Uxue Artetxe (Propuesta 3)

BLANCANIEVES LA GUERRERA
Había una vez, en la mitad de un reino donde los aldeanos trabajaban felices y
los niños cantaban por las calles, un enorme castillo. El color azul celeste de sus paredes
y muros reflejaba cada mañana el despertar del sol, el cual alegremente, siempre daba
calor en estas tierras llenas de armonía.
En este lugar vivía la protagonista de esta historia. Ella era conocida como
Blancanieves, ya que al nacer destacaba su pálida, pero también sonrojada tez y sus
penetrantes ojos color azabache.
Por desgracia, su madre murió poco después de dar a luz y el rey se quedó
viudo. Ya con 5 años, nuestra princesa ayudaba a su padre en todo lo que podía y
siempre se mostraba curiosa. Pero todo cambio en su 17 cumpleaños cuando su padre,
hombre sabio e inteligente, le llevó a sus aposentos para tener una charla:
-¿Qué quieres papá?-dijo Blancanieves. No entendía el porqué de tanta prisa.
-¿Conoces a Irene la condesa de Wiston?-preguntó.
-Sí. Es una señora muy amable y cariñosa. Siempre dispuesta a echar una mano a los
demás… o eso he oído.-respondió. No sabía por qué, pero tenía la sensación de que no
le iba a gustar lo que iba a oír.
-Le voy a pedir que se case conmigo-explicó. Terminando la última palabra con una
sonrisa.
La princesa se quedó helada. ¿Casarse? ¿Su padre? Sin pensar, corrió hasta la
más alta torre y se tumbó en su cama.
Después de quedarse sin lágrimas consiguió conciliar el sueño, aunque este
tampoco iba a durar mucho, porque poco después, se despertó alarmada por los gritos
de la gente y el humo. Asustada abrió la ventana y salto, hiriéndose al caer sobre un
arbusto. Al mirar atrás logró vislumbrar como su castillo, su hogar, era devorado por las
llamas. Corrió por el bosque toda la noche hasta que agotada calló rendida al suelo.
Se despertó en una pequeña, pero acogedora cueva repleta de viejos libros y con
un fuerte olor a menta. Blanca se incorporó de la cama y miró sorprendida a la mujer
que se encontraba delante:
Uxue Artetxe (Propuesta 3)

-¿Duquesa, es Usted?-preguntó sin creerse lo que estaba viendo.
-Llámame Alba, señorita Alba-dijo la duquesa con una sonrisa de oreja a oreja.
Las dos estuvieron hablando de muchas cosas. Alba le contó que era una bruja,
pero no una mala y fea como las de todos los cuentos, no, ella era una bruja curandera y
amable. No contaba nunca sus poderes por miedo a lo que pensaran los demás.
La peor parte fue cuando le conto que el rey había sido secuestrado por siete
malvados enanos que querían hacerse con la corona.
Antes de que Blanca pudiera decir algo alguien golpeó fuertemente la puerta.
Era el príncipe azul, pero más que valiente, las piernas le temblaban de miedo. Cuando
le abrieron la puerta, entró rápidamente y se escondió debajo de la mesa llorando como
un niño. Entonces, la princesa comprendió que la única que podía derrotar a los enanitos
era nada más ni nada menos que ella misma. Pero iba a tener que dar un gran cambio.
A la mañana siguiente se puso la ropa del príncipe y cogiendo prestado su
caballo, se dirigió al galope a su castillo. Allí, en la entrada, le esperaban los animales
del bosque que, embaucados por las palabras de los malvados enanos, atraparon a
Blanca y la llevaron hasta ellos.
-Ja,ja Mirar a quien tenemos aquí hermanos…¡¡ Es la princesa !!-dijo el mayor de los
siete.
-Sí, soy yo y ¡he venido para acabar con vosotros!-gritó y rápidamente se dirigió a
desvainar la espada, pero no encontró nada más que una flauta.
Los enanos empezaron a reírse a carcajadas al ver la escena. Blanca pensó que
todo había terminado. De repente, sin saber cómo, empezó a tocar la flauta. Fue
entonces cuando los animales se rebelaron contra los enanos, que salieron huyendo.
Semanas más tarde, todo había vuelto a la normalidad. El castillo estaba
reconstruyéndose y la fecha de la boda del rey ya estaba puesta. Blanca fue elegida
dama de honor y de ella dependía ahora el ejercito del reino. El príncipe azul…terminó
con el trabajo de bufón de la corte.

