of Pain and Responsability.
     En: Hammer, B. Past Imperfect. p. 48.
22   Levi, Primo. Ob. cit., p. 60.
victimización vertical y horizontal. También las gue-         sentar al otro como víctima-victimario inocente para
                           rras, en la medida en que los enemigos militares y            conservar el derecho a representarse a sí mismos de
                           políticos están organizados en estructuras verticales         la misma manera. Su juego de espejos es un juego
                           de dominación, reproducen análogas figuras. Tam-               de imágenes no invertidas. Su “mímesis” es una
                           bién guerras, como la colombiana, en la cual los ac-          mímesis simple y positiva, autocomplaciente con la
                           tores armados establecen pequeñas dictaduras                  propia barbarie, ajena al arrepentimiento, proclive a
                           regionales y locales, y regímenes volátiles de ocupa-         un olvido de mala calidad y a la repetición. Para que
                           ción, están plagadas de denunciantes, de informan-            la amnistía no resulte contraria al principio de la
                           tes y de colaboradores. Pero la figura que mejor               prevención, para que sea compatible con el interés
                           refleja la horizontalidad de la guerra y su diferencia        social en el “nunca más”, debe estar apuntalada so-
                           específica frente a las dictaduras de la paz –por              bre el conocimiento y el reconocimiento de una ver-
                           ejemplo, del orden sin guerra– es sin duda la del             dad mucho más profunda y a la cual es difícil
                           vengador. También él como ya lo dijimos, es una víc-          acceder en términos emocionales, cual es la de que
                           tima que se transforma en victimario.                         los vengadores no son sólo víctimas inocentes sino
                               Si limitamos el concepto de víctima y el de la            también victimarios culpables.
                           verdadera venganza a los límites estrechos de las                 Los escenarios y procesos de conflicto y recon-
                           identificaciones en el seno de la familia como uni-            ciliación entre enemigos-vengadores implican en
                           dad productiva y de afectos, el número de los ven-            realidad una relación compleja, un juego de espe-
                           gadores y la extensión de la zona gris resultan               jos entre cuatro roles y dos calificaciones básicas
 análısıs polítıco nº 46




                           reducidos. Si por el contrario, hacemos extensiva             de los mismos. Se trata de un juego de identifi-
                           la dialéctica de la víctima y el victimario al concep-        caciones positivas y negativas entre víctimas-
                           to del enemigo, entonces la guerra toda, por lo               victimarios, en el cual las calificaciones del otro, y
                           menos en cuanto guerra recíprocamente degrada-                de sí mismo en términos de culpabilidad o ino-
                           da, amenaza convertirse en una inmensa zona                   cencia, permiten visibilizar o invisibilizar moral-
                           gris. Para efectos judiciales resulta fundamental             mente, de manera permanente o temporal,
[90]                       conservar una definición restringida de la vengan-             alguno de los roles alrededor de los cuales se arti-
                           za; para efectos políticos y en el marco de una po-           culan las identidades propia y ajena. Pero se trata
                           lítica general de reconciliación, en cambio,                  también de una suerte de fenomenología de la
                           resulta necesario ampliar los conceptos de la ven-            conciencia, la cual debe pasar de estratos más
                           ganza y el de la zona gris, evitando de toda mane-            superficiales a estratos más profundos de com-
                           ras que un falso humanismo reconciliatorio diluya             prensión del significado del otro y de sí mismo24.
                           toda noción de rendición de cuentas.                              La guerra –sobre todo la guerra degradada– es,
                                                                                         como ya lo vimos, un juego de identificaciones
                           SOBRE EL PERDÓN RECÍPROCO                                     cruzadas entre enemigos que representan al otro
                               Dice Michael Ignatieff: “Pueblos que se creen             como victimario-víctima culpable, y a sí mismos
                           víctimas de agresiones tienen una incapacidad ex-             como víctimas-victimarios inocentes. La primera
                           plicable para entender que también ellos cometen              figura de la reconciliación, todavía muy cercana a
                           atrocidades. Los mitos de inocencia y de                      las lógicas de la guerra y de la enemistad, y pro-
                           victimización sufrida son obstáculos poderosos en             pensa con ello a la “regresión”, es la de los enemi-
                           el camino de confrontar hechos desagradables”23.              gos que se reconocen recíprocamente como
                               La compensación recíproca de culpas entre                 víctimas-victimarios inocentes, en un juego de
                           enemigos que se autorrepresentan como vengado-                identidades no cruzadas sino paralelas. La lógica
                           res es todavía muy cercana a la figura de la ene-              que sigue su perdón recíproco es demasiado fácil
                           mistad. Quienes compensan culpas de manera                    como para ser capaz de producir cambios profun-
                           unilateral o bilateral, luego de terminada la con-            dos en las actitudes y en el comportamiento.
                           tienda, son individuos y grupos que aceptan repre-            Quienes compensan culpas de esa manera suelen


                           23   Véase Ignatieff Michael. Articles of Faith, Index on Censorship, citado por Cherry, Janet. “Historical Truth:
                                Something to Fight For”. En: Villa-Vicencio, Charles y Verwoerd, Wilhelm. Looking Back, Reaching Forward.
                                Ciudad del Cabo: University of Cape Town - Cape Town Press, 1998, p. 142.
                           24   Soy plenamente consciente del hecho de que la fenomenología de la conciencia de los vengadores está muy
                                cerca de la fenomenología de la conciencia y de la dialéctica del amo y el esclavo, desarrolladas por Hegel en
                                su Fenomenología del espíritu.
coyuntura
ser todavía vengadores sin arrepentimiento. Su                  victimización está edificada sobre la existencia de
identidad básica, estabilizada y endurecida alrede-             sólo dos roles, el victimario-culpable y la víctima-
dor de la sobrevaloración de su condición de vícti-             inocente. En estas circunstancias el perdón, desde
mas inocentes, y de la infravaloración y el                     el punto de vista de la razón moral, es, como dice
ocultamiento moral de la condición de victimarios               Derrida, refiriéndose al concepto límite del perdón
culpables, no ha sido alterada. Son los mismos de               incondicional, simple “locura”, el perdón de lo im-
antes, obsesionados, inflexibles en su capacidad                perdonable25. En situaciones de victimización recí-
de respuesta, obtusos en su estructura                          proca horizontal entre enemigos-vengadores, el
motivacional, dominada por el odio retributivo.                 perdón –en cuanto recíproco condicional–, en
    El tránsito hacia la reconciliación, como un es-            cambio, tiene un sustento racional adicional en el
tadio más profundo de la conciencia, implica que                principio de retribución. Ello vale tanto para la
esas primeras imágenes del espejo estallen en mil               figura muy imperfecta de la compensación recípro-
pedazos. Sólo cuando alguna suerte de tráuma po-                ca de culpas, como para la más veraz del indulto.
sitivo, de empatía, de encantamiento recíproco,                     Primero Oscar Wilde, en forma fugaz en sus
les permite descubrir en el otro, que los mira con              cartas de prisión, y luego Hannah Arendt de ma-
tristeza desde el otro lado del espejo, a la víctima            nera sistemática, nos recordaban con agudeza in-
inocente, de manera que los vengadores alcanzan                 superable cómo el perdón es la única figura del
a vislumbrar en sí mismos al victimario culpable                ethos individual y colectivo capaz de alterar la
que también son, ingresan en el mundo del arre-                 ineluctabilidad del pasado, es decir, capaz de rom-




                                                                                                                             análısıs polítıco nº 46
pentimiento, del perdón profundo y, en último                   per el lazo que nos une con el pasado-presente
término, de la verdadera reconciliación. Sólo si                eterno de la venganza26. En ese sentido, perdonar
descubro al otro como la víctima inocente que                   es ciertamente escapar de la pesadilla de una idea
también es y me descubro a mí mismo como el                     fija, de una sed implacable, de la cual se dice que
victimario culpable que también soy, acaso seré ca-             es “agotadora”27. El perdón vertical e incondicio-
paz de perdonarle al otro su condición de victima-              nal que le otorga eventualmente la víctima a su
rio culpable. De otra manera, pienso, resulta                   victimario tiene por ello un claro valor terapéuti-       [91]
mucho más difícil.                                              co. Pero el juego de espejos de la reciprocidad es
    La distinción entre procesos verticales y proce-            además un hilo de Ariadna, una guía adicional,
sos horizontales de victimización implica la existen-           una señal de camino que le agrega plausibilidad
cia de dos modelos distintos de perdón, el perdón               emocional y sentido moral a la curación.
vertical y unidireccional y el perdón horizontal y re-              Entre los extremos del perdón incondicional y
cíproco. Donde está clara la distribución de roles              el perdón retributivo se encuentra, por supuesto,
entre victimarios y víctimas, la relación de                    la figura del perdón pedido. El reconocimiento


25   Derrida, Jacques. On Cosmopolitanism and Pardon. Nueva York: Routledge, 2001.
26   Dice Hannah Arendt: “La solución contra lo irreversible o lo impredecible del proceso iniciado por la acción
     humana no surge de una facultad que probablemente sea superior a la humana. La posible salvación para la
     difícil situación de lo irreversible –de ser incapaz de deshacer lo que alguien ha hecho aunque esa persona no
     supiera, y no haya podido saber, lo que estaba haciendo– es la facultad de perdonar” (T. del E.). Véase
     Ardendt, Hannah. The Human Condition: A Study of the Central Conditions Facing Modern Man. Nueva York:
     Dobleday Anchor Books, 1959, pp. 212-213.
27   Hablando de venganza dice Samuel Pisar, citado por Martha Minow: “No podríamos vivir en el pasado, pero el
     pasado vive en nosotros”. Por su parte Michael Ignatieff, también citado por Minow, explica: “Lo que parece
     ocurrir en la antigua Yugoslavia es que el pasado continua atormentando a sus ciudadanos porque en realidad
     no es el pasado. Estos lugares no están viviendo un orden temporal consecutivo, sino un orden simultáneo, en el
     cual el pasado y el presente son continuos, agrupan un conjunto de fantasías, distorsiones, mitos y mentiras. Los
     reporteros en la guerra de los Balcanes señalaban comúnmente que en algunas ocasiones, cuando se
     encontraban narrando historias atroces, no sabían si esas historias habían ocurrido el día anterior, o en 1941, o
     en 1841, o en 1441”. (T. del E.). Véase Minow, Martha. Between Vengance and Forgiveness. Boston: Beacon Press, pp.
     13-14. Martha Minow transcribe apartes del testimonio impresionante de Jadranka Cigelj, una de las miles de
     mujeres bosnias violadas durante la guerra de la antigua Yugoslavia, quien toma distancia frente a sus victimarios
     y depone todo deseo de vengarse de ellos y asume perdonarlos, con base en dos razones básicas: no quiere
     parecerse a ellos y “el odio es extenuante”. Véase Minow, Martha. Ob. cit., pp. 7 - 8.
de la víctima por parte del victimario implícito              tragedia de los vengadores y la dimensión aporé-
                           en “pedir disculpas” puede constituirse en un                 tica del conflicto.
                           motivo para que la víctima perdone28. El perdón                   Visibilizar las zonas grises en general, pero
                           pedido puede articularse como un momento en                   sobre todo la tragedia de las guerras como proce-
                           la dinámica del perdón recíproco. Al fin y al                  sos horizontales de victimización recíproca consti-
                           cabo lo que denomino una relación horizontal es               tuye una estrategia practicable a muchos niveles.
                           el conjunto de una dialéctica compleja suscepti-              Tal vez, resulte posible diseñar, por ejemplo, mo-
                           ble de desagregarse analíticamente en dos mo-                 delos terapéuticos a la manera de juegos de roles
                           mentos verticales de relación de victimización y              orientados a hacer posible que por lo menos algu-
                           reconciliación.                                               nas categorías de víctimas accedan a la conciencia
                               Paul Ricoeur distingue entre identidades fun-             de que también fueron victimarios. Ello, acaso,
                           dadas en la mismidad (idem) e identidades narrati-            podría contribuir a su curación en la medida en
                           vas (ipso). Las primeras, parecidas al yo cartesiano          que les ayudaría a relativizar el carácter absoluto
                           o kantiano, son inflexibles. Como los héroes y                de su condición de víctimas, y a escapar a la tram-
                           caracteres del teatro griego, son figuras de un des-           pa emocional del odio justificado, de un odio que
                           tino que tienen que realizar29. Así son los venga-            simultáneamente los redime y los condena. Los
                           dores. Es por eso que la reconciliación, a pesar de           obligaría a abrirse hacia la compasión por el otro.
                           la lógica retributiva que habita en el juego de las               Se pueden igualmente promover comisiones
                           identificaciones entre los enemigos, el tránsito de            de la verdad. Éstas se prestan mucho más que los
 análısıs polítıco nº 46




                           la autorrepresentación como víctimas inocentes a              escenarios judiciales para el estudio y la visi-
                           aquella otra como victimarios culpables, es tan di-           bilización de las zonas grises. A diferencia de los
                           fícil y traumática. La reconciliación, por su parte,          escenarios judiciales, las comisiones de la verdad
                           sólo puede tener lugar sobre la base de una re-               pueden cubrir largos períodos y grandes contex-
                           construcción de la propia identidad a la manera               tos sociales y políticos. Y lo que es igualmente
                           de una identidad narrativa, capaz de incorporar               importante, pueden capturar las zonas grises con
[92]                       rupturas y cambios de sentido en la propia his-               toda su ambivalencia. Los historiadores y los
                           toria personal. El perdón recíproco y la recon-               hacedores de textos escolares tienen un papel
                           ciliación sólo se logran cuando los antiguos                  fundamental en la aproximación de las narrati-
                           vengadores se reconocen –y la sociedad los re-                vas opuestas a través de la visibilización de los
                           conoce– como víctimas-victimarios, simultánea-                grises. Los escenarios públicos de perdón recí-
                           mente inocentes y culpables.                                  proco y reconciliación no implican, por supues-
                               Los escenarios y rituales de reconciliación               to, perdón y reconcilación automáticas en el
                           promovidos en horizontes de victimización verti-              plano individual, pero pueden iniciarlos e indu-
                           cal y unidireccional son muy problemáticos, por               cirlos. Los procesos colectivos de reconciliación
                           cuanto están en contravía del sentimiento vertical            toman mucho tiempo, a veces siglos. Las comisio-
                           y vindicativo de justicia. Cuando los campos de la            nes de la verdad con sus informes, sus rituales y
                           victimización están claramente delimitados y las              su teatralización representan, a lo sumo, el pun-
                           víctimas tienen claro –tanto cognitiva como mo-               to de partida de un largo viaje.
                           ralmente– quiénes son sus victimarios, no quieren
                           sino venganza o justicia estatal retributiva. En el           L A N U E VA H E G E M O N Í A
                           horizonte de procesos horizontales y recíprocos               D E L A J U S T I C I A R E T R I B U T I VA
                           de victimización, además de escenarios verticales                En el marco de la globalización, la universali-
                           de perdón condicionado al pedido de disculpas,                zación de los derechos humanos y su comple-
                           se deben construir, pienso, escenarios horizonta-             mento en la nueva justicia universal, en la
                           les de perdón recíproco capaces de visibilizar la             medida en que se han articulado políticamente,



                           28   Sobre el tema del “perdón pedido” se ha escrito abundantemente en Estados Unidos durante los últimos
                                años. El pensador alemán Herman Luebbe, publicó un magnífico libro sobre el tema. Véase Luebbe, Herman.
                                Ich Entschuldige Mich. Berlín: Siedler Verlag, 2001. En Colombia, el caso más reciente e interesante de
                                “petición de disculpas” fue el protagonizado por el Presidente Samper, en ralación con el reconocimiento de
                                la participación estatal en el genocidio de la Unión Patriótica.
                           29   Véase Ricoeur, Paul. Oneself as Another. Chicago y Londres: The University of Chicago Press, 1992, pp. 113-158.
coyuntura
han permitido un cambio paulatino en la corre-         Los límites del derecho: sus dificultades
lación de fuerzas entre los intereses de víctimas y    para lidiar con los vengadores
victimarios. A pesar de que son todavía los acto-          El derecho penal es un sistema de regulación
res armados, y no la sociedad civil ni la comuni-      de la conducta edificado en la sobrevisibilización
dad internacional, quienes concentran en               de la dimensión vertical y unidireccional de la
general el mayor poder durante las fases de la         victimización, y sobre el oscurecimiento de su
transición cercanas a la terminación de las gue-       dimensión horizontal y retributiva. Quiero expre-
rras, la verdad es que ya las presiones de la comu-    sar brevemente algunas de las razones que funda-
nidad internacional, inmune como es a las              mentan esta tesis:
amenazas de los guerreros, son tan grandes y tan           a) El derecho penal moderno está construido
permanentes, que le permiten a las víctimas in-        sobre la exclusión de la venganza y del odio retri-
ternamente articularse con una fuerza y a una          butivo como causales de justificacion.
velocidad antes jamás imaginable, hasta el punto           b) El derecho penal moderno tiene presupues-
de que la caída de los grandes victimarios se ha       ta la existencia de un Estado eficiente, tiene pre-
convertido en una cuestión de tiempo. El corto         supuesta la paz. Su naturaleza es la de un peace
plazo todavía pertenece en parte a los victi-          keeper y acaso la de un peace builder, pero mucho
marios. El mediano plazo, en cambio, empieza a         menos la de un peace maker. Su tarea es evitar la
pertenecer a las víctimas. Y es que silenciados los    venganza a través de la justicia retributiva. Su
fusiles o restablecidas las libertades y vencido el    comprensión y su capacidad de respuesta frente al




                                                                                                                   análısıs polítıco nº 46
miedo inicial, la capacidad de auto-organización       fenómeno de la venganza plenamente desplegada
de las víctimas y de la sociedad civil en general,     y generalizada bajo la forma de la guerra son muy
se fortalece. Pinochet se demoró bastantes años        limitadas.
en caer, pero cayó. No importa qué sucesivas               c) El derecho penal moderno está fundado
declaraciones de fragilidad y de demencia senil        sobre un modelo de responsabilidad penal indi-
le hayan evitado escapar al juzgamiento y al casti-    vidual. Su comprensión del problema de las
go. De la arrogancia del dictador ya no queda          identidades colectivas es muy restringido. Está          [93]
nada. Milosevic se demoró menos en morder el           básicamente limitado a la teoría de las organiza-
polvo de la nueva justicia.                            ciones criminales. La figura del vengador, impo-
    No significa lo dicho que no haya muy fuertes       sible de ser pensada en todas sus implicaciones
tensiones en materia de justicia también en la         sino únicamente en el seno de las identidades
comunidad internacional. Ésta no es un bloque          colectivas, familia, tribu, nación, etnia, grupo
homogéneo, sino un ámbito infinitamente com-            religioso, partido político, etc., le resulta extraña.
plejo de relaciones y de intereses. Creo, sin em-      La legítima defensa y la ira y el dolor intensos no
bargo, que los defensores del castigo retributivo      alcanzan a justificar la venganza sino de manera
sobre el perdón están a la ofensiva. Su posición       muy limitada en el espacio y en el tiempo. El dere-
tiende a tornarse hegemónica bajo el impulso           cho poco o nada puede decir sobre la construc-
del gran sueño de alcanzar por fin la paz perpe-        ción de las identidades entre enemigos colectivos
tua bajo la sombra del Superestado mundial de          a través de la dialéctica de la venganza.
derecho.                                                   d) El derecho penal moderno está edificado
    La intervención de Naciones Unidas (Onusal)        sobre una lógica binaria. El proceso penal es un
en el conflicto salvadoreño representó en ese senti-   típico producto de la modernidad, amigo de los
do un giro importante. Entonces, y por primera vez,    sentidos unívocos y enemigo de la ambivalencia.
se intentó edificar la política de paz negociada        Se trata, en tales términos, de un sistema orienta-
sobre la base de un modelo de privilegio de la         do a producir a través de sus sentencias dos resul-
justicia sobre la impunidad. Los acuerdos humani-      tados básicos, las declaraciones de culpabilidad e
tarios y la comisión de la verdad fueron expresio-     inocencia. En esta perspectiva, se trata de una
nes de ello. Hoy, la creación de la Corte Penal        máquina orientada hacia la reducción de los gri-
Internacional debe ser entendida como un triun-        ses a la polaridad blanco-negro. Los colaborado-
fo significativo de los juristas del Estado de dere-    res y los informantes, pero sobre todo los
cho sobre los políticos y los diplomáticos, y con      vengadores, no pueden ser respetados por el dere-
ello, como un triunfo de la justicia sobre la recon-   cho en su trágica ambivalencia como víctimas-
ciliación.                                             victimarios. Su tarea final, luego de discutir las
                                                       defensas, es cortar el nudo y declararlos culpables
o inocentes. Si la defensa resulta convincente,                gran alternativa ofrecida a las víctimas para moti-
                           entonces se dice, por ejemplo, que fueron meros                varlas a que renuncien a la venganza, lo cual ya es
                           “instrumentos” y se declara su inocencia. En caso              en sí mismo suficiente para explicar su sitio de
                           contrario, se los declara victimarios-culpables.               honor en la historia de la civilización. Como dere-
                               e) El derecho penal moderno es, por fortuna                cho penal internacional, además, cumple una
                           para los ciudadanos, un derecho penal de acto,                 tarea importantísima en el mundo moderno: la de
                           no de grandes contextos ni de actor. La investiga-             vigilar de manera implacable al gran victimario
                           ción judicial se restringe a la iluminación de                 potencial: el Estado. En ello consiste su estado-
                           contextos muy limitados. El entendimiento de la                centrismo.
                           guerra como dialéctica de enemistades entre                        En general, se habla de estado-centrismo para
                           grupos que construyen recíprocamente sus iden-                 referirse al viejo paradigma del derecho interna-
                           tidades como vengadores, a través de largas y                  cional, hoy superado, el cual reconocía a los
                           complejas experiencias de victimización, no es su              estados como únicos sujetos del derecho interna-
                           problema.                                                      cional. Con la emergencia de actores no estatales
                               f) En la perspectiva de un derecho penal de                como son las ONG de todo tipo, las grandes
                           responsabilidad individual y de acto, toda                     corporaciones y, en materia de responsabilidad
                           victimización tiende a aparecer como un hecho                  penal, los individuos, como actores independien-
                           vertical y unidireccional.                                     tes en la escena internacional, se dice que el
                               g) El derecho moderno es estado-céntrico.                  estado-centrismo ha sido superado. Pero la ver-
 análısıs polítıco nº 46




                           En la medida en que las guerras se alejan del                  dad es que el estado-centrismo sigue vivo y ha
                           paradigma interestatal de la regularidad y se                  pasado a un estadio superior de articulación.
                           horizontalizan hasta el punto de parecer simples               Hoy, a comienzos del siglo XXI, el Estado es el
                           cadenas de vendettas, el derecho de los conflictos             centro de un sistema de rotación de juicios empí-
                           armados deja de estar en capacidad de regular-                 ricos y de valor que lo hacen aparecer de manera
                           las. De otro lado, las guerras interestatales y las            alternada como un dios o como un demonio.
[94]                       guerras desplegadas en la analogía del Estado                      El Estado absolutista, el Leviathan de Hobbes,
                           tienden a ser leídas por el derecho como proce-                había nacido hacia los siglos XVI y XVII para prote-
                           sos paralelos de victimización vertical. No es                 ger a sus súbditos. Él mismo, a su vez, para poder
                           casualidad que el principio de reciprocidad, eje               ejecutar su tarea sin tropiezos, estaba protegido
                           de las representaciones horizontales de la gue-                por una suerte de presunción de inocencia en
                           rra, haya prácticamente desaparecido del dere-                 favor de sus actos de fuerza. El liberalismo, con su
                           cho internacional.                                             discurso de las libertades fundamentales empezó ya
                                                                                          desde el siglo XVIII a cuestionar esa presunción.
                           El derecho penal internacional: un triunfo y un                Pero fue el Holocausto del pueblo judío a manos
                           baluarte de la civilización                                    del Estado nazi-alemán aquello que la subvirtió. La
                               Pero no hay que equivocarse. Discutir los lími-            antigua presunción de inocencia que amparaba al
                           tes del derecho en lo que atañe a su comprensión               Estado moderno, se transformó en una suerte de
                           y a su capacidad para lidiar con el fenómeno de la             presunción de culpabilidad. El dios moral se trans-
                           venganza acaso resulta necesario para poder                    formó en el demonio30.
                           resignificar positivamente la amnistía y para abrir-                La humanidad entendió que el Estado, con su
                           le un espacio más autónomo al valor de la recon-               enorme concentración de recursos de fuerza y de
                           ciliación. Pero la verdad es que el derecho penal,             poder, es el gran victimario potencial. Las estadís-
                           con su privilegio estructural del castigo retributivo          ticas lo confirman una y otra vez. La mayor parte
                           sobre la impunidad, representa en general una                  de los genocidios y de los grandes crímenes per-
                           gran conquista civilizatoria. No sólo se trata de la           petrados después de la Segunda Guerra Mundial y


                           30   Véase, entre muchos estudios escritos sobre el papel de los estados como grandes victimizadores, el Informe de
                                Human Rights Watch. Playing the Communal Card. Comunal Violence and Human Rights. Abril de 1995. En
                                idéntico sentido cabe anotar cómo tanto Madeleine H. Morris (editor) como Cherif Bassiouni (editor
                                especial) de la compilación Accountability for International Crimes and Serious Violations of Fundamental Rights,
                                publicada por el International Human Rights Law Institute de la Universidad De Paul y por el International
                                Institute of Higher Studies in Criminal Sciences, insisten –en el preámbulo y en la introducción– en que el
                                Estado es el gran criminal potencial.
coyuntura
hasta el presente, han sido organizados y agencia-               saria para la reconciliación. Ni que el perdón es
dos desde los estados. El genocidio de Ruánda no                 un derecho privado de las víctimas, en tanto que
constituye una excepción. Aun en las guerras                     el castigo es una obligación pública de los estados.
intestinas entre estados y guerrillas, suelen ser los            Tampoco bastará con decir que sin amnistía no
primeros las máquinas de guerra que producen el                  habrá negociación ni reconciliación posible. La
mayor número de víctimas. Al derecho clásico                     verdad es que hay profundas tensiones entre am-
liberal de los derechos humanos y al derecho de                  bos valores. Ninguno de los dos podrá ser comple-
los conflictos armados, primeros baluartes de                    tamente sacrificado. Habrá que buscar una
vigilancia del Estado, se sumaron desde entonces                 fórmula de compromiso que combine castigo y
los discursos sobre el genocido y los crímenes de                perdón. Y lo que es igualmente importante, habrá
lesa humanidad, orientados a controlar al Estado.                que poner a la verdad a mediar entre la justicia y
Incluso el derecho de los conflictos armados, si                 la reconciliación.
bien dejó de ser interestatal, en su nueva versión                   ¿Qué criterios se habrán de utilizar para trazar
humanitaria de los protocolos de Ginebra de 1977                 la línea divisoria entre el castigo y la impunidad?
sigue teniendo como referente central al Estado,                 Habrá que establecer una clara gradación y una
aunque se ocupa de otros actores armados a los                   jerarquización de los tipos de autoría y participa-
cuales no consigue interpretar sino en la analogía               ción. Habrá que distinguir entre los líderes y
del Estado, como son los movimientos guerri-                     planificadores, de un lado, y los ejecutores, del
llleros y antiguerrilleros. Sólo el artículo tercero,            otro. Habrá que generar una categoría especial




                                                                                                                           análısıs polítıco nº 46
común a los cuatro convenios de Ginebra de                       para los responsables de los delitos más atroces.
1949, constituye una verdadera excepción, en la                  Habrá que definir los agravantes, los eximentes y
medida en que también regula conflictos de muy                   los atenuantes de la responsabilidad para los dis-
baja intensidad, inapropiados para ser pensados y                tintos grados y tipos de autoría y participación.
regulados en la analogía del Estado. La                          Habrá que resucitar el principio de la obediencia
globalización –y con ella fenómenos como la nue-                 debida, y eventualmente también el del odio retri-
va Corte Penal Internacional– no ha servido para                 butivo, como atenuantes, si no como eximentes          [95]
debilitar sino por el contrario para fortalecer el               de la responsabilidad. Una fórmula de amnistía
estado-centrismo. El carácter subsidiario de la                  general e incondicional como expresión de un
nueva Corte está llamado no a destruir a los esta-               olvido oficial por decreto no tendrá suficiente
dos nacionales sino a fortalecer la vigilancia sobre             aceptación. Habrá que pensar en el uso abundan-
los mismos y obligarlos a que se porten como                     te de indultos particulares, lo cual implica que se
tales, en defensa de los derechos humanos de los                 habrán de llevar a cabo las investigaciones perti-
individuos.                                                      nentes, de manera que se garantice un grado
                                                                 mínimo de sanción social y de prevención, y se
L A J U S T I C I A T R A N S I C I O N A L E N C O LO M B I A   satisfaga el llamado derecho de las víctimas y de la
    Después de veintidós años de negociaciones                   sociedad toda a que se conozca la verdad. La ex-
fallidas entre el Estado y las FARC, las mayorías                clusión o la rebaja de pena por delación desempe-
políticas de la democracia colombiana se aprestan                ñará muy seguramente un papel importante en
para hacer, en serio, la guerra. Por lo menos en eso             este difícil escenario, en la medida en que favore-
parece consistir el mandato del nuevo Presidente                 ce el castigo de las cúpulas, ofrece impunidad
Álvaro Uribe. Pero también esta nueva etapa de la                para los rangos bajos y sirve de paso al derecho a
guerra colombiana tendrá que terminar algún día.                 la verdad. Habrá que definir dispositivos de toda
Muy probablemente, su solución será de todas                     índole para compensar a las víctimas. Éstos serán
maneras negociada. El empate doloroso para todas                 más necesarios cuanto mayor sea el grado y la ge-
las partes o la victoria sin aniquilamiento habrán               neralización de la impunidad otorgada. Suponien-
de conducir a una negociación entre “halcones”, a                do que, por ejemplo, “la reforma agraria” haga
menos que al final la magnitud del desastre haga                  parte de la agenda de negociación, los dispositivos
necesario reciclar a las “palomas”. A más tardar                 de justicia reparatoria deberán ponerse a disposi-
durante la discusión de los acuerdos de paz habrá                ción de una política general de redistribución de
que plantearse en serio los asuntos del castigo y el             tierras, para compensar a los desplazados y demás
perdón, la justicia y la reconciliación.                         víctimas de la guerra. Habrá que darle vida a una
    Se trata de un tema difícil. No será suficiente               comisión de la verdad que sea, a la vez, un soporte
con afirmar que el castigo es una condición nece-                 para la justicia y para la reconciliación.
Pero más allá de éstos y de otros complejos                     los crímenes más atroces. La cacería judicial de
                           asuntos jurídicos como el de las “purgas” y demás                   los líderes militares y políticos comprometidos
                           sanciones administrativas, una de las cosas más                     con la barbarie que sobrevivan a las pugnas inter-
                           difíciles será, sin duda alguna, conciliar las presio-              nas y a las urgencias de ocultamiento de los críme-
                           nes de la comunidad internacional y de la justicia                  nes perpetrados y que resulten políticamente
                           global en favor del castigo de los culpables con la                 premiados por haber hecho posible la negocia-
                           necesidad interna de estabilizar la paz y de pro-                   ción, tomará más tiempo. Acaso no caerán todos,
                           mover la reconciliación, apelando a fórmulas de                     pero los que no caigan no tendrán tranquilidad y
                           soberanía popular.                                                  ya no serán héroes nacionales sino a lo sumo villa-
                               La ratificación reciente del tratado de Roma                     nos semiclandestinos, sin visa para casi ninguna
                           sobre la jurisdicción y la competencia de la nueva                  parte, y sin muchas ganas de viajar al exterior.
                           Corte Penal Internacional habrá de cambiar                              Hasta hace poco tiempo tuve serias dudas so-
                           definitivamente, si no el desarrollo de la guerra,                   bre la utilidad de este dispositivo en un contexto
                           por lo menos sí el de las negociaciones de paz.                     de negociación. Hoy, en cambio, habida cuenta
                           Bajo su sombra, los tribunales nacionales queda-                    de su carácter suplementario, y luego de que el
                           rán definitivamente obligados a hacer justicia. Al                   tablero en que se juegan el ajedrez de la guerra y
                           respecto y a pesar de que soy pésimo profeta, no                    la política ha sido alterado de manera sustancial,
                           me queda ninguna duda. Se equivocan quienes                         tanto en el plano interno como en el internacio-
                           piensan que el retiro de la firma del tratado de                     nal, estoy cada vez más convencido de que el go-
 análısıs polítıco nº 46




                           Roma por parte de la administración Bush o la                       bierno y el Congreso colombianos dieron el paso
                           certificación en derechos humanos significan un                       correcto. El mensaje es para todos. No sólo la
                           apoyo firme a la impunidad o a la connivencia                        práctica sistemática del secuestro, las pipetas de
                           entre militares y paramilitares. La vara con la cual                gas y los carros-bomba, los atentados contra la
                           ellos miden su papel de coloso con presencia                        infraestructura y los asesinatos selectivos de líde-
                           militar en cien países no habrá de ser la misma                     res políticos y funcionarios civiles en los pueblos y
[96]                       que nos apliquen a nosotros ni ahora ni en nues-                    en las ciudades, por parte de las guerrillas, así
                           tra futura posguerra. Aun dentro de Estados Uni-                    como la práctica sistemática y continuada de los
                           dos, y a pesar del guerrerismo propiciado por el                    paramilitares de asesinar civiles en forma indivi-
                           horror del 11 de septiembre, la capacidad de                        dual y colectiva, simultánea o sucesiva, y su empe-
                           presión y de cabildeo de los grupos de derechos                     ño macabro en desplazar población tendrán que
                           humanos y la conciencia sobre la importancia del                    ser juzgados en los tribunales nacionales, y en
                           tema humanitario en el Congreso y en la adminis-                    ausencia de éstos, en el nuevo tribunal internacio-
                           tración estadounidenses ya son hoy tan grandes,                     nal. También la alianza entre segmentos de las
                           que ni las complicidades de hoy entre militares y                   fuerzas militares y los paramilitares, ampliamente
                           paramilitares, ni las propuestas de impunidad                       documentada como está por las organizaciones
                           generalizada del día de mañana tendrán el apoyo                     nacionales e internacionales de derechos huma-
                           del “big brother”.                                                  nos y hasta por Naciones Unidas y el Departamen-
                               Colombia no es lo que en Estados Unidos lla-                    to de Estado de Estados Unidos, habrá de ser
                           man un “Estado-forajido”. Sus elites nacionales y                   puesta en la picota pública y será por lo menos
                           regionales, a pesar de la responsabilidad que les                   parcialmente castigada.
                           cabe en el fracaso de construir un Estado-nación y                      En cualquier caso, en la misma medida y pro-
                           una democracia liberal sobre premisas de justicia                   porción en que la sociedad colombiana se vaya
                           y de mayor igualdad, han tenido el acierto de                       untando de sangre voluntaria y de culpas compar-
                           garantizarle al país un lugar en el concierto de los                tidas, trazar una línea de ruptura con el pasado de
                           estados decentes. Nuestros gobernantes y nuestra                    la guerra exigirá desde el comienzo el desarrollo
                           clase dirigente son altamente sensibles a la pre-                   de un doloroso ritual de “chivo expiatorio”31,
                           sión de la comunidad de los estados, y no están                     definido en los acuerdos de paz y orquestado a
                           dispuestos a practicar políticas que nos conduzcan                  través del sistema judicial, preferiblemente en el
                           al aislamiento. La presión internacional, asociada                  marco del Estado de derecho, con respeto pleno
                           al clamor persistente de las víctimas, hará inevita-                por el debido proceso y por los principios de
                           ble la aplicación inicial de justicia contra los res-               tipicidad y no retroactividad de la ley penal. Sólo
                           ponsables intelectuales y materiales de algunos de                  de esa manera podrá la sociedad colombiana

                           31   Girard, René. La Violence et le Sacré. Paris: Grasset, 1972.
coyuntura
recuperar su imagen internacional y su autoes-                  mapas y de escritorio. A Castaño no lo van a
tima colectiva.                                                 condenar por haber matado a los asesinos de su
    Los líderes políticos y militares de todos los              padre, sino por perpetrar masacres de civiles,
bandos lo saben o lo presienten, y en todo caso                 por ordenar o tolerar torturas para recabar
lo temen; así, dedican buena parte de su tiempo                 información, y por desplazar poblaciones para
a diseñar estrategias de sobrevivencia judicial y               vaciar y fundar nuevos dominios territoriales,
política. Castaño, por ejemplo, quien había                     para acceder a nuevas fuentes de recursos. A los
renunciado a la dirección única de las AUC y                    cabecillas de las FARC les sucederá lo propio
favorecido la descentralización de responsa-                    por fundar sus finanzas en la economía del se-
bilides entre los comandantes de bloque, por lo                 cuestro, por utilizar en forma sistemática un
menos en parte, buscando eludir la justicia cri-                arma tan atroz como los cilindros de gas
minal, terminó disolviendo la confederación.                    –errática en su dirección y capaz de producir
Sus memorias son una angustiada pero no arre-                   sufrimientos innecesarios–, por imitar a los
pentida y, en todo caso, vana defensa judicial,                 “paras” en el tratamiento de sus supuestos apo-
edificada sobre la justificación de sus crímenes                  yos sociales y acaso también, si la moral revolu-
mediante el argumento de una venganza que se                    cionaria no les señala límites a futuro, por
estira como un chicle en el tiempo y el espacio,                querer ablandar a las clases medias y altas de los
y que se extiende no sólo a los colaboradores y                 centros urbanos mediante el terrorismo.
simpatizantes de la guerrilla sino también hacia                    A algunos generales de la República y, de pron-




                                                                                                                             análısıs polítıco nº 46
todo aquel que disiente de su proyecto                          to también, a algunas autoridades civiles del or-
antisubversivo.                                                 den regional y nacional, finalmente, los visitará la
    Siempre he creído que a “Tirofijo” y al “Mono                némesis justiciera por su apoyo a, o por su tole-
Jojoy” los trasnocha menos la justicia internacio-              rancia con la famosa “alianza”32. Al fin y al cabo ya
nal que a Castaño. Al fin y al cabo, los primeros                desde los días del proceso dispuesto por el Gene-
tienen la piel dura que deja una larga vida dicién-             ral McArthur contra el general Yamashita, pero
dose y repitiéndose un discurso de ruptura, un                  sobre todo después de los procesos más recientes          [97]
discurso lleno de desprecio por la “oligarquía” y               contra algunos líderes servios en el tribunal ad hoc
por su justicia de clase. Los paramilitares, en cam-            de la antigua Yugoslavia, la justicia internacional
bio, creen en el sistema, creen en su justicia y                le ha ido perdiendo el miedo a las responsabilida-
sueñan con hacer parte de él. Ello sin duda los                 des penales por omisión33.
vuelve más sensibles y permeables. Sin embargo,                     El derecho en general después de la segunda
se comenta que Marulanda preguntaba con insis-                  posguerra mundial, pero especialmente el dere-
tencia sospechosa a quienes lo visitaban en la zona             cho global de la Posguerra Fría, está cada vez más
de distensión sobre el número de estados que ya                 obsesionado –y con razón– por castigar a las cabe-
habían ratificado el tribunal de Roma.                           zas de los estados y de las grandes organizaciones
    No sólo algunos generales y demás comandan-                 criminales en general, más que a sus bases, revir-
tes de tropa estarán durmiendo mal. Por lo me-                  tiendo una milenaria tendencia histórica a casti-
nos, los más previsivos o paranoicos entre las elites           gar a los más débiles y subordinados.
civiles estarán rezando para que la teoría del po-                  Las razones están a la mano. Primero, el
der de veto y de las fracturas entre el poder civil y           impacto preventivo de castigar a las cabezas es
el poder militar que heredamos del Frente Nacio-                mayor. Segundo, a mayor rango mayor responsa-
nal les alcancen a servir de excusa, de manera que              bilidad, y tercero, es más fácil construir una teoría
la cacería judicial y política de brujas no llegue              de la culpa moral dirigida a los grandes capitanes
hasta ellos.                                                    y no a los ejecutores y autores materiales de la
    A los líderes políticos, los generales, y los               barbarie en situaciones de guerra. Al fin y al cabo
estrategas en general, se les cobrará la frialdad               una cosa es hacer planes y dar órdenes desde lejos
de cálculo desplegada en su guerra sucia de                     y en frío, siguiendo los dictados de la razón estra-


32   Acaso el informe más completo escrito hasta ahora documentando los alcances de la alianza entre militares y
     paramilitares en Colombia es el de Human Rights Watch. La ‘Sexta División’, relaciones militares - paramilitares y
     la política estadounidense en Colombia. Septiembre de 2001.
33   Wasserstrom, Richard. “Conduct and Responsability in War”. En: May, Larry y Hoffman, Stancey (editores).
     Collective Responsability. Maryland: Rowman and Littlefield Publisher, 1991, pp. 192 y ss.
tégica, y otra muy distinta tomar determinaciones               rra sucia, han llegado al poder, está claro que el
                           rápidas en situaciones difíciles o pelear en calien-            país comparte también una culpa colectiva.
                           te, obedeciendo órdenes, aturdido por el miedo y                    ¿Qué hacer con las víctimas de la extorsión y el
                           por la rabia, y sin acabar de entender lo que está              secuestro guerrillero que apoyan de mil maneras
                           en juego34.                                                     el paramilitarismo? ¿Qué hacer con las víctimas de
                               Es cierto que probar de manera directa la                   la extorsión y de la desaparición y con los deste-
                           autoría y la participación en la parte alta de las              rrados que deciden apoyar de una u otra manera
                           cadenas de mando es más difícil que hacerlo en el               a las guerrillas? ¿Qué hacer con los ganaderos de
                           nivel de los autores materiales, pero también es                Córdoba y con los bananeros de Urabá que
                           cierto que la existencia de un patrón de repeti-                financian a las ACCU? ¿Qué con los empresarios
                           ción y el carácter sistemático de una conducta                  del Valle del Cauca que financian al Bloque Cali-
                           criminal permiten inferir que se trata de una polí-             ma de las autodefensas? ¿Qué hacer con los pe-
                           tica por cuya vigencia hay que llamar a rendir                  queños comerciantes y transportadores del Meta,
                           cuentas a las cabezas.                                          del Vichada y del Caquetá que, amedrentados,
                               En Argentina, el establecimiento de un pa-                  garantizan suministros y que informan a las
                           trón sistemático y persistente, y el discernimiento             FARC? ¿Qué con los soldados rasos de todos los
                           de una política a través del informe Sávato, del                bandos, apabullados por sus superiores y constre-
                           famoso “Nunca más”, representó un papel cen-                    ñidos a obedecer órdenes, a pesar de las jurispru-
                           tral en el esclarecimiento y atribución de respon-              dencias de la Corte Constitucional en contrario,
 análısıs polítıco nº 46




                           sabilidades a los miembros de las juntas militares.             forzados a cometer crímenes de guerra? Castigar-
                           Es cierto que a diferencia de Argentina, Colom-                 los a todos será imposible. Y es que acaso hacerlo
                           bia no representa un caso de Estado burocrático-                no tenga ningún sentido.
                           autoritario y centralizado. Nuestra guerra consis-                  Colombia muy seguramente habrá de tener no
                           te en un autoritarismo fragmentado y hasta                      sólo pequeñas comisiones locales de la verdad
                           anarquizado. Las FARC son una especie de or-                    mientras dura el conflicto, como es el caso de la
[98]                       ganización federal, y los paramilitares ya no                   Comisión de Trujillo negociada entre el gobierno
                           son ni siquiera una confederación. El papel de                  y la Comisión Interamericana de Derechos Huma-
                           las jefaturas regionales y no sólo el de los comités            nos, sino además una gran comisión de la verdad
                           centrales es fundamental. Entre nosotros la                     posconflicto, pactada por las partes en conflicto
                           responsabilidad de los mandos medios en la                      durante la negociación y agenciada por el Estado.
                           barbarie es mayor, y el acceso probatorio a las                 Sólo la verdad y su memoria pueden sustentar una
                           últimas cabezas mucho más difícil.                              amnistía que sea perdón y no olvido –indulto y no
                               Pero, ¿qué hacer con los demás?, con los pe-                amnistía como solemos decir en Colombia–.
                           queños criminales, con los colaboradores y los                      En general, supuesta la hegemonía del lega-
                           financiadores, pero sobre todo ¿qué hacer con los                lismo retributivo, la justificación de las comisiones
                           vengadores de todos los bandos? La idea de que la               de la verdad sólo procede a través del argumento
                           guerra colombiana es una guerra contra la pobla-                de que son un complemento y no un sustituto de
                           ción tiene mucho de cierto pero oculta una di-                  la justicia. Pienso que hay que ir un poco más
                           mensión muy importante del conflicto. Muchos                    lejos. No se trata sólo de que sean un soporte para
                           colombianos son sujetos y no sólo objetos de la                 la justicia, sino también para la reconciliación,
                           confrontación. Ahora que aparentemente los                      entendida ésta como un valor autónomo y no
                           paramilitares han llegado al Congreso, ahora que                simplemente tributario de la justicia.
                           no sólo sectores de centro político, sino también                   Priscilla Hayner, en un magnífico estudio com-
                           sectores de extrema derecha y que apoyan la gue-                parativo, contabilizaba en su momento 24 comi-

                           34   Sobre las tensiones entre una lectura de la violencia y de la guerra como lenguaje de la razón instrumental o
                                estratégica de un lado; y del otro, como lenguaje estético-expresivo, Véase Von Trotha, Trutz (editor). Soziologie
                                der Gewalt. Westdeutscher Verlag, Opladen/Wiesbaden, 1997. Véanse sobre todo los artículos de Trutz von
                                Trotha, Brigitta Nedelmann y Wolfgang Sofsky. La distinción es importante no sólo por sus implicaciones en
                                lo que atañe a una teoría racionalista de la responsabilidad, sino además por sus implicaciones para pensar el
                                punto de vista de las víctimas. El lenguaje de la razón instrumental, al leer la violencia como medio para alcanzar
                                un fin, las oculta; el lenguaje estético-expresivo, en cambio, en cuanto expresión de una visión de la violencia
                                como “herida sobre el cuerpo” las visibiliza. En esta misma dirección se orienta el maravilloso libro de Elain
                                Scarry, The Body in Pain. The Making and Unmaking of the World. Oxford: Oxford University Press, 1987.
coyuntura
siones de la verdad desde 197435. La notoriedad                     Por ello, después de una guerra, la tarea de las
pública de este instrumento comenzó con las                     comisiones de verdad es en parte distinta a la que
comisiones del Cono Sur. Su plena madurez –y                    cumplen en las dictaduras sin conflicto. Su oficio
legitimidad– la ha alcanzado luego del experi-                  primordial es describir en blanco y negro lo que fue
mento de Sudáfrica. Por ello, los primeros y acaso              escrito en blanco y negro, pero además, redescubrir
más conocidos intentos por justificarlo estaban                  los grises. En la realización de esa tarea, las comisio-
asociados a la idea de que las dictaduras y en ge-              nes de la verdad son superiores al derecho. El dere-
neral los regímenes autoritarios y totalitarios                 cho es una máquina de leer en blanco y negro,
cuentan con una enorme capacidad para ocultar                   maravillosa para resaltar y para valorar lo que fue
la verdad. Con las comisiones de la verdad se tra-              escrito con sangre en blanco y negro, pero rela-
taría de descubrirla, de destaparla.                            tivamente incompetente para mostrar los grises.
    Una guerra como la colombiana, donde el                     Mientras el derecho pone los casos –cognitiva y
sistema democrático reinante pareciera permitir                 moralmente– claros de victimización en el centro y
todavía –aunque cada vez menos– que la verdad                   las zonas grises en la periferia del sistema, un discur-
escape a través de los medios de comunicación y                 so sobre la reconciliación debe poner las zonas gri-
de las redes de derechos humanos a todo esfuer-                 ses en el centro. Nuestra comisión deberá tener en
zo de ocultamiento, no parecería requerirlas. La                cuenta las peculiaridades de ambos mundos
guerra, sin embargo, tiene su manera peculiar de                cromáticos. Para ello deberá extenderse, por lo
matar la verdad. Por supuesto, también la oculta                menos en materia de grises, hasta los comienzos del




                                                                                                                              análısıs polítıco nº 46
y, sobre todo, ahora cuando con la globalización                Frente Nacional. Pienso, por último, que una comi-
la comunidad internacional se ha tornado tan                    sión oficial de la verdad y la reconciliación para
vigilante. Pero aún más que ocultarla, la                       Colombia, estará inevitablemente, y para bien, muy
distorsiona. La convierte en versiones antagóni-                interferida por la comunidad internacional, pero
cas y favorables a los distintos partidos. En las               deberá ser refrendada democráticamente. Quiera
guerras, la verdad es un arma que utilizan todos                Dios que de esa manera la justicia y la reconciliación
los bandos.                                                     se concierten ambas para un “Nunca más”.                   [99]




35   Hayner, Priscilla B. Unspeakable Truths. Confronting State Terror and Atrocity. Nueva York: Routledge, 2001.
La política
                                         internacional
                                         del gobierno
                                         de Pastrana en
                                         tres actos*

                                                                                        uno de los aspectos más rescatables
                                                                                        de la administración Pastrana fue su manejo de la
                                                                                        política internacional. Su programa de gobierno,
                                                                                        centrado en el proceso de negociación con las gue-
                                                                                        rrillas, tuvo entre sus pilares más importantes la lla-
                                                                                        mada “diplomacia por la paz”, esto es, una estrategia
                                                                                        orientada a conseguir apoyos políticos y financieros
                                                                                        en la comunidad internacional para la solución del
  análısıs polítıco nº 46




                                                                                        conflicto armado interno colombiano. El balance de
                                                                                        tal política resulta contrastado: si bien es posible
                                                                                        encontrar aciertos y una maduración en el manejo
                                                                                        de la política exterior del país, los objetivos de tal
                                                                                        estrategia aún están por alcanzarse.
                                                                                            La estrategia internacional desarrollada entre
[100]                                                                                   1998 y 2002 por el gobierno colombiano puede ser
                                                                                        analizada como una pieza de teatro que desenvuel-
                                                  Diana Marcela Rojas Rivera            ve su trama al ritmo de los acontecimientos y con
                                        Profesora del Instituto de Estudios Políticos
                                                                                        difíciles momentos de tensión dramática. Ella se
                                                y Relaciones Internacionales, IEPRI,    desarrolla en tres actos: el primero, la optimista
                                               Universidad Nacional de Colombia         entrada en escena de la llamada “diplomacia por la
                                                                                        paz”; el segundo, que llamaremos “diplomacia por
                                                                                        el dólar (y el euro)”, y un tercero, más reciente y
                                                                                        menos lustroso, denominado “diplomacia
                                                                                        antiterrorista”. Intentaremos examinar, al final, los
                                                                                        resultados que al presente arroja la estrategia inter-
                                                                                        nacional del gobierno saliente, y los retos que que-
                                                                                        dan en este campo para el nuevo gobierno.

                                                                                        P R E LU D I O : L A I N T E R N A C I O N A L I Z A C I Ó N D E
                                                                                        L A G U E R R A Y D E L A PA Z
                                                                                           La internacionalización implica la convergen-
                                                                                        cia, en un momento dado, de los principales te-

                                                                                        1     Ante la necesidad de apelar a conceptos nuevos que
                                                                                            intenten dar cuenta de la novedad del fenómeno,
                                                                                            varios analistas acuden a la noción de “interméstico”
                                                                                            para señalar cómo los factores domésticos y los
                                                                                            internacionales se entrelazan hasta que resultan
                            * El presente artículo forma parte                              indisociables. Véase Rosenau, James. Along the
                            de la investigación “Actores,                                   Domestic-foreign Frontier. Exploring Governance in a
                            estrategias y procesos de la política                           Turbulent World. Cambridge: Cambridge University
                            exterior colombiana 1982-2002”,                                 Press, 1997. Walker, RBJ. Inside/Outside: International
                            adelantada por la autora en el                                  Relations as Political Theory. Cambridge: Cambridge
                            IEPRI.                                                          University Press, 1993.
coyuntura
mas domésticos con los asuntos más importantes                 La internacionalización no sólo aparece por vía
de la agenda internacional. Entre sus principales          temática, sino también en la medida en que las
efectos, la internacionalización logra difuminar, o        relaciones con los países vecinos y con otras nacio-
incluso borrar, la clásica división entre la política      nes relevantes para el país se impregnan de temas y
doméstica y la política internacional1.                    problemas ligados al conflicto armado interno. Por
    Así concebida, esta clara superposición de las         ejemplo, con países vecinos como Venezuela, Ecua-
agendas nacionales e internacionales se observa desde      dor, Perú y Panamá, la inseguridad fronteriza, las
los años ochenta para el caso colombiano. Pero, en         incursiones armadas de guerrilla y paramilitares en
virtud de los acontecimientos que dieron lugar al fin       sus territorios, el secuestro de ciudadanos de esos
del orden bipolar y al proceso de globalización, así       países, las migraciones de colombianos y el tráfico
como por la agudización del conflicto armado inter-         de armas son temas que marcan las relaciones de
no, la tendencia se profundizó, sobre todo en los últi-    dichos países con Colombia. Así mismo, con los
mos años de la década de los noventa.                      países europeos y Estados Unidos asuntos como las
    En efecto, durante este último período, Colom-         drogas ilícitas, el medio ambiente, los derechos
bia dejó de ser un “país problema” en el contexto          humanos, el secuestro y la seguridad de sus inversio-
internacional, para convertirse en el país que             nes en Colombia, entre otros, definen las relaciones
escenifica los mayores riesgos y peligros de la seguri-     con esas naciones y muestran la manera como el
dad regional. ¿Cómo sucedió? Sin duda, el proceso          conflicto armado interno permea prácticamente
guarda relación con el narcotráfico en tanto vector         toda la agenda internacional del país.




                                                                                                                      análısıs polítıco nº 46
de la internacionalización del conflicto armado                 En esas condiciones, la internacionalización de
interno. Gracias a él, los temas de mayor importan-        los temas de la guerra y de la paz se ha hecho paten-
cia en la agenda internacional de la Posguerra Fría        te. Las denuncias internacionales en torno a las
aparecen claramente presentes en la situación co-          consecuencias que sobre la población ha generado
lombiana y su conflicto interno.                            la agudización del conflicto, las constantes quejas
    En el caso del narcotráfico, su relación con el         de organismos internacionales en materia de dere-
conflicto armado interno es evidente a través de las        chos humanos, las preocupaciones y reclamos por         [101]
zonas de cultivo y de la presencia guerrillera o           parte de países vecinos ante el desbordamiento de
paramilitar en ellas: la vinculación de los actores        la lucha armada en la frontera y sus temibles conse-
armados al comercio ilícito de drogas es cada vez          cuencias, las presiones para buscar alternativas de
más patente. Pero, al mismo tiempo, otros temas de         solución a la confrontación armada, el auge en los
la agenda internacional aparecen con nitidez. Con          cultivos y producción de narcóticos, el deplorable
respecto a los derechos humanos, por ejemplo, el           estado de las relaciones entre Colombia y Estados
vínculo se establece a través de las muertes violentas     Unidos, se convirtieron, a partir de 1996 y cada vez
o fenómenos como el desplazamiento, las masacres,          más, en temas urgentes de una agenda doméstica
la toma y destrucción de poblaciones, el secuestro,        con visibilidad internacional plena.
la desaparición forzada o la tortura. El tema de la            Probablemente el gobierno de Ernesto Samper
migración aparece por la vía del éxodo de colom-           no estaba en condiciones de acometer tareas especí-
bianos que, por razones económicas, políticas o            ficas para hacerle frente a esta nueva y creciente
sociales, han salido del país en número creciente          situación. Todo intento por desarrollar un perfil
durante los últimos años. El tema del medio ambien-        propio fue sometido por la presión de Estados Uni-
te se vincula con la guerra por vía de los costos eco-     dos2. En esas circunstancias, la política internacio-
nómicos que implica el fenómeno de las drogas              nal del gobierno Samper giró más en función de su
ilícitas, la contaminación de los ecosistemas –tanto       propia crisis y buscó, en lo fundamental, la obten-
por los precursores químicos para la producción de         ción de respaldo en aras de la gobernabilidad. Lo
la cocaína como por las sustancias utilizadas en la        internacional se miró como oportunidad para jugar
fumigación de los cultivos ilícitos y, adicionalmente,     en escenarios multilaterales y romper el “cerco”
con la voladura de oleoductos–. Un tema de carácter        diplomático que Estados Unidos sostenía sobre el
más reciente, el del terrorismo, se presenta en virtud     mandatario colombiano. Con el arribo de Andrés
de los métodos utilizados por los actores armados          Pastrana a la Presidencia de la República, por el
para definir sus estrategias y defender sus posiciones      contrario, la prioridad será la “internacionalización
e intereses en la guerra.                                  de la búsqueda de la paz” como propuesta para

2   Acciones como las continuas descertificaciones, la cancelación de la visa del Presidente y las de otros
    funcionarios del gobierno y una embajada proconsular como la de Miles Frechette marcaron esa presión.
contrarrestar los efectos negativos que estaba gene-        tantes documentos: en el Plan de Desarrollo, a
                            rando la guerra. ¿Cómo se llevó a cabo este objetivo?       través de un acápite dedicado a la agenda exterior
                            ¿A través de qué mecanismos? ¿Cuáles fueron sus             del país, y en una publicación del Ministerio de
                            resultados? Es ello lo que intentaremos desarrollar a       Relaciones Exteriores en la que se fijaron los
                            continuación.                                               parámetros de la política exterior3.
                                                                                            La filosofía que inspiró la estrategia internacio-
                            A C TO I .                                                  nal se basó en la idea de que la crisis nacional no
                            L A “ D I P LO M A C I A P O R L A PA Z ” E N E S C E N A   podía ser resuelta a partir de los esfuerzos y recur-
                                Recién elegido Presidente, Andrés Pastrana              sos domésticos, sino que, cada vez más, la participa-
                            inició con fuerza lo que en su momento denomi-              ción de la comunidad internacional se hacía
                            nó “diplomacia por la paz”. Comenzó en Washing-             imprescindible. De este modo, los propósitos na-
                            ton, con un encuentro informal pero                         cionales internos por alcanzar una solución política
                            trascendente con el Presidente estadounidense               del conflicto armado debían ser complementados
                            Bill Clinton. Continuó con los miembros del Con-            con el apoyo y la colaboración de los países
                            greso norteamericano que ligaban las negociacio-            industrializados y los organismos internacionales.
                            nes de paz al asunto de la droga, y culminó con             Tal cooperación debía estar orientada a mejorar las
                            un apoyo meridiano para una conversación con la             condiciones socioeconómicas de las regiones más
                            guerrilla, si lograba unir a ello la erradicación de        afectadas por el conflicto armado, y sometida al
                            los cultivos y las soluciones que el problema del           principio de no intervención en los asuntos del
  análısıs polítıco nº 46




                            narcotráfico necesitaba. Pastrana habló, por pri-            fuero político interno. Se señalaba, finalmente, que
                            mera vez, de la desmilitarización de cinco munici-          “la iniciativa política de las negociaciones” depen-
                            pios y de una especie de “Plan Marshall” para las           día del gobierno colombiano, y que a la comuni-
                            zonas cocaleras.                                            dad internacional sólo correspondía un “papel de
                                Poco antes del inicio oficial de las conversa-           asistencia”4.
                            ciones con las FARC, varios hechos mostraron el                 Aunque los medios concretos para poner en
[102]                       avance de la “diplomacia por la paz” adelantada             práctica los objetivos y principios expresados no
                            por Pastrana. En primer lugar, un acuerdo de                se enunciaron, la estrategia supuso un manejo
                            cooperación militar entre los dos países estable-           centralizado de la política exterior colombiana en
                            ció un grupo de trabajo bilateral; se aprobó la             manos del Presidente y un cercano y reducido
                            construcción de un centro de investigaciones e              grupo de colaboradores entre los que se contaban
                            interceptación de comunicaciones apoyado por                el Canciller Guillermo Fernández de Soto, el Con-
                            la CIA en la Amazonia; se creó el primero de                sejero Presidencial Jaime Ruiz y el embajador en
                            tres batallones antinarcóticos y, al mismo tiem-            Washington, Luis Alberto Moreno.
                            po, Estados Unidos empezó a aprobar                             Los objetivos anunciados se implementaron a
                            licitaciones para venta de armas especiales a               través de una intensa diplomacia presidencial que
                            Colombia. En segundo lugar, se abrió paso el                se tradujo en numerosos encuentros bilaterales en
                            apoyo internacional al inicio de conversaciones             busca de créditos, inversiones y apoyo para la
                            con las FARC.                                               política de paz.
                                El objetivo declarado del nuevo gobierno era
                            encauzar la creciente visibilidad y la preocupación            La búsqueda de pronunciamientos a favor del pro-
                            internacional por la situación colombiana, hacia               ceso de paz se desplegó en aquellas instancias
                            apoyos concretos para el naciente proceso de paz               multilaterales a cuyas reuniones asistió el Presiden-
                            con las guerrillas. En general, el conjunto de prin-           te: los No Alineados en Sudáfrica, el Grupo de Río
                            cipios, estrategias de respuesta internacional,                en Panamá y México, la Asamblea de las Naciones
                            prioridades temáticas y geográficas, así como los               Unidas en Nueva York, la Cumbre Iberoamericana
                            instrumentos para la ejecución de la política inter-           en Portugal y Cuba, la segunda cumbre de la Aso-
                            nacional fueron denominados “diplomacia por la                 ciación de Estados del Caribe en República Domini-
                            paz”, y su estrategia fue plasmada en dos impor-               cana, la reunión de América Latina y el Caribe con


                            3   Véase El cambio para construir la paz. Plan Nacional de desarrollo. Bases 1998-2002. Acápite V “Agenda
                                Internacional”, Capítulo I: “El contexto”. Bogotá: Presidencia de la República-Departamento Nacional de
                                Planeación, 1998. Y Diplomacia por la paz. Bogotá: Ministerio de Relaciones Exteriores, 1998.
                            4   Diplomacia por la paz. Ob. cit., p. 10.
coyuntura
    la Unión Europea realizada en Río y el 85o. Aniver-        antidrogas–, las negociaciones de paz con la gue-
    sario de la construcción del Canal de Panamá5.             rrilla podían debilitar la lucha contra el narco-
                                                               tráfico. Este sector consideraba que la paz no sería
    A su vez se conformó el llamado “Grupo de                  viable sin fortalecer al Ejército colombiano y, en
Países Amigos”, con el fin de facilitar los acuerdos            consecuencia, se solicitó al gobierno de Clinton
y los contactos entre los actores del conflicto y el            aumentar la ayuda militar para combatir a la gue-
gobierno colombiano. Además, Colombia fue                      rrilla, sin respaldar el despeje solicitado por las
elegida como miembro no permanente del Conse-                  FARC. Para otro sector, liderado por congresistas
jo de Seguridad de la ONU para el período 2001-                demócratas y funcionarios del Departamento de
20026. Sin embargo, la piedra angular de la                    Estado, se debía, por el contrario, apoyar el proce-
estrategia internacional de Pastrana la constituyó             so de paz sin limitantes y respaldar a las fuerzas
el llamado “Plan Colombia”.                                    armadas bajo la condición del respeto a los dere-
                                                               chos humanos.
A C TO I I .                                                       Inicialmente el gobierno de Clinton apoyó las
¿ “ D I P LO M A C I A P O R L A PA Z ”                        negociaciones con las FARC en forma clara. Una
O “ D I P LO M AC I A P O R E L D Ó L A R ” ?                  muestra de ello fue la reunión que sostuvo el
                                                               vocero del grupo guerrillero, Raúl Reyes, con fun-
El plan de la discordia                                        cionarios del gobierno norteamericano en Costa
    El triunfo de Pastrana distensionó las relacio-            Rica, en diciembre de 1998. En esas conversaciones




                                                                                                                          análısıs polítıco nº 46
nes con Estados Unidos y obtuvo un apoyo condi-                secretas se abordó el tema de la erradicación de los
cionado a la política de paz. Los contactos y visitas          cultivos ilícitos y se inició una aproximación a la
entre el gobierno de Colombia y el de Estados                  agenda de los diálogos en la zona de despeje. Sin
Unidos se hicieron permanentes. Pastrana se re-                embargo, el asesinato de tres indigenistas norte-
unió en tres ocasiones con el Presidente Clinton               americanos a principios de 1999 acabó con la
durante los cinco primeros meses de su mandato.                posibilidad de un acompañamiento estadouniden-
La primera, cuatro días antes de que Pastrana se               se al proceso de negociación, se deterioró la ima-      [103]
posesionara. Luego, durante un viaje realizado a               gen de las FARC en ese país y se incrementó el
Nueva York, con el fin de intervenir en el 53o.                 apoyo norteamericano a las Fuerzas Militares.
período de la Asamblea de las Naciones Unidas.                     El proceso no fue ajeno a las crisis. En el marco
Finalmente, en la visita de Estado realizada por el            interno, la primera de ellas se remonta a la salida
Presidente colombiano a Washington, a finales                   de los militares del Batallón Cazadores, unidad del
del mes de octubre de 1998. Se multiplicaron                   Ejército ubicada en la zona de despeje. Prosiguió la
igualmente las visitas de altos funcionarios norte-            ocasionada en abril de 1999, tras el retiro de dos
americanos a Colombia, así como los debates y                  generales de las filas del Ejército nacional, acusa-
audiencias en el seno del Congreso estadouniden-               dos por el Departamento de Estado de Estados
se y en distintas entidades de ese país con exper-             Unidos y Human Rights Watch de sostener vínculos
tos de ambas naciones.                                         con grupos paramilitares. Posteriormente, una de
    La estrecha relación evidenciaba la creciente              las más graves ocurrió cuando el comisionado para
preocupación norteamericana por el aumento del                 la paz, Víctor G. Ricardo, aceptó incluir en la agen-
poder de la guerrilla colombiana y su vinculación              da de negociaciones con la guerrilla el tema de la
con el narcotráfico. Washington comenzó a defi-                  reforma a las Fuerzas Militares y aceptó una desmi-
nir a Colombia como amenaza para la estabilidad                litarización indefinida de los cinco municipios de
y seguridad regional y hemisférica. Las posiciones             la llamada zona de “El Caguán”. Pastrana conjuró
se dividieron en lo referente a las negociaciones              la crisis, recibió la renuncia del Ministro de Defen-
con las FARC. Para un poderoso grupo de congre-                sa Rodrigo Lloreda y prometió que en el futuro las
sistas republicanos –la línea dura de los militares            relaciones del gobierno con la cúpula militar serían
del Pentágono y el Comando Sur y el Zar                        más fluidas.


5   Ramírez, Socorro. “Política exterior colombiana: diplomacia para la paz y la economía”. En: Restrepo, Luis
    Alberto (coordinador). Síntesis 2000. Anuario social, político y económico de Colombia. Bogotá: IEPRI-Fundación
    Social-Tercer Mundo Editores, 2000, p. 140.
6   Los detalles de éstas y otras acciones diplomáticas pueden ser consultadas en: La política exterior colombiana.
    Documentos 1999-2000-2001. Bogotá: Ministerio de Relaciones Exteriores, Secretaría Ejecutiva, 2002.
El apoyo de Clinton fue esencial. El mismo día           intervendría con tropas en Colombia y que se tenía
                            en que los militares protestaron por el anuncio de           “gran respeto y deferencia por el proceso de paz”,
                            Víctor G. Ricardo, Clinton elogió al Presidente              también expresó que “la línea entre las operacio-
                            Pastrana “por su fuerte compromiso personal con              nes antinarcóticos y las contrainsurgentes se borra-
                            la paz y su gran coraje por alcanzarla”. Como                ba a menudo por el papel que la guerrilla jugaba
                            franco espaldarazo a la política de paz, la Casa             en el tráfico de drogas”9.
                            Blanca consideró las negociaciones con la guerrilla              Poco después, Thomas Pickering, Subsecreta-
                            como la mejor manera de lograr metas conjuntas:              rio de Estado de Estados Unidos, viajó a Bogotá
                            “Mejoras económicas para todos los colombianos,              con el propósito de evaluar la estrategia de paz
                            mayor seguridad regional, respeto por los derechos           del gobierno Pastrana y definir en concreto la
                            humanos y la justicia, y un freno efectivo al                ayuda militar. Como conclusión de su examen,
                            narcotráfico”7. Desde luego, se advirtió que, al              advirtió que Colombia no tenía un plan que “ex-
                            apoyar los esfuerzos de paz, no se renunciaba a              plicara en forma clara las perspectivas del proceso
                            “llevar a la justicia” a los responsables de la muer-        de paz” y que era necesario construirlo si Colom-
                            te de norteamericanos. Sin duda, la posición de la           bia quería apoyo financiero. La necesidad de
                            Casa Blanca abrió una importante agenda para                 reestructurar las fuerzas armadas bajo la premisa
                            “El Caguán”, desarrollada con continuas visitas a            de que no era posible consolidar la paz sin resol-
                            la zona por parte de destacados funcionarios in-             ver el problema del narcotráfico se planteó con
                            ternacionales.                                               mayor fuerza, y se articuló la lucha antinarcóticos
  análısıs polítıco nº 46




                                No obstante, durante el primer semestre de               a la contrainsurgente en la visión norteamericana
                            1999, la confrontación militar entre el movimien-            del proceso.
                            to guerrillero y la fuerza pública no tuvo tregua.               En estas circunstancias nació el Plan Colombia.
                            Quizá por ello, diversas voces en Estados Unidos             De las versiones iniciales, plasmadas en el Plan de
                            esgrimieron la decisión de fortalecer al Ejército            Desarrollo propuesto por el Presidente Pastrana
                            colombiano y convertirlo en principal sujeto de              al inicio de su gobierno, se saltó a la solicitud de
[104]                       ayuda. La paciencia del gobierno de Estados Uni-             ayuda militar con base en un presupuesto elabora-
                            dos comenzó a agotarse cuando acusó a los líderes            do y sustentado con la participación de asesores
                            de las FARC de ser los “directamente responsa-               norteamericanos destacados por Madeleine
                            bles” en la lentitud de las conversaciones, y de             Albright y un grupo de funcionarios colombianos
                            “manipular en forma cínica el proceso”8. Sin em-             encabezados por Jaime Ruiz, jefe del Departamen-
                            bargo, su giro radical se percibió con claridad a            to Nacional de Planeación.
                            finales de julio de 1999, con la visita a Bogotá del              De hecho, tal fue la razón por la cual el Plan
                            Zar antidrogas Barry McCaffrey.                              Colombia nació con dos versiones. La primera fue
                                En esa ocasión, McCaffrey declaró a Colombia             propuesta inicialmente en el Plan de Desarrollo
                            “país en seria y creciente emergencia”, y criticó a          1998-2002, y se basaba en la idea de crear condi-
                            Estados Unidos por “no haberle prestado una aten-            ciones económicas, sociales y ambientales favora-
                            ción suficiente y adecuada”. Confirmó su petición              bles a una política de paz integral. Insistía, al
                            al Departamento de Estado para “triplicar la ayuda           mismo tiempo, en la necesidad de otorgar un
                            militar americana hasta alcanzar los mil millones            papel activo a la sociedad para atacar las raíces de
                            de dólares en el próximo año fiscal”, y advirtió que          la violencia: la exclusión política y económica, y el
                            sólo así podría detenerse el “flujo de dinero, co-            contraste de formas democráticas de gobierno
                            rrupción y violencia que impone la droga”. Aunque            con la pobreza y la desigualdad10. La versión pre-
                            el general McCaffrey señaló que Estados Unidos no            sentada en octubre de 1999 al gobierno norte-

                            7    “Clinton Praises Ceding of Region to Colombian Rebels. President Views it as Part of Courageous Effort to
                                 End War with Marxists”. En: The Sun. 22 de mayo de 1999.
                            8    Citado en “Las FARC son cínicas: E.U.”. En: El Espectador. 20 de julio de 1999.
                            9    Una completa relación del proceso de conversaciones con las FARC y sus secuencias, así como de las
                                 referencias que acerca de ello hizo la prensa norteamericana, puede encontrarse en: Rojas, Diana y
                                 Atehortúa, Adolfo. “Ecos del proceso de paz y el Plan Colombia en la prensa norteamericana”. En: El Plan
                                 Colombia y la internacionalización del conflicto. Bogotá: IEPRI - Planeta, 2001. pp. 115-191.
                            10   Cf. González, Fernán. “Para leer el Plan Colombia”. En: Cien Días. Bogotá: Cinep, septiembre -noviembre de
                                 2000. Y García, Andelfo. “Plan Colombia y ayuda estadounidense: una fusión traumática. En: El Plan Colombia
                                 y la internacionalización del conflicto. Ob. cit., pp. 193-306.
coyuntura
americano fue completamente diferente, redacta-              por la paz” que ahora parecía convertida en una
da en inglés con la ayuda de asesores norteameri-            “diplomacia para la ayuda financiera”: una “diplo-
canos y centrada en la lucha militar contra el               macia por el dólar”. Como resultado de la visita
narcotráfico como condición para la paz, el forta-            de Pastrana, Clinton prometió “trabajar duro para
lecimiento del Estado y el desarrollo económico.             construir un consenso bipartidista favorable a
Más adelante, Colombia conocería dos versiones               Colombia”.
más: la oficial, redactada ante peticiones de secto-              Hacia el mes de febrero de 2000, cuando se
res de la oposición liberal del Congreso colombia-           abrió el debate en el Comité de apropiaciones de
no, y una cuarta, elaborada entre mayo y julio de            la Cámara de Representantes, la situación era
2000 y dirigida a posibles donantes en Europa,               difícil. Algunas propuestas en el Congreso busca-
Canadá y Japón, con énfasis en el desarrollo alter-          ron posponer la discusión del paquete de ayuda o
nativo, la recuperación económica, la negociación            negar su trámite. Otros congresistas presentaron
del conflicto, la defensa de los derechos humanos,            enmiendas que dificultaban el camino y expresa-
el fortalecimiento institucional y la participación          ban dudas con respecto a las fuerzas armadas de
comunitaria.                                                 Colombia. De cierta manera, la competencia elec-
    A la manera de los vendedores que acomodan               toral por la Presidencia en Estados Unidos toma-
el producto a las necesidades y gustos del cliente,          ba como escenario las discusiones de los
el gobierno de Pastrana redactó versiones distin-            congresistas.
tas del Plan Colombia de acuerdo con la conve-                   En el momento más crucial de la discusión y




                                                                                                                        análısıs polítıco nº 46
niencia. Así, el famoso Plan adquirió unas                   votación del paquete de ayuda en la Cámara de
connotaciones “camaleónicas” que terminaron                  Representantes, el propio Presidente Clinton habló
por desdibujarlo y por generar, a la larga, más              inesperadamente desde la Casa Blanca para pedir
desconfianzas y equívocos que apoyos claros, tan-             el voto a favor del Plan Colombia lo más rápido
to entre los países ante los que fue presentado              posible. Al final, el proyecto se salvó con un acuer-
como en el ámbito doméstico.                                 do de enmienda entre republicanos y demócratas
                                                             con relación a la defensa de los derechos humanos,      [105]
La diplomacia por el dólar                                   la exigencia de un plan para eliminar los cultivos
    Aunque el trámite del paquete de ayuda dirigi-           de coca y amapola en el año 2005, y un límite para
do a Colombia y presentado por el Presidente                 la presencia militar norteamericana en Colombia,
Clinton al Congreso norteamericano fracasó en la             fijado en 300 personas en un mismo momento,
segunda mitad del año 1999, Clinton lo avaló de              excepto para misiones de rescate.
nuevo el 11 de enero de 2000 como “asunto de                     Tras el resultado positivo en la Cámara, el lobby
emergencia” y de “fundamental interés nacional”.             del gobierno colombiano se trasladó con todas sus
La discusión en el Congreso norteamericano fue               energías al Senado. Pastrana viajó de nuevo a
tan profunda que, en agudos momentos, su apro-               Washington para entrevistarse con el Senador
bación estuvo en peligro11.                                  republicano Trent Lott, quien se negaba todavía a
    A efecto de impulsarlo, Pastrana viajó a Estados         iniciar el correspondiente proceso en el Senado.
Unidos en enero de 2000 para reunirse con los                Por supuesto, Pastrana se reunió con otros sena-
congresistas de los comités de apropiaciones en              dores demócratas y republicanos.
ambas cámaras y con el Presidente Clinton. Aun-                  El debate en el Comité de apropiaciones del
que pocos días antes Madeleine Albright, cuatro              Senado comenzó por fin en mayo, en medio de
congresistas y el secretario del Ejército estadouni-         un clima favorable al recorte de la ayuda militar.
dense, Louis Caldera, habían estado en Colombia,             La discusión, muy similar a la sostenida en la Cá-
la visita del Presidente a Washington fue, en la             mara, aprobó un paquete de ayuda a Colombia
práctica, la primera acción de cabildeo intenso              cuyos términos finales debían acordarse en confe-
que el gobierno colombiano adelantaría en Esta-              rencia con representantes de ambas cámaras. En
dos Unidos a lo largo del primer semestre de                 conclusión, la ayuda se fijó en 860 millones de
2000. Era la puesta a prueba de su “diplomacia               dólares, más 330 ya aprobados. Se decidió entre-


11   Cf. Rojas, Diana Y Atehortúa, Adolfo. Ob. cit. Buena parte del presente acápite se fundamenta en las
     investigaciones y conclusiones del artículo citado.
gar a la Fuerza Pública 18 helicópteros Blackhawk              paz como en el de la lucha antinarcóticos. El apo-
                            y 42 Huey12. Se aprobó una inversión de 51 millo-              yo norteamericano no se expresaba ahora en
                            nes de dólares en el área de derechos humanos, y               impulso a las conversaciones con la guerrilla sino
                            otras sumas menores se destinaron al desarrollo                en material militar para su confrontación.
                            alternativo, al fortalecimiento judicial y al apoyo
                            de los desplazados. No obstante, las imperiosas                La diplomacia por el Euro
                            condiciones impuestas al desempeño de las fuer-                    La diplomacia ante Europa arrancó con bue-
                            zas armadas en Colombia fueron transformadas                   nos augurios. Con ocasión de la posesión de
                            en un waiver, un procedimiento que concede al                  Pastrana como Presidente de la República, varios
                            Presidente de Estados Unidos la posibilidad de                 gobiernos de la Unión Europea, como Francia,
                            conceder la ayuda por motivos de “interés de                   Gran Bretaña y España, y otros países como Rusia,
                            seguridad nacional”13.                                         manifestaron su disposición a colaborar en la
                                El cierre del telón en este acto fue la visita del         solución negociada del conflicto armado. Alema-
                            Presidente Clinton a Colombia: un hito en las                  nia participaba desde tiempo atrás en las negocia-
                            relaciones bilaterales y una ratificación de la visi-           ciones con el ELN. Por otra parte, el comité de
                            bilidad y atención sin precedentes que el conflicto             ayuda humanitaria de la Comisión Europea desti-
                            colombiano adquiría en el ámbito internacional.                nó siete millones de dólares para que las ONG
                            Colombia dejaba de ser considerado país “paria”,               adelantaran en Colombia programas en favor de
                            en el mismo rango en que se encuentran Libia o                 los desplazados, al tiempo que el Parlamento eu-
  análısıs polítıco nº 46




                            Irak, para ser tratado como país “en emergencia”,              ropeo propuso exigir a la comisión de derechos
                            necesitado de cuidados intensivos para sobrevivir.             humanos de la ONU el nombramiento de un
                            Este giro está basado en un cambio, tanto en la                relator especial para Colombia.
                            percepción y el lugar que ocupa el caso colombia-                  Europa parecía ser el mediador más propicio
                            no en la agenda de política exterior norteamerica-             para lograr un acercamiento entre las partes en
                            na, como en el replanteamiento de la estrategia                conflicto. Fue así como a comienzos de febrero de
[106]                       con la que se busca afrontar el desafío que dicho              2000, cinco negociadores de las FARC, acompaña-
                            caso plantea para la seguridad hemisférica en la               dos por representantes del gobierno y el Congre-
                            Posguerra Fría.                                                so, viajaron a varios países europeos para analizar
                                Las implicaciones para el país de la visita de             los diversos modelos económicos. El objetivo de
                            Clinton fueron múltiples. Los efectos sobre el                 este viaje era comprometer a los actores del con-
                            nivel de popularidad y de credibilidad del gobier-             flicto ante la comunidad internacional y con ello
                            no Pastrana se hicieron sentir de inmediato. Esto              aumentar la confianza en el proceso de paz.
                            le dio al gobierno un considerable respiro nacio-                  El apoyo financiero europeo empezaba a con-
                            nal e internacional, en momentos en que el pro-                cretarse: en abril de 2001 el Comisario Europeo
                            ceso de paz parecía estancarse y enfrentaba serios             de Relaciones Exteriores anunció la entrega de
                            peligros de ruptura. Otra de las consecuencias de              335 millones de euros para el proceso de paz en
                            la visita se presentó en el ámbito de las relaciones           Colombia. Sin embargo, rápidamente este entu-
                            con los países de la región. A pesar de las reticen-           siasmo y muestra de compromiso con la causa
                            cias y del temor que suscitaba la “mala vecindad”              colombiana se vio ensombrecido por la continui-
                            colombiana, tales países no podían desconocer el               dad de las acciones militares por las FARC y los
                            apoyo abierto que manifestó el gobierno norte-                 tropiezos del proceso de paz, así como por una
                            americano y sus llamados a propiciar escenarios                fuerte corriente de opinión que comenzó a ver el
                            de entendimiento. Finalmente, la visita compro-                Plan Colombia no como un plan de paz sino
                            metió aún más al gobierno nacional en el logro                 como un plan de guerra. A ello contribuyeron de
                            de resultados tanto en el terreno del proceso de               manera decisiva sectores no gubernamentales


                            12   Los helicópteros se distribuyeron así: 16 Blackhawk fueron para las Fuerzas Militares, 2 para la Policía, y 30
                                 Huey para las Fuerzas Militares y 12 para la Policía.
                            13   Cf. “Military Aid to Colombia is a Waste of U.S. Tax Dollars”. En: Newsday. 26 de junio de 2000. “White House
                                 Clear Hurdle on Colombia Involvement”. En: The Washington Post. 28 de junio de 2000. “House Approves
                                 Colombia Aid”. En: Financial Times. 30 de junio de 2000. “OK Likely on $1.3b Drug War. US Sees Aid to
                                 Colombia Lasting at Least 5 Years”. En: The Boston Globe. 30 de junio de 2000. Mayor información referente a
                                 los contenidos de la ayuda puede encontrarse en: Rojas, Diana y Atehortúa, Adolfo. Ob. cit.
coyuntura
europeos, los cuales han insistido, desde enton-              querido. La ayuda efectiva por parte de la Unión
ces, en que la estrategia formulada no sólo no                Europea sigue supeditada a que se reforme la
soluciona el conflicto sino que, de manera direc-              parte más polémica de la participación norteame-
ta, contribuye a agravar la aguda crisis humanita-            ricana. Como lo sostiene Joaquín Roy, “los gobier-
ria que vive el país.                                         nos y organizaciones europeas tienen la impresión
    En estas circunstancias, el Parlamento europeo            de que a ellos se les pide pagar una factura econó-
aprobó una resolución en la que expresó una                   mica y social, mientras que en el otro lado del
clara oposición al Plan Colombia. Sin duda, el                Atlántico el drama es reducido a un problema de
Plan era percibido en Europa como una estrategia              narcotráfico y enfrentamiento militar”15.
fundamentalmente norteamericana que reprodu-                     A ello se agrega que en la definición de su
cía su política antinarcóticos en estrecha relación           política exterior, la Unión Europea no actúa
con una lucha contrainsurgente. A su juicio, y                como un bloque monolítico:
debido al enfoque militarista, el Plan no sólo no
contribuiría a resolver la guerra en Colombia sino               Algunos sectores y gobiernos europeos se sienten
que terminaría diseminándola por toda la región                  inclinados a ofrecer su apoyo incondicional. Otros
andina. A cambio se proponía una especie de                      prefieren expresar su preocupación e irritación
“plan alternativo” dirigido a apoyar proyectos de                ante los aspectos más polémicos del Plan o sus
asistencia social y económica que contribuyera a                 variadas interpretaciones. Por regla general, la
paliar los efectos del conflicto armado sobre la                  mayoría de los Estados miembros se muestran muy




                                                                                                                            análısıs polítıco nº 46
población, y creara un ambiente más propicio                     escépticos ante un proyecto que perciben como
para las negociaciones de paz.                                   inspirado y dirigido por Estados Unidos. Al mismo
    Hay una divergencia significativa entre las per-              tiempo, estos mismos gobiernos experimentan
cepciones que tienen la Unión Europea y Estados                  extrema dificultad para entender los objetivos de
Unidos en relación con la crisis colombiana. Desde               una operación que se relaciona con los límites de
la perspectiva europea, el Plan Colombia es el re-               la injerencia en los asuntos externos de otro país16.
sultado de la reconversión, bajo los intereses norte-                                                                    [107]
americanos, “de un problema que durante años                      Países como Bélgica y Alemania han insistido en
fue considerado como un conflicto entre gobierno               que la Unión Europea debe tomar distancia del
y guerrilla”, a otro “al que se le adhirió la dimen-          Plan Colombia y condicionar la ayuda que se pres-
sión del narcotráfico, reduplicando ésta en una                te. El gobierno francés ha manifestado su respaldo
novedosa concepción de narcoterrorismo. Por                   con algunas reservas debido a la capacidad de pre-
tanto, la lógica de la nueva estrategia fue la de             sión que tienen sectores domésticos que trabajan
arrebatar a la guerrilla su fuente económica y, de            en el tema de los derechos humanos. De allí que,
esta manera, poder terminar con la amenaza insur-             en general, los países europeos han hecho la cuida-
gente por medios militares”14.                                dosa distinción entre el “proceso de paz”, que apo-
    Para los europeos, el origen de la crisis colom-          yan, y el “Plan Colombia”, al cual se oponen.
biana no se limita al narcotráfico y la existencia de              Lo cierto es que, a pesar de las divergencias de
las guerrillas; la crisis también se genera en la             visiones e intereses en juego, Colombia sigue sien-
corrupción gubernamental, en la injusticia social             do un tema prioritario en la agenda internacional
y en la debilidad del Estado. Frente a ello, han              actual. La agudización de la crisis, así como la
insistido en una salida negociada al conflicto ar-             multiplicación de sus efectos negativos sobre la
mado, el fortalecimiento de las instituciones y las           región e incluso la seguridad global, hacen que la
prácticas democráticas, así como en el respeto a              Unión Europea mantenga su atención y que ade-
los derechos humanos y al derecho internacional               más advierta que el tratamiento del conflicto co-
humanitario. Sin embargo, ese compromiso no ha                lombiano requiere un enfoque regional. En
estado acompañado del respaldo financiero re-                  relación con esta última preocupación aparecía la


14   Cepeda, Fernando. “La política exterior de Colombia y la internacionalización del proceso de paz”.
     Conferencia dictada en Florida International University, 14-15 de marzo de 2001.
15   Roy, Joaquín. “La asistencia europea a Colombia: ¿Una contribución virtual a un plan de paz virtual?”. En:
     Colombia Internacional. No. 51, enero-abril de 2001. Bogotá: CEI, Universidad de los Andes, p. 13.
16   Ídem, p. 9.
propuesta norteamericana de ampliar el Plan              organizaciones armadas al margen de la ley for-
                            Colombia hacia la región en la llamada Iniciativa        man parte de la lista de organizaciones terroristas
                            Regional Andina, IRA, presentada por el Presi-           presentada por el gobierno norteamericano17, y
                            dente Bush ante el Congreso norteamericano a             las tres están profundamente involucradas en el
                            principios de 2001. El enfoque regional a primera        negocio del narcotráfico. Las conexiones entre
                            vista parecía más “suave”: menos centrado en la          Colombia y el terrorismo proliferaron. La embaja-
                            asistencia de tipo militar y más en la sustitución de    dora de Estados Unidos, Anne Patterson, por
                            cultivos y la ayuda económica. Sin embargo, bajo         ejemplo, comparó los tres grupos colombianos
                            el esquema de la “securitización” de la agenda           calificados como terroristas con los talibán
                            internacional después de los sucesos del 11 de           afganos, y anunció medidas para privar a los terro-
                            septiembre de 2001, el gobierno norteamericano           ristas y a otros criminales del acceso al sistema
                            vuelve a hacer énfasis en la necesidad de fortale-       financiero internacional. Igualmente anunció que
                            cer la capacidad militar de los países del área para     Estados Unidos quiere enjuiciar a los miembros
                            enfrentar los potenciales flujos de refugiados,           de los tres grupos que están involucrados en
                            guerrilleros, paramilitares o narcotraficantes, y         narcotráfico y lavado de dinero, y buscará su ex-
                            ahora terroristas, en tránsito por las fronteras.        tradición.
                                El enfoque regional también se ha hecho impe-            Rápidamente, tanto el gobierno de Pastrana
                            rativo por vía de las demandas y reclamos crecientes     como algunos sectores estadounidenses buscaron
                            de los países vecinos; ellos no sólo no han bajado la    capitalizar el nuevo contexto para destacar que la
  análısıs polítıco nº 46




                            guardia ante los efectos del conflicto armado colom-      distinción entre la lucha antinarcóticos y la lucha
                            biano en sus propias fronteras, sino que además se       contrainsurgente se hacía menos justificable, y
                            han visto involucrados en varios episodios que gene-     lograr con ello superar uno de los grandes obs-
                            raron crisis en el manejo de las relaciones fronteri-    táculos en la obtención de la ayuda internacional,
                            zas y en el propio proceso de paz. Ha sido el caso       particularmente en la norteamericana.
                            con las altisonantes declaraciones del Presidente            Ello se evidenció por la forma en que los he-
[108]                       Chávez y algunos de sus ministros, así como del          chos del 11 de septiembre permearon el debate
                            escándalo por el tráfico de armas para las FARC           realizado en octubre de 2001 en el Senado norte-
                            provenientes de Perú y bajo la complicidad de Vladi-     americano sobre el nuevo paquete de ayuda. Los
                            miro Montesinos durante el gobierno de Fujimori.         defensores de la ayuda plantearon la necesidad de
                            En varias ocasiones, el conflicto colombiano se ha        reconocer a Colombia como uno de los teatros de
                            convertido en el chivo expiatorio de la debilidad de     la batalla global contra el terrorismo. A través de
                            tales gobiernos, o en la carta que se juega para obte-   ello se ha buscado ampliar el programa anti-
                            ner fondos internacionales.                              narcóticos para apoyar la lucha contra los grupos
                                                                                     insurgentes. Se trató de redefinir el paquete de
                            A C TO I I I .                                           ayuda antinarcóticos como paquete de ayuda
                            L A D I P LO M A C I A A N T I T E R R O R I S TA        antiterrorista y de convencer a la mayoría en el
                                Los eventos del 11 de septiembre tuvieron un         Congreso de que el tráfico ilícito de drogas en
                            gran impacto en el manejo de la política exterior        Colombia alimenta una amenaza terrorista para
                            de Estados Unidos hacia el resto del mundo, así          Estados Unidos. Es de señalar que, durante el
                            como en la propia orientación de la estrategia           debate, los argumentos en contra de la aproba-
                            internacional colombiana. En adelante, el gobier-        ción de la ayuda se centraron en la eficacia de la
                            no estadounidense ha enfocado todas sus priori-          estrategia antinarcóticos, los derechos humanos y
                            dades en la “lucha global contra el terrorismo”. La      los problemas ambientales, pero ninguno rebatió
                            mirada de Estados Unidos sobre el conflicto co-           los argumentos concernientes al terrorismo.
                            lombiano se enmarca en ese nuevo contexto. Los               De este modo, después del 11 de septiembre,
                            ataques terroristas del 11 de septiembre centraron       se ha pasado de la “amenaza que representan las
                            la atención sobre los nexos de la violencia interna-     drogas para los ciudadanos norteamericanos”,
                            cional, que incluyen el terrorismo, el narcotráfico,      como argumento principal para sustentar la ayu-
                            el lavado de dinero y el crimen organizado.              da, a hacer énfasis en la “amenaza de los grupos
                                Colombia aparece involucrada en la lucha             terroristas colombianos contra ciudadanos e inte-
                            global contra el terrorismo en virtud de que tres        reses norteamericanos”. Se sostiene que la presen-


                            17   Éstas son FARC, ELN y AUC.
coyuntura
te campaña contra el terrorismo amerita continuar      partes se comprometían a tener listo un pacto de
la ayuda militar en Colombia, dirigida a operacio-     cese al fuego para el 7 de abril. Pese a ello, rápi-
nes antinarcóticos que tendrán como objetivo a las     damente la guerrilla adelantó una sangrienta
FARC y al ELN, ambos en la lista de grupos terro-      escalada terrorista. En seguida, el secuestro de
ristas del Departamento de Estado. Sin embargo,        un senador fue la gota que derramó el vaso de
el argumento no es nuevo sino, más bien, opor-         un proceso ya moribundo. El 20 de febrero el
tunista.                                               Presidente Pastrana declaró rotas las conversacio-
    Reinterpretar el papel de Estados Unidos fren-     nes con las FARC y dio por terminada la zona de
te al conflicto colombiano en términos de la lucha      despeje, ordenando a las fuerzas armadas reto-
antiterrorista concede argumentos a quienes,           mar el territorio.
desde el principio, han defendido la lucha contra-         A partir de la ruptura del proceso de paz, el
insurgente como mecanismo para erradicar el            gobierno colombiano dio un claro giro a su es-
trafico ilícito de drogas. Por esta vía se busca aca-   trategia internacional. La “diplomacia por la
bar con la ambigüedad presente hasta ahora en el       paz” y la subsiguiente “diplomacia por el dólar”
Plan Colombia, acerca de si se trataba de una          cedieron el espacio a una “diplomacia anti-
lucha antinarcóticos o una lucha contrainsur-          terrorista”. El objetivo de ella, según declaracio-
gente. En adelante, ambas quedarían legitimadas        nes del Presidente Pastrana, consiste en ejercer
en una sola y única lucha contra el terrorismo, en     una mayor presión internacional sobre los gru-
la cual Colombia podría convertirse en laborato-       pos subversivos como un factor esencial para la




                                                                                                                   análısıs polítıco nº 46
rio para la nueva política norteamericana y en         posibilidad de aspirar a “una reducción de la
un frente más de la guerra global. Así lo eviden-      intensidad del conflicto y a una negociación de
cian las declaraciones de la embajadora Patter-        paz con posibilidades de éxito”.
son, para quien “el Plan Colombia sigue siendo             El rompimiento del proceso de paz terminó
la estrategia antiterrorista más efectiva que po-      por abrir las compuertas a la identificación entre
dríamos diseñar”.                                      lucha antinarcóticos y lucha antiterrorista, así
    Desde principios del año 2002, la administra-      como a la posibilidad de que Colombia se convier-        [109]
ción Bush ha impulsado la posibilidad de ampliar       ta en teatro de operaciones de la lucha global
la ayuda antinarcóticos a Colombia para ofrecer        antiterrorista. Por solicitud de Colombia, el Presi-
respaldo a la lucha contrainsurgente. Dicha am-        dente Bush presentó en el mes de marzo de 2002
pliación incluye un mayor intercambio de infor-        un nuevo plan de ayuda consistente en 374 millo-
mación de inteligencia sobre la guerrilla, así como    nes de dólares en asistencia militar y 164 millones
el entrenamiento de un batallón adicional que          de dólares en asistencia económica y social para
sirva como fuerza de reacción rápida para prote-       Colombia. Así mismo, la Cámara de Representan-
ger la infraestructura económica, y sobre todo la      tes de Estados Unidos aprobó en marzo una reso-
petrolera. No obstante, el tema es altamente sensi-    lución que planteaba, por primera vez, ayudar a
ble en el Congreso norteamericano, dadas las           Colombia para defender su democracia de los
prevenciones que existen de que la ayuda a Co-         ataques de la guerrilla y los paramilitares.
lombia involucre a Estados Unidos en una guerra            En abril, el Presidente Pastrana viajó a Washing-
contrainsurgente al estilo Vietnam.                    ton para hacer cabildeo ante el Congreso estadouni-
    Sin embargo, estas reticencias fueron dejadas      dense en momentos en que la coyuntura le
de lado a partir de la ruptura del proceso de paz      resultaba favorable. En plena cruzada contra el te-
en febrero de 2002. Un mes atrás, el Presidente        rrorismo, nadie en Estados Unidos puede oponerse
Pastrana había dado un ultimátum a las FARC,           a que las FARC, el ELN y las AUC sean consideradas
pero las labores del asesor especial de la ONU,        terroristas. Incluso hay consenso en que no se pue-
James Lemoyne, junto con los embajadores de            den trazar líneas divisorias entre el narcotráfico y el
los Países Amigos del proceso fueron definitivas        terrorismo. Acciones como la solicitud en extradi-
en la resurrección de las conversaciones de paz,       ción de tres miembros de las FARC, incluido el jefe
que se hallaban virtualmente rotas por cuenta de       del Frente 16, más conocido como el “Negro
los controles sobre los cinco municipios desmili-      Acacio”, y las medidas para rastrear y bloquear los
tarizados que impuso el gobierno en octubre del        activos de estos grupos en el sistema financiero inter-
año anterior. Gracias a estos buenos oficios se         nacional reafirman esta tendencia.
firmó un acuerdo dos días después, con la garan-            La actitud estadounidense contrasta con la asu-
tía de la comunidad internacional; allí las dos        mida inicialmente por la Unión Europea que en
mayo incluyó a las AUC en su lista de organizacio-            N O TA S PA R A U N B A L A N C E
                            nes terroristas, pero se abstuvo de hacerlo con las               Pese a los esfuerzos iniciales del gobierno de
                            FARC, hecho que causó polémica en el gobierno                 Pastrana por fijar los alcances y los límites del
                            colombiano y en diversos sectores del país. La posi-          tratamiento internacional al conflicto armado, la
                            ción europea se basó en la polémica sobre la utili-           implementación de la “diplomacia por la paz”,
                            dad de cerrar una salida política calificando a las            que devino en una “diplomacia económica” y en
                            FARC de grupo terrorista. No obstante, luego de               su última etapa terminó siendo una “diplomacia
                            presiones y de una fuerte diplomacia presidencial             antiterrorista”, se caracterizó por las visiones y los
                            ante la Unión Europea y los distintos gobiernos,              intereses encontrados de los distintos actores
                            esta guerrilla fue incluida en la lista de organizacio-       internacionales, por la concepción vaga y oscilan-
                            nes terroristas en el mes de junio, no sin la mirada          te en la manera como el gobierno adelantó el
                            atónita por parte de algunos sectores europeos que            proceso de negociación con la guerrilla, por el
                            no se explicaban cómo sólo unos cuantos meses                 ritmo frenético y a veces imprudente del cubri-
                            atrás el propio Presidente Pastrana les solicitaba            miento informativo a las negociaciones por parte
                            con el mismo ahínco recibir a los representantes              de los medios de comunicación, nacionales e
                            de las FARC y apoyar el proceso de paz.                       internacionales, así como por el impacto de los
                                Otros escenarios internacionales fueron propi-            acontecimientos más recientes en el escenario
                            cios para esta diplomacia antiterrorista: en la               internacional.
                            Cumbre de Países Andinos, con participación de                    Un balance de los logros y desaciertos de la
  análısıs polítıco nº 46




                            Estados Unidos, realizada en Lima en el mes de                estrategia diplomática adelantada en los últimos
                            marzo, los mandatarios allí reunidos acordaron                cuatro años debe tener en cuenta que la
                            crear una estrategia común de lucha contra los                internacionalización presenta riesgos significati-
                            grupos terroristas que se nutren del narcotráfico.             vos. Algunos de ellos pueden ser controlables. Sin
                            Del mismo modo, en la Cumbre de Río, celebrada                embargo, no podemos desconocer que se maneja
                            el mes siguiente, se emitió una declaración en la             un alto grado de contingencia y de complejidad
[110]                       que se condenan los actos terroristas y secuestros            en la medida en que se eleva el número de acto-
                            perpetrados por las FARC. En esta misma reunión               res y de temas involucrados. Por fuerza, el país se
                            Pastrana le solicitó al Presidente mexicano, Vicen-           ha hecho más vulnerable a los avatares internacio-
                            te Fox, expulsar de México a los representantes de            nales, al ritmo en que los acontecimientos domés-
                            las FARC, lo cual condujo a Fox a ordenar suspen-             ticos adquieren mayor “resonancia” internacional
                            der las oficinas de la guerrilla colombiana en                 y logran producir efectos o “turbulencias” que, en
                            territorio mexicano.                                          determinados momentos, pueden ser difíciles de
                                Sin duda, la diplomacia antiterrorista ha logra-          controlar18.
                            do su objetivo de cercar internacionalmente a la                  A pesar de la centralidad del tema de la paz en
                            guerrilla. La actual coyuntura internacional y la             las primeras gestiones internacionales del gobierno
                            presión del gobierno colombiano le resta valiosos             de Pastrana, el país no tenía suficiente claridad
                            espacios a las FARC y refuerza la condena interna-            respecto al significado de la participación de la
                            cional a sus métodos. Sin embargo, no queda                   comunidad internacional en una salida negociada
                            claro cómo dicha situación contribuirá en la con-             al conflicto armado interno. Al principio se genera-
                            formación de futuros espacios de negociación y                ron muchas expectativas, e incluso se planteó que
                            de acompañamiento de la “comunidad internacio-                dicha comunidad se constituía en un garante de la
                            nal” a un nuevo proceso de paz, si es que éste                seriedad y continuidad del proceso de paz. Expec-
                            llega a darse.                                                tativas que con el tiempo mostraron ser excesivas
                                                                                          por diversas razones. Nuestro propósito, precisa-
                                                                                          mente, es intentar un balance final de todo ello.

                            18   Según algunos análisis, el gobierno internacionalizó a fondo el conflicto sin pasar la participación de la
                                 comunidad internacional por el filtro de la no intervención, la prudencia y el respeto por la soberanía del
                                 país. Contrario a lo planteado conceptualmente, la política exterior colombiana operó como una lupa
                                 frente la internacionalización del conflicto: antes que transformarla positivamente, intensificó en varias
                                 ocasiones su potencial desestabilizador. Carvajal, Leonardo. “Paz y política exterior: entre la intervención y
                                 la cooperación (a propósito de la “diplomacia por la paz” del gobierno de Andrés Pastrana el primer año)”.
                                 En: Oasis 99. Observatorio de análisis de los sistemas internacionales. Bogotá: CIPE - Universidad Externado de
                                 Colombia, 2000, p. 302.
coyuntura
La “anarquización” de la política exterior             tra muy bien las diferencias sustanciales que exis-
    La “internacionalización” de la política domés-    tían entre el gobierno y las FARC en relación con
tica colombiana ha significado para los últimos         el papel que debía desempeñar en los diálogos la
gobiernos una pérdida del monopolio de la repre-       llamada comunidad internacional. La propuesta
sentación a nivel internacional. Sobre todo en el      de conformar dicha comisión surge de las denun-
último periodo, han proliferado estrategias inter-     cias sobre los abusos por parte de la guerrilla en la
nacionales por parte de actores nacionales muy         zona de despeje. Para el gobierno, dicha comisión
diversos, que van desde los actores armados, ONG,      debía constituirse de inmediato y verificar el com-
organizaciones cívicas, autoridades locales, entida-   portamiento de la guerrilla en dicha zona. Para
des gubernamentales, todas ellas actuando de           las FARC, éste era un punto por tratar cuando se
acuerdo con sus propias lógicas e imperativos.         negociaran acuerdos susceptibles de verificación.
Por ejemplo, los actores armados también desa-         El Presidente sostuvo que no habría negociación
rrollaron sus propias estrategias internacionales      sin comisión internacional, posición en la que fue
buscando ampliar su presencia en escenarios inter-     respaldado incluso por el gobierno norteamerica-
nacionales que pudieran serles favorables, tratando    no. Pero la resistencia de las FARC hizo ceder al
de legitimar su causa, buscando reconocimiento         gobierno, que aceptó negociar sin comisión y
político o aliados para el proceso de negociación, o   reanudar las conversaciones posteriormente.
en función de otros objetivos como la compra de
material bélico o la denuncia internacional de         Un dispositivo diplomático inadecuado




                                                                                                                     análısıs polítıco nº 46
violación de los derechos humanos.                         Es innegable el avance que ha tenido la diplo-
    La vinculación entre actores domésticos e inter-   macia oficial colombiana en los últimos años; sin
nacionales, la capacidad de los actores domésticos     embargo, el dispositivo diplomático de Pastrana
de diseñar e implementar estrategias en diversos       enfrentó los mismos obstáculos que, en general,
escenarios internacionales, así como de actores        se han presentado a la política exterior colombia-
internacionales de involucrarse en el escenario        na en su conjunto. Dichos obstáculos pueden
nacional, ha tenido como consecuencia el otorgar       definirse como: dificultad en la creación, genera-           [111]
a los actores internacionales mayor capacidad de       ción, interpretación o formación de consensos
influencia sobre el proceso de paz colombiano.          nacionales, unidireccionalidad y carácter exclu-
    La “diplomacia por la paz” no tuvo en cuenta       yente en la definición de los intereses nacionales,
esta especie de “anarquización” en el manejo de        baja profesionalización del servicio exterior, difi-
la política exterior. Buena parte de sus dificulta-     cultades naturales en la coordinación interins-
des se derivan de este desconocimiento de la exis-     titucional dentro del gobierno y entre entidades
tencia y capacidad de maniobra de otros actores        del Estado, la dicotomía entre la claridad constitu-
subnacionales o supranacionales, formales e infor-     cional que señalan al Presidente de la República y
males, que incidieron y siguen incidiendo en su        a la Cancillería como conductores supremos de la
estrategia internacional.                              política exterior del país, frente a la evidencia
                                                       cotidiana de la existencia de toda una maraña de
Heterogeneidad de percepciones e intereses             actores, intereses y visiones sobre los asuntos interna-
    En el desarrollo de la “diplomacia por la paz”     cionales, roles que en la práctica no son susceptibles
se fue haciendo evidente que esa llamada “comu-        de ser dirigidos ni conducidos. En consecuencia, se
nidad internacional” no correspondía a un actor        presenta una imposibilidad funcional de coordinar
unitario y homogéneo, sino más bien a un conjun-       las internacionalizaciones que aparecen en forma
to de actores muy variados en su naturaleza, sus       paralela: la diplomacia oficial gubernamental, la
intereses, así como en su voluntad y capacidad de      diplomacia de las guerrillas, la diplomacia oficial
acción frente a la crisis colombiana. A su vez, los    pero de carácter estatal (protagonizada por el
actores domésticos tenían diferentes percepciones      Congreso, las cortes, la Fiscalía, la Procuraduría,
y expectativas respecto a la participación interna-    la Defensoría del Pueblo, entre otras instituciones
cional en el proceso de negociación19.                 del Estado), la diplomacia paramilitar, la diploma-
    El tema de una “comisión internacional de          cia de las organizaciones no gubernamentales: del
acompañamiento” en el proceso de negociación           sector privado, los grupos de presión, y en gene-
–que dio lugar a enfrentamientos entre las partes      ral, la que adelantan la gran variedad de formas
y al congelamiento de las conversaciones–, mues-       organizativas de la sociedad civil colombiana.

19   Ramírez, Socorro. Ob. cit., pp. 141 y 146.
El gobierno de Pastrana trató de centralizar la          paz, la confusión sobre lo acordado entre gobier-
                            coordinación de la diplomacia oficial guberna-                no y FARC acerca de la verificación de la zona de
                            mental. Sin embargo, como concluye Carvajal,                 despeje, y el fracaso final en las negociaciones en
                            “ello resulta difícil de lograr debido a ese comple-         febrero de 2002. Todo ello generó altos niveles de
                            jo entramado que forman los diversos intereses e             incertidumbre que al final desalentaron la solida-
                            intersecciones de las entidades gubernamentales.             ridad internacional.
                            Ello es aún más difícil cuando se trata de coordi-               No obstante, algunos resultados se pueden
                            nar el conjunto de las ‘diplomacias paralelas infor-         rescatar. Ha sido el caso de la reciente aprobación
                            males por la paz’ ”20.                                       en el Congreso estadounidense de una renova-
                                A pesar de las declaraciones y promesas al               ción del ATPA (Acuerdo de Preferencias Arance-
                            inicio del gobierno de Pastrana, la política exte-           larias para la región Andina), que si bien se halla
                            rior sigue siendo vista como un mecanismo de                 condicionada al pago de cuantiosas indemniza-
                            politiquería interna destinada a pagar favores               ciones a empresas norteamericanas en litigio con
                            electorales o a concretar acuerdos con los congre-           el Estado colombiano, ofrece ventajas al sector
                            sistas. En su mayoría, todavía los cargos clave de la        exportador nacional.
                            diplomacia política y económica del país siguen
                            siendo designados en virtud de criterios ajenos a            Una estrategia ambigua
                            la meritocracia y a la defensa de los intereses na-              Uno de los objetivos (no siempre declarado
                            cionales en el exterior. Unas cuantas excepciones            abiertamente) del Plan Colombia era poder recu-
  análısıs polítıco nº 46




                            muestran lo crucial y efectivo que resulta una               perar la iniciativa política y militar ante la ofensiva
                            diplomacia profesional y moderna, como es el                 las guerrillas. ¿Cuál ha sido el resultado hasta
                            caso de la embajada en Washington bajo la direc-             ahora en este campo?21 Los sucesivos aplazamien-
                            ción de Luis Alberto Moreno.                                 tos de las conversaciones, las cambiantes posicio-
                                                                                         nes del gobierno y una nueva escalada de las
                            La “economización” de la estrategia                          acciones guerrilleras redujeron la credibilidad en
[112]                           En muchas ocasiones la diplomacia para la paz            el proceso y la capacidad de la administración
                            quedó reducida a la búsqueda de recursos econó-              Pastrana para conducirlo. Esto alimentó a su vez
                            micos, desaprovechando escenarios y apoyos políti-           una corriente de opinión pública que empezó a
                            cos internacionales para avanzar en la promoción             creer en la viabilidad de una solución militar,
                            de la paz. Por ejemplo, el tema ambiental, que               apoyada ahora en lo que las fuerzas armadas han
                            parecía ocupar un lugar importante en el disposi-            reivindicado como éxitos operativos22.
                            tivo diplomático formulado inicialmente, terminó                 Es innegable que la reestructuración de las
                            siendo reducido al debate en torno a la fumiga-              fuerzas armadas, el cambio de estrategia, así como
                            ción de cultivos ilícitos.                                   el apoyo técnico, financiero y de inteligencia pro-
                                Aun así, y pese al activo cabildeo internacional,        veniente de Estados Unidos han producido resul-
                            los recursos económicos conseguidos por el go-               tados. Los efectos más palpables hasta hoy son la
                            bierno no han sido del monto previsto inicialmen-            existencia de los batallones antinarcóticos y la
                            te. Se cuestiona incluso la falta de compromiso de           amplia campaña de fumigación en el sur del país.
                            los mismos colombianos porque Pastrana no logró              A través de los dineros del Plan Colombia se pro-
                            recolectar los 4 billones de dólares que el Plan             porcionó también una infraestructura de apoyo a
                            Colombia diseñado en un principio había prome-               los recursos de aviación, se adquirió una flotilla de
                            tido poner en la mesa.                                       helicópteros, se brindó asistencia para la reestruc-
                                La mayor ayuda ha provenido de Estados Uni-              turación orgánica del estamento militar, se instaló
                            dos mientras que, por el lado de la Unión Euro-              un radar en la base de Tres Esquinas con el objeti-
                            pea, varios de los recursos prometidos todavía no            vo de proporcionar información a los helicópte-
                            llegan. Algunos elementos podrían explicar estos             ros de la brigada antinarcóticos, y se inició un
                            pobres resultados: los tropiezos del proceso de              programa de comando y control de radar para


                            20   Carvajal, Leonardo. Ob. cit., p. 330.
                            21   Para mayor detalle sobre los resultados del Plan Colombia al presente, véase Rojas, Diana. “Relaciones
                                 Colombia-Estados Unidos”. En: Síntesis 2002. Bogotá: IEPRI. En prensa.
                            22   Luego de la contratoma de Mitú en 1999, en la que las fuerzas armadas sorprendieron a la guerrilla con
                                 ataques nocturnos y apoyo aéreo, la correlación de fuerzas empezó a cambiar.
coyuntura
brindar un sistema capaz de monitorear los múlti-               cando en el país durante los últimos 20 años bajo
ples radares localizados en el país.                            presión norteamericana, y nuevamente vuelve a
    Indudablemente, estos resultados pueden ser                 mostrar sus fracasos: más que erradicar los culti-
reivindicados como logros de la “diplomacia por la              vos ilícitos, éstos se han desplazado hacia otras
paz” o de lo que hemos llamado “diplomacia por el               regiones del país e incluso hacia otros países.
dólar”. Sin embargo, nos encontramos lejos del                  Además, con la presión sobre las comunidades
objetivo inicial. Todavía las fuerzas armadas no están          cocaleras, se ha profundizado la crisis económica
en capacidad de derrotar militarmente a las guerri-             y social del sur del país, a pesar de los programas
llas y de quitarles la iniciativa en el terreno. La gue-        de sustitución voluntaria y desarrollo alternativo.
rra ha arreciado y la guerrilla ha sufrido duros
golpes; no obstante, muchos sectores se preguntan               E P Í LO G O : ¿ Q U É L E Q U E D A
en Colombia si acaso no será más efectiva la inver-             AL NUEVO GOBIERNO?
sión social que la militar para diezmar la guerra.                  Hace cuatro años el país gozaba de visibilidad
    De otra parte, la “diplomacia por la paz” refor-            e interés internacional. La administración que se
zó la “narcotización” de la agenda internacional                iniciaba tuvo ventajas para el desarrollo de una
del país. Sin lugar a dudas, la piedra angular del              política internacional activa que apoyara el na-
Plan Colombia ha sido la erradicación aérea, es-                ciente proceso de paz con la guerrilla. Por el con-
trategia que se basa en los resultados obtenidos en             trario, la situación actual significa un giro de 180
los países andinos23. Las operaciones se iniciaron              grados. Del apoyo y la mirada benévola y entusias-




                                                                                                                             análısıs polítıco nº 46
el 19 de diciembre de 2000 en el departamento                   ta frente al proceso de paz, se ha pasado al desen-
de Caquetá y luego siguieron en el vecino depar-                canto y la indiferencia. Por ello, el reto del nuevo
tamento de Putumayo. Poco después se traslada-                  gobierno será la recuperación del interés y, sobre
ron a zonas del norte y oriente del país. Aunque                todo, construir credibilidad en torno a estrategias
el balance sea prematuro –dado que el Plan Co-                  realistas y viables para el tratamiento del conflicto
lombia lleva menos de dos años de aplicación–,                  armado en Colombia.
los resultados hasta ahora no son los más alenta-                                                                         [113]
dores. Un reporte de Naciones Unidas fechado el                 La lucha global contra el terrorismo
19 de mayo de 2002 indicaba que los cultivos de                     El cambio en el panorama internacional le da
coca se habían incrementado en un 60% durante                   más posibilidades al país de seguir en el centro de
el último año, cubriendo las bajas en producción                las preocupaciones internacionales dada la
presentadas por Perú y Bolivia.                                 “securitización” de la agenda internacional. La
    La oposición a la erradicación aérea en Colom-              mirada de los países sobre el conflicto colombia-
bia y las críticas por parte de sectores del Congre-            no, particularmente la de Estados Unidos, se
so norteamericano se vieron reforzadas por la                   enmarca en el nuevo contexto generado por la
iniciativa emprendida por los gobernadores de los               reacción a los ataques terroristas del 11 de sep-
departamentos del sur del país, aquellos que más                tiembre. No obstante, la polémica suscitada por la
directamente ven afectadas sus poblaciones por la               no inclusión inicial de las guerrillas en la lista de
campaña de erradicación de cultivos. Los gober-                 organizaciones terroristas de la Unión Europea
nadores dieron a conocer los problemas de sus                   mostró hasta qué punto no queda claro, ni para
regiones a través de una campaña internacional                  los gobiernos europeos ni para el gobierno colom-
en la que pidieron menos fumigación aérea y más                 biano, cuáles son las consecuencias que se derivan
programas de sustitución y desarrollo alternativo.              de la lucha global contra el terrorismo para el
Una de las críticas a la estrategia de erradicación             tratamiento del conflicto armado colombiano y la
de cultivos por vía aérea se dio en torno a los                 reanudación de las negociaciones con los grupos
efectos nocivos de la fumigación sobre la salud                 armados, ahora “terroristas”.
humana y el medio ambiente.                                         El nuevo gobierno se enfrenta al imperativo de
    En el Plan Colombia se “recicla” entonces la                mostrar los resultados del Plan Colombia, ya que
misma estrategia antinarcóticos que se viene apli-              en los primeros años de su aplicación éstos no


23   Según datos del Departamento de Estado, desde el año 2000 el cultivo de coca disminuyó un 33% en Bolivia y
     12% en Perú, gracias a la erradicación aérea. En los cinco últimos años, cada país redujo los cultivos ilícitos en
     más del 60%. Éste también se planteó como el objetivo en Colombia, donde el Plan supone una reducción del
     50% en los cultivos de coca durante los próximos cinco años.
han sido los esperados. En el reporte de junio         tener, en algunos casos, o recuperar, en otros, las
                            pasado de la Contraloría General del Congreso de       puertas abiertas por la “diplomacia por la paz” de
                            Estados Unidos, GAO, se cuestionó el compromi-         Pastrana. Sin embargo, el éxito de lo que promete
                            so del gobierno colombiano frente al Plan y los        ser la continuidad de una activa diplomacia presi-
                            resultados concretos de la ayuda. Ello dificulta a      dencial, empieza por acallar los temores y las du-
                            su vez la consecución de recursos frescos, tal y       das que se tienen en torno al nuevo Presidente.
                            como lo revelan los álgidos debates que han teni-      En efecto, los rumores respecto a sus pasados
                            do lugar en el Congreso norteamericano para la         vínculos con paramilitares y narcotraficantes, así
                            aprobación del nuevo paquete de ayuda. Además,         como por la reticencia que suscita su propuesta
                            los recursos disponibles para asistencia internacio-   de autoridad entre algunos sectores si ella signifi-
                            nal por parte de los países industrializados se        ca una guerra total, son obstáculos para el mante-
                            reorientan hacia otras prioridades. En el caso de      nimiento y la profundización de una solidaridad
                            Estados Unidos, su lucha contra el terrorismo          europea que en los cuatro años de la administra-
                            centra la atención y los recursos en los países de     ción Pastrana alcanzó niveles sin precedentes.
                            Asia Central y el Medio Oriente.                       Uribe, de todos modos, ha comenzado tratando
                                                                                   de hacer frente a esas reticencias con los anuncios
                            Credibilidad internacional                             de un eventual diálogo y la búsqueda de la media-
                                Los actores internacionales, especialmente los     ción de Naciones Unidas en el conflicto.
                            europeos, miran con mucha preocupación el
  análısıs polítıco nº 46




                            agravamiento de la compleja situación colombia-        Tomar la “internacionalización” por los cuernos
                            na. Ello, junto con la información y la experiencia        De la experiencia del gobierno anterior, la
                            acumulada en los últimos cuatro años, han ido          nueva administración puede sacar como lección
                            generando una actitud de escepticismo frente a         que en el manejo de la crisis del país resulta más
                            una solución negociada de la guerra colombiana.        adecuado imprimir una orientación “selectiva” a
                                A ello se suma la grave crisis humanitaria que     la internacionalización, es decir, internacionalizar
[114]                       amenaza empeorarse en los años siguientes. En          lo necesario y mantener en el nivel doméstico
                            varias categorías mundiales de problemas humani-       aquellos asuntos que no requieren tratamiento en
                            tarios, Colombia se ubica en los primeros lugares:     el exterior, o que al tener vínculos con el escena-
                            registra el mayor índice de secuestros del mundo;      rio internacional magnifican su potencial
                            fuera de los conflictos africanos, es uno de los        desestabilizador, dificultando la solución negocia-
                            países con más niños reclutados para la guerra;        da. Se trata entonces de internacionalizar todo
                            tiene una población indigente –que crece cada          aquello que dinamice y coadyuve al manejo inter-
                            año– superior al promedio de los países latinoame-     no del tema, así como de “domesticar” aquellos
                            ricanos; sus muertos fuera de combate equivalen a      temas que requieran un típico manejo nacional y
                            los que fallecen en guerras de alta intensidad, y en   evitar aquellos factores internacionales que pue-
                            los últimos cuatro años se han desplazado más          dan entorpecer el manejo interno de conflicto
                            personas por el conflicto que en los diez años de       armado. La internacionalización de la paz –y de
                            la guerra centroamericana. Estas realidades no         los demás temas de la agenda política exterior–,
                            pueden esconderse, y menos aún se pueden pos-          debe buscar disminuir la “vulnerabilidad” del país
                            tergar las respuestas ante problemas tan graves.       ante los hechos que acontecen por fuera de las
                            Para ello es preciso contar con el apoyo interna-      fronteras nacionales y controlar la “sensibilidad”
                            cional.                                                del proceso frente a las diversas situaciones del
                                El legado de la administración Pastrana consis-    acontecer nacional. Ello es particularmente álgido
                            te en haber posicionado a Colombia dentro de las       en relación con el tema del terrorismo hoy.
                            prioridades de la agenda norteamericana. El                Es indudable que el país requiere una diplo-
                            próximo gobierno tendrá la ventaja de poder            macia activa y adaptada a las condiciones cam-
                            reinventar y ajustar el Plan Colombia a las nuevas     biantes y complejas del actual escenario
                            realidades. Sin embargo, debe ser consciente de        internacional, capaz de aprovechar las oportuni-
                            que no tendrá mucho tiempo para presentar el           dades y superar los límites que se generan
                            proyecto y debe ostentar una política internacio-      internacionalmente frente a la crisis colombiana.
                            nal más coherente.                                     No obstante, ¿hasta qué punto es posible distin-
                                Con la gira adelantada por Álvaro Uribe Vélez      guir claramente cuáles elementos resultan favora-
                            a Estados Unidos y Europa, éste ha buscado man-        ble o desfavorablemente internacionalizados, y
coyuntura
hasta dónde el nuevo gobierno nacional contará          no es una opción para el país; en realidad, no po-
con el margen de maniobra y con la capacidad de         demos decidir si internacionalizarnos o no porque
controlar dichos elementos? No sólo el gobierno         ya de hecho lo estamos. Sin embargo, existe aún un
entrante cuenta con poco oxígeno en sus reservas,       margen de maniobra susceptible de ser ampliado
dado el desgaste del proceso de paz y la agudiza-       para decidir cómo internacionalizar los temas de la
ción de la guerra, sino que además la turbulencia       guerra y de la paz.
internacional actual le resta posibilidades de ac-         La experiencia de los últimos años nos muestra
ción autónoma.                                          que el país no estaba preparado para afrontar este
    Es evidente que una participación asertiva de       proceso acelerado de internacionalización, más
Colombia en el proceso de globalización pasa nece-      aún cuando a lo largo de su vida republicana se
sariamente por una solución sólida y a largo plazo      había caracterizado por su carácter marcadamente
de su conflicto armado interno. Para el país, los        “parroquial”. La internacionalización sigue siendo
costos que representan la inestabilidad, la pérdida     un reto tanto en su comprensión como en su ma-
de competitividad y el deterioro de la imagen ex-       nejo práctico. Y es justamente en este campo don-
terna como resultantes de la situación de guerra        de se presentan serios peligros para el futuro del
han sido muy altos. Por ejemplo, la calificación de      país. Lo peor que podría pasarnos es que a medida
Colombia como país riesgo, que incide en su             que se agudiza el conflicto y el proceso de paz se
competitividad de los mercados internacionales,         hace inviable, Colombia termine cayendo, dentro
está directamente relacionada con la existencia del     de unos años, en la categoría de los países “desahu-




                                                                                                                  análısıs polítıco nº 46
conflicto armado, el cual afecta de manera directa       ciados”, países que a nadie interesan y pueden
la estabilidad económica y política del país. En este   “desaparecer” del escenario mundial sin mayores
momento y hacia el futuro, la internacionalización      traumatismos.



                                                                                                               [115]
La compleja
                            relación colombo-
                            venezolana.
                            Una coyuntura
                            crítica a la luz
                            de la historia
                                                                       las relaciones entre colombia y
                                                                       Venezuela han oscilado entre largos períodos de
                                                                       distanciamiento y conflicto, y breves y esporá-
                                                                       dicas fases de cooperación. Los primeros, han
                                                                       correspondido a tensiones derivadas de la segu-
                                                                       ridad fronteriza, a una excesiva acumulación de
                                                                       asuntos sin resolver y a la parálisis de los mecanis-
  análısıs polítıco nº 46




                                                                       mos previstos para el diálogo y la negociación.
                                                                       Los segundos, han tomado forma una vez se han
                                                                       logrado superar las coyunturas más álgidas, o
                                                                       cuando se llega a un manejo concertado de los
                                                                       problemas de seguridad, lo que permite una
                                                                       reactivación de la búsqueda de acuerdos sobre
[116]                                                                  los demás aspectos de la relación binacional.
                                                                           Desde 1999, ambos países han entrado de nue-
                                                                       vo en un período de desencuentro, y no faltan
                                                                       razones que ayuden a explicarlo. En estos años, las
                                                                       dos naciones han enfrentado críticas coyunturas
                                      Socorro Ramírez Vargas           internas, al mismo tiempo que se ven obligadas a
                                 Profesora del Instituto de Estudios
                                                                       asumir las complejas dinámicas hemisféricas e
                             Políticos y Relaciones Internacionales,
                                    IEPRI, Universidad Nacional de
                                                                       internacionales de un mundo globalizado en el
                                                         Colombia      que no sólo la Región Andina sino casi toda Amé-
                                                                       rica Latina y el Caribe no encuentran hasta ahora
                                                                       formas positivas de inserción.
                                                                           Que existan problemas en una frontera muy
                                                                       activa entre países vecinos no puede ser un argu-
                                                                       mento suficiente para que todos los asuntos pen-
                                                                       dientes se transformen en otras tantas fuentes de
                                                                       conflicto. La existencia de incidentes e interpre-
                                                                       taciones encontradas entre naciones que, como
                                                                       Colombia y Venezuela, comparten una extensa y
                                                                       diversa zona fronteriza es apenas normal1. Ha-
                                                                       bría que preguntarse si estas dificultades tienden
                                                                       a transformarse en conflicto por la persistencia
                                                                       tácita o explícita, en el fondo de la relación entre
                                                                       ambos países, de serios temores sobre la existen-

                                                                        1   La frontera tiene una extensión de 2.219
                                                                            kilómetros, y de ella hacen parte áreas de intensa
                                                                            conurbación y zonas de menor población en
                                                                            donde se comparten importantes recursos
                                                                            naturales.
coyuntura
cia de presuntas o reales amenazas a la seguri-        RELACIONES CONDICIONADAS
dad del uno por parte del otro. Sería necesario        POR LA SEGURIDAD
preguntarse también si el diferendo limítrofe              En 1833, apenas tres años después de la disolu-
continúa siendo una fuente de profunda intran-         ción de la Gran Colombia, Caracas y Bogotá
quilidad y desconfianza mutua, tan profunda,            firmaron el Tratado Pombo-Michelena. El conve-
que ha llevado incluso a que, en sus cálculos          nio se refería no sólo a los límites entre ambos
estratégicos, cada Estado considere a su vecino        países, sino también al comercio y la navegación
como la primera y eventual hipótesis de conflic-       entre ellos. A pesar de que ese temprano y amplio
to armado internacional.                               acuerdo jamás entró en vigor, sí abrió un período
    Así mismo, cabe la pregunta de si la persisten-    de cooperación entre las dos naciones, del que
cia silenciosa de esta hipótesis, alimentada por       hacía parte incluso el compromiso de ayuda mu-
enfoques realistas de las relaciones internacionales   tua frente a los rebeldes que intentaran conspirar
que no se ajustan a los inaplazables imperativos de    contra los respectivos gobiernos. Luego, en 1842,
cooperación que hoy impone la globalización en         un convenio de amistad estableció la libre navega-
curso, subyacen y condicionan todos los demás          ción por los ríos comunes, en el Lago de Mara-
nexos entre ambas naciones. Tal vez por ello, un       caibo y en el Orinoco hasta el Atlántico. Sin
aumento ocasional de las tensiones en torno al         embargo, estos episodios de cooperación se vie-
problema de seguridad tiende a magnificar todos         ron luego frenados por la reapertura y posterior
los demás problemas pendientes, a paralizar los        parálisis de las negociaciones limítrofes, que lleva-




                                                                                                                  análısıs polítıco nº 46
mecanismos institucionales para su solución y a        ron a Venezuela, dos años después, a suprimir la
propiciar su acumulación, lo que a su vez, entur-      libre navegación antes acordada.
bia aún más la relación entre los dos países. Por          La difícil labor de delimitación de las fronteras
fortuna, hasta ahora los gobiernos centrales de        terrestres se tomaría un siglo. En 1881, luego de
Colombia y Venezuela han respetado fielmente el         infructuosas negociaciones directas, Bogotá y
acuerdo de solución pacífica de controversias que       Caracas decidieron someter sus diferencias al
firmaron a comienzos del siglo XX. Gracias a ello,      arbitraje. La expedición del laudo español tomó         [117]
las coyunturas críticas siempre se han resuelto        diez años, pero luego, desde 1891, transcurrieron
mediante el diálogo directo y, en las ocasiones en     cincuenta años de continuas discrepancias sobre
las que éste se ha considerado agotado, ambas          la ejecución del laudo, debido a sus implicaciones
naciones han recurrido a instancias mediadoras         frente a temas como el comercio y la navegación.
internacionales y han acogido sus conclusiones.        Para resolver las diferencias sobre la viabilidad de
Sin embargo, los asuntos de seguridad siguen           su aplicación parcial y la demarcación de la fron-
impidiendo la consolidación de una sólida              tera, en 1916 los dos gobiernos acudieron de nue-
confianza mutua entre los dos estados, y la coordi-     vo al arbitraje, esta vez suizo, que a su vez, tardó
nación de políticas e instrumentos para la aten-       otros seis años. Como el consejo suizo estaba
ción de la agenda binacional.                          facultado además para demarcar la frontera, en
    En este trabajo nos proponemos ubicar la           1922 designó una comisión de expertos, quienes,
crítica coyuntura por la que viene atravesando la      acompañados por misiones de Venezuela y Co-
relación binacional entre febrero de 1999 y junio      lombia, iniciaron sus trabajos de demarcación en
de 2002 –período en el que coinciden los gobier-       aquellos sectores fronterizos donde no existía
nos de Hugo Chávez y Andrés Pastrana– en el            acuerdo. Esta labor concluyó en 1924, sin que
contexto de una historia más amplia de las rela-       hubiera logrado dar por terminado su cometido.
ciones binacionales. Primero, situaremos esta              A pesar de no haber logrado todos sus propósi-
etapa en la ya muy larga historia de una relación      tos, los arbitrajes de 1891 y 1922 contribuyeron a
centrada en la delimitación de las fronteras te-       crear un clima favorable para las relaciones
rrestre y de áreas marinas y submarinas. Luego,        binacionales como lo reflejan el convenio de 1925
mostraremos su lugar en relación con el corto          para la construcción del puente internacional
pero productivo esfuerzo de acercamiento mu-           sobre el río Táchira, y el acuerdo de 1928 sobre
tuo y de establecimiento de canales de diálogo y       reposición de hitos fronterizos y demarcación de
negociación acordados a fines de los años ochen-        puntos de la frontera; pero lo más importante es
ta. Finalmente, desde allí revisaremos la crecien-     que contribuyeron a la firma en 1939, del tratado
te tensión binacional vivida durante los últimos       de no agresión, conciliación, arbitraje y arreglo
años.                                                  judicial –uno de los acuerdos más completos en el
ámbito hemisférico–, que contempla la renuncia                 primera comisión de integración fronteriza. Esto
                            al recurso de las armas como instrumento político              fue posible, entre otras cosas, gracias a que, con la
                            en la relación binacional, la solución pacífica de              firma del Frente Nacional en Colombia, en 1957,
                            las controversias y el establecimiento de una comi-            y del Pacto de Punto Fijo en Venezuela, en 1958,
                            sión permanente dedicada a examinar y conciliar                se produjeron cambios políticos en los dos países
                            las cuestiones en litigio. Este ambiente cooperati-            que trajeron estabilidad a cada uno de ellos y
                            vo permitió finalmente, en 1941, el acuerdo de                  abrieron espacios de mutua cooperación.
                            límites terrestres y de navegación, en el que los                  Luego siguieron veinte años de tensiones oca-
                            dos países se reconocen recíprocamente y a per-                sionadas por los intentos frustrados de delimita-
                            petuidad el derecho de libre navegación de los                 ción de áreas marinas y submarinas en el Golfo de
                            ríos comunes.                                                  Venezuela, que coparían de nuevo la relación. Al
                                Superado el momento álgido sobre asuntos                   concentrarse ésta en los asuntos fronterizos, se
                            limítrofes, fue posible entonces entrar a conside-             paralizaron casi todos los acuerdos de coopera-
                            rar otros asuntos esenciales de la relación. En                ción, incluida la comisión de integración fronteri-
                            1942, se acordó un estatuto fronterizo en térmi-               za, la cual, a pesar de haber sido creada con
                            nos muy amplios y cooperativos, tanto que elimi-               carácter permanente, dejó de funcionar. Aun
                            nó el pasaporte en la región fronteriza y reguló               cuando habían sido ya muchas las décadas perdi-
                            los flujos espontáneos entre poblaciones vecinas,              das en la relación entre los dos países, los años
                            estableció un manejo conjunto de asuntos am-                   setenta y ochenta significaron un enorme retroceso
  análısıs polítıco nº 46




                            bientales y definió un sistema de cooperación                   frente al proceso puesto en marcha por el estatuto
                            judicial y de seguridad fronteriza, con el compro-             fronterizo de 19423, y por haber ido incubando
                            miso de apoyo mutuo para la persecución de                     uno de los episodios más críticos de la relación
                            cuatreros, contrabandistas y delincuentes con el               binacional.
                            fin de evitar que se refugiaran en el territorio                    Ante la falta de avance en las negociaciones
                            vecino o buscaran desde allí desarrollar su activi-            durante los años setenta, el diferendo fronterizo
[118]                       dad delictiva2. Sin embargo, estas disposiciones se            se hizo más conflictivo, y su uso político y electo-
                            fueron desdibujando progresivamente hasta el                   ral frustró una fórmula de arreglo conocida como
                            punto que hoy, a comienzos del siglo XXI, las                  la Hipótesis de Caraballeda. Esa coyuntura repre-
                            poblaciones fronterizas tienen dificultades hasta               sentó un punto de inflexión en la historia del
                            para apoyarse en sus urgencias escolares o de                  diferendo, ya que el problema dejó de ser una
                            salud, y no existe entre ellas un manejo conjunto              discusión jurídico-técnica entre dos estados, para
                            de los temas de seguridad.                                     convertirse en un asunto político-electoral, espe-
                                El acuerdo de límites y el estatuto de frontera            cialmente en Venezuela4. El asunto exacerbó ade-
                            abrieron, entre 1941 y 1969, el período de coope-              más, en ese país, los antagonismos ya existentes
                            ración más amplio que ha conocido la relación,                 entre el gobierno y la oposición, y llevó a la ruptu-
                            en el que –salvo los episodios de 1952, asociados a            ra de las reglas que se habían observado en la
                            problemas de soberanía sobre los cayos de Los                  formulación y ejecución de la política exterior
                            Monjes– primó en esas casi tres décadas un mane-               venezolana, sustentada hasta entonces en un fuer-
                            jo proactivo de la vecindad. Los más ricos en ini-             te consenso bipartidista y en actitudes comparti-
                            ciativas de cooperación fueron los siete años                  das como la discreción, la moderación en el
                            finales, de 1959 a 1966, con la firma de acuerdos y              manejo de los conflictos y la responsabilidad polí-
                            de cooperación y la conformación en 1965 de la                 tica conjunta5. Esta ruptura del consenso, que


                            2   Perazzo, Nicolás. Historia de las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia. Caracas: Ediciones de la
                                Presidencia de la República, 1981.
                            3   García, Andelfo y Urdaneta, Alberto. “Desarrollo fronterizo: imperativo binacional”. En: Ramírez, Socorro
                                Ramírez Cadenas, José María (editores). Colombia y Venezuela: agenda común para el siglo XXI. Bogotá: IEPRI,
                                Universidad Nacional de Colombia - Universidad Central de Venezuela - Corporación Andina de Fomento -
                                Convenio Andrés Bello - Tercer Mundo Editores, 1999, pp. 281-318.
                            4   Jaffe, Angelina. Las delimitaciones de zonas marinas y submarinas en el Golfo de Venezuela. Caracas: s.f.
                            5   Rey, Juan Carlos. El futuro de la democracia en Venezuela. Caracas: Instituto Internacional de Estudios Avanzados,
                                1989.
coyuntura
obedecía a la crisis del modelo económico y al              dejar profundas heridas en cada país y en la rela-
deterioro del sistema político acordado en Punto            ción bilateral. Pero la tensión del diferendo copó la
Fijo, unió el tema del Golfo y de la migración de           relación, y los asuntos pendientes se fueron hacien-
colombianos a Venezuela a la lucha política inter-          do cada vez más explosivos a falta de su adecuado
na, y llevó a la suspensión de las negociaciones            tratamiento binacional.
entre ambos países en marzo de 1981. A partir de                Diecisiete meses después de haber estado ad
entonces las tensiones fueron en continuo creci-            portas de un enfrentamiento bélico, los dos presi-
miento. Al año siguiente, Estados Unidos vendió a           dentes, ambos hombres de frontera –Carlos An-
Venezuela aviones caza F-16, con los cuales este            drés Pérez, de Rubio Táchira, y Virgilio Barco, de
país aumentaba su capacidad bélica. A su vez, en            Cúcuta Norte de Santander– decidieron darle un
1984, en Bogotá se publicaron mapas en los que              vuelco a la relación para conjurar cualquier riesgo
aparecían los cayos de Los Monjes como parte de             futuro. Para ello realizaron una serie de reunio-
Colombia, y se demandó ante el Consejo de Esta-             nes, llegaron a importantes acuerdos y pusieron
do la nota del canciller colombiano que, en 1952,           en marcha mecanismos institucionales de mucha
le había reconocido soberanía a Venezuela sobre             utilidad. Así, se desbloqueó la discusión de asun-
esos cayos. Entre tanto, la armada venezolana               tos que venían perturbando la relación.
capturaba pesqueros colombianos, incursionaba                   El encuentro presidencial se produjo en Cara-
en el territorio y espacio aéreo colombiano, y              cas, el 3 de febrero de 1989, el mismo día de la
violaba el derecho a la libre navegación por los            posesión de Pérez, y permitió varios acuerdos:




                                                                                                                       análısıs polítıco nº 46
ríos comunes. Para completar el panorama, entre             integrar la comisión de conciliación prevista en
1985 y 1987 se produjo una serie de incidentes              el tratado de 1939, hacer un inventario de las
fronterizos de naturaleza diversa6. En Colombia,            cuestiones pendientes y proponer una metodo-
hasta 1986, el diferendo no había suscitado deba-           logía para su tratamiento, y conformar las comi-
tes públicos, ni había sido usado políticamente,            siones de desarrollo fronterizo. Mes y medio
pero el progresivo caldeamiento del tema hizo               después se reunieron nuevamente, esta vez en la
que la campaña electoral de ese año lo tuviera              población fronteriza de Ureña, y procedieron a          [119]
como uno de los pocos asuntos de política exte-             designar las personas que integrarían la comi-
rior presentes en el debate político.                       sión de conciliación y los miembros de las comi-
    En ese contexto de parálisis de las negociacio-         siones presidenciales. Un año más tarde, el 6 de
nes y de permanentes incidentes fronterizos, en             marzo de 1990, de nuevo Pérez y Barco se encon-
agosto de 1987 se generó el mayor de ellos cuando           traron en Santa Marta para recibir el informe de
la corbeta colombiana Caldas, que navegaba en               los altos comisionados. Seis temas importantes
aguas que Colombia considera en litigio y Venezue-          conformaban la agenda binacional: 1) delimi-
la como aguas sobre las cuales ejerce soberanía, fue        tación de áreas marinas y submarinas; 2) dem-
interceptada por naves de guerra venezolanas. La            arcación y densificación de hitos; 3) cuencas
situación, que estuvo a punto de ocasionar un en-           hidrográficas compartidas; 4) navegabilidad de
frentamiento militar de gravísimas consecuencias,           los ríos comunes e internacionales; 5) migración,
se solucionó luego de la intervención de la OEA,            y 6) asuntos fronterizos. Como parte de la meto-
de países amigos y de escritores de los dos países.         dología se acordó un tratamiento global y direc-
Sin embargo, hasta finales de 1988, las relaciones           to de los temas de la agenda. En cuanto a los
binacionales permanecieron congeladas, continua-            mecanismos, además de las reuniones de los
ron las acusaciones mutuas, los incidentes de viola-        presidentes y cancilleres, se establecieron perió-
ción del espacio aéreo y terrestre en uno y otro            dicos encuentros de vicecancilleres, como una
país, así como la polarización de la opinión. Afortu-       forma de seguimiento a los problemas y los
nadamente, el episodio de la corbeta Caldas reflejó         acuerdos. También se pusieron en marcha las
–lo que ha sido una constante en las relaciones             Comisiones Negociadoras (Coneg), encargadas
entre los dos países– que a pesar de los conflictos         de los cinco primeros asuntos de la agenda, y las
se ha respetado siempre el acuerdo de solución              Comisiones Presidenciales de Asuntos Fronteri-
pacífica de las controversias logrado en 1939. Esto          zos (Copaf), que debían atender el sexto tema
ha impedido un enfrentamiento bélico que podría             relacionado con la zona fronteriza y la vecindad.


