El año litúrgico en la iglesia católica organiza varias festividades y tiempos que reflejan la vida de Cristo, desde su nacimiento hasta su muerte, con una finalidad catequética y salvífica. Incluye ciclos temporales como Adviento, Navidad, Cuaresma, Semana Santa, Pascua y Pentecostés, cada uno con su significado y color litúrgico correspondiente. A lo largo de la historia, el año litúrgico ha evolucionado en sus celebraciones y se ha enriquecido con la devoción a la Virgen María y los santos.