La película El Método recrea de manera distorsionada el proceso de selección de personal conocido como Assessment Center, sometiendo a los candidatos a pruebas diseñadas para generar comportamientos individualistas y desconfianza en lugar de evaluar su capacidad de trabajo en equipo. Cada prueba buscaba evaluar una competencia específica como toma de decisiones, liderazgo, influencia o conocimientos técnicos, pero de una forma que expuso las debilidades de los candidatos en lugar de evaluar su potencial para el puesto.