6   Presidencia de la República. Memoria al Congreso, 1986-1987. Bogotá: Imprenta Nacional, pp. 395-397.
Al revisar el desarrollo de los acuerdos logrados         estatal y político les ha quitado autonomía como
                            entre 1989 y 1998, se observa que los presidentes,            órganos de vecindad y cooperación binacional. La
                            cancilleres y viceministros se reunieron una y otra           falta de compromiso de los dos estados en el desa-
                            vez en señal de entendimiento, y aprovecharon los             rrollo de sus propuestas, las han hecho aparecer
                            eventos multilaterales para dialogar sobre diversos           como entes inoperantes, dedicados a acumular
                            puntos de la agenda. Las Coneg fueron integradas              diagnósticos. Tras doce años de existencia, sólo un
                            por representantes de las principales organizacio-            10% de sus recomendaciones se habían converti-
                            nes políticas de cada país, y su primera reunión              do en programas fronterizos9. Dejando atrás el
                            conjunta se realizó el 14 de julio. En 1998, las              análisis de los logros de esta etapa en la que pre-
                            Coneg entregaron a los presidentes saliente y en-             dominó la cooperación, concentrémonos en la
                            trante de Colombia, Ernesto Samper y Andrés                   coyuntura crítica que de nuevo experimentó la
                            Pastrana, así como al Presidente Rafael Caldera de            relación con el cambio de los gobiernos que ha-
                            Venezuela, un informe de sus acciones desde 1989.             bían impulsado tres años de acercamiento pro-
                            Aunque no se conocen los avances de las negocia-              ductivo. El distanciamiento inicial de los nuevos
                            ciones, han surgido críticas al desempeño y utili-            gobernantes, seguido de los efectos nefastos del
                            dad de las comisiones7, y unas pocas defensas de su           conflicto colombiano, aumentaron los problemas
                            sentido, funcionamiento y alcance8.                           de seguridad en la frontera. Éstos sólo fueron
                                En cuanto al funcionamiento de las Copaf, se              cediendo cuando se acordaron mecanismos
                            pueden establecer tres periodos. El primero, de               binacionales para su examen y manejo.
  análısıs polítıco nº 46




                            1989 a 1991, que gracias al fuerte compromiso de                  A fines de 1994, como lo señalan investigado-
                            los presidentes Pérez y Barco llevó a que se reali-           res venezolanos, se empieza a vislumbrar un giro
                            zaran 15 encuentros, la mitad de los ocurridos                en la actitud de Caracas hacia Colombia. Las dis-
                            desde su creación hasta mediados de 2002. El                  crepancias habían comenzado en torno a la elec-
                            segundo período, de 1992 a 1998, disminuyó el                 ción del secretario general de la OEA, cuando se
                            número de reuniones a una por año, lo que refle-              enfrentaron el Canciller venezolano, Miguel Án-
[120]                       ja la crisis interna que vivió Venezuela –dos golpes          gel Burelli, y el Ex presidente colombiano, César
                            de Estado y la salida de Pérez–, y los problemas              Gaviria. Este incidente generó malestar en Vene-
                            fronterizos derivados de la agudización del con-              zuela y fue seguido, en 1995, por una dura actitud
                            flicto armado colombiano. En el tercero, de 1999              que intentaba dejar en claro que no se continua-
                            a 2002, se vivieron dos años de parálisis de las              ría otorgando a Colombia la importancia en la
                            Copaf, y posteriormente un retorno transitorio de             agenda de política exterior, que se le había dado
                            su acción en medio de la agudización de las crisis            durante los cinco años anteriores. A ese deterioro
                            internas de cada país, de los problemas en la fron-           contribuyó el interés del Presidente Rafael Calde-
                            tera y de las divergencias entre los dos gobiernos.           ra por distanciarse de la política del destituido
                                En los períodos de mayor actividad, las Copaf             Presidente Pérez, quien había acordado todo el
                            han contribuido a establecer un clima propicio                esquema de negociación y vecindad antes descri-
                            para la integración binacional y a impulsar pro-              to10. Cada vez era menos frecuente encontrar
                            yectos para las regiones fronterizas. Su parálisis en         expresiones que reconocieran la importancia
                            momentos de crisis les ha hecho perder capacidad              política de atender seriamente la relación entre
                            de incidencia, y la desconfianza entre el personal             Venezuela y Colombia; el lenguaje diplomático


                             7   Charry Samper, Héctor. “Incidencia de la situación de seguridad en la frontera colombo-venezolana y del
                                 proceso de delimitación de áreas marinas y submarinas en el conjunto de las relaciones bilaterales”. En:
                                 Lanzetta, Mónica. Agenda a largo plazo de la relación colombo-venezolana. Bogotá: Tercer Mundo Editores -
                                 Corporación Andina de Fomento - Cámara de Comercio e Integración Colombo Venezolana, 1997, pp. 292-
                                 293. Carlos Romero, en el comentario a dicha ponencia manifestó acuerdo con la posición de Charry.
                             8   Area, Leandro. ¿Cómo negociar con los vecinos? La experiencia colombo-venezolana. Caracas: Instituto de Altos
                                 Estudios Diplomáticos Pedro Gual, Ministerio de Relaciones Exteriores, 2000, p. 36.
                             9   Ramírez, Socorro. “La frontera colombo-venezolana: entre episodios de cooperación y predominio del
                                 conflicto”. Ponencia para el taller “Fronteras e integración en el Gran Caribe”, organizado por CRIES,
                                 Panamá junio de 2002.
                            10   Hernández, Miguel Ángel. “De Ureña a Cararabo: integración y conflicto en las relaciones colombo-
                                 venezolanas”, p. 11.
coyuntura
tendía a privilegiar la competencia –cuando no la            zona fronteriza realizada por los dos cancilleres,
tensión y la desconfianza– y a restarle prioridad a           continuaron las recriminaciones mutuas. La re-
los asuntos binacionales11. Del lado colombiano,             unión de las Copaf tuvo cuatro convocatorias
comenzaba la aguda polarización interna durante              fallidas; el encuentro de los presidentes Caldera y
el gobierno de Samper y la extrema presión norte-            Samper en Arauca fue cancelado luego de que
americana, que en medio de la crisis económica               este último mencionara, en su discurso del 20 de
debilitaron al Estado y acrecentaron su incapaci-            julio ante el Congreso, una posible venta de armas
dad para darle salida al desbordamiento del con-             al narcotráfico y la guerrilla por parte de militares
flicto interno. En ese contexto, mientras los                venezolanos. Nuevos ataques de la guerrilla a
gobiernos se distanciaban, la relación binacional            poblaciones venezolanas en 1997 fueron seguidos
pasaba de una “desgolfización” relativa al                    por la activación del Teatro de Operaciones No. 2
“enguerrillamiento”12.                                       en la Fría, Estado Táchira, y por la amenaza vene-
    Justo en febrero de 1995, cuando Rafael Calde-           zolana de llevar los casos fronterizos ante las Na-
ra comenzaba su gobierno, el ELN atacó un puesto             ciones Unidas y la OEA.
fluvial de la Armada venezolana en la población de               Entre tanto, las FARC se dirigían a diversos
Cararabo, que dejó ocho infantes de marina muer-             sectores políticos y sociales venezolanos para
tos. Los choques en la frontera pasaron a ocupar             buscar un modus vivendi en la frontera. En ese
entonces el lugar central que antes había tenido el          sentido, publicaron un mensaje en la prensa vene-
diferendo fronterizo en la opinión y los medios de           zolana advirtiendo que Estados Unidos quería




                                                                                                                        análısıs polítıco nº 46
comunicación. Como el ambiente no se prestaba                involucrar a las fuerzas armadas venezolanas en el
para darle un manejo cooperativo a la situación, los         conflicto colombiano, aprovechando cualquier
problemas se agravaron y generaron un nuevo                  incidente fronterizo o acogiéndose a la tesis de la
deterioro en la relación intergubernamental, que             guerrilla como “enemigo común” y “narco-
se superó lentamente cuando se restablecieron los            guerrilla”. La organización armada concluía pro-
canales de negociación.                                      poniendo formas de comunicación directa con el
    En 1995, el gobierno de Caldera lanzó una                gobierno venezolano para resolver cualquier mal-        [121]
política fronteriza de la que hacía parte la llamada         entendido que se pudiera presentar. Esta posición
“persecución en caliente” a la guerrilla colombia-           sería reiterada por un vocero de las FARC cuando
na, ante la percepción de que el gobierno colom-             afirmó:
biano era incapaz de ejercer un control real sobre
su propia frontera, medida que suscitó rechazos en              Nos preocupan dos tesis. Una la de la persecución
los dos países. Así mismo, puso en marcha el Teatro             en caliente, cuya paternidad parece ser de origen
de Operaciones No. 1 en Guasdualito, deportó                    estadounidense, y la otra es la del enemigo común,
colombianos, lanzó la operación Sierra VIII contra              cuya autoría es de la cancillería colombiana. Lo
cultivos ilícitos en el Perijá, incursionó en Arauca y          que queremos es que Venezuela tenga una política
durante todo el año habló de su interés en estre-               independiente frente al conflicto neogranadino
char lazos con Brasil. El Presidente Samper, por su             (...) Queremos que Venezuela sea neutral en el
parte, denunció la violación del territorio colom-              conflicto colombiano y si se inmiscuye –lo cual
biano y sobrevuelos de aviones de guerra venezola-              pasaría con la persecución en caliente– permitiría
nos en el espacio aéreo nacional, tortura y                     a los Estados Unidos entrar por la vía armada
asesinato de campesinos por la Guardia Nacional                 en Colombia, so pretexto en la lucha contra las
venezolana en la frontera. Por su parte, la Fiscalía            drogas13.
detuvo en Bogotá a un miembro de la Disip vene-
zolana comisionado para atender el problema del                 Además, enviaron una carta a los gobernado-
robo de vehículos, y lo acusó de pertenecer a una            res de los estados fronterizos de Apure, Amazo-
red internacional dedicada a ese negocio.                    nas, Táchira, Zulia y Barinas, que se encontraban
    En 1996, salvo la inspección conjunta de la              reunidos en San Cristóbal en mayo de 1996, en


11   Cardozo, Elsa. El Diario de Caracas. 24 de noviembre de 1994.
12   Expresión de Miguel Ángel Hernández. “Venezuela y Colombia, de la ‘desgolfización’ al ‘enguerrillamiento’
     en las relaciones bilaterales: 1989-1998”. Trabajo de ascenso UCV, 2000, p. 25.
13   FARC. Nuestra frontera es la paz. Caracas: Ediciones El Centauro, 1998, p. 63. Citado por Hernández, Miguel
     Ángel. Ob cit., p. 277.
la que les proponían a ellos y al presidente Cal-            Márquez en las negociaciones de paz en Colombia
                            dera iniciar negociaciones14. Dos meses después,             y agregó:
                            los gobernadores encabezados por Francisco
                            Arias Cárdenas, del Zulia, pidieron que los dispo-              Nosotros creemos que es necesaria esa diferencia-
                            sitivos militares de los Teatros de Operaciones                 ción. Mientras las FARC están haciendo una pro-
                            estuvieran enmarcados en una estrategia política,               puesta de paz, los compañeros del ELN han
                            y plantearon la necesidad de un diálogo con las                 reivindicado como una línea propia los ataques en
                            guerrillas avalado por el Congreso y el gobierno                la frontera. Para Venezuela la diferenciación es
                            venezolanos15.                                                  una luz que se presenta en esta situación tan con-
                                El debate sobre las conversaciones con las gue-             vulsionada (...) El mismo éxito que ha tenido la
                            rrillas colombianas tomó forma en los medios                    propuesta hecha por las FARC a Venezuela se ha
                            venezolanos, mientras aumentaba el interés de                   convertido en un disuasivo para que el ELN re-
                            Caracas en participar en un posible proceso de                  flexione sobre lo equivocado de su posición. He-
                            paz en Colombia16. En junio de 1997, Pompeyo                    mos conocido recientemente que ellos en un
                            Márquez, a nombre del MAS, participó en los                     pleno nacional han acordado enfriar la situación
                            diálogos abiertos por la comisión de paz del Con-               en la frontera, provocada principalmente por las
                            greso colombiano. El Ministro de Fronteras insis-               agresiones del frente Domingo Laín. Esperamos
                            tió en que participaba en representación de su                  que den los pasos conducentes para que en
                            partido y no del gobierno venezolano, ya que éste               definitiva renuncien a esa política de ataques a las
  análısıs polítıco nº 46




                            no estaba en capacidad de negociar con la guerri-               Fuerzas Armadas de Venezuela18.
                            lla sino con el gobierno colombiano. Al ser inte-
                            rrogado sobre la aparente actitud conciliadora de                Pocos días después, Marcos Calarcá, miembro
                            representantes gubernamentales venezolanos                   de la misma comisión de las FARC, reconoció que
                            hacia las FARC, Márquez respondió:                           su organización venía dialogando con las autori-
                                                                                         dades venezolanas desde hacía un año, “con el fin
[122]                            Venezuela lo que ha hecho es ser objetiva... La         de acabar las mafias binacionales que operan en
                                 FARC declara una y otra vez que no tiene interés        la frontera, de respetar a la población y de poner
                                 en hacer operaciones en territorio venezolano.          fin a los ataques indiscriminados de la Guardia
                                 Que le importan mucho las relaciones con Vene-          Nacional”19.
                                 zuela (...) El ELN, por el contrario, ha declarado          El ELN por su parte, a través de Manuel Pérez,
                                 una y otra vez que operará en territorio venezola-      manifestó estar dispuesto a dialogar con el gobier-
                                 no y que considera objetivo de guerra los intereses     no venezolano sobre los problemas fronterizos20.
                                 venezolanos en Colombia17.                              Un año después, desde Maguncia, Alemania,
                                                                                         Milton Hernández dijo que como resultado de
                               Un miembro de las FARC –conocido como                     una propuesta hecha por el ELN seis meses antes,
                            Ariel– alabó la participación de Pompeyo                     es decir, a principios de 1998:


                            14 El texto de las FARC se encuentra en El Nacional. 28 de mayo de 1996, citado en Hernández, Miguel Ángel.
                               Ob. cit.
                            15 El Nacional. 8 de julio de 1996, citado en Hernández, Miguel Ángel. Ob. cit.
                            16 Declaraciones de Pompeyo Márquez y de las guerrillas colombianas sobre este propósito se encuentran en El
                               Nacional. 28 de junio y 5 de julio de 1997 respectivamente; y en El Universal. 8 de julio de 1997; “FARC
                               plantean diálogo con AD, Iglesia y DISIP”. En: El Universal. 2 de julio de 1997; “Diálogo con guerrilla requiere
                               autorización del presidente”. En: El Universal. 3 de julio de 1997; “Dialogar con las FARC es actuar como
                               tontos útiles”. En: El Universal. 4 de julio de 1997; “El ELN está dispuesto a dialogar con gobierno venezolano
                               problemas fronterizos”. En: El Nacional. 5 de julio de 1997; “Diálogo con rebeldes enciende debate interno”.
                               En: El Nacional. 5 de julio de 1997; “Venezuela no debe negociar con la guerrilla”. En: El Universal. 7 de julio
                               de 1997; “Samper pide no hablar con las FARC”. En: El Universal. 8 de julio de 1997; “Aunque se desee no
                               puede haber diálogo”. En: El Universal. 15 de julio de 1997. Artículos citados en Hernández, Miguel Ángel.
                               Ob. cit.
                            17 El Nacional. 28 de junio de 1997. Citado en Hernández, Miguel Ángel. Ob. cit.
                            18 El Universal. 2 de julio de 1997. Citado en Hernández, Miguel Ángel. Ob. cit.
                            19 El Universal. 8 de julio de 1997. Citado en Hernández, Miguel Ángel. Ob. cit.
                            20 El Nacional. 5 de julio de 1997. Citado en Hernández, Miguel Ángel. Ob. cit.
coyuntura
     Estamos en diálogos con el gobierno de Venezuela                Con la nueva aproximación entre ambos países,
     para llegar a acuerdos que acaben con los choques           los mecanismos binacionales pudieron controlar o
     del ELN y la Guardia Nacional de ese país. Por eso          remediar algunos de estos asuntos. Así, la Empresa
     se nota que nuestras acciones en la frontera han            Colombiana de Petróleos (Ecopetrol) y Petróleos
     disminuido (...) Se trata de un pacto de convivencia        de Venezuela (Pdvsa) llegaron a acuerdos para
     y de relaciones armónicas (...) el respeto a nuestro        controlar y reparar los efectos nocivos de los derra-
     territorio, comunidades, frontera y a los colombia-         mes de crudo. La cuestión del tráfico de armas
     nos que, por efectos del desempleo, trabajan como           pasó al estudio bilateral de los dos ejércitos24, lo
     peones en Venezuela, tratados casi como esclavos a          que contribuyó al acuerdo de cooperación sobre
     los que, cuando hay que liquidarles sus prestaciones        seguridad fronteriza y al establecimiento de la Comi-
     laborales, se les entrega a la Guardia Nacional para        sión Militar Binacional Fronteriza (Combifron).
     deportarlos o encarcelarlos21.                              Los ministros de Defensa y los comandantes de
                                                                 guarniciones fronterizas de ambas naciones se
    Al parecer, el interés de la guerrilla en avanzar            reunieron periódicamente para analizar sobre el
en las conversaciones y llegar a un acuerdo con el               terreno la problemática común, diseñar estrategias
gobierno de Rafael Caldera fue frenado por el                    y aunar esfuerzos en la lucha por la seguridad fron-
proceso electoral venezolano22.                                  teriza. Acordaron también un manual de procedi-
    En el período de distanciamiento de la segunda               miento operativo25, pusieron en marcha un sistema
mitad de los años ochenta, la recriminación mutua                binacional de inteligencia policial y crearon un




                                                                                                                                análısıs polítıco nº 46
y la falta de manejo cooperativo de los problemas                mecanismo de verificación de incidentes, para
por parte de los gobiernos aumentó varios efectos                posibilitar que las autoridades binacionales valora-
negativos del conflicto colombiano sobre la fronte-              ran conjuntamente los hechos conflictivos. Una
ra colombo-venezolana, como los secuestros, los                  comisión mixta sobre drogas actuó episódicamente
daños ambientales y el tráfico ilícito de armas.                  en el diseño de estrategias comunes para enfrentar
Permitió también el desarrollo de problemas liga-                este flagelo, y se firmaron varios acuerdos de co-
dos a otro tipo de organizaciones ilegales como el               operación para la lucha contra el tráfico de drogas,         [123]
tráfico de drogas ilícitas o el robo de vehículos.                la erradicación de cultivos ilícitos y el control de
    Casi tres años después de suspendidas las re-                precursores químicos. Así mismo, las fuerzas arma-
uniones presidenciales, Ernesto Samper y Rafael                  das de las dos naciones establecieron una metodo-
Caldera se encontraron en Guasdualito, el 9 de                   logía de cooperación en la serranía del Perijá para
agosto de 1997, y el Presidente colombiano le                    realizar operaciones coordinadas de control de
propuso a su homólogo que Venezuela contribu-                    cultivos ilícitos26. Incluso en mayo de 1998, Caracas
yera como facilitador del diálogo con las guerri-                autorizó la penetración del ejército colombiano en
llas. A mediados de julio de 1998, el propio                     territorio venezolano para las labores de rescate de
Caldera señaló que su gobierno había respondido                  cadáveres y heridos, y para el contraataque desde la
a los llamados de la guerrilla para negociar, que                zona sur del Táchira27. Igualmente, el acercamien-
no estaban autorizados por el gobierno legítimo                  to permitió que el robo de vehículos dejara de
de Colombia, aunque habían apreciado dichos                      tener un carácter conflictivo, y que a través de la
mensajes como muestra de reconocimiento de la                    cooperación, los dos gobiernos desarrollaran mejo-
posición de Venezuela a favor de la paz23.                       res instrumentos para hacerle frente28. Así mismo,

21   El Colombiano. 11 de julio de 1998.
22   Hernández, Miguel Ángel. Ob. cit., p. 277.
23   El Nacional. 9 de julio de 1998, citado en Hernández, Miguel Ángel. Ob. cit., p. 277.
24   Sanjuán, Ana María. “Tensiones y desafíos para la seguridad de Colombia y Venezuela desde una perspectiva
     binacional”. Caracas: 1999.
25   Ramírez, José Luis. “Colombia y Venezuela: profundizar la vecindad para evitar el conflicto”. En: Ramírez,
     Socorro y Restrepo, Luis Alberto (coordinadores). Colombia: entre la inserción y el aislamiento. La política exterior
     colombiana en los noventa. Bogotá: Siglo del Hombre Editores - IEPRI Universidad Nacional de Colombia, 1997,
     pp. 261-295.
26   “Desalojo en Serranía del Perijá”. En: El Tiempo. 29 de enero de 1998.
27   El Nacional. 2 de julio de 1998.
28   Burelli Rivas, Miguel Ángel. Venezuela y Colombia en el nuevo milenio. Caracas: Pensamiento y Acción - Fundación
     Rómulo Betancourt - IESA - CAF - Fundación Banco Mercantil, 1998, p. 32.
en junio de 1997 se reinstalaron las comisiones de           estímulo para la integración binacional, y recono-
                            demarcación de la frontera terrestre, cuyas labores          ce como un gran logro el que, en los años noven-
                            se habían suspendido catorce años antes, y se re-            ta, cada uno de los dos países se haya convertido
                            anudaron los trabajos sobre normalización de                 en el principal socio comercial del otro, después
                            cuencas hidrográficas con la integración de las               de Estados Unidos29. En la década de 1989 a 1998,
                            respectivas comisiones y el inicio de los estudios           si bien se incrementaron diversas formas de vincu-
                            sobre el río Arauca, paralizados por 25 años.                lación entre autoridades y comunidades fronteri-
                                Así, en la década de los noventa primó la coope-         zas, éstas no lograron contrarrestar el deterioro
                            ración, aunque los años en que ésta fue interrum-            de la relación intergubernamental.
                            pida (1995-1997) dejaron una huella negativa por                 En el ámbito político, las asambleas de fronte-
                            la mirada unilateral de los asuntos en juego, cada           ra, las reuniones de gobernadores, el Consejo
                            vez más complicados. Entre los resultados positivos          Binacional de Planificación entre las corporacio-
                            podemos destacar que, al ser abordados todos los             nes de Táchira y Norte de Santander no han teni-
                            asuntos pendientes para que tuvieran un trata-               do continuidad. En el ámbito académico, la
                            miento simultáneo, y al ser establecidos los meca-           asociación de rectores de universidades, la Cáte-
                            nismos y canales para su discusión, el diferendo             dra Venezuela en Cúcuta y la Cátedra Colombia
                            fronterizo retomó el curso de las negociaciones y,           en San Cristóbal, auspiciadas por universidades
                            aunque la ausencia de una solución mantuvo la                regionales y de ambos lados de la frontera, así
                            desconfianza entre los dos estados, dejó de copar la          como por el Convenio Andrés Bello, tuvieron las
  análısıs polítıco nº 46




                            agenda binacional y permitió el tratamiento de               mismas características de los mecanismos políti-
                            otros temas muchas veces aplazados. Los acuerdos             cos: muchas iniciativas y poca continuidad.
                            logrados por los dos gobiernos permitieron el en-                Lo negativo de este período es que el tema de
                            trecruzamiento de las economías, que en el marco             la seguridad –derivado ahora especialmente de los
                            andino constituyeron, en 1992, un área de libre              efectos del conflicto colombiano– copó de nuevo
                            comercio y, en 1995, un arancel externo común.               la agenda, volvió a postergar el tratamiento de
[124]                       Ese dinamismo hizo pasar los intercambios de un              asuntos una y otra vez aplazados, consolidó con-
                            monto de US$300 millones en 1989 a US$2.242                  cepciones hoy inadecuadas para su manejo, y
                            millones en 1995, buena parte de los cuales permi-           paralizó durante un par de años los mecanismos
                            tieron una creciente complementación intra-                  de diálogo. Todo ello fraccionó la posibilidad de
                            industrial; en ese mismo período, las economías se           hacerles frente de manera conjunta a problemas
                            articularon con inversiones cruzadas y alianzas              agravados. Caracas y las autoridades de la zona de
                            estratégicas empresariales. Es posible que el incre-         frontera trataron de buscar arreglos inmediatos
                            mento del comercio binacional, a contracorriente             con la guerrilla sobre la situación de la región
                            de las tensiones de 1995 a 1997, haya contribuido            limítrofe, actitud que terminó por agudizar los
                            de alguna manera al nuevo acercamiento entre los             problemas. En la etapa siguiente, estos elementos
                            gobiernos.                                                   negativos se profundizaron y le agregaron un
                                La al menos aparente “desgolfización” de la               ingrediente aún más explosivo a la relación
                            relación y la nueva aproximación binacional du-              binacional.
                            rante buena parte de los años noventa ayudaron
                            también a transformar la mirada de la población              DETERIORO DE L A RELACIÓN EN
                            de un país sobre el otro, como lo muestra la en-             C OY U N T U R A S C R Í T I C A S D E C A D A U N O D E
                            cuesta de opinión sobre percepciones mutuas                  LO S D O S PA Í S E S
                            realizada en 1999 por el Grupo Académico Co-                    Los problemas de la relación bilateral que
                            lombia-Venezuela. Sus resultados destacan que –a             heredaron Hugo Chávez y Andrés Pastrana se
                            diferencia de estudios anteriores– no se observan            complicaron en el período en que ambos coinci-
                            rasgos xenofóbicos de una población contra la                dieron en la presidencia de sus países (febrero
                            otra, que un 95% de la opinión binacional está de            1998 - agosto de 2002), ante todo, por el contexto
                            acuerdo con un arreglo negociado y directo del               hemisférico e internacional que tuvieron que
                            diferendo sobre el Golfo, que un alto porcentaje             enfrentar. Habiendo recuperado su hegemonía,
                            valora positivamente la frontera común como                  Washington presiona por un alineamiento incon-

                            29   Ramírez, Socorro; Cardozo, Elsa; Romero, Carlos; Ramírez, José Luis; Hernández, Miguel Ángel y Jaffe,
                                 Angelina. “Colombia y Venezuela: proyección internacional y relación bilateral”. En: Ramírez, Socorro y
                                 Cadenas, José María. Ob. cit., pp. 117-206.
coyuntura
dicional en torno a sus cruzadas antidrogas prime-           ción bilateral, tal vez la más aguda a la que se han
ro y luego antiterrorista, e impone múltiples                enfrentado los dos países después de los conflicti-
condicionalidades para la construcción del Área              vos años setenta y ochenta, le agrega tres ingre-
de Libre Comercio de las Américas (ALCA). En                 dientes explosivos a la situación de cada uno y a la
ese entramado tan difícil, se estrechan los márge-           relación bilateral: serias divergencias políticas,
nes de maniobra de ambos países. Los de Colom-               mutua incomprensión de la realidad de cada país
bia, por el agobio de sus vulnerabilidades y                 y estilos políticos diametralmente opuestos30.
conflictos internos que se internacionalizan por                 Ante todo, por primera vez en la historia
estar ligados a temas centrales de la agenda glo-            binacional, los dos gobiernos le apuntaban a op-
bal, por la crisis económica y la fragilidad del             ciones políticas opuestas que, aunque no están
Estado. Los de Venezuela, porque el proyecto de              dirigidas a competir una contra otra, sí tienen
Chávez de enterrar el acuerdo de Punto Fijo y                repercusiones mutuas. Antes, las divergencias se
adelantar su “Revolución Bolivariana” para im-               inscribían en un marco de coincidencias políticas,
plantar la V República y atender las esperanzas              al punto que bastaba una llamada entre los presi-
que su proyectó despertó, suscita fuertes reaccio-           dentes para entrar en sintonía. Ahora, Hugo
nes nacionales y de su principal socio comercial,            Chávez se distancia de Washington al tiempo que
Estados Unidos.                                              Pastrana cifra sus esperanzas en Estados Unidos.
   Colombia busca salidas al conflicto interno y             Bogotá y Washington articulan en el Plan Colom-
ante el estrecho campo de acción, hipoteca bue-              bia la lucha antidrogas con el conflicto armado.




                                                                                                                        análısıs polítıco nº 46
na parte de su diplomacia por la paz a las estrate-          Mientras tanto, Caracas prohíbe los sobrevuelos
gias norteamericanas. Venezuela se distancia del             norteamericanos para el control antidrogas31,
proyecto norteamericano y para lograr mayor auto-            reacciona contra el Plan Colombia al considerar
nomía intenta reeditar las viejas gestas del tercer-         que vietnamiza a su vecino32, introduce la preocu-
mundismo; con el arma del petróleo y con aliados             pación por un posible desbalance militar entre los
descalificados por Washington revive y asume el               dos países y denuncia que el Plan es una política
liderazgo de la otrora poderosa Organización de              dirigida también a entrabar el proceso político         [125]
Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Ambos                venezolano. El Presidente Pastrana pide el ingreso
países se ven compelidos por las dinámicas impla-            de Colombia al Tratado de Libre Comercio de
cables de la globalización y el mercado, y por el            Norteamérica (NAFTA, por su sigla en inglés) o al
coloso del Norte que, por carecer de contrapesos             menos el establecimiento de un acuerdo bilateral
en la Posguerra Fría, asume una postura cada vez             de libre comercio con Estados Unidos33 y se com-
más unilateral: aprovecha la vulnerabilidad de               promete con el ALCA. Por su parte, el Presidente
Colombia para extender su política sobre la re-              Chávez se acerca a su homólogo brasileño Fernan-
gión andina, y no tolera las divergencias de su              do Enrique Cardozo, y crea con él la empresa
tradicional y seguro abastecedor de petróleo.                Petroamérica excluyendo a Colombia, país inicial-
Ninguno de los dos países logra insertarse de                mente invitado a hacer parte de ese proyecto, e
manera no empobrecedora en el complejo mun-                  intenta negociar con Brasil34 su ingreso al Merco-
do globalizado y, a pesar de ser cada uno el socio           sur, por encima de la Comunidad Andina, desco-
principal del otro después de Estados Unidos y de            noce las normativas y fallos de esta organización y
constituir entre ambos el motor de la Comunidad              cuestiona el ALCA.
Andina, no articulan una estrategia conjunta para                Pero el deterioro de la relación también se
mejorar sus condiciones de negociación interna-              deriva de la mutua incomprensión de la situación
cional. Más bien, esta crítica situación de la rela-         interna, de cada uno de los dos países. Por un


30   Ramírez, Socorro y Hernández, Miguel Ángel. “Colombia-Venezuela: construir canales de comunicación para
     evitar el conflicto”. En: Revista del Sur. Enero - febrero de 2001.
31   “Fuerza multinacional contra las drogas”. En: El Nacional. 24 de mayo de 1999; “Ratifican no a sobrevuelos”.
     En: El Espectador. 25 de mayo de 1999, p. 13-A; “Venezuela reitera negativa a sobrevuelos de Estados Unidos”.
     En: El Espectador. 5 de julio de 2000.
32   “Venezuela apoya ayuda a Colombia pero no en el plano militar”. En: El Espectador. 4 de julio del 2000.
33   “Colombia se prepara para tratado comercial con Estados Unidos”. En: El Espectador. 4 de agosto de 2000;
     “Impulso a negociaciones bilaterales. En: El Tiempo. 31 de agosto de 2000.
34   “Venezuela mira hacia el sur”. En: El Tiempo. 2 de febrero de 1999.
lado, se trata del escalamiento del conflicto arma-            primer año. La segunda, surgida de la presión de
                            do colombiano, de la crítica situación política y              diversos sectores de ambos países y de la región,
                            económica que heredó Andrés Pastrana, de su                    caracterizada por un esfuerzo de acercamiento
                            esfuerzo por buscar caminos para conseguir la                  y puesta en marcha de los canales de diálogo bi-
                            negociación política y de la saturación de la po-              nacionales, que no lograron consolidarse. La
                            blación con la guerra. Mientras tanto, Caracas,                agudización de las crisis internas en Colombia y
                            aunque ofrece su territorio para los diálogos y                Venezuela y su articulación le agregaron ingre-
                            señala su disposición de apoyar la paz, trata de               dientes explosivos no sólo a las problemáticas
                            intervenir unilateralmente sobre el conflicto co-              domésticas sino también a la relación binacional.
                            lombiano; a veces, para paliar los efectos sobre su
                            territorio y, a veces, para impulsar su opción ideo-           Ampliación de una herencia de cooperación
                            lógica. Con esta posición se diferencia de la que              y conflicto
                            llama “rancia y sanguinaria oligarquía colombia-                  Tres temas centrales de divergencias se expre-
                            na”, y se acerca a la guerrilla, que ha dicho que              saron en la primera etapa de la presidencia de
                            comparte el proyecto bolivariano. Por otro lado,               Chávez y Pastrana. El primero, nacido de las re-
                            se trata del derrumbe del sistema político venezo-             percusiones del conflicto colombiano sobre Vene-
                            lano y de la instauración de su remplazo, ante lo              zuela y de las posiciones que al respecto sostuvo el
                            cual, Bogotá, alarmada por los cambios introduci-              gobierno venezolano; el segundo, derivado de los
                            dos en la elite del país vecino, sólo reacciona a los          efectos del dinamismo comercial y de la situación
  análısıs polítıco nº 46




                            desafueros de su contraparte y no parece com-                  de recesión económica de ambos países. El terce-
                            prender la necesidad de cambio que lleva a que                 ro, de la desconfianza latente en la relación
                            una y otra vez el pueblo venezolano ratifique a su              binacional por el diferendo.
                            nuevo gobernante.
                                La agudización de los desacuerdos dependió,                El conflicto y la paz colombiana,
                            igualmente, de los muy disímiles estilos diplomáti-            fuente de distanciamiento
[126]                       cos. Mientras Caracas acudía a una forma locuaz                    En el momento de la posesión de Hugo
                            de denuncia pública y a la supresión de los cana-              Chávez, Pastrana le pidió apoyo para la solución
                            les regulares de entendimiento, Bogotá –atada a                del conflicto colombiano, y el nuevo mandatario
                            las viejas formas diplomáticas– sólo rechazaba el              venezolano manifestó estar dispuesto a ir donde
                            estilo de su contraparte sin generar acercamientos             tuviera que ir, y a hablar con quien tuviera que
                            proactivos. Al principio, el entonces canciller José           hablar. Pese a ese primer acercamiento, al menos
                            Vicente Rangel trató de suavizar el estilo presiden-           siete asuntos relacionados con el tema del conflic-
                            cial atribuyendo las declaraciones del Presidente              to y de la paz en Colombia alcanzarían ribetes
                            Chávez a expresiones coloquiales sin connotación               complicados por tres razones básicas: primero, por
                            jurídica; sin embargo, pronto asumió el tono del               los efectos de las acciones de actores armados
                            Presidente. En medio de esa desconfianza y de la                ilegales en la frontera y la imposibilidad de Bogo-
                            suspensión de los canales de diálogo y negocia-                tá de controlar dicha situación; segundo, por las
                            ción, las relaciones intergubernamentales pasaron              relaciones que Caracas y los gobernadores fronte-
                            a manejarse a través de los micrófonos. Los me-                rizos habían establecido antes del cambio de go-
                            dios en Colombia que poco se ocupaban del país                 bierno en Venezuela; y tercero, por las posiciones
                            vecino lo convirtieron en noticia de primera pla-              que asumiría Chávez y su canciller José Vicente
                            na, y los venezolanos se radicalizaron contra el               Rangel al respecto.
                            proyecto chavista y tomaron la actuación de su                     El primer problema surgió apenas posesionado
                            gobierno ante el conflicto colombiano como par-                el nuevo mandatario venezolano, quien hizo saber
                            te de sus banderas de oposición. En muchos mo-                 que Caracas abandonaba la caracterización de la
                            mentos esta situación amplificó los problemas y                 guerrilla como “enemigo común” de los dos paí-
                            dificultó los acercamientos.                                    ses y pasaba a una posición de neutralidad frente
                                En este período podríamos diferenciar dos                  al conflicto. Chávez hizo referencias al respecto
                            etapas. La primera, derivada de las tendencias que             en algunos de los 18 discursos que, en un tono
                            ambos gobiernos heredaron, así como de los in-                 fuerte sobre Colombia, pronunció en el primer
                            gredientes que cada lado le aportó a la situación              mes de su gobierno35. Ante la reacción que esas
                            para configurar el panorama crítico caracterizó                 intervenciones suscitaron en Bogotá, el canciller

                            35   “La relación con Venezuela se calienta”. En: El Tiempo. 12 de marzo de 1999, p. 8-A.
coyuntura
Rangel replicó que Pastrana había reconocido el                 nuestra disposición a abrir un período de conver-
estatus de beligerancia a la guerrilla al aceptar el            saciones con la guerrilla colombiana, para darle
despeje de la zona de distensión. En Colombia se                un mayor nivel de seguridad a nuestro pueblo”38.
respondió que un asunto es el carácter político                     El tema de las relaciones de Caracas con las
reconocido, y otro muy distinto el de beligerancia,             guerrillas, que ya venía suscitando una amplia
y que la neutralidad era un desconocimiento del                 controversia desde 1996, se intensificó en ambos
gobierno elegido mayoritariamente y de sus es-                  países. Unas declaraciones del embajador de Co-
fuerzos en la búsqueda de la paz. Bogotá suspen-                lombia en Caracas, Luis Guillermo Giraldo, en las
dió entonces la reunión presidencial con su                     que, al parecer, hacía referencia a los contactos
homólogo venezolano, la cual estaba prevista para               del gobernador del Estado Zulia, Francisco Arias
el 11 de marzo de 199936. Caracas, por su parte,                Cárdenas, y miembros de la guerrilla colombiana,
paralizó las comisiones negociadoras y de vecin-                ocasionaron una nueva situación de tensión entre
dad, así como los demás mecanismos militares y                  los dos gobiernos. Rangel le advirtió: “Los diplo-
de funcionarios que hasta entonces se ocupaban                  máticos que están presentes en Venezuela tienen
del manejo de asuntos bilaterales clave. Según                  que medir sus palabras y evitar inmiscuirse en la
Cambio, el mandatario venezolano le canceló un                  política interna del país, ya que de lo contrario
desayuno a su homólogo colombiano en Panamá                     podrían ser considerados personas no gratas”39.
cuando los dos presidentes tuvieron un forcejeo en              En Venezuela, el debate se prendió entre los
cuanto a la forma de interpretar la situación colom-            partidarios de Chávez en la ANC que defendían




                                                                                                                             análısıs polítıco nº 46
biana: como un conflicto interno, como decía                    los diálogos40, y la oposición para la cual “privile-
Pastrana, o como una guerra civil como decía                    giar la relación con los representantes de la gue-
Chávez37. El año de 1999 se convertiría, además, en             rrilla antes que con el gobierno de Colombia es
la primera ocasión en que un presidente venezola-               un gravísimo error, que le puede costar caro a
no no concurría a la fiesta del 20 de julio que cele-            ambos países”41 . El debate también se desató en
bra la embajada de Colombia en Caracas.                         Colombia. Informes de Cambio42 denunciaron
    El segundo conflicto apareció poco después                  encuentros entre sectores de las fuerzas armadas          [127]
cuando Chávez planteó a Pastrana el deseo de                    venezolanas y guerrilleros colombianos. Un edito-
encontrarse con el dirigente de las FARC en la                  rial de El Espectador señaló:
zona de distensión, y Manuel Marulanda por su
parte lo invitó a un encuentro en abril de 1999.                   La actitud de Venezuela no ha sido ni moderada,
En la medida en que Bogotá no dio una respuesta                    ni sensata, ni conveniente. Su gobierno ha picado
expresa, el presidente venezolano dejó abierta la                  el anzuelo que la guerrilla acostumbra a lanzar:
posibilidad de reunirse con las FARC en territorio                 acciones de violencia en territorio venezolano –
venezolano sin consultar a su homólogo. El canci-                  deplorables, inaceptables, condenables– dirigidas
ller Rangel agregó que si el gobierno colombiano                   a abrir una relación directa con las autoridades de
se oponía a los encuentros, los realizarían sin su                 ese país. Caer en esa trampa, como lo está hacien-
consentimiento, dado que “Venezuela es soberana                    do Chávez, significa poner en manos de la insur-
para hacer lo que considere prudente en su terri-                  gencia el manejo de la relación bilateral43.
torio”. Para ratificar su decisión, en la ceremonia
de juramento de la Asamblea Nacional Constitu-                     Otro editorial llamó a Chávez “vecino inamis-
yente (ANC), Chávez dijo: “Queremos ratificar                    toso” y a Rangel “enemigo de Colombia”44.


36   “Cancelado encuentro Pastrana-Chávez”. En: El Espectador. 11 de marzo de 1999, p. 7-A.
37   “La distancia entre los dos...”. En: Cambio. 27 de noviembre de 2000, pp. 42-44.
38   “Tengo disposición de hablar”. En: El Tiempo. 12 de agosto de 1999.
39   Ramírez, José Luis. “Colombia y Venezuela: 1999 un año difícil”. En: Restrepo, Luis Alberto. (cordinador).
     Síntesis 2000. Anuario social, político y económico de Colombia. Bogotá: Tercer Mundo Editores, 2000, pp. 159-167.
40   “Frontera es territorio de los guerrilleros”. En: El Tiempo. 21 de agosto de 1999.
41   “Es miopía para ver a Colombia”. En: El Espectador. 6 de diciembre de 2000.
42   “La mano de Chávez”. En: Cambio. 20 de noviembre del 2000.
43   “Relaciones en el punto más bajo”. En: El Tiempo. 20 de agosto de 1999; “Colombia y Venezuela: paz, paz en la
     frontera”. En: El Espectador. 22 de agosto de 1999.
44   “Vecino inamistoso”. En: El Espectador. 26 de noviembre de 2000.
En ese contexto polarizado, se produjo la invi-              El cuarto tipo de problemas que aumentaron
                            tación a líderes guerrilleros a un acto político que         la desconfianza se derivaron de denuncias he-
                            contaba con la presencia de funcionarios venezo-             chas en Venezuela y en Colombia sobre el uso de
                            lanos en el parlamento andino y al que también se            suelo venezolano por las guerrillas para refugiar,
                            había invitado al embajador, por lo que el gobier-           replegarse y lanzar ataques, así como una supues-
                            no colombiano lo asumió como una encerrona y                 ta actitud complaciente de Caracas con sus accio-
                            llamó al nuevo embajador colombiano, Germán                  nes. Tres casos fueron relevantes en este asunto,
                            Bula, a retornar a Bogotá45. El canciller Rangel             pero la polarización y ausencia de mecanismos
                            también llamó a consultas al embajador en Bogo-              binacionales para la valoración de los hechos y
                            tá, Roy Chaderton, e hizo duras críticas a los me-           para un tratamiento concertado impidieron su
                            dios colombianos, al tiempo que aseguraba que el             esclarecimiento. Primero, entre julio y agosto de
                            Estado colombiano era incapaz de contener a la               1999, luego del secuestro de un avión de la em-
                            guerrilla46. Cuando ciudadanos venezolanos que               presa Avior, que realizaba un vuelo interno en
                            viajaron a Colombia para dialogar con la guerrilla           Venezuela, se supo que la aeronave estaba en
                            sobre los secuestros de ganaderos del Zulia y del            una zona controlada por las FARC. Días más
                            Táchira no pudieron llegar a la zona de disten-              tarde, el avión y sus ocupantes fueron dejados en
                            sión por oposición de las autoridades colombia-              libertad y regresaron a territorio venezolano sin
                            nas47, y la Federación Nacional de Ganaderos de              explicaciones. Mientras los pasajeros y el Minis-
                            Venezuela (Fedenaga) anunció que denunciaría a               tro de Defensa venezolano reconocían que ha-
  análısıs polítıco nº 46




                            Colombia ante la Comisión Interamericana de                  bían estado en poder de la guerrilla, Chávez
                            Derechos Humanos de la OEA y pediría indemni-                informaba que sentía gran tranquilidad pues los
                            zación moral y económica para sus miembros                   jefes de la guerrilla les habían hecho saber que
                            afectados por el secuestro48, el canciller colombia-         no tenían ninguna responsabilidad con el hecho51.
                            no les respondió que la situación de seguridad en            Segundo, en el último semestre de 1999, ciudada-
                            la zona fronteriza mejoraría si hubiera más coope-           nos venezolanos fueron detenidos en el Vichada
[128]                       ración de parte de las autoridades venezolanas y si          por autoridades militares de Colombia en momen-
                            funcionaran los mecanismos binacionales49.                   tos en que se hallaban reunidos con un grupo
                                El préstamo del territorio venezolano para con-          guerrillero. Las autoridades venezolanas denuncia-
                            versaciones del gobierno de Pastrana y de sectores           ron que los detenidos habían sufrido maltratos
                            de la sociedad civil colombiana con el ELN, a pesar          físicos52, insistieron en su libertad53, y Rangel asegu-
                            de ser para facilitar el diálogo, generó el tercer tipo      ró que las relaciones estaban en peligro por la
                            de tensiones. Así aconteció cuando el presidente             seguridad de los cuatro ciudadanos venezolanos.
                            Pastrana aseguró que el canciller Rangel había sido          Para reivindicar la causa de sus compatriotas dete-
                            “irresponsable al divulgar un encuentro entre el embaja-     nidos en Bogotá, un grupo extremista atentó con-
                            dor Julio Londoño Paredes y el vocero del ELN que se         tra el consulado y la residencia de la embajada de
                            realizó en territorio venezolano”, y advirtió que si Vene-   Colombia en Caracas y amenazó al personal del
                            zuela desea cooperar con el proceso de paz colom-            consulado54. Tercero, en el año 2001, el refugio en
                            biano debe mantener la confidencialidad de las                Venezuela de uno de los guerrilleros que secuestra-
                            acciones. Rangel respondió que no existía tal dere-          ron el avión de Avianca generó un largo forcejeo
                            cho de confidencialidad50.                                    para conseguir su extradición a Colombia.

                            45 Íbid.
                            46 “Se agrava la crisis con Venezuela”. En: El Tiempo. 28 de noviembre de 2000.
                            47 “Venezolanos hablaron con las FARC”. En: El Espectador. junio 4 de 1999, p. 4-A.
                            48 “Plagios de guerrilla a la OEA”. En: El Tiempo. 6 de octubre de 2000, pp. 1-3.
                            49 “Colombia se queja de poca cooperación de Venezuela en la frontera”. En: El Tiempo. 12 de octubre de 2000,
                               p. 4-11.
                            50 “Jalón de orejas para Rangel”. En: El Tiempo. 10 de marzo de 2000.
                            51 “Presidente Chávez agradeció a las FARC”. En: El Tiempo. 10 de agosto de 1999.
                            52 “Cruce de protestas”. En: El Espectador. 23 de julio de 1999; “Se han violado los derechos humanos”. En: El
                               Espectador. 20 de septiembre de 1999.
                            53 “En libertad venezolanos”. En: El Tiempo. 15 de enero de 2000.
                            54 “Relaciones en peligro”. En: El Tiempo. 8 de febrero de 2000.
coyuntura
    El quinto tema ligado con el conflicto en Co-             binacional encabezado por los viceministros para
lombia que afectó las relaciones binacionales fue             prevenir y atender desplazamientos similares58,
el del tráfico de armas hacia la guerrilla y la falta          surgieron discrepancias sobre la naturaleza y el
de control al respecto por parte de las autoridades           tipo de manejo de estas situaciones humanitarias
venezolanas. El comandante de las fuerzas milita-             derivadas del conflicto. El gobierno venezolano
res de Colombia, general Fernando Tapias, dijo                hablaba de refugiados y el colombiano de despla-
que las guerrillas izquierdistas se proveen de ar-            zados59. Dependiendo de quién provocaba el des-
mas de Venezuela, Panamá, Bolivia y Alemania, a               plazamiento, si los paramilitares o las guerrillas, la
lo que el presidente Chávez respondió afirmando                información tomaba uno u otro cariz, y el número
que la guerrilla colombiana tiene más armas esta-             de desplazados se amplificaba o reducía.
dounidenses que venezolanas55.
    Las declaraciones y actuaciones de los para-              Contradicciones comerciales
militares colombianos fue el sexto asunto que desde               En ese contexto se desencadenaron, además,
el principio hasta el final del período de Pastrana y          algunas controversias comerciales derivadas de
Chávez generó problemas. En la estrategia de dispu-           restricciones impuestas por un país a algunos
tarle a la guerrilla el control de territorios estratégi-     productos del otro, de la recesión económica que
cos para el abastecimiento o tráfico de armas y                tomó forma en ambos lados, y de la misma inten-
drogas, grupos paramilitares incrementaron, en                sidad de los intercambios que cambió el papel de
1998, su presencia en la frontera colombo-venezola-           la frontera. Frente a estas situaciones la parálisis




                                                                                                                          análısıs polítıco nº 46
na. Su emplazamiento en la zona fue argumentado               de los mecanismos binacionales impidió la bús-
como respuesta a los contactos de autoridades cen-            queda de soluciones.
trales y fronterizas venezolanas con las guerrillas, y al         El ejemplo más significativo tiene lugar hacia
acercamiento con ganaderos o de personal de orga-             finales de 1998 cuando, luego de bloqueos a la
nismos de seguridad venezolanos que rechazaban                frontera realizados por poblaciones de la Guajira
cualquier relación con las guerrillas. En marzo de            y después por ganaderos zulianos60, se produjo un
1999, el canciller venezolano advirtió a estos grupos         paro de transportistas venezolanos que se repitió        [129]
que cualquier incursión en su territorio sería recha-         en 1999. Ante esta situación, Chávez decidió sus-
zada con todo el poder del Estado. La reacción se             pender el libre tránsito de mercancías adoptando
produjo luego de las afirmaciones de Carlos Cas-               el transbordo en los pasos fronterizos de San An-
taño, quien anunció que, si los jefes de la guerrilla         tonio, Ureña y Paraguachón61. A pesar de las insis-
se refugiaran en Caracas, hasta allá llegarían las            tencias de diversos sectores de los dos países para
autodefensas56. En 2002 el tema resurgiría con                resolver de otra forma un asunto que era resulta-
más fuerza.                                                   do tanto de problemas de competitividad y de la
    El séptimo asunto que repercutió en las rela-             reunión de Chávez con empresarios colombia-
ciones binacionales fue el relacionado con los                nos62, el gobierno venezolano aprobó medidas
desplazamiento de poblaciones afectadas por el                unilaterales contra las regulaciones binacionales y
conflicto colombiano. Tras varios ataques de                  subregionales. Tras declaraciones de la ministra
paramilitares, a mediados de 1999, en La Gabarra,             colombiana de Comercio Exterior, Marta Lucía
Norte de Santander, el gobierno de Venezuela                  Ramírez, en las que dijo que “el presidente
recibió y prestó ayuda humanitaria a los desplaza-            Chávez tiene un discurso integracionista, pero las
dos mientras podían regresar a Colombia57. Pero               medidas que aplican algunos de sus funcionarios
luego de esa primera experiencia cooperativa en               son lo opuesto”, el mandatario venezolano, que
que las dos cancillerías crearon un mecanismo                 las consideró ofensivas, ordenó el regreso del

55   “Chávez responde denuncia”. En: El Tiempo. 11 de julio de 2000.
56   “Venezuela advierte a paras”. En: El Tiempo. 16 de marzo de 1999, p. 6-A; “Venezuela habla sobre los paras”.
     En: El Espectador. 24 de marzo de 1999, p. 6-A.
57   “Exodo de campesinos hacia Venezuela”. En: El Espectador. 3 de junio de 1999, p. 9-A.
58   “Cancillerías proponen crear mecanismo binacional para desplazados”. En: El Tiempo. 22 de junio de 1999.
59   “Venezuela dará refugio a desplazados”. En: El Tiempo. 2 de septiembre de 2000, pp. 1-5.
60   “Más trabas de Chávez al comercio”. En: El Espectador. 9 de octubre de 2000, p. 1-B.
61   “Se agudiza choque con los venezolanos”. En: El Espectador. 13 de mayo de 1999; “Grietas en las fronteras”. En:
     El Espectador. 14 de mayo de 1999.
62   “Chávez tranquiliza a Colombia”. En: El Tiempo. 30 de abril de 1999, p. 1-B.
embajador en Bogotá, Fernando Gerbasi63. Co-                 una mayor atención a los perdedores entre los que
                            lombia llevó el caso ante las autoridades andinas,           se encuentra la zona fronteriza. Se echó atrás, ade-
                            que condenaron la decisión venezolana, pero el               más, mucho de lo avanzado en regulaciones, disposi-
                            presidente Chávez ratificó la decisión de obligar al          ciones e instituciones de la Comunidad Andina que
                            transbordo de la carga en la frontera64. El gobier-          habían surgido con la desaparición de aranceles, la
                            no colombiano consideró que no haría uso de                  apertura para la libre circulación de capitales, bienes
                            sanciones, y acordó con su homólogo el diálogo               y servicios, y el establecimiento de un arancel externo
                            directo para llegar a algún tipo de acuerdo políti-          común. La ausencia de estos marcos regulatorios
                            co que permitiera superar las discrepancias en esta          subregionales hace retroceder la integración andina.
                            materia. Pese a muchas reuniones, el acuerdo no
                            llegó y el transbordo afectó el comercio binacional          La mutua desconfianza por el diferendo
                            y a la propia Venezuela.                                         En ese marco de distanciamiento y tensión en
                                En 1999, se esperaba que el comercio llegara a           la relación, hubo temor a que resurgiera el con-
                            los US$3.000 millones, siguiendo las tendencias              flicto con el diferendo pendiente. Primero, por-
                            alcanzadas hasta 1998, pero tuvo, por el contrario,          que en su intento de golpe militar, el 4 de febrero
                            una caída del 35%65. En la baja incidió la recesión          de 1992, Chávez había esgrimido como una de sus
                            económica por la que atravesaban ambos países,               razones para levantarse contra el gobierno de
                            el aumento de los fletes por el transbordo, y la             Pérez, la cercana relación de éste con Colombia,
                            aplicación de políticas restrictivas a productos             la cual había dado lugar a los mecanismos de
  análısıs polítıco nº 46




                            colombianos66. Ese año, por primera vez, Colom-              diálogo y negociación antes analizados. Luego, las
                            bia tuvo un superávit en la balanza comercial con            declaraciones de José Vicente Rangel tan pronto
                            Venezuela. Luego el comercio creció pese a la                se posesionó, en el sentido de que por ser vitales,
                            crisis de la relación y a las trabas gubernamenta-           estratégicos e históricos los derechos de Venezue-
                            les. Esto puede ser un fenómeno transitorio pues             la en el Golfo, su cancillería no haría ninguna
                            el componente intraindustrial, que le daba mayor             concesión, generaron desconcierto en Bogotá67.
[130]                       calidad a los intercambios binacionales, ha empe-            El desconcierto se trasformó en preocupación con
                            zado a retroceder. Además, la inseguridad genera-            la propuesta que Chávez puso a consideración de
                            da por el conflicto colombiano y la inestabilidad            la ANC y que podía tener múltiples interpretacio-
                            política venezolana, así como por la situación               nes: “La República Bolivariana de Venezuela con-
                            conflictiva de la relación, desestimulan la inver-           sidera nulos los tratados, laudos arbitrales, pactos
                            sión y el interés de los empresarios de ambos paí-           o concesiones que puedan desconocer, lesionar o
                            ses, que le habían apostado al mediano y largo               disminuir su soberanía e integridad territorial”68.
                            plazo de la integración.                                     Lo finalmente acordado se parece a lo establecido
                                Por este mal manejo de un problema social y              en la Constitución colombiana, que además per-
                            económico se perdió una oportunidad para avanzar             mite un acercamiento entre autoridades locales
                            en una mejor distribución de los beneficios genera-           fronterizas y la celebración directa de acuerdos.
                            dos por el entrecruzamiento de las dos economías y           Esto último fue discutido en la ANC venezolana y


                            63   “Se crece lío con Venezuela”. En: El Espectador. 12 de julio de 1999; “La Comunidad Andina debe solucionar
                                 impase”. En: El Espectador. 12 de julio de 1999.
                            64   Luego se adoptó el decreto 36742 del 14 de julio de 1999; “Tendríamos que ir en tanques a Bogotá”. En: El
                                 Espectador. 14 de julio de 1999; “Venezuela busca mantener transbordo fronterizo con Colombia. En: El
                                 Espectador. 8 de agosto de 2000; “Acatar el fallo del tribunal andino exige Colombia a Venezuela”. En: El
                                 Espectador. 18 de agosto de 2000; “Transportistas venezolanos piden demandar a Colombia ante la CAN”. En:
                                 El Espectador. 18 de agosto de 2000; “Venezuela mantendrá transbordo”. En: El Espectador. 4 de octubre de
                                 2000, p. 3-B; “Colombia da a Venezuela 6 meses de plazo para solucionar el transbordo”. En: El Tiempo. 11 de
                                 noviembre de 2000.
                            65   Así, de US$2.500 millones que se registraron en 1998, el comercio binacional bajó a US$1.720 millones según
                                 datos de la Cámara de Comercio e Integración Colombo-Venezolana.
                            66   Las restricciones se impusieron contra la leche en polvo, la papa y la carne de res; “Venezuela anuncia
                                 protección al agro”. En: El Espectador. 23 de abril de 1999, p. 8-B.
                            67   “Política exterior de Venezuela”. En: El Espectador. 2 de febrero de 1999.
                            68   “Colombia, ¿en la mira de Chávez?”. En: El Espectador. 7 de agosto de 1999.
coyuntura
finalmente rechazado, lo que generó el temor en               capitales, lo que en el lenguaje diplomático mues-
la frontera a que se la siguiera mirando como un             tra el deterioro de la relación, previo a un rompi-
problema de seguridad nacional que debe ser                  miento. Según los medios, se llegó incluso a
manejado por el Estado central y las fuerzas mili-           realizar algunas escaramuzas militares en la Guaji-
tares. Más tarde, vino el temor de Caracas a que el          ra71, un escenario fronterizo que ha sido y continúa
Plan Colombia introdujera un desbalance militar              siendo de estrecha convivencia entre sus poblado-
en su contra, lo que aunque fue desestimado por              res, los Wayúu, que por lo demás se reivindican una
diversos sectores en ambos lados, expresaba la               nación única por encima de los dos estados. Las
desconfianza latente en la capacidad de uno de                únicas reuniones oficiales que se realizaron entre
amenazar al otro.                                            los dos países, en 1999, fueron la de los vice-
    Ante el riesgo de que las relaciones –ya bas-            ministros Jorge Valero y Clemencia Forero en Bo-
tante complicadas– se “regolfizaran”, lo que po-              gotá, la del embajador venezolano en Colombia
dría agregarle ingredientes explosivos a la                  citado a la Cancillería de San Carlos y un fugaz
situación, el Instituto de Estudios Fronterizos de           encuentro entre Chávez y Rangel con el canciller
Venezuela recomendó, sin ningún eco, recurrir a              colombiano Guillermo Fernández de Soto, con
la Corte de La Haya para que resolviera los asun-            ocasión de la posesión de Mireya Moscoso como
tos limítrofes pendientes entre los dos países69.            presidenta de Panamá72. Pero ninguno de esos
Posteriormente, el gobierno venezolano protestó              eventos logró restablecer la confianza recíproca
porque las fragatas Almirante Padilla y Cartagena            indispensable para una fructuosa vecindad. Más




                                                                                                                        análısıs polítıco nº 46
de Indias navegaban dentro de las millas náuticas            bien, a las tendencias de la relación heredadas del
de Colombia, pero muy cerca de Castilletes. Como             pasado, se le agregaban ahora ingredientes explosi-
en años anteriores, se presentaron denuncias de              vos por la situación de cada país y por la ausencia
autoridades de Tibú y La Gabarra, recogidas por              de un manejo concertado.
los medios de comunicación, acerca de
sobrevuelos de aviones militares venezolanos                 Intento de reencuentro, retorno al distanciamiento
sobre territorio colombiano70.                               y mezcla de las crisis internas
                                                                                                                     [131]
    Las tensiones fueron, pues, incrementándose                  Desde el año 2000 se hizo sentir la presión en
por los efectos del conflicto colombiano y la postu-         ambos países por un restablecimiento de los cana-
ra del gobierno venezolano al respecto, por los              les de diálogo, capaz de evitar que los efectos de la
problemas comerciales y por los temores y                    coyuntura crítica de cada país le agregaran ingre-
desconfianzas sobre el diferendo. Las continuas               dientes explosivos al vecino y a la relación
recriminaciones mutuas entre Caracas y Bogotá                binacional. Señales de esa necesidad de reencuentro
fueron subiendo de tono en sus declaraciones a los           la dieron los mismos gobiernos, y presiones en esa
medios y escalando sus divergencias. Al mismo                dirección ejercieron diversos sectores.
tiempo, se suspendieron las reuniones presidencia-               Por una parte, el gobierno colombiano insistió
les, de cancilleres, de comisionados presidenciales,         en la reactivación de las comisiones presidenciales.
de militares, de funcionarios y de técnicos, que se          Chávez cambió su denuncia por términos com-
habían establecido para el buen manejo de la                 prensivos hacia el Plan Colombia73. El canciller
vecindad. Se llegó incluso a llamar dos veces al             Rangel explicó, una y otra vez, el sentido de las
embajador de Venezuela en Bogotá, y una a su                 declaraciones de Chávez y de sus propias interven-
homólogo colombiano en Caracas, a retornar a sus             ciones. Antes se habían cambiado los embajadores.

69   “Temor a la regolfización”. En: El Espectador. 8 de mayo de 2000.
70   “Helicópteros aterrizaron en Manaure”. En: El Espectador. 26 de marzo de 2000; “Venezuela niega incursión”.
     En: El Espectador. 28 de marzo de 2000; “Venezuela llama a Colombia a probar incursión fronteriza”. En: El
     Tiempo.17 de octubre de 2000, p. 4-A.
71   “La mano de Chávez”. En: Cambio. 20 de noviembre de 2000.
72   “Venezuela pide cumbre de presidentes”. En: El Espectador. 31 de agosto de 1999.
73   No obstante la férrea oposición manifestada hasta entonces, hacia mediados de 2000 Chávez declaró que su
     gobierno contribuiría con la realización del Plan Colombia dado que “no está dirigido a vietnamizar el
     conflicto armado de Colombia, lo ha explicado el gobierno colombiano. Creo que estamos en presencia de
     gobiernos que asumen esto con seriedad, esos helicópteros no van a utilizarse en la dirección belicista”.
     “Presidente Chávez defiende Plan Colombia”. En: El Tiempo. 2 de agosto de 2000.
Bula buscó en Caracas acercamientos con diversos               Luego, Fox visitó Bogotá antes de su viaje a Caracas
                            sectores. Chaderton se integró al grupo de países              a la cumbre presidencial del G-3 para salir conjun-
                            amigos, en los diálogos con las FARC y con el ELN;             tamente con su homólogo colombiano hacia Vene-
                            y se llegó a pensar, que ese canal era más apropia-            zuela, y repitió una y otra vez que lo que pasaba
                            do que los diálogos unilaterales, y que podría ser             con la relación entre los dos países le incumbía de
                            aprovechado para resolver situaciones fronterizas o            manera directa a su gobierno.
                            humanitarias. Por otra parte, los empresarios, a                   El reencuentro comenzó lentamente con los
                            través de las cámaras de comercio de ambos países,             albores del nuevo siglo. Así, en febrero de 2000,
                            hablaron de la necesidad de llegar a unos acuerdos             se produjo una reunión de vicecancilleres y el
                            mínimos dado que un país es socio fundamental                  aplazado encuentro de los dos cancilleres en
                            del otro y la integración binacional genera empleo             Guasdualito, población fronteriza venezolana,
                            y crecimiento en los dos países, procesos indispen-            acompañados por los ministros de Defensa, Inte-
                            sables para salir de la coyuntura recesiva en que              rior, Educación y Cultura, quienes realizaron se-
                            ambos se encontraban. El Grupo Académico Co-                   siones simultáneas de trabajo. Además de revisar
                            lombia-Venezuela, con el resultado de su estudio               los nuevos integrantes de las comisiones presiden-
                            binacional, pidió detener la recriminación mutua               ciales76, establecer el calendario de actividades de
                            para que la coyuntura crítica no echara atrás el               cada una y recibir el trabajo realizado por el Gru-
                            entrecruzamiento de las economías y los mecanis-               po Académico binacional, los cancilleres prepara-
                            mos de manejo concertado de la compleja agenda                 ron el encuentro presidencial en Santa Marta y la
  análısıs polítıco nº 46




                            bilateral, propuso formas conjuntas de actuación               posterior visita oficial de Pastrana a Venezuela.
                            internacional y de inserción en el mundo globa-                Igualmente, señalaron la importancia de reactivar
                            lizado, e incrementar lazos de muy diverso orden               también la comisión mixta de demarcación de la
                            que ayudaran a superar la mutua desconfianza.                   frontera, la comisión de cuencas hidrográficas, los
                            Artistas de ambos lados se asociaron para mostrar              grupos de trabajo sobre los ríos Arauca, Cata-
                            que son más los lazos que unen a los dos países que            tumbo y Charapilla-Paraguachón. Destacaron, así
[132]                       las cuestiones que los separan, y emprendieron                 mismo, la necesidad de revivir la cooperación
                            iniciativas binacionales como el Proyecto Mapa,                militar, para lo cual citaron a reunión a los minis-
                            que generó un proceso creativo de hondo sentido                tros de Defensa, del 3 al 5 de abril de 2000, en
                            integracionista al que vincularon a centenares de              Cartagena77.
                            pintores y pobladores de regiones fronterizas. Al                  Un mes después se volvieron a encontrar los
                            reencuentro también ayudó el interés mexicano en               cancilleres, y se reunieron también en Caracas los
                            la reactivación del Grupo de los Tres (G-3), del que           ministros del Transporte para analizar el proble-
                            hacen parte México, Venezuela y Colombia74. De                 ma del transbordo. Igualmente, delegados de los
                            hecho, desde su posesión, Vicente Fox y su canci-              gobiernos, bajo el auspicio de una fundación
                            ller Jorge Castañeda propiciaron un reacerca-                  japonesa, firmaron en marzo de 2000 un convenio
                            miento de los dos países que se encontraban en                 para recuperar la navegabilidad de los ríos comu-
                            uno de los momentos más tensos de su relación75.               nes78. Los avances de las reuniones parecían tan


                            74   Ramírez, Socorro. “El G-3: una reactivación anunciada”. En: Anuario de la integración regional en el Gran Caribe.
                                 No. 3. Caracas: Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES) - Instituto
                                 Venezolano de Estudios Sociales y Políticos (Invesp) - Centro de Investigaciones de Economía Internacional -
                                 Nueva Sociedad, 2002.
                            75   Mauricio Vargas, “A calzón quitao”. Cambio. 5 de noviembre de 2001, pp. 36-39.
                            76   Las comisiones negociadoras serían presididas en Venezuela por el vicepresidente Isaías Rodríguez y en
                                 Colombia continuó el empresario Pedro Gómez Barrero. Las de vecindad sería presididas por el académico
                                 venezolano Kaldone Nwelhed y por el empresario y presidente de Noel, Carlos Mario Giraldo.
                            77   “Reviven las comisiones bilaterales”. En: El Espectador. 1 de abril de 2000.
                            78   De ponerse en marcha el convenio, ríos como el Meta, cuyo cauce desemboca en el Orinoco y define parte de
                                 la frontera natural entre los dos países, podrían ser aprovechados para articular proyectos binacionales de
                                 mutuo beneficio. Para Colombia podría servir de vía de transporte hacia Venezuela y al mercado
                                 internacional de productos como el carbón y el coque de Boyacá, y los cárnicos de Villavicencio. Para
                                 Venezuela podría ser la salida hacia el Pacífico de productos como el aceite de palma y los siderúrgicos;
                                 Lanzetta, Mónica. “Integración y oportunidades para la paz”. En: El Espectador. 24 marzo de 2000.
coyuntura
sólidos que le abrieron espacio al encuentro más              que, en 2001, realizaron tres reuniones. La prime-
importante, el de Pastrana y Chávez, el 4 de mayo             ra, en febrero, en la Colonia Tovar, la cual per-
de 2000 en Santa Marta. El evento fue tan produc-             mitió retomar el camino dejado 28 meses atrás,
tivo que los dos presidentes redefinieron la agen-             luego de la suspensión de sus reuniones en octu-
da de las comisiones presidenciales y acordaron               bre de 1998. La siguiente, en marzo en Santa
ponerlas en marcha un mes después, reactivaron                Marta, que permitió reestructurar la agenda con
la Combifron como instancia de coordinación de                los temas que venían acumulados de tiempo atrás.
la seguridad fronteriza, y precisaron, con la mi-             La tercera, en septiembre en Puerto Ayacucho,
sión de empresarios, una agenda de reuniones                  permitió combinar los asuntos de la frontera co-
trimestrales con el ánimo de fortalecer el inter-             mún con los de la integración binacional y regio-
cambio comercial79. Aunque en 2001, Chávez y                  nal82. Pero, la siguiente reunión, prevista desde
Pastrana se encontrarían en varias ocasiones –el              febrero de 2002 en Riohacha, a mediados de este
24 de marzo en Puerto Ordaz, el 8 de abril en                 año aún no se ha realizado. Lo mismo ocurrió con
Cartagena para acordar una acción conjunta para               la reactivación, en el año 2001, de las comisiones
la prórroga e inclusión de Venezuela en las prefe-            negociadoras. Y, nuevamente, el distanciamiento
rencias comerciales norteamericanas, la semana                entre los gobiernos volvió a primar.
siguiente en Quebec en la cumbre del ALCA, el 9                   El año 2002 arrancó con malos augurios. A
de mayo en Bogotá–, su reencuentro era frágil                 finales de enero, periodistas venezolanas hicieron
pues mucho de lo acordado, o no avanzaba o                    público un memorando del 10 de agosto de 1999




                                                                                                                          análısıs polítıco nº 46
retrocedía rápidamente mientras los problemas                 que esboza el “proyecto fronteras” y un video de un
habían cogido ya gran ventaja.                                encuentro entre representantes de los cuatro com-
    La Combifron prevista para el 14 de septiem-              ponentes de las fuerzas armadas venezolanas con
bre de 2000 con el fin de analizar los alcances del            las FARC, ocurrido el 6 de julio de 2000. El proyec-
Plan Colombia fue aplazada cuando ya estaban en               to había sido elaborado y firmado por el capitán de
Caracas buena parte de los delegados de Bogotá80.             navío Ramón Rodríguez Chacín, golpista del 27 de
Luego, en noviembre de 2000, el comandante de                 noviembre de 1992 y ex jefe de inteligencia, quien       [133]
la Guardia Nacional, general Gerardo Briceño,                 había sido señalado por la prensa como el contacto
canceló un encuentro con el director de la Poli-              con las FARC y el ELN. El memorado era el pro-
cía, general Luis Ernesto Gilibert81. A pesar de las          ducto de los encuentros entre militares venezola-
versiones contradictorias sobre estos aplazamien-             nos y guerrilleros colombianos cuando las
tos, lo claro es que en un momento crítico se                 diferencias entre los gobiernos de Pastrana y
desmontaron mecanismos esenciales para la ve-                 Chávez tomaron forma en 1999, y establecía un
cindad.                                                       compromiso mutuo en temas que rebasaban el
    La reactivación de las Copaf se demoró ocho               simple manejo de problemas fronterizos y humani-
meses, aunque arrancó con entusiasmo con nue-                 tarios83. En la grabación, un guerrillero se quejaba
vos miembros y con nuevo nombre. Ahora se lla-                del mal trato a campesinos colombianos por parte
marían Comisiones Presidenciales de Integración               de la Guardia Nacional, a la que acusa de colaborar
y Asuntos Fronterizos (Copiaf) al adicionar a las             con los paramilitares, y señalaba que, por el contra-
temáticas fronterizas a cargo, la integración regio-          rio, con el ejército venezolano sostenían buenas
nal. Fue tal el dinamismo con el que arrancaron               relaciones, y que gracias al apoyo que les brindaba,


79   Lanzetta, Mónica. “Bienvenida la cumbre”. En: El Espectador. 28 de abril del 2000; “Cumbre para la distensión”.
     En: El Tiempo. 30 de abril de 2000; Rojas Rodríguez, Leonardo. “Nuevo aire en las relaciones Colombia-
     Venezuela”. En: El Espectador. 7 de mayo de 2000.
80   “Tapias suspende viaje a Venezuela”. En: El Tiempo. 29 de septiembre de 2000, pp. 1-4.
81   “La distancia entre los dos...”. En: Cambio. 27 de noviembre de 2000, pp. 42-44.
82   Ramírez, Socorro. “Nueva etapa de la Copiaf”. En: Boletín de la Copiaf. No. 3, Caracas, 2001.
83   El memorando señala que el propósito es “disminuir en el corto plazo y erradicar en el mediano plazo los
     secuestros y cobro de vacunas en la zona fronteriza”. La guerrilla se compromete con Venezuela, entre otros,
     a “no entrenar militantes nacionales venezolanos sin consentimiento del Gobierno” y a “no conducir
     operaciones” en sus territorios. Como contraprestación, Venezuela apoyaría a los subversivos con
     “medicamentos especiales”, venta de petróleo, asilo y tránsito, registro y contratación de empresas, en el área
     bancaria (Banco de los Pobres), agropecuaria, construcción de vivienda y salud”; El Nacional. 1 de febrero de
     2002.
su grupo, muchas veces, podía acceder a alimen-              reparos86– los nexos con grupos como las FARC y
                            tos84. El hecho de que la entrega de estas pruebas           el ELN, que están en la lista de terroristas, conlle-
                            se hiciera justo el día en que Rodríguez Chacín              vaban sanciones para quien los tolerara o ejecuta-
                            tomaba posesión como ministro del Interior y de              ra. En Venezuela, diversos militares venezolanos
                            Justicia era una manera, de parte de la oposición            fueron expresando su desacuerdo con la tesis de
                            venezolana, de cuestionarle su papel y de poner de           neutralidad y el entendimiento con las guerrillas,
                            presente que la actitud de Chávez frente al conflic-         o corroborando las denuncias de militares colom-
                            to colombiano contribuía a la polarización interna           bianos al respecto87. En Colombia, los candidatos
                            de Venezuela y resquebrajaba las fuerzas armadas             a la presidencia calificaron los hechos como inde-
                            venezolanas.                                                 bida intromisión en el conflicto88. Luego, un
                                En esta ocasión, la reacción del gobierno co-            oficial del ejército colombiano denunció que la
                            lombiano pareció haber aprendido la lección de               guerrilla se refugiaba en suelo venezolano para
                            1999, y en lugar de salir a reaccionar a través de           desde allí atacar. El Tiempo envió reporteros a la
                            los medios sobre el video y el memorando, tomó               zona y mostró campamentos de las FARC en terri-
                            una actitud más cautelosa. El canciller Fernández            torio venezolano. El Espectador habló de Ticoporo,
                            de Soto señaló que es natural que ocurran dentro             una reserva natural convertida en refugio de gue-
                            de un proceso de paz gestiones humanitarias, con             rrilleros y agregó:
                            autorización y conocimiento del gobierno de
                            Colombia, dentro de los parámetros de transpa-                  Video, memorando y avioneta con contrabando de
  análısıs polítıco nº 46




                            rencia que se le han solicitado a todos los países              armas no aparecen como situaciones aisladas, sino
                            de la comunidad internacional. Agregó que Vene-                 como la afirmación de la existencia de una estrate-
                            zuela había realizado varias acciones humani-                   gia política, militar y económica del presidente
                            tarias, que habían sido no sólo informadas al                   Chávez. A la vez que Chávez encuentra en las FARC
                            gobierno colombiano sino coordinadas con éste, y                un aliado para sus ideas políticas, promueve una
                            por tanto esperaba que en esta ocasión se hubiera               estrategia de seguridad nacional, aplicada tanto al
[134]                       hecho de esa manera. Poco después, el canciller                 ámbito de su vital infraestructura petrolera como de
                            venezolano, Luis Alfonso Dávila, reconoció que su               protección geopolítica de sus intereses89.
                            país no había solicitado permiso al gobierno co-
                            lombiano para ese encuentro, porque “las relacio-               En ese ambiente, de nuevo polarizado, vino el
                            nes entre ambos países no estaban funcionando                golpe del 11 de abril de 2002 contra el gobierno
                            en ese momento”. Chávez también reconoció que                democráticamente elegido de Venezuela. El anun-
                            esa gestión se había hecho sin consulta del gobier-          cio de la renuncia de Chávez formulado por el
                            no colombiano, por lo que le pidió excusas, y                general Lucas Rincón, el militar de más alta gra-
                            minimizó el alcance del memorando85.                         duación que estaba muy cerca del presidente, y su
                                El tema siguió prendiendo la hoguera. Las                posterior confirmación por parte de un alto jerarca
                            declaraciones de Estados Unidos fueron subiendo              de la Iglesia, sumados al rechazo que suscitaba
                            de tono por las diferencias con el Presidente vene-          Chávez, contribuyeron a la confusa posición de
                            zolano, y señalaron que con la cruzada antiterro-            varios gobiernos. De ahí el “olvido” de los compro-
                            rista –sobre la cual Chávez había expresado sus              misos adquiridos el 11 de septiembre de 2001 en la


                            84   La explicación de lo ocurrido fue la siguiente. El general Rafael Román Betancourt, compañero de
                                 promoción de Hugo Chávez al mando del “Teatro de operaciones” No. 2, recibe una llamada del frente 33 de
                                 las FARC en la que se le informa de la detención de un venezolano a quien se le acusa de trabajar para los
                                 paramilitares colombianos, por lo que despacha una misión hacia el campamento guerrillero de Rubén
                                 Zamora. La misión, conformada por cuatro miembros de las fuerzas armadas, incluía helicópteros del ejército
                                 y la fuerza aérea, y sin conocimiento de Bogotá ingresó a territorio colombiano para reunirse con
                                 representantes guerrilleros y rescatar a un venezolano sospechoso de trabajar con los paramilitares. http://
                                 www.el-nacional.com/Articulos, 1 de febrero de 2002.
                            85   “Video: el canciller explica incursión. Venezuela admite que no tenía autorización”. En: El Tiempo. 5 de
                                 febrero de 2002, pp. 1-6.
                            86   Colombia.com, 15 de febrero de 2002.
                            87   http://www.el-nacional.com/Articulos.
                            88   El Nuevo Herald. 4 de febrero de 2002.
                            89   “¿Zona de distensión en Venezuela?”. En: El Espectador. 3 de febrero de 2002, p. 8-A.
coyuntura
Carta Democrática Interamericana suscrita en el          que acontecía, estimularon la polarización. Todos
marco de la OEA, o de las cláusulas democráticas         saludaron efusivamente la caída de Chávez, y salvo
del ALCA y de la Comunidad Andina, para defen-           el caso de Caracol radio, cuyo corresponsal se
der a gobernantes electos contra intentos de usur-       encontraba en el Palacio de Miraflores durante las
pación del poder. A la confusa posición de los           horas en las que se restableció el poder legítimo,
gobiernos contribuyó también el que, a medida            los demás no dieron cuenta de lo que ocurría con
que se internacionaliza la política doméstica, los       las manifestaciones por el retorno del líder de-
problemas internos son vividos en directo y en           puesto. El resultado fue distorsión y manipulación
tiempo real desde cualquier parte del mundo; la          de la información.
diplomacia debe reaccionar a la velocidad de los             La reacción del gobierno y los medios de comu-
medios, lo que no deja tiempo para sopesar las           nicación de Bogotá fue seguida por el incidente que
situaciones y genera declaraciones más emotivas          se suscitó cuando el embajador Chaderton aludió –a
que analíticas. Todo ello incide en la manera como       punto de dejar su cargo en Bogotá para asumir la
se desarrollan los eventos y le agregan dimensiones      cancillería venezolana– a unas listas con los colom-
conflictivas a los problemas en cuestión.                bianos que habían apoyado el golpe. Luego vino el
    En el gobierno colombiano pudo más el inme-          asilo de Carmona en la embajada de Colombia en
diatismo del distanciamiento con el gobernante           Caracas, lo que fue señalado por sectores del gobier-
que la defensa de la legitimidad institucional, así      no de Chávez como colaboración de Pastrana con la
encarne opciones políticas diferentes. La canciller      oposición venezolana. Para la decisión del asilo, en




                                                                                                                       análısıs polítıco nº 46
encargada se apresuró a dar un tácito reconoci-          Bogotá pesaron dos argumentos básicos: la posición
miento al nuevo gobierno cuando recordó la bue-          histórica de Colombia sobre el tema, que ha sido
na historia de relaciones que Carmona había              defendida en casos como los de Haya de la Torre,
tenido con Colombia en diversos momentos del             Alan García y los chilenos refugiados luego del gol-
proceso de integración regional. Los ministros de        pe de Pinochet, y la presión ejercida por sectores de
Hacienda y de Comercio Exterior, y un alto mando         la oposición venezolana, con los cuales el gobierno
de las fuerzas armadas, sin ser un asunto de su          colombiano ha tenido coincidencias y viejas relacio-       [135]
competencia, fueron más lejos en la celebración.         nes, quienes presionaban el asilo frente a la embaja-
Contaron, sin duda, en estas reacciones la predo-        da. La autorización de Caracas a la salida de
minante postura reactiva de Bogotá frente al go-         Carmona no fue la solución final del problema y,
bierno de Chávez, y la exasperación con su               más bien, le agregó un ingrediente al deterioro de la
posición frente a las guerrillas colombianas, la         relación en un ambiente de desconfianza mutua.
incomprensión colombiana de la necesidad de              Los episodios del primer semestre de 2002 acabaron
cambio de las mayorías venezolanas, y la esperanza       de sumir la relación binacional en una de las peores
de retorno de un régimen con el que, si bien hubo        situaciones. Costará trabajo volver a encontrar un
dificultades, había más posibilidades de aproxima-        equilibrio en el tenso clima existente.
ción por hablar un lenguaje común. Ese apresura-
miento pudo ser explicado por la confusión               A LG U N A S C O N S I D E R A C I O N E S F I N A L E S
generada debido a la anunciada renuncia. Pero la             El contexto hemisférico e internacional de la
situación se clarificó rápidamente tras el decreto de     relación no puede ser más complejo. Mientras las
Carmona por el cual liquidaba de un plumazo toda         crisis se profundizan en cada país y se articulan
la institucionalidad y las leyes, destituía gobernado-   con repercusiones mutuas, los conflictos en cada
res y alcaldes y perseguía a voceros del gobierno        uno se han agudizado aumentando los costos de
caído. En seguida apareció el resquebrajamiento          una inserción muy difícil en el mundo globa-
del grupo golpista y muchos de los más radicales         lizado. Y en lugar de seguir en la perspectiva de
antichavistas terminaron por temerle más a               los años noventa, de acercamiento binacional
Carmona y a su breve reinado, que al depuesto            para buscar formas de inserción conjunta en ese
presidente. Aún así, no se registra en la prensa una     complejo panorama internacional, los mecanis-
condena enfática del golpe por parte del gobierno        mos binacionales han sido silenciados de nuevo,
colombiano, a no ser a través de las declaraciones       cuando podrían ayudar en la búsqueda del equili-
hechas en el marco del Grupo de Río y de la OEA.         brio y la confianza perdida.
    A buena parte de los medios de comunicación              Del lado colombiano, el panorama es muy
colombianos les ocurrió lo mismo que a los me-           crítico. El Plan Colombia tiende a convertirse en
dios venezolanos. Más que informar y analizar lo         una estrategia para enfrentar a la guerrilla en el
marco de la cruzada antidrogas y antiterrorismo          bían controlado política y económicamente el país,
                            de Washington. Los enfrentamientos entre                 que se sienten amenazados y esperan que, por sus
                            paramilitares y guerrillas se profundizan a costa        intereses petroleros en Venezuela, Estados Unidos
                            de la población civil. El ataque de las guerrillas a     les ayude a sacar al gobernante, como intentó ha-
                            la infraestructura, así como las presiones –a través     cerlo con el golpe, el reconocimiento rápido a
                            de amenazas, secuestros o asesinatos– a personas         Carmona y la celebración prematura de la caída de
                            elegidas mediante voto popular o a funcionarios          Chávez. Cómo conciliar estos extremos es el reto
                            públicos de numerosos municipios para que re-            más difícil del momento, en el cual se muestra que,
                            nuncien pretende, a la fuerza, tomar su lugar.           pese a los anuncios de conciliación, no ha sido fácil
                            Crece el énfasis en las salidas militar-represivas del   que la oferta de diálogo y de respeto a la disidencia
                            Estado para hacerle frente a la arremetida de la         pueda hacerse realidad pues se combinan situacio-
                            guerrilla. La sociedad colombiana se limita a re-        nes socioeconómicas concretas con intereses políti-
                            pudiar las acciones de la guerrilla, pero no tiene       cos muy disímiles. Más bien se trata de un proceso
                            capacidad para organizarse y desempeñar un               en pleno desarrollo, inestable, difícil, peligroso. La
                            papel central en la búsqueda de una real salida          enorme fuerza de movilización que ha venido acu-
                            negociada al conflicto. El Estado se erosiona pro-       mulando la oposición por medio de nuevas organi-
                            gresivamente como resultado de la corrupción y           zaciones de escasa tradición política, aún no logra
                            el clientelismo, de la dinámica del conflicto inter-     tomar forma ni contribuye a salir de la nociva pola-
                            no, de la presión de la guerrilla sobre su estructu-     rización extrema. En la oposición han primado el
  análısıs polítıco nº 46




                            ra local y regional, y de la estrategia antidrogas       inmediatismo y la desesperación, por lo que ha
                            norteamericana. Todo ello reduce su capacidad            buscado la caída de Chávez, pero no ha construido
                            para atender las zonas de frontera, mientras los         una alternativa consistente. Aprovechando esta
                            vecinos reaccionan defensivamente o aprovechan           circunstancia, algunos sectores políticos y empresa-
                            la situación para sacar partido. Esto se traduce en      riales antes reinantes han querido recuperar el
                            debilitamiento mutuo, entrecruzamiento de sus            poder, como se puso de presente en el golpe con-
[136]                       crisis y mayor maleabilidad a las opciones norte-        tra Chávez. Pero, en esa oportunidad, esos mismos
                            americanas ante la ausencia de alternativas regio-       sectores hicieron acopio de todos los desaciertos
                            nales y contrapesos internacionales.                     políticos posibles, tantos que terminaron
                                Del lado venezolano, la situación, sin tener el      resquebrando la oposición e induciendo su rápida
                            nivel de violencia que afecta a Colombia, sí entraña     derrota.
                            una creciente gravedad. El gobierno de Chávez es             Siendo Antioquia el departamento colombiano
                            cada vez más débil. Es cierto que cuenta con un          más ligado a Venezuela –dado que son
                            sector importante de población pobre, que salió a        inversionistas y empresas “paisas” los que más han
                            las calles dispuesta a luchar por su regreso, pero la    invertido en el vecino país y se han establecido en
                            unidad de su otra columna, la fuerza armada, pare-       él, y los que, por tanto, le han apostado más fuer-
                            ce haber quedado disminuida debido a fisuras              temente a la integración binacional–, es de espe-
                            internas. En medio de una notable precariedad de         rar que el nuevo mandatario de Colombia,
                            las estructuras estatales, de una aguda crisis econó-    originario de esa región, tome en consideración
                            mica y social –sube el desempleo, aumenta la infla-      estos fuertes lazos que articulan los dos países, y
                            ción y la devaluación, se estanca la economía–, la       tenga una postura proactiva que ponga el entendi-
                            sociedad venezolana se encuentra radicalmente            miento y la cooperación por encima del conflicto
                            dividida. De una parte, los excluidos de siempre         y la discrepancia intergubernamental. El tempra-
                            que ven en Chávez su redentor y se identifican con        no nombramiento de su mano derecha en temas
                            su persona y con su mensaje. Del otro, la clase          internacionales como embajadora en Venezuela
                            media en todos sus niveles, furiosamente                 puede ser signo de interés. Es de esperar que
                            antichavista, porque se siente insultada por la retó-    tanto en Colombia como en Venezuela se saquen
                            rica del comandante, considera que las medidas           conclusiones constructivas sobre lo acontecido en
                            económicas del gobierno la afectan negativamente,        estos últimos años. Y sobre todo, se renuncie
                            asocia el proyecto bolivariano con las guerrillas        definitivamente a hipótesis de conflicto del uno
                            colombianas y con Fidel Castro –por eso salió a          sobre el otro para reconstruir la confianza, resol-
                            atacar la embajada cubana y a pedir la liquidación       ver los diferendos y problemas acumulados, y para
                            del acuerdo petrolero con la isla–, y le teme a las      poder hacerle frente de manera conjunta al difícil
                            represalias de Estados Unidos ante las actitudes de      contexto hemisférico y al complejo mundo
                            su gobierno. Están, además, los sectores que ha-         globalizado.
debate
  Credo, necesidad
  y codicia:
  los alimentos
  de la guerra


                                             en círculos ac adémicos, centros de
                                             de pensamiento y, lo más importante, agencias de
                                             financiamiento internacional, se ha venido impo-
                                             niendo un tipo bastante particular de literatura
                                             en relación con las nuevas características que
                                             asumen las guerras civiles desatadas especialmen-
                                             te a partir del fin de la Guerra Fría.




                                                                                                       análısıs polítıco nº 46
                                                 Esas nuevas aproximaciones han abierto un
                                             intenso debate sobre los pesos diferenciales que
                                             las dimensiones sociales, políticas y económicas
                                             tienen en las posibilidades y dinámicas de las
                                             guerras civiles. Mientras que para los afiliados a
                                             la primera corriente la ideología –los credos
                                             políticos– los sentimientos de agravios, las per-       [137]
                                             cepciones de la injusticia y la necesidad de inver-
                                             tir las condiciones sociales y políticas, para
                                             reivindicar los intereses de los sectores más po-
                                             bres, vejados y excluidos, son los elementos fun-
            Álvaro Camacho Guizado
                                             damentales; para los teóricos de la segunda, la
Sociólogo, director del Centro de Estudios
 Socioculturales e Internacionales, CESO,
                                             “economía política”, la capacidad de acceso a
                Universidad de los Andes.    recursos económicos que tienen los rebeldes
                                             determina sus posibilidades de organización y
                                             subsistencia. Para los primeros, domina el altruis-
                                             mo, para los segundos lo que verdaderamente
                                             cuenta es la codicia.
                                                 En Colombia, como lo veremos más adelante,
                                             una creciente literatura tiende a cuestionar las
                                             explicaciones más “tradicionales” de la rebeldía
                                             guerrillera, aquellas que aún arguyen que ésta se
                                             basa en las consideraciones que hacen los rebel-
                                             des armados sobre la injusticia, la desigualdad, los
                                             agravios y las exclusiones sociales y políticas como
                                             los motores de su actividad militar. Bien sea por
                                             sus propias experiencias, bien por las de otros
                                             países en los que la rebelión armada ha triunfado,
                                             las guerrillas colombianas siguen considerando
                                             que la vía armada es la única posibilidad de con-
                                             frontar esas lacras históricas.
                                                 La nueva literatura hace énfasis, en cambio, en
                                             el ánimo de lucro, el carácter de buscadores de
                                             rentas y de delincuentes económicos que son, o se
                                             han convertido, esas guerrillas. Los resortes políti-
cos han cedido a estos apetitos de codicia, y esto             surgen en situaciones en las que los ingresos del
                            ha desdibujado las razones de su lucha.                        Estado disminuyen por el declive de la economía y
                                Es esencial adentrarse en el debate, porque de             la expansión del delito, la corrupción y la ineficacia;
                            las posturas sobre el mismo se deducen actitudes y             la violencia está cada vez más privatizada, como
                            acciones políticas de la mayor importancia. Aun-               consecuencia del creciente crimen organizado y la
                            que es difícil pronunciarse en una u otra direc-               aparición de grupos paramilitares, mientras la legiti-
                            ción sin una mayor investigación empírica sobre                midad política va desapareciendo2.
                            las “verdaderas” motivaciones de los insurrectos,
                            en este trabajo quiero plantear la hipótesis de que             Su análisis sobre las contiendas de la antigua
                            si bien la presencia y el uso de rentas ilegales,           Yugoslavia muestra esa búsqueda de ventajas
                            especialmente las ingentes sumas derivadas del              particularistas por medios que escapan a la su-
                            narcotráfico o los impuestos a las petroleras                puesta naturaleza de las guerras anteriores, y en
                            trasnacionales, tienden a teñir la actividad guerri-        especial la compleja mezcla de economía y políti-
                            llera de ánimo de lucro y codicia, y a desdibujar           ca, en la que los objetivos de la primera tienden a
                            sus propósitos iniciales, al menos entre algunos            imponerse sobre los de la segunda3.
                            sectores insurgentes, las motivaciones políticas                Kaldor, sin embargo, no es la única autora que
                            siguen dominando su acción, y de allí que consi-            resalta la dimensión económica de las guerras
                            derarlos como simples codiciosos impenitentes               civiles y su vinculación con el delito organizado.
                            conduce a distorsionar su imagen, a alejar las              Entre los textos más influyentes en estas nuevas
  análısıs polítıco nº 46




                            posibilidades de encontrar salidas negociadas al            perspectivas están los estudios realizados para el
                            conflicto armado, y a proponer alternativas béli-            Banco Mundial por Paul Collier4, para quien el
                            cas y no políticas en la confrontación del principal        análisis de los nuevos conflictos debe verse a la luz
                            problema político del país.                                 de la dicotomía entre descontento y codicia. En
                                Volvamos al debate internacional: una de las            síntesis, aunque los rebeldes deben construir un
                            más importantes contribuciones ha sido el influ-             discurso en el que la injusticia y la desigualdad
[138]                       yente libro de Mary Kaldor1, para quien en el               social imperantes son el resorte que mueve a la
                            contexto de la globalización lo que se considera            organización y al combate contra los opresores, la
                            guerra, es decir, aquellas confrontaciones arma-            realidad indica que con frecuencia se generan
                            das entre estados en las que el propósito es                fuertes hiatos entre el discurso y la realidad de la
                            infligir la máxima violencia, ha devenido un                 motivación económica de los rebeldes.
                            anacronismo. Hoy día esas confrontaciones son                   Según Collier, las narrativas de la injusticia y el
                            mezclas de guerras, delito organizado y violacio-           agravio no sólo son más legítimas para los propios
                            nes masivas de los derechos humanos. La natura-             luchadores: también lo son de cara a la opinión
                            leza de esas confrontaciones se ve complicada               pública internacional, que no apoyaría una simple
                            por el desarrollo paralelo de una economía cri-             guerra de saqueo que no estuviera presidida por
                            minal informal que tiñe los objetivos de la con-            principios altruistas. En efecto, la necesidad de
                            tienda. En el centro de la dinámica están las               legitimación nacional e internacional conduce a
                            tensiones a que se ven sometidos los estados de             la formulación de discursos que apelen a la solida-
                            las sociedades en guerra: cuestionada su autori-            ridad con la rebeldía. Pero, sostiene Collier, la
                            dad a partir de su inserción en un mundo                    teoría económica señala otra cosa: según ésta, “la
                            globalizado, y retada por las fuerzas que interna-          motivación para los conflictos no tiene importan-
                            mente lo cuestionan. En síntesis, las guerras               cia: lo que importa es que la organización se pue-
                            contemporáneas y posmodernas                                da sostener financieramente”5.

                            1   Kaldor, Mary. Las nuevas guerras. Violencia organizada en la era global. Barcelona: Tusquets, 2001.
                            2   Kaldor, Mary. Ob. cit., p. 20.
                            3   Esto no quiere decir que las guerras anteriores no tuvieran fundamentos económicos. Es preciso recordar
                                que Lenin, basado en los trabajos de J. A. Hobson y de R. Hilferding, caracterizó a la Primera Guerra Mundial
                                como una lucha imperialista por el reparto del mundo. Cfr. El imperialismo, fase superior del capitalismo.
                            4   Collier, Paul. “Doing Well out of War: An Economic Perspective”. En: Berdal, Mats y Malone, David M.
                                (editores). Greed and Grievance. Economic Agendas in Civil Wars. Boulder y Londres: Lynne Rienner, 2000, pp.
                                91-111. Véase también: Collier, Paul. “Causas económicas de las guerras civiles y sus implicaciones para el
                                diseño de políticas”. En: El Malpensante, No. 30, mayo-junio de 2001.
                            5   Collier, Paul. Ob. cit., 2001, p. 32.
debate
    Así, si bien en la base de los nuevos conflictos     niveles de cobertura educativa, puesto que el alis-
puede parecer alguna raíz asociada a un descon-         tarse en una fuerza armada es una alternativa
tento, que a su vez puede estar producido por           realista para jóvenes que carecen de opciones de
tensiones étnicas, por una intolerable desigualdad      movilidad social ascendente. Además, los países
económica, ausencia o limitaciones de derechos          con más alto riesgo de rebelión se caracterizan
políticos o la incompetencia gubernamental para         por tener una población dispersa, difícilmente
generar un desarrollo económico aceptable, la           controlable por el gobierno central, y por haber
clave de la sostenibilidad de la rebelión radica en     experimentado conflictos armados previamente.
la capacidad de los rebeldes de contar con recur-          Ahora bien, aunque las guerras pueden ser
sos económicos6.                                        una manifestación de conflictos políticos, no es
    Collier sostiene que la teoría del descontento      necesariamente cierto que éstos conduzcan a la
falla por tres razones fundamentales: en primer         guerra:
lugar, porque la formación de ejércitos rebeldes
se enfrenta con las dificultades propias de organi-          Los analistas con frecuencia razonan retrospectiva-
zación de la acción colectiva: la injusticia, la ven-       mente a partir del discurso político que se produ-
ganza y el alivio de los agravios son bienes                ce en el curso del conflicto y deducen que la
públicos, y por tanto susceptibles de que sobre             guerra es la consecuencia de un conflicto político
ellos opere la idea de los free riders, es decir, de        particularmente intenso, a su vez basado en moti-
quienes consideran que la lucha puede ser em-               vos de descontento particularmente graves. Empe-




                                                                                                                     análısıs polítıco nº 46
prendida por otros, de manera que los combatien-            ro, la intensidad del descontento objetivo no
tes potenciales pueden optar por no luchar, en              predice una guerra civil. Muchas sociedades viven
espera de que otros hagan el trabajo.                       intensos conflictos políticos durante mucho años
    En segundo lugar, porque los ejércitos rebeldes,        sin que éstos se conviertan en guerras. El conflicto
para ser exitosos, deben demostrar desde un prin-           político es universal, en tanto que la guerra es
cipio que pueden ser militarmente triunfantes, y            escasa. Yo argumento que allí donde la rebelión
esto requiere que sean de un tamaño adecuado; de            resulta ser financieramente viable, habrá guerras.
                                                                                                                   [139]
lo contrario, los riesgos de derrota son tan altos          Como parte del proceso de la guerra, la organiza-
que actúan como disuasores. Se genera así un cír-           ción rebelde tiene que generar el descontento de
culo vicioso en el que tamaño, eficacia y perspecti-         grupo, en aras de la efectividad militar. La genera-
vas de triunfo se muerden las respectivas colas.            ción del descontento grupal politiza la guerra. En
    En tercer lugar, antes de obtener justicia los          conclusión, es la guerra la que produce el conflic-
rebeldes deben luchar, pero nada asegura que un             to político intenso, y no a la inversa8.
triunfo militar produzca esa justicia deseada. Para
un dirigente militar rebelde es más fácil prometer
que luego cumplir7. Las probabilidades de que el        L A S A LT E R N A T I VA S : I N J U S T I C I A ,
triunfo produzca un régimen similar al derrocado        NECESIDAD Y REBELDÍA
son tan altas, que difícilmente pueden ser convin-         En Colombia esta nueva perspectiva econo-
centes para quienes arriesgan sus vidas en una          micista ha venido ganando adeptos, y es así como
lucha incierta contra un enemigo superior.              distinguidos investigadores y académicos se han
    Dados estos obstáculos, la tesis de la codicia se   matriculado en la teoría de la codicia-depreda-
abre camino: a partir del examen de una base de         ción para caracterizar la acción de las organizacio-
datos internacional, Collier establece que las con-     nes guerrilleras. Boris Salazar, María del Pilar
diciones más propicias para una rebelión sosteni-       Castillo y Mauricio Rubio son ejemplos revelado-
ble se dan en países que basan su economía en la        res. Para los primeros,
exportación de materias primas, puesto que éstas
son fácilmente gravables tanto por los gobiernos            no puede desconocerse, por supuesto, que el fenó-
como por los insurgentes, que tienen una fuerte             meno de la exclusión política, generado por el
proporción de población joven, que constituye               Frente Nacional, explica el surgimiento y prolifera-
fuerza de trabajo militar, y que muestran bajos             ción de las organizaciones armadas revolucionarias

6   Collier, Paul. Ob. cit., 2000.
7   Ídem., pp. 98-99.
8   Collier, Paul. Ob. cit., 2001, p. 43.
activas en las décadas del setenta y del ochenta.         producir bienes y servicios suficientes para aliviar
                                 Pero la dimensión política y revolucionaria de esas       la pobreza, de modo que ésta deja ser una condi-
                                 organizaciones actúa en el contexto más amplio de         ción percibida como natural y se convierte en un
                                 una organización social en la que la depredación          problema que podría ser resuelto. En estas cir-
                                 sistemática, el ejercicio de la violencia y la búsqueda   cunstancias, la pobreza empieza a producir condi-
                                 de ventajas económicas prevalecen. Para decirlo de        ciones de indignación que sustituyen a las de
                                 otra forma, no sólo la exclusión política explica el      resignación. Y esta indignación será mayor cuanto
                                 surgimiento y consolidación de organizaciones             más aumente el sufrimiento de los estratos bajos.
                                 armadas revolucionarias en las décadas del setenta y      En segundo lugar, es preciso que la insatisfacción
                                 del ochenta. Hay una explicación más amplia y con         con la situación de injusticia se expanda a las
                                 un mayor poder de cobertura: en general el contex-        clases dominantes de manera que se dividan y sea
                                 to social favorecía la proliferación de los que esta-     posible la formación de alianzas entre algunos
                                 ban organizados para la depredación y para la             dominantes y los dominados. En tercer lugar, es
                                 imposición violenta, a costa del debilitamiento, y        necesario que algunos de los miembros de las
                                 hasta la desaparición, de quienes no lo estaban9.         clases dominantes sean percibidos como parásitos,
                                                                                           cuya inutilidad en la producción de riqueza es
                                Mauricio Rubio, a su turno, realiza un notable             concebida como una violación del pacto social
                            esfuerzo para negar la tesis de la distinción entre            implícito. A ello debe agregarse que es preciso
                            la delincuencia común y la política, para resaltar             que las causas de la miseria y el sufrimiento ten-
  análısıs polítıco nº 46




                            que al fin y al cabo los delitos cometidos por unos             gan culpables reconocibles: empleadores, grandes
                            y otros delincuentes tienen los mismos impactos                propietarios, altos funcionarios estatales, etc. En
                            sociales, y que en su actividad militar, los guerrille-        cuarto lugar, es indispensable la presencia y ac-
                            ros no solamente cometen innumerables delitos                  ción de agitadores. Finalmente, en quinto lugar,
                            contra la vida humana y contra la propiedad, sino              es fundamental el desarrollo de espacios sociales y
                            que sus ánimos rentísticos determinan en gran                  culturales que permitan que los dominados pue-
[140]                       medida el tipo de prácticas a las que se dedican10.            dan, al menos, experimentar condiciones de me-
                                En conexión con este debate es importante                  joramiento de su situación. Esto quiere decir,
                            resaltar que Barrington Moore, en su monumen-                  simplemente, que el régimen imperante debe
                            tal trabajo sobre las bases sociales de la injusticia y        permitir algunas expresiones alternativas a los
                            la revuelta11, arguye que si una cultura hace del              dominantes. En este sentido, los regímenes totali-
                            sufrimiento un fin en sí mismo y todas las culturas             tarios cierran las puertas a esos espacios y dificul-
                            conciben ciertas formas de sufrimiento como                    tan la acción reivindicativa o de revuelta13.
                            inherentemente dolorosas, se justifica que consi-                   De lo anterior se infiere que las percepciones
                            deremos que la ausencia de dolor es debida a                   de las injusticias y el desarrollo del descontento
                            alguna forma de anestesia moral o psicológica.                 tienen bases y prerrequisitos sociales, y dadas
                            Desde este punto de vista, Moore propone que la                ciertas condiciones, se pueden convertir en el
                            aseveración de que no hay un espíritu indomable                motor de la rebelión. Es claro, desde luego, que
                            de revuelta adquiere un sentido diferente. Esto                un grado elevado de conciencia popular sobre la
                            quiere decir que en ciertas condiciones psicológi-             situación es una condición necesaria pero no
                            cas y sociológicas particulares, la anestesia puede            suficiente para que la rebeldía tenga una expre-
                            ser terriblemente efectiva12.                                  sión en alguna forma de acción colectiva o de
                                La superación de esta anestesia tiene, también,            guerra. También es claro que si no hay condicio-
                            unas bases sociales. En primer lugar, un rápido                nes sociales y culturales para que se desarrollen
                            crecimiento de la capacidad de la sociedad de                  percepciones sobre los orígenes sociales de la

                             9   Salazar, Boris y Castillo, María del Pilar. La hora de los dinosaurios. Conflicto y depredación en Colombia. Cali-
                                 Bogotá: Cidse-Cerec, 2001.
                            10   Rubio, Mauricio. Crimen e impunidad. Precisiones sobre la violencia. Bogotá: Tercer Mundo Editores - CEDE, 1999.
                            11   Moore, Barrington. Injustice, the Social Bases of Obedience and Revolt. Nueva York, White Plains: M. E. Sharpe,
                                 1978.
                            12   Moore, Barrington. Ob. cit., p. 460.
                            13   Ídem., pp. 468 y ss.
debate
miseria y sobre la existencia de responsables, y sin                res, asesorados éstos, por oficiales del Pentágono y
el desarrollo de organizaciones con liderazgo                       respaldados en su cometido por la gran prensa, los
legítimo, las perspectivas de la rebeldía no tienen                 jefes de los dos partidos tradicionales, los latifun-
mayores posibilidades de desarrollarse. De otra                     distas y los terratenientes. El generalato pensó que
parte, el soporte financiero de la rebelión es sin                   tres semanas era tiempo más que suficiente para
duda fundamental, y en esto la contribución de                      acabar con el grupo de 48 valientes campesinos y
Collier es exacta. Pero la pregunta esencial, a la                  entregarle a los militaristas un parte de victoria.
que trata de responder Moore, es si la ausencia de                  Los marquetalianos después de ser agredidos, deci-
esos requisitos permite que la sostenibilidad eco-                  dieron en una asamblea levantarse en armas. Antes
nómica de los rebeldes se convierta en la clave de                  de iniciarse la agresión contra Marquetalia, las
su rebeldía. En otras palabras, la existencia de                    FARC hicieron distintos llamamientos públicos
recursos es también condición necesaria pero no                     dirigidos al Congreso, a los jefes de los partidos
suficiente para el desarrollo de la rebeldía.                        políticos, a las organizaciones sociales, a las perso-
    A la luz de estas consideraciones, examinemos                   nalidades civiles y militares, a la Iglesia católica
algunas dimensiones del caso colombiano. Para                       colombiana, a las Naciones Unidas, a la Cruz Roja
este propósito es importante recorrer algunos                       Internacional, a los intelectuales de Europa, entre
hitos del desarrollo de las organizaciones insur-                   otros, para que contribuyeran a persuadir al Esta-
gentes, y esto se debe hacer a partir de sus propias                do y al Gobierno de Colombia sobre la conve-
percepciones de la situación. Éstas, independien-                   niencia de darle solución pacífica y satisfactoria




                                                                                                                               análısıs polítıco nº 46
temente de su exactitud, precisión y objetividad,                   a las justas peticiones de los marquetalianos
reflejan la manera como han definido la situación                     amnistiados, sin necesidad de volver a recurrir a la
de injusticias y agresiones de las que han sido                     confrontación armada. Pero se impuso, como
víctimas, y esta definición en sí misma es una clave                 siempre, la intransigencia y la voracidad de los
de su acción. Con ocasión de su 38 aniversario, las                 intereses mezquinos de la oligarquía gobernante a
FARC emitieron un comunicado en el que recons-                      quien le pareció más barato no invertir cinco mi-
truyeron sus primeros pasos y reiteraron lo que                     llones de pesos en la construcción de vías de pene-
                                                                                                                             [141]
han venido diciendo desde su inicio como fuerza                     tración, escuelas, puestos de salud y un centro de
beligerante acerca de las razones de su lucha. Vale                 mercadeo para sus productos, sino liquidarlos
la pena citar el documento in extenso:                              físicamente por medio de la fuerza, y con ello aho-
                                                                    gar en sangre el deseo de cambio de la mayoría de
     El 27 de mayo de 1964, hace 38 años surgieron las              colombianos, para que el Estado continuara, sin
     FARC-EP como respuesta política, económica,                    obstáculo alguno, con su política de “tierra arrasa-
     social y armada a la agresión del Régimen político             da” contra el pueblo, expropiando a los campesi-
     oligárquico del bipartidismo liberal-conservador,              nos de las mejores tierras y entregando nuestras
     contra los marquetalianos, la que se extendió des-             riquezas y soberanía a los más oscuros intereses del
     pués a todas las organizaciones populares. En 1964             capital transnacional, liderado por el Fondo Mone-
     el Estado colombiano comenzó con 16.000 hom-                   tario Internacional14.
     bres, la más grande operación militar de extermi-
     nio contra 46 hombres y dos mujeres bajo el                    Treinta años después los puntos de vista en
     mando del Comandante Manuel Marulanda Vélez,                relación con su historia siguen siendo similares: el
     en Marquetalia.                                             tema de los agravios de que han sido víctimas los
        Fue el Congreso de la Republica, influenciado             colombianos a quienes dicen representar, conti-
     por Álvaro Gómez Hurtado, el que autorizó al                núa inspirando su lucha reivindicativa. En res-
     Presidente Guillermo León Valencia agredir a                puesta a una carta enviada por un grupo de
     Maquetalia, acusándola de ser una “República                intelectuales y académicos a la Coordinadora
     IndependienteÓ, porque en ella se habían queda-             Guerrillera Simón Bolívar en noviembre de 1992,
     do, gracias a la fertilidad de sus tierras, la mayoría      en la que le reiteraba a la Coordinadora Guerrille-
     de los amnistiados. Contando para esta agresión             ra Simón Bolívar que su lucha había sido legítima
     con el apoyo irrestricto de los altos mandos milita-        en su origen, pero que los métodos utilizados, el


14   “38 años de FARC-EP. Documento de análisis de los voceros de las FARC-EP”. Anncol, 29 de mayo de 2002.
     Véase: Pizarro, Eduardo. Las FARC (1946-1966). De la autodefensa a la combinación de todas las formas de lucha.
     Bogotá: IEPRI -Tercer Mundo Editores, 1992.
secuestro, la extorsión y la vinculación con el                   los grandes empresarios extranjeros y nacionales;
                            narcotráfico las habían hecho perdido su sentido                   los profesionales e intelectuales jóvenes demócratas
                            original, la organización respondió que:                          se ven cercados y están en el dilema de entregarse a
                                                                                              la clase dominante o perecer; los pequeños y media-
                                 Es importante destacar que la lucha guerrillera              nos productores, tanto del campo como de la ciu-
                                 revolucionaria en Colombia, nació, se desarrolló y           dad, ven arruinadas sus economías ante la cruel
                                 continúa creciendo como respuesta popular a la               competencia y acaparamiento por parte del capital
                                 permanente violencia del Estado que impide a                 extranjero y de sus secuaces vende patrias; las rique-
                                 sangre y fuego la existencia de una oposición al             zas de todo el pueblo colombiano son saqueadas
                                 Establecimiento. No ha sido, pues ni un fin ni un             por los imperialistas norteamericanos (...) Pero
                                 objetivo. Ha sido simplemente un medio para re-              nuestro pueblo que ha sentido sobre sus espaldas el
                                 sistir la agresión y luchar por la democracia y la           látigo de la explotación, de la miseria, de la violen-
                                 dignidad (…) Las formas de lucha que ha escogi-              cia, se levanta y está en pie de lucha. La lucha revo-
                                 do el pueblo colombiano para alcanzar un futuro              lucionaria es el único camino de todo el pueblo
                                 digno no han sido de su libre elección. Se las han           para derrotar el actual gobierno de engaño y de
                                 impuesto. No les han dejado opción15.                        violencia17.

