Las primeras máquinas de calcular mecánicas como la Pascalina y la máquina analítica de Babbage sentaron las bases para la computadora moderna. A principios del siglo XX se construyeron los primeros ordenadores analógicos que realizaban cálculos mediante ejes y engranajes. Más tarde, los circuitos integrados permitieron ordenadores más pequeños, baratos y potentes al miniaturizar los componentes electrónicos en un único chip de silicio.