El documento describe el uso del chaguar, una planta del Gran Chaco, por las mujeres wichí para producir fibra resistente utilizada en artesanías, fortaleciendo su identidad cultural y habilidades ancestrales. A pesar de su relevancia cultural, la práctica enfrenta desafíos como la disminución de la planta, la falta de transmisión de saberes y la inestabilidad de los mercados para estas artesanías. El emprendimiento busca promover la reforestación y el comercio justo, al tiempo que recupera el patrimonio cultural en riesgo.