                                En el proceso de paz con el gobierno del                      Nótese cómo, a diferencia de las FARC, el ELN
                            presidente Pastrana, las FARC han reiterado su                hace más énfasis en la codicia de las clases domi-
  análısıs polítıco nº 46




                            discurso sobre sus orígenes y agravios, y en su               nantes y sus efectos sobre las clases populares.
                            plataforma política, que ha servido de base a la              Aquí la noción de agravios cede su paso a la de
                            eventual negociación, plantearon los términos                 injusticias sociales de las cuales es víctima el con-
                            de sus reivindicaciones políticas y sociales, que             junto del pueblo colombiano. A este respecto,
                            se convirtieron en el fundamento de los diálo-                vale la pena señalar cómo una observadora del
                            gos con el gobierno16.                                        conflicto colombiano, la politóloga Terry Karl,
[142]                           A su turno, en el Manifiesto de Simacota, que              coincide con esta posición y reconoce que, al
                            le dio vida al ELN, esta organización expresó:                contrario del argumento de la codicia y la vengan-
                                                                                          za adelantado por Collier, en el caso colombiano
                                 La educación se encuentra en manos de negocian-          es la codicia de las clases dominantes la que nutre
                                 tes que se enriquecen con la ignorancia en que           los agravios, y cómo las motivaciones de los rebel-
                                 mantienen a nuestro pueblo; la tierra es explotada       des siguen siendo relevantes en el presente18.
                                 por campesinos que no tienen dónde caerse muer-              Estas narrativas de agravios e injusticias po-
                                 tos y que acaban sus vidas y las de sus familias en      drían interpretarse, a la manera de Collier, como
                                 beneficio de las oligarquías que viven en las ciuda-      un discurso justificatorio de motivaciones econó-
                                 des como reyes; los obreros trabajan por jornales de     micas recónditas. Más aún, Collier acepta que los
                                 hambre sometidos a la miseria y la humillación de        dirigentes de la rebelión pueden creer en el dis-

                            15   Carta del 2 de diciembre de 1992 de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar a los firmantes de la carta de
                                 noviembre del mismo año, policopiado. Entre los firmantes se destacaron Gabriel García Márquez, Fernando
                                 Botero y Antonio Caballero, quienes son los destinatarios de la carta.
                            16   En el acuerdo con la comisión negociadora del gobierno Pastrana se adoptaron los siguientes puntos:
                                 solución política negociada, protección de los derechos humanos como responsabilidad del Estado, política
                                 agraria integral, explotación y conservación de los recursos naturales, estructura económica y social, reformas
                                 a la justicia, lucha contra la corrupción y el narcotráfico, reforma política para la ampliación de la
                                 democracia, reformas del Estado, acuerdos sobre derecho internacional humanitario, fuerzas militares,
                                 relaciones internacionales y formalización de los acuerdos. Cfr. Corporación Observatorio para la Paz. Las
                                 verdaderas intenciones de las FARC. Bogotá: Intermedio Editores, 1999, pp. 267 y ss. Acerca del debate sobre lo
                                 negociable y no negociable en el caso colombiano, véase: Posada Carbó, Eduardo; Deas, Malcolm y Powell,
                                 Charles. La paz y sus principios. Bogotá: Alfaomega - Corporación Ideas para la Paz, 2002.
                            17   ELN, Manifiesto de Simacota, reproducido en Corporación Observatorio para la Paz. Las verdaderas intenciones
                                 del ELN. Bogotá: Intermedio Editores, 2001, pp. 45-46.
                            18   Comentarios al informe de Marc Chernick sobre Colombia, en Woodrow Wilson Center for International
                                 Scholars, International Peace Academy, The Economics of War. The Intersection of Need, Greed, and Creed. A
                                 Conference Report, Septiembre 10, 2001, p. 23.
debate
curso, es decir, que éste no es un simple subterfu-        miento. Pero, por otra parte, otros testimonios
gio para esconder la codicia. Sin embargo, en              señalan cómo la instrucción política es una prácti-
nuestro caso, es difícil aceptar que un discurso           ca constante, y de ello se podría inferir que los
encubridor pueda sostenerse durante más de                 discursos y narrativas sí tienen alguna eficacia en
treinta y cinco años sin que se desnuden sus do-           la construcción de la visión del mundo y las razo-
bleces y sin que en el interior de las organizacio-        nes de la lucha entre los cuadros y militantes.
nes surjan fuertes disensos en torno a una                 Ciertamente no contamos con bases empíricas
supuesta desviación de los objetivos originales y su       para afirmar cualquiera de las opciones, y proba-
sustitución por una actividad simplemente econó-           blemente lo mejor sea aceptar que puede haber
mica predatoria. Las expresiones de los insurgen-          tanto de lo uno como de lo otro.
tes a lo largo de los diferentes procesos de                   Otra dimensión del reconocimiento de que la
negociación muestran una fuerte consistencia de            insurgencia armada no cuenta con una fuerte
los discursos sobre sus temas originales como la           base de apoyo popular, es que cualquiera que sea
base de su razón de existir, así la rutinización de la     la eficacia del discurso, ésta se reduce a la organi-
guerra –con sus secuelas de degradación, excesos           zación insurgente. Es posible que esto se deba
y atrocidades– tienda a desdibujar las motivacio-          justamente al carácter militar de la lucha, por
nes originales.                                            cuanto ésta por definición excluye a la mayoría de
    Cabe también la posibilidad de que el desarro-         la población que no está en condiciones de tomar
llo de la dinámica militar convierta a los grupos          las armas; o también a que esa militarización lleva,




                                                                                                                    análısıs polítıco nº 46
armados en fuerzas de ocupación y depredación              como de hecho ha llevado, a la comisión de un
en algunas de las regiones en donde actúan. No es          número importante de intolerancias, excesos,
de extrañar que las guerrillas sean proclives a            errores y abusos, de los que la población resulta
usurpar los intereses locales y a presentar los suyos      víctima y que se convierte en enemiga o al menos
propios como los de la población civil bajo su             en actor neutral.
control. En estas condiciones, es muy posible que              Pero también la ineficacia del discurso puede
los contenidos ideológicos se diluyan y se transfor-       deberse a que una población que percibe el senti-      [143]
men en prácticas de dominación mediante las                do de la injusticia y el sufrimiento, pero no en-
cuales las poblaciones locales se convierten en            cuentra vías de expresión organizada contra los
rehenes y servidoras involuntarias de los alzados          opresores, probablemente derive en opciones
en armas.                                                  anárquicas, individualistas y apolíticas, o en un
    Es pertinente preguntarse, sin embargo, si el          hiperdesarrollo de la delincuencia, organizada o
discurso y la narrativa dominantes realmente pe-           no. En un ensayo anterior sostuve la tesis de que
netran en las mentes de los miembros de las orga-          frente a los cierres para la acción colectiva
nizaciones. Un argumento a favor de la idea de             reivindicatoria, algunos sectores sociales pueden
que se trata de un discurso de los dirigentes y no         recurrir a prácticas como el rebusque, el
de las bases, podrían ser justamente los orígenes          clientelismo o la corrupción, en las que las opcio-
sociales de éstas. Se podría suponer que una even-         nes individuales dominan sobre las posibilidades
tual distancia social y cultural entre unos dirigen-       de organización, y que operan como artilugios
tes relativamente educados y unas bases                    para percibir algunos beneficios individuales del
campesinas empobrecidas y con limitaciones edu-            mercado o del Estado19. El rebusque es una típica
cativas, impediría a estas últimas estar en condi-         fórmula que tiende a hacer desaparecer la respon-
ciones de racionalizar y explicar las complejidades        sabilidad del Estado en la garantía de los mecanis-
de las injusticias sociales, a pesar de sus propias        mos de supervivencia y reproducción social de
condiciones de pobreza y de ser las principales            quienes recurren a él. El clientelismo y la corrup-
víctimas de las injusticias y los agravios. En este        ción son, por el contrario, mecanismos mediante
sentido, la militancia estaría más basada en el            los cuales se busca obtener recursos del Estado
engaño, la oferta de mejores niveles de ingreso o          por vías privadas o ilegales. En ambas tendencias
simplemente de la solución de problemas perso-             se despoja al Estado de sus responsabilidades y se
nales. Algunos testimonios de desertores podrían           lo debilita en su legalidad.
aportar bases para estos mecanismos de recluta-                Éstos son típicos recursos a los que se puede


19   Camacho Guizado, Álvaro. “Democracia, exclusión social y construcción de lo público en Colombia”. En:
     Nueva Sociedad. No. 171, enero-febrero de 2001.
acudir en ausencia de los mecanismos de supera-        una organización rebelde pueda financiar un
                            ción de la anestesia que señala Moore. Si la legali-   ejército son realmente excepcionales20. Este punto
                            dad y el marco institucional son débiles y no          es central, porque remite al tema fundamental de
                            concitan adhesiones, y si el sistema político no       la financiación de la rebelión. En efecto, ¿cuáles
                            garantiza una amplia inclusión de la población en      pueden ser las fuentes legítimas de recursos para
                            el marco de decisiones y obtención de recursos,        sostener un ejército rebelde, que no tiene una
                            las opciones individuales y las prácticas ilegales     opción similar a las del Estado? Si durante la vi-
                            encuentran caminos expeditos. En tales condicio-       gencia de la Guerra Fría era teóricamente posible
                            nes, unirse a una lucha revolucionaria, que impli-     obtenerlos de los países del Bloque Soviético, hoy
                            ca privaciones, sacrificios y riesgos, no tiene mayor   esa opción está totalmente descartada. ¿Cuáles
                            sentido. Las ofertas de beneficios que pueden           pueden ser, entonces, esas fuentes opcionales? La
                            presentar las guerrillas no pueden competir con        literatura contemporánea sobre el tema ha abun-
                            estas otras opciones. Los insurgentes terminan,        dado en la descripción de casos de fuerzas rebel-
                            así, representándose solamente a sí mismos.            des que recurren al comercio internacional de
                                Finalmente, y como contraprestación, ¿qué se       mercancías legales como diamantes, o ilegales,
                            le puede pedir a una organización rebelde cuan-        como heroína, cocaína o marihuana. Pero tam-
                            do las propias cifras oficiales destacan los aplaza-    bién pueden recurrir a prácticas internas como el
                            mientos de las reformas sociales reclamadas por        secuestro, la extorsión, el robo de recursos natura-
                            ella desde hace más de tres décadas, cuando se         les, los asaltos bancarios, etc.
  análısıs polítıco nº 46




                            hace evidente el creciente desarrollo de la des-           Claramente estamos frente a dos opciones
                            igualdad social, las dificultades del acceso de la      diferenciables, sea que se trate de productos lega-
                            mayoría de la población a bienes y servicios pro-      les o ilegales, y sea que se actúe en mercados in-
                            metidos por los dirigentes con insistente regulari-    ternacionales o internos. Cuando se trata de
                            dad? ¿Qué se puede argumentar frente a una             bienes legales y mercados internacionales, los
                            frustración histórica de generaciones? Más aún,        rebeldes se ligan con compradores legales, a quie-
[144]                       ¿cómo pedir un desarme de los insurgentes si se        nes el comercio de estos bienes convierte en
                            tienen experiencias recientes de exterminios de        receptadores21, pero quienes no son objeto de
                            militantes en tregua o en proceso de reinserción?      castigo en sus respectivos países. En el segundo
                                                                                   caso, los rebeldes de cualquier manera requieren
                            CODICIA Y REBELDÍA                                     las divisas necesarias para la adquisición de armas,
                                Volvamos al tema de la codicia de Collier. Sea     en cuyo caso también se enlazan con productores
                            lo primero aceptar su noción de que las bases del      legales en un comercio frecuentemente clandesti-
                            conflicto no son las mismas de la guerra. El prime-     no o disfrazado. El problema, así, es fundamental,
                            ro, puede estar basado tanto en la percepción de       puesto que de cualquier forma hay complicidades
                            injusticias y agravios como en la ideología de los     internacionales que nutren las confrontaciones
                            rebeldes, para quienes las condiciones prevale-        militares internas. Si las mercancías son ilegales,
                            cientes en sus sociedades deben ser cambiadas.         los insurgentes se enlazan con la delincuencia
                            Otra cosa es, sin embargo, que el conflicto pueda       internacional organizada, pero si son legales, lo
                            transformarse en guerra, para lo cual la disponibi-    hacen con comerciantes reconocidos: en ambos
                            lidad de recursos financieros para los rebeldes es      casos el comercio nutre la guerra.
                            una clave ineludible. Aunque la lógica de la argu-         Finalmente, otra opción es que se trate de
                            mentación pueda ser correcta, quedan, no obstan-       productos que son por sí mismos nocivos e ilega-
                            te, algunos puntos que requieren mucha mayor           les. Una cosa es el comercio ilícito de esmeraldas,
                            elaboración.                                           oro o diamantes, y otra el de heroína o cocaína.
                                El primero de ellos es la discusión sobre el       En el segundo caso, los rebeldes no sólo se ligan
                            origen de los recursos necesarios para la guerra.      con bandas de delito internacional organizado;
                            Collier reconoce que los gobiernos siempre pue-        también contribuyen a deteriorar condiciones de
                            den financiar sus ejércitos mediante la imposición      vida de sectores de la población consumidora. La
                            de tributos y, por tanto, pueden guerrear unos         magnitud del delito internacional es mucho ma-
                            con otros. En cambio, las circunstancias para que      yor, desde luego, y esto contribuye, más que algu-

                            20   Collier, Paul. Ob. cit., 2001, p. 30.
                            21   Reducidores, en el lenguaje colombiano.
debate
nas acciones internas delictivas de los rebeldes, a          sería una forma de subsidio a productores y co-
deslegitimarlos ante las comunidades nacional e              merciantes, lo que constituye una forma de discri-
internacional.                                               minación positiva a favor de los narcotraficantes,
   En Colombia el ELN ha sido insistente en con-             especialmente. El tema al que no hacen mayor
siderar el narcotráfico como un delito de lesa                alusión, y sobre el cual volveremos, es saber hasta
humanidad, y ha negado sistemáticamente su                   qué punto estas consideraciones han pasado a un
vinculación con traficantes. Ha preferido optar               segundo lugar frente a la necesidad ineludible de
por el secuestro (la retención, en su lenguaje) o la         obtener recursos financieros crecientes para la
extorsión (el impuesto revolucionario), que obvia-           guerra; es decir, si las exigencias económicas supe-
mente concibe como opciones menos deletéreas y               ran la filantropía frente a los campesinos pobres
por tanto más legítimas. Es una opción basada en             de las zonas de producción.
consideraciones políticas y éticas, al fin y al cabo.             El segundo punto es la discusión necesaria
En el Acuerdo de Puerta del Cielo, una de las                sobre la destinación de los recursos por parte de
tantas bases de negociación en las que se ha em-             las organizaciones rebeldes. Una cosa es que los
barcado el ELN, leemos que la organización                   insurgentes sean codiciosos, que tengan un ánimo
                                                             de lucro y que hagan apropiaciones privadas de
     se compromete a suspender la retención o priva-         los recursos obtenidos con el propósito de en-
     ción de la libertad de personas con propósitos          riquecerse o disfrutar en forma individual o co-
     financieros, en la medida en que se resuelva por         lectiva de los mismos, y otra es que éstos sean




                                                                                                                       análısıs polítıco nº 46
     otros medios la suficiente disponibilidad de recur-      dedicados a fortalecerse en lo militar y lo estraté-
     sos del ELN, siempre que –mientras culmina el           gico. Aunque ha habido suficiente información de
     proceso de paz con esta organización– no se incu-       prensa para afirmar que se han dado no pocos
     rra en su debilitamiento estratégico22.                 casos de desertores codiciosos, no tenemos sufi-
                                                             ciente información sobre su número y las razones
    Más aún, en el informe a la organización de              de su deserción. Es posible, desde luego, que
uno de los negociadores del ELN en las recien-               exista un número apreciable de casos de este tipo,      [145]
tes conversaciones con el gobierno nacional en               y en este sentido adquiere validez el argumento
La Habana, se lee que luego de que el ELN                    de Rubio cuando señala que es un error imputar-
exigiera una suma determinada para mantener                  le a la totalidad de los miembros de una organiza-
a sus efectivos durante un período de tregua, las            ción insurgente una clara motivación altruista24.
partes no llegaron a un acuerdo: “Fuera de exis-             Sin embargo, esta argumentación no puede con-
tir diferencias en la cantidad de fuerza a cubrir            vertir en regla ese comportamiento.
y el monto necesario a cubrir per se (sic), existie-             Otra línea aún es que las frecuentes acciones
ron diferencias sobre el manejo y la autonomía               predatorias, las intolerancias y los abusos que
de los fondos”23.                                            comenten agentes guerrilleros con la población
    Las FARC, en cambio, no han hecho una con-               civil lleven a crecientes sectores de la población
dena similar del narcotráfico, al que consideran              civil a imputarles a las organizaciones guerrilleras
un fenómeno social y económico propio de la                  fines de enriquecimiento. El secuestrar ciudada-
miseria campesina, y que se resolverá eventual-              nos que no forman parte de la élite económica
mente cuando los productores puedan vivir de                 nacional, a medianos empresarios y propietarios
otros productos legales. En el proceso de negocia-           de tierras, el robo de vehículos y otras tantas prác-
ciones con el gobierno han propuesto, sin embar-             ticas abusivas y violentas contra ciudadanos iner-
go, una actividad conjunta para experimentar con             mes, da pie para que se construya esa idea, que
la erradicación manual de los cultivos ilícitos, y           tiende a generalizarse en la medida en que los
para ello solicitaron el despeje de un municipio             insurgentes actúan cada vez más frecuentemente
adicional a los asignados en el proceso de nego-             de manera predatoria.
ciaciones, lo que no fue aceptado por el gobierno.               Sin embargo, las perversiones observables no
    Al mismo tiempo, han argüido también que no              pueden oscurecer el panorama general de la rebe-
gravar la producción y exportación de la droga               lión. En este sentido, y si se acepta que podemos

22   Acuerdo de Puerta del Cielo entre el ELN y la Comisión Nacional de Paz, Artículo 9.
23   “La paz exige grandeza”. 3 de junio de 2002 y “Rueda radial nacional”. 17 de mayo de 2002. (Coyuntura
     nacional e internacional, tregua integral bilateral).
24   Rubio, Mauricio. Ob. cit., pp. 114 y ss.
estar ante una tendencia a la criminalización de la           la responsabilidad histórica de incrementar la
                            lucha guerrillera, el aplazamiento de alternativas y          delincuencia, facilitar el rebusque y la corrupción
                            negociaciones políticas es el mejor combustible               y, lo que es peor, obstaculizar una eventual con-
                            para esta dinámica perversa.                                  ciencia social de parte de los sectores más domi-
                                Este último punto lleva a hacer énfasis en la             nados y excluidos de la sociedad que los pudiera
                            necesaria distinción entre los abusos militares y             llevar a organizarse en acciones colectivas de rei-
                            estratégicos y los económicos o predatorios, cuan-            vindicación y cambio social.
                            do éstos están al servicio del ánimo de lucro. La                 Un quinto punto tiene que ver con las estrate-
                            voladura de puentes y torres de energía eléctrica,            gias de ubicación territorial de las guerrillas. És-
                            la toma y destrucción de pueblos, los secuestros              tas, en efecto, han tendido a privilegiar las
                            masivos, el uso de armas prohibidas, la ejecución             regiones más dinámicas económicamente, en
                            de civiles desarmados y otras violaciones del Dere-           cuanto son la fuente privilegiada de recursos fi-
                            cho Internacional Humanitario, que son objeto                 nancieros. Según Camilo Echandía, quien ha
                            de condena universal, suscitan rechazos justi-                seguido sistemáticamente el tema, las guerrillas
                            ficados de las víctimas y son también objeto de                buscan asentarse en municipios de campesinado
                            condena. Estas acciones afectan, desde luego, al              medio cafetero y no cafetero, de latifundio gana-
                            conjunto de la población, producen desplaza-                  dero, de agricultura empresarial, de minifundio
                            mientos masivos de gentes, descontento y miseria,             andino deprimido o de estructura urbana25. Pero
                            pero tienen que ser vistas como parte de una gue-             de manera preferencial, las FARC especialmente,
  análısıs polítıco nº 46




                            rra, que no por ser irregular y degrada pierde su             han buscado copar las regiones productoras de
                            dimensión política. Cuando se trata de atracos,               hoja de coca, en donde encuentran las mayores
                            robos o asaltos que engrosan los bolsillos privados           fuentes de excedentes líquidos fácilmente
                            de sus autores se ha perdido esa dimensión.                   recolectables. En esas mismas regiones encuen-
                                Esto justamente suscita el cuarto comentario:             tran también una población joven, compuesta por
                            la prolongación de la guerra, la intersección entre           aventureros o campesinos locales, quienes se con-
[146]                       las necesidades militares y la búsqueda de recur-             vierten en los objetivos favoritos del reclutamiento
                            sos financieros para alimentarla se han traducido              voluntario o forzado.
                            en una situación en la que es muy difícil distinguir              La coexistencia geográfica de las FARC y los
                            y separar la acción política rebelde del delito co-           cultivos ilícitos ha dado pie a la teoría de la narco-
                            mún organizado. De nuevo, una cosa es que los                 guerrilla, la cual ha servido para desacreditarlas y
                            insurgentes cobren impuestos-vacunas a los secto-             propiciarles una severa derrota internacional, al
                            res más ricos del país, o que reclamen subsidios              punto que analistas como Collier han llegado a
                            de las multinacionales; otra es que en la adquisi-            afirmar que las organizaciones rebeldes colombia-
                            ción de ingresos se liguen con delincuentes no                nas (de la extrema izquierda y la extrema derecha)
                            políticos. El intercambio de secuestrados o la                que surgieron basadas en los agravios (grievance-
                            comercialización de drogas ilícitas no sólo son               based organizations), hoy se han convertido en
                            delitos en sí mismos: son mecanismos mediante                 baronazgos de la droga26. El ELN ha su turno ha
                            los cuales los intereses de los rebeldes y los de los         privilegiado las regiones productoras de petróleo,
                            delincuentes no políticos se igualan y se comple-             oro y carbón, donde también encuentra liquidez
                            mentan. En este sentido puede afirmarse que una                inmediata y población joven reclutable.
                            de las grandes paradojas de la lucha guerrillera                  Estos patrones de ubicación territorial han
                            colombiana es que si bien puede aceptarse que a               incidido también en el estímulo a formas parale-
                            los guerrilleros no los inspira la codicia, sí contri-        las de violencia. A este respecto se han realizado
                            buyen a despertarla o exacerbarla en otros: en los            investigaciones en las que se muestra cómo los
                            delincuentes comunes organizados. Así no lo                   incrementos en la criminalidad homicida en algu-
                            reconozcan públicamente, a ellos les corresponde              nos municipios se relaciona con la presencia de

                            25   Echandía, Camilo. “Expansión territorial de las guerrillas colombianas: geografía, economía y violencia”. En:
                                 Llorente, María Victoria y Deas, Malcolm (editores). Reconocer la guerra para construir la paz, Bogotá: CEREC-
                                 Uniandes-Norma, 1999. Véase también: “Evolución reciente del conflicto armado en Colombia: la guerrilla”.
                                 En Arocha, Jaime; Cubides, Fernando y Jimeno, Myriam (compiladores). Las violencias: inclusión creciente.
                                 Bogotá: Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia - Colección CES, 1998.
                            26   Collier, Paul. Ob. cit., 2000, p. 100.
debate
organizaciones insurgentes; con su acción co-                 aunque no desechan el impuesto a los producto-
rroen los aparatos de justicia y seguridad ciudada-           res directos. De esta manera, la coca financia los
na, y estimulan formas de delincuencia que son                dos extremos de la guerra: coca para las FARC,
de su conveniencia en tanto les permiten los inter-           cocaína para los paramilitares.
cambios ya mencionados27.                                         Sin duda lo más importante en el desarrollo
                                                              del paramilitarismo es el proceso de cambio que
U N B A L A N C E : A G R AV I O S Y CO D I C I A             se puede detectar en sus orientaciones políticas28.
    De nuevo, la investigación empírica sobre las             En efecto, lo que empezó como una decisión de
relaciones entre la codicia y el ánimo reivindicatorio        defender a sangre y fuego la propiedad territorial,
de injusticias de las guerrillas colombianas, vale            e incluso el negocio de la cocaína, crecientemente
decir, entre el ánimo de lucro y el afán justiciero,          tiende a transformarse en un proceso de poli-
requiere información más detallada. La complejidad            tización. Es errático y contradictorio, desde luego,
de nuestro conflicto armado es tal que las barreras            en la medida en que su defensa de un orden so-
entre las motivaciones egoístas y las altruistas son          cial pasa por el ejercicio permanente del asesinato
crecientemente tenues, y es innegable que este pro-           y la masacre de poblaciones campesinas que son,
ceso de indistinción deberá incrementarse con el              en su supuesta teoría política, las víctimas directas
paso del tiempo si no se afronta de manera decidida           de la acción guerrillera.
una política alternativa de paz y resolución de                   Pero independientemente de esta contradic-
conflictos. El ejemplo del paramilitarismo sirve para          ción, un seguimiento a las posiciones expresadas




                                                                                                                          análısıs polítıco nº 46
ilustrar el punto. En efecto, ante la incapacidad             por la cúpula paramilitar indican que cada día
estatal de llevar a cabo una política eficaz de paz,           afianzan más un discurso político, dibujado como
varios sectores propietarios, en particular narco-            una contradicción sistemática con las pretensiones
traficantes convertidos en terratenientes, estimula-           militares guerrilleras. No hay que olvidar, por otra
ron y financiaron organizaciones armadas con el                parte, que un número considerable de comandan-
argumento de que era necesario poner fin a los                 tes del paramilitarismo son antiguos miembros de
abusos guerrilleros. Lo que empezó como un siste-             las guerrillas y del Ejército Nacional. Aunque el         [147]
ma relativamente concentrado en una región del                tránsito de una organización a otra los puede ma-
país y como una organización específica de defensa             tricular en la categoría de mercenarios, es también
de unos cuantos terratenientes, hoy se ha convertido          muy probable que aporten a la nueva organización,
en un ejército alternativo a las guerrillas, que              además de informaciones sobre la naturaleza, orga-
crecientemente logra una cobertura nacional. Pues             nización, estrategias y tácticas guerrilleras, algunos
bien, sus fuentes de financiación siguen cursos simi-          principios políticos aprendidos durante sus anterio-
lares a los de las guerrillas. Se asientan en zonas de        res militancias. Si se supone que los guerrilleros y
fuerte actividad económica, de concentración de la            militares se inscribieron en esas organizaciones por
propiedad agraria en grandes extensiones ganaderas            un sentido de defensa de unos ideales o principios,
y, en especial, de proliferación de cultivos ilícitos. El     no es muy absurdo pensar que conserven algunos
que en los casos de los grandes propietarios las con-         de ellos, sólo que ahora planteados desde el otro
tribuciones sean voluntarias o forzadas no cambia             extremo del espectro político-ideológico.
mucho las cosas: de cualquier manera, son aparatos                El texto siguiente, publicado con ocasión de las
militares que viven de los excedentes económicos              recientes elecciones presidenciales, es una muestra
locales.                                                      de cómo las Autodefensas Unidas de Colombia
    Carlos Castaño ha reiterado que si bien su                perciben el proceso político colombiano:
organización no ampara y cohonesta el
narcotráfico, sus huestes sí se nutren de sus apor-                Las AUC tienen una unidad política como ideolo-
tes. A diferencia de las FARC, que se apropian de                 gía, pero en las AUC hay conservadores, noemistas
los excedentes producidos por los campesinos                      (sic), uribistas o serpistas. Eso es democracia. No
cultivadores, los paramilitares perciben los suyos                vamos a hacer proselitismo por ningún candidato
de los narcotraficantes propietarios de tierras,                   y respetamos las preferencias electorales de nues-


27   Echandía, Camilo. “Violencia y desarrollo en el municipio colombiano, 1990-1992”. En: DANE. Boletín de
     estadística, No. 476, 1995. Cfr. Rubio, Mauricio Ob. cit., pássim.
28   Véase Cubides, Fernando. “De lo privado y de lo público en la violencia colombiana: los paramilitares”. En:
     Arocha, Jaime; Cubides, Fernando y Jimeno, Myriam. Ob. cit.
tra base social. Mi propuesta es que haya una vota-      que respecta a la dicotomía entre agravios y codi-
                                 ción masiva en Colombia, pero que cada quien             cia. Que los paramilitares defiendan a los propie-
                                 vote por quien quiera29.                                 tarios y al Estado y su legalidad, indica que no los
                                                                                          inspira la simple codicia. Como se ha dicho en
                               Y en el mismo sentido se ha expresado reitera-             otras oportunidades, en este sentido los para-
                            damente el máximo dirigente político de la orga-              militares son el espejo de las guerrillas. Sus diferen-
                            nización:                                                     cias se dan en otros terrenos; particularmente en el
                                                                                          carácter y estilo de sus luchas: el optar por cometer
                                 Las Autodefensas Unidas de Colombia nos com-             asesinatos colectivos y masacres contra poblaciones
                                 prometemos, por convicción, a respetar el libre          civiles indefensas, el forzar el éxodo de campesi-
                                 ejercicio de la democracia en las elecciones presi-      nos, el ejecutar las llamadas limpiezas sociales, los
                                 denciales del próximo domingo. Igualmente, invi-         convierte en una fuerza muy diferente de las gue-
                                 tamos a todos los colombianos, particularmente a         rrillas, ciertamente, pero no les da el carácter de
                                 los habitantes de las regiones donde las AUC ejer-       codiciosos. Esto no significa, vale reiterarlo, que los
                                 cemos presencia social y política, y que gozan del       paramilitares puedan hacer simple y llanamente
                                 derecho constitucional para ejercer el voto de           una transición hacia lo político: el peso de su pasa-
                                 opinión, a que participen de este espectáculo de la      do de asesinatos de civiles y su relación orgánica
                                 democracia depositando su voto por el candidato          con los narcotraficantes es demasiado fuerte. Ten-
                                 o la candidata de su preferencia.                        drán que experimentar muchos más cambios antes
  análısıs polítıco nº 46




                                    Las AUC, como organización armada, están              de que puedan acceder al calificativo de delincuen-
                                 completamente al margen de la contienda electo-          tes políticos.
                                 ral. No estamos unidos en torno a ningún candida-
                                 to en particular. Hay en nuestra organización            GANADORES Y PERDEDORES
                                 serpistas, uribistas, noemicistas y otros con Garzón.        Las guerras civiles infligen costos muy altos a una
                                 Nuestras tropas están exclusivamente atentas a               economía. Estimo que en promedio durante las
[148]                            brindar seguridad a los colombianos ante la ame-             guerras civiles la economía como un todo declina
                                 naza proferida por las FARC y el ELN, quienes se             cerca de 2,2 por ciento por año en relación con
                                 empeñan en impedir las elecciones. Este mismo                su senda de crecimiento. Ésta parece ser una cifra
                                 mensaje hemos impartido directamente a todos y               pequeña, pero implica que después de una déca-
                                 cada uno de nuestros comandantes quienes lo                  da de guerra una sociedad tendrá un ingreso 20
                                 difunden en sus respectivas regiones.                        por ciento más bajo que lo que de otra manera
                                     Las AUC pedimos que se incremente la presen-             tendría31.
                                 cia de observadores de la OEA en nuestras zonas
                                 de influencia y en todo el país, para que no quede           Sin embargo, estas pérdidas para la sociedad
                                 la menor duda a la comunidad internacional de            pueden ser ocasiones de lucro para algunos de sus
                                 nuestro respeto al libre desarrollo democrático de       miembros. Según Collier, durante los períodos
                                 la próxima contienda electoral.                          bélicos las sociedades devienen menos
                                     Liderazgo y autoridad legítima sólo se adquie-       predecibles, lo que estimula los comportamientos
                                 ren con el consenso que otorga la libre voluntad         especulativos y oportunistas de quienes buscan la
                                 de un pueblo a su presidente. Es éste el mérito y la     ganancia rápida y eficaz, sin que importen las
                                 gobernabilidad que puede alcanzar cualquiera de          consideraciones sobre la buena o mala reputación
                                 los candidatos el próximo domingo. A ver si algún        de los negociantes. En segundo lugar, en esos
                                 día conseguimos que el Estado nos ayude a dirimir        períodos tiende a incrementarse la criminalidad.
                                 nuestros conflictos sin matarnos entre nosotros y         Los estados reducen el gasto en policía, lo que
                                 despertarnos un día con ese Estado Social de Dere-       genera mayor inseguridad, que se traduce en una
                                 cho, eso con lo que tanto soñamos30.                     mengua de negocios legítimos e inversiones a
                                                                                          largo plazo: los financistas más alertas tratan de
                               Ahora bien, no parece que se pueda hacer la                volver líquidos sus activos y tienden a sacarlos del
                            distinción entre guerrilleros y paramilitares en lo           país, buscando con ello mayor seguridad y renta-

                            29   Entrevista a Carlos Castaño. El Espectador, 19 de mayo de 2002.
                            30   Carlos Castaño Gil, Dirección política AUC. Colombia, 20 de mayo de 2002. Véase también: Aranguren
                                 Molina, Mauricio. Mi confesión. Carlos Castaño revela sus secretos. Bogotá: Editorial Oveja Negra, 2001.
                            31   Collier, Paul. Ob. cit., 2000, p. 101.
debate
bilidad. En tercer lugar, la guerra produce                        significa ingresos para los diferentes grupos arma-
distorsiones y fallas en la información, lo que se                 dos. Aunque una porción de éstos se dedica a
traduce en un debilitamiento de la competencia                     pagar salarios y al avituallamiento de los miem-
que reduzca los márgenes de rentabilidad y                         bros, y en este sentido lo que sale de un bolsillo
establezca equilibrios entre las partes. Los opor-                 pasa a otro, y por tanto no es un costo real, otra
tunistas tenderán a dificultar la entrada de com-                   buena parte se gasta en la importación de arma-
petidores, los mercados a ser más monopólicos,                     mento. Los traficantes de armas tienen una clien-
y así los márgenes de ganancia se incrementan.                     tela creciente que no se pone en miramientos
En cuarto lugar, los márgenes de apropiación                       respecto de los precios, ya que los recursos para
de rentas y depredación en el mercado se                           ellos no tienen un costo alto. Los proveedores
incrementan tanto para los rebeldes como para                      internacionales han encontrado en la demanda
los funcionarios corruptos, ya que su acción pue-                  del Estado colombiano y de los alzados en armas
de ser más clandestina. Intercambios de infor-                     una buena fuente de ingresos. En más de una
mación sobre capitalistas secuestrables, venta de                  ocasión ha sido denunciado cómo una importante
armas de dotación oficial, favorecimiento en                        faceta del Plan Colombia es la operación de un
contratos de gasto público, establecimiento de                     mecanismo que parece reproducir la lógica de lo
controles al transporte de mercancías y otros me-                  que el General Eisenhower llamó “el complejo
canismos de obtención de ganancias extraordina-                    industrial-militar”, mediante el cual los grandes
rias tienden a incrementarse en medio del                          productores de armas, los ex militares organiza-




                                                                                                                                análısıs polítıco nº 46
desorden de la guerra32.                                           dos en empresas mercenarias, entre otros, estimu-
    En nuestro caso, los perdedores con la guerra                  lan la guerra como fuente de ganancias34.
somos los colombianos que debemos sufragar el
1,55% del PIB representado en el exceso del gasto                  U N I N T E N TO D E S Í N T E S I S
militar, el gasto en salud, la pérdida de vidas aso-                   El balance, pues, es extraño y complejo: a mane-
ciadas al conflicto, los ataques a la infraestructura,              ra de síntesis, desearía plantear los siguientes pun-
los desplazamientos forzados secuestros, robos y                   tos: en primer lugar, que las organizaciones               [149]
extorsiones33. Es claro que en el caso de los des-                 guerrilleras colombianas han surgido y se han desa-
plazamientos, los secuestros, robos y extorsiones,                 rrollado a partir de percepciones de injusticias y
más allá del sufrimiento o empobrecimiento de                      agravios representados en las agresiones perpetradas
las víctimas, su dimensión económica se expresa                    contra el campesinado, la mala distribución de los
en cambios en la propiedad, y en consecuencia                      recursos, la incapacidad estatal para proveer justicia
no son costos para la sociedad. A estas cifras se                  y satisfacer las necesidades de los más pobres, la
debe agregar lo que representa el descenso en la                   exclusión política y la ausencia de posibilidades de
inversión extranjera y la fuga de capitales. A lo                  transformación social por vías no armadas. En se-
anterior se debe sumar el gasto en seguridad, que                  gundo lugar, las necesidades de mantenimiento de
Planeación Nacional estima en el 3,5% del PIB.                     los ejércitos rebeldes se traducen en la búsqueda de
La verdadera dimensión de estas cifras se hace                     recursos financieros cuyos orígenes son ilegítimos,
evidente cuando se considera que se trata de fon-                  lo que incrementa su carácter ilegal. En tercer lugar,
dos que bien podrían ser invertidos en la resolu-                  puede darse una tendencia, al menos en algunos
ción de las múltiples necesidades insatisfechas de                 sectores de esas organizaciones, a distorsionar los
la población.                                                      propósitos de la búsqueda de recursos, y en conse-
    Los perdedores contrastan con los ganadores.                   cuencia a vaciar la ideología de transformación
Los traficantes de drogas ilícitas han encontrado                   social y a desarrollar un ánimo de lucro y de codicia.
en la protección de grupos armados un mecanis-                     He sostenido que, al menos por ahora, éste no es el
mo para obtener ganancias extraordinarias a par-                   caso del grueso de las organizaciones guerrilleras,
tir del cobro de primas de riesgo. Su aporte                       pero que podría desarrollarse si se cerraran más aún

32   Loc. cit. Véase también: Naylor, R.T. “From Cold war to Crime War: The Search for a New ‘National Security’
     Threat”. En: Transnational Organized Crime. Vol. 1, No. 4, 1995, pp.37-56.
33   Castro, Manuel Fernando; Arabia, Jorge y Celis, Andrés Eduardo. “El conflicto armado: la estrategia económica
     de los principales actores y su incidencia en los costos de la violencia 1990-1998”. En: Planeación y desarrollo. Vol.
     XXX, No. 3. julio-septiembre de 1999, pp. 81 y ss.
34   Galbraith, John Kenneth. La anatomía del poder. Barcelona: Plaza y Janés, 1985.
las puertas a una negociación política. En cuarto         que rompan todo vínculo con los intereses gremia-
                            lugar, he sostenido que los paramilitares parecen         les y clasistas que supuestamente defienden. En
                            transitar del simple protector de propiedades y de        quinto lugar, parece que no hay duda de que el
                            narcotraficantes a unas organizaciones de la extre-        conflicto armado colombiano ha tenido unos efec-
                            ma derecha que defienden un orden social. Pero he          tos que van más allá de las tragedias propias de cual-
                            afirmado que ese paso no puede ser simple, y que           quier guerra. Se trata de otros, bastante perversos, y
                            para que ello sea posible es preciso no sólo que          que consisten en que han facilitado y estimulado la
                            sobre ellos opere la justicia por sus atrocidades, sino   codicia de quienes se lucran con la guerra.
  análısıs polítıco nº 46




[150]
debate
                 ¿Guerra civil
                 en Colombia?
estudios




                                                            la de Eduardo Posada Carbó 1, es una de
                                                            las últimas reacciones desde el mundo académico
                                                            e intelectual sobre el cada vez más discutido tema
                                                            del carácter del conflicto en Colombia. El autor
                                                            comienza su opúsculo citando una pregunta apa-
                                                            recida en un editorial de El Espectador2: “¿Por qué
                                                            no somos capaces de ver la guerra civil que el




                                                                                                                        análısıs polítıco nº 46
                                                            mundo entero sí ve en Colombia?”, interrogante
                                                            hecho a propósito de un ensayo de mi autoría
                                                            incluido en un libro del IEPRI publicado en aque-
                                                            llos días3.
                                                                Posada Carbó, dentro del propósito de “cues-
                                                            tionar la validez del concepto de ‘guerra civil’ en
                                                            su aplicación al conflicto colombiano”4, empren-          [151]
                                                            de un variopinto recorrido por posturas y autores
                                                            vinculados al tema. Hay allí de todo: descompues-
                                                            tos y adjetivantes calificativos sobre el uso de la
                                                            noción, al estilo de “objetivamente incorrecto”,
                              William Ramírez Tobón         “políticamente perverso”, “grave torpeza intelec-
           Director del Instituto de Estudios Políticos y   tual” o, en el mejor de los casos “manejo ligero”,
                     Relaciones Internacionales, IEPRI,     lanzados por Fernando Uricoechea, Eduardo
                   Universidad Nacional de Colombia
                                                            Pizarro y Fernando Cepeda Ulloa; alineamientos a
                                                            favor del concepto como el de Tad Szulc para
                                                            quien la de Colombia es “la guerra civil más larga
                                                            y más brutal de Occidente, que se prolonga inter-
                                                            mitentemente durante 160 años”; elaboraciones
                                                            alternativas al concepto, tales como la de “guerra
                                                            contra la sociedad civil” o “contra los civiles”, de
                                                            Andrés Pastrana Arango y Hernando Gómez
                                                            Buendía; construcciones más refinadas, venidas
                                                            de ultramar, como la de sociedad rehén de los
                                                            actores armados (societè prise en otage), ofrecida a la

                                                            1   Posada Carbó, Eduardo. ¿Guerra civil?. El lenguaje
                                                                del conflicto en Colombia. Bogotá: Libros de Cambio
                                                                – Alfaomega, 2001.
                                                            2   “Verdades para tener presentes”. En: El Espectador.
                                                                13 de septiembre de 2000.
                                                            3   Ramírez Tobón, William. “Violencia, guerra civil,
                                                                contrato social”. En: Varios autores. Colombia
                                                                cambio de siglo. Balances y perspectivas. Bogotá:
                                                                IEPRI - Planeta, 2000.
                                                            4   Posada Carbó, Eduardo. Ob. cit., p. 38.
academia colombiana por los recursivos académi-                 King, según el cual cualquier definición depende
                            cos franceses.                                                  de criterios arbitrarios en un área donde, además,
                                Al final del recorrido, sin embargo, Posada                  “ninguna guerra civil es totalmente interna”6. En
                            Carbó concluye su cuestionador ejercicio con un                 los dos casos, sin embargo, las dificultades no
                            desconcertante –por lo menguado– epílogo según                  impiden al primero definir como guerras civiles
                            el cual se permite aceptar “tal vez”, que el conflic-           “clásicas” la de los Treinta Años en Alemania, la
                            to sea “civil” ya que “la confrontación es primor-              secesionista de Estados Unidos, la revolucionaria
                            dialmente interna”, pero, eso sí, a sabiendas de                de España y la de la reacción antibolchevique en
                            que ello “sirve más para confundir que para hacer               Rusia; y al segundo, clasificar como guerras civiles
                            precisiones sobre la naturaleza del conflicto co-               cerca de 40 conflictos internos en el solo año de
                            lombiano”5.                                                     19977.
                                                                                                Inutilidad de la teoría existente o arbitrariedad
                            LA GUERRA CIVIL Y SUS INDEFINICIONES                            de los criterios abordados, lo cierto es que la ma-
                                Es claro para quien recorra la literatura sobre             yoría de los analistas que se acercan al tema termi-
                            la naturaleza de los conflictos colectivos de la                nan encerrados en una paradoja dentro de la cual
                            humanidad, que desde el comienzo de las re-                     las negaciones sobre la viabilidad misma del con-
                            flexiones sobre el particular ha prevalecido un                 cepto y sus esfuerzos por encontrar una construc-
                            ambivalente surtido de definiciones sobre causas,                ción positiva del mismo, no parece ser resuelto.
                            fines, actores y tipologías de los antagonismos                  Hay, por supuesto, logros, cuando la crítica a las
  análısıs polítıco nº 46




                            bélicos. En el caso de la guerra civil no hay en la             nociones heredadas sobre la guerra civil le abre
                            actualidad una teoría orgánica y generalizable que              paso a propuestas más flexibles para abordar con-
                            dé cuenta de las diversas contiendas sino, más                  flictos que definitivamente no caben dentro de las
                            bien, una caja de herramientas para construir                   certidumbres clásicas. Veamos algunos de ellos.
                            nociones muy específicas sobre conflictos no cata-                   El primero podría ser la definición de guerra
                            logables dentro del estricto campo internacional.               manejada por el grupo de analistas hamburgueses
[152]                           Pero tal hecho, por limitante que sea, no debe              reunidos en torno de K. J. Gantzel, citada por
                            hacernos desistir del amplio recurso experimental               Peter Waldmann8, aplicable a las guerras posterio-
                            acumulado por la historia del conflicto social                  res a la Segunda Guerra Mundial según las si-
                            interno, ya que las mismas dificultades para aco-                guientes características: a) conflictos violentos de
                            tarlo según un prototipo de “guerra civil”, puede               masas; b) presencia de dos o más fuerzas conten-
                            estarnos sugiriendo la necesidad de emprender                   dientes, una de las cuales, sea ejército regular u
                            caminos diferentes a los señalados por las escasas              otra clase de tropa, está al servicio del gobierno;
                            certidumbres alcanzadas. El primer punto de                     c) mínima organización centralizada de la lucha y
                            partida en la nueva dirección sería, tal vez, el pres-          los combatientes; d) las operaciones armadas no
                            cindir de la búsqueda de “naturalezas” consustan-               son ocasionales o espontáneas sino que obedecen
                            ciales al fenómeno, según ese reflejo esencialista              a planes enmarcados por una estrategia global.
                            del pensamiento tradicional que tiende a subordi-                   El segundo sería el texto de Mary Kaldor9, que
                            nar la identificación de un proceso a su mayor                   establece un nuevo marco argumental alrededor
                            número de características invariables.                          de lo que ella considera un nuevo tipo de violen-
                                Son muchas –y de ello da algunas pruebas                    cia organizada aparecida a partir de los años
                            bibliográficas Posada Carbó– las dificultades para                ochenta, “especialmente en África y Europa del
                            definir qué es una “guerra civil”. El autor cita,                Este”. Estas “nuevas guerras” tienen tres caracterís-
                            demos dos ejemplos, a Hanz Magnus Enzens-                       ticas especiales. La primera es que destaca la
                            berger para quien hasta el día de hoy “no existe                renuncia al tradicional marco nacional e inter-
                            una teoría útil sobre la guerra civil”, y a Charles             nacional como referente obligado para definir su

                            5   Ídem
                            6   Ídem, pp. 8-9.
                            7   Ídem.
                            8   Waldmann, Peter. “Guerra civil: aproximación a un concepto difícil de formular”. En: Waldmann, Peter y
                                Reinares, Fernando. Sociedades en guerra civil. Conflictos violentos de Europa y América Latina. Barcelona:
                                Paidós,1999, p. 27.
                            9   Kaldor, Mary. Las nuevas guerras. La violencia organizada en la era global. Barcelona: Tusquets Editores, 2001.
debate
condición de civiles, al establecer que pese a su               mediados del siglo XX), mientras a las otras, las
condición de locales, “incluyen miles de repercu-               de comienzos y finales del mismo siglo XX, se les
siones transnacionales” y hacen menos nítidas las               baja, sin más consideraciones, las mayúsculas. En
acostumbradas distinciones entre lo interno y lo                tanto que el fenómeno se dio dentro de ciertos
externo. La segunda, derivada de la anterior, es la             parámetros de volumen e intensidad, el empaque
interpretación de las “nuevas guerras” en el con-               semántico mantuvo su tolerancia y sólo se usaron
texto de la globalización, entendida ésta como “la              algunos retoques más de estilo que de contenido
intensificación de las interconexiones políticas,                para actualizarlo (“conflicto violento o conflicto
económicas, militares y culturales a escala mun-                armado”, por ejemplo); los problemas y los inte-
dial”. Y la tercera es que dichas contiendas impli-             rrogantes empezaron cuando el significado em-
can un “desdibujamiento de las fronteras y                      pezó a ser desbordado por la amplitud de la
distinciones” entre tres aspectos: una violencia                contienda, el número de actores, la escala de los
tradicionalmente definida de acuerdo con los                     recursos técnicos y económicos, y la ferocidad de
motivos políticos expresamente declarados por                   las confrontaciones. Ciertos interrogantes se vol-
los grupos subversivos, el crimen organizado y                  vieron, entonces, ineludibles, hasta el punto de
las violaciones a gran escala de los derechos                   perfilar cuestiones que así sea dentro del terreno
humanos10.                                                      de las hipótesis permiten plantear dos preguntas:
    Otro aporte significativo para tratar de superar             ¿Vive Colombia en la actualidad una guerra civil?;
las indefiniciones respecto del fenómeno actual                  ¿que hay entre ese ayer turbulento del siglo XIX,




                                                                                                                           análısıs polítıco nº 46
de las guerras civiles es el de Paul Collier11. En              la mitad del XX y el hoy, terriblemente dramático,
su investigación, el autor resalta las tendencias               que parece unir bajo una larga confrontación la
empíricas observadas en un conjunto de guerras                  mayor parte de nuestra historia?
durante el período 1965-1999 y adelanta dos con-                    En el ensayo de mi autoría citado por Posada
clusiones: la primera, que las posibilidades y ries-            Carbó, iniciaba con estas dos preguntas mi argu-
gos de emergencia del fenómeno se relacionan                    mentación a favor de la presencia, o por lo menos
“de modo sistemático con unas pocas condiciones                 el tránsito, hacia una guerra civil en nuestro país.     [153]
económicas tales como la alta dependencia de                    Interrogaciones que pese a los peligros de mal-
exportaciones de productos primarios y las bajas                interpretación desde un fetichismo de los oríge-
rentas nacionales”; la segunda, que las condicio-               nes, o de la ilusa búsqueda de continuidades
nes “objetivas de descontento social tales como la              históricas para hacer más inteligible y por lo mis-
desigualdad, la falta de democracia y las divisiones            mo más controlable la desgracia de la guerra, sólo
étnicas y religiosas no han producido efectos siste-            buscan identificar entre los factores o facilitadores
máticos sobre dichos riesgos”12. Y concluye, ce-                del conflicto, los principales faltantes económicos,
rrando con énfasis su hipótesis: “Yo sostengo que               sociales y políticos acumulados por nuestras élites
esto se debe a que las guerras civiles se producen              gobernantes durante una larga e improvidente
donde hay organizaciones rebeldes                               gestión del Estado. Faltantes que arrancan desde
financieramente viables”13.                                      un déficit fundacional de la Nación colombiana y
                                                                que, sin ser razón y causa suficiente de los poste-
LA VIOLENCIA Y SUS DEFINICIONES                                 riores vacíos de gobierno, han contribuido a la
   En contraste con lo planteado en la sección                  formación de relaciones sociales de fuerza en
anterior, Colombia es un país donde las                         detrimento del necesario clima propiciatorio de
indefiniciones propias de la guerra civil y de la                transacciones pacíficas en el trámite de los contra-
violencia parecen resolverse con autosuficientes                 dictorios objetivos particulares. Se trata, en suma,
certidumbres. Es así como se le da a la primera                 de la carencia de un Contrato Social como gran
una calificación y un tiempo preciso de desenvol-                metáfora constitutiva de una sociedad moderna
vimiento (“las guerras civiles del siglo XIX”), y a la          dentro de la cual la sociedad civil, conformada
segunda una presentación ortográfica peculiar                    por diversos y múltiples intereses privados, le
(La Violencia, con mayúscula, para el conflicto de              confiere al poder público –es decir, al Estado– la

10   Ídem, pp. 15-16.
11   Collier, Paul. “Causas económicas de las guerras civiles y sus implicaciones para el diseño de políticas”. En: El
     Malpensante. No. 30, 15 de junio de 2001.
12   Ídem, p. 30.
13   Ibídem.
prevalencia en la representación de los intereses         dos coyunturales entre las clases (dentro de las
                            generales.                                                elites mismas y de éstas con los sectores sociales
                                Ahora bien, aun cuando a tal contrato se le           dependientes), sin que tales pactos comprometie-
                            tiende a dar el carácter de un libre acuerdo, tácito      ran ni las bases de poder de las primeras ni el fon-
                            o explícito, entre sujetos portadores de ciudadanía,      do de los problemas de los segundos.
                            lo cierto es que en la metáfora hay cabida para               El siglo XX es muy claro en este sentido. La
                            acuerdos de fuerza mayor en el caso de sociedades         centuria se abre con un coyuntural pacto político
                            salidas de pactos como desenlace de una confron-          sellado gracias a la conclusión de la Guerra de los
                            tación armada con resultados de vencedores y ven-         Mil Días, que le da dos décadas de paz al país y un
                            cidos. Se deriva de allí un tipo de contractualismo       saldo apreciable de desarrollo económico. A con-
                            coactivo que puede evolucionar hacia formas de            tinuación, ya sobre los años veinte, una violencia
                            consenso para darle al Estado, por la vía de la           dispersa pero creciente empieza a enfrentar –en
                            juridicidad, las facultades coercitivas legales y nece-   campos y centros urbanos– a capas sociales favore-
                            sarias para conciliar la búsqueda natural de la segu-     cidas o castigadas por la parcialidad de un gobier-
                            ridad individual con los proyectos colectivos de          no cada vez más inclinado al manejo hegemónico
                            seguridad y bienestar ciudadanos.                         de los recursos del Estado. Ya con la tercera déca-
                                Éste, infortunadamente, no ha sido el caso de         da, el pacto de comienzos de siglo es roto por la
                            Colombia. La historia de nuestro país es la de un         violencia interpartidaria liberal-conservadora, un
                            contractualismo coactivo nunca resuelto y, en             enfrentamiento entre fracciones de clase dirigen-
  análısıs polítıco nº 46




                            consecuencia, caracterizado por el hecho de que           te que al descender por las laderas de la pirámide
                            desde varios ángulos del poder social dominante           social multiplica sus fracturas hasta comprometer
                            se han impulsado contradictorias alternativas de          el conjunto de la sociedad colombiana.
                            hegemonía nacional sin que desde ninguna de                   La violencia liberal-conservadora de mediados
                            ellas se logre el monopolio legítimo de una fuerza        del siglo XX muestra, junto a sus lazos de arraigo
                            que permita articular el inconexo tejido de la            con la tradicional pugna por el poder público traída
[154]                       Nación. Es una historia que se remonta al mo-             desde los comienzos de la nacionalidad, unas razo-
                            mento mismo de la invención de la Nación colom-           nes de fuerza cada vez más explícitas en torno al
                            biana, una vez culminada la guerra de liberación          manejo utilitario y excluyente del aparato del Esta-
                            contra España, cuando los independentistas trata-         do. Convertido éste en la fortaleza de una hegemo-
                            ron de armar un convenio republicano para la              nía administrativa al servicio de sus partidarios, tuvo
                            reestructuración del nuevo país. Por desgracia,           –en la medida del avance y la ampliación de la dis-
                            del vencedor concurso de las clases dominantes            puta por el poder– importantes efectos
                            para salir del Imperio español, no se logró armar         redistributivos sobre sus bases sociales de apoyo. Se
                            una conformidad semejante para la construcción            dio así una socialización de prebendas derivadas del
                            y defensa de un proyecto nacional con el nece-            usufructo del Estado, virtuales o reales según se
                            sario sustento de grupos y clases sociales. Así, de       estuviera en la oposición o con el gobierno, que
                            la flamante República colombiana sólo quedó               contribuyó a consolidar las respectivas bases colecti-
                            durante un buen tiempo una colcha de retazos              vas de los partidos y sus escalas de enfrentamiento.
                            compuesta por los diversos y contradictorios seg-             Llegamos, por tanto, a una violencia acreedora
                            mentos de un poder social y político que siempre          y tributaria al mismo tiempo de una concepción y
                            se las arregló para alinear tras de sí a sumisas co-      una práctica de Estado dentro de las cuales se mo-
                            munidades campesinas.                                     vían, según los diferentes ángulos del poder socio-
                                Los caudillismos rampantes y el recurso siempre       económico dominante, antagónicas alternativas de
                            disponible de masas sociales a favor de sus em-           hegemonía nacional sin que ninguna de ellas lo-
                            presas de poder, sumados a la escasa proyección           grara hacerse al monopolio legítimo de una fuerza
                            nacional del Estado en términos de su fuerza de           representativa de lo general sobre lo particular.
                            coerción y de convocatoria política, terminaron           Tributaria del Estado, porque gracias al concurso
                            por acreditar la controversia armada como la mejor        de esta violencia se podía concretar y sostener un
                            vía y la más expedita para resolver los litigios regio-   determinado régimen político. Acreedora del Esta-
                            nales. La debilidad del Estado para conformarse           do, porque éste debía pagarle a dicha violencia los
                            como una confiable y sólida síntesis sociopolítica         servicios prestados mediante el otorgamiento de
                            del proyecto de Nación fue sustituida por el              una investidura de fuerza legal que la legitimaba
                            pactismo político, una peculiar forma para gestio-        formalmente. Por efectos de ese entrejuego entre
                            nar las recurrentes crisis de poder mediante acuer-       Estado y violencia, la división y lucha entre los par-
debate
tidos políticos dejaba de ser la separación doctri-           de la contienda) como una guerra civil, por lo
naria y programática de ese universo civil propio             menos en el sentido más clásico del término.
de los sistemas democráticos, para convertirse en                 De todas maneras, pese a la autoproclamada
un teatro bélico dentro del cual la amenaza y la              excepcionalidad contenida en el término, esa
acción de las armas eran las protagonistas de la              Violencia con mayúscula no deja de ser un impor-
política. La violencia llegó a ser, por encima de sus         tante puente explicativo entre los diferentes con-
diferencias de amplitud e intensidad, no sólo una             flictos armados ocurridos a lo largo de la historia
manera de sustituir la política sino la forma, por            del país. Basta ver, como ya se dijo antes, el muy
excelencia, de esta última.                                   significativo caso del entramado que une la violen-
   La complejidad de tal época es bien subrayada              cia con la política, particularmente denso durante
por Daniel Pécaut, para quien                                 ese trágico período pero no exclusivo de él.
                                                                  Ha sido Daniel Pécaut quien mejor ha logrado
     las luchas partidistas, los conflictos sociales y el     bosquejar un breve y dinámico cuadro sobre el des-
     bandidismo se combinan y se organizan de ma-             envolvimiento e interrelación de estas variadas for-
     neras diferentes alrededor de una multiplicidad          mas de violencia en la coyuntura de los años treinta
     de protagonistas; además, se desarrollan según           y cuarenta. Según dicho autor, si bien la compleji-
     temporalidades diferentes, se explican de forma          dad interna del conflicto no se puede totalizar desde
     diferente, y tienen consecuencias distintas sobre        las grandes y convencionales explicaciones causales,
     la distribución de la propiedad o del excedente          hay una unidad o, mejor, una lógica central percep-




                                                                                                                        análısıs polítıco nº 46
     económico14.                                             tible a través de tres elementos generales, cuya ac-
                                                              ción permitió que “estas formas de violencia hayan
    Quizás la misma pluralidad de elementos den-              tenido el campo libre”. Esos elementos son: la ideo-
tro del conflicto y el carácter multiforme de las             logía de la regulación estatal, la movilización popu-
divisiones partidistas contribuyeron a dificultar la           lar y la representación de lo político.
definición de lo sucedido durante ese momento de                   Ellos tres se desenvuelven dentro de etapas y
nuestra historia. De ahí la oscilación entre los tér-         cronologías precisas: a) 1930 a 1942, desarrollo de     [155]
minos de violencia, guerra civil, cuasi-guerra civil,         un referente simbólico de la regulación estatal, que
y la curiosa componenda final para sortear el obs-             hace del Estado el garante de los intereses genera-
táculo mediante un hábil contrapeso ortográfico                les frente a los intereses particulares; b) 1943-
que terminó por darle al período el nombre de La              1944, punto de partida del consenso de las élites
Violencia, con mayúscula. La maniobra, pese a sus             económicas para romper con la ideología de la
ambigüedades, no deja de tener sentido. Frente a              regulación estatal puesta en marcha desde 1930
la contundencia y repetición de las guerras civiles           tanto en el terreno económico como social, ruptu-
del siglo XIX, por un lado, y la casuística de unas           ra que se concreta con las reacciones del estableci-
dispersas pero crecientes violencias a partir de los          miento contra las leyes sociales de los años
años veinte del siglo XX, por el otro, el nuevo tér-          1944-1945; c) desplazamiento del centro de grave-
mino parece escapar a las diferentes características          dad de las movilizaciones populares desde los
de los conflictos armados durante uno y otro mo-              centros urbanos al campo, según un proceso de
mento de la vida nacional. Es una Violencia única a           desorganización de los movimientos sindicales
la que no se le puede pedir una carta de identidad            marcado por el 9 de abril de 1948 pero iniciado
cronológica (¿empezó en 1920,1930,1948?), ni un               un año antes, con la derrota del movimiento liga-
certificado de defunción preciso (¿terminó en                  do a los sindicatos cobijados por la República
1957, 1964 o 1965?), como las que pueden exhibir              Liberal; d) 1944-1947, años de la formulación del
las violencias menores y claramente identificables.            discurso gaitanista en torno a una división radical
Pero tampoco se puede calificar, a pesar de su gran            en el seno de la sociedad (los que no son nada vs.
número de muertos (entre 150.000 y 200.000) y la              los que lo tienen todo), que al calcarse sobre el
magnitud de fuerzas enfrentadas (15.000 hombres               plano político remite a una fractura partidista,
de las fuerzas armadas frente a 10.000 de las guerri-         esta última en relación directa con la división
llas de los Llanos Orientales, en el punto más alto           originaria de la sociedad15.


14   Pécaut, Daniel. “De las violencias a la violencia”. En: Sánchez, Gonzalo y Peñaranda, Ricardo (compiladores).
     Pasado y presente de la violencia en Colombia. Bogotá: IEPRI, Cerec, 1991, p. 262.
15   Ídem, pp. 262-273.
Sin pretender una amplia discusión sobre los                social, abrió las esclusas para ese desplazamiento
                            contenidos y efectos de esos tres elementos den-                de las movilizaciones populares desde los centros
                            tro de su marco temporal, lo que se resalta aquí es             urbanos al campo, indicado por Pécaut en el punto
                            el alcance de sus sugerencias para complementar                 c, arriba citado. Según la tesis ahí expuesta, “la
                            algunas reflexiones sobre los desarrollos de La                 expansión de La Violencia y el desplazamiento del
                            Violencia, tanto hacia atrás como en su presente                centro de gravedad de la vida política hacia las
                            mediato e inmediato. En ese sentido, para el caso               zonas rurales presupone la desorganización de las
                            de la ideología de la regulación estatal establecida            organizaciones populares urbanas”16. Tesis acerta-
                            y desmontada por el concurso de las élites en un                da, ya que dicha desorganización es el resultado de
                            lapso de 15 años, habría que preguntarse si lo                  la quiebra de las promesas de la Revolución en
                            ocurrido no apunta más bien al hecho de que tal                 Marcha y el gaitanismo, para integrar a los trabaja-
                            ideología nunca pudo ser puesta como garante de                 dores urbanos alrededor de programas de dotación
                            los intereses generales frente a los particulares y,            de ciudadanía y compensación económica ejecuta-
                            por lo mismo, no pudo haber sido removida por                   dos desde el Estado. Puede decirse, en efecto, que
                            ellas mismas. Más que ese acto de quitar y poner,               a partir de las dos grandes frustraciones reformistas
                            visible en el planteamiento de Pécaut, podría                   encarnadas por la renuncia de López Pumarejo y el
                            plantearse la inexistencia de una voluntad real de              asesinato de Gaitán, comenzó el trágico ajuste de
                            las élites para superar los obstáculos que la disper-           cuentas que una larga historia de dilaciones e
                            sión, asimetría y pugnacidad de los intereses parti-            irresponsabilidades políticas le empezaría a cobrar
  análısıs polítıco nº 46




                            culares, se oponían a la conformación de un                     a nuestras clases dirigentes y, por extensión, a todo
                            Contrato Social como referente simbólico de una                 el país.
                            regulación estatal perdurable. Así, sobre esta debi-                El nuevo escenario de la confrontación política
                            lidad política padecida desde el origen mismo de                se situó en el campo colombiano, ese campo del
                            nuestra nacionalidad, se superpondrían los espo-                “latifundismo agreste” que le cerraba el paso al
                            rádicos paliativos de un pactismo político por el               desarrollo de la agricultura, y de “grandes extensio-
[156]                       cual se trataron de resolver momentáneamente,                   nes incultas protegidas por un Estado tímido ante
                            mediante aplazamientos sucesivos, las graves frac-              los tinterillos, y enérgico contra los trabajadores”17.
                            turas económicas, sociales y políticas del país.                Pero, sin las exageraciones que suelen sobre-
                                Una de las limitaciones principales de dicho                dimensionar tales características como propias de
                            pactismo, tan recurrente durante el siglo pasado,               un nefasto destino exclusivo de nuestra tierra,
                            ha sido la falta de una visión estratégica por parte            puede decirse que la violencia rural, económica y
                            de las clases dirigentes para orientar un proyecto              extraeconómica, era en aquel momento un fenó-
                            de nación que defina y realice toda una serie de                 meno propio, y por tanto previsible, de los proce-
                            tareas integradoras en los campos de lo económi-                sos de descomposición campesina en el marco de
                            co, lo social y lo político. Mientras, a mediados del           modelos de desarrollo capitalista como el nuestro.
                            siglo XX, los sectores populares iban logrando                  Lo especial y no necesario de esa historia fue la
                            por la vía del conflicto una progresiva diferencia-             incapacidad y resistencia de las capas dirigentes
                            ción respecto de los sectores dominantes y una                  alojadas en el Estado para contener la descomposi-
                            mayor convergencia en las demandas comunes                      ción campesina dentro de límites controlables y
                            para aliviar la subordinación social, la burguesía              cohonestar, en consecuencia, la acelerada acumula-
                            seguía parcelada en visiones e intereses inmedia-               ción de factores de enfrentamiento dentro de un
                            tos que, más allá de los consensos básicos propor-              lenguaje y una práctica de liquidación física, social
                            cionados por un mundo económico todavía                         o política del adversario que se fue apropiando de
                            simple y estrecho, les impedía acometer la inapla-              mayores y nuevos recursos de guerra, incorporan-
                            zable tarea de abrir los espacios de representación             do cada vez más sectores de población y dificul-
                            y participación popular.                                        tando de modo creciente el desmonte de la
                                El fracaso de la República Liberal como conduc-             beligerancia y la resolución de los conflictos.
                            tora y garante de lo que podría haber sido la puesta
                            en marcha del históricamente aplazado contrato


                            16   Ídem, p. 267.
                            17   Según palabras del frustrado reformador y presidente de la República Liberal, Alfonso López Pumarejo. Véase
                                 Patiño Roselli, Alfonso. La prosperidad a debe y la gran crisis 1925-1935. Bogotá: Banco de la República, 1981, p.
                                 638.
debate
¿Y QUÉ NOMBRE LE PONDREMOS?                                      caso para tratar dentro de los parámetros de la
    Más que la petición de un acto de fe sobre si                doctrina de la Seguridad Nacional.
lo nuestro es o no es una guerra civil, lo que se                    Las “repúblicas independientes” configuran el
propone aquí es el examen de algunas caracterís-                 nefasto y decisivo paso dado por el Estado para
ticas esquivas a una definición tradicional del                   crear y definir un enemigo en momentos en que
conflicto actual en Colombia. En esa línea de                    el nuevo régimen del Frente Nacional estrenaba
reflexión es posible afirmar, de entrada, que la                  un marco de pacificación para las precedentes
presente coyuntura no es clasificable dentro de las               luchas contra las guerrillas liberales. Error menos
condiciones de las guerras civiles del siglo XIX, de             aceptable si se tiene en cuenta que las fuerzas
La Violencia con mayúsculas de mediados del                      contestatarias del sur del Tolima, es decir las de
siglo XX, ni de las demás violencias sin mayúscula               Manuel Marulanda Vélez y Ciro Trujillo, ya ha-
aplicadas a los dispersos enfrentamientos ubica-                 bían hecho declaraciones de paz como la de que
dos en los otros momentos de nuestra trágica                     para sus comandos no existía “razón alguna para
historia nacional. Aun cuando es cierto que en el                la resistencia armada”19. No obstante, el Estado
conflicto actual hacen presencia elementos pro-                  abre una guerra con un frente interno y otro ex-
pios de las anteriores crisis de nuestra turbulenta              terno de gravosas consecuencias: en el primero,
historia republicana, lo urgente ahora es iden-                  por su alineamiento a favor de la tierra y el capital
tificar las profundas modificaciones que desde                     socialmente improductivos que lo enfrenta a sec-
las ya remotas razones de tipo social y político le              tores cada vez más conscientes de la necesidad de




                                                                                                                            análısıs polítıco nº 46
dieron su sentido originario a la actual contienda               redistribuciones equitativas de la riqueza; en el
armada. En efecto, no debe olvidarse que si bien                 segundo, por su alineamiento a favor de los cerra-
son los actores sociales quienes dentro de ciertas               dos intereses norteamericanos que le enajena el
condiciones de origen y naturaleza sociopolítica                 apoyo de crecientes sectores medios cada vez más
inician y hacen de hecho la guerra, es ésta la que               abiertos a las alternativas socialistas. Dos frentes
a la postre determina y transforma a esos mismos                 que de cara a las sinrazones del poder dominante,
actores.                                                         fortalecen las razones de los contrapoderes como         [157]
    La violencia original de la guerra actual colom-             portadores de reivindicaciones orientadas a la
biana ha tenido transformaciones profundas des-                  construcción de una sociedad más equitativa y
de el comienzo de la década del sesenta cuando                   racional.
un grupo de “campesinos acomodados” seguidos                         En la medida en que el Estado construye su
después por “propietarios de tierras, fincas y bes-               propio enemigo, prefigura –a su vez– la guerra
tias”, según Jacobo Arenas comandante e ideólo-                  correspondiente. Los gobiernos sucedidos desde
go histórico de las FARC, llegó a la región de                   el Frente Nacional terminan por cambiar las ma-
Marquetalia, un terreno que no reunía condicio-                  tanzas entre liberales y conservadores por los
nes para un emplazamiento militar “sino para la                  muertos cada vez más numerosos de la guerra
colonización y el trabajo”18. El fortalecimiento de              social. Y ésta le va dando cada vez mayor categoría
esta migración y otras más procedentes de las                    y dignidad a una resistencia que desde su primiti-
oficialmente desmovilizadas guerrillas liberales, es              va condición de colonización armada –una serie
decir de la violencia clásica bipartidista desenca-              de gestas locales para abrirse territorios de trabajo
denada quince años atrás, provocó la reacción del                que le restituyan al campesino independiente su
establecimiento, ahora agrupado bajo el Frente                   amenazada identidad de propietarios rurales–,
Nacional bipartidista, que denunció a las comuni-                termina por convertirse en un poderoso movi-
dades campesinas como “repúblicas independien-                   miento armado que le disputa importantes facul-
tes”. Gracias a este calificativo quedaron como                   tades al Estado. Los gobiernos colombianos le van
remisas a la soberanía nacional y al control del                 dando a esta resistencia agraria y a los proyectos
gobierno y, por su resistencia antilatifundista,                 más urbanos de las otras organizaciones de
como procomunistas, es decir adscritas a una                     izquierda radical (ELN, EPL, M-19), una resonan-
ideología y una política que según las premisas de               cia y calidad de subversión política que en lugar
la Guerra Fría generadas por Estados Unidos,                     de ahogarlas o debilitarlas les confiere crecientes
hicieron del problema agrario colombiano un                      y ostensibles derechos de beligerancia.


18   Behar, Olga. Las guerras de la paz. Bogotá: Planeta,1985, p. 71.
19   González Arias, José Jairo. El estigma de las repúblicas independientes 1955-1965. Bogotá: Cinep, 1992, pp. 59-60.
Tal como lo ilustran los años de 1964 y 1982,                cruciales consecuencias sobre el entorno global y
                            los objetivos de la lucha campesina van elevando                 la degradación interna del conflicto colombiano.
                            sus cotas estratégicas en la misma medida en que                     Es el caso del ELN, por ejemplo, que después
                            evolucionan los planes y proyectos de represión                  de estar a punto de extinción a finales de los años
                            oficial. Desde el momento de la ofensiva militar                  setenta, “no llegábamos –diría su comandante
                            contra Marquetalia en 1964 y la Séptima Con-                     general Manuel Pérez, un tiempo después– ni a
                            ferencia guerrillera de mediados de 1982, los                    cuarenta guerrilleros en el campo”22, logra a me-
                            cambios son rotundos. Cuando la Operación                        diados de la década un espectacular crecimiento
                            Marquetalia, los colonos aún creían que podían                   gracias a la reubicación de sus fuerzas en Arauca,
                            “influir en la sociedad colombiana con [sus] de-                 zona en la cual varias compañías transnacionales
                            nuncias y que la gente se movilizaría en solidari-               empiezan a construir en 1984 el oleoducto Caño
                            dad, y que el gobierno de pronto suspendería la                  Limón- Coveñas para transportar el más importante
                            operación”20, algo muy distinto a lo sucedido en la              hallazgo petrolero en la historia de las explotaciones
                            Séptima Conferencia, cuando las FARC se conci-                   nacionales. El ELN encuentra, en el gigantesco
                            ben como un ejército revolucionario con una                      yacimiento petrolero, una doble afluencia de recur-
                            estructura de mando nacional y se dice que “na-                  sos que le permitirán fortalecerse financieramente y
                            die debe llamarse a engaño creyendo que aquí en                  ganar reconocimiento y simpatía entre sectores de
                            Colombia puede producirse una apertura hacia la                  la población. La extorsión económica a las empre-
                            democracia burguesa”21.                                          sas multinacionales por la vía de la retención de
  análısıs polítıco nº 46




                                Ya para ese año, 1982, podemos decir que el                  personal y sabotaje a las instalaciones empieza a
                            estado del conflicto colombiano se ajusta a las                  llenar sus arcas; la imposición a las empresas, bajo
                            proposiciones expuestas al comienzo del presente                 amenazas, de programas sociales en beneficio de las
                            trabajo. A las de K. J. Gantzel, para las guerras                comunidades de la región petrolera, provee de
                            internas posteriores a la Segunda Guerra Mun-                    efectistas contenidos reivindicatorios sus relaciones
                            dial, según las siguientes características: a) conflic-          con la base de la población. Posteriormente, a la
[158]                       tos violentos de masas; b) presencia de dos o más                extorsión sobre el petróleo, el ELN agregará el oro y
                            fuerzas contendientes, una de ellas al servicio del              una progresiva búsqueda de rentas del narcotráfico.
                            gobierno; c) mínima organización centralizada de                     En cuanto a las FARC, la cristalización de un
                            la lucha y los combatientes; d) operaciones bélicas              Estado Mayor nacional y un Secretariado Político es
                            regularizadas y enmarcadas por una estrategia                    un resultado que se logra a comienzos de los años
                            global. A las de Mary Kaldor, para un nuevo tipo                 ochenta. Es en el marco de la Séptima Conferencia
                            de guerras civiles aparecidas a partir de los años               guerrillera y dentro de unas complejas expectativas
                            ochenta, según tres rasgos: a) sus múltiples reper-              que combinan los anuncios de conversaciones de
                            cusiones transnacionales pese a la condición de                  paz por parte del nuevo gobierno de Belisario
                            locales; b) su forzosa inserción en el contexto de               Betancur, con una evaluación de la situación nacio-
                            la globalización; c) el desdibujamiento de las fron-             nal que el Pleno del Estado Mayor Central de 1983
                            teras y distinciones entre la violencia política, el             califica como una crisis con “asomos” revoluciona-
                            crimen organizado y las violaciones a gran escala                rios. Es bajo esa óptica coyuntural que el Estado
                            de los derechos humanos. A las de Paul Collier, en               Mayor diseña un ambicioso plan de fortalecimiento
                            las que fijaba las posibilidades y riesgos de emer-               y ampliación organizacional que al implicar la rees-
                            gencia de las guerras civiles bajo la premisa de                 tructuración total de las finanzas del movimiento,
                            que las condiciones objetivas de descontento so-                 hasta el momento centradas en el secuestro y la
                            cial no llevan por sí solas a la guerra civil, y más             extorsión, le da un nuevo sentido a las drogas ilícitas
                            bien ésta se da cuando las organizaciones rebeldes               como recurso de guerra. Ese es el momento en que
                            logran la viabilidad financiera.                                  lo que era un acto de forzada convivencia con la
                                En efecto, los años ochenta empiezan a marcar                producción de droga, empieza a imponerse como la
                            en Colombia un importante viraje dentro de las                   única vía para llevar adelante los ingentes gastos de
                            organizaciones guerrilleras en cuanto a la natura-               mantenimiento y expansión del aparato subversivo.
                            leza y empleo de los recursos económicos para el                 Los “impuestos” a los cultivadores de la hoja de
                            sostenimiento de la guerra, el cual provoca                      coca, primero, y a los diversos insumos para su pro-

                            20   Behar, Olga. Ob. cit., p. 71.
                            21   Arenas, Jacobo. Cese al fuego. Bogotá: Editorial Oveja Negra, 1985, p. 107.
                            22   Broderick, Walter. El guerrillero invisible. Bogotá: Intermedio editores, 2000, p. 395.
debate
cesamiento, después, fueron ingresos secundarios                   narcotráfico puede financiar una guerra. Va
en una etapa en la cual la guerrilla no tenía cómo                 “mercenarizando” a los combatientes. Es lo que
evadir la coexistencia con un fenómeno emergente                   pasó en la Policía y ha pasado hasta en las FARC.
que beneficiaba a importantes sectores de la pobla-                 Una gente cuando está corrompida por el
ción circundante. Más tarde, ante la violenta reac-                narcotráfico no la maneja nadie24.
ción de algunos grupos del narcotráfico al aumento
de los impuestos y del control guerrillero sobre el                 En cuanto a la aplicabilidad de las tesis de
negocio, las FARC toman directamente la produc-                 Collier al conflicto colombiano, es preciso advertir
ción y el procesamiento como base estable de sus                que su noción de economía de guerra no corres-
finanzas. La dimensión y manejo de tales recursos                ponde a la “emergencia” de las FARC ya que el
dentro de un mercado de oportunidades abierto a                 nacimiento de éstas sí estuvo vinculado a condicio-
todos los contendores ha obligado a los actores                 nes “objetivas de descontento social”. No obstante,
armados a una reingeniería de sus proyectos bélicos             sí es aplicable al nivel actual de desarrollo de las
en la cual la relación ingresos-egresos, la maximi-             FARC, y mucho más al de las Autodefensas, aun
zación de activos y la búsqueda y control de fuentes            cuando en éstas la viabilidad financiera también
de recursos, termina por condicionar considerable-              fue un factor determinante en su nacimiento como
mente la táctica y la estrategia político-militares. Un         organización político-militar de carácter nacional.
estimativo de las fuerzas armadas y la Consejería                   Ahora bien, desde la perspectiva global apunta-
Presidencial para la Defensa y la Seguridad parece              da por Mary Kaldor, es evidente que la economía




                                                                                                                         análısıs polítıco nº 46
corroborar lo anterior al establecer que las FARC               de guerra ha logrado internacionalizar el conflic-
derivan del tráfico de drogas el 41% de sus ingre-               to colombiano dentro de una escala de impli-
sos23. Pero el corolario de la ya extensiva vinculación         caciones que compromete cada vez más no sólo el
de las FARC con el narcotráfico lo dio la operación              desenvolvimiento de la lucha, sino sus posibles
militar del gobierno en Barrancominas, selvas del               resoluciones hacia una sociedad posconflicto. Y
Guanía, a comienzos del año 2001, que concluyó                  no hay duda de que nuestra condición de vecinos
con la expulsión a Brasil del capo Luiz Fernando da             de un país como Estados Unidos, hace nuestro           [159]
Costa “Fernandinho”, el desmantelamiento de la em-              futuro muy vulnerable. Más todavía si se tiene en
presa cocalera protegida por el comandante del frente           cuenta que auncuando los Estados Unidos nunca
16 de las FARC y la solicitud de extradición por los            han necesitado de muchas razones para justificar
Estados Unidos para los principales implicados en               la primacía de sus intereses de poder económico y
esta línea de tráfico. Finalmente, en 2002 autorida-             político sobre los del resto de las naciones, las
des estadounidenses arrestaron en Surinam a                     nuevas realidades internacionales favorecen cada
Eugenio Vargas Perdomo, jefe de las milicias urba-              vez más su inveterada proclividad hacia la hege-
nas de las FARC en Barrancominas, quien fue tras-               monía. En efecto, de los estrechos márgenes de
ladado a Estados Unidos donde enfrenta cargos                   acción propios de las políticas bipolares de la
por narcotráfico.                                                Guerra Fría, hemos pasado a una restrictiva políti-
    ¿Y qué decir de las Autodefensas? Sus fundado-              ca unipolar en la que un solo país asume el papel
res, los hermanos Castaño Gil, estuvieron vinculados            de personero excepcional de los ideales
desde el comienzo de su proyecto antisubversivo a               sociopolíticos y las normas de civilización desea-
los grandes capos Pablo Escobar y Rodríguez Gacha,              bles para todo el género humano.
y aun cuando el segundo de los hermanos, Carlos,                    Dentro de semejantes referencias, problemas
ha tratado de deslindarse o por lo menos reducir la             tan graves y tan complejos como la droga y el
dependencia organizacional de los recursos del                  terrorismo terminan enmarcados por las guerras
narcotráfico, éstos siguen siendo dominantes. Las                absolutas de los Estados Unidos, aquellas en las
palabras del jefe político de las Autodefensas, Carlos          cuales el otro, el enemigo, es la negación de todo
Castaño, son reveladoras al respecto:                           valor, y por lo mismo “no hay lugar a términos
                                                                medios, ni a la tolerancia ni mucho menos al
     aceptamos el cobro a los cocaleros, pero es muy            relativismo”25. De ahí que los actores armados del
     difícil establecer un límite de hasta qué etapa el         actual conflicto colombiano, es decir el Estado, las


23   “El costo de la paz”. En: Cambio. 17-24 de julio de 2000.
24   El Tiempo. 30 de junio de 2002
25   Rojas, Diana Marcela. “La cuadratura del círculo”. En: Análisis Político. No. 45, enero-abril de 2002.
guerrillas y las Autodefensas, terminen fuertemen-               un vocablo que como el de guerra civil no deja
                            te condicionados por las interconexiones políti-                 de meterle miedo a una nación convencida de
                            cas, económicas, militares y culturales propias de               que tan adverso fenómeno sólo era propio del
                            una lógica global cuya interdependencia tiende a                 siglo XIX.
                            favorecer los intereses de Estados Unidos y a debi-                  De todas maneras, los consuelos semánticos
                            litar los de los actores en subversión contra un                 derivados de artificios tales como guerra contra la
                            orden nacional que debe encajar en la nueva                      sociedad, contra los civiles, o propios de una
                            trama internacional. La contaminación del                        societé prise en otage apenas mitigan, sin aliviar del
                            narcotráfico y su proclividad al terrorismo afian-                 todo, la terrible sospecha de que las fracturas de
                            zan la peligrosidad internacional de este tipo de                la sociedad colombiana van mucho más allá de las
                            guerras, y legitiman el concierto de repudio glo-                sutilezas y condescendencias propias de ciertos
                            bal que buscaba Estados Unidos para ampliar su                   lenguajes. Partamos del hecho de que los esguin-
                            cruzada represiva contra las drogas y fortalecer su              ces para capotear el reconocimiento de la guerra
                            escudo protector contra el terrorismo emergente                  civil buscan eludir lo que en la definición actual
                            desde el 11 de septiembre. La capacidad de deses-                del fenómeno resulta más duro de reconocer: que
                            tabilización del conflicto colombiano sobre el                   es una guerra en la cual se enfrentan los ciudada-
                            continente americano –y por esa vía, sobre las                   nos. Para disfrazar esta cruda realidad se recurre a
                            redes económicas y políticas globales–, explica la               la piadosa monserga de que su fragmentación en
                            decisión de la Unión Europea, UE, de agregar a                   beligerancias es el resultado de una violencia
  análısıs polítıco nº 46




                            las FARC en su “lista negra” de organizaciones                   ejercida por actores ajenos al libreto social, de
                            terroristas, después de haber puesto allí a las                  modo que la sociedad se vuelve rehén de los acto-
                            Autodefensas, y los cada vez menores énfasis de la               res profesionales de la guerra.
                            UE para marcar distancias con los americanos                         La guerra que vive Colombia parece acercarse
                            respecto de su estrategia de apoyo militar para el               más, no obstante, a la que Stathis Kalyvas define
                            tratamiento de la guerra en nuestro país.                        según una violencia contra y entre la población
[160]                           Veamos ahora el desdibujamiento de las fron-                 civil, de acuerdo con un carácter triangular que
                            teras y distinciones entre violencia política, cri-              involucra no sólo a dos o más actores armados
                            men organizado y violaciones a gran escala de los                sino también a los civiles. El apoyo y colaboración
                            derechos humanos, características señaladas por                  de éstos a los actores armados llega a ser “un com-
                            Mary Kaldor para las guerras civiles de nuevo tipo.              ponente del conflicto” y cambia y se redefine
                            La difuminación de límites entre tales violencias                según el curso de la guerra y de sus formas de
                            son propias del conflicto colombiano y tienen                    violencia28.
                            como causa principal una economía de guerra                          Según los presupuestos de Kalyvas, podría
                            sustentada por la disputa de recursos financieros,                verse en el conflicto colombiano una múltiple y
                            territoriales y humanos. La disputa por estos re-                variable evolución de relaciones entre las comuni-
                            cursos, que por ser limitados tienden a represen-                dades civiles y los productores organizados de
                            tar un saldo igual a cero, degradan la contienda                 violencia. En el caso del radicalismo de izquierda
                            hasta darle esa especial “crueldad y brutalidad”                 y sus demandas basadas en cuestiones
                            con las que según Peter Waldmann “se dirimen las                 socioeconómicas, los lazos retributivos entre la
                            guerras civiles [desde] la antigüedad”26. El tipo de             población civil y los grupos irregulares fueron
                            guerra que padecemos es, pues, demasiado com-                    muy claros en las etapas originales de la contien-
                            pleja como para no darle un buen recibo a las                    da, como puede verse con las FARC en los mo-
                            conclusiones de Peter Waldmann y Fernando                        mentos de respaldo a procesos de búsqueda y
                            Reinares en el sentido de que “no existen arqueti-               aseguramiento de nuevas tierras de trabajo bajo la
                            pos de guerras civiles en Europa y América Lati-                 modalidad de la colonización armada. Con el
                            na”, y que es necesario aceptar la amplitud y                    establecimiento de las primeras formas de poder
                            complejidad del fenómeno según “un amplio                        local a partir de las autodefensas campesinas, la
                            espectro de posibles formas y estilos”27. Y para,                relación político-militar entre las FARC y sus bases
                            en consecuencia, relajar las resistencias frente a               sociales fue comprometiendo cada vez más esferas

                            26   Waldmann, Peter. Ob. cit., p. 30.
                            27   Ídem, pp. 35 y 311.
                            28   Kalyvas, Stathis. “La violencia en medio de la guerra civil. Esbozo de una teoría”. En: Análisis Político. No. 42,
                                 enero-abril de 2001, pp. 4 y 10.
debate
de actividad dentro de las comunidades rurales:                   de los actores armados sobre las diferentes zonas
regulación de conflictos vinculados con la pose-                  de cultivo. En cuanto al protagonismo de las
sión y la propiedad de bienes, normas de convi-                   FARC en estas áreas, las políticas oficiales de “sa-
vencia públicas y privadas, acciones de desarrollo                car a toda la gente que está sembrando coca”30 le
comunitario. Más adelante, el fortalecimiento y                   dio una lógica al esquema represivo según el cual
ampliación del poder local dio lugar a unas esta-                 “el imperativo de erradicar los cultivos ilícitos
bles y acatadas jurisdicciones guerrilleras que                   podría imponer la erradicación –en una franja
satisfacían el interés de los pobladores por afian-                que va desde los desplazamientos forzosos hasta el
zar un orden local que compensaba, de hecho, los                  encarcelamiento y la liquidación física– de los
vacíos de legitimidad y de ordenamiento formal                    cultivadores”31. Es obvio que semejante política
dejados por el Estado nacional. Junto al papel de                 estrechaba las alianzas, ya significativas desde los
la guerrilla para ordenar el desenvolvimiento de                  antiguos desplazamientos de colonización arma-
la vida ciudadana, en las localidades se fue dando,               da, entre la guerrilla y un campesinado que debía
como resultado paralelo, un especial reordena-                    buscar la protección de aquélla para sostener su
miento de la guerra. Según Mario Aguilera, la fase                precaria economía de subsistencia. Este campesi-
en que las movilizaciones urbanas (obreras y estu-                nado se ve ante la guerrilla, como lo puede obser-
diantiles) hacían visible la influencia de la guerrilla,          var cualquiera que visite el sur del país, no como
fue remplazada por una lucha que “recentralizaba”                 la víctima y el rehén de un despiadado depreda-
en las zonas rurales la acción subversiva29.                      dor sino como el protegido de una fuerza que




                                                                                                                            análısıs polítıco nº 46
    Con la convergencia en el sector rural de estos               pese a sus excesos no deja de protegerlos contra
dos reordenamientos, el ciudadano y el militar, las               un mal mayor: el de los aviones que fumigan y
comunidades campesinas fueron objeto de nuevos                    ametrallan a nombre del Estado colombiano y de
y determinantes compromisos que pese a sus cos-                   sus forzosas alianzas con los Estados Unidos, las
tos en términos de seguridad, no dejaron de pro-                  fincas levantadas a través de un largo forcejeo con
ducirle especiales retribuciones a las regiones                   la indiferencia de los gobiernos y el activismo
afectadas. Basta pensar, como simple ejemplo, en                  expoliador de los terratenientes. Así como en los       [161]
la progresiva presión que sobre los aparatos béli-                años sesenta la dirigencia política nacional le creó
cos ejercían las nuevas necesidades de recluta-                   al Estado un enemigo con el estigma de las “repú-
miento, y el sentido de éste entre poblaciones                    blicas independientes” en los años noventa, el
muy jóvenes, adolescentes y niños incluidos, para                 establecimiento político ya no bajo las presiones
quienes el desempleo, la carencia de escuelas y la                de la Guerra Fría sino bajo el ordenamiento de la
seducción del poder mediante la ostentación de                    cruzada represiva de Estados Unidos contra la
las armas, los llevaba a solidaridades con la guerri-             droga, le crea al Estado la imagen de un campesi-
lla que terminaban por convertirlos en profesio-                  nado ilícito que se vuelve, por tanto, un objetivo
nales de una guerra vuelta ya forma de vida y de                  militar al lado de la guerrilla y las Autodefensas.
ascenso social.                                                   Lo más grave es que ya no se trata, como en el
    Y para presentar un caso más, el último, de las               pasado, de unos miles de colonos en busca de la
relaciones retributivas entre actores armados y                   tierra perdida, sino de cerca de 70.000 familias de
sociedad civil, veamos lo de los cultivos ilícitos                colonos y campesinos en los doce departamentos
como el paradigma de la interdependencia entre                    de mayor producción de coca y amapola del país,
las fracturas del sistema socioeconómico, las erra-               y en los cuales, para las faenas de recolección de
das políticas de los gobiernos y el desarrollo de las             hoja y prácticas agrícolas, operan entre 175.000 y
organizaciones armadas ilegales. La imparable                     225.000 personas, principalmente jóvenes sin
ampliación de siembras de coca y amapola es el                    empleo estable32.
resultado de la histórica e irresuelta crisis del                     Los anteriores son ejemplos sacados de la im-
sector agrario, el fracaso del modelo represivo                   plantación regional de las FARC, que quizás servi-
basado en las fumigaciones y la amplia cobertura                  rían para tomar cierta distancia frente al

29   Aguilera, Mario. “Las guerrillas y sus bases sociales”. Mimeo. 2001.
30   “El paro en el Guaviare es una bomba de tiempo”. En: El Tiempo. 17 de julio de 1996.
31   Ramírez Tobón, William “Un campesinado ilícito”. En: Análisis Político. No. 29, septiembre – diciembre de
     1996, p. 60.
32   Sabogal, Melquisedec. “Crisis social agraria, narcóticos y guerra”. En: Cultivos ilícitos, narcotráfico y agenda de
     paz. Bogotá: Serie Conversaciones de Paz - Indepaz, 2000, p. 54.
frecuente uso de impresionistas imágenes que sin              tado, la política se vuelve la única manera de ha-
                            duda alteran, en el complejo intercambio entre                cer razonable la guerra y, por esta vía, de hacerla
                            los actores armados y las comunidades de pobla-               compartible con un entorno social que deberá,
                            dores, las varias e importantes retribuciones reci-           entonces, proveer las indispensables bases de
                            bidas por los civiles en su trágico compromiso,               apoyo. Sobre los comienzos de la década de los
                            activo y pasivo, con la guerra.                               noventa, cuando la coalición entre el cartel de
                                Al cuadro precedente podrían agregarse las                Cali, Carranza y Fidel Castaño que había dado
                            regiones sometidas al imperio de las Autode-                  origen a los Pepes (Perseguidos por Pablo Esco-
                            fensas, organización cada vez más extendida en el             bar) se disuelve una vez lograda la muerte del
                            país y con políticas cada vez más intencionales de            capo, los grupos de autodefensa se fragmentan en
                            entrelazamiento con los intereses sociales de las             dos corrientes: una línea de vigilancia privada
                            localidades, como lo reconoce con claridad en                 auspiciada por narcotraficantes y esmeralderos, y
                            uno de sus editoriales, el periódico El Tiempo:               otra de contrainsurgencia liderada por Fidel Cas-
                                                                                          taño, centrada en las regiones de Córdoba y
                                 Los paramilitares de Carlos Castaño se han ido           Urabá con el respaldo de militares, ganaderos y
                                 constituyendo en un poderoso ejército irregular          políticos locales34.
                                 detrás del cual hay un proyecto político con cua-            A partir de su reubicación regional, el proyecto
                                 dros, base social, financiación asegurada y aspiracio-    contrainsurgente de los hermanos Castaño clarifica
                                 nes territoriales. Condición que por lo demás están      sus objetivos y consolida sus programas militares,
  análısıs polítıco nº 46




                                 dispuestos a hacer valer por su capacidad de sem-        políticos y sociales. En Córdoba, la desmovilización
                                 brar muerte y de sustituir a la guerrilla en regiones    del EPL, en la cual las autodefensas tuvieron un
                                 donde ésta mandaba. Las evidencias de que los            importante papel gracias a su presión militar al
                                 paramilitares, o Autodefensas como ellos prefieren        lado de la Brigada Móvil No. 1, le dio a Fidel Casta-
                                 llamarse, han pasado de una etapa militar a una          ño la oportunidad de impulsar un proceso de paz
                                 más política y territorial son cada vez más claras.      propio al crear Funpazcor y distribuir mediante
[162]                            Basta analizar el impresionante crecimiento de su        esta fundación 1.600 hectáreas de tierras a 2.500
                                 pie de fuerza33.                                         familias de campesinos pobres o víctimas del en-
                                                                                          frentamiento armado, además de brindarles aseso-
                                Es sabido que la delincuencia de los Castaño              ría técnica y financiera a los favorecidos35. En
                            Gil comenzó como reacción al secuestro y asesina-             Urabá, las Juntas de Acción Comunal son dirigi-
                            to de su padre por las FARC. Sin embargo, lo que              das por líderes elegidos colectivamente de acuer-
                            se inició como un proyecto retaliatorio de una                do con un mandato de búsqueda del bienestar
                            familia de pudientes propietarios rurales, circuns-           común en el que cada individuo aporta lo que
                            crita a su inmediato entorno regional, se va am-              puede: “Si es terrateniente aporta capital o maqui-
                            pliando en la misma medida en que se extiende la              naria y si es campesino lo hace con trabajo. No se
                            influencia política y militar de la guerrilla. Pero la        puede robar y el que lo hace tiene que devolver lo
                            progresiva superposición y crecimiento en el                  que se llevó o es rechazado”36.
                            mapa territorial guerrillero de lo que en un prin-
                            cipio es una primitiva y mortífera maquinaria                 EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO
                            paramilitar, termina por modificar los criterios y                Pero, al fin de cuentas, ¿qué sentido puede
                            las maneras de su lucha al desarrollar relaciones             tener toda esta polémica? Es posible, diría al-
                            ya no esporádicas sino permanentes con grupos                 guien, que nos estemos enfrascando en un rancio
                            sociales a los cuales no es posible alinear bajo el           debate nominalista que poco puede aportarle al
                            simple ejercicio del terror. Como la disputa geo-             diagnóstico y a las fórmulas para la superación del
                            gráfica no puede ser un llano trabajo de expul-                conflicto.
                            sión física del contrario sino de reestructuración y             En cuanto al debate impulsado por Posada
                            consolidación sociopolítica del territorio conquis-           Carbó en su libro ya citado, una de sus principales

                            33   El Tiempo. Bogotá, 19 de enero de 2001.
                            34   Gómez, Ana Lucía “Conflicto territorial y transformaciones del paramilitarismo”. Tesis de grado, Bogotá:
                                 Universidad de los Andes, 1999.
                            35   Romero, Mauricio. “Identidades políticas, intervención estatal y paramilitares. El caso del departamento de
                                 Córdoba”. En: Controversia. No. 173, diciembre de 1998, p. 75.
                            36   Gómez, Ana Lucía. Ob. cit.
debate
réplicas a mis posiciones sobre el tema se refería a   miento entre proyectos antagónicos de manejo
la siguiente afirmación: “La particularidad del         del Estado que, por lo mismo, no puede ser redu-
conflicto colombiano, al cual aún nos acercamos        cido al simplista esquema de un devastador cho-
con inoperantes arquetipos, está configurando           que entre aparatos armados sin ningún sustento
una nueva forma de guerra civil de cuyo diagnósti-     social y político. Es una lucha que en las expectati-
co oportuno y preciso depende, en gran medida,         vas de poder de cada uno de los actores frente a la
su solución”37.                                        salida de la guerra, aun cuando mantiene las es-
    Y me reafirmo en lo anterior ya que no se le        tructuras básicas del orden socioeconómico capi-
puede dar el mismo tratamiento militar y socio-        talista vigente, buscaría imponer tres visiones
político a un conflicto entre unos aparatos arma-      diferentes de ciudadanía y de manejo del Estado a
dos sin mayor apoyo social y el resto de la            través del control de su aparato político-adminis-
sociedad, incluido el Estado, que a un conflicto       trativo: a) en el caso de las FARC, un proyecto de
entre dos amplias y sólidas organizaciones cívico-     orden ciudadano autoritario de izquierda y de
militares (FARC vs. Autodefensas), y de ellas con-     reordenamiento territorial de los poderes locales
tra un Estado al que cuestionan en aspectos            acumulados a lo largo de la guerra, a expensas de
ampliamente compartidos por la población, así          la mayor fragmentación posible de la soberanía
ésta repruebe el uso de gran parte de sus formas       doméstica del Estado; b) en el caso de las Auto-
armadas para combatirlo. En el primer caso se          defensas, un proyecto de recentralización de la
impone un tratamiento de alta preeminencia             soberanía estatal y de orden ciudadano autoritario




                                                                                                                 análısıs polítıco nº 46
militar en el que las consideraciones políticas y      de derecha, impulsado a través alianzas estratégi-
sociales se reducen a lo imprescindible para reba-     cas con las fuerzas armadas y los sectores más
jar los costos humanos y sociales de una guerra de     conservadores del empresariado y la política; c)
aniquilamiento. En el segundo caso, se impone          en el caso del régimen político predominante, un
un flexible tratamiento sociopolítico y militar        proyecto de conservación del orden capitalista
dentro del cual el objetivo estratégico no es el       según la tradicional gestión de reformas limitadas
aniquilamiento del adversario, sino su forzosa         y controlables.                                         [163]
inclinación a unas negociaciones de paz que per-           Es, pues, una guerra entre ciudadanos, que por
mitan el reordenamiento de las estructuras socia-      su amplitud y profundidad representa y compro-
les nacionales en una etapa posconflicto.              mete mucha más sociedad de la que quieren ver
    Ahora bien, no se trata de darle a la coyuntura    quienes insisten en que sólo se trata de acciones
colombiana el carácter de guerra civil como si en      demenciales a cargo de unos aparatos armados
gracia de dicha denominación nuestro conflicto         funcionando a espaldas de la sociedad. De mane-
adquiriera esa naturaleza específica. Lo que se         ra que lo de guerra civil no es una simple cuestión
busca es observar si dentro de la atipicidad de tal    de semántica, ya que de ella se desprende, al fin y
contienda, el concepto de guerra civil no explica      al cabo, el tipo de soluciones que permitan las
mejor que otros la extensión, profundidad y conti-     adecuadas convergencias entre las relativas victo-
nuidad del enfrentamiento armado. De todas             rias y derrotas de los contendores y, por lo mismo,
maneras lo que estamos viviendo es un enfrenta-        el tipo de sociedad salida del conflicto.




37   Ramírez Tobón, William. Ob. cit., 2000, p. 46.
Colombia:
                                          ¿guerra civil,
                                          guerra contra la
                                          sociedad, guerra
                            estudios




                                          antiterrorista o
                                          guerra ambigua?
                                                                                              ¿está viviendo colombia una guerra civil,
                                                                                              una guerra contra la sociedad, una “guerra ambi-
                                                                                              gua”, una guerra antiterrorista? ¿Son estas nocio-
                                                                                              nes adecuadas para caracterizar el conflicto
                                                                                              colombiano? No se trata de un simple debate
                                                                                              académico, pues la caracterización de cualquier
                                                                                              conflicto hoy en el mundo tiene de inmediato
                                                                                              connotaciones políticas, militares y jurídicas
  análisis político nº 46




                                                                                              tanto en el ámbito interno como internacional1.
                                                                                              A pesar de la importancia de una rigurosa carac-
                                                                                              terización del conflicto armado que vive el país,
                                                                                              en la prensa, en los medios académicos, en las
                                                                                              declaraciones gubernamentales o en los debates
[164]                                                                                         parlamentarios, se recurre a todo tipo de defini-
                                                                                              ciones. La utilización de una u otra noción tiene
                                                     Eduardo Pizarro Leongómez                hondas implicaciones. Por ejemplo, no es igual
                                             Profesor del Instituto de Estudios Políticos y   hablar de guerra civil (es decir, de dos polos
                                                  Relaciones Internacionales, IEPRI, de la    enfrentados con sólido apoyo social), que de una
                                       Universidad Nacional de Colombia. Actualmente,         guerra contra-insurgente, en la cual el enemigo
                                        Visiting Fellow de la Universidad de Princeton.
                                                                                              es percibido más como una máquina de guerra
                                                                                              con débiles raíces societales. Por otra parte, la
                                                                                              caracterización de un conflicto conlleva a su
                                                                                              turno una caracterización de los actores arma-
                                                                                              dos: no es igual caracterizar al adversario del
                                                                                              Estado como una guerrilla que como un grupo
                                                                                              terrorista.
                                                                                                  En el presente artículo vamos, inicialmente, a
                                                                                              ubicar el conflicto colombiano en el marco de los
                                                                                              conflictos armados que han afectado al mundo
                                                                                              desde el fin de la Guerra Fría en 1989. Tras esta
                                                                                              visión de conjunto, vamos a intentar determinar
                                                                                              algunos rasgos del conflicto armado sobre los
                                                                                              cuales existe un consenso mayoritario. A conti-
                                                                                              nuación, vamos a discutir la pertinencia de cuatro
                                                                                              de las caracterizaciones del conflicto armado
                                                                                              (guerra civil, guerra contra la sociedad, guerra
                                                                                              ambigua y guerra contra el terrorismo) que han



                                                                                               1   Posada-Carbó, Eduardo. ¿Guerra civil? El lenguaje
                                                                                                   del conflicto en Colombia. Bogotá: Alfaomega-Ideas
                                                                                                   para la Paz, 2001.
debate
tenido mayor resonancia en el debate intelectual y            conflicto en Colombia. En primer lugar, a pesar
político en los últimos dos años en el país. Final-           de lo que se afirma comúnmente, el número de
mente, vamos a proponer algunos elementos que                 conflictos armados ha disminuido desde el fin de
consideramos útiles para la caracterización más               la Guerra Fría. Inicialmente, es cierto, se disparó
apropiada del conflicto actual.                               el número de conflictos. La fuente principal de
                                                              ellos fue el derrumbe de la Unión Soviética y los
LO S CO N F L I C TO S A R M A D O S H OY E N E L M U N D O   múltiples enfrentamientos armados que se gene-
    Los conflictos interestatales son hoy en día              raron en los nuevos estados (Azerbaiján, Armenia
mucho menos comunes que los conflictos inter-                 y Georgia) o en la propia Rusia (Chechenia) e,
nos: de acuerdo con el informe anual que llevan a             igualmente, debido al colapso de la antigua Yu-
cabo en la revista Journal of Peace Research2, de los         goslavia y la inestabilidad que se generó en los
33 conflictos armados que había en el mundo a                 Balcanes. Sin embargo, al cabo de una década
fines del año 2000 (cuadro 1) todos eran internos,             hemos pasado de 47 a 32 conflictos armados (véa-
salvo dos que revestían un carácter propiamente               se anexo 1)4. En segundo término, es importante
internacional (India-Pakistán y Eritrea-Etiopía).             señalar que América Latina es hoy en día la
Según Steven David3, al menos dos razones expli-              macro-región más pacífica del mundo en térmi-
can el interés creciente en el estudio de los con-            nos de conflictos armados interestatales o inter-
flictos internos. Por una parte, su peso relativo,            nos. Si en 1989 había 8 conflictos armados en la
pues desde el fin de la Guerra Fría los conflictos             región, hoy sólo resta el conflicto en Colombia.
domésticos han constituido más del 80% de las                 En tercer término, como plantean los autores de




