Este documento resume las enseñanzas bíblicas sobre la prosperidad financiera. Explica que aunque algunos cristianos piensan que tienen todo lo que necesitan, en realidad están espiritualmente pobres. Recomienda buscar oro refinado, vestiduras blancas y ungüento para los ojos de parte de Dios, quien es el único que verdaderamente posee todas las cosas. También enfatiza la importancia de devolver a Dios los diezmos y ofrendas para recibir su bendición y evitar su maldición.