El documento describe la política exterior de Estados Unidos como el resultado de un proceso complejo con debates entre diferentes actores como la presidencia, el Congreso y la sociedad civil. La toma de decisiones es compartida entre el poder ejecutivo y legislativo, que se influyen mutuamente. El Congreso tiene el poder de declarar la guerra y aprobar tratados, mientras que el presidente negocia tratados y dirige las fuerzas armadas.