                                                                                                                                 análisis político nº 46
guerras y sus víctimas. Por ejemplo, entre 1989 y
1996, sólo hubo 3 conflictos interestatales frente a
                                                              c ua d r o 1
89 internos. Entre 1993 y 1994 no hubo ninguna
                                                              número de conflictos armados por región
guerra entre estados, y en 1995 sólo el conflicto
                                                              (1989-2000)
fronterizo entre Perú y Ecuador. Por otra parte,
debido al hecho de que si bien son los países con
                                                              Año     Europa   Medio Oriente   Asia   África   América   Total   [165]
                                                              1989      2            4         19      14         8       47
bajos PIB los que cargan con el mayor peso de
                                                              1990      3            6         18      17         5       49
los conflictos armados, Europa –tras el colapso
                                                              1991      6            7         16      17         5       51
de la Unión Soviética y Yugoslavia–, vive igual-
                                                              1992      9            7         20      15         4       55
mente una era de inestabilidad y guerra. Debido
                                                              1993      10           7         15      11         3       46
a ello, múltiples institutos en los países indus-
                                                              1994      5            5         15      13         4       42
trializados han comenzado a preocuparse por
                                                              1995      5            4         13       9         4       35
este tipo de conflicto armado, en detrimento de
                                                              1996      1
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  • 2.
    contenido Estudios Por tu bien, y sobre todo por el mío: fundamentos y altibajos del prohibicionismo estadounidense ANDRÉS LÓPEZ RESTREPO 3 UNIVERSIDAD España-América Latina: la dimensión europea de las relaciones NACIONAL HUGO FAZIO VENGOA 25 DE COLOMBIA Democracia Inclusión partidista y exclusión cultural en Colombia: I N S T I T U TO D E E S T U D I O S pistas para comprender su relación POLÍTICOS Y RELACIONES MARÍA EMMA WILLS OBREGÓN 44 INTERNACIONALES La seguridad: difícil de abordar con democracia IEPRI FRANCISCO LEAL BUITRAGO 58 Coyuntura análısıs MAYO / AGOSTO 02 Nº 46 La posguerra colombiana: divagaciones sobre la venganza, la justicia y la reconciliación IVÁN OROZCO ABAD 78 La política internacional del gobierno polítıco Pastrana en tres actos DIANA MARCELA ROJAS RIVERA La compleja relación colombo-venezolana. Una coyuntura crítica a la luz de la historia 100 SOCORRO RAMÍREZ VARGAS 116 Francisco Leal Buitrago FUNDADOR William Ramírez Tobón Debate DIRECTOR Credo, necesidad y codicia: los alimentos de la guerra Miguel García Sánchez ÁLVARO C AMACHO GUIZADO 137 EDITOR ¿Guerra civil en Colombia? Gonzalo Sánchez Gómez WILLIAM RAMÍREZ TOBÓN 151 ASESOR EDITORIAL Jimena Holguín Castillo Colombia: ¿guerra civil, guerra contra la ASISTENTE EDITORIAL sociedad, guerra antiterrorista o guerra ambigua? EDUARDO PIZARRO LEONGÓMEZ 164 ASESORES EDITORIALES Testimonio INTERNACIONALES La guerra contra los Derechos del Hombre Thomas Fischer Alemania GONZ ALO SÁNCHEZ GÓMEZ 181 Klaus Meschkat Alemania Tensiones en la investigación y cambios de paradigmas: Maria Isaura Pereira de Queiroz Bra sil intercambio con matemáticos Catherine LeGrand Canadá ORLANDO FALS BORDA 191 Norbert Lechner Chile Charles Bergquist Estados Unidos Daniel Pécaut Francia Reseñas La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social, Eric Hobsbawm Inglaterra de Germán Guzmán, Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna GONZ ALO SÁNCHEZ GÓMEZ 198 Preparación editorial e impresión La seguridad nacional a la deriva: del Frente Nacional a la Posguerra Fría, Unibiblos / Universidad Nacional de Colombia de Francisco Leal Buitrago Carátula ERIC LAIR 200 Ideódromo Luis Miguel Cabanzo, Óscar Eduardo Arias La globalización en su historia, Distribución de Hugo Fazio Vengoa Siglo del Hombre Editores DIANA MARCELA ROJAS RIVERA 201 Unibiblos Resúmenes 203 Impresa en Colombia, 2002
  • 4.
    estudios Portu bien, y sobre todo por el m í o : fu n d a m e n t o s y altibajos del prohibicionismo estadounidense* el narcotráfico es uno de los dos grandes problemas, junto con el conflicto interno, de la Colombia actual. El narcotráfico es un fenómeno que tiene una clara dimensión internacional, pero muchas personas han confundido la dimensión internacional del narcotráfico con su origen. Así, en lugar de reconocer que el tráfico de drogas análısıs polítıco nº 46 tiene múltiples causas, muchas de ellas internas, prefieren atribuir este problema a factores exclusi- vamente externos. En particular, se dice que el narcotráfico tiene su origen en el prohibicionismo de los Estados Unidos, y por tanto su solución sólo puede provenir de ese país. Muchos creen además, de acuerdo con una visión conspirativa de la reali- [3] dad, que el prohibicionismo es un instrumento hipócrita mediante el cual Estados Unidos busca someter y explotar a países como el nuestro. En apoyo de este argumento afirman, con una certe- Andrés López Restrepo Profesor del Instituto de Estudios Políticos y za que no tiene sustento alguno en la realidad, Relaciones Internacionales, que el gobierno estadounidense es prohibicio- IEPRI, de la Universidad Nacional nista más allá de sus fronteras y tolerante con los de Colombia. traficantes y consumidores locales. No han faltado quienes están orgullosos del éxito que Colombia ha tenido en la exportación de drogas ilegales, y concluyen que la política estadounidense simplemente pretende desplazar a los países del Tercer Mundo de una de las pocas actividades económicas en las cuales han tenido éxito, para quedarse con todas las ganancias de ese tráfico ilícito. La falsedad de esta tesis queda en evidencia si se considera que ha sido la prohi- bición misma la que ha generado la posibilidad de tan extraordinarios beneficios, y que bastaría con eliminar la prohibición para acabar con la compe- tencia de los traficantes extranjeros. Lamentable- mente tales falacias, que tienen su origen en un * Este artículo es la versión revisada y reducida del informe presentado al programa de investigaciones del IEPRI sobre Estados Unidos, que fue financiado por el Departamento Nacional de Planeación y coordinado por Luis Alberto Restrepo.
  • 5.
    nacionalismo y unizquierdismo ignorantes, no prohibido por la misma Constitución. Pudiera son inocentes sino que sirven a intereses crimina- entonces pensarse que la sociedad estadouniden- les al justificar la acción de los narcotraficantes y se ha sido singular en su afán de regular los exce- la inacción del Estado. sos de los individuos. No ha sido la única, pero sí La verdad es que el prohibicionismo estaba la que con más decisión lo ha intentado. Lo ha vigente muchas décadas antes de que fuesen visi- hecho con el sexo. Estados Unidos es uno de los bles sus efectos sobre países como Colombia. Es pocos países del mundo donde la prostitución es imperioso reconocer que el prohibicionismo de un crimen; con una excepción: es legal en Neva- Estados Unidos encuentra sus antecedentes en el da. Los estatutos de este Estado establecen que los origen mismo de su nacionalidad, y es el resultado condados pueden licenciar el funcionamiento de de múltiples dimensiones sociales y culturales, e los burdeles, con excepción de aquellos que tie- involucra percepciones, prejuicios y valores muy nen más de 400 mil habitantes. Curiosamente, diversos. Digo que esto es imperioso porque es sólo el condado de Clark, donde está situada la condición necesaria para sostener un diálogo ciudad de Las Vegas, tiene ese número de habi- maduro con Estados Unidos en relación con el tantes y por tanto no hay burdeles legales en la tema de las drogas. Este trabajo pretende colabo- capital del juego1. Los prostíbulos de Nevada apa- rar en esta tarea. Para ello, en la primera parte, se recieron durante la fiebre del oro, y se volvieron examinan las condiciones y justificaciones del legales y regulados desde 1971 en 10 de los 17 prohibicionismo estadounidense, y luego, en las condados del Estado, pero no en las dos principa- análısıs polítıco nº 46 siguientes dos, se considera su manifestación en les ciudades, Las Vegas y Reno. Hay unos 30 bur- los casos del alcohol y de las drogas. deles con licencia en el Estado2. La prostitución sigue siendo un delito, pese a P R O H I B I C I Ó N , L I B E R TA D Y R A C I S M O que aproximadamente la mitad de la población En esta primera parte se aborda la contradic- estadounidense está en favor de la descrimina- ción que supone el que Estados Unidos puede ser lización de esta actividad. Esto debe servir para [4] al mismo tiempo una tierra de libertades y de poner en guardia contra las esperanzas de cambio intolerancia, acudiendo al concepto de ciudada- de la actual legislación antidrogas de Estados Uni- nía recortada. Más en concreto, se quiere mostrar dos fundadas sobre encuestas de opinión. Después que una de las fuentes del prohibicionismo –tanto de todo, si la gente está de acuerdo con determina- de las drogas como del alcohol– es el racismo. do cambio social pero no tiene intenciones de poner nada de su parte para lograrlo, es muy difícil Religión y control pensar que el cambio tenga lugar3. En el caso de las A finales del siglo XIX y principios del XX, drogas, la mayoría de las personas no son consumi- muchos países se preocuparon por las consecuen- doras, por lo que sus opiniones en favor de una cias de la adicción y procuraron controlar y regu- modificación de la legislación previsiblemente no lar las drogas. En Estados Unidos, esta inquietud tendrán efecto alguno. dio lugar a una política mucho más estricta, que La prohibición del alcohol tiene particular devino en una ideología: el prohibicionismo. De relevancia en nuestro caso. A lo largo del siglo allí se extendió hasta triunfar en menor o mayor XIX, algunos países europeos empezaron a mani- grado en el resto del mundo. festar su preocupación por las consecuencias del El país del Norte tenía experiencia en experi- consumo de alcohol, y surgieron los primeras mentos similares: entre 1920 y 1933 el alcohol fue grupos temperantes y prohibicionistas4. En Fin- 1 Friedman, Lawrence M. Crime and Punishment in American History. Nueva York: Basic Books, 1993, pp. 424-426; James, Jennifer. “Prostitution”. En: Microsoft Encarta 98 Encyclopedia. 2 Nieves, Evelyn. “Resort Plan Brings What Nevada Brothers Hate Most: Attention”. En: The New York Times, 19 de agosto de 2001. 3 Olson dice al respecto: “A menos que el número de miembros del grupo sea muy pequeño o que haya coacción o algún otro mecanismo especial para hacer que las personas actúen por su interés común, las personas racionales y egoístas no actuarán para lograr sus intereses comunes o de grupo”. Olson, Mancur. La lógica de la acción colectiva. Bienes públicos y la teoría de grupos. México: Limusa - Noriega Editores, 1992, p. 12. 4 Aunque los términos temperancia y prohibicionismo son usados a veces de manera intercambiable, estas dos palabras designan realidades diferentes: los temperantes abogan por el consumo moderado de alcohol, mientras que los prohibicionistas quieren erradicarlo por completo de la dieta humana.
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    estudios landia, una leyde 1866 prohibió la destilación posición por parte de los protestantes, que casera de bebidas embriagantes, y otra de 1919 tradicionalmente han dominado ese país, so- prohibió todas las bebidas con más de un 2% de bre los católicos, cuya migración en grandes alcohol. En este último año, un referendo en números es, en términos históricos, reciente. Noruega declaró fuera de la ley los licores con Se han vertido muchas páginas sobre la rela- más de un 12% de contenido alcohólico. En ción entre protestantismo y conducta de vida. 1922, un referendo similar fue derrotado por un Las de Weber son clásicas: estrecho margen en Suecia, pero el gobierno nacionalizó poco después todo el sector de los El ascetismo laico del protestantismo (...) actuaba licores con el fin de regular su consumo. Inglate- con la máxima pujanza contra el goce despreocupa- rra no aprobó ninguna ley prohibicionista, pero do de la riqueza y estrangulaba el consumo, singu- como consecuencia del activismo antialcohólico larmente el de artículos de lujo (...) La lucha contra de diversos colectivos e individuos el consumo de la sensualidad y el amor a las riquezas no era una alcohol puro disminuyó de 92 millones de galo- lucha contra el lucro racional, sino contra el uso nes en 1912 a 53 millones en 1922. Y en Canadá, irracional de aquéllas (...) Por uso irracional de las todas sus provincias se volvieron “secas” median- riquezas, se entendía, sobre todo, el aprecio de las te referendo entre 1915 y 19195. Todo esto ocu- formas ostentosas del lujo –condenable como idola- rrió antes de que Estados Unidos estableciese el tría–, de las que tanto gustó el feudalismo, en lugar prohibicionismo como política federal, y muestra de la utilización racional y utilitaria querida por análısıs polítıco nº 46 que lo ocurrido en este país no fue un fenómeno Dios, para los fines vitales del individuo y de la co- aislado sino que hizo parte de un proceso más lectividad. No se pedía “mortificación” al rico, sino general. Pero como también ocurrió con las que usase sus bienes para cosas necesarias y prácti- drogas, la política estadounidense fue bastante camente útiles7. más radical que la europea. Los primeros esta- dos que adoptaron leyes contra el alcohol fue- Y sobre el catolicismo, Weber advierte: ron Maine, en 1858, y Kansas, en 1867. Para [5] 1919, 33 de los 48 estados contaban con legisla- No es que dentro del catolicismo la vida “metódi- ción prohibicionista6. Finalmente, en aquel año ca” hubiese quedado relegada a las celdas de los fue aprobada la Decimoctava Enmienda de la claustros; ni la teoría ni la práctica medievales Constitución, que instituyó la prohibición a aprobarían tal afirmación. Pero siempre se ha escala federal. hecho notar que, a pesar de la elevada sobriedad Es indudable la estrecha relación que exis- moral del catolicismo, una vida no sujeta a sistema tió entre prohibición y protestantismo. Los ético no puede alcanzar los supremos ideales que países europeos que aprobaron legislación en aquél proclamó como válidos, incluso para la vida contra del alcohol eran de religión protestan- en el mundo (...) En la Edad Media, el hombre te, más concretamente, en el caso de los países que por excelencia vivía metódicamente en senti- escandinavos, de denominación luterana. En do religioso, era el monje; en consecuencia, el Canadá ha existido una gran presencia católi- ascetismo, cuanto más integral, más debía apartar ca, pero el último Estado donde triunfó la pro- del mundo al asceta, ya que la santidad de la vida hibición fue precisamente Quebec, lugar de consistía precisamente en superar la moralidad concentración de la población católica de ori- suficiente para el mundo (...) Sebastián Franck gen francés. En Estados Unidos también existe supo ver la médula de esta forma de religiosidad un gran número de católicos, por lo cual la [la de Lutero y Calvino], cuando dijo que lo pro- prohibición debe ser entendida como una im- pio de la Reforma estuvo en convertir a cada cris- 5 En Estados Unidos se usan los términos drys y wets para designar, respectivamente, a los prohibicionistas y a los antiprohibicionistas. Los términos, concisos y expresivos, podrían ser traducidos literalmente como “secos” y “mojados”. Sobre el caso canadiense, Véase Clark, Norman H. Deliver Us from Evil. An Interpretation of the American Prohibition. Nueva York-Londres: W.W. Norton & Company, 1976, pp. 136-139. 6 Véase mapa en Sinclair, Andrew. Era of Excess: A Social History of the Prohibition Movement. Nueva York: Harper Colophon Books, 1964, p. 66. 7 Weber, Max. La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Barcelona: Ediciones Península, 1995, pp. 242-243.
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    tiano en monjepor toda su vida. Con esto se pusie- impuestos sobre el licor para ponerlo fuera del ron barreras a la huida ascética del mundo, y a alcance de los africanos10. partir de entonces, las naturalezas más serias y La participación de Estados Unidos en estas apasionadamente interiores que antes habían pro- campañas internacionales respondía a dos de los porcionado al monacato sus mejores figuras, rasgos que, según Michael H. Hunt, han marcado viéronse obligadas a realizar sus ideales ascéticos la política exterior estadounidense y su diploma- en el mundo, en el trabajo profesional8. cia. El primero de ellos es la creencia en que la grandeza nacional reside en hacer libre al mundo; Los protestantes hicieron de la sobriedad un el segundo es la idea de jerarquía racial, que mide ideal y una forma de vida. Y por ello, pese a la im- la valía de los pueblos y naciones de acuerdo con portancia que el alcohol había tenido en la cultura el color de su piel: mientras más clara, mejor. Este de sus países, intentaron regularlo, incluso prohi- segundo elemento fue el primero en términos birlo. Para los católicos, en cambio, el alcohol si- cronológicos en obtener relevancia en la agenda guió siendo un dato definitivo de su vida social. Por estadounidense, y durante mucho tiempo inspiró eso, la prohibición estadounidense puede ser en- las relaciones con los nativos americanos y los tendida como un intento de opresión a los católi- latinoamericanos. Claro está que la idea de cos por parte del conjunto de denominaciones supremacía racial no es exclusiva de Estados protestantes. Los países europeos y Canadá des- Unidos, y ni siquiera de los europeos. Pero pro- echaron rápidamente sus leyes prohibicionistas o bablemente en ninguna otra parte se han dado análısıs polítıco nº 46 eliminaron sus aspectos más represivos, tras lo cual juntas las dos características mencionadas, las adoptaron alguna forma de regulación9. Estados cuales permiten justificar la intervención en el Unidos, en cambio, que adoptó la legislación más resto del mundo con miras a salvar a las razas estricta y duradera y que realizó el intento más inferiores de sí mismas11. decidido por aplicarla, vio cómo esa prohibición se El prohibicionismo de las drogas parte del su- desmoronaba tras la Gran Depresión. La misma puesto de que la colectividad, la comunidad, el [6] radicalidad de la prohibición, su carácter opresivo, Estado, pueden intervenir en el comportamiento hicieron que no quedara rastro alguno de ella ni de las personas para regular las conductas en que en la Constitución ni en las leyes. incurren y que pueden hacerles daño. Cuando al A lo largo del siglo XIX, las principales potencias prohibicionismo se une el internacionalismo hu- europeas, con el apoyo de Estados Unidos, empren- manitario, las naciones más desarrolladas se dieron una serie de campañas humanitarias en con- arrogan el derecho a impedir que los habitantes de tra de la guerra, la esclavitud, el tráfico de mujeres y otras naciones sigan usando sus escasos recursos en niños, y a favor de diversas causas sociales. Estas bienes suntuarios o francamente peligrosos como campañas fueron por lo general progresistas, aun- el alcohol y las drogas. En el caso de las drogas, la que muchas de ellas tenían un claro matiz pater- institucionalización del control internacional tuvo nalista. La lucha contra el alcohol fue uno de los sus orígenes en la preocupación de Estados Unidos aspectos de ese nuevo internacionalismo humanita- por las secuelas negativas del consumo de opio en rio. Así, dentro de la política de protección de las China y por su deseo de mejorar las relaciones con “razas inferiores” que fundamentó los esfuerzos el país asiático12. Así, entre el 1o. y el 26 de febrero contra la esclavitud, en 1890 se declaró al Congo de 1909 se reunió en Shanghai la Comisión Inter- zona libre de alcohol, y en 1899 se aumentaron los nacional del Opio (International Opium Commission) 8 Ídem., pp. 154-155. 9 Clark, Norman. Ob. cit., p. 138. 10 Taylor, Arnold H. American Diplomacy and the Narcotics Traffic, 1900-1939. A Study in International Humanitarian Reform. Durham: NC, Duke University Press, 1969, pp. 26-27. 11 El tercer rasgo es la convicción de que las revoluciones, aunque pueden ser justificables e incluso necesarias, rápidamente pueden orientarse en una dirección peligrosa. Este peligro es particularmente agudo en el caso de las revoluciones de izquierda. Véase Hunt, Michael H. Ideology and U.S. Foreign Policy. New Haven-Londres: Yale University Press, 1987. 12 El afán estadounidense por mejorar las relaciones con China era jalonado por hombres de negocios –que hacían cuentas alegres con la inmensidad de ese mercado– y misioneros protestantes. Véase La Feber, Walter “The American Search for Opportunity, 1865-1913”. Vol. II. En: Cohen Warren I. (editor). The Cambridge History of American Foreign Relations. Nueva York-Cambridge: Cambridge University Press, 1995, pp. 98-102.
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    estudios con la asistenciade 13 países para discutir el pro- ven ningún motivo particular para odiarlos, puesto blema chino del opio y –esa era la intención implí- que no son nunca ni sus esclavos ni sus dueños, su cita de Estados Unidos y China– denunciar los corazón se inclina fácilmente hacia la benevolen- tratados internacionales que le impedían a este cia. Se ocupan del interés general en primer lugar último país regular las importaciones de opio. La por necesidad y después por elección. Lo que era diplomacia antiopio adquirió un alcance global cálculo se hace instinto y, a fuerza de trabajar por durante las tres Conferencias Internacionales efec- el bien de sus conciudadanos, finalmente adquie- tuadas en La Haya entre 1911 y 1914, que sentaron ren el hábito y la afición de servirlos15. las bases del actual sistema internacional de control de las drogas13. Tocqueville afirma que esos principios existen y se perpetúan porque corresponde al interés de sus Las vicisitudes de la igualdad ciudadanos que así sea. Es el mismo argumento La regulación de la conducta humana es con- que había empleado décadas antes Adam Smith: tradictoria, o al menos es difícil de reconciliar, “No es de la benevolencia del carnicero, del cerve- con los postulados de una sociedad que se procla- cero o del panadero que esperamos nuestra propia ma a sí misma liberal. Por muchas deficiencias comida, sino de su consideración al interés propio. que tenga, es indudable que Estados Unidos es un No nos dirigimos a su generosidad sino a su egoís- país liberal, probablemente el más liberal que mo, y nunca les hablamos de nuestras necesidades haya sobre la tierra. Desde el momento mismo de sino de su provecho”16. La mayoría de los habitan- análısıs polítıco nº 46 su Declaración de Independencia, el 4 de julio de tes de Estados Unidos gozaba entonces de las con- 1776, este país se organizó en torno a unos princi- diciones propias de la ciudadanía, es decir, que se pios modélicos para las demás naciones del mun- consideraban entre sí como seres iguales, portado- do. Decían así los representantes reunidos en el res de derechos. Y esta ciudadanía existía, como Segundo Congreso Continental: “Sostenemos afirmó el mismo Tocqueville, gracias a que los esta- como certeza manifiesta que todos los hombres dounidenses dependían generalmente de sí mis- fueron creados iguales, que su creador los ha mos para obtener su subsistencia: [7] dotado de ciertos derechos inalienables, que en- tre ellos se encuentran la vida, la libertad y la ¿Por qué en América, país de la democracia por búsqueda de la felicidad”14. Y no eran sólo pala- excelencia, nadie hace oír contra la propiedad en bras. Décadas después, Tocqueville, un observa- general esas quejas que a menudo resuenan en dor que en principio no era sospechoso de Europa? ¿Es preciso decirlo? Es que en América no simpatizar en exceso con la nueva nación por su hay proletariado. Como todos tienen unos bienes doble condición de francés y aristócrata, recono- particulares que defender, reconocen en principio ció la existencia de esos principios en la realidad: el derecho de propiedad. En el mundo político sucede lo mismo. En América, el hombre del pue- Las instituciones libres que poseen los habitantes blo ha concebido una idea elevada de los dere- de Estados Unidos y los derechos políticos de que chos políticos porque tiene derechos políticos; no tanto uso hacen, recuerdan a cada ciudadano con- ataca los de los otros para que no violenten los tinuamente y de mil maneras que vive en sociedad. suyos. Y en tanto que en Europa ese hombre no A cada momento encaminan su ánimo hacia la reconoce la autoridad soberana, el americano se idea de que el deber y el interés de los hombres somete sin murmurar al poder del más inferior están en hacerse útil a sus semejantes, y como no de sus magistrados17. 13 Los balbuceos de este sistema internacional se encuentran descritos en Lowes, Peter D. The Genesis of International Narcotics Control. Ginebra: Librairie Droz, 1966. 14 Pero el término “felicidad” tenía un significado bastante particular entonces: “Felicidad no era aquí más que una perífrasis de la adquisición y libre disposición de una propiedad”. Véase Barudio, Günter. “La época del Absolutismo y la Ilustración (1648-1779)”. En: Historia Universal Siglo XXI. Vol. 25. México: Siglo XXI Editores, 1989, p. 347. 15 De Tocqueville, Alexis. La democracia en América, (edición crítica preparada y traducida por Eduardo Nolla). Madrid: Aguilar, tomo II, 1989, pp. 144-145. 16 Smith, Adam. An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. Nueva York-Oxford: Oxford University Press, 1979. 17 De Tocqueville, Alexis. Ob. cit., tomo I, pp. 234-235.
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    Estados Unidos esel país liberal por excelen- sido idealizadas como el lugar de realización de la cia, pero no por ello está exento de fuertes tensio- ciudadanía –la filiación entre las palabras es nes entre sus ciudadanos, pues unos intentan significativa–; sin embargo, paradójicamente, las imponer su visión del mundo y sus comporta- ciudades estadounidenses se han convertido en los mientos sobre otros, mientras que la política exte- lugares de concentración de los marginados. Por su rior estadounidense es paternalista hacia muchos parte, los blancos huyen a los suburbios, y con ellos pueblos y naciones. La razón de esta aparente se llevan los impuestos que permiten financiar contradicción es que sólo algunos de sus habitan- mejores servicios públicos y escuelas. En fin, esa tes –blancos, por lo general protestantes y ciudadanía parcial o recortada permitió que en anglosajones– han ejercido de manera plena la Estados Unidos un grupo de blancos y protestantes ciudadanía. Otros muchos la han visto recortada, impusiese su visión del alcohol y las drogas sobre o simplemente, como sucedió con los negros del otros grupos. De esta manera, el prohibicionismo Sur hasta hace menos de cuatro décadas, padecie- puede ser considerado como una forma de racis- ron su total negación. El mismo Tocqueville insis- mo, pues en parte es resultado de la existencia de te en que la democracia de la cual está hablando una jerarquía racial. no incluye al gran número de esclavos. El ejerci- Esta jerarquía de razas también fue evidente en cio de la ciudadanía estuvo vinculado desde sus la dimensión internacional del control de las drogas. orígenes a la idea de jerarquía racial, y por ello, Después de todo, la participación de Estados Unidos cuando Estados Unidos se asomó al resto del en la construcción del régimen prohibicionista in- análısıs polítıco nº 46 mundo desde finales del siglo XIX, vio como so- ternacional de las drogas fue una respuesta a los cios naturales a las potencias europeas, y como problemas que enfrentó ese país en dos naciones inferiores y sujetos de dominación a los países asiáticas. A fines del siglo XIX, el país nortea- latinoamericanos y asiáticos. mericano había colonizado todo el territorio con- Esta creencia en la supremacía es de vieja data: tinental, hasta el océano Pacífico. Su dinámica expansiva parecía empujarlo hacia el otro lado del [8] La presunción de superioridad de los pueblos blan- mar, hasta los países asiáticos. Allá estaba la China, cos frente a las tribus de pieles rojas procedía de un el país más poblado del mundo. Era imperioso cristianismo que predicaba ciertamente el amor al establecer relaciones comerciales con la nación enemigo como mandamiento supremo, pero al asiática. Pero los chinos estaban agobiados por el mismo tiempo proclamaba como misión: “¡Someted consumo de opio, y los tratados desiguales con las la tierra!” (…) La realización de los ideales de la potencias occidentales les impedían prohibir su Ilustración europea en suelo americano excluía a importación. China necesitaba ayuda para contro- los indios y a los negros en tanto (...) éstos no eran lar su problema, y Estados Unidos tenía la inclina- reconocidos como seres humanos en el sentido de ción y los medios para ayudar. Por otra parte, las ciudadanos, propietarios y cristianos18. Filipinas fueron parte del botín que recibió Esta- dos Unidos como resultado de su triunfo en la Y así continúa siendo en gran medida, pese a los Guerra Hispanoamericana de 1898. Y en ese ar- avances de las décadas posteriores a la Segunda chipiélago había una importante minoría de chi- Guerra Mundial. Los indios permanecen relegados nos que fumaba opio. Estados Unidos, en sus reservaciones, y los negros se concentran en estrenándose como potencia imperialista, quería los guetos de los centros de las grandes ciudades, a congraciarse con los chinos y deseaba que sus los cuales afluyen de manera creciente los latinos y nuevos súbditos del archipiélago filipino no con- otras minorías étnicas. A lo largo del siglo XIX, los sumiesen opio. inmigrantes escogían asentarse en barrios donde Para conseguir ambos objetivos y para impedir predominaban sus nacionales, pero esto cambió que el opio llegase a su propio territorio era nece- después de la Primera Guerra Mundial. Así, mien- sario crear un régimen internacional que regulase tras que en el siglo XIX las divisiones dentro de las la producción y comercio de drogas desde otras ciudades estaban determinadas por razones partes del mundo. Los activistas antidrogas estado- étnicas, después de 1920 lo determinante fue la unidenses habían llegado a la conclusión de que discriminación racial y de clase19. Las ciudades han el éxito de la legislación prohibicionista interna 18 Barudio, Günter. Ob. cit., pp. 345-348. 19 Véase Monkkonnen, Eric H. America Becomes Urban. The Development of U.S. Cities & Towns, 1780-1980. Berkeley- Los Ángeles-Londres: University of California Press, 1988, pp. 204-205.
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    estudios de su país–y de sus colonias, como Filipinas– impone sobre sus miembros unas pautas de con- dependía de la cooperación de la comunidad ducta establecidas, al tiempo que hace responsa- internacional, pues de nada servía contar con ble a cada individuo de su salvación. Así, aunque leyes internas que prohibían el consumo y comer- en principio contradictorios, el comunitarismo y cio de ciertas drogas si éstas seguían siendo pro- el individualismo están en la base misma de la ducidas y exportadas en otros lugares del mundo. historia estadounidense. Esto lo corrobora un estudioso, quien dice que La religión ha tenido una importancia decisiva Estados Unidos en Estados Unidos. Esto fue justipreciado –otra vez– por Tocqueville: se vio impulsado a convocar la Comisión de Shanghai, en parte por su actitud tradicional fren- América es (...) el lugar del mundo donde la reli- te al comercio del opio, en parte por la influencia gión cristiana ha conservado más verdaderos pode- de los misioneros en el Lejano Oriente, en parte res sobre las almas, y nada muestra mejor cuán útil por sus problemas domésticos del opio, pero prin- y natural es al hombre que el país donde ejerce en cipalmente debido a haber adquirido reciente- nuestros días el mayor imperio sea al mismo tiem- mente las islas Filipinas. Así eran los Estados po el más ilustrado y el más libre (...) No se puede Unidos: protestantes y prohibicionistas en poten- decir (...) que en los Estados Unidos la religión cia, el nuevo rico descarado recién llegado al ejerza una influencia sobre las leyes ni sobre el liderazgo de los consejos del mundo20. detalle de las opiniones políticas, pero dirige las análısıs polítıco nº 46 costumbres, y al regir a la familia trabaja para or- denar el Estado (...) Al mismo tiempo que la ley L A P R O H I B I C I Ó N CO M O C R U Z A D A permite al pueblo americano hacerlo todo, la reli- En esta segunda parte se examina la influencia gión le impide concebirlo todo y le prohíbe atre- que ha tenido el protestantismo, y más en concre- verse a todo. La religión, que entre los americanos to su vertiente puritana, sobre la cultura estado- no se inmiscuye nunca directamente en el gobier- unidense. Pese a que el protestantismo insiste en no de la sociedad, debe ser considerada como la [9] la autonomía de la persona, también ha primera de sus instituciones políticas, pues si no justificado controles muy estrictos sobre la con- les da el gusto por la libertad, les facilita singular- ducta individual. A continuación, se consideran mente su uso (...) No sé si todos los americanos los intentos de algunos movimientos religiosos tienen fe en su religión (¿quién puede leer en el por prohibir la producción, venta y consumo de fondo de sus corazones?), pero estoy seguro de alcohol en diferentes momentos de la historia del que la creen necesaria para el mantenimiento de país norteamericano. las instituciones republicanas21. Puritanismo y sobriedad Algunas de las primeras colonias se organiza- El recorte de ciudadanía a la que se ven some- ron en torno a la práctica oficial de una religión. tidas algunas minorías en los Estados Unidos se Fue lo que ocurrió en Virginia y Maryland con la remonta al período anterior a la Independencia. Iglesia anglicana, y en Nueva Inglaterra, con ex- Varias de las primeras colonias norteamericanas cepción de Rhode Island, con el Congrega- fueron fundadas por comunidades protestantes cionalismo. Maryland fue fundada como colonia tan radicales que ni siquiera pudieron cultivar su católica –la única– por los dos primeros lores religión libremente en las naciones europeas don- Baltimore, pero sus habitantes fueron desde un de había triunfado la Reforma. Así ocurrió con los principio mayoritariamente protestantes. En 1654, puritanos, los cuáqueros y diversas sectas alema- esta mayoría protestante consiguió la derogación nas. Estas comunidades migraron a Norteamérica de la Ley de Tolerancia aprobada en 1649. Poste- para vivir su religión libremente. Constituyeron riormente los miembros de la casa Baltimore se así virtuales teocracias, intolerantes en su interior, convirtieron al anglicanismo, no obstante lo cual celosas de su autonomía, pero respetuosas de la la ciudad de Baltimore, la capital del estado de autonomía de las demás comunidades. Una de las Maryland, sigue siendo hasta el presente una de paradojas del protestantismo norteamericano es las ciudades estadounidenses con mayor número esa intolerancia dentro de cada comunidad, que de católicos. En otras colonias la tolerancia fue la 20 Lowes, Peter D. Ob. cit., p. 14. 21 De Tocqueville, Alexis. Ob. cit., tomo I, pp. 283-284.
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    norma: en RhodeIsland, en las colonias fundadas Dios se aplica tanto a las sociedades como a los después de 1660 –las Carolinas, Nueva York, Nue- individuos... El principal elemento del patrimonio va Jersey y Pennsylvania– y en el Viejo Oeste22. moral y religioso de los Estados Unidos fue el Esta situación, así como la distribución de las puritanismo, con su profunda creencia en que la distintas denominaciones religiosas, se vio profun- Iglesia debía influir sobre la sociedad y, de ser damente afectada por las nuevas corrientes necesario, debía reformarla25. migratorias que trajeron fieles de otras religiones, y por las “grandes renovaciones”, esas oleadas que Hay quienes han querido ver en el puritanismo periódicamente han sacudido al protestantismo. el antecedente de los movimientos prohibicionistas Estas renovaciones –la primera tuvo lugar en la del siglo XIX. Es cierto que la moral puritana insis- década de 1740– reavivaban la fe de bautistas, tió en la sobriedad, pero no en la abstinencia. De metodistas y presbiterianos, pero también alimen- hecho, el licor fue un elemento importante de la taban el sectarismo religioso, haciendo que, por vida social de los puritanos, aunque éstos siempre ejemplo, Connecticut revocase en 1743 su Ley de insistieron en la moderación. Los movimientos Tolerancia23. temperantes surgieron cuando el puritanismo Aunque pocas décadas después el puritanismo original, aquel que colonizó Nueva Inglaterra, desapareció como denominación religiosa, mu- había desaparecido26. Es posible que la prohibición chos analistas consideran que su influencia aún sea en efecto heredera de la insistencia de los puri- perdura en la cultura del país. Un historiador tanos en el autocontrol, pero en tal caso habría análısıs polítıco nº 46 afirma que, en la medida que los pobladores de traicionado la confianza de los puritanos en la Nueva Inglaterra se extendieron por el resto de capacidad de los individuos de beber sin perder el Norteamérica, “la semilla del puritanismo, aligera- control de sí mismos. da de su revestimiento teológico, se implantó por Los cambios sociales asociados a la Indepen- todo Estados Unidos”24. De acuerdo con esta inter- dencia socavaron el poder de la vieja elite social, pretación, la insistencia de los puritanos en la política, económica y religiosa. En respuesta a la [10] sobriedad y el autocontrol pervive todavía, incluso pérdida de poder de la jerarquía calvinista, los entre miembros de tradiciones religiosas ajenas al predicadores evangélicos reaccionaron con la puritanismo. Más aún, hay quien se atreve a primera gran cruzada moral: el movimiento tem- afirmar que este puritanismo explica en parte el perante. Esta cruzada tuvo lugar en medio de la carácter particular de los reformistas seculares segunda “gran renovación” que sacudió a Nueva estadounidenses: Inglaterra entre 1795 y 1835. El predicador Lyman Beecher desempeñó un papel determinan- Es difícil de decir hasta qué punto un puritanismo te tanto en la renovación religiosa como en el regenerador difuso y secularizado (vague and movimiento temperante. A él se debe atribuir en secularized Puritan transformationism) subyace a to- buena parte la asociación entre evangelismo y dos estos movimientos [reformistas] típicamente reforma moral y social. En este período surgió estadounidenses, pero sería difícil imaginar este una nueva clase de institución religiosa, la asocia- persistente “complejo del entrometido” ción voluntaria de individuos privados con fines (interferiority complex) estadounidense sin la misioneros, reformistas y filantrópicos. Se trataba subestructura de la preocupación puritana por de organizaciones fundadas por miembros de mejorar las costumbres de este mundo y su insis- varias denominaciones protestantes, por lo gene- tencia “teocrática” en que el gobierno moral de ral de clase media. Pese a que tales organizaciones 22 Se trata del primer “Oeste” que encontraron los colonos norteamericanos, el cual comprendía el interior del país, pocos kilómetros más allá de la costa, hasta los montes Apalaches. 23 Morison, Samuel Eliot; Commager, Henry Steele y Leuchtenburg, William E. The Growth of the American Republic. Nueva York: Oxford University Press, 7a. ed., Vol. I, 1980, pp. 107-108. 24 Degler, Carl N. “La formación de una potencia (1600-1860)”. En: Historia de Estados Unidos. Tomo I. Barcelona: Editorial Ariel, p. 29. 25 Ahlstrom, Sidney E. A Religious History of the American People. New Haven-Londres: Yale University Press, 1972, pp. 428, 787. 26 Gusfield, Joseph R. Symbolic Crusade. Status Politics and the American Temperance Movement. Urbana-Chicago: University of Illinois Press, 2a. ed., 1986, p. 36.
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    estudios eran independientes detoda Iglesia, lo cierto es sociedad y distraer a los protestantes de los pro- que permitieron que la jerarquía religiosa, y en blemas intelectuales y las disensiones internas, general la vieja aristocracia, mantuviese el control comprometiéndolos en campañas morales y espi- sobre las crecientes clases medias. Algunos activis- rituales que exigían toda su energía y grandes tas del movimiento misionero fundaron en recursos económicos. Las cruzadas que más aten- Boston, en 1826, la Sociedad Estadounidense para ción recibieron fueron la temperancia y la labor la Promoción de la Temperancia (American Society misionera en el extranjero. Esta última estuvo for the Promotion of Temperance), que desde 1836 acompañada por la convicción de que Estados defendió la abstinencia total. En 1851, el Estado Unidos debía cumplir la responsabilidad, para de Maine aprobó la primera ley prohibicionista, y con el resto del mundo, que Dios le había enco- a partir del año siguiente varios estados siguieron mendado. Las dos últimas décadas del siglo XIX su ejemplo. Los reformadores extendieron su supusieron el clímax del movimiento misionero rigor moral a otras causas como el descanso domi- protestante en el extranjero, y en él participaron nical, la prohibición del baile y el teatro, las lote- tanto clérigos como laicos. En 1893, Josiah Strong, rías, la obscenidad, las malas palabras, etc.27 Fue el secretario general de la rama estadounidense precisamente a principios del siglo XIX cuando de la Alianza Evangélica, describió a su país como “el puritano empezó a ganar su reputación como la “nueva Roma” cuyo destino era “anglosajonizar” un legalista entrometido, estrecho de mente, (anglo-saxonize) al mundo entero. Y afirmó: “No amargado y algo latoso”28. pido que salvemos a Estados Unidos por el bien análısıs polítıco nº 46 La Guerra Civil de 1861 a 1865 produjo des- de Estados Unidos, sino que salvemos a Estados trucción y muerte a gran escala, y dividió por Unidos por el bien del mundo”. De esta forma, los completo al viejo establecimiento protestante. El eclesiásticos contribuyeron a sentar las bases de la medio siglo posterior fue un período de rápido intervención de su país en los asuntos del mundo cambio económico y social producido por las a partir de 1898. Los misioneros, con sus prejui- revoluciones urbana e industrial. Esto generó una cios y estereotipos, se convirtieron en la ventana ampliación de las diferencias entre el Norte y el de Estados Unidos sobre el mundo no occidental: [11] Sur del país, entre el Este y el Oeste, entre la ciu- China, Japón, India, África. Tuvieron gran in- dad y el campo, entre liberales y fundamentalistas. fluencia sobre el Departamento de Estado, y mu- Sin embargo, el gobierno y la política no estuvie- chos de sus hijos se convirtieron en diplomáticos ron a la altura de los nuevos retos. El problema o en académicos especializados en otras regiones fue complicado por un cambio en los patrones de del mundo29. la inmigración. Los nuevos llegados eran de na- Muchos protestantes creían que el catolicismo cionalidades y religiones diferentes a sus predece- y el modo de vida estadounidense eran por princi- sores. Italianos, irlandeses, eslavos, judíos, pio incompatibles. Muchos católicos estaban de católicos y ortodoxos hicieron sentir acorralados a acuerdo, y deseaban vivir lo más alejados que muchos protestantes. Éstos recurrieron al pudieran de la cultura dominante. Los más mili- “nativismo”, pidieron restringir la inmigración y tantes a este respecto fueron los católicos alema- se comprometieron con reformas políticas que nes, que tenían su centro en el medio-oeste, en estaban interesadas menos en los ideales demo- ciudades como Milwaukee, Chicago y San Luis. cráticos que en mantener a los “mejores hombres” Los polacos pensaban lo mismo, aunque todavía en el poder. A su vez, las iglesias se vieron profun- eran pocos en la década de los años 1880. La Igle- damente divididas por la aparición de nuevas sia católica estaba dominada entonces por los corrientes de pensamiento, particularmente por irlandeses, quienes, debido a su conflicto histórico la crítica histórica de la Biblia y por el evolucionis- con los británicos, se definían a sí mismos por mo darwiniano. oposición a la cultura anglosajona. Por ello, la En estas décadas, hombres y mujeres, sobre mayoría de los religiosos irlandeses consideraban todo del Norte, lucharon por movilizar las masas toda participación en la vida del país que no fuese protestantes en torno a diversas causas. Las igle- obligatoria como una traición a su herencia. sias protestantes organizaron cruzadas de diverso Roma, que no comprendía la cultura estadouni- tipo, con el fin de restablecer su posición en la dense ni aceptaba las tradiciones democráticas, 27 Ahlstrom, Sidney E. Ob. cit., pp. 415-428. 28 Ídem., p. 428. 29 Ídem., pp. 8, 733, 734 y 848-866.
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    alimentaba estas concepciones.Pero entre alema- Pero no pasó mucho tiempo para que diese ini- nes e irlandeses había un conflicto profundo. Los cio la segunda oleada temperante. El elemento más alemanes eran minoría, pero estaban en mejores característico de este período fue la participación en condiciones económicas y resentían la domina- la política electoral de los activistas contra el alcohol. ción irlandesa de la Iglesia. Casi todos los alema- Por iniciativa de la Gran Logia de los Buenos Tem- nes, incluidos sus religiosos, bebían cerveza. Por plarios (Grand Lodge of Good Templars), en septiem- su parte, los prelados irlandeses eran fervientes bre de 1869 se realizó una convención a la cual temperantes debido al daño que la bebida hacía asistieron delegados de 19 estados, y en la que se en sus comunidades. Pese a sus diferencias en este decidió la creación del Partido Prohibicionista. El tema, irlandeses y alemanes vieron con preocupa- primer documento oficial del Partido, “An Address ción las actividades de la Liga Contra las Taber- to the People of the United States”, decía: nas, de orientación protestante, y finalmente la aprobación de la decimoctava Enmienda unificó a La suerte del esclavo literal, a quien otros han los católicos en contra del prohibicionismo30. esclavizado, es bastante dura; sin embargo, es un paraíso comparada con la suerte de quien se ha Tres etapas prohibicionistas esclavizado a sí mismo, en particular con aquel La más grande de las cruzadas protestantes, la que es un esclavo del alcohol (...) La única salva- que convocó los esfuerzos de un mayor número de ción del alcoholismo es la abstinencia total de activistas pertenecientes a un espectro más amplio bebidas embriagantes (...) La existencia de las análısıs polítıco nº 46 de denominaciones, fue la realizada contra el alco- tabernas (...) es el peligro más grande para la per- hol. Los éxitos y fracasos de esta campaña afectaron sona y la propiedad, porque es la fábrica principal casi todos los aspectos de la vida nacional. El movi- de incendiarios, locos y asesinos. miento contra el alcohol fue un elemento funda- mental del debate político durante la segunda mitad Sin embargo, en un principio el Partido tuvo del siglo XIX y las tres primeras décadas del siglo un crecimiento muy lento. El movimiento retomó [12] XX, aunque es necesario distinguir tres etapas dife- su impulso gracias a la labor de un grupo femeni- rentes en su historia. La primera tuvo lugar en las no del Estado de Ohio. El 24 de diciembre de décadas anteriores a la Guerra Civil. De particular 1873, un grupo de 70 mujeres de Hillsboro, al sur importancia fue la labor que realizó en este período de Ohio, se situaron al frente de una taberna del el Frente Evangélico Unido (Evangelical United pueblo y, tras ahuyentar a sus clientes mediante Front), que había sido creado durante la segunda plegarias y súplicas, obligaron a su propietario a “gran renovación”, y cuyo objetivo era hacer de cerrar. Luego hicieron lo mismo con las demás Estados Unidos el más grande ejemplo de una au- tabernas del pueblo. La prensa les dio amplio téntica república protestante. Con ese fin se creó cubrimiento, y el público sus simpatías. De esta una asociación voluntaria de miembros de las dife- forma nació la Cruzada Femenina (Women’s rentes denominaciones protestantes para cada obje- Crusade), que luego se extendió al resto de Ohio y tivo: lucha contra la esclavitud, oposición a la a otros estados. Fue tal su éxito que en 1874 dismi- influencia del Vaticano, labor misionera, fin de los nuyeron los ingresos fiscales por concepto de duelos armados, escuelas dominicales, temperancia, alcohol. Aunque la Cruzada perdió impulso al etc. El primer Estado que prohibió la venta de licor cabo del año, consiguió revitalizar el movimiento fue Maine, en 1851. En los años siguientes, otros 13 temperante y, sobre todo, le confirió a las mujeres estados del Norte y del Oeste adoptaron la prohibi- estadounidenses un papel en los asuntos públicos ción imitando el modelo legislativo de Maine. Sin que nunca más perdieron. La feminista Mary embargo, para fines de la misma década la mayor Livermore diría retrospectivamente: “Ese levanta- parte de los estados habían derogado sus leyes miento fenomenal de mujeres en el sur de Ohio prohibicionistas. Así, en 1865, cuando la guerra elevó su condición a un nivel más alto y las sacó acabó, tan sólo dos estados, Maine y Massachusetts, de la sumisión en la que padecieron un dolor eran “secos”, y poco después incluso Massachusetts inenarrable”32. En noviembre de 1874, en la ciu- revocó su legislación al respecto31. dad de Cleveland, Ohio, delegadas de 17 estados 30 Ídem., pp. 828-831. 31 Ídem., p. 867; Kobler, John. Ardent Spirits: The Rise and Fall of Prohibition. Nueva York: Da Capo Press, 1993, capítulos 1-4. 32 Ahlstrom, Sidney E. Ob. cit., p. 868.
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    estudios fundaron la UniónTemperante Cristiana de Mu- League), que había sido fundada en 1895 y que jeres (Women’s Christian Temperance Union, WCTU), asumió el liderazgo del movimiento temperante cuyo objetivo era, como lo indica su nombre, hacia 1905. Incluso la WCTU, debilitada tras la establecer la prohibición. En 1881 llegó a la presi- muerte de Frances Willard, se convirtió en poco dencia de esta organización Frances Willard, “una más que el apéndice femenino de la Liga. Los metodista leal y ortodoxa”, como se definió a sí miembros de organización se agrupaban en ligas misma. Willard hizo de la WCTU la organización locales, regionales y estatales, y se comprometían femenina más importante que hubo en Estados a votar por quien decidiera la organización. El Unidos en ese siglo. En lugar de concentrarse poder derivado del control de un número impor- exclusivamente en el tema de la prohibición, tante de votos disciplinados le permitió a la Liga como hasta entonces lo había hecho la WCTU, introducir la prohibición en la agenda de todas Willard hizo un mayor énfasis en otros problemas las legislaturas estatales. Así, la prohibición, que sociales, incluido el derecho de la mujer a votar. estaba vigente en apenas tres estados en 1906, se Su éxito radicó en el vigor de su campaña y en su extendió a 23 para 1916. En 17 de estos estados la enfoque en las dos instituciones donde le era más prohibición fue aprobada mediante plebiscito. El fácil acceder a las mujeres: el hogar y la iglesia. movimiento siguió su curso, y en enero de 1919 ya Deseosa de ampliar su influencia, Willard qui- eran 36 estados los que contaban con leyes en so poner los recursos de la WCTU al servicio de contra del alcohol. Sin embargo, tan sólo 13 de alguno de los partidos políticos. Pero tras haber ellos, que comprendían un séptimo de la pobla- análısıs polítıco nº 46 sido rechazada en las convenciones de los dos ción del país, contaban con una legislación estric- partidos mayoritarios, el demócrata y el republica- tamente prohibicionista; los demás estados no, la Unión decidió apoyar al Partido establecían excepciones tales como la posibilidad Prohibicionista en las elecciones de 1884. El res- de importar licor o producirlo de forma casera. paldo de la WCTU fortaleció al Partido Hasta el momento toda la legislación conside- Prohibicionista, y pudo haber sido un elemento rada había sido estatal. En aquel entonces la decisivo en los resultados de ese año. Aunque los autonomía de los estados era más amplia, y se [13] prohibicionistas sólo obtuvieron el 1,5% del total entendía que eran ellos los llamados a regular el de la votación, en Nueva York le restaron votos consumo de alcohol, y que el Congreso federal esenciales al candidato republicano James G. no tenía la facultad de expedir leyes al respecto. Blaine, permitiendo la elección del demócrata Por tanto, la única alternativa para establecer la Grover Cleveland. La Unión aprendió a influir en prohibición en el ámbito nacional era mediante la política, y en los años siguientes practicó este una reforma de la Constitución. La primera vez arte con una efectividad no vista antes en los Esta- que el Congreso consideró una enmienda consti- dos Unidos. Para 1896, Willard había orientado tucional prohibicionista fue en 1914, la cual fue sus simpatías hacia el Partido del Pueblo, más aprobada por la Cámara de Representantes por conocido como Populismo (Populism), que tenía un estrecho margen de 197 votos a favor y 190 en su origen en los productores agrícolas del Sur y el contra, lejos de las dos terceras partes requeri- Oeste del país. Trató entonces infructuosamente das. En diciembre de 1917, un nuevo proyecto de unir los partidos Prohibicionista y Populista redactado por la Liga Contra las Tabernas fue bajo una única organización que incluyese entre aprobado por el Congreso. Pasó entonces a con- sus objetivos la temperancia y el sufragio femeni- sideración de los estados, que completaron las no. Luego luchó junto con otros políticos inde- ratificaciones necesarias en enero de 1919, con pendientes por crear un único gran partido lo cual la decimoctava Enmienda pasó a hacer reformista. Pero su salud ya era mala, y murió en parte de la Constitución. La Enmienda establecía 189833. que un año después de su ratificación quedarían Fue durante la tercera oleada temperante que prohibidas “la manufactura, venta o transporte tuvo lugar al suceso más conocido, y que repre- de licores embriagantes, su importación y su sentó tanto el clímax como el final de los intentos exportación en Estados Unidos y en todo territo- por controlar el alcohol: la Prohibición, por anto- rio sujeto a su jurisdicción”, y confería al Congre- nomasia. En esta etapa tuvo una importancia deci- so y a los estados “poder concurrente para siva la Liga Contra las Tabernas (Anti-Saloon aplicar este artículo mediante la legislación apro- 33 Ídem., pp. 868-870; Hofstadter, Richard. The Age of Reform: From Bryan to F. D. R. Nueva York: Vintage Books, 1955, capítulo 2.
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    piada”. Nótese quela Enmienda no hace referen- embriaguez: aquellos que consideraban que era cia alguna al consumo34. una enfermedad y veían por tanto al consumidor En octubre de 1919, tres meses antes de que la como una víctima, y aquellos que creían que la decimoctava Enmienda entrase en vigencia, el embriaguez era un vicio de la voluntad y por tanto Congreso aprobó la Ley de Prohibición Nacional era atribuible a la responsabilidad –o falta de ella– (National Prohibition Act), comúnmente conocida del bebedor. En general, los prohibicionistas pen- como Ley Volstead. Sus propósitos eran reglamen- saban que la embriaguez era una enfermedad y tar la prohibición y regular “la manufactura, pro- veían en el consumidor a una víctima impotente ducción, consumo y venta de alcoholes de alta de la inmoralidad y la codicia de productores y graduación con propósitos distintos a la bebida”. vendedores. De acuerdo con esta línea de pensa- La aplicación de esa ley, incluyendo la expedición miento, el bien común requería la afectación de de licencias, la prevención de infracciones y el los intereses económicos involucrados en la fabri- arresto de transgresores, le fue confiada el Depar- cación y venta de licor. En una sociedad tan celosa tamento del Tesoro, que para el efecto creó una de la propiedad privada como la estadounidense, Oficina de Prohibición (Prohibition Bureau). Esta los prohibicionistas no deseaban ser identificados Oficina inició operaciones con 1500 agentes sin como enemigos de las libertades económicas, más entrenamiento y mal pagados; su incompetencia y aún cuando los bolcheviques acababan de llegar venalidad fueron proverbiales. Pero la principal al poder en Rusia. Por ello, insistieron en que los fuente de problemas en la aplicación de la ley empresarios no relacionados con el licor se verían análısıs polítıco nº 46 fueron las excepciones y garantías que ofrecía la favorecidos con la mayor productividad que po- ley misma. Algunas eran inevitables. El alcohol dría alcanzar una mano de obra abstemia. Ade- puro es una materia prima de muchos procesos más, hicieron todo lo posible por asimilar su industriales, por lo que muchas empresas obtuvie- causa a la lucha contra la esclavitud, pues ese ron permisos para fabricarlo y venderlo, e inevita- tráfico malvado había sido destruido y los dueños blemente parte del alcohol se desvió a la desposeídos, sin por ello amenazar los legítimos [14] producción de licor. Otras excepciones, sin em- derechos de propiedad de otros propietarios. Para bargo, crearon muchas dudas en torno al compro- hacer aún más adecuada la comparación, equipa- miso real del gobierno con el prohibicionismo. raron la esclavitud física con la esclavitud al alco- Así, por ejemplo, se permitió la producción de hol, pese a que esto suponía desconocer que, en cerveza con un contenido alcohólico hasta del el caso de la embriaguez, el “esclavo” tenía una 0,5%, lo que mantuvo una capacidad instalada participación muy activa en su “enajenación”. que fácilmente podía fabricar una bebida más El triunfo de los prohibicionistas había sido fuerte. Por otro lado, la elaboración de licor para abrumador, y los efectos de la Prohibición fueron el consumo doméstico no fue declarada ilegal. notables: 170 mil tabernas desaparecieron y el Así, algunas personas instalaron pequeños alambi- consumo de alcohol descendió entre un 33 y un ques para producir alcohol para su consumo pro- 50%. La disminución en el consumo fue más fuer- pio, siendo prácticamente imposible impedirles te entre la clase trabajadora, que no podía permi- las ventas ocasionales. Esto también propiciaba tirse pagar los precios más elevados del licor de que algunos criminales estableciesen pequeños contrabando. Pero mucha gente debió ir a la cár- negocios de fabricación de alcohol para la venta cel para hacer posible el éxito de esta política. De ilegal. La industria casera del vino era tan próspe- los más de 12 mil prisioneros que cumplían con- ra que la superficie de los viñedos de California denas a largo plazo en las prisiones federales en aumentó siete veces en los primeros cinco años de 1930, el grupo más grande, con una tercera parte la Prohibición. del total, lo constituían quienes habían violado la Las inconsistencias de la Ley Volstead tenían su legislación sobre el alcohol35. Además, había gran- origen en la concepción de embriaguez de los des grupos que no estaban de acuerdo con los prohibicionistas y en la ambigüedad del legislativo prohibicionistas. Los productores y comerciantes estadounidense frente a la propiedad privada. de licor, un buen número de demócratas y habi- Existían dos posiciones principales frente a la tantes de ciudades, los católicos, los inmigrantes 34 Hamm, Richard F. Shaping the Eighteenth Amendment: Temperance Reform, Legal Culture, and the Polity, 1880-1920. Chapel Hill-Londres: The University of North Carolina Press, 1995, capítulo 8. 35 Sinclair, Andrew. Ob. cit., pp. 212-440 (nota 122).
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    estudios irlandeses, italianos, judíosy eslavos, hacían parte Republicano no sólo dominaba la política estado- de quienes se oponían a la Prohibición y sentían unidense desde la Guerra Civil, sino que encarnaba que se les oprimía con ella. la prosperidad de los años 192036. También apoya- Los primeros que se movilizaron en contra de ban la Prohibición 43 de los 48 gobernadores, 80 la Prohibición fueron los plutócratas que decían de 96 senadores y 328 de 424 representantes. que la pérdida de ingresos fiscales generados por Hoover creó la Comisión de Aplicación y Cumpli- el alcohol les obligaba a pagar más impuestos. Por miento de la Ley (Comission of Law Enforcement and ello, algunos de los hombres más ricos de Estados Observance), que tras dos años de trabajos emitió un Unidos contribuyeron a la financiación de la Aso- informe en apoyo a la Prohibición. En 1929, ciación Contra la Enmienda Prohibicionista William Randolph Hearst, uno de los opositores (Association Against the Prohibition Amendment, más famosos de la Prohibición, juzgaba que su AAPA), la primera organización creada con el fin abolición no iba a conseguirse jamás. No existía el de promover la revocatoria de la decimoctava apoyo necesario, y hasta entonces ninguna parte de Enmienda. La AAPA emprendió una campaña la Constitución había sido derogada. publicitaria en la cual atizó el temor de los empre- Pero la Gran Crisis de los años treinta hizo sarios frente a la confiscación de la propiedad posible lo que parecía imposible. De pronto, privada, y contribuyó a establecer aquella leyenda cuando de un momento a otro se perdía un 40% según la cual la Prohibición trajo un auge del de los empleos industriales, uno de los argumen- crimen y de los homicidios sin precedentes en tos preferidos de los prohibicionistas, que la análısıs polítıco nº 46 Estados Unidos. Aunque es cierto que las organi- pobreza y el desempleo tenían como una de sus zaciones criminales se fortalecieron en este perío- causas la bebida, se evidenció como falso. Ade- do, ya estaban bien consolidadas antes de la más, los empleos y los impuestos generados por década de 1920, y durante la vigencia de la Prohi- el alcohol fueron más relevantes que nunca. De bición no hubo un aumento significativo de los un momento a otro, el Prohibicionismo colapsó. crímenes no relacionados con el alcohol. La Y con él se fue todo un mundo, el de un Estados AAPA pedía la no criminalización de los consu- Unidos homogéneo, blanco, protestante, rural, [15] midores, pero no promovía una completa libera- tradicional. Un historiador ha dicho que ese lización del comercio de licor. Esta organización viejo país enfrentó y perdió sus grandes batallas estaba de acuerdo conque el Estado regulase el en los años veinte, esa “década tumultuosa de comercio y gravase fuertemente las bebidas, so- prohibición, inmigración, evolución, jazz, Ku bre todo las más fuertes. Su meta era establecer Klux Klan, faldas cortas, películas, Al Smith y la una política que fuese tan estricta como para que Gran Crisis”37. el consumo de bebidas embriagantes no constitu- Durante su campaña presidencial, el demócra- yese una amenaza a la sociedad, pero ta Franklin D. Roosevelt prometió derogar la deci- suficientemente laxa como para que pudiese ser moctava Enmienda y revivir así una industria que aplicada de manera efectiva y con el apoyo de la generaría trabajos e ingresos fiscales. Luego de la ciudadanía. elección de Roosevelt, en febrero de 1933 el Con- Sin embargo, la firmeza de la Prohibición esta- greso aprobó una enmienda constitucional que ba más allá de toda duda, no obstante la labor de seguía estrechamente un proyecto de la AAPA que la AAPA y los escándalos que rodeaban a la había recibido el respaldo del Presidente electo. Oficina de Prohibición del Departamento del La enmienda fue enviada entonces a los estados Tesoro. Sus partidarios arrasaron en las elecciones para su ratificación. El 13 de marzo de 1933, nue- de 1928. El republicano Herbert Hoover, quien ve días después de su posesión, el Presidente fue elegido presidente, era partidario de la Prohi- Roosevelt propuso al Congreso un proyecto de ley bición. Su adversario demócrata era Alfred Smith, que legalizaba la venta de cerveza, el cual fue de origen irlandés y el primer católico en obtener rápidamente aprobado. Entre tanto, los estados una nominación presidencial. Smith era “moja- ratificaban la enmienda constitucional a paso do”, y como gobernador de Nueva York consiguió vertiginoso: las 35 ratificaciones necesarias fueron en 1923 la derogación de la ley prohibicionista alcanzadas el 5 de diciembre de 1933. Entró así en estatal. Su derrota era previsible, pues el Partido vigor la vigesimoprimera Enmienda, que en esen- 36 Leuchtenburg, William E., The Perils of Prosperity, 1914-1932. Chicago-Londres: The University of Chicago Press, 2ª ed., 1993, pp. 217, 229-240. 37 Ahlstrom. Ob. cit., p. 8.
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    cia revocaba ladecimoctava Enmienda aprobada doble filo. Los derivados del opio, en particular, en 1919. Esta es la única vez que una parte de la revelaron ser muy adictivos. Pero esto sólo se supo Constitución de Estados Unidos ha sido derogada. luego que muchas personas se hubieran habitua- Aunque el gobierno federal mantuvo la responsa- do a las drogas. Por lo general, los primeros adic- bilidad de regular la producción de alcohol y tos llegaron a serlo luego de que empezaran a prevenir su producción ilegal, la mayor parte de consumir drogas por consejo de su médico o por- las cuestiones relativas a la bebida quedaron a que se autorrecetaban, y tras usarlas por un tiem- partir de entonces en manos de los estados38. po se daban cuenta de que no podían dejar de hacerlo. Fue entonces, a fines del siglo XIX, que PROHIBICIÓN Y GUERRA DE LAS DROGAS la adicción empezó a ser considerada como un Según se vio en la sección anterior, en el curso problema. de la historia estadounidense han tenido lugar Ha sido en Estados Unidos donde se han realiza- varias oleadas de prohibicionismo del alcohol, y do más y mejores estudios sobre la historia de las uno de los principales factores de ese prohibi- drogas ilegales y su consumo39. Estos estudios dicen cionismo han sido las razones religiosas y morales. que la Guerra Civil creó la primera epidemia de Más recientemente, cuando el hombre pudo ex- acción en el país debido a la indiscriminada pres- traer los principios activos o alcaloides de deter- cripción de opiáceos para las heridas y para enfer- minadas plantas, dispuso de drogas muy medades como la disentería, y a que la reciente poderosas, que además eran extremadamente invención de la jeringa hipodérmica permitió la análısıs polítıco nº 46 adictivas. Se quiso entonces regular o prohibir el aplicación fácil y rápida de la droga. Como conse- consumo no terapéutico de esas drogas, en un cuencia, muchos soldados se habituaron a la ejercicio de ingeniería social que dio lugar a la morfina, y los veteranos constituyeron el primer “guerra contra las drogas” de décadas recientes. grupo significativo de adictos. En las siguientes déca- En un principio la prohibición de las drogas se das, otros dos grupos sociales particularmente pro- alimentó de las mismas intolerancias y discrimina- pensos a la adicción fueron los profesionales de la [16] ciones que dieron origen a la prohibición del salud y las mujeres. Pero el problema era generali- alcohol, pero en años recientes ha encontrado su zado, ya que las drogas eran fáciles de obtener y razón de ser en el apoyo popular. muy baratas: un adicto sólo gastaba unos pocos centavos al día en opio, bastante menos de lo que Hacia la prohibición de las drogas gastaba un alcohólico. De acuerdo con los regis- Desde hace miles de años el hombre consume tros de importación, a partir de 1860 la disponibi- sustancias que alteran su estado de ánimo. El lidad de opiáceos aumentó mucho más rápido alcohol es una de ellas. En el siglo XIX, los avan- que la población. Los registros muestran una ces de la ciencia permitieron extraer el principio disminución de las importaciones legales a partir activo de plantas como la adormidera y la hoja de de 1900, cuando aparecieron las primeras restric- coca. El hombre dispuso así de drogas como la ciones al consumo de opio en el ámbito estatal. morfina, la heroína y la cocaína, que eran mucho Muy seguramente la reducción de las importacio- más poderosas que las conocidas hasta entonces. nes fue compensada en todo o en gran parte por Como los principales centros de investigación un incremento del contrabando. química del siglo XIX estaban en Alemania, fue Además de la morfina, hubo otra droga que en ese país donde se obtuvieron los alcaloides del causó problemas en Estados Unidos en las últimas opio y la coca. En un principio, los profesionales décadas del siglo XIX: el opio de fumar. A dife- de la medicina recibieron las nuevas drogas con rencia de la morfina, la profesión médica no des- gran entusiasmo. Por fin se disponía de anesté- empeñó papel alguno en la popularización de sicos potentes, que podían ser aplicados en dosis esta droga. El hábito de fumar opio fue traído por precisas, y cuyos efectos eran predecibles. Pero los chinos, que a partir de la década de 1850 pronto se reveló que estas drogas eran un arma de empezaron a llegar en gran número a Estados 38 Aaron, Paul y Musto, David. “Temperance and prohibition in America: A historical overview”. En: Moore, Mark H. y Gerstein, Dean R. (editores). Alcohol and Public Policy: Beyond the Shadow of Prohibition. Washington: National Academy Press, 1981, pp. 157-173. 39 Un excelente ejemplo es Courtwright, David T. Dark Paradise: Opiate Addiction in America Before 1940. Cambridge-Londres: Harvard University Press, 1982.
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    estudios Unidos, sobre todoa California. Estos chinos punto de partida del régimen internacional de enseñaron a fumar y suministraron la droga a prohibición de las drogas actualmente vigente, miembros del hampa local. Se dice que la primera exigía de los países firmantes la aprobación de vez que un blanco estadounidense fumó opio fue una legislación nacional dirigida a regular el con- en 1868, en San Francisco. El hábito se extendió sumo y comercio de algunas drogas41. rápidamente, alimentando el rechazo que ya ha- Estados Unidos quería poner en vigencia lo bía por los inmigrantes chinos. Algunas autorida- más pronto posible la Convención del Opio, y des locales aprobaron medidas en contra del opio para ello debía obtener las ratificaciones de los para fumar, que hacían parte de una ofensiva países firmantes. Para conseguir estas ratifica- generalizada en contra de la población china. La ciones, era indispensable que no hubiese duda primera ciudad en prohibir la práctica de fumar alguna sobre su compromiso en la regulación de opio fue San Francisco, en 1875. Estas medidas las drogas. Y para ello necesitaba aprobar su tenían un carácter puramente local y no parecen propia legislación interna referente al opio y sus haber sido particularmente efectivas, pues hasta derivados y a la cocaína. Por esta razón, en los 1910 era muy fácil adquirir opio para fumar en primeros años de la década de 1910, el Departa- cualquier población del Oeste40. En todo caso, el mento de Estado insistió ante el Congreso en la hábito de fumar opio no se expandió más allá de necesidad de adoptar una ley que satisficiese los los chinos y algunos grupos de delincuentes. Pre- requerimientos de la Convención. Así pues, las cisamente, esta estrecha relación entre el opio consideraciones de tipo político fueron decisivas análısıs polítıco nº 46 para fumar y la vida criminal facilitó la aprobación para superar las reservas de tipo constitucional de la primera ley federal en contra de una droga, que existían en relación con tal legislación. Fi- lo cual tuvo lugar en 1909, cuando se prohibió la nalmente, el Congreso votó favorablemente la importación de opio para fumar. Ley Harrison, que entró en vigencia en diciem- En todo caso, la adopción de una legislación bre de 1914, y que durante cuatro décadas cons- federal en contra de las drogas era un asunto tituyó el estatuto básico antinarcóticos de los polémico, pues muchos juristas y políticos consi- Estados Unidos42. [17] deraban que el tema era de competencia exclusiva El gobierno federal no tenía facultades para de los estados, y que la intervención del gobierno regular el consumo de drogas ni nada que tuviese federal en ese campo era inconstitucional. Este relación con temas de salud, pues éstos eran de principio fue dejado de lado en el caso del opio competencia exclusiva de los estados. Por ello, la Ley para fumar, pero los afectados directos fueron Harrison se basó en los poderes fiscales del gobierno entonces los inmigrantes chinos y algunos crimi- federal. Su propósito ostensible era registrar todas nales blancos, cuyos derechos no importaban a las transacciones legales de drogas dentro de los quienes defendían los derechos de los estados. La Estados Unidos. Dicha ley dispuso que todos los cuestión era más complicada en el caso de drogas participantes en el comercio de drogas, con excep- como los opiáceos y la cocaína, que eran amplia- ción de los consumidores mismos, es decir, los mente prescritas por los médicos, su consumo era importadores, fabricantes, vendedores, boticarios y generalizado y en su comercialización participa- médicos, debían inscribirse ante el gobierno, llevar ban muchas empresas y personas. El factor que registros de sus transacciones en formatos especiales inclinó la balanza del lado de la regulación en el y pagar una tasa especial. Quedaron exentos del caso de esas drogas fue el internacional. Como ya cumplimiento de estas normas las preparaciones se mencionó, Estados Unidos se había comprome- que contenían cantidades mínimas de cocaína u tido a ayudar a China a acabar con el comercio de opiáceos, y los médicos, dentistas y veterinarios que opio. El fruto de este compromiso fue la Conven- prescribiesen o administrasen las mencionadas dro- ción Internacional del Opio, firmada en La Haya gas “en el curso de su práctica profesional” o “con en enero de 1912. Esta Convención, que fue el propósitos médicos legítimos”, pero en cualquier 40 Lindesmith, Alfred R. Addiction and Opiates. Chicago: Aldine Publishing Company, 1968, pp. 214-215. 41 Nadelmann, Ethan A. “Global Prohibition Regimes: The Evolution of Norms in International Society”. En: International Organization, Vol. 44, No. 4, otoño de 1990, pp. 479-526. 42 Musto, David F. La enfermedad americana. Orígenes del control antinarcóticos en Estados Unidos. Bogotá: Centro de Estudios Internacionales (CEI) de la Universidad de los Andes-Ediciones Uniandes-Tercer Mundo Editores, 1993, capítulo 3.
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    caso las drogasdebían ser “prescritas de buena fe”. haría responsables a los médicos “si debido a su Sin embargo, en ninguna parte de la ley se definía descuido o falta de atención personal”, sus pacien- lo que constituía práctica médica legítima ni buena tes obtenían drogas en una cantidad superior a la fe43. La Ley Harrison no restringía la facultad de los requerida por el tratamiento. En 1922, la Ley médicos para formular y entregar drogas, siempre y Jones-Miller estableció penas de multa y prisión cuando se registrasen y dejasen constancia de las para los importadores “de cualquier droga narcó- prescripciones. Tampoco decía nada de los consumi- tica”. Y en ese mismo año, en el caso contra dores, aunque estaba implícito que en adelante Behrman, la Corte Suprema determinó que todas éstos no podrían obtener las drogas libremente en las prescripciones médicas para adictos eran ilega- las farmacias, ni comprarlas por correo. les, incluso si su objetivo era tratarlos y curarlos. La reglamentación de la Ley Harrison quedó La única excepción era la provisión de drogas a en manos del Departamento del Tesoro. Sus los adictos que se hubiesen internado en hospita- regulaciones establecieron las circunstancias en les con el fin de curar su adicción, y sólo en dosis las cuales los médicos podían o no dar drogas a decrecientes. Pero como los hospitales no conta- los adictos, y aconsejaban consultar a la policía ban aún con tratamientos para la adicción, esta en los casos dudosos. Pero la Ley Harrison dejó excepción no existía en la práctica. La decisión de algunos vacíos que sólo fueron llenados tras ar- la Corte Suprema impidió a los médicos argumen- duos forcejeos entre consumidores, médicos, tar la “buena fe” reconocida por la Ley Harrison jueces y funcionarios federales. Por lo general, el como justificación para recetar a los adictos. De análısıs polítıco nº 46 resultado de tales forcejeos supuso una derrota esta forma, a partir de entonces los adictos queda- de los consumidores y un triunfo para los proh- ron sin acceso legal a las drogas44. Esto supuso el ibicionistas. El primer paso en este sentido fue abandono de la teoría según la cual la adicción dado por la Corte Suprema en 1915, cuando en era una enfermedad que debía ser tratada por su decisión en el caso contra Jin Fuey Moy dispu- médicos, y su remplazo por aquella otra que con- so que la posesión de drogas introducidas de sideraba la adicción como una flaqueza delibera- [18] contrabando era una violación de la ley. La con- da merecedora de castigo. secuencia de este fallo fue hacer de los médicos La Ley Harrison había autorizado a los médi- la única fuente legítima de drogas. En decisio- cos prescribir a los adictos drogas para evitar los nes posteriores, la Corte restringió el derecho síntomas de la abstinencia. Por lo menos así lo de los médicos a prescribir libremente drogas a entendieron muchas personas. Sin embargo, en el los adictos. Así por ejemplo, en el caso contra curso de los ocho años siguientes a la aprobación Webb de 1919, la Corte decidió que los médi- de esa ley, una serie de decisiones judiciales y de cos no podían recetar morfina para mantener reglamentaciones del Departamento del Tesoro el nivel de consumo propio de un adicto, sino cerraron la posibilidad de expedir drogas a los que debían hacerlo únicamente “en el curso consumidores habituales. Enfrentados a la posibi- de un tratamiento profesional con el fin de lidad de ser arrestados y procesados, casi todos los curar el hábito”, es decir, en cantidades progresi- médicos abandonaron el tratamiento de adictos. vamente más reducidas, hasta que el adicto no El tráfico ilícito floreció a partir de entonces. La requiriese más la droga. También en ese año, el droga ilegal era mucho más costosa: durante la Departamento del Tesoro, la entidad encargada de Primera Guerra Mundial sus precios fueron entre aplicar la Ley Harrison, estableció que en adelante 10 y 50 veces superiores, y más, a los del producto sería ilegal toda prescripción médica expedida a legítimo. Para mantener su hábito, muchos adic- los adictos, con excepción de las que favoreciesen a tos se vieron empujados a delinquir. De hecho, a adictos ancianos y débiles, para quienes la priva- partir de la década de 1920, el consumo de drogas ción supondría la muerte, y a aquellos que padecie- se concentró en sectores marginales de la pobla- sen enfermedades incurables. ción urbana. El consumidor era el eslabón más La ofensiva contra el consumo no médico de débil de la cadena que unía a los diversos partici- las drogas continuó en los siguientes años. En pantes del tráfico ilegal de drogas. Como el esla- 1921, el Departamento del Tesoro declaró que bón más débil, los consumidores, junto con los 43 Lindesmith, Alfred R. The Addict and the Law. Bloomington: Indiana University Press, 1965, pp. 3-4. 44 Referencias a todas estas leyes y decisiones judiciales y transcripciones de algunas de ellas se encuentran en Terry, Charles E. y Pellens, Mildred. The Opium Problem. Montclair (Nueva Jersey): Patterson Smith, 1970.
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    estudios pequeños traficantes, fueronlos más afectados del adicto, la ha empeorado, pues si restringir el por la aplicación de la nueva ley. Un antiguo co- suministro de la droga ha decuplicado su precio, misionado de la policía de Nueva York escribió ha tenido el efecto de empobrecer aún más a los sobre este hecho: adictos más pobres, reduciéndolos a una con- dición de tan abyecta miseria como para hacer- Desde la aprobación de la ley federal de narcóticos los incapaces de ganar su sustento de manera en 1914, efectivamente miles de adictos y peque- honrada47. ños traficantes han ido a las prisiones federales, mientras que, con pocas excepciones, los “altos Hacia la guerra de las drogas financiadores” del contrabando de drogas perma- La prohibición a la producción, tráfico y con- necen en libertad. En la práctica, el actual estado sumo de drogas con fines no médicos llevó a mu- de las cosas supone poco más que procesar a las cha gente a la cárcel. Quienes habían violado la víctimas del tráfico y permitir que aquellos que legislación sobre drogas constituían el 22% de los reciben la mayor parte de los beneficios queden prisioneros federales con condenas largas en inmunes45. 1930, siendo el segundo grupo en importancia tras los transgresores de la prohibición del alco- Es interesante el balance de la situación que hol48. La situación para los consumidores y hizo un médico inglés hace ocho décadas, cuando traficantes empeoró con la creación, en ese mis- la Ley Harrison tenía pocos años de vigencia: mo año, de la Oficina Federal de Narcóticos (Fede- análısıs polítıco nº 46 ral Bureau of Narcotics, FBN), dependiente del En los Estados Unidos de América un drogadicto Departamento del Tesoro. Esta Oficina, que fue es considerado un malhechor incluso aunque dirigida por Harry S. Anslinger entre 1930 y 1962, haya adquirido el hábito debido al uso médico dio forma al moderno paradigma punitivo en de la droga, como es el caso, por ejemplo, de los contra de las drogas. Siguiendo el ejemplo traza- soldados estadounidenses que fueron gaseados o do por Edgar J. Hoover en la dirección de la mutilados de alguna manera en la Gran Gue- Oficina Federal de Investigaciones (Federal Bureau [19] rra46. La Ley Harrison sobre Narcóticos fue apro- of Investigations, FBI), Anslinger manipuló de for- bada en 1914 en medio de la aclamación ma muy ingeniosa los medios de comunicación popular generalizada. Esta ley impuso severas para extender entre la población el miedo hacia restricciones sobre la venta de narcóticos y sobre las drogas y hacia sus consumidores49. El consumo la profesión médica, y requirió el nombramiento de drogas efectivamente disminuyó de forma de un ejército entero de funcionarios. Como drástica en la década de 1940, pero esto no fue consecuencia de esta rigurosa ley ha surgido un causado por la política represiva sino por la Se- importante comercio de narcóticos en ese país. gunda Guerra Mundial. El pequeño volumen de esas drogas hace que la Por lo general, desde la Guerra Civil los con- evasión de la ley sea comparativamente fácil, y el flictos bélicos han traído un aumento en el consu- país está invadido por un ejército de mo de drogas. Las razones para ello son, en traficantes que exigen precios exorbitantes de primer término, que las drogas son usadas con sus víctimas indefensas. Parece que la Ley liberalidad para el alivio del dolor de quienes han Harrison no sólo no ha conseguido disminuir sido heridos en combate. En segundo término, la el número de consumidores de drogas –algu- guerra provoca gran tensión y ansiedad, por lo nos afirman, incluso, que ha incrementado su que civiles y militares buscan refugio en las dro- número–, sino que, en lugar de mejorar la vida gas, sobre todo, pero no únicamente, en el tabaco 45 Woods, Arthur. Dangerous Drugs: The World Fight Against Illicit Traffic in Narcotics. New Haven: Yale University Press, 1931, p. 62. Citado por Lindesmith, Alfred R. Ob. cit., p. 237. 46 Se refiere a la Primera Guerra Mundial. 47 Campbell, Harry. “The Pathology and Treatment of Morphia Addiction”. En: British Journal of Inebriety. Vol. 20, 1922-1923, p. 147, citado Lindesmith, Alfred R. Ob. cit., p. 223. 48 Sinclair, Andrew. Ob. cit., pp. 212-440 (nota 122). 49 Sobre Anslinger, Véase McWilliams, John C. The Protectors. Harry J. Anslinger and the Federal Bureau of Narcotics, 1930-1962. Newark-Londres y Toronto: University of Delaware Press-Associated University Presses, 1990; y su propio testimonio, Anslinger, Harry J. y Tompkins, William F. The Traffic in Narcotics. Nueva York: Funk & Wagnalls Company, 1953.
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    y el alcohol.Así, la Guerra Civil provocó la prime- fue Europa, por lo que desaparecieron las redes ra epidemia de adicción en Estados Unidos; la de distribución ilegal de drogas con origen en ese Guerra Hispanoamericana de 1898 también gene- continente, pero fueron sustituidas por el tráfico ró un aumento del consumo, aunque en menor procedente del Lejano Oriente. El inicio de la escala, y durante la Primera Guerra Mundial au- guerra en el Pacífico interrumpió el flujo de dro- mentó el número de adictos, pero en menor pro- gas de contrabando desde el Oriente. En conse- porción porque los opiáceos empezaron a ser cuencia, los precios del mercado ilegal estado- administrados con mayor prudencia. La excep- unidense se dispararon y la calidad se corrompió ción fue la Segunda Guerra Mundial, pues si bien por completo. Incentivados por los altos precios, aumentó el número de adictos entre los militares, nuevos productores entraron al mercado. Primero el hábito se redujo en mayor medida entre la México, y cuando desapareció la amenaza de los población civil, lo que produjo una disminución submarinos en el Atlántico, India e Irán se convir- del número total de adictos. La razón del descen- tieron en las principales fuentes de drogas ilícitas so del hábito entre la población civil fue la menor del mercado estadounidense. El contrabando era disponibilidad de opio y cocaína ocasionada por introducido por la frontera con México y los puer- el conflicto mismo. tos del Sur y el Atlántico. Sin embargo, la situa- Estados Unidos no cultiva amapola ni hoja de ción del mercado negro de drogas siguió siendo coca, por lo cual depende de las importaciones crítica. La heroína era tan escasa que sus decomi- para satisfacer la demanda, tanto legal como ile- sos se redujeron un 50% durante la guerra. La análısıs polítıco nº 46 gal, de opiáceos y cocaína. La droga consumida poca heroína que se conseguía tenía una pureza por los adictos es importada de contrabando al de apenas el 1 o el 2%, y era vendida a un precio país, o es desviada en algún punto a partir de los astronómico de entre 30 y 50 dólares la onza. circuitos comerciales que alimentan la demanda Ante la dificultad de conseguir drogas, algunos legal. A fines de la década de 1930, cuando se adictos abandonaron el hábito, pero la mayoría hizo evidente la inminencia de una guerra euro- se acomodaron a la nueva situación mediante abs- [20] pea, el gobierno estadounidense empezó a acu- tenciones ocasionales, reducción de las dosis o mular reservas de aquellos bienes estratégicos consumo de sustitutos inferiores de la morfina y la cuyo suministro sería afectado por un conflicto heroína. El más popular fue el paregórico o tintura que podía durar varios años. Estos bienes incluían de opio alcanforado, que contenía pequeñas canti- los opiáceos y la cocaína, que eran esenciales en dades de la droga –algo menos de dos granos de un momento de guerra, por lo que se establecie- opio por onza líquida– y era vendido libremente en ron grandes reservas de estas drogas y se hicieron las boticas. En todo caso, el número total de adictos planes, en los cuales Anslinger tuvo una participa- del país se redujo. La poca disponibilidad de la ción decisiva, para establecer plantaciones de droga fue un problema que se prolongó después amapola y hoja de coca dentro de los Estados de la guerra, y explica la siguiente afirmación de Unidos o en territorios cercanos. En efecto, tras el un crítico, escrita originalmente en 1947: comienzo de la guerra, en septiembre de 1939, los países del Eje se hicieron al control de buena En ningún otro país del mundo el adicto al opio parte de la producción de cocaína y, sobre todo, paga tanto por la droga como lo hace aquí. Esto de opio y sus derivados. Ignorando cuánto habría no sólo explica la mayor parte de los crímenes de durar la guerra, el gobierno administró con la cometidos por los adictos sino que también ha mayor prudencia sus inventarios de drogas y au- convertido a Estados Unidos en el mercado más mentó los controles sobre su comercio legal, ha- lucrativo del mundo para el traficante. Además, ha ciendo muy difícil su desviación con destino al estimulado el cultivo de amapola en regiones re- consumo ilegal. motas de la Tierra50. No obstante, si se volvió más difícil la desvia- ción de drogas del mercado legal al ilegal, el con- Aún así, el tráfico y consumo de drogas llega- trabando se tornó virtualmente imposible, ya que ron a su nivel más bajo del siglo durante la década la guerra submarina adelantada por los alemanes de 1940. La creciente intolerancia de la sociedad paralizó el comercio transoceánico, tanto el legal estadounidense hacia el consumo de drogas tenía como el ilegal. El primer escenario de la guerra sus excepciones. Así parece indicarlo al menos lo 50 Lindesmith, Alfred R. Ob. cit., p. 222.
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    estudios ocurrido con RobertMitchum. Éste, una estrella que llevaban una vida “desviada” con respecto al del cine de la época, fue arrestado en agosto de patrón de conducta dominante53. 1948 por el cargo de posesión de marihuana y fue De los escritores de esa época, los más famosos encarcelado durante dos meses. La prisión no fueron los miembros del movimiento Beat, cuyo afectó su popularidad en lo absoluto, y al salir, un momento de esplendor tuvo lugar entre 1957 y estudio compró su contrato por 200 mil dólares51. 1960. Este movimiento estaba integrado por jóve- En general, la década de los cincuenta fue un nes blancos que afirmaban rechazar el materialis- período de prosperidad, conservatismo, paranoia mo de la cultura consumista y asumieron un estilo anticomunista y exaltación patriótica. Prueba de de vida bohemio, influido por las religiones orien- ello es que entre 1953 y 1960 la mitad de los hom- tales. En el libro On the Road, que constituyó el bres con la edad adecuada pasó por el ejército52. manifiesto más importante del grupo, decía su Pero no todo fue apatía y conformismo. Los soció- autor, Jack Kerouac: logos, en particular, se encargaron de revelar las profundas grietas de la sociedad estadounidense La única gente que me interesa es la que está loca, de ese entonces. Fueron ellos quienes populariza- la gente que está loca por vivir, loca por hablar, ron expresiones como “alienación”, “crisis de loca por salvarse, con ganas de todo al mismo identidad”, “era de la ansiedad”, “eclipse de la tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de comunidad”, “desarraigo”, “sociedad de masas” o lugares comunes, sino que arde, arde, arde como “muchedumbre solitaria”, para describir diversos fabulosos cohetes amarillos explotando igual que análısıs polítıco nº 46 aspectos de los Estados Unidos. Todas esas expre- arañas entre las estrellas54. siones tienen una connotación negativa, indican- do la desazón que producían entre los analistas Los beats constituyen el precedente directo de los rápidos cambios. Éstos afectaban la conducta los hippies, pero aunque los beats eran amigos del sexual y las relaciones entre las diversas generacio- alcohol, no hicieron del consumo de drogas un nes y tenían un profundo impacto sobre la estabi- aspecto central de sus vidas, como sí ocurrió con lidad de la familia y la comunidad. sus herederos55. Había excepciones: el poeta Allen [21] Una de las manifestaciones del cambio de las Ginsberg fue un promotor de la marihuana, y el relaciones entre las generaciones fue la rebeldía de novelista William S. Burroughs fue un adicto insig- la juventud, manifestada en hechos como la confor- ne. De hecho, la obra de este último, de corte mación de pandillas urbanas. Muchos hablaron de autobiográfico, está en buena medida centrada en un crecimiento de la delincuencia juvenil, aunque su hábito. Existe un fabuloso librito que contiene las estadísticas al respecto no lo confirman. En las cartas que se cruzaron Burroughs y Ginsberg general, la opinión de los adultos frente a las ex- cuando aquél viajó a Colombia en 1953 en busca presiones juveniles fue de incomprensión, como de yagé. De sus experiencias da cuenta el siguien- lo expresa el título de la famoso película “Rebelde te fragmento de una de las cartas de Burroughs: sin causa”, de 1955, la cual convirtió de un mo- “Recuerdo a un oficial del ejército en Puerto mento a otro a James Dean en una estrella. Algu- Leguízamo diciéndome: ‘El noventa por ciento de nos grupos de jóvenes consumían habitualmente la gente que viene a Colombia nunca vuelve a drogas, como es el caso de los negros de los ba- salir’. Él quería decir, presumiblemente, que rrios pobres del nordeste que crearon la cultura aquellas personas eran seducidas por los encantos Hip. Sin embargo, el consumo estaba concentrado del país. Yo pertenezco al diez por ciento que aún en grupos urbanos con vínculos criminales y nunca volverá”56. Con drogas o sin ellas, la deses- 51 Anger, Kenneth. Hollywood Babilonia. Barcelona: Fábula - Tusquets Editores, 1994, pp. 335-339. 52 Patterson, James T. “Grand Expectations. The United States, 1945-1974”. En: The Oxford History of the United States. Vol. X. Nueva York-Oxford: Oxford University Press, 1996, pp. 339, 343, 370, 373-374. 53 Burnham, John C. Bad Habits: Drinking, Smoking, Taking Drugs, Gambling, Sexual Misbehavior, and Swearing in American History. Nueva York-Londres: New York University Press, 1993, capítulo 5. 54 Kerouac, Jack. En el camino. Barcelona: Club Bruguera, 1981, p. 19. 55 Burnham, John C. Ob. cit., pp. 133 y 335 (nota 46). 56 Burroughs, William S. y Allen Ginsberg. The Yage Letters. San Francisco: City Light Books, 1975, p. 32.
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    peranza fue comúna los miembros del movimien- condición marginal y criminal de los usuarios de to. En su poema más famoso, Howl, escrito bajo la drogas, de un momento a otro sus autores empe- influencia del peyote, Ginsberg escribió: “Vi las zaron a hablar de los consumidores como “nues- mejores mentes de mi generación destruidas por tros hijos”. Los artículos aún tenían un tono de la locura”. reproche y advertencia, pero a mediados de esa El consumo de drogas se mantuvo en un bajo misma década, hacia 1964-1965, los medios nivel en la década de 1950, pero la represión se empezaron a publicar historias que mostraban intensificó. La Ley de 1951 –conocida como el simpatía por los usuarios. Era inevitable: el con- Proyecto o la Enmienda Boggs– y la Ley de Con- sumo de drogas psicodélicas y de marihuana se trol de Narcóticos de 1956 han sido las medidas extendía entre jóvenes de todas las condiciones más drásticas aprobadas por el gobierno federal sociales. Un par de años después, hacia 1967, la en contra de las drogas57. Ginsberg describió así la gente empezó a considerar la posibilidad de la situación: legalización de las drogas, en particular de la marihuana59. Por aquel entonces [principios de la década de La expansión del consumo de drogas entre los los cincuenta] –y en la actualidad no ha desapare- jóvenes de clase media fue una de las muchas cido del todo, pues aún quedan vibraciones transformaciones sociales que tuvieron lugar en la residuales de la paranoia del estado policial culti- década de los sesenta. Muchos de estos jóvenes vadas por las brigadas de narcóticos– estaba muy creyeron ver en las drogas un vehículo para ex- análısıs polítıco nº 46 extendida la idea implícita de que si hablabas en pandir la mente o alcanzar un grado más elevado voz alta de la hierba (y no digamos de la droga) de conciencia. El típico usuario de drogas ya no en el metro o en el autobús, podías ser detenido, era, como en las cuatro décadas anteriores, un aunque sólo propusieras posibles cambios en las marginal, un miembro de una minoría étnica, un leyes. Era considerado ilegal hablar de las drogas. criminal o un bohemio, que vivía de forma “des- Una década más tarde aún no era posible propo- viada” con respecto a la conducta aceptable para [22] ner cambios en las leyes en un debate transmitido la mayoría. Desde 1960, los consumidores de dro- por la televisión pública nacional sin que la gas eran también blancos y de clase media. Las Oficina de Narcóticos y la Comisión Federal de drogas se extendieron tanto en las universidades, Comunicaciones te denunciaran presentado que quienes no las consumían se convirtieron en como pruebas las grabaciones de tus palabras. desviados sociales. Así, la “contracultura” devino Eso ya es historia... Lisa y llanamente, la verdad es la cultura dominante en las universidades más que la Oficina de Narcóticos estaba conchabada elitistas. con la delincuencia organizada y participaba bajo Todavía existía una fuerte oposición a las dro- mano en la venta de droga, por lo que se dedicó a gas. Al tiempo que los estudiantes universitarios elaborar mitos que reforzaban la “criminaliza- ejercían el amor libre y consumían drogas ilega- ción” de los adictos en vez de procurarles trata- les, la mayoría de los estadounidenses elegían miento médico. Los motivos eran claros y como presidente a Richard Nixon, declarado sencillos: ansia de dinero, salarios bajos, chantaje enemigo de todos los cambios sociales ocurridos y grandes beneficios ilegales, todo ello a expensas durante la década. Pero ni así podía negarse la de una categoría de ciudadanos que eran mayor legitimidad de las drogas. La nueva actitud calificados por la prensa y la policía de “enemigos frente a las drogas se mantuvo casi toda la década de la sociedad”58. siguiente. En 1972, la Comisión Presidencial sobre Marihuana y Abuso de Drogas (Presidencial Esta situación de intolerancia y represión se Commision on Marihuana and Drug Abuse) reco- modificó a finales de la década de 1950. El cam- mendó la descriminalización del consumo de bio fue vertiginoso. A partir de 1960, los periódi- marihuana. En 1977, el gobierno de Jimmy Carter cos y revistas empezaron a publicar historias apoyó la descriminalización de pequeñas can- totalmente diferentes en relación con las drogas. tidades para el uso personal. El cambio de política Si hasta entonces las publicaciones insistían en la fue más contundente en el ámbito regional: 57 Musto, David. Ob. cit., pp. 263. 58 Ginsberg, Allen. “Prólogo”. En: Burroughs, William S. Yonqui. Barcelona: Editorial Anagrama, 1997, pp. 10-12. 59 Burnham, John C. Ob. cit., pp. 120-145.
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    estudios para 1978, untotal de once estados habían des- gobierno fue la política antidrogas. Nancy Reagan, criminalizado el consumo de la droga. A finales la esposa del Presidente, se hizo cargo de la pre- de la década de 1970, la cocaína era de uso co- ocupación del movimiento de los padres de familia rriente en las fiestas, por lo menos las de quienes contra la marihuana y emprendió una intensa podían permitirse pagar su alto precio. campaña antidrogas que tenía un mensaje simple La actitud con respecto a las drogas volvió a y contundente: “Sólo di no”. El presidente George variar a fines de los años setenta. De acuerdo con Bush, que llegó al poder en enero de 1989, fue la empresa encuestadora Gallup, la proporción de aún más lejos. Estableció una Oficina Nacional de la población que apoyaba una completa legaliza- Política para el Control de Drogas (Office of ción disminuyó del 28% en 1977, al 20% en 1982. National Drug Control Policy, ONDCP) y nombró Las tasas de consumo entre los estadounidenses como su director a William Bennett, un moralista jóvenes y de clase media disminuyeron a lo largo conservador. El gobierno Bush declaró la “guerra de la década de 1980. Las causas del cambio contra las drogas” y promovió una política de fueron diversas. Las drogas habían perdido las “cero tolerancia” frente a su consumo. Los gobier- connotaciones místicas que tuvieron en años ante- nos posteriores de Bill Clinton y George Bush hijo riores. Volvieron a circular advertencias médicas no han sido tan radicales como los de Reagan y sobre los efectos del LSD y la marihuana, que Bush padre, pero tampoco han desafiado los pre- cayeron en el terreno abonado de una generación supuestos básicos de la política antidrogas. De mucho más consciente de su salud. El crack ali- Clinton, en particular, algunos analistas esperaron análısıs polítıco nº 46 mentó la ansiedad existente en torno a la relación un cambio, pero el presidente demócrata prefirió entre criminalidad y consumo de drogas. Las je- no correr riesgos. ringas compartidas por los adictos a la heroína La posición de Clinton causó decepción en expandieron la hepatitis B y el sida. Algunas algunos sectores, pero no es difícil comprender celebridades murieron por sobredosis. En este sus razones. El hecho es que la mayor parte de la contexto, diversos grupos, desde moralistas con- sociedad estadounidense está de acuerdo con la servadores hasta militantes negros, atacaron las prohibición de las drogas y en contra de la legali- [23] drogas, identificándolas con la inmoralidad hedo- zación. En 1977, cuando el movimiento pro legali- nista que estaba socavando las bases de la socie- zación llegó a su clímax, tan sólo un poco más de dad estadounidense desde la década de 1960. la cuarta parte de la población estaba a favor de Además, algunos padres de familia, preocupados acabar con la prohibición. Así lo entienden el por la expansión del consumo de drogas entre sus Congreso y el Ejecutivo. En los Estados Unidos, hijos, en particular de la marihuana, y por la que un político nacional no puede desafiar el consen- consideraban excesiva tolerancia del gobierno so a favor de la prohibición de las drogas sin incu- frente a esta situación, se organizaron y empeza- rrir en el riesgo de acabar con su carrera. A lo más ron a movilizar a otros padres para exigir una que pueden aspirar los activistas a favor de un política más activa contra las drogas. Esta moviliza- cambio de la política antidrogas es a éxitos parcia- ción de los padres fue decisiva en la reorientación les, tales como la legalización del consumo de de la actitud frente a las drogas60. marihuana con propósitos medicinales o la distri- Estos últimos hechos estuvieron asociados a la bución de jeringas a los consumidores de heroína. revolución conservadora de la década de los Ésta es al menos la situación presente. Aunque no ochenta, encabezada por Ronald Reagan. La déca- es posible saber lo que depara el mañana, no es da de 1970 había sido un período de confusión y aventurado afirmar que cualquier cambio será duda. El escándalo Watergate y la derrota en Viet- lento, y que es bastante remota la posibilidad de nam se sumaron para poner en cuestión aquello una legalización irrestricta de las drogas. en lo que creían los estadounidenses, en particu- lar su gobierno. Reagan, quien asumió la Presi- CONSIDER ACIONES FINALES dencia en enero de 1981, restableció la confianza En las páginas anteriores se ha querido mostrar de los estadounidenses en sí mismos y en sus líde- que el prohibicionismo tiene causas diversas y com- res; pero lo hizo mediante una reacción conserva- plejas. Factores como el rechazo hacia algunas dora en todos los campos de la vida social y minorías, el temor a cambios sociales acelerados, el política. Una de las esferas de la nueva acción del afán por imponer la sobriedad y la posibilidad 60 Massing, Michael. The Fix. Berkeley–Los Ángeles–Londres: University of California Press, 2000, capítulo 11.
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    misma de laadicción, hicieron parte de la agenda huana medicinal. Sin embargo, en términos gene- de aquellos grupos que se movilizaron en favor de rales, la inercia institucional se ha impuesto sobre la prohibición. Ésta no es un fenómeno exclusivo los deseos de cambio. de Estados Unidos; por el contrario, existe un régi- En cualquier caso, el futuro de la política men prohibicionista internacional de las drogas antidrogas dependerá de cómo se resuelva el que tiene ya casi un siglo de historia. Sin embargo, conflicto presente entre dos tendencias contra- las formas que asume este régimen en cada país dictorias. Por una parte, el consumo de drogas son distintas. Es cierto que Estados Unidos ha adop- ilegales se extiende inexorablemente y cada vez tado una versión particularmente radical: represiva es más legítimo. En años recientes han aparecido en exceso y cruel con el consumidor, y ha usado su nuevas drogas sintéticas –como el éxtasis– que poder para imponer esta versión a otros países. Pero han transformado por completo las formas de no hay que confundir el prohibicionismo estadouni- celebración de la juventud actual. La cultura dense con el prohibicionismo mismo. Aunque mu- popular dominante condona, y en muchos casos chas naciones rechazan la dureza de la prohibición promueve, al consumo de drogas. Pero al mismo estadounidense, prácticamente todas las culturas, tiempo, está en marcha otra tendencia por com- todas las religiones organizadas y todos los países del pleto opuesta: la imposición de mayores regula- mundo están de acuerdo con alguna versión del ciones sobre las drogas legales, como el alcohol prohibicionismo. y, sobre todo, el tabaco. Obviamente, las pro- El propósito de este ensayo ha sido exponer puestas en contra del tabaco y del alcohol son análısıs polítıco nº 46 cuáles son las raíces del prohibicionismo de Esta- incompatibles con el tono libertario de la dos Unidos. Ha sido un esfuerzo comprensivo, y legalización. por tanto no se han discutido sus consecuencias La resolución de este debate depende en bue- negativas –son muchas– y bastará con citar tres. na medida de la concepción que se tenga del En primer lugar, el tema de las drogas, que inicial- papel del Estado. Habría que establecer, en pri- mente es, y ha debido seguir siéndolo, un asunto mer lugar, si se justifica una política pública que le [24] de salud pública, se convirtió en un problema diga a la gente qué puede y qué no puede hacer. criminal. En segundo lugar, la guerra contra las Si se acepta que tiene sentido una política pública drogas ha reducido las libertades y derechos indi- que intervenga sobre la conducta individual, ha- viduales. Y en tercer lugar, esa guerra tiene costos bría entonces que determinar cuáles son los lími- sociales y políticos cuya mayor parte recae sobre tes de tal política. Los libertarios dirán que una los más pobres y marginados, incluyendo a los política tal no se justifica, pero habría entonces cultivadores del Tercer Mundo. Esta situación ha que asumir las consecuencias que implica la visión sido reconocida desde hace tiempo. Obviamente, libertaria del mundo. Por otra parte, cualquier la forma más expedita de acabar con las conse- regulación en el mercado de las drogas dará lugar cuencias negativas del prohibicionismo sería lega- a la aparición de un mercado negro y a conductas lizar las drogas, eliminado así de un tajo el criminales, por lo que habría que determinar prohibicionismo mismo. Dejando de lado el pro- hasta qué punto es soportable el aumento de la blema práctico de cómo hacer que cambie de criminalidad causado por tales políticas. Todos opinión esa mayoría de ciudadanos que están a estos elementos deberían hacer parte del debate favor de la prohibición, la realidad es que la lega- político, en Estados Unidos y en Colombia. Este lización traería un aumento del consumo, y esto debate permitiría acordar una política de salud muy probablemente debilitaría el apoyo a la lega- pública que trate de forma más equitativa las dro- lización. También han surgido muchas iniciativas gas lícitas e ilícitas. Pero es necesario realizar esa de reforma, incluso desde dentro de los sectores discusión de forma seria y con argumentos sóli- prohibicionistas. Como ya se dijo, algunas de ellas dos, evitando en lo posible las consideraciones están en marcha, como la legalización de la mari- interesadas e ideológicas.
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    estudios España-América Latina: la dimensión europea de las relaciones la última década de siglo xx constituyó un período particular en la extensa historia de las relaciones entre España y América Latina. Des- pués de casi dos siglos durante los cuales los vín- culos se inscribieron fundamentalmente dentro de un marco retórico o instrumental, en los dos últimos lustros del siglo XX se produjo un cambio análısıs polítıco nº 46 de gran significación: fue la primera vez que Espa- ña entró a definir un accionar preciso frente a América Latina, al tiempo que estos últimos se inclinaron por ubicar las relaciones con la antigua metrópoli en un alto nivel. En esta elevación de la calidad de las relacio- nes confluyeron dos tipos de situaciones. Por una [25] parte, a lo largo de esta década, España se convir- tió en un propósito específico de la proyección internacional de los países latinoamericanos. En este redimensionamiento de Madrid por parte de Hugo Fazio Vengoa los gobiernos de América Latina, un papel muy Profesor titular del Instituto de Estudios importante recayó en la toma de conciencia por Políticos y Relaciones Internacionales, IEPRI de la Universidad Nacional de parte de sus elites políticas y económicas sobre las Colombia y del Departamento de profundas transformaciones que se estaban pre- Historia de la Universidad de los Andes. sentando en el escenario internacional tras la caída del muro de Berlín. El nuevo ordenamiento internacional en proceso de construcción, aunado a la necesidad de responder al desafío económico y político que emanaba de la nueva fase globa- lizadora en que había ingresado el mundo, indu- jeron a intensificar los vínculos con los principales centros económicos y políticos de alcance mun- dial (Estados Unidos, Japón y la Unión Europea). En la percepción de los líderes latinoamericanos, España debía convertirse en un referente y en un medio para multiplicar e intensificar los vínculos con la entonces llamada Comunidad Europea. Este interés por España fue posible porque sólo en esta década el país ibérico dispuso de un con- junto de condiciones que favorecieron la eleva- ción del nivel y la calidad de sus relaciones internacionales. Madrid comenzó a disponer de condiciones económicas (desarrollo económico y la pertenencia a la Unión Europea) y políticas
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    (democratización, aumento desu autoridad inter- aislamiento internacional en que se encontraba su nacional) que le permitieron abandonar la anti- régimen, planteó la iniciativa de que España de- gua retórica y, en su lugar, diseñar y poner en bía convertirse en el puente espiritual entre Amé- marcha acciones concretas en el plano externo. rica Latina y Europa. Éste era el trasfondo que se No obstante el hecho de que los estados lati- escondía en el proyecto de Hispanidad, la Madre noamericanos mostraron una voluntad en intensi- Patria y la Comunidad Hispánica de Naciones. En ficar los vínculos con Madrid, los gobiernos de la otras ocasiones, sostuvo la idea de crear un merca- región emprendieron escasas acciones concretas do común entre América Latina y España, con el encaminadas a darle un norte a esta orientación. ánimo de aumentar el interés europeo por Espa- La iniciativa nunca estuvo de este lado del Atlánti- ña y abrir perspectivas para la siempre anhelada co. Con su actitud, los gobiernos latinoamericanos inclusión de su país a la Comunidad Económica simplemente crearon condiciones para que Espa- Europea. En la carta que en 1962 dirigió el Minis- ña tomara la iniciativa y le imprimiera una orien- tro de Asuntos Exteriores de España al Presidente tación a estos vínculos. del Consejo de Ministros de la Comunidad, se El segundo tipo de factores fue el resultado de la sostenía en concreto: “Creo de interés manifestar- nueva postura que asumió el Estado español en le que mi gobierno está convencido de que los relación con los países latinoamericanos. Sin lugar a nexos que unen a España con los países america- dudas, la historia común, la lengua, la religión y la nos no han de sufrir mengua con la integración cultura constituyen un trasfondo que explica el por en la Comunidad; antes al contrario, pueden ser análısıs polítıco nº 46 qué España ha tenido una sensibilidad y una predis- una positiva contribución para resolver los proble- posición particular hacia América Latina. Igualmen- mas planteados entre aquéllos y ésta”1. te, estas mismas circunstancias nos ayudan también A veces se quería llegar incluso más lejos a entender las razones que han impulsado a los como cuando se pretendía alcanzar una gobiernos latinoamericanos a recurrir a la carta triangulación de las relaciones. Un ejemplo de española cuando han tenido interés en intensificar esto se puede percibir en la utópica iniciativa de [26] los vínculos con el viejo continente. Pero de esta crear una Comunidad Atlántica, estrategia que se sensibilidad y de esta predisposición no se puede centraba en la conformación de un esquema de inferir que las relaciones se hayan mantenido tradi- cooperación triangular entre Europa, Estados cionalmente dentro de un alto perfil. En realidad, Unidos y América Latina. El pretexto era poder sólo en la década de los años noventa, Madrid entró hacer frente a la amenaza comunista. Pero, en a definir una política particular en relación con el realidad, esta triangulación debía servir para conjunto de América Latina. reforzar la soberanía española frente a Estados Un breve recorrido histórico nos demuestra con Unidos y estimular el diálogo y la interdependen- contundencia esta realidad. En épocas anteriores, cia entre ambas riveras del Atlántico, lo que de- España mantenía vínculos esporádicos con los bía contribuir a acrecentar el poder negociador países latinoamericanos, y a estas relaciones, cuan- de España frente a la CEE, ya que Madrid, por do no eran meramente formales, les asignaba un los vínculos históricos, debería asumir el papel carácter instrumental. Esta instrumentalización de de interlocutor y de puente natural entre Europa los vínculos se remonta a la dictadura de Primo de y América Latina. El carácter instrumental que Rivera, época cuando se planteó la iniciativa de Madrid le asignaba a las relaciones con América construir un bloque con los países latinoamerica- Latina no se limitaba a iniciativas para romper el nos, obviamente bajo el liderazgo de Madrid, para aislamiento y normalizar los vínculos con el resto otorgarle a España una posición más sólida en el de Europa. En ocasiones, también se utilizaba concierto de naciones durante el período de como mecanismo legitimador de determinadas entreguerras. En este diseño, América Latina no políticas internas. Este fue el caso cuando se representaba un interés de por sí, sino sólo en la ansiaba la reconstrucción de la España imperial y medida en que constituía un medio que contri- eterna, idea que debía contribuir a aumentar la buía a elevar el papel internacional de España en cohesión interna. el mundo. Las relaciones económicas tampoco escapaban Esta misma orientación mantuvo Franco du- a esta lógica. Los intercambios comerciales con rante su prolongada dictadura. Para romper el América Latina oscilaban de modo permanente. 1 Citado en: Truyol, Antonio. La integración europea. Idea y realidad. Madrid: Tecnos, 1972, p. 157.
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    estudios Aumentaban en momentosde mayor aislamiento ello se debió a que, en ese entonces, las elites internacional de España (casi un 20% a inicios de latinoamericanas tenían otras prioridades en ma- la década de los sesenta) y disminuían cuando se teria de política exterior y a que en España la multiplicaban los vínculos con Europa (10% en la clase dirigente y la opinión pública apostaron década de los años setenta, luego de que Madrid todas las fichas a crear las condiciones para que el suscribiera un acuerdo preferencial con la Comu- país ibérico fuese admitido como miembro de la nidad Económica Europea). La misma situación Comunidad Europea. De 1977, año que se presen- se observaba a nivel de las inversiones2. tó la solicitud formal de ingreso, a 1986, momento Esta situación comenzó a cambiar sutilmente a partir del cual España pasó a ser parte de las cuando se dio inicio a la transición democrática en estructuras comunitarias, se constituye un período el país ibérico. La política de los primeros gobier- en que la vida nacional y la política exterior espa- nos centristas mantuvo el referente de que España ñola comenzaron a comunitarizarse. Este involu- debía servir de puente entre Europa y América cramiento de España en una dimensión Latina. En ese sentido, las relaciones siguieron comunitaria, como referente y como práctica, inscritas en una perspectiva instrumental. Pero la sugiere que la evolución ulterior de las relaciones novedad que se presentó en estos primeros años con América Latina ya no puede seguir analizán- posfranquistas radicó en que el gobierno conserva- dose dentro de un esquema estrictamente bilate- dor de la Unión de Centro Democrático se propuso ral, pues comienzan a desplegarse a través del convertir la posición española en una especie de referente comunitario. análısıs polítıco nº 46 tercera vía, que además de reforzar el protagonismo español en política internacional, debía desvincu- LA NECESIDAD DE UN NUEVO MARCO DE lar a América Latina de la tensa dinámica de con- I N T E R P R E TA C I Ó N D E L A P O L Í T I C A E X T E R I O R frontación Este-Oeste3. En este plano, debía abrirse Uno de los temas que más ha concitado la aten- un espacio para reanudar relaciones más desintere- ción de los estudiosos de los temas internacionales sadas entre las partes. Como concluye Celestino del en las últimas décadas ha consistido en el diseño de Arenal: determinados marcos de interpretación de la polí- [27] tica exterior. El realismo, paradigma por largo De esta forma, la política iberoamericana se usó en tiempo predominante en este campo de estudios, ocasiones como una política de sustitución, al esti- ha privilegiado el accionar del Estado en la defini- lo de la política franquista, aunque con distinto ción y en la orientación de la política exterior. En acento, que tendía a llenar el eventual vacío que se esta perspectiva, la política exterior es entendida podía producir en la afirmación de la dimensión como el resultado natural del tipo y de la calidad europea de España mediante la apertura de una de recursos que posee un Estado, así como de la tercera vía. Otras veces se utilizó como una política posibilidad de articular estrategias para la realiza- de “presión” dirigida a reforzar la posición nego- ción de sus intereses nacionales. La teoría de la ciadora de España frente a la Comunidad Europea interdependencia considera que el Estado no es el y frente a Estados Unidos. Finalmente, se le asignó único agente en la vida internacional, pues existe la función de política de “legitimación” de la pro- una profusión de actores no estatales que también pia Unión de Centro Democrático a nivel interno, actúan en este plano. A diferencia de los realistas, buscando a través de un pretendido “progresismo” el Estado no es percibido como un actor unitario, lavar la herencia franquista que caracterizaba a pues en el interior del aparato estatal coexiste una parte significativa de sus miembros4. multiplicidad de agentes que poseen diversos gra- dos de influencia y disponen de variadas motivacio- Si estas nuevas orientaciones y usos que los nes en sus acciones. primeros gobiernos democráticos españoles le Estos paradigmas, concebidos en la época más asignaron a las relaciones no redimensionaron álgida de la Guerra Fría, sirvieron de importantes completamente los vínculos con América Latina, marcos analíticos de la política exterior, tal como se 2 Alonso, José A. y Donoso, Vicente. Efectos de la adhesión de España a la CEE sobre las exportaciones de Iberoamérica. Madrid: Ediciones de Cultura Hispánica, 1983, pp. 47-51. 3 Mujal León, Eusebio. “Iberoamérica en la nueva política exterior española”. En: AA.VV. Realidades y posibili- dades de las relaciones entre España y América Latina en los ochenta. Madrid: Ediciones de Cultura Hispánica, 1986. 4 Del Arenal, Celestino. La política exterior de España hacia Iberoamérica. Madrid: Editorial Complutense, 1994, p. 120.
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    practicaba en eseentonces. Sin embargo, eviden- Esta necesaria triangulación y la delimitación cian numerosas limitaciones a la hora de intentar de un marco de aproximación a la interrelación explicar la política exterior en el mundo posterior entre política exterior e integración, se vuelven a la caída del muro de Berlín. Las certezas de ayer tanto más importantes en la medida en que a lo han comenzado a desvanecerse. En esto un papel largo de la historia del proceso de construcción importante ha recaído, entre otros, en los avances comunitaria, América Latina se ha caracterizado que ha registrado la disciplina que dispone de por ubicarse en una posición poco privilegiada en marcos más sutiles de análisis; el papel que han la escala de preferencias internacionales de la desempeñado los medios de comunicación que CEE/UE6. Si, por el contrario, la región hubiera han trastocado los factores que tradicionalmente se gozado de una elevada prioridad por parte de la identificaban con la política exterior; la prolifera- UE, la situación sería otra por cuanto existirían ción de variados actores internacionales que le han claras orientaciones que se convertirían en mar- restado centralidad al Estado en la determinación de cos condicionantes para todos los estados miem- las orientaciones de actuación externa y, por último, bros de la organización en sus relaciones con el compromiso de numerosos países de Europa, Asia América Latina. y América con las estrategias de integración, que al Si en general, América Latina se encuentra en acentuar la interdependencia, han alterado la ante- una posición relativamente periférica en cuanto rior autonomía y soberanía en este campo. a las preferencias internacionales de la UE, una Esta última afirmación es de gran importancia situación parecida se observa cuando se pasa análısıs polítıco nº 46 para los propósitos de nuestro trabajo. La perte- revista a las preferencias internacionales de la nencia de España a la CEE/UE, su tardío ingreso, mayoría de estados de esta organización, para los que le impuso un conjunto de obligaciones que cuales América Latina, por diversas razones, previamente había sido asumido por los países tampoco constituye un área sensible de interés. fundadores, su compromiso con la profundización Este lugar de América Latina en las escalas de de la integración europea y la reiterada utilización preferencias internacionales de la Unión Euro- [28] de instrumentos comunitarios en sus estrategias pea y de la mayoría de los estados miembros de hacia terceros países, vuelven imperativo el estudio esta organización se convierte en un asunto tan- de las relaciones entre España y América Latina a to más importante cuando observamos que en través del referente comunitario. los últimos años se han fortalecido las institucio- En este campo, nos topamos, sin embargo, con nes y las prácticas de actuación externa de la UE un problema mayor. En el medio siglo de historia en el plano económico y político, lo que ha con- de la integración europea, desde el momento de llevado a que varios estados miembros de esta fundación de la Comunidad Económica del Car- organización opten por renunciar a diseñar una bón y el Acero, CECA, han aparecido importantes política propiamente latinoamericana porque marcos explicativos de la integración, pero son prefieren asumir de manera preferencial los todavía insuficientes los análisis que versen sobre vínculos con la región a través de los cauces co- la interrelación entre política exterior e integra- munitarios. ción, aun cuando todos ellos de modo tangencial En otras palabras, la consolidación de la inte- se refieran a la lógica de la actuación externa de gración europea y la transferencia de funciones los estados miembros o de la CEE/UE como un de los estados a los órganos comunitarios han todo. No obstante, la interacción entre ambas creado una situación en la cual varios estados variables es fundamental porque, como sostiene miembros han europeizado sus actividades hacia Robert Keohane, las instituciones actúan como América Latina. En este caso, el fortalecimiento marcos condicionantes del comportamiento de de un ámbito internacional comunitario no ha los estados, ya que éstas operan como un conjunto actuado como un multiplicador de oportunida- de reglas formales e informales, persistentes y des, sino como un reductor en la intensidad de las conectadas entre sí, que prescriben patrones de relaciones. Esto puede ejemplificarse con el caso comportamiento, limitan actividades y configuran alemán, país que del diseño de una política exte- las expectativas de los estados5. rior hacia América Latina en la década de los 5 Keohane, Robert. International Institutions and State Power. Essay in International Relations Theory. Bouder: Westview Press, 1989. 6 Véase Fazio Vengoa, Hugo. La política exterior de la integración europea. Bogotá: IEPRI y Siglo del Hombre Editores, 1998.
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    estudios ochenta pasó aotra en la cual ha preferido con- El 28 de julio de 1977, el gobierno español traer su presencia en la zona en beneficio de los presentó formalmente su solicitud de ingreso a la órganos comunitarios, lo que se ha traducido en CEE. A diferencia de otros temas de la agenda un debilitamiento de su presencia en la región7. exterior que daba lugar a profundas divisiones El estudio de las políticas exteriores de otros entre los españoles, como por ejemplo la partici- países de la UE nos sugiere ideas similares. Italia, pación en las estructuras de la OTAN, el ingreso a por ejemplo, ha propendido por realizar sus ac- la CEE despertaba un elevado nivel de consenso, ciones hacia América Latina a través del cauce por cuanto se asociaba a modernización: “El senti- comunitario, y se ha concentrado ante todo en la do profundo de la construcción europea se perci- dimensión económica, para lo cual se ha benefi- be de manera diferente visto desde España y visto ciado de la naturaleza básicamente económica de desde otros socios como Francia o Alemania. Para la UE en sus relaciones con los terceros países. En nosotros la idea de Europa está identificada con la este caso, aun cuando la región no ocupe una de modernización”9. posición privilegiada en la escala de preferencias Esta asociación entre Comunidad y moderniza- internacionales de Italia, podemos hablar de una ción asumía distintos sentidos, pero la mayor par- “política latinoamericana” que transcurre a través te de ellos eran compartidos por la mayoría de los del cauce comunitario. Sus principales agentes españoles. Pertenecer a la Comunidad significaba son los inversionistas italianos, interesados en establecer una clara demarcación con el dictato- abrir nuevos mercados de exportación, y los agen- rial pasado inmediato. La adhesión también re- análısıs polítıco nº 46 tes comerciales que ven oportunidades de nego- presentaba una garantía de la recién estrenada cio en América Latina8. democracia, y se pensaba como una marcha sin Estos ejemplos nos sugieren la idea de que retorno, lo que en los imaginarios alejaba aún para los países de la UE las relaciones con Améri- más a los españoles del pasado inmediato. La ca Latina se realizan parcial o totalmente a través participación en los órganos comunitarios era de los marcos comunitarios. De ello podemos entendida así mismo como un medio que contri- inferir que, no obstante el hecho de que España buiría a levantar nuevamente el estatus internacio- [29] se diferencie de estos casos en la medida en que nal de España. Por último, la pertenencia a la dispone de una orientación política concreta en Comunidad, además de las garantías económicas relación a América Latina, ella también transcurre que deparaba, era percibida como un factor que a través de este cauce comunitario. impulsaría un acelerado proceso de moderniza- ción de la economía española. L A I M P O R TA N C I A El ingreso de España a la Comunidad Económi- D E L A C E E / U E PA R A E S PA Ñ A ca representó nuevas oportunidades pero también Desde el momento en que se empezó a dejar grandes retos. Por una parte, se tradujo en una atrás el pasado franquista, los sucesivos gobiernos merma de autonomía en el manejo de la política españoles pusieron todo su empeño en hacer monetaria, en una severa disminución del poder realidad el ingreso de su país a la Comunidad. La de maniobra para atacar los graves problemas que adhesión se convirtió en un objetivo que debía enfrentaba la economía española, como el desem- concitar el esfuerzo de todas las fuerzas vivas del pleo, y se agudizó la dependencia externa en razón país. En este sentido, el caso español constituye de que numerosas empresas nacionales pasaron a una experiencia en materia de transición política, manos de inversionistas extranjeros, quienes esta- por cuanto la modernización económica y la con- ban interesados sobre todo en asegurar canales de solidación democrática debían conjugarse con distribución y de mercadeo para sus productos una orientación nueva en materia internacional, mediante la adquisición de empresas españolas. pivote del proceso general de modernización, Pero, por otra parte, el ingreso a la CEE forta- centrada en torno al tema de la adhesión. leció la modernización general del país, lo que se 7 Véase Hofmeister, Wilhelm. “Alemania y América Latina. ¿Relaciones sin emociones?”. En: Estudios Internacio- nales, año XXXI, No. 121-122, enero-junio de 1998. 8 Véase Fazio Vengoa, Hugo. El arco latino de la Unión Europa y sus relaciones con América Latina. Firenze: European Press Academic Publishing, 2001. 9 Westendorp, Carlos. “La política exterior de España: las prioridades permanentes y los nuevos conflictos”. Conferencia en el Instituto de Cuestiones Internacionales y Política Exterior, Incipe. 23 de febrero de 1996. Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores.
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    tradujo en unaliberalización económica, la armo- des inversiones en algunas compañías de avia- nización de la reglamentación de las operaciones ción latinoamericanas como Viasa, Ladeco y comerciales con las de los demás estados comunita- Aereolíneas Argentinas10. rios, impulsó la entrada de capital extranjero, esti- No obstante el cambio potencialmente cualita- muló los intercambios con los demás países tivo que representó la adhesión a la CEE para miembros de la Comunidad y modificó las relacio- redimensionar la modernización económica del nes externas, al fortalecer la presencia de España país, España tuvo también que asumir como pro- en el mundo y abrir un espacio para la multilatera- pia la lógica que la Comunidad le imponía a sus lización de sus relaciones internacionales. En la relaciones externas. Ello explica por qué en el política exterior se produjo un cambio de gran segundo lustro de la década de los ochenta, Espa- magnitud. Si tradicionalmente las acciones exter- ña no pudo definir una orientación clara hacia nas españolas se habían ejecutado a partir de un América Latina, ya que sus esfuerzos se encamina- esquema bilateral, con el ingreso a la CEE en ron a adecuarse a los patrones comunitarios. En 1986, a lo que se sumaba la previa incorporación este sentido, el ingreso a la CEE implicó grandes dentro de la estructura de la OTAN (1982), transformaciones que inhibieron la posibilidad de España asumía también una dimensión proseguir una senda “autónoma” a nivel interna- multilateral. A partir de este entonces, las rela- cional y se convirtió en un impedimento para ciones externas de España pasaron a conjugar definir una política propiamente latinoamericana. ambas dimensiones. Madrid tuvo que asumir los acuerdos preferen- análısıs polítıco nº 46 Otro cambio de gran importancia se presentó ciales con los países de la EFTA, con los asociados durante la fase de consolidación democrática. En de África, el Caribe y el Pacífico, ACP, y con el esta época de indiscutido predominio socialista se Mediterráneo. América Latina, región con la cual forjaron los cimientos de la internacionalización de el gobierno español deseaba reanudar sólidos España. El objetivo fundamental que se trazaron vínculos, quedaba al margen de los beneficios que los líderes españoles consistió en impulsar un ace- deparaban los acuerdos comunitarios. De ahí que [30] lerado proceso de modernización del país con el en la segunda mitad de los años ochenta los inter- objetivo tácito de crear las condiciones para el cambios comerciales con América Latina decre- ingreso de España en la CEE. La integración de la cieron (del 20% de las exportaciones españolas al economía española en la CEE significó la definitiva mercado no comunitario en 1980 a un 11% en apuesta por la internacionalización de la econo- promedio a finales de la misma década). El ingre- mía, tanto en el ámbito europeo, como a nivel so a la CEE se tradujo igualmente en una desvia- mundial. De esta manera, en un breve lapso de ción comercial en dirección de la misma Europa tiempo, la economía del país ibérico transitó de un comunitaria. Si en 1980 las exportaciones ascen- esquema de protección para convertirse en una dían a 8.080 millones de ecus, en 1997 habían economía abierta e inserta en uno de los principa- alcanzado la impresionante cifra de los 67 mil les centros económicos y financieros mundiales. millones de ecus. La tarea no era para nada fácil. Internacionali- Esta necesaria adaptación a la lógica comunita- zar las empresas españolas representaba grandes ria es uno de los factores que permite compren- retos, ya que por lo general eran empresas de der por qué las relaciones de España con América tamaño mediano, con escasa competitividad y Latina objetivamente no pudieron despegar en especializadas en sectores que enfrentaban una esas circunstancias, y por qué estos vínculos no aguda competencia por parte de países del Asia- pueden analizarse al margen de la comunita- Pacífico, el Mediterráneo y América Latina. Por rización de la política y la economía españolas. esta razón, la estrategia española de internacio- Por más que en determinadas circunstancias los nalización tuvo que basarse en un conjunto de gobernantes quisieran darle una mayor significa- firmas muy específicas, localizadas en áreas tales ción a estas relaciones, la comunitarización ha como los servicios o las telecomunicaciones, intervenido, a veces, en un sentido contrario. El que parecían ofrecer mejores perspectivas y en comportamiento de las exportaciones españolas las que el sector público español disfrutaba de desde entonces hasta la fecha ha mantenido esta ciertas ventajas comparativas. Uno de estos misma tendencia, tal como puede observarse en el ejemplos fue Iberia, empresa que realizó gran- cuadro 1. 10 Boix, Carles. Partidos políticos, crecimiento e igualdad. Estrategias económicas conservadoras y socialdemócratas en la economía mundial. Madrid: Alianza, 1996, p. 199.
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    estudios c ua dr o 1 En síntesis, para España el ingreso a la CEE/ expor taciones de españa en porcentajes UE constituyó un objetivo fundamental para im- 1997 1998 1999 2000 primirle una reorientación general al país. En Países área Euro 58,6 59,8 60,2 58,5 buena medida, los primeros cinco años, hasta Países UE no euro 10,7 11,1 10,1 11,1 finales de la década de los ochenta, las autorida- Europa Central y Oriental 1,6 1,8 1,8 2,1 des españolas estuvieron sumergidas en los temas América del Norte 4,8 4,6 4,8 5,3 comunitarios y sólo a partir de los noventa comen- América Latina 6,4 6,6 6,1 6,1 zaron a disponer de condiciones para promover Asia 7,5 5,7 5,7 5,9 una política exterior más clara y enfática hacia los África 3,5 3,7 3,6 3,3 países latinoamericanos. Otros 6,9 6,7 7,7 7,7 Fuente: Dirección General de Política Exterior, Ministerio de A M É R I C A L AT I N A E N LO S I N I C I O S Economía. D E L A P O L Í T I C A E U R O P E A D E E S PA Ñ A Como España se encontraba absorta en las polí- No tardó mucho España en comenzar a con- ticas y estructuras comunitarias, en la segunda vertirse en un país con una gran capacidad de mitad de la década de los ochenta, la política lati- incidencia dentro de los marcos comunitarios. noamericana de España se realizó fundamental- Esto fue el resultado del acelerado y adecuado mente a través de los referentes comunitarios. ajuste a las instituciones y políticas comunitarias Desde el mismo momento en que ingresó España a análısıs polítıco nº 46 en las que España alcanzó sus objetivos en tiempo la CEE, los gobiernos españoles intentaron conver- récord. Pero también desempeñó un gran papel tir su participación dentro de esta organización en el hecho de que España de modo muy enfático se un mecanismo potenciador de los vínculos con ha declarado siempre como un país integracio- América Latina. Dado que la calidad de las relacio- nista, es decir, es un país que aboga por una ma- nes entre la CEE y América Latina era baja, Madrid yor profundización del proceso de integración, lo se propuso convertir a su país en el intensificador que lo ubica junto a países como Alemania, Fran- de los vínculos entre las dos regiones. Pero la filo- [31] cia, Bélgica e Italia. En tal sentido, los sucesivos sofía que subyacía a estas relaciones parecía que gobiernos españoles han sido firmes defensores empezaba a dejar atrás el uso instrumental que de ampliar los ámbitos de acción comunitario antes se le asignaba. “Quiero dejar bien en claro – incluyendo la Política Exterior y de Seguridad señaló el Ministro de Asuntos Exteriores, Fernando Común, PESC. Pero, por su tardío ingreso a la Morán12– que España no intentará actuar como organización, España tuvo que saber definir clara- puente. Más bien desearíamos que nuestra activa mente sus preferencias nacionales en el contexto participación en Europa y en las instituciones euro- comunitario, lo que la ha llevado también a sos- peas fuera una fuerza impulsora, la ocasión para tener posiciones a veces afines al interguberna- un cambio de dirección audaz en las relaciones mentalismo. entre Europa y América Latina”. Esta vinculación Desde el ingreso a la CEE/UE, España pudo entre la dimensión europea y América Latina lo beneficiarse de la Cooperación Política Europea y resumió claramente el Ministro de Asuntos Exterio- después de la Política Exterior y de Seguridad res, Carlos Westendorp en su conferencia “España Común en los siguientes planos: dispuso de un entre Europa e Iberoamérica” de febrero de 1996: perfil internacional inalcanzable en el caso de “En 1986 la Comunidad Europea “descubre” a países pequeños o periféricos, gozando así de América Latina, reforzando desde entonces esta mayor prestigio y de posibilidades de liderazgo; dimensión de su proyección exterior. Desde la logró introducir los intereses particulares en una Unión Europea tenemos una mayor presencia e agenda europea convirtiéndolos, de esta manera, influencia en América Latina. Y gracias a nuestra en problemas comunitarios y le permitió justificar dimensión iberoamericana tenemos también más ante la opinión pública nacional la adopción de peso en Bruselas”. políticas impopulares con base en la existencia de A partir de estos años, comenzaron a presen- una posición europea11. tarse algunos importantes cambios en las relacio- 11 Barbé, Esther. “La cooperación política europea: la revalorización de la política exterior española”. En: Gillespie, Richard (et al.). Las relaciones exteriores de la España democrática. Madrid: Alianza, 1986, p. 156. 12 Actividades, textos y documentos, 1983. Archivo del Ministerio de Asuntos Externos.
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    nes entre laComunidad y América Latina. Es exagerar el poder de España dentro de la Comu- indudable que en varios de estos campos España nidad y, de la otra, si esta mejora se produjo fue desempeñó un papel decisivo. Los logros más porque desde inicio de la década de los ochenta importantes alcanzados fueron: el incremento de el interés europeo por América Latina había cre- la cuantía de los fondos de apoyo y cooperación; cido sustancialmente. El inicio del ocaso de las la suscripción de acuerdos de tercera generación dictaduras militares, la revolución sandinista, la con varios países latinoamericanos, los cuales guerra de las Malvinas, la crisis de la deuda, etc., ampliaban los campos de la cooperación; el ma- despertaron el interés por la región. En particular, yor respaldo a los procesos de integración en que los gobiernos de Francia y Alemania habían mos- se estaban comenzando a comprometer varios trado mucha sensibilidad frente al problema cen- estados latinoamericanos; la incorporación de troamericano. Es más, el segundo le dio un algunos países de la región al acuerdo de Lomé; sentido muy concreto a una acción política pro- la inauguración de nuevas delegaciones de la piamente latinoamericana que antes era práctica- CEE/UE en varias capitales latinoamericanas; la mente era inexistente y que después con las multiplicación de los contactos de los miembros transformaciones en Europa del Este nuevamente del Parlamento Europeo con homólogos latinoa- desapareció. mericanos; la institucionalización del diálogo Tampoco se puede ignorar que además de entre la CEE y América Latina, como el Grupo de España existen otros múltiples instrumentos que Río; el diseño de regímenes preferenciales a los enlazan a América Latina con Europa. De mucha análısıs polítıco nº 46 países de América Central, y posteriormente la relevancia han sido los vínculos que se han esta- creación de estrategias de fomento a las exporta- blecido a través de los partidos políticos, las agen- ciones de los países que luchan contra el flagelo cias para el desarrollo, las fundaciones, etc., que del narcotráfico. delimitaban unos marcos específicos en los que se Esto supuso un gran cambio, porque hasta la desenvolvían las relaciones entre ambas regiones. fecha la Comunidad consideraba a los países lati- Pero además de esto, el argumento de las rela- [32] noamericanos como un grupo de países no asocia- ciones especiales entre España y América Latina dos, con los cuales no mantenía ninguna relación enfrentaba tres obstáculos mayores: de una parte, especial, lo cual los ubicaba en un lugar periférico el contenido económico de la relación especial en la escala de preferencias internacionales de la entre España y América Latina era muy reducido y, CEE. Para España, el hecho de que la CEE desa- puesto que el experimento de integración europeo rrollara una línea concreta de acción en relación era básicamente una empresa económica, a lo que con los países latinoamericanos revestía una gran se sumaba el hecho de que los países latinoameri- importancia, ya que le permitía conciliar dos canos ansiaban sobre todo facilidades comerciales y orientaciones de su política exterior: la comunita- financieras, el papel que en este plano podía des- ria y la latinoamericana. Así lo sostenía el Ministro empeñar España no era muy grande. de Asuntos Externos de España, Fernando Morán, En síntesis, cuando en la Conferencia Ministerial de San José, señaló: “Hoy por primera vez, podemos ver cómo el peso y la influencia de España en América Lati- convergen los dos ejes centrales de la política na no tiene equivalencia con su peso e influencia exterior española; cómo no sólo no hay contradic- económica. Hecho que puede servir para explicar ción entre nuestra vocación europea y nuestra algunos de los problemas de la política iberoame- vocación americana, sino que es posible que Espa- ricana de España, así como para percibir el estre- ña aporte una contribución sustancial a este nue- cho margen de maniobra que existe para que las vo diálogo por el que España siempre abogó no iniciativas españolas incidan en un cambio de las sólo en Europa, sino también en América”13. relaciones entre la Comunidad Europea y América Si buena parte de estos éxitos cosechados en Latina, que adolecen del mismo desequilibrio las relaciones CEE-América Latina pueden abo- entre los ámbitos político y económico14. narse a España, ello no debe interpretarse, como ha sido habitual, como que su ingreso fue el fac- Por último, y esto es sin duda un tema funda- tor potenciador de los vínculos entre las dos mental, los sucesivos gobiernos españoles no tar- riveras del Atlántico. De una parte, porque sería daron en darse cuenta de que era necesario 13 Revista de Estudios Internacionales. No. 2, 1985, p. 514. 14 Del Arenal, Celestino. Ob. cit., p. 108.
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    estudios fortalecer los vínculosentre la UE y América Lati- ca Latina. En síntesis, aunque quizás no fuese el na, pero sólo hasta determinado punto, hasta que propósito, los gobiernos españoles terminaron la región hiciese parte de las políticas externas de convirtiendo a su país en un nuevo puente en la la Comunidad. Sin embargo, no se podía trascen- relación triangular CEE-España-América Latina. der un dintel que amenazara la autonomía del país ibérico en sus vínculos con América Latina, C O M U N I TA R I Z A C I Ó N Y L A E U R O P E I Z A C I Ó N por cuanto ello dejaría de reportarle un capital en DE L AS RELACIONES EX TERNAS términos de influencia política tanto en América Las relaciones de España con América Latina Latina como dentro de la CEE/UE. encontraban una dificultad adicional para entrar Es decir, el ingreso de España y el énfasis latino- en una etapa de definición: las innumerables alte- americano en su política comunitaria simplemente raciones que se producían en la vida nacional espa- sirvió de estímulo para que se multiplicaran estos ñola y en el agitado escenario internacional variados contactos que ya existían entre Europa y redundaban en numerosas redefiniciones de los América Latina. Si finalmente América Latina escenarios en los que se desenvolvían estas relacio- pudo obtener un mejor margen de negociación nes. Tras la muerte del general Franco, España con la CEE/UE, eso sin duda se debió a la mayor ingresó en un período de transición democrática, sensibilidad que previamente existía en Europa que se tradujo en una reorientación de la política con respecto a los problemas latinoamericanos, al internacional. Cuando este proceso se encontraba papel que ha desempeñado la política defendida en una fase más o menos avanzada, España ingresó análısıs polítıco nº 46 por los diferentes gobiernos españoles, así como al en la Comunidad Europea, lo que implicó sobrelle- hecho de que Madrid supo ubicar a su gente en los var profundas reformas en el plano interno y puestos clave de la toma de decisión comunitaria redefinir sus ejes de acción internacional. Nueva- frente a los países terceros. mente, cuando se creía que España se había “nor- Pero en sí, el objetivo de España en este plano malizado” y era un país comunitario íntegro en era a través de una multiplicación de los contactos términos de comunitarización, se produjo el fin de entre la CEE/UE y América Latina, ofrecer garan- la Guerra Fría, lo que transformó radicalmente el [33] tías económicas a los países latinoamericanos, escenario internacional, y surgió en algunas capita- insertarlos en ámbitos prioritarios de las relacio- les europeas, entre ellas Madrid, el síndrome de la nes externas europeas, lo cual, en su momento, “marginalización”. Igualmente, el inicio de la déca- producía un reforzamiento de España, y, de este da de los noventa trajo consigo el ambicioso pro- modo, tenía un impacto considerable en las esfe- grama de la moneda única, y para un país de ras económicas y políticas del país15. desarrollo medio como España esto se tradujo en En la medida en que para América Latina la que los nuevos propósitos comunitarios coparon calidad de los vínculos con otros países más pode- buena parte de su agenda internacional. Por últi- rosos era un asunto estratégico, y que de hecho mo, si bien es todavía apresurado sacar conclusio- España representaba un interés limitado, Madrid nes definitivas, el ataque terrorista contra las Torres recurrió a diferentes maniobras con el propósito Gemelas y el edificio del Pentágono se ha traduci- de triangular a través del país ibérico las relaciones, do en un cambio de gran magnitud en la vida in- lo que implicaría un acrecentamiento de su papel ternacional, con profundas transformaciones a internacional y un posicionamiento estratégico en nivel geopolítico, lo cual dará lugar a la aparición los vínculos interatlánticos. Por eso es que desde el de un nuevo contexto en el que deberán desenvol- momento mismo de adhesión de España a la CEE verse las relaciones entre España y América Latina. se produjeron declaraciones de intenciones, muy Lo que sí se puede concluir de modo parcial es ricas en generalidades, aun cuando no hubo ningu- que cada uno de estos giros ha dado como resulta- na medida concreta que alterara la posición no do modificaciones sustanciales en las relaciones prioritaria de nuestros países para la CEE. Si en entre España y los países latinoamericanos y por este campo no se produjeron variaciones mayores, ello no podemos verlas como un proceso conti- se debe reconocer que a nivel político España lo- nuo y lineal sino como un intenso esfuerzo de gró intensificar las relaciones entre la CEE y Améri- problematización y redefinición. 15 Maqrch Pijol, Juan Antonio. “The making of the Ibero-american Space”. En: Roy, Joaquin y Galinsoga Jordà, Albert (editores). The Ibero-American Space. Dimensions and Perceptions of the Special Relationship betweeen Spain and Latin America. Miami: Universidad de Miami y Universidad de Lleida, 1997, p. 15.
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    El cambio queafectó de modo más directo la promoción de valores, pero no se avanzó mayor- política exterior española en la década de los años mente en lo relativo a los instrumentos para la noventa fue la consolidación de la integración puesta en marcha de esta política exterior común. comunitaria, tal como quedó esbozada con la Ello ha ocasionado consecuencias de dos tipos: de aprobación del Tratado de la Unión, que supuso una parte, ha fortalecido la asociación entre la la formalización de nuevos ambientes en los cua- política europea con un conjunto de valores. les se despliegan las tendencias integracionistas. Esto tiene una importancia capital para entender El énfasis en lo diplomático en vez de los instru- las relaciones entre España y América Latina por mentos coercitivos, la centralidad de la mediación cuanto éstas no transcurren al margen de la en la resolución de conflictos, la importancia de comunitarización. En reiteradas oportunidades, las soluciones económicas de largo plazo a los las dos direcciones convergen para aumentar el problemas políticos, y la necesidad de los pueblos poder negociador de España en el seno de los de determinar por sí mismos su propio destino, órganos comunitarios y, en otras, su participación todo esto contradice las normas de una política de en la CEE/UE se convierte en un referente de superpotencia16. acción para el desarrollo de su política latinoame- ricana. De ahí que hayan surgido grandes expectativas El tratado de la Unión, en su Título Quinto, entre las naciones en transición y los países de convirtió la Política Exterior y de Seguridad Co- África, Asia y América Latina, e incluso entre nu- análısıs polítıco nº 46 mún en un pilar de la Unión Europea, sin llegar a merosos actores internos, en torno a la transfor- constituirlo en un componente del tronco común mación de la Unión Europea en un actor que comunitario. Conviene recordar que este tratado participe más decididamente en la definición del no dispone de un zócalo común, sino que consta sistema mundial en proceso de conformación. de tres pilares: el primero, el propiamente comu- De la otra, la carencia de adecuados instru- nitario de tipo supranacional, se refiere a la unión mentos de acción creó una brecha entre las ex- [34] económica y monetaria, lo que se ha traducido en pectativas internacionales que ha despertado y las una transferencia de soberanía a los órganos capacidades17, que refleja una contradicción entre supranacionales (la unión financiera con el surgi- los propósitos y ambiciones de los gobiernos de miento de la moneda única y del Banco Central los estados miembros de la UE para desempeñar Europeo); el segundo, abarca los problemas rela- un papel más importante a nivel internacional y cionados con la política extranjera y de seguridad su renuencia a ir más allá del esquema común, y el tercero, trata sobre la cooperación intergubernamental. intergubernamental en materia de justicia y de En términos generales, la PESC se caracteriza asuntos internos. Esta división en pilares obedece porque las decisiones se adoptan por unanimidad, a diferentes tipos de interrelación que se produ- lo que en principio permite que cualquier país cen entre estos tres ámbitos: el primero es propia- pueda obstaculizar una acción común y concerta- mente comunitario y supranacional, mientras que da. Al igual que la Cooperación Política Europea, los otros dos quedaron amarrados en lo funda- el Tratado de la Unión establece que la Comisión, mental a la negociación intergubernamental. en calidad de “asociado pleno” a la PESC, dispone El artículo J.1 del Tratado de Maastricht define de la capacidad de iniciativa, determina que el los objetivos de la Política Exterior y de Seguridad Parlamento Europeo debe ser informado por la Común: reforzar la seguridad de la Unión y de sus respectiva Presidencia de la Unión y puede formu- estados miembros, mantener la paz y fortalecer la lar recomendaciones sobre la materia. Pero, a seguridad internacional, promover la cooperación diferencia de lo que ocurre en otros ámbitos de la internacional, el desarrollo y el reforzamiento de Unión, la Comisión no es responsable de la la democracia, del Estado de derecho, los dere- implementación de las políticas externas. Igual- chos humanos y las libertades fundamentales. mente, el tratado deja al Parlamento Europeo al La PESC fue definida por el Tratado de margen de la toma de decisiones de la PESC. Éste Maastricht en relación con los temas de defensa y debe ser consultado por la Presidencia en los 16 Hill, Christopher y Wallace, William. “Introductions. Actors and Actions”. En: Hill, Christopher (editor). The Actors in Europe’s Foreign Policy. Londres: Routledge, 1996, p. 9. 17 Hill, Christopher. “The capability-expectations Gap or Conceptualizing Europe’s International Role”. En: Journal of Common Market Studies. Vol. 31 No. 3, septiembre de 1993.