BLANCANIVES LA GUERRERA

  • 1.
    Uxue Artetxe (Propuesta3) BLANCANIEVES LA GUERRERA Había una vez, en la mitad de un reino donde los aldeanos trabajaban felices y los niños cantaban por las calles, un enorme castillo. El color azul celeste de sus paredes y muros reflejaba cada mañana el despertar del sol, el cual alegremente, siempre daba calor en estas tierras llenas de armonía. En este lugar vivía la protagonista de esta historia. Ella era conocida como Blancanieves, ya que al nacer destacaba su pálida, pero también sonrojada tez y sus penetrantes ojos color azabache. Por desgracia, su madre murió poco después de dar a luz y el rey se quedó viudo. Ya con 5 años, nuestra princesa ayudaba a su padre en todo lo que podía y siempre se mostraba curiosa. Pero todo cambio en su 17 cumpleaños cuando su padre, hombre sabio e inteligente, le llevó a sus aposentos para tener una charla: -¿Qué quieres papá?-dijo Blancanieves. No entendía el porqué de tanta prisa. -¿Conoces a Irene la condesa de Wiston?-preguntó. -Sí. Es una señora muy amable y cariñosa. Siempre dispuesta a echar una mano a los demás… o eso he oído.-respondió. No sabía por qué, pero tenía la sensación de que no le iba a gustar lo que iba a oír. -Le voy a pedir que se case conmigo-explicó. Terminando la última palabra con una sonrisa. La princesa se quedó helada. ¿Casarse? ¿Su padre? Sin pensar, corrió hasta la más alta torre y se tumbó en su cama. Después de quedarse sin lágrimas consiguió conciliar el sueño, aunque este tampoco iba a durar mucho, porque poco después, se despertó alarmada por los gritos de la gente y el humo. Asustada abrió la ventana y salto, hiriéndose al caer sobre un arbusto. Al mirar atrás logró vislumbrar como su castillo, su hogar, era devorado por las llamas. Corrió por el bosque toda la noche hasta que agotada calló rendida al suelo. Se despertó en una pequeña, pero acogedora cueva repleta de viejos libros y con un fuerte olor a menta. Blanca se incorporó de la cama y miró sorprendida a la mujer que se encontraba delante:
  • 2.
    Uxue Artetxe (Propuesta3) -¿Duquesa, es Usted?-preguntó sin creerse lo que estaba viendo. -Llámame Alba, señorita Alba-dijo la duquesa con una sonrisa de oreja a oreja. Las dos estuvieron hablando de muchas cosas. Alba le contó que era una bruja, pero no una mala y fea como las de todos los cuentos, no, ella era una bruja curandera y amable. No contaba nunca sus poderes por miedo a lo que pensaran los demás. La peor parte fue cuando le conto que el rey había sido secuestrado por siete malvados enanos que querían hacerse con la corona. Antes de que Blanca pudiera decir algo alguien golpeó fuertemente la puerta. Era el príncipe azul, pero más que valiente, las piernas le temblaban de miedo. Cuando le abrieron la puerta, entró rápidamente y se escondió debajo de la mesa llorando como un niño. Entonces, la princesa comprendió que la única que podía derrotar a los enanitos era nada más ni nada menos que ella misma. Pero iba a tener que dar un gran cambio. A la mañana siguiente se puso la ropa del príncipe y cogiendo prestado su caballo, se dirigió al galope a su castillo. Allí, en la entrada, le esperaban los animales del bosque que, embaucados por las palabras de los malvados enanos, atraparon a Blanca y la llevaron hasta ellos. -Ja,ja Mirar a quien tenemos aquí hermanos…¡¡ Es la princesa !!-dijo el mayor de los siete. -Sí, soy yo y ¡he venido para acabar con vosotros!-gritó y rápidamente se dirigió a desvainar la espada, pero no encontró nada más que una flauta. Los enanos empezaron a reírse a carcajadas al ver la escena. Blanca pensó que todo había terminado. De repente, sin saber cómo, empezó a tocar la flauta. Fue entonces cuando los animales se rebelaron contra los enanos, que salieron huyendo. Semanas más tarde, todo había vuelto a la normalidad. El castillo estaba reconstruyéndose y la fecha de la boda del rey ya estaba puesta. Blanca fue elegida dama de honor y de ella dependía ahora el ejercito del reino. El príncipe azul…terminó con el trabajo de bufón de la corte.