El trabajo colaborativo en el aprendizaje es más efectivo que el individual, enriqueciéndose a través de la interacción y la consulta con compañeros y expertos. Este enfoque se aplica en diversos ámbitos como empresas y familias, y se está integrando poco a poco en el ámbito escolar, mejorando los procesos formativos. La tecnología juega un papel crucial en facilitar este aprendizaje, que requiere responsabilidad individual y autorregulación, con evaluaciones centradas en la autoevaluación y coevaluación.