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    estudios aspectos fundamentales yen las elecciones básicas acometido en los últimos años (el Tratado de de la PESC. Su comité de asuntos externos, seguri- Maastricht y el de Ámsterdam) corroboran el dad y política de defensa mantiene reuniones predominio del Estado en la definición de la polí- periódicas cuatro veces al año con la Presidencia. tica exterior de la UE en la medida en que los Una de las innovaciones que en la materia temas fundamentales se negocian en las instancias introdujo el Tratado de Maastricht fue el compro- intergubernamentales. Existe, sin embargo, un miso de los estados miembros en alcanzar posicio- consenso cada vez más evidente de que no se trata nes comunes y el hecho de que una vez que estas de un Estado, tal como lo definían los realistas, disposiciones han sido acordadas se convierten en sino de “un Estado activo, capaz de aprender, de obligaciones para los países integrantes. La dife- adaptarse y de cambiar en el marco de las limita- rencia en el fondo radica en que la cooperación ciones y oportunidades institucionales y normati- en el anterior esquema “estaba enfocado para vas que le ofrece, de una manera altamente desarrollar políticas conjuntas (...) la PESC intro- desarrollada, la Unión Europea”20. duce un mecanismo que determina cómo los El proceso decisorio ha evolucionado hacia lo doce deben llevar a cabo sus acciones”18. que Keohane y Hoffmann han denominado un Varios factores intervienen en el hecho de que la intergubernamentalismo supranacional, donde lo política exterior prosiga vinculada mayoritariamente a de supranacional “se refiere exclusivamente a la una dimensión intergubernamental, pero queremos toma de decisiones por mayoría, a la primacía del destacar sólo uno: el carácter intergubernamental derecho comunitario sobre los derechos internos análısıs polítıco nº 46 de la PESC se explica por la gran heterogeneidad de y la supervisión del Tribunal de Justicia de la acti- intereses de los países miembros y por la importancia vidad comunitaria, y no identifican –como el diferencial que le asignan a ciertos actores extraco- neofuncionalismo en su primera etapa– la munitarios. Para algunos estados de la UE, por ‘supranacionalidad’ con la meta federal”21. ejemplo, el desarrollo de una política exterior y Esta tesis es plenamente válida para el análisis de seguridad común debería convertir a la Unión de la PESC, ya que si bien los estados siguen ejer- Europea en un émulo de los Estados Unidos, y ciendo el principal poder decisorio a través del [35] con ello se reduciría sustancialmente el papel del Consejo, con el Tratado de Ámsterdam la UE ha hegemón del norte en los asuntos europeos, en ampliado sus funciones a través de un mayor po- condiciones que para otros la presencia de Wa- der de control por parte del Parlamento, con la shington constituye un factor de equilibrio en el creación de una institucionalidad anexa a la Co- viejo continente y frena las veleidades hegemó- misión (la dirección general I A, encargada de nicas que puedan tener algunos estados europeos. hacer un seguimiento de la PESC) y la más recien- Igualmente, no siempre existe un marcado interés te designación de un PESC, en la persona de Ja- en que las regiones o temas sensibles para un país vier Solana, cuyo papel consiste en contribuir a la miembro sean parte de los dispositivos comunita- formulación, elaboración y ejecución de las deci- rios, por cuanto su comunitarización puede siones políticas, así como actuar a nombre del entrañar una pérdida de autonomía en ese cam- Consejo y a solicitud de la Presidencia y conducir po. Esto lo constató claramente el antiguo Mi- el diálogo político con terceros países. nistro de Asuntos Exteriores de España, cuando Pero la gran paradoja que enfrenta Europa señaló: “España debe ser muy cuidadosa, por- consiste en que la relación entre los estados y los que corre grandes riesgos si las áreas de interés órganos comunitarios se ha vuelto más compleja de España quedan incluidas en fórmulas de ya que en la década de los noventa se asistió a un mayoría calificada”19. reforzamiento de las instituciones comunitarias lo Tanto la experiencia de la PESC como la lógica que ocurrió de modo paralelo al fortalecimiento que subyace en las grandes reformas que se han de los estados miembros. “Europa –señalaba hace 18 Hord, Douglas. “Developing the Common Foreign and Security Policy”. En: International Affairs Vol. 70 No. 3, 1994, p. 418. 19 Ordóñez, Fernández. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. No. 169, 9 de noviembre de 1990, pp. 5087- 5088. 20 Smith, M. “The European Union and a Changing Europe: Establishing the Boundaries of Order”. En: Journal of Common Market Studies. Vol., 34 No. 1, 1996, p. 10. 21 Citado en: Salomón, Mónica. “La PESC y las teorías de la integración: las aportaciones de los ‘nuevos intergu- bernamentalismos”. En: Revista Cidob d’Afers Internacionals. No. 45-46. Barcelona: Fundación Cidob, 1999, p. 213.
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    algún tiempo elMinistro de Relaciones Exteriores Las tensiones que resultan de la integración de Italia, Lamberto Dini– enseña que la soberanía económica y de las perspectivas interguberna- renace en la forma de la supranacionalidad, en el mentales en el ámbito de la política exterior pue- marco de una cooperación internacional basada den resolverse parcialmente si se introducen dos en la interdependencia y la reciprocidad”22. nuevos conceptos: el de comunitarización y el de La dinámica de construcción de la integración europeización, y si la noción de intereses naciona- europea demuestra que ésta no puede inter- les –término que porta una inmensa carga pretarse como un juego de suma - cero, como si lo valorativa e ideológica, que es inoperante en un que se gana en un nivel se pierde en el otro. Más contexto de integración y menos aún en un mun- bien, siguiendo a Paul Taylor, puede sostenerse que do como el actual en el que se asiste a numerosas en la mecánica de la construcción comunitaria el redefiniciones de los contenidos y de los objeti- Estado y la CEE/UE se refuerzan mutuamente, vos internacionales por parte de los estados– la “cuanto más alto es el grado de intergubernamen- sustituimos por el concepto de preferencias in- talismo, mayor es el grado de integración que pue- ternacionales, noción más cambiante y menos de tolerarse; cuanto mayor es el grado de rígida y, por tanto, más flexible para adaptarse a integración, más fuertes son las manifestaciones los nuevos entornos internacionales. del intergubernamentalismo”23. La comunitarización, en el sentido que im- Es, en esta perspectiva, que pueden distinguir- plica una transferencia de soberanía a los órga- se diferentes dimensiones de la política exterior nos supranacionales, es una categoría análısıs polítıco nº 46 europea comunitaria. Los órganos comunitarios operativa para el ámbito económico y financie- tienen competencia directa en materia internacio- ro, donde el centro de gravedad del poder ha nal sólo en el plano comercial, en materia de tendido a desplazarse hacia las instituciones cooperación y asistencia, lo cual ata estas estrate- supranacionales, y donde los estados han teni- gias a la lógica supranacional. De otra parte, la do que consentir la transferencia de parte de PESC constituye un componente diferente que se su soberanía a los órganos comunitarios, como [36] realiza a través de la negociación interguber- único procedimiento a través del cual buscan namental, lo que abre un amplio abanico de posi- satisfacer determinadas preferencias a nivel bilidades para la realización de las preferencias regional e internacional. La europeización nacionales por parte de los países miembros. Por alude a la modalidad de integración que preva- último, subsiste una dimensión eminentemente lece en los otros dos pilares del Tratado de la bilateral en el relacionamiento externo por parte Unión, en los que en lo fundamental no se ha de los estados miembros. abandonado la soberanía en favor de los órga- En este sentido, el avance en la construcción nos comunitarios. En este sentido, la europei- comunitaria, al tiempo que ha transferido nu- zación deja abierta la posibilidad de una merosas funciones a los órganos supranacio- eventual transferencia posterior de competen- nales, también ha mantenido abierta una serie cias a la UE, pero recalca, al mismo tiempo, el de intersticios a través de los cuales los estados mantenimiento de una alta cuota de soberanía miembros realizan sus intereses y ejecutan su en materia de política exterior en manos del política exterior. La integración, en este plano, Estado 24. debe entenderse como un juego de suma positi- La política exterior se europeiza cuando la va: la comunitarización ocasiona un aumento CEE/UE se convierte para el conjunto de sus del papel de los estados tanto dentro de la estados miembros en un sistema internacional CEE/UE como en función de la dinámica mis- que les permite expresar y realizar parte impor- ma de la integración. Para entender este punto tante de sus preferencias nacionales y proyectarlas debemos involucrar un par de conceptos que al plano externo. En principio, la negociación en nos ponen en evidencia las disimilitudes en la política exterior no es un juego de suma – cero, dialéctica Estado - supranacionalismo en el caso por cuanto esta “renacionalización” de las prefe- europeo. rencias internacionales puede reforzar la autori- 22 Dini, Lamberto. “L’Europa e l’America nell’età della globalizzazione”. La Habana 10 de junio de 1998, archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia. 23 Taylor, Paul. The European Union in the 1990’s. Oxford: Oxford University Press, 1996, p. 25. 24 Mosrisse-Schilbach, Melanie. L’Europe et la Question Algérienne. París: PUF, 1999, capítulo primero.
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    estudios dad de laUnión Europea en la escena internacio- Por una parte, España busca un espacio propio del nal. Es, en este sentido, que la europeización ro- ámbito CPE y, por otra parte, define con claridad bustece el papel del Estado y permite alcanzar una agenda propia (Mediterráneo y América Lati- objetivos que difícilmente podrían conseguirse de na), diferente de la agenda prioritaria en la CPE manera individual. (Europa Central y Oriental). La diplomacia espa- ñola actúa motivada por dos factores: la búsqueda EUROPEIZACIÓN COMO de un mayor estatus internacional (potencia me- “ P O L Í T I C A E X T E R I O R I N T E R N A” dia) y la percepción de ser un país periférico en la Podemos distinguir varias modalidades de Nueva Europa25. europeización. De una parte, se expresa como en una política exterior interna a la UE en la Otro ejemplo de esto lo encontramos en la medida en que a través de ella los estados idea de constituir una comunidad iberoamericana miembros persiguen ciertos objetivos dentro que se ha propuesto crear un espacio iberoameri- del espacio comunitario y modifican así su cano que, con el tiempo, pueda derivar hacia la posicionamiento internacional. Para un país conformación de una comunidad genuina. Esta como España, la europeización significa un comunidad no ha sido pensada como un proceso medio de maximización de la protección que de integración o como una alianza económica o provee un grupo más poderoso, al tiempo que política, sino simplemente como un espacio de aumenta la posibilidad de ejercer una mayor concertación de países con una historia, lengua y análısıs polítıco nº 46 influencia sobre los socios más grandes. Como cultura comunes, con el propósito de favorecer la ya lo hemos señalado, desde varios ángulos se interdependencia económica y cultural, fortalecer puede sostener la tesis de que la integración en la democracia y elevar el papel del conjunto en el las estructuras comunitarias constituye un fin en escenario internacional. sí de la política española. Es el mercado donde Las cumbres iberoamericanas que han sido su realiza más de las dos terceras partes de su co- corolario han estimulado el surgimiento de este mercio exterior, en calidad de país de desarro- nuevo tipo de vinculación inexistente en el pasa- [37] llo medio dentro de la organización se ha do. Los contactos regulares que de ahí se han beneficiado de la transferencia de recursos fi- desprendido han permitido ampliar la cobertura nancieros y tecnológicos, es el lugar de origen de acción de España en el continente americano, de la mayor parte de la inversión extranjera y con sus resoluciones se ha ido conformando el directa y la pertenencia a la organización ayuda espacio iberoamericano en ámbitos específicos. a realzar su imagen internacional. No obstante la significación política de estas cum- La política española hacia América Latina se bres, se ha podido observar en los últimos años un convierte en una política exterior interna, en la agotamiento de las mismas. medida en que la relación especial con los países Existen varias razones de fondo que explican el del continente americano maximiza el poder languidecimiento de este tipo de encuentros. negociador de España dentro de la UE. En alto Desde un punto de la política exterior española, grado la política latinoamericana de España en los principal gestor del espacio iberoamericano, el años noventa estuvo motivada por los profundos tema de lo iberoamericano sólo existe y se experi- cambios que tuvieron lugar en el continente euro- menta a nivel de las cumbres, pero éste no hace peo tras la caída del muro de Berlín. La intensifi- parte de una verdadera política de Estado. Como cación con los países de la “otra” Europa aumentó señala un analista español, el temor de marginamiento de España en el con- cierto europeo. América Latina, en este sentido, Nunca se ha aceptado plenamente lo iberoameri- se convirtió en la estrategia utilizada por Madrid cano de forma incluyente y (...) su más alto nivel para mantener cierta capacidad de incidencia en alcanzado han sido únicamente las cumbres ibero- las agendas comunitarias. americanas. La política exterior española hacia Iberoamérica ha sido tradicionalmente una políti- La inflexión de 1989, determinada por el final de ca exterior no incluyente, en el sentido de que no la Guerra Fría, reorienta la diplomacia española. siempre se han tenido en cuenta los intereses de 25 Barbé, Esther. “De la ingenuidad al pragmatismo: 10 años de participación española en la maquinaria diplomática europea”. En: Revista Cidob d’Afers Internacionals. Nos. 34-35. Barcelona: Fundación Cidob.
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    los países yde las sociedades civiles iberoamerica- utilidad que se le asigna a Cuba, país en el cual han nas. Todo ello ha generado un discurso retórico, a desempeñado un papel destacado las pequeñas y veces falto de sentido práctico, y que ha propicia- medianas empresas. Según estimaciones de la Aso- do una cierta incomprensión26. ciación de Empresarios Españoles en Cuba, las inversiones directas extranjeras españolas ascen- Este carácter no incluyente del tema de lo dían en 1995 a unos 12 mil millones de pesetas. El iberoamericano se explica por el carácter funcio- número mayor de empresas localizadas es de tama- nal que en alto grado Madrid le asigna a las rela- ño mediano y pequeño. Según han manifestado ciones con los países latinoamericanos: constituye algunos empresarios, Cuba ha sido la primera ex- un mecanismo a través del cual Madrid fortalece periencia internacional de algunas empresas que su papel de interlocutor natural entre Europa y posteriormente han invertido en México, Argenti- América, mantiene la centralidad del país ibérico na y Marruecos28. en la triangulación de las relaciones, con lo cual Desde una perspectiva institucional, la euro- eleva sus márgenes de actuación a nivel interna- peización es una política exterior interna que cional y aumenta su capacidad negociadora en el conlleva a una compleja interpenetración de las seno de la CEE/UE. instancias que participan en su definición y, por Esta misma circunstancia se observa en la lógi- tanto, conduce a una redefinición de la insti- ca de las relaciones económicas que Madrid man- tucionalidad estatal para ajustarla a las necesida- tiene con los países latinoamericanos, las cuales, a des de la integración. En este plano, se observa análısıs polítıco nº 46 diferencia de lo que ocurre en el plano político, que la europeización ha conducido a una se realizan a través de un cauce bilateral. Ello se comunitarización de las distintas dependencias explica porque la triangulación de las relaciones estatales y a que éstas actúen como una esponja económicas se encuentra aún en un estado inci- que moldeablemente permita la interacción de piente y sólo se ha alcanzado un acuerdo relativa- los distintos niveles institucionales. Esta prolife- mente sólido de la UE con México. Pero más ración de intersticios a través de los cuales [38] importante aún es el hecho de que América Lati- interactúan los ámbitos comunitarios y los nacio- na se ha convertido en un objetivo principal en el nales ha conducido igualmente a la creación de proceso de internacionalización de las empresas mecanismos de coordinación de la política co- españolas. Para ello se han beneficiado de las munitaria. transformaciones económicas que han tenido En la medida en que la política exterior espa- lugar en la región desde mediados de la década ñola se ubica en la doble dinámica del bilate- de los años ochenta y de la privatización de em- ralismo y del multilateralismo comunitario, las presas del sector público. relaciones con América Latina se inscriben y El criterio que motiva esta multiplicación de reciben el influjo institucional que incide en la contactos con América Latina se debe a las oportu- naturaleza de las relaciones. En este sentido, la nidades que la región abre a España para una ace- política latinoamericana de España adquiere lerada internacionalización de sus empresas. Como nuevos impulsos cuando, por ejemplo, se suscri- lo señalara Pedro Luis Uriarte, Vicepresidente y ben acuerdos de la UE con países latinoamerica- Consejero delegado del Banco Bilbao Vizcaya, BBV, nos. Entre éstos encontramos el acuerdo de refiriéndose a la crisis financiera que afectó a Amé- cooperación interregional Unión Europea- rica Latina en los años 1998 y 1999, señala que Mercosur y la firma de acuerdos de la Unión permanecerán en la región, donde han invertido Europea con México y Chile. El Mercosur, a par- más de 3.000 millones de dólares (unos 435.000 tir de esta mayor interdependencia, se ha conver- millones de pesetas) porque no son capitales go- tido en el socio privilegiado a nivel comercial y londrina. “Con los 3.000 millones de dólares que de inversiones de la UE y España en América hemos invertido en Sudamérica no hubiésemos Latina. Para España, los países miembros del adquirido ni el 1% de un mercado europeo como Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Para- Italia”27. Lo mismo se observa con respecto a la guay), a lo que se puede agregar a Chile en cali- 26 Mallo, Tomás. “De las cumbres iberoamericanas a la articulación de una comunidad iberoamericana de naciones”. En: Síntesis. Nos. 27-28, Madrid: 1998, p. 104. Véase también Rojas Aravena, Francisco. Las cumbres iberoamericanas. Una mirada global. Caracas: Flacso-Chile, Nueva Sociedad, 2000. 27 El País, 21 de septiembre de 1998. 28 Valencia, Manuel. “Dos países siempre cercanos”. En: Economía Exterior, No. 8, primavera de 1999, p. 93.
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    estudios dad de Estadoasociado, representaron en 1997 plazo. En cuanto a las opciones estratégicas, la el 56,8% de las exportaciones de España hacia IED española en América Latina no parece desti- América Latina y el 54,4% de las importaciones. narse a explotar recursos naturales, sino que se Esta participación del Mercosur es tanto más motiva por las posibilidades de abrir nuevos mer- importante si tenemos en cuenta que en 1991 cados, sobre todo a partir del momento en que los estos países representaban el 27,9% de las colo- países de la región se comprometieron en apertu- caciones españolas en nuestra región y el 48,3% ras comerciales y en la creación de acuerdos de de las compras. Es decir, de aquí surge un supe- libre comercio. rávit con el Mercosur que se ha convertido en un objetivo estratégico en las ofensivas españolas para capturar nuevos mercados. Pero, más im- c ua d r o 2 portante aún, España en esta triangulación de las i n v e r s i o n e s e s pa ñ o l a s e n e l e x t e r i o r relaciones comerciales se convierte en un país 1998 1999 2000 que asume un protagonismo muy alto y pretende UE 27,9 34,5 48,8 incidir en el curso que adopten los vínculos en- Europa no comunitaria 1,8 2,9 4,0 tre la Unión Europea en general y el Mercosur. Estados Unidos 7,8 0,7 7,9 Paraísos Fiscales 3,6 2,5 1,3 EUROPEIZACIÓN COMO Europa Centro Oriental 0,39 0,23 1,93 “ P O L Í T I C A E X T E R I O R E X T E R N A” África 1,2 0,41 0,2 análısıs polítıco nº 46 La europeización es una política exterior América Latina 56,3 57,5 33,8 externa a la CEE/UE en la medida en que posi- Asia sin Japón 0,5 0,5 0,1 bilita la multilateralización de temas políticos y Fuente: Dirección General de Comercio e Inversión. Ministerio económicos internacionales, crea las condiciones de Economía. para una mayor aproximación de las políticas exteriores de los estados miembros, y esta simili- tud reduce las divergencias y las competencias. La destinación de grandes volúmenes de in- [39] La europeización se refleja como “una maxi- versión debe servir igualmente para intensificar mización” de posicionamiento internacional una dimensión económica en los vínculos entre como, por ejemplo, cuando un país acrecienta España y América Latina, lo cual adapta estos sus facultades negociadoras a nivel internacional vínculos a la naturaleza económica de las relacio- por el hecho de ser parte de la UE. nes de la UE con América Latina y ubica a Espa- Este es el caso de España, país que ganó un ña en la intersección de esta dinámica. Empero, doble prestigio frente a los países latinoamerica- el móvil principal consiste en aumentar su efica- nos: como modelo de transición democrática y, cia y reforzar la competitividad internacional de sobre todo, como nuevo punto de intersección España a través de la internacionalización de sus entre América Latina y la Unión Europea. De otra actividades. Los sectores que más han concitado parte, la relación especial con América Latina ha la atención de los inversionistas extranjeros han servido para potenciar las capacidades negociado- sido el sector financiero, los transportes y las ras de Madrid en el seno de la UE. comunicaciones. Como señala el Ministro Josep Las grandes inversiones que España ha realiza- Piqué, do en América Latina son una buena demostra- ción de esta tendencia. En las relaciones de En la fase actual de internacionalización de la eco- España con América Latina, la Inversión Extranje- nomía española, no sólo destaca el hecho del enor- ra Directa, IED, ha desempeñado un importante me crecimiento de las inversiones españolas en el papel, tal como puede observarse en el cuadro 2. exterior (6,2 billones de pesetas en 1999), sino la En cuanto a los criterios de selección de los países significativa concentración de este incremento en hacia los cuales se canaliza la IED, los inversio- los países de Iberoamérica (4 billones de pesetas), nistas españoles se interesan en América Latina en donde las empresas españolas fueron las prime- por la densidad de los vínculos existentes a nivel ras inversoras, superando a EE.UU. pues acumula- económico y político, lo cual abre posibilidades ron el 53% del total de inversión extranjera en la para consolidar su presencia internacional a largo región29. 29 Piqué, Josep. “Nuevas fronteras de la política exterior de España”. En: Política Exterior. No. 79, enero-febrero de 2001, p. 64.
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    EUROPEIZACIÓN COMO comunitarias se realizan no sólo a partir de las “ P O L Í T I C A E X T E R I O R R E F R A C TA D A” preferencias y posiciones que sostienen los países La europeización también se expresa como miembros, sino que también éstas se encuentran una política exterior refractada a través de la atravesadas por factores o actores extracomu- CEE/UE. Este es el caso cuando un país miembro nitarios que, en determinadas ocasiones, inducen utiliza los canales de la Comunidad para maxi- a la adopción de determinadas posiciones por mizar su poder negociador o para conservar una parte de los países miembros y de la CEE/UE. En orientación política, insostenible si contara única- este caso, la política española en dirección a Amé- mente con los recursos nacionales. En este senti- rica Latina no sólo tiene que tener en cuenta el do, la política latinoamericana de España ha marco institucional comunitario en que se desen- creado un conjunto de expectativas en la región vuelve parte de su actuación, sino el influjo que (intensificación vía España de los vínculos con emana de un país extracomunitario de gran peso otros países europeos) que no hubieran sido posi- a nivel continental como Estados Unidos. bles de no ser parte de esta organización. Con Ello, en parte, explica las constantes oscilacio- ello, España ha logrado hacer palidecer la tradi- nes en la orientación que siguieron los gobiernos cional predisposición de los países latinoamerica- socialistas españoles con relación a América Lati- nos por intensificar los vínculos con Alemania na. Bajo la dirección del primer ministro socialis- (gran potencia industrial europea), Reino Unido ta de asuntos externos, Fernando Morán, entre (tradicional inversor en la región), y Francia, por los años 1982 a 1986, se intentó darle una mayor análısıs polítıco nº 46 los significativos lazos culturales y políticos que fluidez a las relaciones con los países no euro- tradicionalmente este país ha construido con peos y se defendió una mayor equidistancia con América Latina. respecto a los Estados Unidos31. Con su sucesor, España refracta su política exterior a través de la Francisco Fernández Ordóñez, 1986 y 1993, UE cuando se ha preocupado por dotar de un como una manera de obviar el referente norte- contenido económico a las relaciones con América americano, sostuvo la idea de una mayor conver- [40] Latina, lo cual no sólo se corresponde mayormente gencia de la política latinoamericana con la con la naturaleza de la UE, sino que también con europea y abogó por otorgarle una mayor lo que anhelan los estados latinoamericanos de las centralidad a los asuntos latinoamericanos en el relaciones con el Viejo Continente. seno de las organizaciones comunitarias. Duran- te la dirección de Javier Solana se le dio conti- Naturalmente –escribe el Ministro de Asuntos nuidad a esta última orientación. Externos de España– esto supone un cambio cuali- Las relaciones de la UE y de España con Amé- tativo en la relación de España con América Lati- rica Latina tienen en cuenta una fractura de tipo na. Una relación alejada ahora de la retórica un geopolítico que se presenta en el continente tanto vacía de contenido que predominaba en americano. Mientras la Gran Cuenca del Caribe, nuestras relaciones hasta hace algunos años, y que región que incluye el norte de América del Sur y ha permitido revitalizar nuestros vínculos tradicio- Centroamérica, con la sola excepción de Cuba, nales, dotándolos de una savia nueva en los secto- se encuentra dentro de un gran designio res económico, financiero, empresarial y geopolítico norteamericano, cuyos estados man- tecnológico. La política de España hacia América tienen estrechos vínculos con la potencia del Latina presenta realmente perfiles inéditos hasta Norte, el resto de América del Sur y sobre todo hace bien poco30. el Cono Sur constituye una zona menos hegemonizada por parte de los Estados Unidos. EUROPEIZACIÓN COMO “POLÍTICA En su afán de mantener mayores márgenes de E X T E R I O R H O M O G E N E I Z A D A” autonomía, los gobiernos de estos países se han La europeización también puede ser la interio- preocupado por desarrollar una inserción rización de una política exterior homogeneizada multilateral en la que determinados actores no de la CEE/UE en relación con la posición que americanos sirvan de contrapeso y equilibrio al adoptan algunos países extracomunitarios (v. gr. poder de los Estados Unidos. En este sentido, en Estados Unidos). En este caso, las posiciones el Cono Sur ha existido una predisposición ma- 30 Ídem. 31 Morán, Fernando. “Principios de la política exterior española”. En: Leviantán, No. 16, 1984.
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    estudios yor a intensificarlas relaciones con Asia y sobre en que España ingresó a la OTAN, su política hacia todo con los países europeos. Estados Unidos comenzó a presentar importantes Los estados de la Unión Europea y obviamente variaciones. Se optó por tratar de alcanzar un difí- España, grandes conocedores de esta realidad cil equilibrio entre la acción autónoma de España geopolítica, se han propuesto acrecentar el acer- que debía reconstruir sólidas bases para la intensifi- camiento con estos gobiernos, siendo mucho más cación de sus vínculos con América Latina y los cautelosos en lo que se refiere a aumentar la pre- límites que imponían los intereses norteamerica- sencia en la Gran Cuenca del Caribe. Esto queda nos en la región. Por esta razón, cuando se creó el claramente demostrado cuando se analiza la diná- grupo de Contadora, el gobierno español optó por mica del comercio internacional de España y tam- modificar su posición, le bajó el perfil a su partici- bién de los otros países de la Unión Europea. pación, favoreció la estrategia de apoyar las iniciati- En los intercambios comerciales se destaca el vas que surgieran de los países de la región y trató escaso peso que para España tienen los países de involucrar más decididamente a la Comunidad centroamericanos y del Caribe, con las únicas en la región a través de la Conferencia de San José. excepciones que son Cuba, país con el cual se “En este sentido, cambió la estrategia de actuación mantiene una “relación especial”, y República y mediación del gobierno socialista en la región Dominicana, que además del amplio desarrollo optándose principalmente por la acción indirecta, turístico, ha incrementado sus vínculos desde el el apoyo a los planes de paz de la zona, el plantea- momento de su ingreso al conjunto de países del miento del tema en el Consejo de Europa y, una análısıs polítıco nº 46 Acuerdo de Lomé. Los países de América Central, vez en la CEE, por la actuación en el marco de la descontando Panamá, representaron el 3,2% del misma”33. total de exportaciones españolas hacia América Latina en 1997 y el 3,9% de las importaciones. EUROPEIZ ACIÓN COMO “POLÍTICA Incluso el intercambio con México ha tenido E X T E R I O R I N S T I T U C I O N A L I Z A D A” un comportamiento oscilante. De representar el Por último, la europeización puede asumir la lugar de destino del 28,1% de las exportaciones modalidad de una política exterior institucio- [41] españolas hacia América Latina a inicios de los nalizada, como, por ejemplo, cuando en relación noventa, descendió en 1995 al 11,6% y en 1997 con un problema, un país o una zona, los estados representó el 13,8%. Del lado de las importacio- miembros no logran –o no se proponen– conce- nes, se pasó, en esos mismos años, del 32,1% al bir sólidas estrategias y son sustituidos por los 21,3 y 22,4%. En esta situación han intervenido diseños que se originan en los órganos comunita- básicamente dos factores: de una parte, la crisis rios. En este caso la UE se convierte en un actor financiera mexicana de 1994 y sobre todo la des- suplementario que canaliza la “voluntad” del con- viación comercial que supuso la creación del junto de los estados miembros. NAFTA, lo que aumentó el comercio azteca con Esta política exterior institucionalizada es la Estados Unidos en tres años en un 64%32. Las que ha prevalecido en relación con Cuba. Tras la autoridades españolas han perseverado en su disolución del campo socialista y debido a la ex- empeño de fortalecer los vínculos económicos clusión de Cuba del mercado norteamericano, los con México y por esta razón, en el marco del principales objetivos en la proyección exterior del Acuerdo económico integrado en el Tratado, el país caribeño se centraron en intensificar las rela- Gobierno español puso a disposición del mexica- ciones con los países de la CEE/UE y de América no, y de los empresarios de ambos países, una Latina. En las nuevas condiciones internacionales línea de crédito por valor de 1.500 millones de de la Posguerra Fría, se ha observado una cierta dólares, de los cuales 300 millones estaban reser- reciprocidad por parte de la Unión Europea. vados a pequeños y medianos proyectos. Ilustran esta tendencia la creación en abril de Igualmente, la pertenencia de España a la 1994 de una oficina de ayuda humanitaria ECHO OTAN y las relaciones con los Estados Unidos a en la Habana, el establecimiento del diálogo entre través de esta organización también terminaron la Comisión Europea y el gobierno y la conserva- imponiendo una mayor dosis de realismo a la polí- ción de un significativo volumen de cooperación tica latinoamericana de España. Desde el momento económica y ayuda humanitaria a la isla. 32 Ojeda, Mario. “México y España veinte años después de la reanudación de las relaciones”. En: Foro Internacional. Vol. XXXVIII, México: abril-septiembre de 1998, p. 167. 33 Del Arenal, Celestino. Ob. cit., p. 144.
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    Igualmente, el endurecimientode las actitudes brada en Viña del Mar, en noviembre de 1996. hostiles de Estados Unidos frente a Cuba, el bajo En la declaración final se estipuló que a partir lugar que la isla ocupa en la agenda comunitaria y de noviembre comenzarían las negociaciones no de la mayoría de los países miembros de la Unión arancelarias entre la UE y el Mercosur más Chile y la rivalidad entre la UE y Estados Unidos en para liberalizar su comercio antes del año 2005. América Latina se han convertido en factores que Se aprobó igualmente renovar el régimen de pre- han creado las condiciones para que la Unión ferencias arancelarias con la Comunidad Andina ponga en práctica una modalidad de PESC en de Naciones hasta el año 2004. Por su parte, se relación con Cuba. En tal sentido, el 2 de diciem- estableció que las negociaciones arancelarias en- bre de 1996, a iniciativa del gobierno español, la tre la UE y la Comunidad Andina de Naciones se UE adoptó una posición común sobre Cuba, con iniciarían el 1 de julio de 2001. Las dos regiones el objetivo de “favorecer un proceso de transición se comprometieron a preservar la vigencia plena e hacia una democracia pluralista y el respeto de los irrestricta de las instituciones democráticas y pro- derechos humanos y libertades fundamentales”, lo cesos electorales libres, justos y abiertos. Manifes- que se ha constituido en la primera ocasión en taron un enérgico rechazo al unilateralismo y se que se aprueba un documento de la PESC, que fijó la próxima cumbre para los días 17 y 18 de vincula a todos los estados miembros, en relación mayo de 2002 en España. Una de las principales con un país latinoamericano. consecuencias de esta cumbre radicó en que los El documento señala el interés de que la transi- países de la Unión Europea mostraron su interés análısıs polítıco nº 46 ción se inicie desde el actual régimen, condiciona la para proseguir en la senda del acercamiento con cooperación a los avances que se registren en el América Latina, antes de que se ponga en marcha plano democrático, declara el interés en fomentar el el gran acuerdo de la zona de libre comercio de diálogo con todos los sectores, exige el respeto de América, previsto para el año 2005. Del lado lati- los derechos humanos y propone canalizar la ayuda noamericano, no se alcanzaron los objetivos de- humanitaria a través de las agencias no guberna- seados por cuanto no se logró generar un [42] mentales. Los aspectos novedosos de esta posición se consenso en torno a la demanda de reducción de resumen en el condicionamiento de un eventual las barreras y subsidios que impiden que los pro- acuerdo de cooperación a avances hacia la democra- ductos agropecuarios latinoamericanos ingresen cia en Cuba, el mayor activismo que asume la UE en libremente a Europa. la promoción de una transición pacífica en Cuba y En las nuevas coordenadas internacionales, en la canalización de la ayuda humanitaria a través de las cuales las relaciones entre la UE y América instancias no gubernamentales. Latina parecen haber pasado a un segundo plano El hecho de que América Latina y Cuba en debido a la importancia que últimamente han particular ocupen una baja prioridad en la escala concitado temas como la ampliación de la UE, los de preferencias para la mayoría de los estados conflictos en los Balcanes y el Oriente Próximo, miembros de la UE es lo que hace que el consen- importantes figuras de la vida política española so en estos asuntos plantee menos dificultades y han buscado redimensionar la dimensión latinoa- polémicas y sean más grandes las posibilidades mericana de la política exterior española y comu- para que se active una posición común y concerta- nitaria. Así, por ejemplo, el eurodipultado José da de la Unión Europea hacia los problemas de la Ignacio Salafranca declaraba al periódico madrile- región. Pese al dinamismo de la política española ño del 16 de noviembre de 2001, que “el diálogo hacia Cuba, en buena medida sus acciones siguen entre la UE y América Latina, abierto en Roma en los derroteros generales que plantea la UE en 1990, necesita no sólo de una voluntad política relación con este país. renovada sino también de nuevos proyectos que Otro ejemplo de esta política exterior institu- consoliden y puedan hacer avanzar las relaciones cionalizada se observa en la celebración de la ante los desafíos del tercer milenio”. Primera Cumbre entre la Unión Europea y Améri- En síntesis, el caso latinoamericano demuestra ca Latina los días 28 y 29 de junio de 2000 en Río que la europeización constituye una dimensión en de Janeiro, que congregó a un total de 48 jefes de la que transcurre la política latinoamericana de Estado para dar inicio a una zona de libre comer- España. A través de ella, Madrid activa intensas cio entre ambas regiones. Esta cumbre hace parte relaciones con la región, con lo cual maximiza su de una iniciativa conjunta hispano-francesa y fue poder negociador dentro de la UE y frente a los anunciada por primera vez por el Presidente países latinoamericanos. Aznar en la VI Conferencia Iberoamericana, cele-
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    estudios CO N CLU S I Ó N región, la acentuada comunitarización de España Mientras los países latinoamericanos han mos- dentro de la UE ha terminado reproduciendo los trado una gran pasividad a la hora de definir un vínculos a través de la intermediación comunitaria perfil de relación con España, desde inicios de la tanto en la práctica, como cuando la UE se con- transición democrática Madrid asumió la tarea de vierte en un referente para la actuación. determinar la calidad de las relaciones con los A la fecha, la calidad de estas relaciones repo- países latinoamericanos. En tal sentido, no es sa en las iniciativas españolas y ante todo satisfa- equivocado decir que la esencia de estas relacio- cen las preferencias internacionales del país nes es más tributaria de las iniciativas españolas ibérico. Pero España ya hizo todo lo posible para que de una presunta predisposición natural de los sacarle provecho a estas relaciones y difícilmente países latinoamericanos en relación con España. desplegará mayores esfuerzos para elevar la cali- La política latinoamericana de España en los dad de las mismas, toda vez que por ser relacio- noventa se ha llevado a cabo básicamente dentro nes que se han europeizado, una mayor de los cauces comunitarios. De ahí que no obstan- intensificación de los vínculos entre la UE y Amé- te el interés de las autoridades ibéricas por desa- rica Latina le arrebataría este importante capital rrollar un relacionamiento particular con la político a Madrid. análısıs polítıco nº 46 [43]
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    Inc l usi ó n p arti dis t a y e x c l u si ó n cul tu ral en Col o mb i a: p i sta s estudios pa r a c o mp ren d e r su rel ac i ó n El conservatismo y el liberalismo, como están constituidos (...) son una arbitraria supervi- vencia que hará crisis más o menos tarde (...) Cuando sea imposible para una gran masa de ciudadanos vivir sometidos a una discipli- na partidista que imponga el sacrificio de la análısıs polítıco nº 46 libertad de opinar sobre las materias más graves y de mayor interés para la Patria, esa opinión flotará de un partido a otro (...) y los utilizará a ambos como lo que deben ser: como instrumentos para realizar programas admi- nistrativos, y no sectas religiosas incon- [44] movibles, sin finalidad determinada, a los cuales se incorporen los colombianos para odiarse recíprocamente, no por los resultados del juego, sino por el juego mismo. María Emma Wills Obregón Alfonso López Pumarejo1 Profesora del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales, IEPRI, Universidad Nacional el siguiente ensayo es un primer esfuerzo de Colombia por comprender la relación que se ha estableci- do en Colombia entre las esferas política y cultu- ral. El interés por interpretar el vínculo entre política y cultura está motivado por la preocupa- ción que la degradación del conflicto armado colombiano suscita, y en una intuición-apuesta: quizás al indagar por la manera como ciertos as- pectos de la política y la cultura se han ido entre- tejiendo en el país, emerjan algunas pistas para comprender por qué los colombianos no han logrado transitar de la confrontación violenta a la tramitación dialogada de sus conflictos, y más precisamente, por qué, a pesar de la persistencia de procesos electorales, actores políticamente significativos siguen optando por el uso de las armas. 1 Citado en: González, Fernán. “Legislación y comportamientos electorales: evolución histórica”. En: González, Fernán. Para leer la política. Tomo I. Bogotá: Cinep, 1997, p. 145.
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    democracia C U LTU R A Y P O L Í T I C A E N C O LO M B I A : multiclasistas de tipo clientelista que permitieron HIPÓTESIS Y PERIODIZACIÓN la inclusión de los sectores populares al mundo La hipótesis central de este ensayo es que en de las pasiones y las componendas partidistas, Colombia, luego de la Independencia, entre las por el otro, las representaciones culturales sobre esferas política2 y cultural3 se produjeron la autoridad y el prestigio social promovidas por disonancias, algunas veces matizadas, y en otras las elites político-intelectuales legitimaron una muy agudas: si por un lado las prácticas políticas distinción entre política profana4 y gran política5 promovieron la construcción de redes que justificó la exclusión de los otrora incluidos. 2 En este trabajo se entiende por esfera política el campo donde variados actores negocian las reglas explícitas del juego político –Constituciones, Derecho, leyes–, el andamiaje institucional y la orienta- ción general del Estado. Este último aspecto remite a pensar la política como una actividad que articula el presente a una visión colectiva de futuro deseable, y formula caminos para orientar las energías nacionales hacia su consecución. Además de este aspecto, lo político incluye la manera como los actores ponen en práctica esas reglas de juego y luchan por el acceso a los altos cargos del Estado a través de hábitos y destrezas tanto de tipo formal como informal. 3 La esfera cultural se define como el ámbito de las representaciones que los actores políticos y sociales construyen (y que los construyen) sobre la realidad y el orden, y sobre el lugar que ellos y los demás ocupan en el mundo; los actores internalizan estas representaciones hasta tal punto que las viven como si ellas fuesen naturales y obvias, y por tanto de cierta manera incuestionables. Las representaciones análısıs polítıco nº 46 constituyen las categorías sociales relevantes en un orden, delimitan su contenido imputándole un conjunto de atributos, y producen las fronteras para distinguir unas categorías de otras. Las represen- taciones no son políticamente neutrales en la medida en que establecen jerarquías e inclusiones y exclusiones de y entre las categorías. De allí su nexo inexorable con el poder. Mientras las repre- sentaciones imputan rasgos denigrantes a unas categorías, a otras las asocian con atributos elogiosos generando jerarquías de índole moral, estética y política. Además de estas escalas, las representaciones asimilan un cierto tipo de categorías con esferas específicas, ellas también evaluadas según su grado de [45] autoridad, prestigio y poder. En otras palabras, las diferencias construidas culturalmente justifican por lo general la desigualdad social y política, y el acceso privilegiado de unas categorías específicas a los cargos de poder y autoridad. Por ejemplo, con el advenimiento de la Modernidad, la democracia se vio asociada a tres categorías centrales: la Nación, la ciudadanía y el pueblo. A pesar de que las tres se conciban muchas veces como construcciones políticamente neutrales, las representaciones que sobre ellas tejen las elites y los sectores populares en los distintos países, cada uno a su manera, definen fronteras y rasgos que se asocian e incluyen específicamente a ciertas categorías, mientras simultá- neamente excluyen otras. La competencia entre actores por imponer sus representaciones hace que la cultura, lejos de ser un terreno idílico, se constituya en una esfera conflictiva y diversa. Por lo demás, las diferencias culturales no se dirimen en un terreno neutral: las instituciones estatales y los medios de comunicación refrendan y ponen a circular ciertas representaciones, e invisibilizan o censuran otras convirtiendo ciertos conjuntos de representaciones en dominantes y otros en subalternos. Véanse Gramsci, Antonio. Selections from the Prison Notebooks. Londres: Lawrence and Wishart, 1982. Hall, Stuart. “Cultural Studies: Two Paradigms”. En: Dirks, Nicholas, Geoff Eley y Sherry Ortner (editores). Culture / Power / History. A Reader in Contemporary Social Theory. Princeton: Princeton University Press, 1994, pp. 155-200. Bourdieu, Pierre. “Structures, Habitus, Power: Basis for a Theory of Symbolic Power”. En: Dirks, Nicholas, Geoff Eley y Sherry Ortner. Ob. cit., pp. 520 - 537. Fraser, Nancy. Iustitia Interrupta. Reflexiones críticas desde la posición postsocialista. Bogotá: Siglo del Hombre Editores - Universidad de los Andes, 1997; Bourdieu, Pierre. Language and Symbolic Power. Cambridge: Harvard University Press, 1991. 4 Por política profana se entienden aquellas actividades diarias de intercambio, negociación y cabildeo, pero también aquellas realizadas en torno a campañas y elecciones, todas conducentes a mantener las redes políticas vivas, y a las bases conectadas con caciques, manzanillos y jefes de partido. Su sello distintivo es su naturaleza multiclasista, y el hecho de que se realiza en las calles, las tiendas de la esquina, los salones comunales, la escuela local o la plaza pública, todos lugares de acceso abierto. A pesar de que parecería que esta política sólo está relacionada con el intercambio de bienes por votos, a través de ella también se ponen a circular ideas, programas, propaganda, símbolos, emblemas, cartillas cívicas, que van creando un sentimiento de pertenencia no sólo a la red política concreta sino también a una “comunidad imaginada” de copartidarios. 5 Es aquella reservada para los “líderes naturales” de las grandes colectividades, que se realiza a “puerta cerrada”, en los salones o clubes de la elite social, y que sigue rituales y un código de estilo propios. Es allí donde se toman decisiones de Estado, donde se define la orientación de la política económica del país.
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    Levantadas sobre representacionesque asociaron y pueblo. Sin embargo, estas expresiones de auto- el ejercicio de la autoridad y el poder con el nomía y rebeldía no lograron confluir y culminar manejo de las letras, un sexo en particular y una en la construcción de una identidad política pro- raza en especial, las barreras de entrada a la gran pia, situación que en parte fue propiciada por la política se mantuvieron para distinguir a los posición confusa que ellos ocuparon dentro del “jefes naturales” de las dos grandes colectivida- nuevo orden social. Excluidos de los escenarios de des políticas de gamonales, manzanillos y caci- la gran política reservados para la gente “comme il ques locales, y de sectores populares a veces faut”, los sectores populares se situaron en un demasiado bulliciosos. Por lo demás, estas repre- lugar –adentro y afuera del régimen– desde don- sentaciones ayudaron a trazar los contornos de de les fue difícil nombrarse claramente, enunciar una nación en proceso de ser imaginada: la gran su malestar y promover proyectos propios. En política se asoció a las gestas de aquellos héroes otras palabras, los sectores populares se confun- escogidos para imprimirle su carácter a la Na- dieron demasiado con las elites por la vía de las ción. De esta manera, el régimen político colom- redes clientelistas, y a la vez se distinguieron, o los biano, en sus orígenes, no puede ser descrito de distinguieron, de manera tan tajante de los “cul- un tajo como excluyente y elitista, o por el con- tos”, que no fueron ni “lo mismo” como para trario, como democrático e incluyente. Lo para- tener los mismos derechos de opinión y decisión dójico es que fueron justamente ambas cosas, y la política que los “de arriba”, ni tan distintos como simultaneidad de estos procesos le otorgan, en para percibirse a sí mismos como “otros” y articu- análısıs polítıco nº 46 parte, la singularidad a la trayectoria política lar de manera autónoma una visión propia del colombiana. mundo. La combinación de inclusión clientelista/ex- El partido liberal justamente representó un clusión cultural explica de alguna manera la ines- papel de bisagra entre el afuera y el adentro, en- tabilidad del orden y la dificultad que los sectores tre lo popular y las elites, que contribuyó a esa populares enfrentaron para formular un proyecto confusión. En su interior se desarrolló una co- [46] propio desde el cual negociar con las elites rriente igualitarista que infortunadamente fue bipartidistas unas reglas del juego político y un derrotada en varias coyunturas clave, bajo el influ- modelo de desarrollo. Incorporados muy tempra- jo de otras vertientes liberales, unidas muchas namente a las redes clientelistas, los sectores po- veces al conservatismo. A pesar de las semi-traicio- pulares6 prontamente se politizaron, y en nes implícitas en estas derrotas políticas, la memo- circunstancias excepcionales desempeñaron un ria de las bases populares liberales se construyó papel activo exigiendo derechos y reconocimien- alrededor de las gestas y las luchas heroicas por la tos, y otorgando sus propios significados a nocio- igualdad que las corrientes derrotadas del partido nes centrales como las de democracia, ciudadanía lideraron. Más que evaluar al liberalismo sobre la 6 En contravía de una tradición marxista que asumió a la clase obrera como el sujeto central de una acción política transformadora, este trabajo parte del supuesto de que un orden social está cruzado por relaciones de explotación, y simultáneamente por múltiples y heterogéneas relaciones de subordinación, producto del uso discriminatorio de diferencias étnicas, de género, de raza, de generación o de orientación sexual. Por otra parte, las relaciones de subordinación no son equivalentes ni garantizan la existencia de sectores populares. La diferencia estriba en que hay arreglos de género o de raza que subordinan (lo femenino / lo negro a lo masculino/ lo blanco), pero no todas los sectores populares son de origen o se identifican con lo popular. Lo que distingue a los sectores populares de otros actores es que confluyen alrededor de un discurso político que crea un sujeto político –el pueblo–, que lucha simultáneamente por conquistar una igualdad social y económica, y contra diversas formas de subordinación. Así entendidos los sectores populares, no sólo se refieren a los obreros sino que pueden incluir indígenas, negritudes, desempleados, intelectuales, clases medias, siempre y cuando estos sectores se representen a sí mismos como populares y se sientan parte de un campo político compartido, el de lo popular, claramente diferenciado del campo de las oligarquías. Laclau, Ernesto. Politics and Ideology in Marxist Theory. Londres: Verso, 1983, y Laclau, Ernesto y Chantal Mouffe. Hegemony and Socialist Strategy. Towards a Radical Democratic Politics. Londres, Nueva York: Verso, 1987.
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    democracia base de laspolíticas públicas ejecutadas por el representaciones elitistas sobre la autoridad, el partido cuando gobernó, los liberales de base prestigio social y el poder. De esta manera, reglas eligieron rememorar los gestos solidarios y el y representaciones, retroalimentándose mutua- empeño igualitarista de algunos de sus líderes. mente, promovieron una distinción tajante entre La memoria es selectiva; de ahí el fuerte arraigo gran política y política profana. electoral de esta colectividad. El segundo momento (1920-1986), el de una Además de esta inclusión trunca o exclusión disolución gradual pero anómica de las barreras, se a medias, en Colombia la relación entre política inaugura en los años veinte bajo la presión de un y cultura estuvo mediada por el papel que la ciclo de movilizaciones sociales y la fundación de Iglesia católica desempeñó en el andamiaje corrientes de izquierda. Estos y otros procesos político. En general, aun bajo regímenes mo- (las corrientes lopistas y gaitanistas) contribui- dernos, las iglesias, como instituciones que pro- rían a romper las barreras de distinción y a pro- mueven representaciones culturales, siguen mover la entrada de los sectores populares a los ejerciendo un rol político importante, pero espacios más venerables del poder. Más tarde, en siempre de manera indirecta. En Colombia, esta la década de los sesenta, cuando las representa- sutil intervención se vio remplazada por una ciones culturales que sostenían las barreras de injerencia directa en política: en circunstancias entrada a la gran política comenzaron a críticas, la Iglesia católica convirtió al púlpito, derruirse bajo el influjo de otras fuerzas –urbani- sin ambages, en una mediación política. Bajo su zación acelerada, secularización, expansión de la análısıs polítıco nº 46 influjo, los colombianos adoptaron representa- educación y de los medios masivos de comunica- ciones de la política más cercanas a la guerra ción–, la entrada de los sectores populares a los que al debate, poco propicias a la negociación, espacios más sacros del poder no vino de la la cooperación y el consenso. Por esta razón, mano de una identidad cohesionada en torno a por momentos, las filiaciones partidistas termi- un proyecto político propio. Intentos como los naron asemejándose, más a ejércitos de creyen- del MRL o la Anapo también fracasaron. De esta tes que a organizaciones seculares. manera, la masificación de la gran política, la [47] Además de la tesis general sobre las disonan- entrada de los políticos de “carrera”, de aquellos cias entre política y cultura, el presente trabajo no ungidos por el aura de la cultura culta, se pretende también caracterizar muy esquemática- hizo por la vía de las distintas redes políticas a las mente los momentos por los que atravesó la dis- que pertenecían. Mimetizados en un liberalismo tinción entre política profana y gran política. En y un conservatismo ideológicamente diluidos, un primer momento (1850-1920) se construyeron esos “no presentables”7 no cambiaron las prácticas clientelistas y las representaciones sustancialmente las reglas del juego político ni culturales que darían pie a esa curiosa combina- aportaron a este campo proyectos de desarrollo y ción de inclusión-exclusión que acompañaría la de Estado propios. Su llegada no implicó, por formación de la democracia colombiana. Hasta tanto, remezones profundos en las estructuras 1886, las barreras de distinción entre la gran polí- del poder político. tica y la política profana tendrían una consistencia Finalmente, los procesos de apertura del régi- porosa, propiciada en parte por el esquema federal men asociados a la descentralización política que asumió el Estado a partir de 1863. La Regene- (1986) y la aprobación de la Carta Constitucio- ración modificaría esta situación transformando la nal de 1991 marcan el inicio del último momen- porosidad en barrera. Si, por un lado, las prácticas to –la reparación en entredicho (1986-2002)– en el clientelistas de tipo multiclasista decantadas du- que se inscribe la coyuntura actual. A pesar de rante períodos anteriores se mantuvieron, por sus buenas intenciones, y a juzgar por el impacto el otro, la Regeneración produjo nuevas reglas que han tenido, la descentralización y la nueva políticas que refrendaron institucionalmente las Constitución no han logrado desencadenar los 7 Fue Francisco Gutiérrez quien por primera vez enunció la división que intentan reconstruir las elites para distinguirse de los políticos de origen popular: el espacio público estaría dividido entre los “presentables”, con “capacidad de aparecer como respetables y con destrezas de alto estatus ante los medios de comunicación masivos...” y los “representables”, que ganan elecciones pero que no despliegan los rasgos necesarios para ser vistos como “presentables”. Gutiérrez, Francisco. La ciudad representada. Política y conflicto en Bogotá. Bogotá: Tercer Mundo Editores - IEPRI, 1998.
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    procesos de democratizaciónque las animaron. de sus partidos políticos; para 1850 ya podemos Las nuevas reglas de juego y las nuevas represen- hablar de liberalismo y conservatismo. Estos parti- taciones de nación y ciudadanía no han suscita- dos fueron los agentes de la formación de redes do la emergencia de proyectos capaces de políticas estables que tejieron puentes entre elites y traducir, a términos políticos negociables, los sectores populares de distintas regiones del país. múltiples conflictos que nutren la violencia co- Fueron estas colectividades partidistas también las lombiana. En un contexto global árido donde el que introdujeron a la vida política a pueblos y ve- discurso antipolítico se mueve con fuerza y en cindarios de regiones apartadas, las que iniciaron medio de múltiples escándalos de corrupción campañas de educación cívica orientadas a la ple- política, los intentos colombianos por configurar be, las que difundieron una imagen de ciudadano proyectos capaces de representar y ordenar las virtuoso entre las gentes del común, las que se tensiones y los conflictos sociales naufragan. Hay dieron a la tarea de imprimir panfletos, cartillas, que decirlo: la superación de las barreras de folletos y proclamas, las que movilizaron redes de distinción entre gran política y política profana compadres, amigos y copartidarios durante los no ha cumplido hasta el momento la promesa períodos electorales8 y las que politizaron a artesa- democratizadora que encerraba. El resultado, nos, arrieros y bogas9. poco halagador, no es sólo producto de unas Evidentemente estos partidos no fueron del condiciones coyunturales, sino que tiene que ver todo democráticos, como esperaríamos que lo con las formas en que, en el largo plazo, se fue- fueran a principios del siglo XXI. Sin embargo, análısıs polítıco nº 46 ron articulando política y cultura en el país. vistos dentro del contexto del siglo XIX latino- americano, estas redes políticas fueron agentes PRIMER MOMENTO (1850-1920): INCLUSIÓN eficientes de incorporación del mundo provincial POLÍTICA + EXCLUSIÓN CULTUR AL y pueblerino al debate político. Esto no supone A quienes proclaman a voz en cuello que el que estas fuerzas políticas trataran bien a indíge- régimen político colombiano ha sido y sigue sien- nas, mulatos y negros, o que incorporaran a sus [48] do fundamentalmente excluyente, hay que recor- esferas de debate público las voces femeninas, darles que la historia del país y sobre todo la pero sí que politizaron a grandes sectores de la construcción de sus partidos políticos, demues- población. tran lo contrario. Colombia, en contraste con sus También hay que recordar que la política de- vecinos del Norte y del Sur, ha sido excluyente, mostró ciertos márgenes de autonomía frente a las como lo han sido también ellos, pero –y ahí radica grandes elites económicas. Hacendados y comer- su singularidad–, paradójicamente también ha ciantes no controlaron enteramente la actividad sido incluyente. política, sobre todo aquella que se jugaba en los A diferencia de Perú, Ecuador o México, Co- terrenos de la guerra y de las urnas. Políticos adve- lombia se caracteriza por la formación temprana nedizos de provincia, muchas veces de extracción 8 En Colombia, entre 1810 y 1886 hubo muchos procesos electorales. Sin embargo, la mayoría de ellos tenían un carácter indirecto y suponían restricciones censatarias y capacitarias al sufragio. Sin embargo, a pesar de estas restricciones, estos rituales electorales, muy frecuentes en el país, y las campañas que los acompañaban, sirvieron para instilar en muchos individuos lealtades y pasiones partidistas en la medida en que no todos votaban pero muchos sí participaban. Véanse Registraduría Nacional del Estado Civil. Historia Electoral Colombiana. Bogotá, s.f.; Posada Carbó, Eduardo. “Civilizar las urnas: conflicto y control en las elecciones colombianas, 1830-1930”. En: Boletín cultural y bibliográfico. Vol. 32. No. 39. Bogotá: Banco de la República, 1995, pp. 3-26. González, Fernán. “Legislación y comportamientos electorales: evolución histórica”. En: Ob. cit., 1997, pp. 95-164. 9 Malcolm Deas, en un ensayo sobre la política en el siglo XIX, justamente ilustra vívidamente cómo las gentes del común fueron incorporadas muy tempranamente a un debate político de dimensiones nacionales. Sin embargo, aceptando esta inclusión activa y multiclasista al debate político, este trabajo sostiene que las bases, politizadas mas no representadas, quedaban en la incómoda situación de pertenecer, pero en un lugar semejante al de un coro: para que pudiera repetir las arias de los tenores principales. Deas, Malcolm: “La presencia de la política nacional en la vida provinciana, pueblerina y rural de Colombia en el primer siglo de la República”. En: Deas, Malcolm: Del poder y la gramática y otros ensayos sobre historia, política y literatura colombianas. Bogotá: Tercer Mundo Editores, 1993, pp. 175-206. Aguilera, Mario y Vega, Renán. Ideal democrático y revuelta popular: bosquejo histórico de la mentalidad política popular en Colombia, 1781-1948. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 1998.
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    democracia popular, empuñaron lasarmas o utilizaron los y promovió la organización independiente electo- votos para defender reclamos colectivos, pero tam- ral, pero por otro, en su afán de controlar el des- bién para promoverse a sí mismos en el escalafón orden suscitado por la competencia interregional, social10. otorgó enormes poderes al centro en detrimento No obstante el éxito alcanzado por la inclu- de la autonomía regional. De ahí en adelante los sión, la política mostró dos tipos de límites: uno recaudos fiscales se centralizarían en Bogotá; socio-geográfico y otro cultural. En cuanto a la desde la capital, el Presidente nombraría a los dimensión socio-geográfica, es necesario señalar gobernadores, quienes a su vez designarían a los cómo algunas regiones –los “espacios vacíos” o alcaldes; frente al cuerpo legislativo, terreno de “tierras calientes”11 –, quedaron por fuera de las expresión de los intereses regionales, se levantaría redes clientelares. De esta manera, mientras una una rama ejecutiva fuerte con amplios márgenes porción del país entró en los juegos del poder de decisión. El centro, a través de este conjunto partidista y en las reparticiones burocráticas, de dispositivos institucionales, se alzaría por enci- otra, nada desdeñable, quedó excluida o se ex- ma de las regiones para imponer su orden: cluyó12. gamonales, manzanillos y caciques de provincia En cuanto al límite cultural, a partir de los pro- tendrían que rendirle pleitesía a los políticos del cesos de centralización institucional que propició centro, los “jefes naturales”, porque de ellos, de el arreglo regeneracionista de finales del siglo XIX, sus decisiones y de sus preferencias dependía el se consolidaron las fronteras entre la gran política aval político, la designación de cargos, la promo- análısıs polítıco nº 46 y la política profana. Desde ese momento, la políti- ción en el escalafón público y la asignación de ca cotidiana siguió siendo un ámbito incluyente y recursos fiscales13. Por lo demás, y no de manera fluido, mientras la gran política se constituyó como gratuita, la Constitución de 1886 “regresó a los una esfera protegida del barullo y el desorden por requisitos socioeconómicos para ser senador y macizas fronteras culturales. Fue desde este último presidente de la República”, y escalonó la partici- ámbito desde donde hablaron los “jefes naturales” pación electoral14. de las dos grandes colectividades. Pero la Regeneración no sólo sería un proyec- [49] Frente a la implosión y la inestabilidad política to de ingeniería institucional. La centralización suscitadas por el arreglo constitucional de que promovió vendría de la mano de una propues- Rionegro, la Regeneración representó un proyec- ta cultural autoritaria. Desde la mirada de sus ges- to de centralización estatal y de búsqueda de co- tores, centralizar implicaba unificar, y unificar, hesión y orden nacionales. Por un lado, homogeneizar. En el lema consagrado en aquella homogeneizó la regulación fiscal, unificó para época por la Academia de la Lengua, “una sola todo el país la legislación civil, penal y comercial, lengua, una sola raza, un solo Dios”15, se resume el 10 Curiosamente, a pesar de las grandes diferencias de método, teoría y aun posición política, Deas y Pécaut concuerdan en este punto. Véanse Deas, Malcolm. Ob. cit. y Pécaut, Daniel. Orden y violencia. Colombia 1930- 1954. Bogotá: Cerec y Siglo XXI editores, 1987. 11 Éstos son espacios de frontera que fueron colonizados de muy diversa forma, “pero siempre de carácter espontáneo, autónomo, aluvional, más anárquico, un poco más libertario, que rechazaba los controles tanto de la Iglesia católica como del Estado colonial (...) Estas regiones permanecieron siendo conflictivas en los siguientes períodos de la historia del país”. González, Fernán “Poblamiento y conflicto social en la historia colombiana”. En: Ob. cit., pp. 71-94 y 74-77. 12 Pécaut, Daniel. Ob. cit., y González, Fernán. Ob. cit. 13 Wills, María Emma. “Del clientelismo de lealtad incondicional al clientelismo mercantil”. Trabajo sin publicar, 1989. 14 “Los varones mayores de 21 años que ejerzan profesión, arte u oficio o tengan ocupación lícita u otro medio legítimo y conocido de subsistencia” elegían “directamente a los consejeros municipales y diputados a las asambleas, (...) los ciudadanos que supieran leer y escribir o tuvieran una renta anual de 500 pesos o una propiedad inmueble de 1.500 pesos elegían directamente a la Cámara y escogían electores que votarían en las elecciones de Presidente y Vicepresidente (...) Según Bushnell, la táctica principal de los conservadores era la aplicación arbitraria del requisito del alfabetismo”. González, Fernán. “Legislación y comportamiento electorales: evolución histórica”. En: Ob. cit., p. 130. 15 Arocha, Jaime. Citado por Wade, Peter. Gente negra, nación mestiza. Dinámicas de las identidades raciales en Colombia. Bogotá: Editorial Universidad de Antioquia - ICAN - Siglo del Hombre Editores - Ediciones Uniandes, 1997, p. 46.
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    proyecto político yla concepción de nación de las resonancias religiosas, transformarían la contienda elites regeneracionistas: para ellas, la Nación, política en una arena, no tanto de negociación, sujeto llamado a mantener la cohesión del orden, controversia y transacción, como de polaridades, sería indivisible e indisoluble en su unidad al antagonismos absolutos y profundas intolerancias. profesar un solo credo, el católico; los ciudadanos Desde un mapa cultural así constituido, los opues- además serían concebidos ante todo como buenos tos no serían simplemente disidentes sino enemigos cristianos. La divulgación de esta representación impuros, y los conflictos adquirirían visos de guerras de la Nación estaría institucionalmente a cargo de santas. En parte, este entendimiento de la política una Iglesia católica reencauchada. Es por esta como una confrontación de actores portadores de razón que el proyecto, plasmado en la Carta Cons- verdades absolutas, sigue hoy en día causando titucional de 1886 y su complemento, el Concor- estragos bajo nuevos ropajes. dato16, vincularían la suerte del Estado al destino Además del énfasis puesto en la unanimidad de la Iglesia, y establecerían informalmente una religiosa y moral, y en la homogeneización racial, alianza entre la Iglesia y un partido político en los regeneracionistas, con el beneplácito de particular, el Conservador. dirigencias liberales y conservadoras, representa- Este arreglo institucional que buscaba irradiar rían a la gran política como una actividad que el programa cultural de civilizar al país exclusivamente podrían ejercer las elites letra- instilando en el pueblo un alma católica, tendría das. De allí que uno de los criterios para tener amplias repercusiones sobre el mundo de la derecho a elegir fue el de saber leer y escribir19. análısıs polítıco nº 46 política. Si bien en el siglo XIX los dos partidos, En este sentido, más que fortunas, los grandes en parte, habían construido sus fronteras en políticos deberían hacer gala de ciertas destrezas torno a sus diferencias religiosas, en el siglo XX y manejar unos códigos de estilo particulares; la alianza Estado-Iglesia-Partido Conservador le por ejemplo, hacer un uso impecable de la len- daría un énfasis mucho mayor a la cuestión de la gua, manejar la gramática y el latín, y comportar- fe. Como consecuencia de esta alianza institu- se como caballeros, es decir vestirse y usar los [50] cional, el púlpito se convertiría durante el siglo modales considerados en la época como una XX, una y otra vez, en espacio de mediación marca de civilización y de distinción. Los “otros”, partidista17. los excluidos de este mundo, serían mirados por Dentro de este régimen concordatario, algu- las elites letradas con una mezcla de condescen- nos18 de los discursos partidistas, al impregnarse de dencia, desprecio y temor20. 16 Si algo caracteriza a Colombia frente a otros países de América Latina, es justamente el arreglo concordatario que firmara el gobierno de la Regeneración con la Santa Sede y que perduraría hasta 1993. A mediados del siglo XIX se firmaron algunos concordatos con Bolivia (1851), Guatemala y Costa Rica (1860), Honduras y Nicaragua (1861), Venezuela y Ecuador (1862), de corta duración. En México, país que siempre se opuso a mantener relaciones diplomáticas con la Santa Sede, éstas se formalizaron a comienzos de la década de 1990. “Concordato”. Enciclopedia Microsoft Encarta 98. Microsoft Corporation. 1993-1997, reservados todos los derechos. 17 Véanse las cartas pastorales de Ezequiel Moreno citadas en: Palacios, Marco. Entre la legitimidad y la violencia. Colombia, 1875-1994. Bogotá: Norma, Colección Vitral, 1995, p. 107. 18 Se recalca lo de “algunos”, porque a la par que este arreglo era divulgado y utilizado por algunas elites políticas para marcar diferencias con el partido contrario, en los años veinte y treinta emergería una elite “convivialista” que buscaba minimizar las diferencias religiosas. Sin embargo, fue esta elite la que se vio derrotada por la Violencia. El termino “convivialista” es usado por Alexander Wilde y Herbert Braun. Véanse Wilde, Alexander. “Conversations among Gentlemen: Oligarchical Democracy in Colombia”. En: Linz, Juan y Alfred Stepan, (editores). The Breakdown of Democratic Regimes. Latin America. Baltimore: The Johns Hopkins University Press, 1987; Braun, Herbert. Mataron a Gaitán. Vida pública y violencia urbana en Colombia. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 1987. 19 Véase nota 21. 20 Véanse Zambrano, Fabio. “Las contradicciones del sistema político colombiano”. En: Análisis. Conflicto social y violencia en Colombia. Documentos ocasionales No. 50. Número extraordinario. Bogotá: Cinep, 1988, pp. 19-27; Zambrano, Fabio. “El miedo al pueblo”. En: Análisis 2. Conflicto social y violencia en Colombia. Documentos Ocasionales No. 53. Número extraordinario. Bogotá: Cinep, 1989, pp. 13-19; Braun, Herbert. Ob. cit.; Deas, Malcolm. “Miguel Antonio Caro y sus amigos: Gramática y Poder en Colombia” y “Algunas notas sobre el caciquismo en Colombia”. En: Deas, Malcolm. Ob. cit.
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    democracia De esta manera, si muchos participaban en políti- pias que se expresaría en las guerras y las urnas, y ca, pocos eran los que decidían21. Más aún, los que por otro se afianzaría una esfera política resguar- decidían sentían que pertenecían a un mundo tan dada, lugar privilegiado y cerrado de las decisio- cualitativamente superior al de los “otros”, que sus nes sobre las políticas de Estado. Mientras los decisiones no requerían refrendación alguna. La gamonales y caciques tramitaban dispersamente gran política se concebía entonces como un mun- demandas en sus regiones, desde “arriba” y desde do ajeno a la pequeña “barbarie” de los pueblos y el centro se trataba de ordenar, a partir de gran- provincias; un mundo alejado de los gustos popu- des ejes, la política estatal. De esta manera, el lares “indecentes”; mundo blanco donde la razón clientelismo solucionaba demandas de manera ponderada de las ciencias debía prosperar impo- dispersa y pragmática e incorporaba unas bases niendo una cadencia y un estilo capaz de derrotar sociales a esa política, pero por el otro, en virtud las bajas pasiones y los instintos viles que, según de su desarticulación de las grandes decisiones los ungidos, dominaban el universo de los exclui- nacionales, se mostraba incapaz de suscitar esferas dos. Al amparo del proyecto regeneracionista y de de encuentro de sus redes de apoyo de donde las representaciones que sobre la autoridad lo surgieran “mundos discutidos y en común” y polí- acompañarían, de sus arreglos institucionales y ticas públicas realmente consensuadas. En gene- culturales, la gran política fue –y siguió siendo por ral, las bases participaban de manera informal en algún tiempo– exclusivamente “una conversación las discusiones sobre cuestiones nacionales –esta- entre caballeros”, y más precisamente aún, una ban ampliamente politizadas–, pero cuando ex- análısıs polítıco nº 46 conversación de, sobre y para caballeros22. cepcionalmente buscaron pronunciarse de Esta inclusión y politización masiva vía redes manera organizada y modificar las decisiones, políticas, simultánea a la exclusión producto de ellas fueron devueltas al lugar del coro: para repe- representaciones estrictamente elitistas del poder, tir, sin modificaciones, las grandes arias cantadas explica en parte por qué la política, a la vez que por los tenores principales. incluía al mundo social popular, no lograba tradu- En últimas, esta inclusión partidista / exclu- cir enteramente sus pulsiones y esperanzas. Era, si sión cultural generaría un mensaje de “doble [51] se quiere, una inclusión trunca, que por lo demás vínculo”23, o si se quiere, una comunicación “pa- bloqueaba una articulación propia de los sueños y radójica”: en la construcción práctica de las re- reclamos de los de abajo, esos a quienes se les des políticas, la regla acuñada fue “todos los prohibía penetrar los lugares sacros del poder colombianos (varones) deben participar en polí- para enunciarse desde su propia voz. tica”. Esta invitación / imperativo a participar se La separación entre la gran política y la políti- cumplió, y politizó a amplios sectores colombia- ca de manzanillos y caciques tendría consecuen- nos. Sin embargo, contradiciendo este primer cias de largo plazo. Por un lado, bajo su influjo se mandato, las elites aplicaron implícitamente otra desarrollaría un clientelismo con dinámicas pro- regla en los procesos de toma de decisiones del 21 En general, la política es una actividad que organiza relaciones entre elites y seguidores. Esta distinción parece ineludible en sociedades complejas y masivas. Sin embargo, sin evadir el carácter elitista que conlleva una relación de representación, el círculo de dirigentes puede ser abierto y fluido, autorizado por vía de procedimientos democráticos como elecciones y rendición de cuentas, o acendradamente cerrado y aristocrático en la medida en que las elites basan su autoridad en criterios de sangre o privilegio. En el caso de Colombia, la autoridad se fundó no sobre criterios de fortuna o propiedad, sino de educación (letrados), costumbres (“cultas”), sexo (varones) y raza (blancos). 22 Analizando el período que antecede la Violencia en los años cuarenta del siglo XX, Alexander Wilde caracteriza a la democracia colombiana como una de tipo oligárquico donde las elites políticas se mantienen unidas a pesar de sus diferencias, gracias al espíritu “convivialista” que las anima y que protege sus intereses. Wilde, Alexander. Ob. cit., pp. 28-81. 23 “El doble vínculo (...) puede ser considerado como una forma de comunicación que transmite y mantiene un reto del cual no se puede salir y que no tiene fin. Este modo de comunicación puede ser resumido de la siguiente manera: a nivel verbal, un mandato es enunciado. Este mismo mandato es luego descalificado a un segundo nivel (usualmente no verbal). Al mismo tiempo, otro mensaje se produce prohibiendo que se comente la incongruencia existente entre los dos niveles y prohibiendo que se abandone el campo comunicativo”. Selvini, Mara; Boscolo, Luigi; Cecchin, Gianfranco y Prata, Giuliana. Paradox and Counter- Paradox. Londres: Jason Aronson Inc., 1990, p. 31.
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    Estado: “La políticaes una cuestión de, para y Partido Comunista Colombiano. Ligas campesi- sobre caballeros”. nas, organizaciones obreras, periódicos, mítines, encuentros nacionales, darían origen a un polo S E G U N D O M O M E N TO ( 1 9 2 0 - 1 9 8 6 ) : político alterno al liberalismo y al conservatismo. D I S O LU C I Ó N A N Ó M I C A D E L A S F R O N T E R A S Este polo no sólo propondría arreglos políticos Como ya se ha mencionado, en ciertas coyuntu- distintos, sino también una representación cultu- ras críticas, los sectores populares, aquellos inclui- ral del pueblo y la ciudadanía mucho más dos en la política profana “no guardaron su lugar” igualitaria que la que aún regía25. y desobedecieron el segundo imperativo, aquel que A pesar del ciclo de movilizaciones que ante- encerraba las grandes decisiones políticas en los cedió la alternancia partidista de los años treinta salones de la alta sociedad. A mitad del siglo XIX –después de dos décadas de hegemonía conser- los artesanos, organizados, se sublevaron contra las vadora, los liberales regresaron al Palacio de San políticas librecambistas impulsadas por las elites. Carlos–, estos intentos por transgredir el régi- Inspirándose en los idearios romántico-socialistas men se vieron frustrados. Por un lado, la corrien- europeos, disputaron a las dirigencias su capacidad te liberal que respaldaba la Revolución en Marcha, de decidir. A finales de ese siglo, de nuevo se suble- el programa promovido por Alfonso López varon para protestar contra la manera denigrante Pumarejo, se vio primero aislada y después de- en que fueron representados en los periódicos de rrotada en el seno de su propio partido26. Una las elites conservadoras santafereñas. En todos vez más, como en el siglo XIX, las elites más análısıs polítıco nº 46 estos intentos, encontraron un respaldo político en radicales del liberalismo fueron abandonadas a las corrientes igualitaristas presentes en el liberalis- su propia suerte, mientras se reformulaba una mo, pero en todas estas iniciativas también fueron alianza de las dirigencias de ambos partidos para derrotados24. mantener las barreras de entrada a la gran políti- Entrado el siglo XX, durante la década del ca y proteger los intereses de quienes, desde la veinte cuajaría de nuevo una desobediencia veni- sombra, dominaban la cúspide de las cadenas [52] da desde abajo. La Revolución Rusa y sus ideales clientelares27. serían, como los de la Revolución Francesa de Por otra parte, repitiendo el gesto de épocas finales del siglo XVIII, una fuente de inspiración críticas anteriores28, y de nuevo presa de la confu- para las revueltas populares. Sus discursos, sus sión promovida por ese estar adentro y afuera, la programas, sus emblemas, así fuera de manera dirigencia de izquierda unió su destino a la del fragmentaria, circularían por América Latina. El Partido Liberal, y en particular a la corriente país no sería la excepción. Es en esta época cuan- lopista. Sin distancia suficiente frente a esta fuer- do se funda el Partido Socialista Revolucionario, za, el Partido Comunista corrió la misma suerte de del cual se desprendería unos años más tarde el su aliado: la derrota y el aislamiento. 24 Aguilera, Mario y Vega, Renán. Ob .cit. y Sánchez, Gonzalo. Ensayos de historia social y política del siglo XX. Bogotá: El Áncora Editores, 1985. 25 Ídem y Sánchez, Gonzalo. “El imaginario político de los colombianos”. En: Magazín Dominical de El Espectador. No. 359, 11 de marzo de 1990, pp. 17-20. 26 Wilde, Alexander. Ob. cit. El propio Presidente López reconocería en su mensaje al Congreso en 1945 que la oposición a su proyecto había provenido de fuerzas tanto externas como internas al propio liberalismo: “Mi primer gobierno tomó la iniciativa de proponer al Congreso Liberal la enmienda constitucional y entonces se vio, fácilmente, cómo no era cierto que los voceros del liberalismo estuvieran tan distanciados filosófica y jurídicamente del pensamiento original de 1886, como parecían estarlo o creerlo...”. Citado en: Tirado, Álvaro. “Colombia: Siglo y medio de bipartidismo”. En: Varios autores. Colombia Hoy. Bogotá: Siglo XXI Editores, 1979, pp. 102-186 y 147. 27 Así los grandes terratenientes y comerciantes no hicieran ellos mismos política, y así la política desplegara dinámicas propias que no respondían a su voluntad, las redes clientelistas sí conectaban los mundos de las dirigencias políticas al de las elites económicas. 28 En 1922, Benjamín Herrera, líder liberal, se propuso recuperar para su partido las bases urbanas que se estaban deslizando hacia el Partido Socialista. “La plataforma de Herrera satisfizo las aspiraciones del Partido Socialista. En consecuencia este directorio, gustoso, con el mayor entusiasmo y decisión apoya al candidato del liberalismo...”. Declaración del Directorio Municipal Socialista de Bogotá. Citado en: Tirado, Álvaro. Ob. cit., p. 143.
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    democracia Jorge Eliécer Gaitán, el gran líder liberal-populis- pie el Frente Nacional. Bajo el influjo de estos ta asesinado en 1948, también contribuyó a derruir cruces, los muros que hasta ese entonces separaban las fronteras entre ambas esferas políticas. Además la gran política y la política profana se siguieron de ser mestizo –fue apodado por algunos como el resquebrajando. Ser letrado, blanco y varón deja- “negro” Gaitán–, su discurso populista, su estilo y su rían de ser rasgos ineludiblemente asociados entre oratoria, cuestionaban las viejas formas de distinción sí, y cesarían de marcar una diferencia y servir con las que las elites políticas, los “jefes naturales”, como criterios de distinción. Dos intentos, tan pretendían diferenciarse de la “chusma” y el “popu- fallidos como los del MRL y la Anapo, vendrían lacho”. Después de Gaitán, la frontera entre gran fugazmente a cuestionar el pacto y los equilibrios política y política habitual perdería su aura sacra y se políticos instituidos entre liberales y conservadores. convertiría en una barrera, ya no “natural” sino Además, como en ocasiones anteriores, un even- política, y por tanto franqueable29. to internacional –la Revolución Cubana– tendría A los de abajo, Gaitán con su llamado al Pueblo amplias repercusiones sobre la política nacional. Al (en mayúsculas), les otorgaría un lugar distinto en ciclo de movilizaciones sociales de finales de los el ordenamiento político. En su discurso, los secto- sesenta le correspondería la eclosión de una varia- res populares dejarían de ser las bases y pasarían a da gama de fuerzas políticas de izquierda, más ser sujetos de primer orden, y en la práctica adqui- centradas en sus diferencias que en sus similitudes. rirían conciencia de su propia fuerza. En lenguaje Compitiendo más entre sí que con liberales y con- actual, el líder, con su cadencia y su estética, logra- servadores, muchas de ellas naufragarían luego de análısıs polítıco nº 46 ría “el derecho al reconocimiento” del pueblo: algunos años. Otras, articulándose a resistencias asumido como distinto de las elites, ese pueblo ya armadas, optarían por la vía revolucionaria, no sería nombrado con miedo o con desprecio, justificando la opción armada por el carácter repre- sino con respeto y aprecio. Su diferencia ya no sivo y cerrado del régimen, olvidando que la fuerza sería justificación de desigualdad. Por el contrario, no puede sustituir a la política, y que cuando lo el líder dignificaría con su discurso a “los de abajo”, hace, la arbitrariedad termina remplazando a la y les haría sentir que la gran política, la de las deci- revolución. En esta ocasión, “el pueblo” se tornó [53] siones sobre el Estado, el derecho, el modelo de en sujeto central de muchos discursos claramente desarrollo también les pertenecía. diferenciados de las propuestas liberales y conser- El asesinato del líder dejaría trunca la esperan- vadoras, pero éstos, en lugar de fundarse en con- za de reparación histórica que su presencia repre- cepciones democráticas del poder, optaron sentaba, y su muerte desencadenaría la Violencia, ciegamente por refrendar los caminos autoritarios período que paradójicamente reinstauraría las de la transformación política. Más que liderar, estas barreras entre la gran política y la política del día fuerzas terminaron escogiendo los métodos a día: el campo, sumido en conflictos violentos, impositivos, aun frente a aquellos sectores popula- adquiriría una dinámica propia, mientras en la res que pretendían representar. ciudad las elites políticas trataban de recomponer su orden, aquel que había sido trastocado. TERCER MOMENTO (1986-2002): Los procesos de secularización gradual promovi- L A R E PA R A C I Ó N E N E N T R E D I C H O dos por la urbanización, la expansión de la educa- Las representaciones que justificaron la barrera ción, la consolidación de medios masivos de entre la gran política y la política profana fueron comunicación y las transformaciones en las relacio- las que en su empuje democratizador las corrientes nes de género30 se cruzaron a finales de los cin- modernizadoras que impulsaron la descentraliza- cuenta con la ingeniería institucional que puso en ción y la Constitución de 1991 trataron de desban- 29 Braun, Herbert. Ob. cit. Sharpless, S. Gaitan of Colombia: a political bibliography. Pittsburgh: Pittsburgh University Press, 1978; Wills, María Emma. “El Populismo: un péndulo entre la esperanza y la decepción de las masas en América Latina”. Monografía de grado para obtener el título de maestría en Ciencia Política. Montreal: Universidad de Montreal, 1992. 30 “Mientras en 1951 el 61% de la población vivía en el campo, en 1984 esta proporción se redujo al 30% (...) En 1950 el 43% de la población era analfabeta; a principios de los años ochenta esta proporción se redujo al 15%. A comienzos del Frente Nacional, había en las universidades públicas y privadas 18.607 hombres matriculados y 3.623 mujeres; en 1973, había 113.089 varones y 39.734 mujeres (...) Para 1989, el total de estudiantes universitarios era de 474.787 matriculados; de éstos, 245.340 son mujeres (51,7%) y 229.447, varones”. Velásquez, Magdala. “Elementos para una reflexión histórica sobre la condición de las mujeres colombianas a fines del siglo XX”, sin publicar, s.f.
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    car definitivamente. Susgestores le apuntaron a contrapeso a los partidos tradicionales. Por esto la una ampliación democrática por distintas vías. En pregunta realmente relevante en este caso es si la 1986, la apuesta tuvo que ver con modificaciones a masificación de la actividad política ha promovido la estructura vertical de la Rama Ejecutiva; después, una apertura del régimen colombiano en términos en 1991, los constituyentes redefinieron a la Na- de la llegada de nuevos actores a la escenografía ción colombiana como “multicultural” y “multi- política. Y la respuesta es que sí ha habido una étnica”, e instituyeron nuevos dispositivos de apertura, pero que ésta no deja de tener un tinte participación. de mediocridad. En parte, los objetivos se lograron: la elección En lo relativo a las alcaldías, a pesar de que las popular de Alcaldes (1986) y luego la de Goberna- “terceras fuerzas” se han abierto paso –con fluctua- dores (1991) terminó por enterrar la barrera entre ciones32–, los datos demuestran que ellas no logran las dos esferas. Las nuevas reglas, aún hoy vigentes, afianzarse, confluir en torno a una agenda común y permiten que líderes municipales y de provincia mostrar una continuidad en el tiempo33. A excep- dejen de depender del centro para obtener avales, ción de la Alianza Social Indígena, el Movimiento competir en las contiendas electorales y ocupar los Cívico Independiente y el Movimiento Nueva Co- cargos del Ejecutivo local y regional. Esta lombia, los demás alcaldes no bipartidistas han sido flexibilización en las barreras de entrada al ruedo flor de un día34. En el Senado de la República, don- político explica en parte el aumento de listas que de hoy la competencia se define por circunscripción compiten en cada jornada electoral y la desco- nacional, los resultados tampoco son más alentado- análısıs polítıco nº 46 nexión que impera entre los distintos niveles31. De res. Aunque la Alianza Democrática M-19 descrestó esta manera, la simultaneidad en los cambios cultu- con la votación que obtuvo en 1991, y en las eleccio- rales y las transformaciones en las reglas de juego nes del año 2002 Antonio Navarro obtuvo la segun- político sí han promovido la masificación de la da mayor votación, y hoy los colombianos tenemos actividad política que, bajo su influjo, deja de ser el un Senado donde la voz de un Carlos Gaviria o un reinado de, para y sobre caballeros. Jesús Piñacué se pueden oír, los resultados electora- [54] Sin embargo, masificar no quiere decir necesa- les revelan “más continuidad que cambio”, en la riamente democratizar. Nuevas reglas que medida en que “los partidos tradicionales siguen flexibilizan las barreras de entrada no implican de dominando la escena política”35. En general, las por sí la incorporación de voces disidentes o de tercerías se han comportado como “grupos disper- oposición, organizadas y capaces de hacerle un sos que, con pocas excepciones, no [han tenido] 31 En el caso del Senado, el número de listas presentadas a las elecciones, pasó de 143 en 1991 a 319 en 1998. En las elecciones de 2002 se presentaron 8 listas menos que en 1998. Para la Cámara de Representantes, en 1991 se presentaron 486 listas y en 2002 906 listas. Véanse Ungar, Elisabeth y Ruiz, Germán. “¿Hacia la recuperación del Congreso?”. En: Dávila, Andrés y Bejarano, Ana María (compiladores). Elecciones y democracia en Colombia, 1997-1998. Bogotá: Fundación Social - Departamento de Ciencia Política - Universidad de los Andes, 1998, p. 205; y Vargas, Mercedes. “Los problemas de la representación política en Colombia”. Monografía de grado para optar al título de maestría en Estudios Políticos. Bogotá: IEPRI - Universidad Nacional de Colombia, 2002. 32 Los resultados de las terceras fuerzas en las alcaldías han sido más bien erráticos. En 1992 presentaron su mejor desempeño al obtener el 28,8% del total de alcaldías, para en las elecciones de 1994 descender al nivel más bajo en el período 1988-1997, al ganar las alcaldías de apenas el 10,3% de los municipios del país. Véase Querubín Cristina; Sánchez, María Fernanda y Kure, Ileana. “Dinámica de la elección popular de alcaldes, 1988-1997”. En: Dávila, Andrés y Bejarano, Ana María. Ob.cit., pp. 117-140. 33 Los resultados de las elecciones municipales del año 2000 muestran las divisiones dentro de fuerzas políticas, tradicionales y nuevas: “Mientras el 28,5% de las alcaldías que obtuvo el conservatismo se distribuye entre cinco fracciones del partido y el 28,5% liberal entre cuatro, el 21% de los gobiernos municipales alcanzados por las terceras fuerzas se reparte entre 35 partidos y movimientos distintos”. García, Miguel. “Elecciones municipales. Bipartidismo, un paso atrás”. En: UN Periódico. No. 16, 19 de noviembre de 2000, p. 8. 34 García, Miguel. “Diez años de la elección popular de alcaldes. El poder de las terceras fuerzas”. En: UN Periódico, No. 15, 15 de octubre de 2000, p. 5. 35 Rodríguez, Juan Carlos. “¿Cambiar todo para que nada cambie? Reforma política y adaptación: un análisis de la circunscripción nacional para Senado”. En: Varios autores. Degradación o cambio. Evolución del sistema político colombiano, Bogotá: Norma-IEPRI, 2002.
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    democracia que responder denada a nadie ni [han] involu- viejo pacto clientelista –que algo ha reportado–, crado un proyecto político de largo aliento”36. que un salto al vacío. Ahora bien, ¿por qué la flexibilización en las El segundo motivo tiene que ver con la eclo- reglas de acceso no ha auspiciado la aparición de sión de la diferencia en estas épocas. Hoy, existen una fuerza política de oposición? ¿Por qué, a pe- representantes de los evangélicos, las negritudes, sar de los esfuerzos y las buenas intenciones, no los indígenas, los raizales, las mujeres. Dejando la hay cambios sustantivos en la política colombiana? tediosa (imputada) homogeneidad del pasado, la Las razones que aquí se quieren destacar son cua- diversidad se expresa vía elecciones. Es necesario tro. La primera tiene que ver con el legado del celebrar esta diversidad que permite a grupos modelo anterior que todavía deja su impronta en subordinados, y no por su origen de clase, expre- la coyuntura actual; la segunda, con un elogio de sar su indignación y reclamar su derecho a ser la diferencia, desarticulado de cualquier intento reconocidos como distintos. de recomponer una “unidad-en-la-diversidad”; la Sin embargo, la diversidad, en su reclamo de tercera, con una sobrevaloración de la dimensión especificidad y en su pelea con un marxismo participativa de la democracia en detrimento de la economicista, ha tendido a verse como un criterio representativa, y por último, porque el nuevo ajeno a la clase. Esta desarticulación entre las modelo de desarrollo, así no lo queramos aceptar, variables de clase, raza, género o generación, ha está auspiciando regímenes de representación sido reforzada por el descrédito que afectó a los política que poco tienen que ver con aquel que regímenes comunistas asociados con un proyec- análısıs polítıco nº 46 inspiró a los reformadores de 1986 y a los consti- to clasista luego de la caída del Muro de Berlín. tuyentes de 1991. En Colombia, además, nadie quiere hablar de En cuanto a lo primero, ya se dijo: el cliente- clase, porque hacerlo se asociaría a una defensa lismo como mediación entre Estado y sociedad de los proyectos anacrónicos que inspiran a integró históricamente a los sectores populares al unas guerrillas desprestigiadas y muy poco mundo político, pero a la vez impidió que ellos humanistas. construyeran “mundos discutidos y puestos en Es el elogio de la diversidad, desvinculado de [55] común”. Esos sectores, que fueron a las guerras cualquier consideración de clase, el que está de y a las urnas por prebendas pero también por moda37. Sin embargo, al decir de un representan- idearios, quedaron a mitad de camino entre te de una comunidad indígena del Amazonas, una exclusión a medias y una representación José Soria Saba, la estrategia de recoger la diversi- trunca. Cuando estos sectores movilizados por dad por fuera y por encima de cualquier conside- distintas redes políticas se pronunciaron de viva ración sobre condiciones materiales de vida voz, las elites de ambos partidos decidieron igno- genera sus propias contradicciones: rarlos y ubicarlos en las bases de una pirámide de eslabones jerárquicamente organizados. En una El Estado (colombiano) nos ve aún por pedazos y frase algo lapidaria, las circunstancias se podrían escoge sólo una parte, la que le interesa. Nos ve resumir diciendo que el clientelismo los integró como poblaciones con problemas pero sin dere- pero a la vez los dividió y los subordinó. Hoy, chos a la autonomía; como base social para accio- parece como si las derrotas infligidas en otras nes políticas, pero sin derecho al control coyunturas, combinadas con el recuerdo de territorial; como posibles interlocutores de políti- gestas heroicas, tuviesen atrapados a muchos cas regionales, pero sin participación en la electores en un mundo donde el único horizon- definición de directrices globales; como te imaginable es aquel impuesto por los arre- merecedores del respeto de nuestras tradiciones glos históricamente decantados. “Más vale viejo culturales, pero sin tener derecho a intereses conocido que nuevo por conocer”. Más vale el económicos. 36 Gutiérrez, Francisco con la colaboración de Hoyos, Diana. “Rescate por un elefante. Congreso, sistema y reforma política”. En: Dávila, Andrés y Bejarano, Ana María. Ob. cit., pp. 215-253 y 246. 37 Un ejemplo serían las declaraciones emitidas en la Primera Reunión Interamericana de Ministros y Altas Autoridades de Cultura. Los gobiernos y las entidades allí presentes declararon que América Latina es “una potencia en diversidad”, y “se proponen realizar un plan de acción que permita establecer políticas culturales comunes que protejan la diversidad” en “Política para fortalecer lo diverso”. Véase El Tiempo, 13 de julio de 2002, pp. 1-3.
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    El llamado quehace este líder sugiere que una que le otorgan a unos ventajas sobre otros. acción política debe centrarse, no tanto en las En tercer lugar, las nuevas reformas vinieron diferencias, como en las articulaciones. Apuntan- acompañadas de una supervaloración de la demo- do en la misma dirección que el dirigente indíge- cracia participativa y de una devaluación de la na, pero esta vez refiriéndose al caso de las representativa. Y resulta que la una no puede mujeres, Sonia Álvarez nos recuerda que nuestra operar sin la otra. Por esta razón, para superar la mirada debe participación desagregada e inocua heredada del andamiaje institucional y cultural anterior, es registrar con especial cuidado las formas en que la necesario tejer ante todo “mundos-en-común” (es clase y la raza son constitutivas de los intereses de decir, representaciones) que permitan llevar a la género. Esto significa que la experiencia en el arena política no sólo reclamos dispersos, deman- mundo de una mujer desde su dimensión de géne- das atomizadas y denuncias estridentes, sino sobre ro no puede separarse de su experiencia en el todo proyectos políticos de alcance nacional. En mundo como miembro de una raza o etnia este sentido, la experiencia posterior a la Consti- específica o una clase en particular. Por tanto, una tución de 1991 hace visible los propios límites de mujer no es brasileña y negra y obrera y hembra la participación: aunque sin ella la democracia se sino que es una mujer brasileña negra y obrera. La vacía de contenido, su existencia no es suficiente clase y la raza y los atributos específicos al género para garantizar que el régimen democrático ope- determinan la posición social de una mujer. Por re adecuadamente. Además de participación, la análısıs polítıco nº 46 tanto, la clase y la raza deben ser vistos como com- democracia se nutre de representación, es decir ponentes integrales de una identidad de género de la invención de proyectos colectivos, que son –no como características aditivas o disyuntivas– que mucho más que la sumatoria de expectativas indi- moldean de manera crucial los intereses de género viduales o de preferencias expresadas en encues- prácticos y estratégicos de una mujer38. tas, porque justamente permiten imaginar futuros compartidos. [56] Es muy evidente que las discriminaciones de Por último, los nuevos aires económicos y género, de etnia, de raza o de opción sexual no sociales que acompañan la aprobación de la pueden ser reducidas o subsumidas en las de clase. nueva Carta Constitucional no son muy acordes Sin embargo, tampoco pueden ser aprehendidas al modelo político allí propuesto (democracia por fuera de una condición específica de clase. Por- participativa articulada a democracia representa- que es distinto ser mujer estrato seis, que ser mujer tiva). El viejo modelo liberal de representación estrato uno; y es distinto ser indígena acomodado política que acompañó el advenimiento capitalis- que indígena acorralado, o raizal empleado que ta –sociedad civil organizada expresa intereses, desempleado. Si hay algo de común entre esta demandas, valores, normas articulados en pro- diversidad, es esa posibilidad de sentirse pertene- gramas de partidos que se cristalizan en proyec- cientes a un mismo universo de gentes en busca de tos de desarrollo y de Estado– no parece sus derechos, tanto económicos como políticos. encontrar las condiciones necesarias para seguir Pero además de la necesidad de recuperar el operando. Por un lado, la legislación laboral y las potencial explicativo y político que encierra la nuevas regulaciones arancelarias y comerciales categoría de clase, las dirigencias de estos movi- que acompañan el nuevo modelo de desarrollo mientos deben resolver sus diferencias y sus renci- económico dan al traste con la posición prefe- llas aplicando procedimientos democráticos. rencial que ocupaba la clase obrera y un Además de los obstáculos peculiares a la historia empresariado nacional. En su lugar, actores colombiana, el potencial emancipador de la inter- globales –por ejemplo, el Fondo Monetario In- pretación de clase abortó porque se fundó en una ternacional o el Banco Mundial– se transforman premisa errada: asumió que había un sujeto cen- en interlocutores determinantes para los gobier- tral –los obreros– que podían por su sola condi- nos nacionales. Muchas decisiones cruciales se ción económica representar a todo el campo toman en foros que ponen en juego, no a los popular. Si lo popular ha de retomar fuerza como partidos, los sindicatos, los gremios de tal o cual aglutinador, debe ser sobre bases más democráti- país, sino a gobiernos con agencias multila- cas que no asuman que hay “liderazgos naturales” terales. En esta medida, la transición hacia un 38 Álvarez, Sonia. Engendering Democracy in Brazil. Women´s Movements in Transition Politics. Princeton: Princeton University Press, 1990, p. 26.
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    democracia nuevo modelo económicosugiere una pérdida dimensiones que hoy se oscurecen en muchos de poder en el nivel nacional. análisis por estar demasiado centrados en coyun- En medio de estos cambios, se generaliza el turas más recientes o en otro tipo de explicacio- discurso de la antipolítica, aquel que culpa a los nes. Además, el trabajo ha querido demostrar, de partidos y a los políticos de los descalabros actua- manera oblicua, cómo los ciclos de violencia en les, y que le abre la puerta a la aparición de líde- los que, por momentos, se ha sumido Colombia, res milagrosos. Ellos, alzándose por encima de la responden en parte a la construcción de unas historia, establecen una relación plebiscitaria con lógicas de participación política masiva sin representa- unas masas desconcertadas que esperan su reden- ción o con representación trunca. Los múltiples con- ción de una mano providencial. Para conservar flictos que alimentan los ciclos de violencia no se sus credenciales democráticas, estos regímenes resuelven definitivamente si no alcanzan una ex- mantienen los rituales electorales y los dispositivos presión política articulada. de refrendación de decisiones tomadas desde La tesis fuerte que se ha reiterado a lo largo de arriba por el líder y su rosca. Lejos queda la divi- estas páginas es que los intentos por condensar un sión y el equilibrio de poderes, la rendición de proyecto alternativo al bipartidismo han quedado cuentas de los mandatarios, el respeto a las liber- frustrados por la propia fugacidad de los esfuer- tades civiles y políticas y a un Estado de derecho. zos, por ese estar simultáneamente fuera y dentro En este clima, el significado de la participación se de los sectores populares, y por el papel que el reduce a depositar un voto o a dar un sí en un Partido Liberal desempeñó en la constitución de análısıs polítıco nº 46 referendo. Colombia, a pesar de sus singularida- una memoria política de estirpe igualitaria. Atra- des, no podía escapar a los nuevos vientos que pados aún en ese pertenecer y no pertenecer, los corren por el continente. otrora excluidos se incorporan hoy a la gran polí- Son estas razones las que explican el resultado tica a través de redes partidistas que tramitan mediocre que dejan los últimos intentos refor- demandas de manera dispersa. En la actualidad, madores. Para que la fragmentación que reina en además, la diversidad oscurece la preocupación el campo de los “nuevos” fuese remplazada por los por la equidad, y las nuevas claves políticas del [57] gérmenes de una comunidad política democrático- momento son adversas a cualquier intento de popular, se tendrían que producir desplazamientos recomposición de una unidad fundada en la clase. conceptuales que encuentran francamente un Así las cosas, sin una oposición sólida, más que clima adverso. dirigir39, el liberalismo y el conservatismo copan Finalmente, muchos lectores se preguntarán hoy, gracias al clientelismo, el espacio político. por qué en estas páginas no se ha mencionado el Esta situación, que a primera vista parecería cir- papel que ha jugado y juega la Violencia, las vio- cunstancial, es producto de trazos de largo plazo lencias y ahora la guerra, en el devenir político que tienen que ver, entre otras, con las caracterís- colombiano. El silencio sobre las violencias res- ticas de la relación entre política y cultura esboza- ponde a una opción consciente de querer relevar das a lo largo de estas páginas. 39 Una fuerza política logra dirección ético-política cuando sus contrarios, fuertes ideológicamente, le exigen que perfile un programa convincente y superior al de los demás. Sin esta dialéctica, los partidos se disuelven en minucias y no logran convertirse en orientadores nacionales. Esta reflexión es cercana a la que hace Gramsci sobre la hegemonía. Gramsci, Antonio. Ob. cit.
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    La seguridad: difícil de abordar con democracia* au n q u e n o e s n e c e s a r i a m e n t e e l problema más grave que enfrenta el país, la segu- ridad constituye el más sentido por la ciudadanía y quizás el que requiere afrontarse con mayor prontitud. Esto le sirvió al nuevo presidente para subir en forma vertiginosa y sorpresiva en las en- cuestas de intención de voto, sobre la base de la análısıs polítıco nº 46 escalada de la violencia guerrillera. También influ- yó en ello la descomposición de los partidos y su consecuente efecto de adquirir mayor importan- cia en esa intención la imagen de los candidatos. Detrás de la bandera ideológica del Presidente electo de dar prioridad al principio de autoridad [58] frente al de libertad, con fines de recuperar la seguridad, se observa un ambiguo modelo de gobierno fuerte ratificado con pretenciones como la de reformar la Constitución, con el objetivo de Francisco Leal Buitrago remover los obstáculos jurídicos que se supone Profesor titular de la Universidad de los Andes y profesor honorario de la impiden confrontar con éxito a la subversión. Universidad Nacional de Colombia. La riqueza que exhibe nuestra Carta funda- mental en materia de derechos es una expresión explícita de la utopía que orienta los anhelos de democracia, así estén ellos lejos de nuestro alcan- ce debido a las distorsiones en el ejercicio político y a la precariedad de medios con que contamos para mantener vivos tales anhelos. Al ser las liber- tades ciudadanas, con derechos y deberes defini- dos, el fundamento del paradigma moderno de democracia liberal, no hay que caer en la contra- dicción de que éstas constituyen una traba, así sea transitoria, para dar un paso adelante en el cum- * Con este número –ya es el 46– Análisis plimiento de los objetivos democráticos. Si bien es Político cumple 15 años de vida cierto que la autoridad es la esencia misma del ininterrumpida, 15 años en los que la modelo de Estado-nación que concreta ese para- constante ha sido el trasegar a través de una digma, para mantener vigente su legitimidad es prolongada cadena de situaciones nacionales necesario el acatamiento de una voluntad general críticas, interrumpida por momentos que que no transgreda los principios en que se susten- reviven la esperanza de revertir el deterioro del ta, en especial el de la libertad. La autoridad debe país, los cuales sin embargo tienden a salvaguardar los medios disuasivos y punitivos, extinguirse. Este ensayo es un homenaje a este aniversario de nuestra revista, que mediante mediante su regulación por parte de las instancias sus análisis ha permitido comprender mejor la correspondientes, de acuerdo con la naturaleza compleja realidad nacional. de las faltas contra la convivencia ciudadana. En
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    democracia síntesis, la democraciarequiere el ejercicio firme esta nueva concepción política, el concepto de de la autoridad, pero sin abandonar la meta per- seguridad nacional desplazó en importancia al de manente del bienestar colectivo de la sociedad. defensa nacional. La seguridad nacional supone Pero, ¿es posible seguir estos lineamientos abs- una permanente amenaza de fuerzas nacionales e tractos, cuando la complejidad creciente de una internacionales vinculadas al comunismo, a dife- guerra corroe al país y golpea con zaña a la pobla- rencia de la defensa nacional, cuyo móvil era la ción civil? ¿No vale la pena ordenar la casa a como tradicional salvaguardia de la soberanía, principal- dé lugar, para luego sí poner en práctica esos prin- mente frente a los países vecinos. La defensa na- cipios y enrumbar al país por el camino de la de- cional se convirtió en el medio para garantizar la mocracia? ¿No ha sido ya demasiado el costo por seguridad, y de esta forma quedó involucrada no haber puesto en práctica con firmeza el princi- también en la lucha anticomunista. pio de autoridad? ¿No estamos entonces en un La adopción de la concepción de seguridad momento clave en el que si no se toman las medi- nacional como directriz ideológica militar y la das adecuadas para confrontar a los violentos per- adquisición de autonomía relativa de las institu- demos la que quizás sea la última oportunidad de ciones armadas en el manejo del orden público, enderezar el rumbo que nos lleva hacia el abismo? terminaron con la prevención militar de adoptar Tales interrogantes guían este trabajo, así sus posiciones políticas frente a la confrontación respuestas tengan carácter provisional. Comienzo bélica. Esto se confirmó con el inicio de los proce- con un recuento de lo que ha implicado la seguri- sos de paz en 1982. La consideración de las gue- análısıs polítıco nº 46 dad para el país, en especial la que se conoce rrillas como problema político y el inicio de como seguridad nacional, para luego mirar si es negociaciones con ellas por parte del gobierno de posible diseñar una política de seguridad que sea Belisario Betancur (1982-1986) despertaron la compatible con los anhelos democráticos. Para oposición soterrada de los militares. Éstos nunca ello, hago comentarios puntuales al aporte sobre reconocieron el carácter político de la subversión. seguridad democrática del programa de gobierno La combinación del tratamiento militar perma- formulado por el presidente Uribe en su campaña nente con negociaciones intermitentes se prolon- [59] electoral. Finalmente, señalo algunos lineamientos gó hasta que la finalización de la Guerra Fría y la generales que pueden servir de guía para la com- coyuntura crítica de 1989 a 1991, inducida por el pleja tarea de elaborar una política de seguridad narcotráfico, provocaron que el gobierno de Cé- sin alterar los logros democráticos. sar Gaviria (1990-1994) buscara cambiar las ten- dencias de tratamiento del problema militar. LA SEGURIDAD NACIONAL No obstante haber desaprovechado la oportuni- Y SUS IMPLICACIONES 1 dad brindada por la nueva Constitución para hacer La concepción moderna de seguridad nacional cambios en la institucionalidad militar, el gobierno fue un producto destacado de la Guerra Fría, que de Gaviria adelantó reformas importantes en mate- militarizó las relaciones internacionales y afectó a ria de defensa y seguridad nacional. Este gobierno numerosos países del antiguo Tercer Mundo. sustrajo esos temas por primera vez de la responsabi- Surgió de políticas estadounidenses, como el Acta lidad política castrense, que la dirigencia política de Seguridad Nacional –promulgada en 1947– y la había evadido por desconocimiento, despreocupa- estrategia de contención frente a la Unión Soviéti- ción o ineptitud. Buscó cambiar la relación de los ca –puesta en práctica a partir de ese mismo año. militares con las instituciones civiles del Estado y Tuvo su expresión particular en América Latina desarrolló una novedosa estrategia de seguridad, desde la elaboración de la rígida macroteoría denominada Estrategia Nacional contra la Violencia. militar del Estado y del funcionamiento de la socie- También nombró un ministro de Defensa civil luego dad, conocida como Doctrina de Seguridad Nacio- de que esta cartera la ocuparan por 38 años genera- nal, y en particular desde el comienzo de su les en servicio activo. No obstante los esfuerzos que aplicación con el golpe militar de 1964 en Brasil. En se hicieron, la inexperiencia política civil en estas Colombia, el desarrollo de la seguridad nacional se materias y otras circunstancias, como la ruptura de dio a la par con el Frente Nacional. Mediante la las conversaciones con la guerrilla y la fuga del capo afirmación del anticomunismo, base ideológica de Pablo Escobar de una cárcel llamada de máxima 1 La mayor parte de las ideas de este subtítulo son extractadas de mi libro La seguridad nacional a la deriva. Del Frente Nacional a la Posguerra Fría. Bogotá: Alfaomega Editores – Ceso, Departamento de Ciencia Política - Universidad de los Andes - Flacso Sede Ecuador, 2002.
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    seguridad, dieron altraste con este experimento, bierno y las FARC y sobre todo con los desmanes único en la historia contemporánea del país. cometidos por esta organización en la zona de El fracaso de la llamada guerra integral, ade- despeje. Esta zona estuvo ocupada militarmente lantada contra guerrillas y narcotraficantes del de manera exclusiva por este grupo subversivo cartel de Medellín durante la segunda mitad del hasta el 20 de febrero de 2002, cuando se rompió gobierno de Gaviria se hizo evidente con la ofensi- el llamado proceso de paz. va guerrillera al final de su mandato. Esta situa- Pero, ¿qué políticas de seguridad estuvieron ción facilitó que el nuevo presidente planteara detrás de estas cuatro décadas de historia nacio- una política distinta. El gobierno de Ernesto nal? Aunque numerosas, las políticas formuladas Samper (1994-1998) mostró su disposición para al respecto han sido desarticuladas e inoperantes adelantar negociaciones con la guerrilla, pero su y poco trascendentes. Las escasas directrices desgaste originado en la financiación de su cam- políticas del papel militar en la sociedad no fue- paña presidencial por parte del cartel de Cali lo ron revisadas ni actualizadas2, por lo cual los impidió. Aunque indirecto, el mayor efecto de altos mandos asumieron su diseño en forma esta situación política sobre los militares fue una improvisada. Para ello, se guiaron por sus per- serie de descalabros frente a las guerrillas a partir cepciones de las situaciones de orden público, de 1996. Así, los militares pasaron de eventuales orientadas por los planteamientos antico- árbitros de la crisis del gobierno a víctimas de munistas, la concepción político-militar norte- ésta. En ello influyó la visión esquemática e ideo- americana y la Doctrina de Seguridad Nacional. análısıs polítıco nº 46 lógica que sustentan los principios de la seguridad De manera excepcional, los militares adelanta- nacional adoptados por las instituciones militares ron planes de importancia y las orientaciones y la consecuente reducción de su capacidad para con pretensiones estratégicas fueron elaboradas enfrentar con eficacia a guerrillas y paramilitares, para fines concretos y de corta duración. Sólo fuerzas que se fortalecieron de manera significati- hubo críticas a estos planes y orientaciones cuan- va durante ese gobierno. do los consideraron incompatibles con los objeti- [60] En el cuatrienio de Andrés Pastrana (1998- vos electoreros del bipartidismo. 2002), la incompetencia política del gobierno –en Durante el Frente Nacional y la vigencia –hasta particular frente al manejo de la zona desmilitari- los años noventa– del sistema que éste engendró, zada y al denominado proceso de paz– contrastó la dirigencia política se ocupó principalmente de con la recuperación operativa militar, que contó construir y consolidar maquinarias para la repro- con la ayuda de Estados Unidos y ha logrado dis- ducción electoral del bipartidismo coaligado. La minuir la tendencia de expansión de las guerri- protesta social no encontró mayor receptividad llas. Sin embargo, la subversión alcanzó una institucional en la clase política, máxime cuando cobertura significativa, amparada por la autono- el régimen no contemplaba espacios de oposi- mía financiera lograda mediante su participación ción. Por ello, esta protesta se convirtió en asunto en el narcotráfico y prácticas bandoleriles. El de orden público manejado por militares y poli- rápido crecimiento de los paramilitares ha sido cías, casi siempre bajo el amparo del estado de facilitado por la ausencia de voluntad de la Fuerza excepción constitucional. Además de las guerri- Pública para contenerlos, por la brutalidad guerri- llas, el sistema convirtió en enemigos potenciales llera que los estimula y también por su participa- o reales a quienes tan sólo pretendían oponerse ción en el narcotráfico. La reacción negativa de la por medios pacíficos. población frente a la agresividad de la subversión La mayor parte de las numerosas normas sobre ha estado acompañada por el apoyo a los seguridad fueron dictadas a la sombra del estado paramilitares por parte de quienes han detentado de sitio, que fue la excepción constitucional per- por largo tiempo privilegios poco democráticos. mitida por la Carta de 1886. Cuando éste se levan- El empeoramiento de la crítica situación del país taba, esas regulaciones eran seleccionadas y legitimó en la opinión pública las soluciones de agrupadas para convertirlas en ley de la Repúbli- fuerza, al tiempo que desprestigió la vía política, ca. Tal fue el caso, por ejemplo, del llamado Esta- identificada con las conversaciones entre el go- tuto de Seguridad, promulgado en 1978 por el 2 En particular la llamada doctrina Lleras Camargo, formulada por el presidente electo luego del frustrado intento de golpe contra la Junta Militar el 2 de mayo de 1958, que postuló que así como los militares no debían intervenir en asuntos partidistas, los políticos tampoco interferirían en materias militares.
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    democracia presidente Julio CésarTurbay (1978-1982), que Parte de la reforma militar adelantada durante fue el ejercicio más visible de la Doctrina de Segu- el gobierno de Pastrana también se encaminó a ridad Nacional en Colombia. Entre las normas sustituir la vetusta ley promulgada más de 30 años expedidas durante la vigencia de la Guerra Fría se antes. En uso de las facultades extraordinarias destaca el Decreto-Ley 3398, llamado Estatuto otorgadas por el Congreso, el Presidente creó la para la Defensa Nacional, expedido a fines de Comisión de Reforma y Modernización de las 1965. Esta norma fue particularmente importante Fuerzas Militares, que a su vez conformó un comi- porque no hubo ninguna otra directriz militar té de militares y civiles para la elaboración de un con pretensiones estratégicas durante el resto del proyecto de ley de defensa y seguridad. Sobre la siglo XX. Este estatuto señala las atribuciones del base del proyecto redactado durante el gobierno presidente y del ministro de Defensa en relación anterior, la comisión escribió una propuesta que con la defensa nacional, y las funciones del co- presentó a fines de 1999 al Ministro de Defensa mandante general de las Fuerzas Militares y de la Nacional. El ministro la entregó al senador Enri- Policía Nacional. Hace, además, precisiones sobre que Gómez Hurtado, quien utilizó la propuesta las medidas para la movilización y la defensa civil, de otro senador para modificarla. La versión de y la requisición y la ocupación de bienes y servi- Gómez Hurtado fue presentada al Senado a me- cios. El gobierno reglamentó esta norma, median- diados de 2000. El trámite del proyecto y la polé- te el Decreto 893 de 1966, en lo concerniente a mica nacional e internacional desatada al final de definición, clasificación y porte de armas. Al per- las discusiones en el Congreso, ya en 2001, mos- análısıs polítıco nº 46 mitir el porte de armas de uso privativo de los traron la polarización causada por el agravamien- organismos del Estado a organizaciones de defen- to del conflicto armado y la falta de resultados sa civil, abrió el camino a un prolongado proble- concretos del proceso de paz. ma que se acrecentó a partir de los años ochenta El proyecto cumplió el último trámite en el con la proliferación de grupos de autodefensa y Congreso en junio de 2001, con el apoyo del paramilitares financiados por el narcotráfico. El Ministro de Defensa Nacional, Gustavo Bell y los Estatuto para la Defensa Nacional fue incorpora- altos mandos militares. La demora en la sanción [61] do en la Ley 48 de 1968, mediante el procedi- presidencial indicó la sensibilidad del asunto en miento mencionado de revisión y selección de la opinión pública internacional vinculada al normas en momentos en que se requería levantar tema de los derechos humanos. La Ley 684 de el estado de sitio, más por circunstancias políticas agosto de 2001 recoge los aspectos básicos de los que por cambios en el orden público. Todas las decretos 3398 de 1965, ya mencionado, y 1573 de normas posteriores relacionadas de manera direc- 1974 (norma importante pero poco operante, ta con la defensa y seguridad fueron desarrollos que clasificó la documentación relativa a la de esta ley, formulada con los criterios militares planeación de la seguridad nacional y señaló por propios de la Guerra Fría. primera vez de manera específica el concepto de Una vez terminado el “equilibrio del terror”, seguridad nacional), los cuales junto con la Ley como se le llamó a este período de la historia del 48 de 1968, fueron las normas rectoras de la siglo XX, el gobierno de Gaviria presentó al Con- seguridad nacional hasta la aprobación de esta greso un proyecto de ley sobre defensa y seguri- nueva ley. También incorpora avances de la Es- dad nacional, como parte de la reforma militar. trategia Nacional contra la Violencia del gobier- Luego de haberse discutido en varias legislaturas, no de Gaviria y apartes de los frustrados este proyecto fue retirado en 1994 por el Ministro proyectos elaborados por los dos gobiernos ante- de Defensa Nacional, Rafael Pardo, debido a que riores. se le habían hecho modificaciones que reflejaban Esta ley ignora realidades de la Posguerra Fría los intereses de los narcotraficantes. En el gobier- y sobre todo no busca una distribución equilibra- no siguiente, el de Samper, también se intentó da de responsabilidades institucionales. Tiene un remplazar la Ley 48 de 1968. El proyecto de ley sesgo militar en los conceptos, la nomenclatura y sobre la materia –elaborado bajo la coordinación el lenguaje del planeamiento y la ejecución. En del Ministro de Defensa Echeverry Mejía– se frus- el Ministerio de Defensa y sus dependencias tró al no culminarse su trámite. Sin embargo, al operativas recae el grueso de la responsabilidad igual que el proyecto anterior, adolecía de noto- de las funciones de la defensa y la seguridad. En rias deficiencias, pues se apoyaba en los mismos los llamados teatros de operaciones, contempla- principios orientados por una visión de seguridad dos para situaciones particulares de desorden con predominio militar. público, se subordinan las autoridades civiles a
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    las militares. Laparticipación en el problema de res de encontrar el rumbo para la solución del la seguridad de instancias estatales distintas al conflicto armado reflejó la falta de visión política Ejecutivo es simbólica: se las menciona en lo que y de liderazgo del gobierno, la dispersión de las se denomina el Sistema de Seguridad y Defensa instituciones del Estado y la desconexión entre Nacional, se incluyen los presidentes de las comi- éstas y la llamada sociedad civil. En este sentido, siones segundas del Congreso en el Consejo las disgregadas políticas en materia de defensa y Superior de ese Sistema y se señalan funciones – seguridad no representan una visión que amerite que son regulares– al Consejo Superior de la el calificativo de seguridad para la Nación. Ade- Judicatura. Al Presidente de la República le co- más, dado el agravamiento de la crisis, el papel de rresponden funciones abstractas, como dirigir directriz estratégica de la seguridad de esta clase los campos de poder nacional. También debe de normas se agotó. Para ser eficaz, una medida aprobar planes y documentos, que de cualquier de este tipo tendría que ser parte de una política manera son su responsabilidad constitucional. El global de Estado, que incorpore en forma activa y ingrediente político y estratégico, esencia de la pacífica a la sociedad civil, y busque una participa- seguridad y la defensa nacionales, es ajeno a su ción internacional que facilite un proceso de incumbencia. Así, los militares quedaron res- solución de la situación. Y dicha política no existe. ponsables de diseñar la política sobre el tema En otras palabras, la tradicional seguridad nacio- más urgente de la crisis nacional. Y la conduc- nal, cualquiera que sea su definición, quedó des- ción de la paz por parte del Presidente quedó bordada como estrategia para la solución del análısıs polítıco nº 46 como rueda suelta del engranaje de las políticas conflicto armado del país. de seguridad. La Ley 684 inició su desarrollo con la presenta- La polémica desatada con la aprobación de la ción al Congreso por parte del Gobierno Nacional ley y la presión nacional e internacional para que de un proyecto de estatuto antiterrorista, que era el Presidente no la sancionara se centraron en los parte obligada de su articulado. Sin embargo, su artículos 58 y 59, sobre flagrancia y policía judi- implementación real comenzó una vez que el [62] cial, que corresponden a procedimientos gobierno dio por terminados, el 20 de febrero de operacionales. Estas disposiciones fueron suaviza- 2002, la zona desmilitarizada asignada a las FARC das en las discusiones, en el sentido de que la y el proceso de paz que la justificaba. La creación captura fuera en flagrancia y que sólo se otorga- de un teatro de operaciones, bajo el mando de un ran facultades de policía judicial, transitorias y general –en 19 municipios, cuyo epicentro eran precisas, a un grupo exclusivo debidamente capa- los cinco que constituyeron la zona desmilitariza- citado de las Fuerzas Militares, por atribución del da–, fue el soporte jurídico-operativo con que se Fiscal General de la Nación. Aun con estas salve- pretendió agilizar la recuperación militar del área dades, el problema de las medidas radica en que conocida por la opinión pública como el Caguán3. quienes las ejerzan van a ser a la vez juez y parte. Sin embargo, la Corte Constitucional declaró Los que defienden estas medidas sostienen que su inexequible esa ley en el mes de abril, con lo cual necesidad obedece a una situación de guerra; quedó sin piso jurídico la figura del teatro de pero es este hecho el que las hace peligrosas. operaciones y en general toda la norma4. Este Esta ley está muy lejos de servir de punto de hecho explica el propósito expresado por el Presi- partida para la construcción de una política inte- dente Uribe Vélez, en su campaña electoral, de gral de seguridad, ya que contempla en esencia presentar un proyecto de reforma constitucional aspectos militares. La pretensión de sus promoto- que le permita a las Fuerzas Militares recuperar 3 “La pelea es peleando”. En: Cambio. Nº 454, marzo 4 al 11 de 2002. “Mando militar en seis zonas”. En: El Tiempo. 1 de marzo de 2002. pp. 1 y 1-2. 4 Corte Constitucional. Sentencia C-251. Bogotá, 11 de abril de 2002. En un extenso texto, la Corte plantea, en las consideraciones finales, que “El examen precedente ha mostrado que el sistema de seguridad y defensa previsto por la Ley 684 de 2001 vulnera la Carta, no sólo porque su pilar –la figura del poder nacional– es incompatible con los principios constitucionales más básicos, que defienden la naturaleza democrática del Estado colombiano, sino además, porque muchos de los instrumentos específicos que desarrolla –como la concesión de facultades de policía judicial a las Fuerzas Militares o la regulación del teatro de operaciones– también desconocen numerosos preceptos constitucionales. La única decisión posible, desde el punto de vista constitucional, era entonces declarar la inexequibilidad total de la ley”.
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    democracia prerrogativas jurídicas deun pasado nada demo- bién se afirmaba que el déficit económico de la crático –como fue el período de vigencia del esta- Fuerza Pública, de más de 1.7 billones de pesos, do de sitio–, para supuestamente combatir con ponía en entredicho la ampliación del pie de fuer- éxito a la subversión. No obstante, el asunto no es za en 20.000 efectivos, ya que la norma requiere solamente de orden constitucional, sino que tam- 294.000 millones de pesos adicionales5. bién obedece a los principios democráticos que el desarrollo de las relaciones internacionales ha ¿HACIA UNA POLÍTICA DE impuesto a los miembros de su comunidad. Sobre SEGURIDAD DEMOCRÁTICA? el particular, en la última parte de las Considera- La seguridad nacional continúa como factor ciones Finales, la sentencia que declaró destacado de militarización de la política en los inexequible la ley de defensa y seguridad dice lo planos nacional e internacional. Pese a la finaliza- siguiente: ción de la Guerra Fría y la crisis conceptual que este hecho representó para la seguridad, por di- La Corte destaca que esa decisión no implica, versas razones, como la necesidad de sostener la empero, que haya desaparecido la obligación del economía de guerra que se creó durante ese pe- Estado colombiano de garantizar la convivencia ríodo y la unipolaridad militar de Estados Unidos pacífica. (…), pues la Carta busca el fortaleci- en el mundo, la militarización de los asuntos de miento de las instituciones para que éstas puedan seguridad se resiste a cambiar. También ha contri- cumplir efectivamente su misión constitucional buido a la permanencia de ese modelo la inestabi- análısıs polítıco nº 46 de asegurar la convivencia pacífica perturbada lidad desatada en varios países por los cambios en por grupos armados que actúan al margen de la las relaciones internacionales surgidos del fin de ley (…). Nada se opone entonces a que la ley tal guerra. La seguridad nacional suele absorber establezca un sistema de seguridad y defensa para varias de las dimensiones de la seguridad en gene- que las autoridades, y en especial la Fuerza Públi- ral, como es el caso de la seguridad ciudadana o la ca, sigan cumpliendo con su ardua tarea de prote- seguridad humana. ger a la población. Pero es claro que cualquier Desde que terminó la Guerra Fría se han busca- [63] sistema que sea diseñado debe ser compatible do definiciones alternativas a la tradicional sobre con los principios democráticos y con el respeto a seguridad nacional. Aunque hay avances concep- los derechos humanos, no sólo porque así lo or- tuales, en la práctica no ha habido cambios signi- dena la Constitución sino, además, porque así lo ficativos debido a que ellos no se han aplicado. Esta imponen las obligaciones internacionales asumi- situación incide en la dificultad para solucionar la das por el Estado colombiano en materia de dere- diversidad de problemas que con frecuencia se chos humanos. inscriben en las agendas de seguridad. Los aconte- cimientos del 11 de septiembre de 2001 en Estados Ante la nueva situación, a comienzos de mayo, Unidos complicaron aún más el asunto. Antes que el gobierno de Pastrana emitió la directiva presi- fortalecer la cooperación internacional, como guía dencial denominada “El camino hacia la paz y la de nuevas alianzas frente a la amenaza de actos estrategia contra el terrorismo”, que pretendió terroristas, tales acontecimientos fomentaron la compensar la pérdida de capacidad jurídica militar desconfianza de los países del Norte con respecto a frente a la subversión. Las tres estrategias plantea- los ciudadanos de los países del Sur. Esto sirvió das en el documento para frenar el incremento de para disminuir las libertades, los derechos civiles y la guerra son: reducir la acción de grupos al mar- los logros alcanzados por el desarrollo de la demo- gen de la ley, fortalecer la capacidad de castigo a cracia. La calificación subjetiva de terrorismo, una esas organizaciones, y sensibilizar a la comunidad categoría amplia, ambigua y hasta etérea, ha servi- internacional contra el terrorismo en el país. Sin do entonces para justificar desmanes y fortalecer y embargo, sectores militares criticaron la nueva reubicar intereses en el plano internacional, poco medida, al argüir que desorganizaba lo que estaba coincidentes con las conveniencias democráticas funcionando con respaldo constitucional. Además, de muchas sociedades. agregaban que esa estrategia la había establecido el La seguridad debería ser una tarea política con gobierno dos años antes. Otras fuentes indicaron agenda limitada, que exceda las obligaciones de que la norma tenía el propósito de crear un hecho las fuerzas armadas y del Estado, y penetre en la político pero no agregaba ni resolvía nada. Tam- sociedad. La labor de los militares debe limitarse a 5 El Espectador. 5 de mayo de 2002, p. 3A.
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    la implementación dela defensa nacional, con el tizar la seguridad para la población y de manera fin de abolir la identificación que hacen las insti- complementaria para el Estado; aplicar políticas de tuciones castrenses de sus intereses corporativos seguridad que no sólo sean legales sino también con los de la Nación. El Ejecutivo central no debe legítimas y éticamente válidas; vindicar a la Fuerza tener responsabilidad exclusiva en la formulación Pública como un órgano con una capacidad deli- de la seguridad, pues tiende a equiparar la seguri- berante sobre asuntos fundamentales y los propósi- dad de los gobiernos con la del Estado y, en últi- tos colectivos de la sociedad. Entre las políticas de ma instancia, con la seguridad nacional. Distintas seguridad menciona la restauración de nuevas instituciones estatales deben compartir esa tarea, doctrinas de seguridad y defensa nacional; el según sus responsabilidades y sus posibilidades replanteamiento de la visión de las Fuerzas Milita- dentro de nuevas concepciones de seguridad. res; la institucionalización de la participación de la También se debe involucrar a diferentes sectores comunidad en la seguridad ciudadana, y la moder- sociales. La sociedad civil, expresión organizada nización, profesionalización y reingeniería de la de la sociedad, no sólo debe participar, sino sobre Fuerza Pública. todo ejercer labores de fiscalización. El Estado no Estos postulados, precisos y bien elaborados, es ahora el único agente proveedor de seguridad, que difícilmente alguien con mínimos criterios y las expectativas de la ciudadanía exceden las democráticos se atrevería a rebatir, constituyen posibilidades estatales, disminuidas por los ajustes materia para una política de Estado de largo alien- exigidos por los organismos rectores de la econo- to. En tal sentido, sería necesario jerarquizarlos y análısıs polítıco nº 46 mía mundial y las reglas del mercado en la nueva desarrollarlos según su viabilidad y conveniencia fase de globalización. para enfrentar de manera progresiva el reto a que Uno de los conceptos alternativos al de seguridad se halla abocado el país en materia de seguridad, nacional es el de seguridad democrática. En Colom- pero más que todo habría que definir los instru- bia, un grupo de expertos auspiciado por el Progra- mentos idóneos para aproximarse a los propósitos ma de las Naciones Unidas para el Desarrollo, expuestos en ese amplio contexto. Con el objetivo [64] PNUD, adelantó una reflexión colectiva durante un de iniciar su concreción política, a continuación se año, conocida como Talleres del Milenio6. En su hace el ejercicio de examinar a la luz de esos postu- capítulo V, “Seguridad democrática para la paz”, la lados lo expuesto sobre el tema de seguridad por el publicación producto de tal reflexión desarrolla ese Presidente electo en su campaña electoral, como concepto. Plantea que la seguridad debe tener un parte de los 100 puntos que constituyen su carácter de “bien público fundamental”, que tras- “Manifiesto democrático”7. Sin embargo, no hay cienda la concepción de seguridad exclusivamente que ceñirse del todo a este texto, pues varias de como defensa y seguridad. Añade que la seguridad esas ideas expresan lo que muchos electores que- democrática no se basa esencialmente en la capaci- rían escuchar del candidato8. dad de coacción, de intimidación o de penalización Los puntos 26 a 40 del Manifiesto señalan lo por parte del Estado sobre la sociedad, sino que se que en el programa del Presidente Uribe se titula fundamenta en el perfeccionamiento de una cultura “Seguridad democrática”. En seguida se trans- de convivencia ciudadana en términos de tolerancia, criben de manera sucesiva esos puntos, con el fin solidaridad, respeto a las diferencias, y en un am- de hacerles comentarios puntuales. Punto 26: biente igualitario en el que prevalezcan criterios, “Colombia sin guerrilla y sin paramilitares. La postulados y principios básicos de justicia distri- autoridad legítima del Estado protege a los ciuda- butiva. Agrega que los principios rectores de una danos y disuade a los violentos. Es garantía de la estrategia de seguridad democrática son: afirmar el seguridad ciudadana durante el conflicto y des- Estado de derecho y reconocer el papel que le cabe pués de alcanzar la paz”. Este punto es amplio y a la sociedad en la definición del pacto social; garan- no presenta problema alguno, pues es acorde con 6 Talleres del Milenio (coordinación general por Luis Jorge Garay). Repensar a Colombia. Hacia un nuevo contrato social. Bogotá: PNUD - ACCI, 2002. 7 “Los 100 puntos de Uribe. Manifiesto democrático”. Contracarátula del afiche distribuido por la campaña Uribe Presidente, Mano firme, corazón grande, 2002. 8 Un asesor de la campaña Uribe Presidente manifestó que en diversas reuniones el candidato había tomado atenta nota de lo que el electorado quería como política de su eventual gobierno, para luego incorporarlo en su programa de los 100 puntos. “Conversatorio sobre el resultado de las elecciones del 26 de mayo”. Bogotá: Universidad del Rosario, 29 de mayo de 2002.
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    democracia el contexto expuestoen la publicación menciona- tamento. En la Presidencia seré el primer soldado da y producida por los Talleres del Milenio (en de la Nación, dedicado día y noche a recuperar la adelante TM). Punto 27: “La seguridad será de- tranquilidad de todos los colombianos. Al final de mocrática. Para proteger a todos, al trabajador, al esa gobernación el secuestro había descendido en empresario, al campesino, al sindicalista, al perio- 60%, las carreteras eran transitables y el homici- dista, al maestro, frente a cualquier agresor”. Este dio había bajado 20%. Los empresarios pudieron es otro punto general que no tiene discusión. volver a trabajar en Urabá, regresó la tranquilidad Punto 28: “Enalteceré la profesión de soldado y para los trabajadores y cesaron las masacres”. policía. Que la comunidad los valore y respete. Como postulado general, este punto no tiene Que ellos se esmeren por merecer respeto y admi- discusión alguna y concuerda con TM, al igual ración. Que reciban formación técnica y su esfuer- que los puntos iniciales. Otra cuestión es la mane- zo sea premiado con becas de estudio y altas ra como el Presidente logró los avances que seña- calificaciones. Con más policías y soldados, nues- la en su gestión como gobernador. ¿Se hizo a tra Fuerza Pública sufrirá menos bajas, será más costa de la privatización de una supuesta seguri- respetada y el pueblo vivirá más tranquilo”. Aun- dad? ¿Se desplazó la inseguridad a otros departa- que menos amplio que los anteriores, en princi- mentos? pio este punto no tendría contradicción con TM, Punto 31: “Un país sin droga. Apoyar y mejorar no obstante la relación mecánica y discutible que el Plan Colombia. Que incluya interceptación afirma que a más soldados y policías, menos bajas, aérea para que no salgan aviones con coca y regre- análısıs polítıco nº 46 más respeto ciudadano y más tranquilidad. El sen con armas. Pediré la extensión del Plan para factor cuantitativo, sin duda importante, requiere evitar el terrorismo, el secuestro, las masacres, las cotejarse con aspectos cualitativos, como por tomas de municipios. Necesitamos nuevas formas ejemplo la capacitación y el marco normativo en de cooperación internacional contra la violencia: que se desenvuelve. que Naciones Unidas envíe una misión humanita- Punto 29: “Eliminaremos el servicio militar ria a uno de nuestros municipios en donde nues- obligatorio cuando hayamos completado 100.000 tra ciudadanía sufre de represalias guerrilleras [65] soldados profesionales. Éste se ha prestado para por la resistencia civil a nuevos intentos de toma. discriminar a trabajadores y campesinos y no es Que esa misión humanitaria para proteger a la indicado para enfrentar curtidos grupos violen- comunidad tenga el apoyo de soldados colombia- tos. Habrá la alternativa de la docencia obligato- nos avalados por Naciones Unidas para disuadir a ria. Todos los jóvenes recibirán entrenamiento los agresores. Este tipo de soluciones son jurídi- militar como los profesionales de la reserva y cas, pero no convencionales. Un conflicto de la serán colaboradores permanentes de la Fuerza magnitud del nuestro necesita soluciones atípicas. Pública. Cuando digo todos es porque se acabará Demandamos la cooperación internacional por- la discriminación”. Sobre este punto, hay que que este conflicto se financia con el narcotráfico, señalar que el llamado desmonte del servicio negocio criminal internacional, y se apoya en militar obligatorio fue planteado por el Ministro armas fabricadas afuera. La comunidad democrá- de Defensa del gobierno de Pastrana, Rodrigo tica internacional no puede ser indiferente al Lloreda, desde el inicio de ese cuatrienio, y en sufrimiento del pueblo colombiano. Proyectos de alguna medida se ha cumplido con el aumento sustitución de cultivos ilícitos que sean significativo del número de soldados profesiona- sostenibles. Un acuerdo con 50.000 familias cam- les. También está de acuerdo este punto con lo pesinas, cocaleras y amapoleras, para que expuesto en TM. Además, la discriminación en el erradiquen la droga, cuiden la recuperación del servicio militar es una realidad y su elimina- bosque y reciban una remuneración de $5 millo- ción sería un avance democrático y una forma nes familia por año”. de asumir responsabilidades por parte de sec- El objetivo general de este punto de elimi- tores sociales que lo han evadido. La alternati- nar la droga es indiscutible. Su consideración va de la docencia obligatoria es un como problema internacional y la necesidad complemento positivo. de cooperación en tal sentido van en la misma Punto 30: “El Presidente dirigirá el orden pú- dirección y obedecen a uno de los logros del blico como corresponde en una sociedad demo- gobierno de Pastrana: la aceptación de la crática en la cual la Fuerza Pública respeta a los corresponsabilidad en el problema de las dro- gobernantes de elección popular. En la Goberna- gas por parte de la comunidad internacional. ción de Antioquia fui el primer policía del Depar- Pese a las distorsiones producidas –que luego
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    se mencionan–, hayavances logrados por ese tema de las drogas, se acentuó durante el gobier- gobierno en el objetivo de mostrar al mundo no de Samper, que cumplió más que ningún otro las características del conflicto armado colom- hasta ese momento con las expectativas norteame- biano y evitar imágenes que no corresponden a ricanas derivadas de su política prohibicionista y la realidad. En tal sentido, apelar a Naciones represiva frente a ese problema. El gobierno de Unidas para que contribuya a solucionar este Pastrana continuó con esta pauta, pero dentro de conflicto es un elemento positivo, ya que la su afán de recuperar la imagen y el apoyo al go- participación de un tercero que garantice la bierno por parte de la comunidad internacional y seguridad y los pactos ha sido un recurso indis- en particular de Estados Unidos. Por su parte, la pensable probado en numerosos conflictos crisis de su gobierno hizo que el Presidente armados internos a nivel mundial, entre 1940 y Samper le prestara poca atención al problema de 19929. Pero la eventual tarea de Naciones Uni- seguridad. Después, la incapacidad del gobierno das no debe ser sólo humanitaria, ni menos de Pastrana de suplir este vacío, mediante una para constatar la criminalidad guerrillera, sino política sobre el particular, lo llevó a supeditar –como lo propuso el mismo Presidente electo, éste y otros problemas del país a su idea inicial una vez que ganó la contienda electoral10– que llamada “Fondo de la Paz”. Se trataba de buscar si acude al llamado sea para iniciar su aproxi- que la comunidad internacional colaborara con mación como un tercero con la legitimidad fondos –a manera del Plan Marshall– para recons- requerida, no con una propuesta unilateral – truir el país y lograr la paz. Este tema, rebautizado análısıs polítıco nº 46 como se intuye en la idea de Uribe como Presi- luego como Plan Colombia, no fue claro, pues el dente electo–, sino como parte de una política Presidente en su “diplomacia por la paz” no pro- nacional e integral de Estado, que articule la puso participaciones, responsabilidades, ni metas paz con la guerra y que defina el papel de la concretas a los diferentes gobiernos y entidades comunidad internacional para contribuir a la con que se entrevistó. Ese plan se concretó, final- solución de la crisis. No obstante, éste fue un mente, tras la exigencia y la asesoría del gobierno [66] buen inicio de propuestas de gobierno, frente de Estados Unidos, y fue presentado por éste al a las expectativas de autoritarismo que desper- Congreso de su país, el cual lo aprobó como ayu- tó en algunos sectores nacionales e internacio- da a mediados de 200012. nales durante la campaña 11. Igualmente La falta de concresión política en materia de positiva es la propuesta de erradicación de la seguridad dejó el camino libre para la profun- droga por parte de familias campesinas, siem- dización de la injerencia externa. La estrategia pre y cuando haga parte –como se mencionó– adoptada por el Plan hace parte de la concepción de una política amplia e integral, ya que el de seguridad de Estados Unidos para el hemisferio, tratamiento del problema de las drogas no en la que el narcotráfico es considerado como la debe estar fraccionado. El dilema central que amenaza principal (luego de los acontecimientos surge entonces es si esa política se formula del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos puso solamente a partir de una concepción de segu- mayor énfasis en el terrorismo) y que se limita a ridad o más bien como parte de una política tratar el problema de las drogas solamente con global de desarrollo social. coerción. Por eso, la mayor parte de la ayuda del El asunto del Plan Colombia merece comenta- plan a Colombia (otra parte se destinó a países rio especial. La particular presión de Estados Uni- de la región y a agencias antidrogas y de inteli- dos desde el gobierno de Gaviria para que se gencia estadounidenses) se dirigió a apoyo mili- ejecutara la política trazada por ellos sobre el tar (60,4%) y asistencia a la Policía Nacional 9 Véase Walter, Barbara F. Commiting to Peace. The Successful Settlement of Civil Wars. Princeton: Princeton University Press, 2002. 10 “ONU estudia mediación”. En: El Tiempo. 29 de mayo de 2002, pp. 1-10. “Mensajes sorpresivos”. En: Semana. No. 1.048, junio 3 - 10 de 2002. 11 Este inicio presenta, sin embargo, un error de aproximación al organismo multilateral –como se verá en el subtítulo siguiente–, pues la Secretaría General condensa intereses diversos, en especial de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, los cuales habría que abordar antes para generar un ambiente propicio que posibilite la mediación de ese organismo. 12 Sobre este proceso, véase El Plan Colombia y la internacionalización del conflicto. Bogotá: Editorial Planeta - IEPRI, Universidad Nacional de Colombia, 2001.
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    democracia (14,3%)13. Esta militarizaciónde la confrontación contra las drogas ha distorsionado la lucha con el narcotráfico es una estrategia ajena que no antisubversiva del Estado –para no hablar de la necesariamente corresponde a la lucha que debe o lucha contra el paramilitarismo– y la ha limitado puede librar Colombia de acuerdo con sus proble- en sus logros. En este sentido, ha sido más eficaz la mas, recursos y prioridades, y que ha bloqueado las estrategia antisubversiva de las Autodefensas Uni- opciones de redefinir las políticas relacionadas con das de Colombia, AUC, pero con un alto costo de la seguridad14. Además, es grave el hecho de que el legitimidad para las Fuerzas Militares y el surgi- eje de la estrategia del aporte estadounidense al miento de un grave problema muy complejo de Plan Colombia sea la erradicación química de culti- manejar. Aparte de lo mencionado, es también vos de coca y amapola, medio que ha fracasado. Pese grave la falta de financiación para los costos econó- a la fumigación, hasta el inicio del Plan Colombia, micos y sociales en que incurrirá el país a raíz de la en menos de 20 años se habían quintuplicado esos dinámica generada por el Plan Colombia (confir- cultivos. Y en 2002, las mismas autoridades estado- mada por la aprobación por parte del Senado de unidenses reconocieron el aumento de cultivos en Estados Unidos de la Iniciativa Regional Andina, el país15. extensión del Plan para 2003) y la profundización La idea formulada en el Punto 31, de pedir la de las distorsiones macroeconómicas producidas extensión del Plan para evitar el terrorismo, el por los gastos en seguridad. En síntesis, sobre el secuestro, las masacres y las tomas de los munici- Punto 31, la idea de Uribe de continuar con el pios, se enmarca dentro de la petición del gobier- Plan refuerza una inercia que de por sí es difícil análısıs polítıco nº 46 no de Pastrana a los Estados Unidos, de levantar las de alterar y que tiene demasiados problemas, restricciones para el uso de los recursos del Plan susceptibles de aumentar las grandes incerti- Colombia en tareas no relacionadas directamente dumbres que existen sobre la seguridad en el país. con el narcotráfico16. Fuera de esta eventual conce- Por esta razón, no concuerda con los postulados sión y la idea de enfatizar la interceptación aérea – de TM. también formulada en el Punto 31–, que parece ser Punto 32: “Oralidad en la justicia penal para un medio más eficaz y sin los daños que causa la agilizarla con transparencia. Acuerdos con consul- [67] fumigación, es bien difícil que se altere la rígida e torios jurídicos para descongestionar despachos”. ineficaz política estadounidense frente a las drogas. La justicia penal entró a formar parte de la agenda Además, los recursos, los equipos y la estrategia de seguridad a partir del gobierno de Gaviria. La militar para confrontar guerrillas y paramilitares adopción de la política de sometimiento a la justi- no corresponde necesariamente a lo que ofrece el cia por parte de ese gobierno y su incorporación Plan Colombia, máxime si su uso en esta confronta- posterior a la administración de justicia de la na- ción queda supeditado a los fines de combatir la ciente Fiscalía, hicieron más problemático el trata- droga. De hecho, la militarización de la represión miento del problema del narcotráfico, sobre todo 13 Fuera de los 860 millones de la parte del Plan Colombia financiada para el país por Estados Unidos, no hubo claridad sobre la composición del Plan, puesto que las cifras y los rubros de su presupuesto variaron al ritmo de las reacciones de la comunidad internacional y la disponibilidad de los recursos nacionales. Las expectativas del gobierno siempre fueron mayores que los aportes extranjeros recibidos, y buena parte de los fondos del país no estaban destinados originalmente al Plan. Las cifras se ajustaron mediante cambios nominales de programas existentes, incorporación de programas futuros, asignación al Plan de créditos diversos, además de los recaudos de los llamados bonos de paz. Descontando la ayuda aprobada por Estados Unidos, las donaciones internacionales fueron pocas debido a la identificación que varios países hicieron entre los planes de lucha antidroga de Estados Unidos y el Plan Colombia. La mayoría de estos recaudos son créditos, hacen parte de programas de ayuda externa establecidos con anterioridad o no son apoyos explícitos al Plan Colombia. 14 Una consecuencia relevante del Plan Colombia fue la militarización de la confrontación contra el narcotráfico, con lo que se relevó a la Policía Nacional de buena parte de las funciones que cumplía en este campo. Este hecho implica la asignación de funciones ajenas a los militares y el reforzamiento de un tratamiento represivo que ha demostrado ser ineficaz. 15 “Examen al Plan Colombia”. En: El Tiempo. 9 de junio de 2002, pp. 1-16. “Se ‘solló’ el DANE”. En: El Espectador. 16 de junio de 2002, pp. 9B y 10B. 16 El 4 de julio de 2002, fecha de terminación de este trabajo, la eliminación de esas restricciones había sido aprobada en el Congreso de Estados Unidos solamente en la Cámara.
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    con la injerenciacreciente de Estados Unidos. Se Punto 34: “Agravar penas para delitos como el volvieron más frecuentes las reformas a los códigos, robo de vehículos o porte ilegal de armas. Más como parte del fetichismo normativo que ha carac- severidad con el menor delincuente de alta peli- terizado al país y que pretende cambiar la realidad. grosidad”. Son tres los aspectos destacados que Las improvisadas y largas cadenas de normas sólo encierra este punto. En primer lugar, el aumento han logrado crear irregulares colchas de retazos, de penas no necesariamente cumple su papel de sin mejorar los altos índices de impunidad. Por eso, disuadir, sobre todo cuando la impunidad es el la propuesta de Uribe es conveniente y concuerda problema que facilita y hasta estimula el delito. con el ideal de TM. Sin embargo, mientras no se Mientras no se encare este factor de manera inte- lleven a cabo en forma integrada ésta y otras refor- gral, como eje de los problemas de la justicia, mas fundamentales a la justicia, los juzgados conti- cualquier medida adicional tenderá a ser inope- nuarán reproduciendo las desigualdades sociales, rante. En segundo lugar, el problema no es que se pues el acceso a ella, el tratamiento de los casos y porten armas con o sin salvoconducto. El proble- aun los fallos son discriminatorios. ma es el porte de armas en sí mismo. Si bien es Punto 33: “Necesitamos un estatuto anti- cierto que las penas por porte ilegal de armas terrorista que facilite la detención, la captura, el deben ser más severas, armar legalmente a los allanamiento. A diferencia de mis años de estu- ciudadanos contrarrestaría esa medida, pues lo diante, hoy violencia y terrorismo son idénticos. que se ha visto es que creó mayores problemas17. Cualquier acto de violencia por razones políticas Es un sofisma que el derecho a defenderse se análısıs polítıco nº 46 e ideológicas es terrorismo. También es terroris- traduzca en la legalización del porte de armas a mo la defensa violenta del orden estatal”. Ya se los ciudadanos de bien. Fuera de aumentar la ya indicó la amplitud y ambigüedad que encierra el grave incapacidad estatal de monopolizar el uso concepto de terrorismo, además de la mediación legítimo de la fuerza, en una sociedad donde las que ejerce la subjetividad y los intereses unilate- armas median casi todo acto de la violencia, bue- rales en su calificación. Los acontecimientos del na parte de la violencia común se ejerce con ar- [68] 11 de septiembre de 2001 convirtieron al terro- mas amparadas con salvoconductos. Estados rismo en el lente a través del cual se observa –y Unidos –como se ha argumentado también– no es se distorsiona– la seguridad. Esta situación se ejemplo a seguir, pues además de que el contexto aprecia en la ligereza y confusión con que el social es muy diferente, los fuertes intereses de los candidato Uribe define el terrorismo. Ligereza fabricantes y comerciantes de armas interfieren porque equipara cualquier acto de violencia, así cualquier comparación. Aunque, quizás, la indus- sea por razones ideológicas y políticas, con terro- tria militar y su comercialización legal de armas rismo. Confusión porque desconoce el uso legíti- sean un remedo de esos poderosos intereses en mo de la fuerza por parte del Estado en la Estados Unidos, con el agravante de que, dada la defensa de un orden constitucional establecido. discriminación que caracteriza las relaciones so- Por estas razones, es difícil acudir a un estatuto ciales en Colombia, muchos salvoconductos se antiterrorista, sobre todo con el fin de detener, otorgan a quienes no deberían portarlos. La polí- capturar y allanar, sin que se respete el actual tica de desarme ciudadano es la que más conviene orden constitucional, pues las críticas del nuevo a la situación nacional –Bogotá es ejemplo desta- Presidente al fallo de la Corte Constitucional al cado al respecto–, más aún si se tiene en cuenta la declarar inexequible la ley de defensa y seguri- controvertida idea de Uribe de armar gran canti- dad van en esa dirección. No se trata de excluir dad de ciudadanos para que colaboren con las la utilidad de un estatuto que haga más eficaz la autoridades y la extensión del radio de acción del labor de la Fuerza Pública, pero no a partir de la ya numeroso ejército de empresas de vigilancia ambigüedad que encierra la definición de terro- privada. Finalmente, en tercer lugar, en una socie- rismo, ni pasando por encima de los derechos dad donde la exclusión social ha sido una cons- fundamentales y la libertad inherentes a la de- tante, al esgrimir mayor severidad con los mocracia como valor supremo, como podría menores delincuentes se ataca la consecuencia derivarse de la adjetivación propuesta. más visible de ese marginamiento, pero no sus 17 Este asunto fue claro en las críticas de las autoridades de Bogotá al proyecto de ley que permite a los civiles el porte de armas de uso privativo de la Fuerza Pública para su defensa. El proyecto fue archivado en las discusiones adelantadas en el Congreso el pasado mes de junio.
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    democracia causas. No seve, pues, concordancia entre lo Punto 37: “Eliminar el Consejo Superior de la planteado en este punto y lo expuesto en TM. Judicatura. Es muy costoso: $60.000 millones. Con Punto 35: “Impulso al arbitramento y a la ese dinero podemos financiar 10.000 viviendas justicia de conciliación en lo civil, comercial, sociales por año. Que la autonomía de la justicia la administrativo y de familia, para acelerar y des- administren las altas cortes con apoyo del Ministe- congestionar”. Sin duda, este punto va en la rio”. Uno de los problemas derivados de la Carta misma dirección de las características de la segu- de 1991 han sido los conflictos entre cuatro cortes ridad democrática fijadas por TM. Colombia se ubicadas al mismo nivel en la cúpula del poder ha caracterizado por su constante legalismo des- judicial. Este hecho podría tener relación con la de el inicio de la República. La importancia de seguridad, en razón de que la justicia ha sido incor- los doctores-abogados a lo largo de la historia porada en su agenda y requiere mayor eficacia. Sin nacional contribuyó a esta situación. El país os- embargo, no es claro el sentido de su relación. Lo tenta una de las tasas más altas de abogados por que no guarda vínculo alguno con el tema es el habitante en el mundo. Esto se refleja en la enor- papel de administración autónoma que cumple el me cantidad de demandas, pleitos, expedientes y Consejo Superior de la Judicatura, aunque es posi- negocios que atiborran los juzgados. Comenzar a ble que carezca de eficacia. También es factible que desmontar este enredo, al fomentar –dentro de no cumpla debidamente con su importante fun- una política integral de seguridad en el campo ción de selección y control por méritos de miem- de la justicia– instrumentos alternativos de conci- bros de la rama judicial, lo cual no se arregla con la análısıs polítıco nº 46 liación, es un gran avance hacia el ideal demo- eliminación del organismo. Pero éstos no son los crático. problemas en discución. El candidato Uribe se Punto 36: “Ensayar cárceles privadas. El Esta- equivocó al ubicar este punto –con cierto sabor do pagará por interno. Las cárceles deben for- demagógico– en el contexto de seguridad. mar en principios y en un oficio técnico. Como Punto 38: “Todos apoyaremos a la Fuerza Gobernador de Antioquia instalé una fábrica de Pública, básicamente con información. Empezare- gaviones en la cárcel de Bellavista. Exensión mos con un millón de ciudadanos. Sin parami- [69] tributaria para los empresarios que produzcan en litarismo. Con frentes locales de seguridad en los las cárceles”. Sobre este punto, es bien conocido barrios y el comercio. Redes de vigilantes en ca- el grave problema y la tragedia de las cárceles en rreteras y campos. Todos coordinados por la el país. Por eso, es asunto de la mayor importan- Fuerza Pública que, con esta ayuda, será más efi- cia enfrentarlo con prontitud y eficacia. Las caz y totalmente transparente. Un millón de bue- privatizaciones no son buenas ni malas en sí nos ciudadanos, amantes de la tranquilidad y mismas; dependen del contexto en que se den. promotores de la convivencia”. Sin lugar a dudas, Tampoco son expresiones a ultranza del neolibe- este es el punto de mayor controversia. La indis- ralismo, como lo afirman muchos críticos. Las pensable –pero ausente– participación activa de la políticas neoliberales tienen aspectos positivos de sociedad civil y su acción comprometida en las eficacia administrativa, así como también graves políticas y los problemas de la crisis –entre los que falencias sobre todo en el plano social y en el se destaca la seguridad– no pueden sustituirse con beneficio a las empresas trasnacionales en aras una medida tan ambivalente y peligrosa. No es, en de la eficacia. Si el Estado es incapaz de abordar ningún sentido, la manera de apoyar a la Fuerza de manera directa este problema con la rapidez y Pública. Fuera de las profundas implicaciones que la tecnificación que se requieren –como parece tiene esta idea del candidato Uribe en contra del ser la situación–, vale la pena diseñar una pro- principio democrático de libertad, evidenciadas puesta adecuada de concesiones a la empresa en todas las experiencias contemporáneas simila- privada, siempre y cuando tenga un estricto con- res desarrolladas en países con conflictos armados trol estatal y se integre dentro de una política internos, no hay capacidad alguna de control de general de reforma a la justicia. En este sentido, ese eventual pero auténtico –virtual, por ahora– el objetivo sería disminuir la impunidad y el ejército de “sapos”. En una sociedad sin referentes delito, para que el Estado pueda reasumir en nacionales sólidos, fragmentada en lo regional, lo forma directa sus funciones carcelarias en un económico, lo político y lo social, no es posible plazo prudencial, y la pretendida solución no aislar la influencia de esta profunda característica sea la sola ampliación de las cárceles. En princi- negativa del país en la labor de información, con pio, esta medida no riñe con los postulados el mínimo nivel de objetividad requerido. Por un expuestos en TM. lado, ¿quién puede evaluar, mediante una selec-
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    ción, lo quees o no útil en este universo de infor- cuidadosa. Además, todas las formas de transporte mación, si ni siquiera lo han podido hacer de tienen “piratas”, no pocas veces con fines manera adecuada los organismos especializados delincuenciales. No sobra añadir sobre este punto del Estado con muchísima menos información? la ligereza con que el candidato más opcionado Además, la falencia más grande de las labores de para ganar la Presidencia en ese momento con- inteligencia en la Fuerza Pública se ubica en lo fundía –al equipararlas– las funciones militares que se denomina “inteligencia humana” –frente a con las de policía, y también las propias de sus la “inteligencia técnica”–, es decir, la capacidad de respectivas jerarquías. evaluar de manera eficaz la información sin los Punto 40: “Enseñar negociación de conflictos. lastres ideológicos distorsionantes heredados de la Que sirva para evitar la violencia intrafamiliar. Que Guerra Fría y del medio siglo de conflicto armado los cónyuges aprendan a discutir entre ellos con interno. Por otro lado, en lo que concierne a la respeto, a corregir con cariño a sus hijos para que información deseada, no es que no haya un mi- éstos, más tarde, en la escuela y el trabajo, sepan llón –para comenzar, además– de ciudadanos de que todo conflicto se puede negociar pacíficamen- bien. El problema no está ahí, sino en la imposibi- te”. Esta idea es muy loable, pero ha habido una lidad de preparar ese organismo informe (¿o es tendencia universal nociva, derivada de la larga que se le va a dar una organización paramilitar, vigencia del concepto tradicional de seguridad para suplir esta característica social propia de una nacional, de “securitizar”, es decir, incorporar en la población dispersa?), con la visión necesaria para agenda de seguridad, toda clase de problemas con análısıs polítıco nº 46 transmitir información con un mínimo de utili- características conflictivas. La idea presentada en dad y evitar una avalancha imposible de clasificar este punto es un ejemplo de ello, así se adjetive y administrar. Dentro de este contexto, ¿de qué como democrática a la seguridad. Esta idea podría transparencia se trata?, ¿cómo se haría para con- hacer parte de la justicia en el campo de las políti- trolar la factible “infiltración” de intereses de la cas sociales. Sobre el particular, es importante eva- delincuencia organizada, las guerrillas y los luar los problemas para tratarlos de manera [70] paramilitares? En suma –y para no alargar una adecuada, con el fin de no caer en la tentación de discusión que tiene muchos argumentos en con- que debido a su gravedad lo mejor es incorporarlos tra de la propuesta–, si hay una idea descabellada, a la agenda de seguridad. La relación que guardan frente a cualquier noción de democracia que se los problemas sociales los vincula de distintas ma- considere, es ésta. No resiste, entonces, contras- neras entre sí. Por esto, lo mejor es que la agenda tación alguna con los principios de TM. de seguridad sea lo más limitada posible. Una for- Punto 39: “Concertar con transportadores y ma de evaluar la pertinencia de incorporar diversos taxistas para vincularlos a la seguridad de calles y problemas a esa agenda es mediante un análisis carreteras. Cada carretera tendrá un coronel del que aclare si su inclusión no es forzada, es decir, si Ejército o de la Policía responsable de su seguri- es articulada y fluida, dentro de una política cohe- dad. El lunes será el ‘Día de la Recompensa’ que rente de Estado, que pueda desarrollarse en forma pagará el Gobierno a los ciudadanos que en la secuencial sin que desentonen esos problemas semana anterior hubieran ayudado a la Fuerza debido a su naturaleza similar. Pública a evitar un acto terrorista y capturar al responsable. A liberar un secuestrado y capturar L I N E A M I E N T O S PA R A U N A P O L Í T I C A al secuestrador. Se respetará la reserva de identi- DE SEGURIDAD DEMOCRÁTICA dad y se exigirá visto bueno de las autoridades La transcripción comentada de los 15 puntos competentes”. Acerca de este punto es convenien- sobre “Seguridad democrática” del programa que te recordar que cada ciudadano de bien, como como candidato formuló el Presidente Uribe, deja tal, tiene la obligación moral de informar a las ver su falta de articulación. No hay unidad que autoridades sobre anomalías que atenten contra guíe su presentación. Descontando la utilidad e los derechos civiles. Estimular con premios infor- importancia que tienen algunos de estos puntos y maciones veraces y efectivas es una idea que pue- el desacierto y la desubicación de otros, el proble- de experimentarse. Pero de ahí a crear instancias ma central es su dispersión y la falta de visión de imposibles de controlar –relacionadas con la idea conjunto. Por eso, la primera condición que hay del punto anterior–, como los taxistas y transpor- que anotar con respecto a lo que debería ser una tadores, para que se conviertan en blancos de las política de seguridad es su coherencia interna, la delincuencias organizada y política, hay gran dife- articulación directa de sus componentes, para que rencia. A lo sumo, habría que evaluarla de manera permita entenderla como un todo, como una
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    democracia unidad con objetivosdefinidos en la misma direc- 5) proclividad de la Fuerza Pública a minimizar ción. Esto hace posible su desarrollo de manera su responsabilidad frente al paramilitarismo por armónica y fluida, tanto en términos normativos considerarlo un aliado de facto; como de implementación y ejecución. 6) injerencia de Estados Unidos mediante la Sobre esta base, en esta parte del artículo se imposición –consentida por el Gobierno Nacio- presentan ciertas líneas generales que deberían nal– de su política represiva y unilateral frente a considerarse en la difícil tarea de construir y defi- las drogas; nir una política de seguridad apropiada para con- 7) distorsión de la eficacia en la tarea frontar los problemas que generan inseguridad en antisubversiva de la Fuerza Pública, por efecto de el país. Algunas de estas líneas se apoyan en co- la ayuda militar estadounidense enfocada en la mentarios hechos en el aparte anterior. Pero, lucha contra las drogas; antes que todo, la tarea de construir esa política 8) requerimiento firme de la comunidad inter- no debería hacerse a costa de los principios que nacional y de algunos sectores nacionales para rigen el ideal de democracia18. mantener los niveles mínimos alcanzados en el La mayor dificultad en la urgencia de elaborar ejercicio democrático; una política coherente de seguridad, en un país 9) crisis económica del país, agravada por las con las características que presenta Colombia, es necesidades de ajustes macroeconómicos, apoyos articular la realidad de la guerra con la búsqueda sociales a la población civil víctima de la guerra y de paz. Un régimen político con grandes falencias una asignación mayor de recursos a la Fuerza análısıs polítıco nº 46 en su ejercicio democrático, pero sin ser dictato- Pública. rial, alterado por un conflicto armado interno en En una situación como ésta, la seguridad ad- el que intervienen subversión y paramilitares, quiere gran relevancia y se ubica en el primer requiere confrontar ese conflicto sin deteriorar lugar de las urgencias del país. Además, hace ver sus limitados logros en materia de derechos civi- en forma equivocada que la solución de muchos les. El objeto de este requisito esencial es crear las de los problemas que a diario se agravan debe condiciones mínimas para alcanzar una paz que buscarse mediante su incorporación a una agen- [71] permita emprender los correctivos necesarios da poco clara de seguridad. En estas circunstan- para desarrollar la democracia y de esta manera cias, sería adecuado diseñar la mencionada asegurar que esa paz sea duradera. Y para em- política integral de seguridad con el objetivo prender esta compleja tarea es necesario, enton- inmediato de afrontar la guerra, con instrumen- ces, lograr un difícil equilibrio político, difícil tos jurídicos, económicos y militares que, sin debido a la dinámica adquirida por los siguientes mengua de su eficacia para frenar este conflicto, nueve factores relevantes que determinan el con- logre inducir un ambiente propicio para iniciar flicto armado y que en parte se contraponen: un proceso de paz que sea aceptado por las par- 1) intensidad del conflicto, expresado en la tes, pero sin caer en los errores de procesos ante- tendencia a la desaparición de inhibiciones por riores. Un logro así implica, de hecho, articular parte de las guerrillas en el uso de medios el problema de la guerra con el de la paz. Pero indiscriminados de destrucción para alcanzar su para que tal logro tenga viabilidad es indispensa- objetivo de toma del poder; ble la incorporación en esa tarea de objetivos 2) crecimiento del paramilitarismo con la que consideren profundas políticas sociales de complacencia y el apoyo de sectores importantes mediano y largo plazo. de la población y del Estado; El primer requisito para que una política tal 3) dispersión del narcotráfico enquistado en la que enfrente la guerra tenga eficacia y viabilidad sociedad y facilitador de la corrupción que ésta hacia la paz es la incorporación activa de la socie- presenta y de la autonomía financiera alcanzada dad civil en el problema. Pero es aquí donde sur- por guerrillas y paramilitares; 4) incapacidad de la gen las mayores confusiones, pues se habla de Fuerza Pública para confrontar con eficacia la armar a los civiles, promover la necesidad de que subversión; la población informe a la Fuerza Pública de lo que 18 El problema no radica en la necesidad de cambiar el concepto de seguridad –o de adjetivarlo como democrático– para garantizar la democracia, pues una condición aceptable de democracia es más bien la que permite aplicar un concepto de seguridad distinto de la concepción tradicional heredada de la Guerra Fría, o de la que se puede derivar de un gobierno agobiado por la inseguridad. Por eso, lo fundamental en asuntos de seguridad es salvaguardar los principios que rigen el paradigma de democracia liberal, materializados en la vigencia del Estado de derecho.
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    ocurre a sualrededor, y otras ideas confusas y han agregado a organizaciones gremiales, a sin- hasta peligrosas. Al ver la utilidad de incorporar a dicatos, a movimientos sociales, a organizaciones la sociedad en el problema, los militares se quejan cívicas y a varias expresiones sociales viejas y de que están solos y reclaman la solidaridad de los nuevas, para conformar un rico entramado civiles con sus tareas antisubversivas, pero no sa- organizacional que, sin embargo, por su disper- ben cómo inducirla. Este punto es importante, ya sión y fragmentación aparece como inorgánico y que el Estado y su brazo armado necesitan gran poco eficaz. De ahí que una sociedad civil, para legitimidad, es decir, confianza, credibilidad y que decante su aporte al desarrollo democrático, apoyo de su entorno social. La reivindicación de requiera de objetivos con amplias coberturas, los derechos humanos por parte de la Fuerza expresados en proyectos nacionales y fuertes Pública en años recientes, en gran medida debido liderazgos, incluso a través de un sistema de parti- a la presión de la comunidad internacional, tiene dos. Al respecto, a la degradación y descomposi- como subproducto destacado haber ganado respe- ción de los partidos en el país se ha sumado la to de muchos grupos sociales. Pero, a la vez, los coacción y la criminalización de los liderazgos a crímenes de paramilitares y guerrilleros han todos los niveles del espectro social y a la ausencia opacado el problema de violación de derechos de movilización social en la historia nacional, para humanos por parte de la Fuerza Pública (viola- confluir en un gran vacío que se manifiesta en esa ción que sin embargo ha disminuido) y por tanto inorganicidad y aparente inexistencia de sociedad han ayudado a diluir responsabilidades. No obs- civil. Este fenómeno constituye la esencia de su análısıs polítıco nº 46 tante, el mayor problema radica en el consenti- debilidad en el país19. miento tácito de algunos sectores armados del Por esta razón, se necesita un proyecto nacio- Estado de las acciones criminales de los nal, no necesariamente para llenar el vacío histó- paramilitares, pues al hacer éstos el trabajo sucio rico de la precariedad de nuestra formación que por largo tiempo identificó los desmanes de nacional –deseable, sin duda–, sino que pretenda los organismos armados oficiales, le restan gran fortalecer la sociedad civil. Ese proyecto debe [72] parte de la legitimidad que requiere el Estado estar implícito en un conjunto de medidas norma- para avanzar en la búsqueda de su monopolio en tivas, políticas, económicas y sociales que bus- el uso de la fuerza. quen, como un todo coherente, solucionar la Además de este requisito de legitimidad, que guerra y ambientar la convivencia ciudadana. induce dinámicas de apoyos sociales –no de par- Inventar medios políticos para fomentar te de quienes ostentan privilegios antidemo- liderazgos en esa dirección es una tarea manco- cráticos y pretenden defenderlos con la ayuda a munada de instancias oficiales y de la sociedad grupos de justicia privada o de los que agobiados civil. No se trata de unanimismos, ni de inhibicio- por las acciones depredatorias de las guerrillas nes a movimientos de oposición política que tanta ven con buenos ojos al paramilitarismo, sino del falta han hecho. Se trata de que el gobierno in- grueso de la ciudadanía que anhela tranquili- duzca en forma creativa la participación amplia y dad–, se requiere –como se dijo– incorporar de entusiasta de esas variadas instancias en una defi- manera activa a la sociedad civil. Y ésta, como nición integrada de medidas para enfrentar la expresión organizada de la ciudadanía, ha teni- guerra y generar la continuidad de un trabajo do un notable desarrollo en las dos últimas déca- colectivo de corto, mediano y largo plazo en sus das, en buena medida debido al tratamiento alcances. político del conflicto armado mediante los llama- La situación crítica por la que atraviesa el país dos procesos de paz, que han ido a la par con el ofrece la oportunidad para lanzar e implementar manejo represivo oficial. Gran cantidad de ONG, una propuesta de tal tenor, con mensajes como preocupadas por ese conflicto y por la paz, se “la reconstrucción nacional”, “la recuperación de 19 La desconfianza generalizada producida por la escalada del conflicto armado y el uso de medios terroristas inhibe la participación en acciones colectivas. La debilidad de los referentes institucionales hace que se desconfíe de los organismos estatales. El gamonalismo y el clientelismo han limitado el ejercicio de la ciudadanía y facilitado la ausencia de movilización social. Sin desconocer sus aspectos positivos, la descentralización ha debilitado los frágiles referentes globales. En estas condiciones, la sociedad civil tiene una representación limitada, no tiene mediaciones sólidas y carece –a todos los niveles– de las necesarias articulaciones con el Estado. Véase: Pécaut, Daniel. Guerra contra la sociedad. Bogotá: Espasa Hoy, 2001,
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    democracia la convivencia”, uotros con mayor fuerza y atracti- solución del conflicto armado, reduce su vulnera- vo, que permitan remplazar el desgastado mensaje bilidad frente a éste, sin que medien redes de de búsqueda de paz. Sería una forma de movi- informantes o ampliaciones de funciones a nú- lización social, ausente como tal en la historia cleos armados privados, como por ejemplo las nacional, debido a la prevención de los grupos numerosas empresas de vigilancia privada, así dirigentes con las expresiones sociales de pro- estén esos riesgosos experimentos respaldados por testa20. Semillas recientes, como la frustrada mo- una legalidad forzada. Pretender que el conflicto vilización social del “No Más” contra el secuestro armado –con el nivel alcanzado en 2002– se libre en 1999, las manifestaciones de resistencia civil entre uniformados a espaldas de la población civil de las comunidades indígenas del Cauca ante los es además de irreal inconveniente, pues cualquier desmanes de guerrillas y paramilitares en 2001 y legitimidad de las acciones estatales no se logra de 2002, y el movimiento de la No Violencia en manera pasiva, sino mediante actos que impli- Antioquia, interrumpido con el secuestro del quen compromisos ciudadanos expresos. Así mis- gobernador y su asesor de paz por parte de las mo, buscar la neutralidad frente a los “actores” es FARC en abril de 2002, son ejemplos de lo que loable, pero lo más que se puede alcanzar son podría ser la base de una movilización social. Un acuerdos transitorios con arreglos a veces turbios, proyecto de esta clase debe estar orientado por como ha ocurrido en los últimos años en algunas liderazgos sociales amplios21, con el claro objetivo comunidades y municipios. Además, los intentos de comprometer en forma integral a la sociedad pasados de diálogos regionales dispersos expresa- análısıs polítıco nº 46 civil en la tarea de respaldar, de manera firme y ron la fragilidad del poder estatal, como reflejo de explícita pero pacífica, las acciones legítimas del la histórica fragmentación regional, económica, Estado de reprimir los ejércitos privados, sean política y social del país. Este problema no contra- ellos guerrillas o paramilitares. Es una forma de dice la conveniencia de distribuir el poder políti- fortalecer el Estado, deslegitimar a los “actores co en las regiones, bajo coordinaciones armados” e inducir negociaciones sin que medie nacionales. la ilusa y peligrosa premisa de que es necesario Otro insumo civil que es indispensable para [73] arrodillar por la fuerza a las guerrillas para que afrontar el conflicto armado interno con las carac- entren a conversar “de buena fe”. Esta mal llama- terísticas actuales es la participación de la llamada da buena fe, que sustituye como expresión a la comunidad internacional. Está demostrado que el voluntad política requerida para firmar acuerdos país no sale por sus propios medios de su encruci- viables de paz, se ha logrado en otros contextos jada. También, una larga experiencia de solución nacionales mediante negociaciones y sin rendicio- de conflictos de este tipo ha enseñado, como se nes militares previas22. anotó, que la participación de un tercero neutral Esta manera de comprometer en forma pacífi- fue decisiva. No obstante, para ello es convenien- ca, pero activa, a amplios grupos sociales en la te, e incluso necesario, que esa participación, por 20 El antimilitarismo que caracterizó a las elites –inducido por la organización granadina hacendaria y de “doctores”, y por los desmanes del ejército libertador asentado en la Nueva Granada luego del triunfo de Ayacucho– se sumó a hechos como el gobierno popular del general José María Melo en 1854, el desarrollo de guerrillas populares en la Guerra de los Mil Días, el “peligro volchevique” de la Revolución en Marcha de Alfonso López Pumarejo, el movimiento gaitanista, los amagos populistas del general Rojas Pinilla, la huelga nacional de septiembre de 1977, las movilizaciones campesinas derivadas de la ley de reforma agraria de 1961 y las manipuladas posteriormente por las FARC, para configurar un temor clasista de la dirigencia nacional a las movilizaciones sociales. Su corolario ha sido una implacable represión. Por su parte, la cadena de coaliciones históricas bipartidistas de las elites, que culminaron con el Frente Nacional, surgieron como solución a crisis con alto contenido social, e hicieron parte de ese temor y prevención. 21 “La gente identifica liderazgo con autoridad en vez de darse cuenta de que en una democracia saludable se necesitan personas que promuevan el liderazgo desde diferentes lugares en la comunidad. Si continuamos dependiendo de un salvador o de un presidente ‘perfecto’, continuaremos destruyendo la democracia. Por eso, paradójicamente necesitamos al mismo tiempo centralizar el poder militar y distribuir el poder político”. Heifetz, Ronald y Linsky, Martín. “Los retos del liderazgo”. En: Liderazgo para el cambio. Bogotá: Memorias del I Congreso de Liderazgo Colombiano. Revista Cambio. Junio de 2002, p. 12. 22 Véase Walter, Barbara. Ob. cit., segunda parte.
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    medio de acompañamiento,mediación, verifica- unilateral de Naciones Unidas, sino más bien ción u otra figura ajena a la intervención militar, haber pedido una participación concreta, como se derive de funciones específicas, que podrían parte de una política integral –que no existe–, lo ser simultáneas o sucesivas, plasmadas en una conveniente hubiera sido crear un ambiente favo- propuesta política integral, como se señaló. Esto rable previo con gobiernos de países que tengan hace aún más complejo y cuidadoso su diseño. la capacidad de influir en la Secretaría General de Para ello, habría que crear por medio de planes Naciones Unidas. De lo contrario y dadas las ca- específicos un ambiente apropiado, con el fin de racterísticas de este organismo, es muy difícil evitar costosas improvisaciones23 y sobre todo para lograr su compromiso en una tarea tan compleja y involucrar a personalidades, gobiernos, organiza- riesgosa sólo con la solicitud del Presidente, así ciones multilaterales u otros actores en el proceso tenga toda la voluntad política del caso. Y esto sin desde su inicio. mencionar la necesidad de acogida previa de la Con respecto a la participación de la comuni- propuesta por las partes interesadas24. dad internacional, cabe añadir que la mencionada Los lineamientos anteriores son apenas ejem- falta de visión de conjunto de los puntos sobre plos de lo que podría ser la compleja participa- “Seguridad democrática” del programa electoral ción civil en una política integral, con el fin de del Presidente Uribe Vélez, se nota también en la manejar de manera adecuada el conflicto armado, exclusión –o mejor, en la ubicación en otro subtí- al fortalecer y legitimar las medidas de orden tulo– de un tema inherente a la seguridad: “En militar, e inducir y acelerar el uso de mecanismos análısıs polítıco nº 46 busca de la paz”. En su parte inicial, el Punto 41, políticos explícitos para una solución negociada. dice: “Pediré mediación internacional para buscar El Estado, en su carácter de eje político de la so- el diálogo con los grupos violentos, siempre que ciedad, tiene la responsabilidad de inventar me- empiece con abandono del terrorismo y cese de dios políticos para lograrlo25, y no dedicarse sólo a hostilidades. Para el desarme y la desmovilización competir en el campo militar con guerrillas y puede haber todo el plazo que se requiera”. Esta paramilitares, así estos grupos hayan dado priori- [74] idea guarda relación con el polémico Punto 31: dad a la fuerza en desmedro de la política26. El “Un país sin droga”, cuando señala “…que Nacio- uso de medios militares con tendencia a su exclu- nes Unidas envíe una misión humanitaria…”. sividad y las reformas administrativas y políticas Como se vio, la petición que hizo el Presidente del Estado con el único fin de lograr mayor efica- con relación a este organismo, una vez que se cia, podrían enmarcarse en el ambivalente contex- oficializó su triunfo electoral, fue distinta de la to del “eficientismo”, el cual atenta contra la expresada en ese punto: pidió su mediación en el flexibilidad y el equilibrio políticos necesarios conflicto armado. Además de no haber dejado para afrontar con éxito los agudos problemas esta propuesta vaga al albur de una respuesta nacionales. Para esto, es fundamental, por ejem- 23 Al respecto, es ilustrativo el ejemplo del 20 de enero de 2002 en el Caguán, que buscó la supuesta salvación de un proceso de paz contrahecho, mediante una ayuda improvisada –motivada por la incapacidad política del Gobierno Nacional– de los embajadores de los Países Amigos y el representante del Secretario General de la ONU. 24 A mediados de junio, en su primer viaje al exterior como presidente electo, Uribe se entrevistó con el Secretario General de Naciones Unidas. Las parcas declaraciones que se emitieron hacen pensar en lo errado del procedimiento, en su inconveniencia y en las falsas expectativas que despertó. “Uribe en la ONU”. En: El Tiempo. 17 de junio de 2002, pp. 1-4. “En secreto, Uribe busca fórmulas con la ONU”. En: El Tiempo. 18 de junio de 2002, pp. 1-8. 25 Ejemplos de esta clase de “invenciones” para ambientar la paz son el Plan Nacional de Rehabilitación, PNR, durante el gobierno de Barco y en parte del de Gaviria, y la participación de instancias civiles que contribuyó a las desmovilizaciones guerrilleras y de milicias en 1990. 26 Son comunes los comentarios acerca de la despolitización de las guerrillas y su falta de comprensión del nuevo contexto internacional. Si bien en parte ello es así, la inercia de su dinámica les ha creado dificultades para alterar su rumbo. A diferencia de la política, las acciones de fuerza les han dado mejores resultados, sobre todo al tener en cuenta que su vinculación con el narcotráfico y la consecuente autonomía financiera alcanzada han ido parejas con esos resultados. Además, su objetivo de toma del poder no ha cambiado y el control territorial y de la población mediante la fuerza es la estrategia que guía sus acciones. Y para ello no tiene importancia el contexto político en que se dé, bien sea democrático o no.
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    democracia plo, reconocer losdiversos esfuerzos regionales manera potencial, violaciones a esos derechos al mediante su estímulo y apoyo por parte de las oponerse a la búsqueda de eficacia represiva del instancias nacionales. Ello no implica un abando- Estado para prevenir problemas mayores28. Con no de la obligación constitucional del Gobierno esa posición, también minimizan la legitimidad Nacional de dirigir el orden público, pues su que le asiste al Estado de usar la fuerza cuando liderazgo en un proyecto de envergadura significa se agotan otras formas de solución a las trans- distribución del poder político. gresiones de las normas estatales, lo que no Resta ver, como complemento de los implica necesariamente que se abandone el lineamientos políticos anteriores, otros –tam- Estado de derecho. El fortalecimiento de la bién de carácter general– tendientes a alcanzar Fuerza Pública, cuando se requiere eficacia, mayor eficacia en el campo militar. En primer hace parte de este contexto. También hace par- lugar, es indispensable un marco estratégico te del mismo la cooperación militar, siempre y normativo que permita articular las acciones cuando no sea unilateral o impuesta bajo los militares con la participación activa de la pobla- criterios de intereses ajenos a las necesidades y ción civil y la comunidad internacional, u otras posibilidades del país. actividades políticas novedosas que puedan En el campo normativo, primero la campaña idearse al respecto, como por ejemplo las orien- electoral del Presidente Uribe y luego altos fun- tadas a afectar las finanzas de los grupos arma- cionarios designados, inicialmente, como el Minis- dos ilegales. Su diseño debe ser producto de tro del Interior y de Justicia, criticaron el fallo de análısıs polítıco nº 46 instancias civiles del Estado, sin interferencias la Corte Constitucional que declaró inexequible ideológicas de modelos como el de la tradicio- la ley de defensa y seguridad aprobada en 2001, y nal seguridad nacional surgida de la Guerra señalaron la falta de instrumentos legales para Fría y de nomenclaturas castrenses originadas que las Fuerzas Militares llenen los vacíos del en el mismo contexto27. No debería ser una Estado. Algunos de ellos indican que es necesario propuesta de origen parlamentario, sino que reformar la Carta –o incluso desconocer los fallos provendría de representantes de diversas insti- de la Corte–, para dar vía libre a este tipo de nor- [75] tuciones estatales ligadas a los asuntos militares mas y quitar las trabas a los estados de excepción y de seguridad coordinadas para esa tarea por la constitucional. Al respecto, hay que recabar que, Presidencia de la República, como el Ministerio dada la gravedad de la situación nacional, el papel y el Viceministerio de Defensa, el Departamento de directriz estratégica de normas como la citada Nacional de Planeación, las comisiones segun- ley se agotó. Aparte de requerir un diseño bien das del Congreso, la Fiscalía, la Corte Suprema, distinto al de esa ley, tendría que derivarse de una la Corte Constitucional, la Procuraduría y la política global de Estado, con elementos como los Defensoría del Pueblo. Además, el proyecto indicados antes, que oriente un proceso de solu- debería contar con la participación de represen- ción democrática al conflicto armado. Pero dicha tantes de los gremios económicos y de otras política no ha existido y no parece que esté en las instancias destacadas de la sociedad civil, como consideraciones del nuevo gobierno. Además, las ONG defensoras de derechos humanos. En cualquier proyecto debería despojarse del fetichis- este caso es fundamental que esas entidades se mo normativo tradicional en el país y evitar que se despojen de la contradictoria posición de ser retorne a épocas pasadas en las que las prerrogati- reacias a medidas militares, pues inducen, de vas castrenses, en especial en el campo de la justi- 27 La citada sentencia de la Corte Constitucional, C-251 de abril de 2002, mediante la cual se declaró inexequible la Ley 684 de 2001, indica la ambigüedad que encierran los conceptos castrenses derivados de la concepción tradicional de seguridad nacional, como es el caso del término “poder nacional”. Con ello no se desconoce la dificultad que hay para definir la seguridad sin los lastres de la visión tradicional de seguridad nacional, pues la persistencia en el país de un conflicto heredado en parte de la Guerra Fría hace que importantes grupos de sectores oficiales y privados sigan con la lógica de una época pasada. Además, la perspectiva militarista de Estados Unidos –reforzada con los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001– ha cambiado poco, ya que continúa “securitizando” problemas de la más variada índole. 28 Se asume aquí flexibilidad frente a la clásica concepción liberal que plantea que solamente violan los derechos humanos funcionarios de instancias oficiales, mientras que los particulares delinquen; además, no se desconoce la concepción generalizada de violación al Derecho Internacional Humanitario por parte de cualquier persona.
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    cia, ajenas alas funciones militares, estimularon con respecto a los fondos que se requieren. Ade- su ineficacia y la radicalización y el escalamiento más, la dinámica de gasto generada con la ayuda del conflicto armado. militar contradice las posibilidades financieras Las pretenciones de reforma para eliminar las de una economía en crisis. Quizás el único ele- trabas a la ampliación del uso de los mecanismos mento positivo claro que tiene la injerencia esta- de excepción constitucional van en la misma di- dounidense ha sido la presión para evitar una rección, puesto que se volvería al nefasto estado escalada en la violación de los derechos huma- de sitio de la Carta de 1886. Si hay un factor que nos por parte de la Fuerza Pública y para que explique en buena medida el fracaso de la justicia, ésta enfrente a los paramilitares. Pero, en espe- en lo que respecta a las improvisaciones e incohe- cial en este último punto, los logros han sido rencias que generó, fue la facilidad con que se precarios. legisló a espaldas del Estado de derecho. No es Otro factor de la ayuda militar que merece sensato, en términos políticos, desconocer las atención es la “inteligencia”. Si bien en su aspecto experiencias negativas del pasado y creer que lo técnico ha mejorado el equipamiento, el factor que se necesita ahora para doblegar la intransi- más importante es la llamada inteligencia huma- gencia, los desmanes y la criminalidad supuesta o na. Cambiar una mentalidad rígida, que limita realmente terrorista de los grupos armados ilega- una selección apropiada y sobre todo una evalua- les es dar vía libre a los “excesos” de la Fuerza ción adecuada de la información que se obtenga, Pública. Sería la forma más cómoda –e irresponsa- es una tarea bien compleja. Y es mayor esta tarea análısıs polítıco nº 46 ble– de justificar la tradicional incapacidad de los si se tiene en cuenta el lastre ideológico prove- gobiernos nacionales de apoyarse en la obligatoria niente de la Guerra Fría y del prolongado conflic- –moralmente– creatividad política estatal, con el to armado interno, lastre reforzado por la fin de lograr la eficacia y la legitimidad que los maniquea visión norteamericana de seguridad y organismos armados oficiales requieren para con- su enfrentamiento con un terrorismo en extremo tribuir a la solución de la guerra y así abrir el ca- difuso. Aunque hay algún avance al respecto, es [76] mino para avanzar en la construcción de necesario continuar –sin la manipulación con democracia. fines de propaganda– con la lenta reeducación En el plano específico militar es importante emprendida, unida a la necesaria y cabal com- mencionar también algunos lineamientos apro- prensión del sentido democrático que tienen los piados para afrontar la situación actual. La rees- derechos humanos, para que las labores de inteli- tructuración militar adelantada durante el gencia alcancen una eficacia tal que permita avan- gobierno de Pastrana contrastó con su incompe- zar en la lucha contra la subversión y los tencia política, en particular en los asuntos de la paramilitares. También para que se facilite la in- paz. Sin embargo, ese importante proceso de dispensable empatía de amplios grupos de la so- reingeniería se juntó con los requerimientos ciedad civil con las tareas militares, y por tanto se oficiales de Estados Unidos y luego con su ayuda genere su apoyo con la finalidad de fortalecer el militar al Plan Colombia, lo que causó –como se Estado. mencionó– serias distorsiones en la misión cas- Por último, hay que señalar que la reestruc- trense, pese al fortalecimiento represivo alcanza- turación militar es aún insuficiente. Sin duda, do. Aunque mejoraría la situación si el Congreso se necesita más pie de fuerza, más equipo y una de ese país levanta la prohibición de usar la ayu- redefinición del servicio militar con respecto a da en menesteres diferentes al combate contra la profesionalización de las tropas, pero tam- las drogas, no es una solución al problema. Ese bién se requiere una revisión a fondo del dispo- permiso no alteraría el objetivo primordial de la sitivo militar, pues todavía tiene problemas ayuda. Por tanto, no arregla la inadecuación del debido a la dispersión y la escasa adecuación de equipamiento y el diseño específicos de las uni- la mayoría de unidades castrenses. Su mayor dades objeto de la ayuda para que enfrenten en concentración y especialización debería com- forma prioritaria a guerrillas y paramilitares. La pensarse con un estudio sobre la conveniencia Iniciativa Regional Andina –para implementar de dividir funcionalmente a la Policía Nacional en 2003– refuerza esta situación, y parece poco en dos cuerpos: una guardia nacional –transito- probable que la corrija una eventual extensión ria mientras dure el conflicto armado–, que de la ayuda derivada de la solicitud del nuevo aunque militarizada sea más cercana a la pobla- gobierno, fuera de que ella no sería sustancial ción civil que las unidades castrenses y afronte
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    democracia tareas de menorenvergadura –básicamente “exabrupto revolucionario” es la supuesta falta de tácticas– que las desarrolladas por las unidades legitimidad de las autoridades locales, debido a la militares especializadas29. Y otro cuerpo que corrupción, el clientelismo y la influencia que corresponda a las características civiles propias sobre ellas ejerce la oligarquía. Esta variación en de la Policía, que se compenetre con la pobla- la estrategia subversiva parece reflejar un afán que ción civil para que la asista en lo cotidiano y contradice la parsimonia con que las guerrillas que logre inducir una visión diferente en los han buscado acercarse a sus objetivos. ¿Será una grupos armados ilegales, al punto que agredirla muestra de debilidad? Tal debilidad podría estar implique altos costos políticos. Un factor adicio- relacionada con cierta asfixia financiera causada nal importante de ese eventual estudio sería la por el aumento de los gastos de la guerra y la conveniencia de trasladar la Policía Nacional al “inelasticidad” que han alcanzado sus medios Ministerio del Interior, para ratificar el carácter bandoleriles de financiación. También con la civil que le otorgó la Constitución. mayor presión de las autoridades, la escalada del paramilitarismo y el creciente desprestigio nacio- E P Í LO G O nal e internacional de las guerrillas. Estos factores Al tiempo de la terminación de este trabajo serían la motivación de los actos terroristas que apareció una variación en la estrategia de las buscarían que el Gobierno Nacional genere pro- FARC. Esta guerrilla ha buscado desde los años puestas de negociación en términos favorables ochenta el control de territorios, pobladores, para las FARC. Las medidas extraordinarias para análısıs polítıco nº 46 recursos y poderes locales. Ahora trata de poner controlar la situación que tome el gobierno debe- “en jaque” la gobernabilidad del país, mediante rían estar acompañadas de fórmulas de moviliza- amenazas terroristas a las autoridades municipa- ción social en apoyo del Estado. Pero éstas sólo les. Y esto a pesar de los beneficios que les ha serían viables si su dirigencia demuestra con he- dado su influencia sobre autoridades locales, em- chos voluntad de respetar los frágiles logros de- presas mineras y cultivos ilícitos. La excusa de este mocráticos de la sociedad. [77] 29 Una idea similar se presenta en Leal Buitrago, Francisco; Bulla, Patricia; Llorente, María Victoria y Rangel, Alfredo. “Seguridad nacional y seguridad ciudadana. Una aproximación hacia la paz”. En: Camacho Guizado, Álvaro y Leal Buitrago, Francisco (compiladores). Armar la paz es desarmar la guerra. Bogotá: Cerec - DNP- Fescol - IEPRI - Presidencia de la República, 2000.
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    La posguerra colombiana: divagaciones sobre la venganza, la justicia y la reconciliación tengo más vocación de académico que de político. Me gustan más las pinturas llenas de grises que aquellas otras en blanco y negro. Pre- fiero la contemplación crítica de los matices a las disyuntivas de la acción. Y sin embargo, el hecho de haber sido en ocasiones consultor para la definición de políticas me ha enfrentado a encru- análısıs polítıco nº 46 cijadas que me han torturado intelectualmente durante años. Tal es el caso de los dilemas propios de las relaciones entre justicia y reconciliación. Como defensor de derechos humanos he favoreci- do la justicia. Como hacedor de paz, en cambio, he estado dispuesto a pagar el precio de la amnis- [78] tía. Sin haber podido jamás resolver internamente Iván Orozco Abad el conflicto moral que me plantean esos dos pape- Visiting Fellow del les, me he preguntado: ¿Habrá alguna manera de Instituto Kellogg de la flexibilizar la idea de justicia para hacerla más Universidad de Notre Dame abierta a los motivos del perdón y de la reconcilia- ción? ¿Habrá alguna manera de escapar al cinis- mo de la razón estratégica en materia de amnistía, de forma tal que la labor del hacedor de paz se abra un poco más hacia los motivos y las conside- raciones de los defensores de derechos humanos? A ese esfuerzo están dedicadas estas páginas. Probablemente no contienen respuestas, pero sí exploran caminos. En vez de abordar el problema del castigo y la amnistía desde la perspectiva de un sujeto racional, intento hacerlo desde la pers- pectiva de un sujeto pasional. Para ello, antes que de la razón estratégica o moral, me ocupo del odio, de la venganza y del sentimiento de justicia. Las teorías fundadas en la racionalidad instru- mental o moral del sujeto tienen enorme capaci- dad explicativa. Pienso, sin embargo, que los hombres, individuos y grupos, sobre todo en la guerra, están movidos también por fuertes emo- ciones y pasiones. Y es que también el corazón tiene sus razones1. 1 Entiendo que también la razón tiene sus pasiones. Aún más, soy consciente de que también la venganza puede ser pensada como una “opción” más, entre otras, en un modelo de escogencia
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    coyuntura Si bien una y otra visión se agregan y comple- sentido. Pero aun en Colombia, donde tiene toda- mentan, hay tensiones entre ellas. El sujeto racio- vía estatuto constitucional, el concepto del delito nal está sometido ciertamente a camisas de fuerza político ha sufrido fuertes golpes jurispruden- que resultan, por ejemplo, de la necesidad funcio- ciales y hasta legislativos2. Las éticas dominantes nal en las relaciones medio-fin, pero en general es de medios, en cambio, con su insistencia en la más flexible en sus decisiones. El sujeto pasional incapacidad de ciertos medios para legitimarse del odio y de la venganza se parece, en cambio, a por ningún fin, ya no encuentran sino razones los carácteres del teatro griego, llamados a cumplir pragmáticas para resignarse a la impunidad. La un destino, esclavos de una pasión y muy poco reducción de la guerra al terrorismo sobre la base flexibles en su capacidad de respuesta. Para una de una definición de este último en términos de teoría jurídica o moral de la responsabilidad, una ética absoluta de medios, es apenas la culmi- fundada en la idea de la libertad resulta más fácil, nación del largo proceso de empobrecimiento por lo pronto, imputarle responsabilidades pena- moral de la amnistía. les al hombre racional que al hombre pasional. La razón instrumental o estratégica no está en El objeto central de esta reflexión es la figura capacidad de suplir ese vacío de sentido moral. El del vengador, la cual yo veo asociada a lo que, si- asunto, por definición, no pertenece a su ámbito guiendo una antigua tradición que se remonta a de reflexión. Ella puede explicarnos, por ejemplo, la Grecia clásica, podemos denominar un senti- cómo la amnistía constituye un “incentivo” nece- miento trágico de la justicia. El vengador, víctima sario dentro del conjunto de los estímulos positi- análısıs polítıco nº 46 que se transforma en victimario, está, a mi juicio, vos y negativos que debe ofrecer un Estado a sus en el centro de las tensiones y de las transacciones propias huestes y a sus enemigos internos para posibles entre los valores de la justicia y la reconci- moverlos a aceptar la terminación de la guerra y liación en contextos de guerra civil. Algunas de las la desmovilización en un contexto de paz negocia- preguntas que me hago en torno a él son: ¿Quién da. Puede anticiparnos, igualmente, cómo mien- es? ¿Por qué surge y se generaliza en las guerras tras más cercana esté la correlación de fuerzas irregulares? ¿Qué significan la justicia y la amnis- entre el Estado y sus enemigos militares a una [79] tía desde su punto de vista? ¿Cómo tratarlo en situación de empate militar, más amplia deberá escenarios de paz y reconciliación? ser la amnistía que la refleje. Puede incluso expli- Frente al fenómeno de la amnistía, la razón carnos funcionalmente la amnistía como un dis- moral y jurídica se han ido quedando sin discurso positivo de integración en sociedades divididas positivo. Para el derecho contemporáneo, la am- por la guerra o por la exclusión. Pero ella resulta nistía es impunidad y sólo se justifica por razones incapaz de devolverle la significación moral perdi- pragmáticas. Las éticas clásicas de justificación de da. Sólo la religión, como lo demuestra el caso medios por fines –con su fondo trágico y escépti- muy interesante pero muy cuestionado de la Co- co– eran terreno abonado para la concesión de misión Sudafricana de Verdad y Reconciliación, es amnistías, sobre todo para los delincuentes con capaz todavía hoy, a través de la teología del per- motivaciones políticas. La historia colombiana, dón, de dignificar el fenómeno de la amnistía. Yo con su tratamiento secular del rebelde como de- quiero intentar otro camino. A través de la resigni- lincuente político, es rica en experiencias en ese ficación del enemigo como vengador, quiero in- racional. Es conocido cómo, sin el apoyo de las emociones, la razón analítica pierde su capacidad para decidir. Frente al fenómeno de la venganza tiendo a creer, con David Hume, que la razón –y en particular la razón moral– es en buena medida una esclava de la pasión. En ese sentido, este trabajo se inscribe en la tradición de Hume. 2 El concepto privilegiado del delito político ha ido desapareciendo de todas las legislaciones penales ordinarias. Sin embargo, cada vez que los estados inmersos en procesos de transición a la paz o a la democracia se ven obligados a amnistíar, tienen que recurrir a esa figura como un recurso de emergencia. Así sucedió en Chile, Argentina, El Salvador, Suráfrica etc. En Suráfrica, por ejemplo, la prueba utilizada por el Comité de Amnistía para determinar el carácter político de un acto se fundó en los principios desarrollados por Carl Aage Norgaard, abogado danés y Ex presidente de la Comisión Europea de Derechos Humanos en el contexto de la transición de Namibia. Norgaard extractó sus criterios de las normas sobre extradición. Véase “The Norgaard Principles”. En: Boraine, Alex y Levy, Janet (editores). The Healing of a Nation?. Ciudad del Cabo: 1995, pp. 156-160.
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    troducir las ideasde un sentido trágico de la justi- un claro lugar de refugio. Mi propuesta se limita a cia, la de las zonas grises de la victimización hori- definir algunos de los elementos de un juego de zontal y como corolario, la de la amnistia como la roles. En tal sentido está más cerca de la terapia expresion del “perdón retributivo”. transaccional que del psicoanálisis profundo. Mi perspectiva es limitada; soy consciente de De otro lado, no resulta absurdo escribir sobre que para entender los fenómenos de la guerra y justicia retrospectiva y post-conflicto y pretender la paz, la justicia y la reconciliación se requiere además que mis especulaciones contribuyan a mucho más que reflexionar sobre la economía prefigurar un escenario de futuro, precisamente emocional del odio retributivo y la figura del en un momento en que nos aprestamos para esca- vengador. Aun el individuo pasional es mucho lar la guerra, una guerra que ya dura cuarenta más rico. La dialéctica de la víctima y el victimario años y que no sabemos cuando habrá de terminar. se estructura también a través de otras figuras El futuro, en general, es pura contingencia. distintas y complemetarias del vengador, como es Sólo se puede con alguna probabilidad de éxito la del “sobreviviente”. Se trata de aquel a quien la profetizar el pasado. En eso consisten las ciencias victimización le ha enseñado que hay que estar sociales. Sus hipótesis son anticipaciones del pasa- dispuesto a subordinar todo otro valor al interés do que se verifican o se falsifican. Escribir sobre el superior y único de conservar la propia vida. Pri- futuro, si no se tiene el don de la profecía, es pura mero Hobbes y luego Spinoza generalizaron y especulación. La cosa es peor aún, si de lo que se normalizaron su tipo, a través de su exaltacion del trata es de imaginar los escenarios en que habrá análısıs polítıco nº 46 interés individual en la auto-conservación, pero al de sedimentarse la paz, luego de una guerra de precio de quitarle su especificidad y su patología. casi cuarenta años como la colombiana, la cual ha Elias Canetti y Zygmunt Bauman le devolvieron su venido borrando instituciones sociales y estructu- concreción como un tipo humano particular, y ras, y haciendo desaparecer con ello algunos de nos legaron profundas reflexiones sobre este per- los pocos elementos y tendencias que bien carac- sonaje, sobre su tragedia existencial y sobre su terizados permitían anticipar el mañana. [80] infinito potencial de barbarie3. Las víctimas-sobre- Sin embargo, la labor de especular sobre el vivientes de Auschwitz, sobre todo aquellos que futuro no es ni absurda inútil. Por el contrario, todo lo sacrificaron al único interés de que su sólo las representaciones del futuro permiten cuerpo siguiera palpitando, se transformaron en darle sentido y orientar la acción presente. Por- los defensores a ultranza del Estado de Israel. Las que estoy convencido de que es así, y porque de víctimas se transformaron en victimarios. ¿Cuán- todas maneras el repertorio de los recursos que tos informantes y cuántos colaboradores en tiem- ofrecen tanto la tradición colombiana como la pos de guerra y de penuria se explican por la experiencia internacional en materia de justicia y psicología del sobreviviente? Más aún, la figura reconciliación, de castigo y de amnistía en contex- del sobreviviente es de capital importancia para tos de justicia transicional son limitados, me atre- entender al vengador en toda su complejidad vo a sacar a veces, aunque sin optimismo en emocional. También el vengador se representa a cuanto a mis facultades adivinatorias, la opaca sí mismo con frecuencia como sobreviviente. bola de cristal. Pero además existen el amor y la compasión. Sin ellos, el discurso sobre el perdón y la reconci- L A C OY U N T U R A . L A A P OT E O S I S liación siempre quedará incompleto. Sin embar- D E LO S V E N G A D O R E S go, pienso que es importante pensar la guerra La primera versión de estas ideas la esbocé desde la perspectiva del vengador. Un motivo hace algunos meses, a manera de work in progress, central en las guerras degradadas, como el de la en mi mal inglés, y todavía bajo el impacto venganza, se ha convertido en un tema más bien ambivalente que me produjo la escogencia de marginal si no inexistente en las ciencias sociales Francisco Santos como fórmula vicepresidencial –con la sola excepcion de la psicología–, y lo que de Álvaro Uribe Vélez. Cuando leí la noticia pen- es más delicado, en los grandes discursos normati- sé: una víctima del secuestro escoge como su com- vos de la racionalidad moderna. Sólo la religión, pañero de aventura a otra víctima del secuestro. la literatura y el cine, parece, le ofrecen todavía Da igual en este contexto que el padre del segun- 3 Bauman, Zygmunt. “The Holocaust’s Life as a Ghost”. En: Decost, F.C. y Schwartz, B. (editores). The Holocaust’s Ghost. Alberta: University of Alberta Press, 1997. Canetti, Elias, Crowds and Power. Harmondsworth: Penguin Books, 1962, pp. 290-293, 544.
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    coyuntura do hubiera sidosecuestrado y asesinado por las transforme en justicia retributiva sino en la guerra FARC; en tanto que el primero hubiera sobrevivi- sucia de los vengadores. do a los vejámenes impuestos por Pablo Escobar. También en esta materia, el cambio hacia el Hoy, para el común de las gentes, secuestro y siglo XXI nos cogió a los colombianos haciendo FARC se han convertido en sinónimos. Era la una experiencia parecida a la que debieron en- primera vez, desde que tengo uso de razón, que el frentar nuestros ancestros al despedir el siglo hecho de haber sido secuestrado parecía haber XIX. Decía entonces don Miguel Antonio Caro sido elevado a la categoria de título de legitimidad que en Colombia no había partidos políticos sino para gobernar el país. El lema tácito de la campa- “odios heredados”. Desde entonces mucho se ha ña de Uribe parecía ser “la vindicta al poder”. escrito sobre cómo el odio sirvió durante el siglo Tengo la mejor opinión personal de Francisco XIX, y hasta mediados del siglo XX, para fijar las Santos. Me parece un hombre bueno, honesto e identidades partidistas entre liberales y conserva- independiente, de pronto demasiado, si se piensa dores. El Frente Nacional nos permitió poner en en las exigencias de alta subordinación asociadas el congelador e incluso superar temporalmente la al cargo que ocupa. Su batalla contra el secuestro idea de la política como odio transformado en a través de “País Libre” ha sido generosa y no identidades partidistas a través de la dialéctica rencorosa. Me cuento entre quienes creen que entre amigos y enemigos. Hoy, como hace cien Pacho Santos se puede convertir en una pieza años, pareciera que sucumbimos a la tentación de clave en la lucha por los derechos humanos con- tratar de crear identidades políticas a través del análısıs polítıco nº 46 tra el secuestro y contra la consolidación de la odio vindicativo. No importa que en el siglo XIX alianza entre militares y paramilitares. Sin embar- se tratara de construir partidos, en tanto que hoy go, no me queda duda de que en la campaña de se busca compactar a la nación toda en una gran Álvaro Uribe lo escogieron no sólo por el poder guerra contra las FARC. El dispositivo sigue sien- social y político que representa, sino también do básicamente el mismo. porque quienes aconsejaron la decisión querían No es fácil cuantificar el odio. No es fácil saber compactar en torno a una simbólica nacional de cuántos son los que odian, ni cuál es su intensidad, [81] rabia justiciera, el nuevo frente de guerra contra ni de qué manera se retroalimentan el odio y la las FARC. Es como si los ideólogos de la nueva guerra. Asumo, sin embargo, y en general, que derecha y sus asesores de imagen quisieran que la mientras mayor sea el número de víctimas dejado economía del odio dejara de ser una economía por la guerra, y mientras mayor sea la injusticia informal y periférica –campesina como hasta aho- asociada a los procesos de victimización, mayor ra había sido– y se convirtiera en el corazón, en el será el acumulado de odio en la sociedad. Asumo gran capital emocional y moral llamado a finan- igualmente que las guerras irregulares, sobre todo ciar la furia retaliatoria del establecimiento social en la medida en que se escalan y se alejan del para- y político y de las clases medias urbanas. digma interestatal en lo que atañe a los medios y Acaso tenía razón Alfredo Molano cuando métodos de lucha, producen más odio y ofrecen afirmaba en alguna de sus columnas recientes que mejores condiciones para la proliferación de ven- lo de articular en torno a Pacho Santos el rencor gadores y de retaliaciones que las guerras regladas. acumulado contra las FARC fue un intento fallido. En ese sentido, la guerra colombiana, especialmen- En cualquier caso, la jugada simbólica disparó mis te en cuanto confrontación no reglada y altamente alarmas interiores y me puso a pensar: algo tiene degradada entre guerrillas y paramilitares, constitu- que haber cambiado durante los últimos años. La ye un espacio ampliamente habitado, si no gober- guerra intestina que padece nuestro país tiene nado, por el odio vindicativo y la rabia retaliatoria. que haber crecido y tiene que haberse degradado Las entrevistas concedidas por “Duncan”, di- mucho como para que el lenguaje del odio justi- rector de una de las escuelas de formación de las ciero haya sido propuesto en el ámbito electoral Autodefensas durante el año 20014, al igual que nacional como sustituto de la ideología. Creo que las entrevistas más recientes de la periodista Alma la democracia colombiana tiene derecho a defen- Guillermoprieto con guerrilleros desertores, repi- derse de sus enemigos internos, pero le temo a la ten los mismos motivos5. Allá y acá se escucha que posibilidad de que el rencor de las víctimas no se alguien ingresó a una u otra organización armada 4 Semana, abril de 2001. 5 Guillermoprieto, Alma. “Letter From Colombia: Waiting for War, Funded by Drugs, and Ready for a Fight”. En: The New Yorker. 13 de mayo de 2002.
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    porque le matarona su papá o a su hermano o a enteramente distintas. “Tirofijo” sigue cobrándole a su amigo. las clases dirigentes, a los policías chulavitas y a los Es cierto que la sed de venganza y la rabia pájaros conservadores que asolaron los pueblos de retaliatoria constituyen apenas uno entre los varios su Caldas natal en la década de los cincuenta, y a los motivos básicos que explican, en forma agregada o bombardeos que mataron sus cerdos, sus gallinas y independiente, tanto el reclutamiento como la sus amigos en la Marquetalia de los sesenta6. Casta- degradación en los métodos de lucha. Se trata, ño, por su parte, explica la obra de su vida, las además, de aquel motivo que ofrece mayor capaci- ACCU, como la expresión de las transformaciones dad de “justificación” moral, y tal vez por eso se le sucesivas de su odio personal contra quienes secues- otorga alguna preferencia por los entrevistados en traron y asesinaron a su padre7. No es casualidad sus historias de vida. En ausencia de un clima de que las FARC en sus comienzos y los paramilitares verdadera polarización partidista, donde la simpa- ahora, se autorrepresenten como “autodefensas”. Es tía ideológica sea una motivación suficiente y creí- que la legítima defensa suele ser la primera figura ble, resulta más cómodo decir que se ingresó a las en la fenomenología de las transformaciones y autodefensas o a las guerrillas porque se quería sublimaciones del odio retributivo. En el corazón de vengar la muerte de alguien, que afirmar que uno las autodefensas de todo tipo están las víctimas efec- estaba buscando trabajo o que simplemente le tivas y no las víctimas potenciales. El ánimo vindi- gustan las armas y el riesgo o sentir el poder y el cativo, probablemente tanto o más que la ideología, prestigio representado en un fusil. Pero en cual- suele tener un lugar central en la transformación de análısıs polítıco nº 46 quier caso el odio está allí, y cumple un papel cen- las estrategias defensivas en estrategias agresivas y tral. Fidel Castaño, durante una conversación en la ofensivas. cual participé, decía que entre sus guerreros prefe- Ahora, cuando pareciera que la venganza y el ría a los vengadores porque eran los más fieles y los odio retributivo en general empiezan a tornarse más valientes. “Duncan”, en cambio -de la misma omnipresentes y a ocupar de nuevo un lugar manera que Carlos Castaño en sus memorias-, ex- prominente –hasta el punto que se intenta su [82] presaba su preocupación por el hecho de que los manipulación como complemento de la ideolo- vengadores a veces “se encausan” mucho y come- gía en la gran guerra de la nación colombiana ten atrocidades. contra las guerrillas–, hay que empezar a pregun- Se equivocan quienes creen que una guerra tarse cuál es el tratamiento judicial y político que tan degradada y tan alejada del paradigma inter- se les deberá dar cuando llegue la hora, en el estatal como la colombiana, es sólo un asunto de marco del proceso de la transición de la guerra a cálculos racionales y estratégicos. La política pue- la paz. de todavía reclamar que es su cerebro, pero su músculo es el narcodinero y su corazón es el odio. ¿ C Ó M O L I D I A R C O N LO S V E N G A D O R E S ? L A Si las FARC fueron durante mucho tiempo una V E N G A N Z A E N E L E S TA D O D E E S Q U I LO Y E N ideología en busca de odio, para encarnar, los E L E S TA D O M O D E R N O paramilitares han sido sobre todo un odio visceral El asunto de la venganza y del odio retributivo, en busca de ideología, para espiritualizarse. y de su tratamiento por parte del Estado, sobre El carácter caudillista y extremadamente perso- todo en contextos de transición a la paz, no lo nalizado del poder en organizaciones tan preca- inventamos los colombianos. Es tan antiguo como riamente institucionalizadas como las guerrillas y la historia de la civilización y de sus guerras. En la los paramilitares, permite pensar que sus historias historia de su valoración, el surgimiento del Esta- colectivas repiten las biografías de sus comandan- do moderno desempeñó un papel central. tes. Las historias de vida de hombres como Entre los grandes textos que regulan la ética “Tirofijo” y Castaño no son, en ese sentido, tan pública, sólo la religión se ocupa en serio todavía 6 H. Braun presenta una perspectiva similar, al asociar la violencia de las FARC a la existencia de resentimientos (grievances) colectivos e individuales, y explica a través de ello la importancia del “reconocimiento” del otro en las negociaciones. Véase Braun, H. “‘Que Haiga Paz!’ History and Reconciliation in Colombia”. Ponencia presentada en el Seminario “Democracy, Human Rights and Peace in Colombia”. Universidad de Notre Dame, marzo de 2001. 7 Véase Aranguren Molina, Mauricio. Mi confesión: Carlos Castaño revela sus secretos. Bogotá: Editorial La Oveja Negra, 2001.
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    coyuntura del problema dela venganza. El hecho de que las ganza a través de la amenaza de castigo y del casti- llamadas religiones “del libro” estén amarradas a go efectivo de la misma cuando acaece, es evitar la textos originales antiguos que se interpretan y guerra y la violencia; es garantizar la paz como reinterpretan, adaptándose –por vía hermenéuti- presupuesto para el funcionamiento del Estado y ca pero sin perder continuidad– a los cambios del Estado de derecho. Con el advenimiento de la sociales y culturales, determina que las mismas no modernidad política-estatal, en el ámbito interno, hayan podido escapar fácilmente a la necesidad la venganza fue estigmatizada, si no expulsada del de reflexionar sobre un motivo tan arcaico y que lenguaje del derecho público, y confinada desde fuera dominante en el pasado. El derecho y la entonces, y hasta hoy, al mundo privado de la lite- filosofía moral, en cambio, no tienen un texto ratura y del cine9. original para cuidar, lo cual los hace más abiertos En el ámbito externo, las guerras interestatales, a la innovación, pero igualmente más propensos a se pensó, habrían de ser a partir de entonces due- las rupturas y al olvido. El derecho y la moral los ampliados y racionalizados, gobernados por tienen una historia más llena de discontinuidades una razón política secularizada, fría y sin ira, eje- de sentido que la religión. La religión, apuntalada cutados a través de ejércitos disciplinados y profe- sobre sus arcaicos motivos, sobrevivió a la revolu- sionales, capaces de limitar sus acciones siguiendo ción cultural profunda que significó la emergen- los imperativos del derecho de gentes. La distin- cia del Estado moderno, secularizado en lo que ción entre combatientes y población civil se convir- atañe al papel de la venganza en la moral pública. tió en la gran garantía de que no habría víctimas análısıs polítıco nº 46 Así se podría explicar el hecho de que el cristia- sino apenas “bajas” y de que, en consecuencia, el nismo, y en general las grandes religiones, a dife- odio retributivo no se apropiaría de las contiendas. rencia del derecho y la filosofía moral, hayan Nadie habría podido prever entonces que dos o conservado viva en la moral pública la preocupa- tres siglos después, la ideología democrática, con ción por el Talión8 y por la revancha, por el odio su tendencia al involucramiento masivo de la po- retributivo y la venganza como destino, por el blación civil, sumada a los nacionalismos y los fun- perdón y la reconciliación. damentalismos de toda índole, iba a destruír ese [83] El Estado moderno, con su monopolio legítimo sueño racionalista, y que la rabia y el fanatismo y eficaz de la violencia, siguiendo la feliz expresión habrían de enseñorearse de nuevo de la dinámica de Max Weber, es antes que nada, negación y supe- de las guerras. ración de la guerra civil, si no de la guerra interna- ¿Pero cómo habían sido las cosas antes? Ya la cional. Su surgimiento, en el lenguaje de Norbert Orestíada de Esquilo, y muy en particular sus famo- Elias, podría ser interpretado como la expresión de sas Euménides, simbolizaban la emergencia de la un largo proceso de domesticación y transforma- ciudad- Estado ateniense mediante el expediente ción de la venganza. Todavía el Estado absolutista de la transformación de las Erinnias, divinidades era muy arbitrario. Su justicia ejemplarizante, justi- arcaicas de la venganza, en Euménides, diosas ficada con argumentos de prevención, era despro- protectoras y benefactoras de la ciudad. Desde porcionada. Fue necesaria la Ilustración para entonces y con razón, la existencia de la justicia domesticarla. Sólo con el surgimiento del Estado punitiva como función pública del Estado –y la de derecho hacia el siglo XIX, concluyó el largo emergencia misma de éste– se explica como un camino de sustitución de las guerras privadas me- dispositivo para domesticar y para satisfacer en dievales por las penas retributivas estatales. La más forma racionalizada la sed de venganza. El castigo importante garantía judicial de la reproducción del retributivo se explica como un sustituto civilizado Estado moderno de derecho es, probablemente, la de la justicia salvaje de los vengadores. supresión del odio retributivo como causal de Y sin embargo, la verdad es que la solución justificación en los procesos penales. Evitar la ven- propuesta por Esquilo es muy distinta a la solu- 8 Véase Antiguo Testamento. Éxodo 21: 22-55. La ruptura significada por Cristo en términos de oponer el amor al odio retributivo aparece claramente en Mateo 5: 38 a 39 y Mateo 5: 43 a 48. Es allí donde aparecen las famosas expresiones “pon la otra mejilla” y “ama a tus enemigos”. No quiero con lo anterior significar que hay una ruptura completa entre el Antiguo y el Nuevo Testamento en esta materia. 9 Véase Jacoby, Susan. Wild Justice: The Evolution of Revenge. Nueva York: Harper y Row Publishers, 1983. Wilson, Richard A. “Vengance, Revenge and Retribution” en: Wilson, Richard A. The Politics of Truth and Reconciliation in South Africa. Cambridge: Cambridge University Press, 2001.
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    ción que ofrecenlos estados modernos. Palas de la perspectiva de un tercero concernido, o de Atenea, el deus ex machina del poeta griego, rompe un observador neutral, cabe afirmar que en el empate dilemático entre los miembros del juez Auschwitz se presentaba una relación vertical y colegiado que debe juzgar a Orestes, el vengador unidireccional de victimización en la cual los arrepentido, perdonándolo. La Diosa no lo lanzó victimarios-omnipotentes contaban con todos los de nuevo a la calle para que completara su desti- recursos de fuerza, en tanto que las víctimas-inde- no irredimible de vengador, según lo prescribía la fensas poseían una suerte de monopolio del valor tradición, pero tampoco lo condenó a cincuenta moral. En la medida en que la Alemania de Hitler años de cárcel por asesinato, como lo ordenan las puede ser entendida, asumiendo los riesgos y las leyes de los estados modernos. Repito, lo perdo- limitaciones de toda gran simplificación, como nó, con lo cual reconoció, por lo menos para la “un gran campo de concentración”, la idea de la ocasión, el odio retributivo como causal de existencia de una relación vertical y unidirec- justificación10. cional de victimización sirve también para carac- ¿Quién tiene la razón, Esquilo o los pensadores terizar, a pesar de las diferencias que éstos y juristas del Estado moderno? ¿Debemos castigar presentan en lo que atañe a aspectos como el o debemos perdonar a los cientos de miles de grado de movilización de la sociedad, etc., los colombianos que, como Orestes, son víctimas que modelos represivos de los regímenes totalitarios y se han transformado en victimarios? autoritarios en su conjunto11. Un poco diferente es el caso de los regímenes de ocupación, los cua- análısıs polítıco nº 46 S O B R E E L S E N T I M I E N TO D E J U S T I C I A : L A les, dependiendo del grado de consolidación de JUSTICIA VERTICAL Y LA JUSTICIA la ocupación, implican relaciones más o menos H O R I ZO N TA L verticales/horizontales de victimización. Dentro En lo que atañe a los grandes crímenes colecti- de Latinoamérica, la dictadura de Pinochet du- vos, los procesos de victimización a través de los rante los setenta, en la medida en que estaba cuales se constituye y se despliega el conflicto soportada sobre un modelo de represión sin [84] entre víctimas y victimarios, pueden ser de dos resistencia, representa el caso que más se acerca formas básicas: verticales y unidireccionales, u al tipo ideal. horizontales y recíprocos. Tal vez, el ejemplo más Pero también hay relaciones más horizontales y claro de un proceso de victimización vertical y recíprocas de victimización, como las que son unidireccional es el de los campos de concentra- propias de las situaciones y dinámicas de confron- ción y exterminio, mediante los cuales la Alema- tación armada entre grupos de guerrilla y de nia nazi llevó adelante buena parte del contraguerrilla no estatales. No la confrontación Holocausto del pueblo judío europeo durante los directa entre combatientes, sino las retaliaciones años finales de la Segunda Guerra Mundial. Des- cruzadas de los guerreros omnipotentes contra los 10 La expresión odio retributivo la tomo del filósofo moral Jeffrie G. Murphy. Véase Murphy, J. “Retributive Hatred: An Essay on Criminal Liability and the Emotions”. En: Frey, R.G. y Morris, Christopher (editores). Liability and Responsability. Cambridge: Cambridge University Press, 1991; Murphy, J. “Hatred: A qualified Defence”. En: Hampton, Murphy y Jean, Forgiveness and Mercy. Nueva York: Cambridge University Press, 1988. Obsérvese igualmente que, como lo anota Susan Jacoby en su obra Wild Justice, la diosa Atenea, acaso reflejando los valores de una sociedad machista, perdona a Orestes mediante una compensación de culpas en la cual le atribuye mayor valor criminal al uxoricidio que al matricidio. Véase Jacoby, Susan. Ob. cit. 11 Dentro de los campos de concentración, una pequeña minoría de guardias-SS nazis controlaba a una mayoría de prisioneros. En Alemania en su conjunto, en cambio, un gran aparato de Estado con el apoyo de una gran mayoría alemana, oprimía a la minoría judía y a otra minorías. Ese solo hecho tiene grandes implicaciones desde el punto de vista de la formación de zonas grises. Por debajo de la tesis extrema de Daniel J, Glodhagen, quien en su libro Hitler’s Willing Executioners. Ordinary Germans and the Holocaust, asume que la inmensa mayoría del pueblo alemán debe ser entendida como victimarios indirectos, la mayor parte de los autores asume que el aparato nazi ejercía gran presión de conformidad y aun amedrentaba fuertemente a su población. Diferente es también el caso de los regímenes autoritarios, donde el nivel de movilización en favor del régimen represivo y de la victimización es comparativamente menor. En todos los casos opera, sin embargo, una combinación de terror y persuasión.
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    coyuntura grupos indefensos deciviles que forman los sopor- Castaño ha insistido mucho en que su extrema tes sociales y políticos –reales o aparentes– del brutalidad no era sino expresión de su debilidad, enemigo, constituyen verdadera victimización. El lo cual insinúa que su fortalecimiento militar y caso reciente de la matanza en el municipio cho- político, ambos evidentes hoy, deberían traer un coano de Bojayá, es apenas un ejemplo entre cierto alivio humanitario para las gentes del cam- muchos de lo que ello significa. po. Tengo la impresión de que los paramilitares El país entero, sobre todo sus zonas rurales, han cambiado un poco las tácticas, aprendiendo a pero también las ciudades, se ha convertido en un convivir con la vigilancia de la comunidad interna- campo de batalla, territorio en disputa. Alguna cional, pero que en realidad están demostrando vez se pensó que las FARC se replegarían y estabi- poco progreso humanitario. Prometer que ya no lizarían sus dominios en el sur, mientras los van a matar a los civiles de cinco en cinco sino de paramilitares consolidarían los suyos en el norte, uno en uno para no llamar la atención y evadir la alrededor de las zonas de Urabá y Córdoba. El calificación de sus crímenes como masacres, no es Estado, por su parte, se repliegaría sobre las ciu- progreso. Es cierto, sin embargo, que en zonas ya dades, donde habita más del 70% de la población. controladas, como Barrancabermeja, han introdu- La verdad es que por una compleja combinación cido códigos de conducta. De todas maneras, su de factores, entre los cuales se cuentan el dinero pecado es estructural. Creen que la guerra se gana de la droga y el Plan Colombia, la guerra se ha quitándole el agua al pez. Las FARC, por su parte, expandido, de manera que los paramilitares com- se han degradado. Luego de que la superioridad análısıs polítıco nº 46 baten en el sur, tal vez apoyados por el ejército del aérea del Ejército les cerró el camino fijado desde Plan Colombia, mientras las guerrillas hacen lo la llamada Séptima Conferencia de 1982, hacia la propio en el norte, tratando de llegar a Urabá. En transformación en ejército regular y el combate ausencia del Ejército, ninguno de los dos bandos abierto con unidades militares fuertes, se han no estatales consigue estabilizar sus dominios visto obligadas a retornar a un comportamiento territoriales. Las poblaciones pasan de mano en clásico de guerrilla. Es verdad que con los para- mano sin lograr acomodarse a una relación esta- militares se enfrentan cada vez más de manera [85] ble de dominación. Muchos colaboran e infor- directa, pero en este caso su guerra horizontal de man, ante todo buscando sobrevivir. Pero ya la vengadores es una guerra degradada, sin reglas y colaboración y la información no protegen. Reina sin cuartel. Existe además el problema de llegar la paranoia, todo el mundo es un “sapo” poten- por fin en forma significativa a las ciudades. Sólo cial. Algunos tratan de escapar a ese manoseo podrán hacerlo, o bien a través del terrorismo, si mortal y hacen declaraciones de autonomía y de es que deciden definitivamente renunciar del “neutralidad” que nadie escucha. Finalmente, todo a buscar algún respaldo y vengarse de las para escapar a la tensión insoportable sólo queda clases medias urbanas por su falta de apoyo al un camino: el desplazamiento. proyecto revolucionario, o limitarse al secuestro y Michael Walzer, quien estudió a fondo el pro- al asesinato selectivos en los centros urbanos para blema, afirma cómo en general las prácticas de la amortiguar, si es posible, el deterioro de su ya muy contrainsurgencia suelen ser aún más brutales destruida imagen. que las prácticas de la insurgencia. No lo dice por Todas las guerras civiles latinoamericanas de benevolencia con los revolucionarios. De otro las últimas tres décadas se aproximan en mayor o lado, es claro en afirmar que la insurgencia es la menor grado al tipo descrito. La existencia de “causa” de la contrainsurgencia degradada12. A grupos paramilitares que eran o bien simples Fidel Castaño le escuché decir que los para- prolongaciones o muy dependientes del Ejército, militares tenían que ser más brutales que las gue- determina que en casi todos los casos, la degrada- rrillas, porque a diferencia de éstas, debían entrar ción del Estado nos permita hablar de procesos de a territorios previamente ocupados y controlados victimización horizontal y recíproca entre el Esta- ideológicamente, de manera que no les quedaba do y las guerrillas. En Colombia la autonomía una opción distinta que practicar el terror para relativa y creciente de los paramilitares frente al desocuparlos y “resembrarlos”. Ejército nacional hace más complejo el juicio. La Es posible que las cosas hayan cambiado un dimensión más horizontal de la guerra está asocia- poco desde entonces. No lo tengo claro. Carlos da a la confrontación entre guerrillas y 12 Walzer, Michael. Just and Unjust Wars, A Moral Argument with Historical Illustrations. Nueva York: Basic Books, 1977, pp. 176-196.
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    paramilitares. Obsérvese, porúltimo, que las gue- La justicia y el final de juego: el punto de vista rras en general implican una combinación de interno de los enemigos-vengadores procesos verticales y horizontales de victimización, Los caminos básicos para salir de la guerra son de manera que la victimización horizontal repre- dos: la victoria o la negociación. Existen por su- senta apenas algo así como su diferencia puesto caminos intermedios, victorias negociadas específica. y negociaciones que equivalen a victorias. Existen En procesos verticales y unidireccionales de además mil maneras de vencer y de negociar. Y sin victimización, desde el punto de vista de los terce- embargo, cabe decir que, en general, mientras los ros concernidos y de los observadores neutrales y actores armados conserven el control de la situación lejanos, resulta comparativamente fácil decir quié- de salida, las victorias van a implicar impunidad para nes son los buenos y quiénes los malos. Bajo la los vencedores y castigo para los derrotados, en premisa de una enorme claridad cognitiva y moral tanto que las negociaciones van a implicar una tran- en torno a quiénes son los “chicos buenos”, y quié- sacción y con ello, una combinación de castigo y nes los “chicos malos”, el sentimiento dominante es amnistía, variable para todos los bandos según las el de una justicia vindicativa que exige castigo. correlaciones de fuerza y las destrezas negociadoras Desde idéntica perspectiva, la circunstancia de de los enemigos14. que en los procesos horizontales y bidireccionales ¿Qué explica por lo menos esta relativa previ- de victimización haya un cierto equilibrio en la sibilidad de los resultados en materia de justicia e distribución de los recursos de fuerza, y con ello impunidad al final de una confrontación armada? análısıs polítıco nº 46 también un cierto equilibrio moral, explica, por Tzvetan Todorov lo expresa en una fórmula sim- el contrario, la eventual “suspensión” del juicio ple pero rica en implicaciones: “Los victimarios vindicativo y la emergencia de un sentimiento quieren olvidar, en tanto que las víctimas no pue- trágico, más proclive al perdón retributivo y a la den olvidar. Por ello, las víctimas tienen derecho a reconciliación. Pensadores tan dispares y tan aleja- olvidar, en tanto que los victimarios tienen la obli- dos en el tiempo como Hegel o Maquiavelo, como gación de recordar”15. [86] Max Weber, Isaias Berlin o Giovanni Sartori le han Del hecho psicológico de que los victimarios rendido tributo a esta idea13. quieren olvidar, mientras las víctimas no pueden 13 Susan Jacoby en su libro cita a Isaiah Berlin, quien, en su escrito The Originality of Machiavelli exaltó el valor de este último como aquel pensador que “sembró un permanente cuestionamiento problemático y profundo en el camino de la prosperidad”. La pregunta proviene del reconocimiento de que “los fines en la medida en que se plantean a la vez como lo último y como lo sagrado, entran en contradicción. Este sistema de valores puede entrar en conflicto sin que exista la posibilidad de la existencia de un arbitraje racional, no sólo en circunstancias excepcionales (como resultado de anormalidades, de accidentes, o de errores –el choque de Antígona y Crenon o la historia de Tristán–), sino como parte de la condición normal de los humanos”. Y más adelante: “Si tan sólo existe una única solución para el problema, entonces los únicos problemas existentes son reconocer cuáles son los problemas, y cómo hacer que otras personas hagan parte de la solución por medio de la persuasión o de la fuerza. Pero si esto no es así (…), entonces el camino consiste en abrirse a la tolerancia y al compromiso”. (T. del E.) Jacoby, Susan. Ob. cit, pp 146-147. Es conocido cómo Hegel interpretó la Antigona como un ejemplo perfecto de tragedia de “motivos igualmente justificados”. Es cierto que le atribuye a esa perspectiva un valor limitado y que debe ser superado por un punto de vista más universal. De otro lado, el relativismo moral de los pensadores liberales de la Alemania de Weimar es conocido. Pongo de relieve el caso de Weber por su prominencia. Pero también juristas de la talla de Gustav Radbruch y Hans Kelsen transitaban por esos caminos. En su escrito sobre “la tolerancia”, afirma Sartori que esa idea, en su versión moderna, nació en el horizonte de las guerras religiosas europeas. 14 Samuel P. Huntington distingue tres tipos de transición a la democracia: transformación, remplazamiento y transplazamiento. Carlos Nino, por su parte, distingue entre transiciones coactivas, consensuales y por colapso. Véase Huntington, Samuel. “The Third Wave: Democratization in the Late Twentieth Century”. En: Kritz, Neil J. Transitional Justice. Volumen I. Washington D.C.: United States Institute of Peace, 1995. Nino, Carlos. Radical Evil on Trial. New Haven: Yale University Press, 1996, pp. 128 y ss. Todas estas variantes implican algún tipo y grado de negociación o de imposición. 15 Todorov, Tzvetan. “Zvetan, Zehn Jahre Ohne Primo Levi”. En: Mittelweg. No. 36, Zeitschrift des Hamburger Institutes fuer Sozialforschung, octubre-noviembre, 1998, p. 36.
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    coyuntura olvidar, y desu complemento normativo en la expresa la aceptación del argumento del tu idea de que las víctimas tienen derecho a olvidar quoque. En la práctica, sin embargo, gracias al en tanto que los victimarios tienen el deber de brillo de la defensa, se lo aplicó de manera tácita recordar, se deriva la explicación para buena par- a la guerra de submarinos en el Pacífico en favor te de las tensiones y dinámicas básicas que caracte- del almirante Doenitz. Su fuerza es tanta, a pesar rizan la llamada “justicia retroactiva”16 en los de que el discurso moral reniegue de él, que ame- procesos de transición de la dictadura a la demo- nazó seriamente la credibilidad pública de todo el cracia y de la guerra a la paz. espectáculo de juzgamiento, en la medida en que La interpretación jurídica dominante parte de los crímenes innumerables del Ejército soviético la premisa de que los enemigos militares son durante la última gran contraofensiva y los bom- victimarios que desean olvidar y que tienen ade- bardeos ingleses a las ciudades alemanas todavía más el poder para negociar y para imponer el torturaban la memoria colectiva de las víctimas. olvido por decreto. Es por eso que las amnistías, Sólo el carácter incomparable del holocausto en cuanto desconocen el deber de recordar que judío como radical evil y el sometimiento riguroso se imputa a los victimarios, son interpretadas de los jueces a las reglas del rule of law pudieron como actos de “cinismo”, sólo explicables, pero salvar la justicia de Nuremberg de la crisis de legi- nunca justificables, por la necesidad de resignarse timidad en que parecía sumirla el sentimiento a las lógicas político-instrumentales que gobier- trágico de justicia que acompaña los procesos de nan los procesos de transición. victimización recíproca horizontal, propios de la análısıs polítıco nº 46 Pero los enemigos no se autorrepresentan, en guerra total17. Y ni qué decir del escepticismo con primer lugar, como victimarios, sino como vícti- el cual el pueblo japonés enfrentó los tribunales mas-victimarios inocentes, y en consecuencia que impusiera el General MacArthur, luego de las como vengadores. Que luego de una victoria mili- bombas atómicas de Iroshima y Nagasaki. tar los vencedores se regalen con una amnistía Si la compensación recíproca de culpas apare- generalizada y en cambio apliquen justicia contra ce como un argumento fuerte incluso en situacio- los vencidos resulta por ello apenas natural. Del nes de victoria y en escenarios de juzgamiento de [87] hecho de que los enemigos se autorrepresentan los vencidos, su fuerza es mucho mayor en los como víctimas-victimarios inocentes, y en cambio escenarios políticos de negociación. Es cierto que representan al otro como victimario-víctima culpa- el razonamiento que lo funda será más o menos ble, se desprende que los vencedores creen que creíble dependiendo del grado de verticalidad y tienen no sólo una justificación retributiva para unidireccionalidad, por ejemplo de horizontali- sus crímenes sino además un “derecho a olvidar”. dad y reciprocidad que caracterice los procesos de Por el contrario, en la medida en que los vencedo- victimización a los cuales se aplique. res representan a los vencidos como victimarios, En el Chile autoritario de la década de los les atribuyen toda la culpa por el origen y por la ochenta, Pinochet, antes de acceder a dar los pri- barbarie de la guerra, y les aplican castigos retri- meros pasos hacia la transición desde la dictadura butivos, los cuales son la cristalización más intensa militar y hacia la democracia, expidió una ley de del “deber de recordar”, en cabeza de los victima- auto-amnistía que cobijaba en lógica “compen- rios. De esta manera, la guerra toda puede ser satoria” tanto los crímenes de los militares como interpretada a posteriori como una guerra punitiva los de la oposición. Pero sabemos que la oposición o como una ejecución judicial. No de otra manera a la dictadura chilena fue practicamente inexisten- se explica el fenómeno de la “compensación retri- te, de manera que toda la represión estuvo edifi- butiva de culpas”, que opera casi como regla al cada sobre la ficción ideológica de una “guerra final de todas las guerras, aun en aquellas en que preventiva”, en un clima de polarización ideológica hay vencedores y vencidos. pero sin violencia efectiva. Por ello sabemos tam- En la Carta de Londres que reguló los grandes bién que aquello de la compensación recíproca de procesos de Nuremberg se prohibió de manera culpas, como argumento para justificar la amnistía 16 Nino, Carlos Santiago. Ob cit. 17 Véase Persico, Joseph E. Nuremberg: Infamy on Trial. Nueva York: Penguin Books, p. 338, 1994. Bassiouni, M. Cherif. Crimes Against Humanity. pp. 502-503; Walzer, Michael. Ob.cit., pp. 147-151. Sobre los procesos de Nuremberg y su respeto por el debido proceso, véase buena parte de los artículos contenidos en: Cooper, Belinda (editora). War Crimes: The Legacy of Nurenberg. Nueva York: TV-Books, 1999.
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    general, fue unamentira, una manera de ocultar el establece la paz, dominan el tablero de las decisio- carácter puramente vertical y unidireccional del nes. Sólo el punto de vista interno de los enemi- proceso de victimización que se llevó a cabo duran- gos enfrentados permite entender las guerras, te la dictadura. siguiendo la tradición de la Antígona de Sófocles, ¿Cabe decir lo mismo de la guerra peruana como tragedias de motivos igualmente justifica- contra el grupo terrorista Sendero Luminoso, la dos. Así las interpretó la tradición secularizante cual dejó víctimas distribuidas casi por igual entre que fundó el Estado moderno y el derecho clásico los dos bandos?18 ¿Aún, cabe decir lo mismo de la de los conflictos armados, cuando, mirando hacia guerra salvadoreña, a pesar de que el Estado, el el pasado de los siglos XVI y XVII en boca de cual luchaba en una proporción favorable de 5 a 1 Alberico Gentili, definió las guerras confesionales o de 9 a 1 contra su enemigo, fue el responsable de religiosas entre católicos y protestantes de manera entre el 66% y el 85% entre bajas y víctimas, en radicalmente aporética, como guerras justas ex tanto que al FMLN, una guerrilla comparativamen- utraque parte19. En ello habita un factor importante te limpia y con fuerte impulso hacia la regulariza- de relativización de la enemistad y de ción, no le fueron imputables sino los porcentajes fundamentación de la tolerancia. restantes? Todavía la guerra salvadoreña encarna, Desde el punto de vista de la sociedad como en mi opinión, a pesar de la desproporción entre conjunto, o de la justicia abstracta en que se arti- los crímenes y bajas de los unos y los crímenes de cula, el interés más fundamental es posiblemente los otros, un claro proceso de enfrentamiento y de el de la prevención, es decir el del “nunca más”, el análısıs polítıco nº 46 victimización recíproca horizontal, que hace creí- de que el horror no se repita, sin desdeñar por ble el argumento de la compensación retributiva. ello la urgencia social de reivindicar también el A más tardar a estas alturas, algún lector con interés retributivo y reparatorio de las víctimas y un claro y riguroso concepto de justicia estará a aún, el interés resocializador de los victimarios, en punto de gritar para recordarme que “un crimen la medida en que resultan fundamentales para la no borra otro crimen”, y que además el olvido reincorporación de ambos al grupo social. La [88] general por decreto no permite aprender de los única manera de evitar que la amnistía conduzca grandes crímenes del pasado, ni tampoco preve- por el camino de la compensación anticipada de nir su repetición hacia el futuro. Ambas afirma- culpas a un olvido facilista sin capacidad de pre- ciones son ciertas. vención, es compensando la eventual falta de Las objeciones son irrefutables. En mi defensa castigo con una alta dosis de memoria y de ver- puedo alegar, sin embargo, que éstas expresan dad. También las comisiones de la verdad y no básicamente el punto de vista de aquellas vícti- sólo el castigo, son dispositivos para reforzar la mas y demás segmentos sociales, entre los no memoria y la prevención, y si se quiere, para me- combatientes y la población civil que no se sien- jorar la calidad del olvido. ten representados y que no se identifican con los actores armados, sino que se distancian de ellos, SO B R E L A R E CO N C I L I A C I Ó N hasta el punto de que los perciben como En el marco de las guerras irregulares, dijimos, victimarios. la enemistad se construye sobre la base de narrati- En efecto, mi observación en torno a la lógica vas opuestas, en cuya oposición desempeña un de la compensación retributiva de culpas como papel central la dialéctica de la víctima y el vícti- fundamento de la amnistía no refleja el punto de mario. En efecto, resulta difícil imaginar una oposi- vista de las víctimas, ni el de la población civil no ción más radical que aquella de representar al otro victimizada, sino el punto de vista de los guerre- como victimario-víctima culpable, mientras uno se ros, en el entendido de que son éstos quienes, por representa a sí mismo básicamente como víctima- lo menos durante las negociaciones y mientras se victimario inocente. La reconciliación, por el con- 18 En Perú, en doce años de guerra entre un ejército y unas guerrillas que estaban en una relación de once soldados contra un guerrillero, el terrorismo de Sendero fue sin embargo capaz de equilibrar el de víctimas a lado y lado en una proporción de 50%-50%. Véase Nasi, Carlo. “Peace Accords in Colombia, El Salvador, Guatemala: A comparative Study” Tesis de doctorado. Notre Dame: Universidad de Notre Dame, 2002. 19 Sobre la importancia de A. Gentili para la estructuración del derecho clásico de los conflictos armados en torno a un concepto acotado de la enemistad, véase Schmitt, Carl. Der Nomos der Erde im Jus Publicum Europaeum. Berlin: Dunkler und Humblot Verlag, 1953.
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    coyuntura trario, entendida enun sentido realista, ajeno a las de la zona gris representan, sin duda, una propor- fantasías consensualistas, consiste en el acercamien- ción significativa dentro del grupo final de sobre- to progresivo de las narrativas opuestas20. Acercar vivientes. Levi, quien era implacable en su juicio las narrativas opuestas, por su parte, es escapar al sobre los victimarios, afirma, sin embargo, que blanco y negro del juego de la enemistad y aden- frente a los habitantes de la zona gris no es capaz trarse en la verdad más profunda y opaca de los de hacer un juicio condenatorio. Su doble con- grises; es reconocer la presencia y la significación dición de víctimarios y de víctimas lo aturde, des- de las zonas grises, de figuras que son a la vez vícti- pierta su compasión. El caso de Chaim Rumkowski mas-victimarios, y culpables e inocentes. el comerciante judío del gueto de la ciudad de Lodz, en Polonia, quien fuera intermediario entre Las zonas grises el gobierno nazi de ocupación y su pueblo victi- Mi caracterización de los procesos verticales mizado, quien se autoproclamó emperador, acuñó y unidireccionales de victimización oculta la moneda con su efigie y maltrató a sus compañeros existencia de zonas grises. En efecto, ni siquiera de desgracia, le suscita, como él mismo lo dice, un ejemplo como el de Auschwitz, donde los una impotencia judicandi22. victimarios y las víctimas parecían pertenecer a Suponiendo, de nuevo, que el régimen totalita- dos campos claramente diferenciados fue en su rio de la Alemania de Hitler era una suerte de realidad histórica tan perfecto. En su texto inolvi- gran campo de concentración, así que se trataba dable sobre “The Drowned and the Saved” Primo de un sistema político apuntalado sobre un mode- análısıs polítıco nº 46 Levi, con su humanismo incomparable, hace un lo de represión vertical y unidireccional, en el estudio de las relaciones sociales dentro del uni- cual el gran campo social de los victimarios verso concentracional, cuyo capítulo más amplio y victimizó ciertos segmentos de población como más elaborado es el dedicado a las “zonas gri- eran los judíos, los gitanos y los comunistas, el ses”21. Con esa expresión alude él a aquellas asunto de las zonas grises se nos plantea aún con figuras que eran simultáneamente víctimas y mayor fuerza. Pero lo mismo cabe decir, en ge- victimarios, y que estaban suspendidas en la mitad neral, de los regímenes autoritarios y de los de [89] del camino de la represión. Comunistas, naciona- ocupación. “Denunciantes”, “informantes” y “cola- listas polacos y muchos judios, victimizados por boradores” son apenas dos, acaso las más conoci- sus captores, estuvieron dispuestos a victimizar a das pero no las únicas, entre las muchas figuras sus compañeros de desgracias con la esperanza de candidatas a habitar las zonas grises, bajo la pre- “sobrevivir”. Sus funciones eran múltiples. Iban misa, por supuesto, de que el amedrentamiento y desde los famosos “Kapos”, largamente recorda- la presión de conformidad ejercida sobre ellos dos por su sadismo, hasta aquellos otros que obte- hayan constituido motivaciones determinantes nían pequeños privilegios por vigilar la limpieza y para su conducta criminal. el orden de las camas en las barracas. Su cálculo, Las guerras, dijimos, comportan dinámicas com- en efecto, no siempre fue equivocado. Personajes plejas en las cuales se combinan procesos de 20 Dwyer, Susan. “Reconciliation for Realists”. En: Carnegie Council on Ethics and International Affairs. Vol. 13, 1999, pp. 81-88. 21 Levi, Primo. The Drowned and the Saved. Nueva York: Vintage, 1989. Marie Smyth, por su parte, en un ensayo maravilloso sobre Irlanda del Norte, afirma: “Se ha discutido que el recuerdo de las víctimas es algo que suele afectar por más tiempo a aquellos que han experimentado más pérdidas. De esta forma, debemos compartir ese recuerdo como una forma de solidaridad con aquellos que han perdido más seres queridos. Esto también nos sirve como un proceso de educación para nosotros mismos, y como una forma de construir una explicación inclusiva y común sobre aquello que le ha sucedido a nuestra sociedad durante los últimos treinta años. Debido a que nuestras propias heridas nos pueden enceguecer, parte del proceso de recordar debe consistir en examinar no sólo nuestra historia en tanto víctimas, sino nuestra historia de dolientes al hacerlo con otras personas. Tan sólo cuando podemos recordar, no sólo lo que nos han hecho sino lo que le han hecho a otras personas en nuestro nombre, la reconciliación será posible. El peligro del recuerdo es que reescribiremos nuestro pasado para ocultar nuestra deshonra y sólo exhibir la de nuestros enemigos”. (T. del E.) Smyth, Mary. Remembering in Northern Ireland: Victims, Perpetrators and Hierarchies of Pain and Responsability. En: Hammer, B. Past Imperfect. p. 48. 22 Levi, Primo. Ob. cit., p. 60.
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    victimización vertical yhorizontal. También las gue- sentar al otro como víctima-victimario inocente para rras, en la medida en que los enemigos militares y conservar el derecho a representarse a sí mismos de políticos están organizados en estructuras verticales la misma manera. Su juego de espejos es un juego de dominación, reproducen análogas figuras. Tam- de imágenes no invertidas. Su “mímesis” es una bién guerras, como la colombiana, en la cual los ac- mímesis simple y positiva, autocomplaciente con la tores armados establecen pequeñas dictaduras propia barbarie, ajena al arrepentimiento, proclive a regionales y locales, y regímenes volátiles de ocupa- un olvido de mala calidad y a la repetición. Para que ción, están plagadas de denunciantes, de informan- la amnistía no resulte contraria al principio de la tes y de colaboradores. Pero la figura que mejor prevención, para que sea compatible con el interés refleja la horizontalidad de la guerra y su diferencia social en el “nunca más”, debe estar apuntalada so- específica frente a las dictaduras de la paz –por bre el conocimiento y el reconocimiento de una ver- ejemplo, del orden sin guerra– es sin duda la del dad mucho más profunda y a la cual es difícil vengador. También él como ya lo dijimos, es una víc- acceder en términos emocionales, cual es la de que tima que se transforma en victimario. los vengadores no son sólo víctimas inocentes sino Si limitamos el concepto de víctima y el de la también victimarios culpables. verdadera venganza a los límites estrechos de las Los escenarios y procesos de conflicto y recon- identificaciones en el seno de la familia como uni- ciliación entre enemigos-vengadores implican en dad productiva y de afectos, el número de los ven- realidad una relación compleja, un juego de espe- gadores y la extensión de la zona gris resultan jos entre cuatro roles y dos calificaciones básicas análısıs polítıco nº 46 reducidos. Si por el contrario, hacemos extensiva de los mismos. Se trata de un juego de identifi- la dialéctica de la víctima y el victimario al concep- caciones positivas y negativas entre víctimas- to del enemigo, entonces la guerra toda, por lo victimarios, en el cual las calificaciones del otro, y menos en cuanto guerra recíprocamente degrada- de sí mismo en términos de culpabilidad o ino- da, amenaza convertirse en una inmensa zona cencia, permiten visibilizar o invisibilizar moral- gris. Para efectos judiciales resulta fundamental mente, de manera permanente o temporal, [90] conservar una definición restringida de la vengan- alguno de los roles alrededor de los cuales se arti- za; para efectos políticos y en el marco de una po- culan las identidades propia y ajena. Pero se trata lítica general de reconciliación, en cambio, también de una suerte de fenomenología de la resulta necesario ampliar los conceptos de la ven- conciencia, la cual debe pasar de estratos más ganza y el de la zona gris, evitando de toda mane- superficiales a estratos más profundos de com- ras que un falso humanismo reconciliatorio diluya prensión del significado del otro y de sí mismo24. toda noción de rendición de cuentas. La guerra –sobre todo la guerra degradada– es, como ya lo vimos, un juego de identificaciones SOBRE EL PERDÓN RECÍPROCO cruzadas entre enemigos que representan al otro Dice Michael Ignatieff: “Pueblos que se creen como victimario-víctima culpable, y a sí mismos víctimas de agresiones tienen una incapacidad ex- como víctimas-victimarios inocentes. La primera plicable para entender que también ellos cometen figura de la reconciliación, todavía muy cercana a atrocidades. Los mitos de inocencia y de las lógicas de la guerra y de la enemistad, y pro- victimización sufrida son obstáculos poderosos en pensa con ello a la “regresión”, es la de los enemi- el camino de confrontar hechos desagradables”23. gos que se reconocen recíprocamente como La compensación recíproca de culpas entre víctimas-victimarios inocentes, en un juego de enemigos que se autorrepresentan como vengado- identidades no cruzadas sino paralelas. La lógica res es todavía muy cercana a la figura de la ene- que sigue su perdón recíproco es demasiado fácil mistad. Quienes compensan culpas de manera como para ser capaz de producir cambios profun- unilateral o bilateral, luego de terminada la con- dos en las actitudes y en el comportamiento. tienda, son individuos y grupos que aceptan repre- Quienes compensan culpas de esa manera suelen 23 Véase Ignatieff Michael. Articles of Faith, Index on Censorship, citado por Cherry, Janet. “Historical Truth: Something to Fight For”. En: Villa-Vicencio, Charles y Verwoerd, Wilhelm. Looking Back, Reaching Forward. Ciudad del Cabo: University of Cape Town - Cape Town Press, 1998, p. 142. 24 Soy plenamente consciente del hecho de que la fenomenología de la conciencia de los vengadores está muy cerca de la fenomenología de la conciencia y de la dialéctica del amo y el esclavo, desarrolladas por Hegel en su Fenomenología del espíritu.
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    coyuntura ser todavía vengadoressin arrepentimiento. Su victimización está edificada sobre la existencia de identidad básica, estabilizada y endurecida alrede- sólo dos roles, el victimario-culpable y la víctima- dor de la sobrevaloración de su condición de vícti- inocente. En estas circunstancias el perdón, desde mas inocentes, y de la infravaloración y el el punto de vista de la razón moral, es, como dice ocultamiento moral de la condición de victimarios Derrida, refiriéndose al concepto límite del perdón culpables, no ha sido alterada. Son los mismos de incondicional, simple “locura”, el perdón de lo im- antes, obsesionados, inflexibles en su capacidad perdonable25. En situaciones de victimización recí- de respuesta, obtusos en su estructura proca horizontal entre enemigos-vengadores, el motivacional, dominada por el odio retributivo. perdón –en cuanto recíproco condicional–, en El tránsito hacia la reconciliación, como un es- cambio, tiene un sustento racional adicional en el tadio más profundo de la conciencia, implica que principio de retribución. Ello vale tanto para la esas primeras imágenes del espejo estallen en mil figura muy imperfecta de la compensación recípro- pedazos. Sólo cuando alguna suerte de tráuma po- ca de culpas, como para la más veraz del indulto. sitivo, de empatía, de encantamiento recíproco, Primero Oscar Wilde, en forma fugaz en sus les permite descubrir en el otro, que los mira con cartas de prisión, y luego Hannah Arendt de ma- tristeza desde el otro lado del espejo, a la víctima nera sistemática, nos recordaban con agudeza in- inocente, de manera que los vengadores alcanzan superable cómo el perdón es la única figura del a vislumbrar en sí mismos al victimario culpable ethos individual y colectivo capaz de alterar la que también son, ingresan en el mundo del arre- ineluctabilidad del pasado, es decir, capaz de rom- análısıs polítıco nº 46 pentimiento, del perdón profundo y, en último per el lazo que nos une con el pasado-presente término, de la verdadera reconciliación. Sólo si eterno de la venganza26. En ese sentido, perdonar descubro al otro como la víctima inocente que es ciertamente escapar de la pesadilla de una idea también es y me descubro a mí mismo como el fija, de una sed implacable, de la cual se dice que victimario culpable que también soy, acaso seré ca- es “agotadora”27. El perdón vertical e incondicio- paz de perdonarle al otro su condición de victima- nal que le otorga eventualmente la víctima a su rio culpable. De otra manera, pienso, resulta victimario tiene por ello un claro valor terapéuti- [91] mucho más difícil. co. Pero el juego de espejos de la reciprocidad es La distinción entre procesos verticales y proce- además un hilo de Ariadna, una guía adicional, sos horizontales de victimización implica la existen- una señal de camino que le agrega plausibilidad cia de dos modelos distintos de perdón, el perdón emocional y sentido moral a la curación. vertical y unidireccional y el perdón horizontal y re- Entre los extremos del perdón incondicional y cíproco. Donde está clara la distribución de roles el perdón retributivo se encuentra, por supuesto, entre victimarios y víctimas, la relación de la figura del perdón pedido. El reconocimiento 25 Derrida, Jacques. On Cosmopolitanism and Pardon. Nueva York: Routledge, 2001. 26 Dice Hannah Arendt: “La solución contra lo irreversible o lo impredecible del proceso iniciado por la acción humana no surge de una facultad que probablemente sea superior a la humana. La posible salvación para la difícil situación de lo irreversible –de ser incapaz de deshacer lo que alguien ha hecho aunque esa persona no supiera, y no haya podido saber, lo que estaba haciendo– es la facultad de perdonar” (T. del E.). Véase Ardendt, Hannah. The Human Condition: A Study of the Central Conditions Facing Modern Man. Nueva York: Dobleday Anchor Books, 1959, pp. 212-213. 27 Hablando de venganza dice Samuel Pisar, citado por Martha Minow: “No podríamos vivir en el pasado, pero el pasado vive en nosotros”. Por su parte Michael Ignatieff, también citado por Minow, explica: “Lo que parece ocurrir en la antigua Yugoslavia es que el pasado continua atormentando a sus ciudadanos porque en realidad no es el pasado. Estos lugares no están viviendo un orden temporal consecutivo, sino un orden simultáneo, en el cual el pasado y el presente son continuos, agrupan un conjunto de fantasías, distorsiones, mitos y mentiras. Los reporteros en la guerra de los Balcanes señalaban comúnmente que en algunas ocasiones, cuando se encontraban narrando historias atroces, no sabían si esas historias habían ocurrido el día anterior, o en 1941, o en 1841, o en 1441”. (T. del E.). Véase Minow, Martha. Between Vengance and Forgiveness. Boston: Beacon Press, pp. 13-14. Martha Minow transcribe apartes del testimonio impresionante de Jadranka Cigelj, una de las miles de mujeres bosnias violadas durante la guerra de la antigua Yugoslavia, quien toma distancia frente a sus victimarios y depone todo deseo de vengarse de ellos y asume perdonarlos, con base en dos razones básicas: no quiere parecerse a ellos y “el odio es extenuante”. Véase Minow, Martha. Ob. cit., pp. 7 - 8.
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    de la víctimapor parte del victimario implícito tragedia de los vengadores y la dimensión aporé- en “pedir disculpas” puede constituirse en un tica del conflicto. motivo para que la víctima perdone28. El perdón Visibilizar las zonas grises en general, pero pedido puede articularse como un momento en sobre todo la tragedia de las guerras como proce- la dinámica del perdón recíproco. Al fin y al sos horizontales de victimización recíproca consti- cabo lo que denomino una relación horizontal es tuye una estrategia practicable a muchos niveles. el conjunto de una dialéctica compleja suscepti- Tal vez, resulte posible diseñar, por ejemplo, mo- ble de desagregarse analíticamente en dos mo- delos terapéuticos a la manera de juegos de roles mentos verticales de relación de victimización y orientados a hacer posible que por lo menos algu- reconciliación. nas categorías de víctimas accedan a la conciencia Paul Ricoeur distingue entre identidades fun- de que también fueron victimarios. Ello, acaso, dadas en la mismidad (idem) e identidades narrati- podría contribuir a su curación en la medida en vas (ipso). Las primeras, parecidas al yo cartesiano que les ayudaría a relativizar el carácter absoluto o kantiano, son inflexibles. Como los héroes y de su condición de víctimas, y a escapar a la tram- caracteres del teatro griego, son figuras de un des- pa emocional del odio justificado, de un odio que tino que tienen que realizar29. Así son los venga- simultáneamente los redime y los condena. Los dores. Es por eso que la reconciliación, a pesar de obligaría a abrirse hacia la compasión por el otro. la lógica retributiva que habita en el juego de las Se pueden igualmente promover comisiones identificaciones entre los enemigos, el tránsito de de la verdad. Éstas se prestan mucho más que los análısıs polítıco nº 46 la autorrepresentación como víctimas inocentes a escenarios judiciales para el estudio y la visi- aquella otra como victimarios culpables, es tan di- bilización de las zonas grises. A diferencia de los fícil y traumática. La reconciliación, por su parte, escenarios judiciales, las comisiones de la verdad sólo puede tener lugar sobre la base de una re- pueden cubrir largos períodos y grandes contex- construcción de la propia identidad a la manera tos sociales y políticos. Y lo que es igualmente de una identidad narrativa, capaz de incorporar importante, pueden capturar las zonas grises con [92] rupturas y cambios de sentido en la propia his- toda su ambivalencia. Los historiadores y los toria personal. El perdón recíproco y la recon- hacedores de textos escolares tienen un papel ciliación sólo se logran cuando los antiguos fundamental en la aproximación de las narrati- vengadores se reconocen –y la sociedad los re- vas opuestas a través de la visibilización de los conoce– como víctimas-victimarios, simultánea- grises. Los escenarios públicos de perdón recí- mente inocentes y culpables. proco y reconciliación no implican, por supues- Los escenarios y rituales de reconciliación to, perdón y reconcilación automáticas en el promovidos en horizontes de victimización verti- plano individual, pero pueden iniciarlos e indu- cal y unidireccional son muy problemáticos, por cirlos. Los procesos colectivos de reconciliación cuanto están en contravía del sentimiento vertical toman mucho tiempo, a veces siglos. Las comisio- y vindicativo de justicia. Cuando los campos de la nes de la verdad con sus informes, sus rituales y victimización están claramente delimitados y las su teatralización representan, a lo sumo, el pun- víctimas tienen claro –tanto cognitiva como mo- to de partida de un largo viaje. ralmente– quiénes son sus victimarios, no quieren sino venganza o justicia estatal retributiva. En el L A N U E VA H E G E M O N Í A horizonte de procesos horizontales y recíprocos D E L A J U S T I C I A R E T R I B U T I VA de victimización, además de escenarios verticales En el marco de la globalización, la universali- de perdón condicionado al pedido de disculpas, zación de los derechos humanos y su comple- se deben construir, pienso, escenarios horizonta- mento en la nueva justicia universal, en la les de perdón recíproco capaces de visibilizar la medida en que se han articulado políticamente, 28 Sobre el tema del “perdón pedido” se ha escrito abundantemente en Estados Unidos durante los últimos años. El pensador alemán Herman Luebbe, publicó un magnífico libro sobre el tema. Véase Luebbe, Herman. Ich Entschuldige Mich. Berlín: Siedler Verlag, 2001. En Colombia, el caso más reciente e interesante de “petición de disculpas” fue el protagonizado por el Presidente Samper, en ralación con el reconocimiento de la participación estatal en el genocidio de la Unión Patriótica. 29 Véase Ricoeur, Paul. Oneself as Another. Chicago y Londres: The University of Chicago Press, 1992, pp. 113-158.
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    coyuntura han permitido uncambio paulatino en la corre- Los límites del derecho: sus dificultades lación de fuerzas entre los intereses de víctimas y para lidiar con los vengadores victimarios. A pesar de que son todavía los acto- El derecho penal es un sistema de regulación res armados, y no la sociedad civil ni la comuni- de la conducta edificado en la sobrevisibilización dad internacional, quienes concentran en de la dimensión vertical y unidireccional de la general el mayor poder durante las fases de la victimización, y sobre el oscurecimiento de su transición cercanas a la terminación de las gue- dimensión horizontal y retributiva. Quiero expre- rras, la verdad es que ya las presiones de la comu- sar brevemente algunas de las razones que funda- nidad internacional, inmune como es a las mentan esta tesis: amenazas de los guerreros, son tan grandes y tan a) El derecho penal moderno está construido permanentes, que le permiten a las víctimas in- sobre la exclusión de la venganza y del odio retri- ternamente articularse con una fuerza y a una butivo como causales de justificacion. velocidad antes jamás imaginable, hasta el punto b) El derecho penal moderno tiene presupues- de que la caída de los grandes victimarios se ha ta la existencia de un Estado eficiente, tiene pre- convertido en una cuestión de tiempo. El corto supuesta la paz. Su naturaleza es la de un peace plazo todavía pertenece en parte a los victi- keeper y acaso la de un peace builder, pero mucho marios. El mediano plazo, en cambio, empieza a menos la de un peace maker. Su tarea es evitar la pertenecer a las víctimas. Y es que silenciados los venganza a través de la justicia retributiva. Su fusiles o restablecidas las libertades y vencido el comprensión y su capacidad de respuesta frente al análısıs polítıco nº 46 miedo inicial, la capacidad de auto-organización fenómeno de la venganza plenamente desplegada de las víctimas y de la sociedad civil en general, y generalizada bajo la forma de la guerra son muy se fortalece. Pinochet se demoró bastantes años limitadas. en caer, pero cayó. No importa qué sucesivas c) El derecho penal moderno está fundado declaraciones de fragilidad y de demencia senil sobre un modelo de responsabilidad penal indi- le hayan evitado escapar al juzgamiento y al casti- vidual. Su comprensión del problema de las go. De la arrogancia del dictador ya no queda identidades colectivas es muy restringido. Está [93] nada. Milosevic se demoró menos en morder el básicamente limitado a la teoría de las organiza- polvo de la nueva justicia. ciones criminales. La figura del vengador, impo- No significa lo dicho que no haya muy fuertes sible de ser pensada en todas sus implicaciones tensiones en materia de justicia también en la sino únicamente en el seno de las identidades comunidad internacional. Ésta no es un bloque colectivas, familia, tribu, nación, etnia, grupo homogéneo, sino un ámbito infinitamente com- religioso, partido político, etc., le resulta extraña. plejo de relaciones y de intereses. Creo, sin em- La legítima defensa y la ira y el dolor intensos no bargo, que los defensores del castigo retributivo alcanzan a justificar la venganza sino de manera sobre el perdón están a la ofensiva. Su posición muy limitada en el espacio y en el tiempo. El dere- tiende a tornarse hegemónica bajo el impulso cho poco o nada puede decir sobre la construc- del gran sueño de alcanzar por fin la paz perpe- ción de las identidades entre enemigos colectivos tua bajo la sombra del Superestado mundial de a través de la dialéctica de la venganza. derecho. d) El derecho penal moderno está edificado La intervención de Naciones Unidas (Onusal) sobre una lógica binaria. El proceso penal es un en el conflicto salvadoreño representó en ese senti- típico producto de la modernidad, amigo de los do un giro importante. Entonces, y por primera vez, sentidos unívocos y enemigo de la ambivalencia. se intentó edificar la política de paz negociada Se trata, en tales términos, de un sistema orienta- sobre la base de un modelo de privilegio de la do a producir a través de sus sentencias dos resul- justicia sobre la impunidad. Los acuerdos humani- tados básicos, las declaraciones de culpabilidad e tarios y la comisión de la verdad fueron expresio- inocencia. En esta perspectiva, se trata de una nes de ello. Hoy, la creación de la Corte Penal máquina orientada hacia la reducción de los gri- Internacional debe ser entendida como un triun- ses a la polaridad blanco-negro. Los colaborado- fo significativo de los juristas del Estado de dere- res y los informantes, pero sobre todo los cho sobre los políticos y los diplomáticos, y con vengadores, no pueden ser respetados por el dere- ello, como un triunfo de la justicia sobre la recon- cho en su trágica ambivalencia como víctimas- ciliación. victimarios. Su tarea final, luego de discutir las defensas, es cortar el nudo y declararlos culpables
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    o inocentes. Sila defensa resulta convincente, gran alternativa ofrecida a las víctimas para moti- entonces se dice, por ejemplo, que fueron meros varlas a que renuncien a la venganza, lo cual ya es “instrumentos” y se declara su inocencia. En caso en sí mismo suficiente para explicar su sitio de contrario, se los declara victimarios-culpables. honor en la historia de la civilización. Como dere- e) El derecho penal moderno es, por fortuna cho penal internacional, además, cumple una para los ciudadanos, un derecho penal de acto, tarea importantísima en el mundo moderno: la de no de grandes contextos ni de actor. La investiga- vigilar de manera implacable al gran victimario ción judicial se restringe a la iluminación de potencial: el Estado. En ello consiste su estado- contextos muy limitados. El entendimiento de la centrismo. guerra como dialéctica de enemistades entre En general, se habla de estado-centrismo para grupos que construyen recíprocamente sus iden- referirse al viejo paradigma del derecho interna- tidades como vengadores, a través de largas y cional, hoy superado, el cual reconocía a los complejas experiencias de victimización, no es su estados como únicos sujetos del derecho interna- problema. cional. Con la emergencia de actores no estatales f) En la perspectiva de un derecho penal de como son las ONG de todo tipo, las grandes responsabilidad individual y de acto, toda corporaciones y, en materia de responsabilidad victimización tiende a aparecer como un hecho penal, los individuos, como actores independien- vertical y unidireccional. tes en la escena internacional, se dice que el g) El derecho moderno es estado-céntrico. estado-centrismo ha sido superado. Pero la ver- análısıs polítıco nº 46 En la medida en que las guerras se alejan del dad es que el estado-centrismo sigue vivo y ha paradigma interestatal de la regularidad y se pasado a un estadio superior de articulación. horizontalizan hasta el punto de parecer simples Hoy, a comienzos del siglo XXI, el Estado es el cadenas de vendettas, el derecho de los conflictos centro de un sistema de rotación de juicios empí- armados deja de estar en capacidad de regular- ricos y de valor que lo hacen aparecer de manera las. De otro lado, las guerras interestatales y las alternada como un dios o como un demonio. [94] guerras desplegadas en la analogía del Estado El Estado absolutista, el Leviathan de Hobbes, tienden a ser leídas por el derecho como proce- había nacido hacia los siglos XVI y XVII para prote- sos paralelos de victimización vertical. No es ger a sus súbditos. Él mismo, a su vez, para poder casualidad que el principio de reciprocidad, eje ejecutar su tarea sin tropiezos, estaba protegido de las representaciones horizontales de la gue- por una suerte de presunción de inocencia en rra, haya prácticamente desaparecido del dere- favor de sus actos de fuerza. El liberalismo, con su cho internacional. discurso de las libertades fundamentales empezó ya desde el siglo XVIII a cuestionar esa presunción. El derecho penal internacional: un triunfo y un Pero fue el Holocausto del pueblo judío a manos baluarte de la civilización del Estado nazi-alemán aquello que la subvirtió. La Pero no hay que equivocarse. Discutir los lími- antigua presunción de inocencia que amparaba al tes del derecho en lo que atañe a su comprensión Estado moderno, se transformó en una suerte de y a su capacidad para lidiar con el fenómeno de la presunción de culpabilidad. El dios moral se trans- venganza acaso resulta necesario para poder formó en el demonio30. resignificar positivamente la amnistía y para abrir- La humanidad entendió que el Estado, con su le un espacio más autónomo al valor de la recon- enorme concentración de recursos de fuerza y de ciliación. Pero la verdad es que el derecho penal, poder, es el gran victimario potencial. Las estadís- con su privilegio estructural del castigo retributivo ticas lo confirman una y otra vez. La mayor parte sobre la impunidad, representa en general una de los genocidios y de los grandes crímenes per- gran conquista civilizatoria. No sólo se trata de la petrados después de la Segunda Guerra Mundial y 30 Véase, entre muchos estudios escritos sobre el papel de los estados como grandes victimizadores, el Informe de Human Rights Watch. Playing the Communal Card. Comunal Violence and Human Rights. Abril de 1995. En idéntico sentido cabe anotar cómo tanto Madeleine H. Morris (editor) como Cherif Bassiouni (editor especial) de la compilación Accountability for International Crimes and Serious Violations of Fundamental Rights, publicada por el International Human Rights Law Institute de la Universidad De Paul y por el International Institute of Higher Studies in Criminal Sciences, insisten –en el preámbulo y en la introducción– en que el Estado es el gran criminal potencial.
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    coyuntura hasta el presente,han sido organizados y agencia- saria para la reconciliación. Ni que el perdón es dos desde los estados. El genocidio de Ruánda no un derecho privado de las víctimas, en tanto que constituye una excepción. Aun en las guerras el castigo es una obligación pública de los estados. intestinas entre estados y guerrillas, suelen ser los Tampoco bastará con decir que sin amnistía no primeros las máquinas de guerra que producen el habrá negociación ni reconciliación posible. La mayor número de víctimas. Al derecho clásico verdad es que hay profundas tensiones entre am- liberal de los derechos humanos y al derecho de bos valores. Ninguno de los dos podrá ser comple- los conflictos armados, primeros baluartes de tamente sacrificado. Habrá que buscar una vigilancia del Estado, se sumaron desde entonces fórmula de compromiso que combine castigo y los discursos sobre el genocido y los crímenes de perdón. Y lo que es igualmente importante, habrá lesa humanidad, orientados a controlar al Estado. que poner a la verdad a mediar entre la justicia y Incluso el derecho de los conflictos armados, si la reconciliación. bien dejó de ser interestatal, en su nueva versión ¿Qué criterios se habrán de utilizar para trazar humanitaria de los protocolos de Ginebra de 1977 la línea divisoria entre el castigo y la impunidad? sigue teniendo como referente central al Estado, Habrá que establecer una clara gradación y una aunque se ocupa de otros actores armados a los jerarquización de los tipos de autoría y participa- cuales no consigue interpretar sino en la analogía ción. Habrá que distinguir entre los líderes y del Estado, como son los movimientos guerri- planificadores, de un lado, y los ejecutores, del llleros y antiguerrilleros. Sólo el artículo tercero, otro. Habrá que generar una categoría especial análısıs polítıco nº 46 común a los cuatro convenios de Ginebra de para los responsables de los delitos más atroces. 1949, constituye una verdadera excepción, en la Habrá que definir los agravantes, los eximentes y medida en que también regula conflictos de muy los atenuantes de la responsabilidad para los dis- baja intensidad, inapropiados para ser pensados y tintos grados y tipos de autoría y participación. regulados en la analogía del Estado. La Habrá que resucitar el principio de la obediencia globalización –y con ella fenómenos como la nue- debida, y eventualmente también el del odio retri- va Corte Penal Internacional– no ha servido para butivo, como atenuantes, si no como eximentes [95] debilitar sino por el contrario para fortalecer el de la responsabilidad. Una fórmula de amnistía estado-centrismo. El carácter subsidiario de la general e incondicional como expresión de un nueva Corte está llamado no a destruir a los esta- olvido oficial por decreto no tendrá suficiente dos nacionales sino a fortalecer la vigilancia sobre aceptación. Habrá que pensar en el uso abundan- los mismos y obligarlos a que se porten como te de indultos particulares, lo cual implica que se tales, en defensa de los derechos humanos de los habrán de llevar a cabo las investigaciones perti- individuos. nentes, de manera que se garantice un grado mínimo de sanción social y de prevención, y se L A J U S T I C I A T R A N S I C I O N A L E N C O LO M B I A satisfaga el llamado derecho de las víctimas y de la Después de veintidós años de negociaciones sociedad toda a que se conozca la verdad. La ex- fallidas entre el Estado y las FARC, las mayorías clusión o la rebaja de pena por delación desempe- políticas de la democracia colombiana se aprestan ñará muy seguramente un papel importante en para hacer, en serio, la guerra. Por lo menos en eso este difícil escenario, en la medida en que favore- parece consistir el mandato del nuevo Presidente ce el castigo de las cúpulas, ofrece impunidad Álvaro Uribe. Pero también esta nueva etapa de la para los rangos bajos y sirve de paso al derecho a guerra colombiana tendrá que terminar algún día. la verdad. Habrá que definir dispositivos de toda Muy probablemente, su solución será de todas índole para compensar a las víctimas. Éstos serán maneras negociada. El empate doloroso para todas más necesarios cuanto mayor sea el grado y la ge- las partes o la victoria sin aniquilamiento habrán neralización de la impunidad otorgada. Suponien- de conducir a una negociación entre “halcones”, a do que, por ejemplo, “la reforma agraria” haga menos que al final la magnitud del desastre haga parte de la agenda de negociación, los dispositivos necesario reciclar a las “palomas”. A más tardar de justicia reparatoria deberán ponerse a disposi- durante la discusión de los acuerdos de paz habrá ción de una política general de redistribución de que plantearse en serio los asuntos del castigo y el tierras, para compensar a los desplazados y demás perdón, la justicia y la reconciliación. víctimas de la guerra. Habrá que darle vida a una Se trata de un tema difícil. No será suficiente comisión de la verdad que sea, a la vez, un soporte con afirmar que el castigo es una condición nece- para la justicia y para la reconciliación.
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    Pero más alláde éstos y de otros complejos los crímenes más atroces. La cacería judicial de asuntos jurídicos como el de las “purgas” y demás los líderes militares y políticos comprometidos sanciones administrativas, una de las cosas más con la barbarie que sobrevivan a las pugnas inter- difíciles será, sin duda alguna, conciliar las presio- nas y a las urgencias de ocultamiento de los críme- nes de la comunidad internacional y de la justicia nes perpetrados y que resulten políticamente global en favor del castigo de los culpables con la premiados por haber hecho posible la negocia- necesidad interna de estabilizar la paz y de pro- ción, tomará más tiempo. Acaso no caerán todos, mover la reconciliación, apelando a fórmulas de pero los que no caigan no tendrán tranquilidad y soberanía popular. ya no serán héroes nacionales sino a lo sumo villa- La ratificación reciente del tratado de Roma nos semiclandestinos, sin visa para casi ninguna sobre la jurisdicción y la competencia de la nueva parte, y sin muchas ganas de viajar al exterior. Corte Penal Internacional habrá de cambiar Hasta hace poco tiempo tuve serias dudas so- definitivamente, si no el desarrollo de la guerra, bre la utilidad de este dispositivo en un contexto por lo menos sí el de las negociaciones de paz. de negociación. Hoy, en cambio, habida cuenta Bajo su sombra, los tribunales nacionales queda- de su carácter suplementario, y luego de que el rán definitivamente obligados a hacer justicia. Al tablero en que se juegan el ajedrez de la guerra y respecto y a pesar de que soy pésimo profeta, no la política ha sido alterado de manera sustancial, me queda ninguna duda. Se equivocan quienes tanto en el plano interno como en el internacio- piensan que el retiro de la firma del tratado de nal, estoy cada vez más convencido de que el go- análısıs polítıco nº 46 Roma por parte de la administración Bush o la bierno y el Congreso colombianos dieron el paso certificación en derechos humanos significan un correcto. El mensaje es para todos. No sólo la apoyo firme a la impunidad o a la connivencia práctica sistemática del secuestro, las pipetas de entre militares y paramilitares. La vara con la cual gas y los carros-bomba, los atentados contra la ellos miden su papel de coloso con presencia infraestructura y los asesinatos selectivos de líde- militar en cien países no habrá de ser la misma res políticos y funcionarios civiles en los pueblos y [96] que nos apliquen a nosotros ni ahora ni en nues- en las ciudades, por parte de las guerrillas, así tra futura posguerra. Aun dentro de Estados Uni- como la práctica sistemática y continuada de los dos, y a pesar del guerrerismo propiciado por el paramilitares de asesinar civiles en forma indivi- horror del 11 de septiembre, la capacidad de dual y colectiva, simultánea o sucesiva, y su empe- presión y de cabildeo de los grupos de derechos ño macabro en desplazar población tendrán que humanos y la conciencia sobre la importancia del ser juzgados en los tribunales nacionales, y en tema humanitario en el Congreso y en la adminis- ausencia de éstos, en el nuevo tribunal internacio- tración estadounidenses ya son hoy tan grandes, nal. También la alianza entre segmentos de las que ni las complicidades de hoy entre militares y fuerzas militares y los paramilitares, ampliamente paramilitares, ni las propuestas de impunidad documentada como está por las organizaciones generalizada del día de mañana tendrán el apoyo nacionales e internacionales de derechos huma- del “big brother”. nos y hasta por Naciones Unidas y el Departamen- Colombia no es lo que en Estados Unidos lla- to de Estado de Estados Unidos, habrá de ser man un “Estado-forajido”. Sus elites nacionales y puesta en la picota pública y será por lo menos regionales, a pesar de la responsabilidad que les parcialmente castigada. cabe en el fracaso de construir un Estado-nación y En cualquier caso, en la misma medida y pro- una democracia liberal sobre premisas de justicia porción en que la sociedad colombiana se vaya y de mayor igualdad, han tenido el acierto de untando de sangre voluntaria y de culpas compar- garantizarle al país un lugar en el concierto de los tidas, trazar una línea de ruptura con el pasado de estados decentes. Nuestros gobernantes y nuestra la guerra exigirá desde el comienzo el desarrollo clase dirigente son altamente sensibles a la pre- de un doloroso ritual de “chivo expiatorio”31, sión de la comunidad de los estados, y no están definido en los acuerdos de paz y orquestado a dispuestos a practicar políticas que nos conduzcan través del sistema judicial, preferiblemente en el al aislamiento. La presión internacional, asociada marco del Estado de derecho, con respeto pleno al clamor persistente de las víctimas, hará inevita- por el debido proceso y por los principios de ble la aplicación inicial de justicia contra los res- tipicidad y no retroactividad de la ley penal. Sólo ponsables intelectuales y materiales de algunos de de esa manera podrá la sociedad colombiana 31 Girard, René. La Violence et le Sacré. Paris: Grasset, 1972.
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    coyuntura recuperar su imageninternacional y su autoes- mapas y de escritorio. A Castaño no lo van a tima colectiva. condenar por haber matado a los asesinos de su Los líderes políticos y militares de todos los padre, sino por perpetrar masacres de civiles, bandos lo saben o lo presienten, y en todo caso por ordenar o tolerar torturas para recabar lo temen; así, dedican buena parte de su tiempo información, y por desplazar poblaciones para a diseñar estrategias de sobrevivencia judicial y vaciar y fundar nuevos dominios territoriales, política. Castaño, por ejemplo, quien había para acceder a nuevas fuentes de recursos. A los renunciado a la dirección única de las AUC y cabecillas de las FARC les sucederá lo propio favorecido la descentralización de responsa- por fundar sus finanzas en la economía del se- bilides entre los comandantes de bloque, por lo cuestro, por utilizar en forma sistemática un menos en parte, buscando eludir la justicia cri- arma tan atroz como los cilindros de gas minal, terminó disolviendo la confederación. –errática en su dirección y capaz de producir Sus memorias son una angustiada pero no arre- sufrimientos innecesarios–, por imitar a los pentida y, en todo caso, vana defensa judicial, “paras” en el tratamiento de sus supuestos apo- edificada sobre la justificación de sus crímenes yos sociales y acaso también, si la moral revolu- mediante el argumento de una venganza que se cionaria no les señala límites a futuro, por estira como un chicle en el tiempo y el espacio, querer ablandar a las clases medias y altas de los y que se extiende no sólo a los colaboradores y centros urbanos mediante el terrorismo. simpatizantes de la guerrilla sino también hacia A algunos generales de la República y, de pron- análısıs polítıco nº 46 todo aquel que disiente de su proyecto to también, a algunas autoridades civiles del or- antisubversivo. den regional y nacional, finalmente, los visitará la Siempre he creído que a “Tirofijo” y al “Mono némesis justiciera por su apoyo a, o por su tole- Jojoy” los trasnocha menos la justicia internacio- rancia con la famosa “alianza”32. Al fin y al cabo ya nal que a Castaño. Al fin y al cabo, los primeros desde los días del proceso dispuesto por el Gene- tienen la piel dura que deja una larga vida dicién- ral McArthur contra el general Yamashita, pero dose y repitiéndose un discurso de ruptura, un sobre todo después de los procesos más recientes [97] discurso lleno de desprecio por la “oligarquía” y contra algunos líderes servios en el tribunal ad hoc por su justicia de clase. Los paramilitares, en cam- de la antigua Yugoslavia, la justicia internacional bio, creen en el sistema, creen en su justicia y le ha ido perdiendo el miedo a las responsabilida- sueñan con hacer parte de él. Ello sin duda los des penales por omisión33. vuelve más sensibles y permeables. Sin embargo, El derecho en general después de la segunda se comenta que Marulanda preguntaba con insis- posguerra mundial, pero especialmente el dere- tencia sospechosa a quienes lo visitaban en la zona cho global de la Posguerra Fría, está cada vez más de distensión sobre el número de estados que ya obsesionado –y con razón– por castigar a las cabe- habían ratificado el tribunal de Roma. zas de los estados y de las grandes organizaciones No sólo algunos generales y demás comandan- criminales en general, más que a sus bases, revir- tes de tropa estarán durmiendo mal. Por lo me- tiendo una milenaria tendencia histórica a casti- nos, los más previsivos o paranoicos entre las elites gar a los más débiles y subordinados. civiles estarán rezando para que la teoría del po- Las razones están a la mano. Primero, el der de veto y de las fracturas entre el poder civil y impacto preventivo de castigar a las cabezas es el poder militar que heredamos del Frente Nacio- mayor. Segundo, a mayor rango mayor responsa- nal les alcancen a servir de excusa, de manera que bilidad, y tercero, es más fácil construir una teoría la cacería judicial y política de brujas no llegue de la culpa moral dirigida a los grandes capitanes hasta ellos. y no a los ejecutores y autores materiales de la A los líderes políticos, los generales, y los barbarie en situaciones de guerra. Al fin y al cabo estrategas en general, se les cobrará la frialdad una cosa es hacer planes y dar órdenes desde lejos de cálculo desplegada en su guerra sucia de y en frío, siguiendo los dictados de la razón estra- 32 Acaso el informe más completo escrito hasta ahora documentando los alcances de la alianza entre militares y paramilitares en Colombia es el de Human Rights Watch. La ‘Sexta División’, relaciones militares - paramilitares y la política estadounidense en Colombia. Septiembre de 2001. 33 Wasserstrom, Richard. “Conduct and Responsability in War”. En: May, Larry y Hoffman, Stancey (editores). Collective Responsability. Maryland: Rowman and Littlefield Publisher, 1991, pp. 192 y ss.
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    tégica, y otramuy distinta tomar determinaciones rra sucia, han llegado al poder, está claro que el rápidas en situaciones difíciles o pelear en calien- país comparte también una culpa colectiva. te, obedeciendo órdenes, aturdido por el miedo y ¿Qué hacer con las víctimas de la extorsión y el por la rabia, y sin acabar de entender lo que está secuestro guerrillero que apoyan de mil maneras en juego34. el paramilitarismo? ¿Qué hacer con las víctimas de Es cierto que probar de manera directa la la extorsión y de la desaparición y con los deste- autoría y la participación en la parte alta de las rrados que deciden apoyar de una u otra manera cadenas de mando es más difícil que hacerlo en el a las guerrillas? ¿Qué hacer con los ganaderos de nivel de los autores materiales, pero también es Córdoba y con los bananeros de Urabá que cierto que la existencia de un patrón de repeti- financian a las ACCU? ¿Qué con los empresarios ción y el carácter sistemático de una conducta del Valle del Cauca que financian al Bloque Cali- criminal permiten inferir que se trata de una polí- ma de las autodefensas? ¿Qué hacer con los pe- tica por cuya vigencia hay que llamar a rendir queños comerciantes y transportadores del Meta, cuentas a las cabezas. del Vichada y del Caquetá que, amedrentados, En Argentina, el establecimiento de un pa- garantizan suministros y que informan a las trón sistemático y persistente, y el discernimiento FARC? ¿Qué con los soldados rasos de todos los de una política a través del informe Sávato, del bandos, apabullados por sus superiores y constre- famoso “Nunca más”, representó un papel cen- ñidos a obedecer órdenes, a pesar de las jurispru- tral en el esclarecimiento y atribución de respon- dencias de la Corte Constitucional en contrario, análısıs polítıco nº 46 sabilidades a los miembros de las juntas militares. forzados a cometer crímenes de guerra? Castigar- Es cierto que a diferencia de Argentina, Colom- los a todos será imposible. Y es que acaso hacerlo bia no representa un caso de Estado burocrático- no tenga ningún sentido. autoritario y centralizado. Nuestra guerra consis- Colombia muy seguramente habrá de tener no te en un autoritarismo fragmentado y hasta sólo pequeñas comisiones locales de la verdad anarquizado. Las FARC son una especie de or- mientras dura el conflicto, como es el caso de la [98] ganización federal, y los paramilitares ya no Comisión de Trujillo negociada entre el gobierno son ni siquiera una confederación. El papel de y la Comisión Interamericana de Derechos Huma- las jefaturas regionales y no sólo el de los comités nos, sino además una gran comisión de la verdad centrales es fundamental. Entre nosotros la posconflicto, pactada por las partes en conflicto responsabilidad de los mandos medios en la durante la negociación y agenciada por el Estado. barbarie es mayor, y el acceso probatorio a las Sólo la verdad y su memoria pueden sustentar una últimas cabezas mucho más difícil. amnistía que sea perdón y no olvido –indulto y no Pero, ¿qué hacer con los demás?, con los pe- amnistía como solemos decir en Colombia–. queños criminales, con los colaboradores y los En general, supuesta la hegemonía del lega- financiadores, pero sobre todo ¿qué hacer con los lismo retributivo, la justificación de las comisiones vengadores de todos los bandos? La idea de que la de la verdad sólo procede a través del argumento guerra colombiana es una guerra contra la pobla- de que son un complemento y no un sustituto de ción tiene mucho de cierto pero oculta una di- la justicia. Pienso que hay que ir un poco más mensión muy importante del conflicto. Muchos lejos. No se trata sólo de que sean un soporte para colombianos son sujetos y no sólo objetos de la la justicia, sino también para la reconciliación, confrontación. Ahora que aparentemente los entendida ésta como un valor autónomo y no paramilitares han llegado al Congreso, ahora que simplemente tributario de la justicia. no sólo sectores de centro político, sino también Priscilla Hayner, en un magnífico estudio com- sectores de extrema derecha y que apoyan la gue- parativo, contabilizaba en su momento 24 comi- 34 Sobre las tensiones entre una lectura de la violencia y de la guerra como lenguaje de la razón instrumental o estratégica de un lado; y del otro, como lenguaje estético-expresivo, Véase Von Trotha, Trutz (editor). Soziologie der Gewalt. Westdeutscher Verlag, Opladen/Wiesbaden, 1997. Véanse sobre todo los artículos de Trutz von Trotha, Brigitta Nedelmann y Wolfgang Sofsky. La distinción es importante no sólo por sus implicaciones en lo que atañe a una teoría racionalista de la responsabilidad, sino además por sus implicaciones para pensar el punto de vista de las víctimas. El lenguaje de la razón instrumental, al leer la violencia como medio para alcanzar un fin, las oculta; el lenguaje estético-expresivo, en cambio, en cuanto expresión de una visión de la violencia como “herida sobre el cuerpo” las visibiliza. En esta misma dirección se orienta el maravilloso libro de Elain Scarry, The Body in Pain. The Making and Unmaking of the World. Oxford: Oxford University Press, 1987.
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    coyuntura siones de laverdad desde 197435. La notoriedad Por ello, después de una guerra, la tarea de las pública de este instrumento comenzó con las comisiones de verdad es en parte distinta a la que comisiones del Cono Sur. Su plena madurez –y cumplen en las dictaduras sin conflicto. Su oficio legitimidad– la ha alcanzado luego del experi- primordial es describir en blanco y negro lo que fue mento de Sudáfrica. Por ello, los primeros y acaso escrito en blanco y negro, pero además, redescubrir más conocidos intentos por justificarlo estaban los grises. En la realización de esa tarea, las comisio- asociados a la idea de que las dictaduras y en ge- nes de la verdad son superiores al derecho. El dere- neral los regímenes autoritarios y totalitarios cho es una máquina de leer en blanco y negro, cuentan con una enorme capacidad para ocultar maravillosa para resaltar y para valorar lo que fue la verdad. Con las comisiones de la verdad se tra- escrito con sangre en blanco y negro, pero rela- taría de descubrirla, de destaparla. tivamente incompetente para mostrar los grises. Una guerra como la colombiana, donde el Mientras el derecho pone los casos –cognitiva y sistema democrático reinante pareciera permitir moralmente– claros de victimización en el centro y todavía –aunque cada vez menos– que la verdad las zonas grises en la periferia del sistema, un discur- escape a través de los medios de comunicación y so sobre la reconciliación debe poner las zonas gri- de las redes de derechos humanos a todo esfuer- ses en el centro. Nuestra comisión deberá tener en zo de ocultamiento, no parecería requerirlas. La cuenta las peculiaridades de ambos mundos guerra, sin embargo, tiene su manera peculiar de cromáticos. Para ello deberá extenderse, por lo matar la verdad. Por supuesto, también la oculta menos en materia de grises, hasta los comienzos del análısıs polítıco nº 46 y, sobre todo, ahora cuando con la globalización Frente Nacional. Pienso, por último, que una comi- la comunidad internacional se ha tornado tan sión oficial de la verdad y la reconciliación para vigilante. Pero aún más que ocultarla, la Colombia, estará inevitablemente, y para bien, muy distorsiona. La convierte en versiones antagóni- interferida por la comunidad internacional, pero cas y favorables a los distintos partidos. En las deberá ser refrendada democráticamente. Quiera guerras, la verdad es un arma que utilizan todos Dios que de esa manera la justicia y la reconciliación los bandos. se concierten ambas para un “Nunca más”. [99] 35 Hayner, Priscilla B. Unspeakable Truths. Confronting State Terror and Atrocity. Nueva York: Routledge, 2001.
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    La política internacional del gobierno de Pastrana en tres actos* uno de los aspectos más rescatables de la administración Pastrana fue su manejo de la política internacional. Su programa de gobierno, centrado en el proceso de negociación con las gue- rrillas, tuvo entre sus pilares más importantes la lla- mada “diplomacia por la paz”, esto es, una estrategia orientada a conseguir apoyos políticos y financieros en la comunidad internacional para la solución del análısıs polítıco nº 46 conflicto armado interno colombiano. El balance de tal política resulta contrastado: si bien es posible encontrar aciertos y una maduración en el manejo de la política exterior del país, los objetivos de tal estrategia aún están por alcanzarse. La estrategia internacional desarrollada entre [100] 1998 y 2002 por el gobierno colombiano puede ser analizada como una pieza de teatro que desenvuel- Diana Marcela Rojas Rivera ve su trama al ritmo de los acontecimientos y con Profesora del Instituto de Estudios Políticos difíciles momentos de tensión dramática. Ella se y Relaciones Internacionales, IEPRI, desarrolla en tres actos: el primero, la optimista Universidad Nacional de Colombia entrada en escena de la llamada “diplomacia por la paz”; el segundo, que llamaremos “diplomacia por el dólar (y el euro)”, y un tercero, más reciente y menos lustroso, denominado “diplomacia antiterrorista”. Intentaremos examinar, al final, los resultados que al presente arroja la estrategia inter- nacional del gobierno saliente, y los retos que que- dan en este campo para el nuevo gobierno. P R E LU D I O : L A I N T E R N A C I O N A L I Z A C I Ó N D E L A G U E R R A Y D E L A PA Z La internacionalización implica la convergen- cia, en un momento dado, de los principales te- 1 Ante la necesidad de apelar a conceptos nuevos que intenten dar cuenta de la novedad del fenómeno, varios analistas acuden a la noción de “interméstico” para señalar cómo los factores domésticos y los internacionales se entrelazan hasta que resultan * El presente artículo forma parte indisociables. Véase Rosenau, James. Along the de la investigación “Actores, Domestic-foreign Frontier. Exploring Governance in a estrategias y procesos de la política Turbulent World. Cambridge: Cambridge University exterior colombiana 1982-2002”, Press, 1997. Walker, RBJ. Inside/Outside: International adelantada por la autora en el Relations as Political Theory. Cambridge: Cambridge IEPRI. University Press, 1993.
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    coyuntura mas domésticos conlos asuntos más importantes La internacionalización no sólo aparece por vía de la agenda internacional. Entre sus principales temática, sino también en la medida en que las efectos, la internacionalización logra difuminar, o relaciones con los países vecinos y con otras nacio- incluso borrar, la clásica división entre la política nes relevantes para el país se impregnan de temas y doméstica y la política internacional1. problemas ligados al conflicto armado interno. Por Así concebida, esta clara superposición de las ejemplo, con países vecinos como Venezuela, Ecua- agendas nacionales e internacionales se observa desde dor, Perú y Panamá, la inseguridad fronteriza, las los años ochenta para el caso colombiano. Pero, en incursiones armadas de guerrilla y paramilitares en virtud de los acontecimientos que dieron lugar al fin sus territorios, el secuestro de ciudadanos de esos del orden bipolar y al proceso de globalización, así países, las migraciones de colombianos y el tráfico como por la agudización del conflicto armado inter- de armas son temas que marcan las relaciones de no, la tendencia se profundizó, sobre todo en los últi- dichos países con Colombia. Así mismo, con los mos años de la década de los noventa. países europeos y Estados Unidos asuntos como las En efecto, durante este último período, Colom- drogas ilícitas, el medio ambiente, los derechos bia dejó de ser un “país problema” en el contexto humanos, el secuestro y la seguridad de sus inversio- internacional, para convertirse en el país que nes en Colombia, entre otros, definen las relaciones escenifica los mayores riesgos y peligros de la seguri- con esas naciones y muestran la manera como el dad regional. ¿Cómo sucedió? Sin duda, el proceso conflicto armado interno permea prácticamente guarda relación con el narcotráfico en tanto vector toda la agenda internacional del país. análısıs polítıco nº 46 de la internacionalización del conflicto armado En esas condiciones, la internacionalización de interno. Gracias a él, los temas de mayor importan- los temas de la guerra y de la paz se ha hecho paten- cia en la agenda internacional de la Posguerra Fría te. Las denuncias internacionales en torno a las aparecen claramente presentes en la situación co- consecuencias que sobre la población ha generado lombiana y su conflicto interno. la agudización del conflicto, las constantes quejas En el caso del narcotráfico, su relación con el de organismos internacionales en materia de dere- conflicto armado interno es evidente a través de las chos humanos, las preocupaciones y reclamos por [101] zonas de cultivo y de la presencia guerrillera o parte de países vecinos ante el desbordamiento de paramilitar en ellas: la vinculación de los actores la lucha armada en la frontera y sus temibles conse- armados al comercio ilícito de drogas es cada vez cuencias, las presiones para buscar alternativas de más patente. Pero, al mismo tiempo, otros temas de solución a la confrontación armada, el auge en los la agenda internacional aparecen con nitidez. Con cultivos y producción de narcóticos, el deplorable respecto a los derechos humanos, por ejemplo, el estado de las relaciones entre Colombia y Estados vínculo se establece a través de las muertes violentas Unidos, se convirtieron, a partir de 1996 y cada vez o fenómenos como el desplazamiento, las masacres, más, en temas urgentes de una agenda doméstica la toma y destrucción de poblaciones, el secuestro, con visibilidad internacional plena. la desaparición forzada o la tortura. El tema de la Probablemente el gobierno de Ernesto Samper migración aparece por la vía del éxodo de colom- no estaba en condiciones de acometer tareas especí- bianos que, por razones económicas, políticas o ficas para hacerle frente a esta nueva y creciente sociales, han salido del país en número creciente situación. Todo intento por desarrollar un perfil durante los últimos años. El tema del medio ambien- propio fue sometido por la presión de Estados Uni- te se vincula con la guerra por vía de los costos eco- dos2. En esas circunstancias, la política internacio- nómicos que implica el fenómeno de las drogas nal del gobierno Samper giró más en función de su ilícitas, la contaminación de los ecosistemas –tanto propia crisis y buscó, en lo fundamental, la obten- por los precursores químicos para la producción de ción de respaldo en aras de la gobernabilidad. Lo la cocaína como por las sustancias utilizadas en la internacional se miró como oportunidad para jugar fumigación de los cultivos ilícitos y, adicionalmente, en escenarios multilaterales y romper el “cerco” con la voladura de oleoductos–. Un tema de carácter diplomático que Estados Unidos sostenía sobre el más reciente, el del terrorismo, se presenta en virtud mandatario colombiano. Con el arribo de Andrés de los métodos utilizados por los actores armados Pastrana a la Presidencia de la República, por el para definir sus estrategias y defender sus posiciones contrario, la prioridad será la “internacionalización e intereses en la guerra. de la búsqueda de la paz” como propuesta para 2 Acciones como las continuas descertificaciones, la cancelación de la visa del Presidente y las de otros funcionarios del gobierno y una embajada proconsular como la de Miles Frechette marcaron esa presión.
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    contrarrestar los efectosnegativos que estaba gene- tantes documentos: en el Plan de Desarrollo, a rando la guerra. ¿Cómo se llevó a cabo este objetivo? través de un acápite dedicado a la agenda exterior ¿A través de qué mecanismos? ¿Cuáles fueron sus del país, y en una publicación del Ministerio de resultados? Es ello lo que intentaremos desarrollar a Relaciones Exteriores en la que se fijaron los continuación. parámetros de la política exterior3. La filosofía que inspiró la estrategia internacio- A C TO I . nal se basó en la idea de que la crisis nacional no L A “ D I P LO M A C I A P O R L A PA Z ” E N E S C E N A podía ser resuelta a partir de los esfuerzos y recur- Recién elegido Presidente, Andrés Pastrana sos domésticos, sino que, cada vez más, la participa- inició con fuerza lo que en su momento denomi- ción de la comunidad internacional se hacía nó “diplomacia por la paz”. Comenzó en Washing- imprescindible. De este modo, los propósitos na- ton, con un encuentro informal pero cionales internos por alcanzar una solución política trascendente con el Presidente estadounidense del conflicto armado debían ser complementados Bill Clinton. Continuó con los miembros del Con- con el apoyo y la colaboración de los países greso norteamericano que ligaban las negociacio- industrializados y los organismos internacionales. nes de paz al asunto de la droga, y culminó con Tal cooperación debía estar orientada a mejorar las un apoyo meridiano para una conversación con la condiciones socioeconómicas de las regiones más guerrilla, si lograba unir a ello la erradicación de afectadas por el conflicto armado, y sometida al los cultivos y las soluciones que el problema del principio de no intervención en los asuntos del análısıs polítıco nº 46 narcotráfico necesitaba. Pastrana habló, por pri- fuero político interno. Se señalaba, finalmente, que mera vez, de la desmilitarización de cinco munici- “la iniciativa política de las negociaciones” depen- pios y de una especie de “Plan Marshall” para las día del gobierno colombiano, y que a la comuni- zonas cocaleras. dad internacional sólo correspondía un “papel de Poco antes del inicio oficial de las conversa- asistencia”4. ciones con las FARC, varios hechos mostraron el Aunque los medios concretos para poner en [102] avance de la “diplomacia por la paz” adelantada práctica los objetivos y principios expresados no por Pastrana. En primer lugar, un acuerdo de se enunciaron, la estrategia supuso un manejo cooperación militar entre los dos países estable- centralizado de la política exterior colombiana en ció un grupo de trabajo bilateral; se aprobó la manos del Presidente y un cercano y reducido construcción de un centro de investigaciones e grupo de colaboradores entre los que se contaban interceptación de comunicaciones apoyado por el Canciller Guillermo Fernández de Soto, el Con- la CIA en la Amazonia; se creó el primero de sejero Presidencial Jaime Ruiz y el embajador en tres batallones antinarcóticos y, al mismo tiem- Washington, Luis Alberto Moreno. po, Estados Unidos empezó a aprobar Los objetivos anunciados se implementaron a licitaciones para venta de armas especiales a través de una intensa diplomacia presidencial que Colombia. En segundo lugar, se abrió paso el se tradujo en numerosos encuentros bilaterales en apoyo internacional al inicio de conversaciones busca de créditos, inversiones y apoyo para la con las FARC. política de paz. El objetivo declarado del nuevo gobierno era encauzar la creciente visibilidad y la preocupación La búsqueda de pronunciamientos a favor del pro- internacional por la situación colombiana, hacia ceso de paz se desplegó en aquellas instancias apoyos concretos para el naciente proceso de paz multilaterales a cuyas reuniones asistió el Presiden- con las guerrillas. En general, el conjunto de prin- te: los No Alineados en Sudáfrica, el Grupo de Río cipios, estrategias de respuesta internacional, en Panamá y México, la Asamblea de las Naciones prioridades temáticas y geográficas, así como los Unidas en Nueva York, la Cumbre Iberoamericana instrumentos para la ejecución de la política inter- en Portugal y Cuba, la segunda cumbre de la Aso- nacional fueron denominados “diplomacia por la ciación de Estados del Caribe en República Domini- paz”, y su estrategia fue plasmada en dos impor- cana, la reunión de América Latina y el Caribe con 3 Véase El cambio para construir la paz. Plan Nacional de desarrollo. Bases 1998-2002. Acápite V “Agenda Internacional”, Capítulo I: “El contexto”. Bogotá: Presidencia de la República-Departamento Nacional de Planeación, 1998. Y Diplomacia por la paz. Bogotá: Ministerio de Relaciones Exteriores, 1998. 4 Diplomacia por la paz. Ob. cit., p. 10.
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    coyuntura la Unión Europea realizada en Río y el 85o. Aniver- antidrogas–, las negociaciones de paz con la gue- sario de la construcción del Canal de Panamá5. rrilla podían debilitar la lucha contra el narco- tráfico. Este sector consideraba que la paz no sería A su vez se conformó el llamado “Grupo de viable sin fortalecer al Ejército colombiano y, en Países Amigos”, con el fin de facilitar los acuerdos consecuencia, se solicitó al gobierno de Clinton y los contactos entre los actores del conflicto y el aumentar la ayuda militar para combatir a la gue- gobierno colombiano. Además, Colombia fue rrilla, sin respaldar el despeje solicitado por las elegida como miembro no permanente del Conse- FARC. Para otro sector, liderado por congresistas jo de Seguridad de la ONU para el período 2001- demócratas y funcionarios del Departamento de 20026. Sin embargo, la piedra angular de la Estado, se debía, por el contrario, apoyar el proce- estrategia internacional de Pastrana la constituyó so de paz sin limitantes y respaldar a las fuerzas el llamado “Plan Colombia”. armadas bajo la condición del respeto a los dere- chos humanos. A C TO I I . Inicialmente el gobierno de Clinton apoyó las ¿ “ D I P LO M A C I A P O R L A PA Z ” negociaciones con las FARC en forma clara. Una O “ D I P LO M AC I A P O R E L D Ó L A R ” ? muestra de ello fue la reunión que sostuvo el vocero del grupo guerrillero, Raúl Reyes, con fun- El plan de la discordia cionarios del gobierno norteamericano en Costa El triunfo de Pastrana distensionó las relacio- Rica, en diciembre de 1998. En esas conversaciones análısıs polítıco nº 46 nes con Estados Unidos y obtuvo un apoyo condi- secretas se abordó el tema de la erradicación de los cionado a la política de paz. Los contactos y visitas cultivos ilícitos y se inició una aproximación a la entre el gobierno de Colombia y el de Estados agenda de los diálogos en la zona de despeje. Sin Unidos se hicieron permanentes. Pastrana se re- embargo, el asesinato de tres indigenistas norte- unió en tres ocasiones con el Presidente Clinton americanos a principios de 1999 acabó con la durante los cinco primeros meses de su mandato. posibilidad de un acompañamiento estadouniden- La primera, cuatro días antes de que Pastrana se se al proceso de negociación, se deterioró la ima- [103] posesionara. Luego, durante un viaje realizado a gen de las FARC en ese país y se incrementó el Nueva York, con el fin de intervenir en el 53o. apoyo norteamericano a las Fuerzas Militares. período de la Asamblea de las Naciones Unidas. El proceso no fue ajeno a las crisis. En el marco Finalmente, en la visita de Estado realizada por el interno, la primera de ellas se remonta a la salida Presidente colombiano a Washington, a finales de los militares del Batallón Cazadores, unidad del del mes de octubre de 1998. Se multiplicaron Ejército ubicada en la zona de despeje. Prosiguió la igualmente las visitas de altos funcionarios norte- ocasionada en abril de 1999, tras el retiro de dos americanos a Colombia, así como los debates y generales de las filas del Ejército nacional, acusa- audiencias en el seno del Congreso estadouniden- dos por el Departamento de Estado de Estados se y en distintas entidades de ese país con exper- Unidos y Human Rights Watch de sostener vínculos tos de ambas naciones. con grupos paramilitares. Posteriormente, una de La estrecha relación evidenciaba la creciente las más graves ocurrió cuando el comisionado para preocupación norteamericana por el aumento del la paz, Víctor G. Ricardo, aceptó incluir en la agen- poder de la guerrilla colombiana y su vinculación da de negociaciones con la guerrilla el tema de la con el narcotráfico. Washington comenzó a defi- reforma a las Fuerzas Militares y aceptó una desmi- nir a Colombia como amenaza para la estabilidad litarización indefinida de los cinco municipios de y seguridad regional y hemisférica. Las posiciones la llamada zona de “El Caguán”. Pastrana conjuró se dividieron en lo referente a las negociaciones la crisis, recibió la renuncia del Ministro de Defen- con las FARC. Para un poderoso grupo de congre- sa Rodrigo Lloreda y prometió que en el futuro las sistas republicanos –la línea dura de los militares relaciones del gobierno con la cúpula militar serían del Pentágono y el Comando Sur y el Zar más fluidas. 5 Ramírez, Socorro. “Política exterior colombiana: diplomacia para la paz y la economía”. En: Restrepo, Luis Alberto (coordinador). Síntesis 2000. Anuario social, político y económico de Colombia. Bogotá: IEPRI-Fundación Social-Tercer Mundo Editores, 2000, p. 140. 6 Los detalles de éstas y otras acciones diplomáticas pueden ser consultadas en: La política exterior colombiana. Documentos 1999-2000-2001. Bogotá: Ministerio de Relaciones Exteriores, Secretaría Ejecutiva, 2002.
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    El apoyo deClinton fue esencial. El mismo día intervendría con tropas en Colombia y que se tenía en que los militares protestaron por el anuncio de “gran respeto y deferencia por el proceso de paz”, Víctor G. Ricardo, Clinton elogió al Presidente también expresó que “la línea entre las operacio- Pastrana “por su fuerte compromiso personal con nes antinarcóticos y las contrainsurgentes se borra- la paz y su gran coraje por alcanzarla”. Como ba a menudo por el papel que la guerrilla jugaba franco espaldarazo a la política de paz, la Casa en el tráfico de drogas”9. Blanca consideró las negociaciones con la guerrilla Poco después, Thomas Pickering, Subsecreta- como la mejor manera de lograr metas conjuntas: rio de Estado de Estados Unidos, viajó a Bogotá “Mejoras económicas para todos los colombianos, con el propósito de evaluar la estrategia de paz mayor seguridad regional, respeto por los derechos del gobierno Pastrana y definir en concreto la humanos y la justicia, y un freno efectivo al ayuda militar. Como conclusión de su examen, narcotráfico”7. Desde luego, se advirtió que, al advirtió que Colombia no tenía un plan que “ex- apoyar los esfuerzos de paz, no se renunciaba a plicara en forma clara las perspectivas del proceso “llevar a la justicia” a los responsables de la muer- de paz” y que era necesario construirlo si Colom- te de norteamericanos. Sin duda, la posición de la bia quería apoyo financiero. La necesidad de Casa Blanca abrió una importante agenda para reestructurar las fuerzas armadas bajo la premisa “El Caguán”, desarrollada con continuas visitas a de que no era posible consolidar la paz sin resol- la zona por parte de destacados funcionarios in- ver el problema del narcotráfico se planteó con ternacionales. mayor fuerza, y se articuló la lucha antinarcóticos análısıs polítıco nº 46 No obstante, durante el primer semestre de a la contrainsurgente en la visión norteamericana 1999, la confrontación militar entre el movimien- del proceso. to guerrillero y la fuerza pública no tuvo tregua. En estas circunstancias nació el Plan Colombia. Quizá por ello, diversas voces en Estados Unidos De las versiones iniciales, plasmadas en el Plan de esgrimieron la decisión de fortalecer al Ejército Desarrollo propuesto por el Presidente Pastrana colombiano y convertirlo en principal sujeto de al inicio de su gobierno, se saltó a la solicitud de [104] ayuda. La paciencia del gobierno de Estados Uni- ayuda militar con base en un presupuesto elabora- dos comenzó a agotarse cuando acusó a los líderes do y sustentado con la participación de asesores de las FARC de ser los “directamente responsa- norteamericanos destacados por Madeleine bles” en la lentitud de las conversaciones, y de Albright y un grupo de funcionarios colombianos “manipular en forma cínica el proceso”8. Sin em- encabezados por Jaime Ruiz, jefe del Departamen- bargo, su giro radical se percibió con claridad a to Nacional de Planeación. finales de julio de 1999, con la visita a Bogotá del De hecho, tal fue la razón por la cual el Plan Zar antidrogas Barry McCaffrey. Colombia nació con dos versiones. La primera fue En esa ocasión, McCaffrey declaró a Colombia propuesta inicialmente en el Plan de Desarrollo “país en seria y creciente emergencia”, y criticó a 1998-2002, y se basaba en la idea de crear condi- Estados Unidos por “no haberle prestado una aten- ciones económicas, sociales y ambientales favora- ción suficiente y adecuada”. Confirmó su petición bles a una política de paz integral. Insistía, al al Departamento de Estado para “triplicar la ayuda mismo tiempo, en la necesidad de otorgar un militar americana hasta alcanzar los mil millones papel activo a la sociedad para atacar las raíces de de dólares en el próximo año fiscal”, y advirtió que la violencia: la exclusión política y económica, y el sólo así podría detenerse el “flujo de dinero, co- contraste de formas democráticas de gobierno rrupción y violencia que impone la droga”. Aunque con la pobreza y la desigualdad10. La versión pre- el general McCaffrey señaló que Estados Unidos no sentada en octubre de 1999 al gobierno norte- 7 “Clinton Praises Ceding of Region to Colombian Rebels. President Views it as Part of Courageous Effort to End War with Marxists”. En: The Sun. 22 de mayo de 1999. 8 Citado en “Las FARC son cínicas: E.U.”. En: El Espectador. 20 de julio de 1999. 9 Una completa relación del proceso de conversaciones con las FARC y sus secuencias, así como de las referencias que acerca de ello hizo la prensa norteamericana, puede encontrarse en: Rojas, Diana y Atehortúa, Adolfo. “Ecos del proceso de paz y el Plan Colombia en la prensa norteamericana”. En: El Plan Colombia y la internacionalización del conflicto. Bogotá: IEPRI - Planeta, 2001. pp. 115-191. 10 Cf. González, Fernán. “Para leer el Plan Colombia”. En: Cien Días. Bogotá: Cinep, septiembre -noviembre de 2000. Y García, Andelfo. “Plan Colombia y ayuda estadounidense: una fusión traumática. En: El Plan Colombia y la internacionalización del conflicto. Ob. cit., pp. 193-306.
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    coyuntura americano fue completamentediferente, redacta- por la paz” que ahora parecía convertida en una da en inglés con la ayuda de asesores norteameri- “diplomacia para la ayuda financiera”: una “diplo- canos y centrada en la lucha militar contra el macia por el dólar”. Como resultado de la visita narcotráfico como condición para la paz, el forta- de Pastrana, Clinton prometió “trabajar duro para lecimiento del Estado y el desarrollo económico. construir un consenso bipartidista favorable a Más adelante, Colombia conocería dos versiones Colombia”. más: la oficial, redactada ante peticiones de secto- Hacia el mes de febrero de 2000, cuando se res de la oposición liberal del Congreso colombia- abrió el debate en el Comité de apropiaciones de no, y una cuarta, elaborada entre mayo y julio de la Cámara de Representantes, la situación era 2000 y dirigida a posibles donantes en Europa, difícil. Algunas propuestas en el Congreso busca- Canadá y Japón, con énfasis en el desarrollo alter- ron posponer la discusión del paquete de ayuda o nativo, la recuperación económica, la negociación negar su trámite. Otros congresistas presentaron del conflicto, la defensa de los derechos humanos, enmiendas que dificultaban el camino y expresa- el fortalecimiento institucional y la participación ban dudas con respecto a las fuerzas armadas de comunitaria. Colombia. De cierta manera, la competencia elec- A la manera de los vendedores que acomodan toral por la Presidencia en Estados Unidos toma- el producto a las necesidades y gustos del cliente, ba como escenario las discusiones de los el gobierno de Pastrana redactó versiones distin- congresistas. tas del Plan Colombia de acuerdo con la conve- En el momento más crucial de la discusión y análısıs polítıco nº 46 niencia. Así, el famoso Plan adquirió unas votación del paquete de ayuda en la Cámara de connotaciones “camaleónicas” que terminaron Representantes, el propio Presidente Clinton habló por desdibujarlo y por generar, a la larga, más inesperadamente desde la Casa Blanca para pedir desconfianzas y equívocos que apoyos claros, tan- el voto a favor del Plan Colombia lo más rápido to entre los países ante los que fue presentado posible. Al final, el proyecto se salvó con un acuer- como en el ámbito doméstico. do de enmienda entre republicanos y demócratas con relación a la defensa de los derechos humanos, [105] La diplomacia por el dólar la exigencia de un plan para eliminar los cultivos Aunque el trámite del paquete de ayuda dirigi- de coca y amapola en el año 2005, y un límite para do a Colombia y presentado por el Presidente la presencia militar norteamericana en Colombia, Clinton al Congreso norteamericano fracasó en la fijado en 300 personas en un mismo momento, segunda mitad del año 1999, Clinton lo avaló de excepto para misiones de rescate. nuevo el 11 de enero de 2000 como “asunto de Tras el resultado positivo en la Cámara, el lobby emergencia” y de “fundamental interés nacional”. del gobierno colombiano se trasladó con todas sus La discusión en el Congreso norteamericano fue energías al Senado. Pastrana viajó de nuevo a tan profunda que, en agudos momentos, su apro- Washington para entrevistarse con el Senador bación estuvo en peligro11. republicano Trent Lott, quien se negaba todavía a A efecto de impulsarlo, Pastrana viajó a Estados iniciar el correspondiente proceso en el Senado. Unidos en enero de 2000 para reunirse con los Por supuesto, Pastrana se reunió con otros sena- congresistas de los comités de apropiaciones en dores demócratas y republicanos. ambas cámaras y con el Presidente Clinton. Aun- El debate en el Comité de apropiaciones del que pocos días antes Madeleine Albright, cuatro Senado comenzó por fin en mayo, en medio de congresistas y el secretario del Ejército estadouni- un clima favorable al recorte de la ayuda militar. dense, Louis Caldera, habían estado en Colombia, La discusión, muy similar a la sostenida en la Cá- la visita del Presidente a Washington fue, en la mara, aprobó un paquete de ayuda a Colombia práctica, la primera acción de cabildeo intenso cuyos términos finales debían acordarse en confe- que el gobierno colombiano adelantaría en Esta- rencia con representantes de ambas cámaras. En dos Unidos a lo largo del primer semestre de conclusión, la ayuda se fijó en 860 millones de 2000. Era la puesta a prueba de su “diplomacia dólares, más 330 ya aprobados. Se decidió entre- 11 Cf. Rojas, Diana Y Atehortúa, Adolfo. Ob. cit. Buena parte del presente acápite se fundamenta en las investigaciones y conclusiones del artículo citado.
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    gar a laFuerza Pública 18 helicópteros Blackhawk paz como en el de la lucha antinarcóticos. El apo- y 42 Huey12. Se aprobó una inversión de 51 millo- yo norteamericano no se expresaba ahora en nes de dólares en el área de derechos humanos, y impulso a las conversaciones con la guerrilla sino otras sumas menores se destinaron al desarrollo en material militar para su confrontación. alternativo, al fortalecimiento judicial y al apoyo de los desplazados. No obstante, las imperiosas La diplomacia por el Euro condiciones impuestas al desempeño de las fuer- La diplomacia ante Europa arrancó con bue- zas armadas en Colombia fueron transformadas nos augurios. Con ocasión de la posesión de en un waiver, un procedimiento que concede al Pastrana como Presidente de la República, varios Presidente de Estados Unidos la posibilidad de gobiernos de la Unión Europea, como Francia, conceder la ayuda por motivos de “interés de Gran Bretaña y España, y otros países como Rusia, seguridad nacional”13. manifestaron su disposición a colaborar en la El cierre del telón en este acto fue la visita del solución negociada del conflicto armado. Alema- Presidente Clinton a Colombia: un hito en las nia participaba desde tiempo atrás en las negocia- relaciones bilaterales y una ratificación de la visi- ciones con el ELN. Por otra parte, el comité de bilidad y atención sin precedentes que el conflicto ayuda humanitaria de la Comisión Europea desti- colombiano adquiría en el ámbito internacional. nó siete millones de dólares para que las ONG Colombia dejaba de ser considerado país “paria”, adelantaran en Colombia programas en favor de en el mismo rango en que se encuentran Libia o los desplazados, al tiempo que el Parlamento eu- análısıs polítıco nº 46 Irak, para ser tratado como país “en emergencia”, ropeo propuso exigir a la comisión de derechos necesitado de cuidados intensivos para sobrevivir. humanos de la ONU el nombramiento de un Este giro está basado en un cambio, tanto en la relator especial para Colombia. percepción y el lugar que ocupa el caso colombia- Europa parecía ser el mediador más propicio no en la agenda de política exterior norteamerica- para lograr un acercamiento entre las partes en na, como en el replanteamiento de la estrategia conflicto. Fue así como a comienzos de febrero de [106] con la que se busca afrontar el desafío que dicho 2000, cinco negociadores de las FARC, acompaña- caso plantea para la seguridad hemisférica en la dos por representantes del gobierno y el Congre- Posguerra Fría. so, viajaron a varios países europeos para analizar Las implicaciones para el país de la visita de los diversos modelos económicos. El objetivo de Clinton fueron múltiples. Los efectos sobre el este viaje era comprometer a los actores del con- nivel de popularidad y de credibilidad del gobier- flicto ante la comunidad internacional y con ello no Pastrana se hicieron sentir de inmediato. Esto aumentar la confianza en el proceso de paz. le dio al gobierno un considerable respiro nacio- El apoyo financiero europeo empezaba a con- nal e internacional, en momentos en que el pro- cretarse: en abril de 2001 el Comisario Europeo ceso de paz parecía estancarse y enfrentaba serios de Relaciones Exteriores anunció la entrega de peligros de ruptura. Otra de las consecuencias de 335 millones de euros para el proceso de paz en la visita se presentó en el ámbito de las relaciones Colombia. Sin embargo, rápidamente este entu- con los países de la región. A pesar de las reticen- siasmo y muestra de compromiso con la causa cias y del temor que suscitaba la “mala vecindad” colombiana se vio ensombrecido por la continui- colombiana, tales países no podían desconocer el dad de las acciones militares por las FARC y los apoyo abierto que manifestó el gobierno norte- tropiezos del proceso de paz, así como por una americano y sus llamados a propiciar escenarios fuerte corriente de opinión que comenzó a ver el de entendimiento. Finalmente, la visita compro- Plan Colombia no como un plan de paz sino metió aún más al gobierno nacional en el logro como un plan de guerra. A ello contribuyeron de de resultados tanto en el terreno del proceso de manera decisiva sectores no gubernamentales 12 Los helicópteros se distribuyeron así: 16 Blackhawk fueron para las Fuerzas Militares, 2 para la Policía, y 30 Huey para las Fuerzas Militares y 12 para la Policía. 13 Cf. “Military Aid to Colombia is a Waste of U.S. Tax Dollars”. En: Newsday. 26 de junio de 2000. “White House Clear Hurdle on Colombia Involvement”. En: The Washington Post. 28 de junio de 2000. “House Approves Colombia Aid”. En: Financial Times. 30 de junio de 2000. “OK Likely on $1.3b Drug War. US Sees Aid to Colombia Lasting at Least 5 Years”. En: The Boston Globe. 30 de junio de 2000. Mayor información referente a los contenidos de la ayuda puede encontrarse en: Rojas, Diana y Atehortúa, Adolfo. Ob. cit.
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    coyuntura europeos, los cualeshan insistido, desde enton- querido. La ayuda efectiva por parte de la Unión ces, en que la estrategia formulada no sólo no Europea sigue supeditada a que se reforme la soluciona el conflicto sino que, de manera direc- parte más polémica de la participación norteame- ta, contribuye a agravar la aguda crisis humanita- ricana. Como lo sostiene Joaquín Roy, “los gobier- ria que vive el país. nos y organizaciones europeas tienen la impresión En estas circunstancias, el Parlamento europeo de que a ellos se les pide pagar una factura econó- aprobó una resolución en la que expresó una mica y social, mientras que en el otro lado del clara oposición al Plan Colombia. Sin duda, el Atlántico el drama es reducido a un problema de Plan era percibido en Europa como una estrategia narcotráfico y enfrentamiento militar”15. fundamentalmente norteamericana que reprodu- A ello se agrega que en la definición de su cía su política antinarcóticos en estrecha relación política exterior, la Unión Europea no actúa con una lucha contrainsurgente. A su juicio, y como un bloque monolítico: debido al enfoque militarista, el Plan no sólo no contribuiría a resolver la guerra en Colombia sino Algunos sectores y gobiernos europeos se sienten que terminaría diseminándola por toda la región inclinados a ofrecer su apoyo incondicional. Otros andina. A cambio se proponía una especie de prefieren expresar su preocupación e irritación “plan alternativo” dirigido a apoyar proyectos de ante los aspectos más polémicos del Plan o sus asistencia social y económica que contribuyera a variadas interpretaciones. Por regla general, la paliar los efectos del conflicto armado sobre la mayoría de los Estados miembros se muestran muy análısıs polítıco nº 46 población, y creara un ambiente más propicio escépticos ante un proyecto que perciben como para las negociaciones de paz. inspirado y dirigido por Estados Unidos. Al mismo Hay una divergencia significativa entre las per- tiempo, estos mismos gobiernos experimentan cepciones que tienen la Unión Europea y Estados extrema dificultad para entender los objetivos de Unidos en relación con la crisis colombiana. Desde una operación que se relaciona con los límites de la perspectiva europea, el Plan Colombia es el re- la injerencia en los asuntos externos de otro país16. sultado de la reconversión, bajo los intereses norte- [107] americanos, “de un problema que durante años Países como Bélgica y Alemania han insistido en fue considerado como un conflicto entre gobierno que la Unión Europea debe tomar distancia del y guerrilla”, a otro “al que se le adhirió la dimen- Plan Colombia y condicionar la ayuda que se pres- sión del narcotráfico, reduplicando ésta en una te. El gobierno francés ha manifestado su respaldo novedosa concepción de narcoterrorismo. Por con algunas reservas debido a la capacidad de pre- tanto, la lógica de la nueva estrategia fue la de sión que tienen sectores domésticos que trabajan arrebatar a la guerrilla su fuente económica y, de en el tema de los derechos humanos. De allí que, esta manera, poder terminar con la amenaza insur- en general, los países europeos han hecho la cuida- gente por medios militares”14. dosa distinción entre el “proceso de paz”, que apo- Para los europeos, el origen de la crisis colom- yan, y el “Plan Colombia”, al cual se oponen. biana no se limita al narcotráfico y la existencia de Lo cierto es que, a pesar de las divergencias de las guerrillas; la crisis también se genera en la visiones e intereses en juego, Colombia sigue sien- corrupción gubernamental, en la injusticia social do un tema prioritario en la agenda internacional y en la debilidad del Estado. Frente a ello, han actual. La agudización de la crisis, así como la insistido en una salida negociada al conflicto ar- multiplicación de sus efectos negativos sobre la mado, el fortalecimiento de las instituciones y las región e incluso la seguridad global, hacen que la prácticas democráticas, así como en el respeto a Unión Europea mantenga su atención y que ade- los derechos humanos y al derecho internacional más advierta que el tratamiento del conflicto co- humanitario. Sin embargo, ese compromiso no ha lombiano requiere un enfoque regional. En estado acompañado del respaldo financiero re- relación con esta última preocupación aparecía la 14 Cepeda, Fernando. “La política exterior de Colombia y la internacionalización del proceso de paz”. Conferencia dictada en Florida International University, 14-15 de marzo de 2001. 15 Roy, Joaquín. “La asistencia europea a Colombia: ¿Una contribución virtual a un plan de paz virtual?”. En: Colombia Internacional. No. 51, enero-abril de 2001. Bogotá: CEI, Universidad de los Andes, p. 13. 16 Ídem, p. 9.
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    propuesta norteamericana deampliar el Plan organizaciones armadas al margen de la ley for- Colombia hacia la región en la llamada Iniciativa man parte de la lista de organizaciones terroristas Regional Andina, IRA, presentada por el Presi- presentada por el gobierno norteamericano17, y dente Bush ante el Congreso norteamericano a las tres están profundamente involucradas en el principios de 2001. El enfoque regional a primera negocio del narcotráfico. Las conexiones entre vista parecía más “suave”: menos centrado en la Colombia y el terrorismo proliferaron. La embaja- asistencia de tipo militar y más en la sustitución de dora de Estados Unidos, Anne Patterson, por cultivos y la ayuda económica. Sin embargo, bajo ejemplo, comparó los tres grupos colombianos el esquema de la “securitización” de la agenda calificados como terroristas con los talibán internacional después de los sucesos del 11 de afganos, y anunció medidas para privar a los terro- septiembre de 2001, el gobierno norteamericano ristas y a otros criminales del acceso al sistema vuelve a hacer énfasis en la necesidad de fortale- financiero internacional. Igualmente anunció que cer la capacidad militar de los países del área para Estados Unidos quiere enjuiciar a los miembros enfrentar los potenciales flujos de refugiados, de los tres grupos que están involucrados en guerrilleros, paramilitares o narcotraficantes, y narcotráfico y lavado de dinero, y buscará su ex- ahora terroristas, en tránsito por las fronteras. tradición. El enfoque regional también se ha hecho impe- Rápidamente, tanto el gobierno de Pastrana rativo por vía de las demandas y reclamos crecientes como algunos sectores estadounidenses buscaron de los países vecinos; ellos no sólo no han bajado la capitalizar el nuevo contexto para destacar que la análısıs polítıco nº 46 guardia ante los efectos del conflicto armado colom- distinción entre la lucha antinarcóticos y la lucha biano en sus propias fronteras, sino que además se contrainsurgente se hacía menos justificable, y han visto involucrados en varios episodios que gene- lograr con ello superar uno de los grandes obs- raron crisis en el manejo de las relaciones fronteri- táculos en la obtención de la ayuda internacional, zas y en el propio proceso de paz. Ha sido el caso particularmente en la norteamericana. con las altisonantes declaraciones del Presidente Ello se evidenció por la forma en que los he- [108] Chávez y algunos de sus ministros, así como del chos del 11 de septiembre permearon el debate escándalo por el tráfico de armas para las FARC realizado en octubre de 2001 en el Senado norte- provenientes de Perú y bajo la complicidad de Vladi- americano sobre el nuevo paquete de ayuda. Los miro Montesinos durante el gobierno de Fujimori. defensores de la ayuda plantearon la necesidad de En varias ocasiones, el conflicto colombiano se ha reconocer a Colombia como uno de los teatros de convertido en el chivo expiatorio de la debilidad de la batalla global contra el terrorismo. A través de tales gobiernos, o en la carta que se juega para obte- ello se ha buscado ampliar el programa anti- ner fondos internacionales. narcóticos para apoyar la lucha contra los grupos insurgentes. Se trató de redefinir el paquete de A C TO I I I . ayuda antinarcóticos como paquete de ayuda L A D I P LO M A C I A A N T I T E R R O R I S TA antiterrorista y de convencer a la mayoría en el Los eventos del 11 de septiembre tuvieron un Congreso de que el tráfico ilícito de drogas en gran impacto en el manejo de la política exterior Colombia alimenta una amenaza terrorista para de Estados Unidos hacia el resto del mundo, así Estados Unidos. Es de señalar que, durante el como en la propia orientación de la estrategia debate, los argumentos en contra de la aproba- internacional colombiana. En adelante, el gobier- ción de la ayuda se centraron en la eficacia de la no estadounidense ha enfocado todas sus priori- estrategia antinarcóticos, los derechos humanos y dades en la “lucha global contra el terrorismo”. La los problemas ambientales, pero ninguno rebatió mirada de Estados Unidos sobre el conflicto co- los argumentos concernientes al terrorismo. lombiano se enmarca en ese nuevo contexto. Los De este modo, después del 11 de septiembre, ataques terroristas del 11 de septiembre centraron se ha pasado de la “amenaza que representan las la atención sobre los nexos de la violencia interna- drogas para los ciudadanos norteamericanos”, cional, que incluyen el terrorismo, el narcotráfico, como argumento principal para sustentar la ayu- el lavado de dinero y el crimen organizado. da, a hacer énfasis en la “amenaza de los grupos Colombia aparece involucrada en la lucha terroristas colombianos contra ciudadanos e inte- global contra el terrorismo en virtud de que tres reses norteamericanos”. Se sostiene que la presen- 17 Éstas son FARC, ELN y AUC.
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    coyuntura te campaña contrael terrorismo amerita continuar partes se comprometían a tener listo un pacto de la ayuda militar en Colombia, dirigida a operacio- cese al fuego para el 7 de abril. Pese a ello, rápi- nes antinarcóticos que tendrán como objetivo a las damente la guerrilla adelantó una sangrienta FARC y al ELN, ambos en la lista de grupos terro- escalada terrorista. En seguida, el secuestro de ristas del Departamento de Estado. Sin embargo, un senador fue la gota que derramó el vaso de el argumento no es nuevo sino, más bien, opor- un proceso ya moribundo. El 20 de febrero el tunista. Presidente Pastrana declaró rotas las conversacio- Reinterpretar el papel de Estados Unidos fren- nes con las FARC y dio por terminada la zona de te al conflicto colombiano en términos de la lucha despeje, ordenando a las fuerzas armadas reto- antiterrorista concede argumentos a quienes, mar el territorio. desde el principio, han defendido la lucha contra- A partir de la ruptura del proceso de paz, el insurgente como mecanismo para erradicar el gobierno colombiano dio un claro giro a su es- trafico ilícito de drogas. Por esta vía se busca aca- trategia internacional. La “diplomacia por la bar con la ambigüedad presente hasta ahora en el paz” y la subsiguiente “diplomacia por el dólar” Plan Colombia, acerca de si se trataba de una cedieron el espacio a una “diplomacia anti- lucha antinarcóticos o una lucha contrainsur- terrorista”. El objetivo de ella, según declaracio- gente. En adelante, ambas quedarían legitimadas nes del Presidente Pastrana, consiste en ejercer en una sola y única lucha contra el terrorismo, en una mayor presión internacional sobre los gru- la cual Colombia podría convertirse en laborato- pos subversivos como un factor esencial para la análısıs polítıco nº 46 rio para la nueva política norteamericana y en posibilidad de aspirar a “una reducción de la un frente más de la guerra global. Así lo eviden- intensidad del conflicto y a una negociación de cian las declaraciones de la embajadora Patter- paz con posibilidades de éxito”. son, para quien “el Plan Colombia sigue siendo El rompimiento del proceso de paz terminó la estrategia antiterrorista más efectiva que po- por abrir las compuertas a la identificación entre dríamos diseñar”. lucha antinarcóticos y lucha antiterrorista, así Desde principios del año 2002, la administra- como a la posibilidad de que Colombia se convier- [109] ción Bush ha impulsado la posibilidad de ampliar ta en teatro de operaciones de la lucha global la ayuda antinarcóticos a Colombia para ofrecer antiterrorista. Por solicitud de Colombia, el Presi- respaldo a la lucha contrainsurgente. Dicha am- dente Bush presentó en el mes de marzo de 2002 pliación incluye un mayor intercambio de infor- un nuevo plan de ayuda consistente en 374 millo- mación de inteligencia sobre la guerrilla, así como nes de dólares en asistencia militar y 164 millones el entrenamiento de un batallón adicional que de dólares en asistencia económica y social para sirva como fuerza de reacción rápida para prote- Colombia. Así mismo, la Cámara de Representan- ger la infraestructura económica, y sobre todo la tes de Estados Unidos aprobó en marzo una reso- petrolera. No obstante, el tema es altamente sensi- lución que planteaba, por primera vez, ayudar a ble en el Congreso norteamericano, dadas las Colombia para defender su democracia de los prevenciones que existen de que la ayuda a Co- ataques de la guerrilla y los paramilitares. lombia involucre a Estados Unidos en una guerra En abril, el Presidente Pastrana viajó a Washing- contrainsurgente al estilo Vietnam. ton para hacer cabildeo ante el Congreso estadouni- Sin embargo, estas reticencias fueron dejadas dense en momentos en que la coyuntura le de lado a partir de la ruptura del proceso de paz resultaba favorable. En plena cruzada contra el te- en febrero de 2002. Un mes atrás, el Presidente rrorismo, nadie en Estados Unidos puede oponerse Pastrana había dado un ultimátum a las FARC, a que las FARC, el ELN y las AUC sean consideradas pero las labores del asesor especial de la ONU, terroristas. Incluso hay consenso en que no se pue- James Lemoyne, junto con los embajadores de den trazar líneas divisorias entre el narcotráfico y el los Países Amigos del proceso fueron definitivas terrorismo. Acciones como la solicitud en extradi- en la resurrección de las conversaciones de paz, ción de tres miembros de las FARC, incluido el jefe que se hallaban virtualmente rotas por cuenta de del Frente 16, más conocido como el “Negro los controles sobre los cinco municipios desmili- Acacio”, y las medidas para rastrear y bloquear los tarizados que impuso el gobierno en octubre del activos de estos grupos en el sistema financiero inter- año anterior. Gracias a estos buenos oficios se nacional reafirman esta tendencia. firmó un acuerdo dos días después, con la garan- La actitud estadounidense contrasta con la asu- tía de la comunidad internacional; allí las dos mida inicialmente por la Unión Europea que en
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    mayo incluyó alas AUC en su lista de organizacio- N O TA S PA R A U N B A L A N C E nes terroristas, pero se abstuvo de hacerlo con las Pese a los esfuerzos iniciales del gobierno de FARC, hecho que causó polémica en el gobierno Pastrana por fijar los alcances y los límites del colombiano y en diversos sectores del país. La posi- tratamiento internacional al conflicto armado, la ción europea se basó en la polémica sobre la utili- implementación de la “diplomacia por la paz”, dad de cerrar una salida política calificando a las que devino en una “diplomacia económica” y en FARC de grupo terrorista. No obstante, luego de su última etapa terminó siendo una “diplomacia presiones y de una fuerte diplomacia presidencial antiterrorista”, se caracterizó por las visiones y los ante la Unión Europea y los distintos gobiernos, intereses encontrados de los distintos actores esta guerrilla fue incluida en la lista de organizacio- internacionales, por la concepción vaga y oscilan- nes terroristas en el mes de junio, no sin la mirada te en la manera como el gobierno adelantó el atónita por parte de algunos sectores europeos que proceso de negociación con la guerrilla, por el no se explicaban cómo sólo unos cuantos meses ritmo frenético y a veces imprudente del cubri- atrás el propio Presidente Pastrana les solicitaba miento informativo a las negociaciones por parte con el mismo ahínco recibir a los representantes de los medios de comunicación, nacionales e de las FARC y apoyar el proceso de paz. internacionales, así como por el impacto de los Otros escenarios internacionales fueron propi- acontecimientos más recientes en el escenario cios para esta diplomacia antiterrorista: en la internacional. Cumbre de Países Andinos, con participación de Un balance de los logros y desaciertos de la análısıs polítıco nº 46 Estados Unidos, realizada en Lima en el mes de estrategia diplomática adelantada en los últimos marzo, los mandatarios allí reunidos acordaron cuatro años debe tener en cuenta que la crear una estrategia común de lucha contra los internacionalización presenta riesgos significati- grupos terroristas que se nutren del narcotráfico. vos. Algunos de ellos pueden ser controlables. Sin Del mismo modo, en la Cumbre de Río, celebrada embargo, no podemos desconocer que se maneja el mes siguiente, se emitió una declaración en la un alto grado de contingencia y de complejidad [110] que se condenan los actos terroristas y secuestros en la medida en que se eleva el número de acto- perpetrados por las FARC. En esta misma reunión res y de temas involucrados. Por fuerza, el país se Pastrana le solicitó al Presidente mexicano, Vicen- ha hecho más vulnerable a los avatares internacio- te Fox, expulsar de México a los representantes de nales, al ritmo en que los acontecimientos domés- las FARC, lo cual condujo a Fox a ordenar suspen- ticos adquieren mayor “resonancia” internacional der las oficinas de la guerrilla colombiana en y logran producir efectos o “turbulencias” que, en territorio mexicano. determinados momentos, pueden ser difíciles de Sin duda, la diplomacia antiterrorista ha logra- controlar18. do su objetivo de cercar internacionalmente a la A pesar de la centralidad del tema de la paz en guerrilla. La actual coyuntura internacional y la las primeras gestiones internacionales del gobierno presión del gobierno colombiano le resta valiosos de Pastrana, el país no tenía suficiente claridad espacios a las FARC y refuerza la condena interna- respecto al significado de la participación de la cional a sus métodos. Sin embargo, no queda comunidad internacional en una salida negociada claro cómo dicha situación contribuirá en la con- al conflicto armado interno. Al principio se genera- formación de futuros espacios de negociación y ron muchas expectativas, e incluso se planteó que de acompañamiento de la “comunidad internacio- dicha comunidad se constituía en un garante de la nal” a un nuevo proceso de paz, si es que éste seriedad y continuidad del proceso de paz. Expec- llega a darse. tativas que con el tiempo mostraron ser excesivas por diversas razones. Nuestro propósito, precisa- mente, es intentar un balance final de todo ello. 18 Según algunos análisis, el gobierno internacionalizó a fondo el conflicto sin pasar la participación de la comunidad internacional por el filtro de la no intervención, la prudencia y el respeto por la soberanía del país. Contrario a lo planteado conceptualmente, la política exterior colombiana operó como una lupa frente la internacionalización del conflicto: antes que transformarla positivamente, intensificó en varias ocasiones su potencial desestabilizador. Carvajal, Leonardo. “Paz y política exterior: entre la intervención y la cooperación (a propósito de la “diplomacia por la paz” del gobierno de Andrés Pastrana el primer año)”. En: Oasis 99. Observatorio de análisis de los sistemas internacionales. Bogotá: CIPE - Universidad Externado de Colombia, 2000, p. 302.
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    coyuntura La “anarquización” dela política exterior tra muy bien las diferencias sustanciales que exis- La “internacionalización” de la política domés- tían entre el gobierno y las FARC en relación con tica colombiana ha significado para los últimos el papel que debía desempeñar en los diálogos la gobiernos una pérdida del monopolio de la repre- llamada comunidad internacional. La propuesta sentación a nivel internacional. Sobre todo en el de conformar dicha comisión surge de las denun- último periodo, han proliferado estrategias inter- cias sobre los abusos por parte de la guerrilla en la nacionales por parte de actores nacionales muy zona de despeje. Para el gobierno, dicha comisión diversos, que van desde los actores armados, ONG, debía constituirse de inmediato y verificar el com- organizaciones cívicas, autoridades locales, entida- portamiento de la guerrilla en dicha zona. Para des gubernamentales, todas ellas actuando de las FARC, éste era un punto por tratar cuando se acuerdo con sus propias lógicas e imperativos. negociaran acuerdos susceptibles de verificación. Por ejemplo, los actores armados también desa- El Presidente sostuvo que no habría negociación rrollaron sus propias estrategias internacionales sin comisión internacional, posición en la que fue buscando ampliar su presencia en escenarios inter- respaldado incluso por el gobierno norteamerica- nacionales que pudieran serles favorables, tratando no. Pero la resistencia de las FARC hizo ceder al de legitimar su causa, buscando reconocimiento gobierno, que aceptó negociar sin comisión y político o aliados para el proceso de negociación, o reanudar las conversaciones posteriormente. en función de otros objetivos como la compra de material bélico o la denuncia internacional de Un dispositivo diplomático inadecuado análısıs polítıco nº 46 violación de los derechos humanos. Es innegable el avance que ha tenido la diplo- La vinculación entre actores domésticos e inter- macia oficial colombiana en los últimos años; sin nacionales, la capacidad de los actores domésticos embargo, el dispositivo diplomático de Pastrana de diseñar e implementar estrategias en diversos enfrentó los mismos obstáculos que, en general, escenarios internacionales, así como de actores se han presentado a la política exterior colombia- internacionales de involucrarse en el escenario na en su conjunto. Dichos obstáculos pueden nacional, ha tenido como consecuencia el otorgar definirse como: dificultad en la creación, genera- [111] a los actores internacionales mayor capacidad de ción, interpretación o formación de consensos influencia sobre el proceso de paz colombiano. nacionales, unidireccionalidad y carácter exclu- La “diplomacia por la paz” no tuvo en cuenta yente en la definición de los intereses nacionales, esta especie de “anarquización” en el manejo de baja profesionalización del servicio exterior, difi- la política exterior. Buena parte de sus dificulta- cultades naturales en la coordinación interins- des se derivan de este desconocimiento de la exis- titucional dentro del gobierno y entre entidades tencia y capacidad de maniobra de otros actores del Estado, la dicotomía entre la claridad constitu- subnacionales o supranacionales, formales e infor- cional que señalan al Presidente de la República y males, que incidieron y siguen incidiendo en su a la Cancillería como conductores supremos de la estrategia internacional. política exterior del país, frente a la evidencia cotidiana de la existencia de toda una maraña de Heterogeneidad de percepciones e intereses actores, intereses y visiones sobre los asuntos interna- En el desarrollo de la “diplomacia por la paz” cionales, roles que en la práctica no son susceptibles se fue haciendo evidente que esa llamada “comu- de ser dirigidos ni conducidos. En consecuencia, se nidad internacional” no correspondía a un actor presenta una imposibilidad funcional de coordinar unitario y homogéneo, sino más bien a un conjun- las internacionalizaciones que aparecen en forma to de actores muy variados en su naturaleza, sus paralela: la diplomacia oficial gubernamental, la intereses, así como en su voluntad y capacidad de diplomacia de las guerrillas, la diplomacia oficial acción frente a la crisis colombiana. A su vez, los pero de carácter estatal (protagonizada por el actores domésticos tenían diferentes percepciones Congreso, las cortes, la Fiscalía, la Procuraduría, y expectativas respecto a la participación interna- la Defensoría del Pueblo, entre otras instituciones cional en el proceso de negociación19. del Estado), la diplomacia paramilitar, la diploma- El tema de una “comisión internacional de cia de las organizaciones no gubernamentales: del acompañamiento” en el proceso de negociación sector privado, los grupos de presión, y en gene- –que dio lugar a enfrentamientos entre las partes ral, la que adelantan la gran variedad de formas y al congelamiento de las conversaciones–, mues- organizativas de la sociedad civil colombiana. 19 Ramírez, Socorro. Ob. cit., pp. 141 y 146.
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    El gobierno dePastrana trató de centralizar la paz, la confusión sobre lo acordado entre gobier- coordinación de la diplomacia oficial guberna- no y FARC acerca de la verificación de la zona de mental. Sin embargo, como concluye Carvajal, despeje, y el fracaso final en las negociaciones en “ello resulta difícil de lograr debido a ese comple- febrero de 2002. Todo ello generó altos niveles de jo entramado que forman los diversos intereses e incertidumbre que al final desalentaron la solida- intersecciones de las entidades gubernamentales. ridad internacional. Ello es aún más difícil cuando se trata de coordi- No obstante, algunos resultados se pueden nar el conjunto de las ‘diplomacias paralelas infor- rescatar. Ha sido el caso de la reciente aprobación males por la paz’ ”20. en el Congreso estadounidense de una renova- A pesar de las declaraciones y promesas al ción del ATPA (Acuerdo de Preferencias Arance- inicio del gobierno de Pastrana, la política exte- larias para la región Andina), que si bien se halla rior sigue siendo vista como un mecanismo de condicionada al pago de cuantiosas indemniza- politiquería interna destinada a pagar favores ciones a empresas norteamericanas en litigio con electorales o a concretar acuerdos con los congre- el Estado colombiano, ofrece ventajas al sector sistas. En su mayoría, todavía los cargos clave de la exportador nacional. diplomacia política y económica del país siguen siendo designados en virtud de criterios ajenos a Una estrategia ambigua la meritocracia y a la defensa de los intereses na- Uno de los objetivos (no siempre declarado cionales en el exterior. Unas cuantas excepciones abiertamente) del Plan Colombia era poder recu- análısıs polítıco nº 46 muestran lo crucial y efectivo que resulta una perar la iniciativa política y militar ante la ofensiva diplomacia profesional y moderna, como es el las guerrillas. ¿Cuál ha sido el resultado hasta caso de la embajada en Washington bajo la direc- ahora en este campo?21 Los sucesivos aplazamien- ción de Luis Alberto Moreno. tos de las conversaciones, las cambiantes posicio- nes del gobierno y una nueva escalada de las La “economización” de la estrategia acciones guerrilleras redujeron la credibilidad en [112] En muchas ocasiones la diplomacia para la paz el proceso y la capacidad de la administración quedó reducida a la búsqueda de recursos econó- Pastrana para conducirlo. Esto alimentó a su vez micos, desaprovechando escenarios y apoyos políti- una corriente de opinión pública que empezó a cos internacionales para avanzar en la promoción creer en la viabilidad de una solución militar, de la paz. Por ejemplo, el tema ambiental, que apoyada ahora en lo que las fuerzas armadas han parecía ocupar un lugar importante en el disposi- reivindicado como éxitos operativos22. tivo diplomático formulado inicialmente, terminó Es innegable que la reestructuración de las siendo reducido al debate en torno a la fumiga- fuerzas armadas, el cambio de estrategia, así como ción de cultivos ilícitos. el apoyo técnico, financiero y de inteligencia pro- Aun así, y pese al activo cabildeo internacional, veniente de Estados Unidos han producido resul- los recursos económicos conseguidos por el go- tados. Los efectos más palpables hasta hoy son la bierno no han sido del monto previsto inicialmen- existencia de los batallones antinarcóticos y la te. Se cuestiona incluso la falta de compromiso de amplia campaña de fumigación en el sur del país. los mismos colombianos porque Pastrana no logró A través de los dineros del Plan Colombia se pro- recolectar los 4 billones de dólares que el Plan porcionó también una infraestructura de apoyo a Colombia diseñado en un principio había prome- los recursos de aviación, se adquirió una flotilla de tido poner en la mesa. helicópteros, se brindó asistencia para la reestruc- La mayor ayuda ha provenido de Estados Uni- turación orgánica del estamento militar, se instaló dos mientras que, por el lado de la Unión Euro- un radar en la base de Tres Esquinas con el objeti- pea, varios de los recursos prometidos todavía no vo de proporcionar información a los helicópte- llegan. Algunos elementos podrían explicar estos ros de la brigada antinarcóticos, y se inició un pobres resultados: los tropiezos del proceso de programa de comando y control de radar para 20 Carvajal, Leonardo. Ob. cit., p. 330. 21 Para mayor detalle sobre los resultados del Plan Colombia al presente, véase Rojas, Diana. “Relaciones Colombia-Estados Unidos”. En: Síntesis 2002. Bogotá: IEPRI. En prensa. 22 Luego de la contratoma de Mitú en 1999, en la que las fuerzas armadas sorprendieron a la guerrilla con ataques nocturnos y apoyo aéreo, la correlación de fuerzas empezó a cambiar.
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    coyuntura brindar un sistemacapaz de monitorear los múlti- cando en el país durante los últimos 20 años bajo ples radares localizados en el país. presión norteamericana, y nuevamente vuelve a Indudablemente, estos resultados pueden ser mostrar sus fracasos: más que erradicar los culti- reivindicados como logros de la “diplomacia por la vos ilícitos, éstos se han desplazado hacia otras paz” o de lo que hemos llamado “diplomacia por el regiones del país e incluso hacia otros países. dólar”. Sin embargo, nos encontramos lejos del Además, con la presión sobre las comunidades objetivo inicial. Todavía las fuerzas armadas no están cocaleras, se ha profundizado la crisis económica en capacidad de derrotar militarmente a las guerri- y social del sur del país, a pesar de los programas llas y de quitarles la iniciativa en el terreno. La gue- de sustitución voluntaria y desarrollo alternativo. rra ha arreciado y la guerrilla ha sufrido duros golpes; no obstante, muchos sectores se preguntan E P Í LO G O : ¿ Q U É L E Q U E D A en Colombia si acaso no será más efectiva la inver- AL NUEVO GOBIERNO? sión social que la militar para diezmar la guerra. Hace cuatro años el país gozaba de visibilidad De otra parte, la “diplomacia por la paz” refor- e interés internacional. La administración que se zó la “narcotización” de la agenda internacional iniciaba tuvo ventajas para el desarrollo de una del país. Sin lugar a dudas, la piedra angular del política internacional activa que apoyara el na- Plan Colombia ha sido la erradicación aérea, es- ciente proceso de paz con la guerrilla. Por el con- trategia que se basa en los resultados obtenidos en trario, la situación actual significa un giro de 180 los países andinos23. Las operaciones se iniciaron grados. Del apoyo y la mirada benévola y entusias- análısıs polítıco nº 46 el 19 de diciembre de 2000 en el departamento ta frente al proceso de paz, se ha pasado al desen- de Caquetá y luego siguieron en el vecino depar- canto y la indiferencia. Por ello, el reto del nuevo tamento de Putumayo. Poco después se traslada- gobierno será la recuperación del interés y, sobre ron a zonas del norte y oriente del país. Aunque todo, construir credibilidad en torno a estrategias el balance sea prematuro –dado que el Plan Co- realistas y viables para el tratamiento del conflicto lombia lleva menos de dos años de aplicación–, armado en Colombia. los resultados hasta ahora no son los más alenta- [113] dores. Un reporte de Naciones Unidas fechado el La lucha global contra el terrorismo 19 de mayo de 2002 indicaba que los cultivos de El cambio en el panorama internacional le da coca se habían incrementado en un 60% durante más posibilidades al país de seguir en el centro de el último año, cubriendo las bajas en producción las preocupaciones internacionales dada la presentadas por Perú y Bolivia. “securitización” de la agenda internacional. La La oposición a la erradicación aérea en Colom- mirada de los países sobre el conflicto colombia- bia y las críticas por parte de sectores del Congre- no, particularmente la de Estados Unidos, se so norteamericano se vieron reforzadas por la enmarca en el nuevo contexto generado por la iniciativa emprendida por los gobernadores de los reacción a los ataques terroristas del 11 de sep- departamentos del sur del país, aquellos que más tiembre. No obstante, la polémica suscitada por la directamente ven afectadas sus poblaciones por la no inclusión inicial de las guerrillas en la lista de campaña de erradicación de cultivos. Los gober- organizaciones terroristas de la Unión Europea nadores dieron a conocer los problemas de sus mostró hasta qué punto no queda claro, ni para regiones a través de una campaña internacional los gobiernos europeos ni para el gobierno colom- en la que pidieron menos fumigación aérea y más biano, cuáles son las consecuencias que se derivan programas de sustitución y desarrollo alternativo. de la lucha global contra el terrorismo para el Una de las críticas a la estrategia de erradicación tratamiento del conflicto armado colombiano y la de cultivos por vía aérea se dio en torno a los reanudación de las negociaciones con los grupos efectos nocivos de la fumigación sobre la salud armados, ahora “terroristas”. humana y el medio ambiente. El nuevo gobierno se enfrenta al imperativo de En el Plan Colombia se “recicla” entonces la mostrar los resultados del Plan Colombia, ya que misma estrategia antinarcóticos que se viene apli- en los primeros años de su aplicación éstos no 23 Según datos del Departamento de Estado, desde el año 2000 el cultivo de coca disminuyó un 33% en Bolivia y 12% en Perú, gracias a la erradicación aérea. En los cinco últimos años, cada país redujo los cultivos ilícitos en más del 60%. Éste también se planteó como el objetivo en Colombia, donde el Plan supone una reducción del 50% en los cultivos de coca durante los próximos cinco años.
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    han sido losesperados. En el reporte de junio tener, en algunos casos, o recuperar, en otros, las pasado de la Contraloría General del Congreso de puertas abiertas por la “diplomacia por la paz” de Estados Unidos, GAO, se cuestionó el compromi- Pastrana. Sin embargo, el éxito de lo que promete so del gobierno colombiano frente al Plan y los ser la continuidad de una activa diplomacia presi- resultados concretos de la ayuda. Ello dificulta a dencial, empieza por acallar los temores y las du- su vez la consecución de recursos frescos, tal y das que se tienen en torno al nuevo Presidente. como lo revelan los álgidos debates que han teni- En efecto, los rumores respecto a sus pasados do lugar en el Congreso norteamericano para la vínculos con paramilitares y narcotraficantes, así aprobación del nuevo paquete de ayuda. Además, como por la reticencia que suscita su propuesta los recursos disponibles para asistencia internacio- de autoridad entre algunos sectores si ella signifi- nal por parte de los países industrializados se ca una guerra total, son obstáculos para el mante- reorientan hacia otras prioridades. En el caso de nimiento y la profundización de una solidaridad Estados Unidos, su lucha contra el terrorismo europea que en los cuatro años de la administra- centra la atención y los recursos en los países de ción Pastrana alcanzó niveles sin precedentes. Asia Central y el Medio Oriente. Uribe, de todos modos, ha comenzado tratando de hacer frente a esas reticencias con los anuncios Credibilidad internacional de un eventual diálogo y la búsqueda de la media- Los actores internacionales, especialmente los ción de Naciones Unidas en el conflicto. europeos, miran con mucha preocupación el análısıs polítıco nº 46 agravamiento de la compleja situación colombia- Tomar la “internacionalización” por los cuernos na. Ello, junto con la información y la experiencia De la experiencia del gobierno anterior, la acumulada en los últimos cuatro años, han ido nueva administración puede sacar como lección generando una actitud de escepticismo frente a que en el manejo de la crisis del país resulta más una solución negociada de la guerra colombiana. adecuado imprimir una orientación “selectiva” a A ello se suma la grave crisis humanitaria que la internacionalización, es decir, internacionalizar [114] amenaza empeorarse en los años siguientes. En lo necesario y mantener en el nivel doméstico varias categorías mundiales de problemas humani- aquellos asuntos que no requieren tratamiento en tarios, Colombia se ubica en los primeros lugares: el exterior, o que al tener vínculos con el escena- registra el mayor índice de secuestros del mundo; rio internacional magnifican su potencial fuera de los conflictos africanos, es uno de los desestabilizador, dificultando la solución negocia- países con más niños reclutados para la guerra; da. Se trata entonces de internacionalizar todo tiene una población indigente –que crece cada aquello que dinamice y coadyuve al manejo inter- año– superior al promedio de los países latinoame- no del tema, así como de “domesticar” aquellos ricanos; sus muertos fuera de combate equivalen a temas que requieran un típico manejo nacional y los que fallecen en guerras de alta intensidad, y en evitar aquellos factores internacionales que pue- los últimos cuatro años se han desplazado más dan entorpecer el manejo interno de conflicto personas por el conflicto que en los diez años de armado. La internacionalización de la paz –y de la guerra centroamericana. Estas realidades no los demás temas de la agenda política exterior–, pueden esconderse, y menos aún se pueden pos- debe buscar disminuir la “vulnerabilidad” del país tergar las respuestas ante problemas tan graves. ante los hechos que acontecen por fuera de las Para ello es preciso contar con el apoyo interna- fronteras nacionales y controlar la “sensibilidad” cional. del proceso frente a las diversas situaciones del El legado de la administración Pastrana consis- acontecer nacional. Ello es particularmente álgido te en haber posicionado a Colombia dentro de las en relación con el tema del terrorismo hoy. prioridades de la agenda norteamericana. El Es indudable que el país requiere una diplo- próximo gobierno tendrá la ventaja de poder macia activa y adaptada a las condiciones cam- reinventar y ajustar el Plan Colombia a las nuevas biantes y complejas del actual escenario realidades. Sin embargo, debe ser consciente de internacional, capaz de aprovechar las oportuni- que no tendrá mucho tiempo para presentar el dades y superar los límites que se generan proyecto y debe ostentar una política internacio- internacionalmente frente a la crisis colombiana. nal más coherente. No obstante, ¿hasta qué punto es posible distin- Con la gira adelantada por Álvaro Uribe Vélez guir claramente cuáles elementos resultan favora- a Estados Unidos y Europa, éste ha buscado man- ble o desfavorablemente internacionalizados, y
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    coyuntura hasta dónde elnuevo gobierno nacional contará no es una opción para el país; en realidad, no po- con el margen de maniobra y con la capacidad de demos decidir si internacionalizarnos o no porque controlar dichos elementos? No sólo el gobierno ya de hecho lo estamos. Sin embargo, existe aún un entrante cuenta con poco oxígeno en sus reservas, margen de maniobra susceptible de ser ampliado dado el desgaste del proceso de paz y la agudiza- para decidir cómo internacionalizar los temas de la ción de la guerra, sino que además la turbulencia guerra y de la paz. internacional actual le resta posibilidades de ac- La experiencia de los últimos años nos muestra ción autónoma. que el país no estaba preparado para afrontar este Es evidente que una participación asertiva de proceso acelerado de internacionalización, más Colombia en el proceso de globalización pasa nece- aún cuando a lo largo de su vida republicana se sariamente por una solución sólida y a largo plazo había caracterizado por su carácter marcadamente de su conflicto armado interno. Para el país, los “parroquial”. La internacionalización sigue siendo costos que representan la inestabilidad, la pérdida un reto tanto en su comprensión como en su ma- de competitividad y el deterioro de la imagen ex- nejo práctico. Y es justamente en este campo don- terna como resultantes de la situación de guerra de se presentan serios peligros para el futuro del han sido muy altos. Por ejemplo, la calificación de país. Lo peor que podría pasarnos es que a medida Colombia como país riesgo, que incide en su que se agudiza el conflicto y el proceso de paz se competitividad de los mercados internacionales, hace inviable, Colombia termine cayendo, dentro está directamente relacionada con la existencia del de unos años, en la categoría de los países “desahu- análısıs polítıco nº 46 conflicto armado, el cual afecta de manera directa ciados”, países que a nadie interesan y pueden la estabilidad económica y política del país. En este “desaparecer” del escenario mundial sin mayores momento y hacia el futuro, la internacionalización traumatismos. [115]
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    La compleja relación colombo- venezolana. Una coyuntura crítica a la luz de la historia las relaciones entre colombia y Venezuela han oscilado entre largos períodos de distanciamiento y conflicto, y breves y esporá- dicas fases de cooperación. Los primeros, han correspondido a tensiones derivadas de la segu- ridad fronteriza, a una excesiva acumulación de asuntos sin resolver y a la parálisis de los mecanis- análısıs polítıco nº 46 mos previstos para el diálogo y la negociación. Los segundos, han tomado forma una vez se han logrado superar las coyunturas más álgidas, o cuando se llega a un manejo concertado de los problemas de seguridad, lo que permite una reactivación de la búsqueda de acuerdos sobre [116] los demás aspectos de la relación binacional. Desde 1999, ambos países han entrado de nue- vo en un período de desencuentro, y no faltan razones que ayuden a explicarlo. En estos años, las dos naciones han enfrentado críticas coyunturas Socorro Ramírez Vargas internas, al mismo tiempo que se ven obligadas a Profesora del Instituto de Estudios asumir las complejas dinámicas hemisféricas e Políticos y Relaciones Internacionales, IEPRI, Universidad Nacional de internacionales de un mundo globalizado en el Colombia que no sólo la Región Andina sino casi toda Amé- rica Latina y el Caribe no encuentran hasta ahora formas positivas de inserción. Que existan problemas en una frontera muy activa entre países vecinos no puede ser un argu- mento suficiente para que todos los asuntos pen- dientes se transformen en otras tantas fuentes de conflicto. La existencia de incidentes e interpre- taciones encontradas entre naciones que, como Colombia y Venezuela, comparten una extensa y diversa zona fronteriza es apenas normal1. Ha- bría que preguntarse si estas dificultades tienden a transformarse en conflicto por la persistencia tácita o explícita, en el fondo de la relación entre ambos países, de serios temores sobre la existen- 1 La frontera tiene una extensión de 2.219 kilómetros, y de ella hacen parte áreas de intensa conurbación y zonas de menor población en donde se comparten importantes recursos naturales.
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    coyuntura cia de presuntaso reales amenazas a la seguri- RELACIONES CONDICIONADAS dad del uno por parte del otro. Sería necesario POR LA SEGURIDAD preguntarse también si el diferendo limítrofe En 1833, apenas tres años después de la disolu- continúa siendo una fuente de profunda intran- ción de la Gran Colombia, Caracas y Bogotá quilidad y desconfianza mutua, tan profunda, firmaron el Tratado Pombo-Michelena. El conve- que ha llevado incluso a que, en sus cálculos nio se refería no sólo a los límites entre ambos estratégicos, cada Estado considere a su vecino países, sino también al comercio y la navegación como la primera y eventual hipótesis de conflic- entre ellos. A pesar de que ese temprano y amplio to armado internacional. acuerdo jamás entró en vigor, sí abrió un período Así mismo, cabe la pregunta de si la persisten- de cooperación entre las dos naciones, del que cia silenciosa de esta hipótesis, alimentada por hacía parte incluso el compromiso de ayuda mu- enfoques realistas de las relaciones internacionales tua frente a los rebeldes que intentaran conspirar que no se ajustan a los inaplazables imperativos de contra los respectivos gobiernos. Luego, en 1842, cooperación que hoy impone la globalización en un convenio de amistad estableció la libre navega- curso, subyacen y condicionan todos los demás ción por los ríos comunes, en el Lago de Mara- nexos entre ambas naciones. Tal vez por ello, un caibo y en el Orinoco hasta el Atlántico. Sin aumento ocasional de las tensiones en torno al embargo, estos episodios de cooperación se vie- problema de seguridad tiende a magnificar todos ron luego frenados por la reapertura y posterior los demás problemas pendientes, a paralizar los parálisis de las negociaciones limítrofes, que lleva- análısıs polítıco nº 46 mecanismos institucionales para su solución y a ron a Venezuela, dos años después, a suprimir la propiciar su acumulación, lo que a su vez, entur- libre navegación antes acordada. bia aún más la relación entre los dos países. Por La difícil labor de delimitación de las fronteras fortuna, hasta ahora los gobiernos centrales de terrestres se tomaría un siglo. En 1881, luego de Colombia y Venezuela han respetado fielmente el infructuosas negociaciones directas, Bogotá y acuerdo de solución pacífica de controversias que Caracas decidieron someter sus diferencias al firmaron a comienzos del siglo XX. Gracias a ello, arbitraje. La expedición del laudo español tomó [117] las coyunturas críticas siempre se han resuelto diez años, pero luego, desde 1891, transcurrieron mediante el diálogo directo y, en las ocasiones en cincuenta años de continuas discrepancias sobre las que éste se ha considerado agotado, ambas la ejecución del laudo, debido a sus implicaciones naciones han recurrido a instancias mediadoras frente a temas como el comercio y la navegación. internacionales y han acogido sus conclusiones. Para resolver las diferencias sobre la viabilidad de Sin embargo, los asuntos de seguridad siguen su aplicación parcial y la demarcación de la fron- impidiendo la consolidación de una sólida tera, en 1916 los dos gobiernos acudieron de nue- confianza mutua entre los dos estados, y la coordi- vo al arbitraje, esta vez suizo, que a su vez, tardó nación de políticas e instrumentos para la aten- otros seis años. Como el consejo suizo estaba ción de la agenda binacional. facultado además para demarcar la frontera, en En este trabajo nos proponemos ubicar la 1922 designó una comisión de expertos, quienes, crítica coyuntura por la que viene atravesando la acompañados por misiones de Venezuela y Co- relación binacional entre febrero de 1999 y junio lombia, iniciaron sus trabajos de demarcación en de 2002 –período en el que coinciden los gobier- aquellos sectores fronterizos donde no existía nos de Hugo Chávez y Andrés Pastrana– en el acuerdo. Esta labor concluyó en 1924, sin que contexto de una historia más amplia de las rela- hubiera logrado dar por terminado su cometido. ciones binacionales. Primero, situaremos esta A pesar de no haber logrado todos sus propósi- etapa en la ya muy larga historia de una relación tos, los arbitrajes de 1891 y 1922 contribuyeron a centrada en la delimitación de las fronteras te- crear un clima favorable para las relaciones rrestre y de áreas marinas y submarinas. Luego, binacionales como lo reflejan el convenio de 1925 mostraremos su lugar en relación con el corto para la construcción del puente internacional pero productivo esfuerzo de acercamiento mu- sobre el río Táchira, y el acuerdo de 1928 sobre tuo y de establecimiento de canales de diálogo y reposición de hitos fronterizos y demarcación de negociación acordados a fines de los años ochen- puntos de la frontera; pero lo más importante es ta. Finalmente, desde allí revisaremos la crecien- que contribuyeron a la firma en 1939, del tratado te tensión binacional vivida durante los últimos de no agresión, conciliación, arbitraje y arreglo años. judicial –uno de los acuerdos más completos en el
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    ámbito hemisférico–, quecontempla la renuncia primera comisión de integración fronteriza. Esto al recurso de las armas como instrumento político fue posible, entre otras cosas, gracias a que, con la en la relación binacional, la solución pacífica de firma del Frente Nacional en Colombia, en 1957, las controversias y el establecimiento de una comi- y del Pacto de Punto Fijo en Venezuela, en 1958, sión permanente dedicada a examinar y conciliar se produjeron cambios políticos en los dos países las cuestiones en litigio. Este ambiente cooperati- que trajeron estabilidad a cada uno de ellos y vo permitió finalmente, en 1941, el acuerdo de abrieron espacios de mutua cooperación. límites terrestres y de navegación, en el que los Luego siguieron veinte años de tensiones oca- dos países se reconocen recíprocamente y a per- sionadas por los intentos frustrados de delimita- petuidad el derecho de libre navegación de los ción de áreas marinas y submarinas en el Golfo de ríos comunes. Venezuela, que coparían de nuevo la relación. Al Superado el momento álgido sobre asuntos concentrarse ésta en los asuntos fronterizos, se limítrofes, fue posible entonces entrar a conside- paralizaron casi todos los acuerdos de coopera- rar otros asuntos esenciales de la relación. En ción, incluida la comisión de integración fronteri- 1942, se acordó un estatuto fronterizo en térmi- za, la cual, a pesar de haber sido creada con nos muy amplios y cooperativos, tanto que elimi- carácter permanente, dejó de funcionar. Aun nó el pasaporte en la región fronteriza y reguló cuando habían sido ya muchas las décadas perdi- los flujos espontáneos entre poblaciones vecinas, das en la relación entre los dos países, los años estableció un manejo conjunto de asuntos am- setenta y ochenta significaron un enorme retroceso análısıs polítıco nº 46 bientales y definió un sistema de cooperación frente al proceso puesto en marcha por el estatuto judicial y de seguridad fronteriza, con el compro- fronterizo de 19423, y por haber ido incubando miso de apoyo mutuo para la persecución de uno de los episodios más críticos de la relación cuatreros, contrabandistas y delincuentes con el binacional. fin de evitar que se refugiaran en el territorio Ante la falta de avance en las negociaciones vecino o buscaran desde allí desarrollar su activi- durante los años setenta, el diferendo fronterizo [118] dad delictiva2. Sin embargo, estas disposiciones se se hizo más conflictivo, y su uso político y electo- fueron desdibujando progresivamente hasta el ral frustró una fórmula de arreglo conocida como punto que hoy, a comienzos del siglo XXI, las la Hipótesis de Caraballeda. Esa coyuntura repre- poblaciones fronterizas tienen dificultades hasta sentó un punto de inflexión en la historia del para apoyarse en sus urgencias escolares o de diferendo, ya que el problema dejó de ser una salud, y no existe entre ellas un manejo conjunto discusión jurídico-técnica entre dos estados, para de los temas de seguridad. convertirse en un asunto político-electoral, espe- El acuerdo de límites y el estatuto de frontera cialmente en Venezuela4. El asunto exacerbó ade- abrieron, entre 1941 y 1969, el período de coope- más, en ese país, los antagonismos ya existentes ración más amplio que ha conocido la relación, entre el gobierno y la oposición, y llevó a la ruptu- en el que –salvo los episodios de 1952, asociados a ra de las reglas que se habían observado en la problemas de soberanía sobre los cayos de Los formulación y ejecución de la política exterior Monjes– primó en esas casi tres décadas un mane- venezolana, sustentada hasta entonces en un fuer- jo proactivo de la vecindad. Los más ricos en ini- te consenso bipartidista y en actitudes comparti- ciativas de cooperación fueron los siete años das como la discreción, la moderación en el finales, de 1959 a 1966, con la firma de acuerdos y manejo de los conflictos y la responsabilidad polí- de cooperación y la conformación en 1965 de la tica conjunta5. Esta ruptura del consenso, que 2 Perazzo, Nicolás. Historia de las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República, 1981. 3 García, Andelfo y Urdaneta, Alberto. “Desarrollo fronterizo: imperativo binacional”. En: Ramírez, Socorro Ramírez Cadenas, José María (editores). Colombia y Venezuela: agenda común para el siglo XXI. Bogotá: IEPRI, Universidad Nacional de Colombia - Universidad Central de Venezuela - Corporación Andina de Fomento - Convenio Andrés Bello - Tercer Mundo Editores, 1999, pp. 281-318. 4 Jaffe, Angelina. Las delimitaciones de zonas marinas y submarinas en el Golfo de Venezuela. Caracas: s.f. 5 Rey, Juan Carlos. El futuro de la democracia en Venezuela. Caracas: Instituto Internacional de Estudios Avanzados, 1989.
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    coyuntura obedecía a lacrisis del modelo económico y al dejar profundas heridas en cada país y en la rela- deterioro del sistema político acordado en Punto ción bilateral. Pero la tensión del diferendo copó la Fijo, unió el tema del Golfo y de la migración de relación, y los asuntos pendientes se fueron hacien- colombianos a Venezuela a la lucha política inter- do cada vez más explosivos a falta de su adecuado na, y llevó a la suspensión de las negociaciones tratamiento binacional. entre ambos países en marzo de 1981. A partir de Diecisiete meses después de haber estado ad entonces las tensiones fueron en continuo creci- portas de un enfrentamiento bélico, los dos presi- miento. Al año siguiente, Estados Unidos vendió a dentes, ambos hombres de frontera –Carlos An- Venezuela aviones caza F-16, con los cuales este drés Pérez, de Rubio Táchira, y Virgilio Barco, de país aumentaba su capacidad bélica. A su vez, en Cúcuta Norte de Santander– decidieron darle un 1984, en Bogotá se publicaron mapas en los que vuelco a la relación para conjurar cualquier riesgo aparecían los cayos de Los Monjes como parte de futuro. Para ello realizaron una serie de reunio- Colombia, y se demandó ante el Consejo de Esta- nes, llegaron a importantes acuerdos y pusieron do la nota del canciller colombiano que, en 1952, en marcha mecanismos institucionales de mucha le había reconocido soberanía a Venezuela sobre utilidad. Así, se desbloqueó la discusión de asun- esos cayos. Entre tanto, la armada venezolana tos que venían perturbando la relación. capturaba pesqueros colombianos, incursionaba El encuentro presidencial se produjo en Cara- en el territorio y espacio aéreo colombiano, y cas, el 3 de febrero de 1989, el mismo día de la violaba el derecho a la libre navegación por los posesión de Pérez, y permitió varios acuerdos: análısıs polítıco nº 46 ríos comunes. Para completar el panorama, entre integrar la comisión de conciliación prevista en 1985 y 1987 se produjo una serie de incidentes el tratado de 1939, hacer un inventario de las fronterizos de naturaleza diversa6. En Colombia, cuestiones pendientes y proponer una metodo- hasta 1986, el diferendo no había suscitado deba- logía para su tratamiento, y conformar las comi- tes públicos, ni había sido usado políticamente, siones de desarrollo fronterizo. Mes y medio pero el progresivo caldeamiento del tema hizo después se reunieron nuevamente, esta vez en la que la campaña electoral de ese año lo tuviera población fronteriza de Ureña, y procedieron a [119] como uno de los pocos asuntos de política exte- designar las personas que integrarían la comi- rior presentes en el debate político. sión de conciliación y los miembros de las comi- En ese contexto de parálisis de las negociacio- siones presidenciales. Un año más tarde, el 6 de nes y de permanentes incidentes fronterizos, en marzo de 1990, de nuevo Pérez y Barco se encon- agosto de 1987 se generó el mayor de ellos cuando traron en Santa Marta para recibir el informe de la corbeta colombiana Caldas, que navegaba en los altos comisionados. Seis temas importantes aguas que Colombia considera en litigio y Venezue- conformaban la agenda binacional: 1) delimi- la como aguas sobre las cuales ejerce soberanía, fue tación de áreas marinas y submarinas; 2) dem- interceptada por naves de guerra venezolanas. La arcación y densificación de hitos; 3) cuencas situación, que estuvo a punto de ocasionar un en- hidrográficas compartidas; 4) navegabilidad de frentamiento militar de gravísimas consecuencias, los ríos comunes e internacionales; 5) migración, se solucionó luego de la intervención de la OEA, y 6) asuntos fronterizos. Como parte de la meto- de países amigos y de escritores de los dos países. dología se acordó un tratamiento global y direc- Sin embargo, hasta finales de 1988, las relaciones to de los temas de la agenda. En cuanto a los binacionales permanecieron congeladas, continua- mecanismos, además de las reuniones de los ron las acusaciones mutuas, los incidentes de viola- presidentes y cancilleres, se establecieron perió- ción del espacio aéreo y terrestre en uno y otro dicos encuentros de vicecancilleres, como una país, así como la polarización de la opinión. Afortu- forma de seguimiento a los problemas y los nadamente, el episodio de la corbeta Caldas reflejó acuerdos. También se pusieron en marcha las –lo que ha sido una constante en las relaciones Comisiones Negociadoras (Coneg), encargadas entre los dos países– que a pesar de los conflictos de los cinco primeros asuntos de la agenda, y las se ha respetado siempre el acuerdo de solución Comisiones Presidenciales de Asuntos Fronteri- pacífica de las controversias logrado en 1939. Esto zos (Copaf), que debían atender el sexto tema ha impedido un enfrentamiento bélico que podría relacionado con la zona fronteriza y la vecindad. 6 Presidencia de la República. Memoria al Congreso, 1986-1987. Bogotá: Imprenta Nacional, pp. 395-397.
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    Al revisar eldesarrollo de los acuerdos logrados estatal y político les ha quitado autonomía como entre 1989 y 1998, se observa que los presidentes, órganos de vecindad y cooperación binacional. La cancilleres y viceministros se reunieron una y otra falta de compromiso de los dos estados en el desa- vez en señal de entendimiento, y aprovecharon los rrollo de sus propuestas, las han hecho aparecer eventos multilaterales para dialogar sobre diversos como entes inoperantes, dedicados a acumular puntos de la agenda. Las Coneg fueron integradas diagnósticos. Tras doce años de existencia, sólo un por representantes de las principales organizacio- 10% de sus recomendaciones se habían converti- nes políticas de cada país, y su primera reunión do en programas fronterizos9. Dejando atrás el conjunta se realizó el 14 de julio. En 1998, las análisis de los logros de esta etapa en la que pre- Coneg entregaron a los presidentes saliente y en- dominó la cooperación, concentrémonos en la trante de Colombia, Ernesto Samper y Andrés coyuntura crítica que de nuevo experimentó la Pastrana, así como al Presidente Rafael Caldera de relación con el cambio de los gobiernos que ha- Venezuela, un informe de sus acciones desde 1989. bían impulsado tres años de acercamiento pro- Aunque no se conocen los avances de las negocia- ductivo. El distanciamiento inicial de los nuevos ciones, han surgido críticas al desempeño y utili- gobernantes, seguido de los efectos nefastos del dad de las comisiones7, y unas pocas defensas de su conflicto colombiano, aumentaron los problemas sentido, funcionamiento y alcance8. de seguridad en la frontera. Éstos sólo fueron En cuanto al funcionamiento de las Copaf, se cediendo cuando se acordaron mecanismos pueden establecer tres periodos. El primero, de binacionales para su examen y manejo. análısıs polítıco nº 46 1989 a 1991, que gracias al fuerte compromiso de A fines de 1994, como lo señalan investigado- los presidentes Pérez y Barco llevó a que se reali- res venezolanos, se empieza a vislumbrar un giro zaran 15 encuentros, la mitad de los ocurridos en la actitud de Caracas hacia Colombia. Las dis- desde su creación hasta mediados de 2002. El crepancias habían comenzado en torno a la elec- segundo período, de 1992 a 1998, disminuyó el ción del secretario general de la OEA, cuando se número de reuniones a una por año, lo que refle- enfrentaron el Canciller venezolano, Miguel Án- [120] ja la crisis interna que vivió Venezuela –dos golpes gel Burelli, y el Ex presidente colombiano, César de Estado y la salida de Pérez–, y los problemas Gaviria. Este incidente generó malestar en Vene- fronterizos derivados de la agudización del con- zuela y fue seguido, en 1995, por una dura actitud flicto armado colombiano. En el tercero, de 1999 que intentaba dejar en claro que no se continua- a 2002, se vivieron dos años de parálisis de las ría otorgando a Colombia la importancia en la Copaf, y posteriormente un retorno transitorio de agenda de política exterior, que se le había dado su acción en medio de la agudización de las crisis durante los cinco años anteriores. A ese deterioro internas de cada país, de los problemas en la fron- contribuyó el interés del Presidente Rafael Calde- tera y de las divergencias entre los dos gobiernos. ra por distanciarse de la política del destituido En los períodos de mayor actividad, las Copaf Presidente Pérez, quien había acordado todo el han contribuido a establecer un clima propicio esquema de negociación y vecindad antes descri- para la integración binacional y a impulsar pro- to10. Cada vez era menos frecuente encontrar yectos para las regiones fronterizas. Su parálisis en expresiones que reconocieran la importancia momentos de crisis les ha hecho perder capacidad política de atender seriamente la relación entre de incidencia, y la desconfianza entre el personal Venezuela y Colombia; el lenguaje diplomático 7 Charry Samper, Héctor. “Incidencia de la situación de seguridad en la frontera colombo-venezolana y del proceso de delimitación de áreas marinas y submarinas en el conjunto de las relaciones bilaterales”. En: Lanzetta, Mónica. Agenda a largo plazo de la relación colombo-venezolana. Bogotá: Tercer Mundo Editores - Corporación Andina de Fomento - Cámara de Comercio e Integración Colombo Venezolana, 1997, pp. 292- 293. Carlos Romero, en el comentario a dicha ponencia manifestó acuerdo con la posición de Charry. 8 Area, Leandro. ¿Cómo negociar con los vecinos? La experiencia colombo-venezolana. Caracas: Instituto de Altos Estudios Diplomáticos Pedro Gual, Ministerio de Relaciones Exteriores, 2000, p. 36. 9 Ramírez, Socorro. “La frontera colombo-venezolana: entre episodios de cooperación y predominio del conflicto”. Ponencia para el taller “Fronteras e integración en el Gran Caribe”, organizado por CRIES, Panamá junio de 2002. 10 Hernández, Miguel Ángel. “De Ureña a Cararabo: integración y conflicto en las relaciones colombo- venezolanas”, p. 11.
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    coyuntura tendía a privilegiarla competencia –cuando no la zona fronteriza realizada por los dos cancilleres, tensión y la desconfianza– y a restarle prioridad a continuaron las recriminaciones mutuas. La re- los asuntos binacionales11. Del lado colombiano, unión de las Copaf tuvo cuatro convocatorias comenzaba la aguda polarización interna durante fallidas; el encuentro de los presidentes Caldera y el gobierno de Samper y la extrema presión norte- Samper en Arauca fue cancelado luego de que americana, que en medio de la crisis económica este último mencionara, en su discurso del 20 de debilitaron al Estado y acrecentaron su incapaci- julio ante el Congreso, una posible venta de armas dad para darle salida al desbordamiento del con- al narcotráfico y la guerrilla por parte de militares flicto interno. En ese contexto, mientras los venezolanos. Nuevos ataques de la guerrilla a gobiernos se distanciaban, la relación binacional poblaciones venezolanas en 1997 fueron seguidos pasaba de una “desgolfización” relativa al por la activación del Teatro de Operaciones No. 2 “enguerrillamiento”12. en la Fría, Estado Táchira, y por la amenaza vene- Justo en febrero de 1995, cuando Rafael Calde- zolana de llevar los casos fronterizos ante las Na- ra comenzaba su gobierno, el ELN atacó un puesto ciones Unidas y la OEA. fluvial de la Armada venezolana en la población de Entre tanto, las FARC se dirigían a diversos Cararabo, que dejó ocho infantes de marina muer- sectores políticos y sociales venezolanos para tos. Los choques en la frontera pasaron a ocupar buscar un modus vivendi en la frontera. En ese entonces el lugar central que antes había tenido el sentido, publicaron un mensaje en la prensa vene- diferendo fronterizo en la opinión y los medios de zolana advirtiendo que Estados Unidos quería análısıs polítıco nº 46 comunicación. Como el ambiente no se prestaba involucrar a las fuerzas armadas venezolanas en el para darle un manejo cooperativo a la situación, los conflicto colombiano, aprovechando cualquier problemas se agravaron y generaron un nuevo incidente fronterizo o acogiéndose a la tesis de la deterioro en la relación intergubernamental, que guerrilla como “enemigo común” y “narco- se superó lentamente cuando se restablecieron los guerrilla”. La organización armada concluía pro- canales de negociación. poniendo formas de comunicación directa con el En 1995, el gobierno de Caldera lanzó una gobierno venezolano para resolver cualquier mal- [121] política fronteriza de la que hacía parte la llamada entendido que se pudiera presentar. Esta posición “persecución en caliente” a la guerrilla colombia- sería reiterada por un vocero de las FARC cuando na, ante la percepción de que el gobierno colom- afirmó: biano era incapaz de ejercer un control real sobre su propia frontera, medida que suscitó rechazos en Nos preocupan dos tesis. Una la de la persecución los dos países. Así mismo, puso en marcha el Teatro en caliente, cuya paternidad parece ser de origen de Operaciones No. 1 en Guasdualito, deportó estadounidense, y la otra es la del enemigo común, colombianos, lanzó la operación Sierra VIII contra cuya autoría es de la cancillería colombiana. Lo cultivos ilícitos en el Perijá, incursionó en Arauca y que queremos es que Venezuela tenga una política durante todo el año habló de su interés en estre- independiente frente al conflicto neogranadino char lazos con Brasil. El Presidente Samper, por su (...) Queremos que Venezuela sea neutral en el parte, denunció la violación del territorio colom- conflicto colombiano y si se inmiscuye –lo cual biano y sobrevuelos de aviones de guerra venezola- pasaría con la persecución en caliente– permitiría nos en el espacio aéreo nacional, tortura y a los Estados Unidos entrar por la vía armada asesinato de campesinos por la Guardia Nacional en Colombia, so pretexto en la lucha contra las venezolana en la frontera. Por su parte, la Fiscalía drogas13. detuvo en Bogotá a un miembro de la Disip vene- zolana comisionado para atender el problema del Además, enviaron una carta a los gobernado- robo de vehículos, y lo acusó de pertenecer a una res de los estados fronterizos de Apure, Amazo- red internacional dedicada a ese negocio. nas, Táchira, Zulia y Barinas, que se encontraban En 1996, salvo la inspección conjunta de la reunidos en San Cristóbal en mayo de 1996, en 11 Cardozo, Elsa. El Diario de Caracas. 24 de noviembre de 1994. 12 Expresión de Miguel Ángel Hernández. “Venezuela y Colombia, de la ‘desgolfización’ al ‘enguerrillamiento’ en las relaciones bilaterales: 1989-1998”. Trabajo de ascenso UCV, 2000, p. 25. 13 FARC. Nuestra frontera es la paz. Caracas: Ediciones El Centauro, 1998, p. 63. Citado por Hernández, Miguel Ángel. Ob cit., p. 277.
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    la que lesproponían a ellos y al presidente Cal- Márquez en las negociaciones de paz en Colombia dera iniciar negociaciones14. Dos meses después, y agregó: los gobernadores encabezados por Francisco Arias Cárdenas, del Zulia, pidieron que los dispo- Nosotros creemos que es necesaria esa diferencia- sitivos militares de los Teatros de Operaciones ción. Mientras las FARC están haciendo una pro- estuvieran enmarcados en una estrategia política, puesta de paz, los compañeros del ELN han y plantearon la necesidad de un diálogo con las reivindicado como una línea propia los ataques en guerrillas avalado por el Congreso y el gobierno la frontera. Para Venezuela la diferenciación es venezolanos15. una luz que se presenta en esta situación tan con- El debate sobre las conversaciones con las gue- vulsionada (...) El mismo éxito que ha tenido la rrillas colombianas tomó forma en los medios propuesta hecha por las FARC a Venezuela se ha venezolanos, mientras aumentaba el interés de convertido en un disuasivo para que el ELN re- Caracas en participar en un posible proceso de flexione sobre lo equivocado de su posición. He- paz en Colombia16. En junio de 1997, Pompeyo mos conocido recientemente que ellos en un Márquez, a nombre del MAS, participó en los pleno nacional han acordado enfriar la situación diálogos abiertos por la comisión de paz del Con- en la frontera, provocada principalmente por las greso colombiano. El Ministro de Fronteras insis- agresiones del frente Domingo Laín. Esperamos tió en que participaba en representación de su que den los pasos conducentes para que en partido y no del gobierno venezolano, ya que éste definitiva renuncien a esa política de ataques a las análısıs polítıco nº 46 no estaba en capacidad de negociar con la guerri- Fuerzas Armadas de Venezuela18. lla sino con el gobierno colombiano. Al ser inte- rrogado sobre la aparente actitud conciliadora de Pocos días después, Marcos Calarcá, miembro representantes gubernamentales venezolanos de la misma comisión de las FARC, reconoció que hacia las FARC, Márquez respondió: su organización venía dialogando con las autori- dades venezolanas desde hacía un año, “con el fin [122] Venezuela lo que ha hecho es ser objetiva... La de acabar las mafias binacionales que operan en FARC declara una y otra vez que no tiene interés la frontera, de respetar a la población y de poner en hacer operaciones en territorio venezolano. fin a los ataques indiscriminados de la Guardia Que le importan mucho las relaciones con Vene- Nacional”19. zuela (...) El ELN, por el contrario, ha declarado El ELN por su parte, a través de Manuel Pérez, una y otra vez que operará en territorio venezola- manifestó estar dispuesto a dialogar con el gobier- no y que considera objetivo de guerra los intereses no venezolano sobre los problemas fronterizos20. venezolanos en Colombia17. Un año después, desde Maguncia, Alemania, Milton Hernández dijo que como resultado de Un miembro de las FARC –conocido como una propuesta hecha por el ELN seis meses antes, Ariel– alabó la participación de Pompeyo es decir, a principios de 1998: 14 El texto de las FARC se encuentra en El Nacional. 28 de mayo de 1996, citado en Hernández, Miguel Ángel. Ob. cit. 15 El Nacional. 8 de julio de 1996, citado en Hernández, Miguel Ángel. Ob. cit. 16 Declaraciones de Pompeyo Márquez y de las guerrillas colombianas sobre este propósito se encuentran en El Nacional. 28 de junio y 5 de julio de 1997 respectivamente; y en El Universal. 8 de julio de 1997; “FARC plantean diálogo con AD, Iglesia y DISIP”. En: El Universal. 2 de julio de 1997; “Diálogo con guerrilla requiere autorización del presidente”. En: El Universal. 3 de julio de 1997; “Dialogar con las FARC es actuar como tontos útiles”. En: El Universal. 4 de julio de 1997; “El ELN está dispuesto a dialogar con gobierno venezolano problemas fronterizos”. En: El Nacional. 5 de julio de 1997; “Diálogo con rebeldes enciende debate interno”. En: El Nacional. 5 de julio de 1997; “Venezuela no debe negociar con la guerrilla”. En: El Universal. 7 de julio de 1997; “Samper pide no hablar con las FARC”. En: El Universal. 8 de julio de 1997; “Aunque se desee no puede haber diálogo”. En: El Universal. 15 de julio de 1997. Artículos citados en Hernández, Miguel Ángel. Ob. cit. 17 El Nacional. 28 de junio de 1997. Citado en Hernández, Miguel Ángel. Ob. cit. 18 El Universal. 2 de julio de 1997. Citado en Hernández, Miguel Ángel. Ob. cit. 19 El Universal. 8 de julio de 1997. Citado en Hernández, Miguel Ángel. Ob. cit. 20 El Nacional. 5 de julio de 1997. Citado en Hernández, Miguel Ángel. Ob. cit.
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    coyuntura Estamos en diálogos con el gobierno de Venezuela Con la nueva aproximación entre ambos países, para llegar a acuerdos que acaben con los choques los mecanismos binacionales pudieron controlar o del ELN y la Guardia Nacional de ese país. Por eso remediar algunos de estos asuntos. Así, la Empresa se nota que nuestras acciones en la frontera han Colombiana de Petróleos (Ecopetrol) y Petróleos disminuido (...) Se trata de un pacto de convivencia de Venezuela (Pdvsa) llegaron a acuerdos para y de relaciones armónicas (...) el respeto a nuestro controlar y reparar los efectos nocivos de los derra- territorio, comunidades, frontera y a los colombia- mes de crudo. La cuestión del tráfico de armas nos que, por efectos del desempleo, trabajan como pasó al estudio bilateral de los dos ejércitos24, lo peones en Venezuela, tratados casi como esclavos a que contribuyó al acuerdo de cooperación sobre los que, cuando hay que liquidarles sus prestaciones seguridad fronteriza y al establecimiento de la Comi- laborales, se les entrega a la Guardia Nacional para sión Militar Binacional Fronteriza (Combifron). deportarlos o encarcelarlos21. Los ministros de Defensa y los comandantes de guarniciones fronterizas de ambas naciones se Al parecer, el interés de la guerrilla en avanzar reunieron periódicamente para analizar sobre el en las conversaciones y llegar a un acuerdo con el terreno la problemática común, diseñar estrategias gobierno de Rafael Caldera fue frenado por el y aunar esfuerzos en la lucha por la seguridad fron- proceso electoral venezolano22. teriza. Acordaron también un manual de procedi- En el período de distanciamiento de la segunda miento operativo25, pusieron en marcha un sistema mitad de los años ochenta, la recriminación mutua binacional de inteligencia policial y crearon un análısıs polítıco nº 46 y la falta de manejo cooperativo de los problemas mecanismo de verificación de incidentes, para por parte de los gobiernos aumentó varios efectos posibilitar que las autoridades binacionales valora- negativos del conflicto colombiano sobre la fronte- ran conjuntamente los hechos conflictivos. Una ra colombo-venezolana, como los secuestros, los comisión mixta sobre drogas actuó episódicamente daños ambientales y el tráfico ilícito de armas. en el diseño de estrategias comunes para enfrentar Permitió también el desarrollo de problemas liga- este flagelo, y se firmaron varios acuerdos de co- dos a otro tipo de organizaciones ilegales como el operación para la lucha contra el tráfico de drogas, [123] tráfico de drogas ilícitas o el robo de vehículos. la erradicación de cultivos ilícitos y el control de Casi tres años después de suspendidas las re- precursores químicos. Así mismo, las fuerzas arma- uniones presidenciales, Ernesto Samper y Rafael das de las dos naciones establecieron una metodo- Caldera se encontraron en Guasdualito, el 9 de logía de cooperación en la serranía del Perijá para agosto de 1997, y el Presidente colombiano le realizar operaciones coordinadas de control de propuso a su homólogo que Venezuela contribu- cultivos ilícitos26. Incluso en mayo de 1998, Caracas yera como facilitador del diálogo con las guerri- autorizó la penetración del ejército colombiano en llas. A mediados de julio de 1998, el propio territorio venezolano para las labores de rescate de Caldera señaló que su gobierno había respondido cadáveres y heridos, y para el contraataque desde la a los llamados de la guerrilla para negociar, que zona sur del Táchira27. Igualmente, el acercamien- no estaban autorizados por el gobierno legítimo to permitió que el robo de vehículos dejara de de Colombia, aunque habían apreciado dichos tener un carácter conflictivo, y que a través de la mensajes como muestra de reconocimiento de la cooperación, los dos gobiernos desarrollaran mejo- posición de Venezuela a favor de la paz23. res instrumentos para hacerle frente28. Así mismo, 21 El Colombiano. 11 de julio de 1998. 22 Hernández, Miguel Ángel. Ob. cit., p. 277. 23 El Nacional. 9 de julio de 1998, citado en Hernández, Miguel Ángel. Ob. cit., p. 277. 24 Sanjuán, Ana María. “Tensiones y desafíos para la seguridad de Colombia y Venezuela desde una perspectiva binacional”. Caracas: 1999. 25 Ramírez, José Luis. “Colombia y Venezuela: profundizar la vecindad para evitar el conflicto”. En: Ramírez, Socorro y Restrepo, Luis Alberto (coordinadores). Colombia: entre la inserción y el aislamiento. La política exterior colombiana en los noventa. Bogotá: Siglo del Hombre Editores - IEPRI Universidad Nacional de Colombia, 1997, pp. 261-295. 26 “Desalojo en Serranía del Perijá”. En: El Tiempo. 29 de enero de 1998. 27 El Nacional. 2 de julio de 1998. 28 Burelli Rivas, Miguel Ángel. Venezuela y Colombia en el nuevo milenio. Caracas: Pensamiento y Acción - Fundación Rómulo Betancourt - IESA - CAF - Fundación Banco Mercantil, 1998, p. 32.
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    en junio de1997 se reinstalaron las comisiones de estímulo para la integración binacional, y recono- demarcación de la frontera terrestre, cuyas labores ce como un gran logro el que, en los años noven- se habían suspendido catorce años antes, y se re- ta, cada uno de los dos países se haya convertido anudaron los trabajos sobre normalización de en el principal socio comercial del otro, después cuencas hidrográficas con la integración de las de Estados Unidos29. En la década de 1989 a 1998, respectivas comisiones y el inicio de los estudios si bien se incrementaron diversas formas de vincu- sobre el río Arauca, paralizados por 25 años. lación entre autoridades y comunidades fronteri- Así, en la década de los noventa primó la coope- zas, éstas no lograron contrarrestar el deterioro ración, aunque los años en que ésta fue interrum- de la relación intergubernamental. pida (1995-1997) dejaron una huella negativa por En el ámbito político, las asambleas de fronte- la mirada unilateral de los asuntos en juego, cada ra, las reuniones de gobernadores, el Consejo vez más complicados. Entre los resultados positivos Binacional de Planificación entre las corporacio- podemos destacar que, al ser abordados todos los nes de Táchira y Norte de Santander no han teni- asuntos pendientes para que tuvieran un trata- do continuidad. En el ámbito académico, la miento simultáneo, y al ser establecidos los meca- asociación de rectores de universidades, la Cáte- nismos y canales para su discusión, el diferendo dra Venezuela en Cúcuta y la Cátedra Colombia fronterizo retomó el curso de las negociaciones y, en San Cristóbal, auspiciadas por universidades aunque la ausencia de una solución mantuvo la regionales y de ambos lados de la frontera, así desconfianza entre los dos estados, dejó de copar la como por el Convenio Andrés Bello, tuvieron las análısıs polítıco nº 46 agenda binacional y permitió el tratamiento de mismas características de los mecanismos políti- otros temas muchas veces aplazados. Los acuerdos cos: muchas iniciativas y poca continuidad. logrados por los dos gobiernos permitieron el en- Lo negativo de este período es que el tema de trecruzamiento de las economías, que en el marco la seguridad –derivado ahora especialmente de los andino constituyeron, en 1992, un área de libre efectos del conflicto colombiano– copó de nuevo comercio y, en 1995, un arancel externo común. la agenda, volvió a postergar el tratamiento de [124] Ese dinamismo hizo pasar los intercambios de un asuntos una y otra vez aplazados, consolidó con- monto de US$300 millones en 1989 a US$2.242 cepciones hoy inadecuadas para su manejo, y millones en 1995, buena parte de los cuales permi- paralizó durante un par de años los mecanismos tieron una creciente complementación intra- de diálogo. Todo ello fraccionó la posibilidad de industrial; en ese mismo período, las economías se hacerles frente de manera conjunta a problemas articularon con inversiones cruzadas y alianzas agravados. Caracas y las autoridades de la zona de estratégicas empresariales. Es posible que el incre- frontera trataron de buscar arreglos inmediatos mento del comercio binacional, a contracorriente con la guerrilla sobre la situación de la región de las tensiones de 1995 a 1997, haya contribuido limítrofe, actitud que terminó por agudizar los de alguna manera al nuevo acercamiento entre los problemas. En la etapa siguiente, estos elementos gobiernos. negativos se profundizaron y le agregaron un La al menos aparente “desgolfización” de la ingrediente aún más explosivo a la relación relación y la nueva aproximación binacional du- binacional. rante buena parte de los años noventa ayudaron también a transformar la mirada de la población DETERIORO DE L A RELACIÓN EN de un país sobre el otro, como lo muestra la en- C OY U N T U R A S C R Í T I C A S D E C A D A U N O D E cuesta de opinión sobre percepciones mutuas LO S D O S PA Í S E S realizada en 1999 por el Grupo Académico Co- Los problemas de la relación bilateral que lombia-Venezuela. Sus resultados destacan que –a heredaron Hugo Chávez y Andrés Pastrana se diferencia de estudios anteriores– no se observan complicaron en el período en que ambos coinci- rasgos xenofóbicos de una población contra la dieron en la presidencia de sus países (febrero otra, que un 95% de la opinión binacional está de 1998 - agosto de 2002), ante todo, por el contexto acuerdo con un arreglo negociado y directo del hemisférico e internacional que tuvieron que diferendo sobre el Golfo, que un alto porcentaje enfrentar. Habiendo recuperado su hegemonía, valora positivamente la frontera común como Washington presiona por un alineamiento incon- 29 Ramírez, Socorro; Cardozo, Elsa; Romero, Carlos; Ramírez, José Luis; Hernández, Miguel Ángel y Jaffe, Angelina. “Colombia y Venezuela: proyección internacional y relación bilateral”. En: Ramírez, Socorro y Cadenas, José María. Ob. cit., pp. 117-206.
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    coyuntura dicional en tornoa sus cruzadas antidrogas prime- ción bilateral, tal vez la más aguda a la que se han ro y luego antiterrorista, e impone múltiples enfrentado los dos países después de los conflicti- condicionalidades para la construcción del Área vos años setenta y ochenta, le agrega tres ingre- de Libre Comercio de las Américas (ALCA). En dientes explosivos a la situación de cada uno y a la ese entramado tan difícil, se estrechan los márge- relación bilateral: serias divergencias políticas, nes de maniobra de ambos países. Los de Colom- mutua incomprensión de la realidad de cada país bia, por el agobio de sus vulnerabilidades y y estilos políticos diametralmente opuestos30. conflictos internos que se internacionalizan por Ante todo, por primera vez en la historia estar ligados a temas centrales de la agenda glo- binacional, los dos gobiernos le apuntaban a op- bal, por la crisis económica y la fragilidad del ciones políticas opuestas que, aunque no están Estado. Los de Venezuela, porque el proyecto de dirigidas a competir una contra otra, sí tienen Chávez de enterrar el acuerdo de Punto Fijo y repercusiones mutuas. Antes, las divergencias se adelantar su “Revolución Bolivariana” para im- inscribían en un marco de coincidencias políticas, plantar la V República y atender las esperanzas al punto que bastaba una llamada entre los presi- que su proyectó despertó, suscita fuertes reaccio- dentes para entrar en sintonía. Ahora, Hugo nes nacionales y de su principal socio comercial, Chávez se distancia de Washington al tiempo que Estados Unidos. Pastrana cifra sus esperanzas en Estados Unidos. Colombia busca salidas al conflicto interno y Bogotá y Washington articulan en el Plan Colom- ante el estrecho campo de acción, hipoteca bue- bia la lucha antidrogas con el conflicto armado. análısıs polítıco nº 46 na parte de su diplomacia por la paz a las estrate- Mientras tanto, Caracas prohíbe los sobrevuelos gias norteamericanas. Venezuela se distancia del norteamericanos para el control antidrogas31, proyecto norteamericano y para lograr mayor auto- reacciona contra el Plan Colombia al considerar nomía intenta reeditar las viejas gestas del tercer- que vietnamiza a su vecino32, introduce la preocu- mundismo; con el arma del petróleo y con aliados pación por un posible desbalance militar entre los descalificados por Washington revive y asume el dos países y denuncia que el Plan es una política liderazgo de la otrora poderosa Organización de dirigida también a entrabar el proceso político [125] Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Ambos venezolano. El Presidente Pastrana pide el ingreso países se ven compelidos por las dinámicas impla- de Colombia al Tratado de Libre Comercio de cables de la globalización y el mercado, y por el Norteamérica (NAFTA, por su sigla en inglés) o al coloso del Norte que, por carecer de contrapesos menos el establecimiento de un acuerdo bilateral en la Posguerra Fría, asume una postura cada vez de libre comercio con Estados Unidos33 y se com- más unilateral: aprovecha la vulnerabilidad de promete con el ALCA. Por su parte, el Presidente Colombia para extender su política sobre la re- Chávez se acerca a su homólogo brasileño Fernan- gión andina, y no tolera las divergencias de su do Enrique Cardozo, y crea con él la empresa tradicional y seguro abastecedor de petróleo. Petroamérica excluyendo a Colombia, país inicial- Ninguno de los dos países logra insertarse de mente invitado a hacer parte de ese proyecto, e manera no empobrecedora en el complejo mun- intenta negociar con Brasil34 su ingreso al Merco- do globalizado y, a pesar de ser cada uno el socio sur, por encima de la Comunidad Andina, desco- principal del otro después de Estados Unidos y de noce las normativas y fallos de esta organización y constituir entre ambos el motor de la Comunidad cuestiona el ALCA. Andina, no articulan una estrategia conjunta para Pero el deterioro de la relación también se mejorar sus condiciones de negociación interna- deriva de la mutua incomprensión de la situación cional. Más bien, esta crítica situación de la rela- interna, de cada uno de los dos países. Por un 30 Ramírez, Socorro y Hernández, Miguel Ángel. “Colombia-Venezuela: construir canales de comunicación para evitar el conflicto”. En: Revista del Sur. Enero - febrero de 2001. 31 “Fuerza multinacional contra las drogas”. En: El Nacional. 24 de mayo de 1999; “Ratifican no a sobrevuelos”. En: El Espectador. 25 de mayo de 1999, p. 13-A; “Venezuela reitera negativa a sobrevuelos de Estados Unidos”. En: El Espectador. 5 de julio de 2000. 32 “Venezuela apoya ayuda a Colombia pero no en el plano militar”. En: El Espectador. 4 de julio del 2000. 33 “Colombia se prepara para tratado comercial con Estados Unidos”. En: El Espectador. 4 de agosto de 2000; “Impulso a negociaciones bilaterales. En: El Tiempo. 31 de agosto de 2000. 34 “Venezuela mira hacia el sur”. En: El Tiempo. 2 de febrero de 1999.
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    lado, se tratadel escalamiento del conflicto arma- primer año. La segunda, surgida de la presión de do colombiano, de la crítica situación política y diversos sectores de ambos países y de la región, económica que heredó Andrés Pastrana, de su caracterizada por un esfuerzo de acercamiento esfuerzo por buscar caminos para conseguir la y puesta en marcha de los canales de diálogo bi- negociación política y de la saturación de la po- nacionales, que no lograron consolidarse. La blación con la guerra. Mientras tanto, Caracas, agudización de las crisis internas en Colombia y aunque ofrece su territorio para los diálogos y Venezuela y su articulación le agregaron ingre- señala su disposición de apoyar la paz, trata de dientes explosivos no sólo a las problemáticas intervenir unilateralmente sobre el conflicto co- domésticas sino también a la relación binacional. lombiano; a veces, para paliar los efectos sobre su territorio y, a veces, para impulsar su opción ideo- Ampliación de una herencia de cooperación lógica. Con esta posición se diferencia de la que y conflicto llama “rancia y sanguinaria oligarquía colombia- Tres temas centrales de divergencias se expre- na”, y se acerca a la guerrilla, que ha dicho que saron en la primera etapa de la presidencia de comparte el proyecto bolivariano. Por otro lado, Chávez y Pastrana. El primero, nacido de las re- se trata del derrumbe del sistema político venezo- percusiones del conflicto colombiano sobre Vene- lano y de la instauración de su remplazo, ante lo zuela y de las posiciones que al respecto sostuvo el cual, Bogotá, alarmada por los cambios introduci- gobierno venezolano; el segundo, derivado de los dos en la elite del país vecino, sólo reacciona a los efectos del dinamismo comercial y de la situación análısıs polítıco nº 46 desafueros de su contraparte y no parece com- de recesión económica de ambos países. El terce- prender la necesidad de cambio que lleva a que ro, de la desconfianza latente en la relación una y otra vez el pueblo venezolano ratifique a su binacional por el diferendo. nuevo gobernante. La agudización de los desacuerdos dependió, El conflicto y la paz colombiana, igualmente, de los muy disímiles estilos diplomáti- fuente de distanciamiento [126] cos. Mientras Caracas acudía a una forma locuaz En el momento de la posesión de Hugo de denuncia pública y a la supresión de los cana- Chávez, Pastrana le pidió apoyo para la solución les regulares de entendimiento, Bogotá –atada a del conflicto colombiano, y el nuevo mandatario las viejas formas diplomáticas– sólo rechazaba el venezolano manifestó estar dispuesto a ir donde estilo de su contraparte sin generar acercamientos tuviera que ir, y a hablar con quien tuviera que proactivos. Al principio, el entonces canciller José hablar. Pese a ese primer acercamiento, al menos Vicente Rangel trató de suavizar el estilo presiden- siete asuntos relacionados con el tema del conflic- cial atribuyendo las declaraciones del Presidente to y de la paz en Colombia alcanzarían ribetes Chávez a expresiones coloquiales sin connotación complicados por tres razones básicas: primero, por jurídica; sin embargo, pronto asumió el tono del los efectos de las acciones de actores armados Presidente. En medio de esa desconfianza y de la ilegales en la frontera y la imposibilidad de Bogo- suspensión de los canales de diálogo y negocia- tá de controlar dicha situación; segundo, por las ción, las relaciones intergubernamentales pasaron relaciones que Caracas y los gobernadores fronte- a manejarse a través de los micrófonos. Los me- rizos habían establecido antes del cambio de go- dios en Colombia que poco se ocupaban del país bierno en Venezuela; y tercero, por las posiciones vecino lo convirtieron en noticia de primera pla- que asumiría Chávez y su canciller José Vicente na, y los venezolanos se radicalizaron contra el Rangel al respecto. proyecto chavista y tomaron la actuación de su El primer problema surgió apenas posesionado gobierno ante el conflicto colombiano como par- el nuevo mandatario venezolano, quien hizo saber te de sus banderas de oposición. En muchos mo- que Caracas abandonaba la caracterización de la mentos esta situación amplificó los problemas y guerrilla como “enemigo común” de los dos paí- dificultó los acercamientos. ses y pasaba a una posición de neutralidad frente En este período podríamos diferenciar dos al conflicto. Chávez hizo referencias al respecto etapas. La primera, derivada de las tendencias que en algunos de los 18 discursos que, en un tono ambos gobiernos heredaron, así como de los in- fuerte sobre Colombia, pronunció en el primer gredientes que cada lado le aportó a la situación mes de su gobierno35. Ante la reacción que esas para configurar el panorama crítico caracterizó intervenciones suscitaron en Bogotá, el canciller 35 “La relación con Venezuela se calienta”. En: El Tiempo. 12 de marzo de 1999, p. 8-A.
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    coyuntura Rangel replicó quePastrana había reconocido el nuestra disposición a abrir un período de conver- estatus de beligerancia a la guerrilla al aceptar el saciones con la guerrilla colombiana, para darle despeje de la zona de distensión. En Colombia se un mayor nivel de seguridad a nuestro pueblo”38. respondió que un asunto es el carácter político El tema de las relaciones de Caracas con las reconocido, y otro muy distinto el de beligerancia, guerrillas, que ya venía suscitando una amplia y que la neutralidad era un desconocimiento del controversia desde 1996, se intensificó en ambos gobierno elegido mayoritariamente y de sus es- países. Unas declaraciones del embajador de Co- fuerzos en la búsqueda de la paz. Bogotá suspen- lombia en Caracas, Luis Guillermo Giraldo, en las dió entonces la reunión presidencial con su que, al parecer, hacía referencia a los contactos homólogo venezolano, la cual estaba prevista para del gobernador del Estado Zulia, Francisco Arias el 11 de marzo de 199936. Caracas, por su parte, Cárdenas, y miembros de la guerrilla colombiana, paralizó las comisiones negociadoras y de vecin- ocasionaron una nueva situación de tensión entre dad, así como los demás mecanismos militares y los dos gobiernos. Rangel le advirtió: “Los diplo- de funcionarios que hasta entonces se ocupaban máticos que están presentes en Venezuela tienen del manejo de asuntos bilaterales clave. Según que medir sus palabras y evitar inmiscuirse en la Cambio, el mandatario venezolano le canceló un política interna del país, ya que de lo contrario desayuno a su homólogo colombiano en Panamá podrían ser considerados personas no gratas”39. cuando los dos presidentes tuvieron un forcejeo en En Venezuela, el debate se prendió entre los cuanto a la forma de interpretar la situación colom- partidarios de Chávez en la ANC que defendían análısıs polítıco nº 46 biana: como un conflicto interno, como decía los diálogos40, y la oposición para la cual “privile- Pastrana, o como una guerra civil como decía giar la relación con los representantes de la gue- Chávez37. El año de 1999 se convertiría, además, en rrilla antes que con el gobierno de Colombia es la primera ocasión en que un presidente venezola- un gravísimo error, que le puede costar caro a no no concurría a la fiesta del 20 de julio que cele- ambos países”41 . El debate también se desató en bra la embajada de Colombia en Caracas. Colombia. Informes de Cambio42 denunciaron El segundo conflicto apareció poco después encuentros entre sectores de las fuerzas armadas [127] cuando Chávez planteó a Pastrana el deseo de venezolanas y guerrilleros colombianos. Un edito- encontrarse con el dirigente de las FARC en la rial de El Espectador señaló: zona de distensión, y Manuel Marulanda por su parte lo invitó a un encuentro en abril de 1999. La actitud de Venezuela no ha sido ni moderada, En la medida en que Bogotá no dio una respuesta ni sensata, ni conveniente. Su gobierno ha picado expresa, el presidente venezolano dejó abierta la el anzuelo que la guerrilla acostumbra a lanzar: posibilidad de reunirse con las FARC en territorio acciones de violencia en territorio venezolano – venezolano sin consultar a su homólogo. El canci- deplorables, inaceptables, condenables– dirigidas ller Rangel agregó que si el gobierno colombiano a abrir una relación directa con las autoridades de se oponía a los encuentros, los realizarían sin su ese país. Caer en esa trampa, como lo está hacien- consentimiento, dado que “Venezuela es soberana do Chávez, significa poner en manos de la insur- para hacer lo que considere prudente en su terri- gencia el manejo de la relación bilateral43. torio”. Para ratificar su decisión, en la ceremonia de juramento de la Asamblea Nacional Constitu- Otro editorial llamó a Chávez “vecino inamis- yente (ANC), Chávez dijo: “Queremos ratificar toso” y a Rangel “enemigo de Colombia”44. 36 “Cancelado encuentro Pastrana-Chávez”. En: El Espectador. 11 de marzo de 1999, p. 7-A. 37 “La distancia entre los dos...”. En: Cambio. 27 de noviembre de 2000, pp. 42-44. 38 “Tengo disposición de hablar”. En: El Tiempo. 12 de agosto de 1999. 39 Ramírez, José Luis. “Colombia y Venezuela: 1999 un año difícil”. En: Restrepo, Luis Alberto. (cordinador). Síntesis 2000. Anuario social, político y económico de Colombia. Bogotá: Tercer Mundo Editores, 2000, pp. 159-167. 40 “Frontera es territorio de los guerrilleros”. En: El Tiempo. 21 de agosto de 1999. 41 “Es miopía para ver a Colombia”. En: El Espectador. 6 de diciembre de 2000. 42 “La mano de Chávez”. En: Cambio. 20 de noviembre del 2000. 43 “Relaciones en el punto más bajo”. En: El Tiempo. 20 de agosto de 1999; “Colombia y Venezuela: paz, paz en la frontera”. En: El Espectador. 22 de agosto de 1999. 44 “Vecino inamistoso”. En: El Espectador. 26 de noviembre de 2000.
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    En ese contextopolarizado, se produjo la invi- El cuarto tipo de problemas que aumentaron tación a líderes guerrilleros a un acto político que la desconfianza se derivaron de denuncias he- contaba con la presencia de funcionarios venezo- chas en Venezuela y en Colombia sobre el uso de lanos en el parlamento andino y al que también se suelo venezolano por las guerrillas para refugiar, había invitado al embajador, por lo que el gobier- replegarse y lanzar ataques, así como una supues- no colombiano lo asumió como una encerrona y ta actitud complaciente de Caracas con sus accio- llamó al nuevo embajador colombiano, Germán nes. Tres casos fueron relevantes en este asunto, Bula, a retornar a Bogotá45. El canciller Rangel pero la polarización y ausencia de mecanismos también llamó a consultas al embajador en Bogo- binacionales para la valoración de los hechos y tá, Roy Chaderton, e hizo duras críticas a los me- para un tratamiento concertado impidieron su dios colombianos, al tiempo que aseguraba que el esclarecimiento. Primero, entre julio y agosto de Estado colombiano era incapaz de contener a la 1999, luego del secuestro de un avión de la em- guerrilla46. Cuando ciudadanos venezolanos que presa Avior, que realizaba un vuelo interno en viajaron a Colombia para dialogar con la guerrilla Venezuela, se supo que la aeronave estaba en sobre los secuestros de ganaderos del Zulia y del una zona controlada por las FARC. Días más Táchira no pudieron llegar a la zona de disten- tarde, el avión y sus ocupantes fueron dejados en sión por oposición de las autoridades colombia- libertad y regresaron a territorio venezolano sin nas47, y la Federación Nacional de Ganaderos de explicaciones. Mientras los pasajeros y el Minis- Venezuela (Fedenaga) anunció que denunciaría a tro de Defensa venezolano reconocían que ha- análısıs polítıco nº 46 Colombia ante la Comisión Interamericana de bían estado en poder de la guerrilla, Chávez Derechos Humanos de la OEA y pediría indemni- informaba que sentía gran tranquilidad pues los zación moral y económica para sus miembros jefes de la guerrilla les habían hecho saber que afectados por el secuestro48, el canciller colombia- no tenían ninguna responsabilidad con el hecho51. no les respondió que la situación de seguridad en Segundo, en el último semestre de 1999, ciudada- la zona fronteriza mejoraría si hubiera más coope- nos venezolanos fueron detenidos en el Vichada [128] ración de parte de las autoridades venezolanas y si por autoridades militares de Colombia en momen- funcionaran los mecanismos binacionales49. tos en que se hallaban reunidos con un grupo El préstamo del territorio venezolano para con- guerrillero. Las autoridades venezolanas denuncia- versaciones del gobierno de Pastrana y de sectores ron que los detenidos habían sufrido maltratos de la sociedad civil colombiana con el ELN, a pesar físicos52, insistieron en su libertad53, y Rangel asegu- de ser para facilitar el diálogo, generó el tercer tipo ró que las relaciones estaban en peligro por la de tensiones. Así aconteció cuando el presidente seguridad de los cuatro ciudadanos venezolanos. Pastrana aseguró que el canciller Rangel había sido Para reivindicar la causa de sus compatriotas dete- “irresponsable al divulgar un encuentro entre el embaja- nidos en Bogotá, un grupo extremista atentó con- dor Julio Londoño Paredes y el vocero del ELN que se tra el consulado y la residencia de la embajada de realizó en territorio venezolano”, y advirtió que si Vene- Colombia en Caracas y amenazó al personal del zuela desea cooperar con el proceso de paz colom- consulado54. Tercero, en el año 2001, el refugio en biano debe mantener la confidencialidad de las Venezuela de uno de los guerrilleros que secuestra- acciones. Rangel respondió que no existía tal dere- ron el avión de Avianca generó un largo forcejeo cho de confidencialidad50. para conseguir su extradición a Colombia. 45 Íbid. 46 “Se agrava la crisis con Venezuela”. En: El Tiempo. 28 de noviembre de 2000. 47 “Venezolanos hablaron con las FARC”. En: El Espectador. junio 4 de 1999, p. 4-A. 48 “Plagios de guerrilla a la OEA”. En: El Tiempo. 6 de octubre de 2000, pp. 1-3. 49 “Colombia se queja de poca cooperación de Venezuela en la frontera”. En: El Tiempo. 12 de octubre de 2000, p. 4-11. 50 “Jalón de orejas para Rangel”. En: El Tiempo. 10 de marzo de 2000. 51 “Presidente Chávez agradeció a las FARC”. En: El Tiempo. 10 de agosto de 1999. 52 “Cruce de protestas”. En: El Espectador. 23 de julio de 1999; “Se han violado los derechos humanos”. En: El Espectador. 20 de septiembre de 1999. 53 “En libertad venezolanos”. En: El Tiempo. 15 de enero de 2000. 54 “Relaciones en peligro”. En: El Tiempo. 8 de febrero de 2000.
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    coyuntura El quinto tema ligado con el conflicto en Co- binacional encabezado por los viceministros para lombia que afectó las relaciones binacionales fue prevenir y atender desplazamientos similares58, el del tráfico de armas hacia la guerrilla y la falta surgieron discrepancias sobre la naturaleza y el de control al respecto por parte de las autoridades tipo de manejo de estas situaciones humanitarias venezolanas. El comandante de las fuerzas milita- derivadas del conflicto. El gobierno venezolano res de Colombia, general Fernando Tapias, dijo hablaba de refugiados y el colombiano de despla- que las guerrillas izquierdistas se proveen de ar- zados59. Dependiendo de quién provocaba el des- mas de Venezuela, Panamá, Bolivia y Alemania, a plazamiento, si los paramilitares o las guerrillas, la lo que el presidente Chávez respondió afirmando información tomaba uno u otro cariz, y el número que la guerrilla colombiana tiene más armas esta- de desplazados se amplificaba o reducía. dounidenses que venezolanas55. Las declaraciones y actuaciones de los para- Contradicciones comerciales militares colombianos fue el sexto asunto que desde En ese contexto se desencadenaron, además, el principio hasta el final del período de Pastrana y algunas controversias comerciales derivadas de Chávez generó problemas. En la estrategia de dispu- restricciones impuestas por un país a algunos tarle a la guerrilla el control de territorios estratégi- productos del otro, de la recesión económica que cos para el abastecimiento o tráfico de armas y tomó forma en ambos lados, y de la misma inten- drogas, grupos paramilitares incrementaron, en sidad de los intercambios que cambió el papel de 1998, su presencia en la frontera colombo-venezola- la frontera. Frente a estas situaciones la parálisis análısıs polítıco nº 46 na. Su emplazamiento en la zona fue argumentado de los mecanismos binacionales impidió la bús- como respuesta a los contactos de autoridades cen- queda de soluciones. trales y fronterizas venezolanas con las guerrillas, y al El ejemplo más significativo tiene lugar hacia acercamiento con ganaderos o de personal de orga- finales de 1998 cuando, luego de bloqueos a la nismos de seguridad venezolanos que rechazaban frontera realizados por poblaciones de la Guajira cualquier relación con las guerrillas. En marzo de y después por ganaderos zulianos60, se produjo un 1999, el canciller venezolano advirtió a estos grupos paro de transportistas venezolanos que se repitió [129] que cualquier incursión en su territorio sería recha- en 1999. Ante esta situación, Chávez decidió sus- zada con todo el poder del Estado. La reacción se pender el libre tránsito de mercancías adoptando produjo luego de las afirmaciones de Carlos Cas- el transbordo en los pasos fronterizos de San An- taño, quien anunció que, si los jefes de la guerrilla tonio, Ureña y Paraguachón61. A pesar de las insis- se refugiaran en Caracas, hasta allá llegarían las tencias de diversos sectores de los dos países para autodefensas56. En 2002 el tema resurgiría con resolver de otra forma un asunto que era resulta- más fuerza. do tanto de problemas de competitividad y de la El séptimo asunto que repercutió en las rela- reunión de Chávez con empresarios colombia- ciones binacionales fue el relacionado con los nos62, el gobierno venezolano aprobó medidas desplazamiento de poblaciones afectadas por el unilaterales contra las regulaciones binacionales y conflicto colombiano. Tras varios ataques de subregionales. Tras declaraciones de la ministra paramilitares, a mediados de 1999, en La Gabarra, colombiana de Comercio Exterior, Marta Lucía Norte de Santander, el gobierno de Venezuela Ramírez, en las que dijo que “el presidente recibió y prestó ayuda humanitaria a los desplaza- Chávez tiene un discurso integracionista, pero las dos mientras podían regresar a Colombia57. Pero medidas que aplican algunos de sus funcionarios luego de esa primera experiencia cooperativa en son lo opuesto”, el mandatario venezolano, que que las dos cancillerías crearon un mecanismo las consideró ofensivas, ordenó el regreso del 55 “Chávez responde denuncia”. En: El Tiempo. 11 de julio de 2000. 56 “Venezuela advierte a paras”. En: El Tiempo. 16 de marzo de 1999, p. 6-A; “Venezuela habla sobre los paras”. En: El Espectador. 24 de marzo de 1999, p. 6-A. 57 “Exodo de campesinos hacia Venezuela”. En: El Espectador. 3 de junio de 1999, p. 9-A. 58 “Cancillerías proponen crear mecanismo binacional para desplazados”. En: El Tiempo. 22 de junio de 1999. 59 “Venezuela dará refugio a desplazados”. En: El Tiempo. 2 de septiembre de 2000, pp. 1-5. 60 “Más trabas de Chávez al comercio”. En: El Espectador. 9 de octubre de 2000, p. 1-B. 61 “Se agudiza choque con los venezolanos”. En: El Espectador. 13 de mayo de 1999; “Grietas en las fronteras”. En: El Espectador. 14 de mayo de 1999. 62 “Chávez tranquiliza a Colombia”. En: El Tiempo. 30 de abril de 1999, p. 1-B.
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    embajador en Bogotá,Fernando Gerbasi63. Co- una mayor atención a los perdedores entre los que lombia llevó el caso ante las autoridades andinas, se encuentra la zona fronteriza. Se echó atrás, ade- que condenaron la decisión venezolana, pero el más, mucho de lo avanzado en regulaciones, disposi- presidente Chávez ratificó la decisión de obligar al ciones e instituciones de la Comunidad Andina que transbordo de la carga en la frontera64. El gobier- habían surgido con la desaparición de aranceles, la no colombiano consideró que no haría uso de apertura para la libre circulación de capitales, bienes sanciones, y acordó con su homólogo el diálogo y servicios, y el establecimiento de un arancel externo directo para llegar a algún tipo de acuerdo políti- común. La ausencia de estos marcos regulatorios co que permitiera superar las discrepancias en esta subregionales hace retroceder la integración andina. materia. Pese a muchas reuniones, el acuerdo no llegó y el transbordo afectó el comercio binacional La mutua desconfianza por el diferendo y a la propia Venezuela. En ese marco de distanciamiento y tensión en En 1999, se esperaba que el comercio llegara a la relación, hubo temor a que resurgiera el con- los US$3.000 millones, siguiendo las tendencias flicto con el diferendo pendiente. Primero, por- alcanzadas hasta 1998, pero tuvo, por el contrario, que en su intento de golpe militar, el 4 de febrero una caída del 35%65. En la baja incidió la recesión de 1992, Chávez había esgrimido como una de sus económica por la que atravesaban ambos países, razones para levantarse contra el gobierno de el aumento de los fletes por el transbordo, y la Pérez, la cercana relación de éste con Colombia, aplicación de políticas restrictivas a productos la cual había dado lugar a los mecanismos de análısıs polítıco nº 46 colombianos66. Ese año, por primera vez, Colom- diálogo y negociación antes analizados. Luego, las bia tuvo un superávit en la balanza comercial con declaraciones de José Vicente Rangel tan pronto Venezuela. Luego el comercio creció pese a la se posesionó, en el sentido de que por ser vitales, crisis de la relación y a las trabas gubernamenta- estratégicos e históricos los derechos de Venezue- les. Esto puede ser un fenómeno transitorio pues la en el Golfo, su cancillería no haría ninguna el componente intraindustrial, que le daba mayor concesión, generaron desconcierto en Bogotá67. [130] calidad a los intercambios binacionales, ha empe- El desconcierto se trasformó en preocupación con zado a retroceder. Además, la inseguridad genera- la propuesta que Chávez puso a consideración de da por el conflicto colombiano y la inestabilidad la ANC y que podía tener múltiples interpretacio- política venezolana, así como por la situación nes: “La República Bolivariana de Venezuela con- conflictiva de la relación, desestimulan la inver- sidera nulos los tratados, laudos arbitrales, pactos sión y el interés de los empresarios de ambos paí- o concesiones que puedan desconocer, lesionar o ses, que le habían apostado al mediano y largo disminuir su soberanía e integridad territorial”68. plazo de la integración. Lo finalmente acordado se parece a lo establecido Por este mal manejo de un problema social y en la Constitución colombiana, que además per- económico se perdió una oportunidad para avanzar mite un acercamiento entre autoridades locales en una mejor distribución de los beneficios genera- fronterizas y la celebración directa de acuerdos. dos por el entrecruzamiento de las dos economías y Esto último fue discutido en la ANC venezolana y 63 “Se crece lío con Venezuela”. En: El Espectador. 12 de julio de 1999; “La Comunidad Andina debe solucionar impase”. En: El Espectador. 12 de julio de 1999. 64 Luego se adoptó el decreto 36742 del 14 de julio de 1999; “Tendríamos que ir en tanques a Bogotá”. En: El Espectador. 14 de julio de 1999; “Venezuela busca mantener transbordo fronterizo con Colombia. En: El Espectador. 8 de agosto de 2000; “Acatar el fallo del tribunal andino exige Colombia a Venezuela”. En: El Espectador. 18 de agosto de 2000; “Transportistas venezolanos piden demandar a Colombia ante la CAN”. En: El Espectador. 18 de agosto de 2000; “Venezuela mantendrá transbordo”. En: El Espectador. 4 de octubre de 2000, p. 3-B; “Colombia da a Venezuela 6 meses de plazo para solucionar el transbordo”. En: El Tiempo. 11 de noviembre de 2000. 65 Así, de US$2.500 millones que se registraron en 1998, el comercio binacional bajó a US$1.720 millones según datos de la Cámara de Comercio e Integración Colombo-Venezolana. 66 Las restricciones se impusieron contra la leche en polvo, la papa y la carne de res; “Venezuela anuncia protección al agro”. En: El Espectador. 23 de abril de 1999, p. 8-B. 67 “Política exterior de Venezuela”. En: El Espectador. 2 de febrero de 1999. 68 “Colombia, ¿en la mira de Chávez?”. En: El Espectador. 7 de agosto de 1999.
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    coyuntura finalmente rechazado, loque generó el temor en capitales, lo que en el lenguaje diplomático mues- la frontera a que se la siguiera mirando como un tra el deterioro de la relación, previo a un rompi- problema de seguridad nacional que debe ser miento. Según los medios, se llegó incluso a manejado por el Estado central y las fuerzas mili- realizar algunas escaramuzas militares en la Guaji- tares. Más tarde, vino el temor de Caracas a que el ra71, un escenario fronterizo que ha sido y continúa Plan Colombia introdujera un desbalance militar siendo de estrecha convivencia entre sus poblado- en su contra, lo que aunque fue desestimado por res, los Wayúu, que por lo demás se reivindican una diversos sectores en ambos lados, expresaba la nación única por encima de los dos estados. Las desconfianza latente en la capacidad de uno de únicas reuniones oficiales que se realizaron entre amenazar al otro. los dos países, en 1999, fueron la de los vice- Ante el riesgo de que las relaciones –ya bas- ministros Jorge Valero y Clemencia Forero en Bo- tante complicadas– se “regolfizaran”, lo que po- gotá, la del embajador venezolano en Colombia dría agregarle ingredientes explosivos a la citado a la Cancillería de San Carlos y un fugaz situación, el Instituto de Estudios Fronterizos de encuentro entre Chávez y Rangel con el canciller Venezuela recomendó, sin ningún eco, recurrir a colombiano Guillermo Fernández de Soto, con la Corte de La Haya para que resolviera los asun- ocasión de la posesión de Mireya Moscoso como tos limítrofes pendientes entre los dos países69. presidenta de Panamá72. Pero ninguno de esos Posteriormente, el gobierno venezolano protestó eventos logró restablecer la confianza recíproca porque las fragatas Almirante Padilla y Cartagena indispensable para una fructuosa vecindad. Más análısıs polítıco nº 46 de Indias navegaban dentro de las millas náuticas bien, a las tendencias de la relación heredadas del de Colombia, pero muy cerca de Castilletes. Como pasado, se le agregaban ahora ingredientes explosi- en años anteriores, se presentaron denuncias de vos por la situación de cada país y por la ausencia autoridades de Tibú y La Gabarra, recogidas por de un manejo concertado. los medios de comunicación, acerca de sobrevuelos de aviones militares venezolanos Intento de reencuentro, retorno al distanciamiento sobre territorio colombiano70. y mezcla de las crisis internas [131] Las tensiones fueron, pues, incrementándose Desde el año 2000 se hizo sentir la presión en por los efectos del conflicto colombiano y la postu- ambos países por un restablecimiento de los cana- ra del gobierno venezolano al respecto, por los les de diálogo, capaz de evitar que los efectos de la problemas comerciales y por los temores y coyuntura crítica de cada país le agregaran ingre- desconfianzas sobre el diferendo. Las continuas dientes explosivos al vecino y a la relación recriminaciones mutuas entre Caracas y Bogotá binacional. Señales de esa necesidad de reencuentro fueron subiendo de tono en sus declaraciones a los la dieron los mismos gobiernos, y presiones en esa medios y escalando sus divergencias. Al mismo dirección ejercieron diversos sectores. tiempo, se suspendieron las reuniones presidencia- Por una parte, el gobierno colombiano insistió les, de cancilleres, de comisionados presidenciales, en la reactivación de las comisiones presidenciales. de militares, de funcionarios y de técnicos, que se Chávez cambió su denuncia por términos com- habían establecido para el buen manejo de la prensivos hacia el Plan Colombia73. El canciller vecindad. Se llegó incluso a llamar dos veces al Rangel explicó, una y otra vez, el sentido de las embajador de Venezuela en Bogotá, y una a su declaraciones de Chávez y de sus propias interven- homólogo colombiano en Caracas, a retornar a sus ciones. Antes se habían cambiado los embajadores. 69 “Temor a la regolfización”. En: El Espectador. 8 de mayo de 2000. 70 “Helicópteros aterrizaron en Manaure”. En: El Espectador. 26 de marzo de 2000; “Venezuela niega incursión”. En: El Espectador. 28 de marzo de 2000; “Venezuela llama a Colombia a probar incursión fronteriza”. En: El Tiempo.17 de octubre de 2000, p. 4-A. 71 “La mano de Chávez”. En: Cambio. 20 de noviembre de 2000. 72 “Venezuela pide cumbre de presidentes”. En: El Espectador. 31 de agosto de 1999. 73 No obstante la férrea oposición manifestada hasta entonces, hacia mediados de 2000 Chávez declaró que su gobierno contribuiría con la realización del Plan Colombia dado que “no está dirigido a vietnamizar el conflicto armado de Colombia, lo ha explicado el gobierno colombiano. Creo que estamos en presencia de gobiernos que asumen esto con seriedad, esos helicópteros no van a utilizarse en la dirección belicista”. “Presidente Chávez defiende Plan Colombia”. En: El Tiempo. 2 de agosto de 2000.
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    Bula buscó enCaracas acercamientos con diversos Luego, Fox visitó Bogotá antes de su viaje a Caracas sectores. Chaderton se integró al grupo de países a la cumbre presidencial del G-3 para salir conjun- amigos, en los diálogos con las FARC y con el ELN; tamente con su homólogo colombiano hacia Vene- y se llegó a pensar, que ese canal era más apropia- zuela, y repitió una y otra vez que lo que pasaba do que los diálogos unilaterales, y que podría ser con la relación entre los dos países le incumbía de aprovechado para resolver situaciones fronterizas o manera directa a su gobierno. humanitarias. Por otra parte, los empresarios, a El reencuentro comenzó lentamente con los través de las cámaras de comercio de ambos países, albores del nuevo siglo. Así, en febrero de 2000, hablaron de la necesidad de llegar a unos acuerdos se produjo una reunión de vicecancilleres y el mínimos dado que un país es socio fundamental aplazado encuentro de los dos cancilleres en del otro y la integración binacional genera empleo Guasdualito, población fronteriza venezolana, y crecimiento en los dos países, procesos indispen- acompañados por los ministros de Defensa, Inte- sables para salir de la coyuntura recesiva en que rior, Educación y Cultura, quienes realizaron se- ambos se encontraban. El Grupo Académico Co- siones simultáneas de trabajo. Además de revisar lombia-Venezuela, con el resultado de su estudio los nuevos integrantes de las comisiones presiden- binacional, pidió detener la recriminación mutua ciales76, establecer el calendario de actividades de para que la coyuntura crítica no echara atrás el cada una y recibir el trabajo realizado por el Gru- entrecruzamiento de las economías y los mecanis- po Académico binacional, los cancilleres prepara- mos de manejo concertado de la compleja agenda ron el encuentro presidencial en Santa Marta y la análısıs polítıco nº 46 bilateral, propuso formas conjuntas de actuación posterior visita oficial de Pastrana a Venezuela. internacional y de inserción en el mundo globa- Igualmente, señalaron la importancia de reactivar lizado, e incrementar lazos de muy diverso orden también la comisión mixta de demarcación de la que ayudaran a superar la mutua desconfianza. frontera, la comisión de cuencas hidrográficas, los Artistas de ambos lados se asociaron para mostrar grupos de trabajo sobre los ríos Arauca, Cata- que son más los lazos que unen a los dos países que tumbo y Charapilla-Paraguachón. Destacaron, así [132] las cuestiones que los separan, y emprendieron mismo, la necesidad de revivir la cooperación iniciativas binacionales como el Proyecto Mapa, militar, para lo cual citaron a reunión a los minis- que generó un proceso creativo de hondo sentido tros de Defensa, del 3 al 5 de abril de 2000, en integracionista al que vincularon a centenares de Cartagena77. pintores y pobladores de regiones fronterizas. Al Un mes después se volvieron a encontrar los reencuentro también ayudó el interés mexicano en cancilleres, y se reunieron también en Caracas los la reactivación del Grupo de los Tres (G-3), del que ministros del Transporte para analizar el proble- hacen parte México, Venezuela y Colombia74. De ma del transbordo. Igualmente, delegados de los hecho, desde su posesión, Vicente Fox y su canci- gobiernos, bajo el auspicio de una fundación ller Jorge Castañeda propiciaron un reacerca- japonesa, firmaron en marzo de 2000 un convenio miento de los dos países que se encontraban en para recuperar la navegabilidad de los ríos comu- uno de los momentos más tensos de su relación75. nes78. Los avances de las reuniones parecían tan 74 Ramírez, Socorro. “El G-3: una reactivación anunciada”. En: Anuario de la integración regional en el Gran Caribe. No. 3. Caracas: Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES) - Instituto Venezolano de Estudios Sociales y Políticos (Invesp) - Centro de Investigaciones de Economía Internacional - Nueva Sociedad, 2002. 75 Mauricio Vargas, “A calzón quitao”. Cambio. 5 de noviembre de 2001, pp. 36-39. 76 Las comisiones negociadoras serían presididas en Venezuela por el vicepresidente Isaías Rodríguez y en Colombia continuó el empresario Pedro Gómez Barrero. Las de vecindad sería presididas por el académico venezolano Kaldone Nwelhed y por el empresario y presidente de Noel, Carlos Mario Giraldo. 77 “Reviven las comisiones bilaterales”. En: El Espectador. 1 de abril de 2000. 78 De ponerse en marcha el convenio, ríos como el Meta, cuyo cauce desemboca en el Orinoco y define parte de la frontera natural entre los dos países, podrían ser aprovechados para articular proyectos binacionales de mutuo beneficio. Para Colombia podría servir de vía de transporte hacia Venezuela y al mercado internacional de productos como el carbón y el coque de Boyacá, y los cárnicos de Villavicencio. Para Venezuela podría ser la salida hacia el Pacífico de productos como el aceite de palma y los siderúrgicos; Lanzetta, Mónica. “Integración y oportunidades para la paz”. En: El Espectador. 24 marzo de 2000.
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    coyuntura sólidos que leabrieron espacio al encuentro más que, en 2001, realizaron tres reuniones. La prime- importante, el de Pastrana y Chávez, el 4 de mayo ra, en febrero, en la Colonia Tovar, la cual per- de 2000 en Santa Marta. El evento fue tan produc- mitió retomar el camino dejado 28 meses atrás, tivo que los dos presidentes redefinieron la agen- luego de la suspensión de sus reuniones en octu- da de las comisiones presidenciales y acordaron bre de 1998. La siguiente, en marzo en Santa ponerlas en marcha un mes después, reactivaron Marta, que permitió reestructurar la agenda con la Combifron como instancia de coordinación de los temas que venían acumulados de tiempo atrás. la seguridad fronteriza, y precisaron, con la mi- La tercera, en septiembre en Puerto Ayacucho, sión de empresarios, una agenda de reuniones permitió combinar los asuntos de la frontera co- trimestrales con el ánimo de fortalecer el inter- mún con los de la integración binacional y regio- cambio comercial79. Aunque en 2001, Chávez y nal82. Pero, la siguiente reunión, prevista desde Pastrana se encontrarían en varias ocasiones –el febrero de 2002 en Riohacha, a mediados de este 24 de marzo en Puerto Ordaz, el 8 de abril en año aún no se ha realizado. Lo mismo ocurrió con Cartagena para acordar una acción conjunta para la reactivación, en el año 2001, de las comisiones la prórroga e inclusión de Venezuela en las prefe- negociadoras. Y, nuevamente, el distanciamiento rencias comerciales norteamericanas, la semana entre los gobiernos volvió a primar. siguiente en Quebec en la cumbre del ALCA, el 9 El año 2002 arrancó con malos augurios. A de mayo en Bogotá–, su reencuentro era frágil finales de enero, periodistas venezolanas hicieron pues mucho de lo acordado, o no avanzaba o público un memorando del 10 de agosto de 1999 análısıs polítıco nº 46 retrocedía rápidamente mientras los problemas que esboza el “proyecto fronteras” y un video de un habían cogido ya gran ventaja. encuentro entre representantes de los cuatro com- La Combifron prevista para el 14 de septiem- ponentes de las fuerzas armadas venezolanas con bre de 2000 con el fin de analizar los alcances del las FARC, ocurrido el 6 de julio de 2000. El proyec- Plan Colombia fue aplazada cuando ya estaban en to había sido elaborado y firmado por el capitán de Caracas buena parte de los delegados de Bogotá80. navío Ramón Rodríguez Chacín, golpista del 27 de Luego, en noviembre de 2000, el comandante de noviembre de 1992 y ex jefe de inteligencia, quien [133] la Guardia Nacional, general Gerardo Briceño, había sido señalado por la prensa como el contacto canceló un encuentro con el director de la Poli- con las FARC y el ELN. El memorado era el pro- cía, general Luis Ernesto Gilibert81. A pesar de las ducto de los encuentros entre militares venezola- versiones contradictorias sobre estos aplazamien- nos y guerrilleros colombianos cuando las tos, lo claro es que en un momento crítico se diferencias entre los gobiernos de Pastrana y desmontaron mecanismos esenciales para la ve- Chávez tomaron forma en 1999, y establecía un cindad. compromiso mutuo en temas que rebasaban el La reactivación de las Copaf se demoró ocho simple manejo de problemas fronterizos y humani- meses, aunque arrancó con entusiasmo con nue- tarios83. En la grabación, un guerrillero se quejaba vos miembros y con nuevo nombre. Ahora se lla- del mal trato a campesinos colombianos por parte marían Comisiones Presidenciales de Integración de la Guardia Nacional, a la que acusa de colaborar y Asuntos Fronterizos (Copiaf) al adicionar a las con los paramilitares, y señalaba que, por el contra- temáticas fronterizas a cargo, la integración regio- rio, con el ejército venezolano sostenían buenas nal. Fue tal el dinamismo con el que arrancaron relaciones, y que gracias al apoyo que les brindaba, 79 Lanzetta, Mónica. “Bienvenida la cumbre”. En: El Espectador. 28 de abril del 2000; “Cumbre para la distensión”. En: El Tiempo. 30 de abril de 2000; Rojas Rodríguez, Leonardo. “Nuevo aire en las relaciones Colombia- Venezuela”. En: El Espectador. 7 de mayo de 2000. 80 “Tapias suspende viaje a Venezuela”. En: El Tiempo. 29 de septiembre de 2000, pp. 1-4. 81 “La distancia entre los dos...”. En: Cambio. 27 de noviembre de 2000, pp. 42-44. 82 Ramírez, Socorro. “Nueva etapa de la Copiaf”. En: Boletín de la Copiaf. No. 3, Caracas, 2001. 83 El memorando señala que el propósito es “disminuir en el corto plazo y erradicar en el mediano plazo los secuestros y cobro de vacunas en la zona fronteriza”. La guerrilla se compromete con Venezuela, entre otros, a “no entrenar militantes nacionales venezolanos sin consentimiento del Gobierno” y a “no conducir operaciones” en sus territorios. Como contraprestación, Venezuela apoyaría a los subversivos con “medicamentos especiales”, venta de petróleo, asilo y tránsito, registro y contratación de empresas, en el área bancaria (Banco de los Pobres), agropecuaria, construcción de vivienda y salud”; El Nacional. 1 de febrero de 2002.
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    su grupo, muchasveces, podía acceder a alimen- reparos86– los nexos con grupos como las FARC y tos84. El hecho de que la entrega de estas pruebas el ELN, que están en la lista de terroristas, conlle- se hiciera justo el día en que Rodríguez Chacín vaban sanciones para quien los tolerara o ejecuta- tomaba posesión como ministro del Interior y de ra. En Venezuela, diversos militares venezolanos Justicia era una manera, de parte de la oposición fueron expresando su desacuerdo con la tesis de venezolana, de cuestionarle su papel y de poner de neutralidad y el entendimiento con las guerrillas, presente que la actitud de Chávez frente al conflic- o corroborando las denuncias de militares colom- to colombiano contribuía a la polarización interna bianos al respecto87. En Colombia, los candidatos de Venezuela y resquebrajaba las fuerzas armadas a la presidencia calificaron los hechos como inde- venezolanas. bida intromisión en el conflicto88. Luego, un En esta ocasión, la reacción del gobierno co- oficial del ejército colombiano denunció que la lombiano pareció haber aprendido la lección de guerrilla se refugiaba en suelo venezolano para 1999, y en lugar de salir a reaccionar a través de desde allí atacar. El Tiempo envió reporteros a la los medios sobre el video y el memorando, tomó zona y mostró campamentos de las FARC en terri- una actitud más cautelosa. El canciller Fernández torio venezolano. El Espectador habló de Ticoporo, de Soto señaló que es natural que ocurran dentro una reserva natural convertida en refugio de gue- de un proceso de paz gestiones humanitarias, con rrilleros y agregó: autorización y conocimiento del gobierno de Colombia, dentro de los parámetros de transpa- Video, memorando y avioneta con contrabando de análısıs polítıco nº 46 rencia que se le han solicitado a todos los países armas no aparecen como situaciones aisladas, sino de la comunidad internacional. Agregó que Vene- como la afirmación de la existencia de una estrate- zuela había realizado varias acciones humani- gia política, militar y económica del presidente tarias, que habían sido no sólo informadas al Chávez. A la vez que Chávez encuentra en las FARC gobierno colombiano sino coordinadas con éste, y un aliado para sus ideas políticas, promueve una por tanto esperaba que en esta ocasión se hubiera estrategia de seguridad nacional, aplicada tanto al [134] hecho de esa manera. Poco después, el canciller ámbito de su vital infraestructura petrolera como de venezolano, Luis Alfonso Dávila, reconoció que su protección geopolítica de sus intereses89. país no había solicitado permiso al gobierno co- lombiano para ese encuentro, porque “las relacio- En ese ambiente, de nuevo polarizado, vino el nes entre ambos países no estaban funcionando golpe del 11 de abril de 2002 contra el gobierno en ese momento”. Chávez también reconoció que democráticamente elegido de Venezuela. El anun- esa gestión se había hecho sin consulta del gobier- cio de la renuncia de Chávez formulado por el no colombiano, por lo que le pidió excusas, y general Lucas Rincón, el militar de más alta gra- minimizó el alcance del memorando85. duación que estaba muy cerca del presidente, y su El tema siguió prendiendo la hoguera. Las posterior confirmación por parte de un alto jerarca declaraciones de Estados Unidos fueron subiendo de la Iglesia, sumados al rechazo que suscitaba de tono por las diferencias con el Presidente vene- Chávez, contribuyeron a la confusa posición de zolano, y señalaron que con la cruzada antiterro- varios gobiernos. De ahí el “olvido” de los compro- rista –sobre la cual Chávez había expresado sus misos adquiridos el 11 de septiembre de 2001 en la 84 La explicación de lo ocurrido fue la siguiente. El general Rafael Román Betancourt, compañero de promoción de Hugo Chávez al mando del “Teatro de operaciones” No. 2, recibe una llamada del frente 33 de las FARC en la que se le informa de la detención de un venezolano a quien se le acusa de trabajar para los paramilitares colombianos, por lo que despacha una misión hacia el campamento guerrillero de Rubén Zamora. La misión, conformada por cuatro miembros de las fuerzas armadas, incluía helicópteros del ejército y la fuerza aérea, y sin conocimiento de Bogotá ingresó a territorio colombiano para reunirse con representantes guerrilleros y rescatar a un venezolano sospechoso de trabajar con los paramilitares. http:// www.el-nacional.com/Articulos, 1 de febrero de 2002. 85 “Video: el canciller explica incursión. Venezuela admite que no tenía autorización”. En: El Tiempo. 5 de febrero de 2002, pp. 1-6. 86 Colombia.com, 15 de febrero de 2002. 87 http://www.el-nacional.com/Articulos. 88 El Nuevo Herald. 4 de febrero de 2002. 89 “¿Zona de distensión en Venezuela?”. En: El Espectador. 3 de febrero de 2002, p. 8-A.
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    coyuntura Carta Democrática Interamericanasuscrita en el que acontecía, estimularon la polarización. Todos marco de la OEA, o de las cláusulas democráticas saludaron efusivamente la caída de Chávez, y salvo del ALCA y de la Comunidad Andina, para defen- el caso de Caracol radio, cuyo corresponsal se der a gobernantes electos contra intentos de usur- encontraba en el Palacio de Miraflores durante las pación del poder. A la confusa posición de los horas en las que se restableció el poder legítimo, gobiernos contribuyó también el que, a medida los demás no dieron cuenta de lo que ocurría con que se internacionaliza la política doméstica, los las manifestaciones por el retorno del líder de- problemas internos son vividos en directo y en puesto. El resultado fue distorsión y manipulación tiempo real desde cualquier parte del mundo; la de la información. diplomacia debe reaccionar a la velocidad de los La reacción del gobierno y los medios de comu- medios, lo que no deja tiempo para sopesar las nicación de Bogotá fue seguida por el incidente que situaciones y genera declaraciones más emotivas se suscitó cuando el embajador Chaderton aludió –a que analíticas. Todo ello incide en la manera como punto de dejar su cargo en Bogotá para asumir la se desarrollan los eventos y le agregan dimensiones cancillería venezolana– a unas listas con los colom- conflictivas a los problemas en cuestión. bianos que habían apoyado el golpe. Luego vino el En el gobierno colombiano pudo más el inme- asilo de Carmona en la embajada de Colombia en diatismo del distanciamiento con el gobernante Caracas, lo que fue señalado por sectores del gobier- que la defensa de la legitimidad institucional, así no de Chávez como colaboración de Pastrana con la encarne opciones políticas diferentes. La canciller oposición venezolana. Para la decisión del asilo, en análısıs polítıco nº 46 encargada se apresuró a dar un tácito reconoci- Bogotá pesaron dos argumentos básicos: la posición miento al nuevo gobierno cuando recordó la bue- histórica de Colombia sobre el tema, que ha sido na historia de relaciones que Carmona había defendida en casos como los de Haya de la Torre, tenido con Colombia en diversos momentos del Alan García y los chilenos refugiados luego del gol- proceso de integración regional. Los ministros de pe de Pinochet, y la presión ejercida por sectores de Hacienda y de Comercio Exterior, y un alto mando la oposición venezolana, con los cuales el gobierno de las fuerzas armadas, sin ser un asunto de su colombiano ha tenido coincidencias y viejas relacio- [135] competencia, fueron más lejos en la celebración. nes, quienes presionaban el asilo frente a la embaja- Contaron, sin duda, en estas reacciones la predo- da. La autorización de Caracas a la salida de minante postura reactiva de Bogotá frente al go- Carmona no fue la solución final del problema y, bierno de Chávez, y la exasperación con su más bien, le agregó un ingrediente al deterioro de la posición frente a las guerrillas colombianas, la relación en un ambiente de desconfianza mutua. incomprensión colombiana de la necesidad de Los episodios del primer semestre de 2002 acabaron cambio de las mayorías venezolanas, y la esperanza de sumir la relación binacional en una de las peores de retorno de un régimen con el que, si bien hubo situaciones. Costará trabajo volver a encontrar un dificultades, había más posibilidades de aproxima- equilibrio en el tenso clima existente. ción por hablar un lenguaje común. Ese apresura- miento pudo ser explicado por la confusión A LG U N A S C O N S I D E R A C I O N E S F I N A L E S generada debido a la anunciada renuncia. Pero la El contexto hemisférico e internacional de la situación se clarificó rápidamente tras el decreto de relación no puede ser más complejo. Mientras las Carmona por el cual liquidaba de un plumazo toda crisis se profundizan en cada país y se articulan la institucionalidad y las leyes, destituía gobernado- con repercusiones mutuas, los conflictos en cada res y alcaldes y perseguía a voceros del gobierno uno se han agudizado aumentando los costos de caído. En seguida apareció el resquebrajamiento una inserción muy difícil en el mundo globa- del grupo golpista y muchos de los más radicales lizado. Y en lugar de seguir en la perspectiva de antichavistas terminaron por temerle más a los años noventa, de acercamiento binacional Carmona y a su breve reinado, que al depuesto para buscar formas de inserción conjunta en ese presidente. Aún así, no se registra en la prensa una complejo panorama internacional, los mecanis- condena enfática del golpe por parte del gobierno mos binacionales han sido silenciados de nuevo, colombiano, a no ser a través de las declaraciones cuando podrían ayudar en la búsqueda del equili- hechas en el marco del Grupo de Río y de la OEA. brio y la confianza perdida. A buena parte de los medios de comunicación Del lado colombiano, el panorama es muy colombianos les ocurrió lo mismo que a los me- crítico. El Plan Colombia tiende a convertirse en dios venezolanos. Más que informar y analizar lo una estrategia para enfrentar a la guerrilla en el
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    marco de lacruzada antidrogas y antiterrorismo bían controlado política y económicamente el país, de Washington. Los enfrentamientos entre que se sienten amenazados y esperan que, por sus paramilitares y guerrillas se profundizan a costa intereses petroleros en Venezuela, Estados Unidos de la población civil. El ataque de las guerrillas a les ayude a sacar al gobernante, como intentó ha- la infraestructura, así como las presiones –a través cerlo con el golpe, el reconocimiento rápido a de amenazas, secuestros o asesinatos– a personas Carmona y la celebración prematura de la caída de elegidas mediante voto popular o a funcionarios Chávez. Cómo conciliar estos extremos es el reto públicos de numerosos municipios para que re- más difícil del momento, en el cual se muestra que, nuncien pretende, a la fuerza, tomar su lugar. pese a los anuncios de conciliación, no ha sido fácil Crece el énfasis en las salidas militar-represivas del que la oferta de diálogo y de respeto a la disidencia Estado para hacerle frente a la arremetida de la pueda hacerse realidad pues se combinan situacio- guerrilla. La sociedad colombiana se limita a re- nes socioeconómicas concretas con intereses políti- pudiar las acciones de la guerrilla, pero no tiene cos muy disímiles. Más bien se trata de un proceso capacidad para organizarse y desempeñar un en pleno desarrollo, inestable, difícil, peligroso. La papel central en la búsqueda de una real salida enorme fuerza de movilización que ha venido acu- negociada al conflicto. El Estado se erosiona pro- mulando la oposición por medio de nuevas organi- gresivamente como resultado de la corrupción y zaciones de escasa tradición política, aún no logra el clientelismo, de la dinámica del conflicto inter- tomar forma ni contribuye a salir de la nociva pola- no, de la presión de la guerrilla sobre su estructu- rización extrema. En la oposición han primado el análısıs polítıco nº 46 ra local y regional, y de la estrategia antidrogas inmediatismo y la desesperación, por lo que ha norteamericana. Todo ello reduce su capacidad buscado la caída de Chávez, pero no ha construido para atender las zonas de frontera, mientras los una alternativa consistente. Aprovechando esta vecinos reaccionan defensivamente o aprovechan circunstancia, algunos sectores políticos y empresa- la situación para sacar partido. Esto se traduce en riales antes reinantes han querido recuperar el debilitamiento mutuo, entrecruzamiento de sus poder, como se puso de presente en el golpe con- [136] crisis y mayor maleabilidad a las opciones norte- tra Chávez. Pero, en esa oportunidad, esos mismos americanas ante la ausencia de alternativas regio- sectores hicieron acopio de todos los desaciertos nales y contrapesos internacionales. políticos posibles, tantos que terminaron Del lado venezolano, la situación, sin tener el resquebrando la oposición e induciendo su rápida nivel de violencia que afecta a Colombia, sí entraña derrota. una creciente gravedad. El gobierno de Chávez es Siendo Antioquia el departamento colombiano cada vez más débil. Es cierto que cuenta con un más ligado a Venezuela –dado que son sector importante de población pobre, que salió a inversionistas y empresas “paisas” los que más han las calles dispuesta a luchar por su regreso, pero la invertido en el vecino país y se han establecido en unidad de su otra columna, la fuerza armada, pare- él, y los que, por tanto, le han apostado más fuer- ce haber quedado disminuida debido a fisuras temente a la integración binacional–, es de espe- internas. En medio de una notable precariedad de rar que el nuevo mandatario de Colombia, las estructuras estatales, de una aguda crisis econó- originario de esa región, tome en consideración mica y social –sube el desempleo, aumenta la infla- estos fuertes lazos que articulan los dos países, y ción y la devaluación, se estanca la economía–, la tenga una postura proactiva que ponga el entendi- sociedad venezolana se encuentra radicalmente miento y la cooperación por encima del conflicto dividida. De una parte, los excluidos de siempre y la discrepancia intergubernamental. El tempra- que ven en Chávez su redentor y se identifican con no nombramiento de su mano derecha en temas su persona y con su mensaje. Del otro, la clase internacionales como embajadora en Venezuela media en todos sus niveles, furiosamente puede ser signo de interés. Es de esperar que antichavista, porque se siente insultada por la retó- tanto en Colombia como en Venezuela se saquen rica del comandante, considera que las medidas conclusiones constructivas sobre lo acontecido en económicas del gobierno la afectan negativamente, estos últimos años. Y sobre todo, se renuncie asocia el proyecto bolivariano con las guerrillas definitivamente a hipótesis de conflicto del uno colombianas y con Fidel Castro –por eso salió a sobre el otro para reconstruir la confianza, resol- atacar la embajada cubana y a pedir la liquidación ver los diferendos y problemas acumulados, y para del acuerdo petrolero con la isla–, y le teme a las poder hacerle frente de manera conjunta al difícil represalias de Estados Unidos ante las actitudes de contexto hemisférico y al complejo mundo su gobierno. Están, además, los sectores que ha- globalizado.
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    debate Credo,necesidad y codicia: los alimentos de la guerra en círculos ac adémicos, centros de de pensamiento y, lo más importante, agencias de financiamiento internacional, se ha venido impo- niendo un tipo bastante particular de literatura en relación con las nuevas características que asumen las guerras civiles desatadas especialmen- te a partir del fin de la Guerra Fría. análısıs polítıco nº 46 Esas nuevas aproximaciones han abierto un intenso debate sobre los pesos diferenciales que las dimensiones sociales, políticas y económicas tienen en las posibilidades y dinámicas de las guerras civiles. Mientras que para los afiliados a la primera corriente la ideología –los credos políticos– los sentimientos de agravios, las per- [137] cepciones de la injusticia y la necesidad de inver- tir las condiciones sociales y políticas, para reivindicar los intereses de los sectores más po- bres, vejados y excluidos, son los elementos fun- Álvaro Camacho Guizado damentales; para los teóricos de la segunda, la Sociólogo, director del Centro de Estudios Socioculturales e Internacionales, CESO, “economía política”, la capacidad de acceso a Universidad de los Andes. recursos económicos que tienen los rebeldes determina sus posibilidades de organización y subsistencia. Para los primeros, domina el altruis- mo, para los segundos lo que verdaderamente cuenta es la codicia. En Colombia, como lo veremos más adelante, una creciente literatura tiende a cuestionar las explicaciones más “tradicionales” de la rebeldía guerrillera, aquellas que aún arguyen que ésta se basa en las consideraciones que hacen los rebel- des armados sobre la injusticia, la desigualdad, los agravios y las exclusiones sociales y políticas como los motores de su actividad militar. Bien sea por sus propias experiencias, bien por las de otros países en los que la rebelión armada ha triunfado, las guerrillas colombianas siguen considerando que la vía armada es la única posibilidad de con- frontar esas lacras históricas. La nueva literatura hace énfasis, en cambio, en el ánimo de lucro, el carácter de buscadores de rentas y de delincuentes económicos que son, o se han convertido, esas guerrillas. Los resortes políti-
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    cos han cedidoa estos apetitos de codicia, y esto surgen en situaciones en las que los ingresos del ha desdibujado las razones de su lucha. Estado disminuyen por el declive de la economía y Es esencial adentrarse en el debate, porque de la expansión del delito, la corrupción y la ineficacia; las posturas sobre el mismo se deducen actitudes y la violencia está cada vez más privatizada, como acciones políticas de la mayor importancia. Aun- consecuencia del creciente crimen organizado y la que es difícil pronunciarse en una u otra direc- aparición de grupos paramilitares, mientras la legiti- ción sin una mayor investigación empírica sobre midad política va desapareciendo2. las “verdaderas” motivaciones de los insurrectos, en este trabajo quiero plantear la hipótesis de que Su análisis sobre las contiendas de la antigua si bien la presencia y el uso de rentas ilegales, Yugoslavia muestra esa búsqueda de ventajas especialmente las ingentes sumas derivadas del particularistas por medios que escapan a la su- narcotráfico o los impuestos a las petroleras puesta naturaleza de las guerras anteriores, y en trasnacionales, tienden a teñir la actividad guerri- especial la compleja mezcla de economía y políti- llera de ánimo de lucro y codicia, y a desdibujar ca, en la que los objetivos de la primera tienden a sus propósitos iniciales, al menos entre algunos imponerse sobre los de la segunda3. sectores insurgentes, las motivaciones políticas Kaldor, sin embargo, no es la única autora que siguen dominando su acción, y de allí que consi- resalta la dimensión económica de las guerras derarlos como simples codiciosos impenitentes civiles y su vinculación con el delito organizado. conduce a distorsionar su imagen, a alejar las Entre los textos más influyentes en estas nuevas análısıs polítıco nº 46 posibilidades de encontrar salidas negociadas al perspectivas están los estudios realizados para el conflicto armado, y a proponer alternativas béli- Banco Mundial por Paul Collier4, para quien el cas y no políticas en la confrontación del principal análisis de los nuevos conflictos debe verse a la luz problema político del país. de la dicotomía entre descontento y codicia. En Volvamos al debate internacional: una de las síntesis, aunque los rebeldes deben construir un más importantes contribuciones ha sido el influ- discurso en el que la injusticia y la desigualdad [138] yente libro de Mary Kaldor1, para quien en el social imperantes son el resorte que mueve a la contexto de la globalización lo que se considera organización y al combate contra los opresores, la guerra, es decir, aquellas confrontaciones arma- realidad indica que con frecuencia se generan das entre estados en las que el propósito es fuertes hiatos entre el discurso y la realidad de la infligir la máxima violencia, ha devenido un motivación económica de los rebeldes. anacronismo. Hoy día esas confrontaciones son Según Collier, las narrativas de la injusticia y el mezclas de guerras, delito organizado y violacio- agravio no sólo son más legítimas para los propios nes masivas de los derechos humanos. La natura- luchadores: también lo son de cara a la opinión leza de esas confrontaciones se ve complicada pública internacional, que no apoyaría una simple por el desarrollo paralelo de una economía cri- guerra de saqueo que no estuviera presidida por minal informal que tiñe los objetivos de la con- principios altruistas. En efecto, la necesidad de tienda. En el centro de la dinámica están las legitimación nacional e internacional conduce a tensiones a que se ven sometidos los estados de la formulación de discursos que apelen a la solida- las sociedades en guerra: cuestionada su autori- ridad con la rebeldía. Pero, sostiene Collier, la dad a partir de su inserción en un mundo teoría económica señala otra cosa: según ésta, “la globalizado, y retada por las fuerzas que interna- motivación para los conflictos no tiene importan- mente lo cuestionan. En síntesis, las guerras cia: lo que importa es que la organización se pue- contemporáneas y posmodernas da sostener financieramente”5. 1 Kaldor, Mary. Las nuevas guerras. Violencia organizada en la era global. Barcelona: Tusquets, 2001. 2 Kaldor, Mary. Ob. cit., p. 20. 3 Esto no quiere decir que las guerras anteriores no tuvieran fundamentos económicos. Es preciso recordar que Lenin, basado en los trabajos de J. A. Hobson y de R. Hilferding, caracterizó a la Primera Guerra Mundial como una lucha imperialista por el reparto del mundo. Cfr. El imperialismo, fase superior del capitalismo. 4 Collier, Paul. “Doing Well out of War: An Economic Perspective”. En: Berdal, Mats y Malone, David M. (editores). Greed and Grievance. Economic Agendas in Civil Wars. Boulder y Londres: Lynne Rienner, 2000, pp. 91-111. Véase también: Collier, Paul. “Causas económicas de las guerras civiles y sus implicaciones para el diseño de políticas”. En: El Malpensante, No. 30, mayo-junio de 2001. 5 Collier, Paul. Ob. cit., 2001, p. 32.
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    debate Así, si bien en la base de los nuevos conflictos niveles de cobertura educativa, puesto que el alis- puede parecer alguna raíz asociada a un descon- tarse en una fuerza armada es una alternativa tento, que a su vez puede estar producido por realista para jóvenes que carecen de opciones de tensiones étnicas, por una intolerable desigualdad movilidad social ascendente. Además, los países económica, ausencia o limitaciones de derechos con más alto riesgo de rebelión se caracterizan políticos o la incompetencia gubernamental para por tener una población dispersa, difícilmente generar un desarrollo económico aceptable, la controlable por el gobierno central, y por haber clave de la sostenibilidad de la rebelión radica en experimentado conflictos armados previamente. la capacidad de los rebeldes de contar con recur- Ahora bien, aunque las guerras pueden ser sos económicos6. una manifestación de conflictos políticos, no es Collier sostiene que la teoría del descontento necesariamente cierto que éstos conduzcan a la falla por tres razones fundamentales: en primer guerra: lugar, porque la formación de ejércitos rebeldes se enfrenta con las dificultades propias de organi- Los analistas con frecuencia razonan retrospectiva- zación de la acción colectiva: la injusticia, la ven- mente a partir del discurso político que se produ- ganza y el alivio de los agravios son bienes ce en el curso del conflicto y deducen que la públicos, y por tanto susceptibles de que sobre guerra es la consecuencia de un conflicto político ellos opere la idea de los free riders, es decir, de particularmente intenso, a su vez basado en moti- quienes consideran que la lucha puede ser em- vos de descontento particularmente graves. Empe- análısıs polítıco nº 46 prendida por otros, de manera que los combatien- ro, la intensidad del descontento objetivo no tes potenciales pueden optar por no luchar, en predice una guerra civil. Muchas sociedades viven espera de que otros hagan el trabajo. intensos conflictos políticos durante mucho años En segundo lugar, porque los ejércitos rebeldes, sin que éstos se conviertan en guerras. El conflicto para ser exitosos, deben demostrar desde un prin- político es universal, en tanto que la guerra es cipio que pueden ser militarmente triunfantes, y escasa. Yo argumento que allí donde la rebelión esto requiere que sean de un tamaño adecuado; de resulta ser financieramente viable, habrá guerras. [139] lo contrario, los riesgos de derrota son tan altos Como parte del proceso de la guerra, la organiza- que actúan como disuasores. Se genera así un cír- ción rebelde tiene que generar el descontento de culo vicioso en el que tamaño, eficacia y perspecti- grupo, en aras de la efectividad militar. La genera- vas de triunfo se muerden las respectivas colas. ción del descontento grupal politiza la guerra. En En tercer lugar, antes de obtener justicia los conclusión, es la guerra la que produce el conflic- rebeldes deben luchar, pero nada asegura que un to político intenso, y no a la inversa8. triunfo militar produzca esa justicia deseada. Para un dirigente militar rebelde es más fácil prometer que luego cumplir7. Las probabilidades de que el L A S A LT E R N A T I VA S : I N J U S T I C I A , triunfo produzca un régimen similar al derrocado NECESIDAD Y REBELDÍA son tan altas, que difícilmente pueden ser convin- En Colombia esta nueva perspectiva econo- centes para quienes arriesgan sus vidas en una micista ha venido ganando adeptos, y es así como lucha incierta contra un enemigo superior. distinguidos investigadores y académicos se han Dados estos obstáculos, la tesis de la codicia se matriculado en la teoría de la codicia-depreda- abre camino: a partir del examen de una base de ción para caracterizar la acción de las organizacio- datos internacional, Collier establece que las con- nes guerrilleras. Boris Salazar, María del Pilar diciones más propicias para una rebelión sosteni- Castillo y Mauricio Rubio son ejemplos revelado- ble se dan en países que basan su economía en la res. Para los primeros, exportación de materias primas, puesto que éstas son fácilmente gravables tanto por los gobiernos no puede desconocerse, por supuesto, que el fenó- como por los insurgentes, que tienen una fuerte meno de la exclusión política, generado por el proporción de población joven, que constituye Frente Nacional, explica el surgimiento y prolifera- fuerza de trabajo militar, y que muestran bajos ción de las organizaciones armadas revolucionarias 6 Collier, Paul. Ob. cit., 2000. 7 Ídem., pp. 98-99. 8 Collier, Paul. Ob. cit., 2001, p. 43.
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    activas en lasdécadas del setenta y del ochenta. producir bienes y servicios suficientes para aliviar Pero la dimensión política y revolucionaria de esas la pobreza, de modo que ésta deja ser una condi- organizaciones actúa en el contexto más amplio de ción percibida como natural y se convierte en un una organización social en la que la depredación problema que podría ser resuelto. En estas cir- sistemática, el ejercicio de la violencia y la búsqueda cunstancias, la pobreza empieza a producir condi- de ventajas económicas prevalecen. Para decirlo de ciones de indignación que sustituyen a las de otra forma, no sólo la exclusión política explica el resignación. Y esta indignación será mayor cuanto surgimiento y consolidación de organizaciones más aumente el sufrimiento de los estratos bajos. armadas revolucionarias en las décadas del setenta y En segundo lugar, es preciso que la insatisfacción del ochenta. Hay una explicación más amplia y con con la situación de injusticia se expanda a las un mayor poder de cobertura: en general el contex- clases dominantes de manera que se dividan y sea to social favorecía la proliferación de los que esta- posible la formación de alianzas entre algunos ban organizados para la depredación y para la dominantes y los dominados. En tercer lugar, es imposición violenta, a costa del debilitamiento, y necesario que algunos de los miembros de las hasta la desaparición, de quienes no lo estaban9. clases dominantes sean percibidos como parásitos, cuya inutilidad en la producción de riqueza es Mauricio Rubio, a su turno, realiza un notable concebida como una violación del pacto social esfuerzo para negar la tesis de la distinción entre implícito. A ello debe agregarse que es preciso la delincuencia común y la política, para resaltar que las causas de la miseria y el sufrimiento ten- análısıs polítıco nº 46 que al fin y al cabo los delitos cometidos por unos gan culpables reconocibles: empleadores, grandes y otros delincuentes tienen los mismos impactos propietarios, altos funcionarios estatales, etc. En sociales, y que en su actividad militar, los guerrille- cuarto lugar, es indispensable la presencia y ac- ros no solamente cometen innumerables delitos ción de agitadores. Finalmente, en quinto lugar, contra la vida humana y contra la propiedad, sino es fundamental el desarrollo de espacios sociales y que sus ánimos rentísticos determinan en gran culturales que permitan que los dominados pue- [140] medida el tipo de prácticas a las que se dedican10. dan, al menos, experimentar condiciones de me- En conexión con este debate es importante joramiento de su situación. Esto quiere decir, resaltar que Barrington Moore, en su monumen- simplemente, que el régimen imperante debe tal trabajo sobre las bases sociales de la injusticia y permitir algunas expresiones alternativas a los la revuelta11, arguye que si una cultura hace del dominantes. En este sentido, los regímenes totali- sufrimiento un fin en sí mismo y todas las culturas tarios cierran las puertas a esos espacios y dificul- conciben ciertas formas de sufrimiento como tan la acción reivindicativa o de revuelta13. inherentemente dolorosas, se justifica que consi- De lo anterior se infiere que las percepciones deremos que la ausencia de dolor es debida a de las injusticias y el desarrollo del descontento alguna forma de anestesia moral o psicológica. tienen bases y prerrequisitos sociales, y dadas Desde este punto de vista, Moore propone que la ciertas condiciones, se pueden convertir en el aseveración de que no hay un espíritu indomable motor de la rebelión. Es claro, desde luego, que de revuelta adquiere un sentido diferente. Esto un grado elevado de conciencia popular sobre la quiere decir que en ciertas condiciones psicológi- situación es una condición necesaria pero no cas y sociológicas particulares, la anestesia puede suficiente para que la rebeldía tenga una expre- ser terriblemente efectiva12. sión en alguna forma de acción colectiva o de La superación de esta anestesia tiene, también, guerra. También es claro que si no hay condicio- unas bases sociales. En primer lugar, un rápido nes sociales y culturales para que se desarrollen crecimiento de la capacidad de la sociedad de percepciones sobre los orígenes sociales de la 9 Salazar, Boris y Castillo, María del Pilar. La hora de los dinosaurios. Conflicto y depredación en Colombia. Cali- Bogotá: Cidse-Cerec, 2001. 10 Rubio, Mauricio. Crimen e impunidad. Precisiones sobre la violencia. Bogotá: Tercer Mundo Editores - CEDE, 1999. 11 Moore, Barrington. Injustice, the Social Bases of Obedience and Revolt. Nueva York, White Plains: M. E. Sharpe, 1978. 12 Moore, Barrington. Ob. cit., p. 460. 13 Ídem., pp. 468 y ss.
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    debate miseria y sobrela existencia de responsables, y sin res, asesorados éstos, por oficiales del Pentágono y el desarrollo de organizaciones con liderazgo respaldados en su cometido por la gran prensa, los legítimo, las perspectivas de la rebeldía no tienen jefes de los dos partidos tradicionales, los latifun- mayores posibilidades de desarrollarse. De otra distas y los terratenientes. El generalato pensó que parte, el soporte financiero de la rebelión es sin tres semanas era tiempo más que suficiente para duda fundamental, y en esto la contribución de acabar con el grupo de 48 valientes campesinos y Collier es exacta. Pero la pregunta esencial, a la entregarle a los militaristas un parte de victoria. que trata de responder Moore, es si la ausencia de Los marquetalianos después de ser agredidos, deci- esos requisitos permite que la sostenibilidad eco- dieron en una asamblea levantarse en armas. Antes nómica de los rebeldes se convierta en la clave de de iniciarse la agresión contra Marquetalia, las su rebeldía. En otras palabras, la existencia de FARC hicieron distintos llamamientos públicos recursos es también condición necesaria pero no dirigidos al Congreso, a los jefes de los partidos suficiente para el desarrollo de la rebeldía. políticos, a las organizaciones sociales, a las perso- A la luz de estas consideraciones, examinemos nalidades civiles y militares, a la Iglesia católica algunas dimensiones del caso colombiano. Para colombiana, a las Naciones Unidas, a la Cruz Roja este propósito es importante recorrer algunos Internacional, a los intelectuales de Europa, entre hitos del desarrollo de las organizaciones insur- otros, para que contribuyeran a persuadir al Esta- gentes, y esto se debe hacer a partir de sus propias do y al Gobierno de Colombia sobre la conve- percepciones de la situación. Éstas, independien- niencia de darle solución pacífica y satisfactoria análısıs polítıco nº 46 temente de su exactitud, precisión y objetividad, a las justas peticiones de los marquetalianos reflejan la manera como han definido la situación amnistiados, sin necesidad de volver a recurrir a la de injusticias y agresiones de las que han sido confrontación armada. Pero se impuso, como víctimas, y esta definición en sí misma es una clave siempre, la intransigencia y la voracidad de los de su acción. Con ocasión de su 38 aniversario, las intereses mezquinos de la oligarquía gobernante a FARC emitieron un comunicado en el que recons- quien le pareció más barato no invertir cinco mi- truyeron sus primeros pasos y reiteraron lo que llones de pesos en la construcción de vías de pene- [141] han venido diciendo desde su inicio como fuerza tración, escuelas, puestos de salud y un centro de beligerante acerca de las razones de su lucha. Vale mercadeo para sus productos, sino liquidarlos la pena citar el documento in extenso: físicamente por medio de la fuerza, y con ello aho- gar en sangre el deseo de cambio de la mayoría de El 27 de mayo de 1964, hace 38 años surgieron las colombianos, para que el Estado continuara, sin FARC-EP como respuesta política, económica, obstáculo alguno, con su política de “tierra arrasa- social y armada a la agresión del Régimen político da” contra el pueblo, expropiando a los campesi- oligárquico del bipartidismo liberal-conservador, nos de las mejores tierras y entregando nuestras contra los marquetalianos, la que se extendió des- riquezas y soberanía a los más oscuros intereses del pués a todas las organizaciones populares. En 1964 capital transnacional, liderado por el Fondo Mone- el Estado colombiano comenzó con 16.000 hom- tario Internacional14. bres, la más grande operación militar de extermi- nio contra 46 hombres y dos mujeres bajo el Treinta años después los puntos de vista en mando del Comandante Manuel Marulanda Vélez, relación con su historia siguen siendo similares: el en Marquetalia. tema de los agravios de que han sido víctimas los Fue el Congreso de la Republica, influenciado colombianos a quienes dicen representar, conti- por Álvaro Gómez Hurtado, el que autorizó al núa inspirando su lucha reivindicativa. En res- Presidente Guillermo León Valencia agredir a puesta a una carta enviada por un grupo de Maquetalia, acusándola de ser una “República intelectuales y académicos a la Coordinadora IndependienteÓ, porque en ella se habían queda- Guerrillera Simón Bolívar en noviembre de 1992, do, gracias a la fertilidad de sus tierras, la mayoría en la que le reiteraba a la Coordinadora Guerrille- de los amnistiados. Contando para esta agresión ra Simón Bolívar que su lucha había sido legítima con el apoyo irrestricto de los altos mandos milita- en su origen, pero que los métodos utilizados, el 14 “38 años de FARC-EP. Documento de análisis de los voceros de las FARC-EP”. Anncol, 29 de mayo de 2002. Véase: Pizarro, Eduardo. Las FARC (1946-1966). De la autodefensa a la combinación de todas las formas de lucha. Bogotá: IEPRI -Tercer Mundo Editores, 1992.
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    secuestro, la extorsióny la vinculación con el los grandes empresarios extranjeros y nacionales; narcotráfico las habían hecho perdido su sentido los profesionales e intelectuales jóvenes demócratas original, la organización respondió que: se ven cercados y están en el dilema de entregarse a la clase dominante o perecer; los pequeños y media- Es importante destacar que la lucha guerrillera nos productores, tanto del campo como de la ciu- revolucionaria en Colombia, nació, se desarrolló y dad, ven arruinadas sus economías ante la cruel continúa creciendo como respuesta popular a la competencia y acaparamiento por parte del capital permanente violencia del Estado que impide a extranjero y de sus secuaces vende patrias; las rique- sangre y fuego la existencia de una oposición al zas de todo el pueblo colombiano son saqueadas Establecimiento. No ha sido, pues ni un fin ni un por los imperialistas norteamericanos (...) Pero objetivo. Ha sido simplemente un medio para re- nuestro pueblo que ha sentido sobre sus espaldas el sistir la agresión y luchar por la democracia y la látigo de la explotación, de la miseria, de la violen- dignidad (…) Las formas de lucha que ha escogi- cia, se levanta y está en pie de lucha. La lucha revo- do el pueblo colombiano para alcanzar un futuro lucionaria es el único camino de todo el pueblo digno no han sido de su libre elección. Se las han para derrotar el actual gobierno de engaño y de impuesto. No les han dejado opción15. violencia17. En el proceso de paz con el gobierno del Nótese cómo, a diferencia de las FARC, el ELN presidente Pastrana, las FARC han reiterado su hace más énfasis en la codicia de las clases domi- análısıs polítıco nº 46 discurso sobre sus orígenes y agravios, y en su nantes y sus efectos sobre las clases populares. plataforma política, que ha servido de base a la Aquí la noción de agravios cede su paso a la de eventual negociación, plantearon los términos injusticias sociales de las cuales es víctima el con- de sus reivindicaciones políticas y sociales, que junto del pueblo colombiano. A este respecto, se convirtieron en el fundamento de los diálo- vale la pena señalar cómo una observadora del gos con el gobierno16. conflicto colombiano, la politóloga Terry Karl, [142] A su turno, en el Manifiesto de Simacota, que coincide con esta posición y reconoce que, al le dio vida al ELN, esta organización expresó: contrario del argumento de la codicia y la vengan- za adelantado por Collier, en el caso colombiano La educación se encuentra en manos de negocian- es la codicia de las clases dominantes la que nutre tes que se enriquecen con la ignorancia en que los agravios, y cómo las motivaciones de los rebel- mantienen a nuestro pueblo; la tierra es explotada des siguen siendo relevantes en el presente18. por campesinos que no tienen dónde caerse muer- Estas narrativas de agravios e injusticias po- tos y que acaban sus vidas y las de sus familias en drían interpretarse, a la manera de Collier, como beneficio de las oligarquías que viven en las ciuda- un discurso justificatorio de motivaciones econó- des como reyes; los obreros trabajan por jornales de micas recónditas. Más aún, Collier acepta que los hambre sometidos a la miseria y la humillación de dirigentes de la rebelión pueden creer en el dis- 15 Carta del 2 de diciembre de 1992 de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar a los firmantes de la carta de noviembre del mismo año, policopiado. Entre los firmantes se destacaron Gabriel García Márquez, Fernando Botero y Antonio Caballero, quienes son los destinatarios de la carta. 16 En el acuerdo con la comisión negociadora del gobierno Pastrana se adoptaron los siguientes puntos: solución política negociada, protección de los derechos humanos como responsabilidad del Estado, política agraria integral, explotación y conservación de los recursos naturales, estructura económica y social, reformas a la justicia, lucha contra la corrupción y el narcotráfico, reforma política para la ampliación de la democracia, reformas del Estado, acuerdos sobre derecho internacional humanitario, fuerzas militares, relaciones internacionales y formalización de los acuerdos. Cfr. Corporación Observatorio para la Paz. Las verdaderas intenciones de las FARC. Bogotá: Intermedio Editores, 1999, pp. 267 y ss. Acerca del debate sobre lo negociable y no negociable en el caso colombiano, véase: Posada Carbó, Eduardo; Deas, Malcolm y Powell, Charles. La paz y sus principios. Bogotá: Alfaomega - Corporación Ideas para la Paz, 2002. 17 ELN, Manifiesto de Simacota, reproducido en Corporación Observatorio para la Paz. Las verdaderas intenciones del ELN. Bogotá: Intermedio Editores, 2001, pp. 45-46. 18 Comentarios al informe de Marc Chernick sobre Colombia, en Woodrow Wilson Center for International Scholars, International Peace Academy, The Economics of War. The Intersection of Need, Greed, and Creed. A Conference Report, Septiembre 10, 2001, p. 23.
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    debate curso, es decir,que éste no es un simple subterfu- miento. Pero, por otra parte, otros testimonios gio para esconder la codicia. Sin embargo, en señalan cómo la instrucción política es una prácti- nuestro caso, es difícil aceptar que un discurso ca constante, y de ello se podría inferir que los encubridor pueda sostenerse durante más de discursos y narrativas sí tienen alguna eficacia en treinta y cinco años sin que se desnuden sus do- la construcción de la visión del mundo y las razo- bleces y sin que en el interior de las organizacio- nes de la lucha entre los cuadros y militantes. nes surjan fuertes disensos en torno a una Ciertamente no contamos con bases empíricas supuesta desviación de los objetivos originales y su para afirmar cualquiera de las opciones, y proba- sustitución por una actividad simplemente econó- blemente lo mejor sea aceptar que puede haber mica predatoria. Las expresiones de los insurgen- tanto de lo uno como de lo otro. tes a lo largo de los diferentes procesos de Otra dimensión del reconocimiento de que la negociación muestran una fuerte consistencia de insurgencia armada no cuenta con una fuerte los discursos sobre sus temas originales como la base de apoyo popular, es que cualquiera que sea base de su razón de existir, así la rutinización de la la eficacia del discurso, ésta se reduce a la organi- guerra –con sus secuelas de degradación, excesos zación insurgente. Es posible que esto se deba y atrocidades– tienda a desdibujar las motivacio- justamente al carácter militar de la lucha, por nes originales. cuanto ésta por definición excluye a la mayoría de Cabe también la posibilidad de que el desarro- la población que no está en condiciones de tomar llo de la dinámica militar convierta a los grupos las armas; o también a que esa militarización lleva, análısıs polítıco nº 46 armados en fuerzas de ocupación y depredación como de hecho ha llevado, a la comisión de un en algunas de las regiones en donde actúan. No es número importante de intolerancias, excesos, de extrañar que las guerrillas sean proclives a errores y abusos, de los que la población resulta usurpar los intereses locales y a presentar los suyos víctima y que se convierte en enemiga o al menos propios como los de la población civil bajo su en actor neutral. control. En estas condiciones, es muy posible que Pero también la ineficacia del discurso puede los contenidos ideológicos se diluyan y se transfor- deberse a que una población que percibe el senti- [143] men en prácticas de dominación mediante las do de la injusticia y el sufrimiento, pero no en- cuales las poblaciones locales se convierten en cuentra vías de expresión organizada contra los rehenes y servidoras involuntarias de los alzados opresores, probablemente derive en opciones en armas. anárquicas, individualistas y apolíticas, o en un Es pertinente preguntarse, sin embargo, si el hiperdesarrollo de la delincuencia, organizada o discurso y la narrativa dominantes realmente pe- no. En un ensayo anterior sostuve la tesis de que netran en las mentes de los miembros de las orga- frente a los cierres para la acción colectiva nizaciones. Un argumento a favor de la idea de reivindicatoria, algunos sectores sociales pueden que se trata de un discurso de los dirigentes y no recurrir a prácticas como el rebusque, el de las bases, podrían ser justamente los orígenes clientelismo o la corrupción, en las que las opcio- sociales de éstas. Se podría suponer que una even- nes individuales dominan sobre las posibilidades tual distancia social y cultural entre unos dirigen- de organización, y que operan como artilugios tes relativamente educados y unas bases para percibir algunos beneficios individuales del campesinas empobrecidas y con limitaciones edu- mercado o del Estado19. El rebusque es una típica cativas, impediría a estas últimas estar en condi- fórmula que tiende a hacer desaparecer la respon- ciones de racionalizar y explicar las complejidades sabilidad del Estado en la garantía de los mecanis- de las injusticias sociales, a pesar de sus propias mos de supervivencia y reproducción social de condiciones de pobreza y de ser las principales quienes recurren a él. El clientelismo y la corrup- víctimas de las injusticias y los agravios. En este ción son, por el contrario, mecanismos mediante sentido, la militancia estaría más basada en el los cuales se busca obtener recursos del Estado engaño, la oferta de mejores niveles de ingreso o por vías privadas o ilegales. En ambas tendencias simplemente de la solución de problemas perso- se despoja al Estado de sus responsabilidades y se nales. Algunos testimonios de desertores podrían lo debilita en su legalidad. aportar bases para estos mecanismos de recluta- Éstos son típicos recursos a los que se puede 19 Camacho Guizado, Álvaro. “Democracia, exclusión social y construcción de lo público en Colombia”. En: Nueva Sociedad. No. 171, enero-febrero de 2001.
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    acudir en ausenciade los mecanismos de supera- una organización rebelde pueda financiar un ción de la anestesia que señala Moore. Si la legali- ejército son realmente excepcionales20. Este punto dad y el marco institucional son débiles y no es central, porque remite al tema fundamental de concitan adhesiones, y si el sistema político no la financiación de la rebelión. En efecto, ¿cuáles garantiza una amplia inclusión de la población en pueden ser las fuentes legítimas de recursos para el marco de decisiones y obtención de recursos, sostener un ejército rebelde, que no tiene una las opciones individuales y las prácticas ilegales opción similar a las del Estado? Si durante la vi- encuentran caminos expeditos. En tales condicio- gencia de la Guerra Fría era teóricamente posible nes, unirse a una lucha revolucionaria, que impli- obtenerlos de los países del Bloque Soviético, hoy ca privaciones, sacrificios y riesgos, no tiene mayor esa opción está totalmente descartada. ¿Cuáles sentido. Las ofertas de beneficios que pueden pueden ser, entonces, esas fuentes opcionales? La presentar las guerrillas no pueden competir con literatura contemporánea sobre el tema ha abun- estas otras opciones. Los insurgentes terminan, dado en la descripción de casos de fuerzas rebel- así, representándose solamente a sí mismos. des que recurren al comercio internacional de Finalmente, y como contraprestación, ¿qué se mercancías legales como diamantes, o ilegales, le puede pedir a una organización rebelde cuan- como heroína, cocaína o marihuana. Pero tam- do las propias cifras oficiales destacan los aplaza- bién pueden recurrir a prácticas internas como el mientos de las reformas sociales reclamadas por secuestro, la extorsión, el robo de recursos natura- ella desde hace más de tres décadas, cuando se les, los asaltos bancarios, etc. análısıs polítıco nº 46 hace evidente el creciente desarrollo de la des- Claramente estamos frente a dos opciones igualdad social, las dificultades del acceso de la diferenciables, sea que se trate de productos lega- mayoría de la población a bienes y servicios pro- les o ilegales, y sea que se actúe en mercados in- metidos por los dirigentes con insistente regulari- ternacionales o internos. Cuando se trata de dad? ¿Qué se puede argumentar frente a una bienes legales y mercados internacionales, los frustración histórica de generaciones? Más aún, rebeldes se ligan con compradores legales, a quie- [144] ¿cómo pedir un desarme de los insurgentes si se nes el comercio de estos bienes convierte en tienen experiencias recientes de exterminios de receptadores21, pero quienes no son objeto de militantes en tregua o en proceso de reinserción? castigo en sus respectivos países. En el segundo caso, los rebeldes de cualquier manera requieren CODICIA Y REBELDÍA las divisas necesarias para la adquisición de armas, Volvamos al tema de la codicia de Collier. Sea en cuyo caso también se enlazan con productores lo primero aceptar su noción de que las bases del legales en un comercio frecuentemente clandesti- conflicto no son las mismas de la guerra. El prime- no o disfrazado. El problema, así, es fundamental, ro, puede estar basado tanto en la percepción de puesto que de cualquier forma hay complicidades injusticias y agravios como en la ideología de los internacionales que nutren las confrontaciones rebeldes, para quienes las condiciones prevale- militares internas. Si las mercancías son ilegales, cientes en sus sociedades deben ser cambiadas. los insurgentes se enlazan con la delincuencia Otra cosa es, sin embargo, que el conflicto pueda internacional organizada, pero si son legales, lo transformarse en guerra, para lo cual la disponibi- hacen con comerciantes reconocidos: en ambos lidad de recursos financieros para los rebeldes es casos el comercio nutre la guerra. una clave ineludible. Aunque la lógica de la argu- Finalmente, otra opción es que se trate de mentación pueda ser correcta, quedan, no obstan- productos que son por sí mismos nocivos e ilega- te, algunos puntos que requieren mucha mayor les. Una cosa es el comercio ilícito de esmeraldas, elaboración. oro o diamantes, y otra el de heroína o cocaína. El primero de ellos es la discusión sobre el En el segundo caso, los rebeldes no sólo se ligan origen de los recursos necesarios para la guerra. con bandas de delito internacional organizado; Collier reconoce que los gobiernos siempre pue- también contribuyen a deteriorar condiciones de den financiar sus ejércitos mediante la imposición vida de sectores de la población consumidora. La de tributos y, por tanto, pueden guerrear unos magnitud del delito internacional es mucho ma- con otros. En cambio, las circunstancias para que yor, desde luego, y esto contribuye, más que algu- 20 Collier, Paul. Ob. cit., 2001, p. 30. 21 Reducidores, en el lenguaje colombiano.
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    debate nas acciones internasdelictivas de los rebeldes, a sería una forma de subsidio a productores y co- deslegitimarlos ante las comunidades nacional e merciantes, lo que constituye una forma de discri- internacional. minación positiva a favor de los narcotraficantes, En Colombia el ELN ha sido insistente en con- especialmente. El tema al que no hacen mayor siderar el narcotráfico como un delito de lesa alusión, y sobre el cual volveremos, es saber hasta humanidad, y ha negado sistemáticamente su qué punto estas consideraciones han pasado a un vinculación con traficantes. Ha preferido optar segundo lugar frente a la necesidad ineludible de por el secuestro (la retención, en su lenguaje) o la obtener recursos financieros crecientes para la extorsión (el impuesto revolucionario), que obvia- guerra; es decir, si las exigencias económicas supe- mente concibe como opciones menos deletéreas y ran la filantropía frente a los campesinos pobres por tanto más legítimas. Es una opción basada en de las zonas de producción. consideraciones políticas y éticas, al fin y al cabo. El segundo punto es la discusión necesaria En el Acuerdo de Puerta del Cielo, una de las sobre la destinación de los recursos por parte de tantas bases de negociación en las que se ha em- las organizaciones rebeldes. Una cosa es que los barcado el ELN, leemos que la organización insurgentes sean codiciosos, que tengan un ánimo de lucro y que hagan apropiaciones privadas de se compromete a suspender la retención o priva- los recursos obtenidos con el propósito de en- ción de la libertad de personas con propósitos riquecerse o disfrutar en forma individual o co- financieros, en la medida en que se resuelva por lectiva de los mismos, y otra es que éstos sean análısıs polítıco nº 46 otros medios la suficiente disponibilidad de recur- dedicados a fortalecerse en lo militar y lo estraté- sos del ELN, siempre que –mientras culmina el gico. Aunque ha habido suficiente información de proceso de paz con esta organización– no se incu- prensa para afirmar que se han dado no pocos rra en su debilitamiento estratégico22. casos de desertores codiciosos, no tenemos sufi- ciente información sobre su número y las razones Más aún, en el informe a la organización de de su deserción. Es posible, desde luego, que uno de los negociadores del ELN en las recien- exista un número apreciable de casos de este tipo, [145] tes conversaciones con el gobierno nacional en y en este sentido adquiere validez el argumento La Habana, se lee que luego de que el ELN de Rubio cuando señala que es un error imputar- exigiera una suma determinada para mantener le a la totalidad de los miembros de una organiza- a sus efectivos durante un período de tregua, las ción insurgente una clara motivación altruista24. partes no llegaron a un acuerdo: “Fuera de exis- Sin embargo, esta argumentación no puede con- tir diferencias en la cantidad de fuerza a cubrir vertir en regla ese comportamiento. y el monto necesario a cubrir per se (sic), existie- Otra línea aún es que las frecuentes acciones ron diferencias sobre el manejo y la autonomía predatorias, las intolerancias y los abusos que de los fondos”23. comenten agentes guerrilleros con la población Las FARC, en cambio, no han hecho una con- civil lleven a crecientes sectores de la población dena similar del narcotráfico, al que consideran civil a imputarles a las organizaciones guerrilleras un fenómeno social y económico propio de la fines de enriquecimiento. El secuestrar ciudada- miseria campesina, y que se resolverá eventual- nos que no forman parte de la élite económica mente cuando los productores puedan vivir de nacional, a medianos empresarios y propietarios otros productos legales. En el proceso de negocia- de tierras, el robo de vehículos y otras tantas prác- ciones con el gobierno han propuesto, sin embar- ticas abusivas y violentas contra ciudadanos iner- go, una actividad conjunta para experimentar con mes, da pie para que se construya esa idea, que la erradicación manual de los cultivos ilícitos, y tiende a generalizarse en la medida en que los para ello solicitaron el despeje de un municipio insurgentes actúan cada vez más frecuentemente adicional a los asignados en el proceso de nego- de manera predatoria. ciaciones, lo que no fue aceptado por el gobierno. Sin embargo, las perversiones observables no Al mismo tiempo, han argüido también que no pueden oscurecer el panorama general de la rebe- gravar la producción y exportación de la droga lión. En este sentido, y si se acepta que podemos 22 Acuerdo de Puerta del Cielo entre el ELN y la Comisión Nacional de Paz, Artículo 9. 23 “La paz exige grandeza”. 3 de junio de 2002 y “Rueda radial nacional”. 17 de mayo de 2002. (Coyuntura nacional e internacional, tregua integral bilateral). 24 Rubio, Mauricio. Ob. cit., pp. 114 y ss.
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    estar ante unatendencia a la criminalización de la la responsabilidad histórica de incrementar la lucha guerrillera, el aplazamiento de alternativas y delincuencia, facilitar el rebusque y la corrupción negociaciones políticas es el mejor combustible y, lo que es peor, obstaculizar una eventual con- para esta dinámica perversa. ciencia social de parte de los sectores más domi- Este último punto lleva a hacer énfasis en la nados y excluidos de la sociedad que los pudiera necesaria distinción entre los abusos militares y llevar a organizarse en acciones colectivas de rei- estratégicos y los económicos o predatorios, cuan- vindicación y cambio social. do éstos están al servicio del ánimo de lucro. La Un quinto punto tiene que ver con las estrate- voladura de puentes y torres de energía eléctrica, gias de ubicación territorial de las guerrillas. És- la toma y destrucción de pueblos, los secuestros tas, en efecto, han tendido a privilegiar las masivos, el uso de armas prohibidas, la ejecución regiones más dinámicas económicamente, en de civiles desarmados y otras violaciones del Dere- cuanto son la fuente privilegiada de recursos fi- cho Internacional Humanitario, que son objeto nancieros. Según Camilo Echandía, quien ha de condena universal, suscitan rechazos justi- seguido sistemáticamente el tema, las guerrillas ficados de las víctimas y son también objeto de buscan asentarse en municipios de campesinado condena. Estas acciones afectan, desde luego, al medio cafetero y no cafetero, de latifundio gana- conjunto de la población, producen desplaza- dero, de agricultura empresarial, de minifundio mientos masivos de gentes, descontento y miseria, andino deprimido o de estructura urbana25. Pero pero tienen que ser vistas como parte de una gue- de manera preferencial, las FARC especialmente, análısıs polítıco nº 46 rra, que no por ser irregular y degrada pierde su han buscado copar las regiones productoras de dimensión política. Cuando se trata de atracos, hoja de coca, en donde encuentran las mayores robos o asaltos que engrosan los bolsillos privados fuentes de excedentes líquidos fácilmente de sus autores se ha perdido esa dimensión. recolectables. En esas mismas regiones encuen- Esto justamente suscita el cuarto comentario: tran también una población joven, compuesta por la prolongación de la guerra, la intersección entre aventureros o campesinos locales, quienes se con- [146] las necesidades militares y la búsqueda de recur- vierten en los objetivos favoritos del reclutamiento sos financieros para alimentarla se han traducido voluntario o forzado. en una situación en la que es muy difícil distinguir La coexistencia geográfica de las FARC y los y separar la acción política rebelde del delito co- cultivos ilícitos ha dado pie a la teoría de la narco- mún organizado. De nuevo, una cosa es que los guerrilla, la cual ha servido para desacreditarlas y insurgentes cobren impuestos-vacunas a los secto- propiciarles una severa derrota internacional, al res más ricos del país, o que reclamen subsidios punto que analistas como Collier han llegado a de las multinacionales; otra es que en la adquisi- afirmar que las organizaciones rebeldes colombia- ción de ingresos se liguen con delincuentes no nas (de la extrema izquierda y la extrema derecha) políticos. El intercambio de secuestrados o la que surgieron basadas en los agravios (grievance- comercialización de drogas ilícitas no sólo son based organizations), hoy se han convertido en delitos en sí mismos: son mecanismos mediante baronazgos de la droga26. El ELN ha su turno ha los cuales los intereses de los rebeldes y los de los privilegiado las regiones productoras de petróleo, delincuentes no políticos se igualan y se comple- oro y carbón, donde también encuentra liquidez mentan. En este sentido puede afirmarse que una inmediata y población joven reclutable. de las grandes paradojas de la lucha guerrillera Estos patrones de ubicación territorial han colombiana es que si bien puede aceptarse que a incidido también en el estímulo a formas parale- los guerrilleros no los inspira la codicia, sí contri- las de violencia. A este respecto se han realizado buyen a despertarla o exacerbarla en otros: en los investigaciones en las que se muestra cómo los delincuentes comunes organizados. Así no lo incrementos en la criminalidad homicida en algu- reconozcan públicamente, a ellos les corresponde nos municipios se relaciona con la presencia de 25 Echandía, Camilo. “Expansión territorial de las guerrillas colombianas: geografía, economía y violencia”. En: Llorente, María Victoria y Deas, Malcolm (editores). Reconocer la guerra para construir la paz, Bogotá: CEREC- Uniandes-Norma, 1999. Véase también: “Evolución reciente del conflicto armado en Colombia: la guerrilla”. En Arocha, Jaime; Cubides, Fernando y Jimeno, Myriam (compiladores). Las violencias: inclusión creciente. Bogotá: Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia - Colección CES, 1998. 26 Collier, Paul. Ob. cit., 2000, p. 100.
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    debate organizaciones insurgentes; consu acción co- aunque no desechan el impuesto a los producto- rroen los aparatos de justicia y seguridad ciudada- res directos. De esta manera, la coca financia los na, y estimulan formas de delincuencia que son dos extremos de la guerra: coca para las FARC, de su conveniencia en tanto les permiten los inter- cocaína para los paramilitares. cambios ya mencionados27. Sin duda lo más importante en el desarrollo del paramilitarismo es el proceso de cambio que U N B A L A N C E : A G R AV I O S Y CO D I C I A se puede detectar en sus orientaciones políticas28. De nuevo, la investigación empírica sobre las En efecto, lo que empezó como una decisión de relaciones entre la codicia y el ánimo reivindicatorio defender a sangre y fuego la propiedad territorial, de injusticias de las guerrillas colombianas, vale e incluso el negocio de la cocaína, crecientemente decir, entre el ánimo de lucro y el afán justiciero, tiende a transformarse en un proceso de poli- requiere información más detallada. La complejidad tización. Es errático y contradictorio, desde luego, de nuestro conflicto armado es tal que las barreras en la medida en que su defensa de un orden so- entre las motivaciones egoístas y las altruistas son cial pasa por el ejercicio permanente del asesinato crecientemente tenues, y es innegable que este pro- y la masacre de poblaciones campesinas que son, ceso de indistinción deberá incrementarse con el en su supuesta teoría política, las víctimas directas paso del tiempo si no se afronta de manera decidida de la acción guerrillera. una política alternativa de paz y resolución de Pero independientemente de esta contradic- conflictos. El ejemplo del paramilitarismo sirve para ción, un seguimiento a las posiciones expresadas análısıs polítıco nº 46 ilustrar el punto. En efecto, ante la incapacidad por la cúpula paramilitar indican que cada día estatal de llevar a cabo una política eficaz de paz, afianzan más un discurso político, dibujado como varios sectores propietarios, en particular narco- una contradicción sistemática con las pretensiones traficantes convertidos en terratenientes, estimula- militares guerrilleras. No hay que olvidar, por otra ron y financiaron organizaciones armadas con el parte, que un número considerable de comandan- argumento de que era necesario poner fin a los tes del paramilitarismo son antiguos miembros de abusos guerrilleros. Lo que empezó como un siste- las guerrillas y del Ejército Nacional. Aunque el [147] ma relativamente concentrado en una región del tránsito de una organización a otra los puede ma- país y como una organización específica de defensa tricular en la categoría de mercenarios, es también de unos cuantos terratenientes, hoy se ha convertido muy probable que aporten a la nueva organización, en un ejército alternativo a las guerrillas, que además de informaciones sobre la naturaleza, orga- crecientemente logra una cobertura nacional. Pues nización, estrategias y tácticas guerrilleras, algunos bien, sus fuentes de financiación siguen cursos simi- principios políticos aprendidos durante sus anterio- lares a los de las guerrillas. Se asientan en zonas de res militancias. Si se supone que los guerrilleros y fuerte actividad económica, de concentración de la militares se inscribieron en esas organizaciones por propiedad agraria en grandes extensiones ganaderas un sentido de defensa de unos ideales o principios, y, en especial, de proliferación de cultivos ilícitos. El no es muy absurdo pensar que conserven algunos que en los casos de los grandes propietarios las con- de ellos, sólo que ahora planteados desde el otro tribuciones sean voluntarias o forzadas no cambia extremo del espectro político-ideológico. mucho las cosas: de cualquier manera, son aparatos El texto siguiente, publicado con ocasión de las militares que viven de los excedentes económicos recientes elecciones presidenciales, es una muestra locales. de cómo las Autodefensas Unidas de Colombia Carlos Castaño ha reiterado que si bien su perciben el proceso político colombiano: organización no ampara y cohonesta el narcotráfico, sus huestes sí se nutren de sus apor- Las AUC tienen una unidad política como ideolo- tes. A diferencia de las FARC, que se apropian de gía, pero en las AUC hay conservadores, noemistas los excedentes producidos por los campesinos (sic), uribistas o serpistas. Eso es democracia. No cultivadores, los paramilitares perciben los suyos vamos a hacer proselitismo por ningún candidato de los narcotraficantes propietarios de tierras, y respetamos las preferencias electorales de nues- 27 Echandía, Camilo. “Violencia y desarrollo en el municipio colombiano, 1990-1992”. En: DANE. Boletín de estadística, No. 476, 1995. Cfr. Rubio, Mauricio Ob. cit., pássim. 28 Véase Cubides, Fernando. “De lo privado y de lo público en la violencia colombiana: los paramilitares”. En: Arocha, Jaime; Cubides, Fernando y Jimeno, Myriam. Ob. cit.
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    tra base social.Mi propuesta es que haya una vota- que respecta a la dicotomía entre agravios y codi- ción masiva en Colombia, pero que cada quien cia. Que los paramilitares defiendan a los propie- vote por quien quiera29. tarios y al Estado y su legalidad, indica que no los inspira la simple codicia. Como se ha dicho en Y en el mismo sentido se ha expresado reitera- otras oportunidades, en este sentido los para- damente el máximo dirigente político de la orga- militares son el espejo de las guerrillas. Sus diferen- nización: cias se dan en otros terrenos; particularmente en el carácter y estilo de sus luchas: el optar por cometer Las Autodefensas Unidas de Colombia nos com- asesinatos colectivos y masacres contra poblaciones prometemos, por convicción, a respetar el libre civiles indefensas, el forzar el éxodo de campesi- ejercicio de la democracia en las elecciones presi- nos, el ejecutar las llamadas limpiezas sociales, los denciales del próximo domingo. Igualmente, invi- convierte en una fuerza muy diferente de las gue- tamos a todos los colombianos, particularmente a rrillas, ciertamente, pero no les da el carácter de los habitantes de las regiones donde las AUC ejer- codiciosos. Esto no significa, vale reiterarlo, que los cemos presencia social y política, y que gozan del paramilitares puedan hacer simple y llanamente derecho constitucional para ejercer el voto de una transición hacia lo político: el peso de su pasa- opinión, a que participen de este espectáculo de la do de asesinatos de civiles y su relación orgánica democracia depositando su voto por el candidato con los narcotraficantes es demasiado fuerte. Ten- o la candidata de su preferencia. drán que experimentar muchos más cambios antes análısıs polítıco nº 46 Las AUC, como organización armada, están de que puedan acceder al calificativo de delincuen- completamente al margen de la contienda electo- tes políticos. ral. No estamos unidos en torno a ningún candida- to en particular. Hay en nuestra organización GANADORES Y PERDEDORES serpistas, uribistas, noemicistas y otros con Garzón. Las guerras civiles infligen costos muy altos a una Nuestras tropas están exclusivamente atentas a economía. Estimo que en promedio durante las [148] brindar seguridad a los colombianos ante la ame- guerras civiles la economía como un todo declina naza proferida por las FARC y el ELN, quienes se cerca de 2,2 por ciento por año en relación con empeñan en impedir las elecciones. Este mismo su senda de crecimiento. Ésta parece ser una cifra mensaje hemos impartido directamente a todos y pequeña, pero implica que después de una déca- cada uno de nuestros comandantes quienes lo da de guerra una sociedad tendrá un ingreso 20 difunden en sus respectivas regiones. por ciento más bajo que lo que de otra manera Las AUC pedimos que se incremente la presen- tendría31. cia de observadores de la OEA en nuestras zonas de influencia y en todo el país, para que no quede Sin embargo, estas pérdidas para la sociedad la menor duda a la comunidad internacional de pueden ser ocasiones de lucro para algunos de sus nuestro respeto al libre desarrollo democrático de miembros. Según Collier, durante los períodos la próxima contienda electoral. bélicos las sociedades devienen menos Liderazgo y autoridad legítima sólo se adquie- predecibles, lo que estimula los comportamientos ren con el consenso que otorga la libre voluntad especulativos y oportunistas de quienes buscan la de un pueblo a su presidente. Es éste el mérito y la ganancia rápida y eficaz, sin que importen las gobernabilidad que puede alcanzar cualquiera de consideraciones sobre la buena o mala reputación los candidatos el próximo domingo. A ver si algún de los negociantes. En segundo lugar, en esos día conseguimos que el Estado nos ayude a dirimir períodos tiende a incrementarse la criminalidad. nuestros conflictos sin matarnos entre nosotros y Los estados reducen el gasto en policía, lo que despertarnos un día con ese Estado Social de Dere- genera mayor inseguridad, que se traduce en una cho, eso con lo que tanto soñamos30. mengua de negocios legítimos e inversiones a largo plazo: los financistas más alertas tratan de Ahora bien, no parece que se pueda hacer la volver líquidos sus activos y tienden a sacarlos del distinción entre guerrilleros y paramilitares en lo país, buscando con ello mayor seguridad y renta- 29 Entrevista a Carlos Castaño. El Espectador, 19 de mayo de 2002. 30 Carlos Castaño Gil, Dirección política AUC. Colombia, 20 de mayo de 2002. Véase también: Aranguren Molina, Mauricio. Mi confesión. Carlos Castaño revela sus secretos. Bogotá: Editorial Oveja Negra, 2001. 31 Collier, Paul. Ob. cit., 2000, p. 101.
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    debate bilidad. En tercerlugar, la guerra produce significa ingresos para los diferentes grupos arma- distorsiones y fallas en la información, lo que se dos. Aunque una porción de éstos se dedica a traduce en un debilitamiento de la competencia pagar salarios y al avituallamiento de los miem- que reduzca los márgenes de rentabilidad y bros, y en este sentido lo que sale de un bolsillo establezca equilibrios entre las partes. Los opor- pasa a otro, y por tanto no es un costo real, otra tunistas tenderán a dificultar la entrada de com- buena parte se gasta en la importación de arma- petidores, los mercados a ser más monopólicos, mento. Los traficantes de armas tienen una clien- y así los márgenes de ganancia se incrementan. tela creciente que no se pone en miramientos En cuarto lugar, los márgenes de apropiación respecto de los precios, ya que los recursos para de rentas y depredación en el mercado se ellos no tienen un costo alto. Los proveedores incrementan tanto para los rebeldes como para internacionales han encontrado en la demanda los funcionarios corruptos, ya que su acción pue- del Estado colombiano y de los alzados en armas de ser más clandestina. Intercambios de infor- una buena fuente de ingresos. En más de una mación sobre capitalistas secuestrables, venta de ocasión ha sido denunciado cómo una importante armas de dotación oficial, favorecimiento en faceta del Plan Colombia es la operación de un contratos de gasto público, establecimiento de mecanismo que parece reproducir la lógica de lo controles al transporte de mercancías y otros me- que el General Eisenhower llamó “el complejo canismos de obtención de ganancias extraordina- industrial-militar”, mediante el cual los grandes rias tienden a incrementarse en medio del productores de armas, los ex militares organiza- análısıs polítıco nº 46 desorden de la guerra32. dos en empresas mercenarias, entre otros, estimu- En nuestro caso, los perdedores con la guerra lan la guerra como fuente de ganancias34. somos los colombianos que debemos sufragar el 1,55% del PIB representado en el exceso del gasto U N I N T E N TO D E S Í N T E S I S militar, el gasto en salud, la pérdida de vidas aso- El balance, pues, es extraño y complejo: a mane- ciadas al conflicto, los ataques a la infraestructura, ra de síntesis, desearía plantear los siguientes pun- los desplazamientos forzados secuestros, robos y tos: en primer lugar, que las organizaciones [149] extorsiones33. Es claro que en el caso de los des- guerrilleras colombianas han surgido y se han desa- plazamientos, los secuestros, robos y extorsiones, rrollado a partir de percepciones de injusticias y más allá del sufrimiento o empobrecimiento de agravios representados en las agresiones perpetradas las víctimas, su dimensión económica se expresa contra el campesinado, la mala distribución de los en cambios en la propiedad, y en consecuencia recursos, la incapacidad estatal para proveer justicia no son costos para la sociedad. A estas cifras se y satisfacer las necesidades de los más pobres, la debe agregar lo que representa el descenso en la exclusión política y la ausencia de posibilidades de inversión extranjera y la fuga de capitales. A lo transformación social por vías no armadas. En se- anterior se debe sumar el gasto en seguridad, que gundo lugar, las necesidades de mantenimiento de Planeación Nacional estima en el 3,5% del PIB. los ejércitos rebeldes se traducen en la búsqueda de La verdadera dimensión de estas cifras se hace recursos financieros cuyos orígenes son ilegítimos, evidente cuando se considera que se trata de fon- lo que incrementa su carácter ilegal. En tercer lugar, dos que bien podrían ser invertidos en la resolu- puede darse una tendencia, al menos en algunos ción de las múltiples necesidades insatisfechas de sectores de esas organizaciones, a distorsionar los la población. propósitos de la búsqueda de recursos, y en conse- Los perdedores contrastan con los ganadores. cuencia a vaciar la ideología de transformación Los traficantes de drogas ilícitas han encontrado social y a desarrollar un ánimo de lucro y de codicia. en la protección de grupos armados un mecanis- He sostenido que, al menos por ahora, éste no es el mo para obtener ganancias extraordinarias a par- caso del grueso de las organizaciones guerrilleras, tir del cobro de primas de riesgo. Su aporte pero que podría desarrollarse si se cerraran más aún 32 Loc. cit. Véase también: Naylor, R.T. “From Cold war to Crime War: The Search for a New ‘National Security’ Threat”. En: Transnational Organized Crime. Vol. 1, No. 4, 1995, pp.37-56. 33 Castro, Manuel Fernando; Arabia, Jorge y Celis, Andrés Eduardo. “El conflicto armado: la estrategia económica de los principales actores y su incidencia en los costos de la violencia 1990-1998”. En: Planeación y desarrollo. Vol. XXX, No. 3. julio-septiembre de 1999, pp. 81 y ss. 34 Galbraith, John Kenneth. La anatomía del poder. Barcelona: Plaza y Janés, 1985.
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    las puertas auna negociación política. En cuarto que rompan todo vínculo con los intereses gremia- lugar, he sostenido que los paramilitares parecen les y clasistas que supuestamente defienden. En transitar del simple protector de propiedades y de quinto lugar, parece que no hay duda de que el narcotraficantes a unas organizaciones de la extre- conflicto armado colombiano ha tenido unos efec- ma derecha que defienden un orden social. Pero he tos que van más allá de las tragedias propias de cual- afirmado que ese paso no puede ser simple, y que quier guerra. Se trata de otros, bastante perversos, y para que ello sea posible es preciso no sólo que que consisten en que han facilitado y estimulado la sobre ellos opere la justicia por sus atrocidades, sino codicia de quienes se lucran con la guerra. análısıs polítıco nº 46 [150]
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    debate ¿Guerra civil en Colombia? estudios la de Eduardo Posada Carbó 1, es una de las últimas reacciones desde el mundo académico e intelectual sobre el cada vez más discutido tema del carácter del conflicto en Colombia. El autor comienza su opúsculo citando una pregunta apa- recida en un editorial de El Espectador2: “¿Por qué no somos capaces de ver la guerra civil que el análısıs polítıco nº 46 mundo entero sí ve en Colombia?”, interrogante hecho a propósito de un ensayo de mi autoría incluido en un libro del IEPRI publicado en aque- llos días3. Posada Carbó, dentro del propósito de “cues- tionar la validez del concepto de ‘guerra civil’ en su aplicación al conflicto colombiano”4, empren- [151] de un variopinto recorrido por posturas y autores vinculados al tema. Hay allí de todo: descompues- tos y adjetivantes calificativos sobre el uso de la noción, al estilo de “objetivamente incorrecto”, William Ramírez Tobón “políticamente perverso”, “grave torpeza intelec- Director del Instituto de Estudios Políticos y tual” o, en el mejor de los casos “manejo ligero”, Relaciones Internacionales, IEPRI, lanzados por Fernando Uricoechea, Eduardo Universidad Nacional de Colombia Pizarro y Fernando Cepeda Ulloa; alineamientos a favor del concepto como el de Tad Szulc para quien la de Colombia es “la guerra civil más larga y más brutal de Occidente, que se prolonga inter- mitentemente durante 160 años”; elaboraciones alternativas al concepto, tales como la de “guerra contra la sociedad civil” o “contra los civiles”, de Andrés Pastrana Arango y Hernando Gómez Buendía; construcciones más refinadas, venidas de ultramar, como la de sociedad rehén de los actores armados (societè prise en otage), ofrecida a la 1 Posada Carbó, Eduardo. ¿Guerra civil?. El lenguaje del conflicto en Colombia. Bogotá: Libros de Cambio – Alfaomega, 2001. 2 “Verdades para tener presentes”. En: El Espectador. 13 de septiembre de 2000. 3 Ramírez Tobón, William. “Violencia, guerra civil, contrato social”. En: Varios autores. Colombia cambio de siglo. Balances y perspectivas. Bogotá: IEPRI - Planeta, 2000. 4 Posada Carbó, Eduardo. Ob. cit., p. 38.
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    academia colombiana porlos recursivos académi- King, según el cual cualquier definición depende cos franceses. de criterios arbitrarios en un área donde, además, Al final del recorrido, sin embargo, Posada “ninguna guerra civil es totalmente interna”6. En Carbó concluye su cuestionador ejercicio con un los dos casos, sin embargo, las dificultades no desconcertante –por lo menguado– epílogo según impiden al primero definir como guerras civiles el cual se permite aceptar “tal vez”, que el conflic- “clásicas” la de los Treinta Años en Alemania, la to sea “civil” ya que “la confrontación es primor- secesionista de Estados Unidos, la revolucionaria dialmente interna”, pero, eso sí, a sabiendas de de España y la de la reacción antibolchevique en que ello “sirve más para confundir que para hacer Rusia; y al segundo, clasificar como guerras civiles precisiones sobre la naturaleza del conflicto co- cerca de 40 conflictos internos en el solo año de lombiano”5. 19977. Inutilidad de la teoría existente o arbitrariedad LA GUERRA CIVIL Y SUS INDEFINICIONES de los criterios abordados, lo cierto es que la ma- Es claro para quien recorra la literatura sobre yoría de los analistas que se acercan al tema termi- la naturaleza de los conflictos colectivos de la nan encerrados en una paradoja dentro de la cual humanidad, que desde el comienzo de las re- las negaciones sobre la viabilidad misma del con- flexiones sobre el particular ha prevalecido un cepto y sus esfuerzos por encontrar una construc- ambivalente surtido de definiciones sobre causas, ción positiva del mismo, no parece ser resuelto. fines, actores y tipologías de los antagonismos Hay, por supuesto, logros, cuando la crítica a las análısıs polítıco nº 46 bélicos. En el caso de la guerra civil no hay en la nociones heredadas sobre la guerra civil le abre actualidad una teoría orgánica y generalizable que paso a propuestas más flexibles para abordar con- dé cuenta de las diversas contiendas sino, más flictos que definitivamente no caben dentro de las bien, una caja de herramientas para construir certidumbres clásicas. Veamos algunos de ellos. nociones muy específicas sobre conflictos no cata- El primero podría ser la definición de guerra logables dentro del estricto campo internacional. manejada por el grupo de analistas hamburgueses [152] Pero tal hecho, por limitante que sea, no debe reunidos en torno de K. J. Gantzel, citada por hacernos desistir del amplio recurso experimental Peter Waldmann8, aplicable a las guerras posterio- acumulado por la historia del conflicto social res a la Segunda Guerra Mundial según las si- interno, ya que las mismas dificultades para aco- guientes características: a) conflictos violentos de tarlo según un prototipo de “guerra civil”, puede masas; b) presencia de dos o más fuerzas conten- estarnos sugiriendo la necesidad de emprender dientes, una de las cuales, sea ejército regular u caminos diferentes a los señalados por las escasas otra clase de tropa, está al servicio del gobierno; certidumbres alcanzadas. El primer punto de c) mínima organización centralizada de la lucha y partida en la nueva dirección sería, tal vez, el pres- los combatientes; d) las operaciones armadas no cindir de la búsqueda de “naturalezas” consustan- son ocasionales o espontáneas sino que obedecen ciales al fenómeno, según ese reflejo esencialista a planes enmarcados por una estrategia global. del pensamiento tradicional que tiende a subordi- El segundo sería el texto de Mary Kaldor9, que nar la identificación de un proceso a su mayor establece un nuevo marco argumental alrededor número de características invariables. de lo que ella considera un nuevo tipo de violen- Son muchas –y de ello da algunas pruebas cia organizada aparecida a partir de los años bibliográficas Posada Carbó– las dificultades para ochenta, “especialmente en África y Europa del definir qué es una “guerra civil”. El autor cita, Este”. Estas “nuevas guerras” tienen tres caracterís- demos dos ejemplos, a Hanz Magnus Enzens- ticas especiales. La primera es que destaca la berger para quien hasta el día de hoy “no existe renuncia al tradicional marco nacional e inter- una teoría útil sobre la guerra civil”, y a Charles nacional como referente obligado para definir su 5 Ídem 6 Ídem, pp. 8-9. 7 Ídem. 8 Waldmann, Peter. “Guerra civil: aproximación a un concepto difícil de formular”. En: Waldmann, Peter y Reinares, Fernando. Sociedades en guerra civil. Conflictos violentos de Europa y América Latina. Barcelona: Paidós,1999, p. 27. 9 Kaldor, Mary. Las nuevas guerras. La violencia organizada en la era global. Barcelona: Tusquets Editores, 2001.
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    debate condición de civiles,al establecer que pese a su mediados del siglo XX), mientras a las otras, las condición de locales, “incluyen miles de repercu- de comienzos y finales del mismo siglo XX, se les siones transnacionales” y hacen menos nítidas las baja, sin más consideraciones, las mayúsculas. En acostumbradas distinciones entre lo interno y lo tanto que el fenómeno se dio dentro de ciertos externo. La segunda, derivada de la anterior, es la parámetros de volumen e intensidad, el empaque interpretación de las “nuevas guerras” en el con- semántico mantuvo su tolerancia y sólo se usaron texto de la globalización, entendida ésta como “la algunos retoques más de estilo que de contenido intensificación de las interconexiones políticas, para actualizarlo (“conflicto violento o conflicto económicas, militares y culturales a escala mun- armado”, por ejemplo); los problemas y los inte- dial”. Y la tercera es que dichas contiendas impli- rrogantes empezaron cuando el significado em- can un “desdibujamiento de las fronteras y pezó a ser desbordado por la amplitud de la distinciones” entre tres aspectos: una violencia contienda, el número de actores, la escala de los tradicionalmente definida de acuerdo con los recursos técnicos y económicos, y la ferocidad de motivos políticos expresamente declarados por las confrontaciones. Ciertos interrogantes se vol- los grupos subversivos, el crimen organizado y vieron, entonces, ineludibles, hasta el punto de las violaciones a gran escala de los derechos perfilar cuestiones que así sea dentro del terreno humanos10. de las hipótesis permiten plantear dos preguntas: Otro aporte significativo para tratar de superar ¿Vive Colombia en la actualidad una guerra civil?; las indefiniciones respecto del fenómeno actual ¿que hay entre ese ayer turbulento del siglo XIX, análısıs polítıco nº 46 de las guerras civiles es el de Paul Collier11. En la mitad del XX y el hoy, terriblemente dramático, su investigación, el autor resalta las tendencias que parece unir bajo una larga confrontación la empíricas observadas en un conjunto de guerras mayor parte de nuestra historia? durante el período 1965-1999 y adelanta dos con- En el ensayo de mi autoría citado por Posada clusiones: la primera, que las posibilidades y ries- Carbó, iniciaba con estas dos preguntas mi argu- gos de emergencia del fenómeno se relacionan mentación a favor de la presencia, o por lo menos “de modo sistemático con unas pocas condiciones el tránsito, hacia una guerra civil en nuestro país. [153] económicas tales como la alta dependencia de Interrogaciones que pese a los peligros de mal- exportaciones de productos primarios y las bajas interpretación desde un fetichismo de los oríge- rentas nacionales”; la segunda, que las condicio- nes, o de la ilusa búsqueda de continuidades nes “objetivas de descontento social tales como la históricas para hacer más inteligible y por lo mis- desigualdad, la falta de democracia y las divisiones mo más controlable la desgracia de la guerra, sólo étnicas y religiosas no han producido efectos siste- buscan identificar entre los factores o facilitadores máticos sobre dichos riesgos”12. Y concluye, ce- del conflicto, los principales faltantes económicos, rrando con énfasis su hipótesis: “Yo sostengo que sociales y políticos acumulados por nuestras élites esto se debe a que las guerras civiles se producen gobernantes durante una larga e improvidente donde hay organizaciones rebeldes gestión del Estado. Faltantes que arrancan desde financieramente viables”13. un déficit fundacional de la Nación colombiana y que, sin ser razón y causa suficiente de los poste- LA VIOLENCIA Y SUS DEFINICIONES riores vacíos de gobierno, han contribuido a la En contraste con lo planteado en la sección formación de relaciones sociales de fuerza en anterior, Colombia es un país donde las detrimento del necesario clima propiciatorio de indefiniciones propias de la guerra civil y de la transacciones pacíficas en el trámite de los contra- violencia parecen resolverse con autosuficientes dictorios objetivos particulares. Se trata, en suma, certidumbres. Es así como se le da a la primera de la carencia de un Contrato Social como gran una calificación y un tiempo preciso de desenvol- metáfora constitutiva de una sociedad moderna vimiento (“las guerras civiles del siglo XIX”), y a la dentro de la cual la sociedad civil, conformada segunda una presentación ortográfica peculiar por diversos y múltiples intereses privados, le (La Violencia, con mayúscula, para el conflicto de confiere al poder público –es decir, al Estado– la 10 Ídem, pp. 15-16. 11 Collier, Paul. “Causas económicas de las guerras civiles y sus implicaciones para el diseño de políticas”. En: El Malpensante. No. 30, 15 de junio de 2001. 12 Ídem, p. 30. 13 Ibídem.
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    prevalencia en larepresentación de los intereses dos coyunturales entre las clases (dentro de las generales. elites mismas y de éstas con los sectores sociales Ahora bien, aun cuando a tal contrato se le dependientes), sin que tales pactos comprometie- tiende a dar el carácter de un libre acuerdo, tácito ran ni las bases de poder de las primeras ni el fon- o explícito, entre sujetos portadores de ciudadanía, do de los problemas de los segundos. lo cierto es que en la metáfora hay cabida para El siglo XX es muy claro en este sentido. La acuerdos de fuerza mayor en el caso de sociedades centuria se abre con un coyuntural pacto político salidas de pactos como desenlace de una confron- sellado gracias a la conclusión de la Guerra de los tación armada con resultados de vencedores y ven- Mil Días, que le da dos décadas de paz al país y un cidos. Se deriva de allí un tipo de contractualismo saldo apreciable de desarrollo económico. A con- coactivo que puede evolucionar hacia formas de tinuación, ya sobre los años veinte, una violencia consenso para darle al Estado, por la vía de la dispersa pero creciente empieza a enfrentar –en juridicidad, las facultades coercitivas legales y nece- campos y centros urbanos– a capas sociales favore- sarias para conciliar la búsqueda natural de la segu- cidas o castigadas por la parcialidad de un gobier- ridad individual con los proyectos colectivos de no cada vez más inclinado al manejo hegemónico seguridad y bienestar ciudadanos. de los recursos del Estado. Ya con la tercera déca- Éste, infortunadamente, no ha sido el caso de da, el pacto de comienzos de siglo es roto por la Colombia. La historia de nuestro país es la de un violencia interpartidaria liberal-conservadora, un contractualismo coactivo nunca resuelto y, en enfrentamiento entre fracciones de clase dirigen- análısıs polítıco nº 46 consecuencia, caracterizado por el hecho de que te que al descender por las laderas de la pirámide desde varios ángulos del poder social dominante social multiplica sus fracturas hasta comprometer se han impulsado contradictorias alternativas de el conjunto de la sociedad colombiana. hegemonía nacional sin que desde ninguna de La violencia liberal-conservadora de mediados ellas se logre el monopolio legítimo de una fuerza del siglo XX muestra, junto a sus lazos de arraigo que permita articular el inconexo tejido de la con la tradicional pugna por el poder público traída [154] Nación. Es una historia que se remonta al mo- desde los comienzos de la nacionalidad, unas razo- mento mismo de la invención de la Nación colom- nes de fuerza cada vez más explícitas en torno al biana, una vez culminada la guerra de liberación manejo utilitario y excluyente del aparato del Esta- contra España, cuando los independentistas trata- do. Convertido éste en la fortaleza de una hegemo- ron de armar un convenio republicano para la nía administrativa al servicio de sus partidarios, tuvo reestructuración del nuevo país. Por desgracia, –en la medida del avance y la ampliación de la dis- del vencedor concurso de las clases dominantes puta por el poder– importantes efectos para salir del Imperio español, no se logró armar redistributivos sobre sus bases sociales de apoyo. Se una conformidad semejante para la construcción dio así una socialización de prebendas derivadas del y defensa de un proyecto nacional con el nece- usufructo del Estado, virtuales o reales según se sario sustento de grupos y clases sociales. Así, de estuviera en la oposición o con el gobierno, que la flamante República colombiana sólo quedó contribuyó a consolidar las respectivas bases colecti- durante un buen tiempo una colcha de retazos vas de los partidos y sus escalas de enfrentamiento. compuesta por los diversos y contradictorios seg- Llegamos, por tanto, a una violencia acreedora mentos de un poder social y político que siempre y tributaria al mismo tiempo de una concepción y se las arregló para alinear tras de sí a sumisas co- una práctica de Estado dentro de las cuales se mo- munidades campesinas. vían, según los diferentes ángulos del poder socio- Los caudillismos rampantes y el recurso siempre económico dominante, antagónicas alternativas de disponible de masas sociales a favor de sus em- hegemonía nacional sin que ninguna de ellas lo- presas de poder, sumados a la escasa proyección grara hacerse al monopolio legítimo de una fuerza nacional del Estado en términos de su fuerza de representativa de lo general sobre lo particular. coerción y de convocatoria política, terminaron Tributaria del Estado, porque gracias al concurso por acreditar la controversia armada como la mejor de esta violencia se podía concretar y sostener un vía y la más expedita para resolver los litigios regio- determinado régimen político. Acreedora del Esta- nales. La debilidad del Estado para conformarse do, porque éste debía pagarle a dicha violencia los como una confiable y sólida síntesis sociopolítica servicios prestados mediante el otorgamiento de del proyecto de Nación fue sustituida por el una investidura de fuerza legal que la legitimaba pactismo político, una peculiar forma para gestio- formalmente. Por efectos de ese entrejuego entre nar las recurrentes crisis de poder mediante acuer- Estado y violencia, la división y lucha entre los par-
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    debate tidos políticos dejabade ser la separación doctri- de la contienda) como una guerra civil, por lo naria y programática de ese universo civil propio menos en el sentido más clásico del término. de los sistemas democráticos, para convertirse en De todas maneras, pese a la autoproclamada un teatro bélico dentro del cual la amenaza y la excepcionalidad contenida en el término, esa acción de las armas eran las protagonistas de la Violencia con mayúscula no deja de ser un impor- política. La violencia llegó a ser, por encima de sus tante puente explicativo entre los diferentes con- diferencias de amplitud e intensidad, no sólo una flictos armados ocurridos a lo largo de la historia manera de sustituir la política sino la forma, por del país. Basta ver, como ya se dijo antes, el muy excelencia, de esta última. significativo caso del entramado que une la violen- La complejidad de tal época es bien subrayada cia con la política, particularmente denso durante por Daniel Pécaut, para quien ese trágico período pero no exclusivo de él. Ha sido Daniel Pécaut quien mejor ha logrado las luchas partidistas, los conflictos sociales y el bosquejar un breve y dinámico cuadro sobre el des- bandidismo se combinan y se organizan de ma- envolvimiento e interrelación de estas variadas for- neras diferentes alrededor de una multiplicidad mas de violencia en la coyuntura de los años treinta de protagonistas; además, se desarrollan según y cuarenta. Según dicho autor, si bien la compleji- temporalidades diferentes, se explican de forma dad interna del conflicto no se puede totalizar desde diferente, y tienen consecuencias distintas sobre las grandes y convencionales explicaciones causales, la distribución de la propiedad o del excedente hay una unidad o, mejor, una lógica central percep- análısıs polítıco nº 46 económico14. tible a través de tres elementos generales, cuya ac- ción permitió que “estas formas de violencia hayan Quizás la misma pluralidad de elementos den- tenido el campo libre”. Esos elementos son: la ideo- tro del conflicto y el carácter multiforme de las logía de la regulación estatal, la movilización popu- divisiones partidistas contribuyeron a dificultar la lar y la representación de lo político. definición de lo sucedido durante ese momento de Ellos tres se desenvuelven dentro de etapas y nuestra historia. De ahí la oscilación entre los tér- cronologías precisas: a) 1930 a 1942, desarrollo de [155] minos de violencia, guerra civil, cuasi-guerra civil, un referente simbólico de la regulación estatal, que y la curiosa componenda final para sortear el obs- hace del Estado el garante de los intereses genera- táculo mediante un hábil contrapeso ortográfico les frente a los intereses particulares; b) 1943- que terminó por darle al período el nombre de La 1944, punto de partida del consenso de las élites Violencia, con mayúscula. La maniobra, pese a sus económicas para romper con la ideología de la ambigüedades, no deja de tener sentido. Frente a regulación estatal puesta en marcha desde 1930 la contundencia y repetición de las guerras civiles tanto en el terreno económico como social, ruptu- del siglo XIX, por un lado, y la casuística de unas ra que se concreta con las reacciones del estableci- dispersas pero crecientes violencias a partir de los miento contra las leyes sociales de los años años veinte del siglo XX, por el otro, el nuevo tér- 1944-1945; c) desplazamiento del centro de grave- mino parece escapar a las diferentes características dad de las movilizaciones populares desde los de los conflictos armados durante uno y otro mo- centros urbanos al campo, según un proceso de mento de la vida nacional. Es una Violencia única a desorganización de los movimientos sindicales la que no se le puede pedir una carta de identidad marcado por el 9 de abril de 1948 pero iniciado cronológica (¿empezó en 1920,1930,1948?), ni un un año antes, con la derrota del movimiento liga- certificado de defunción preciso (¿terminó en do a los sindicatos cobijados por la República 1957, 1964 o 1965?), como las que pueden exhibir Liberal; d) 1944-1947, años de la formulación del las violencias menores y claramente identificables. discurso gaitanista en torno a una división radical Pero tampoco se puede calificar, a pesar de su gran en el seno de la sociedad (los que no son nada vs. número de muertos (entre 150.000 y 200.000) y la los que lo tienen todo), que al calcarse sobre el magnitud de fuerzas enfrentadas (15.000 hombres plano político remite a una fractura partidista, de las fuerzas armadas frente a 10.000 de las guerri- esta última en relación directa con la división llas de los Llanos Orientales, en el punto más alto originaria de la sociedad15. 14 Pécaut, Daniel. “De las violencias a la violencia”. En: Sánchez, Gonzalo y Peñaranda, Ricardo (compiladores). Pasado y presente de la violencia en Colombia. Bogotá: IEPRI, Cerec, 1991, p. 262. 15 Ídem, pp. 262-273.
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    Sin pretender unaamplia discusión sobre los social, abrió las esclusas para ese desplazamiento contenidos y efectos de esos tres elementos den- de las movilizaciones populares desde los centros tro de su marco temporal, lo que se resalta aquí es urbanos al campo, indicado por Pécaut en el punto el alcance de sus sugerencias para complementar c, arriba citado. Según la tesis ahí expuesta, “la algunas reflexiones sobre los desarrollos de La expansión de La Violencia y el desplazamiento del Violencia, tanto hacia atrás como en su presente centro de gravedad de la vida política hacia las mediato e inmediato. En ese sentido, para el caso zonas rurales presupone la desorganización de las de la ideología de la regulación estatal establecida organizaciones populares urbanas”16. Tesis acerta- y desmontada por el concurso de las élites en un da, ya que dicha desorganización es el resultado de lapso de 15 años, habría que preguntarse si lo la quiebra de las promesas de la Revolución en ocurrido no apunta más bien al hecho de que tal Marcha y el gaitanismo, para integrar a los trabaja- ideología nunca pudo ser puesta como garante de dores urbanos alrededor de programas de dotación los intereses generales frente a los particulares y, de ciudadanía y compensación económica ejecuta- por lo mismo, no pudo haber sido removida por dos desde el Estado. Puede decirse, en efecto, que ellas mismas. Más que ese acto de quitar y poner, a partir de las dos grandes frustraciones reformistas visible en el planteamiento de Pécaut, podría encarnadas por la renuncia de López Pumarejo y el plantearse la inexistencia de una voluntad real de asesinato de Gaitán, comenzó el trágico ajuste de las élites para superar los obstáculos que la disper- cuentas que una larga historia de dilaciones e sión, asimetría y pugnacidad de los intereses parti- irresponsabilidades políticas le empezaría a cobrar análısıs polítıco nº 46 culares, se oponían a la conformación de un a nuestras clases dirigentes y, por extensión, a todo Contrato Social como referente simbólico de una el país. regulación estatal perdurable. Así, sobre esta debi- El nuevo escenario de la confrontación política lidad política padecida desde el origen mismo de se situó en el campo colombiano, ese campo del nuestra nacionalidad, se superpondrían los espo- “latifundismo agreste” que le cerraba el paso al rádicos paliativos de un pactismo político por el desarrollo de la agricultura, y de “grandes extensio- [156] cual se trataron de resolver momentáneamente, nes incultas protegidas por un Estado tímido ante mediante aplazamientos sucesivos, las graves frac- los tinterillos, y enérgico contra los trabajadores”17. turas económicas, sociales y políticas del país. Pero, sin las exageraciones que suelen sobre- Una de las limitaciones principales de dicho dimensionar tales características como propias de pactismo, tan recurrente durante el siglo pasado, un nefasto destino exclusivo de nuestra tierra, ha sido la falta de una visión estratégica por parte puede decirse que la violencia rural, económica y de las clases dirigentes para orientar un proyecto extraeconómica, era en aquel momento un fenó- de nación que defina y realice toda una serie de meno propio, y por tanto previsible, de los proce- tareas integradoras en los campos de lo económi- sos de descomposición campesina en el marco de co, lo social y lo político. Mientras, a mediados del modelos de desarrollo capitalista como el nuestro. siglo XX, los sectores populares iban logrando Lo especial y no necesario de esa historia fue la por la vía del conflicto una progresiva diferencia- incapacidad y resistencia de las capas dirigentes ción respecto de los sectores dominantes y una alojadas en el Estado para contener la descomposi- mayor convergencia en las demandas comunes ción campesina dentro de límites controlables y para aliviar la subordinación social, la burguesía cohonestar, en consecuencia, la acelerada acumula- seguía parcelada en visiones e intereses inmedia- ción de factores de enfrentamiento dentro de un tos que, más allá de los consensos básicos propor- lenguaje y una práctica de liquidación física, social cionados por un mundo económico todavía o política del adversario que se fue apropiando de simple y estrecho, les impedía acometer la inapla- mayores y nuevos recursos de guerra, incorporan- zable tarea de abrir los espacios de representación do cada vez más sectores de población y dificul- y participación popular. tando de modo creciente el desmonte de la El fracaso de la República Liberal como conduc- beligerancia y la resolución de los conflictos. tora y garante de lo que podría haber sido la puesta en marcha del históricamente aplazado contrato 16 Ídem, p. 267. 17 Según palabras del frustrado reformador y presidente de la República Liberal, Alfonso López Pumarejo. Véase Patiño Roselli, Alfonso. La prosperidad a debe y la gran crisis 1925-1935. Bogotá: Banco de la República, 1981, p. 638.
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    debate ¿Y QUÉ NOMBRELE PONDREMOS? caso para tratar dentro de los parámetros de la Más que la petición de un acto de fe sobre si doctrina de la Seguridad Nacional. lo nuestro es o no es una guerra civil, lo que se Las “repúblicas independientes” configuran el propone aquí es el examen de algunas caracterís- nefasto y decisivo paso dado por el Estado para ticas esquivas a una definición tradicional del crear y definir un enemigo en momentos en que conflicto actual en Colombia. En esa línea de el nuevo régimen del Frente Nacional estrenaba reflexión es posible afirmar, de entrada, que la un marco de pacificación para las precedentes presente coyuntura no es clasificable dentro de las luchas contra las guerrillas liberales. Error menos condiciones de las guerras civiles del siglo XIX, de aceptable si se tiene en cuenta que las fuerzas La Violencia con mayúsculas de mediados del contestatarias del sur del Tolima, es decir las de siglo XX, ni de las demás violencias sin mayúscula Manuel Marulanda Vélez y Ciro Trujillo, ya ha- aplicadas a los dispersos enfrentamientos ubica- bían hecho declaraciones de paz como la de que dos en los otros momentos de nuestra trágica para sus comandos no existía “razón alguna para historia nacional. Aun cuando es cierto que en el la resistencia armada”19. No obstante, el Estado conflicto actual hacen presencia elementos pro- abre una guerra con un frente interno y otro ex- pios de las anteriores crisis de nuestra turbulenta terno de gravosas consecuencias: en el primero, historia republicana, lo urgente ahora es iden- por su alineamiento a favor de la tierra y el capital tificar las profundas modificaciones que desde socialmente improductivos que lo enfrenta a sec- las ya remotas razones de tipo social y político le tores cada vez más conscientes de la necesidad de análısıs polítıco nº 46 dieron su sentido originario a la actual contienda redistribuciones equitativas de la riqueza; en el armada. En efecto, no debe olvidarse que si bien segundo, por su alineamiento a favor de los cerra- son los actores sociales quienes dentro de ciertas dos intereses norteamericanos que le enajena el condiciones de origen y naturaleza sociopolítica apoyo de crecientes sectores medios cada vez más inician y hacen de hecho la guerra, es ésta la que abiertos a las alternativas socialistas. Dos frentes a la postre determina y transforma a esos mismos que de cara a las sinrazones del poder dominante, actores. fortalecen las razones de los contrapoderes como [157] La violencia original de la guerra actual colom- portadores de reivindicaciones orientadas a la biana ha tenido transformaciones profundas des- construcción de una sociedad más equitativa y de el comienzo de la década del sesenta cuando racional. un grupo de “campesinos acomodados” seguidos En la medida en que el Estado construye su después por “propietarios de tierras, fincas y bes- propio enemigo, prefigura –a su vez– la guerra tias”, según Jacobo Arenas comandante e ideólo- correspondiente. Los gobiernos sucedidos desde go histórico de las FARC, llegó a la región de el Frente Nacional terminan por cambiar las ma- Marquetalia, un terreno que no reunía condicio- tanzas entre liberales y conservadores por los nes para un emplazamiento militar “sino para la muertos cada vez más numerosos de la guerra colonización y el trabajo”18. El fortalecimiento de social. Y ésta le va dando cada vez mayor categoría esta migración y otras más procedentes de las y dignidad a una resistencia que desde su primiti- oficialmente desmovilizadas guerrillas liberales, es va condición de colonización armada –una serie decir de la violencia clásica bipartidista desenca- de gestas locales para abrirse territorios de trabajo denada quince años atrás, provocó la reacción del que le restituyan al campesino independiente su establecimiento, ahora agrupado bajo el Frente amenazada identidad de propietarios rurales–, Nacional bipartidista, que denunció a las comuni- termina por convertirse en un poderoso movi- dades campesinas como “repúblicas independien- miento armado que le disputa importantes facul- tes”. Gracias a este calificativo quedaron como tades al Estado. Los gobiernos colombianos le van remisas a la soberanía nacional y al control del dando a esta resistencia agraria y a los proyectos gobierno y, por su resistencia antilatifundista, más urbanos de las otras organizaciones de como procomunistas, es decir adscritas a una izquierda radical (ELN, EPL, M-19), una resonan- ideología y una política que según las premisas de cia y calidad de subversión política que en lugar la Guerra Fría generadas por Estados Unidos, de ahogarlas o debilitarlas les confiere crecientes hicieron del problema agrario colombiano un y ostensibles derechos de beligerancia. 18 Behar, Olga. Las guerras de la paz. Bogotá: Planeta,1985, p. 71. 19 González Arias, José Jairo. El estigma de las repúblicas independientes 1955-1965. Bogotá: Cinep, 1992, pp. 59-60.
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    Tal como loilustran los años de 1964 y 1982, cruciales consecuencias sobre el entorno global y los objetivos de la lucha campesina van elevando la degradación interna del conflicto colombiano. sus cotas estratégicas en la misma medida en que Es el caso del ELN, por ejemplo, que después evolucionan los planes y proyectos de represión de estar a punto de extinción a finales de los años oficial. Desde el momento de la ofensiva militar setenta, “no llegábamos –diría su comandante contra Marquetalia en 1964 y la Séptima Con- general Manuel Pérez, un tiempo después– ni a ferencia guerrillera de mediados de 1982, los cuarenta guerrilleros en el campo”22, logra a me- cambios son rotundos. Cuando la Operación diados de la década un espectacular crecimiento Marquetalia, los colonos aún creían que podían gracias a la reubicación de sus fuerzas en Arauca, “influir en la sociedad colombiana con [sus] de- zona en la cual varias compañías transnacionales nuncias y que la gente se movilizaría en solidari- empiezan a construir en 1984 el oleoducto Caño dad, y que el gobierno de pronto suspendería la Limón- Coveñas para transportar el más importante operación”20, algo muy distinto a lo sucedido en la hallazgo petrolero en la historia de las explotaciones Séptima Conferencia, cuando las FARC se conci- nacionales. El ELN encuentra, en el gigantesco ben como un ejército revolucionario con una yacimiento petrolero, una doble afluencia de recur- estructura de mando nacional y se dice que “na- sos que le permitirán fortalecerse financieramente y die debe llamarse a engaño creyendo que aquí en ganar reconocimiento y simpatía entre sectores de Colombia puede producirse una apertura hacia la la población. La extorsión económica a las empre- democracia burguesa”21. sas multinacionales por la vía de la retención de análısıs polítıco nº 46 Ya para ese año, 1982, podemos decir que el personal y sabotaje a las instalaciones empieza a estado del conflicto colombiano se ajusta a las llenar sus arcas; la imposición a las empresas, bajo proposiciones expuestas al comienzo del presente amenazas, de programas sociales en beneficio de las trabajo. A las de K. J. Gantzel, para las guerras comunidades de la región petrolera, provee de internas posteriores a la Segunda Guerra Mun- efectistas contenidos reivindicatorios sus relaciones dial, según las siguientes características: a) conflic- con la base de la población. Posteriormente, a la [158] tos violentos de masas; b) presencia de dos o más extorsión sobre el petróleo, el ELN agregará el oro y fuerzas contendientes, una de ellas al servicio del una progresiva búsqueda de rentas del narcotráfico. gobierno; c) mínima organización centralizada de En cuanto a las FARC, la cristalización de un la lucha y los combatientes; d) operaciones bélicas Estado Mayor nacional y un Secretariado Político es regularizadas y enmarcadas por una estrategia un resultado que se logra a comienzos de los años global. A las de Mary Kaldor, para un nuevo tipo ochenta. Es en el marco de la Séptima Conferencia de guerras civiles aparecidas a partir de los años guerrillera y dentro de unas complejas expectativas ochenta, según tres rasgos: a) sus múltiples reper- que combinan los anuncios de conversaciones de cusiones transnacionales pese a la condición de paz por parte del nuevo gobierno de Belisario locales; b) su forzosa inserción en el contexto de Betancur, con una evaluación de la situación nacio- la globalización; c) el desdibujamiento de las fron- nal que el Pleno del Estado Mayor Central de 1983 teras y distinciones entre la violencia política, el califica como una crisis con “asomos” revoluciona- crimen organizado y las violaciones a gran escala rios. Es bajo esa óptica coyuntural que el Estado de los derechos humanos. A las de Paul Collier, en Mayor diseña un ambicioso plan de fortalecimiento las que fijaba las posibilidades y riesgos de emer- y ampliación organizacional que al implicar la rees- gencia de las guerras civiles bajo la premisa de tructuración total de las finanzas del movimiento, que las condiciones objetivas de descontento so- hasta el momento centradas en el secuestro y la cial no llevan por sí solas a la guerra civil, y más extorsión, le da un nuevo sentido a las drogas ilícitas bien ésta se da cuando las organizaciones rebeldes como recurso de guerra. Ese es el momento en que logran la viabilidad financiera. lo que era un acto de forzada convivencia con la En efecto, los años ochenta empiezan a marcar producción de droga, empieza a imponerse como la en Colombia un importante viraje dentro de las única vía para llevar adelante los ingentes gastos de organizaciones guerrilleras en cuanto a la natura- mantenimiento y expansión del aparato subversivo. leza y empleo de los recursos económicos para el Los “impuestos” a los cultivadores de la hoja de sostenimiento de la guerra, el cual provoca coca, primero, y a los diversos insumos para su pro- 20 Behar, Olga. Ob. cit., p. 71. 21 Arenas, Jacobo. Cese al fuego. Bogotá: Editorial Oveja Negra, 1985, p. 107. 22 Broderick, Walter. El guerrillero invisible. Bogotá: Intermedio editores, 2000, p. 395.
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    debate cesamiento, después, fueroningresos secundarios narcotráfico puede financiar una guerra. Va en una etapa en la cual la guerrilla no tenía cómo “mercenarizando” a los combatientes. Es lo que evadir la coexistencia con un fenómeno emergente pasó en la Policía y ha pasado hasta en las FARC. que beneficiaba a importantes sectores de la pobla- Una gente cuando está corrompida por el ción circundante. Más tarde, ante la violenta reac- narcotráfico no la maneja nadie24. ción de algunos grupos del narcotráfico al aumento de los impuestos y del control guerrillero sobre el En cuanto a la aplicabilidad de las tesis de negocio, las FARC toman directamente la produc- Collier al conflicto colombiano, es preciso advertir ción y el procesamiento como base estable de sus que su noción de economía de guerra no corres- finanzas. La dimensión y manejo de tales recursos ponde a la “emergencia” de las FARC ya que el dentro de un mercado de oportunidades abierto a nacimiento de éstas sí estuvo vinculado a condicio- todos los contendores ha obligado a los actores nes “objetivas de descontento social”. No obstante, armados a una reingeniería de sus proyectos bélicos sí es aplicable al nivel actual de desarrollo de las en la cual la relación ingresos-egresos, la maximi- FARC, y mucho más al de las Autodefensas, aun zación de activos y la búsqueda y control de fuentes cuando en éstas la viabilidad financiera también de recursos, termina por condicionar considerable- fue un factor determinante en su nacimiento como mente la táctica y la estrategia político-militares. Un organización político-militar de carácter nacional. estimativo de las fuerzas armadas y la Consejería Ahora bien, desde la perspectiva global apunta- Presidencial para la Defensa y la Seguridad parece da por Mary Kaldor, es evidente que la economía análısıs polítıco nº 46 corroborar lo anterior al establecer que las FARC de guerra ha logrado internacionalizar el conflic- derivan del tráfico de drogas el 41% de sus ingre- to colombiano dentro de una escala de impli- sos23. Pero el corolario de la ya extensiva vinculación caciones que compromete cada vez más no sólo el de las FARC con el narcotráfico lo dio la operación desenvolvimiento de la lucha, sino sus posibles militar del gobierno en Barrancominas, selvas del resoluciones hacia una sociedad posconflicto. Y Guanía, a comienzos del año 2001, que concluyó no hay duda de que nuestra condición de vecinos con la expulsión a Brasil del capo Luiz Fernando da de un país como Estados Unidos, hace nuestro [159] Costa “Fernandinho”, el desmantelamiento de la em- futuro muy vulnerable. Más todavía si se tiene en presa cocalera protegida por el comandante del frente cuenta que auncuando los Estados Unidos nunca 16 de las FARC y la solicitud de extradición por los han necesitado de muchas razones para justificar Estados Unidos para los principales implicados en la primacía de sus intereses de poder económico y esta línea de tráfico. Finalmente, en 2002 autorida- político sobre los del resto de las naciones, las des estadounidenses arrestaron en Surinam a nuevas realidades internacionales favorecen cada Eugenio Vargas Perdomo, jefe de las milicias urba- vez más su inveterada proclividad hacia la hege- nas de las FARC en Barrancominas, quien fue tras- monía. En efecto, de los estrechos márgenes de ladado a Estados Unidos donde enfrenta cargos acción propios de las políticas bipolares de la por narcotráfico. Guerra Fría, hemos pasado a una restrictiva políti- ¿Y qué decir de las Autodefensas? Sus fundado- ca unipolar en la que un solo país asume el papel res, los hermanos Castaño Gil, estuvieron vinculados de personero excepcional de los ideales desde el comienzo de su proyecto antisubversivo a sociopolíticos y las normas de civilización desea- los grandes capos Pablo Escobar y Rodríguez Gacha, bles para todo el género humano. y aun cuando el segundo de los hermanos, Carlos, Dentro de semejantes referencias, problemas ha tratado de deslindarse o por lo menos reducir la tan graves y tan complejos como la droga y el dependencia organizacional de los recursos del terrorismo terminan enmarcados por las guerras narcotráfico, éstos siguen siendo dominantes. Las absolutas de los Estados Unidos, aquellas en las palabras del jefe político de las Autodefensas, Carlos cuales el otro, el enemigo, es la negación de todo Castaño, son reveladoras al respecto: valor, y por lo mismo “no hay lugar a términos medios, ni a la tolerancia ni mucho menos al aceptamos el cobro a los cocaleros, pero es muy relativismo”25. De ahí que los actores armados del difícil establecer un límite de hasta qué etapa el actual conflicto colombiano, es decir el Estado, las 23 “El costo de la paz”. En: Cambio. 17-24 de julio de 2000. 24 El Tiempo. 30 de junio de 2002 25 Rojas, Diana Marcela. “La cuadratura del círculo”. En: Análisis Político. No. 45, enero-abril de 2002.
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    guerrillas y lasAutodefensas, terminen fuertemen- un vocablo que como el de guerra civil no deja te condicionados por las interconexiones políti- de meterle miedo a una nación convencida de cas, económicas, militares y culturales propias de que tan adverso fenómeno sólo era propio del una lógica global cuya interdependencia tiende a siglo XIX. favorecer los intereses de Estados Unidos y a debi- De todas maneras, los consuelos semánticos litar los de los actores en subversión contra un derivados de artificios tales como guerra contra la orden nacional que debe encajar en la nueva sociedad, contra los civiles, o propios de una trama internacional. La contaminación del societé prise en otage apenas mitigan, sin aliviar del narcotráfico y su proclividad al terrorismo afian- todo, la terrible sospecha de que las fracturas de zan la peligrosidad internacional de este tipo de la sociedad colombiana van mucho más allá de las guerras, y legitiman el concierto de repudio glo- sutilezas y condescendencias propias de ciertos bal que buscaba Estados Unidos para ampliar su lenguajes. Partamos del hecho de que los esguin- cruzada represiva contra las drogas y fortalecer su ces para capotear el reconocimiento de la guerra escudo protector contra el terrorismo emergente civil buscan eludir lo que en la definición actual desde el 11 de septiembre. La capacidad de deses- del fenómeno resulta más duro de reconocer: que tabilización del conflicto colombiano sobre el es una guerra en la cual se enfrentan los ciudada- continente americano –y por esa vía, sobre las nos. Para disfrazar esta cruda realidad se recurre a redes económicas y políticas globales–, explica la la piadosa monserga de que su fragmentación en decisión de la Unión Europea, UE, de agregar a beligerancias es el resultado de una violencia análısıs polítıco nº 46 las FARC en su “lista negra” de organizaciones ejercida por actores ajenos al libreto social, de terroristas, después de haber puesto allí a las modo que la sociedad se vuelve rehén de los acto- Autodefensas, y los cada vez menores énfasis de la res profesionales de la guerra. UE para marcar distancias con los americanos La guerra que vive Colombia parece acercarse respecto de su estrategia de apoyo militar para el más, no obstante, a la que Stathis Kalyvas define tratamiento de la guerra en nuestro país. según una violencia contra y entre la población [160] Veamos ahora el desdibujamiento de las fron- civil, de acuerdo con un carácter triangular que teras y distinciones entre violencia política, cri- involucra no sólo a dos o más actores armados men organizado y violaciones a gran escala de los sino también a los civiles. El apoyo y colaboración derechos humanos, características señaladas por de éstos a los actores armados llega a ser “un com- Mary Kaldor para las guerras civiles de nuevo tipo. ponente del conflicto” y cambia y se redefine La difuminación de límites entre tales violencias según el curso de la guerra y de sus formas de son propias del conflicto colombiano y tienen violencia28. como causa principal una economía de guerra Según los presupuestos de Kalyvas, podría sustentada por la disputa de recursos financieros, verse en el conflicto colombiano una múltiple y territoriales y humanos. La disputa por estos re- variable evolución de relaciones entre las comuni- cursos, que por ser limitados tienden a represen- dades civiles y los productores organizados de tar un saldo igual a cero, degradan la contienda violencia. En el caso del radicalismo de izquierda hasta darle esa especial “crueldad y brutalidad” y sus demandas basadas en cuestiones con las que según Peter Waldmann “se dirimen las socioeconómicas, los lazos retributivos entre la guerras civiles [desde] la antigüedad”26. El tipo de población civil y los grupos irregulares fueron guerra que padecemos es, pues, demasiado com- muy claros en las etapas originales de la contien- pleja como para no darle un buen recibo a las da, como puede verse con las FARC en los mo- conclusiones de Peter Waldmann y Fernando mentos de respaldo a procesos de búsqueda y Reinares en el sentido de que “no existen arqueti- aseguramiento de nuevas tierras de trabajo bajo la pos de guerras civiles en Europa y América Lati- modalidad de la colonización armada. Con el na”, y que es necesario aceptar la amplitud y establecimiento de las primeras formas de poder complejidad del fenómeno según “un amplio local a partir de las autodefensas campesinas, la espectro de posibles formas y estilos”27. Y para, relación político-militar entre las FARC y sus bases en consecuencia, relajar las resistencias frente a sociales fue comprometiendo cada vez más esferas 26 Waldmann, Peter. Ob. cit., p. 30. 27 Ídem, pp. 35 y 311. 28 Kalyvas, Stathis. “La violencia en medio de la guerra civil. Esbozo de una teoría”. En: Análisis Político. No. 42, enero-abril de 2001, pp. 4 y 10.
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    debate de actividad dentrode las comunidades rurales: de los actores armados sobre las diferentes zonas regulación de conflictos vinculados con la pose- de cultivo. En cuanto al protagonismo de las sión y la propiedad de bienes, normas de convi- FARC en estas áreas, las políticas oficiales de “sa- vencia públicas y privadas, acciones de desarrollo car a toda la gente que está sembrando coca”30 le comunitario. Más adelante, el fortalecimiento y dio una lógica al esquema represivo según el cual ampliación del poder local dio lugar a unas esta- “el imperativo de erradicar los cultivos ilícitos bles y acatadas jurisdicciones guerrilleras que podría imponer la erradicación –en una franja satisfacían el interés de los pobladores por afian- que va desde los desplazamientos forzosos hasta el zar un orden local que compensaba, de hecho, los encarcelamiento y la liquidación física– de los vacíos de legitimidad y de ordenamiento formal cultivadores”31. Es obvio que semejante política dejados por el Estado nacional. Junto al papel de estrechaba las alianzas, ya significativas desde los la guerrilla para ordenar el desenvolvimiento de antiguos desplazamientos de colonización arma- la vida ciudadana, en las localidades se fue dando, da, entre la guerrilla y un campesinado que debía como resultado paralelo, un especial reordena- buscar la protección de aquélla para sostener su miento de la guerra. Según Mario Aguilera, la fase precaria economía de subsistencia. Este campesi- en que las movilizaciones urbanas (obreras y estu- nado se ve ante la guerrilla, como lo puede obser- diantiles) hacían visible la influencia de la guerrilla, var cualquiera que visite el sur del país, no como fue remplazada por una lucha que “recentralizaba” la víctima y el rehén de un despiadado depreda- en las zonas rurales la acción subversiva29. dor sino como el protegido de una fuerza que análısıs polítıco nº 46 Con la convergencia en el sector rural de estos pese a sus excesos no deja de protegerlos contra dos reordenamientos, el ciudadano y el militar, las un mal mayor: el de los aviones que fumigan y comunidades campesinas fueron objeto de nuevos ametrallan a nombre del Estado colombiano y de y determinantes compromisos que pese a sus cos- sus forzosas alianzas con los Estados Unidos, las tos en términos de seguridad, no dejaron de pro- fincas levantadas a través de un largo forcejeo con ducirle especiales retribuciones a las regiones la indiferencia de los gobiernos y el activismo afectadas. Basta pensar, como simple ejemplo, en expoliador de los terratenientes. Así como en los [161] la progresiva presión que sobre los aparatos béli- años sesenta la dirigencia política nacional le creó cos ejercían las nuevas necesidades de recluta- al Estado un enemigo con el estigma de las “repú- miento, y el sentido de éste entre poblaciones blicas independientes” en los años noventa, el muy jóvenes, adolescentes y niños incluidos, para establecimiento político ya no bajo las presiones quienes el desempleo, la carencia de escuelas y la de la Guerra Fría sino bajo el ordenamiento de la seducción del poder mediante la ostentación de cruzada represiva de Estados Unidos contra la las armas, los llevaba a solidaridades con la guerri- droga, le crea al Estado la imagen de un campesi- lla que terminaban por convertirlos en profesio- nado ilícito que se vuelve, por tanto, un objetivo nales de una guerra vuelta ya forma de vida y de militar al lado de la guerrilla y las Autodefensas. ascenso social. Lo más grave es que ya no se trata, como en el Y para presentar un caso más, el último, de las pasado, de unos miles de colonos en busca de la relaciones retributivas entre actores armados y tierra perdida, sino de cerca de 70.000 familias de sociedad civil, veamos lo de los cultivos ilícitos colonos y campesinos en los doce departamentos como el paradigma de la interdependencia entre de mayor producción de coca y amapola del país, las fracturas del sistema socioeconómico, las erra- y en los cuales, para las faenas de recolección de das políticas de los gobiernos y el desarrollo de las hoja y prácticas agrícolas, operan entre 175.000 y organizaciones armadas ilegales. La imparable 225.000 personas, principalmente jóvenes sin ampliación de siembras de coca y amapola es el empleo estable32. resultado de la histórica e irresuelta crisis del Los anteriores son ejemplos sacados de la im- sector agrario, el fracaso del modelo represivo plantación regional de las FARC, que quizás servi- basado en las fumigaciones y la amplia cobertura rían para tomar cierta distancia frente al 29 Aguilera, Mario. “Las guerrillas y sus bases sociales”. Mimeo. 2001. 30 “El paro en el Guaviare es una bomba de tiempo”. En: El Tiempo. 17 de julio de 1996. 31 Ramírez Tobón, William “Un campesinado ilícito”. En: Análisis Político. No. 29, septiembre – diciembre de 1996, p. 60. 32 Sabogal, Melquisedec. “Crisis social agraria, narcóticos y guerra”. En: Cultivos ilícitos, narcotráfico y agenda de paz. Bogotá: Serie Conversaciones de Paz - Indepaz, 2000, p. 54.
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    frecuente uso deimpresionistas imágenes que sin tado, la política se vuelve la única manera de ha- duda alteran, en el complejo intercambio entre cer razonable la guerra y, por esta vía, de hacerla los actores armados y las comunidades de pobla- compartible con un entorno social que deberá, dores, las varias e importantes retribuciones reci- entonces, proveer las indispensables bases de bidas por los civiles en su trágico compromiso, apoyo. Sobre los comienzos de la década de los activo y pasivo, con la guerra. noventa, cuando la coalición entre el cartel de Al cuadro precedente podrían agregarse las Cali, Carranza y Fidel Castaño que había dado regiones sometidas al imperio de las Autode- origen a los Pepes (Perseguidos por Pablo Esco- fensas, organización cada vez más extendida en el bar) se disuelve una vez lograda la muerte del país y con políticas cada vez más intencionales de capo, los grupos de autodefensa se fragmentan en entrelazamiento con los intereses sociales de las dos corrientes: una línea de vigilancia privada localidades, como lo reconoce con claridad en auspiciada por narcotraficantes y esmeralderos, y uno de sus editoriales, el periódico El Tiempo: otra de contrainsurgencia liderada por Fidel Cas- taño, centrada en las regiones de Córdoba y Los paramilitares de Carlos Castaño se han ido Urabá con el respaldo de militares, ganaderos y constituyendo en un poderoso ejército irregular políticos locales34. detrás del cual hay un proyecto político con cua- A partir de su reubicación regional, el proyecto dros, base social, financiación asegurada y aspiracio- contrainsurgente de los hermanos Castaño clarifica nes territoriales. Condición que por lo demás están sus objetivos y consolida sus programas militares, análısıs polítıco nº 46 dispuestos a hacer valer por su capacidad de sem- políticos y sociales. En Córdoba, la desmovilización brar muerte y de sustituir a la guerrilla en regiones del EPL, en la cual las autodefensas tuvieron un donde ésta mandaba. Las evidencias de que los importante papel gracias a su presión militar al paramilitares, o Autodefensas como ellos prefieren lado de la Brigada Móvil No. 1, le dio a Fidel Casta- llamarse, han pasado de una etapa militar a una ño la oportunidad de impulsar un proceso de paz más política y territorial son cada vez más claras. propio al crear Funpazcor y distribuir mediante [162] Basta analizar el impresionante crecimiento de su esta fundación 1.600 hectáreas de tierras a 2.500 pie de fuerza33. familias de campesinos pobres o víctimas del en- frentamiento armado, además de brindarles aseso- Es sabido que la delincuencia de los Castaño ría técnica y financiera a los favorecidos35. En Gil comenzó como reacción al secuestro y asesina- Urabá, las Juntas de Acción Comunal son dirigi- to de su padre por las FARC. Sin embargo, lo que das por líderes elegidos colectivamente de acuer- se inició como un proyecto retaliatorio de una do con un mandato de búsqueda del bienestar familia de pudientes propietarios rurales, circuns- común en el que cada individuo aporta lo que crita a su inmediato entorno regional, se va am- puede: “Si es terrateniente aporta capital o maqui- pliando en la misma medida en que se extiende la naria y si es campesino lo hace con trabajo. No se influencia política y militar de la guerrilla. Pero la puede robar y el que lo hace tiene que devolver lo progresiva superposición y crecimiento en el que se llevó o es rechazado”36. mapa territorial guerrillero de lo que en un prin- cipio es una primitiva y mortífera maquinaria EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO paramilitar, termina por modificar los criterios y Pero, al fin de cuentas, ¿qué sentido puede las maneras de su lucha al desarrollar relaciones tener toda esta polémica? Es posible, diría al- ya no esporádicas sino permanentes con grupos guien, que nos estemos enfrascando en un rancio sociales a los cuales no es posible alinear bajo el debate nominalista que poco puede aportarle al simple ejercicio del terror. Como la disputa geo- diagnóstico y a las fórmulas para la superación del gráfica no puede ser un llano trabajo de expul- conflicto. sión física del contrario sino de reestructuración y En cuanto al debate impulsado por Posada consolidación sociopolítica del territorio conquis- Carbó en su libro ya citado, una de sus principales 33 El Tiempo. Bogotá, 19 de enero de 2001. 34 Gómez, Ana Lucía “Conflicto territorial y transformaciones del paramilitarismo”. Tesis de grado, Bogotá: Universidad de los Andes, 1999. 35 Romero, Mauricio. “Identidades políticas, intervención estatal y paramilitares. El caso del departamento de Córdoba”. En: Controversia. No. 173, diciembre de 1998, p. 75. 36 Gómez, Ana Lucía. Ob. cit.
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    debate réplicas a misposiciones sobre el tema se refería a miento entre proyectos antagónicos de manejo la siguiente afirmación: “La particularidad del del Estado que, por lo mismo, no puede ser redu- conflicto colombiano, al cual aún nos acercamos cido al simplista esquema de un devastador cho- con inoperantes arquetipos, está configurando que entre aparatos armados sin ningún sustento una nueva forma de guerra civil de cuyo diagnósti- social y político. Es una lucha que en las expectati- co oportuno y preciso depende, en gran medida, vas de poder de cada uno de los actores frente a la su solución”37. salida de la guerra, aun cuando mantiene las es- Y me reafirmo en lo anterior ya que no se le tructuras básicas del orden socioeconómico capi- puede dar el mismo tratamiento militar y socio- talista vigente, buscaría imponer tres visiones político a un conflicto entre unos aparatos arma- diferentes de ciudadanía y de manejo del Estado a dos sin mayor apoyo social y el resto de la través del control de su aparato político-adminis- sociedad, incluido el Estado, que a un conflicto trativo: a) en el caso de las FARC, un proyecto de entre dos amplias y sólidas organizaciones cívico- orden ciudadano autoritario de izquierda y de militares (FARC vs. Autodefensas), y de ellas con- reordenamiento territorial de los poderes locales tra un Estado al que cuestionan en aspectos acumulados a lo largo de la guerra, a expensas de ampliamente compartidos por la población, así la mayor fragmentación posible de la soberanía ésta repruebe el uso de gran parte de sus formas doméstica del Estado; b) en el caso de las Auto- armadas para combatirlo. En el primer caso se defensas, un proyecto de recentralización de la impone un tratamiento de alta preeminencia soberanía estatal y de orden ciudadano autoritario análısıs polítıco nº 46 militar en el que las consideraciones políticas y de derecha, impulsado a través alianzas estratégi- sociales se reducen a lo imprescindible para reba- cas con las fuerzas armadas y los sectores más jar los costos humanos y sociales de una guerra de conservadores del empresariado y la política; c) aniquilamiento. En el segundo caso, se impone en el caso del régimen político predominante, un un flexible tratamiento sociopolítico y militar proyecto de conservación del orden capitalista dentro del cual el objetivo estratégico no es el según la tradicional gestión de reformas limitadas aniquilamiento del adversario, sino su forzosa y controlables. [163] inclinación a unas negociaciones de paz que per- Es, pues, una guerra entre ciudadanos, que por mitan el reordenamiento de las estructuras socia- su amplitud y profundidad representa y compro- les nacionales en una etapa posconflicto. mete mucha más sociedad de la que quieren ver Ahora bien, no se trata de darle a la coyuntura quienes insisten en que sólo se trata de acciones colombiana el carácter de guerra civil como si en demenciales a cargo de unos aparatos armados gracia de dicha denominación nuestro conflicto funcionando a espaldas de la sociedad. De mane- adquiriera esa naturaleza específica. Lo que se ra que lo de guerra civil no es una simple cuestión busca es observar si dentro de la atipicidad de tal de semántica, ya que de ella se desprende, al fin y contienda, el concepto de guerra civil no explica al cabo, el tipo de soluciones que permitan las mejor que otros la extensión, profundidad y conti- adecuadas convergencias entre las relativas victo- nuidad del enfrentamiento armado. De todas rias y derrotas de los contendores y, por lo mismo, maneras lo que estamos viviendo es un enfrenta- el tipo de sociedad salida del conflicto. 37 Ramírez Tobón, William. Ob. cit., 2000, p. 46.
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    Colombia: ¿guerra civil, guerra contra la sociedad, guerra estudios antiterrorista o guerra ambigua? ¿está viviendo colombia una guerra civil, una guerra contra la sociedad, una “guerra ambi- gua”, una guerra antiterrorista? ¿Son estas nocio- nes adecuadas para caracterizar el conflicto colombiano? No se trata de un simple debate académico, pues la caracterización de cualquier conflicto hoy en el mundo tiene de inmediato connotaciones políticas, militares y jurídicas análisis político nº 46 tanto en el ámbito interno como internacional1. A pesar de la importancia de una rigurosa carac- terización del conflicto armado que vive el país, en la prensa, en los medios académicos, en las declaraciones gubernamentales o en los debates [164] parlamentarios, se recurre a todo tipo de defini- ciones. La utilización de una u otra noción tiene Eduardo Pizarro Leongómez hondas implicaciones. Por ejemplo, no es igual Profesor del Instituto de Estudios Políticos y hablar de guerra civil (es decir, de dos polos Relaciones Internacionales, IEPRI, de la enfrentados con sólido apoyo social), que de una Universidad Nacional de Colombia. Actualmente, guerra contra-insurgente, en la cual el enemigo Visiting Fellow de la Universidad de Princeton. es percibido más como una máquina de guerra con débiles raíces societales. Por otra parte, la caracterización de un conflicto conlleva a su turno una caracterización de los actores arma- dos: no es igual caracterizar al adversario del Estado como una guerrilla que como un grupo terrorista. En el presente artículo vamos, inicialmente, a ubicar el conflicto colombiano en el marco de los conflictos armados que han afectado al mundo desde el fin de la Guerra Fría en 1989. Tras esta visión de conjunto, vamos a intentar determinar algunos rasgos del conflicto armado sobre los cuales existe un consenso mayoritario. A conti- nuación, vamos a discutir la pertinencia de cuatro de las caracterizaciones del conflicto armado (guerra civil, guerra contra la sociedad, guerra ambigua y guerra contra el terrorismo) que han 1 Posada-Carbó, Eduardo. ¿Guerra civil? El lenguaje del conflicto en Colombia. Bogotá: Alfaomega-Ideas para la Paz, 2001.
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    debate tenido mayor resonanciaen el debate intelectual y conflicto en Colombia. En primer lugar, a pesar político en los últimos dos años en el país. Final- de lo que se afirma comúnmente, el número de mente, vamos a proponer algunos elementos que conflictos armados ha disminuido desde el fin de consideramos útiles para la caracterización más la Guerra Fría. Inicialmente, es cierto, se disparó apropiada del conflicto actual. el número de conflictos. La fuente principal de ellos fue el derrumbe de la Unión Soviética y los LO S CO N F L I C TO S A R M A D O S H OY E N E L M U N D O múltiples enfrentamientos armados que se gene- Los conflictos interestatales son hoy en día raron en los nuevos estados (Azerbaiján, Armenia mucho menos comunes que los conflictos inter- y Georgia) o en la propia Rusia (Chechenia) e, nos: de acuerdo con el informe anual que llevan a igualmente, debido al colapso de la antigua Yu- cabo en la revista Journal of Peace Research2, de los goslavia y la inestabilidad que se generó en los 33 conflictos armados que había en el mundo a Balcanes. Sin embargo, al cabo de una década fines del año 2000 (cuadro 1) todos eran internos, hemos pasado de 47 a 32 conflictos armados (véa- salvo dos que revestían un carácter propiamente se anexo 1)4. En segundo término, es importante internacional (India-Pakistán y Eritrea-Etiopía). señalar que América Latina es hoy en día la Según Steven David3, al menos dos razones expli- macro-región más pacífica del mundo en térmi- can el interés creciente en el estudio de los con- nos de conflictos armados interestatales o inter- flictos internos. Por una parte, su peso relativo, nos. Si en 1989 había 8 conflictos armados en la pues desde el fin de la Guerra Fría los conflictos región, hoy sólo resta el conflicto en Colombia. domésticos han constituido más del 80% de las En tercer término, como plantean los autores de análisis político nº 46 guerras y sus víctimas. Por ejemplo, entre 1989 y 1996, sólo hubo 3 conflictos interestatales frente a c ua d r o 1 89 internos. Entre 1993 y 1994 no hubo ninguna número de conflictos armados por región guerra entre estados, y en 1995 sólo el conflicto (1989-2000) fronterizo entre Perú y Ecuador. Por otra parte, debido al hecho de que si bien son los países con Año Europa Medio Oriente Asia África América Total [165] 1989 2 4 19 14 8 47 bajos PIB los que cargan con el mayor peso de 1990 3 6 18 17 5 49 los conflictos armados, Europa –tras el colapso 1991 6 7 16 17 5 51 de la Unión Soviética y Yugoslavia–, vive igual- 1992 9 7 20 15 4 55 mente una era de inestabilidad y guerra. Debido 1993 10 7 15 11 3 46 a ello, múltiples institutos en los países indus- 1994 5 5 15 13 4 42 trializados han comenzado a preocuparse por 1995 5 4 13 9 4 35 este tipo de conflicto armado, en detrimento de 1996 1